La Realidad de la Calamidad
Capítulo 12: La Realidad de la Calamidad
El campo de refugiados era silencioso, y del tamaño de una aldea. Si este fuera el Continente Demoniaco, sería apenas lo suficientemente grande para ser considerado una ciudad, pero no tenía vida. El silencio permeaba el aire, y los residentes del campamento eran pocos en comparación a su tamaño. Podía sentir personas dentro de las grandes casas construidas de forma apresurada, así que el lugar definitivamente estaba habitado, pero a sus residentes ya no les quedaba espíritu.
Me dirigí hacia el centro del campo de refugiados, donde yacía un edificio que se parecía a un Gremio de Aventureros. Este era el cuartel general del campo de refugiados, de acuerdo al letrero que estaba en la entrada. Cuando entré, descubrí que era igual de melancólico.
Tenía un mal presentimiento acerca de esto.
“Rudeus, eso es…” Eris apuntó hacia una hoja de papel. Al principio de la página estaba el nombre Señor Feudal de la Región de Fittoa James Boreas Greyrat, y a un lado, Estado de la Información de Búsqueda, Fallecido o Desaparecido. Debajo de eso estaban los nombres de aquellos que habían desaparecido a causa del incidente, enlistados alfabéticamente por aldea y ciudad.
“Revisemos eso más tarde,” dije.
“Sí.”
La lista de fallecidos era increíblemente larga. Además, el Señor Feudal nombrado al principio del documento no era Sauros. Esas dos cosas me pusieron ansioso mientras nos adentrábamos más en el edificio.
Cuando dimos el nombre de Eris en el mostrador, la mujer de mediana edad en el lugar rápidamente fue hacia la parte de atrás. Después ella regresó, felizmente, y con un hombre y una mujer detrás. Sus rostros eran familiares. Uno de ellos era un hombre de cabello y barba blanca, usando un traje que se veía un poco más fino que el de una persona normal. Era Alphonse, el mayordomo de la casa Boreas. La otra persona tenía la piel de un color café chocolate y estaba usando un traje de espadachín.
“¡Ghislaine!” Eris tenía una expresión de felicidad pura en su rostro mientras corría hacia la mujer. Si ella hubiese tenido una cola, estaría agitándose de un lado a otro.
Yo también estaba feliz. No había escuchado ninguna noticia de Ghislaine todo este tiempo, pero se veía bien. Tal vez la razón por la que Paul no había escuchado nada sobre ella fue debido a un desfase en el flujo de información.
Ghislaine miró hacia el rostro de Eris y sonrió ampliamente. “Eris, no, Eris-sama, estoy feliz de que haya regresado a salvo—”
“… Está bien, puedes llamarme solo Eris.”
Ghislaine se vio feliz por un momento, pero muy pronto, su expresión se oscureció. Incluso Alphonse estaba mirando hacia ella con lástima. No puede ser… pensé mientras una sensación de inquietud crecía dentro de mí.
“Eris… vamos a hablar adentro.” La voz de Ghislaine era seria. Su cola estaba de punta. Su expresión no era la de alguien que simplemente estaba feliz a causa del regreso de Eris. Ella estaba nerviosa.
“Sí, bien.” Eris vio la mirada en el rostro de Ghislaine y pareció entenderlo. Ella siguió a Ghislaine a lo profundo del edificio.
Cuando yo traté de seguirlos, Alphonse me detuvo y dijo, “Rudeus-sama, por favor, espere afuera.”
“¿Eh? Ah, entiendo.” Supongo que tenía sentido. Yo en realidad solo era un empleado, así que tal vez no tenía permitido escuchar conversaciones importantes.
“No, Rudeus también vendrá,” dijo Eris con un tono firme, uno que no recibiría oposición.
“Si eso es lo que desea, Eris-sama.”
Los labios de Eris se cerraron más fuerte de lo usual, con sus manos apretadas con tanta fuerza a su lado que se estaban volviendo blancas.
