El Segundo Punto de Inflexión
Capítulo 9: El Segundo Punto de Inflexión
La Mandíbula Inferior del Wyrm Rojo era una quebrada con un camino que se extendía directamente a través de las montañas. El camino no era tan recto como la Carretera de la Espada Sagrada, pero tampoco se dividía o cambiaba de dirección. Era un territorio entre las fronteras que no se lo había adjudicado nadie. Una vez que pasáramos a través de él, estaríamos en el Reino de Asura.
Estábamos de muy buen ánimo, sintiendo el final de nuestro largo viaje. Estábamos un poco preocupados porque no sabíamos cuánto había cambiado nuestro hogar, pero también estábamos comenzando a sentir una sensación de logro. Se podría decir que bajamos la guardia.
Fue por ese camino que ellos aparecieron, caminando con un paso seguro desde la dirección opuesta. Ellos no estaban montando caballos, ni estaban sentados en un carruaje; solo estaban caminando. Había un hombre con el cabello plateado y ojos dorados que no usaba nada parecido a una armadura, solo un abrigo blanco modesto fabricado de alguna clase de cuero. Mi impresión de él era simplemente que tenía una mirada peligrosa en sus ojos, y eso era todo. Sus irises eran lo suficientemente pequeñas para ver el blanco por todo su alrededor.
Mis ojos estaban más atraídos por la otra persona, una joven de cabello negro que lo seguía de cerca. Al realizar una inspección más detallada, su cabello tenía un color más bien castaño oscuro, un color un poco ceniza. Yo usualmente no recordaba a las personas por su color de cabello, pero no debería haber sido difícil recordar a alguien con el cabello de un negro puro. Excepto que no podía recordar a nadie así.
Había otra razón por la que esta chica llamaba mi atención. Ella tenía una máscara puesta sobre su rostro. Era de un blanco puro con nada dibujado sobre ella, una máscara con absolutamente ninguna decoración. No había nada particularmente destacable en ella, pero cuando la veías, nunca la olvidarías. Si fuera a compararla con algo, sería a una de las mascarillas faciales del mundo de mi antigua vida. Ya que destacaba tanto, dudaba que fuera algo de moda.

Ya que yo estaba tan cautivado por la apariencia de esta chica —bueno, no tan cautivado— no me di cuenta de que Ruijerd estaba sentado en el asiento del conductor con su rostro completamente pálido. Eris estaba igual. Con cada paso que daba el hombre, acercándolo más y más, su rostro se endurecía, y su agarre de la empuñadura de su espada era tan fuerte que sus manos se pusieron blancas.
Cuando el hombre nos vio, él inclinó su cabeza con curiosidad.
“¿Mm…? Tú… ¿eres un Superd?”
La incertidumbre surgió dentro de mí cuando vi sus ojos, con sus pequeños irises entrecerrándose. Ruijerd se había afeitado todo su cabello y la joya en su frente estaba oculta. ¿Cómo lo supo el hombre? ¿Acaso Ruijerd exudaba alguna clase de aroma que lo delataba? Mientras consideraba la posibilidad, me di la vuelta para mirar hacia Ruijerd.
“¿Es él un cono… cido…?” Mi pregunta fue interrumpida a la mitad por la expresión en el rostro de Ruijerd. Su piel blanca estaba aún más pálida de lo usual, cubierta de sudor frío. Su mano estaba temblando mientras sostenía su lanza. Esa expresión… sabía lo que era.
Miedo.
“Rudeus, hagas lo que hagas, no te muevas. Eris, tú tampoco.” La voz de Ruijerd temblaba.
Yo aún no tenía idea de lo que estaba pasando, pero asentí en silencio. El rostro de Eris estaba completamente rojo y se veía como si estuviera a punto de saltar hacia el frente en cualquier momento. Sus brazos y piernas estaban temblando. ¿Acaso los dos habían conocido a este hombre en algún momento, cuando yo no estaba prestando atención?
“¿Mm? Esa voz… ¿Eres Ruijerd Superdia? No te reconocí al principio sin tu cabello. ¿Qué estás haciendo aquí?”
El hombre se nos acercó casualmente. Ruijerd preparó su lanza en su mano. Por capricho, decidí usar mi ojo demoniaco.
