El Bosque de Noche
Capítulo 4: El Bosque de Noche
Habían pasado varios meses y ahora era invierno. El invierno en los Territorios del Norte era duro. Era muy difícil creer que este lugar estaba solo un poco al norte del Reino de Asura, considerando la abundancia de nieve que casi parecía enterrar la tierra.
Mientras la nieve cubría por completo la tierra, las importaciones desde los reinos vecinos se detenían, y los residentes ya no eran capaces de conseguir vegetales frescos. Sus comidas en cambio consistían de montones de frijoles que reunían antes del invierno, platillos fermentados tales como los vegetales en conserva, y la carne de las bestias que los aventureros cazaban. Era la costumbre en esta región acompañar tan crudas e insípidas comidas con un fuerte alcohol. Aquellos a mi alrededor hace mucho que me tenían lástima por no beber, pero no me importaba. Últimamente, de todas formas, nada de lo que comía tenía sabor.
A pesar de que ahora era invierno, mi vida permanecía igual. Me ejercitaba, rezaba, comía, y después me dirigía a mi trabajo como un aventurero. Esa era mi rutina diaria. Sin embargo, ya casi habían pasado seis meses desde que había llegado a esta ciudad y sentía que ya no había mucho por lograr aquí. Para bien o para mal, el nombre Rudeus el Pantano estaba comenzando a esparcirse. Yo era proactivo a la hora de ofrecer mi ayuda a las generaciones más jóvenes de aventureros, y también era bastante conocido dentro de los veteranos. Incluso tenía colaboradores dentro de algunos de los grupos de aventureros de Rosenburg, quienes preguntarían por Zenith en mi nombre cuando se aventuraban a lugares lejanos. Uno de esos grupos, el cual partió antes del comienzo del invierno, me aseguró que esparciría la palabra.
Tal vez como el resultado de mi esfuerzo, mi reputación también se había esparcido dentro de los comerciantes que efectuaban negocios con los aventureros, tales como los dueños de tiendas de armas, tiendas de armaduras, y tiendas de objetos. Además de eso, también había logrado dejar una buena impresión en una tienda especializada en implementos mágicos. Si tenían algún problema, yo los ayudaría, y ellos esparcirían la palabra de mi existencia como pago. No estaba seguro de lo efectivo que sería esto, pero los comerciantes tenían sus propias conexiones. Esperaba que, a través de una de estas conexiones, esto pudiera llegar a Zenith.
Por otro lado, considerando el silencio radial a pesar de mis esfuerzos aquí, ella probablemente no estaba en el área. Otra posibilidad era que ella ya estuviera—
No, detente. Pensar eso no sirve de nada, me dije.
“Fiu…” Suspiré mientras me ponía mi ropa de invierno y dejaba la posada. Mi destino era el Gremio de Aventureros.
Afuera estaba helado. La nieve apenas estaba cayendo, y la brisa no era muy fuerte. La piel de Puercoespín Invernal que me envolvía era cálida, pero el viento en mi rostro era frío. Mi aliento salía como una niebla blanca, y la saliva en mi boca se sentía como si fuera a congelarse. Si bien ahora la temperatura era mejor que durante la noche o temprano en la mañana, todavía estaba malditamente frío.
Temblaba del frío mientras avanzaba por las calles cubiertas de nieve. Probablemente debería ir hacia la siguiente ciudad una vez que llegue la primavera, pensé, incluso aunque no sentía ninguna motivación para hacerlo.
El Gremio de Aventureros estaba rebosante de personas en invierno. Esto principalmente era porque pocos grupos escogían hacer viajes de varios días mientras nuestros alrededores estaban cubiertos de nieve. En cambio, ellos trabajarían dentro de la ciudad o priorizarían lo que pudiera ser completado antes del anochecer. De otra forma, ellos se dirigirían a una aldea a solo uno o dos días de distancia y pasarían la noche allí.
Inevitablemente, esto significaba que muchos grupos permanecían en el gremio, esperando que la misión perfecta fuera publicada. Por supuesto, mi trabajo no había cambiado. Me acercaría a aquellos dudando de tomar una misión, o alguien me invitaría a su trabajo. Yo era un miembro de grupo extremadamente útil, dado que podía conjurar todas las cuatro escuelas de magia ofensiva sin encantamientos.
Por supuesto, no era una situación ideal. No quería simplemente ser usado por mis habilidades; quería que los grupos me conocieran y usar eso para esparcir mi nombre. Pero también estaba indeciso acerca de qué hacer a continuación.
Hoy, como siempre, tomé asiento cerca del tablón de anuncios. En algún momento había comenzado a considerar este como mi asiento personal. Me pregunto si alguien más lo ocupaba mientras yo estaba fuera en una misión.
“Tch.”
Mientras estaba mirando las columnas de solicitudes en el tablón, esperando por otros aventureros, escuché a alguien chasquear su lengua. Mi corazón se endureció mientras miraba hacia atrás y veía a Liderazgo Escalonado acercarse al tablón de anuncios. Quien había hecho ese sonido de disgusto fue, como era de esperarse, Soldat.
Desde ese incidente en el bar, él parecía estar albergando un gran resentimiento hacia mí, y cada vez que me veía chasquearía la lengua o encontraría alguna otra forma de hacer notar su desprecio. Yo prefería evitarlo de ser posible, pero ahora que era invierno, él y los demás no podían ir a explorar laberintos.
“¿De nuevo estás buscando sobras?” preguntó Soldat burlonamente.
“Tengo mis razones para hacerlo.”
“¿Qué razones? Todo lo que haces es mediocre,” se burló él, antes de dirigirse hacia el tablón de anuncios.
Yo sabía que estaba siendo mediocre. No estaba seguro de cómo solucionar ese problema, pero nadie era perfecto. Ahora mismo, estaba esforzándome al máximo en hacer lo que necesitaba hacer. ¿Qué parte de eso era tan desagradable para él?
Desearía que se mantuviera fuera de esto. No tenía nada que ver con él, pensé tristemente.
Soldat rápidamente seleccionó la próxima misión de su grupo, terminó los detalles en el mostrador de la recepción, y dejó el gremio. Él nunca se quedaba mucho tiempo, ya sea porque no podía soportar estar cerca de mí o porque solo quería mantenerse ocupado con el trabajo. Él entraría, iría directo hacia el tablón de anuncios, seleccionaría rápidamente una misión, y seguiría su camino. Después regresaría esa noche o al día siguiente, y si nos encontrábamos, él se burlaría de mí una vez más.
No era acoso. Soldat también se estaba esforzando para evitarme, estaba seguro de eso. Aun así, cada vez que me veía, él me diría que era basura o inútil o que lo que hacía era mediocre, así que ya estaba bastante cansado de eso. Quizás su verdadero objetivo era desmotivarme a seguir en el gremio.
Ocasionalmente, los miembros de Flecha Afilada intervendrían para ayudar si estaban presentes, pero hoy no estaban aquí. Ahora que lo pienso, no los había visto ya por dos días. Ya que tampoco los había visto en la ciudad, eso debe significar que ellos habían ido hacia alguna aldea por un periodo prolongado de tiempo en una misión.
Las cosas se sentían un poco solitarias sin ellos.
Ese día no hubo misiones destacables. La nieve se había acumulado inmediatamente luego de haber entrado al gremio, y durante las ventiscas, los grupos que no estaban interesados en los trabajos mal pagados generalmente se tomaban el día libre. Por supuesto, también había bastantes aventureros que estaban necesitados de dinero, y se aventuraban a realizar misiones libres por su cuenta. Las misiones libres incluían cosas como limpiar la nieve o los tejados de las personas. Limpiar la nieve a mí me parecía un mandado estúpido, pero tenía que ser mejor que nada.
