El Secuestro y Confinamiento de las Chicas Bestia – Primera Parte
Capítulo 7: El Secuestro y Confinamiento de las Chicas Bestia – Primera Parte
Linia Dedoldia. La nieta de Gustav, el líder de los Dedoldia, una de las tribus Doldia que ejercían como protectores del Gran Bosque. Y también la hija del Guerrero Líder Gyes, el siguiente en la línea de sucesión para ser el Jefe Tribal.
Pursena Adoldia. De otra de las tribus Doldia que ejercían como protectores del Gran Bosque. Ella era la nieta del Jefe Tribal Adoldia Bulldog y la hija del Guerrero Líder Tertelia, siguiente en la línea de sucesión para ser el Jefe Tribal.
La Tribu Doldia era una raza especial dentro de la gente bestia. Sus raíces podían ser trazadas hasta hace casi 5500 años, casi al final de la Primera Gran Guerra entre Humanos y Demonios, la cual había sido una guerra sin cuartel entre humanos y gente bestia. Los humanos habían ganado esa guerra, y se habían vuelto más arrogantes a causa de ello, tratando a la gente bestia como esclavos.
Enfrentados a una invasión inevitable, la gente bestia viviendo en la vasta fuente de madera conocida como el Gran Bosque fue forzada a tomar una postura. Su líder en ese entonces, el Dios Bestia Giger, marchó con la gente bestia hacia los despreciables humanos. Él luchó personalmente en la vanguardia, liberando su poder y agallas para rescatar a parte de la gente bestia mientras defendía el Gran Bosque. Incluso después de la muerte de Giger, la Tribu Doldia fue investida como la líder dentro de la gente bestia del Gran Bosque.
En la actualidad, la gente bestia no solo estaba limitada al Gran Bosque, sino que se estaba expandiendo a través del Continente Central y hacia el Continente Begaritt. No eran tan numerosos como los humanos, pero estaban lo suficientemente extendidos por el mundo que no podían ser ignorados, y tenían una gran influencia sobre los elfos, enanos, y hobbits. Dentro del Gran Bosque había suficiente poder militar para luchar codo a codo contra el País Sagrado de Millis, si así lo deseaba la gente bestia.
Linia y Pursena eran las nietas de los Jefes Tribales de los Doldia, descendientes directas del Dios Bestia. Ellas ya sea se convertirían en Jefes Tribales en el futuro o al menos las esposas de hombres que tomaran la posición. En términos de la humanidad, ellas eran princesas—princesas no menos importantes que aquellas de una gran nación como el País Sagrado de Millis. Era por eso que, cuando ellas se matricularon en la escuela, tenían la mayor posición social dentro de los estudiantes.
¿Entonces por qué estas chicas viajaron tan lejos de casa para estudiar en una tierra tan distante? Esto es porque el príncipe (Gyes) y la princesa (Ghislaine) de la anterior generación habían sido un completo desastre, y como ellos, Linia y Pursena no eran muy listas. El Jefe Tribal Gustav les ordenó estudiar en el extranjero con la esperanza de que ahí pudieran madurar, tal vez pensando que estar en un lugar en el cual no pudieran ejercer su autoridad les enseñaría su significado.
Sin embargo, Gustav se había equivocado. Él envió a Linia y Pursena a la Universidad de Magia, asumiendo que sus posiciones como nietas de los jefes tribales de la gente bestia no tendría significado ahí. Las chicas se habían preparado para ser discriminadas, pero en cambio fueron recibidas por profesores que las trataban con cautela y otros estudiantes que trataban de alabarlas.
En el momento en que Linia y Pursena entendieron que su linaje todavía tenía influencia aquí, se les fue a sus cabezas. Cuando se matricularon, ellas temblaban de miedo entre los humanos, pero eso cambió en el momento en que vieron lo tímidos que esos humanos se comportaban a su alrededor. Ellas pronto comprendieron que la combinación de la magia que habían aprendido en clases, su Magia Vocal (la cual había pasado de generación en generación dentro de la Tribu Doldia), destreza, y fuerza racial eran suficiente para poner de rodillas incluso al más fuerte alumno, y con eso, su comportamiento empeoró cada vez más. Extorsión, chantaje, acoso—en poco tiempo eran delincuentes consumadas, y en un año, se habían convertido en las líderes de su propia facción.
