Amigos
Capítulo 7: Amigos
Decidí salir por mi cuenta. Después de todo, Roxy me había mostrado que yo era capaz de hacerlo, y no iba a desperdiciarlo.
“Padre,” dije, con mi enciclopedia de botánica en una mano, “¿puedo ir a jugar afuera?”
Los niños de mi edad desaparecerían tan pronto como les quitaras los ojos de encima. Incluso si me quedaba en el vecindario, no quería preocupar a mis padres al salir sin decir nada.
“¿Mm? ¿Jugar afuera? ¿Asumo que no solo en el patio?”
“Sí.”
“Ah. Sí, claro. Por supuesto que puedes.” Paul me dio su permiso con bastante facilidad. “Ahora que lo pienso, no te hemos dado mucho tiempo libre. Nosotros estamos tomando todo tu tiempo enseñándote esgrima y magia, pero jugar también es importante para los niños.”
“De verdad aprecio haber tenido tan buenos maestros.”
Yo pensaba en Paul como un padre estricto que se preocupaba demasiado por la educación de su hijo, pero su forma de pensar en realidad era muy flexible. Había medio esperado una demanda como pasar todo el día trabajando en mi esgrima. Casi fue decepcionante.
Paul era un hombre con intuición. “Pero, mmm… ¿de verdad quieres salir? Solía pensar que eras un niño frágil, pero supongo que el tiempo vuela.”
“¿Pensaste que yo era frágil?” Esto era nuevo para mí. Ni siquiera había estado enfermo ni nada parecido.
“Debido a que nunca solías llorar.”
“Ah. Entiendo. Pero si estoy bien ahora mismo, entonces no hay problema, ¿cierto? ¡He crecido para ser un niño saludable y encantador! ¿Veeeeees?” jalé mis mejillas e hice una cara graciosa.
Paul se congeló. “Es la forma en la que no eres infantil lo que me preocupa más.”
“¿No estoy resultando ser el hijo mayor que querías que fuera?”
“No me refiero a eso.”
“Dada la mirada de decepción en tu rostro, ¿sería mejor decir que estás esperando que me vuelva un heredero más apropiado para la familia Greyrat?” postulé.
“No estoy orgulloso de ello, pero cuando tenía tu edad, tu viejo era un verdadero mocoso que siempre estaba persiguiendo a las chicas.”
“¿Eras un mujeriego?” Así que también existían en este mundo, ¿eh?
Esperen un momento… ¿acababa de llamarse a sí mismo mocoso?
“Si realmente quieres ser digno de la familia Greyrat, sal y trae a casa una novia,” dijo él.
Esperen un segundo —¿éramos esa clase de familia? ¿No que mi papá era un caballero a cargo de la protección de una ciudad fronteriza además de ser un noble de bajo rango? ¿Acaso no teníamos una posición social en lo absoluto? No, supongo que simplemente teníamos un rango muy bajo.
“Entendido,” dije. “Entonces iré hacia la aldea para buscar una o dos faldas que perseguir.”
“Oye. Tienes que ser amable con las chicas. Y no vayas presumiendo por los alrededores solo porque puedes usar magia poderosa. Los hombres de verdad no se vuelven fuertes solo para presumir al respecto.”
Ese de hecho era un buen consejo. Cielos, desearía que mis hermanos de mi vida anterior lo hubiesen escuchado.
Pero Paul tenía razón; el poder utilizado por tu propio bien era inútil. Y dado los términos que él había utilizado, incluso yo era capaz de entenderlo. “Padre, lo entiendo; el poder debe ser reservado para un momento en el cual las chicas puedan ver lo genial que eres.”
“Eso no es, eh, no es exactamente lo que quise decir…”
¿No? ¿Acaso esta conversación no iba en esa dirección?
¡Ups!
“Solo estoy bromeando,” dije. “Es para proteger al débil, ¿cierto?”
“Sí, exactamente.”
Con esa conversación concluida, metí mi enciclopedia de botánica de vuelta bajo un brazo, colgué en mi cintura la vara que había recibido de Roxy, y salí. Pero, antes de llegar lejos, me detuve y di la vuelta, recordando una última cosa. “Ah, por cierto, Padre, creo que probablemente saldré de esta forma en algunas ocasiones, pero prometo que siempre le diré primero a alguien en casa, y tampoco descuidaré mis estudios diarios de magia y esgrima. Y prometo estar en casa antes de que se oculte el sol y se ponga de noche, y no iré a ningún lugar peligroso.” Después de todo, quería dejarlo tranquilo.
“Ah, sí. Claro.” Por alguna razón, Paul sonó un poco fuera de sí. Mira, si me vas a dar permiso, solo di eso.
“Muy bien,” dije. “Ya me voy.”
“Que te vaya bien.”
Dejé atrás la casa justo después.
Pasaron varios días. Ya no le temía al mundo exterior. Las cosas iban muy bien. Incluso fui capaz de intercambiar saludos con peatones sin tartamudear.
Las personas me conocían —sabían que yo era el hijo de Paul y Zenith, y el discípulo de Roxy. Cuando me encontraba con personas por primera vez, las saludaría y me presentaría apropiadamente. Las personas que veía de nuevo recibían un “buenos días”. Todos me devolvían el saludo, con sonrisas brillantes en sus rostros. Había pasado mucho tiempo desde que me había sentido tan libre y despreocupado.
La fama relativa combinada de Paul y Zenith fue más de la mitad de lo que me ayudó a sentirme tan cómodo. El resto fue todo gracias a lo que Roxy había hecho por mí. Lo cual significaba, supongo, que Roxy debía recibir las gracias por la mayor parte de ello.
Tendría que cuidar muy bien esas valiosas bragas.
Mi objetivo principal de salir era ir a explorar con mis propios pies y conocer la disposición del terreno. Si conocía por dónde ir, entonces no me perdería si alguna vez era echado de mi casa.