Si no había solicitudes de trabajo, no tenía nada que hacer. Pero tampoco se sentía correcto simplemente sumergirme en el ambiente deprimente del Gremio de Aventureros. Decidí tomar una de estas misiones libres.
Intentar algo nuevo no me absolvía exactamente de la mediocridad mencionada por Soldat, pero sus palabras ciertamente me instaron a hacer algo.
“Limpiar la nieve del camino, limpiar la nieve de los tejados, limpiar la nieve del jardín de la mansión del señor feudal, y limpiar la nieve de las murallas.”
Mirando hacia el tablón de anuncios, todas las misiones tenían relación con la nieve. La única diferencia entre las solicitudes era quién la efectuaba. Solo pensar en salir hacia el frío para mover nieve y dejarla en otro lugar era deprimente, pero tal vez debería estar feliz de que hubiera una forma de ganar dinero, ¿cierto?
Nah, la moneda difícilmente compensaba el esfuerzo. Aun así, a pesar de mis reservas, decidí tomar uno de los trabajos.
“Qué inusual que tomes una de estas solicitudes, Pantano-san.”
“Sí, bueno, es un cambio de aires.”
“Un cambio de aires, ¿eh? ¡Si, eso suena maravilloso!” La secretaria sonrió alegremente y procesó la solicitud.
La misión estaba ubicada en lo que básicamente era un centro de recolección de nieve. Aunque no era particularmente grande, la nieve de los alrededores de la ciudad era traída aquí a esta relativamente pequeña plaza. En medio de esta plaza del tamaño de un estacionamiento había una enorme fundición, y eso era todo.
Me acerqué al hombre que parecía estar a cargo y le mostré la solicitud que había recibido. “Mi nombre es Rudeus Greyrat. Es un placer.”
“¿Tú eres ese famoso Pantano?” preguntó él.
“La verdad no sé si soy famoso o no,” dije incómodo.
“Bueno, entonces apresúrate.”
Esas no eran las instrucciones más útiles. “Eh… ¿puedo saber qué clase de trabajo supuestamente debo hacer?”
“Ahh, entonces es tu primera vez, ¿eh? El trabajo es simple. Las personas traen nieve aquí, así que usa esa pala de ahí para acumularla en la parte de atrás. Básicamente, vas a juntar nieve. Tenemos una ruta configurada para acceder al dispositivo mágico, así que no apiles la nieve sobre ella. Una vez que hayas acumulado la suficiente, espera por la señal y activa el dispositivo mágico de ahí. Incluso si tu poder mágico se agota, la nieve seguirá llegando, así que no solo te vayas. Puedes seguir ayudándonos a organizarla.”
“Muy bien, entiendo.” Todavía no estaba muy seguro de qué clase de trabajo era este, pero sabía lo que supuestamente debía hacer, así que no tenía caso pensarlo demasiado. Simplemente tenía que hacerlo.
Otro miembro del personal me entregó una pala. Tal como me instruyeron, comencé a transferir las enormes pilas de nieve hacia la parte de atrás de la plaza. Las cosas serían mejores si las personas la dejaran ahí desde un comienzo, pensé. Por otro lado, había un dispositivo mágico en el centro. Considerando los problemas que surgirían si alguien accidentalmente lo rompía o lo enterraba en nieve, quizás esta después de todo era la mejor forma.
Tales eran mis pensamientos mientras trabajaba. Intercambié algunas palabras con los otros aventureros trabajando junto a mí, y movimos la nieve juntos, lanzándola sobre un ventisquero que era tan alto como yo. También había otros hombres comprimiendo la nieve sobre el ventisquero. La muralla creada era de alrededor de tres veces mi tamaño.
La nieve era pesada, pero yo tenía a mi bien entrenado brazo derecho Hulk y mi brazo izquierdo Hércules. Ellos estaban gritando de la dicha ante la aparición de ese delicioso ácido láctico. Concentré mi fuerza en la parte baja de mi espalda, separé mis piernas y moví mis brazos, dejando el movimiento a mis músculos mientras apilaba la nieve.
Esta es una cantidad increíble; aquí vamos, la voz de Hulk resonó mientras los tendones de mi codo se tensaban. Si es lo que debemos hacer, Hércules parecía responder mientras mi bíceps retrocedía. Los tríceps en cada brazo se sentían a punto de ser desgarrados.
“Tienes bastante fuerza para ser un mago,” comentó uno de los otros trabajadores.
“Incluso un mago necesita fuerza,” dije. “Me he estado ejercitando un poco.”
“Vamos, un mago no necesita fuerza.”
Mi cuerpo se calentó, y el sudor comenzó a salir de la parte superior de mi cuerpo. En realidad, se sentía muy bien mover músculos que normalmente no usaba. Quizás había tomado la decisión correcta al tomar esta misión.
“Bien, Pantano, ve hacia el dispositivo mágico. Te daré la señal.”
“Entendido.” Ante mis órdenes, regresé la pala y me dirigí hacia el dispositivo. Desafortunadamente, ya que estaba ubicado en medio de nuestra muralla, tenías que rodear la entrada de la plaza para acceder a él. Tomé uno de los caminos alrededor de la plaza y comencé a recorrerlo. Podía tomar un atajo usando mi magia para abrirme paso, pero cuando estabas en Roma… Simplemente decidí tomar el camino largo.
“Aquí hay un montón de niños.”
La nieve todavía era traída hacia la entrada de la plaza. Había aventureros, ciudadanos, y miembros de la milicia. Mezclados con ellos también había algunos niños pequeños.
Bueno, solo es transportar nieve, me dije. Incluso los niños pueden manejar eso.
Sus métodos de transporte variaban. Había aquellos que llevaban la nieve en baldes, aquellos que llevaban la nieve sobre sus espaldas en barriles, aquellos que la llevaban en carros, y aquellos que metían la nieve en cajas de madera. Todos ellos tenían miradas vacías en sus rostros. Supongo que era normal que ninguno de ellos se estuviera divirtiendo. Palear nieve no era divertido para nadie.
Aun así, los niños se veían un poco más animados que los adultos. Me pregunto si era porque en realidad les gustaba o si era por una razón más realista, tal como saber que mientras más llevaran, más les pagarían. Los niños y niñas llenaban densamente sus baldes de madera, con sus rostros brillando de rojo, y haciendo varios viajes.
Tal vez la gran nevada dejó a los residentes sin nada más que hacer, y era por eso que había tantas personas aquí.
Mientras observaba, una chica que había estado caminando y cargando nieve repentinamente cayó. El suelo debe haber sido lo suficientemente suave como para amortiguar su caída, pero ella se tomó su pie por el dolor, con lágrimas formándose en sus ojos.
En algún momento me di cuenta que estaba caminando hacia ella y agachándome mientras decía, “¿Qué sucede?”
“¡Ah…! N-no es nada.” Ella puso una mano sobre su pie como si estuviera aterrada. Inmediatamente trató de ponerse de pie, pero su rostro se retorció y tropezó.
“Por favor, déjame echar un vistazo.” Moví su mano y le quité su bota. Cuando lo hice, descubrí que su pie estaba rojo e hinchado, con sus dedos ennegrecidos y ampollas. Esto tenía que ser congelamiento. Solo mirarlo era desgarrador. “Permite que el poder divino sea un nutriente satisfactorio, dando a aquel que ha perdido su fuerza la fuerza para volver a ponerse de pie. ¡Sanación!”
“¡Ah!”
Una vez que coloqué mi mano y recité el encantamiento, su pie rápidamente regreso a la normalidad. La magia de sanación en este mundo de seguro era conveniente. Pero después de haber terminado de tratar el otro pie, la chica me miró con una mirada de desesperación. Y después de haber pasado por todas las molestias de sanarla. ¿Por qué estaba poniendo esa cara?
