El Prometido Inmortal – Segunda Parte
Capítulo 4: El Prometido Inmortal – Segunda Parte
Una noticia se extendió a través de los países cercanos a la Universidad de Magia de Ranoa con una increíble velocidad: Un Rey Demonio había aparecido.
Normalmente, las noticias de un Rey Demonio llegarían a ellos mucho antes de su llegada. Pero este particular Rey Demonio había avanzado tan rápido que solo se enteraron en el momento que estaba cruzando su territorio. Los líderes de estas naciones terminaron en un estado de confusión y caos.
Esto era comprensible. Como regla básica, los Reyes Demonio nunca se aventuraban fuera del Continente Demoniaco. Por supuesto, hace mucho tiempo había habido Reyes Demonio agresivos y beligerantes, pero virtualmente todos ellos fueron exterminados en la Guerra de Laplace hace siglos. Los sobrevivientes que ahora gobernaban el Continente Demoniaco eran pacíficos y cautelosos por naturaleza, y en su mayoría no les interesaba el conflicto.
Aun así, a pesar de sus personalidades, estos reyes todavía eran lo suficientemente poderosos para tomar el control de un pedazo del aterrador Continente Demoniaco. Si uno de ellos decidía sembrar el caos en territorio humano, el daño sería incalculable. Tanto Ranoa, como Neris, y Basherant reaccionaron instantáneamente a la llegada de Badigadi, desplegando todos los caballeros a su disposición para interceptarlo; también pidieron la ayuda de emergencia del Gremio de Aventureros. Pero sus fuerzas todavía estaban a cierta distancia de la Universidad de Magia.
Como una medida de emergencia, las pequeñas unidades de soldados de las Naciones Mágicas ya estacionadas en la ciudad de Sharia se unieron a los aventureros locales y miembros del Gremio de Magos y rodearon el campus. Si las cosas llegaban a lo peor, ellos tenían órdenes de retrasar al Rey Demonio hasta la llegada de las fuerzas principales.
Sin embargo, el propósito del Rey Demonio para venir aquí seguía siendo un total misterio. No fue difícil identificarlo. Había solo un Rey Demonio con la piel negra azabache y seis brazos: Badigadi el Inmortal. Él era uno de los reyes ancestrales que habían vivido desde antes de la Guerra de Laplace. Su más notable poder, como sugería su nombre, literalmente era la indestructibilidad. Gracias a su naturaleza pacífica, se conocía poco de sus capacidades en batalla, pero algunos historiadores creían que él una vez había luchado contra el propio Laplace. Eso significaría que incluso el temible Dios Demonio había fracasado a la hora de destruirlo totalmente.
¿Por qué tal persona de pronto apareció en la Universidad de Magia de Ranoa? ¿Y por qué él vagaba dentro de su campus, noqueando tanto a estudiantes inocentes como gente bestia visitantes durante su trayecto?
Pasaría algún tiempo antes de que se supieran las respuestas a estas interrogantes.
Rudeus
En este momento, yo estaba de pie en el centro de los Campos de Entrenamiento de Magia Avanzada de la Universidad… el cual era un nombre exagerado para este plano y vacío pedazo de tierra. En frente de mí estaba el Rey Demonio Badigadi. Mantuve mi cabeza en alto y mis brazos cruzados en un intento de proyectar algo de confianza, pero para ser perfectamente honesto, estaba un poco aterrado. Pero ¿pueden culparme? ¿Qué tan tranquilo estarías tú si tuvieras a un enorme demonio de seis brazos mirándote de esa forma?
Bien, lo admito. Últimamente, había comenzado a sentir que yo era bastante poderoso. Tengo que admitirlo. Pero aquí estábamos hablando de un Rey Demonio. Eso estaba un par de niveles arriba de lo que alguien bastante poderoso podía enfrentar. Sentía que el universo me estaba castigando por volverme arrogante. Honestamente, quería correr gritando en dirección de las montañas.
Miré detrás de nosotros y vi que habíamos reunido a una gran multitud de espectadores. Parecía haber una cantidad pareja de estudiantes hombres y mujeres, con un buen número de profesores también. Si me daba la vuelta y huía, ¿qué iban a pensar de mí?
Pensándolo bien, me importaba una mierda lo que pensaran de mí. Pero sentía que había perdido mi oportunidad de escapar.
Repentinamente, alguien se abrió paso a través de la multitud de espectadores y trotó hacia mí con dificultad. Era un hombre mayor que usaba una peluca ligeramente llamativa. Aunque el estilo le venía bien. “He escuchado acerca de la situación de Jenius. Mis disculpas, pero ¿podrías, por favor, comprarnos algo de tiempo? Estamos reuniendo nuestras fuerzas tan rápido como nos es posible.”
Con eso dicho, él se dio la vuelta y regresó a la multitud.
¿Quién se suponía que era ese sujeto? Tenía la sensación de que ya lo había visto antes. No lo recordaba ahora mismo, pero al menos entendí lo que quiso decirme. El Subdirector Jenius estaba al tanto de la situación, e iba a sacarme de este problema si yo lograba aguantar por el tiempo suficiente. A veces era genial tener personas como esas de tu lado.
“Hrm,” dijo Badigadi, observándome con todos sus brazos cruzados. “El chico ciertamente se está tomando su tiempo…”
“No creo que se demoré mucho más,” respondí.
