Rudeus el Pantano
Capítulo 3: Rudeus el Pantano
“Uff… uff…”
Jadeando suavemente, trotaba a un lado de las calles de Rosenburg durante la oscuridad previa al amanecer. Podía ver mi aliento en el aire, y los caminos estaban cubiertos con una capa apenas visible de hielo. Cada paso que daba era acompañado con un pequeño crujido placentero bajo mi pie. Mientras estaba inmerso corriendo, la ciudad parecía pasar a mi lado por su cuenta.
“Fiu…” Finalmente me detuve cuando regresé a la posada. Respirando pesadamente miré hacia abajo y murmuré, “Chicos, ¿les gustó el ejercicio de hoy?” hacia mis inestables piernas. Por cierto, recientemente había llamado Tindalos a mi pierna derecha y Baskerville a la izquierda. Quería inspirarlas para que crecieran tan rápidas y resistentes como un par de sabuesos.
“¿De verdad? Heh. Buenos chicos. ¡Buenos chicos!”
Mis dos cachorros estaban brincando felizmente en este momento, así que me detuve a acariciarlos un poco. Siempre me aseguraba de efectuar un buen masaje luego de nuestras caminatas. La magia de Sanación estaba fuera de discusión; los hechizos podían aliviar el dolor muscular, seguro, pero no podían expresar mi gratitud. “El de hoy fue un gran esfuerzo, chicos,” susurré, masajeando gentilmente mis doloridas piernas con mis dedos.
Mientras más amor les mostrara a estos dos, más amor me ofrecerían a cambio. Mis músculos, al menos, nunca me traicionarían. Siempre me devolvían mi afecto. Por supuesto, nuestra relación se caería a pedazos rápidamente si los lastimaba de gravedad o dejaba de ponerles atención. Tenía que tratarlos a ambos con sumo cuidado. Pero si alguna vez terminaba en un grave problema, nuestros lazos demostrarían su valor.
“Ups. No se preocupen, no me he olvidado de ustedes dos.”
Ahora que había terminado con mis piernas, puse mi atención en mis brazos. Mi brazo derecho era Hulk, y el izquierdo se llamaba Hércules. Estaba esperando que esto pudiera motivarlos para madurar en un par de monstruos musculosos. Me aseguré de darles algo de atención después de mis piernas. Como un mago, yo no tenía que depender tan frecuentemente de la fuerza de mis brazos, pero eran de utilidad de vez en cuando. Las personas usaban sus brazos para todo tipo de cosas; si no los haces trabajar, lo terminarás lamentando tarde o temprano.
Hulk y su hermano estaban muy celosos, y gracias a sus excelentes conexiones, ellos sabrían de inmediato si yo estuviera planeando dejarlos de lado. Lo último que necesitaba era que ambos comenzaran a enojarse. “Bien, ahora vamos a hacer cien lagartijas. Aquí vamos…”
Me estiré de cara al suelo y comencé a bajar y subir mi cuerpo a un ritmo constante. Alcanzar un número en específico en realidad no era lo importante, por supuesto; el objetivo era entrenar mis músculos. Muy pronto, Hulk y Hércules estaban temblando de la emoción. Murmuré palabras de aliento y les exigí aún más.
Esto no era fácil para mí, pero también era difícil para ellos. Aun así, los recuerdos de nuestros momentos difíciles nos acercarían aún más—y nos harían más fuertes.
“Fiu… bien, eso es todo. Buen trabajo, chicos…”
Una vez que terminé, masajeé y enfrié mis doloridos músculos mientras les ofrecía algunas palabras de gratitud. Tanto Hulk como Hércules parecían felices. Claramente hoy me había ganado algunos puntos de afecto. Otra sólida rutina para los registros. Excelente.
Después de asearme exhaustivamente en el baño, ofrecí mi plegaria usual al altar que había montado en una esquina de mi habitación. “Bueno… Por favor, vele por mí el día de hoy, Maestra.”
Removí mi reliquia sagrada de su altar, la doblé cuidadosamente y la puse dentro de mi bolsillo. Normalmente, remover tal artefacto de su lugar de descanso sagrado sería un acto de blasfemia, pero no podía arriesgarme a que fuera robada. Era de sentido común no dejar nada realmente valioso en una habitación rentada.
“Bien. Con algo de suerte habrá uno o dos trabajos decentes en el tablón…”
Habiéndome puesto mi túnica, dejé la posada y me dirigí hacia el gremio.
Varios meses habían pasado desde mi llegada a esta ciudad. Aparte de reanudar mi entrenamiento físico, había estado trabajando en establecerme como un aventurero, siguiendo mi plan inicial.
“¡Hola, Pantano! ¡Gracias de nuevo por la ayuda del otro día!”
“Siempre es bienvenido que te unas, niño.”
“Sí, tu sincronización con esos hechizos de apoyo es realmente increíble. Creo que aprendí una o dos cosas.”
Considerándolo todo, parecía ser que había tenido un muy buen comienzo. “Yo debería estar agradeciéndoles. Solo estaba ayudando un poco. Las cosas salieron bien gracias a sus talentos.”
“Heh. ¡Sí que eres modesto, niño! Después de todo lo que hiciste, estaba esperando un poco de arrogancia.”
“Demonios, si es que quieres, podríamos dejar que te unas permanentemente a nuestro grupo.”
“Eh, bueno, yo—”
“¡Oye! Se supone que no debemos reclutarlo, ¿recuerdas?”
“Ups. Lo olvidé.”
“Jajaja…”
Yo esencialmente estaba operando como un aventurero solitario. Cada vez que veía a un grupo debatir si deberían o no tomar un trabajo difícil, yo me acercaba a ellos y les ofrecía mis servicios como un mercenario. Durante los últimos meses, había ayudado a muchos grupos. Mi salario era de un décimo de la recompensa monetaria, sumado de un cincuenta por ciento de cualquier botín que pudiera traer de vuelta. Aparentemente al Gremio de Aventureros no le gustaba esta clase de arreglos, pero no estaba rompiendo las reglas, y hasta ahora, lo estaba dejando pasar.
Las personas manejando esta sucursal probablemente habían escuchado que yo había perdido a mi grupo y estaba buscando desesperadamente a mi madre. Tenía la sensación de que estaban siendo blandos conmigo por lástima. Si iba a una nueva ciudad, probablemente necesitaría comenzar a unirme a los grupos con los que trabajaba de vez en cuando. Aunque, en este momento, todavía no me sentía cómodo con la idea de agregar un nuevo nombre de grupo al fondo de mi tarjeta—incluso si era solo por un par de días.
“En fin, tomamos la decisión correcta llevándote con nosotros, niño. ¡Estaremos esperando la próxima vez!”
Mi estrategia general era comportarme de una forma modesta y amistosa, mientras también hacía notar mi presencia en combate. Hasta ahora estaba funcionando bien. En este punto mi nombre era relativamente bien conocido alrededor de Rosenburg.
“¡Oye, Pantano!” dijo una voz mientras se adentraba en la habitación.
“¡Oh, pero si es Pantano!” gritó otra. “¡Ven a darnos una mano, viejo! ¡Estábamos a punto de partir!”
“Gracias por la invitación, chicos, pero hoy simplemente estoy de paso.”
Pensándolo bien, quizás mi nombre real no era muy conocido. La mayoría de las personas parecían conocerme por el apodo Pantano. Era entendible, ya que yo casi siempre tendía a conjurar ese hechizo en batalla. Algunas veces agregaría otra magia de apoyo como Niebla Profunda cuando la situación lo ameritaba.
En cualquier caso, la mayoría de los aventureros de este Gremio ahora me sonreían al verme. Esforzarme en imitar a Timothy parecía estar dando frutos, y no hacía daño haberme presentado como un joven mago ingenuo y devoto que no conocía el valor de sus propios servicios. Era fácil ser querido cuando te hacías ver de utilidad.
Aun así, los regulares aquí me reconocían y sabían mi nombre. A este paso, no tomaría mucho tiempo para que los rumores acerca de mí se esparcieran por toda la ciudad.
“¡Oye, Pantano! Hoy nos vamos de la ciudad. Te avisaré si escucho algo acerca de tu madre por ahí, ¿bien?”
“Oh. Gracias, eso sería de mucha ayuda.”
También había logrado convencer a algunos grupos viajeros como este estar alertas ante información de Zenith cuando se fueran de Rosenburg. En general, las cosas iban bastante bien. Asumiendo que mi madre estuviera en algún lugar cercano, ella escucharía algo acerca de mí tarde o temprano.
Por supuesto, eso solo era una suposición. Pero de todas formas no creía estar desperdiciando mi tiempo aquí. Una vez que lograra encontrar una buena rutina a seguir en Rosenburg, fácilmente podría hacer lo mismo en otras ciudades. Si iba de una ciudad a otra, moviéndome constantemente hacia el este de los Territorios del Norte, podría esparcir la palabra a través de toda esta nación. Me toparía con Zenith eventualmente.
Me había tomado tres meses llegar hasta este punto, pero finalmente estaba comenzando a sentir que estaba progresando un poco. Si quería ser minucioso, podría tener que pasar alrededor de un año en cada ciudad a la que fuera. En otras palabras, mi plan podría requerir mucho tiempo.
Aun así… Tenía que seguir avanzando, un paso a la vez. ¿No es así, Roxy?
“Oigan, miren. ¡Él está rezando de nuevo!”
“Déjenlo en paz. Pantano solo es un niño devoto. El otro día lo vi en medio de la calle en eso…”
Ups. Me dejé llevar.
En algún punto, había metido mi mano en mi bolsillo e inclinado mi cabeza casi como rezando. Siempre y cuando tuviera mi reliquia sagrada, todo estaría bien. Podría soportar cualquier cosa que me dijeran. Con Roxy velando por mí, nada podía lastimarme. Era invencible. ¡Yo era Gundam Rudeus, el invencible!
“Pfft.”
“¿Rudeus el Pantano? Vaya mierda.”
“Ese niño es un engreído…”
Naturalmente, también había algunas personas a las que no les caía muy bien. Pero no iba a dejar que eso me molestara, ya que ellos no estaban interfiriendo activamente con mis actividades. Siempre y cuando mantuviera mi actitud dócil y sumisa, también me ganaría a la minoría a la que le desagradaba, pero por ahora, solo los evitaba.
“Oh…” Justo cuando estaba a punto de dejar el Gremio, terminé cara a cara con una conocida mía. Para ser específico, era Sara.
Ella frunció el ceño al verme. No era la mejor sensación del mundo. “¿Qué estás mirando?”
“Eh, nada.”
Nuestra relación no había cambiado mucho durante los últimos meses. Claramente le había caído mal desde un comienzo, y su tono de voz nunca se hizo menos agresivo.
“¿Vas de regreso a la posada?”
“Eh, sí. Acabo de terminar un trabajo el día de ayer, así que esta noche estaba planeando descansar un poco.”
“Bien. Nosotros estábamos a punto de tomar un nuevo trabajo. ¿Quieres acompañarnos?”
“Oh. Mmm…”
Flecha Afilada me invitaba a unirme a sus trabajos de forma regular, probablemente gracias a mi actuación durante nuestro primer trabajo juntos. Trabajaba con ellos más que con cualquier otro grupo. Dado mi objetivo principal, hacer equipo repetidamente con un grupo en particular no era eficiente. Una vez que establecía una buena relación con un grupo y les decía cuál era mi objetivo, no había mucho beneficio en acompañarlos más de lo necesario.
“Eh… ¿saldrán mañana?”
Y, aun así, por alguna razón me resultaba difícil rechazar a Flecha Afilada. No estaba muy seguro del por qué. Quizás quería pagarles por ayudarme a identificar algunas de mis debilidades.
Sara frunció el ceño de forma irritada. “Siempre eres tan indeciso al respecto. Si no quieres venir, entonces solo dilo. No es como si te estuviéramos rogando por ayuda.”
Como siempre, el tono de la chica era frío. Aun así, sentía que su actitud era ligeramente mejor de lo que había sido al principio. La hostilidad abierta que había sentido de ella al comienzo ya no era tan marcada. No era como si ahora fuéramos amigos o algo así…
La verdad no importaba. No necesitaba agradarles a todos en esta ciudad.
“Siento eso. Supongo que al final soy una persona indecisa. Me toma algo de tiempo decidirme.”
“… ¿Podrías también dejar de disculparte por todo? Es un poco patético.”
A juzgar por la mirada ligeramente exasperada en el rostro de Sara, ella estaba expresando sus verdaderos pensamientos en vez de tratando de lastimar mis sentimientos. Aun así, no iba a cambiar mi comportamiento solo porque ella lo encontraba patético. Ya había decidido mantener una actitud dolorosamente educada durante el futuro inmediato.
