El Secuestro y Confinamiento de las Chicas Bestia – Segunda Parte
Capítulo 8: El Secuestro y Confinamiento de las Chicas Bestia – Segunda Parte
Regresamos a mi habitación. Ante nosotros había dos chicas bestia usando uniformes escolares, una con orejas de gato, la otra con orejas de perro. Sus manos estaban atadas detrás de sus espaldas con esposas que fabriqué con magia de tierra, y había mordazas metidas en sus bocas. Tanto Zanoba como yo nos sentamos en unas sillas, esperando su despertar.
Puede que se estén preguntando, ¿por qué? ¿Acaso no iba a usar la oportunidad mientras estaban inconscientes? ¡No sean idiotas! Yo soy un caballero.
“¿¡Mrggh!?”
“¡Mmm! ¡Mmm!”
Ambas despertaron. Ellas de inmediato se dieron cuenta de la situación en la que estaban y comenzaron a gemir ruidosamente.
“Buenos días,” dije tranquilamente antes de ponerme de pie, mirándolas hacia abajo a ambas.
Ellas retorcieron sus cuerpos y miraron hacia mí. Había preocupación en sus ojos, pero aun así me estaban mirando.
“¡Mmm!” Un gruñido de resistencia. Ellas claramente no entendían por completo la situación en la que estaban.
“Ahora bien… ¿cómo deberíamos comenzar esta conversación?” Puse mi mano en mi mentón mientras me dirigía a ellas. Sus faldas se habían levantado a causa de todos los movimientos que estaban haciendo, exponiendo sus muslos. Era una vista verdaderamente maravillosa.
“¿¡Mm!?” Pursena se dio cuenta de lo que estaba mirando. Ella levantó su nariz, olfateando, y su expresión se transformó en una de ansiedad. Su sentido del olfato le dijo lo que yo estaba mirando y pensando. En contraste, Linia parecía no haberse dado cuenta, todavía mirándome con desprecio y olfateando hacia mí. Parecía que Pursena tenía un mejor olfato.

En realidad, dada la enfermedad que me aquejaba, casi no debería haber olor a excitación saliendo de mí.
“Mm.”
Fue en ese momento que pensé en algo. Tenía a dos adolescentes con orejas de animal atadas ante mí, con sus ropas desordenadas, y completamente incapaces de moverse. Era increíblemente estimulante. ¿Acaso esto podría ayudarme a curar mi condición?
Había escuchado que los nobles de Asura tenían fetiches pervertidos. Era posible que perder mi virginidad hubiera despertado algo similar en mí. Yo ciertamente no había tenido nada en contra de esta clase de cosa en mi vida anterior, aunque tampoco era algo que llamaría un fetiche.
Con eso en mente, decidí probarlo. Retorcí mis dedos mientras los acercaba hacia las enormes montañas en el pecho de Pursena. Ella cerró sus ojos con fuerza, con una expresión horrible en su rostro, como si estuvieran siendo torturada. Como si le estuviera haciendo algo horriblemente cruel.
Saben, hay mujeres ahí afuera en el mundo que les hacen lo mismo a los pechos de los hombres sin contenerse, pensé.
Dejando eso de lado, sus pechos se sentían increíble en mis manos. Después de todo, eran realmente enormes. Pero solo sentí una leve excitación. No había un llanto de alegría de mi pequeño amigo, y mucho menos señales de que fuera a despertar de su largo sueño.
Cuando dejé de tocarla, la excitación desapareció instantáneamente y solo permaneció esa sofocante sensación de soledad. La misma sensación que siempre sentía. Supongo que esto tampoco iba a funcionar.
Pursena se vio confundida cuando la solté. Ella olfateó el aire una vez más y su expresión pasó a una de alivio, antes de tener una expresión de confusión en su rostro.
“¿Maestro? ¿Así es como va a castigarlas?” preguntó Zanoba.
Miré hacia Linia. En el momento en que nuestros ojos se encontraron, ella miró hacia mí furiosamente, así que también la sobé un poco. Su pecho era más pequeño que el de Pursena, pero todavía tenía unos atributos impresionantes. Las mujeres Doldia parecían ser bien dotadas en general.
Pero como antes, no fue suficiente para deleitar a mi gato Tom. El único cambio perceptible fue la creciente humillación e ira en la mirada de Linia.
Había escuchado que los entusiastas del sadomasoquismo se excitaban observando la escena distorsionarse mientras la persona se hundía más y más en la desesperación. Había tenido algo de apreciación por tales fetiches en mi vida anterior, pero ver algo en la pantalla de una computadora era completamente diferente a verlo en la vida real. No conseguiría nada de eso. El experimento había terminado.
“¿Entienden la situación en la que están?” les pregunté a ambas. Las chicas intercambiaron miradas y sacudieron sus cabezas. Linia se veía lista para gritar, así que decidí remover la mordaza de Pursena.