El cuerpo del hombre se fragmenta en múltiples imágenes.
Había tantos de ellos que no podía ver la silueta de su cuerpo de forma nítida. ¿Qué demonios estaba pasando?
“¿Mm? La chica con el cabello rojo… Eris Boreas Greyrat, ¿eh? Y el otro… ¿quién eres tú? No es un rostro que reconozca… En fin. Ya sé lo que está ocurriendo, Ruijerd Superdia. Tú amas a los niños, así que estos dos deben ser los que fueron teletransportados hacia el Continente Demoniaco durante el incidente. Los trajiste de regreso hasta aquí.” Él tenía una mirada de sabelotodo en su rostro mientras asentía.
Eris estaba perpleja y gritó, “¿¡C-cómo sabes mi nombre!?”
Me sentí aún más confundido ante sus palabras. ¿Entonces esta era la primera vez que se habían visto? Es decir, estábamos hablando de Eris, así que no me sorprendería si ella simplemente lo hubiese olvidado. Pero este hombre no era fácil de olvidar, con el cabello plateado y la forma en la que el blanco de sus ojos destacaba alrededor de sus irises. Después estaba el asunto de la reacción anormal que produjo tanto en Eris como en Ruijerd. Si ella lo hubiese visto antes, no había forma de que lo hubiese olvidado.
“¿¡Quién demonios eres tú!? ¿¡Y por qué sabes mi nombre!?” Ruijerd apuntó su lanza hacia el hombre. Aparentemente, él tampoco conocía al sujeto. ¿Qué diablos estaba pasando…?
Ruijerd era famoso. Él no era muy conocido en el Continente Central, pero si ibas al Continente Demoniaco, había muchos que conocían su nombre y su rostro. No estaba tan seguro de que lo mismo pudiera aplicarse a Eris, pero si la escuchabas descrita como una joven espadachina con el cabello rojo, entonces podrías hacer una conjetura aproximada de que era ella.
Había más dentro de todo esto. La actitud del hombre… o más bien, la diferencia entre eso y sus reacciones. Él se acercó de forma amistosa. Su voz era plana, pero —y no sabía a qué se debía— había un tono en ella que lo hacía sonar feliz, como si se hubiese reunido con viejos amigos.
El comportamiento de Ruijerd era el completo opuesto, actuando como si fuera a atacar en cualquier momento. Excepto que él aún no lo había hecho. Él estaba tratando a este hombre como un enemigo, pero no había lanzado un ataque. Incluso Eris, quien siempre era la primera en atacar, no se había movido. Y no era solo porque Ruijerd le había dicho que no lo hiciera.
“Este es un lugar curioso para encontrarme contigo… pero te ves bien. Eso es bueno.” El hombre miró hacia Ruijerd, quien todavía estaba apuntando su lanza hacia él. Después se rio con autodesprecio y dio un paso atrás.
Viendo eso, la chica usando una máscara murmuró, “¿Estás seguro?”
“Es inevitable en este punto.”
Era una conversación que no podía entender, ya que no tenía nada de contexto de su conversación. Y una vez que terminó…
“Me apartaré de su camino.” El hombre caminó lentamente por el costado. La mujer de cabello negro lo siguió.
Ruijerd mantuvo sus ojos fijos en el hombre. Y, por supuesto, Eris también.
“Sabrás quién soy… eventualmente,” dijo el hombre, con palabras firmes y con un significado claramente oculto.
Intuitivamente sentí que este hombre sabía algo. Sentí una vibra de este hombre que era igual a la del Dios Humano. Tenía que lograr que me dijera lo que era.
“¡Por favor, espere!” Antes de darme cuenta, le había pedido detenerse al hombre.
Él miró hacia atrás, con su rostro expresando su sorpresa. Ruijerd y Eris también miraron hacia mí, desconcertados.
“¿Qué pasa? ¿Qué es lo que quieres?”
“Ah, buenas tardes. Mi nombre es Rudeus Greyrat.”
“Nunca escuché de ti.”
Bueno, después de todo, era nuestro primer encuentro.
“Espera, Greyrat, ¿cierto? ¿Cuáles son los nombres de tus padres?”
