Epílogo
Epílogo
Habían pasado tres meses desde que me matriculé. Mi vida escolar era una monótona. En la mañana despertaba, entrenaba, practicaba mi magia, desayunaba, iba a clases, almorzaba, investigaba en la biblioteca, cenaba, revisaba el material en preparación para el día siguiente, y después me iba a dormir. Lo repetía una y otra vez.
Sería una mentira si dijera que no lo disfrutaba. En mi vida anterior, yo había sido un aislado. Asistí a la secundaria, pero no a la preparatoria, y obviamente, nunca fui a la universidad. Este lugar tenía comida que nunca había tenido en la secundaria. También tenía una gran variedad de temas en los que estaba interesado.
Es cierto, esta era la primera vez en mucho tiempo que había ido a la escuela, y simplemente podría estar envuelto en la nostalgia y la novedad de ello. El brillo podría desaparecer con el tiempo—pero cruzaría ese puente una vez que llegara a él. Esto no era educación obligatoria, y no necesitaba un título para vivir en este mundo. No había razón para forzarme a permanecer más tiempo del que quisiera.
Además, yo solo estaba aquí porque había algo que necesitaba hacer. ¿Me pregunto si me quedaría aquí una vez que logre ese objetivo? No creía que me fuera a cansar tan rápido de esta vida.
Aunque, mientras tanto, mi vida había cambiado para mejor durante los últimos tres meses.
Primero estaba Julie, la esclava enana de cabello naranja y de seis años que Zanoba, Fitz-senpai y yo compramos juntos. Para un príncipe sin otros intereses aparte de las figuras, Zanoba estaba haciendo un buen trabajo cuidándola. Él le enseñaba a leer y escribir, la alimentaba, le compraba ropa, y le daba un lugar para dormir. De hecho, él la trataba más como una hermana menor que como una esclava. Zanoba había tratado de darle el mismo nombre que su difunto hermano menor, así que probablemente había un afecto real ahí.
A través de todo esto, estaba logrando ver un lado más humano suyo, lo cual me hacía feliz. Julie además se estaba volviendo muy apegada a Zanoba. Ella lo escuchaba sin importar lo que dijera, y lo seguía de cerca a cualquier lugar al que iba, como un patito siguiendo a su madre. Sin embargo, cuando ella miraba en mi dirección, ocasionalmente veía una pizca de miedo en sus ojos. Ella estaba bien cuando le daba lecciones, pero si se equivocaba o no podía hacer algo que yo le pedía, ella temblaría y se escondería detrás de Zanoba mientras se disculpaba conmigo. Julie actuaba como si yo fuera la clase de profesor que gritaría y golpearía a sus estudiantes si hacían algo que no le gustaba… lo cual encontraba grosero. Yo nunca le había gritado, sin mencionar golpearla.
Sintiéndome un poco desanimado, decidí pedirle su opinión a Zanoba. “Zanoba, ¿por qué Julie parece tenerme miedo?”
“Mm,” dijo él. “Los enanos tienen un cuento de hadas llamado El Monstruo del Agujero.”
El Monstruo del Agujero, según explicó él, vivía en lo profundo de un agujero del cual normalmente nunca emergía. Sin embargo, amaba tanto a los niños malos que saldría arrastrándose del agujero para secuestrarlos. Si un niño huía, el suelo debajo suyo instantáneamente se convertiría en barro y lo atraparía, después de lo cual el monstruo lo metería dentro de una bolsa y lo arrastraría de vuelta a su guarida. Los niños que se llevaba eventualmente reaparecerían en la superficie, pero serían tan obedientes que parecían personas diferentes. Te hacía preguntarte—¿qué pasaba con los niños malos dentro de ese agujero?
“Ella probablemente lo asocia con esa historia después de ver lo que les pasó a Linia y Pursena.”
Cuando lo ponías de esa forma… ciertamente era verdad que había usado mi Pantano contra esas dos, y después las había metido en una bolsa y mantenido como prisioneras. También las había castigado con la ayuda de Fitz-senpai mientras Zanoba y Julie no estaban cerca, y ahora ambas eran obedientes y sumisas. Desde la perspectiva de Julie, yo encajaba perfectamente en el papel del Monstruo del Agujero.
Sabía que no podía complacerlos a todos, pero no me gustaba que estuviera asustada de mí. Decidí ser extra cuidadoso para evitar regañarla durante nuestras lecciones. Acariciaría su cabeza, le haría cumplidos, y le daría algunos dulces cuando hiciera las cosas bien.
Esperen, no—tampoco quería tratarla como una mascota. Hmm. Esto era más difícil de lo que había pensado.
