Hacia el Continente Central
Capítulo 7: Hacia el Continente Central
Después de dos meses de viaje, nuestro grupo finalmente llegó a la ciudad de Puerto del Oeste. Sus calles se veían muy similares a las del Puerto de Zant, la ciudad costera del norte. Sin embargo, era considerablemente más grande.
La ruta entre las capitales del País Sagrado de Millis y el Reino de Asura era una ruta de comercio crucial. Muchas ciudades dentro de su longitud servían como bases de operaciones para los comerciantes; el Puerto del Oeste era una de las más prominentes.
Si bien no se podía comparar al Distrito Comercial de Millishion, un gran número de compañías tenían sus cuarteles generales aquí, y las calles de la ciudad estaban llenas de sus tiendas y negocios filiales.
Ahora que habíamos llegado hasta aquí, era la hora de decir adiós a nuestro caballo y al carruaje.
En este mundo, no existían los barcos que transportaran vehículos de tierra a través de las masas de agua. Tal como cuando dejamos el Continente Demoniaco, necesitábamos vender nuestro medio de transporte aquí y después comprar uno nuevo en el otro lado.
A diferencia de ese encantador lagarto, no me había apegado mucho a nuestro caballo, así que decidí darle un nombre en el mismísimo final. Adiós, mi leal Biscocho de Tierra.
Una vez que habíamos vendido a nuestro amigo, nos dirigimos directamente hacia el punto de control. Este probó ser un edificio bastante grande, a diferencia del que estaba en el Puerto del Viento. Incluso había soldados con cascos y armaduras de pie fuera de la entrada.
Los caballeros completamente equipados también habían sido una vista bastante común en las calles de Millishion. A primera vista, su equipo parecía ser muy resistente, pero considerando lo que Eris o Ruijerd podían hacer, me preguntaba si servirían de algo. Las personas y monstruos de este mundo tendían a tener un gran poder. Un golpe podría ser suficiente para destrozar tu llamativo conjunto de armadura y dejarte en ropa interior. Diablos, el retroceso incluso podría enviarte a caer por un acantilado para un final instantáneo…
Bueno, lo siento. Me detendré ahora.
Una vez que entramos al edificio de aduana, lo encontramos repleto de personas. Muchas de ellas parecían ser aventureros, y muchas otras estaban vestidas como comerciantes. Un buen número de secretarias de mirada seria estaban procesando sus solicitudes enérgicamente. Era una gran diferencia con el Puerto del Viento, donde la oficina había estado casi vacía y el personal se veía prácticamente indiferente.
Caminé hacia el mostrador disponible más cercano. “Buenas.”
“Hola. ¿Cómo puedo ayudarlo el día de hoy?”
Una vez más, me encontraba de frente a una recepcionista con pechos increíblemente grandes. En este mundo, parecía haber cierta regla implícita de que las secretarias debían tener pechos enormes. Por supuesto, no es como si lo fuera a decir en voz alta.
“Eh, me gustaría obtener los pasajes para que mi grupo pueda cruzar el mar.”
“Muy bien. Entonces, por favor, tome esto.” La mujer me entregó una pequeña tarjeta de cartón con el número 34 grabada en ella. Lo que estaban haciendo aquí evidentemente era una operación bastante burocrática.
Regresé al área de espera y tomé asiento. Eris se sentó en la silla junto a mí, pero Ruijerd permaneció de pie. Cuando di un vistazo alrededor, parecía haber bastantes personas más esperando por su turno. “Mmm. Parece que esto va a tomar un tiempo.”
“¿No les vas a entregar la carta?” preguntó Ruijerd.
Sacudí mi cabeza. “No hasta que nos llamen.”
“Bueno, si tú lo dices.”
Eris ya estaba un poco nerviosa. Era entendible, dado que esperar pacientemente no era exactamente su especialidad. Aunque, después de un momento, ella murmuró: “Rudeus, creo que alguien está mirando en mi dirección…”
Esta vez miré alrededor de la habitación con más atención, tratando de ubicar a la persona de la que ella estaba hablando. Al final, eran los guardias. Muchos de ellos estaban mirando de vez en cuando hacia Eris; y, por supuesto, ella los estaba mirando de vuelta.