Al mismo tiempo, también quería llevar a cabo algunas investigaciones de botánica. Después de todo, tenía mi enciclopedia, así que quería asegurarme de poder diferenciar las plantas que eran comestibles de las que no lo eran, cuáles podrían ser usadas como medicina y cuáles eran venenosas. De esa forma, si alguna vez era echado de mi casa, no necesitaría preocuparme sobre dónde conseguir comida.
Roxy solo me había enseñado lo básico, pero por lo que entendía, en nuestra aldea crecía trigo, vegetales, y los ingredientes para la fragancia de los perfumes. La flor Vatirus, usada en esos perfumes, era muy similar a la lavanda: de un púrpura pálido y comestible.
Con un espécimen visualmente llamativo como mi ejemplo de prueba, comencé a usar la enciclopedia de botánica para consultar cualquier planta que llamaba mi atención.
Sin embargo, por lo que se veía, la aldea no era muy grande, y no teníamos una flora particularmente notable. Después de unos pocos días de básicamente nada, expandí mi radio de búsqueda y me acerqué más al bosque. Después de todo, ahí había muchas más plantas.
“Si recuerdo bien, el poder mágico se concentra más fácilmente en los bosques, lo cual los hace más peligrosos.” Más peligrosos porque, mientras más alta la concentración de poder mágico, mayor era la probabilidad de que aparezcan monstruos, ya que la energía concentrada causaba mutaciones repentinas en las criaturas benignas. Lo que no sabía era por qué el poder mágico se acumulaba más fácilmente ahí.
Además de que los monstruos eran bastante raros en los alrededores, también teníamos cacerías de monstruos regulares, lo cual hacía las cosas incluso más seguras. Una cacería de monstruos era exactamente como sonaba: una vez al mes, un grupo de hombres jóvenes, conformado por caballeros, cazadores, y la milicia local, se adentraría en el bosque y lo limpiaría de monstruos.
Pero, aparentemente, los monstruos más temibles podían aparecer de un momento a otro en las profundidades del bosque. Quizá la razón por la que había aprendido magia fue para luchar contra tales criaturas. Aunque yo era un antiguo aislado que ni siquiera podía ganar peleas en un patio de escuela. No podía permitirme ser arrogante. No tenía ninguna experiencia de combate, y si lo arruinaba en el calor del momento, sería un completo desastre. Había visto demasiadas personas ser asesinadas haciendo esa clase de cosas —bueno, en los mangas.
Pero yo no era del tipo de sangre caliente. Por lo que sabía, el combate era algo a ser evitado en la medida de lo posible. Si me encontraba con un monstruo, correría de vuelta a casa y le diría a Paul.
Sí, ese era un buen plan.
Con eso en mente, me dirigí hacia una pequeña colina. En la cima yacía un gran árbol, el más alto de las cercanías. Un punto de vista alto como este sería perfecto para confirmar los alrededores de mi aldea. Además, ya que este era el árbol más grande de la zona, quería ver de qué tipo era.
Y en ese momento fue cuando las oí. Voces.
“¡No necesitamos demonios en nuestra aldea!”
Los recuerdos dolorosos regresaron al escuchar esa voz. Recordé mi tiempo en la preparatoria, y lo que me había llevado a ser un aislado. Recordé las pesadillas sobre ser llamado Pene de Lápiz.
Estas voces me recordaban mucho a las voces que me habían llamado por ese horrible sobrenombre. Estas eran las voces de alguien que usaba los números a su favor para atormentar a alguien más y pisotearlo.
“¡Largo de aquí!”
“¡Toma esto!”
“¡Ja, genial! ¡Un golpe directo!”
Vi un campo, lleno de barro debido a la lluvia del otro día. Tres niños con sus cuerpos completamente cubiertos de lodo estaban arrojando bolas de lodo a otro niño que estaba solo.
“¡Diez puntos si pueden darle en la cabeza!”
“¡Hngh!”
“¡Le di! ¿¡Vieron eso!? ¡Justo en la cabeza!”
Cielos. Esto era malo. Esta era una clásica escena de acoso. Estos niños creían que este otro niño no era tan bueno como ellos, así que podían hacer lo que se les viniera en gana. Si hubieran puesto sus manos en una pistola de aire, la habrían encendido y le habrían disparado a este niño. Las indicaciones siempre advertían no apuntar esas cosas hacia las personas y disparar, pero los niños como estos no veían como personas a sus objetivos. Ellos eran repugnantes.
Su objetivo pudo haber continuado su camino, pero, por alguna razón, él estaba perdiendo el tiempo. Miré con más atención y vi que tenía algo como una canasta frente a su pecho, la cual abrazaba para mantener a salvo su contenido de las bolas de lodo siendo arrojadas en su dirección. Le estaba impidiendo escapar de los ataques de los matones.
“¡Oigan! ¡Él tiene algo!”
“¿¡Ese es su tesoro demoniaco!?”
“¡Apuesto a que es algo que robó!”
“¡Si pueden darle a eso, obtendrán cien puntos!”
“¡Vamos por ese tesoro!”
Comencé a correr en la dirección del niño. Por el camino, usé mi magia para formar una bola de lodo, y en el instante en que estaba en el rango de fuego, la arrojé con toda mi fuerza.
¡Golpe!
“¿¡Qué demonios!?” Golpeé directamente en la cara al niño que se veía como su líder, un tipo llamativamente alto. “¡Gah! ¡Se metió en mis ojos!”
Todos sus amigos miraron hacia mí al unísono.
“¿Quién rayos eres tú?”
“¡Esto no tiene nada que ver contigo! ¡Mantente fuera de esto!”
“¿Qué eres? ¿Un aliado de los demonios o algo así?” Supongo que las personas eran así sin importar el mundo.
“No soy un aliado de los demonios,” dije. “Soy un aliado del débil.” Les mostré una cara de desprecio.
Los otros tres niños se prepararon, parándose como si estuvieran en lo correcto. “¡No te atrevas a actuar superior!” gritó uno de ellos.