“¿Hice algo innecesario?” pregunté.
“U-um… n-no tengo dinero. N-no puedo… pagarle.”
“Oh.” Creía haber escuchado acerca de bastardos que se acercaban a los heridos o enfermos sin permiso, sanaban sus heridas y después demandaban un pago que no podía ser efectuado. Cuando esto sucedía, especialmente en los orfanatos, los huérfanos eran tomados para ser vendidos como esclavos.
“No necesito nada,” dije y me puse de pie. Si le hacía algo tan reprobable a una niña, nunca sería capaz de darle la cara a Ruijerd.
“¡Oye, Pantano! ¿¡Qué estás haciendo!?”
Cuando me puse de pie, el encargado estaba mirando en mi dirección, gritando. La plaza estaba enterrada en nieve tres veces mi altura. Cuando llegué había estado medio cubierta, pero se había llenado rápidamente desde entonces.
“Ya voy.” Me apresuré hacia el dispositivo mágico.
“Bien, Pantano. Hazlo.”
“¡Bien!” Tal como se me ordenó, puse mi mano sobre el dispositivo y comencé a canalizar poder mágico hacia él. No estaba acostumbrado a los dispositivos mágicos como este, así que no tenía idea de cuánto necesitaba, pero estaba seguro de que el encargado me haría saber cuándo fuera suficiente. Solo tenía que continuar hasta entonces.
Mientras continuaba cargando el dispositivo y confirmé que estaba funcionando, miré a mi alrededor. “Vaya.”
El dispositivo estaba calentando el área a su alrededor. La nieve se derretía gradualmente y era absorbida por el suelo. Aparentemente, el suelo de la plaza también era un dispositivo mágico, ya que podía ver una forma geométrica tallada en lo que parecía ser un puente bajo nosotros. ¿O tal vez la propia plaza era parte del dispositivo?
Continué viendo la nieve derretirse mientras agregaba más de mi poder mágico. No podía apartar la vista. Era como ver la nieve derretirse rápidamente ante la llegada abrupta de la primavera, mientras el blanco daba paso a un puente naranja debajo. Pero todavía faltaba para la primavera. El cielo todavía era de un color gris oscuro, y la nieve continuaba cayendo.
La nieve en la plaza desaparecía rápidamente, y podía ver los rostros de todos aquellos reunidos en el área. “¡Oooh!”
Una exclamación se escuchó, junto con aplausos. ¿Qué está pasando? me pregunté. Bajé mis manos y me uní a los aplausos.
“Sí, debí haberlo sabido. Así que esto es lo que puede hacer el poder mágico de un mago de rango A.” El encargado se acercó, viéndose muy impresionado.
“Eh… ¿ya es suficiente?” pregunté.
“Sí, más que suficiente.”
“Aunque todavía me queda poder mágico, así que…” La nieve cayendo estaba cubriendo el puente naranja una vez más. A este paso, pronto se acumularía de nuevo.
“Nah, está bien. Tu misión está completa. Buen trabajo. Nos ayudaría mucho si regresas cuando estés libre,” dijo el encargado, firmando mi hoja de solicitud como completada.
Eso fue rápido. “Eh, ¿está seguro de que ya no debo transportar nieve?”
“Después de cómo la derretiste, sí. Honestamente, pensé que no te ocuparías ni siquiera de un tercio. Además, no puedo darte más dinero.”
Así que era eso. Al derretir toda la nieve, yo había completado la solicitud. Eso tenía sentido. Este encargado además era un sujeto muy genial, considerando que pudo haberse quedado callado y hacerme seguir trabajando.
Ahora había regresado a estar aburrido. No es como si de verdad quisiera volver a transportar nieve, sino que sentía que no había dado mi mejor esfuerzo. Quizás debería volver a pedir la pala. Ni siquiera me importaba si no me pagaban.
No. Si ese era el caso, quizás sería mejor regresar al gremio y elegir una misión libre diferente. Ni siquiera tenía que ser transportar nieve. Podía, por ejemplo, simplemente hacer un trabajo físico o—
“¡Mago-sama!”
Justo cuando estaba por irme, una niña me habló, interrumpiendo mi debate interno. Era una niña, pero no la misma a la que acababa de ayudar hace unos momentos. “¿Cuál es su nombre?” preguntó ella.
“Rudeus Greyrat,” respondí, incluso sin tener idea de por qué estaba preguntando. Ella salió corriendo en el instante en que escuchó mi nombre, sin siquiera molestarse en responder.
¿Qué diablos? ¿Así que ella solo preguntó mi nombre y huyó? Qué niña tan grosera.
O eso pensé… pero la chica corrió hacia los otros niños reunidos. Mientras ella se reunía con ellos, comenzaron a tener una clase de conferencia. Podía escuchar sus susurros desde donde yo estaba de pie. ¿De verdad mi nombre merecía todos esos susurros? Después de un tiempo, el grupo asintió y desapareció en un callejón. Mientras observaba, vi a la chica que había sanado dentro de ellos. Ella miró hacia mí e hizo una reverencia antes de irse.
“Mm.” Usualmente me deprimía cuando las personas hablaban de mí a mi espalda, pero no esta vez—probablemente porque no estaban hablando mal de mí. Tal vez algo bueno saldría de volverme amigo de esos niños. E incluso si era completamente inútil, no me importaba realizar actos de caridad de vez en cuando. De hecho, me hacía sentirme un poco mejor.
Bueno, es hora de regresar al gremio, decidí.
Llegué al gremio al comienzo de la tarde, y vi algunos rostros familiares: Suzanne, Timothy, y Patrice—todos los miembros de Flecha Afilada. Bueno, no todos. Si ellos estaban aquí a esta hora, significaba que acababan de terminar una misión, así que probablemente los demás ya se habían ido.
Usualmente ellos eran los que se acercaban a mí, pero decidí que de vez en cuando yo debía saludarlos. Después de todo, hoy estaba de muy buen humor. “Hola.”
“Oh, pero si es Rudeus.”
¿Mm? Ellos se veían un poco tristes. No solo Suzanne, sino que también Timothy y Patrice. “¿Pasó algo?” pregunté.
“Sí… Se trata de Mimir y Sara.”
No veía a esos dos por aquí, pero no porque los cinco eran un grupo tenían que pasar todo su tiempo juntos. Al menos así fue como racionalicé su ausencia. ¿Había pasado algo?
“¿Acaso los dos se casaron o algo así?” bromeé.
“Así que tú también puedes hacer esa clase de bromas, ¿eh?”
“Lo siento.”
La sonrisa usual de Timothy no estaba por ninguna parte. De hecho, su expresión era lo opuesto—una muy sombría. Parecía ser que mis palabras lo habían molestado. ¿Tenía razón? ¿De verdad había pasado algo? “Um, ¿me podrían contar de qué se trata?”
Timothy se quedó en silencio. En cambio, fue Suzanne quien levantó la vista y dijo, “Están muertos.”
Mi inusual buen humor desapareció de inmediato. “Oh. Ya veo,” dije.
No podía digerir muy bien la idea de que ellos ya no estaban. Y no era la primera vez que algo así me había pasado. Como aventureros, la muerte era nuestra constante compañera. Había escuchado que otro grupo con el cual era cercano había sido completamente aniquilado.
Aun así, era deprimente. Después de todo, aceptar sus muertes no era lo mismo que estar imperturbable por ellas. Yo no era particularmente cercano a ninguno de ellos, y tampoco nos conocíamos tan bien. Aun así, habíamos comido juntos; superado la muerte juntos. No podía evitar sentirme triste al escuchar que habían perdido sus vidas.
Pero no había nada que hacer. Tarde o temprano, todos los aventureros morirían. La probabilidad de morir los asechaba siempre que siguieran en este trabajo. Así eran las cosas.
