Arroz
Capítulo 2: Arroz
Era la mañana del día siguiente.
Mientras desayunábamos en un bar, yo anuncié, “Pasaremos por el Reino de Shirone.”
Tanto Ruijerd como Eris ladearon sus cabezas, pero aun así asintieron. “Bien. Como quieras.” “Entendido.”
Ninguno de ellos preguntó por qué o para qué. Yo de verdad apreciaba eso. Ya había decidido que iba a evitar hablar del Dios Humano tanto como fuera posible, pero aún tenía problemas explicando mis acciones sin traerlo a la mesa.
Era muy probable Ruijerd tuviera sus propias teorías después de verme anoche. Él probablemente ya había descubierto que yo estaba ocultando algo —aunque era completamente posible que él pensara que estaba ocultando alguna clase de enfermedad. No estaba tan lejos de la verdad, dado que el Dios Humano era como un portador de plagas.
“Shirone… hablas del lugar en el que está tu maestra, ¿cierto?”
Mientras Eris lo decía, la imagen de una cierta chica apareció en mi mente: Roxy Migurdia. Es verdad. Ella supuestamente estaba en Shirone. El Dios Humano me había dicho que le enviara una carta a mi conocida. Él debe haberse referido a que debía pedirle ayuda a Roxy.
“Así es. Ella es alguien a quien respeto mucho. Mi… profesora.” Casi había dicho la palabra maestra, pero me detuve a tiempo. Ahora que lo pienso, Roxy me prohibió llamarla mi maestra. Aunque maestra era exactamente el término que yo había usado para decirle a todos últimamente lo maravillosa que ella era… No importa.
“Deberíamos detenernos ahí y encontrarnos con ella. Podría ser capaz de ayudarnos de alguna forma.” Eris asintió para sí misma de la satisfacción.
Alguien tan increíble como Roxy de seguro sería de gran ayuda para nosotros. Sin embargo, ella también era una maga del palacio real, y tenía que estar ocupada. No quería molestarla mucho— ella ya había hecho mucho por mí.
Dejando de lado el Incidente de Desplazamiento o la búsqueda de mi familia, yo aún quería verla. También quería agradecerle por el Diccionario de la Raza Demoniaca. Si ella no me hubiera regalado ese libro, aún podría estar en el Continente Demoniaco ahora mismo. Lamentaba haberlo perdido en el incidente —merecía ser copiado y vendido por todo el mundo.
“Quiero ver a tu profesora,” dijo Eris.
“Mm. Yo también tengo interés en conocerla.”
Tanto Eris como Ruijerd se veían intrigados, probablemente porque yo de vez en cuando llenaba de alabanzas a Roxy. Estaba demasiado orgulloso de llamarla mi profesora, y por lo tanto la mencionaba en cada lugar al que iba. Eso era lo justo.
“Muy bien. Los presentaré una vez que lleguemos al Reino de Shirone.”
Después de hacer esa promesa, los tres nos pusimos en marcha.
Primero, avanzamos a través de la carretera que nos llevó directamente a través de Wyvern, la capital del Reino del Rey Dragón. Desde ahí, la ruta se desviaba alrededor de las Montañas del Rey Dragón y se dividía. Un camino llevaba directamente hacia el norte, y el otro daba hacia el oeste. Elegimos la ruta hacia el norte que daba hacia Shirone.
Inesperadamente, terminamos pasando siete días completos en la ciudad capital de Wyvern. Nuestro plan inicial era irnos después de tres días, pero hubo un problema con nuestro carruaje y las reparaciones tomaron algo de tiempo. Pude haber hecho los ajustes yo mismo si el carro hubiera estado hecho de piedra o acero, pero no había nada que la magia pudiera hacer para reparar algo hecho de madera.