“Ya basta, Sara,” dijo una voz desde la entrada.
Los otros miembros de Flecha Afilada habían entrado al Gremio después de Sara. Suzanne estaba a la cabeza del grupo, seguida muy de cerca por Timothy en su túnica roja. Patrice y Mimir estaban atrás.
“Bien, como sea,” murmuró Sara, haciendo un puchero mientras apartaba el rostro.
“Rudeus, ¿qué dices?” preguntó Suzanne con una sonrisa. “¿Vienes?”
Me detuve a pensar por un momento. A pesar de que me llamaba a mí mismo indeciso, ya me había decidido al respecto. Por alguna razón, solo quería actuar como que estaba inseguro. “Si. Iré con ustedes, si eso es lo que quieren.”
“¡Genial! Entonces vamos a tomar un trabajo hoy.”
“Claro.”
Si ignorabas la actitud de Sara, Flecha Afilada era muy agradable. Me gustaba estar con ellos. Suzanne era una persona considerada y protectora; Timothy era amable y sociable. Los otros dos eran reservados, pero eran lo suficientemente amistosos. El grupo estaba bien balanceado y habían aprendido a incluirme en su estrategia, así que el combate usualmente iba sin problemas. Ellos trataban de que Sara y los luchadores de vanguardia obtuvieran algo de experiencia en cada batalla, así que debía restringir mis conjuros, pero sentía que estaba trabajando junto a ellos, en vez de solo ayudándoles.
En otras palabras, casi me sentía parte del equipo.
“Muy bien, veamos. Esta vez tenemos a Rudeus, así que…”
“¡Oye, Suze! ¿Qué tal esta?”
“Vaya. ¿Un trabajo de recolección de rango A? Oh, quieren un montón de escamas de Lagarto Invernal… Mmm. No lo sé, Patrice. Parece un poco arriesgado.”
“Sí, pero tenemos a Rudeus, ¿no? Bien podríamos tomar uno que pague bien.”
Ver a los cinco discutir el asunto en frente del tablón de anuncios me puso un poco nostálgico. Hace no mucho, había observado a Eris y Ruijerd tener conversaciones como esta en gremios al otro lado del mundo. En ese entonces, yo era el que tomaba las decisiones…
“… Rudeus, ¿qué opinas?”
“¿Mm? Ah. Claro. Personalmente creo que suena bien.”
Estos días, todo lo que tenía que hacer era dar mi opinión cuando era requerida. Era un rol muy diferente al que había desempeñado en Fin del Camino. Yo no tenía ninguna autoridad en este grupo; era casi un forastero. Simplemente podía decir lo que pensaba, y alguien más tomaría la decisión. Sin presión.
“Muy bien, creo que estamos de acuerdo,” dijo Suzanne. “Tomemos ese trabajo.”
Y así, la decisión fue tomada. La misión no era muy diferente de aquellas que habíamos realizado en el pasado, pero conseguir resultados de forma constante era parte de cómo te forjabas una reputación. Tendría que esforzarme al máximo en esta, tal como siempre.
Al día siguiente, empaqué mis cosas y salí de Rosenburg junto a los miembros de Flecha Afilada. Nos dirigimos hacia unas ruinas antiguas ubicadas a dos días de viaje hacia el sur de la ciudad. Nunca antes había estado ahí.
Al final, había investigado un poco la noche anterior. Ya que nuestro objetivo era recolectar escamas de Lagarto Invernal, comencé preguntando acerca de ellos. Resulta ser que el Lagarto Invernal es un monstruo que solo puede ser encontrado alrededor de esas ruinas en específico, al menos en esta área. Como sugiere el nombre, era una especie de dragón menor con escamas de un blanco puro. No tenían alas, y tendían a tener de tres a cuatro metros de largo. En vez de surcar los cielos, ellos anidaban en lo profundo de las cuevas y mazmorras, comúnmente en grandes grupos.
Los Lagartos Invernales eran seres poderosos, y usualmente los encontrabas en grupos, así que eran considerados amenazas de rango S en combate. Pero odiaban la luz brillante, lo cual significa que no se aventuraban con frecuencia hacia la superficie. Además, eran relativamente dóciles, raramente atacando a alguien a menos que sus nidos fueran amenazados. En general, la mayoría de los aventureros no los consideraban especialmente peligrosos. A lo mucho tal vez eran monstruos de rango A.
Nuestro trabajo esta vez era entrar a su hogar, las Ruinas Galgau, y simplemente recolectar cualquier escama que pudiéramos encontrar esparcida en el lugar. Estas escamas eran aislantes inigualables y frecuentemente usados en la construcción—los habitantes de esta región del mundo habían ideado todo tipo de formas para evitar el frío, y para aquellos que podían costearlas, las escamas de Lagarto Invernal eran una de las mejores. Además de su firmeza y durabilidad, eran de un blanco puro hermoso, con un encantador brillo azulado a la luz. Frecuentemente las encontrarías adornando los suelos de las habitaciones de las mansiones de la nobleza local.
Las escamas también podían ser usadas para fabricar armaduras y escudos. No encontrabas aventureros comunes y corrientes con equipos como esos, pero un veterano de rango S podría tener una o dos piezas, y los caballeros del Ducado de Basherant supuestamente usaban cotas de mallas de escamas de Lagarto Invernal. Los monstruos más fuertes de esta región eran más duros que cualquier otro ser viviente en este continente. Era fácil entender por qué las personas querían fabricar equipo superior de ellas.
Por supuesto, reunir estas escamas significaba invadir el territorio de unas criaturas muy poderosas. Nosotros no teníamos la intención de lanzar un ataque sobre el nido de los Lagartos Invernales, pero estas ruinas eran el hogar de muchos otros monstruos… y si bien los Lagartos usualmente eran dóciles, siempre podían decidir atacarnos de la nada. Todos parecían estar un poco nerviosos de camino hacia el sur.
Una vez que llegamos a las ruinas, acampamos afuera y realizamos nuestra reunión de grupos usual para repasar el plan.
“Traje flechas de huesos de Wyrm para esto, pero no estoy segura de si atravesarán las escamas de Lagarto Invernal.”
“Mmm. Supongo que también deberíamos probar usar veneno.”
“No les gusta la luz brillante, ¿cierto? ¿No podríamos ahuyentarlos con magia de fuego?”
“Si eso fuera suficiente para asustarlos, no serían monstruos casi de rango S.”
Como siempre, los miembros de Flecha Afilada se tomaban en serio los preparativos. Todos ellos habían reunido información por su cuenta e intentado buscar una forma de maximizar sus contribuciones. Si ellos fueran un poco más talentosos como individuos, o fueran un grupo completo de siete, probablemente habrían llegado al rango A sin muchos problemas.
Para ser honesto, era inusual encontrar un grupo que fuera así de diligente con su trabajo. La mayoría de las personas estaban casi improvisando ahí afuera.
“Rudeus, has estado muy callado. Trata de no estorbarnos en esto, ¿bien?”
“Claro. Haré lo que pueda.”
“Es mejor que así sea. Es decir, mis flechas incluso podrían ser inefectivas contra esas cosas… Si una de ellas se acerca a ti, podríamos no ser capaces de ayudar…”
Sara definitivamente se veía nerviosa acerca de todo esto. Ella podía disparar flechas con una velocidad y precisión increíbles, pero eso no servía de mucho contra enemigos con unas defensas naturales tan duras. A pesar de que ella podía encontrar puntos débiles a los cuales apuntar, como sus ojos o bocas, la precisión que eso requería la ponía en una verdadera desventaja—especialmente contra grandes grupos de enemigos.
Y, por supuesto, había bastantes monstruos de rango A que podían defenderse de una flecha, o incluso esquivarlas en medio del aire. Los Lagartos Invernales definitivamente estaban en esa categoría. Los otros monstruos que habitaban estas ruinas en su mayoría no eran una amenaza. Pero si terminábamos enfrentando a un monstruo de rango A, era difícil saber si Sara podría hacer algo de daño. Eso claramente era frustrante para ella.
Aun así, de esa forma funcionaban las cosas en este negocio. Pocos aventureros podían conseguir tanto sin un grupo. Yo tampoco era muy fuerte solo. Cuando comenzabas a confiarte, solo era cuestión de tiempo hasta encontrar a alguien mejor. Y cuando creías que habías descubierto cómo funciona el mundo, no pasaría mucho antes de que las cosas empeoraran para ti. Permanecer humilde era el camino a seguir.
Sara todavía era joven. Ella probablemente no había experimentado muchos contratiempos, y por lo tanto parecía más preocupada acerca de lo que podría pasarles a los otros miembros del grupo si ella no desempeñaba su papel. El hecho de que ella misma podría estar en peligro no parecía tenerlo en cuenta.
Por supuesto, el resto de nosotros siempre podía intervenir para ofrecer un poco de ayuda disimulada cuando ella lo necesitara. Si eso no era suficiente, bueno… tendríamos que cruzar ese puente al llegar a él.
“No te preocupes mucho al respecto, Sara,” dije. “Nuestro trabajo es recolectar escamas, no luchar contra los Lagartos Invernales. Básicamente les vamos a limpiar la casa.”
“Él está en lo correcto,” dijo Timothy, asintiendo gentilmente. “Hagamos todo lo posible para no luchar contra ellos.”
“¡Si llegamos a lo peor, siempre podemos correr por nuestras vidas!” agregó Patrice.
“Tú eres muy bueno corriendo, Patrice. Te concederé eso,” dijo Mimir.
“No seas modesto, Mimir,” dijo Timothy. “Tú eres el mejor velocista por mucho.”
Todos se echaron a reír, y la tensión en el aire parecía haberse aligerado un poco. Timothy era un hombre afable, pero sabía cuándo agregar un chiste o una sugerencia. Esa era otra cosa que quería aprender a imitar.
“Muy bien,” dijo Suzanne, aplaudiendo con sus manos. “¿Entonces nos vamos?”
Todos se pusieron de pie, con sus expresiones serias una vez más.
La entrada a las ruinas estaba ubicada detrás de una cascada de montaña. La verdad no era más que un agujero en la cara frontal de la colina. El interior estaba en parte cubierto de hielo, con grandes carámbanos colgando cerca de la entrada. Desde abajo, fácilmente podías pasarlos por alto. Para ser honesto, el lugar se veía más como una cueva donde los osos podrían hibernar en invierno en vez de unas ruinas. Casi se sentía que habíamos venido al lugar equivocado.
Sin embargo, esto encajaba con la descripción general de la entrada hacia las Ruinas Galgau, la cual aparentemente se habían encontrado unos aventureros hace diez años. Pero nadie pudo darme una descripción detallada del interior, así que era difícil decirlo con seguridad.
“¿Realmente es esta?” dijo Suzanne dubitativamente.
“Creo que debe serlo,” dijo Sara, apuntando hacia abajo. “¿Ves? Hay huellas por ahí.”
Cuando entrecerré mis ojos hacia la nieve afuera de la entrada, vi suaves remanentes de huellas humanas. Era difícil adivinar exactamente cuántas personas habían estado aquí recientemente, pero el lugar claramente atraía a un número decente de visitantes.
“Mmm. ¿Esas son huellas recientes? Espero que no tengamos una reservación doble aquí…”
“Nah. Esas se ven como de cinco o seis días.”
“Aun así, hay una probabilidad de que otro grupo todavía esté adentro.”
“Algunas de ellas van hacia afuera de la cueva, ¿ves? Apuesto a que ya se fueron a casa.”
Escuché a medias la conversación de Sara y Suzanne mientras revisaba nuestras cosas en busca del equipo que necesitaríamos dentro de la cueva. Principalmente, esto se refería a las antorchas que habíamos preparado de antemano. Las saqué y encendí una por una.
Las antorchas eran herramientas esenciales de exploración de cuevas. Las lámparas también eran una opción, pero una antorcha encendida podía actuar como un arma improvisada, y seguir creando luz incluso si la usabas de forma un poco brusca. Podías arrojarla a un lado al comienzo de una batalla sin terminar en la oscuridad. Podría ser peligroso si entrabas a una habitación llena de gases inflamables, o encender demasiadas y terminar consumiendo todo el oxígeno del área… pero si esa clase de riesgos te molestaban, era mejor no entrar a ninguna cueva.
Dicho eso, habría sido genial tener una alternativa más confiable y brillante que estos palos de madera en llamas. ¿Tal vez algo así como una gran linterna LED?
“El suelo está congelado en algunos lugares, chicos. Caminen con cuidado.”