Después de pensarlo un momento, ella dijo, “Estoy muy segura de que no te hemos hecho nada.”
“¿Oh? ¿¡Así que no me han hecho nada, eh!?” Repetí sus palabras a propósito, tronando mis dedos. Zanoba tímidamente trajo una caja. Una vez abierta, reveló la trágicamente fragmentada figura de Roxy. “¿No fueron ustedes dos las que hicieron esto?”
“Ugh… ¿qué pasa con esa espeluznante figura?”
“¡Espeluznante!” De nuevo repetí sus palabras. ¿¡Le estaba diciendo espeluznante a Roxy!? ¿¡La figura de Roxy en la que me había esforzado tanto!? ¿¡La que se vendió instantáneamente porque era una obra maestra—¿¡esa era espeluznante!?
No, tranquilo. Vamos a pensar esto con calma. Respira profundo. Inhala… y exhala. Inhala… ¡y exhala!
“Este es el símbolo de mi Dios.”
“¿T-tu Dios?”
“Así es. Fui capaz de salir y descubrir el mundo gracias a que ella me salvó.” Caminé hacia el borde de mi habitación mientras hablaba. Ahí yacía mi altar. El altar que fue lo primero que ordené cuando llegué a esta habitación. Abrí sus puertas dobles y les permití ver el interior.
“¡Mm!”
“¿Q-qué es eso?”
“M-Maestro, ¿eso es…?”
“…”
Ambas fueron golpeadas por la divinidad del objeto de mi adoración que estaba siendo protegido en su interior. Incluso Zanoba retrocedió, y Julie agarró el borde de su camisa, al parecer a punto de llorar.
“Esa figura fue creada a la imagen de mi Dios. Y ustedes dos la patearon, pisaron, rompieron en pedazos.”
Los ojos de Linia y Pursena se abrieron completamente, mirando de un lado a otro entre mi rostro y el altar, después lentamente hacia Zanoba y Julie, antes de finalmente volver a mirar en mi dirección. Sus rostros estaban completamente pálidos. Y por pálidos, me refiero a azules. Azul como la pantalla de error de una computadora. Pero al menos ahora parecían entender lo que habían hecho.
“Ahora, ¿tienen alguna forma de justificar sus acciones?”
Pursena se tomó algunos segundos para pensar mi preguntar. Entonces dijo, “¡L-lo has malentendido! Quien la pisó fue Linia. Yo traté de detenerla.”
“¿¡Mm!?”
En vez de disculparse, ella puso excusas. Muy bien. Parecía que esto se iba a convertir en un espectáculo interesante, así que removí la mordaza de Linia. Cuando lo hice, ambas comenzaron a gritarse con voces chillonas.
“¡Pursena fue la que dijo, No necesitas algo como esto, es espeluznante, miau!”
“¡Pero tú fuiste quien la pisó!”
“Fue un accidente, miau. ¡Además, al final también la pateaste lejos, miau! ¡Y te reíste cuando viste a Zanoba buscar los fragmentos toda la noche, miau!”
Así que él había buscado los fragmentos toda la noche—algunos de ellos, como el tobillo roto, eran tan pequeños como la punta de mi dedo meñique. Zanoba, mi pupilo. Mi afecto por él se triplicó. Él estaba dando los pasos correctos por mi ruta romántica. ¡Así se hace, Zanoba!
En fin. De vuelta al asunto entre manos.
“¡Silencio! Ambas son igual de responsables.” Primero, puse fin a sus vergonzosos intentos de echarse la culpa la una a la otra. Después, anuncié mi veredicto. “Las herejes deben ser castigadas. Dicho eso, mi religión es nueva, así que todavía no he decidido el castigo para estos casos. ¿Cómo sería castigado tal crimen en su aldea?”
“¡S-si nos haces algo raro, mi padre y abuelo te cortarán la cabeza, miau! Son los guerreros más fuertes del Gran Bosque, así que… ah…” se detuvo Linia, pareciendo recordar que yo también conocía a Gyes y Gustav. Esto me hizo recordar mi castigo en el Gran Bosque.
“¿Gyes-san? Ah, sí, lo recuerdo. Él me acusó falsamente de hacerle algo reprobable a la Bestia Sagrada, así que hizo que me desnudaran, me lanzaran agua fría, y después me arrojó dentro de una celda por siete días. Muy bien. ¿Por qué no les hacemos lo mismo?”
Solo para dejarlo claro, no tenía resentimiento por eso. Había estado un poco molesto por ello en ese entonces, pero al final había sido una experiencia divertida, a pesar de las circunstancias—aunque no era como si Linia y Pursena supieran eso. Ellas estaban sin palabras, con sus rostros poniéndose de un blanco fantasmal. Aparentemente, ese método de castigo era considerado una forma horrible de tortura para la gente bestia.