“Eris, por favor, no comiences una pelea con ellos.”
“No estaba planeando hacerlo.”
Eso era un poco difícil de creer. En cualquier caso, era un misterio por qué ellos estaban mirando en su dirección. Ninguna explicación plausible se me venía a la cabeza. ¿Fueron cautivados por su belleza? Nah. Eris definitivamente se estaba haciendo más hermosa con el paso de los días, pero todavía era una niña. A menos que todos los caballeros trabajando aquí fueran pedófilos, no podía ser eso lo que estaba pasando.
“Número treinta y cuatro, por favor, pase al mostrador.”
En fin, ellos finalmente habían dicho nuestro número, así que me puse de pie y me dirigí hacia el mostrador.
Le expliqué a la recepcionista que queríamos comprar un pasaje hacia el Continente Central, y después entregué la carta de Ruijerd. Ella la tomó de mí con una sonrisa educada, pero cuando vio el nombre escrito en el sobre, su expresión se volvió algo dubitativa.
“Por favor, espere un minuto.” Y así, ella se puso de pie y entró en la parte posterior del edificio.
Después de un tiempo, oí un gran golpe, y el sonido de alguien gritando. Un soldado en armadura de inmediato salió de la parte posterior, se acercó a otro guardia, y le susurró algo al oído. Ese guardia procedió a salir de la oficina con una expresión muy seria en su rostro.
Todo esto me pareció algo inquietante. Había entregado esa carta porque yo confiaba en Ruijerd, pero tal vez habría sido más inteligente indagar un poco más acerca del personaje llamado Gash Broche.
“¡Lamento haberlo hecho esperar!”
La recepcionista de antes había regresado. Su sonrisa de negocios no podía ocultar la tensión en su rostro. “El Duque Bakshiel dice que lo verá de inmediato.”
Tenía un muy mal presentimiento sobre esto.
“Yo soy el Duque Bakshiel von Wieser, director de la Oficina de Aduanas del Continente de Millis.”
Este chancho se parecía mucho a un cerdo.
Ups, lo siento. Este hombre se parecía mucho a un cerdo.
Su cuello era tan enormemente gordo que su mentón había desaparecido por completo. Su cabello rubio claro estaba pegado a su frente, y había enormes ojeras bajo sus ojos. Tenía la cara de un viejo astuto y desagradable.
Él además estaba frunciendo el ceño hacia nosotros, dejando clara su hostilidad.
Había visto a un sujeto muy parecido a él en el pasado… cada vez que me miraba en el espejo.
“Hmph. Pensar que un sucio demonio sería lo suficientemente descarado como para traerme una carta como esta…”
El Duque Bakshiel estaba sentado en una silla de cuero lujosa, la cual no parecía estar dispuesto a dejar. La silla rechinó bajo él mientras golpeaba con una pluma la pieza de papel en su mano. Había varias piezas de papel sobre su escritorio, todas de apariencia costosa. Dentro de ellas, divisé un sobre familiar, ahora abierto. Probablemente, él estaba sosteniendo su contenido.
“Ciertamente escogiste un nombre impresionante, admitiré eso. Y ese sello también se ve muy real. ¡Pero yo no nací ayer, amigo! ¡Esto obviamente es falso!”
Bakshiel arrojó la carta descuidadamente hacia nosotros. Me estiré por reflejo y la atrapé.
Este hombre es un Superd. Sin embargo, le debo mucho.
Él es un hombre de pocas palabras, pero es una persona noble.
No le exijas ninguna tarifa y haz que llegue a salvo al Continente Central.
—Galgard Nash Vennik,
Comandante de los Caballeros Misioneros
Una mirada al nombre al fondo dejó mi cabeza girando. ¿Qué pasó con Gash Broche? ¿Quién era este Galgard Nash Vennik?
Me tomó algunos segundos comprender que podías acortar Galgard Nash a Gash. ¿Quizás él era la clase de sujeto que se presentaba usando un apodo? Ruijerd puede haber tenido la impresión de que él realmente se llamaba Gash. A pesar de que eso no explicaba la parte de Broche.