“No,” dijo Timothy. “Dejando de lado a Mimir, Sara todavía no está muerta.” A pesar de que ya había aceptado el hecho, Timothy ahora decía lo contrario. Su rostro se retorció de la frustración mientras le hablaba a Suzanne y Patrice. “Solo nos separamos de ella durante la batalla. No es como si hubiéramos visto su cadáver. Así que tal vez si buscamos un poco más, podríamos—”
“Ya basta,” instó Suzanne. “No se podía ver nada en ese bosque, y ni hablar en esa ventisca. Es mejor considerarla muerta.”
“Pero—”
“¡Dije que ya basta! ¡Si nos hubiéramos quedado más tiempo a buscar, nosotros también estaríamos muertos! ¡Lo sabíamos, y por eso obedecimos tus órdenes!” Suzanne le gritó a Timothy mientras este último se tomaba la cabeza.
Parecía ser que Timothy había dado la orden de retirada. Ahora estaba lamentando su decisión.
Podía entender la razón. El arrepentimiento era inevitable una vez que veías el resultado de tu decisión. Cuando eras forzado a abandonar algo importante, no podías evitar preguntarte si debiste haber apostado a esa pizca de esperanza, incluso si eso conducía a un destino peor.
“Timothy, no tienes que tomar toda la culpa. En ese momento pudimos haber ignorado las órdenes, sabes, pero acordamos regresar aquí. Todos somos igual de responsables,” dijo Patrice.
“Así es,” estuvo de acuerdo Suzanne. “Estamos aquí contigo. Así que no asumas toda la culpa.”
Ambos estaban tratando de consolar a Timothy, incluso aunque de seguro ellos también estaban devastados. Tal vez todavía tenían una pizca de esperanza por Sara, pero se lo guardaban por lo peligrosa que sería la búsqueda. Ellos tenían que considerar el futuro que aún tenían por delante. Si regresaban por impulso y tenían mala suerte, podrían perder a otra persona. Tal vez dos. Tal vez incluso a todo el grupo.
Mientras consideraba eso, recordé lo que pasó en esa cueva que exploramos hace un par de meses, antes del comienzo del invierno. Sara fue la primera en venir en mi ayuda. En retrospectiva, eso había sido algo muy peligroso. Podría haber terminado con todo el grupo asesinado, o al menos la muerte de alguien.
“¿Entonces dónde se separaron?” pregunté.
“Hacia el oeste, en el Bosque del Juicio. La visibilidad era tan mala a causa de la ventisca que de alguna forma terminamos en su interior. En el momento en que tratamos de salir, una manada de Búfalos Invernales nos atacó.”
“Entonces eso pasó. Debe haber sido difícil.” El Bosque del Juicio. Si recordaba correctamente, eso estaba a medio día de viaje. “Bueno, es hora de irme,” dije, dándome la vuelta.
Timothy y los demás no dijeron más, y tampoco trataron de detenerme.
Yo inmediatamente dejé el gremio y me dirigí directamente a la posada. Una vez adentro, subí las escaleras y me apresuré hacia mi habitación. Me dejé puesta la ropa de invierno y simplemente me sacudí las gotas de agua que se habían acumulado en ella. Tomé mi gran mochila de una esquina de mi habitación, metí en su interior las reservas restantes de comida, y coloqué los tirantes sobre mis hombros. Entonces salí, bajando las escaleras y saliendo por la puerta principal.
¿Por qué estaba haciendo esto? No estaba seguro. Sabía, de alguna forma, que esto seguramente era una pérdida de tiempo. Sin embargo, quería ir. Quería ver con mis propios ojos si esa chica—quien siempre era vulgar con sus palabras y acciones, siempre imitando a Suzanne—realmente había muerto o no.
No sabía la razón.
Sí, en serio, no la sabía. Aun así, aquí estaba caminando hacia el medio de una ventisca segadora.
“Esta tormenta es realmente monstruosa.” Entrecerré mis ojos hacia el cielo. Era una mancha de gris oculta detrás de una manta de nieve cayendo. Apunté mi vara en su dirección. Roxy me había dicho que era mejor no meterse con el clima, así que seguí sus palabras tan bien como pude.
Moví las nubes al crear un tornado para dispersarlas.
“Eso es todo.” El claro cielo azul brillaba sobre mí mientras me dirigía hacia el norte, con mis botas hundiéndose en la nieve.
La noche había caído y estaba completamente oscuro para el momento en el que llegué al Bosque del Juicio. Gracias a mi manipulación del clima, no tuve que atravesar una ventisca para llegar aquí. Dentro del bosque, los árboles formaban un domo que cubría el cielo. Mi antorcha apenas proporcionaba la luz suficiente para ver, y la nieve densa se acumulaba muy por sobre el suelo. Mientras avanzaba, terminé enterrado hasta la cintura. Era significativamente más difícil caminar de lo normal. Empujé hacia el frente, paso a paso. En ocasiones, una pila de nieve caería de los árboles cercanos, tratando de enterrarme vivo.
Esperen… No estaba cayendo por sí sola. Algo la estaba arrojando hacia mí.
Miré hacia arriba y descubrí al monstruo detrás de aquello; un Treant Invernal. En el verano estos eran treant comunes y corrientes, pero cuando llegaba el invierno, la nieve se acumulaba en sus ramas. Como implicaba su nombre, ellos intentarían impedir el paso de los aventureros cercanos enterrándolos en nieve. Eran treant de bajo rango únicos de esta región. Ellos en su mayoría solo te lanzaban nieve desde arriba, pero ocasionalmente había individuos que podían usar magia de hielo, haciendo caer bloques de hielo lo suficientemente grandes para aplastar a un humano de un solo golpe. Estos eran monstruos de alto rango llamados Treant de Hielo. Aún no me había topado con uno.
Si era posible, preferiría que siguiera así.
“Estallido de Llamas.” Usé magia de fuego para derretir la nieve cayendo. “Cañón de Piedra.” Después usé mi magia de tierra para destruir al treant. Dejó de moverse luego de que mi ataque abriera un agujero en su tronco, mandando a volar astillas por todos lados.
En este punto, sus ataques solo eran una molestia. De hecho, la nieve densamente apilada bajo mis pies era un obstáculo mucho mayor. Caminar era difícil, y en ocasiones terminaba con mi pie completamente tragado por la nieve. Cuando eso sucedía, usaba magia de fuego para derretir la nieve en mi camino.
Pero mi equipo de invierno estaba fabricado de piel de Puercoespín Invernal. Mientras absorbía el agua, se volvía más pesado, así que tenía que usar magia de viento para secarlo. Todo esto ralentizaba mi avance.
Quizás en el futuro entrenaría para navegar mejor en terrenos como este.
Avancé en silencio mientras consideraba esa opción. Parte de mí se preguntaba por qué siquiera lo estaba haciendo. No había forma de que pudiera encontrar a Sara. Los otros tres la habían buscado inmediatamente después de que desapareció y aun así no la encontraron. ¿Cómo iba a tener éxito en algo que ellos fracasaron? Ni siquiera tuve la idea de preguntar su ubicación exacta antes de irme.
Podía gritar y hacerle saber dónde estaba, pero no iba a hacerlo. Me dije a mí mismo que los monstruos estarían alertas a mi presencia si lo hacía, pero eso solo me hizo pensar en lo que Soldat había dicho. Mediocre. En serio, ¿qué estaba haciendo aquí? Esta búsqueda no hacía más que saciar mi propio ego.
Si eso no era suficiente, ¿entonces qué me dejaría satisfecho?
Encontrar a Sara, por supuesto. Si lograba encontrar a Sara usando mis propios métodos, eso me dejaría satisfecho. No importaba si estaba viva o muerta. Lo único que importaba era hacerlo y obtener algo.
Eso era.
Resultados.