“Antes de llegar a eso, eh, ¿cuál es su nombre?” pregunté.
“Mm… Muy bien, te lo diré. Mi nombre es Orsted.”
¿Orsted? No era un nombre que conociera. El único personaje con un nombre parecido que conocía era uno que murió y siguió disculpándose desde el más allá. Miré hacia Ruijerd y comprendí que él tampoco parecía reconocer el nombre. “¿Ustedes dos son conocidos?”
“No,” respondió Orsted. “Todavía no.”
“¿Todavía no? ¿Qué significa eso?”
“No necesitas saberlo. Ahora, ¿quiénes son tus padres?” Él dejó de lado mi pregunta bruscamente.
Él no iba a responder mis preguntas, ¿y aun así esperaba que respondiera las suyas? Bueno, como sea. No iba a molestarme por algo tan insignificante. “Paul Greyrat,” dije finalmente.
“… ¿Mm? Paul no debería tener un hijo. Él debería tener dos hijas.”
Bueno, eso fue grosero. Yo estaba justo aquí, y era muy parecido a mi padre. El hijo idiota que fue hacia el lejano Continente Demoniaco a ganar dinero.
“… Mm.” Orsted inclinó su cabeza, como si hubiese comprendido algo. Se acercó a mí lentamente.
“¡No te acerques más!” lo amenazó Ruijerd.
“Sí, lo sé.” Él se detuvo, manteniendo su distancia, pero miró directamente hacia mi rostro. Lo miré a los ojos. “Así que no apartas la mirada, ¿eh?”
“Me gustaría apartarla tan pronto como sea posible, ya que la mirada en su rostro es demasiado aterradora,” dije.
“Mm, ¿entonces eso significa que no sientes miedo?” Sus cejas se fruncieron. “Mmm. Eso es extraño. No recuerdo haberte conocido.”
Yo tampoco. Este era nuestro primer encuentro. No conocía el nombre Orsted, ni reconocía su rostro.
“Y bien, ¿qué es lo que quieres?”
“Eh, bueno, solo pensé que quizás usted sabría algo sobre el Incidente de Desplazamiento.”
“No.” Él no sacudió su cabeza, sino que simplemente rechazó la posibilidad rotundamente.
Hah. Algo acerca de su actitud hacia mí era extraño. Como si me estuviera tratando con cautela. Como si él estuviera siendo más distante conmigo de lo que había sido con Ruijerd o con Eris. Bueno, cualquiera estaría molesto por ser detenido bruscamente por alguien solo para ser interrogado por esto o aquello. Incluso si él sabía algo, yo probablemente no iba a conseguir que me lo dijera.
“Ya veo, siento haberlo detenido—”
Fue exactamente entonces, justo cuando yo estaba bajando mi cabeza en modo de disculpa, que él dijo eso. “Tú. ¿Tal vez estás familiarizado con el nombre Dios Humano?”
Él finalmente había dicho una palabra que podía entender.
Parte del problema fue que yo había bajado mi guardia, pensando que nuestra conversación había terminado. Otra parte fue que yo había evitado a propósito decir algo acerca del Dios Humano, y ahora de pronto alguien había mencionado el nombre del dios, particularmente una persona que me confundía tanto. Entonces, naturalmente, pensando que este era un conocimiento que ambos compartíamos, y que continuaría nuestra conversación, reaccioné sin pensarlo.
Respondí tan casualmente como siempre, “Sí. Él aparece en mis sueños—”
De pronto, mi visión cambió.
La mano de Orsted va a atravesar mi pecho.
Fue demasiado rápido, casi como si se hubiera teletransportado. No podía esquivarla. Un segundo era demasiado poco.
“¡Rudeus!”
La visión de pronto desapareció y Ruijerd se impulsó a sí mismo en frente de mí. Él bloqueó el ataque de Orsted y yo fui mandado a volar hacia atrás. Orsted miró por sobre el hombro de Ruijerd, directamente hacia mí. Sus ojos eran fríos.
“Así que se trata de eso. Tú eres uno de los apóstoles del Dios Humano.”
En el mismo instante que me descubrí pensando que Orsted me estaba acusando falsamente, Ruijerd gritó hacia mí, “¡Rudeus! ¡Huye!”