Pero más importante… ¿¡Comandante de los Caballeros Misioneros!? ¿¡Él realmente era el líder de una de las tres órdenes militares sagradas!? Esto me estaba provocando un fuerte dolor de cabeza. ¿Por qué el viejo conocido de Ruijerd sería una figura tan importante?
Aunque, de ciertas formas, tenía sentido. El comandante de los Caballeros Misioneros tenía que estar bien arriba en la jerarquía de Millis, ¿cierto? Podría no ser muy bien visto si supieran que un sujeto como ese era amigo de un Superd. Quizá por eso él había usado un nombre falso.
Por supuesto, también había explicaciones más simples para eso. Habían pasado cuarenta años desde que Ruijerd lo había conocido. Quizás él se había casado con una familia poderosa y cambiado su nombre o algo así.
“En primer lugar, no hay ninguna posibilidad de que un hombre tan reservado como él escriba una carta como esta. Lo conozco bien, y sé que él detesta escribir, incluso cuando es necesario. ¿Realmente esperaron que creyera que él escribió esto por el bien de un sucio demonio? Qué divertido.”
Ruijerd escuchó todo esto en silencio, con una expresión conflictiva en su rostro. Este hombre estaba afirmando descaradamente que su carta era una falsificación por el simple hecho de que él era un Superd —o muy probablemente así se veía para él. Y para ser honesto, él podría no estar completamente equivocado. Paul me había advertido que este Duque Bakshiel era famoso por su odio hacia toda la raza demoniaca.
De seguro este Gash, o Galgard, también estaba al tanto de eso, ¿verdad? Si él sabía cómo era Bakshiel, realmente debió haber escrito una explicación un poco más detallada.
¿Entonces el hombre en realidad no era quien aseguraba ser?
No, no. Recuerda lo que te dijo Ruijerd.
Él se había encontrado con Gash en un edificio lo suficientemente grande como para compararlo con el Castillo de Kishirisu. Eso sería demasiado grande para una casa o una mansión, pero ¿qué tal si era el cuartel general de los Caballeros Misioneros? Ese de seguro sería un gran edificio, con muchos soldados dentro todo el tiempo… y si Gash era el comandante, todos esos caballeros serían sus subordinados. Eso explicaría por qué Ruijerd dijo que él tenía muchos hombres a cargo.
Por supuesto, comprender todo eso no era de ayuda en este momento. El Duque Bakshiel ya había decidido que esta carta era una falsificación. Ya que las cosas habían llegado hasta aquí, decir “¡Sí, es una falsificación! ¡Lo siento mucho!” no iba a terminar bien para nosotros.
Di un paso al frente. “En otras palabras, señor, ¿usted cree que esta carta es una falsificación?”
“¿Y quién se supone que eres tú?” dijo Bakshiel, mirándome con sospecha. “No tengo tiempo para hablar con niños.”
Vaya. De cierta forma, esta era una sensación nueva. Había pasado mucho tiempo desde que alguien había sido condescendiente conmigo, ¿saben? Cuando yo quería ser tratado como un niño, las personas me trataban como un adulto. Pero cuando quería ser tratado como un adulto, las personas me trataban como un niño. Qué molesto.
Guardándome esos pensamientos, puse mi mano derecha sobre mi pecho e hice una reverencia al estilo de la nobleza de Asura. “Mis disculpas, señor. Permítame presentarme. Mi nombre es Rudeus Greyrat.”
Las cejas de Bakshiel se retorcieron un poco. “Rudeus… Greyrat, ¿dices?”
“Eso es correcto. Si bien me avergüenza admitirlo, soy una parte pequeña y sin valor del mismo clan Greyrat que es parte de la alta nobleza de Asura.”
“Hrm. Pero las familias Greyrat usan los nombres de los antiguos dioses del viento para diferenciarse, ¿no?”
“Eso es verdad, señor. Yo pertenezco a una familia secundaria, y por lo tanto no tengo el derecho de usar uno.” En el instante que las palabras familia secundaria salieron de mi boca, pude ver que la cautela en los ojos de Bakshiel cambió a desdén. Pero antes de que él pudiera decir algo, le hice una señal a Eris con la palma de mi mano. “No obstante, ella es Eris-sama, parte de la familia Boreas Greyrat.”
Cuando le di una pequeña palmada en la espalda, Eris dio un paso al frente también. Ella me miró sorprendida por un momento, pero no entró en pánico.
