Razones para Respetar
Capítulo 6: Razones para Respetar
Yo no había dejado la casa desde que había llegado a este mundo.
Luego de un punto, eso se volvió intencional de mi parte.
Estaba asustado.
Cuando daba un paso en el patio y miraba hacia el mundo más allá, los recuerdos regresaban como una inundación: recuerdos de ese día. El dolor en mi costado. El frío de la lluvia. El arrepentimiento. La desesperación. El dolor de haber sido atropellado por ese camión.
Era tan vivo como si hubiese sido ayer. Mis piernas no podían dejar de temblar.
Era capaz de mirar por la ventana. Era capaz de entrar en nuestro patio. Pero no podía reunir la fuerza para ir más allá. Y yo conocía la razón.
Este paisaje campestre sereno que se extendía ante mí podría convertirse en un infierno en un abrir y cerrar de ojos. A pesar de lo pacífico que se veía el escenario, nunca me aceptaría.
En mi vida anterior, mientras estaba sentado dentro de la casa, frustrado y caliente, fantasearía sobre Japón siendo envuelto repentinamente en una guerra. Y entonces, un día, algunas chicas candentes aparecerían necesitando un lugar para quedarse. Sabía que, si eso pasaba, yo estaría a la altura del desafío.
Esa fantasía era mi escape de la realidad. Lo había soñado demasiadas veces. En esos sueños, yo no era más importante que la vida o algo así —solo un sujeto normal. Solo un sujeto normal, haciendo cosas normales, viviendo una vida normal para sí mismo.
Pero entonces, despertaría de ese sueño. Temía que, si daba un paso fuera de mi casa ahora, también despertaría de este sueño. Despertaría, y me encontraría de regreso en ese momento de desesperación abrumadora, bañado por las olas de mis muchos arrepentimientos.
No. Esto no era un sueño. Se sentía demasiado real. Quizá si me hubieran dicho que era un VRMMORPG[5], pero… no. Esto es la realidad, me dije a mí mismo. Sabía que lo era. La realidad, y no un sueño.
Pero aún no podía reunir la fuerza para dar un paso fuera de casa.
Sin importar cómo tratara de convencerme, sin importar cuánto lo prometiera en voz alta, mi cuerpo no obedecería.
Quería llorar.
Roxy me informó que la ceremonia de graduación iba a tomar lugar afuera de la aldea.
Yo protesté mansamente. “¿Afuera?”
“Sí, justo afuera de la aldea. Ya he pedido que preparen el caballo.”
“¿No podemos hacerla dentro de la casa?”
“No, no podemos.”
“Así que no podemos.” Estaba desconcertado. Intelectualmente, sabía que un día necesitaría aventurarme hacia el mundo exterior. Aunque mi cuerpo se rehusaba a obedecer. Aún recordaba demasiado de lo que me había pasado.
Recordaba mi vida anterior. Ser golpeado por matones. Ser la burla de todos. Experimentar momentos tremendamente angustiantes. Sin tener más opción sino volverme un aislado.
“¿Por qué? ¿Cuál es el problema?” preguntó Roxy.
“Um, bueno, es solo que… podría haber monstruos o algo así ahí afuera.”
“Ah, de seguro no nos encontraremos con ninguno de ellos en un lugar como este, siempre y cuando no nos acerquemos mucho a los bosques. Incluso si lo hacemos, serán lo suficientemente débiles como para que yo pueda encargarme de ellos. Rayos, incluso tú probablemente podrías encargarte de ellos por tu cuenta.” Roxy frunció el ceño por la duda debido a mi negativa a querer salir. “Ah, es verdad, recuerdo haber escuchado que tú nunca dejaste la casa, ¿o sí, Rudy?”
“Eh… no.”
“¿Es porque le tienes miedo al caballo?”
“N-no, a mí… no me asustan los caballos.” De hecho, me gustaban los caballos, en serio. Incluso había visto la película Derby Stallion.
“Jeje. Ah, así que es por eso,” dijo Roxy. “Supongo que algunas veces sí actúas de acuerdo a tu edad.”