Pagamos más para apresurar las reparaciones. Aun así, les tomó siete días completarlas, pero no había razón para quejarse por ello. En la visión que el Dios Humano me mostró, Aisha estaba rodeada por dos hombres. Estaba preocupado, pero el dios había dicho que yo estaría ahí cuando pase. En ese caso, tal vez nuestros problemas con el carruaje eran cosa del destino. Si el destino estaba involucrado, entonces sin importar cuán rápido me apresurara hacia Shirone, nunca me la encontraría antes de que fuera la hora.
Tenía que permanecer tan tranquilo como fuese posible. Con eso en mente, me abrí paso a través de Wyvern.
El Reino del Rey Dragón era el tercer país más grande de este mundo, y el más grande en la parte sur del Continente Central, con cuatro estados vasallos. En el pasado, este país solo había sido uno de muchos en el sur. Eso cambió después de que atacó las Montañas del Rey Dragón y asesinó a su gobernante, Kajakt, el Monarca de los Reyes Dragón. Esto les otorgó a sus conquistadores el acceso a un gran yacimiento de minerales, incrementando de inmediato los recursos y el poder de su país. También fue el origen de las cuarenta y ocho espadas mágicas que ahora estaban esparcidas alrededor del mundo, como también uno de los lugares mencionados en un párrafo de la Leyenda del Dios del Norte.
A pesar de este pasado con historia, el país no parecía poner mucho énfasis en las tradiciones. En cambio, se sentía como América —como una mezcla de diferentes elementos. Había muchas herrerías y salones de entrenamiento de esgrima, y los estilos eran diversos, pero la mayoría de las técnicas que vi pertenecían ya sea al Estilo del Dios del Norte o al Estilo del Dios del Agua. Intenté dar un vistazo dentro de uno de los salones de entrenamiento, pero la mayoría de los estudiantes eran niños. Incluso los maestros de esos salones eran en su mayoría solo luchadores de rango Avanzado, así que Eris les dio un vistazo y dijo con un resoplido de burla, “No son nada especial.” Incluso Ruijerd expresó su desaprobación.
En cualquier caso, decidí reunir información sobre las personas desaparecidas. Encontré a uno de los subordinados de Paul en el Gremio de Aventureros, y este me dijo que no había información relevante en este país. No iba a ser fácil encontrar a alguien que todavía estuviera desaparecido después de todo este tiempo.
A continuación, llevé a cabo mi usual investigación de mercado. Aquí eran vendidas especialidades tanto del Continente Central como del Continente de Millis. Dentro de la gran variedad de comida siendo vendida en el mercado, hice un descubrimiento: arroz. Su color era un poco amarillento, pero definitivamente era arroz.
Por supuesto, ya sabía que había arroz en este país. Había comido arroz blanco cuando estuve en el Puerto del Este. De verdad había estado esperando comer la gastronomía de este país, pero desafortunadamente las únicas cosas que servían sus bares eran sopas sencillas, paellas, y sopas de arroz. Era un poco diferente de lo que estaba buscando. Quería comer arroz blanco puro.
En el momento que vi el arroz en venta, una descarga eléctrica recorrió mi cuerpo. Si no podía comprar arroz blanco cocinado, entonces solo necesitaba prepararlo yo mismo. Compré el arroz sin pensarlo dos veces.
Un par de horas más tarde, estaba en el jardín de la posada, preparando mi comida. Tenía 450 gramos de arroz, utensilios de cocina que había fabricado cuidadosamente con magia de tierra, una estufa al aire libre, una receta que el dueño de un bar me enseñó, huevos, y sal. Sostenía la receta en una mano mientras lavaba el arroz y prendía el fuego bajo la estufa. La intensidad del fuego era clave para preparar apropiadamente el arroz.
“¿Qué estás haciendo?”
Tenía una cara seria en el momento que Eris se acercó. “Un experimento,” dije.
“¿Mm?” Ella resopló con desinterés y comenzó a agitar sus brazos. A juzgar por la forma en la que Eris seguía mirándome de reojo cada cierto tiempo, ella en realidad tenía más curiosidad de la que dejaba ver.