Ahora mismo, Fitz estaba buscando mi confiable vara Aqua Heartia. A petición mía, Badigadi había accedido a esperar hasta que estuviera aquí. Aunque no había esperado que Fitz se demorase tanto. Mi dormitorio no estaba tan lejos de la biblioteca, y yo había dejado mi vara de pie justo a un lado de mi cama con un pedazo de tela envolviéndola. Debería haber sido muy fácil de encontrar.
“Mm. Me apresuré a llegar aquí porque sé que ustedes los humanos siempre están apresurados, pero tú te ves bastante tranquilo, chico. No esperaría menos de alguien que intrigó a mi prometida.”
“Su prometida… se refiere a, eh… la Emperatriz Kishirika, ¿no?”
“En efecto,” asintió Badigadi firmemente.
Por supuesto, yo no me había olvidado de la Emperatriz Demonio Kishirika Kishirisu. Ella fue quien me había regalado mi ojo demoniaco. Al principio no había creído que ella era la real, y se había marchado de forma tan abrupta después que estuve demasiado atónito para darle sentido a lo que había pasado…
Aun así, ¿por qué demonios su prometido había aparecido aquí para luchar conmigo ahora, después de todo este tiempo? De seguro él no estaba buscando casarse con Linia o Pursena. “Sabe, Su Majestad, yo solo tuve una breve conversación con la emperatriz. A pesar de que ella sí me concedió este ojo demoniaco.”
“¡Bueno, ella siempre está hablando de lo impresionante que eres, chico! Han pasado siglos desde que la escuché hablando de alguien con tanta emoción en su voz. ¡Por supuesto, yo soy un hombre muy tolerante, pero admitiré que estaba un poco celoso!”
¿Celoso? ¿De verdad? No era como si hubiera hecho algo con ella, ¿o sí? ¿Por qué él estaría enojado conmigo? ¿Acaso fue esa broma que hice acerca de querer hacerlo con ella? Pero eso no llegó a nada. Ella me rechazó porque tenía un prometido… el cual sería este sujeto. Bien.
“N-no hay nada especial acerca de mí, se lo aseguro,” dije, con la voz más serena que pude sacar. “Honestamente, yo solo soy un hombre miserable. No puedo imaginar por qué un Rey Demonio como usted estaría celoso de mí… la Emperatriz Demonio debe haber exagerado de alguna forma.”
Badigadi respondió estallando de risa, como si yo hubiera dicho un chiste verdaderamente divertido. “¡Buajajajaja! ¡No seas modesto, chico! He escuchado todo acerca de esa impresionante reserva de poder mágico que tienes dentro de ti.”
Impresionante sonaba demasiado exagerado. Si, se estaba volviendo evidente que yo tenía mucho más poder mágico que la mayoría de las personas. Pero de seguro no era lo suficientemente impresionante para poner celoso a un genuino Rey Demonio… ¿cierto?
Pero, ahora que lo pienso, Kishirika también había hecho un comentario al respecto. ¿Cuáles fueron sus palabras exactamente? A decir verdad, todo lo que podía recordar era a ella estallando de risa sin razón aparente… “Eh… bueno, sí. Admito que al parecer tengo un poco más de poder mágico que la mayoría de las personas.”
“¡Jajajajaja! Un poco más, ¿eh? ¡Sí, en efecto!” Badigadi comenzó a rugir de la risa con cierto detalle. Después de un tiempo, él se quedó en silencio abruptamente y se dejó caer al suelo con un sonido seco. “Siéntate, chico.”
Rápidamente tomé asiento. Badigadi todavía era enorme, incluso sentado. Sentía que estaba conversando con una montaña de músculos. Era una lástima que yo no hubiera sido bendecido con esa clase de físico.
“Parece que no entiendes lo que significa ser llamado impresionante por la Emperatriz Demonio Kishirika Kishirisu.”
“… Bueno, supongo que no.”
“Ella me dijo que tenías una cantidad impresionante de poder mágico. Incluso más que Laplace. Tú eres la primera persona a la que le ha dicho eso.”
¿Laplace? Se refiere a… ¿ESE Laplace?
Aparentemente, yo tenía más poder mágico que un Dios Demonio. Honestamente, eso no se sentía bien para mí. Era verdad que no me había quedado sin poder mágico en mucho tiempo, pero no era como si mi cuerpo estuviera desbordado de poder o algo así.
“El Dios Demonio Laplace tenía una de las reservas de poder mágico más grandes de la historia registrada. En otras palabras, la tuya también es una de las más grandes.”
“Oh, vamos. Eso no puede ser cierto.”
A pesar de mis tranquilas protestas, mi corazón aun así latía con fuerza de la emoción. Después de todo, yo estaba hablando con un Rey Demonio aquí, alguien con siglos de experiencia en batalla. Casi se sentía como si un atleta profesional me estuviera diciendo que yo tenía potencial o algo así.
“Yo tampoco sé si es verdad. Después de todo, Kishirika puede ser un poco vaga en ocasiones. Hay una posibilidad de que pudiera haberte juzgado mal.”
La expresión de Badigadi se volvió ligeramente sombría mientras dejaba salir estas palabras. ¿Tal vez él estaba recordando algún grave error que su prometida había cometido en el pasado? Honestamente, ella se veía del tipo que cometía errores descuidados.
“Bueno, admitiré que me he esforzado a la hora de pulir mi reserva de poder mágico a través de los años. Aunque no sé nada acerca de tener más que alguien más en la historia. ¿Acaso eso no significaría que cualquiera podría romper el record si entrena como yo lo hice?”