“¡Oigan, él es el hijo de ese caballero!”
“¡Ja! ¡Es solo un bebé!”
Vaya. Ellos habían descubierto quién era.
“¿Estás seguro de que el hijo de un caballero debería estar haciendo esta clase de cosas?”
“¡Ven, les dije que ese caballero estaba del lado de los demonios!”
“¡Vamos! ¡Traigamos a los demás!”
“¡Oigan, chicos! ¡Tenemos a un rarito aquí!” Mierda. ¡Estos niños estaban llamando a sus amigos!
Pero nadie apareció.
Aun así, mis piernas estaban congeladas en su lugar. Claro, había tres de ellos, pero se sentía demasiado patético congelarme por los gritos de tres niños. ¿Mi historia estaba destinada a ser la saga del aislado abusado?
“¡C-cállense!” grité. “A-aprovecharse de que son más para acosar a un niño… ¡ustedes son de lo peor!”
Sus caras se retorcieron de la confusión. Ugh. Maldita sea.
“¡Oye! ¡Tú eres el que está gritando ahora, idiota!” respondió uno de ellos.
Estaba enojado, así que arrojé otra bola de lodo en su dirección.
Fallé.
“¡Pequeño mocoso!”
“¿¡De donde rayos está sacando el lodo!?”
“¡No importa! ¡Solo dispara de vuelta!”
Lo que yo había arrojado estaba siendo regresado en triplicado, pero gracias al movimiento de pies que Paul me había enseñado, como también un poco de magia, fui capaz de esquivar la lluvia de bolas de lodo con bastante gracia.
“¡Oye! ¡Ya basta!”
“¡Sí! ¡No se supone que las esquives!”
Jejeje. ¡Oigan, si no pueden darme, ese es su problema, chicos!
Los tres niños siguieron lanzando bolas de lodo en mi dirección por un rato, pero cuando se volvió evidente que no iban a darme, ellos levantaron sus manos como si de pronto hubieran encontrado algo mejor que hacer.
“¡Aw, esto es aburrido!”
“Sí, vámonos.”
“¡Y vamos a asegurarnos de que todos sepan que el hijo del caballero es un amigo de los demonios!”
Ellos trataron de hacerlo sonar como que no habían perdido —que simplemente habían decidido detenerse. Y así, los pequeños brabucones se fueron hacia el otro extremo del campo.
¡Lo había logrado! ¡Por primera vez en mi vida, había derrotado a los brabucones!
Eh, no es que esté alardeando ni nada parecido.
Fiu. Los argumentos como esos definitivamente no eran mi fuerte. Estoy feliz de que las cosas no hubiesen llegado a los golpes. Por ahora, necesitaba preocuparme del niño al que le habían estado lanzando lodo. Me di la vuelta hacia él y le pregunté, “Oye, ¿estás bien? ¿Están bien tus cosas?”
Vaya…
El niño era tan apuesto que era difícil pensar que teníamos una edad parecida. Él tenía pestañas bastante largas para alguien tan joven, con una pequeña nariz delicada, labios delgados, y una quijada de alguna forma puntiaguda. Su piel era de un blanco porcelana, y sus rasgos se combinaban para darle la apariencia de un conejo asustado, además de una sensación de belleza indescriptible.
Cielos, si tan solo Paul hubiera sido de alguna forma más apuesto. Quizá yo habría tenido una cara como esa.
No, Paul no era feo. Y Zenith se veía bastante bien. Lo cual significaba que mi cara estaba bien. Ciertamente estaba bien comparada a mi cara de mi vida anterior, toda gorda y marcada con granos. Así que, sí, yo era bastante apuesto. Sí.
El niño fijó su tímida mirada en mí. “S-sí, estoy… estoy bien.” Él me hacía querer protegerlo y cuidarlo, como si fuera alguna clase de animal pequeño. Si fueras una mujer que estaba metida en el tema de los shotas[6], él te habría provocado mojar tus bragas —eh, bueno, si podías ignorar el hecho de que estaba cubierto de lodo.
Su ropa estaba sucia, y el lodo colgaba de la mitad de su cara. La cima de su cabeza básicamente estaba de un café uniforme. Casi era un milagro que hubiera sido capaz de mantener a salvo su canasta.
Había una sola cosa que yo podía hacer. “Oye, deja eso por ahí y arrodíllate junto al canal de riego,” dije.
“¿Eh? ¿Qué?” El niño parpadeó confundido incluso mientras comenzaba a obedecerme. Supongo que era de la clase de niño que hacía lo que le decían. Si él fuera del tipo desafiante, habría luchado contra esos brabucones de antes.
Él se arrastró hacia el canal de riego, y se puso en cuatro mientras miraba hacia el agua. Si fueras un sujeto metido en el tema de los shotas, ahora mismo definitivamente tendrías una gran erección.
“Ven aquí,” dije. “Cierra tus ojos.” Usé algo de magia de fuego para calentar el agua hasta una temperatura apropiada: ni muy caliente ni muy fría, sino que a una temperatura agradable de cuarenta grados Celsius. Luego tomé algo de ella y mojé la cabeza del niño.
“¡Aaah!”
Lo agarré del cuello mientras él se retorcía y trataba de alejarse, y procedí a lavar el lodo. Él se resistió al principio, pero mientras se acostumbraba a la temperatura del agua, comenzó a tranquilizarse. En cuanto a su ropa, tendría que ser lavada en casa.
“Muy bien, eso debería ser suficiente,” dije. Con el lodo fuera del camino, usé magia de fuego para crear aire cálido, como un secador de pelo, y después saqué un pañuelo para limpiar cuidadosamente el resto de la cara del niño.

Cuando lo hice, finalmente pude ver sus orejas puntiagudas como las de un elfo, como también el cabello verde esmeralda que ostentaba. Inmediatamente recordé lo que Roxy me había dicho.