Ahora mismo, solo quería resultados. Nada más importaba. No era como si quisiera salvar a Sara desesperadamente, o que quisiera pagar la amabilidad que los miembros de Flecha Afilada me habían mostrado. Solo quería lograr algo. O quizás era que de verdad quería elegir la opción de no abandonar a nadie.
Eris me había abandonado y eso me había dejado profundamente deprimido. No quería hacerle lo mismo a alguien más. No quería hacer algo tan horrible como lo que me habían hecho a mí.
Tal vez eso era todo. No sabía—no podía saber—por qué estaba aquí, esforzándome de esta forma.
“Ahí están.”
Justo cuando estaba perdido en un laberinto creado por mis propios pensamientos, divisé a la manada de monstruos en la distancia: un grupo de Búfalos Invernales. Ellos estaban juntos dentro del mar de blanco. Sus abrigos grises eran un genial camuflaje en una ventisca, permitiéndoles lanzar ataques sorpresa sobre aventureros desprevenidos, pero ahora mismo el cielo estaba despejado. A pesar de que ellos todavía eran difíciles de ver mientras se escondían entre las sombras de los árboles, no había forma de confundirlos.
Los Búfalos Invernales se reunían en áreas cubiertas de árboles, formando una manada singular en cada bosque. Ellos generalmente pasaban el invierno en un área, dando a luz y criando a sus bebés en la nieve. Si alguien era atacado por una manada, usualmente era porque esa persona había invadido su territorio.
En otras palabras, había una gran probabilidad de que esta fuera el área donde Timothy y Sara se separaron. También era probable que su cadáver estuviera en el estómago de una de estas criaturas. Los búfalos de mi antiguo mundo eran herbívoros, pero estas bestias eran carnívoras.
Canalicé mi poder mágico en ambas manos. Podría ser imposible derrotarlos a todos de una sola vez, pero un ataque preventivo reduciría sus números.
“¡Estacas de Tierra!”
La magia que liberé de mis manos golpeó el suelo debajo de los Búfalos Invernales. En un instante, un gran número de lanzas salieron del suelo, cada una tan gruesa como un brazo humano, ensartando y matando a unos diez de ellos.
“¡Browooor!” La manada fue alertada por mi repentino ataque, y comprobaron sus alrededores mientras comenzaban a moverse.
“¡Lanza de Tierra!” Con ese hechizo maté a los restantes, uno tras otro. Fue algo trivial. Ellos corrieron por los alrededores buscándome, pero para el momento en que descubrieron mi ubicación, la mayoría ya estaban muertos. Aquellos que me vieron pronto se unieron a sus compañeros.
Cuando solo quedaban algunos individuos, la manada intentó escapar. Pero era demasiado tarde. No tenía la intención de dejar a ninguno con vida.
“¡Lanza de Tierra!”
Me moví como una máquina, lanzando una y otra vez magia hacia ellos. Muy pronto, no quedaba ninguno con vida.
Si ellos hubieran huido un poco antes, o si las bestias restantes se hubieran agrupado, podrían haber tenido más suerte. El hecho de que ellos no huyeran de inmediato cuando fueron atacados era prueba de que solo eran monstruos, en vez de animales salvajes. Ellos luchaban, y luchaban, y solo trataban de huir cuando sabían que no podían ganar. En efecto, las criaturas sedientas de sangre eran temibles.
“Fiu.” Había intentado ser cuidadoso, solo para asegurarme de no atrapar a Sara en el fuego cruzado si ella estaba en las cercanías, pero la discreción parecía inútil. Me acerqué a los muchos cadáveres de búfalos esparcidos por el lugar. El intenso olor a sangre me rodeaba mientras llegaba al centro de la manada.
Una montaña de huesos yacía ahí, restos de las presas que habían devorado. La mayoría eran animales de cuatro patas, pero también había huesos de otro Búfalo Invernal dentro de la pila. Así que eran caníbales, tomé nota mentalmente.
Revisé la pila. Las criaturas tenían el hábito de dejar otros restos aparte de los huesos, usando el hedor para atraer a otras bestias y animales para obtener un suministro constante de comida. Ruijerd había hecho algo similar. Era escalofriante pensar que los búfalos tenían la suficiente inteligencia para hacer lo mismo que el temible Fin del Camino del Continente Demoniaco.
Esperaba encontrar aquí los huesos de aquellos que se habían comido en el almuerzo. De hecho, vi varios cráneos humanoides. Tomé otra nota mental mientras dejaba de lado los otros huesos, tratando de encontrar lo que estaba buscando: el cadáver de Sara, o al menos algo que ella había usado. Si lo encontraba, estaba seguro de que estaría satisfecho.
“¡Ngh!” Un gruñido salió de mi garganta mientras escarbaba entre los huesos. Había encontrado una cabeza humana que todavía tenía piel en ella y visto la cara de alguien que conocía. “Mimir…”
Era el sanador de Flecha Afilada. La mitad de su cabeza ya había sido devorada. Sus mejillas habían desaparecido, dejando atrás solo su frente y parte de su cabello, lo cual era suficiente para identificarlo.
“Gh… hah… argh.” Mi respiración estaba atrapada en mi garganta. Mimir estaba muerto. Timothy ya lo había dicho.
Es verdad. Lo olvidé porque ellos inmediatamente comenzaron a hablar de Sara. No era de sorprender que lo hubiera encontrado aquí.
Nosotros apenas habíamos hablado. Lo único que recordaba de él era la mirada de incomodidad en su rostro cuando estábamos bebiendo en el bar luego de regresar de las Ruinas Galgau, durante todo ese debate acerca de si deberían haberme dejado atrás o no.
Saqué una bolsa doblada de mi mochila y metí su cabeza en su interior. Al menos quería recuperar eso.
Me sacudí la sensación de escozor en mis ojos, apreté mis dientes, y continué la búsqueda. Si Mimir estaba en tal estado, entonces tal vez Sara también…
“¿Mm?”
En lo profundo de la pila había un anillo. Tampoco solo un anillo, sino que un conjunto de ornamentas que las personas habían usado. Nunca había escuchado algo acerca de que los Búfalos Invernales acumularan objetos brillantes; estos probablemente se habían acumulado mientras las bestias se alimentaban.
“Ah…”
Fue dentro de estos otros objetos que lo encontré, un accesorio familiar con la forma de una pluma.
Era el aro de Sara.
“Haa…” Un suspiro se me escapó. Sentí que la tensión dejaba mi cuerpo. Ella realmente estaba muerta. Después de separarse de Timothy y los demás, ella debe haber sido perseguida por los Búfalos Invernales hasta que se quedó sin fuerzas. Y entonces se la comieron. Atrapada en una ventisca, hundida en la desesperación, tratando desesperadamente de permanecer con vida, sin el poder para hacerlo…
Todos estos pensamientos deprimentes se acumularon en mi cabeza.
Es verdad, Sara y yo no éramos tan cercanos. Ella se burlaba de mí cada vez que nos veíamos. Aun así, a diferencia de Soldat, ella no había sido tan dura últimamente. La verdad no tenía ningún sentimiento negativo hacia ella. Sus palabras nunca me habían lastimado, quizás porque ella nunca lo decía en serio. Estaba seguro de que, si hubiéramos tenido la oportunidad, nos habríamos llevado bien.
Mordiéndome el labio, reprimí las lágrimas y me puse de pie. No era el resultado que había esperado, pero mi trabajo estaba completo. Conseguí lo que había venido a buscar. Ahora solo tenía que limpiar e ir a casa.
“… Uff.” Inhalé, llenando mi cuerpo de fuerza una vez más, y entonces comencé a reunir los cadáveres de los Búfalos Invernales. Sería difícil moverlos solo con fuerza física, así que usé magia de tierra para apilarlos cerca de la montaña de huesos.