Mientras tanto, Linia y Pursena habían estado llamándome Jefe desde ese incidente. Ellas no estaban cargando mis cosas o siguiéndome para todos lados como subordinadas, pero harían una reverencia a la hora de saludar cada vez que me veían, y se moverían para dejarme pasar. De alguna forma, no sentía que estuvieran siendo respetuosas.
“Hola. De nuevo llegas temprano, Jefe, miau.”
“Buenos días.”
Ellas incluso comenzaban conversaciones casuales durante el consejo de curso, sentándose cerca de Zanoba y mío.
“Ustedes dos de seguro han estado actuando de forma más amistosa últimamente,” destaqué.
“¿Preferirías que actuemos de forma más respetuosa, miau? Aunque no somos muy buenas actuando de esa forma, miau, así que probablemente lo haríamos mal.”
“Nuestro respeto es genuino. Respetamos al fuerte.” Pursena agitó su cola mientras decía eso.
Parecía que Linia también se estaba abriendo a mí. Si bien sus patrones de habla no habían cambiado, ella al menos parecía sentir remordimiento por sus acciones. El hecho de que ella no pareciera tener resentimientos también era un alivio.
Más que nada, era genial tener chicas jóvenes a mi alrededor. Ellas eran un oasis para los ojos sedientos, particularmente comparadas con Zanoba. Como un bono adicional, los otros delincuentes habían estado manteniendo su distancia de mí desde que Linia y Pursena comenzaron a actuar de esta forma, lo cual estaba bien para mí.
Una vez que terminara de asistir a mis aburridas clases, podía pasar más tiempo de calidad con Fitz-senpai, investigando en la biblioteca.
“¡Hooola, Rudeus!” En el momento en que salí del edificio después del consejo de curso, Elinalise me habló. “De seguro has hecho muchos amigos en poco tiempo.”
“¿Amigos…? Ah, sí.” Por supuesto, estaban Zanoba y Fitz-senpai, pero ahora que ella lo mencionaba, Linia y Pursena también eran como amigas. Las circunstancias de Julie eran un poco especiales, pero supongo que también podía incluirla. Esas eran cinco personas en tres meses.
No había estado buscando amigos, pero de todas formas había conseguido varios. Tal vez no era de sorprender, dado que esta era una escuela. Si seguía a este ritmo, tendría veinte amigos en un año. Con el sistema de siete años de esta universidad, eventualmente podría tener más de cien amigos.
“Pero todas ellas son chicas. Supongo que no es de sorprender, ya que eres el hijo de Paul.”
“Eso no es verdad. No todas son mujeres.”
“Sabes, Paul dijo algo similar hace mucho tiempo.”
Esperen—si bien Elinalise técnicamente no era una amiga que había hecho durante los últimos tres meses, si la incluías, entonces habría más chicas que chicos. Aunque ella estaba muy pasada de la edad donde podías llamarla una chica.
Ahora que lo pienso, mi relación con Elinalise también había cambiado. No habíamos tenido mucho contacto desde que comenzamos a asistir a la universidad—tampoco es como si hubiéramos sido particularmente cercanos antes de eso. Ella probablemente estaba disfrutando al máximo su ocupada vida escolar.
“Elinalise-san, es extraño que vengas hasta aquí. ¿Necesitas algo?”
“Si. Necesito algo prestado.”
“Vas a tener que buscar a alguien más para eso. El mío actualmente está fuera de servicio.” Ella estaba disfrutando de la suya de una forma que ya la habría hecho arrestar si este fuera Japón.
“No me refería a eso. Dejé mi libro de magia en el dormitorio. ¿Podrías, por favor, prestarme el tuyo?”
Dejando las actividades sexuales de lado, Elinalise en realidad estaba asistiendo a clases como es debido. No tenía idea de lo que una aventurera de rango S como ella esperaba aprender, pero Ghislaine me había contado historias de ocasiones en donde tuvo problemas porque no podía usar magia. ¿Tal vez Elinalise se dio cuenta de que ella no tenía nada que perder aprendiendo lo básico?
“Bueno, no hay problema. Aunque solo tengo una copia, así que no lo pierdas.”
“Te regresaré el favor en el futuro,” dijo ella, despidiéndose mientras se alejaba.
Esto era desconocido para Rudeus, pero había dos pares de ojos observándolo. Uno estaba detrás suyo—la mirada de un joven que acababa de salir de la sala donde el consejo de curso acababa de efectuarse. Aparentemente molesto, el joven apartó sus ojos y regresó a clases.