“Si alguna vez te encuentras a alguien con cabello verde esmeralda, asegúrate de no acercarte a ellos.”
¿Mm? Esperen un momento. Eso no estaba bien. Creo que era…
“Si alguna vez te encuentras a alguien con cabello verde esmeralda y algo que se ve como una joya roja incrustada en su frente, asegúrate de no acercarte a ellos.”
¡Sí, así era! Me había olvidado de la parte sobre la joya roja. La frente de este niño, sin embargo, era de un blanco suave y hermoso.
Fiu. Estaba a salvo. Él no era uno de esos desagradables Superd. “G-gracias…”
Las palabras de gratitud del niño me regresaron a la realidad. Rayos. Él de alguna forma me estaba provocando un hormigueo ahí.
Decidí darle un consejo. “Escucha, si te dejas acosar por personas como esas, nunca te van a dejar en paz, sabes.”
“No puedo derrotar a esos chicos…”
“Necesitas querer defenderte; esa es la clave.”
“Pero ellos siempre tienen a niños más grandes con ellos. Y no quiero salir lastimado…”
Ah, así que era por eso. Si él se resistía, esos niños llamarían a sus amigos, y ellos le darían una paliza. Eso era un problema en cualquier mundo. Roxy se había esforzado mucho, así que los adultos parecían haber aceptado a los demonios, pero no así los niños. Los niños podían ser muy crueles.
Lo que había pasado aquí no estaba muy lejos de una completa intolerancia. “Debiste haberlo pasado mal, siendo discriminado solo porque el color de tu cabello te hace ver como un Superd.”
“A ti… ¿no te molesta?”
“Mi maestra era un demonio. ¿A qué raza perteneces?” pregunté. Roxy me había dicho que los Migurd y los Superd estaban cercanamente emparentados. Quizá su raza también.
Pero el niño simplemente sacudió su cabeza. “No lo sé.”
¿No sabía? ¿A su edad? Eso era extraño. “Bueno, ¿de qué raza es tu padre?”
“Él es mitad elfo. Dijo que su otra mitad es humana.”
“¿Y tu madre?”
“Ella es humana, pero también tiene algo de sangre de hombre bestia mezclada.”
¿El hijo de un hombre mitad elfo y una humana con sangre de hombre bestia? ¿Entonces eso explicaba su cabello?
Los ojos del niño se llenaron de lágrimas. “Y por eso ellos… m-mi papá, él… él me dice que no soy un demonio, p-pero… mi cabello no es del mismo color que el suyo o el de mi mamá…”
Él comenzó a sollozar, y yo me estiré para acariciar su cabeza y reconfortarlo. Aunque, si el color de su cabello no era igual al de ninguno de sus padres, eso era un gran problema. Se me ocurrió la posibilidad de que su madre hubiera tenido una aventura. “¿El color de tu cabello es la única cosa diferente?”
“Mis… mis orejas también son más largas que las de mi papá.”
“Ya veo.” Una raza demoniaca que tenía orejas largas y cabello verde sonaba lo suficientemente plausible. Quiero decir, no quería ahondar mucho en los asuntos de familia de un extraño, pero yo también había sido un niño acosado, así que quería hacer algo por él. Además, simplemente me sentía muy mal por él, por ser acosado solo por tener el cabello verde.
Algo del maltrato que yo había experimentado había sido el resultado de las cosas estúpidas que hice. Pero no era el caso de este niño. Ninguna cantidad de esfuerzo de su parte podía cambiar el cómo había nacido. Él desde su nacimiento había estado destinado a que le lanzaran bolas de lodo a un costado del camino, solo porque su cabello era un poco verde. Ugh.
El solo hecho de pensar en ello era suficiente para hacerme enojar de nuevo.
“¿Tu padre te trata bien?” pregunté.
“Sí. Él da miedo cuando se enoja, pero no se enoja si me comporto.”
“¿Y qué hay de tu mamá?”
“Ella es amable.”
Hmm. Su tono de voz indicaba que estaba diciendo la verdad. Entonces, no podría descubrirlo sin verlo con mis propios ojos.
“Muy bien,” dije. “En marcha.”
“¿H-hacia dónde?”
“Hacia donde sea que ibas.” Oigan, quédate con un niño, y sus padres de seguro aparecerán. Es como una ley de la naturaleza.
“¿P-por qué vienes conmigo?”
“Bueno, esos niños de antes podrían regresar. Yo los ahuyentaré. ¿Estás de camino a casa? ¿O estás llevando esa canasta hacia algún lugar?”
“Yo estoy, eh, llevándole el almuerzo a m-mi papá…”
Su padre era mitad elfo, ¿no? Cuando los elfos aparecían en las historias, eran personas que vivían mucho y aislacionistas, con un carácter arrogante y que miraban en menos a las otras razas. Eran hábiles con el arco y también con la magia. La magia de agua y viento eran su especialidad. Ah, y, por supuesto, ellos tenían orejas largas.
Roxy había dicho, “Eso es en gran parte correcto, aunque no son particularmente aislacionistas.”
¿En este mundo también la mayoría de los hombres y mujeres elfo eran realmente hermosos? No, no. Pensar que todos los elfos eran hermosos era una idea preconcebida de los japoneses. Los elfos en los juegos de occidente tenían caras que eran demasiado angulares y puntiagudas y no se veían para nada particularmente hermosos. Supongo que los otakus japoneses y las personas normales del exterior tenían gustos diferentes.
Aunque, en el caso de este niño de aquí, estaba claro que sus padres eran candentes.
“Así que, um… por qué… por qué estás… ¿protegiéndome?” preguntó él de forma entrecortada. Sus gestos evocaban más de ese instinto protector en mí.
“Mi padre me dijo que debía ser un aliado de los débiles.”
“Pero… los otros niños podrían excluirte por ello…”
Tal vez. Era una historia común: ser acosado por ayudar a una víctima de acoso.