Esperarías que otras bestias se reunieran aquí, atraídas por el aroma de la sangre, pero tal vez sabían que aquí había una manada de búfalos. O tal vez solo tuve suerte. En cualquier caso, ninguno se me acercó.
Prendí fuego a la pila de cadáveres, y el olor a carne quemada llenó el área. Era un hedor horrible. Agregué periódicamente varios troncos. Ellos se agrietaron y echaron chispas, emitiendo llamaradas que se elevaron hacia el cielo nocturno.
Esta sería mi ofrenda para los muertos. Su pira funeraria.
Me quedé observando el humo por un tiempo. Debería haber habido pensamientos atravesando mi cabeza, pero, por alguna razón, mi corazón se sentía vacío. Solo me quedé ahí de pie, observando ausentemente hacia las llamas y el humo que producían.
“Supongo que es hora de regresar a casa,” murmuré un tiempo después, luego de asegurarme de que el fuego estuviera contenido.
Si me iba ahora, llegaría a la ciudad al amanecer. Una vez que el gremio abriera, les enseñaría los restos de Mimir y el aro de Sara a los miembros de Flecha Afilada. Después me iría a dormir. Dormir era lo mejor en momentos como este.
Con eso en mente, me di la vuelta y—
“… ¿Mm?”
Escuché algo: el suave crujido del agua congelándose instantáneamente.
Asumí que era un monstruo. ¿Acaso había un monstruo en los alrededores que hiciera eso? Sin embargo, el sonido sonaba distante, incluso siendo apagado por el sonido del fuego. Sospeché que era algo que había sido seducido por el aroma de la sangre de Búfalo Invernal. Probablemente lo mejor era dejar el área inmediatamente. Mi misión ya estaba completa. No había razón para quedarse más tiempo.
Tenía un mal presentimiento acerca de esto.
El pavor me invadió, como si ahí afuera hubiera algo que no podía ver. Algo observándome, como un tigre asechando en las sombras.
Revisé el área, pero no había ninguna bestia a la vista. El sonido también había desaparecido. Todo lo que escuchaba era el sonido de las ramas y el sonido de los árboles al viento—todos sonidos de la naturaleza.
Solo para estar seguro, miré hacia arriba.
“¡Qué!”
Inmediatamente salté hacia el costado. Medio segundo después, un enorme bloque cayó de golpe junto a mí, con su masa empujando la nieve a su alrededor como una ola. Mi visión estaba nublada por una cortina de polvo de nieve, pero mi Ojo de la Premonición vio claramente lo que era el objeto: hielo. Un bloque congelado de hielo acababa de caer donde yo había estado de pie. ¿Qué habría pasado si yo hubiera estado debajo? Me estremecí y miré hacia atrás.
Ahí había una sombra tan grande como una montaña. Tenía un grueso tronco, sin dudas de cientos de años de antigüedad, y con una abundancia de follaje que se alzaba hacia lo alto del cielo. Sus raíces, tan amplias como mi torso, crujían mientras me perseguían.
“¿Un Treant de Hielo?”
Habiendo viajado a través del Continente Demoniaco y el Gran Bosque, ya estaba acostumbrado a ver treant. Sin embargo, esta era la primera vez que veía uno tan enorme. ¿Cuántos años tenía? Los treant se hacían más fuertes con los años. Este era anormalmente antiguo, así que me preguntaba cuán fuerte debe ser.
Tragué saliva y retrocedí justo cuando sus gigantes ramas se balancearon hacia mí. El tamaño colosal del treant lo hacían imposible de esquivar. Fui enviado a volar como un insecto golpeado por una escoba y reboté sobre la nieve, terminando con todo mi cuerpo cubierto de ella.
El treant se detuvo por un momento. Cuando miré, vi algo formándose sobre sus ramas. ¿Una flor? ¿Fruta? ¡No—magia! Estaba conjurando otro bloque de hielo.
Esta no era la primera vez que había visto a un monstruo usar magia, pero era la primera vez que había visto a un enorme árbol producir un cubo gigante de agua congelada.
“¡Gah!” Inmediatamente canalicé poder mágico en mi vara y conjuré una onda de choque que me empujó. Como un pedazo de madera siendo cortado, salí volando una vez más, escapando satisfactoriamente del bloque de hielo que cayó a solo un pelo de distancia, justo donde mi cuerpo había estado. Un árbol cercano dejó salir un ensordecedor crujido mientras su tronco se fracturaba.
Mientras avanzaba por la nieve, canalicé poder mágico en mi vara una vez más. Iba a usar el Cañón de Piedra. Puse todo lo que tenía en el hechizo y lo disparé hacia el treant. La criatura era enorme; no había forma de fallar.
De hecho, era gigantesco.
Mi Cañón de Piedra atravesó el aire e hizo impacto. Una onda sonora hizo eco a mi alrededor, pero el Treant de Hielo todavía se estaba moviendo. El cañón en el que había puesto todo debió haberlo golpeado. ¿De verdad la criatura no había recibido ningún daño?
Desconcertado, miré hacia el treant, el cual era iluminado por mi brillante fogata. Su tronco estaba congelado, envuelto en una armadura de hielo. Inteligente para un maldito árbol. El escudo había debilitado efectivamente el impacto de mi Cañón de Piedra, el cual ahora yacía incrustado en la base del árbol.
Así que el Cañón de Piedra tenía poco efecto, ¿eh? ¿Entonces qué debería usar? ¿Fuego? ¿O tal vez viento? ¿Qué podía usar para dañar a la criatura? No, esperen… Si no podía igualar la fuerza de mi oponente, entonces lo más astuto era retirarse.
Fue en ese momento, justo cuando estuve a punto de huir, que vi algo. Envuelta en las raíces de la criatura había una figura humana. Me congelé en el momento que la vi. La reconocí inmediatamente.
“¿¡Sara…!?”
Por alguna razón, el cuerpo de Sara era visible en la base del árbol. ¿Ella estaba muerta o todavía respiraba? Los treant usualmente mataban a sus presas antes de drenar sus nutrientes, pero algunos simplemente en cambio restringirían a sus objetivos, drenando gradualmente sus vidas. Ella parecía estar en mal estado, con su cuerpo hinchado y cubierto de moretones, pero no lo suficientemente herida para estar seguro de que había muerto.
¿Seguía con vida o no? “Mmm…”
Algo se sentía fuera de lugar. Entrecerré mis ojos y miré detenidamente. Un buen número de cadáveres estaban enredados en una vasta cantidad de raíces del árbol a la misma altura que Sara. Algunos eran restos decadentes, incluyendo un Oso Pardo Resplandeciente completamente disecado. Una cosa en particular destacaba—un Búfalo Invernal. Se retorcía envuelto en las raíces del árbol. Aunque atrapado, estaba tratando desesperadamente de escapar, retorciéndose para liberarse mientras espuma salía de su boca.
Por supuesto, no había forma de que pudiera escapar de las poderosas raíces. Pero su presencia probaba que este Treant de Hielo en particular dejaba vivas a sus presas. Entonces tal vez Sara no estaba muerta; solo inconsciente.
¿Cómo iba a salvarla? El Treant de Hielo era un árbol del tamaño de un rascacielos, con la mitad de su tronco protegido por una barrera de hielo. Francamente, no creía ser capaz de derrotarlo. Incluso si podía usar magia con una gran área de efecto, Sara de seguro terminaría atrapada en el estallido. Ella no estaba atrapada en hielo, pero ¿realmente podía liberarla, sacarla, y escapar?
Mientras reflexionaba al respecto, el treant continuó su persecución, con sus ramas balanceándose hacia mí. “¡Cuchilla de Llamas!” Mi magia cercenó un trozo de madera de las ramas mientras retrocedía.