“¡N-no, haremos lo que quieras, así que cualquier cosa menos eso, por favor, miau!”
“Puedes hacerle lo que quieras a Linia. ¡Así que al menos ten piedad conmigo!”
“¡Lo que ella dijo, miau! Puedes hacer lo que quieras conmi… ¿¡qué!?”
Qué patético. Ninguna mostraba señales de arrepentimiento. Particularmente la perra.
“Ustedes los Doldia fueron crueles en su castigo cuando se trató de su amada Bestia Sagrada, ¿saben? Es cierto, ellos se disculparon una vez que entendieron que me habían acusado falsamente… pero en este caso, ustedes dos definitivamente son culpables.”
“Por favor, perdónanos. ¡No sabíamos que esa figura era tan importante!”
“Estoy seguro de eso,” estuve de acuerdo.
“Y nunca lo volveremos a hacer.”
¡Como si fuera a permitir que pase una segunda vez! Nunca recuperabas algo que era destruido. Estas dos nunca podrían entender lo que se sentía observar algo preciado para ti siendo destruido frente a tus ojos. Incluso ahora, recordaba la imagen de mi hermano menor rompiendo mi computadora con un bate. No tenía la intención de desenterrar esos viejos sentimientos, pero aún podía saborear la desesperación que sentí esa vez. ¡La sensación de que tu única fuente de apoyo fuera rota en pedazos!
“Nos disculparemos, miau. Incluso te mostraremos nuestras barrigas, miau.”
“¡Así es, es vergonzoso, pero lo haré!”
¿Mostrarme sus barrigas? Ah, la forma de la gente bestia de doblegarse que Gyes me mostró. Una disculpa sincera no sería suficiente para calmar mis emociones.
“¡Si quieren que las perdone, restauren mi figura a como estaba antes!”
¡R-o-x-y, R-o-x-y!
“¡Así es! ¡Incluso el Maestro es incapaz de restaurarla a su gloria pasada!” las regañó Zanoba.
Pero, Zanoba, mi pupilo, eso no era verdad… Todas las piezas estaban ahí, y la parte más importante, la vara, estaba completamente bien. Además, mis habilidades habían mejorado desde que la fabriqué. Ahora podía hacer figuras más fácilmente, sin ninguna línea destacable donde se unían las piezas.
Esperen un momento.
¡Es verdad! Podía arreglarla. No era como si fuera irreparable.
“…”
Tan pronto como me di cuenta de eso, mi ira se disipó rápidamente. Ellas se habían disculpado, y estaban lamentando sus acciones. ¿Tal vez debía perdonarlas? De hecho, lo que estaba haciendo ahora mismo estaba al borde de romper la ley. Si esto se supiera, podría ser yo quien esté en problemas. Como, por ejemplo, si cierto calvo usuario de una lanza se entera de este espectáculo…
¡No! ¡Ese no era el problema! El problema era que estas dos no tenían reparo en destruir lo que era preciado para alguien más. ¡Y si fuera a mostrarles misericordia ahora, ellas de seguro volverían a hacerlo! ¡Tenía que taladrar esta lección en sus cabezas para que lo entendieran! ¡Como un verdadero seguidor de Roxy!
Pero ahora que me había calmado, no podía pensar en ninguna forma satisfactoriamente diabólica de castigarlas.
“Zanoba, ¿tienes alguna idea?” pregunté.
“¡Hagamos que enfrenten el mismo destino que mi figura!” Él tenía una mirada cruel en sus ojos. Parecía que su corazón todavía estaba lleno de ira, lo cual tenía sentido—él había presenciado el crimen.
Si accedía, las dos probablemente serían despedazadas como la figura de Roxy. Zanoba las desmembraría violentamente con sus manos. Él se convertiría en el tirano Splatinus. Él lo haría. Este hombre definitivamente lo haría. El Príncipe Decapitador todavía estaba vivo en su interior.
“No. Matarlas sería demasiado. No me gusta asesinar.”
“Entonces vamos a venderlas como esclavas. La venta de los Doldia está prohibida, pero creo que hay una familia en Asura que tiene un intenso amor por ellos. Alguien de seguro pagará mucho por esclavas como estas, incluso si significa romper el tratado.”
… ¿Ahora él quería comenzar una guerra con la gente bestia? Eso era ir demasiado lejos.
“Eso podría ser difícil, considerando que la familia que mencionaste ahora está al borde de la destrucción,” dije.
Con respecto a eso, me pregunto cómo estaba actualmente la familia Boreas. No había escuchado mucho de ellos desde que había estado en los Territorios del Norte. Estaban en una mala posición. Parecía que solo era cuestión de tiempo antes de que toda la familia fuera eliminada.