Al principio, ella se cruzó de brazos y alineó sus piernas con sus hombros, pero rápidamente comprendió que eso no estaba bien. Su segundo impulso fue estirar sus brazos hacia el borde de su falda para poder hacer una reverencia; desafortunadamente, ella no estaba usando una falda. Ella finalmente decidió poner su mano sobre su pecho e inclinarse de la misma forma que yo.
“Mi nombre es Eris Boreas Greyrat, y soy la hija de Phillip Boreas Greyrat. Es un placer conocerlo, señor.”
Su saludo fue un poco tenso. Además, sentía que ella no había hecho bien esa última parte.
Miré hacia el rostro de Bakshiel. Era difícil saber cómo se estaba tomando esto, pero… como sea. Tendríamos que depender de la influencia de la familia de Eris para esto.
“Hmph. ¿Y podrían decirme qué está haciendo aquí la hija de un noble de Asura?”
Esa ciertamente era la pregunta más obvia en este momento. Afortunadamente, no había la necesidad de responder a ella sin otra cosa más que la verdad. “Señor, ¿está usted familiarizado con el desastre que sucedió en la Región de Fittoa hace alrededor de dos años?”
“Por supuesto. Por lo que sé, muchos ciudadanos de Asura fueron teletransportados a través del mundo.”
“Eso es correcto. La joven ama y yo mismo también fuimos afectados.”
Le expliqué a Bakshiel que yo había escoltado a Eris todo el camino desde el Continente Demoniaco, con Ruijerd como nuestro guardaespaldas contratado. Cuando cruzamos hacia el Continente de Millis, apenas habíamos logrado costear el pasaje vendiendo todos nuestros bienes, pero que no teníamos los fondos suficientes para pagar por el viaje desde Millis hacia el Continente Central. En particular, el precio del pasaje de Ruijerd era simplemente demasiado alto.
Debido a esto, habíamos acudido a Galgard-sama por ayuda, ya que él era tanto un viejo conocido de la familia Greyrat como un amigo cercano de Ruijerd. Él había sido lo suficientemente amable como para escribir una carta para nosotros.
Por supuesto, esta historia no era completamente cierta. Pero estaba muy cerca.
“La joven ama puede estar vestida como una aventurera en este momento, pero eso es solo debido a que no queríamos que ningún rufián descubriera que ella es de nacimiento noble. Duque Bakshiel, estoy seguro de que usted puede entender los peligros potenciales.”
“Ya veo,” dijo Bakshiel, con la expresión de su rostro aún sombría. “Entonces así son las cosas. Tú estás asociado con ese Escuadrón de Búsqueda y Rescate de Fittoa que recientemente ha sido acusado de causar un sinfín de problemas en Millishion, ¿no?”
“Eh… ¿qué? No, no. Señor, ¿de qué está hablando?”
“Nunca antes había escuchado el nombre Eris Boreas Greyrat,” dijo Bakshiel con un resoplido muy característico de un cerdo. “Sin embargo, estoy familiarizado con un cierto Paul Greyrat —un bandido que supuestamente está robando esclavos por la fuerza.”
Oh, qué encantador. Papi se está ganando una buena reputación.
“Permítame ver si lo entiendo, Duque Bakshiel. Usted cree que la carta de Galgard-sama es una falsificación y que Eris-sama no es un verdadero miembro de la nobleza de Asura, ¿no? ¿Y nos considera unos meros lacayos de este bandido sin valor Paul Greyrat, que bebe todo el día, golpea a su propio hijo, tiene pies apestosos, y causa que su pobre hija no deje de preocuparse?”
“En efecto.”
En serio, qué cosas tan terribles. Paul estaba haciendo su mejor esfuerzo. Seguro, él tenía sus falencias, y algunos de sus métodos podrán no ser los adecuados. Pero ¿tacharlo de inútil? ¡Eso sí que era ofensivo!
“¿Podría preguntar por qué usted considera que el sello de nuestra carta no es auténtico?” dije, apuntando hacia el sobre sobre el escritorio de Bakshiel.
El hombre frunció el ceño un poco y asintió. “Es común que las falsificaciones del sello de los Caballeros Misioneros circulen en el mercado negro.”