Atravesamos silenciosamente un corto pasillo y entramos a lo que parecía ser una sala de reuniones. Había un sillón en medio, y un florero en la esquina de la habitación que contenía una flor Vatirus. El otro extremo de la habitación estaba pobremente amueblado y solo contenía un escritorio de trabajo barato.
Eris no esperó la sugerencia para sentarse en el sillón. Ella agarró mi mano y me arrastró para sentarme a su lado. Ghislaine, como siempre, tomó su posición en la esquina de la habitación. Alphonse se paró frente a Eris e hizo una reverencia hacia ella de la forma tradicional de un mayordomo.
“Bienvenida a casa, Eris-sama. Ya había recibido la noticia de que venía en camino y esperé pacientemente por su—”
“Ya basta de cortesías y solo dilo. ¿Quién murió?” lo interrumpió Eris. Ella hizo la pregunta directamente, sin ninguna intención de suavizar la crudeza de sus palabras. Ella se sentó erguida, con una mirada seria, pero yo sabía que había ansiedad en su atormentado corazón. Sobre todo, porque ella estaba apretando mi mano con mucha fuerza.
“Acerca de eso…” la respuesta de Alphonse fue evasiva.
A juzgar por su comportamiento, Sauros probablemente estaba muerto. Eris era una niña de su abuelo. Ella imitaba cada uno de sus gestos. Si él estaba muerto, eso la lastimaría enormemente.
Alphonse tuvo que esforzarse mucho para sacar las palabras. “Sauros-sama, Phillip-sama, e Hilda-sama… Los tres están muertos.”
En el segundo que escuchamos esas palabras, sus dedos aplastaron mi mano. El dolor recorrió mi brazo, pero fueron las palabras de Alphonse, más que el dolor, lo que me dejó aturdido. Tenía que ser un error, ¿verdad? No había pasado tanto tiempo. Ni siquiera habían pasado tres años. O tal vez sería más correcto decir que pronto se cumplirían tres años completos.
“No… no hay duda de eso, ¿cierto?” Hubo un temblor en la voz de Eris cuando hizo la pregunta.
Alphonse asintió. “Phillip-sama e Hilda-sama fueron teletransportados juntos y fallecieron en la Zona de Conflicto. Ghislaine confirmó esto.”
Ghislaine asintió con su cabeza.
“Es cierto… ¿Hacia dónde fue teletransportada Ghislaine?”
“El mismo lugar que a Phillip-sama. La Zona de Conflicto,” dijo brevemente Ghislaine.
Mientras estuvo avanzando a pie a través de la Zona de Conflicto, Ghislaine de casualidad encontró los cuerpos de Phillip e Hilda. Eso fue todo lo que dijo. Ella no explicó en qué condiciones estaban sus restos o cómo exactamente los había encontrado, pero a juzgar por la expresión en su rostro, era malo. ¿Era por la condición de sus cuerpos o la forma en que habían muerto? ¿O ella vio algo que la hizo querer darse la vuelta? ¿Había escuchado algo que la hizo querer cubrirse sus oídos?
Eris hizo un sonido casi imperceptible de jadeo, pero su mano estaba temblando mientras apretaba la mía. “¿Y qué hay de mi abuelo?”
“… Él fue forzado a tomar la responsabilidad por el Incidente de Desplazamiento de Fittoa, y fue ejecutado.”
“Eso es absurdo,” dejé salir las palabras sin pensarlo. “¿Qué ganarían con ejecutar a Sauros-sama?”
¿Él fue forzado a tomar la responsabilidad por un desastre natural, y ejecutado? Eso era ridículo. No había nada que pudiera haber hecho al respecto. ¿O esperaban que él lo hubiera detenido antes de que ocurriera? Había ocurrido repentinamente y sin advertencia. ¿Quién tendría responsabilidad por algo así?
“Rudeus, siéntate.”
“…”
Eris jaló de mi mano y me obligó a regresar a mi asiento. Aparentemente, yo en algún momento me había puesto de pie. Había muchos sentimientos acumulándose dentro de mi cabeza, los cuales no podía expresar en palabras. Tal vez era el dolor extremo que los volvían incoherentes. Me dolía la mano.