Sin embargo, su rápido progreso pronto llegó a su fin. Cuando entraron a segundo año, una princesa llegó desde el Reino de Asura. La Segunda Princesa Ariel Anemoi Asura. Esta mujer, quien recientemente había creado su propia facción y enfrentado una lucha por el poder en su país, trajo a dos guardias consigo y entró justo en el territorio de Linia y Pursena como si fuera la dueña del lugar. Incluso los profesores que habían estado completamente a merced de Linia y Pursena ahora volvieron su atención a Ariel.
Frustradas y molestas, Linia y Pursena soportaron a Ariel por seis meses, aunque no estaban seguras de por qué. Pero su resistencia llegó a su límite cuando ella se unió al Consejo Estudiantil a pesar de ser de primer año. Mientras Ariel era bañada en elogios por ser una estudiante de honor, Linia y Pursena, quienes habían sido tachadas como delincuentes, hervían de un resentimiento completamente injustificado.
Ellas comenzaron a meterse con la princesa y el grupo de Ariel. Comenzó con un acoso simple, tal como escupir en el piso por donde pasaban la princesa y sus asistentes mientras caminaban por el pasillo. Chocarían a propósito con ella, le verterían agua, y robarían su ropa interior y la dejarían en frente del dormitorio de hombres, dentro de otras cosas más.
El acoso continuó escalando—hasta que todo su grupo de delincuentes fue derrotado completamente por Fitz-senpai, actuando por su cuenta. Los rumores decían que el enfrentamiento había sido una trampa tendida por Ariel, lo cual no cambiaba el hecho de que Fitz-senpai había derrotado a casi veinte oponentes por sí solo. Los profesores se involucraron, y todos miembros de la pandilla de Linia y Pursena fueron expulsados—excepto por las propias Linia y Pursena, protegidas una vez más por su posición social.
Su reputación estaba arruinada. Sus lacayos ya no estaban, así que no les quedaban aliados. Su posición social se fue en picada, y la Princesa de Asura y su grupo se convirtieron en los héroes a los ojos de los estudiantes. Aunque técnicamente era una estudiante especial, la princesa insistía en que ella y sus guardaespaldas fueran tratados igual que los estudiantes de admisión general, lo cual solo jugó a favor de su popularidad.
Por supuesto, Linia y Pursena no estaban muy contentas. Ellas descargaron su ira en los otros dos estudiantes especiales que se habían inscrito el año pasado, Zanoba y Cliff, y cuando los derrotaron sin problemas, usaron a Zanoba para reunir información de la Princesa y su grupo. Aunque, por el momento, no habían hecho nada para vengarse. Su conducta aún podía mejorar, pero incluso estaban asistiendo diligentemente a sus clases en la actualidad. Incluso podrías decir que se habían rehabilitado.
Desde mi punto de vista como un estudiante nuevo, el incidente solo fue otra prueba de lo increíble que era Fitz-senpai. Sin embargo, su guerra con Ariel había terminado… o eso parecía.
Zanoba
Un mes había pasado desde que Julie se convirtió en la nueva pupila de nuestro maestro.
El Maestro estaba usando un método peculiar de entrenamiento, clamando, “Es un experimento.” Al comienzo de cada día, Julie tendría que conjurar un hechizo usando un encantamiento. Después de eso, él en cambio le pediría que conjurara en silencio cúmulos de tierra. Yo no creía que ella fuera a aprender a usar magia silenciosa de esa forma, pero, para mi sorpresa, lo logró en un mes.
Así es—en solo un mes, Julie había creado con éxito un cúmulo de tierra. Sin encantamientos. Un logro impresionante.
Sin embargo, de acuerdo al Maestro, ella todavía tenía mucho que aprender. Julie solo había logrado conjurar tierra sin un encantamiento esa vez, y además se quedaba sin poder mágico rápidamente. Aun así, comparada con alguien como yo, que no tenía ningún talento para la magia… No podía creerlo.