¿En serio? Esta era la primera vez que escuchaba de eso. “¿Y por qué cree usted que mi empleadora, Eris-sama, no es quien dice ser?”
“Bah. ¿Realmente quieres que crea que esta rústica imitación de un espadachín es la hija de un noble de Asura?”
Miré hacia Eris, quien había adoptado su postura usual de brazos cruzados. Si bien sus brazos no tenían ninguna cicatriz, estaban tonificados y más musculosos que el aventurero promedio. No exactamente lo que esperarías de una pequeña princesa hogareña, eso era seguro.
“Ah,” dije con un pequeño resoplido de risa. “Tal parece que usted no está familiarizado con Sauros-sama.”
“¿Sauros? ¿Hablas del señor feudal de la Región de Fittoa?”
Aparentemente él al menos reconocía ese nombre. Bien. “Así es. Él también es el abuelo de Eris-sama, y el hombre que escogió nutrir sus talentos naturales con la espada desde una temprana edad.”
“¿Qué? ¿Por qué él haría tal cosa?”
“Esto es un secreto familiar, pero… hace algún tiempo, fue decidido que Eris-sama se casaría con la familia Notos. Y Sauros-sama detesta al actual cabeza de la familia.”
“Ya veo.”
Solo para dejarlo claro, estaba diciendo implícitamente que Eris había sido entrenada para ser una guerrera salvaje y así, un día, pudiera asesinar a la cabeza de la familia Notos en su habitación. Afortunadamente, Eris estaba confundida ante mis palabras. Si ella hubiera entendido lo que estaba diciendo, yo probablemente habría perdido uno o dos dientes para este momento.
“Por esa razón, dentro de otras, la joven ama debe regresar a Asura. Si usted insiste en que ella es una impostora, simplemente tendremos que regresar a Millishion y realizar una apelación con las autoridades correspondientes.”
No tenía idea de cuáles eran las autoridades correspondientes en este caso. No era algo que me había molestado en investigar.
“Hmph. Si quieres que crea todo esto, entonces muéstrame alguna clase de prueba.”
“La carta de Galgard-sama de seguro es prueba suficiente.”
“Esto es absurdo. Estás argumentando en círculos.”
“¿Y qué si lo estoy haciendo? Escuche, Duque Bakshiel, ¿realmente quiere convertirse en un enemigo de la familia Greyrat de Asura?” Mierda. Ya ni siquiera sabía lo que estaba diciendo.
Afortunadamente, la amenaza que escupí pareció tener alguna clase de efecto, eso a juzgar por la forma amenazante en la que me estaba mirando el Duque Bakshiel.
“Entiendo. Entonces permitiré que tú y la jovencita puedan comprar un pasaje.”
“Pero nuestro guarda—”
“Por el poder que me concede mi autoridad como duque, asignaré algunos caballeros para que los escolten. De seguro eso sería mucho mejor que la protección de este… demonio.”
Comparado a otorgar un pasaje a un demonio, Bakshiel prefería prestarnos algunos de sus propios hombres. Él se veía testarudamente determinado a no dejar pasar a Ruijerd, sin importar qué. Yo no había visto antes esta clase de cosas con mis propios ojos, pero la discriminación contra la raza demoniaca en este continente evidentemente era peor de lo que había imaginado.
¿Qué opciones teníamos en este punto? ¿Deberíamos solo conseguir un pasaje para Ruijerd de forma separada? Fácilmente podía ver eso convirtiéndose en otra batalla sangrienta contra un grupo de contrabandistas. Eso no sería nada agradable…
Pero justo cuando estaba considerando mi respuesta, hubo un fuerte golpe a la puerta.
“¿Quién es? Estamos en medio de una conversación,” dijo Bakshiel, viéndose un poco extrañado.
La persona afuera no esperó por su permiso para entrar. La puerta se abrió completamente, y una mujer rubia usando una armadura azul entró en la habitación.
“Permiso. Me informaron que un cierto Ruijerd de Fin del Camino estaba aquí.”
“… ¿Madre?”
Era Zenith.
“¿¡Eh!?”
Todos los demás en la habitación se dieron la vuelta al unísono para mirarla.