No. A decir verdad, lo entendía. Incluso si no hubo advertencia previa, incluso si no pudo haber sido prevenido, habían muerto personas. Campos y cosechas habían desaparecido. Las pérdidas eran incalculables. Las personas estaban llenas de descontento y necesitaban un chivo expiatorio. Incluso en mi vida anterior en Japón, el Primer Ministro tomaría la responsabilidad renunciando inmediatamente si algo vergonzoso sucedía.
Al morir, Sauros se había llevado consigo el descontento de la gente. Alguien capaz podría tomar su lugar. Al menos entonces, las personas podrían encontrar algo de alivio.
Aunque no era solo eso. Estaba seguro de que alguna clase de lucha por el poder entre los nobles estaba involucrada. No tenía idea de cuánto poder había poseído el viejo Sauros en términos de autoridad, pero debe haber sido suficiente para que estuviera garantizada su muerte con su caída.
Podía racionalizarlo. Podía. Pero entonces, eso solo nos traía a nuestra situación actual. A un campo de refugiados sumido en el silencio. A un cuartel general prácticamente desierto. No había señales de que el país estuviera tratando de restaurar seriamente la Región de Fittoa. Si Sauros siguiera con vida, tal vez él habría tomado medidas más serias. El viejo era útil precisamente en esta clase de situaciones.
Pero no —eso era solo una fachada. Lo que me importaba eran los sentimientos de Eris. No podía quedarme tranquilo cuando pensaba sobre cómo ella debe estar sintiéndose al escuchar que ya no le quedaba familia. No sabía cuándo habían sido reportadas las muertes de Phillip e Hilda. Pudo haber sido antes o después de la muerte de Sauros. Pero Sauros al menos había estado vivo —y había era la palabra clave. No había habido la necesidad de matarlo.
¿Cuántas personas creían que habían muerto en este desastre —en el Incidente de Desplazamiento? Cientos de miles, un número incalculable, ¿y aun así ellos mataron a propósito a un hombre que había regresado con vida? ¿Eris había recorrido todo este camino de regreso a casa solo para enterarse de eso?
Ah, mierda. No podía pensar con claridad. Me dolía la mano.
“Rudeus-sama, entiendo cómo se siente, pero… este es el estado actual del Reino de Asura.”
¡Alphonse, el amo que servías fue asesinado! ¡Ghislaine, el hombre que salvó tu vida fue asesinado! pensé. Esas eran las cosas que quería decirles.
Aun así… las palabras no salieron.
Principalmente porque Eris no dijo nada. No tenía caso que yo hiciera un alboroto. Incluso aunque me habían acogido, y estábamos emparentados, Sauros aún había sido un extraño para mí. Si su familia no iba a decir nada, ¿qué caso tenía que yo me quejara?
“… Entonces, ¿qué se supone que haga?” En una muestra de tranquilidad poco característica, Eris no atacó ni gritó.
“Pilemon Notos Greyrat-sama dijo que la recibiría como su concubina, Eris-sama.”
Incluso yo podía sentir la sed de sangre que salió repentinamente de Ghislaine. “¡Alphonse, bastardo! ¿¡De verdad quieres que ella acepte esa oferta!?” rugió ella hacia él tan ferozmente que pensé que mis tímpanos se romperían. “¡Estoy segura de que recuerdas lo que dijo!”
Alphonse mantuvo la calma incluso frente a la furia de Ghislaine. “Aun así, si fuéramos a pensar en el futuro de la Región de Fittoa, un poco de incomodidad es—”
“¡Como si ella pudiera llegar a ser feliz casada con un hombre así!”
“Él es basura, pero tiene un apellido distinguido. Hay muchos matrimonios no deseados que han dado paso a la felicidad,” dijo Alphonse.
“¡No me importa cuántos han sido! ¿¡Ni siquiera te importa Eris!?”
“Estoy pensando en la familia Boreas y la Región de Fittoa.”
“¿¡Entonces planeas sacrificar a Eris por eso!?” rugió de vuelta Ghislaine.
“De ser necesario, sí.”