“Todo esto es gracias a Fitz-senpai y su consejo,” dijo el Maestro, pero él era quien le estaba enseñando, lo cual significaba que él debería estar recibiendo los elogios. Había estado en lo correcto al convertirme en su pupilo.
Junto a la magia, el Maestro le estaba enseñando a Julie la lengua Humana. Ella ya sabía un poco, lo cual tenía sentido, dado que había vivido con sus padres en el Continente Central por años. Ese comerciante bastardo me había mentido cuando dijo que ella solo sabía la lengua del Dios Bestia—no, esperen, él no tenía razón para mentir. Tal vez solo fue que ella nunca habló.
Sin embargo, era seguro decir que Julie había sido una buena compra. Ella aprendía rápido, y podía emplear ese conocimiento en poco tiempo. Si le decía que me trajera esto o aquello, ella elegiría la cosa correcta sin más instrucciones detalladas. Ella era buena intuyendo lo que yo quería. Me recordaba a Ginger.
Los esclavos recientemente comprados generalmente eran marcados con una marca o un sello mágico, pero al Maestro no le gustaban esa clase de cosas, así que no lo hice. Después de todo, teníamos la intención de que Julie fuera más una aprendiz que una esclava.
Entonces, un día, ocurrió un incidente.
Era tarde en la noche, y estaba instruyendo a Julie acerca de la historia y la magnificencia de las figuras. Ella no sería capaz de ayudarme en mi gran empresa si carecía de la pasión para la fabricación. Julie era esencial para el gran plan de mi maestro; ella necesitaba ser capaz de apreciar lo espléndidas que eran las figuras.
Ese día en particular, decidí usar la figura de Ruijerd para ilustrar la brillantez del trabajo del Maestro. La saqué de una caja sellada: la figura de un guerrero que emanaba una sensación de poder y pavor, infinitamente fascinante para mí sin importar cuántas veces la viera.
El Maestro, quien había estado a punto de volver a su habitación, la miró. Él preguntó: “Por cierto, ¿qué pasó con la figura de Roxy?”
En el momento en que la mencionó, un sudor frío cubrió completamente mi cuerpo. Había rezado una y otra vez para que no la mencionara… y la había mencionado. Casi digo, “La dejé en Shirone,” pero eso habría sido una mentira, así que mordí mi labio con fuerza y me contuve. Yo… no… le… mentiré. Nunca, nunca le mentiría a mi Maestro.
Finalmente, dije, “La verdad es... que técnicamente está aquí, pero…” Mi boca no se movía correctamente. Mis manos estaban temblando. Si él supiera lo que había pasado, el Maestro podría despedirme como su pupilo. La sola idea hacía que mi cuerpo se sintiera tan pesado como el plomo.
“¿Está aquí? Me gustaría verla después de tanto tiempo. ¿Puedes traerla?” Su voz estaba llena de expectación. Me lastimaba el corazón.
Con gran dificultad, saqué una de las cajas selladas desde debajo de mi cama. Giré la llave con mis manos temblando y saqué su contenido. En ese momento la expresión del Maestro se congeló.
“Oye, ¿qué mierda significa esto…?” Su voz se rompió. Era plana, sin entonación, y aun así se rompió.
Estaba a punto de llorar. Nunca antes había estado tan aterrado. La obra maestra del Maestro, la figura de Roxy a escala de 1/8, estaba trágicamente rota en cinco partes. Su cabeza había sido arrancada, las partes que conformaban su ropa estaban aplastadas, su brazo estaba roto a la altura del codo, y su pierna estaba doblada en un ángulo extraño. Solo su resistente vara había terminado sin daño alguno.
“Explica esto, Zanoba. Tú—yo—vamos, ¿¡qué mierda significa esto!? ¡Responde!” El Maestro estaba enojado. El Maestro, quien normalmente hablaba con un tono suave, usando palabras educadas, ahora estaba teniendo problemas para expresarse. “¿No te conté lo agradecido que estaba con mi maestra? ¿Lo mucho que la respeto? ¿No entiendes todos los sentimientos por ella que puse en esta figura cuando la fabriqué?”