“No. Tal cosa normalmente sería imposible.”
¿Entonces esto tal vez tenía relación con el hecho de haber reencarnado desde otro mundo? O quizás el Dios Humano de alguna forma había hecho trampa por mi bien sin siquiera notarlo…
“Hay una cosa que me gustaría preguntarle, Su Majestad. Si es que no le molesta.”
“¿Y qué sería? Siéntete libre de preguntar lo que quieras.”
“Eh, solo para que conste, no soy un lacayo de la persona que voy a nombrar. Así que apreciaría si no me ataca de pronto.”
“Ya accedí a esperar, chico. Un Rey Demonio nunca rompe una promesa.”
¿De verdad? Bueno, al menos es bueno saberlo. Voy a creer en tu palabra, ¿bien? Sin violencia, por favor…
“¿Le suena el nombre Dios Humano?”
“…Chico, ¿dónde escuchaste ese nombre?”
“Él es alguien que en ocasiones aparece en mis sueños.”
Cruzando su par de brazos superiores, Badigadi comenzó a acariciar su mentón pensativamente. “Mmm, ya veo. En tus sueños, ¿eh?”
“Su Majestad, ¿sabe algo de él?”
Badigadi se pausó por un momento, aparentemente inmerso en sus pensamientos, y entonces sacudió su cabeza. “¡No estoy seguro! ¡Creo que he escuchado antes el nombre, pero no puedo recordar dónde! Al menos, deben haber pasado algunos siglos desde que alguien lo mencionó frente a mí.”
“¿De verdad? Bueno, gracias de todas formas.” Algunos siglos… eso es un poco vago. Supongo que él no tiene una buena memoria…
“¡No hay problema! ¡Si lo recuerdo, no dudes en que te lo haré saber! ¡Buajajajajaja!”
“Lo apreciaría mucho.”
“Eres demasiado serio, chico. ¡Ríete conmigo alguna vez! ¡Buajajajajaja!”
Badigadi ciertamente parecía un hombre que disfrutaba su vida. Yo no había dicho nada especialmente divertido durante toda esta conversación, y aun así él nunca dejó de reír.
Me descubrí recordando la noche que conocí a Ruijerd. Al principio habíamos conectado en un nivel personal riéndonos juntos, ¿no? Tal vez la risa era una especie de lenguaje universal en este mundo. Si la persona con la que estaba hablando estaba riendo, probablemente era grosero no responder de la misma forma.
Muy bien, hagámoslo. “¡Buaaajajajajajaja!”
“¡Bien! ¡Así se hace, chico! Es como Kishirika siempre dice: ¡ríe primero, piensa después! Ahora que lo pienso, ella estaba riendo la última vez que murió, ¿no? ¡Buajajajaja!”
Badigadi comenzó a reír una vez más. A pesar de su aterradora apariencia, él no se veía como un mal sujeto.
Mientras reíamos, el grupo de espectadores detrás de nosotros comenzó a volverse un poco ruidoso. Me di la vuelta para ver lo que estaba sucediendo. Parecía ser que había alguna clase de conmoción en medio de la multitud. Podía escuchar con dificultad los sonidos de voces gritando.
“¡Suéltame! ¡Tengo que entregarle su vara!”
“¡Detente! ¡Si se la das, él tendrá que comenzar el duelo!”
“Pero ¿qué tal si el duelo comienza de todas formas? ¿¡Solo te vas a quedar aquí y ver cómo muere!?”
“E-eso no es lo que yo—”
“¡Déjalo en mis manos!”
“¡Ah! ¡Zanoba!”
“¿¡Zanoba Shirone!? ¡Suéltame! ¡Suélta—Au! ¡Au au au!”
De pronto, Fitz-senpai se liberó de la multitud y corrió hacia mí a una velocidad feroz. El tipo era realmente rápido de pies. Tenía que estar moviéndose tres veces más rápido de lo que yo podía. Tal vez deberíamos pintarlo de rojo y pegarle un cuerno en su cabeza…
“Hah… hah… Lo siento, Ru… Rudeus. Los profesores trataron de detenerme…” Jadeando por aire, Fitz se detuvo frente a mí. Él tenía mi vara abrazada en sus brazos.
“Usted es, eh… malditamente rápido, Fitz-senpai.”
“¿Eh…? Hah… No. Mis zapatos son objetos mágicos, eso es todo…”
Miré hacia las botas que Fitz siempre parecía estar usando. Ni siquiera me había dado cuenta de que tenían una naturaleza mágica. Su manto probablemente también estaba encantado, ¿no? Él nunca se lo quitaba, incluso cuando hacía calor afuera. “No me diga. ¿Esos lentes de sol también son mágicos?”
“Hah… hah… Oh, estos. Sí, son… eh, espera. Lo siento, pero eso es un secreto…” Fitz se rio suavemente y sonrió de la vergüenza.
¿Por qué este sujeto se tenía que ver tan malditamente lindo cuando reía? Él estaba confundiendo mucho a mi pobre corazón.
“Hah… En fin, aquí tienes. Buena suerte, Rudeus… solo no te esfuerces demasiado, ¿bien? Si en algún momento sientes que no puedes ganar, entonces solo pide perdón y corre. Estás enfrentando a un Rey Demonio. Nadie va a culparte. Tu vida es más importante que tu orgullo.”