Yo observaba sorprendido mientras ambos de pronto comenzaban una discusión. Eris se puso de pie antes de comprender lo que estaba pasando. Ella soltó mi mano y cruzó sus brazos sobre su pecho, con sus piernas bien abiertas y su mentón levantado.
“¡Suficiente!”
Su voz fue lo suficientemente fuerte para que Ghislaine tuviera que cubrirse sus oídos. Este era todo el poder de los pulmones de Eris —uno que no había escuchado últimamente. Sin embargo, esa era toda la energía que parecía tener.
“Solo… déjenme sola. Quiero pensar.” Ambos terminaron desconcertados a causa de cuán desanimada sonaba su voz.
Alphonse fue el primero en marcharse. Se notaba la vacilación de Ghislaine mientras miraba hacia Eris, pero se fue.
Solo quedaba yo.
“Eris… um…”
“Rudeus, ¿no me escuchaste? Déjame sola.” Su tonó no dejaba espacio para la discusión.
Me sentí un poco desconcertado. Esta probablemente era la primera vez en estos últimos años que Eris me había alejado de esta forma.
“Bien, lo… entiendo.” Mis hombros se desplomaron mientras veía a Eris darme la espalda. En el segundo que dejé la habitación y cerré la puerta, juraría que escuché un llanto.
Alphonse había preparado una habitación para nosotros. Había cuatro de ellas, estrechas y ubicadas en una casa cerca del cuartel general, probablemente para los refugiados. Llevé mi equipaje hacia una de ellas y dejé el de Eris en la habitación contigua a la mía. Me cambié mi ropa de viaje a una para recorrer el lugar. Coloqué mi vieja túnica parchada sobre la cama y salí de la habitación.
Regresé al cuartel general. Quería hablar un poco más con Alphonse y Ghislaine, pero no los encontré. No tenía la fuerza de voluntad para buscarlos, así que en cambio miré hacia el tablón de anuncios. El mensaje de Paul estaba colocado ahí, el que había visto numerosas veces durante los últimos meses. Busca en el Continente Central o la región del norte, decía. Fue escrito cuando yo tenía, ¿cuántos, diez años? Yo pronto cumpliría los trece. El tiempo de seguro había pasado rápido.
Mis ojos revisaron la lista de fallecidos y desaparecidos. Se posaron en la sección titulada Aldea Buena. Los nombres de las personas que conocía estaban enlistados en una columna dentro de la lista de personas desaparecidas. Más de la mitad estaban tachados. Un vistazo a la columna de los fallecidos reveló que los mismos nombres habían sido escritos ahí. Aparentemente, cuando sus muertes eran confirmadas, sus nombres eran tachados y agregados a la lista de fallecidos. Había un poco más nombres en la columna de desparecidos que en la de fallecidos, pero la lista de los fallecidos estaba repleta.
Vi el nombre de Laws escrito en la columna de personas desaparecidas con una línea a través de él, lo que me hizo fruncir mis cejas. Había escuchado de parte de Paul que Laws estaba muerto. Aunque no había escuchado los detalles de su muerte.
Entonces, justo debajo, lo vi. Ahí, en la columna de personas desaparecidas, estaba el nombre de Sylphie. Había una línea tachándolo.
Pump. Mi corazón latió con fuerza.
No puede ser, pensé mientras revisaba la columna de los fallecidos. No vi su nombre cerca del de Laws. Comencé en la cima y revisé cuidadosamente hasta el final, pero su nombre no estaba.
“Eh, um, hay una línea tachando este nombre, pero ¿no está en la lista de fallecidos…?” le pregunté a un miembro del personal, expresando mi duda.
“Sí, esa es una de las personas que sea ha confirmado como sobreviviente.”
Cuando escuché esas palabras, algo dentro de mi pecho bajó de golpe. Era como si mi corazón hubiese caído a través de mi estómago hasta llegar a mi intestino. Así de aliviado me sentía de saber que Sylphie seguía con vida.
“¿Entonces sabe cómo contactarlos?” pregunté.