La mujer me observó detenidamente, viéndose un poco molesta. “Soy una mujer soltera. No tengo ningún hijo, y mucho menos uno tan mayor como tú.”
¿Qué dijo? Vamos, Mamá. ¿Perdiste la memoria después de la última vez que te vi? Ah, quizás ella se había cansado de las tonterías de Paul…
Pero al observar más detenidamente a la mujer, comencé a notar algunos detalles en los cuales ella difería de mi madre. Después de años separados, no podía recordar a Zenith perfectamente… pero la forma del rostro de esta mujer y el color de su cabello eran muy sutilmente diferentes. Después de todo no era ella. “Lo siento. Mi madre está desaparecida, y usted es muy parecida a ella.”
“… Ya veo.”
Genial. Ahora ella me estaba mirando con lástima en sus ojos. Quizás ella me había tachado como un niño perdido o algo así. Las personas no me trataban como un niño muy seguido estos días, pero al menos aún me veía como uno.
Después de resoplar, el Duque Bakshiel miró hacia la mujer en armadura. “Bueno, pero si es nuestra recientemente degradada Caballera de la Iglesia. ¿Necesitas algo de mí?”
“Un Superd ha aparecido en el territorio de Millis. Cualquier miembro diligente de mi orden vendría corriendo ante tales noticias.”
“No ejercerás tu cargo aquí hasta dentro de diez días. No metas tu nariz donde no te han llamado.”
“¿Que no me meta? Qué cosa más extraña para decir, Duque Bakshiel. Claro, todavía no he asumido de forma oficial mis deberes aquí, pero mi predecesor ya ha partido hacia Millishion. Cuando surgen problemas en un punto de control, es la responsabilidad de los Caballeros de la Iglesia encargarse de ellos, ¿no? Y aun así parece que soy la única Caballera de la Iglesia en esta habitación. ¿Le importaría explicar eso?”
Esta diatriba dejó al hombre sin palabras. Él tartamudeó un poco, con su rostro volviéndose un poco pálido.
“Un equipo de dos líderes debería supervisar la defensa de cada puesto de aduanas. Duque Bakshiel, esta es una regla incuestionable establecida por parte de la Iglesia de Millis. De seguro usted no intenta desobedecerla, ¿o sí?”
“Por supuesto que no. Solo pensé que… Bueno, que tú acababas de llegar aquí. ¿Por qué no te tomas algunos días para relajarte y acostumbrarte a la ciudad?”
“Eso no será necesario.”
A partir de la mirada en el rostro del Duque Cerdo, podrías haber pensado que estaba en la fila del matadero. Realmente iba a disfrutar la próxima vez que comiera cerdo.
“Ahora bien. ¿Me podría explicar lo que estaba siendo discutido aquí?”
En general, parecía ser que, en este lugar, esta caballera tenía un rango igual al de Bakshiel. Normalmente un duque estaría muy alto en la cima de la jerarquía aristócrata, pero en el País Sagrado de Millis, la Iglesia por sí sola era extremadamente poderosa. Ese sistema probablemente estaba involucrado aquí.
“Bueno, lo que sucede es…”
El Duque Bakshiel procedió a resumir la situación. En ocasiones, él lanzaba comentarios basados solo en su apreciación personal, así que tuve que intervenir de vez en cuando para corregirlo.
La caballera escuchó toda la historia en silencio, y después miró hacia nuestro grupo.
“Mmm. Ese hombre ciertamente es un demonio, ¿no…?”
Ella entrecerró sus ojos mientras estudiaba a Ruijerd, pero cuando miró hacia Eris, su expresión inmediatamente se suavizó.
Finalmente, ella me miró a los ojos… y se llevó una mano a su mentón de forma pensativa.
“Jovencito, pensaste que yo era tu madre, ¿no? ¿Podrías decirme su nombre?”
“Es Zenith. Zenith Greyrat.”
“¿Y el nombre de tu padre?”
Miré hacia Bakshiel. Cielos, esto iba a ser incómodo…
“Paul Greyrat.”
Comprensiblemente, los ojos del duque se abrieron por completo. Simplemente tendría que insistir en que mi padre era una persona totalmente diferente, no esa escoria que estaba en Millishion. Mi papi era un santo. Él incluso te daría dinero si lo golpeabas un par de veces.
