Un Poder Inalcanzable – Segunda Parte
Capítulo 6: Un Poder Inalcanzable – Segunda Parte
“Encantado de conocerlo. Mi nombre es, um, Fitz.”
Fitz-senpai estaba un poco nervioso frente a Zanoba. Zanoba, por otro lado, caminó directamente hacia él. “Soy el Tercer Príncipe del Reino de Shirone, Zanoba Shiro—¡aaah!”
Él estaba actuando de forma tan arrogante que lo golpeé en la rodilla, forzándolo a detenerse. Usualmente no me metía en cómo las personas se dirigían a sus superiores, pero Fitz era un senpai, y Zanoba de seguro podía soportar bajar un poco su cabeza en su primer encuentro.
“Zanoba, Fitz-senpai es quien propuso la solución que estamos usando. Muéstrale la cantidad apropiada de respeto.”
Cuando dije eso, Zanoba se inclinó profundamente. “Entendido, Maestro. Es un placer conocerlo. Mi nombre es Zanoba Shirone, y soy el Tercer Príncipe del Reino de Shirone.”
“N-no, no necesita ser tan, um… formal. Usted es un miembro de la familia real, así que, por favor, no se incline de esa forma.” Fitz-senpai sacudió sus manos frenéticamente mientras se paraba detrás de mí.
Los ojos de Zanoba se abrieron por completo. Una gran disonancia existía entre a) los rumores acerca de Fitz-senpai, b) la apariencia física de Fitz-senpai, y c) su forma de actuar y hablar. Él era llamado Fitz el Silencioso y temido como un mago que podía usar magia silenciosa, pero cuando hablabas con él de frente, solo era otra persona de su edad. Un senpai amable que cuidaba a sus kohai.
“Bueno, ahora que ambos se han presentado, en marcha.” Y así, los tres comenzamos a caminar.
El mercado de esclavos estaba en el Distrito Comercial. La compra y venta de esclavos era un asunto discreto en el Continente de Millis y en la región sur del Continente Central, pero en los Territorios del Norte era diferente. Aquí, la mayoría de los países habían legalizado el comercio de esclavos, y algunos incluso lo incentivaban. El comercio de esclavos era una parte esencial de la economía en las regiones del norte del Continente Central, tanto que algunos países nunca sobrevivirían sin ello.
Las personas se convertían en esclavos por varias razones. Había aquellos que quedaban huérfanos durante las guerras. Había aquellos que eran vendidos de niños por sus padres cuando las cosechas eran malas y no tenían otras opciones. También había aquellos que se vendían a sí mismos como una forma de salvar a su familia. Incluso había rumores acerca de que existía un rancho de esclavos manejado por el lado más oscuro del Gremio de Ladrones. Las Naciones Mágicas generalmente eran lo suficientemente prósperas como para que sus ciudadanos nunca tuvieran que recurrir a tales medidas, pero más hacia el este había varias aldeas desoladas que periódicamente vendían a sus niños. Aquellos esclavos después eran reclutados por el ejército de los Territorios del Norte o bandas de mercenarios, o comprados por el gobierno para servir como carne de cañón durante las guerras.
Más importante, el Reino de Asura tenía sus propias conexiones con el comercio de esclavos, comprando los esclavos más hábiles o de mejor apariencia que podían encontrar. Era un país rico; incluso las personas en el fondo de su pirámide social no conocían el hambre. Los esclavos que llegaban a Asura eran ganadores—aunque de alguna forma lo perdías todo en el momento que te convertías en un esclavo. Los esclavos del norte tendían a ser fuertes y talentosos, así que muchos viajaban hasta aquí para comprarlos. Siempre que hubiera alguien vendiendo personas, habría compradores.
Antes de partir, yo había reunido algo de información en el Gremio de Aventureros. Las grandes ciudades tenían varios mercados de esclavos, y esta en particular tenía cinco. Los mercados menos limpios venderían esclavos que estaban enfermos o incluso al borde de la muerte, y aunque había gangas ahí, los principiantes como nosotros no encontraríamos la diferencia entre un buen trato y una estafa. Así que, en cambio, fuimos hacia un mercado que era tanto enfocado para los principiantes como en clientela con grandes billeteras.
“Mm, este es muy diferente del mercado en mi país natal.” Zanoba asintió, como si estuviera impresionado.