“Si no ha venido en persona a nuestro cuartel general, entonces me temo que no.”
“¿Podría revisarlo por mí? El nombre es Sylphiette.”
“Por favor, espere un momento.”
La búsqueda le tomó alrededor de veinte minutos.
“Lo siento mucho, pero no tenemos registrada su información de contacto.”
“Oh, entiendo…”
Entonces había dos posibilidades. Ella aún no se había asentado, por lo que todavía no tenía información de contacto para dar, o alguien más la había visto y actualizado la lista, por lo que su información de contacto no había sido registrada. Existía la posibilidad de que hubiese habido un error, pero no creía que fuera eso. Había una probabilidad extremadamente alta de que Sylphie hubiera sobrevivido. Por el momento, debería estar feliz solo por eso.
Por supuesto, también estaba preocupado. Por ejemplo, sobre su color de cabello. Era de un tono un poco diferente al de los Superd, pero aun así era el mismo color en general. De acuerdo al Dios Humano, la maldición era una que solo se aplicaba a la Tribu Superd. Aun así, existían muchas personas crueles alrededor del mundo. Ella podría estar ahí afuera en algún lugar, llorando debido a un comentario sobre su cabello…
No. Paul había dicho que Sylphie podía usar magia de sanación sin la necesidad de un encantamiento. Eso significaba que ella tenía la suficiente fuerza como para sobrevivir por su cuenta. Tal vez ella estaba igual que yo, trabajando como una aventurera. Tal vez estaba buscando a su familia, sin estar al tanto de que ya habían fallecido. De hecho, si ella había sobrevivido al incidente, esa era la posibilidad más probable. Solo rezaba para que Sylphie no se hubiese convertido en una esclava o algo así.
Por el momento, me tomé la libertad de tachar los nombres de Lilia y Aisha de la lista de desaparecidos. Ya había una línea a través de mi nombre. Ellos habían escuchado que Eris estaba de camino aquí, así que probablemente ya sabían de mí.
Dentro de la familia de Paul, el único nombre que permanecía era Zenith Greyrat, lo cual significaba que ella aún no había sido encontrada. Tal vez le preguntaría al Dios Humano la próxima vez que apareciera en mis sueños.
Cuando terminé de revisar el tablón de anuncios, Eris aún no había salido de la habitación. Ella normalmente se recuperaba muy rápido. Esta era la primera vez que la había visto preocupada por algo. Pero habíamos viajado un largo camino para llegar aquí, y ahora que habíamos llegado a casa, no había familia o un hogar que le diera la bienvenida. Tal vez eso era suficiente para abrumar a una persona tan fuerte como Eris.
Quizá debería regresar y confortarla, pensé. No, esperemos un poco más.
Decidí regresar al edificio donde había dejado nuestro equipaje. Supuse que encontraría algo en lo que mantenerme ocupado, aunque no tenía ninguna idea de en qué. Tal vez solo descansaría un poco.
Alphonse me llamó mientras me preparaba para salir. Él me trajo a una habitación ubicada en el cuartel general del campo de refugiados y tomó asiento frente a mí. A mi derecha se sentó Ghislaine. La única razón por la que ellos dos estaban sentados probablemente era porque Eris no estaba con nosotros. A diferencia de mí, ellos parecían entender la jerarquía amo/sirviente.
“Ahora bien, Rudeus-sama, por favor, proporciónenos un reporte detallado.”
“¿Un reporte?”
“Sí, acerca de lo que han estado haciendo estos últimos tres años.”
“Ah, bien, entiendo.”
Le conté que habíamos sido teletransportados hacia el Continente Demoniaco y que conocimos a Ruijerd. Que nos registramos como aventureros y usamos eso para ganarnos el sustento diario mientras íbamos de ciudad en ciudad. Le conté acerca del incidente en el Gran Bosque. Después le conté que nos encontramos con Paul y su Escuadrón de Búsqueda y Rescate de Fittoa, y que en ese momento fue cuando nos enteramos de la situación en casa. Le conté que nos dirigimos hacia el norte mientras buscábamos información, y acerca de los eventos que ocurrieron en el Reino de Shirone. Traté de ser tan conciso como pude, manteniendo la conversación centrada en Eris.