Ella lo había malinterpretado totalmente, pero no podía decirle que tenía miedo de dejar la casa. Eso sería incluso más humillante que decir que estaba asustado de los caballos. Y aún tenía mi orgullo —mi orgullo minúsculo y fuera de la realidad.
En realidad, todo lo que quería era que una niña pequeña como ella no se burlara de mí.
Yo aún no me movía. “Entonces supongo que no tengo otra opción,” dijo Roxy. “¡Aquí vamos!” Y así, ella me levantó en brazos y me sujetó sobre su hombro.
“¿¡Qué!?” grité.
“Una vez que te subas al caballo, tus miedos desaparecerán, lo prometo.”
No me resistí. Parte de mí tenía problemas con lo que estaba pasando, pero otra parte de mí se sentía como que simplemente debía aceptar ser cargado.
Roxy me puso sobre el caballo y se subió detrás de mí. Ella tomó las riendas, las agitó, y el caballo comenzó a trotar, dejando la casa atrás.
Esta era la primera vez que había ido más allá de mi propio patio. Roxy lentamente nos dirigió a través de la aldea. De vez en cuando, los aldeanos enviarían miradas afiladas y descaradas en mi dirección.
Ah, por favor, no, pensé. Aquellas miradas eran tan espeluznantes como siempre —especialmente esa pizca de superioridad burlona que yo conocía muy bien. De seguro ellos no comenzarían a hablarme con un tono malicioso y condescendiente… ¿cierto? Ellos ni siquiera me conocían. ¿Cómo podrían? Las únicas personas que me conocían en este mundo entero eran las que vivían en esa pequeña casita.
¿Entonces por qué me estaban mirando? Dejen de mirarme, me quejé en mi interior. Vuelvan a trabajar.
Pero… no. No me estaban mirando a mí.
Era a Roxy.
Y noté que algunos de los aldeanos estaban bajando sus cabezas hacia ella. Y entonces lo entendí: Roxy se había hecho un nombre dentro de la aldea, incluso con el gran prejuicio contra los demonios de este reino. Y estábamos en la frontera, así que esas actitudes eran incluso más descaradas. En el lapso de dos años, Roxy se había convertido en una persona merecedora de las reverencias de los aldeanos.
Con eso en mente, sentí lo confiable que se había vuelto la presencia de Roxy. Ella conocía el camino, y claramente conocía a las personas que nos estábamos encontrando. Si alguien trataba de decirme algo, estaba seguro de que ella alzaría la voz.
Cielos, ¿cómo hizo la chica que espió en la habitación de mis padres cuando hacían de las suyas para lograr convertirse en una persona tan respetada? La tensión dejó mi cuerpo al pensar eso.
“Caravaggio está de buen humor,” dijo Roxy. “Rudy, él parece feliz de que lo estés montando.”
Caravaggio era el nombre del caballo. Aunque no tenía idea de cómo leer el humor de un caballo. “Ah, ya veo,” dije vagamente, descansando en Roxy, con su modesto pecho presionándose contra la parte posterior de mi cabeza. Se sentía genial.
¿De qué había estado tan asustado? ¿Por qué alguien en esta aldea pacífica querría burlarse de mí por algo?
La voz de Roxy me sacó de mi mente. “¿Todavía sientes miedo?”
Sacudí mi cabeza. Las miradas de los aldeanos ya no me asustaban en lo absoluto. “No, estoy bien.”
“¿Ves? ¿Qué te dije?”
Ahora que había recuperado algo de compostura, pude dar un buen vistazo a mis alrededores. Los campos se extendían tan lejos como se podía ver, con casas en línea aquí y allá. Definitivamente daba la sensación de una aldea granjera.
Mucho más lejos en la distancia había bastantes casas más. Si hubieran estado más juntas, habría pensado que era una ciudad. Todo lo que necesitaba era un molino para que se viera como Suiza o algo así.
De hecho, ellos también tenían molinos de agua, ¿no?