A primera vista, el mercado de esclavos se veía como cualquier otro edificio. Era simple, conformado de tres edificios de barro y piedras. Arriba de la entrada estaban escritas las palabras Mercado de Esclavos del Grupo Rium. Un brasero chispeaba cerca de la entrada, y a un lado había un hombre vestido con ropa de invierno y una armadura de cuero. Él tenía una gran barba, pero no daba un aura de alguien desaliñado, aunque eso puede haber sido solo porque yo me había acostumbrado a ver a personas así durante mi tiempo como aventurero.
“Así que no es exterior,” destacó Fitz, sorprendido.
Los mercados de esclavos generalmente eran negocios de interior en los Territorios del Norte. Por una simple razón.
“Entremos.”
Una ráfaga de aire caliente nos envolvió cuando entramos. Había fogatas chispeantes repartidas a través del interior del edificio, como también ocho escenarios donde había alineados esclavos desnudos—obviamente, no era algo que pudieras hacer en el frío si te importaba aunque sea un poco la salud de los esclavos. El mercado que no me habían recomendado visitar era efectuado en el exterior.
“Mm, aquí hay un montón de tiendas. Maestro, ¿a cuál deberíamos ir?” preguntó Zanoba.
“Nunca he estado en un lugar así. Primero solo demos un vistazo.”
Todas las ocho tiendas eran propiedad de los comerciantes de esclavos bajo la jurisdicción del Grupo Rium. Ellos tenían filas de esclavos a la venta, unos que ya sea habían comprado o reunido de varios lugares. Me pregunto si ellos continuaban hasta que vendían toda su mercancía, o si tenían que probar con otros compradores en algún momento.
La clientela reunida alrededor de ellas era bastante diversa: Había aventureros como yo, personas en atuendos de noble como Zanoba y Fitz-senpai, ciudadanos, campesinos, estudiantes, comerciantes, incluyendo algunos comerciantes buscando oportunidades de reventa. Incluso había algunos tratantes de esclavos mezclados, de pie alrededor con sus recientemente comprados esclavos y conversando alegremente entre ellos.
Los sujetos vestidos de forma más sospechosa podrían ser ladrones—no, ellos no deberían ser capaces de infiltrarse en un mercado vigilado como este. Quizás ellos también eran esclavos, enviados por sus maestros para encontrar más esclavos. Aseguré todavía más la bolsa de monedas escondida bajo mi túnica. Zanoba era quien pondría el dinero para comprar el esclavo, pero yo era el que llevaba su dinero. Después de todo, estaríamos en muchos problemas si alguien se acercaba y se la robaba.
“Eh, um, vaya… todos están desnudos.” Fitz estaba mirando hacia las tiendas, con sus ojos completamente abiertos de la sorpresa. Su rostro estaba rojo. No podía estar seguro debido a su manto, pero parecía estar retorciéndose, con sus pies apuntados hacia adentro. “Ellos, um, de seguro que son grandes. Entonces así se ven…”
Seguí su mirada para ver a un grupo de esclavos musculosos y delgados, probablemente guerreros. La guerrera en el centro estaba particularmente buena. Ella era enorme. No solo su altura, sino que también sus pechos, los cuales eran suficiente para hacerte babear. Podrías pensar que melones como esos se interpondrían en el camino en combate, pero sabía al ver a Ghislaine luchar que ese no era el caso.
“Fitz-senpai, ¿es su primera vez aquí?”
“¿Eh? Oh, um, sí.” Fitz-senpai se rascó la parte trasera de su oreja mientras envolvía tímidamente su manto con fuerza a su alrededor, probablemente tratando de ocultar su erección. Exactamente la clase de reacción que esperarías de un virgen. Yo había sido así en el pasado, pero, por supuesto, tenía una razón diferente para no reaccionar ahora. “E-entonces, Rudeus, ¿tú estás acostumbrado a esto?”
Me hacía sentir un poco triunfante pensar que podría tener más experiencia sexual que un senpai, pero solo lo había hecho una vez. Y mi pareja había huido después de ello. No era nada para estar orgulloso.
Aun así, era verdad que ahora me sentía más tranquilo después de haberlo experimentado. Aunque en cuanto a mi mitad inferior, estaba demasiado calmada.
“Estoy seguro de que se sentirá más cómodo una vez que usted tenga más experiencia,” le aseguré.
“¿E-estás seguro? Oye, espera, eso significa que tú tienes experiencia…” Él de pronto se veía cabizbajo.
Ah, todavía eres demasiado joven, pensé.