Asintiendo, recibí a Aqua Heartia de Fitz. Había pasado un tiempo desde que luché en una batalla real con esta cosa en mis manos. Hagamos lo posible, compañera. Si salimos de esta en una pieza, voy a ir directamente a casa y casarme con mi amada Ensalada de Piña…2
Levantando una bandera de muerte solo porque quería hacerlo, retiré la pieza de tela que cubría a Aqua Heartia. Fitz dejó salir un gran jadeo de asombro. Una idea traviesa apareció en mi mente, por lo que fui incapaz de resistirme. “… Fitz-senpai, dé un vistazo a la gema de mi vara. ¿Qué opina?”
“E-es realmente grande…”
Oh, vaya. Creo que algo ahí abajo acaba de retorcerse. ¿Qué pudo haber sido?
Bueno, suficiente de juegos.
Badigadi ya se había puesto de pie y estaba flexionando animadamente sus seis hombros. ¿Había logrado ganar el tiempo suficiente? Era improbable. Pero honestamente, no tenía idea de cuánto tiempo tenía que entretenerlo para que todos los soldados de la ciudad se reunieran.
Fitz trotó de regreso hacia la multitud, viéndose un poco reluctante a dejarme. Personalmente, no me habría molestado si él se quedaba conmigo. Un par de refuerzos serían geniales ahora mismo. De verdad. ¿Ayuda? ¿Alguien?
“¿Estás listo, chico?”
“Para ser honesto, preferiría pasar algo más de tiempo charlando…”
“¡Buajajajaja! ¡Habrá suficiente tiempo para eso más tarde!”
¿Eso significaba que él no iba a matarme? No, no era seguro asumir nada. Este tipo se veía tan descuidado como para accidentalmente arrancarme la cabeza, asumiendo que alguien con mucho poder mágico podía aguantar uno o dos golpes.
Consideré decir algo. ¿Lastimaría pedirle un duelo no letal…?
Badigadi estaba ahí de pie casualmente, con sus manos en su cadera. Por lo que podía ver, él no iba a arremeter hacia mí. Tal vez estaba esperando que yo diera la señal del comienzo de la batalla. Solo como una precaución, activé mi Ojo de la Premonición.
“… ¿Eh?”
Para mi sorpresa, me mostró… nada. Literalmente no había nada de pie donde estaba Badigadi actualmente.
“¿Por qué te ves tan sorprendido, chico? Ah, ya veo. Ya intentaste usar el ojo demoniaco que Kishirika te dio, ¿cierto? Lo siento, pero no funcionan en mí.” Badigadi dejó salir un resoplido de orgullo mientras anunciaba esto despreocupadamente.
Esperen, ¿de verdad? ¿El ojo demoniaco es completamente inútil en su contra? Supongo que debí haber esperado eso de un Rey Demonio… Esto definitivamente era un problema. Mis probabilidades de lograr evitar un golpe fatal acababan de disminuir dramáticamente. Físicamente hablando, yo no era nada especial; si él me golpeaba en el lugar equivocado, eso podría ser todo para mí. “Su Majestad…”
“Badi está bien. Permito que aquellos que rieron junto a mí me llamen por ese nombre.”
“Entonces, Rey Badi. Tengo una solicitud.”
“¿Qué clase de solicitud?”
“Me gustaría que perdonase mi vida, incluso si pierdo este duelo.”
Badigadi se largó a reír una vez más. “¡Buajajajaja! ¿Rogar por tu vida incluso antes de haber comenzado? ¡Nunca dejas de divertirme!”
“Bueno, es algo trágico perder la vida, ¿no cree?” dije.
“Ah, sí. ¡Ustedes los humanos mueren demasiado rápido! ¡Escuché que muchos de ustedes se sienten de esa forma!” respondió el Rey Demonio entre risas. “Pero ¿por qué estás tan seguro de que perderás? Uno pensaría que alguien con una reserva de poder mágico masiva como la tuya le daría algo de confianza a un hombre.”
“Hace no mucho tiempo casi fui asesinado por alguien llamado el Dios Dragón. Eso probablemente tiene algo que ver.”
La risa de Badigadi se detuvo abruptamente. “¿El Dios Dragón? ¿Hablas de Orsted? ¿Luchaste contra él y saliste con vida?”
“Por poco. Si él no me hubiese perdonado por capricho, yo no estaría aquí de pie el día de hoy.”
El rostro del Rey Demonio de pronto estaba realmente serio. Esto no se veía bien. Había bajado la guardia cuando él no reaccionó al nombre Dios Humano. ¿Qué tal si Orsted era a quien no debí haber mencionado? Hablando de alguien descuidado…
“Dime, chico. ¿Fuiste capaz de herir al Dios Dragón en esa batalla, incluso un poco?”
“¿Eh? Sí, supongo. Logré rasgar un poco de piel de la palma de su mano. Pero eso fue todo.”
Badigadi cerró su boca con fuerza y comenzó a mirarme ferozmente. El efecto fue ligeramente intimidante.
V-vamos, ¿por qué no comenzamos a reírnos de nuevo? Buajajaja…
“En ese caso, a mí también me gustaría hacer una solicitud.”
“¿D-de verdad?” dije tan tranquilamente como pude, observando la expresión de Badigadi. “¿Cuál sería?”
“Tienes un disparo.”
“…”
“Golpéame con la magia más fuerte que tengas. Te daré una oportunidad, nada más. Puedes usar el hechizo que lastimó al Dios Dragón. Si logra perforar mi aura de batalla y lastimarme, entonces tú ganas. Si no recibo daño, entonces yo gano. ¿Qué te parece eso?”