Alphonse escuchó en silencio, pero cuando le dije que nos habíamos separado de Ruijerd, él habló. “¿El hombre que los escoltó de regreso a casa?”
“Sí, él fue de gran ayuda para nosotros.”
“¿De verdad? Una vez que las cosas se estabilicen, me gustaría proponerle a Eris-sama que lo recompensemos oficialmente por su ayuda.”
“Él no es del tipo de personas que aceptarían algo así.”
“Ya veo.” Alphonse asintió y miró hacia mí en silencio. Sus ojos eran los de un hombre cansado. “Bueno, Rudeus-sama… de aquellos que sirvieron a Sauros-sama, solo quedamos nosotros tres.”
“¿Qué hay de las otras sirvientas?” pregunté.
“A juzgar por el hecho de que no han regresado, ya sea están muertas o han regresado a su hogar.”
“Ah, ya veo.” ¿Entonces incluso las chicas con orejas de gato murieron? O tal vez algunas de ellas regresaron a su hogar en el Gran Bosque.
“Y nuestro señor las trató muy bien. Qué lamentable.”
“Asumo que al final no era más que una relación financiera.” Cuando dije eso, la cara de póker de Alphonse se cayó un poco. Mis palabras pueden haber sido un poco duras, pero estaba seguro de que era verdad.
“A causa de su juventud, vacilé a la hora de decidir si debía o no incluirlo en esta conversación. Pero si puede responder de esa forma, estoy seguro de que es más que capaz. Usted protegió a Eris-sama y la regresó aquí sana y salva. Como una forma de reconocer sus logros, le damos la bienvenida como un vasallo de la familia Boreas Greyrat.”
¿Un vasallo? ¿Entonces de eso se trataba esta reunión?
“Por lo tanto, estaré realizando esta reunión como una entre vasallos. Asumo que no tiene problemas con esto, ¿o sí?”
¿Una reunión? Estaba seguro de que probablemente ellos tuvieron de estas reuniones incluso antes de que yo fuera enviado para ser el tutor de Eris. También estaba seguro de que Ghislaine no había sido incluida en ese entonces. Ahora mismo solo había tres de nosotros, pero muchos vasallos indudablemente se habían reunido en el pasado para tales reuniones.
“Muchas gracias. ¿Cuál es el asunto a tratar?” No tenía la intención de pasar por una charla vacía, así que fui directamente al grano. Además, Phillip y Sauros ya no estaban con nosotros. Era obvio de quién íbamos a estar hablando.
“Es sobre Eris-sama.”
¿Ven? Justo lo que dije.
“Específicamente, me gustaría hablar sobre su futuro.”
“¿Su futuro?” repetí.
Eris había regresado a su hogar, pero no quedaba nada aquí. No tenía familia o casa. Ella no podía regresar a la vida que había disfrutado en el pasado.
“Si bien es cierto que Sauros-sama y Phillip-sama han fallecido, la propia familia Boreas no ha sido completamente destruida, ¿correcto? Al menos se le puede proporcionar un lugar para vivir, ¿no?” pregunté.
“James-sama estaría preocupado por los rumores. Creo que probablemente se rehusaría a acoger en su casa a Eris-sama.”
James… En otras palabras, el tío de Eris, ¿cierto? El actual Señor Feudal. Si a él le preocupaba tanto lo que dirían las personas, entonces de seguro no querría tener relación con alguien como Eris. Sus modales eran poco confiables, y no encajaba muy bien en la imagen de una señorita noble. James supuestamente también estaba acogiendo a los hermanos de Eris, y muy probablemente también algunos primos. No era difícil imaginar a Eris causando un alboroto con uno o más de ellos.
“Incluso si él estuviera dispuesto a acogerla, es incierto si los otros nobles la aceptarían o no como una de ellos. Tampoco puedo imaginarla realizando los deberes de una sirvienta. Por lo tanto, voy a dejar de lado esa idea por completo.”