“Maestro, no queremos guerreros, ¿o sí? Estamos buscando una raza con manos hábiles que pueda usar magia, ¿cierto?” Zanoba miró hacia nosotros, como diciendo que nuestra conversación era irrelevante para él. Parecía que Zanoba no tenía ningún interés en las mujeres, incluso aunque técnicamente había estado casado. Supongo que su libido solo estaba completamente ausente.
“Una raza con manos hábiles—esos serían los enanos, ¿cierto?” pregunté.
“Un enano que pueda usar magia de tierra. Aunque lo último es más importante que su raza,” respondió Fitz mientras recorríamos las tiendas.
A pesar del tamaño del mercado, no había muchos enanos entre los esclavos. La mayoría de las personas a la venta claramente eran guerreros, y ninguno tenía las manos hábiles que estábamos buscando.
“Um, creo que deberíamos buscar un niño incluso si todavía no puede usar magia, ya que Rudeus siempre puede enseñarle eso después,” dijo Fitz.
“¿Por qué un niño?” pregunté.
“Es más fácil aprender magia silenciosa cuando eres joven.”
“Oh, ¿en serio?”
“Sí, es casi imposible aprenderla una vez que tienes más de diez años.”
¿De verdad? Aunque, ahora que lo pienso, Sylphie había sido capaz de usar magia sin encantamientos, pero Eris no. Tal vez su edad al final sí tuvo algo que ver. “Entonces está conectado a la edad, ¿eh?”
“Sí. Puede que me equivoque, pero esta es la conclusión a la que he llegado a partir de mi experiencia personal, la de mi maestro, y la opinión de nuestros profesores. Además, si comienzas a usar magia a la edad de cinco, el tamaño de tu reserva de poder mágico se incrementará dramáticamente. Si quieres enseñarle al esclavo cómo crear figuras usando tu método, entonces mientras más grande sea su reserva de poder mágico, mejor.”
“Pensé que la reserva de poder mágico de una persona estaba fijada desde el nacimiento,” dije.
“Eso es incorrecto. Los textos dicen eso, pero la verdad es que la reserva de poder mágico de una persona dejar de crecer una vez que alcanza los diez años,” explicó Fitz-senpai.
Ya veo. Eso explicaría por qué yo tenía una reserva de poder mágico tan grande, habiendo comenzado a usar magia cuando tenía dos o tres años. Y ya que Fitz-senpai había dicho que él estaba hablando a partir de su propia experiencia, probablemente también tenía una gran reserva de poder mágico. “¿También ha estado usando magia desde que era joven?”
“Sí. Bueno… hace mucho tiempo, mi maestro me salvó y le pedí que me enseñara, y así aprendí.”
“Aha.” Tal vez su maestro lo había salvado de unos monstruos en un bosque, o algo así. No—si él había sido un niño en ese entonces, era más probable que fuera secuestrado. El tráfico de niños era un negocio rentable en este mundo, e incluso con los lentes de sol puestos, Fitz-senpai era apuesto. “¿Entonces su maestro también puede usar magia sin encantamientos?”
“Si. Él es increíble. Lo respeto profundamente.”
“Eso es genial. Me gustaría conocerlo,” dije. Conocer a otro usuario de la magia silenciosa podría ayudarme a mejorar mis propias habilidades.
Fitz-senpai sonrió amargamente. “Eh, estoy muy seguro de que eso es imposible.”
“¿En serio? Supongo que debe ser una persona muy importante.” Después de todo, Fitz-senpai era el guardaespaldas de una princesa, así que su maestro debía ser un mago de la corte o algo así. Tal vez él había terminado siendo salvado por tal persona, convirtiéndose en su pupilo, y mientras crecía, se convirtió en el guardaespaldas de la princesa. La conjuración silenciosa sería pan comido para un mago de la corte de Asura.
“Él no es, um… tan importante, pero es de la Región de Fittoa.”
“Ah…” ¿Alguien que quedó atrapado en el Incidente de Desplazamiento? Así que Fitz probablemente no sabía dónde estaba ahora mismo. “No sé qué decir… espero que siga con vida.”
“Él sigue con vida. De hecho, lo encontré.”
Ahora que lo pienso, él había dicho que había comenzado a investigar la teletransportación para buscar a un conocido. Entonces era su maestro, ¿eh? “Espere un momento, ¿entonces por qué no puedo conocerlo?”
“Jeje. Eso es un secreto.” Fitz sonrió de oreja a oreja.