Entregué las antorchas a todo el grupo, comenzando con Suzanne y siguiendo con los demás. Algunos grupos preferían tener solo a un par de integrantes designados para sostener las antorchas, pero Flecha Afilada hacía que todos llevaran una. No teníamos a nadie que pudiera ver perfectamente en la oscuridad, y ya que había un arquero en el grupo, necesitábamos la mejor visibilidad posible.
Una vez que entramos a la cueva, la plática relajada llegó a su fin. Moviéndonos en una sola fila, bajamos a través del camino inclinado completamente en silencio, permaneciendo alertas ante cualquier peligro.
No hubo muchos monstruos al comienzo. En ocasiones, criaturas parecidas a ciempiés gigantes aparecerían para atacar, pero nuestra vanguardia Suzanne se encargó de ellos fácilmente. La verdad esos encuentros apenas calificaban como combates.
No era como si me estuviera quejando. El camino que estábamos siguiendo era tan estrecho que habría sido realmente incómodo luchar con una horda de enemigos. Si los monstruos comenzaban a atacarnos de forma más frecuente, tendríamos que considerar la retirada… incluso si solo estaban concentrados en unas pocas secciones de la cueva.
Los lugares con hielo en el suelo no ayudaban. Teníamos que poner mucha atención a cada paso que dábamos para evitar caer de cara. Todos estábamos usando botas con clavos, pero en ocasiones eso no era suficiente para evitar resbalarte.
“¡Ah!”
“Ups…”
Sara, quien estaba caminando justo en frente de mí, se inclinó abruptamente hacia el costado, así que estiré mi brazo rápidamente para atraparla. Mi Ojo de la Premonición era útil en momentos como este. No era como si fuera inútil en general.
“… ¿Me estás manoseando?”
“Eh, no.”

Deposité a Sara en una parte del suelo segura. Su respuesta fue cubrir su pecho con un brazo y mirar hacia mí. Su rostro estaba sonrojado, y había una sed de sangre evidente en sus ojos.
¿De verdad estaba enojada porque la había tocado ahí? Honestamente no había sentido nada, excepto el rígido cuero de su protector de pecho. Quizás me habría acelerado el corazón en el pasado, pero yo ya no era un niño inocente, si saben a lo que me refiero.
Aun así, al final decidí que era mejor disculparse. “Siento eso.”
Dejando esa tontería de lado… Habíamos terminado tan juntos que continuar avanzando definitivamente estaba comenzando a volverse un poco incómodo, pero esta cueva era tan estrecha que no teníamos otra opción. Ahora, nos estábamos moviendo en columnas de dos pegadas, con Suzanne y Patrice al frente, seguidos de Mimir y Sara, con Timothy y yo en la retaguardia.
Yo aún podía ver sobre la cabeza de Sara mientras estaba frente a mí, pero ya que ella era un poco más pequeña, probablemente era imposible para ella ver cualquier cosa cuando Patrice estaba directamente al frente. Normalmente nosotros haríamos que la línea media estuviera en una formación escalonada para que ella pudiera atacar a los enemigos de inmediato, pero no había suficiente espacio en este pasillo. Esta formación parecía ser nuestra única opción por el momento. Si las cosas se complicaban, bien podría tener que conjurar un Muro de Tierra justo en frente de nuestra vanguardia…
“… Oh.”
Justo en ese momento, el pasillo que habíamos estado recorriendo de pronto llegó a su fin. Habíamos salido hacia un gran espacio abierto, tan brillantemente iluminado que casi se sentía que estábamos en el exterior. “Vaya…”
Miré hacia arriba y me di cuenta de que todo el techo estaba cubierto de parches de algo que emitía un brillo blanco azulado. Desde esta distancia, no podía ver si era musgo o alguna clase de mineral, pero fuera lo que fuera, hacía que nuestras antorchas parecieran innecesarias.
Nuestro camino además era mucho más amplio de lo que había sido hace un minuto. De pronto había suficiente espacio para que cinco personas caminaran juntos sin problemas. Adelante, una gran roca en declive daba hacia la oscuridad a un lado del camino. Era difícil ver lo que yacía en el fondo, pero parecía ser alguna clase de lago o río subterráneo. Tenía un mal presentimiento acerca de lo que podría estar rondando ahí. Caer en él probablemente no sería la mejor idea.
Más adelante en el camino estaba el lugar que habíamos venido a visitar: una enorme estructura con forma de fortaleza, desmoronándose en algunos lugares, pero estructuralmente intacta.
Estas eran las Ruinas Galgau.
“El lugar sirvió como fortaleza durante la Primera Guerra entre Humanos y Demonios,” dijo Timothy tranquilamente. “Al parecer, fue construida por uno de los cinco grandes Reyes Demonio de la era. Lo llamaban Largon-Hargon el Subterráneo.”
Hargon, ¿eh? Me pregunto si él invocó al Dios de la Destrucción cuando lo mataron.
“Se dice que era un mago de tierra de nivel Divino. Él regularmente construiría fortalezas como esta en lugares que los humanos difícilmente podrían encontrar, y después crearía túneles hacia la superficie para que sus fuerzas pudieran lanzar ataques sorpresa.”
“¿No me digas? Sabes mucho al respecto, Timothy.”
“Bueno, la lucha entre la humanidad y el Rey Demonio Subterráneo fue muy intensa en esta región, así que hay muchas historias acerca de la guerra que fueron transmitidas a través de las generaciones. Recuerdo muchas de mi infancia.”
Ah. Entonces solo eran leyendas. Aun así, parecía plausible. No tenía idea de qué otra forma podías construir una enorme fortaleza como esta así de profundo bajo tierra. Si lo que Timothy dijo era verdad, este tipo Largon-Hargon pudo haber llevado a sus fuerzas a través de túneles hacia la superficie y atacar cuando quisiera, sin ninguna advertencia. Las murallas defensivas habrían sido totalmente inútiles. Cada soldado humano debe haber estado constantemente alerta, sin saber cuándo podría llegar el siguiente ataque… Era casi bizarro que la humanidad lograra ganar esa guerra.
“Timothy, ¿no habías dicho que creciste en Ranoa?” dijo Suzanne, mirando atrás hacia nosotros con una expresión de curiosidad en su rostro.
“Así es. Nací en una aldea sin nombre de ahí, y pasé mis años formativos en la ciudad de Sharia. Puede que la conozcan por su Universidad de Magia. Eventualmente, me dirigí hacia Asura para perseguir mi sueño de convertirme en un gran aventurero… y eso me lleva al día de hoy, convertido en un hombre mucho más humilde.”
El Reino de Ranoa, ¿eh? Supongo que eventualmente terminaré visitándolo…
En este punto, nuestra conversación fue groseramente interrumpida. “¡Estamos bajo ataque!” gritó Sara, apartando su antorcha y estirándose para tomar su arco.
Miré hacia el frente y vi a un grupo de sombras negras volando hacia nosotros a una velocidad considerable. Cada una de ellas parecía tener un tamaño de un metro.
“¡Murciélagos Gigantes!”
“¡Pónganse en formación!” gritó Suzanne inmediatamente. “¡Déjenle esto a nuestra retaguardia!”
Patrice dio un paso al frente para protegerme; Suzanne y Mimir se movieron para formar una muralla humana en frente de Sara y Timothy.
Esta vez estábamos luchando contra monstruos voladores. Si bien ahora había algo de espacio para maniobrar, teníamos que tener cuidado, dado que no estábamos muy lejos del borde de un acantilado. Lo más seguro para nuestra vanguardia era simplemente absorber los ataques de los murciélagos mientras nosotros tres los derribábamos desde la retaguardia.
“¡Yaaah!” Sara no desperdició tiempo para realizar su primer disparo. Su flecha golpeó a uno de los ágiles murciélagos, atravesándole la cabeza; su cuerpo terminó en la oscuridad del fondo del acantilado. Siempre era impresionante verla luchar. La chica era una artista con ese arco.
“¡Que este pequeño y ardiente fuego produzca una gran y ardiente bendición! ¡Lanzallamas!”
El enfoque de Timothy fue un poco menos sutil. Él apuntó ambas manos hacia el cielo y liberó un hechizo de fuego de amplio rango que envió a dos Murciélagos Gigantes hacia su perdición.
“¡Estallido de Viento!”
Yo escogí un método aún más básico, agitando mis manos y produciendo una poderosa explosión en medio del aire. Dado el tamaño moderado de estos murciélagos, supuse que la onda de choque sería suficiente para derrotarlos. Tal como había esperado, el viento de la explosión hizo agujeros en sus alas; era suficiente para impedirles el vuelo. Viendo a los murciélagos sobrevivientes aletear lentamente hacia el lago, solté un pequeño suspiro de alivio… el cual se trabó en mi garganta un momento después.
“Vaya…”
“¡Ugh!”
Una enorme rana había salido del agua debajo y se había tragado a uno de los murciélagos en un instante. Los hombres del grupo lo vieron con algo así como asombro; Sara, por otro lado, se retorció del disgusto.
El anfibio era una cosa de un vívido azul y negro que me recordaba a las ranas venenosas de mi mundo. Tenía que asumir que no era seguro comérselas. Desde esta distancia era difícil saber exactamente lo grande que era, pero dado lo fácil que se había comido a ese Murciélago Gigante, tenía que asumir que era al menos de cinco metros de alto. Y también era bastante ágil para su tamaño. Podía verla mirando emocionadamente a su alrededor, preguntándose si alguna otra presa iba a caer en su dirección. Si esa cosa podía ser así de activa en un frío tan intenso, tenía que ser realmente resistente, incluso para un monstruo.
“Tratemos de no caer ahí, ¿quieren?” murmuró Suzanne.
Sara simplemente asintió con fuerza. Podía ver su ahora piel de gallina.
De alguna forma, tuve la sensación de que a nuestra arquera no le agradaban las ranas. Yo creía que el gran anfibio tenía un rostro algo encantador, pero cada uno con lo suyo. Dicho eso, yo me había encontrado con muchas personas con cara de rana en el Continente Demoniaco. Era algo que Sara tendría que superar uno de estos días.
“Avancemos de una vez,” dijo Timothy. “Pongan mucha atención dónde pisan.”
Nosotros seis avanzamos hacia la fortaleza una vez más, poniendo mucha atención a nuestros alrededores.
Galgau era una estructura enorme. Verla desde el punto ventajoso de su entrada era verdaderamente impresionante. La fortaleza abandonada era tal vez de cinco pisos de alto, y tan amplia como una secundaria promedio. Era imposible saber lo lejos que se extendía hacia atrás, ya que estaba parcialmente enterrada bajo las rocas detrás de ella. Aunque su profundidad probablemente era aún más impresionante. No era la edificación más grande que había visto en este mundo, pero su impacto definitivamente era fortalecido por el hecho de que de alguna forma estaba bajo tierra. ¿De verdad una sola persona había creado esta cosa con magia de tierra?
Nuestro punto de entrada hacia las ruinas no era la puerta principal. Nuestra entrada nos llevó a través de lo que parecía ser una puerta secundaria, o posiblemente solo un agujero en la pared. Desde ahí, teníamos una vista genuinamente espectacular de la cueva a nuestro alrededor. Hacia la izquierda había un camino de cornisa serpenteante que seguiríamos a partir de aquí; hacia la derecha había un enorme espacio abierto con un tranquilo y oscuro lago en el fondo.
El mundo del que venía tenía sus propios espectáculos, pero no había muchos que pudieran compararse a esto. El único lugar que encontrarías algo comparable era en un videojuego o una obra de arte. Y, por supuesto, estar en persona aquí era muy diferente de verlo en una ilustración. Podía oler la cueva, sentir el aire húmedo, y escuchar el ocasional chapoteo de una rana gigante regresando al agua después de saltar. La tangible realidad de ello me daba escalofríos. Mirando hacia el vasto lago subterráneo, me descubrí preguntándome qué pasaría si alguien trataba de nadar ahí.
“¿Te vas a quedar todo el día ahí parado o qué?” preguntó Sara.
“Oh. Lo siento, ya voy,” dije, apresurándome de regreso a mi lugar en nuestra formación.
“¿Te gustan los edificios grandes?”
“En realidad no. Es solo que no he visto muchos lugares así, ¿sabes?”
“Mmm.”
Ahora mismo estábamos en un trabajo. Hubiera estado tentado de tomar algunas fotografías si tuviera una cámara, pero no había tiempo para esa clase de cosa. Necesitaba recolectar estas escamas y regresar a la ciudad tan pronto como fuera posible.
Sí. Era hora de regresar… a mi solitaria y vacía habitación en la posada…
Sacudí mi cabeza para sacar esos pensamientos desagradables y concentré mi atención en la propia fortaleza. “Esta cosa ha estado aquí desde la Primera Guerra entre Humanos y Demonios, ¿eh…?”