Asentí ante sus palabras. Él tenía razón. Eris había madurado un poco, pero su temperamento salvaje era el mismo de siempre.
“A continuación, me gustaría discutir la oferta de Pilemon Notos Greyrat. Él dijo que, cuando Eris regresara a casa, si ella no tenía otro lugar al cual ir, él estaría dispuesto a darle la bienvenida como una de sus concubinas.”
Pilemon —mi tío y el hermano menor de Paul. Él era el actual líder de la familia Notos. Tenía la sensación de que al viejo Sauros no le agradaba para nada.
Cuando miré hacia Ghislaine, vi que ella tenía sus cejas fruncidas y sus ojos cerrados.
“No es una mala opción,” dijo Alphonse. “Pero hay algunos rumores problemáticos sobre él.”
“¿Rumores problemáticos?” pregunté.
“Si, acerca de congraciarse con el Primer Ministro Darius, quien este último tiempo ha estado ganando poder político rápidamente.”
¿Por qué eso era problemático? ¿No era normal en las personas poderosas congraciarse con aquellas que poseían más influencia que ellas?
“Darius-sama ha estado ganando poder durante las últimas décadas, y apoya la ascensión al trono del Primer Príncipe. Él también es el responsable principal del exilio del país de la Segunda Princesa.”
No tengo idea de qué estás hablando cuando de pronto mencionas Primero esto y Segundo aquello, pensé.
“Pilemon-sama en el pasado estuvo dentro de aquellos que apoyaban a la Segunda Princesa, pero…”
“Pero cuando ella fue exiliada del país, ¿su grupo perdió todo su poder?” supuse.
“Precisamente.”
En otras palabras, el jefe de su lado perdió y ahora él estaba ideando un plan para tratar de cambiar al bando ganador. “No veo el problema,” dije.
“Rudeus-sama, ¿recuerda ese incidente de secuestro de hace algún tiempo?”
“¿Incidente de secuestro?”
“En el cual había secuestradores reales tras Eris-sama.”
Hablaba del plan de secuestro que yo había propuesto.
“Quien estuvo detrás de ese crimen fue Darius-sama,” dijo Alphonse.
“… Mm.”
“Darius-sama solo ha estado una vez en la Región de Fittoa, y en ese momento, solo le tomó un vistazo para desarrollar un profundo interés por Eris-sama.”
“¿Se refiere en un sentido sexual?” pregunté.
“Por supuesto.”
Entonces, la verdad era revelada después de todos estos años. No —él probablemente ya había sido identificado como el culpable en ese entonces, pero no se pudieron permitir acusarlo debido a lo poderoso que era.
Me pregunto por qué Sauros se había negado a dejarle tener a Eris. ¿Fue porque odiaba a Darius? El viejo había sido del tipo que dejaba que sus sentimientos personales condujeran sus acciones. Bueno, fuera cual fuera la causa de su decisión, ahora ya no tenía mucha importancia.
“Si Pilemon-sama tomara a Eris-sama como su concubina, él probablemente encontraría alguna excusa para ofrecérsela a Darius-sama.”
Hmm, así que Darius había sido el noble pervertido todo este tiempo. Aparentemente, había muchos así en el Reino de Asura. Es verdad, él tenía buen gusto si le interesaba Eris, aunque ese gusto era lo único que no era terrible sobre él.
“Bueno, vamos a rechazar esa idea, ¿no?”
“No exactamente. Si bien yo no puedo evitar hacer una mueca ante la idea del propio hombre, Darius-sama tiene la mayor influencia dentro de la capital ahora mismo. A Eris-sama no le gustará, pero garantizaría su posición y la comodidad de su vida.”
“Pero…”
“Y si ella fuera a hacer alguna petición egoísta, él de seguro la escucharía. Por ejemplo, que ella pidiera la construcción de una aldea en la Región de Fittoa para su gente.”
Ahora lo entendía. Si ella se convertía en una mujer poderosa, entonces sería capaz de utilizar su dinero e influencia. Aun así, no me gustaba la idea de Eris siendo de ese pervertido. “¿Cuáles son nuestras otras opciones?”