¿Por qué mi corazón latía con fuerza cuando veía su sonrisa? Seguro, pude haber fantaseado con chicos lindos en los mangas, pero yo no era gay. Quizás mi cuerpo estaba tomando medidas drásticas para recuperarse.
Tomando en cuenta las sugerencias de Fitz-senpai, decidimos tres requisitos para la búsqueda de un esclavo.
Primero, tenía que tener alrededor de cinco años de edad (más joven que eso y había una gran probabilidad de que fuera incapaz de entender el lenguaje).
“Eso está bien por mí.”
Segundo, tenía que ser un enano (por sus manos hábiles).
“La mayoría de los enanos son buenos con sus manos y tienen un entendimiento de las artes plásticas.”
Y tercero, tenía que ser una linda niña (mi preferencia personal).
“¿Una niña? No me importa de cualquier forma, pero Maestro, ¿no se está desviando un poco de nuestro objetivo?”
“Rudeus…”
Fue mi último requisito lo que llevó a ambos a regañarme. “¿¡Eh!?”
Todos los presentes eran hombres. Pensé que estarían de acuerdo conmigo, pero supongo que no eran de ese tipo. Elinalise probablemente habría estado de acuerdo conmigo… de hecho, no, ella podría haber sugerido a un niño lindo. Después de todo, ella recientemente había despertado un amor por los shotas.
“Dicho eso, no podemos esperar que un niño de cinco años tenga educación. Si todo lo que puede hablar es la lengua del Dios Bestia, entonces podemos olvidarnos de tratar de enseñarle magia.”
“Yo puedo hablar la lengua del Dios Bestia. Puedo educarlo.”
“Maestro, ¿de verdad conoce la lengua del Dios Bestia? ¡Usted nunca deja de impresionarme!”
“Heh, no es nada.” Inflé mi pecho del orgullo ante su cumplido. ¡Puede que no lo parezca, pero yo era multilingüe! Incluso había educado a una niña de cinco años en el pasado.
Hablando de eso—¿me pregunto cómo está Sylphie? Elinalise y Fitz-senpai eran testimonios de mi fascinación por los elfos, cuya belleza—tanto en hombres como mujeres—emocionaría a cualquier fanático de la fantasía de la vieja escuela.
Sylphie tenía algo de sangre de elfo, y ahora mismo tendría alrededor de quince años. Apuesto a que ella se había convertido en una belleza de cabello verde, y a juzgar por lo que Paul había dicho, sus habilidades mágicas habían mejorado mucho. Su fama debería haberse esparcido por muchos lugares, y yo la reconocería en el momento que la viera, estaba seguro de eso. Pero no había escuchado ni un solo rumor acerca de alguien con su descripción. ¿Dónde estaba ella ahora mismo?
“En cualquier caso, hemos decidido los requisitos, así que vamos a preguntarle a uno de los comerciantes.”
Me dirigí hacia el Centro de Información. Detrás del mostrador había un macho musculoso con una suave cabeza rapada y un bigote. Él pareció confundido cuando vio a Fitz-senpai y a mí, pero después asintió satisfecho cuando vio a Zanoba.
“Eh, disculpe, estamos buscando a…”
Macho me ignoró y en cambio se dirigió a Zanoba. “Oye tú, bienvenido. ¿Qué estás buscando? ¿Un esclavo del tipo guerrero que pueda ser un guardaespaldas? Ahora mismo tenemos algunos disponibles que se les puede enseñar a blandir una espada. También tenemos algunos magos, pero en ese caso lo mejor sería ir a la universidad. O estás interesado en el tipo que puede, eh, ya sabes. Nah, ni siquiera tienes que decirlo. Puedo notar por tu expresión que no tienes suerte con las mujeres. Tenemos a una chica con buenas curvas en sus veintes. Era prostituta, así que es muy hábil, y por supuesto que no tiene ninguna enfermedad—¡aaaah!”
El hombre recibió un gancho en la quijada y fue levantado en el aire por Zanoba.
“No ignores a mi maestro. Te arrancaré esa ridícula lengua que tienes, y tomaré tu quijada mientras estoy en ello.”
“¡O-oye! ¿¡Qué estás haciendo!?”
Dos guardias se acercaron para someter a Zanoba, pero él ni siquiera se inmutó. De hecho, todo lo que tuvo que hacer para sacárselos de encima fue sacudirse un poco. Impresionante, pensé. Este otaku alto y desnutrido había abrumado totalmente a dos guardias musculosos sin esforzarse. Así que esta era la fuerza de un Niño Bendito, ¿eh? ¡Bueno, esa fuerza sí parecía compensar lo demás!