“¡Estás en mi camino, Ruijerd Superdia!”
Ruijerd balanceó su lanza.
No pude moverme. No era como si no quisiera huir, es solo que ni siquiera tenía una oportunidad para intentarlo. Ruijerd fue derrotado en cuestión de segundos. Todo lo que pude hacer fue observar cómo Orsted fácilmente lo apartaba del camino, muy parecido a como un humano apartaba una mosca.
Ruijerd era fuerte. Al menos, se suponía que lo era. Incluso Eris no había logrado derrotarlo ni siquiera una vez durante todo nuestro viaje. Él tenía quinientos años de experiencia en batalla, lo cual debía haberlo hecho prácticamente invencible. Él debía ser más fuerte que un espadachín de rango Real. Y, aun así, podía ver con mi ojo demoniaco que él perdería. A través del ojo, vi toda la escena desde el comienzo hasta el final. En cuanto al tiempo, probablemente solo fueron diez segundos.
No había forma de que Orsted fuera más rápido que Ruijerd. Era solo que, con cada movimiento que hacía Ruijerd, la desventaja aumentaba. En el lapso de un segundo, esto se repitió de tres a cuatro veces. Cada vez que él se movía, más profundo cavaba su tumba. Ruijerd estaba siendo arrinconado poco a poco. Cada vez que él intentaba atacar, su balance sufría un poco, y cada ataque que intentaba lanzar era detenido.
Una diferencia en habilidad —esa era la única forma de describirlo. Las habilidades de Orsted simplemente sobrepasaban de forma abrumadora las de Ruijerd. Lo suficiente para que pudiera verlo claramente con mi ojo.
Orsted evidentemente estaba llevando a Ruijerd hacia una trampa. Él se estaba moviendo tan poco como le era posible, pero a la velocidad más rápida posible, dejando a Ruijerd indefenso. Si una estrategia de combate perfecta fuera hecha realidad, probablemente se vería como esto. Orsted elegía los intervalos perfectos para moverse, posicionándose a la distancia justa para que la lanza de Ruijerd lo alcanzara. Era como si Orsted se estuviera burlando de Ruijerd, colocándolo a propósito en una posición para invitarlo a lanzar ataques consecutivos, solo para sacarlo de balance, causando que se tropiece para crear una abertura en su defensa, y forzando a Ruijerd a protegerse contra los poderosos contrataques.
No había nada que Ruijerd pudiera hacer al respecto. No le quedaban alternativas. Él recibió un puñetazo en su plexo solar, después un segundo que rozó la punta de su mentón. El tercero, el cual lo dejó inconsciente, fue un puñetazo que fue lanzado directamente hacia su sien. Ruijerd giró dos veces por el suelo antes de dejar de moverse por completo. Orsted probablemente podría haber asesinado a Ruijerd con ese tercer puñetazo si lo hubiese querido, pero no lo hizo. Incluso con alguien tan impresionante como Ruijerd como su oponente, Orsted fue capaz de contenerse.
“Ahora bien.”
“¡Hyaaaah!”
Quien gritó no fui yo. Fue Eris. Ella saltó en frente de mí y balanceó su hoja hacia Orsted, tan rápido como un arco de luz.
“Técnica Secreta: Flujo.” Orsted no desperdició tiempo en Eris. Todo lo que hizo fue detener gentilmente su espada con la palma de su mano. Al menos, eso fue lo que me pareció. Y, aun así, fue suficiente para mandarla a volar girando a través del aire. Ella voló como si hubiese sido golpeada por la técnica final de un Caballero del Zodiaco.
Eris había estado fuera de su línea de visión. Tan pronto como Ruijerd fue derrotado, ella se lanzó al ataque desde su punto ciego. Por lo que podía notar, fue una ofensiva increíblemente hábil —ella no desperdició tiempo pensando en la defensa, sino que saltó para atacar con todo lo que tenía. En cambio, Orsted había usado una sola técnica para derrotarla.
Esperen. Ya había visto algo similar. Paul me había mostrado algo así. Era una técnica del Estilo del Dios del Agua, aunque la ejecución de Orsted fue incluso más pulida de lo que había sido la de Paul.