“Ya veo,” murmuró la caballera. Y después, por alguna razón, ella se agachó y me abrazó.
“¿¡Eh!?” Esta fue una sorpresa, por decirlo menos.
“No puedo imaginar lo que has pasado…” No solo me estaba abrazando, sino que ahora ella también me estaba acariciando la cabeza.
Este no era el más suave de los abrazos, gracias a esa gruesa armadura que ella tenía puesta, pero al menos estaba recibiendo una buena probada de la fragancia femenina. Naturalmente, mi pequeño amigo del piso inferior… ni siquiera despertó. Eh…
¿Cuál es el problema, mi niño? Pensé que amabas el olor de una mujer un poco sudorosa. ¿Por qué? Si solo el otro día tomó una sola olfateada de Eris para ponerte en marcha…
Al girar mi cabeza hacia la jovencita en cuestión, la encontré mirando hacia nosotros con sus ojos completamente abiertos y sus manos apretadas en forma de puños. Hablando de algo aterrador.
“Eh… ¿señorita?”
Después de acariciarme la cabeza un par de veces, la caballera se puso de pie una vez más. Y en vez de mirar en mi dirección, ella se dio la vuelta para encarar al Duque Bakshiel. “Acogeré a estos tres bajo mi protección personal.”
“¿¡Qué!?” gritó Bakshiel. “¡Uno de ellos es un demonio, mujer!”
Manteniéndolo en la esquina de su visión, la caballera me arrebató la carta de Ruijerd de mis manos y la revisó rápidamente. “Por cierto, esta carta es auténtica. Reconozco inmediatamente la letra de Galgard-sama cuando la veo.”
“¿Vas a ignorar completamente las enseñanzas de la Iglesia de Millis? ¿Qué clase de Caballero de la Iglesia eres?”
En este punto, Eris dejó salir un pequeño “¡Oh!” La caballera se dio la vuelta hacia ella por un momento y le guiñó un ojo.
… Estaba comenzando a sentirme completamente perdido.
“Yo soy una capitana de la Compañía del Escudo. Estoy hablando muy en serio respecto a esto.”
“¡Bah! ¡Una capitana degradada por perder a toda su unidad!”
“Hmph. ¿Usted no está en circunstancias similares? No, me equivoqué. Yo al menos completé mi misión, en cambio usted simplemente abandonó su deber.”
El Duque Bakshiel apretó sus dientes y gruñó. Al parecer, él también había sido enviado aquí como alguna clase de castigo. Una vez que descubrías ese pequeño detalle, su gran título en realidad parecía más patético que intimidante. Ahora había algo como un odio real en sus ojos.
“Escucha, mujer. No me importa lo poderosa que sea tu familia. Esta clase de insolencia no será—”
Bakshiel no fue capaz de terminar su oración. A mitad de ella, la caballera había inclinado su cabeza hacia él.
“Me disculpo. Mis palabras fueron inapropiadas. Ya que he sido asignada aquí, no tengo ningún deseo de entrar en conflicto con usted. Sin embargo, este asunto en particular es de una importancia personal para mí. Espero que pueda perdonar mi rudeza.”
En serio fue una sincronización impresionante. Ella había dicho todo lo que quería decir, pero después se disculpó de inmediato. Podías ver la ira en el rostro de Bakshiel desapareciendo. Tendría que tratar de imitarla la próxima vez que hiciera enojar a alguien.
“¿Importancia personal?”
“Sí,” dijo la caballera, asintiendo ligeramente hacia su colega confundido. Ella después puso una mano sobre mi hombro.
“Verá, este niño es mi sobrino.”
¿¡Qué!?
Therese Latria era la cuarta hija de la familia Latria, una piedra angular de la nobleza de Millis. Ella además era una caballera muy prometedora que se había ganado el puesto de capitana de los Caballeros de la Iglesia a una edad destacablemente joven.
El Conde Latria era su padre. Y Zenith Greyrat era su hermana.
Una vez que descubrió que yo era un pariente de Therese, el rostro del Duque Bakshiel pasó a tener una expresión de resignación. Con un suspiro a regañadientes, él accedió a no aplicar el costo del pasaje para mi grupo hacia el Continente Central.