Di la vuelta al reloj de arena que me había prestado el dueño del bar e incrementé la intensidad del fuego. El dueño del bar dijo que el truco para cocinar arroz era incrementar lentamente la intensidad del fuego, así que estaba siguiendo su consejo. Después de dar vuelta tres veces el reloj de arena, bajé la intensidad del fuego. Después lo giré dos veces más. Finalmente, apagué las llamas y lo di vuelta otras dos veces.
“Está listo,” dije.
“¿En serio?” Eris dejó de agitar sus brazos y se inclinó a mi lado. Su aroma flotó hacia mí, pero mi hambre actualmente era más fuerte que mi deseo sexual.
Ella miraba hacia la olla con expectación. Yo también estaba lleno de emoción mientras movía la tapa. El vapor llevaba el aroma del arroz recién cocido directo hacia mi nariz.
“Huele muy bien. Buen trabajo, Rudeus.”
“No, primero necesito probarlo,” dije, apretando un poco de arroz entre mis dedos y llevándolo hacia mi boca. “Mmm… Le daría un cuarenta y cinco de cien.”
No estaba ni cerca de los dos tipos de arroz japonés que estaban en mi memoria: el Koshihikari y el Sasanishiki. Incluso si lo comparaba a todos los tipos modernos de arroz japonés, ni siquiera tendría un rango C. Estaba seco, tenía cierta amargura, y aún tenía un color amarillento. Mis pobres métodos de cocina tenían parte de la culpa, pero los propios ingredientes también eran inferiores, tal vez debido a que el arroz no era una especialidad de este país. Ni siquiera podías llamar a esto arroz blanco.
A decir verdad, yo ni siquiera le daría treinta puntos, lo cual habría sido una nota reprobatoria. Pero el solo hecho de probar el arroz evocó tal nostalgia que no pude hacerlo. Con un poco de especias, podía ganarse quince puntos más. Ah, soy demasiado blando, reflexioné en mi interior.
“Ya comimos esto antes, ¿cierto? ¿Qué clase de experimento era este?”
“Este es solo el comienzo.”
Puse el arroz en un pocillo de tierra que había fabricado. Después tomé un huevo crudo revuelto, en el cual ya había lanzado magia de desintoxicación solo por si acaso, y abrí un agujero en medio del arroz antes de verter la mezcla. Rocié sal por toda la superficie, tomé los palillos que también había fabricado con mi magia, y junté ambas manos.
“Aquí vamos.”
“¿Eh? Pero, Rudeus, ese huevo está… ¡crudo…!”
Abrí mucho mi boca y metí un gran bocado del arroz ahora amarillo brillante. Hmm… tenía un aroma cuestionable. La sal que había agregado no parecía estar teniendo ningún efecto.
Ahora que lo estaba probando, me di cuenta de que el sabor del huevo también era diferente. Estaba muy lejos de los frescos vendidos en Japón para el consumo crudo. Solo para estar seguro, tendría que lanzar magia de desintoxicación sobre mí mismo una vez más. Además, definitivamente necesitaba salsa de soya, sin la cual el sabor crudo era demasiado intenso.
Me pregunto si la salsa de soya también existe en este mundo. Si no, ¿entonces tal vez podría encontrar alguna clase de sustituto?
“¿Tiene buen sabor?”
Ya que Eris había preguntado, usé mi magia de tierra para crear otro pocillo. Le puse algo de arroz, agregué algo de sal y se lo ofrecí. También le pasé una cuchara que había fabricado —esta era la forma fácil de comerlo, sin palillos.
“Oye… ¿esto realmente es todo?”
¡Gulp!
Asentí en silencio. Aunque no estaba orgulloso de ello, había habido un momento en mi vida anterior en el cual sobrevivía solo de arroz para las comidas y bolas de arroz como bocadillos.