A continuación, me lanzaría otro cubo de hielo enorme, y yo también tendría que esquivarlo. Tal como predije, un cúmulo de agua congelada cayó hacia mí. Fue fácil de esquivar, por supuesto, ya que ya sabía que venía.
Después, otro ataque de sus ramas. Por la derecha, después por la izquierda.
“¿Mm?”
Mientras esquivaba el ataque, tuve la sensación que algo estaba mal. Miré con sospecha hacia el treant. En la oscuridad, escuché el familiar sonido del agua congelándose mientras el árbol completaba su siguiente bloque de hielo.
Podría ser… ¿Acaso esta criatura solo tenía un patrón de ataque—lanzar un bloque de hielo, y después usar sus ramas para derribar a su oponente? ¿Acaso esto era una repetición de esa rutina, una y otra vez?
Mis sospechas fueron confirmadas después de esquivar varias veces los bloques de hielo y las ramas. Quizás estaba escondiendo algo debajo de la manga… No, este era solo un treant. Puede ser gigantesco, pero solo era un monstruo de rango D. Era difícil creer que conociera otro patrón de ataque.
“Mi hechizo Cuchilla de Llamas funcionó.” Mantuve eso en mente y observé cuidadosamente al árbol, descubriendo que la armadura de hielo solo cubría la parte más gruesa de su tronco. Si no fuera por la oscuridad, lo habría notado de inmediato, pero su habilidad para defenderse contra mi Cañón de Piedra me había desconcertado.
“¿De verdad puedo hacerlo…?” El enorme tamaño de mi oponente me tenía un poco intimidado. Aun así, sabía la clase de criatura que era y que solo tenía un patrón de ataque. Si bien era grande, solo era un treant.
“¡Claro que puedo!” murmuré para mí mismo antes de dar un paso hacia el frente.
Esquivé el bloque de hielo y usé la Cuchilla de Llamas para cortar a través de las ramas que venían hacia mí. Pude haber usado un tipo de magia más efectivo, pero no estaba seguro de que el treant no tuviera algo más bajo su manga.
Las debilidades del treant se volvieron evidentes mientras continuaba. Debido a su enorme tamaño, solo algunas raíces eran lo suficientemente largas para alcanzar el suelo. Una vez que comprendí esto y usé mi magia para cortar a través de ellas, la batalla estaba ganada. A pesar de que nunca trató de escapar, el treant dejó de atacarme y en cambio se quedó en su lugar, esperando la muerte. Usé esa oportunidad para acercarme mientras mantenía arriba mi guardia, al tanto de que podría tratar de aplastarme. Pero llegué junto a él y liberé a Sara, llevándola a un lugar seguro.
“¡Sara…! ¡Sara!”
“Mm…” Sus párpados se retorcieron cuando dije su nombre. “¿Eh? ¿Quién está ahí?” preguntó ella suavemente.
“Soy Rudeus.”
“¿Rudeus…?”
“Vine a salvarte,” le expliqué mientras la ponía en mi espalda, comenzando una rápida retirada. Si bien literalmente había cortado la habilidad del treant para atacar junto con sus ramas, no había garantía de que no me atacara con su hielo o algún otro ataque.
Sin embargo, no dio señales de continuar su persecución, incluso mientras yo avanzaba a través de la nieve. Seguí corriendo, tan rápido como pude, hasta que el treant estaba fuera de vista.
Habían pasado algunas horas desde que escapamos del árbol.
Una vez que estuvimos a salvo, usé magia de sanación para tratar las heridas de Sara, las cuales eran graves. Ella había recibido golpes por todo su cuerpo, con el congelamiento subiendo por su piel desde sus extremidades. Sus huesos estaban rotos en varios lugares, y era especialmente malo en su muslo derecho. El fémur estaba partido en dos y el área cercana estaba bastante hinchada. Muy probablemente era una fractura compleja o algo así.
La sanación requería el contacto directo, así que tuve que remover su polera y sus pantalones para presionar mi mano en los lugares apropiados. Supuse que ella una vez más me diría algo, pero se quedó en silencio. Tal vez, como una aventurera, esto era tan normal para ella como respirar. Mimir también era un sanador, así que él debió haber hecho esto para realizar su magia.
Dicho eso, ella se había arrastrado por la nieve, así que su ropa interior estaba distractoramente translucida. Me esforcé por no dar un vistazo, pero por mucho que lo intenté, no pude evitarlo.
“Fui golpeada por la arremetida de un Búfalo Invernal y caí de una colina,” dijo ella repentinamente.
“¿Eh?” dije, confundido al principio.
“Es por eso que mi pierna está rota.”
“Ah.”
Estaba seguro de que ella se había dado cuenta de que estaba mirando su ropa interior, pero ignoró eso para explicar cómo se había separado de los demás. Tal vez la razón de que ella no tratara de cubrirse era recompensarme por haberla salvado. Una vista para alegrar los ojos. Habían pasado meses desde la última vez que vi a una mujer.
“Encontré tu aro dentro de los huesos que la manada había reunido. Pensé que estabas muerta,” confesé.
“¿Eh? Oh, ¿eso? Ese aro es un objeto mágico. Si incrustas la punta de la pluma en tu oponente, este verá una ilusión por un corto periodo de tiempo,” explicó Sara, llevándose una mano hacia su oreja. “Lo habría logrado de no haber caído en el territorio de ese Treant de Hielo.”
Aparentemente, después de escapar del Búfalo Invernal, Sara se había construido una cueva de nieve en un intento de aguantar las bajas temperaturas, usando sus flechas como una tablilla de emergencia para su pierna. Mientras esperaba sola por ayuda, el Treant de Hielo pasó sobre ella y aplastó su cueva con un bloque de hielo, tomándola de rehén.
Si yo hubiera estado en su posición, dudaba haber llegado a la idea de construir una cueva de nieve. Yo probablemente me habría congelado hasta la muerte.
“Oye, ¿ya terminaste?” preguntó ella, cubriéndose con sus manos mientras yo estaba distraído.
“Ah, sí. Gracias.”
“¿Por qué diablos me estás agradeciendo…?” murmuró ella para sí misma, con su rostro rojo mientras se daba la vuelta y se volvía a poner sus pantalones. Su pierna había estado rota, con su piel pálida e hinchada, pero ahora se veía saludable y hermosa. Una pierna por la cual estar agradecido. Era normal que yo diera las gracias, sin importar cuáles fueran las circunstancias.
Por alguna razón sentí que algo estaba fuera de lugar. Como si estuviera pasando por alto algo. ¿Qué era? Estaba seguro de que no podía ser algo demasiado importante, pero… “No hay ningún problema con tu pierna, ¿cierto?”
“Sip, está bien. Ya ni siquiera duele, ¿ves?” Ella inclinó y estiró su pierna frente a mí.
Si mi magia de sanación no había fallado, ¿entonces qué era? “Siento que algo está fuera de lugar,” le dije. “¿Hay algo en nuestra situación que se sienta fuera de lugar para ti? ¿Tal vez es acerca de dónde encontré tu aro…?”
“No, ya que lo solté, no sería una sorpresa sin importar dónde lo hubieras encontrado. ¡Ah! Pero sí es extraño que estés aquí solo.”
“Ah, eso, es solo que… Escuché a Timothy y los demás decir que estabas desaparecida, así que…”
“Así que ellos después de todo se fueron a casa,” dijo ella al comprenderlo.
“No, no quise decir—”
“Está bien,” intervino Sara. “No los culpo. Es una decisión acertada, dadas las circunstancias… ¿Entonces todos están bien?”
“No. Mimir está muerto. Tengo parte de él justo aquí,” anuncié, sacudiendo mi bolsa. Ella me la quitó y miró en su interior. Su rostro se retorció al ver su contenido. Después, su expresión dio paso a la tristeza. “Ya veo… ¿Ya lo saben todos?”