Ahora que me había relajado, noté lo tranquilas que eran las cosas. Las cosas nunca fueron así de tranquilas cuando Roxy y yo estuvimos juntos. Pero tampoco habíamos estado así de solos. Este silencio no estaba mal, en serio; solo era un poco incómodo.
Así que decidí romperlo. “Roxy-san, ¿qué cosechan en esos campos?”
“En su mayoría trigo Asuran, el cual es usado para hacer pan. Probablemente también algunas flores Vatirus y algunos vegetales. En la capital, las flores Vatirus son procesadas en perfumes. El resto es la clase de cosas que estás acostumbrado a ver en tu mesa en las comidas.”
“¡Ah, sí, veo algunos pimentones! Roxy-san, tú no puedes comerlos, ¿o sí?”
“No es que no pueda comerlos, es solo que no me gustan mucho.”
Seguí haciendo preguntas como esa. Roxy dijo que hoy sería mi examen final —lo cual significaría el fin de su rol como mi tutora. Y conociendo lo impaciente que Roxy podía ser, ella podría dejar mi casa a la mañana siguiente. Si ese era el caso, hoy era nuestra última oportunidad de pasar tiempo juntos. Supuse que debería hablar con ella mientras aún podía.
Por desgracia, no pude encontrar los temas de conversación correctos, así que solo terminé haciendo más preguntas sobre mi aldea.
De acuerdo a Roxy, nosotros vivíamos en la Aldea Buena, la cual estaba ubicada en la Región de Fittoa, en la parte noreste del Reino de Asura. En la actualidad, aquí había más de treinta casas, trabajando los campos. Mi padre, Paul, era un caballero que había sido desplegado en esta aldea. Su trabajo era vigilar a los aldeanos para asegurarse de que estuvieran realizando su trabajo apropiadamente, zanjar cualquier disputa, y proteger a la aldea de los ataques de monstruos. En resumen, él básicamente era un guardaespaldas públicamente autorizado.
Con eso dicho, los hombres jóvenes de la aldea también tomaban turnos para protegerla, así que Paul pasaba la mayor parte de sus tardes en casa luego de que realizaba sus rondas matutinas. La nuestra era una aldea bastante pacífica, dejándolo con poco trabajo que hacer.
Mientras Roxy me ponía al tanto de estos detalles, los campos de trigo se hicieron más pequeños. Dejé de hacerle preguntas, y el silencio regresó por un tiempo. El resto de nuestro viaje tomaría apenas otra hora.
Pronto, los campos de trigo desaparecieron completamente, dejándonos viajando a través de un prado vacío.
Seguimos nuestro camino a través de las planicies, unidas por el horizonte llano.
No —tenuemente, en la distancia, podía ver montañas. Al menos, esto no era algo que pudieras ver en Japón. Me recordaba a una foto de la estepa mongoliana en un libro de geografía o algo así.
“Aquí mismo debería estar bien,” dijo Roxy, haciendo que el caballo se detuviera junto a un solitario árbol. Ella desmontó y ató las riendas al árbol.
Después, ella me tomó y me ayudó a bajar, colocándonos cara a cara. “Voy a lanzar el hechizo de ataque de agua de nivel Santo Cumulonimbo,” dijo ella. “Crea truenos, y causa que una lluvia torrencial aparezca sobre una gran área.”
“Muy bien.”
“Por favor, pon atención a lo que hago y trata de lanzar el hechizo por tu cuenta.”
Yo iba a usar magia de agua de nivel Santo. Ahora lo entiendo: este era mi examen final. Roxy iba a usar el hechizo más poderoso que tenía en su repertorio, y si yo también era capaz de usarlo, eso significaría que ella me había enseñado todo lo que podía.
“Para efectos demostrativos, voy a cancelar el hechizo luego de un minuto. Si tú puedes mantener la lluvia cayendo por…. Digamos, al menos una hora, lo consideraré como que aprobaste.”
“¿Vinimos hasta aquí donde no hay personas porque esto involucra técnicas secretas?” pregunté.
“No, vinimos aquí porque el hechizo podría lastimar personas o causar daños a los cultivos.”