Ooh. ¡Me parece genial! La verdad no pude haber pedido algo mejor. Ni siquiera tendría que recibir un golpe. “Eh, claro, pero ¿no es demasiado unilateral?”
“¿Unilateral? ¿Dijiste unilateral? ¡Mm, es verdad! Muy bien. Si no puedes herirme con tu magia, entonces yo te golpearé con un contraataque. ¡Será un solo golpe!”
Maldita sea. Acabo de cavar mi propia tumba.
Un ataque de este monstruo probablemente sería suficiente para pulverizar mi corazón. Probablemente debería dejar de hablar ahora mismo antes de perjudicarme aún más.
“Entiendo. Entonces así será.”
“¡Muy bien!”
Finalmente, levanté a Aqua Heartia hacia el frente y comencé a concentrarme.
“Ufff…”
Respiré profundamente, y comencé a reunir tanto poder mágico como pude en mi vara. Estaba conjurando un Cañón de Piedra, uno de los hechizos con el que estaba más familiarizado. Pero me aseguré de que este proyectil fuera mucho más duro que el que le había disparado a Orsted. Había conjurado ese hechizo rápidamente, a causa de mi desesperación. No había estado sosteniendo mi vara, y solo había usado una mano. Esta vez, no tenía ningún apuro. Una vez que reuniera suficiente poder mágico, debería ser capaz de hacer que el hechizo fuera muchas veces más poderoso.
Proyectil: Sólido e increíblemente duro.
Crear la bala no era muy diferente de cómo creaba una figura. Pero me concentré completamente en su dureza, ignorando propiedades como su resistencia y elasticidad. Le di la forma de un eje, con una punta fina al final, y agregando un patrón de estrías.
Modificaciones: Rotación rápida.
Mientras más rápido girase, mejor. Me concentré hasta que mi bala era solo una mancha. Ni siquiera tenía idea de cuántas rotaciones por segundo quería lograr.
Velocidad: Máxima.
Esta era la parte más crítica, así que le imbuí tanto poder mágico como me fue posible. Nunca antes había usado tanto poder mágico en un Cañón de Piedra. Dada la cantidad de tiempo que requería para ser preparada, esta versión del hechizo probablemente no sería de utilidad en un combate real… y para la mayoría de los monstruos, probablemente sería demasiado. Pero este hombre era un Rey Demonio. Él bien podría solo sacudírselo de encima. Al menos, esperaba poder hacerle un rasguño. Yo de verdad no quería que esos enormes brazos me golpearan en la cara.
“Muy bien. Aquí voy.”
“¡Excelente! ¡Dispárame!”
Disparé el hechizo.

Mi bala desgarró a través del aire con un sonido agudo. No hubo ningún retroceso; por alguna razón, nunca lo había con la magia. Pero eso no hacía que su poder fuera menos letal.
La piedra se estrelló en Badigadi con un estallido enorme. Toda la parte superior de su cuerpo fue arrancada; sus seis brazos se desintegraron instantáneamente. Su parte inferior, todavía intacta, fue mandada a volar varios metros hacia atrás y quedó tendida sin fuerzas en el suelo.
“… ¿Eh?”
Lo que quedó de Badigadi ni siquiera se retorcía. Había estado esperando que mi ataque solo… revotara en él con un sonido divertido o algo así. ¿Qué era esto?
Lenta y temerosamente, caminé hacia el cuerpo de Badigadi y lo miré. La parte intacta de su cuerpo por alguna razón no estaba sangrando. ¿Así eran las cosas con un Rey Demonio? Dado lo mucho que se rio, había supuesto que él no lloraba mucho… Pero tal vez no había absolutamente nada de líquido en su cuerpo.
“… ¿Eh?” Esperen, ¿es en serio? Esto no puede estar pasando…
¿Él está muerto?
Yo aún no comprendía lo que acababa de suceder. Cuando me di la vuelta, descubrí que la multitud de espectadores me estaba mirando en completo silencio. Sus miradas me dieron escalofríos. Ni siquiera se estaban moviendo.
Tragué saliva por reflejo. El sonido de mi garganta pareció ser extrañamente fuerte. ¿De verdad lo había asesinado?
Eso no puede estar bien. Es decir, vamos. Él se veía completamente confiado. ¿Eh? Él dijo que era inmortal, ¿cierto? ¡Él me dijo que le diera con lo mejor que tenía! ¡Ni siquiera se veía preocupado! ¿¡Qué demonios!?
Necesitaba tranquilizarme. Y asegurarme de entender exactamente lo que había hecho.
Lenta y temerosamente, me di la vuelta para mirar hacia Badigadi una vez más.
“¡Buajajajaja! ¡He REVIVIDO!”
Estuve a punto de disparar otro Cañón de Piedra por reflejo.
Badigadi estaba de pie justo en frente de mí, con vida una vez más… y casi la mitad de grande que antes. Ahora él apenas tenía mi estatura, pero su cabeza no era más pequeña que antes. El efecto era un poco bizarro. Pero eso no era muy importante ahora mismo.
“Oh. Está vivo…”
Eso definitivamente era un alivio. Me había convencido a mí mismo que había asesinado a un hombre sin siquiera tener la intención de hacerlo. Fue bueno que no estuviera enfrentando a un ser humano normal.