“¡Aaah…!”
Eris se estrelló contra la pared de un acantilado. Rocas se desprendieron debido al impacto, y aterrizó con un sonido pesado. Ella era increíblemente resistente, así que no creía que estuviera muerta, pero podría tener un hueso roto.
“Eris Boreas Greyrat, has pulido tus habilidades bastante bien. Creo que tienes potencial, pero… sigues siendo inmadura.”
“Ugh… uurgh…” Eris dejó salir un gruñido y trató de ponerse de pie.
Normalmente, yo la sanaría de inmediato en este punto. Sin embargo, no tuve la oportunidad de intentarlo. Después de todo, los ojos de Orsted estaban clavados en mí.
Mis dos compañeros fueron derrotados en cuestión de segundos. Todo el tiempo, yo había mantenido activado mi ojo demoniaco, pero todo lo que pude ver un segundo en el futuro, fue desesperación. Vi que, sin importar lo que yo hiciera, él me mataría. Veía cómo mi futuro yo, solo un segundo a partir de ahora, terminaba con sus órganos vitales destrozados. Mi cabeza, mi garganta, mi corazón, mis pulmones… Observé cómo cada uno de ellos era aplastado, y al mismo tiempo, tenía una visión de él solo ahí de pie, inmóvil. No entendía lo que estaba pasando. Si esta visión era verdad, entonces, en un segundo en el futuro, habría cinco de él.
No podía moverme. Sabía que, sin importar lo que hiciera, sería inútil. Todo ese segundo pasó conmigo incapaz de hacer algo. Él se acercó, como si estuviera desafiando las leyes de la física, y en un instante, estaba justo frente a mí. Fue demasiado repentino, como una animación sin suficientes fotogramas.
En el instante que él apareció frente a mí, su ataque ya había concluido. Ya había visto movimientos como este hace mucho tiempo, en un videojuego. Era un juego post apocalíptico donde cada personaje tenía un combo sin fin o una movida de knockout instantáneo.
Seis de mis costillas fueron fracturadas simultáneamente. Hubo un impacto, pero fue diferente de la clase que te manda a volar. En el mismo instante, sentí la presión de otro ataque golpearme desde atrás. El daño se acumuló dentro de mi cuerpo. Mis pulmones fueron destrozados.
“¡Uugggh!” En medio segundo, la sangre subió a mi garganta y estaba vomitando sangre.
“Lo mejor es destrozar los pulmones de un mago,” dijo tranquilamente él mientras yo caía de rodillas.
Experimenté un momento de aceptación en algún lugar dentro de mí mientras veía la piscina formada por mi sangre sobre el suelo debajo. Aplastar los pulmones de un mago era el mejor curso de acción porque entonces no podría recitar ningún hechizo. Esto significaba que había perdido mi habilidad de recitar magia de sanación. Y, por supuesto, con mis pulmones destruidos, no podría seguir con vida.
“Cuando mueras, asegúrate de darle un mensaje al Dios Humano de mi parte. Dile que el Dios Dragón Orsted será quien lo mate.” El Dios Dragón. El número dos en la lista de los Siete Grandes Poderes.
Orsted me dio un vistazo mientras yo me retorcía en el suelo, con las manos en mi pecho, y se dio la vuelta para marcharse. Comprendí que él había bajado la guardia. Ya que yo ya había recibido una herida fatal, no solo había sido derrotado —estaba a las puertas de la muerte. No sabía por qué, incluso en ese estado, yo todavía estaba pensando en contratacar. Tal vez era porque, en el borde de mi visión, podía ver a Eris tratando de ponerse de pie. Muy probablemente era porque yo pensaba que, ahora que este hombre estaba seguro de que yo iba a morir, él iba a darle el golpe de gracia a los otros dos.
Sin importar nada, disparé un Cañón de Piedra hacia él. ¿Por qué no usaba magia más poderosa? Después de todo, tenía magia de nivel Avanzado a mi disposición si así lo quería. Incluso después, nunca llegué a una respuesta. En ese momento, probablemente solo estaba usando la magia con la que estaba más familiarizado.