Vaya. ¿La lluvia era tan poderosa que podía dañar los cultivos? Esto sonaba increíble.
“Ahora bien.” Roxy levantó sus manos hacia el cielo. “¡Oh, espíritus de las magníficas aguas! ¡Yo le imploro al Príncipe del Trueno! ¡Concede mi deseo, bendíceme con tu ferocidad, y revela a esta insignificante sirviente una pizca de tu poder! ¡Permite que el miedo golpee el corazón del hombre mientras tu martillo divino golpea su yunque y cubre la tierra de agua! ¡Ven, oh lluvia, y limpia todo con tu inundación destructiva! ¡Cumulonimbo!”
Ella lo recitó a un ritmo constante, lentamente, y con propósito. Le tomó poco más de un minuto completar su encantamiento.
Un momento después, nuestros alrededores se oscurecieron. Por varios segundos, no hubo nada —entonces, una lluvia torrencial empezó a caer. Un viento terrorífico rugió, acompañado de nubes negras que parpadeaban a causa de los rayos. En medio de las capas de lluvia descendiendo, el cielo comenzó a resonar, y una luz púrpura salió disparada entre las nubes. Con cada nuevo destello, los rayos crecían en poder. Era casi como si la propia luz estuviera adquiriendo un peso palpable, creciendo en tamaño y lista para—
—caer.
El rayo golpeó el árbol junto a nosotros. Mis tímpanos resonaron, y mi visión se volvió dolorosamente blanca.
Roxy dejó salir un grito de alarma debido a lo peligroso que fue. Un mero momento después, las nubes se dispersaron, con la lluvia y los truenos inmediatamente amainando. “Oh, no,” murmuró Roxy mientras corría hacia el árbol con su rostro pálido.
Cuando mi visión regresó, vi que el caballo había colapsado, con humo saliendo de su cuerpo. Roxy colocó sus manos sobre el cuerpo del caballo y rápidamente comenzó a recitar. “¡Oh, diosa del afecto maternal, cierra sus heridas y regresa la fuerza a su cuerpo! ¡Sanación X!”
El encantamiento de Roxy había sido nervioso, pero no mucho después, el caballo se recuperó. Entonces no pudo haber estado tan cerca de la muerte: un hechizo de sanación de nivel Intermedio como ese no podía regresar a los muertos a la vida.
El caballo se veía alarmado, y sudor había salpicado la frente de Roxy. “¡Fiu! ¡Eso estuvo muy cerca!”
Sí, yo también diría que estuvo muy cerca. ¡Ese era el único caballo de mi familia! Paul lo cuidaba diligentemente cada día y de vez en cuando lo llevaba a dar largos paseos, con una sonrisa brillante en su rostro. No tenía una ascendencia particularmente destacada ni nada parecido, pero Paul y ese caballo habían pasado por mucho a través de los años. No era una exageración decir que, luego de Zenith, Paul amaba a ese caballo más que a nada. Así de importante era.
Por supuesto, habiendo pasado los últimos dos años viviendo con nosotros, Roxy también estaba muy al tanto de eso. La había visto más de una vez con su cara en trance mientras espiaba a Paul y el caballo, solo para luego huir.
“Podríamos, eh, ¿podríamos, por favor, mantener esto en secreto?” dijo Roxy, con lágrimas en sus ojos.
Ella era torpe. Los fallos y los raspones como este eran una ocurrencia normal con ella. Aun así, daba lo mejor de sí. Yo sabía que ella se quedaba hasta tarde de noche para planear las lecciones para mí, y sabía que ella hacía su mejor esfuerzo para poner un aire de dignidad para que las personas no hablaran de su edad.
Me gustaba eso de Roxy. Si no fuera por nuestra diferencia de edad, querría casarme con ella.
“No necesitas preocuparte,” dije. “No le diré a mi padre.”
Sus labios se estremecieron. “Por favor, no lo hagas.”
Es decir, al menos me gustaría haber estado a un par de décadas de ella.