“Mmm…” Eris masticaba lentamente, con sentimientos encontrados reflejados en su rostro. Sus gustos todavía eran los de una niña. Una vez que rompí un huevo sobre el arroz, ella dijo, “Esto está mejor,” y llenó sus mejillas con el arroz mientras se lo comía todo.
Huevo crudo mezclado con arroz de verdad era la mejor comida jamás creada —y también perfectamente balanceada. Mientras decíamos eso, terminamos nuestras comidas, engullendo hasta el último grano del crujiente arroz cocido en el fondo.

Ruijerd fue el único que no pudo probar la comida, pero no se quejó. Él es todo un adulto, pensé. Aun así, me sentía un poco culpable. La próxima vez, me aseguraría de apartar un poco para él.
Partimos del Reino del Rey Dragón y tomamos la carretera hacia el norte. Había otros dos países entre nosotros y el Reino de Shirone: el Reino de Sanakia y el Reino de Kikka. Ambos eran estados vasallos del Reino del Rey Dragón.
El cultivo de arroz estaba en auge en el Reino de Sanakia. Su clima debe haber sido perfecto para ello, ya que la carretera estaba repleta de campos de arroz a sus costados. Había muchos ríos en la zona, así que la topografía probablemente era similar a la de Japón y Asia del Este. El arroz era del mismo tipo que el que comí en el Reino del Rey Dragón, lo cual significaba que probablemente era exportado de aquí. Decidí llamarlo arroz Sanakia.
En las posadas a las que íbamos, nuestras comidas consistían principalmente de productos marinos y arroz. Había aprendido a comer moderadamente desde que llegué a este mundo, pero el encanto del arroz era demasiado irresistible, y comía hasta que mi estómago estaba lleno hasta reventar.
Eris seguía mirando hacia mí durante las comidas. Tal vez despertó su curiosidad que yo, alguien que por lo general era bastante quisquilloso sobre la comida, últimamente estuviera comiendo tanto.
“¿Cuál es el problema?” pregunté finalmente.
“Pensé que eras del tipo que no le gustaba comer mucho, Rudeus.”
Nunca había sido alguien de comer poco en mi vida anterior; todo el tiempo iba por más, siempre y cuando todavía hubiera comida en la mesa. La única razón de que hubiera estado practicando la moderación desde que renací era porque la comida de este mundo no encajaba con mi paladar. Dejando de lado la carne dura que era común en la mayoría de nuestras comidas en el Continente Demoniaco, incluso las comidas a base de pan del Reino de Asura se sentían un poco incompletas para mí. La comida de Zenith no era mala, pero no podía dejar de lado mi anhelo por el arroz.
Aaah, sí. El arroz es maravilloso, pensé.
La comida no fue la única cosa en la que gasté mi tiempo. También eché un vistazo al Gremio de Aventureros. Como era de esperarse, dado que este era el Continente Central, invocar el nombre Fin del Camino no provocaba ni el menor atisbo de sorpresa. Solo porque alguien era famoso en América, por ejemplo, no significaba que su popularidad hubiera llegado a Japón. O incluso aunque muchos niños conocieran a Superman, no necesariamente significaba que conocieran al Capitán América.
Ellos eran aventureros, así que probablemente ya habían escuchado antes el nombre Fin del Camino. Pero nadie dijo nada al respecto. Incluso si sabían quiénes eran los Superd, el rasgo más característico de los Superd era su color de cabello. Tal como una chica del equipo de atletismo no era en realidad una chica del equipo de atletismo a los ojos de un otaku del Japón moderno si no tenía una cola de caballo negra, Ruijerd no era en realidad un Superd sin el cabello verde.
Dicho eso, los aventureros de rango A parecían ser más cuidadosos que el resto.
“Oigan, ustedes. Nunca antes los había visto. Son aventureros de rango A, ¿cierto? ¿Acaban de formar un grupo recientemente?” El hombre que se nos acercó tenía un aura similar a la de Nokopara. Considerando cómo había resultado todo eso, no me agradaba mucho la idea de ser amistoso con él.
