Historia Paralela: Sylphiette – Segunda Parte
Historia Paralela: Sylphiette – Segunda Parte
Hoy de nuevo vi a Rudy, esta vez caminando por el pasillo. Últimamente lo había estado viendo más seguido. Hace solo unos meses, él había estado caminando solo, pero ahora usualmente estaba acompañado por Zanoba, Julie, Linia o Pursena.
Aun así, no podía hablarle. Siempre estaba ocupada ayudando a la Princesa. Desearía que Rudy fuera el que me hable a mí, pero él no parecía recordarme. Nuestras miradas se encontraron muchas veces, pero nunca mostró señales de reconocerme. Él debe verme nada más que como uno de los Asistentes de la Princesa.
En este momento, tenía que soportar ver a Rudy y Pursena ir juntos a una clase de magia de sanación. ¿Por qué tenía que ser Pursena? ¿A Rudy le gustaban las chicas como ella? ¿Era su relación sanguínea con la familia Notos lo que le daba una preferencia por los pechos grandes? El amplio pecho de Pursena podía ser visto desde lejos. Todas las mujeres bestia eran generosamente dotadas, incluyendo a Linia, pero Pursena era excepcional.
Linia y Pursena idolatraban a Rudy, refiriéndose a él como Jefe. Todos ellos eran estudiantes especiales, lo cual los acercaba más. Tal vez él y Pursena ya estaban en una relación romántica. No podía pensar en ninguna otra razón por la cual ellos estarían tomando juntos una clase de sanación.
No—Rudy era un estudiante dedicado. Él podría estar tomando la clase por propósitos académicos. ¿Pero por qué Pursena la estaba tomando con él? Rudy podría estar sentado a su lado durante las clases, enseñándole cosas. Tal como solía hacer conmigo, hace mucho tiempo. Podrían estar compartiendo el mismo libro de texto, apoyados el uno en el otro…
“¿Qué sucede?”
Volví a la realidad cuando la Princesa me habló. En algún momento, habíamos llegado a la sala del consejo estudiantil. Ahora estábamos solos, sin ni una sola alma a nuestro alrededor.
“No es nada.” Hablaba formalmente cuando había otras personas alrededor, pero prefería ser más casual cuando podía. La Princesa no me regañaría por eso.
“Si tú lo dices. Pero hace solo un momento, parecía que estabas viendo a Rudeus.” La Princesa sonrió. Una sonrisa que no era falsa. Una sonrisa que decía que ella encontraba divertido verme.
Me enojé un poco. “Ya dije que no es nada.”
“Cada vez que Rudeus pasa cerca, tú lo miras hasta que desaparece.”
“¿No tengo permitido hacerlo?”
“No, nunca dije eso,” respondió ella, aunque su sonrisa se nubló, como diciendo, sin embargo… “Estoy un poco enojada con Rudeus por no recordarte.”
“¿Eh?”
“Todo este tiempo has tenido sentimientos tan fuertes por él, pero es como si no te recordara en lo absoluto.”
“Bueno… pero, es decir, no le he dicho mi nombre. ¿Quién sabe? Tal vez me recuerda.”
Yo lo había reconocido en el momento que lo vi, pero él todavía no sabía quién era yo, y ese solo hecho me había convertido en una cobarde.
La Princesa se quedó mirando hacia mí con sorpresa en sus ojos. “¿No le has dicho tu nombre?”
“Eh, um… no. No se lo he dicho.”
“Oh… Me dijiste que él no te recordaba, así que asumí que…” La Princesa se veía desconcertada, mirando hacia su Caballero.
El Caballero también tenía una expresión compleja en su rostro. “¿Ni siquiera le has dicho tu nombre?”
“Bueno, no es como si tuviera opción. ¿Qué tal si incluso después de hacerlo él no me recuerda?” dije, haciendo un pequeño puchero. El Caballero puso una cara que parecía decir que él había cometido un error. “¿Qué pasa con esa cara?”
“Ah, no es nada.” Él parecía no querer decirlo. “Princesa Ariel, ¿qué opina de esto?”
“Mm, bueno, tal parece que ella es más cobarde de lo que pensé.” Ariel susurró esas palabras, pero yo las escuché. Por supuesto, no tenía nada para decir en mi defensa. Era verdad que estaba actuando como una cobarde.
“Personalmente, considerando lo llamativo que es el color de cabello de Sylphie, creo que es un poco grosero de Rudeus todavía no reconocerla.”
“Estoy de acuerdo.”
Puse una mano sobre mi cabello mientras ellos decían eso. Mi cabello, por el cual había sido molestada una y otra vez cuando era pequeña. Aun así, no había forma de que Rudy fuera capaz de reconocerme solo con eso.
“Princesa Ariel, me gustaría que me deje este asunto a mí,” le pedí.
“Luke, ¿tienes alguna buena idea?”