Después de todo el tiempo que había pasado viajando a través del Continente Demoniaco, había visto muchos edificios construidos por los demonios. Eso incluía varios enormes castillos de aspecto peculiar y fortalezas, incluyendo el Castillo Kishirisu en la ciudad de Rikarisu. Esta fortaleza tenía un cierto parecido a aquellas, pero claramente era más antigua, y me había dejado una impresión ligeramente diferente en comparación a las que había visto hasta ahora. Aunque tal vez eso tenía sentido, ya que este era un edificio estratégico funcional utilizado en una guerra de verdad. Todo en él era grande en escala; los techos tenían casi cinco metros de alto. Pero extrañamente los pasillos tendían a ser desproporcionadamente estrechos.
Al menos la altura tenía sentido. Los demonios podían ser muy diferentes físicamente de los seres humanos, lo cual incluía ser más altos en promedio. En cuanto a los pasillos estrechos… ¿quizás era un intento deliberado de hacer el lugar más fácil de defender?
“Mmm… ve hacia la derecha en la siguiente bifurcación, Suze.”
“Bien.”
Estaba ligeramente sorprendido de ver a Timothy sosteniendo un verdadero mapa de las ruinas en una mano. Los aventureros parecían visitar este lugar de forma regular, así que supongo que no era una sorpresa que alguien hubiera decidido trazar un mapa.
“Santo cielo,” murmuró Timothy, suspirando suavemente. “¿Qué estaban pensando los demonios cuando diseñaron este lugar?”
Un vistazo al mapa era suficiente para ver que estas ruinas eran como un laberinto. Se parecían un poco a un garabato de un niño que prefería que sus laberintos fueran complicados y sin sentido porque de esa forma se veían más geniales. Dado lo que yo sabía acerca de la raza demoniaca, esa podría haber sido parte de su motivación aquí, pero…
“Bueno, ellos no tienen nuestra misma contextura, ¿sabes? Esto de alguna forma podría haber sido más conveniente para ellos.”
“Mmm, supongo que tienes razón…”
Incluso en una fortaleza subterránea como esta, ellos probablemente habían balanceado sus fuerzas con una gran variedad de demonios, incluyendo algunos que podían volar y otros que podían arrastrarse por las paredes. Eso podría explicar los cielos altos y los pasillos estrechos, como también la disposición extrañamente compleja. Como… ¿qué tal si los agujeros en el techo que se veían como conductos de ventilación en realidad daban a pasillos que solo los demonios que se arrastraban por las paredes podían usar? Tener algunos pasillos que solo los demonios podían usar podría haberles dado una gran ventaja contra cualquier humano que ingresara.
En cualquier caso, se sentía que había pasado mucho tiempo desde que habíamos visto un monstruo. Todo lo que había escuchado dentro de la ciudad me hacía creer que estas ruinas eran habitadas por muchas criaturas del tipo insecto y anfibio, pero no habíamos sido atacados ni siquiera una vez desde que habíamos entrado a la propia fortaleza. Había huesos esparcidos por aquí y por allá, en ocasiones todavía cubiertos de sangre, pero los propios monstruos no estaban por ningún lado.
Pero, por supuesto, eso no significaba que pudiéramos bajar la guardia.
De pronto, una gran ráfaga de viento pasó a nuestro lado emitiendo un sonido inquietante. Y, por alguna razón, los pelos de mi nuca se pusieron de punta.
“¡Estamos bajo ataque!” gritó Mimir instantáneamente.
Miré hacia adelante, arriba, y hacia cada lado, pero no vi nada que se viera como una amenaza. “¿¡Dónde están!?”
“¡A nuestros pies!”
Al final, el enemigo estaba debajo de nosotros.
Esos huesos que había visto esparcidos por todo el camino se estaban levantando lentamente del suelo, traqueteando mientras se movían. Nos enfrentábamos a unos amigos huesudos. O Esqueletos, si prefieren llamarlos así.
Mientras comenzaban a unir cada uno de sus huesos, una… cosa parcialmente translucida apareció más adelante en el corredor, moviéndose lentamente hacia nosotros. Era una figura humanoide delgada, pero no tenía cabeza ni piernas. Cubierta de una túnica desgastada, flotó hacia nosotros como si estuviera nadando a través del propio aire. Yo no era un experto, pero ese tenía que ser alguna clase de fantasma.
“¡Tenemos Esqueletos y un Espectro, jefe!”
“¡Atráelos, Patrice!”
“¡Entendido!”
“¡Sara, Timothy, Rudeus, cuiden nuestras espaldas! ¡Concéntrense en los Esqueletos!”
“¡Bien!”
Me di la vuelta y me encontré con que un gran número de Esqueletos sosteniendo espadas oxidadas ya estaban avanzando en nuestra dirección. Ellos se podían mover sorpresivamente rápido.
“¡Fuera del camino!” gritó Sara, pasando a un lado de mí y Timothy para llegar a una posición de vanguardia. Ella había colocado su arco en su hombro y sacado un gran cuchillo.
“¡Rudeus, los Esqueletos son débiles a los ataques contundentes!” me dijo Timothy.
“¡Esa es mi especialidad!” Apunté ambas manos hacia los esqueletos arremetiendo. Si la fuerza bruta era suficiente para derribarlos, esto no sería ningún problema.
“¡Cañón de Piedra!”
Mi proyectil letal favorito se estrelló con el primer Esqueleto a la vista y lo pulverizó; la piedra siguió su curso, destruyendo un segundo Esqueleto.
“¡Responde mi llamado, Dios de la Oscuridad, y destruye a mi enemigo! ¡Cañón de Piedra!”
Medio segundo después, Timothy disparó su propio Cañón de Piedra, el cual atravesó a un solo Esqueleto antes de detenerse.
Supongo que gané esta ronda… Aunque no era como si estuviéramos compitiendo.
“Muy bien, ya terminamos por aquí. Vamos a—”
“¡Todavía no!”
Justo cuando me estaba dando la vuelta para apoyar a Suzanne y los demás, el grito urgente de Timothy me hizo volver a mirar. Un esqueleto estaba tomando forma ante mis ojos. Los mismos que había destruido de alguna forma estaban volviendo a armarse lentamente.
“¡Siempre y cuando ese Espectro esté vivo, los Esqueletos son inmortales!”
Oh. Cierto. Por supuesto.
Los esqueletos eran criaturas inmortales. Podías romperlos en pedazos y prenderles fuego, pero simplemente terminarían atacándote en llamas. Conviérteles en cenizas, y todavía volverían a unirse. Los ataques contundentes eran la forma más simple de incapacitarlos, pero esa solo era una medida temporal. Mientras estaban incapacitados, tenías que encargarte del Espectro que los estaba controlando. La magia de Fuego podía quemar a un Espectro, pero eso no hacía más que comprarte un poco de tiempo. Como los esqueletos que controlaba, eventualmente regresaría.
La magia Divina era por mucho la respuesta más efectiva contra un Espectro. Podía destruir su forma espectral mucho más rápido y a fondo que cualquier hechizo de fuego; y un Espectro derrotado de esa forma no regresaba. Además, los Esqueletos golpeados por hechizos divinos se convertían en partículas de luz y desaparecían permanentemente. Pero siempre y cuando el propio Espectro permaneciera intacto, podía invocar un número interminable de Esqueletos.
“¡Yo te invoco, Dios que bendice la tierra que nos nutre! ¡Lanza un castigo divino sobre aquellos lo suficientemente estúpidos para desafiar las leyes de la naturaleza! ¡Exorcismo!”
Evidentemente, Mimir había aprendido esta escuela de magia.
Miré por sobre mi hombro ante el sonido de un encantamiento desconocido y vi la bola de luz que Mimir había invocado golpear el cuerpo espectral del Espectro.
“¡Gyyeeeeeaaaaaa!” El fantasma desapareció con un sonido ensordecedor. Su cuerpo parcialmente transparente se cayó a pedazos y fue reducido a pequeñas motas de luz, las cuales pronto se desvanecieron hasta el olvido. Instantáneamente, los Esqueletos se cayeron a pedazos, con sus huesos derrumbándose sin vida hacia el suelo.
“¡Bien, ahora todo está bien!” gritó Suzanne. “¡Que todos vuelvan a la formación!”
Sara se dio la vuelta y pasó a mi lado para regresar a su posición habitual en el medio; Mimir se unió a ella, y ya estábamos de vuelta en nuestra formación inicial. Esa batalla había sido un poco inquietante, pero al menos había logrado ver un nuevo hechizo por primera vez.
“Esta es la primera vez que veo magia Divina… o incluso un fantasma,” dije tranquilamente, mirando hacia Timothy.
“Es solo la segunda vez que yo he visto a un Espectro,” respondió él. “La primera vez, mi grupo era completamente inexperto en el tema, y eso provocó la muerte de uno de nuestros amigos. Esa fue una lección muy dolorosa.”
“¿En ese momento Mimir no estaba con ustedes?”
“No. Esto fue mucho antes de formar Flecha Afilada. Aunque me aseguré de practicar para este escenario. Estoy muy feliz de haberlo hecho.”
Sara miró por sobre su hombro hacia nosotros y puso un dedo sobre sus labios. Nuestra conversación probablemente le estaba dificultando escuchar las amenazas.
“Lo siento,” susurré. Este definitivamente no era el momento ni el lugar para una plática casual. En un lugar como este, la falta de atención podía provocar tu muerte en un instante.
En cualquier caso, aparentemente esta ruina para colmo estaba embrujada. Eso era un poco perturbador. A juzgar por su apariencia, ese fantasma debe haber sido un guerrero en vida… ¿Podría haber sido un soldado de la Primera Guerra entre Humanos y Demonios?
No, eso era muy improbable. De seguro un fantasma de tan distante pasado no seguiría rondando un lugar que las personas visitaban de forma frecuente. Probablemente había sido un aventurero que había muerto aquí dentro de los últimos años. Mis condolencias, amigo. Espero que descanses en paz.
“Ah, bien. ¡Ya llegamos!”
La voz de Suzanne me trajo de vuelta a la realidad. Me di cuenta de que finalmente habíamos salido de ese laberinto serpenteante de corredores hacia un espacio más grande y abierto. Parecíamos estar en una amplia sala de alrededor de cien metros de largo. Unas escaleras desmoronadas daban hacia el segundo piso, y ambos lados de la sala estaban alineados con esculturas de piedra. Era evidente que una parte importante de la fortaleza yacía adelante.
“Oh, vaya…”
Y también estaba el suelo.
Estaba prácticamente cubierto por una alfombra de hermosas escamas blancas, casi como los pétalos de un árbol de cerezo en florecimiento. Estas tenían que ser las escamas de Lagartos Invernales que estábamos buscando. Considerando su valor, ciertamente había muchas de ellas esparcidas por el suelo.
Basándome en la investigación que habíamos hecho de antemano, este pasillo era parte de la ruta que usaban los Lagartos Invernales para moverse desde sus nidos hacia sus terrenos de caza. Ellos frecuentemente se detenían aquí para acicalarse mientras se movían a través del área. Era muy bien conocido como el mejor lugar para encontrar sus escamas dentro de todo este complejo.
“Más allá de esta sala está el territorio de los Lagartos Invernales,” dijo Suzanne desde el frente. “No avancen más allá de esa última estatua. ¿Han entendido?”
Mimir y Patrice gritaron “¡Sí!” al unísono, y después se pusieron a trabajar en la recolección de escamas.
Habíamos planeado cuidadosamente esta parte de la operación. Junto con Sara y Timothy, yo supuestamente debía vigilar por posibles amenazas desde cualquier dirección. Los Lagartos Invernales eran conocidos por emerger desde el final de esta sala, y en ocasiones otros monstruos aparecerían desde el segundo piso o del corredor que acabábamos de atravesar. Estábamos en alerta por Murciélagos Gigantes, Topos de Ojos Rojos, Espectros, y Esqueletos.
Si los propios Lagartos Invernales aparecían, nos esconderíamos en el pasillo o nos pondríamos a cubierto. Si los otros monstruos aparecían, simplemente alertaríamos a los demás y los eliminaríamos. Mientras tanto, el resto del grupo reuniría tantas escamas como fuera humanamente posible. Una vez que llenáramos los seis sacos que habíamos traído, tendríamos más que suficiente para regresar al Gremio.
Esto podría ponerse muy peligroso si de alguna forma terminábamos en combate contra los Lagartos Invernales… pero aparte de esa posibilidad, este trabajo honestamente era tan simple que apenas calificaba como uno de rango A. Había esperado encontrarnos con muchos más monstruos de camino aquí. Hoy extrañamente parecía haber muy pocos monstruos. Ese Espectro fue la única amenaza real con la que nos topamos.