A pesar de estar al borde de las lágrimas, Roxy rápidamente sacudió su cabeza, golpeó sus propias mejillas, y recobró su compostura. “Muy bien, Rudy. Ahora inténtalo tú. Yo me aseguraré de mantener a salvo a Caravaggio.”
El caballo aún se veía asustado, listo para correr en cualquier momento, pero Roxy se puso delante de él, bloqueando su camino con su pequeño cuerpo. Ella ciertamente no podía superar la fuerza física de un caballo, pero poco a poco, la nerviosa criatura se puso más dócil. Roxy mantuvo su posición y murmuró un encantamiento en voz baja.
Ambos fueron rodeados por un muro de tierra, el cual procedió a crecer hasta alcanzar un domo de tierra no muy diferente a un iglú. Este era el hechizo de tierra de nivel Avanzado Fortaleza de Tierra. Eso debería ser suficiente para mantenerlos a salvo de la tormenta.
Muy bien. Era mi turno de hacerlo. Iba a ser tan increíble que Roxy no lo podría creer.
¿Cómo era el encantamiento? Ah, sí. “¡Oh, espíritus de las magníficas aguas! ¡Yo le imploro al Príncipe del Trueno! ¡Concede mi deseo, bendíceme con tu ferocidad, y revela a este insignificante sirviente una pizca de tu poder! ¡Permite que el miedo golpee el corazón del hombre mientras tu martillo divino golpea su yunque y cubre la tierra de agua! ¡Ven, oh lluvia, y limpia todo con tu inundación destructiva! ¡Cumulonimbo!”
Recité las palabras de una sola vez, y las nubes comenzaron a reunirse y crecer.
Ahora entendía la naturaleza del hechizo Cumulonimbo: además de conjurar nubes en el cielo, simultáneamente tenías que controlar una serie de movimientos complejos para convertirlas en nubes de rayos —o algo por el estilo. Tenías que canalizar continuamente poder mágico en el hechizo o las nubes dejarían de moverse y se disiparían. Dejando de lado el poder mágico, iba a ser una molestia tener que quedarse de pie ahí con ambas manos levantadas por más de una hora.
Esperen, no. Un momento. Los magos eran creativos. Ellos no necesitaban mantener una pose como esta por una hora para hacer las cosas. No podía olvidarlo: esto era una prueba. No se suponía que me quedara quieto por una hora; después de crear las nubes, necesitaba usar alguna forma de Magia Combinada para mantener el hechizo en marcha.
Este era el momento de la verdad. Tenía que utilizar todo lo que había aprendido.
“Bien, creo recordar haber visto esto una vez en televisión. Así que, cuando las nubes todavía estén en proceso de formación…”
Algunas de las nubes que Roxy había creado antes todavía estaban presentes. Si recordaba bien, podía conjurar un torbellino de aire horizontal y calentar el aire debajo de él para crear una corriente ascendente. Y entonces, si enfriaba el aire arriba de la corriente ascendente, tomaría algo de velocidad y…
Haciendo todo eso, terminé quemando la mitad de mi reserva de poder mágico. Aunque había hecho lo que pude. Ahora solo tenía que ver si duraría por una hora. Satisfecho, me dirigí hacia el domo que Roxy había creado, con la lluvia cayendo sobre mí mientras los truenos resonaban en el cielo.
Roxy estaba sentada contra un lado del domo, y con las riendas del caballo apretadas en sus manos. Al verme, ella asintió ligeramente. “Este domo desaparecerá en alrededor de una hora,” dijo ella, “Así que nosotros estaremos bien, asumiendo que no desaparezca antes de eso.”
“Bien.”
“No te preocupes. Caravaggio estará bien.”
“Bien.”
“Bueno, si todo está bien, entonces vuelve ahí. Necesitas controlar esas nubes de truenos por una hora, ¿recuerdas?”
¿Eh? “¿Controlarlas?”
“¿Mm? Bueno, sí. ¿Qué es tan extraño al respecto?” preguntó Roxy.
“Solo… ¿necesito controlarlas?”