“¡Buajajaja! ¡Pensé que estaba acabado, chico! En cualquier caso, ahora todo tiene sentido. Fue sabio de tu parte prevenir una batalla real. ¡Si hubiéramos luchado con todo, toda esta área habría sido reducida a un páramo estéril!” Badigadi dejó salir un sostenido estallido de risa. Supongo que encontraba divertida la idea.
Durante los segundos siguientes, todos sus seis brazos vinieron arrastrándose hacia él a través del suelo y se unieron a su cuerpo. Él se estaba haciendo más grande, a pesar de que aún no había regresado a la normalidad.
“Ciertamente me enviaste a volar una gran distancia, chico. ¡Tal parece que tomará algo de tiempo antes de que vuelva a ser yo otra vez!” Badigadi se veía inexplicablemente emocionado al respecto. “¡Tú ganas esta vez, Rudeus!” continuó él animadamente. “¡Siéntete libre de hacerte llamar un héroe!”
“No creo que lo haga, pero gracias de todas formas.”
“¡Entonces al menos regala a la multitud un grito de victoria! ¡Buajajaja!”
Badigadi tomó mi mano derecha, la cual aún sostenía mi vara, y la levantó en el aire como un referí anunciando el ganador de una pelea de boxeo. “Eh…”
Bueno, como sea. Si él dice que gané, supongo que gané.
“¡Ganeeeeeeé!”
Los espectadores respondieron a mi grito con un silencio total. Por alguna razón, nadie hizo sonido alguno.
Después de varios segundos, Badigadi asintió para sí mismo. “No se ve que se hayan divertido, ¿o sí? Bueno, no queda de otra. Es hora de que tú recibas mi puño.”
“¿¡Qué!?” ¡Ese no era el trato!
Antes de que pudiera objetar, él me golpeó directamente en la cara. Con tres de sus puños al mismo tiempo.
Por supuesto, él todavía estaba sosteniendo mi brazo, así que no tuve ninguna posibilidad de defenderme. El golpe me dejó inconsciente.
Eres… un mentiroso…
Después de esto, Badigadi aparentemente se fue hacia algún lugar con un sujeto usando un peluquín, un hombre de mediana edad apuesto usando una armadura, y un anciano usando una túnica. Parecía ser que los peces gordos tenían un par de cosas que discutir en privado.
En cuanto a mí, permanecí recostado en la enfermería por un tiempo antes de recuperar la consciencia. Una vez que lo hice, el Subdirector Jenius me llevó a una habitación en el Edificio de los Profesores y me ofreció algo de té y bocadillos mientras me recuperaba.
Él no me pudo decir mucho. Sonaba a que el propio Jenius no estaba muy seguro de lo que estaba pasando. El Rey Demonio había aparecido de la nada, vagó por el lugar noqueando tanto a estudiantes como gente bestia por igual, me retó a un duelo, me permitió quedarme con la victoria, y después me dejó inconsciente. Eso era todo lo que sabíamos, pero no era suficiente para darle sentido a la situación. Aun así, parecía que nadie atacado por Badigadi había muerto a causa de sus heridas. Él supuestamente era un sujeto pacífico por naturaleza, así que eso probablemente tenía sentido.
Un número importante de personas estaba tratando de descubrir sus objetivos mientras nosotros hablábamos. El tipo con el peluquín en realidad era el director de esta escuela. Me tomó un minuto recordar que su nombre era Georg, un Mago de Viento de nivel Real. Ya lo había visto una vez antes, durante la ceremonia de ingreso. Junto a él en su conversación con Badigadi estaban los líderes del Gremio de Magos y el capitán de los caballeros de las Naciones Mágicas posicionados en esta ciudad.
“Pero debo decirlo, Rudeus, ese fue un esfuerzo verdaderamente impresionante. ¡Derribaste a un Rey Demonio con un solo ataque preventivo, y él incluso te reconoció como el ganador! El director creía que un aventurero solitario como tú solo podría comprarnos algo de tiempo… ¡pero de seguro nadie esperaba esto! ¡Hiciste que mi sangre hirviera de la emoción por primera vez en muchos años!”
Había emoción genuina en la voz del subdirector. Parecía que la multitud no había escuchado mi conversación con Badigadi antes del duelo. Nada de esto era tan impresionante cuando considerabas que él me había dejado atacar primero, y que yo nunca había estado en peligro.
Jenius me aduló por mucho tiempo más hasta que finalmente me dejó seguir mi camino. Pero me dijo que me quedara en mi dormitorio hasta que todo estuviera resuelto.
Mientras dejaba el Edificio de los Profesores, Zanoba se acercó corriendo para encontrarse conmigo. “¡Ah, ahí está, Maestro! Vi cada segundo de su duelo. ¡Fue verdaderamente impresionante! Pero supongo que debí haber esperado su victoria.”
Yo sacudí mi cabeza. “Solo me dejó entrenar con él, eso es todo.” Era cierto que mi hechizo había atravesado su aura. Pero él ni siquiera había tratado de esquivarlo o defenderse. Y dado el hecho de que podía regenerarse completamente cuando era derrotado, yo nunca podría haberlo derrotado en una batalla real.
“¡Está siendo demasiado modesto!” dijo Zanoba con una sonrisa. “¡Entrenar mano a mano con un Rey Demonio es lo suficientemente impresionante, se lo aseguro!”
Cuando miré hacia Julie, ella se veía todavía más asustada de lo usual. Supongo que había sido un espectáculo bastante grotesco, incluso a la distancia. Con algo de suerte no la había traumado para toda su vida.