Estaba claro que el Maestro estaba realmente furioso. Él respondió de forma sumisa cuando Linia y Pursena se burlaron de él, se deprimió cuando Cliff lo fustigó, y cuando Luke se burló de él, todo lo que hizo fue poner una expresión complicada en su rostro. Pero ese mismo hombre, mi Maestro, ahora estaba rebosante de sed de sangre. Aterrada, Julie se escondió detrás de mí. Yo también quería esconderme.
“No me digas… ¿te estás burlando de Roxy? ¿En realidad eres mi enemigo?”
“¡N-n-nada de eso!” Sacudí frenéticamente mi cabeza.
El Maestro siempre hablaba de Roxy-san, acerca de lo increíble que era y del respeto que merecía. Yo sentía que no era solo adoración, sino que algo más cercano a un fanatismo religioso. Era la misma vibra que sentía de los Caballeros de la Iglesia. Francamente, no me importaba mucho Roxy-san, pero si lo decía, el Maestro desataría su ira sobre mí. Si se ponía serio, no quedarían más que cenizas de mí. Yo tenía la fuerza sobrenatural de un Niño Bendito, pero mi cuerpo no era tan resistente a la magia.
“¡N-no es eso en lo absoluto!” tartamudeé. “¡Esta es mi más preciada posesión, la que aposté cuando me batí a duelo con Linia y Pursena! ¡Después de perder el duelo, fue trágicamente destruida cuando la pisaron, pero yo de ninguna forma hice nada para burlarme de Roxy-san!”
“¿Dijiste duelo?”
Le conté el resto de la historia, diciendo la verdad. Hace un año, Linia y Pursena me habían desafiado a un duelo. El perdedor ofrecería lo más importante para él, lo cual, para mí, era mi figura de Roxy. No tenía dudas de que ganaría, dado que era un Niño Bendito y que nunca había sido derrotado cuando estaba en Shirone. Incluso si ellas usaban magia de nivel Avanzado en mí, estaba preparado para atravesarla y balancear mi puño hacia ellas.
Pero ellas dos usaron una magia extraña sobre mí. Me paralizaron, y entonces, mientras era incapaz de moverme, me dieron el golpe de gracia. Lloré y lloré mientras entregaba mi figura. Aunque debía hacerlo. Después de todo, había perdido. Era mi culpa que me fuera arrebatado tan maravilloso objeto. Cualquiera que lo viera lo querría.
Pero, de alguna forma—si pueden creerlo—¡esas dos no apreciaban el verdadero valor del objeto! Ellas dijeron cosas como, “¿Qué mierda es esto?” y “Espeluznante, miau,” antes de botarlo al suelo y pisarlo, rompiéndolo en pedazos.
Una vez que se lo expliqué todo, la sed de sangre del Maestro desapareció.
“Entonces eso es lo que pasó. Entiendo.” Él puso su mano sobre mi hombro.
¡Él lo entendió! Con ese pensamiento, subí mi cabeza—solo para chillar de forma patética. ¡La sed de sangre emanando de él no había disminuido en lo más mínimo! Ahora había una expresión aún más siniestra en el rostro del Maestro.
“Debiste habérmelo dicho enseguida. Si hubiera sabido lo que pasó, no habría sonreído como un idiota.” Sus palabras casi sonaban gentiles, pero podía ver claramente a través de ellas. El Maestro no hablaba mucho de las figuras. Últimamente, incluso había creído que él no las amaba tanto como yo. Estaba equivocado. Los sentimientos dentro del corazón de mi Maestro quemaban con más fuerza que los de cualquier otro. “Vamos a enseñarles una lección.”
Esta noche Linia y Pursena iban a morir. Estaba seguro de eso.
Temblé a causa de lo que en un principio creí que era miedo, pero pronto me di cuenta que era júbilo. “¡Si, Maestro!”
Con este poderoso aliado de mi lado, finalmente podría cobrar venganza por mi figura destruida.
Rudeus
Imperdonable.