“Por supuesto. Este es un hechizo de agua de nivel Santo, y si no sigues alimentando tu hechizo con poder mágico, tus nubes se van a disipar.”
“Pero ya me aseguré de que eso no suceda,” dije.
“¿Eh? ¡Ah!” Roxy empezó a correr fuera del domo, como si recién se hubiese dado cuenta de algo. Ante esto, el domo comenzó a desmoronarse.
Oye, recuerda controlar tu magia o enterrarás vivo al caballo.
“¡Ups!” Roxy recuperó a toda prisa el control de su hechizo, para luego dar un paso fuera. Ella miró hacia el cielo, anonadada. “¡Ya veo! ¡Creaste un torbellino diagonal para mantener las nubes!” El cumulonimbo de nubes que había creado todavía estaba creciendo, aparentemente sin límite.
Nada mal, si me permiten decirlo.
Hace mucho tiempo, yo había visto un especial de televisión que describía la ciencia detrás de la formación de las tormentas. No recordaba los detalles exactos, pero había retenido una impresión visual vaga del proceso. A partir de eso, había logrado crear algo lo suficientemente similar.
“Rudy,” dijo Roxy, “aprobaste.”
“¿Eh? Pero todavía no ha pasado una hora.”
“No hay necesidad de eso. Si puedes hacer esto, eres más que competente,” respondió ella. “Ahora bien, ¿puedes hacer que desaparezca?”
“Eh, claro. Aunque tomará un poco de tiempo.” Enfrié el suelo sobre una gran área, luego calenté el aire arriba para crear una corriente descendiente, para finalmente usar algo de magia de viento para dispersar las nubes.
Una vez que terminé, Roxy y yo nos quedamos ahí, los dos empapados hasta los huesos. “Felicidades,” dijo Roxy. “Ahora eres un Mago de Agua de rango Santo.” Ella se veía hermosa, con su mano limpiando su flequillo mojado, y con una sonrisa poco frecuente en su rostro.

En mi vida anterior no había logrado nada. Pero ahora había logrado algo. Tan pronto como me di cuenta de esto, una sensación curiosa creció dentro de mí. Y sabía lo que era.
Una sensación de logro.
Por primera vez desde que llegué a este mundo, sentí que realmente había dado mi primer paso.
Al día siguiente, Roxy estaba de pie en la entrada de nuestra casa usando su ropa de viaje, la viva imagen de la persona que había llegado hace dos años. Mi madre y mi padre tampoco se veían muy diferentes. Lo único que había cambiado era que yo era más alto.
“Roxy,” dijo Zenith, “eres más que bienvenida a quedarte. Todavía tengo muchas recetas que podría enseñarte.”
Paul habló a continuación. “Cierto. Tu papel como una tutora particular puede haber llegado a su fin, pero estamos en deuda contigo por tu ayuda durante la sequía del año pasado. Estoy seguro de que los aldeanos estarían felices de que te quedes.”
Aquí estaban mis padres, tratando de evitar que Roxy se fuera. Sin yo saberlo, ellos aparentemente se habían vuelto buenos amigos. Lo cual tenía sentido; sus tardes habían sido una gran franja de tiempo libre, y supongo que ella lo había usado ampliando su círculo social. Ella no era solo un objetivo amoroso en un videojuego, cuyas circunstancias solo cambiaban cuando el personaje principal hacía algo.
“Aprecio la oferta, pero me temo que no puedo aceptarla,” respondió Roxy. “Enseñarle a su hijo me ha hecho comprender lo débil que soy en realidad, así que voy a viajar por el mundo por un tiempo para perfeccionar mi magia.”
Roxy tenía que estar un poco desconcertada de que yo hubiera alcanzado el mismo rango que ella. Y ella había dicho anteriormente que tener un discípulo que excedía sus habilidades la hacía sentir incómoda.
“Ya veo,” dijo Paul. “Supongo que es lo que es. Lamento si nuestro hijo hizo que perdieras la confianza en ti misma.”
¡Oye! ¡Papá! ¡No tenías que ponerlo de esa forma!