Durante el camino de regreso a mi dormitorio, me encontré con Cliff y una Elinalise aparentemente muy satisfecha. “Hola, Rudeus. ¿Qué fue toda esa conmoción de antes?”
“Um, ¿qué han estado haciendo durante las últimas horas?”
“Ah, ya sabes… esto y aquello. Jejejeje.”
Cliff se sonrojó completamente mientras Elinalise reía. “¡No tenías que decirle!”
Parecía que ambos habían estado disfrutando de algo de diversión adulta durante toda la duración del asalto del Rey Demonio sobre la Universidad. Bien por ustedes, supongo. “El Rey Demonio Badigadi apareció de la nada y me retó a un duelo. Por suerte logré ganar.”
“¿Eh?” dijo Elinalise, viéndose bastante sorprendida. “¿Él ya está aquí?”
… ¿Ya? ¿Qué demonios se supone que significa eso? “Elinalise, ¿sabías que él iba a venir?”
“Sí, así es. Pero él se estaba quedando con la tribu Ogro… dijo que se estaría quedando ahí por un tiempo, por lo que yo debería continuar sola. Los demonios como él no le prestan mucha atención al paso del tiempo, ¿sabes? Pensé que él se quedaría ahí por al menos una década, y solo han pasado dos años desde que nos separamos…”
Probablemente ignorarías el paso del tiempo después de haber vivido por miles de años, ¿no? Sabía que los años pasaban mucho más rápido ya que lo sufrí después de los 30 en mi vida anterior… a pesar de que eso no era exactamente comparable.
“En cualquier caso, él no es un mal hombre, ¿o sí?”
Yo asentí. “Sí, él se ve como un sujeto decente.” Él al menos era mejor que la mayoría de la realeza. Esa personalidad alegre suya era algo encantadora. Rompió su promesa, pero parecía justo devolver el golpe cuando alguien te había arrancado la cabeza.
“Eh, ¿de qué están hablando ustedes dos?”
“Vaya. ¿Te estás sintiendo celoso, mi Cliff? ¡No te preocupes! Ahora te pertenezco a ti, en cuerpo y alma.”
“Ese no es el pro—Gah, deja de pegarte a mí. Rudeus está observando…”
“Entonces mostrémosle una o dos cosas…”
Los dos comenzaron a ponerse cariñosos, así que me encogí de hombros y me fui. Mientras daba vuelta en la esquina, escuché a Cliff protestar, “¡Pero un Rey Demonio no debería simplemente aparecer aquí!”
Sí. Eso fue lo que pensé yo también, amigo.
Fitz-senpai estaba esperando por mí en la entrada de mi dormitorio.
Cuando lo vi, él puso una expresión que no fui capaz de descifrar. ¿Tal vez era emoción? Sus mejillas estaban un poco sonrojadas, y sus manos estaban apretadas en forma de puños. Casi parecía que estaba demasiado emocionado como para expresar sus pensamientos en palabras. “Eres… ¡Eres realmente fuerte, Rudeus!”
Vaya. Hoy no es muy elocuente, ¿eh?
“¡Nunca pensé que lo derribarías de un solo disparo!”
“Bueno, decidimos que yo dispararía un hechizo hacia él, y que su poder determinaría al ganador. Así que solo usé el hechizo más poderoso que tengo.”
“¿El hechizo más poderoso? Pero ese es el mismo que usaste conmigo en tu examen, ¿cierto? ¿Era una versión mejorada?”
“Sí, era un Cañón de Piedra. Es solo que lo cargué tanto como pude.”
“Así que incluso un hechizo de nivel Intermedio puede ser así de poderoso si eres un verdadero maestro, ¿eh…?” Con un murmullo de admiración, Fitz se giró hacia un costado y conjuró una bala de piedra rotatoria propia. Después de un momento, él la disparó; zumbó a través del aire y perforó el suelo a cierta distancia.
“Bueno, no estoy seguro de poder llamarme un verdadero maestro.”
“Pero usas en su mayoría magia de Tierra, ¿no?”
“Sí, supongo. Por un tiempo estuve dependiendo de los hechizos de Agua, pero hace algunos años cambié a usar hechizos de Tierra casi de forma exclusiva.”
“¡Lo sabía! Definitivamente mejoras en una disciplina cuando la usas una y otra vez.”
¿Eso era verdad? Supongo que sonaba plausible. Por ejemplo, sentía que estaba mejorando constantemente a la hora de fabricar figuras. “… Sí, eso creo. Al menos creo que me estoy volviendo un poco más preciso.”
“¡También puedes usar más poder mágico cuando la dominas!”
“Supongo que sí. A decir verdad, fabricar esas figuras requiere mucho poder mágico, ¿sabe?”
Fitz parecía estar disfrutando mucho esta conversación. Ahora que lo pienso, no habíamos hablado de magia de esta forma muy seguido, ¿o sí?
“Oh, estoy hablando demasiado. Debes estar cansado, ¿no? No tenía la intención de quitarte tanto tiempo. Ve a descansar un poco.”
“Eh, bien. Gracias.”
Y así, Fitz se apartó y comenzó a trotar hacia los edificios de la escuela. Yo quería seguir con la conversación, pero él probablemente estaba ocupado. Como resultado de ese incidente, el consejo estudiantil probablemente tendría muchas cosas con las cuales lidiar.