Yo odiaba a los brabucones con todo mi ser. Podría perdonar a esas chicas por darle órdenes a Zanoba como un sirviente después de haber perdido—después de todo, ellas se habían tranquilizado después de que Fitz-senpai les hizo lo mismo. ¡Pero nunca, nunca podría perdonarlas por no solo tomar algo que alguien más había fabricado, sino que pisarlo a propósito y destruirlo! ¡Era un monstruoso acto de violencia! ¡Era igual que golpear con un bate de béisbol la computadora de alguien más! Ugh, maldición. No iba a dejar que esas repugnantes chicas se salieran con la suya.
Puede haber sido solo una figura, pero habían pateado a Roxy. Eso era algo que nunca podría perdonar. Había leído registros históricos de los oficiales del periodo Edo haciendo que cristianos sospechosos pisaran objetos describiendo a Cristo para probar su culpabilidad, pero ahora entendía los sentimientos de los cristianos. Entendía el insulto de ver a alguien pisar algo en lo que creías, justo frente a tus ojos. La verdad detrás de la Rebelión Shimabara. La Humillación de Canossa. Los cruzados que realizaron su imposible peregrinación hacia la Tierra Santa.
Por supuesto, Linia y Pursena no entendían el alcance de lo mucho que me habían ayudado a seguir adelante los recuerdos de Roxy desde que apareció mi problema de DE. Así que necesitaba hacer que esos animales callejeros comprendieran la gravedad de lo que habían hecho. Iba a enseñarles que cuando vivían siguiendo sus propios deseos egoístas, terminarían cosechando las consecuencias.
“Zanoba-san, ¿estás escuchando?”
“¿S-si?”
“Vamos a capturarlas vivas. Sin matarlas. Deben ser castigadas por blasfemar a Dios.”
“¿Castigadas? Si, ya veo.”
“Por el momento, creo que lo mejor sería capturar a cada una de ellas por separado.”
“Pero esas dos siempre están juntas.”
Un equipo de dos. Los animales que viajaban en grupos sí que eran sabios.
“Eso es verdad. No son estúpidas, y fueron tan fuertes como para derrotarte, a pesar de que dos a uno. Tal parece que esta va a ser una batalla formidable.”
“¡No! Creo que no serán rivales para usted, Maestro.”
“No sobreestimemos mis habilidades. Después de todo, la victoria cae en las manos de aquellos que permanecen humildes.” Estaba manteniendo mi compostura. Estaba calmado y racional. Cuando era un aventurero, mantener la cabeza fría significaba la diferencia entre la vida y la muerte. Si mantenía la calma, podría destruir a esos dos demonios. “¡Muy bien! ¡Este es mi plan!”
“¡Bien!”
“Su fuerza de ataque es una variable desconocida, pero ya conozco su estilo de lucha. Una arremeterá rápidamente, usando magia y esas cosas para confundir a su oponente, mientras la otra usa esa distracción para dejar indefenso a su enemigo con la Magia Vocal. Puede parecer simple, pero ambas tienen casi la misma fuerza. Si son atacadas por la retaguardia, inmediatamente pueden cambiar roles.”
Aquel siendo atacado tendría toda su atención en esquivar, mientras la otra se concentraba en usar la magia de parálisis contra su oponente. ¿Cómo había logrado Fitz-senpai romper a través de su coordinación? Debí haberle preguntado.
“Pero esta vez será dos contra dos. En una batalla más nivelada, tú, Zanoba, no deberías tener problemas para mantener el ritmo al ser un Niño Bendito.”
“Maestro, usted ni siquiera me necesita. Usted podría devastarlas por su cuenta,” dijo él.
“Zanoba, me idolatras porque soy tu maestro. Y si bien lo aprecio, cuando se trata del combate mano a mano, mi amiga de la infancia que era dos años mayor que yo siempre me dejaba inconsciente. Me he ejercitado mucho desde entonces, pero no puedo decir que me siento confiado.”
“¿¡Qué!? ¿¡Hay alguien ahí afuera que puede dejarlo inconsciente!?”
“Por supuesto. Conozco al menos cuatro.” Eris, Ruijerd, Ghislaine, y Orsted. Esos eran solo los que conocía, y no había garantías de que Linia y Pursena no estuvieran entre ellos. Podía derrotar a Eris si usaba magia y mi ojo demoniaco, pero nunca habíamos luchado en serio. Linia y Pursena tenían casi la misma edad de Eris. Probablemente lo mejor era asumir que ambas eran tan fuertes como ella.