“Ah, no es eso,” dijo Roxy. “Estoy agradecida de haberme dado cuenta de lo presumida que he sido.”
“Difícilmente te llamaría presumida cuando eres capaz de usar magia de agua de nivel Santo,” respondió Paul.
“Incluso si no pudiera, la ingenuidad de su hijo me ha mostrado que yo soy capaz de aprender magia incluso más fuerte.” Con una pequeña sonrisa, Roxy puso su mano sobre mi cabeza. “Rudy, quería esforzarme al máximo por ti, pero yo no tengo lo que se necesita para enseñarte.”
“Eso no es verdad. Roxy-san, me enseñaste todo tipo de cosas.”
“Estoy feliz de escucharte decir eso,” dijo Roxy. “¡Ah, casi lo olvido!” Ella metió su mano en los bolsillos de su túnica, rebuscó, y sacó un pendiente atado con una cuerda de cuero. Estaba hecho de un metal que brillaba de un verde intenso, con la forma de tres lanzas entrecruzadas. “Esto es para conmemorar tu graduación. No tuve mucho tiempo para prepararlo, pero espero que esto sea suficiente.”
“¿Qué es?”
“Es un amuleto Migurd. Si llegas a encontrarte con cualquier demonio que te dé problemas, muéstrale esto y menciona mi nombre, y debería calmarse un poco… o eso espero.”
“Me aseguraré de cuidarlo bien.”
“Recuerda, no es una garantía. No te confíes demasiado.”
Entonces, al mismísimo final, Roxy mostró una pequeña sonrisa, y se fue.
Antes de darme cuenta, yo estaba llorando.
Ella de verdad me había dado mucho: conocimiento, experiencia, técnica… Si nunca la hubiese conocido, yo probablemente aún estaría haciendo lo de siempre, entrenando con Un Manual de Magia en una mano.
Pero, más que nada, ella me llevó al exterior.
Ella me llevó al exterior. Eso fue todo. Algo muy simple. Fue Roxy quien hizo eso por mí. Y eso significó mucho. Roxy, quien había venido a esta aldea hace apenas dos años. Roxy, quien se veía como alguien que nunca se llevaría bien con los extraños. Roxy, un demonio que los aldeanos deberían haber considerado despreciable.
No fue Paul. No fue Zenith. Fue Roxy quien me llevó hacia el mundo exterior, y eso significó mucho.
Dije que ella me llevó al mundo exterior, cuando en realidad, todo lo que hizo fue llevarme de paseo por la aldea. Aun así, la posibilidad de dejar la casa definitivamente había sido traumática para mí, y ella me había curado de eso —simplemente al llevarme de paseo a través de la aldea. Eso había sido suficiente para subirme el ánimo. Ella no había estado tratando de rehabilitarme, pero yo aún había tenido un avance muy importante gracias a ella.
Ayer, luego de haber regresado a casa completamente mojados, yo me había dado la vuelta para ver hacia la puerta frontal y había dado un paso más allá. Y ahí mismo estaba el suelo. Solo el suelo, y nada más. Mi ansiedad había desaparecido.
Ahora, yo era capaz de salir por mi cuenta.
Ella había logrado hacer algo por mí que nunca antes alguien había logrado, ni siquiera mis padres o mis hermanos de mi vida anterior. Ella fue quien lo hizo por mí. No me había tratado de animar con palabras irresponsables, sino con una sensación de valor responsable.
Ese no había sido su objetivo: lo sabía bien. También sabía que ella lo había hecho para sí misma. Pero yo la respetaba.
A pesar de lo joven que ella era, yo la respetaba.
Me prometí a mí mismo que no apartaría la mirada hasta que Roxy desapareciera de vista. En mis manos, sostuve la vara y el pendiente que ella me había dado. Aún tenía todas las cosas que ella me había enseñado.
Y entonces lo recordé: en mi habitación aún tenía un par de sus bragas usadas que yo había robado hace algunos meses.
Roxy, espero que me disculpes por eso.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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