“Escúchame, Zanoba. Hablando en serio, ellas son princesas. Tenemos que escoger algo que no cause un gran impacto, o más adelante sufriremos las consecuencias.”
“Usted nunca deja de sorprenderme, Maestro. Incluso con lo enojado que está, todavía tiene la suficiente compostura para pensar en la auto-preservación.”
Hmm. ¿Qué haríamos con ellas? No me sentiría satisfecho solo liberándolas. De hecho, podría ser una buena idea mantenerlas así para siempre como un banquete para mis ojos. Ellas no eran de mi tipo, pero todavía eran mujeres hermosas.
No, no, no. Ya podría estar en problemas por secuestrarlas en primer lugar. No podía mantenerlas aquí por tanto tiempo. Yo podía restaurar la figura, y ellas parecían estar lamentando sus acciones.
Quería hacer algo para llevar este incidente a un final satisfactorio, pero… hmm.
“Y eso es lo que pasó.” Inseguro acerca de qué hacer, recurrí a Fitz-senpai, tal como lo había estado haciendo últimamente. Él tenía una respuesta para casi todas las preguntas que le hacía.
“E-espera un segundo. ¿Entonces ellas están cautivas en tu habitación ahora mismo?”
“Sí, ahí están. Pero no se alarme. Ya he informado a sus profesores que no asistirán a sus clases de hoy.”
“Um, entonces estás diciendo que las capturaste y, eh, ¿encerraste junto con la ayuda de Zanoba?”
Eso era correcto. Había encerrado a dos bellezas con orejas de animal. Sonaba como algo que habría puesto en mi lista de deseos en mi vida anterior. Podría haber sido por lo que venía después del confinamiento, pero había algo que era incapaz de lograr en mi estado actual.
“Rudeus, um, eh, ya que las tienes prisioneras, ¿tú…?” El rostro de Fitz-senpai se puso completamente rojo mientras miraba hacia mí, con sus ojos llenos de desaprobación.
Oh no, parece que él lo malinterpretó. “No, no, no les he hecho nada pervertido.”
“¿D-de verdad?” preguntó Fitz-senpai.
“Lo peor que hice fue sobar sus pechos,” le aseguré.
“¡E-entonces tocaste sus pechos…!”
“Quería comprobar algo.”
“¿Eh…? ¿Entonces no las tocaste con otras intenciones?”
¿Otras razones? Él probablemente estaba preguntando si las había tocado con una intención sexual. Supongo que podrías decir que así fue, pero desde mi perspectiva, realmente era un intento de tratar mi condición. Solo un pequeño experimento. “No, no fue con otras intenciones.”
La expresión de Fitz-senpai se relajó ligeramente. “E-entiendo. Pero hay un problema. A pesar de lo que hicieron, todavía son descendientes de los jefes tribales.”
“No se preocupe por eso. Soy amigo del Jefe Tribal y del Guerrero Líder.”
“¿¡Qué!? ¿De verdad?”
“Si. Así que si les digo que castigué a esas chicas porque se estaban portando mal en la escuela, estoy seguro de que lo entenderán.”
“¿C-cómo llegaste a conocer al Jefe Tribal? Los Doldia son demasiado distantes con las otras razas… Es extremadamente raro conocer a alguien como el Jefe Tribal.”
Le conté a Fitz-senpai la historia de mi paso por el Gran Bosque. Tan pronto como hablé de ello me di cuenta de que era un episodio bastante patético. Había tratado de rescatar a unos niños, solo para ser capturado, y después terminar pasando cada día desde mi liberación jugando con un perro y creando figuras.
“Vaya, eres realmente increíble, Rudeus.” Fue una historia lamentable, y aun así, Fitz-senpai dejó salir un suspiro de asombro cuando terminé de hablar. ¿Por qué parte estaba impresionado? “Que la Bestia Sagrada se haya acercado tanto a ti… Eso es increíble.”
Ah, esa parte. Ahora que lo pienso, ¿por qué la Bestia Sagrada había ido a verme todo el tiempo? De seguro no fue solo porque le agradaba.
“Supongo que incluso un perrito sabe cuando alguien es su salvador.”
“Es mejor que no uses esa palabra en frente de la gente bestia,” me advirtió Fitz-senpai.
Por supuesto que no. Después de todo, yo estaría furioso si alguien se burlaba de Roxy en frente de mí llamándola demonio desagradable. Sabía que algunos límites no debían ser cruzados. Perrito era un término de cariño entre la Bestia Sagrada y yo, no un término de condescendencia.
“Dejando eso de lado, me ayudaría mucho su sabiduría en este asunto. ¿Cómo puedo enseñarles una lección sin incurrir en resentimientos o venganza en el futuro?”
“Esa es una pregunta difícil.” Fitz-senpai se hundió en sus pensamientos. “Estoy de acuerdo en que dejar indefenso a alguien, y después destruir algo preciado para esa persona es imperdonable.”