“Si eso pasa, simplemente jugaré contigo,” dije. “A partir de hoy, somos amigos.”
“¿¡Qué!?”
Ahora nuestras fichas estaban en una misma apuesta. La cadena de acoso crecía cuando la persona siendo ayudada le daba la espalda a su protector en vez de agradecerle y pagar esa amabilidad. Además, la razón por la que este niño era victimizado estaba arraigada en algo aún más profundo, así que dudaba que él cambiara de bando y se uniera a los brabucones.
“Ah, ¿acaso siempre estás muy ocupado ayudando en casa?” pregunté.
“N-no, en realidad no…” Él mostró una expresión tímida y sacudió su cabeza. Cielos, sí que tenía un rostro apuesto. Si fueras una mujer interesada en los shotas buscando sexo, no habrías dudado en ir por él de inmediato.
Saben, tener un rostro lindo como este podría favorecerle mucho en el futuro. Una vez que creciera, él de seguro atraería a muchas mujeres, y si yo me quedaba a su lado, las que él no eligiera podrían interesarse en mí. Mi propio rostro no era tan especial, pero si hacías que dos jóvenes estuvieran de pie uno al lado del otro, mientras mejor parecido fuera uno, el otro menos ordinario se vería. Y, por lo tanto, las mujeres menos seguras de sí mismas de seguro irían hacia mí.
Además, yo prefiero a una chica que es un poco insegura de sí misma a una rebosante de confianza.
Esto podría funcionar. Era como cuando las chicas lindas mantenían cerca a los feos para que todos se dieran cuenta de lo hermosas que eran, pero al revés.
“Ah, es verdad. Todavía no sé tu nombre. Yo soy Rudeus.”
“Yo… Yo soy Sylph—” Su voz fue tan suave que fue difícil entender el resto. Así que Sylph.
“Ese es un buen nombre. Justo como un espíritu del viento.”
Al escuchar eso, el rostro de Sylph se puso rojo, y él asintió. “Sí.”
El padre de Sylph era un hombre muy atractivo. Él tenía orejas puntiagudas, un cabello rubio que casi brillaba, y era delgado, pero con una musculatura definida. Ciertamente, él honraba el nombre de mitad elfo, habiendo heredado las mejores partes tanto de elfo como de humano.
Él montaba guardia en una torre de vigilancia en el borde del bosque, con un arco en mano. “Padre,” dijo Sylph. “He traído tu almuerzo.”
“Ah, como siempre, Phi, te doy las gracias. ¿Hoy de nuevo te acosaron?”
“Estoy bien. Alguien me ayudó.”
Sylph se dio la vuelta para mirar en mi dirección, y yo hice una pequeña reverencia. “Encantado de conocerlo,” dije. “Mi nombre es Rudeus Greyrat.”
“¿Greyrat? ¿Como Paul Greyrat?”
“Sí, señor. Él es mi padre.”
“¡Ah, sí, he escuchado de ti! Vaya, eres un chico muy educado. Ah, tendrás que disculparme. Yo soy Laws. Usualmente cazo en estos bosques.”
Basado en lo que había aprendido, esta torre de vigilancia fue construida como un puesto de observación para evitar que los monstruos salgan del bosque, y era dotada de hombres de la aldea durante todo el día. Naturalmente, Paul también estaba en el equipo, lo que explicaba por qué Laws lo conocía. Estoy seguro de que ellos habían hablado de sus respectivos hijos.
“Sé cómo se debe ver mi hijo, pero es algo de mucho más atrás en nuestra ascendencia,” dijo Laws. “Espero que sean amigos.”
“Por supuesto, señor. E incluso si Sylph fuera un Superd, yo no cambiaría mi actitud. Lo juro por el honor de mi padre.”
Laws dejó salir un sonido de asombro. “Esas fueron palabras impresionantes para un niño de tu edad,” dijo él. “Estoy algo celoso de que Paul tenga un hijo tan brillante.”
“Ser bueno en las cosas de niño no significa que la persona seguirá siendo buena en las cosas como un adulto,” dije. “No necesita estar celoso ahora cuando todavía hay tiempo para que Sylph madure.” Supuse que debería hacer un cumplido.
“Heh. Ahora entiendo de lo que hablaba Paul.”
“¿Qué dijo mi padre?”
“Que hablarte te hace sentir como un padre poco calificado.”
Mientras estábamos hablando, sentí un tirón en la manga de mi camisa. Miré, y Sylph la estaba sosteniendo, con su cabeza hacia abajo. Supongo que una conversación adulta como esta era aburrida para los niños.
“Laws-san,” pregunté. “¿podemos nosotros dos ir a jugar por un rato?”
“Ah, sí, por supuesto. Solo no se acerquen mucho al bosque.”
Bueno, eso no había ni que decirlo. Sentí que debería haber más reglas básicas que esa.
“En nuestro camino aquí, había una colina con un gran árbol en la cima. Supongo que iremos a jugar ahí. Prometo que Sylph regresará a casa antes de que anochezca. Y una vez que su hijo llegue a casa, ¿podría mirar en la dirección de esa colina? Si parece que no he llegado a casa, hay una buena posibilidad de que algo saliera mal. ¿Podría, por favor, organizar una búsqueda si eso pasa?” Después de todo, en este mundo no había celulares. Establecer una comunicación apropiada era importante. Era imposible evitar todos los problemas potenciales, pero recuperarse rápidamente de los problemas también era importante. Este reino parecía ser relativamente seguro, pero no había forma de saber dónde podría estar asechando el peligro.
Sylph y yo regresamos hacia el árbol en la cima de la colina después de dar un vistazo atrás hacia Laws, quien estaba un poco desconcertado. “Y bien, ¿a qué quieres jugar?” pregunté.
“No lo sé. Nunca antes… he jugado con un… un amigo.” Sylph tuvo problemas para pronunciar la palabra amigo. Supuse que él realmente nunca tuvo uno antes. Me sentía muy mal por él… pero yo tampoco tenía amigos.