“Comenzamos hace dos años,” respondí.
“Ooh, eso no es algo que escuchas a menudo por aquí. Fin del Camino, ¿eh? Ese es el nombre de un demonio del Conteniente Demoniaco, ¿cierto?”
“Sí. Y hemos cruzado todo el Continente Demoniaco para llegar aquí.”
“Jeje, ya veía venir eso. Y déjame adivinar, ¿ese tipo de ahí es el demonio?”
“Sí,” dije, “pero ¿podrías, por favor, dejar de llamarlo así?”
“¿Por qué? Están tratando de hacerse pasar por él, ¿no?” Él se rio como si estuviéramos dándole cuerda, pero yo mantuve una expresión seria en mi rostro. Eris se veía un poco perturbada, y Ruijerd se veía incómodo.
El hombre comenzó a sudar frío cuando vio nuestras reacciones. “Esperen, ¿es el verdadero?”
“Si no me crees, ¿te gustaría ver la gema en su frente?”
“No. ¡No, no hace falta! Es solo que no creí que él fuera el verdadero. Entonces supongo que los Superd realmente existen…”
Que hubiéramos logrado el rango A en el Continente Demoniaco le daba más credibilidad a nuestra afirmación de que Ruijerd era un Superd. A pesar del trato discriminatorio que sufrían los demonios en el Continente Central, las personas aquí no parecían estar tan aterradas de los Superd, tal vez porque la amenaza que representaban estaba muy lejos. Después de todo, las personas que afirmaban que los osos pardos eran inofensivos generalmente eran las personas que nunca antes se habían encontrado a uno en las montañas.
El nombre Fin del Camino había perdido casi todo su valor, pero sería más fácil restaurar la reputación de Ruijerd si las personas no estaban aterradas de él. Dicho eso, yo aún no había ideado un buen plan para eso. La figura de Ruijerd que había fabricado tampoco sería de ayuda mientras estuviéramos en los dominios de la fe de Millis.
Mientras yo estaba preocupado por tales pensamientos, Eris miraba hacia el hombre que nos había hablado. “Eris, por favor, no comiences una pelea,” dije.
“Sí, eso ya lo sé.”
“Bien, gracias.”
Últimamente, ella había dejado de buscar peleas con los otros aventureros. Su carácter se había endurecido durante este último año. Ya no tenía esa aura de novata a su alrededor. Solo un vistazo era suficiente para darse cuenta de que ella era una persona peligrosa, ¿entonces por qué se molestarían en acercársele?
Por su propia parte, Eris también había llegado a entender el sentido de humor de los aventureros. Incluso si alguien le decía algo ofensivo, ella ahora era lo suficientemente calmada para entender que ya lo había escuchado antes. Ella respondería su burla con una respuesta apropiada, la otra persona se reiría, y después ella sonreiría de vuelta hacia ellos. Eris se había convertido en toda una aventurera.
Dicho eso, siempre aceptaba si alguien trataba de buscar una pelea con ella. Algunas personas, la mayoría de ellas de rango C y jóvenes, deliberadamente se acercarían a ella después de descubrir que era de rango A, teniendo en cuenta su edad. Ellos se acercarían para decir algo como, “Apuesto a que no tienes las habilidades. Tú solo te aprovechaste de esos sujetos en tu grupo, ¿cierto?”
Esto inevitablemente tenía como resultado un puñetazo de knockout. De alguna forma, los idiotas como este parecían estar en todos los Gremios de Aventureros a los que íbamos.
En cuanto a mí, yo simplemente respondería a la ligera, “¡Así es! ¡El jefe de nuestro grupo es increíble, estamos viviendo una buena vida!” No tenía orgullo. Además, era verdad que nosotros habíamos dependido mucho de Ruijerd para llegar a un rango tan alto. A Eris no parecía gustarle mi actitud, pero no había forma de que nosotros hubiéramos podido llegar hasta aquí solos. Al menos mostremos algo de modestia, pensaba.