Había creído que él podría decirme que solo las libere a ambas, pero su ira parecía ser encendida por el hecho de que habían atacado a alguien que él conocía. Considerando sus acciones en el mercado de esclavos, Fitz-senpai podría ser una persona con un fuerte sentido de la justicia.
“¡Bien! Tengo una buena idea,” dijo él.
Una línea como esa usualmente era de mala suerte en la fantasía, pero bueno. Fitz-senpai y yo caminamos juntos hacia mi habitación.
Había un olor agrio mezclado con el aire de mi habitación. El piso estaba mojado, la habitación apestaba, y Linia y Pursena estaban tendidas del cansancio. Tal vez debía haberlas dejado usar el baño.
Ambas se veían incómodas, así que usé magia para limpiar el desastre y abrí la ventana para dejar entrar aire fresco. Les saqué su falda y ropa interior mojadas y las lavé ahí abajo. Su ropa estaba en la lavandería. Oigan, ellas no estaban completamente desnudas. Eso era suficiente.
Las miré a ambas a la cara, para descubrir que cada una tenía una mirada de completa rendición.
“Puedes ser violento con nosotras si quieres, miau. Pero incluso si vas a mantenernos en tu habitación, al menos desátanos, miau. Es doloroso no ser capaz de moverse en lo absoluto, miau. Por favor, prometemos no huir, miau.” Como una chica gato, debe haber sido difícil para ella estar atada por casi veinte horas.
“Al menos danos algo de comer. Seremos buenas. No aullaré de noche. Tampoco te morderé. Quiero algo de carne… tengo mucha hambre.”
Aparentemente, Pursena era del tipo glotona. Ahora que lo pienso, ella había estado masticando algo de carne cuando nos conocimos. Aun así, no podía creer que ambas se hubieran dado por vencidas en un solo día. Supongo que fue la falta de comida. Después de todo, las personas eran débiles enfrentando el hambre.
Las liberé a ambas, y ellas se arrodillaron ante mí. Era una vista extremadamente excitante, dado que ambas no estaban usando nada en su parte inferior. Mis labios formaron una sonrisa por el regocijo, pero, por supuesto, mi entrepierna no mostraba el mismo interés.
“Rudeus,” me advirtió Fitz-senpai. Él estaba cerca, lavando sus faldas y ropa interior.
“Oh, cierto. Parece que ambas están arrepentidas, así que estoy considerando perdonarlas. Sé que eso probablemente no hace mucho para aliviar cualquier emoción que estén sintiendo ahora mismo. Es duro no ser capaz de moverse por un día completo. Deben haber estado muy asustadas, por estar atrapadas en un dormitorio lleno de hombres sedientos de sexo.”
“Así es, miau.”
“Cada vez que escuchaba pasos, pensé que era el fin…”
De hecho, por lo que sabía, no había tales hombres aquí. No era como si los residentes del dormitorio estuvieran siendo confinados dentro de estas paredes. Si estuvieran así de necesitados, ellos podían visitar el distrito del placer, o hacer una visita a una estudiante de primer año, una elfa que se rumoreaba era una belleza. ¿Tal vez Linia y Pursena sintieron peligro debido al resentimiento que ellas habían provocado en los otros estudiantes? Por otro lado, había bastantes personas que, si encontraban a dos chicas atadas, decidirían llevarlas al mercado de esclavos.
“Haremos lo que nos ordenes de ahora en adelante, miau. Seremos tus subordinadas, miau.”
“Por favor, perdónanos,” agregó Pursena. Parecía ser que habían pensado mucho en sus acciones.
“No tienen que ser mis subordinadas. Pero no toleraré que se burlen de Roxy.”
Ambas palidecieron y asintieron rápidamente. “Por supuesto que no, miau. Si te burlas del Dios de alguien más, mereces morir, miau.”
“Recuerdo ser perseguida por esos Caballeros de la Iglesia… fue aterrador,” dijo Pursena.
“De hecho, mi tía es parte de los Caballeros de la Iglesia.”
Cuando dije eso, las dos chicas palidecieron hasta alcanzar un color blanco fantasmal. Las conexiones de seguro eran una moneda valiosa en este mundo.
Cuando Fitz terminó, ellas felizmente se pusieron su ropa interior. (¿Por qué era tan excitante ver a una chica ponerse su ropa interior? Para mí, personalmente, era más estimulante que verlas quitárselas.)
Con el peligro inmediato evitado, y sus ropas puestas nuevamente, las chicas recuperaron algo de su espíritu usual.
“Incluso aunque dijimos que haríamos lo que nos ordenes, cualquier cosa que resulte en un hijo está fuera de discusión, miau,” me dijo Linia. “Primero quiero salir con alguien como se debe, y después casarme y tener hijos, miau.”