Por alguna razón, eso me ponía un poco nervioso. Tenía que asegurarme de no bajar la guardia.
Con esa idea en mente, concentré mi atención en la dirección del nido de los Lagartos Invernales. La última estatua de la sala representaba a una voluptuosa mujer con sus piernas separadas—una mujer que no usaba más que unos shorts de cuero, un protector pectoral, y una capa. Ella tenía sus manos en sus caderas… y por alguna razón, había cadenas en ellas. Me sentía un poco triste de que su cabeza se hubiera caído en algún momento dentro de los últimos cientos de años.
Había una puerta entre las piernas de esa estatua. Un poco más adentro de ese pasillo aparentemente estaba el hogar de los Lagartos Invernales, así que probablemente de ahí saldrían si hicieran una aparición.
No es como si importara, pero la ropa de esa estatua se sentía extrañamente familiar.
¡Oh! ¡Ya sé! ¿¡Esa se supone que es Kishirika Kishirisu!? La última vez que la vi, ella se veía más como una mocosa que como un bombón, pero… ¿podría ser? No, no, eso no puede ser… Hmm.
Por otro lado, las estatuas como esta tendían a exagerar lo impresionantes que eran las personas, ¿cierto? No sería una sorpresa si el escultor se hubiera tomado una pequeña licencia artística. Aun así, esto parecía ser demasiado exagerado. Especialmente en cuanto a la estatura. Y también al busto.
Hmm… esas cosas eran enormes…
“Ups. Lo hice de nuevo…”
Concéntrate, Rudeus. Concéntrate. Necesitaba estar alerta por si algún enemigo aparecía de la nada o algo así.
Aun así, la vista de ese enorme par de pechos ya no me excitaba tanto como antes. Quizás era porque ya había tocado unos reales. Mi inocencia había desaparecido para siempre…
“¿¡Qué fue eso!?” gritó Timothy.
Un instante después, chillidos ensordecedores provenientes desde un lugar lejano llegaron a mis oídos.
“Tengo un mal presentimiento acerca de esto, jefe…”
“¡Que todos se preparen para el combate!” gritó Suzanne. “¡Empujen las bolsas hacia un lado!”
Desafortunadamente, el temor de Mimir probó estar en lo correcto. Los seis nos posicionamos en una formación estrecha, mirando alrededor en espera del enemigo. Los gritos haciendo eco a través de la sala venían de algún lugar en lo profundo de las ruinas, y se estaban incrementando gradualmente en intensidad. Intercambiamos miradas mientras sentíamos la tensión e incertidumbre en el aire.
Por cómo se escuchaba, había muchos monstruos chillando. Si estábamos a punto de ser atacados por una gran horda de enemigos, lo más inteligente sería simplemente tomar las escamas que habíamos logrado recolectar e iniciar una retirada rápida. Mimir, Patrice, y Suzanne ya habían llenado una bolsa entera; eso probablemente era suficiente para cubrir el mínimo requerido en nuestra misión.
Por algunos momentos, Suzanne escuchó cuidadosamente los gritos, y después miró hacia las escamas y nuestros sacos medio llenos. “No suena a que vengan en nuestra dirección,” dijo ella finalmente. “Creo que probablemente deberíamos seguir reuniéndolas, pero rápido.”
No parecía ser una opinión irracional. Los gritos todavía estaban muy lejos, y no parecía que estuvieran viniendo directamente hacia nosotros. Quizás alguien más había alborotado a los Lagartos Invernales, pero esa podría ser justo la distracción que necesitábamos para terminar de recolectar sus escamas.
Aun así, esa solo era una posibilidad. También había una muy buena probabilidad de que nos viéramos envuelto en todo eso. ¿Era más inteligente afrontar esto de forma segura y tener menos ganancias, o tomar el riesgo para conseguir una mayor recompensa?
De cualquier forma, cada segundo que pasábamos de pie esperando solo nos estaba poniendo en un peligro mayor. Había una probabilidad de que no pasara absolutamente nada, es verdad; pero sin importar el curso de acción que decidiéramos tomar, teníamos que decidirnos rápido.
“Yo también creo que deberíamos terminar con esto,” dio su opinión Sara.
“Sí, estoy de acuerdo,” dijo Mimir.
“De todas formas ya casi terminamos, ¿cierto?” dijo Patrice.
Eso ponía del lado de Suzanne a la mayoría del grupo. Para ser honesto, yo prefería la idea de retirarnos. Pero a diferencia de los demás, yo no enfrentaría ninguna consecuencia por fallar esta misión. Ya que no era un miembro de su grupo, yo no sería responsable de pagar la tarifa por incumplimiento de contrato al Gremio. Ya que yo no tenía voz ni voto aquí, era difícil para mí dar mi opinión.
“Muy bien,” dijo Timothy tranquilamente. “Reuniremos escamas por un poco más de tiempo. Pero que sea rápido.”
Y así, todos se apresuraron a resumir sus tareas anteriores. Todos nosotros estábamos mucho más alertas que antes, pero no podía sacudirme esa sensación de que esos chillidos ensordecedores solo se estaban haciendo más intensos y violentos. Apretando mi vara con fuerza, miré hacia la estatua al otro extremo de la sala.
Los gritos todavía eran distantes. Si el grupo se estaba dirigiendo hacia nosotros, probablemente aparecería desde esa dirección… pero, por alguna razón, sentía que también podía escucharlos desde detrás nuestro. Quizás solo era el eco dentro de las ruinas.
¿Por qué no simplemente usaba magia de tierra para sellar todas las entradas excepto de la que habíamos venido? No. Esa era una mala idea. Si los monstruos nos inundaban desde ahí, entonces estaríamos en graves problemas.
Cálmate, Rudeus. Ni siquiera sabes lo que está pasando. Todo lo que hagas ahora podría perjudicarnos en el futuro.
Afortunadamente, ninguno de nosotros estaba cansado. Incluso si terminábamos en problemas, teníamos la energía para salir luchando de eso, la cual probablemente era la única razón de que Suzanne hubiera escogido tomar este riesgo. De lo único que debía preocuparme era de matar a los monstruos si aparecían. Eso era todo.
Esperé que los demás terminaran, tratando de mantener mi mente tan atenta como fuera posible para ignorar los horribles chillidos que me provocaban escalofríos.
“… ¿Mm?”
Justo cuando estábamos llenando la última de nuestras bolsas, los chillidos de los monstruos comenzaron a desvanecerse. Suzanne levantó la vista y miró con sospecha en la dirección del sonido desapareciendo.
Tal vez todos habíamos estado preocupados por nada. ¿Tal vez esos solo eran los gritos de apareamiento de los Lagartos Invernales? Algunos animales hacían mucho ruido cuando entraban en celo. Quizás habíamos llegado en medio de sus rituales de apareamiento.
Relajándome ligeramente, comencé a quitarle fuerza al agarre de mi vara…
“¡Mierda! ¡Están aquí!”
En ese instante, una ola de formas blancas explotó desde la última estatua a una velocidad terrorífica. Ellas pasaron bajo sus piernas y también bajaron desde el espacio donde su cabeza había estado. De un vistazo se veían como enormes lagartijas de un blanco puro.
Eran los Lagartos Invernales. Y dentro de pocos segundos, había más de ellos en la cámara de los que podía contar.
Mientras arremetían, sus ojos rojos se enfocaron en nuestro pequeño grupo, y los primeros se detuvieron repentinamente justo antes de alcanzarnos. Conté seis de ellos. Por supuesto, había muchos más, pero mi campo de visión solo podía contener a ese número.
Todo pasó muy repentinamente. Timothy estaba congelado en su lugar, tal como el resto de nosotros. Él ni siquiera pudo gritar la palabra Retirada.
Sin embargo, nuestros amigos escamosos parecían estar actuando de la misma forma. Nunca antes había visto a un lagarto asustado, pero probablemente así se veía uno. Sus ojos se abrieron por completo, se congelaron, y abrieron sus bocas para amenazarnos con sus colmillos.
Por un largo instante, sentí que el tiempo se había detenido.
Y entonces, finalmente logré gritar la palabra “¡Corran!”
Timothy y los demás se dieron la vuelta y corrieron hacia la salida como si hubieran sido disparados de un cañón. “¡Gaaaaah! ¡No de nuevooooo!”
Tal vez provocado por el grito lúgubre, los Lagartos Invernales también comenzaron a moverse.
“¡Fortaleza de Tierra!”
Conjuré un gran muro de tierra en su camino, bloqueando su avance. Era una barrera gruesa y sólida, abarcando todo el camino hasta el hombro de la estatua de piedra más cercana. Suponiendo que nos había conseguido algo de tiempo, me di la vuelta y me dirigí hacia la salida.
Pero cuando miré sobre mi hombro un segundo después, no pude evitar soltar un pequeño chillido de terror. Los Lagartos Invernales eran esencialmente lagartos—un simple muro, incluso si era uno alto, era prácticamente insignificante para ellos. Uno a uno, ellos lo estaban escalando y pasando a través de las pequeñas brechas en el costado.
Eso no era nada bueno. A este paso, ellos me iban a alcanzar y rodear. Gracias a mi entrenamiento diario, todavía no estaba sin aliento, pero eso no importaba mucho. Yo no era un corredor rápido.
“¡Gah!” Me di la vuelta y apunté mis manos hacia los Lagartos Invernales. Estas cosas son lagartos, ¿cierto? ¿Cómo matas a un lagarto? ¿Tal vez con un frío intenso? ¡Al menos los ralentizará!
“¡Tormenta de Hielo!”
Actuando mayormente por reflejo, conjuré un hechizo de hielo. Ráfagas de viento helado llenaron el aire, mandando a volar las escamas en el suelo. Un segundo después, lanzas de hielo tan gruesas como la cadera de un hombre avanzaron hacia los Lagartos Invernales que habían pasado a través de mi muro.
Los monstruos no estaban tan lejos, por lo que no tenían mucha libertad para esquivar. Pero, de alguna forma, ellos lograron evitar la mayoría de las lanzas con movimientos rápidos y ágiles de sus cuerpos. Los pocos proyectiles que los golpearon tampoco fueron efectivos—simplemente rebotaron de las escamas de los Lagartos Invernales en vez de penetrarlas.
No había escogido bien mi magia. Las escamas de Lagarto Invernal eran aislantes naturales, y vivían en una región fría del mundo. Por supuesto que un hechizo de hielo no funcionaría en ellos.
Mi muro de tierra se derrumbó. Más cuerpos blancos arrastrándose se abrieron paso por los escombros. Vi al menos una docena de ellos en esa sola ola. Ahora estaban arremetiendo hacia mí como un grupo, uno muy grande. Antes solo había visto a unos pocos, pero se habían reunido cuando mi muro les impidió el paso. Cada uno de ellos se movía de forma tan rápida y ágil como una pequeña lagartija, a pesar de sus enormes tamaños.
Esto era malo. Ya no podía correr. Tenía que luchar. De alguna forma tenía que luchar contra ellos mientras me retiraba. ¿Podría lograrlo? Probablemente no.
¿Al menos los demás habían logrado escapar?
Por suerte había dejado una carta en mi habitación de la posada en caso de que algo como esto sucediera. Cuando un aventurero moría, alguien de su grupo usualmente se encargaba de las cosas que dejaba atrás. Por supuesto, yo no era un miembro de Flecha Afilada, pero quizás ellos al menos enviarían esa carta por mí…
Metí mi mano izquierda en mi bolsillo y apreté con fuerza la pieza de tela en su interior. Mientras los Lagartos Invernales se abalanzaban sobre mí, traté de prepararme para lo inevitable.
“¡Ha!”
En ese momento, escuché una voz detrás de mí… y una flecha pasó volando, incrustándose en el ojo del Lagarto Invernal más cercano.
“¡Gryaaaaaaah!” Gritando con toda la fuerza de sus pulmones, el lagarto se tambaleó hacia el costado y se estrelló contra una de las estatuas de piedra que adornaban el pasillo. Corrió hacia el frente y pasó a mi lado, presionando su cuerpo contra la pared de la sala.
“¡Que este pequeño y ardiente fuego produzca una gran y ardiente bendición! ¡Lanzallamas!”
Una línea de llamas pasó por mi lado izquierdo; y un Lagarto Invernal en movimiento se detuvo de golpe en vez de correr a través de ella.
“¡Hagámoslo, Patrice!”
“¡Sí!”
Suzanne pasó corriendo a mi lado, con Patrice y Mimir a cada lado. De pronto, había tres personas en la vanguardia y tres en la retaguardia. Y yo estaba en el mismísimo centro de la formación.
“¡Estas cosas no están tras nosotros! ¡Simplemente golpeen a las que arremetan en esta dirección y sáquenlas de curso!”