“Él es un descendiente de la sangre Notos. Si le pones en frente una mujer curvilínea, estoy seguro de que—”
“¡De ninguna manera!” Mi grito hizo eco a través de la habitación. Por un momento ni siquiera me di cuenta de que había hablado. Fue solo porque la Princesa y su Caballero me estaban mirando que me di cuenta—había gritado. Puse una mano sobre mi boca por reflejo, y después me disculpé por levantar mi voz a dos personas de una posición social más alta que la mía. “Lo siento.”
Ninguno de ellos me regañó por ello. En cambio, intercambiaron miradas complicadas y comenzaron a murmurar entre ellos. Esta vez sus voces eran tan bajas que no pude oír el contenido de su conversación. Probablemente estaban discutiendo cómo lidiar conmigo. O con Rudy. De cualquier forma, tenía un mal presentimiento al respecto.
“Sylphie,” dijo la Princesa.
“¿Si?”
“¿Puedo hacerte una pregunta? Es algo que te he preguntado ya muchas veces.”
La Princesa no parecía estar enojada. La mirada en su rostro se acercaba a la frustración. Tal vez ella estaba molesta de escuchar que yo ni siquiera le había dicho mi nombre a Rudy.
“¿No hay algo que quieras hacer?” preguntó ella.
“No. Ahora mismo, todo lo que quiero es esforzarme en su beneficio, Princesa,” dije después de un breve silencio.
Al escuchar mi respuesta, la Princesa levantó su mentón, como si me estuviera mirando en menos. Era raro que ella hiciera esto. Pero incluso mientras sus ojos se entrecerraron, ella todavía estaba sonriendo. “Entonces así es como te sientes.”
“¿Hay algún problema?”
“Tal vez todavía no te has dado cuenta.”
A decir verdad, sabía lo que ella estaba tratando de decir. Lo sabía, pero no podía responderle honestamente. Si lo hacía, sería como traicionarla.
“Sylphie.”
“¿Si?” Miré sumisamente hacia ella. Cuando lo hice, ella sonrió. No una sonrisa falsa como la de una muñeca, sino una de alivio, de la clase que yo solo veía una o dos veces al año. No, ni siquiera eran tan frecuentes. ¿Cuándo fue la última vez que vi una sonrisa como esa?
Mientras yo estaba ahí, desconcertada, la Princesa dijo, “No te apresuraré en el asunto de Rudeus. Tampoco me importa si usas a Fitz. Haz lo que quieras.”
Y entonces lo recordé. Solía verla de esta forma más frecuentemente cuando nos conocimos. Pero no la había visto desde que llegamos a la Ciudad Mágica de Sharia. Una sonrisa despreocupada.
Esa noche, me acurruqué en mi manta, pensando las cosas. Sabía qué era lo que quería hacer. De hecho, lo había sabido todo este tiempo. Quería acercarme más a Rudy. Quería que fuéramos los amigos que solíamos ser, compartir una risa despreocupada, jugar juntos, que él me enseñe cosas, reconstruir nuestra relación y regresar a lo que solíamos ser. No quería la misma clase de relación que yo tenía con la Princesa. Quería ser una igual ante Rudy, pararme a su lado, codo a codo.
Eso era lo que quería ahora mismo. No—era lo que había querido desde que vivía en la Aldea Buena. Pero de seguro no estaba en línea con los objetivos de la Princesa.
La Princesa quería a Rudy como uno de sus seguidores, pero Rudy claramente la estaba evitando a ella y a sus asociados. Quizá él podía sentir sus intenciones, considerando lo inteligente que era. Si me acercaba más a él, también lo haría la Princesa, y Rudy podría malinterpretarlo. Podría pensar que solo lo había hecho por el bien de la Princesa.
O tal vez no. Tal vez él llegaría a adorarla como todos los demás, y estaría a su servicio para cumplir sus objetivos.
“Urgh…”
Yo no quería eso. ¿Por qué no?
Conocía la respuesta. No quería que Rudy fuera como todos los demás. No quería verlo convertirse en su seguidor, arrodillarse y recibir sus órdenes. Sabía que esa era la razón por la que ella lo había traído a la escuela, y yo no me había quejado en ese entonces. Pero Rudy era especial para mí, y quería que siguiera siendo de esa forma. No quería que estuviera con alguien más. No quería que sirviera a mi amiga.
“…”
Quería acercarme a él. No quería que Linia y Pursena se acercaran a él. Ni siquiera quería que él se convirtiera en un seguidor de la Princesa, alguien a quien supuestamente yo iba a ayudar. Sabía lo que quería, y sabía lo que significaba para mí quererlo.
“Urgh…”
Mientras volvía a llegar a esa conclusión, terminé inundada por la vergüenza. Envolví con fuerza la manta a mi alrededor y me curvé como una bola. Podía sentir mis mejillas calentarse mientras cerraba mis ojos.
Yo quería tener una relación especial con Rudy.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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