“Estoy de acuerdo,” dijo Pursena. “Pero te permitiré sobar los pechos de Linia de vez en cuando.”
“Sí, miau. De vez en cuando puedes—espera, ¿¡por qué yo!?”
“Yo valgo demasiado. Solo puedes tocar los míos si me das carne costosa.”
Aparentemente, a pesar de ser delincuentes, ellas tenían una firme creencia en la castidad. Debí haberlo esperado, dado que eran princesas. Dejando eso de lado, parecía que la actitud sumisa que habían mostrado hace solo un momento en parte había sido un acto. Esperaba que ellas de verdad estuvieran reflexionando sobre sus acciones.
“Ten cuidado, Rudeus,” me advirtió Fitz-senpai. “No bajes la guardia frente a ellas.”
“¿¡Miau!? ¡Detente ahí, Fitz, no digas cosas como esas, miau!”
“¡Sí!” estuvo de acuerdo Pursena.
“¡El Jefe es un monstruo con algunos tornillos sueltos! ¡Si nos derrota de nuevo, no hay forma de saber lo que nos hará, miau! ¡No somos tan tontas para intentarlo!”
¿A quién estaba llamando monstruo? Qué grosera. Aunque dormiría plácidamente de noche sabiendo que eso era lo que pensaban de mí.
“Jefe, ¿ya podemos irnos a casa?” preguntó Pursena, inclinando su cabeza hacia el costado ligeramente. Esperen, ¿por qué me estaba llamando Jefe? No es como si me importara… “Tengo hambre. Quiero regresar a mi habitación y comer algo de mi reserva de carne seca.”
“Sí, hemos estado aquí desde anoche sin comida ni agua, miau.”
¿Qué demonios? Estaban hablando como si yo fuera el malo. Después de todo, tal vez ellas aún no aprendían la lección.
“No han aprendido la lección, ¿o sí?” dijo Fitz-senpai.
“Fitz. Esto no tiene nada que ver contigo, miau.”
“Así es. Piérdete.”
Fitz-senpai se veía conmocionado.
“¡Siéntense ahora mismo!” grité.
“¡Sí, señor!”
“¡Guau!”
“Fitz-senpai, cambié de opinión. Por favor, haga lo que discutimos.”
Mientras las dos estaban sentadas ahí, con sus piernas firmemente dobladas ante ellas, le di el visto bueno a Fitz y él sacó algunos objetos de su bolsillo. Esta había sido su anterior buena idea—una botella llena de tinta negra y un pincel.
Una vez que terminó, mi ira se había disipado casi por completo.
“… Fitz, recordaremos esto, miau.”
“Mierda.”
Linia y Pursena tenían expresiones amargas en sus rostros. Sus cejas habían sido conectadas para formar una gaviota, con ojeras pintadas bajo sus ojos. Cada una tenía un bigote pintado alrededor de sus labios. Finalmente, en sus mejillas estaban las palabras “Soy una gata que perdió contra Rudeus,” y “Soy una perra que perdió contra Rudeus,” respectivamente.
Un tipo completamente nuevo de pintura corporal. En realidad, era un tanto excitante.
“Esta es una pintura especial usada por una cierta tribu para tatuar sus cuerpos,” explicó Fitz-senpai. “Si recito el encantamiento correcto, las marcas serán permanentes."
¿De verdad existía tal pintura? Debe ser la versión de este mundo de un tatuaje. Ahora que lo pienso, estaba bastante seguro de que había visto algo similar en mi tiempo como aventurero.
“Incluso el agua nunca las borrará. ¡Si alguna vez vuelven a hacer algo contra Rudeus, usaré el encantamiento y tendrán esas marcas en sus rostros para siempre!”
“B-bien, lo entendemos, miau. No tienes que gritar, miau.”
“Entendemos. Seremos obedientes. Lo juramos.”
Ellas asintieron, temblando de miedo. Bueno, sus rostros sí se veían bastante grotescos. Si tenían esa pintura de por vida, derrumbaría completamente sus opciones de matrimonio. Fitz-senpai era bastante cruel.
“Ahora pueden irse a casa, pero tendrán que mantener eso en su rostro por todo el día de mañana. Después de eso lo quitaré. ¡Pero no removeré la pintura de sus cuerpos por los próximos seis meses, así que tengan eso en mente!” Habíamos escrito algunas cosas bastante obscenas en sus espaldas.
“Ya lo entendimos, deja de decirlo, miau.”
“… Ugh.” Pursena tenía lágrimas en sus ojos.
Sería un tema de conversación si las chicas fueran vistas caminando por el pasillo, así que se fueron por la ventana. Estábamos en el segundo piso, pero no tendrían problemas para bajar—o al menos, eso asumí.