“¡Entendido!”
“¡Vienen más desde la izquierda!”
Dándose instrucciones entre ellos, la vanguardia encaró a la horda de Lagartos Invernales alborotados. Sara liberó una lluvia de flechas, y Timothy disparó estallidos de fuego en todas las direcciones.
¿De verdad habían vuelto por mí? ¿Por qué? Yo ni siquiera era un miembro de su grupo.
Mientras estaba ahí de pie desconcertado, Timothy se dio la vuelta y me golpeó la espalda.
Ellos de verdad… habían vuelto a salvarme. En el momento en que entendí eso, sentí algo cálido reuniéndose en mi interior.
“… ¡Ugh!”
Contuve ese sentimiento tan rápido como surgió. No estaba seguro de por qué. Es solo que ahora mismo no podía manejarlo. Es solo que… no estaba listo.
“¡No solo te quedes parado ahí, idiota!” gritó Sara, devolviéndome a la realidad. “¡Tú también tienes que luchar!”
“¡C-cierto!”
Apunté mi vara hacia los Lagartos Invernales y comencé a canalizar poder mágico a través de ella. Ahora que tenía una línea frontal estable recibiendo los ataques, había logrado calmarme un poco. Tal como dijo Suzanne, los Lagartos no estaban tratando de matarnos. Parecían reconocernos como obstáculos peligrosos, pero la gran mayoría estaban optando por evitarnos completamente al arrastrarse por las paredes o el techo.
En otras palabras, no teníamos que luchar contra todos estos monstruos. De todo lo que debíamos preocuparnos eran de dos o tres de ellos que estuvieran arremetiendo directamente hacia nosotros en algún momento. E incluso entonces, no había la necesidad de matarlos. Si los dañábamos un poco, ellos cambiarían su curso de inmediato. Algunos animales solo se volvían más peligrosos y agresivos cuando estaban heridos, pero afortunadamente, estos lagartos prefirieron correr por sus vidas.
Las flechas de Sara no podían atravesar sus escamas, y la magia de Timothy no era lo suficientemente fuerte para matarlos. Los ataques de Suzanne y Patrice tampoco estaban haciendo un gran daño. Pero si todo lo que necesitábamos hacer era apartarlos de nosotros, entonces teníamos una oportunidad de sobrevivir a este contratiempo.
“¡Cañón de Piedra!”
Disparé hechizo tras hechizo hacia los Lagartos Invernales justo en frente de mí, tratando de cambiar sus trayectorias. Un golpe directo de mi Cañón de Piedra era lo suficientemente poderoso para romper las escamas de los Lagartos y atravesar su carne, pero incluso eso no era suficiente para matarlos. No estaba seguro de si era por la distancia, o si ellos de alguna forma estaban logrando retorcer sus cuerpos para limitar el daño.
Aunque realmente no importaba. Todo lo que me importaba era asustarlos. Siempre y cuando cambiara su curso, podríamos salir de esta en una pieza.
“¡Bien!” gritó Suzanne. “¡Avancemos hacia la pared!”
Poco a poco, comenzamos a mover nuestra formación de lado. Una vez que llegamos a la pared, los Lagartos vendrían hacia nosotros desde menos direcciones. Y si nos pegábamos a ella, podríamos avanzar hacia la salida.
Era imposible saber por cuánto tiempo seguirían viniendo estas olas de Lagartos Invernales, pero eventualmente al menos escaparíamos de esta cámara.
“¡Graaah!”
De pronto, vi un gran chorro de sangre salir disparado a través del aire desde algún lugar profundo dentro de las olas de Lagartos Invernales. Algo—no, alguien—estaba atravesando ferozmente el campo de batalla, matando a los Lagartos Invernales rápidamente.
Y tampoco era un solo atacante. Otra pequeña forma apareció en el otro extremo de la sala y comenzó a atacar desde atrás con magia de fuego poderosa. Alentados por el miedo, los Lagartos Invernales se apresuraron a huir de la fortaleza de forma todavía más desesperada que antes.
“¿¡Qué!? ¿¡Eso es todo lo que tienen!?” El hombre en frente de su grupo—el que había rugido anteriormente—cortó a un Lagarto tras otro, y las personas siguiéndolo avanzaron para apoyarlo.
Aparentemente, la caballería había llegado.
Miré hacia Timothy. Él asintió antes de que yo pudiera decir algo. “¡Muy bien, todos! ¡También vamos a atacar!”
“¡Entendido, jefe!”
Suzanne dio un paso al frente con una sonrisa, y nuestro contraataque comenzó.
Yo fui quien derrotó al último de los Lagartos Invernales.
Mi Cañón de Piedra golpeó directamente en la cabeza de la criatura, atravesando el cráneo y esparciendo su contenido en todas las direcciones.
“… Finalmente terminó, ¿eh?”
Solo para asegurarme, miré cautelosamente a mi alrededor. Los cadáveres de Lagartos Invernales yacían esparcidos alrededor de la sala. La gran mayoría de ellos habían sido asesinados por el grupo que se unió a medio camino, pero nosotros habíamos derrotado a una buena cantidad. Más importante, ninguna de las criaturas parecía seguir moviéndose. Me aseguré de revisar el techo, las paredes superiores, y cada potencial punto ciego en la sala, pero no vi nada que pudiera considerarse una amenaza.
Al final, mis ojos se encontraron con los del grupo que había aparecido desde las profundidades de las ruinas. Todo el grupo estaba mirando en nuestra dirección. Algunos cargaban espadas, otros escudos o varas. Por supuesto, ellos tenían que ser aventureros. El hombre de pie en el centro del grupo usando un abrigo azul oscuro definitivamente era un espadachín. Y a juzgar por su reciente actuación, él era uno muy bueno.
Mientras seguía mirando, el hombre en cuestión dejó a su grupo y avanzó rápidamente hacia nosotros. Él no tenía un rostro muy amistoso, y la expresión furiosa en su rostro no ayudaba mucho. Quizás él todavía estaba sintiendo el calor de la batalla.
En cualquier caso, él básicamente había salvado nuestras vidas. Teníamos que expresar nuestro agradecimiento.
Aunque di un paso atrás. En momentos como este, el líder del grupo usualmente manejaba el asunto en nombre de todos. Era más o menos mi culpa que nos hubiéramos encontrado, ya que yo había sido demasiado lento escapando, pero no me correspondía decir algo.
“Hola. Soy Timothy del grupo Flecha Afilada,” dijo Timothy, acercándose al hombre con una sonrisa amistosa. “Muchas gracias por su ayu—¡gah!”
Todo pasó en un parpadeo.
Todavía con furia en su rostro, el hombre lanzó un puñetazo hacia el rostro de Timothy, provocando que cayera al suelo. Gritando de la ira, Suzanne y Sara levantaron sus armas.
“¡No me vengas con esa sonrisa estúpida, bastardo!” gritó el hombre. “¡Sí que tienen agallas robando nuestra presa de esa forma!” Él miró hacia Timothy por un momento, y luego miró hacia el resto de nosotros con una mirada igual de furiosa. La hostilidad en sus ojos casi se veía como sed de sangre.

“¿¡Robarnos su presa!?” gritó Suzanne. “¿Estás bromeando? ¡Esas cosas nos atacaron de la nada! ¡Ustedes nos metieron en esto!”
El hombre dejó salir una risa burlesca. “¡Oh, por favor! ¡Ustedes aparecieron por detrás y trataron de tomar esas escamas mientras nosotros estábamos haciendo todo el trabajo!”
“¡Ni siquiera sabíamos que alguien más estaba realizando un trabajo aquí!”
“¡Les dijimos a toda la maldita ciudad que estaríamos aquí!”
“¡Bueno, nosotros no escuchamos nada de eso!”
El hombre claramente estaba furioso con nosotros, y las personas detrás suyo también se veían molestas. Pero se sentía que no nos estábamos entendiendo.
Aunque, ahora que los veía de cerca, al menos los reconocía. Ellos eran Liderazgo Escalonado, un grupo de aventureros de rango S. Eran un grupo muy competente que estaba asociado con el prominente clan Relámpago. Había escuchado que estaban calificados como el grupo más fuerte de toda la ciudad de Rosenburg.
Naturalmente, este hombre de temperamento extremadamente explosivo era su líder. Por lo que recordaba, su nombre era Soldat Heckler. Él supuestamente era un espadachín altamente hábil del Estilo del Dios del Agua.
“Oh…” Mientras recordaba todo esto, un foco se encendió dentro de mi mente.
Suzanne se dio la vuelta al escuchar mi voz. Todos los demás también se dieron la vuelta. No pude evitar ponerme un poco nervioso. “Rudeus, ¿sabes algo al respecto?”
“Eh… bueno, ahora que lo pienso, escuché algo acerca de que Liderazgo Escalonado había tomado un trabajo de rango S en el Gremio el otro día.”
Flecha Afilada estaba realizando otro trabajo en ese momento, pero… Soldat había estado presumiendo acerca de su próxima misión, y prometiendo que una vez que volviera les contaría a todos sus heroicas hazañas.
Por lo que podía recordar… “Creo que ellos iban a salir a exterminar a un gran grupo de Lagartos Invernales que aparecieron en la Cueva Ilbron…”
“¿¡Cueva Ilbron!? ¿¡Qué!? ¡Eso está a un día de distancia de aquí!” gritó Suzanne.
El rostro de Soldat mostró su furia. “¿Qué demonios? ¡Esta es la Cueva Ilbron!”
“¿¡Acaso estás borracho!? ¡Estamos en las Ruinas Galgau!”
“Cálmate, Suzanne,” dijo Timothy, poniéndose de pie lentamente.
“Timothy… ¿estás bien?”
“Si. Él fue lo suficientemente amable para no golpearme con fuerza. Sara, por favor, baja tu arco.”
Sobando el área alrededor de su cuello con una mano, Timothy gesticuló hacia Sara con la otra. Ella había jalado con fuerza la cuerda de su arco y se veía lista para liberar una flecha en cualquier momento.
“Creo tener una idea de lo que pudo haber pasado aquí,” continuó él con un pequeño suspiro, sonriendo gentilmente hacia el hombre que acababa de golpearlo. “Recuerdo haber escuchado que un gran número de monstruos emergió de la Cueva Ilbron hace algún tiempo, y el grupo que fue enviado a luchar contra ellos fue aniquilado. El único sobreviviente reportó que habían encontrado un nido de Lagartos Invernales en lo profundo de la cueva.”
Cierto. Yo también recordaba esa parte.
La Cueva Ilbron estaba a alrededor de un día de distancia de Rosenburg. Los monstruos que la habitaban en su mayoría era amenazas de rango D o E. Podías encontrar grandes trozos de rocas de sal dentro de ella, así que los aventureros en ocasiones se adentraban ahí para conseguir un poco. Pero recientemente habían llegado noticias de que enormes cantidades de monstruos de rango C habían estado saliendo de la cueva. Cerca había una pequeña aldea, y tampoco estaba muy lejos de Rosenburg. Dados los peligros y la urgencia de la situación, el asunto inmediatamente fue informado al Gremio.
Cuando el primer grupo enviado para controlar la situación fue aniquilado, el relato del sobreviviente acerca de un grupo de Lagartos Invernales instó al Gremio a aumentar el rango del trabajo de B a S. Si bien todos los demás en Rosenburg se acobardaron, el grupo de rango S Liderazgo Escalonado (el cual usualmente se enfocaba en explorar laberintos) valientemente decidió tomar el trabajo.
“Pensé que era extraño encontrar tan pocos monstruos de camino aquí, pero ahora todo tiene sentido. Algunos eventos naturales recientemente deben haber abierto un pasaje subterráneo entre las Ruinas Galgau y la Cueva Ilbron, y todas las criaturas de Galgau se fueron para la cueva.”
Las Ruinas Galgau una vez fueron la fortaleza de un Rey Demonio. El castillo había servido como una base de operaciones para su ejército… el cual cavó túneles desde él en todas las direcciones, usándolos para atacar a la humanidad. Si la Cueva Ilbron en el pasado había sido uno de esos túneles, entonces todo esto encajaba perfectamente. El camino entre las dos debe haber sido sellado durante la guerra, o por alguna clase de derrumbe dentro de los siglos posteriores.
En cualquier caso, una vez que el camino fue reabierto, los monstruos lo siguieron e inundaron la Cueva Ilbron para atacar a presas más débiles. Esa tenía que ser la razón de que casi no los hubiéramos visto en nuestro lado del complejo.
“Entonces… ¿qué? ¿Están diciendo que vinieron aquí por un trabajo distinto?”
“Así es. Si quieres puedes confirmarlo con el Gremio.”