“Ellos parecían muy seguros de su muerte. Pensé que si les llevaba sus restos entonces podrían enterrarlo en algún lugar cercano.”
“Sí, eso probablemente haría feliz a Mimir. Um, al menos déjame llevar esta bolsa.”
“Claro, no hay problema.”
Sara apretó sus labios con fuerza y puso la bolsa en su espalda. Al final, aún no podía identificar la extraña sensación que tenía. No había más que dejarlo ir. Incluso si lo descubría, probablemente no había nada que pudiera hacer ahora mismo. “Bien, entonces regresemos.”
“Sí.” Sara asintió. La forma sumisa en la que lo hizo era linda. Casi como Eri—
Sacudí mi cabeza frenéticamente para evitar recordarla.
“Oye,” me dijo Sara después de dar unos pasos. Miré hacia atrás para ver una mirada de alivio en su rostro, sonriendo como si fuera a llorar en cualquier momento. “Gracias por salvarme.”

Ella estaba llena de gratitud, y por alguna razón yo fui cautivado por esa sonrisa. Deseaba ser capaz de mirarla por siempre.
Algo en mi interior encajó justo en ese momento. Era casi como si todo lo que había hecho hasta ahora hubiera sido perdonado.
Había sido salvado.
Era extraño descubrirme pensando eso, ya que yo era quien la había salvado a ella.
Era casi el amanecer para la hora que regresamos a la ciudad de Rosenburg. A medio camino, Sara sugirió que acampáramos, pero descarté la idea, ya que estaba ansioso de regresar. Por alguna razón la idea de acampar los dos solos me asustaba un poco.
“¡Ah!”
Algunos rostros familiares estaban reunidos en frente de Rosenburg. De hecho, tres de ellos: Timothy, Suzanne, y Patrice. “Rudeus y… ¿¡Sara!?”
“¡Suzanne!” En el momento en que ella los vio, Sara inmediatamente salió corriendo y se lanzó hacia el pecho de Suzanne.
“¿Qué pasó? Estábamos a punto de ir a buscarte.”
“¡Rudeus me salvó!”
Ninguno de ellos pudo ocultar su sorpresa cuando Sara contó lo que había pasado. Una vez que terminó, todos se dieron la vuelta hacia mí, con los ojos muy abiertos de la incredulidad. “Entonces, eso significa que ayer… Después de que escuchaste lo que dijimos, ¿partiste inmediatamente? ¿Solo?”
“Bueno, es decir…” comencé a decir.
“¿Y cómo se supone que nos habríamos sentido si morías ahí afuera, después de hacer algo tan imprudente?”
Mi cuerpo se encogió mientras Suzanne me regañaba.
Sara se puso frente a mí. “¡Espera! ¡Suzanne, no hay razón para decirlo de esa forma!”
Suzanne la estudió, con sus ojos llenos de sorpresa una vez más, antes de rascarse su mejilla. “Sí, supongo que tienes razón. No es como si tuviera el derecho de decirlo… Es solo que me sacó de lugar. Es decir, estoy agradecida. Así que, primero, supongo que debería agradecerte por rescatar a Sara,” dijo ella incómodamente.
Quizás ella estaba pensando que yo pude haberme unido en su búsqueda en vez de hacerlo por mi cuenta. Aun así, era solo gracias a que había manipulado el clima que había tenido un viaje tan tranquilo. Dudaba que la nieve se hubiera detenido de otra forma.
“No, yo debería ser quien te agradezca, como el líder del grupo.” Timothy apretó mi mano. Él se veía solemne mientras miraba hacia mí, con su sonrisa usual por ningún lado. “Si Sara no hubiera regresado con vida, habría lamentado mi decisión por el resto de mi vida. Gracias.” Él agregó, “¿Cómo debemos pagar esta deuda? Siéntete libre de pedir lo que quieras.”
Su mano se sentía cálida. O tal vez era solo que mi cuerpo estaba muy frío. “Eso no es necesario. Ustedes me han ayudado mucho.” Y lo decía en serio. De verdad sentía que los miembros de Flecha Afilada siempre habían estado ahí para mí. Era por eso también que reaccioné por instinto cuando escuché que Sara estaba desaparecida. “Ahora estamos a mano,” dije, logrando forzar una sonrisa en mi rostro.
Timothy me miró una vez más, y entonces comenzó a sonreír como siempre. “Muy bien… Sí. Entonces estaremos aquí si nos necesitas.”
“Si. Lo mismo digo.”
Timothy y yo intercambiamos un fuerte apretón de manos. Y entonces, como si se le hubiera ocurrido algo, él dijo, “Ah sí, Rudeus…”
“¿Qué sucede?”
“… No, lo siento. No es nada.” Él tenía una mirada en su rostro que dejaba ver sus sentimientos encontrados mientras sacudía su cabeza.
Tenía una muy buena idea de lo que estaba a punto de ofrecerme, pero yo no tenía ninguna intención de seguir con ese asunto. Si su pregunta era lo que sospechaba, yo probablemente dudaría antes de rechazarlo. “Muy bien, entonces vamos a casa,” dije.
“Sí, te acompañaremos a tu posada.”
Los miembros de Flecha Afilada me acompañaron hacia mi posada, como si fuera algo normal. Todavía era muy temprano en la mañana, mucho antes de que las personas comenzaran a salir. En la luz de la mañana que iluminaba la nieve mientras el sol ascendía, nosotros cinco caminamos juntos, con el crujir de la capa de hielo bajo nuestros pies. Yo estaba completamente exhausto, tal como Sara. Los otros tres de seguro tenían preguntas, pero le dieron prioridad a dejarme regresar a mi habitación.
“Hasta aquí es suficiente. Gracias,” dije, dándome la vuelta para mirar hacia ellos.
“¡Rudeus, nos vemos!” Sara me gritó luego de que había entrado.
Ahora que lo pienso, ella había estado despierta toda la noche. A diferencia de mí, quien había pasado una tranquila tarde apaleando nieve, ella había estado atrapada en una ventisca infernal en el bosque y con una pierna rota, sintiendo un dolor horrible. Ella también tenía que estar bastante cansada. Quizás debí haber accedido a acampar. Pero si lo hubiéramos hecho, no nos habríamos encontrado con los demás a las afueras de Rosenburg. Todo había terminado de la mejor manera posible.
“Sí, nos vemos. Asegúrate de descansar el día de hoy.”
“¡Tú también!”
“Eso haré.” Me despedí de ella y desaparecí en el interior.
El vestíbulo de la posada era cálido, con un aroma placentero en el aire. El encargado se había levantado temprano y ya estaba preparando el desayuno. Dejé el primer piso, el cual servía como una cantina, subí hacia el tercer piso, y encendí el fuego en mi habitación. Ya que tomaría un tiempo para calentarse, abrí ligeramente la ventana para ventilar un poco la habitación. Desde ahí, podía ver las lejanas figuras de Flecha Afilada. Casi en ese mismo instante, una de ellas se dio la vuelta.
Los ojos de Sara se encontraron con los míos. Ella movió sus labios para decir algo. Aunque fueron palabras silenciosas. Lo sabía porque los demás no se dieron la vuelta. ¿Qué dijo? Ya que yo no sabía leer labios, era imposible para mí saberlo. Yo solo saludé de vuelta y la vi marcharse. Ella se veía feliz mientras se daba la vuelta y alcanzaba a los demás.
Fui golpeado por una repentina ola de sueño para el momento en que cerré la ventana. Es hora de dormir, decidí, optando por recostarme en la cama y dormir hasta la cena. Sentía que hoy, por primera vez en mucho tiempo, podría dormir tranquilamente.
Con eso en mente, me cubrí con mis mantas.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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