Al fin estaba de vuelta en mi habitación. Apoyé mi vara contra la pared. Hoy había sido un día muy largo, con el asunto del Rey Demonio y todo lo demás. La fatiga física y mental me invadió en el momento que miré hacia mi cama.
Me recosté y me permití un momento de relajo.
El siguiente mes pasó sin ningún evento destacable. Después de algunas cuidadosas negociaciones, los tres miembros de las Naciones Mágicas habían decidido reconocer a Badigadi como un invitado oficial por la duración de su estadía en sus países. Badigadi, por su parte, se disculpó por las molestias que había causado ofreciendo uno de sus brazos al Gremio de Magos para que pudieran estudiar su inmortalidad. Él también accedió a actuar como un instructor de artes marciales temporal para los caballeros estacionados en Sharia.
Pero eso no era todo…
En nuestra siguiente sesión de consejo de curso, mis dos subordinadas peludas una vez más estaban en sus asientos. Badigadi había lidiado con todos sus pretendientes, así que aparentemente era seguro que ellas fueran a clases una vez más.
“¡Tú eres el hombre, Jefe! Te lo agradezco de nuevo, miau. ¡Pronto te recompensaremos por los problemas!”
“Pero no esperé que un Rey Demonio apareciera. Nosotras somos demasiado sensuales para este mundo, ¿no crees? Buen trabajo protegiéndonos. Te daré mi permiso para acariciar los pechos de Linia.”
“Lo aprecio.” Ya que me habían dado la autorización, hice lo que debía.
“¡Miaaaaaaau!” respondió Linia, rasguñándome la cara.
¿Qué pasó con mi permiso? ¿Qué pasó con darme algo por los problemas? Vaya que son malagradecidas. Cada chica tiene un par de estas, ¿cierto? ¿Cuál es el problema con tocar algunas?
“Usted siempre es tan… decidido con las mujeres, Maestro,” dijo Zanoba, pensativamente. “Y, aun así, nunca parece ir tras ellas seriamente…”
“¡Oye!” rugió Cliff. “¡Ya basta, Zanoba! Recuerdas su condición, ¿cierto?”
“… Ah, sí, por supuesto. Le ruego me disculpe.”
Últimamente, Cliff se había estado sentando más cerca de nosotros. Parecía que Elinalise le había estado contando un par de cosas acerca de mí. No sabía lo que le estaba diciendo exactamente, pero no puede haber sido tan malo, ya que Cliff ahora era considerablemente más amigable.
Por cierto, todos parecían estar asumiendo que Eris me había dejado a causa de mi condición. Aunque no era como si importara. Ya me había olvidado completamente de ella. ¡De verdad!
En una nota aparte, estos días Cliff y Elinalise no estaban siendo tan íntimos en público. Aunque no parecía que hubieran roto o algo así. Cada un par de días, había notado que Cliff se arrastraba por el campus con apariencia de zombi. Elinalise claramente lo estaba manteniendo muy ocupado de noche. Ellos probablemente habían llegado al acuerdo de terminar con las muestras públicas de afecto.
Aun así, ¿acaso toda esta diversión no se entrometería en los estudios de Cliff? Por supuesto, yo no iba a meterme. Era su vida, y podía vivirla como quisiera. Si hubiera algo, diría que estaba un poco celoso. Solo un poco.
“… Gran Maestro, no tengo suficiente poder mágico para endurecer esta parte. ¿Puede hacerlo por mí?”
Julie estaba trabajando devotamente en sus figuras, día y noche. Había estado comenzando a darle algunos tutoriales acerca de cómo fabricarlas a mano, en paralelo con nuestras lecciones del método mágico. Aunque esa no era mi especialidad, así que estábamos recibiendo algo de ayuda de un enano que estaba en el mismo año que Zanoba.
En cuanto al Rey Demonio Badigadi… Yo solo tenía una pequeña noción de la situación. Él había dicho que vino hasta aquí porque estaba celoso de mí. ¿Eso no significaría que yo sería considerado parcialmente responsable por todo el daño que él había causado? Quería pensar que Jenius no llegaría a eso. Después de todo, él fue quien me reclutó.
Mi tren de pensamiento fue descarrilado por el sonido de la puerta del salón abriéndose completamente. Con la excepción de Silent, todos los estudiantes especiales ya estaban en sus asientos. Y era demasiado temprano para la llegada del profesor. ¿Acaso Silent iba a hacer su gran aparición?
“¡Buajajajajaja!”
Una risa retumbante hizo eco a través del salón. Un segundo después, él entró.
Sin un momento de vacilación, él marchó hacia el podio y miró hacia nosotros como un emperador observando su territorio. “¡Contemplen! ¡Soy yo, Badigadi, el Rey Demonio Inmortal!”
¿Esto de verdad está pasando? Él de verdad está… ¿¡usando un uniforme escolar!?
El Rey Demonio Badigadi se había matriculado oficialmente en la Universidad de Magia de Ranoa como una especie de truco publicitario. Por supuesto, él no estaba estudiando nada, pero tenía el hábito de sentarse en clases y hablar con los estudiantes que llamaban su atención… lo cual usualmente terminaba con ellos huyendo para pedir ayuda desesperadamente. Aquellos que eran lo suficientemente valientes para quedarse cerca supuestamente eran recompensados con curiosidades de sus vastas reservas de conocimiento, pero eran pocos y aparecían cada bastante tiempo.
Pero, de una u otra forma, las cosas habían llegado a una conclusión relativamente pacífica.
Notas de los lectores
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