“Bueno,” dije, “hasta hace poco yo nunca había salido de casa. Pero como sea, ¿qué has querido jugar?”
Sylph juntó sus manos y miró arriba hacia mí. Teníamos casi la misma estatura, pero ya que seguía encorvándose, él tenía que mirarme hacia arriba. “Oye, um, ¿por qué sigues cambiando la forma en la que hablas?”
“¿Mm? ¡Ah! Dependiendo de con quién estás hablando, es grosero no hablar apropiadamente. Necesitas mostrar respeto hacia tus mayores.”
“¿Res-pe-to?”
“Como la forma en la que le estaba hablando antes a tu padre.”
“Mmm…” Él no parecía entenderlo muy bien, pero lo haría eventualmente. Eso era parte de crecer.
“Más importante,” dijo Sylph, “¿podrías enseñarme eso que hiciste antes?”
“¿Qué cosa?”
Los ojos de Sylph brillaron con vida. Él hizo gestos y movió sus manos mientras explicaba: “Como cuando hiciste que esa agua cálida saliera con un splaash de tus manos, y cuando hiciste que ese viento tibio hiciera como whuush.”
“Ah, sí. Eso.” La magia que había usado para limpiar el lodo.
“¿Es difícil?”
“Es difícil, pero con entrenamiento, cualquiera puede hacerlo. Creo.” Últimamente, mi reserva de poder mágico había crecido tanto que no estaba seguro cuánto estaba gastando, lo cual no me decía nada sobre cuál era el punto de referencia para las personas de aquí. Pero, por otro lado, esto solo era usar fuego para calentar agua. Las personas probablemente no podían solo conjurar agua caliente sin un encantamiento, pero con Magia Combinada, cualquiera podía reproducir los efectos. Es por eso que probablemente estaba bien. Probablemente.
“¡Muy bien!” anuncié. “¡Tu entrenamiento comenzará el día de hoy!”
Y así, Sylph y yo jugamos hasta que el sol se ocultó.
Cuando regresé a casa, Paul estaba furioso.
Él estaba de pie de forma imponente en la entrada, con sus manos en su cadera como una expresión de su enojo. Yo inmediatamente traté de pensar en qué había hecho mal. La primera cosa que se me venía a la mente era que él había descubierto las preciadas bragas que yo había escondido.
“Padre, estoy en casa,” dije.
“¿Sabes por qué estoy molesto?”
“No lo sé.” Primero, tenía que hacerme el tonto. No quería crearme problemas innecesarios en el caso de que mi posesión preciada no hubiera sido descubierta.
“La esposa del señor Eto vino más temprano y me dijo que golpeaste a su hijo, Somal.”
¿Quién rayos eran el señor Eto y Somal? Los nombres no me sonaban, así que tuve que pensarlo. No había tenido mucha interacción con los aldeanos más allá de presentaciones simples. Les había dado mi nombre y conseguido el de ellos a cambio, pero no podía recordar si había habido o no un Eto entre ellos.
Esperen. Un momento. “¿Fue hoy?” pregunté.
“Sí.”
Las únicas personas con las que me encontré hoy fueron Sylph, Laws y esos tres brabucones. ¿Entonces Somal era uno de esos tres niños? “No le di un puñetazo. Todo lo que hice fue lanzarle algo de lodo.”
“¿Recuerdas qué fue lo que te dije temprano?”
“¿Que los hombres no se hacen fuertes solo presumiendo al respecto?”
“Así es.”
Ajá. Ahora lo entendía. Ahora que lo pienso, ese niño había dicho algo acerca de cómo iba a hacer que todos supieran que yo era un amigo de los demonios. No sé cómo eso se convirtió en que él mintiera diciendo que le había dado un puñetazo, pero, de cualquier forma, él estaba determinado a hablar mal de mí.
“Padre, no estoy seguro de lo que escuchaste, pero—”
“¡Oh, no lo harás!” gritó Paul. “¡Cuando haces algo malo, la primera cosa que debes hacer es disculparte!”
Cualquier mentira que este niño hubiera dicho, mi papá de seguro se la había comprado. Mierda. En este punto, incluso si le decía la verdad acerca de que había salvado a Sylph de esos brabucones, simplemente sonaría como una mentira descarada.
Aun así, todo lo que podía hacer era explicar desde el comienzo lo que pasó. “Bien, yo estaba caminando cuando—”
“¡Sin excusas!” Paul se puso incluso más furioso. Él no tenía intenciones de escucharme.
Simplemente pude haber dicho “lo siento”, pero sentía que eso tampoco iba a ser justo para Paul. No quería que él desarrollara el hábito de comportarse de esta forma con cualquier hermano o hermana menor que pudiera hacer para mí.
Este método de castigo no era justo. Mantuve mi boca cerrada.
“¿Por qué no dices nada?” demandó Paul.
“Porque si lo hago, solo vas a gritarme que no ponga excusas.”
Paul entrecerró sus ojos. “¿Qué?”
“Incluso antes de que un niño pueda decir algo, tú le gritas y haces que se disculpe. Todo es tan rápido y fácil para ustedes los adultos. Debe ser genial.”
“¡Rudy!”
¡Golpe! Un dolor punzante recorrió mi mejilla.
Él me golpeó.
Quiero decir, lo había esperado. Di tonterías y serás golpeado.
Es por eso que había mantenido firmemente mi postura. Probablemente no había sido golpeado en casi veinte años. No —había recibido una paliza cuando fui echado de mi casa, así que supongo que eran cinco años.
“Padre, yo siempre me he esforzado por ser un buen hijo. Ni siquiera una vez les he respondido de mala manera a ti o a Madre, y siempre me he esforzado en hacer todo lo que me han pedido.”
“Eso… ¡eso no tiene nada que ver con esto!” No parecía que Paul hubiera tenido la intención de golpearme. Había una mirada clara de consternación en sus ojos.