Soldat hizo una mueca, sacudió su cabeza, y escupió hacia el suelo. “Bueno, demonios. Entonces siento haberte golpeado de la nada…”
“Todo está bien. Estabas saliendo del calor de la batalla, y ambos malinterpretamos la situación. Yo también lo siento.”
Yo sentía que nosotros no teníamos nada por lo que disculparnos, pero Timothy se disculpó de todas formas. El hombre tenía su estrategia para el éxito, y se apegó a ella.
“Aun así, estas cosas eran nuestra presa. Ustedes tomen un cadáver; eso es todo. ¿¡Entienden!?”
“Por supuesto.”
Timothy accedió a esto inmediatamente, pero Sara y Suzanne fruncieron el ceño. Aunque no expresaron su descontento. Había una regla no escrita dentro de los aventureros cuando se trataba de esta clase de cosas.
Cuando otro grupo se involucraba en una lucha contra un grupo de monstruos, ese grupo solo se llevaba uno de los cadáveres después de la batalla. Esto era para evitar que los grupos se involucraran deliberadamente en las batallas de otros grupos para asegurarse una parte del botín.
“Una vez que hayan recolectado sus escamas, déjennos la limpieza a nosotros y regresen a Rosenburg. No se preocupen, nosotros sellaremos ese agujero en el fondo de las ruinas de una vez por todas.”
Con eso dicho, Soldat se dio la vuelta y se alejó. Los otros miembros de Liderazgo Escalonado se encogieron de hombros y lo siguieron de regreso a las profundidades de las ruinas. Ellos probablemente primero lidiarían con los cadáveres de los Lagartos Invernales, y después regresarían hasta este lugar recolectando todos los materiales valiosos en su camino. En realidad no era injusto, pero no se sentía muy bien saber que ellos habían sacado ganancias de los monstruos que nosotros habíamos derrotado. En primer lugar, nosotros nunca habríamos estado en peligro si ellos no hubieran estado por aquí. Sentía que merecíamos algo más por daño emocional o algo así.
Aunque, al final del día, definitivamente no valía la pena discutir al respecto con estos tipos. Así que simplemente debíamos guardarnos estos sentimientos encontrados. Genial.
“Muy bien. Reunamos nuestras escamas y salgamos de aquí.” La sonrisa de Timothy era una agotada, y su mejilla ya se estaba comenzando a hinchar.
Todo lo que yo pude hacer fue suspirar y asentir.
Cuando regresamos al Gremio de Aventureros algunos días después, nos encontramos con que una montaña de garras, escamas, y colmillos de Lagartos Invernales ya estaban fuera del edificio. Los miembros de Liderazgo Escalonado todavía estaban en el interior, presumiendo de sus recientes hazañas.
“… ¡Verán, la Cueva Ilbron y las Ruinas Galgau en realidad habían terminado conectadas! ¡Si no fuera por nosotros, esta ciudad ya podría estar siendo abrumada por Lagartos Invernales!”
Soldat, en particular, parecía estar disfrutando mucho su historia. Los otros aventureros en la habitación escuchaban con sonrisas de sospecha en sus rostros.
Por alguna razón, verlo me recordaba a Paul. No se parecían en nada, pero tenía la sensación de que mi padre pudo haber sido así en algún punto de su juventud.
“Vamos a terminar con esto,” murmuró Suzanne, viéndose un poco malhumorada.
Los otros miembros de Flecha Afilada tampoco parecían querer quedarse. Cruzamos el Gremio directamente hacia el mostrador, le entregamos los materiales solicitados a la recepcionista, y después nos dirigimos directamente hacia afuera.
“Bien, Rudeus. Aquí está tu parte. Asegúrate de que esté todo.”
“Claro. Muchas gracias.”
Timothy me entregó una pequeña bolsa llena de escamas de Lagarto Invernal. El trabajo nos había dejado un mal sabor de boca, pero al final del día, habíamos terminado con un muy buen pago. A pesar de todo lo que salió mal, logramos traer de regreso aún más escamas de las esperadas.
Dado el número de Lagartos Invernales que habían sido asesinados, parecía probable que el precio de mercado de sus escamas eventualmente subiera. Por ahora estaba planeando conservarlas en vez de venderlas inmediatamente. Con algo de suerte obtendría una buena ganancia en seis meses. En este momento no estaba gastando mucho dinero, pero nunca hacía daño ahorrar algo más de dinero para un día lluvioso.
“Muy bien, todos. Nos vemos después.”
“… ¡Rudeus!”
Justo cuando me estaba dando la vuelta para marcharme, alguien gritó mi nombre desde atrás. Extrañamente, fue Sara. Ella había extendido su mano un poco en mi dirección; por la mirada en su rostro, parecía ser que ella quería decir algo.
Para ser honesto, yo estaba esperando que fuera alguna clase de despedida sarcástica, pero… “¿Por qué no vienes a la celebración de victoria al menos esta vez?”
“¿Eh…?”
“Ya sabes, la celebración de victoria. Ahora íbamos hacia el bar.”
Por supuesto, no era como si hubiera fallado entendiendo el significado literal de sus palabras. Solo estaba sorprendido que lo hubiera pedido. Cuando un grupo de aventureros terminaba un trabajo que había durado por un par de días o más, ellos comúnmente se dirigían directamente a un bar a beber hasta quedar tirados en el suelo y elogiarse entre ellos. Era una forma de celebrar el hecho de que habías regresado con vida.
Yo siempre me saltaba esos eventos. Cuando regresaba de un trabajo, mi procedimiento habitual era regresar a mi posada, rezar un poco, y después ir directamente a la cama.
Por supuesto, los miembros de Flecha Afilada sabían eso. Ellos sabían que siempre me rehusaba. Necesitaba regresar y decirle a Roxy que me había esforzado al máximo. Esa era la forma en la que había hecho las cosas hasta ahora, y no estaba planeando cambiar mi rutina ahora.
Pero, por alguna razón, terminé asintiendo. “Bien. Supongo que los acompañaré.”
“… ¿De verdad?” Sara parecía desconcertada, incluso aunque ella había sido la que me había invitado. Quizás ella había estado planeando responderme con un insulto ingenioso cuando la rechazara.
“¿Qué? ¿Al final no soy bienvenido?”
“No seas estúpido. Vamos, en marcha.”
En vez de regañarme, ella simplemente sacudió su cabeza por la exasperación y pasó a mi lado por la calle. Mimir y Patrice la siguieron, golpeándome suavemente en los hombros mientras pasaban a mi lado, y Suzanne y Timothy me empujaron desde atrás, viéndose extrañamente felices por todo esto.
En un bar a una buena distancia del Gremio de Aventureros, nosotros seis chocamos nuestras jarras.
“¡Salud!”
“¡Salud!”
Aparentemente, este no era el bar favorito de Flecha Afilada. Estaba asumiendo que lo habían cambiado para reducir las probabilidades de encontrarse con Liderazgo Escalonado. Esos tipos probablemente estarían efectuando su propia celebración muy pronto.
“¿Qué? Rudeus, ¿no vas a beber?” dijo Sara, mirando hacia mi jarra.
“… Bueno, soy menor de edad.”
“Eh, bien. ¿Y eso qué tiene que ver?”
Todos a mi alrededor estaban bebiendo alcohol, pero yo en cambio había optado por un jugo de frutas diluido. Básicamente era la única bebida sin alcohol en los bares del lugar… a menos que fueras un gran fanático de la leche de cabra.
“¿Qué importa si bebemos o no?” dijo Timothy, la única otra persona que había elegido la misma bebida que yo. “Lo importante es que nos estamos divirtiendo.”
“Pfft. Como sea. La verdad no puedes beber, ¿cierto?”
“No, yo no quiero beber. Hay una gran diferencia en eso, sabes.”
“¡Jajaja!” Mimir se echó a reír mientras Timothy se rascaba incómodamente su cuello.
“Oh, santo cielo…” Parecía ser que el estimado líder de Flecha Afilada era débil ante el alcohol, y sus amigos evidentemente nunca le permitían olvidarlo.
Aun así, era muy raro encontrar a alguien en este mundo que no le gustara beber. Ahora que lo pienso, él probablemente era el primer aventurero sobrio que había conocido.
“Bueno, como sea. Solo celebremos el hecho de que todos salimos de ese desastre sin perder a nadie, ¿bien? Normalmente, al menos uno de nosotros habría muerto ahí.”
“Es verdad,” dijo Sara, sonando ligeramente triste. “Fuiste muy afortunado, Rudeus.”
“No estoy seguro de si afortunado es la palabra correcta. Es decir, siento que ustedes me protegieron…”
“Sí, y tienes suerte de que lo hayamos hecho. La mayoría de los grupos te habrían abandonado.”
Hmm. ¿Acaso esta era su forma sutil de decirme que mostrara algo de gratitud? Muy bien. Les debía eso, ¿no? Sí, eso haría.
“Bueno, te lo agradezco mucho,” dije, inclinando ligeramente mi cabeza.
“No me lo agradezcas a mí,” dijo Sara, haciendo un pequeño puchero y tomando un trago de su bebida. “Agradécele a Timothy y Suzanne.”
Suzanne sonrió ante esto y le dio un pequeño codazo a Sara. “Oh, no estoy tan segura de eso. Tú fuiste la que regreso primero, ¿recuerdas? Mimir dijo que era una causa perdida, pero tú insististe que debíamos regresar por él…”
“¡Oye! ¡Ya cállate, Suzanne!” Sara estiró su brazo y trató de hacer callar a Suzanne, pero ella se retorció para evitar su mano. “Escucha, nos ayudaste la última vez, ¿cierto? No me gusta deberles favores a las personas, eso es todo.”
Asentí y aparté la vista de la mirada de Sara. Por pura coincidencia, terminé encontrándome con la mirada de Mimir.
“Eh, oye, para que lo sepas, yo también estoy agradecido,” dijo él un poco incómodo. “No es como si yo hubiera querido dejarte atrás, pero… sabes cómo es, ¿cierto?”
“Sí. Por supuesto.”
La lectura de la situación de Mimir había sido razonable. Y al final del día, él había saltado frente a mí para enfrentar a los Lagartos Invernales, tal como todos los demás. Eso era más de lo que podría haber esperado.
“Bueno, en cualquier caso, todos regresamos en una pieza, y ahora tenemos mucho dinero en nuestros bolsillos. ¡Si me preguntan, eso es lo que importa!” Las palabras de Suzanne volvieron a colocar una sonrisa en los rostros de todos, al menos por un momento.
“Sí… fue una lástima que tuviéramos que toparnos con esos idiotas al final.”
“¿Cuál es su problema? Sé que ellos son el grupo más fuerte de este Gremio, pero son demasiado arrogantes.”
“¡Ellos pasan todo su tiempo explorando laberintos! Tienen agallas para actuar como un montón de héroes ahora. ¡Si un montón de Lagartos Invernales de verdad viniera hacia Rosenburg, el ejército habría enviado una fuerza para luchar contra ellos!”
“Personalmente, yo todavía estoy enojada de que golpeara a Timothy de la nada y de esa forma. ¿Qué clase de líder de grupo golpea a un mago antes de siquiera esclarecer los hechos?”
Con el acto previo terminado, todos rápidamente pasaron a quejarse animadamente acerca de Liderazgo Escalonado. Probablemente era importante para ellos soltarlo todo de esta forma. Timothy de alguna forma había logrado mantener las cosas pacíficas; lo último que Flecha Afilada necesitaba era dejar que sus resentimientos los controlaran y terminar con otra lucha contra Soldat y compañía.
Dicho eso, no tenía ganas de unirme al coro de quejas. Yo no era un fanático de hablar mal de las personas a sus espaldas, especialmente ya que yo había sido una persona de mierda en mi vida anterior. Probablemente Soldat tenía sus propios problemas. Él era un poco idiota, pero al menos estaba esforzándose en su trabajo. Probablemente era por eso que los otros miembros de su grupo solo sacudieron sus cabezas y le siguieron el juego. Él definitivamente había estropeado esa situación, pero no iba a tacharlo de un pedazo de basura irremediable solo porque lo habíamos hecho enojar.
Por supuesto, no sería inteligente decir nada así ahora mismo. Este no era el momento para jugar al abogado del diablo. Yo tenía mi opinión, pero la dejaría para mí.
En vez de unirme a la conversación, me concentré en comer en silencio. El platillo principal era un extraño estofado de frijoles de algún tipo que no podía identificar. Su sabor ligeramente picante estimuló mi apetito, y no mucho después, mi estómago estaba lleno.
“… Bueno, en fin. Espero que pronto podamos volver a trabajar juntos, Rudeus.”
“Sí. Supongo que eres de ayuda.”
“Oh. Claro. Si así lo quieren, estaré feliz de unirme en el futuro.”