Antes de irse, Linia se dio la vuelta hacia mí como si acabara de recordar algo. “Jefe, fuiste capaz de predecir nuestros movimientos, incluso siendo solo un mago. ¿Qué clase de entrenamiento tuviste para lograr eso?”
“Ninguno en especial. Seguí las enseñanzas de mi maestra y me moví de acuerdo a eso, es todo.”
Muy probablemente era prueba de que mi entrenamiento con Eris había sido productivo. Siempre me había considerado alguien débil. En contraste a lo rápido que mejoraba Eris, sentía que yo no estaba mejorando en lo absoluto. Pero tal vez era solo que estábamos mejorando a velocidades diferentes, y que yo me había vuelto más fuerte a mi manera.
“¿Quién es tu maestra, miau?”
“Eh, supongo que sería Ghislaine.”
“¿Ghislaine? ¿Hablas de la Ghislaine de la tribu Doldia, miau? ¿La Reina de la Espada Ghislaine?”
“La misma.” Es verdad—ya que Linia era la hija de Gyes, eso convertía a Ghislaine en su tía.
“Ahora entiendo, miau.” Linia se veía como si ahora todo tuviera sentido. “Nos vemos, miau.”
“Hasta luego, Jefe. Sentimos mucho lo de la figura.” Y las dos se fueron.
Una vez que todo terminó, Fitz-senpai dejó salir un suspiro de alivio. “Lo siento, Rudeus. Me dejé llevar un poco.”
“No se disculpe. Pude verlas aterradas, así que creo que salió bien.” Pero más importante… “Usted dijo algo acerca de un encantamiento especial que vuelve permanente la tinta. ¿Qué tal si alguien más aquí conoce el encantamiento?”
Ya que esta era una herramienta que existía en el mundo, Fitz-senpai no podía ser la única persona que conocía el encantamiento. Me sentiría mal por las chicas si alguien más usaba el encantamiento en ellas.
“¿Qué? Ah, eso fue una mentira,” dijo fríamente Fitz-senpai. “La pintura mágica existe, pero la que usé solo es una barata para dibujar círculos mágicos. Desaparecerá una vez que la laves con poder mágico.”
Él sonrió mientras hablaba. Casi como un niño que le había hecho una broma a alguien. Era increíblemente encantador.
Fitz-senpai se quedó en mi habitación por un tiempo. Por alguna razón estaba moviendo sus dedos, como si no pudiera calmarse. Él vagó sin rumbo por la habitación, solo deteniéndose cuando encontraba algo peculiar y me preguntaba al respecto.
“¿Qué es eso? ¿Hay algo en su interior?” Sus ojos expertos se enfocaron en mi altar.
“Es el hogar de una reliquia de la religión de mi Dios,” respondí.
“¿Eh? Entonces no eres un seguidor de Millis. ¿Te molesta si doy un vistazo dentro?”
“Se llama la Fe de Roxy… ¡Por favor, no las abras!” Me apresuré para detenerlo cuando trató de abrir las puertas del altar. La reliquia en su interior era tan sagrada que sería peligroso para los ojos de un ser humano… y podría hacerlo enojar saber que yo mantenía ropa interior de mujer. Puede que haya perdido la cabeza, ya que se lo mostré a muchas personas ayer.
“Oh, lo siento.” Él rápidamente retiró su mano. Mientras continuaba mirando alrededor de la habitación, su mirada de pronto se posó en mi cama. Fitz levantó mi almohada. “Esa almohada hace un sonido extraño cuando la tocas.”
“La fabriqué yo mismo.” Estaba llena de semillas de un Treant Mostaza, uno de los monstruos que vivían en los bosques de los Territorios del Norte. Si abrías las semillas había una nuez en su interior, pero su exterior tenía la forma del trigo. Las había abierto todas y metido dentro de una funda de almohada, y después había cubierto el exterior con piel de bestia. Con eso, mi sueño reparador estaba asegurado.
“Vaya. ¿Te molesta si la pruebo?”
“Adelante.”
Fitz-senpai puso la almohada en la cama y se acomodó sobre ella. “Esta es una buena almohada.”

“Usted es la única persona que ha dicho eso.” Por cierto, la única otra persona que la había probado fue Elinalise, quien dijo, “Prefiero el brazo de un hombre sobre una almohada.”
Fitz mantuvo sus lentes de sol puestos incluso mientras yacía tendido en la cama. Él debe tener una muy buena razón. Me pregunto si alguna vez me permitiría ver su rostro. A menos que esos lentes de sol fueran una parte de él. Me pregunto… ¿Qué pasaría si se los quitaba?
No—él había dicho que había una razón para tenerlos puestos. Por ejemplo, tal vez tenía un complejo acerca de su apariencia. Vamos a olvidar el asunto, pensé. No quería que me odiara.