Como sea. Eso era bueno para mí. “Sí, tiene que ver. Padre, yo siempre he hecho mi mejor esfuerzo para dejarte tranquilo y hacer que confíes en mí. No escuchaste ni siquiera una palabra de lo que dije, y no solo tomaste la palabra de alguien que no conozco y me gritaste, sino que incluso levantaste tu mano contra mí.”
“Pero este niño Somal resultó herido…”
¿Herido? Eso era nuevo para mí. ¿Le había hecho eso? Si fue así, quizás él lo estaba usando para vender su historia. Bueno, qué mal. Mis acciones estaban justificadas. Asumiendo que todo este asunto de su herida no fuera solo una mentira tonta.
“Incluso si resulta que es mi culpa que saliera herido, no me voy a disculpar por ello,” dije. “No fui en contra de nada de lo que me enseñaste, y estoy orgulloso de lo que hice.”
“Espera un momento. ¿Qué pasó?”
Oh, ¿recién sintió curiosidad? Oigan, era su culpa por decidir que no me creería. “¿Qué pasó acerca de no querer escuchar excusas?”
El rostro de Paul se retorció en un ceño fruncido. Parecía ser que iba por buen camino.
“Padre, por favor, no te preocupes. La próxima vez que vea a tres personas acosando a una persona que no puede defenderse, lo ignoraré. De hecho, me uniré para que sean cuatro contra uno. Me aseguraré de que todos en los alrededores sepan que los Greyrat se enorgullecen de acosar y molestar al débil. Pero una vez que crezca y me vaya de casa, nunca volveré a usar el apellido Greyrat. Estaré muy avergonzado de haber pertenecido a una familia tan horrible que ignora la verdadera violencia y acepta el abuso verbal y físico.”
Paul se quedó completamente en silencio. Su cara se puso roja, luego pálida, y había conflicto en su expresión. ¿Iba a enojarse? ¿O aún no lo había empujado hasta el límite?
Paul, lo mejor es retirarse mientras vas ganando. Sé que no lo parezco, pero he pasado más de veinte años abriéndome paso a través de argumentos que no puedo ganar. Si tuvieras incluso un solo argumento sólido que dar, esto terminaría en un empate, pero esta vez la justicia está de mi lado. No tienes ninguna esperanza de ganar esto.
“Lo siento,” dijo Paul, con su cabeza colgando. “Yo estaba equivocado. Dime lo que pasó.”
Sí, ¿ves? Ser intransigente solo empeora las cosas para los dos. Recuerda, cuando haces algo malo, lo primero que debes hacer es disculparte.
Aliviado, yo expliqué los detalles de la situación tan objetivamente como pude. Estaba de camino a la colina cuando oí voces. Había tres niños en un campo vacío arrojando lodo a otro niño que caminaba a un lado del camino. Los golpeé una o dos veces con lodo hasta que retrocedieron, y luego se fueron mientras hablaban mal de mí. Entonces, usé magia para limpiar el lodo del niño, y jugamos juntos.
“Entonces, sí,” dije, “si tengo que disculparme, este niño Somal primero necesita disculparse con Sylph. Cuando eres lastimado físicamente, sanarás muy pronto, pero el dolor emocional no desaparece tan rápido.”
Los hombros de Paul cayeron desanimadamente. “Tienes razón. Lo entendí todo mal. Lo siento.”
Cuando vi eso, recordé lo que Laws me había dicho temprano: “Hablarte te hace sentir como un padre poco calificado.” ¿El intento de Paul de regañarme había sido para tratar de mostrarme más de su lado paternal?
Bueno, si fue así, él había perdido esta ronda.
“No necesitas disculparte. En el futuro, si crees que lo que he hecho está mal, por favor, regáñame como quieras. Todo lo que pido es que primero me escuches. Habrá ocasiones en donde las palabras no serán suficiente, o en las que va a sonar como que estoy poniendo excusas, pero si tengo algo que decir, por favor, solo intenta ver mi lado de las cosas.”
“Lo tendré en mente. Quiero decir, en primer lugar, no espero que tú vayas a estar equivocado, pero—”
“Cuando lo esté, úsalo como una oportunidad para aprender a disciplinar a cualquier hermano o hermana menor que termines dándome en el futuro.”
“Sí. Eso haré,” dijo Paul con autodesprecio. El hombre de seguro estaba desanimado.
¿Había ido demasiado lejos? Quiero decir, ¿perder una discusión contra tu hijo de cinco años? Eso de seguro me quitaría todo el ánimo. Bueno, supongo que él era un poco joven para ser padre.
“Por cierto, Padre, ¿qué edad tienes?”
“¿Mm? Tengo veinticuatro.”
“Ya veo.” Entonces, ¿él había tenido diecinueve cuando se casó y me tuvo? No sabía cuál era la edad promedio para casarse en este mundo, pero con cosas como los monstruos y la guerra siendo una ocurrencia diaria, eso sonaba muy apropiado.
Un hombre menor que yo por más de una década se había casado, tenido un hijo, y ahora estaba teniendo problemas para criarlo. Dada mi historia de treinta y cuatro años de desempleo indolente, no pensarías que yo sería capaz de superarlo en algo.
Como sea.
“Padre, ¿puedo traer a jugar a Sylph alguna vez?”
“¿Mm? Ah, por supuesto.”
Satisfecho con esa respuesta, entré en la casa junto a mi padre. Estaba feliz de que él no tuviera ningún prejuicio contra los demonios.
Paul7
Mi hijo estaba enojado. El chico nunca había sido del tipo de mostrar emociones de forma abierta, pero aquí estaba, enfadado de forma silenciosa. ¿Cómo las cosas llegaron a esto?
Comenzó esa tarde, cuando la señora Eto vino a nuestra casa, furiosa. Ella trajo consigo a su hijo Somal, considerado uno de los mocosos del vecindario. Había un moretón azul alrededor de uno de sus ojos. Como un espadachín que había estado en varias batallas, supe inmediatamente que él había recibido un puñetazo.