Oh, esperen, no debería quedarme viendo. “¡Detente! Zanoba, ya basta. ¡Tranquilo, chico!”
“¡Sí, señor!”
Ante el sonido de mi voz, Zanoba liberó al hombre. Gracias a que se había detenido, también lo hicieron los guardias de seguridad. Me di la vuelta hacia ellos y bajé mi cabeza ligeramente, como si ese fuera el momento exacto que había estado esperando. No estaba orgulloso de ello, pero había perfeccionado la velocidad de mis disculpas en estos últimos años. ¡La velocidad lo era todo!
“Siento mucho lo que acaba de pasar, él solo se dejó llevar un poco.”
“No, está bien… solo, traten de no causar muchos problemas, ¿bien? Sacaremos nuestras espadas la próxima vez.” Ellos felizmente lo dejaron pasar, y yo pretendí no ver el miedo en sus ojos.
Sin embargo, lo más inesperado fue la reacción de Fitz-senpai. En el momento en que los guardias rodearon a Zanoba, él se puso frente a mí con su vara levantada. Sus movimientos eran increíblemente rápidos, pero no era una sorpresa para el guardaespaldas de una princesa. Supongo que yo era el único comportándose como un cobarde.
¡Bueno, como sea, sigamos adelante!
“Estamos buscando a un enano, de unos cinco años,” dije, repitiendo mi solicitud a Macho.
El hombre temblaba mientras recorría con sus ojos la lista del inventario en frente suyo. Él giró hoja tras hoja, hasta que sus ojos se entrecerraron. “Nunca hemos tenido muchos enanos por aquí, especialmente de cinco años de edad.”
Al final, parecía ser que nuestros requisitos eran demasiado específicos. Los enanos en su mayoría vivían en el Continente de Millis, hacia el sur del Gran Bosque y en la base de las Montañas del Wyrm Azul.
“No tiene que ser un enano. Si es hábil con sus manos, eso bastará.”
“Oh, tenemos uno. Solo uno.” Macho puso su dedo contra un lugar en su inventario. “Una niña enana de seis años de edad. Sus padres tenían deudas, así que toda su familia fue vendida a la esclavitud. Aunque no tiene muy buena salud. Supongo que era desnutrición. Bueno, ella probablemente estará bien una vez que le den algo de comida. No habla la lengua Humana, y ya que solo tiene seis años, tampoco puede leer.”
“Ya veo. ¿Y cuál es el estado de sus padres?”
“Ya los vendimos a ambos.”
Ahora que lo pienso, había escuchado algo en mis días de aventuras acerca de que los enanos pensaban que podían vivir en cualquier lugar siempre y cuando tuviera una montaña. Esa lógica funcionaba bien si dejaban el Continente de Millis para trabajar en las Montañas del Rey Dragón, pero con frecuencia, habría idiotas mal informados que venían hacia el norte y se encontraban a sí mismos incapaces de hacer algo productivo. Este era un ejemplo perfecto de un padre inútil cuya familia tuvo que pagar por su estupidez.
“Bueno, ¿entonces por qué no solo vamos a verla?”
Macho dio una orden, y un comerciante apareció. Él tenía la piel oscura, muy probablemente provenía del Continente Begaritt o tenía un padre de ahí. También era robusto y sudoroso, secándose el cuello frecuentemente con una pieza de ropa, pero el mercado estaba caluroso. Yo me había quitado mi túnica, y Zanoba se había quitado su manto; solo Fitz-senpai seguía con toda su ropa puesta. De hecho, él se veía completamente bien, esto a juzgar por la mirada en su rostro. Bueno, su rostro estaba rojo, pero eso era por una razón completamente diferente.
El comerciante se presentó, extendiendo su mano en la dirección de Zanoba. “Saludos, soy el gerente de esta sucursal de la tienda Domani, una filial del Grupo Rium. Mi nombre es Febrito.”
Zanoba estiró su mano hacia la cara del hombre, así que rápidamente tomé su mano y lo saludé. “Es un placer, soy Rudeus el Pantano.”
Cuando di mi nombre, el hombre se vio pensativo por un momento, pero su expresión rápidamente cambió a una gran sonrisa. “¡Oh, así que tú eres Pantano! He escuchado de ti. Dicen que mataste a un rezagado el año pasado.”