Disparé la roca más dura que pude, a la velocidad y el giro más rápido posible. Ese Cañón de Piedra era demasiado poderoso, incluso yo estaba sorprendido. La roca se tiñó de rojo mientras volaba la corta distancia entre él y yo.
Orsted va a mirar hacia atrás y destruir mi Cañón de Piedra con su mano.
Y eso hizo. Con el sonido de metal chocando, se desmoronó y cayó hacia el suelo en pedazos.
Orsted miró hacia su puño. “Ese de ahora fue un Cañón de Piedra, ¿cierto? Tenía un poder increíble. Es impresionante que fueras capaz de herirme con tal magia.” La piel en su puño estaba un poco raspada. Apenas lo había rasguñado.
No era bueno. No podía dañarlo con mi Cañón de Piedra.
“Estaba seguro de que había aplastado tus pulmones, ¿entonces estás usando magia sin encantamientos? ¿Ese es el poder que obtuviste del Dios Humano? ¿Qué más te dio?” Orsted miró hacia mí. Él bien pudo haberme dado el golpe de gracia, pero en cambio, me estaba mirando como si yo fuera un grillo cuyas patas habían sido arrancadas.
“¡Ugh…!” Conjuré magia de viento para forzar la entrada de aire hacia mis pulmones. Me retorcí violentamente. Sabía que no tenía caso, pero forcé el aire de todas formas, llenando mis pulmones antes de dejar de respirar.
“Un increíble uso de la magia. ¿Qué sentido tiene eso ahora mismo? ¿Por qué no conjuras magia de sanación en silencio para restaurar tus pulmones?” Orsted colocó su mano en su mentón, observándome como si disfrutara de mi sufrimiento.
Incluso mientras mi consciencia se oscurecía, formé una Bola de Fuego en mi mano derecha. Con la magia de fuego, mientras más poder mágico utilizabas, se volvía más caliente y más grande. Si la velocidad de mi Cañón de Piedra y su dureza no habían funcionado, entonces probaría el calor y el poder explosivo.
“Fue suficiente. ¡Distorsión Mágica!”
Mis débiles pensamientos de resistencia fueron fácilmente aplastados. En el momento que Orsted apuntó su mano derecha hacia mí, el poder mágico que estaba comenzando a tomar forma en la punta de la mía fue dispersado. Sin importar cuánto intenté canalizar poder mágico en mi mano, no tomó forma y se disipó. Incluso aunque estaba solo medio consciente, lo entendí. Algo interfirió con el poder mágico en mi mano y dejó mi magia sin efecto.
Él había sellado mi mano derecha, pero yo aún tenía la izquierda. Así que la levanté y conjuré magia entre Orsted y yo, liberando una onda de choque. Un estallido enorme resonó mientras Orsted volaba hacia atrás. Yo también fui enviado a volar por el estallido.
“Hmph… ¿anulaste mi Distorsión Mágica? No, no es eso… Estás usando múltiples escuelas de magia simultáneamente. Eres bastante hábil para estar haciendo eso en silencio. ¿Era algo así?” El hombre tronó los dedos de su mano izquierda. Cuando lo hizo, una pequeña ventana cuadrada, de cincuenta centímetros se formó en el aire. Era una ventana hermosa, decorada con magníficos ornamentos con forma de dragón. “Mm. Es más difícil de lo que esperaba.”
Ignoré la ventana y me concentré en lanzar el más feroz ataque de fuego que pudiera utilizar contra él. Lo que me imaginé en mi mente fue una llama enorme. Un hongo atómico. Una explosión nuclear. Canalicé mi magia de forma tan simple y directa como pude, casi como reuniendo energía para lanzar un puñetazo. Ni siquiera consideré el hecho de que Eris y Ruijerd podrían terminar atrapados en la explosión. Ya había perdido la habilidad de pensar con claridad.
“¡Ábrete, Puerta Frontal del Wyrm!” Mientras Orsted dejaba salir esas palabras, la ventana se abrió.
En ese mismo instante, el poder mágico fluyendo por mi mano izquierda fue succionado. El marco de la ventana se agrietó y rompió. Simultáneamente, una explosión ocurrió cerca de Orsted. Fue mucho menos poderosa de lo que había esperado, y fue esquivada fácilmente.