Por un tiempo el silencio reinó entre nosotros. Dándose cuenta que lo estaba mirando, Fitz-senpai se enderezó. Por alguna razón, pensé que sus mejillas estaban sonrojadas, pero probablemente era solo mi imaginación.
“¿Quieres ver?”
Mi ritmo cardiaco se aceleró en el momento que él dijo eso. ¿Qué era esto? ¿Quería ver qué? ¿Qué creía él que yo quería ver? “¿Ver qué?”
Fue una pregunta demasiado estúpida. Por supuesto que era su rostro. La respuesta era demasiado evidente basado en el contexto.
“Mi rostro.”
Sí, ver su rostro. ¿Por qué no pensé en eso antes? Como si estuviera esperando ver algo más. Él era un hombre, ¿entonces qué era lo que me emocionaba ver? ¿Qué parte de él quería que me mostrara?
Nos miramos el uno al otro a través de sus lentes de sol. Sentí que mi rostro se estaba calentando. Tal vez incluso mis mejillas se estaban sonrojando. “Quiero verlo.”
“Bien,” dijo él, poniendo sus dedos sobre el borde del marco. Pero se quedaron ahí, congelados. Sus labios se tensaron nerviosamente, y sus manos parecían estar temblando. Emitía la misma vibra que una chica con sus dedos tomando sus bragas; una chica que estaba de pie en frente de un hombre, a punto de sacarse la última pieza de ropa cubriendo su cuerpo. Por alguna razón, yo también me sentía nervioso. No—¿por qué demonios estaba nervioso? ¡Comparar esto con una chica desnudándose estaba totalmente fuera de lugar!
¿Acaso él consideraba revelar su rostro como un acto íntimo? No, eso era absurdo. Él probablemente solo tenía un rasgo notorio que tenía muy presente. ¡Como una gran cicatriz de quemadura, u ojos que sobresalían como los de un camaleón! Sí, eso tenía que ser. Sin duda.
“Solo…” dijo Fitz finalmente. “¡Solo estaba bromeando! Lo siento, pero son órdenes de la Princesa Ariel. No tengo permitido mostrarle mi rostro a nadie. Tengo un rostro de bebé, y eso destruiría la reputación que he construido como el temible Fitz el Silencioso.”
Estaba equivocado. Aparentemente eran órdenes reales. Bueno, eso tenía sentido. ¿Qué clase de tontería había estado soñando?
“A-ah, así que es eso. Bueno, no tengo intenciones de forzarlo.”
“Um, gracias, aprecio que digas eso,” dijo él, levantándose rápidamente de la cama. “Es mejor que vuelva rápido con la Princesa Ariel.”
“Entiendo, cuídese.”
“Claro. Nos vemos después, Rudeus.”
“Gracias por la ayuda de hoy.”
“No hay problema.” Fitz-senpai también saltó por la ventana, tal como lo habían hecho antes las dos chicas bestia. Si bien quería decirle que usara el pasillo, salir por la ventana probablemente era el camino más rápido hasta el dormitorio de mujeres. Como sea.
“Fiu…”
Por alguna razón, me sentía algo aliviado. Si Fitz-senpai me hubiera mostrado su rostro… Sentía que podría haber llevado a algo irremediable. Casi se sentía que estaba siendo invitado a dar un paso dentro de un mundo del cual no podría salir una vez hubiera entrado. Tal vez un mundo de deseo gay.
Ahora estaba solo en una habitación que todavía apestaba un poco a bestia. Lo mitigué con algo de polvo desodorante comúnmente usado por los aventureros, y después me recosté en mi cama. Mi almohada tenía un olor inusual; asumí que era la esencia de Fitz-senpai. No era desagradable.
“Dejando eso de lado…”
Había terminado en una situación muy excitante con las chicas bestia secuestradas, pero aún no había señales de recuperación. La escena erótica, sobar sus cuerpos… nada de ellos había ayudado. De hecho, estar a solas con Fitz-senpai tuvo más efecto. Tenía ganas de llorar.
Al día siguiente, le mostramos a Zanoba el graffiti que habíamos dibujado en ambas antes de borrarlo. La expresión en su rostro decía que eso no era suficiente para él, pero le dije, “No es como si hubieras sido de mucha ayuda esta vez, ¿o sí?” Después apliqué unas reparaciones de emergencia a la figura de Roxy, tras lo cual él inmediatamente comenzó a sonreír y perdonó a las chicas.
También me disculpé con ellas por tenerlas atadas por más de un día, pero…
“¡No fue nada, miau! ¡No pasó nada, miau! ¡Solo perdimos y él nos llevó a su habitación para dibujar en nuestros rostros, es todo, miau!”
“Lo que ella dijo. Nada pasó. De verdad, nada. Brrrrr…”
Si esa era la versión de la historia que querían contar, que así sea. Fue un final feliz para todos.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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