Los otros habían estado bebiendo bastante ya por un tiempo. Sus rostros estaban rojos, y parecían estar pasándola muy bien. Estaba feliz de haber venido. Esta clase de cosas eran divertidas. Y necesitaba algo de diversión en mi vida para poder seguir adelante.
Para ser honesto, ahora mismo sentía que estaba atrapado en la rutina… pero al menos estaba vivo. Eso era algo.
“Ah…” Justo en ese momento, la puerta del bar se abrió por completo y tres hombres entraron. Los reconocí inmediatamente. Uno de ellos era particularmente familiar.
“Ah.” Ellos también me habían visto de inmediato.
El líder del grupo caminó en mi dirección con una mirada de irritación en su rostro. Sus mejillas estaban rojas, y no estaba caminando muy derecho. Parecía ser que ya estaba un poco pasado de tragos.
“¡Hola!” El borracho se detuvo en frente de nuestra mesa y la golpeó con su mano.
Era nuestro buen amigo Soldat Heckler.
“… ¿Se te ofrece algo?” dijo Suzanne, con una voz repentinamente fría.
Parecía ser que los demás no se habían dado cuenta de la llegada de Soldat. Entendible, ninguno de ellos se veía muy feliz acerca de ver al hombre del que habían pasado treinta minutos hablando mal.
“Escuchen, yo estaba… bastante cansado en la cueva, ¿bien? Así que pensé… que lo mejor sería venir a zanjar las cosas con ustedes.” Los ojos de Soldat no estaban completamente enfocados, y su voz salía un poco áspera. “Supongo… que me equivoqué en ese momento. Siento eso. No entendí… lo que estaba pasando, ¿saben?”
Aunque, para mi sorpresa, sus palabras estaban cargadas de un cierto arrepentimiento. Los miembros de Flecha Afilada se miraron entre sí a causa de la confusión.
En este punto, Soldat frunció el ceño y apuntó un dedo hacia Timothy. “¡Dicho eso…! No me gusta tu cara, viejo. ¡Sonríes demasiado, maldita sea! ¡Es patético! ¿Simplemente dejas a un hombre golpearte en vez de responder, y después ni siquiera te quejas? Odio esa mierda. ¡Tal vez estabas tratando de calmar las cosas! ¡Bien! ¡Pero en ocasiones un hombre debe luchar!”
“Eh… si, supongo que tienes razón. De hecho, Suzanne siempre me está diciendo lo mismo. Lo tendré en mente.”
“¡Sí! ¡Hazlo! ¡Tenlo en mente!” Soldat golpeó a Timothy en el hombro un poco más fuerte de lo necesario; Timothy sonrió incómodamente y se rascó su cabeza. Suzanne y los demás observaban, totalmente sorprendidos. No creo que nadie hubiera estado esperando que calmara la situación de esta forma. Ciertamente yo no.
Asintiendo satisfecho, Soldat abruptamente se giró en mi dirección. “¡Pantano!”
Levanté mi cabeza, algo sorprendido por ser mencionado. ¿Había hecho algo para hacerlo enojar? “Eh, ¿sí?”
“Timothy es una cosa… pero no puedo soportarte a ti, niño.” El hombre procedió a bañarme con una lluvia de insultos. “¿Qué demonios pasa contigo? ¿Por qué estás tan obsesionado con lo que las demás personas piensen de ti?”
Y continuó.
“¡Dios, y tu sonrisa es malditamente espeluznante! Es decir, ¿se supone que esa es una sonrisa? ¡Esfuérzate un poco, niño! ¡Podemos ver desdén en tus ojos!”
Y no se detuvo.
“¿Te crees el niñito más triste de todo el mundo o qué? ¿¡Ah!?”
El volumen de su voz se fue incrementando mientras continuaba, y no mucho después, estaba abrumando cualquier otra conversación en el bar.
“¿Qué pasa? ¿Van a pelear?”
“¡Jaja! ¡Golpéalo, niño!”
“¡Cállense, idiotas!” rugió Soldat, silenciando a la multitud. “Ahora escucha, Pantano. No eres más que un—”
“Vamos, Sol. Ya detente.” Mientras Soldat se inclinaba hacia el frente para continuar con su regaño, uno de sus amigos que había estado observando desde atrás lo sostuvo de los hombros y lo hizo retroceder.
“¡Vete a la mierda! ¡Este mocoso piensa que nadie en el mundo la pasa peor que él! ¡No sé qué mierda te pasó, Pantano, pero eres malditamente deprimente! ¡No tienes las agallas para enfrentar tus propios problemas! ¿Qué sacas actuando como un arrogante lobo solitario? ¿Crees que las reglas no se aplican a ti o algo así? ¡Bueno, ya tuve suficiente de tu mierda! ¡Me enfermas!”
Sus palabas se sintieron como verdaderas dagas apuñalando mi pecho. En algún punto, mis piernas habían comenzado a temblar; estaba apretando con fuerza mis manos sobre mi regazo. Mi cuerpo estaba temblando. Mi garganta estaba seca. Pero cuando hablé, mi voz salió extrañamente calmada. “Siento eso. No sabía que mi presencia te estaba molestando. Me esforzaré por no volver a estar en la misma habitación que tú.”
Por alguna razón, esto instó a Soldat a golpear nuestra mesa tan fuerte que se rompió en la mitad. Trozos de madera y comida a medio comer volaron por todo el lugar, y mi pocillo de sopa de frijoles rojos se derramó sobre mi regazo.
“¿Qué mierda se supone que significa eso? ¿Estás tratando de hacerme enojar, niño? ¡Siempre eres así! ¡Todo lo que siempre haces es promocionarte, y después actúas como si fueras demasiado bueno para el dinero! Te diviertes actuando como un mártir, ¿eh? ¡Todos necesitamos dinero para sobrevivir, maldita sea!”
No respondí. El silencio me parecía mi única opción. No tenía caso tratar de dialogar con una persona como esta.
“Mierda. Lo siento, él ha bebido demasiado… ¡Ya vámonos, Sol!”
“¡Cádate! ¡Vamos, Pantano! Responde de una maldita vez, ¿quieres? Estás enojado, ¿cierto? ¡Entonces golpéame! ¡Ya párate de ese estanque de lodo quejándote acerca de lo triste que estás! ¡Actúa como un hombre de una vez!”
Miré hacia abajo y esperé a que la tormenta pasara. No tenía caso comenzar una pelea aquí. Dejarme provocar por Soldat no lograría nada. La única forma de lidiar con un borracho es ignorarlo completamente. Solo tenía que soportar esto. La verdad era algo simple.
“¡Sol, ya basta! ¡Estás llevando esto demasiado lejos!”
“¡Suéltame, maldita sea! ¡Oye, Pantano! Te estás divirtiendo, ¿cierto? ¡Si odias tanto tu vida, entonces ve a lanzarte a alguna zanja! ¡Al menos de esa forma no tendré que volver a ver tu cara!”
Los amigos de Soldat lo arrastraron a través de la puerta eventualmente, pero yo no levanté la vista. Simplemente me quedé mirando la sopa en mi regazo, apretando mi reliquia sagrada en mi bolsillo, y manteniendo mi mente totalmente en blanco. Permanecí de esa forma hasta que se había ido y Sara había limpiado la sopa sobre mí.
“Ese tipo es de lo peor,” murmuró ella.
Todo lo que pude hacer fue asentir lentamente.
Sara
Estaba hirviendo de la ira mientras regresaba a mi habitación. En el instante en que estuve adentro, tiré mi arco y mis flechas sobre la mesa, me quité la ropa, y me lancé sobre la cama.
“¡Ese tipo es de lo peor!”
Podía sentir mi rostro teñirse de rojo al recordar a Soldat. ¿En ocasiones un hombre tiene que luchar? ¡Qué montón de mierda! ¡Él no tenía idea de lo mucho que se esforzaba Timothy por todos nosotros cada día! Esa sonrisa era su arma. Suzanne me lo dijo hace mucho tiempo. Ese hombre nunca podría entenderlo. ¿Qué derecho tenía de insultar a quien quisiera?
Quizás había veces donde tenías que plantarte y luchar. Bien. ¿Pero no era el trabajo del líder de grupo prevenir luchas sin sentido y mantener a salvo a aquellos bajo su mando? Soldat de ninguna maldita forma estaba haciendo un buen trabajo en eso. ¿Qué planeaba hacer si terminábamos en una pelea en las ruinas? ¿Pensaba que nos podía matar fácilmente y salirse con la suya? Si era así, ese hombre de seguro era arrogante. Ese lugar era una fortaleza laberinto, y no había bloqueado ninguna de las salidas.
A partir de todo lo que había visto, ese imbécil era el que necesitaba trabajar en sus habilidades de liderazgo, no Timothy.
Y para colmo… ¿por qué diablos tuvo que descargarse con Rudeus? Rudeus había luchado valientemente cuando tuvo que hacerlo. Él se enfrentó solo a todos esos enemigos para darnos el tiempo de escapar. Soldat ni siquiera sabía eso. Él no había visto a Rudeus en acción. ¿Qué le daba el derecho de insultarlo de esa forma?
Seguro, Rudeus algunas veces podía ser irritante. A diferencia de Timothy, él nunca se defendía, y esa sonrisa falsa que siempre mostraba en su rostro me hacía fruncir el ceño cada vez que la veía. Pero, aun así…
En este punto, me di cuenta de que por alguna razón me estaba poniendo del lado de Rudeus. ¿Por qué lo estaba haciendo? ¿Acaso no lo odiaba?
Tal vez no.
No, eso no tenía ningún sentido. Quizás era solo que odiaba más a Soldat. Sí. Definitivamente era eso. Rudeus no era tan malo como Soldat, así que tenía que estar de su lado en esto. Así de simple.
En primer lugar, Rudeus nunca nos despreció de esa forma. Él siempre trataba a Timothy y los demás con un respeto genuino. Y era un mago increíblemente talentoso, pero nunca actuaba como si fuera demasiado bueno para nosotros. Él siempre nos acompañaba en nuestros trabajos, y nos compraba tiempo cada vez que las cosas se volvían peligrosas…
“… Bien, esperen un momento. Eso no está bien.”
Rudeus era un noble de nacimiento. Él no actuaba como uno, pero eso no importaba. Él había nacido con una cuchara de plata en su boca, y solo eso era lo suficientemente malo. Yo odiaba a los niños ricos que querían pretender ser aventureros. Pero también odiaba a los nobles en general. Mi hogar fue destruido a causa de su arrogancia. Ellos no movieron ni un solo dedo para ayudar cuando los monstruos salieron de ese bosque cerca de casa. Nunca enviaron a los caballeros para salvarnos.
Era su culpa que mi mamá y mi papá estuvieran muertos. Los hombres que tenían el deber de proteger nuestra aldea solo… nos dejaron morir.
No había olvidado la desesperación que sentí en ese entonces. Nunca lo haría.
Sí. Es verdad.
Tenía una muy buena razón para odiar a la nobleza. Y Rudeus era un noble, y eso significaba que también lo odiaba.
“… Pero Rudeus luchó por nosotros, ¿no?”
Él luchó contra los Osos Pardos Resplandecientes. Él también luchó contra los Lagartos Invernales. Él nunca huyó para salvarse a sí mismo, incluso cuando pudo haberlo hecho. Él no tenía el deber de protegernos. Ni siquiera era un miembro de Flecha Afilada. Aun así, trató de salvarnos. Él trató de comprarnos tiempo.
Y cuando lo vi luchar por nosotros… corrí de regreso a salvarlo. Porque no quería verlo morir.
No es como si alguna vez hubiera querido verlo muerto. Por supuesto que no. Pero… aún seguía un poco sorprendida por haber regresado a salvarlo.
Si lo odiaba, ¿lo mejor no habría sido dejarlo atrás en una situación como esa?
“… Ugh. Esto apesta.”
Últimamente, cuando miraba a Rudeus, sentía como si el suelo estuviera sacudiéndose bajo mis pies. Yo aborrecía a la nobleza, pero no podía permitirme odiarlo de esa forma. No sabía cómo lidiar con eso. Ya ni siquiera estaba segura de lo que odiaba. Nada tenía sentido.
Pero, al final del día…
Sí, muy bien. Bien. Supongo que debo admitirlo. No odio a Rudeus.
Él era el hijo de un rico idiota, pero había más en él. No lo odiaba. Aunque eso era todo. Eso era lo más lejos que llegaría. Definitivamente no me gustaba ni nada parecido.
No odiar a alguien es muy diferente de querer a alguien. Eso es obvio.
“No me gusta Rudeus para nada.”
Con ese hecho establecido con éxito, me dejé llevar por el mundo de los sueños.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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