“Solo tuve suerte. Mi oponente estaba debilitado.”
Febrito miró brevemente hacia Zanoba y Fitz-senpai. “Escuché que están buscando a un enano.”
“Si, este hombre estará financiando el comienzo de un nuevo negocio. Estamos buscando a un niño para que adquiera las habilidades necesarias desde temprana edad.” Era una explicación tosca, pero no era una mentira.
“Ya veo, ya veo. No puedo recomendarles este individuo en particular, pero… ¿por qué no la ven primero? Por aquí, por favor.”
Seguimos a Febrito hacia el almacén de esclavos. Bueno, no podía llamarlo almacén, sino que solo eran líneas de jaulas de acero conectadas a poleas. Cada jaula tenía el tamaño de un solo tatami, con uno o dos esclavos en su interior. Los comerciantes probablemente los lavaban y aceitaban para darles brillo antes de ponerlos en exhibición, pero ahora mismo estaban sucios, y una bocanada de aire era suficiente para retorcer mi nariz. Al mirar más de cerca, vi niños llorando y otros con miradas penetrantes llenas de sed de sangre dirigidas hacia nosotros. Había algunos otros como nosotros, conversando con otros comerciantes en el área de almacenamiento.
Febrito caminó rápidamente a través de las brechas entre las jaulas de acero, llamando a alguien de pie al borde del pasillo. “Oye, ¿todavía está viva esa niña enana?”
“Sip, sigue viva.”
“¿Dónde?”
“Por aquí.”
Nos adentramos más en el área de almacenamiento. Los calentadores no parecían funcionar aquí, así que hacía un poco de frío. El subordinado de Febrito se detuvo en frente de una jaula que contenía a una niña con una mirada vacía en sus ojos, sentada con sus rodillas pegadas a su pecho.
“Bueno, sácala.”
“Entendido.” El subordinado de Febrito asintió y abrió la jaula de acero, sacando a la chica.
La niña tenía un collar alrededor de su cuello y grilletes alrededor de sus pies. Su cuerpo esquelético estaba cubierto de harapos. Su cabello puede haber sido naranja una vez, pero ahora era un desastre sucio y descolorido con hebras de gris sobresaliendo. Su rostro estaba pálido y sus ojos estaban vacíos mientras se abrazaba con fuerza, temblando. Sabía que estaba frío, pero esa no parecía ser la única razón para su reacción. Era una vista dolorosa de ver.
“Desnúdala.”
Su temblor no parecía molestar al subordinado de Febrito, quien rápidamente le arrancó sus harapos. Su cuerpo increíblemente delgado, desnutrido y poco desarrollado quedó completamente expuesto.
El rostro de Fitz-senpai se retorció mientras observaba. “Rudeus…”
Incluso yo no sentía deseo por el equivalente de una niña que podría aparecer en la fotografía ganadora del premio Pulitzer. Solo quería apresurarme y comprarla para que pudiera tener una comida y un baño caliente. Sin embargo, los ojos de la chica me preocupaban. Estaban vacíos. Ya los había visto antes.
“Como pueden ver, ella es una enana. Tiene seis años, así que no tiene ninguna habilidad destacable. Ambos padres eran enanos. Su padre era un herrero, y su madre una artesana de joyas. Ella debería tener las manos hábiles que desean, asumiendo que heredó las habilidades, pero el único lenguaje que ella conoce es la lengua del Dios Bestia. No creíamos poder venderla, así que su salud tampoco está en la mejor condición. Les haremos un descuento por eso.”
Fitz-senpai se veía preocupado mientras se acercaba a la niña, poniendo su mano en su mejilla. Después de unos segundos, su aspecto mejoró un poco. Él probablemente la había sanado.
“Y, por supuesto, ella es virgen, así que no tienen que preocuparse por ninguna enfermedad de transmisión sexual en el futuro. La desintoxicaremos solo por si acaso, si es que deciden comprarla. Aunque no puedo recomendarlo.”
Fitz-senpai miró hacia mí como un niño que había encontrado un cachorro y traído a casa. La chica cumplía con nuestros requisitos… pero esos ojos me preocupaban mucho. Tenía que comprobarlo por mi cuenta.
“Hola, señorita.” Me arrodillé y le hablé en la lengua del Dios Bestia. Primero, una conversación. Una entrevista. “Mi nombre es Rudeus. ¿Cuál es el tuyo?”
“…”
“Verás, hay algo que me gustaría que tú hicieras.”