“En cuanto a los otros nobles… Sin Sauros-sama ni Phillip-sama, Eris-sama no tiene ningún valor como la hija de una familia noble.”
Valor, ¿eh? Quizás así era como lo veían ellos. A mis ojos, Eris ya tenía mucho valor por sí sola.
“Rudeus-sama, ¿cuál cree que es la mejor ruta a tomar?” preguntó Alphonse.
“Antes de dar mi opinión, ¿puedo saber lo que piensa Ghislaine?” Aún no me había decidido.
“Creo que Eris-sama debería quedarse con Rudeus.”
“¿Conmigo?”
“Tú eres el hijo de Paul. Zenith también formaba parte de una familia noble poderosa en Millishion. Con tu linaje y pasado, deberías ser capaz de ganarte un lugar dentro de la nobleza de Asura.”
Yo no estaba tan seguro de eso. Miré hacia Alphonse para medir su reacción.
“No es tan descabellado. Paul-sama ha logrado mucho durante este incidente. Si usted utiliza eso a su favor, debería ser capaz de consolidar algo de poder e influencia. No obstante, que el Señor Feudal le permita gobernar la Región de Fittoa sería mucho más difícil. No puedo imaginar a Pilemon permitiendo que un hijo de Paul-sama tenga algo de poder. Tampoco puedo imaginar que James-sama y Darius-sama miren con buenos ojos que Eris-sama se case con la familia de otra persona influyente.”
No, yo no lo creía. Aun así, más o menos entendía a dónde quería llegar Alphonse. Él estaba pensando en cómo asegurar al final la restauración de la región.
“En ese caso, Rudeus simplemente debería llevarse a Eris-sama y escapar,” dijo Ghislaine.
“¿Y entonces qué pasa con la Región de Fittoa?” preguntó Alphonse.
“Tú encárgate de eso,” respondió fríamente Ghislaine. Tal vez ella y Alphonse no se llevaban bien en un nivel fundamental.
“¿No sería la realización de nuestro mayor anhelo si Eris-sama toma el control de la tierra que Sauros-sama amó tanto?”
“Ese es tu mayor anhelo. No me metas en eso. Yo solo quiero que Eris-sama sea feliz.”
“¿Y crees que ella va a ser feliz si huye con Rudeus-sama?”
“Más feliz que siendo forzada a casarse con Pilemon,” argumentó Ghislaine.
“¿Y qué hay de las personas de la región?”
“No me importan. Desde un comienzo nunca se esperó que Eris-sama lidiara con ese tipo de asuntos.”
Parecía ser que nuestro grupo de vasallos estaba dividido. Alphonse quería que Eris siguiera los pasos de Sauros y Phillip y se hiciera cargo de la región. Si eso requería que ella soportara vivir con un pervertido, solo tenía que hacerlo. Ghislaine, por otro lado, solo quería que Eris fuera feliz. De acuerdo a ella, Eris debería abandonar su poder político y a su familia para fugarse conmigo.
Personalmente, me inclinaba hacia la forma de pensar de Ghislaine. No era lógica; era completamente emocional. Aun así, yo no quería que una chica que apreciaba fuera poseída por un cerdo. Si esas eran nuestras opciones, entonces estaríamos mejor fugándonos. No me importaban las luchas por el poder.
Entendía lo que Alphonse estaba diciendo, y por qué creía que era importante. Es solo que no estaba de acuerdo con él.
“Tal parece que estamos en un punto muerto,” murmuré. Y cuando lo hice, los dos que anteriormente habían estado discutiendo miraron en mi dirección.
“¿A qué se refiere?” preguntó Alphonse.
“Sea lo que sea, Eris es quien tiene que decidir. No tiene caso que nosotros lo discutamos. Así que, busquemos un tema de conversación más constructivo. ¿No hay algo más?”
Alphonse miró hacia mí, perplejo. Ghislaine también se volvió a quedar en silencio.
“Si no lo hay, entonces me voy a descansar.”
Y así, la reunión terminó.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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