El segundo par miraba desde arriba, desde una habitación cerrada en el piso más alto del edificio de investigación. Si uno fuera a mirar hacia arriba y cruzarse con esos ojos, podría temblar del miedo o ampliar sus propios ojos de la sorpresa, ya que el observador tenía una máscara blanca sin diseño cubriendo su rostro.
Mientras la vida escolar de Rudeus avanzaba sin problemas, había movimiento muy hacia el este de su posición. Más allá incluso del Reino de Biheiril, el lugar más al este de los Territorios del Norte, muy adentro del océano, yacía una isla conocida como la Isla de los Ogros. Estaba habitada por la Tribu de los Ogros, personas con cabello rojo oscuro y un solo cuerno saliendo de sus frentes. Su ejército era liderado por un guerrero poderoso llamado el Dios Ogro.
La Tribu de los Ogros era una raza de demonios que no había participado ni en la Gran Guerra entre Humanos y Demonios o la Guerra de Laplace. Por esa razón, los humanos los veían de forma diferente que a la raza demoniaca, algo parecido a los enanos o los elfos. Sin embargo, ya que ellos generalmente se mantenían en su isla, su existencia no era de conocimiento público. La única relación amistosa que tenía la tribu era con la humanidad que estaba en el Reino de Biheiril, por lo que los extranjeros que entraban en su territorio eran atacados y asesinados sin misericordia.
Pero incluso esta tribu abriría su corazón a un visitante a la altura. Actualmente había tal persona entre ellos—un hombre que había estado viajando en un barco perteneciente a la gente del mar cuando se acercó a la isla. Curioso acerca de la isla, él desembarcó. Después de cierto alboroto, la Tribu de los Ogros lo aceptó como su invitado.
El hombre encontró cómoda la isla y se asentó ahí. Él hablaba amigablemente con el Dios Ogro, bebía junto a la tribu, y en ocasiones, entrenaba a sus jóvenes. Dos años habían pasado de esa forma. Para su invitado, que había vivido varios miles de años, era poco más que un parpadeo.
Un día, llegó una carta para él. Él había sido el destinatario de una solicitud de emergencia por parte de una aventurera de rango S, una viajera con experiencia, que había mandado la carta rápidamente. La carta era concisa: Encontré a la persona que estábamos buscando en una de las Tres Naciones Mágicas. En algunos meses, nos dirigiremos a la Universidad de Magia de Ranoa.
Después de leerla, el hombre se puso de pie. Habiendo visto el contenido de la carta y la mirada en el rostro de su invitado, el Dios Ogro preguntó, “¿Ya te vas?”
El invitado asintió con su cabeza y dijo, “Sí. Tengo que irme.”
Al escuchar esto, la Tribu de los Ogros habló como uno solo.
“Nos sentiremos muy solos sin ti.”
“Por favor, no te vayas. ¡Hay mucho más que quiero que me enseñes!”
“¿No puedes quedarte a vivir aquí? ¡Todos los aldeanos te darían la bienvenida!”
Él gruñó al escuchar cada una de las reacciones. “Créanme, también me gustaría hacer eso. Pero los humanos tienen vidas muy cortas. Si paso demasiado tiempo relajándome aquí, el humano que debo ver podría morir antes.”
El Dios Ogro, el líder de la Tribu de los Ogros, solo le dijo un simple “Cuídate.”
“Muy bien… si eso es lo que nuestro líder ha decidido…”
“Supongo que entonces no hay nada que podamos hacer.”
Aunque de mala gana, los demás ogros obedecieron. Un gran banquete de despedida fue efectuado, y el invitado y el Dios Ogro disfrutaron una gran variedad de eventos especiales tales como combates de lucha libre y concursos de comida. Después, alegres, ellos vieron partir a su invitado—el amistoso hombre que de pronto había aparecido un día y después vivido en su aldea por cerca de dos años. Un hombre inmortal que luchó contra el Dios Ogro y perdió, solo para revivir al día siguiente y perder una y otra vez en un círculo de muerte y renacimiento. Un enorme hombre con la piel oscura y seis brazos.
“¡Fuajajajaja! ¡Solo espera!”
Él arremetió hacia el oeste. Un país fue sorprendido por su repentina invasión y le lanzó magia de nivel Avanzado. Otro preparó un tributo para él. Pero los ignoró a todos y solo avanzó hacia el frente, yendo más y más hacia el oeste. Él cruzó montañas y pasó a través de valles a una velocidad que sobrepasaba la red de información de los humanos. Para el momento en que cada país descubría lo que quería, él ya había cruzado sus fronteras y se había marchado. Él seguía avanzando más y más hacia el oeste a una velocidad tremenda. Su destino era el Reino de Ranoa.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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