“…”
Ella solo me miró de vuelta con esos ojos vacíos, sin ofrecer una sola palabra en respuesta. El subordinado de Febrito estiró su mano hacia el látigo en su cadera, pero yo lo detuve.
“Maestro, ¿qué sucede?” preguntó Zanoba.
“Ella ha perdido toda esperanza. Tiene la mirada de alguien que ya no quiere seguir viviendo.”
“¿Ya ha visto a alguien así antes?”
“Muchas veces. Hace tiempo.”
Tanto Zanoba como Fitz-senpai se veían preocupados, pero no iba a revelar nada más de mi vida anterior de ser posible. Nada bueno saldría de ello.
El vacío en la mirada de la chica me traía recuerdos. Yo había tenido la misma mirada cuando tenía alrededor de veinte años. No tenía educación, esperanzas para el futuro, ni trabajo. Todo lo que podía hacer era comer, cagar, y sobrevivir. Mis ojos también habían estado vacíos en ese entonces.
En retrospectiva, no había sido demasiado tarde para arreglar las cosas. Pero, en cambio, me había hundido más en la desesperación, convirtiéndome en un total aislado. Mis ojos habían estado incluso más vacíos. Había perdido toda la esperanza. Había querido morir.
“¿Ya no quieres vivir?” le pregunté en la lengua del Dios Bestia.
“…”
“Sientes que nada tiene sentido. Sé lo que se siente.”
“…”
Su mirada lentamente se fijó en mí.
“Si es tan malo, ¿debería terminarlo por ti?” Mi tono fue amigable, pero lo dije en serio. Hubo un tiempo en donde de verdad quise morir. Y al no hacerlo, había llegado a vivir tanto, tanto tiempo que llegué a lamentarlo.
No podía salvar a esta niña. Podía comprarle ropa, podía alimentarla, incluso podía hablarle amablemente. Pero sabía mejor que nadie que eso no significaba salvarla. No era salvar a una persona forzarla a hacer algo que no quería. Si ese era el caso, lo mejor era terminar con su vida por ella. Si, como yo, ella pudiera morir y renacer en una mejor vida, podría ser lo mejor para ella renunciar a esta y esforzarse en la siguiente.
Había muchas personas ahí afuera que, por su propia satisfacción, creían en clichés como “puedes lograrlo si te esfuerzas.” Ella era una niña. Solo una niña. Las cosas podrían mejorar para ella si se esforzaba al máximo —o al menos, eso era lo que quería decir. Pero no podía hacerlo, incluso si me habían dicho una y otra vez lo mismo. Nada a excepción de la muerte había curado mi estupidez.
No tenía idea de si esta niña era igual a mí. Al final, todo se resumía en si la persona tenía la voluntad de seguir con vida. No podía tomar esa decisión por ella.
“…”
“Di algo,” dije en la lengua del Dios Bestia.
La chica ni siquiera parpadeó. Ella solo abrió lentamente sus secos labios. “No quiero morir,” murmuró ella en voz baja.
Era una respuesta a medias, pero serviría. Al menos no quería morir, y eso era suficiente por ahora.
“La compraremos.”
Envolví la túnica que estaba cargando alrededor de sus hombros. Después usé magia para calentarla y recité un hechizo de desintoxicación. La magia de sanación no ayudaría a su energía, así que solo tendríamos que darle algo de comida.
“Febrito-san, ¿cuánto es?”
Ella era el equivalente de diez monedas grandes de cobre de Asura. Ese era su precio.
Llevamos a la niña hacia un área de lavado en el borde del mercado de esclavos para bañarla, y después nos dirigimos hacia el Distrito Comercial para comprar ropa y otras necesidades básicas. Finalmente terminamos en un café elegante—no era un lugar al que hubiera ido solo, pero Fitz-senpai fue el que lo escogió. Él encajaba perfectamente, mientras Zanoba estaba completamente cómodo, como era de esperarse de la realeza. La chica que acabábamos de comprar estaba totalmente concentrada en comer, manchando el vestido que le habíamos comprado en el proceso. Yo era el único que se sentía incómodo en un entorno tan elegante.
Fitz-senpai parecía estar de muy buen humor. “Me alegra que te guste,” dijo él, mientras acariciaba la cabeza de la niña. “Por cierto, Rudeus, ¿cuál es su nombre?”
“¿Cuál es tu nombre?” le pregunté en la lengua del Dios Bestia.