“Maestro, está siendo demasiado humilde.”
“Zanoba, la victoria debe ser absoluta. El pasado no puede repetirse. Roxy-sama nunca más debe ser pisoteada. Para ser honesto, me gustaría pedir la ayuda de Fitz-senpai y Elinalise, pero desafortunadamente, ambos parecen estar ocupados. Tendremos que hacer esto solos.”
Elinalise de todas formas no se involucraría en un pleito personal. Incluso aunque había pasado tiempo con Roxy, ella aun así probablemente diría, “Es solo una figura. No es como si la verdadera Roxy hubiera sido golpeada.” Mujer sin corazón.
“Muy bien. Vamos a enviarles nuestro reto. En mi tierra natal, es una antigua tradición enviar una carta con un cuchillo y una sola flor. Dentro de las Tribus Doldia, lanzar fruta podrida a la cabeza de tu oponente aparentemente es un método equivalente. Nunca antes había escuchado de esta tradición, así que podría ser una mentira. Maestro, ¿qué opina?”
“Lanzaremos un ataque sorpresa,” dije.
“¿Qué? Pero eso no es… ¿deshonesto?”
“Zanoba.”
“¡Lo siento mucho, hablé sin pensar!”
Hmph. No me importaba si él creía que era deshonesto. Este no era un duelo—esta era una guerra santa. ¡Todo lo que importaba era ganar!
Al final, sin embargo, descarté la idea de lanzar un ataque sorpresa porque no pude pensar en una forma de engañar a su sentido del olfato. Decidimos simplemente emboscarlas de frente.
Fuimos hacia un edificio a cierta distancia del edificio principal, revisamos la ruta hacia los dormitorios, y elegimos un lugar desierto. Había un sector de bosque a nuestro lado, convirtiendo a este en un lugar abierto con pobre visibilidad.
Cruzamos nuestros brazos y esperamos firmes con nuestros pies separados. Era casi de noche. El camino estaba prácticamente vacío. Habíamos escogido esta hora porque era cuando terminaban las clases de nuestras oponentes y se iban del edificio escolar. Adicionalmente, deberían tener menos poder mágico al final del día.
Dejando eso de lado, estuvimos esperando por un tiempo. Las chicas se quedaron hasta el mismísimo final de sus clases, completamente en contra de su imagen de delincuentes. Deberían haberse estado saltando sus clases de la tarde y reuniéndose con el resto de su pandilla en frente de la tienda de conveniencia. El atardecer llegó a su fin y el área a nuestro alrededor comenzó a oscurecerse, tragándose las sombras producidas por nuestros cuerpos. Comencé a pensar que podría ser vergonzoso si alguien nos viera así, de pie juntos con nuestras ridículas posturas, solo esperando.
Y entonces, finalmente aparecieron.
“¿Qué es esto, miau?”
“¿Qué está pasando?”
Linia miró con sospecha en nuestra dirección. “Oigan, ustedes dos. Están en nuestro camino, miau. Muévanse, miau.”
Ella hizo sus demandas, pero no nos movimos. La nariz de Pursena se retorció mientras olfateaba algo. Ella se lamió las esquinas de sus labios, sonriendo ampliamente. “Linia, parece que ellos quieren luchar.”
Linia miró intensamente hacia Zanoba, quien estaba de pie detrás de mí. Entonces ella dejó salir un suspiro. “Zanoba, ¿no sientes nada de vergüenza, miau? No puedo creer que hayas traído a este niño pequeño contigo para tu única oportunidad de venganza.”
“Hmph.”
En respuesta al desprecio de Zanoba, una vena azul apareció en la frente de Linia. “¡Tú! No me gusta tu actitud, miau. Tal parece que quieres que rompamos tu otra figura, miau.”
“Grr… Maestro, ellas son mías.” Zanoba tenía una mirada indignada mientras daba un paso al frente, pero lo detuve. Yo compartía su ira. Ella probablemente estaba hablando de la figura de Ruijerd—en otras palabras, amenazando con destruir la imagen de otra persona que había salvado mi vida, alguien que respetaba y consideraba un amigo.