El cultivo de una flor que se parecía al nabo se extendía a través de todo el Reino de Kikka. Desde la carretera, vimos campos interminables de flores blancas floreciendo. Definitivamente era una industria floreciente, pero una en la que el reino había tenido que invertir por órdenes del Reino del Rey Dragón. Los abundantes campos de arroz en el Reino de Sanakia también habían sido plantados por órdenes del Reino. Ser un estado vasallo era difícil.
El arroz también era una especialidad de la gastronomía de este país. Después de probarlo, comprendí que, mientras más al norte fueras, mejor era la calidad del arroz. Tal vez el día en el que pudiera experimentar el amor a primera mordida con el arroz en este mundo no estaba tan lejos. Por desgracia, la parte norte del Continente Central actualmente estaba dividida en un montón de países pequeños enfrentados en continuos conflictos menores. No había forma de que pudieran cultivar arroz delicioso bajo aquellas circunstancias. Era una verdadera lástima.
Había un platillo llamado Nanahoshiyaki que era popular por todo el camino entre el Reino del Rey Dragón y el Reino de Kikka. Era carne cubierta de harina de arroz y harina de trigo, y frita en aceite a alta temperatura. En otras palabras, karaage —pollo frito japonés. Aparentemente, el platillo fue desarrollado en el Reino de Asura y se ganó una gran popularidad antes de llegar hasta aquí. Requería una abundante cantidad de aceite para freír, pero ya que un país vecino producía vastas cantidades del platillo, había varias oportunidades de degustarlo en esta región.
Desafortunadamente, este pollo frito tampoco tenía un muy buen sabor. La carne usada en su mayoría era de oveja, cerdo, o caballo. No había regulación de la temperatura para freír, así que a veces el platillo terminaba duro y otras un poco gomoso. Además, tampoco estaba sazonado apropiadamente, incluso aunque podías usar sal, hierbas secas, y la salsa que era única del área para cambiar el sabor. La comida que habíamos tenido en el Puerto del Este de pronto no parecía tan mala en comparación. De hecho, estaba muy alejada de eso.
Al ser un poco glotón, yo entendía que los cocineros en este país estaban haciendo su mejor esfuerzo. Aun así, lo que ellos servían no era lo que yo anhelaba. La falta de salsa de soya era imposible de pasar por alto. Si tan solo tuviera salsa de soya, ajo, y jengibre para sazonar, entonces podría crear algo salado y dulce.
“Últimamente tienes esa expresión de preocupación en tu rostro cada vez que comes, Rudeus.”
“Él es quisquilloso acerca del sabor,” intervino Ruijerd. “Probablemente tiene algunas opiniones al respecto.”
“Yo creo que está muy bueno,” respondió Eris.
Nos sentamos en una mesa, y ellos dos empezaron a tragarse su comida. No eran nada quisquillosos. Yo no había recorrido tanto para ser un crítico gastronómico y evaluar cada comida, pero no podía evitar pensar lo sabrosa que sería con solo una pizca de salsa de soya.
“Pero la textura de la comida es increíble. Es crocante, y después, cuando la muerdes, el jugo llena tu boca.”
“Sí, está bueno,” estuvo de acuerdo Ruijerd.
Ambos pidieron una segunda porción y limpiaron sus pocillos en un parpadeo. Qué afortunados eran. Ellos podían encontrar esta clase de comida deliciosa porque era la primera vez que la probaban. Yo, sabiendo que había algo mejor ahí afuera, no podía estar satisfecho.
No podía calmar mis deseos por arroz blanco y pollo frito con salsa de soya, o por tofu y sopa de miso con algas sobre ella. Mi búsqueda insaciable de buena comida continuó junto con mi búsqueda de personas desaparecidas, en la cual, por supuesto, no reuní ninguna información.
Así continuaron las cosas por cuatro meses. Entonces, finalmente, llegamos al Reino de Shirone.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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