“Qué increíble reserva de poder mágico. Una Puerta Frontal del Wyrm no fue capaz de contenerla. Es casi como si estuvieras al mismo nivel que Laplace… Bueno, después de todo, eres un apóstol del Dios Humano. ¿Por qué aún no has sanado tus pulmones? ¿Estás tratando de que baje mi guardia?”
Eso fue justo antes de que mi consciencia se apagara por completo. Ya no tenía la habilidad para discernir lo que estaba pasando.
El hombre seguía observándome. Nuestros ojos se encontraron. “¿Eso es todo?” Él cerró la brecha entre nosotros en solo medio segundo. No había nada más que pudiera hacer. “¿No puedes hacer nada más aparte de la magia?”
Mi magia estaba sellada, y mis piernas congeladas, así que no podía moverme. Estaba indefenso frente a esta sed de sangre abrumadora. En el borde de mi visión, pude ver el cristal de la ventana desvaneciéndose, pero no había nada que pudiera hacer.
“¡Guhugh!” Traté de usar el rugido que había aprendido en la aldea Doldia, el que no se parecía al suyo en lo más mínimo. Orsted se preparó, pero, por supuesto, todo lo que fui capaz de hacer fue escupir sangre, sin efecto alguno.
“… ¿Solo poder mágico? ¿Qué estás tratando de hacer?”
Ya no había nada que pudiera hacer. Mi magia estaba sellada, y nada indicaba que pudiera derrotarlo con ataques físicos. La única cosa que podía hacer ahora era postrarme. Pero Orsted ni siquiera me permitiría hacer eso. “Bueno, no importa. Muere.”
“¡Aagh…!”
Su mano atravesó mi cuerpo a una velocidad increíble. Directamente a través de mi corazón. Una herida absolutamente fatal. Una que mi magia de sanación nunca sería capaz de sanar.
“Qué decepcionante, Dios Humano. ¿Ahora estás usando peones que ni siquiera pueden protegerse con un Aura de Batalla? ¿Qué estás planeando?” Su mano fue cubierta completamente con mi sangre cuando la extrajo. Intenté ponerme de pie, pero mi cuerpo no respondía. Me traicionó desplomándose hacia el suelo. En el borde de mi visión pude ver a Eris levantando su cabeza, con una mirada de incredulidad en su rostro mientras miraba hacia mí. Nuestros ojos se encontraron.
“A-aah… R-Rudeu… ¡Rudeus…!”
Ah, esto apesta. No quiero morir. Aún no había cumplido mi promesa con Eris. Solo dos años más, solo quería vivir dos años más. Si pudiera hacerlo, entonces podría morir sin arrepentimientos.
Voy a reunir mi poder mágico. Es solo una herida. La sanaré, me dije a mí mismo. No pude recitar las palabras porque había un agujero en mis pulmones. Aun así, podría hacerlo. Solo necesitaba reunir mi poder mágico lentamente. Sanaría. Sanaría. Aún no podía morir.
“¡Noooooooooooo!” Eris dejó salir un grito de angustia.
“¿Él era importante para ti? Lo siento, Eris Boreas Greyrat. Pero un día lo entenderás. En marcha, Nanahoshi.”
“S-sí…”
Orsted se alejó lentamente, con la chica siguiéndolo de cerca.
Eris no podía ponerse de pie, ya sea por el daño que recibió, o por el miedo. O quizá por el desconcierto. Todo lo que ella podía hacer era gritar. Ella no tenía una espada, así que usó su voz.
“¡Ruijerd! ¡Ghislaine! ¡Abuelo! ¡Padre! ¡Madre! ¡Therese! ¡Paul! ¡No me importa quién, pero que alguien lo salve! ¡Rudeus va a morir!”
Mierda, mi consciencia se estaba nublando cada vez más. ¿En serio? ¿Este de verdad era el fin?
Pero yo… no… quería… morir…
“Oye, Orsted, hay una cosa que me ha estado molestando. Ese niño… ¿No sería mejor dejarlo con vida?”
Justo antes de que mi consciencia se apagara por completo, creí haber escuchado a alguien decir esas palabras.
Notas de los lectores
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