“No te preocupes por eso,” dije. “No hay razón para que estés avergonzado. Ellas son las que deberían estar avergonzadas, siempre pegadas del trasero de esa forma. Es casi como si quisieran que todos supieran que no pueden hacer nada solas.”
“¿¡Qué acabas de decir, miau…!?”
Las chicas irradiaban enojo e incredulidad, pero yo no estaba asustado. Conocía a personas que tenían una sed de sangre mucho más grande que ellas. Si le hubiera dicho algo ofensivo a una de esas personas, ellas no habrían abierto la boca. Simplemente habrían atacado. Te golpearían, arrastrarían por el suelo, saltarían sobre ti y comenzarían a balancear sus puños, todo mientras te insultaban. Estas dos eran perdedoras en comparación.
“¡Novato! ¡Deja de actuar de forma tan arrogante, miau! ¡Lo dejaré pasar ya que eres un conocido de mi abuelo, pero sigue cacareando de esa forma y te destruiré!"
¿Qué pasaba con su actitud? Ella estaba actuando como si estuviéramos buscando pelea con ellas sin ninguna razón.
“¡Si lo entiendes, entonces vete de aquí, miau! Ahora somos ocupadas estudiantes de honor que se han dado por vencidas en cuanto a ser delincuentes, miau. Vayan a buscar pelea en otro lado, miau,” dijo Linia y agitó su mano hacia nosotros como echándonos.
Había un proverbio: Si no te agrada un hombre, terminarás odiando todo lo que él defiende. Hace mucho tiempo habría encontrado todo ese miau, miau muy excitante, pero ahora mismo, sentía que ella se estaba burlando de mí.
“Miau, miau, miau. Estoy cansado de escucharlo. ¿Eres incapaz de hablar como las personas? La gente bestia que conozco puede hablar apropiadamente. ¡Ya no eres una bebé, así que deja de hablar como una!”
“¿¡Miau!?”
La boca de Linia terminó completamente abierta. Después sus pupilas rápidamente se estrecharon. Un aliento de rabia salió de su boca, y su cola se paró derecha y rígida. “Bastardo… ¡Te dejaré desnudo y arrojaré agua sobre ti, miau!”
Ya me lo habían hecho antes. Qué excusa de amenaza tan patética. De hecho, solo sonaba estúpida cuando la decían.
“Tsk. Linia siempre pierde la calma de inmediato… mierda,” murmuró Pursena para sí misma mientras mostraba sus colmillos y ponía su mano en su boca. Recordé la vez que Gustav hizo lo mismo y me dejó indefenso. Ella estaba a punto de usar su Magia Vocal.
“¡Fwah!” Como impulsada a la acción por los movimientos de Pursena, Linia arremetió pateando el suelo. Hubo un sonido de explosión resonante mientras saltaba hacia la izquierda y desaparecía.
Linia se moverá tres pasos al costado y después cambiará de curso repentinamente y atacará.
Ella era rápida, pero yo ya había activado mi Ojo de la Premonición.
“¡Zanoba! ¡Encárgate de Pursena!”
Mientras seguía a Linia con mis ojos, estiré mi mano hacia Pursena. La Magia Vocal era difícil de rastrear con mi ojo demoniaco. Era mejor detenerla antes de que fuera usada, pero no tenía idea de cómo fluía el poder mágico para hacer funcionar la Magia Vocal, así que no sabía si la Distorsión Mágica sería suficiente. En cambio, conjuré una gran nube de polvo justo frente a ella.
“¡…! ¡Cofcof! ¡Cofcof!” Habiendo inhalado un montón de aire, Pursena comenzó a toser violentamente a causa de todo el polvo que respiró.
“¡Shah!”
Al mismo tiempo, Linia lanzó su golpe. Podía verlo. Su ataque era lento, torpe, y cargaba toda la fuerza que pudo reunir. Probablemente podría haberlo manejado bien incluso sin mi ojo demoniaco. Ella no podía compararse con Eris, cuyos ataques eran más rápidos, precisos, fuertes, pesados, y más bestiales que los de una verdadera bestia.