La chica solo miró hacia mí, confundida. “¿Nombre?”
¿Eh? ¿No me estaba comunicando bien? No había usado el lenguaje por alrededor de tres años, pero había estado bien en el Gran Bosque. ¿Tal vez aquellos en la aldea Doldia habían sido indulgentes conmigo de la misma forma que un japonés podría serlo con un americano que iba a Tokio y clamaba hablar japonés fluido?
“Um, ¿cómo te llaman?”
“La hija de Bazar del Acero Sagrado y Lilitella de la Hermosa Cadena Nevada.”
No tenía idea lo que estaba diciendo, así que solo traduje sus palabras textuales. Cuando lo hice, Fitz-senpai simplemente respondió, “Ah, entiendo,” asintiendo para sí mismo con una mirada de entendimiento en su rostro. “Los enanos no tienen un nombre oficial hasta que cumplen siete años,” explicó él.
“¿Un nombre oficial?”
“Cuando cumplen siete, reciben un nombre que refleja algo en lo que son buenos, algo que les atrae, o algo que les gusta.”
Entonces era eso. Fitz-senpai era tan sabio como siempre. “Aun así, necesitamos ponerle un nombre,” dije.
“Sus padres no están aquí. Nosotros tendremos que decidir uno.”
“Ahora vamos a decidir tu nombre. ¿Tienes alguno en mente?” le pregunté a la chica, pero ella solo ladeó su cabeza. Estaba comenzando a preocuparme acerca de su aparente ignorancia. ¿Realmente iba a ser capaz de fabricar figuras?
“Ella es una niña. Vamos a darle un nombre lindo.” El razonamiento de Fitz-senpai sonó como lo que diría una chica. Me hacía querer hacer lo opuesto y darle un nombre masculino… pero no, no podía hacer eso. Teníamos que hacerlo bien.
“¡Zanoba, vamos a escuchar tu opinión!”
Zanoba miró en mi dirección. “¿Mm? ¿Está seguro de que está bien que yo lo decida?”
“Tú fuiste quien financió esto.”
“Entonces será Julias,” dijo él, sin mostrar ninguna señal de haberlo considerado.
“¿Ese no es el nombre de un niño?”
“Sí, fue el nombre de mi pobre hermanito. El cual asesiné cuando calculé mal mi fuerza.”
No pude controlar la expresión de mi rostro cuando dijo eso. Sabía que Zanoba había matado a su hermano menor, y que se había ganado el apodo de Príncipe Decapitador por eso, pero no sabía cómo reaccionar a la indiferencia con la cual hablaba. Fitz-senpai solo se veía confundido.
“Ella se quedará en mi habitación, ¿no? Debería tener un nombre con el cual sienta una conexión.”
Es verdad. La habitación de Zanoba era una adecuada para la realeza, y por lo tanto muy espaciosa. Mi habitación también habría servido, especialmente ya que yo hablaba el lenguaje que ella entendía, pero parecía más natural que se quedase con Zanoba, dado que él era el del dinero. Necesitabas un permiso para comprar esclavos y después hacer que esos esclavos vivan contigo, y tales permisos eran más fáciles de obtener para la realeza.
“Bueno, eso está bien, pero al menos que sea Juliette. Después de todo, ella es una niña.”
“Me parece bien. Entonces será Juliette.”
“Juli… ette, jeje, ese es un buen nombre.” Fitz-senpai se rio felizmente, como si encontrara encantador algo acerca del nombre.
“Desde hoy en adelante, tu nombre será Juliette,” declaré hacia la chica en la lengua del Dios Bestia.
“¿Julie…?”
“Juliette.”
“Julie,” dijo ella con una sonrisa radiante. Eso era suficiente.

Y así fue como Juliette (Julie) terminó al cuidado de Zanoba. Mientras Zanoba y yo comenzábamos a entrenarla, ella lentamente comenzó a aprender y apoyarlo en varios aspectos de su excéntrica vida. De noche, le enseñaba magia sin encantamientos y la lengua Humana. Antes de irse a dormir, Zanoba le lavaría el cerebro—quiero decir, la adentraría al mundo de las muñecas y figuras. Él también la hacía pasar por ejercicios para el desarrollo de la destreza junto a él, probablemente porque todavía quería hacer figuras por su cuenta algún día.
Mientras tanto, aún no había señales de que yo fuera a lograr mi verdadero objetivo en un futuro cercano.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
Sé la primera persona en dejar una nota sobre el capítulo.