La historia de su madre fue larga e incoherente, pero lo esencial era que mi hijo había golpeado al suyo. Cuando oí eso, estuve internamente aliviado.
Normalmente, habría asumido que mi hijo había estado jugando afuera, vio a Somal y sus amigos jugando, y trató de unírseles. Pero mi hijo no era como los otros niños; él ya era un Mago de Agua de rango Santo a su edad. Él probablemente había dicho algo pretensioso, los otros niños respondieron, y entonces todos ellos se pusieron a pelear. Mi hijo era muy listo y maduro para su edad, pero, al final, él todavía era un niño.
La señora Eto siguió ruborizándose y luego palideciendo mientras trataba de convertir esto en un asunto mayor, cuando al final solo era una pelea entre niños. Y solo al mirar, podías notar que la herida de su hijo ni siquiera iba a dejar una cicatriz. Yo regañaría a mi hijo, y eso sería todo.
Los niños con frecuencia se metían en discusiones que terminaban a los golpes, pero Rudeus era mucho más poderoso que los otros niños. No solo había sido el discípulo de Roxy, una joven Santa del Agua, sino que yo lo había estado entrenando desde que tenía tres años. Cualquier pelea en la que se metiera de seguro sería unilateral.
Las cosas habían terminado bien esta vez, pero si él algún día perdía el control, podría terminar sobrepasándose. Un niño listo como Rudeus debería ser capaz de lidiar con alguien como Somal sin lanzar ni siquiera un golpe. Necesitaba enseñarle que golpear a alguien era algo apresurado, y que necesitaba pensarlo más antes de recurrir a ello.
Necesitaba regañarlo de una forma un tanto dura.
Bueno, ese había sido mi plan. ¿Cómo había salido tan mal?
Mi hijo no tenía ninguna intención de disculparse conmigo sin importar qué. Es más, él me miraba como uno miraría a un insecto.
Estoy seguro que, desde la perspectiva de mi hijo, ellos estaban teniendo una pelea en igualdad de condiciones. Pero cuando alguien tenía un poder como este, necesitaba estar consciente de lo fuerte que era. Él era un chico listo. Puede que no lo entienda ahora, pero yo estaba seguro de que llegaría a la respuesta correcta a su debido tiempo.
Con eso en mente, usé un tono firme para preguntar sobre lo ocurrido, solo para que él respondiera de forma condescendiente y sarcástica. Eso me enfureció y, en el calor del momento, le di un golpe. Y aquí estaba yo, tratando de enseñarle una lección acerca de cómo las personas con poder no deberían recurrir a la violencia contra personas más débiles que ellos.
Lo había golpeado. Sabía que yo estaba equivocado, pero no podía admitirlo mientras estaba tratando de reprender a mi hijo. No tenía el derecho de pedirle que no hiciera lo que yo acababa de hacer solo momentos antes. Mientras yo tenía problemas para mantener la compostura, mi hijo dio a entender que no había hecho nada malo, e incluso dijo que, si yo tenía un problema con eso, él se iría de la casa.
Casi le digo ahí mismo que lo hiciera, que se fuera, pero logré resistir el impulso. Tenía que hacerlo. Yo mismo era de una familia estricta, con un padre autoritario que me golpeaba sin darme una oportunidad de defenderme. Mi resentimiento había crecido a tal punto que tuvimos una gran pelea que terminó conmigo yéndome de la casa.
La sangre de mi padre corría por mis venas —la sangre de un cascarrabias testarudo e inflexible. Y también corría por las venas de Rudeus. Él dijo que esperaría hasta crecer antes de dejar la casa, pero si le decía que se fuera ahora mismo, apuesto a que lo haría. Estaba seguro de que estaba en su naturaleza.
Oí que, no mucho después de que me fui, mi padre se enfermó y murió. Y oí que él lamentó nuestra gran pelea hasta el mismísimo final. Y yo estuve feliz de oírlo.
No —para ser honesto, yo también lo lamentaba. En ese contexto, si le decía a Rudeus que se fuera y él realmente se iba, de seguro también lo lamentaría.
Tenía que ser paciente. Después de todo, ¿no había aprendido de la experiencia? Además, en el día en que nació mi hijo, decidí que no sería igual a mi padre.
“Tienes razón. Lo entendí todo mal. Lo siento.” La disculpa salió de forma natural.
La expresión de Rudeus se suavizó, y comenzó a explicar lo ocurrido. Él me dijo que se encontró con el hijo de Laws siendo acosado y que intervino para ayudar. Más que golpear a alguien, él solo lanzó bolas de lodo. Apenas podías considerar eso como una pelea.
Si lo que Rudeus dijo era verdad, entonces lo que él había hecho era algo loable, algo de lo que debería estar orgulloso. Pero en vez de ser felicitado por sus acciones, todo lo que obtuvo fue un padre que no escuchó y en cambio lo golpeó.
Cuando yo era joven, mi padre muchas veces hizo lo mismo conmigo, nunca escuchar mi lado de las cosas y siempre culparme por no ser un hijo perfecto. Cada vez que pasó, me sentí muy miserable e impotente.
Bueno, cualquier lección que había estado tratando de enseñar aquí, había fallado. Ugh.
Pero Rudeus no me culpó por ello. Él incluso me consoló al final. Era un buen chico. Casi demasiado bueno. ¿Realmente yo era su padre? No —Zenith no era del tipo que tendría una aventura, y, además, no existía un padre lo suficientemente bueno como para producir a un hijo como él. Cielos, nunca esperé que mi semilla brotaría para convertirse en una fruta tan fuerte.
Aunque, más que orgullo, lo que sentía era un dolor en mi estómago.
“Padre, ¿puedo traer a jugar a Sylph alguna vez?”
“¿Mm? Ah, por supuesto.”
Por ahora, al menos podía estar feliz de que mi hijo hubiera hecho su primer amigo.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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