Contrarresté su ataque. La palma de mi mano golpeó su mentón. Eso fue suficiente para hacer que sus piernas temblaran y se tambaleara. Incrusté mi puño en su nuca, enviándola hacia el suelo, donde puse mi pie sobre su pecho y la golpeé con un Cañón de Piedra. Una explosión placentera resonó a nuestro alrededor.
“¿¡Gyamiau!?” Linia se desmayó.
Quité mi pie de su cuerpo, ahora extendido como una rana sobre el suelo. El impacto de nuestra batalla había subido su falda. Mm, así que ella está usando unas blancas hoy.
Volví mi mirada hacia Zanoba y Pursena. Habíamos planeado que él fuera tras la atacante de retaguardia, la cual usaría la Magia Vocal, y estaba haciendo justo lo que le había pedido. Pursena estaba moviéndose en cuatro patas, y era rápida… en realidad, no. Zanoba era el lento. ¿Acaso el agarre era su única habilidad? Él de verdad necesitaba trabajar en su velocidad.
Conjuré un Pantano en frente de Pursena. Su pie de pronto fue succionado por el lodo y se cayó de cara. Al mismo tiempo, usé mi magia para endurecer el lodo.
“¿¡Qué!? ¿¡Qué es esto!?” gritó desesperada Pursena, tratando de sacar su cuerpo de la tierra sólida.
Usé mi mano izquierda para apuntar un Cañón de Piedra en su dirección.
“¿¡Gyah!?”
Hubo otra explosión satisfactoria, y Pursena perdió el conocimiento.
Todo había terminado.
“Fiu… ¡bien, ven aquí!” Una vez que di la señal, Julie, quien estaba escondida en un arbusto cercano, se acercó a nosotros cargando un gran saco de yute. Ella y Zanoba trabajaron juntos para meter dentro a las dos chicas bestia rápidamente.
Qué pelea tan poco satisfactoria. ¿Realmente eso fue todo? Si Eris hubiera sido mi oponente, ella nunca habría tomado ese curso de acción, sino que me habría atacado desde el costado. Su puño siempre recorría la menor distancia hacia su objetivo. Ella nunca se habría dejado golpear por mi primer contraataque, e incluso si pasaba, ella inmediatamente habría retrocedido para evitar ser noqueada por el ataque de continuación. Incluso si de alguna forma era lanzada hacia el suelo, ella estaría rápidamente de vuelta luchando conmigo y lanzando su próximo ataque. Yo nunca logré poner mi pie sobre su pecho. En el momento en que lo intentara, ella agarraría mi rodilla o mi tobillo y rompería mis huesos—por supuesto, eso no habría detenido mi Cañón de Piedra.
Lo mismo para Pursena. Si Eris hubiera mirado hacia el suelo antes de que se convirtiera en lodo, ella no se habría dejado atrapar. Incluso si lo hacía, ella recuperaría su balance inmediatamente, o se detendría antes de seguir hundiéndose para luego salir.
Por supuesto, estas no eran cosas que Eris sabía desde el comienzo. Estas eran cosas que ella había aprendido al practicar conmigo. Pero también estaba Paul, quien había encontrado una forma similar de lidiar con mis ataques incluso en la primera ocasión que los había visto. Un espadachín de nivel Avanzado con una amplia experiencia en batalla podía evitar fácilmente mi Pantano. Es decir, incluso las bestias salvajes no—de hecho, el rezagado había quedado atrapado en mi Pantano.
Esperen un minuto. ¿Podría ser que Paul y Eris en realidad eran muy fuertes? Ya me habían dicho que ellos eran talentosos, pero…
“Impresionante como siempre, Maestro. Usted ni siquiera me necesitó.” Zanoba regresó cargando el saco de yute.
Me di la vuelta hacia él. “Yo también estoy sorprendido.”
“De nuevo está siendo humilde. Ahora regresemos a su habitación.”
“Bien.” Caminamos a través del camino poco iluminado, teniendo cuidado de no ser vistos. “Julie, cuida dónde pisas.”
“P-por s-supuesto.” Por alguna razón tuve la impresión de que había miedo en los ojos de Julie mientras me miraba.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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