En este momento, yo estaba en una posada del Puerto del Oeste, envuelto en los brazos de Therese.
Solo Eris, Therese, y yo estábamos dentro de la habitación en este momento. Tal vez sintiendo que las cosas podrían ponerse un poco incómodas si se quedaba, Ruijerd había salido por un rato. “Sabes, Rudeus, mi hermana me contó todo sobre ti en sus cartas.”
“¿De verdad? ¿Qué dijo acerca de mí?”
“Principalmente, que eres adorable. No puedo decir que esa fue la primera palabra que se me vino a la mente cuando te vi en esa oficina, pero ahora lo entiendo. ¡Eres tan lindo como un peluche, sabes!” Incluso mientras ella hablaba, Therese estaba sobando su cara de manera afectiva contra el costado de mi cabeza.
Esta era una experiencia un poco inusual para mí. Durante los últimos treinta años, bastantes personas me habían descrito como espeluznante, asqueroso, o extraño, pero Zenith tenía que ser la única que me había llamado lindo.
En cualquier caso… a pesar del hecho que yo actualmente estaba siendo abrazado por una mujer hermosa con enormes pechos, por alguna extraña razón el railgun entre mis piernas no estaba listo para disparar ninguna moneda.
Ahora que lo pienso, mi pequeño tampoco saludó a la bandera por Zenith. Y nunca había sentido algún interés de ponerme más amistoso de lo necesario con Norn. ¿Era debido a que éramos familiares?
“Therese, ¿podrías soltar a Rudeus de una vez?”
Eris nos observaba sosteniendo su mentón con una mano, y haciendo sonar sus dedos de forma irritada contra la mesa. ¿Tal vez estaba un poco celosa? No era fácil ser tan popular con las mujeres…
“Puedo entender cómo se siente, Eris-sama, pero no hay forma de saber cuándo volveré a ver a Rudeus. Y para el momento que nos volvamos a encontrar, él muy probablemente habrá perdido todos los vestigios del encanto que posee ahora. Mis más sinceras disculpas, pero me gustaría crear buenos recuerdos con él mientras puedo.” Therese procedió a acariciarme de forma más vigorosa que antes, sin mostrar señales de detenerse.
“¿Puedo saber por qué le estás hablando de forma tan educada a Eris?”
“Porque le debo mi vida.”
Eso sí que despertó mi curiosidad.
El día que Eris salió a cazar Goblins cerca de Millishion, ella aparentemente había rescatado a Therese de un grupo de asesinos que la habían rodeado. Therese había tenido la misión de proteger a cierta persona importante en ese momento; si Eris no hubiera intervenido cuando lo hizo, tanto Therese como su carga habrían perdido sus vidas.
Todo esto era nuevo para mí. Cuando miré hacia Eris, ella tenía una expresión un poco avergonzada en su rostro. “Lo siento. Olvidé contarte de esto…”
Por lo que me dijo Eris, una vez que regresó a la posada y vio lo deprimido que yo estaba, ella olvidó todo lo demás que había pasado ese día. Entonces básicamente fue mi culpa, ¿eh? En ese caso, no podía quejarme.
Por cierto, Therese todavía me estaba manoseando como loca. Ya que ella estaba sentada detrás de mí, era difícil decirlo con seguridad, pero apostaría a que la mujer tenía una expresión bastante feliz en su rostro. Esto no me causaba náuseas ni nada parecido, pero definitivamente era un poco incómodo. Es decir, había una mujer presionando sus pechos contra mí y jugando con mi cuerpo, y yo ni siquiera estaba excitado. Era una sensación… realmente extraña.
“En serio. Eres demasiado adorable, Rudeus. ¡Podría comerte de un bocado!”

“Lo siento, pero ¿eso significa que quieres acostarte conmigo?”
La respuesta de Therese a este modesto intento de broma fue cubrir mi boca con su mano. “Definitivamente eres más lindo cuando no hablas. Oírte hablar me recuerda a Paul Greyrat.”
Parece que mi tía no era una gran admiradora de mi papá. Ella cambió de tema mientras me acariciaba como un cachorro.
“En fin… El Comandante Gash nunca cambia, ¿eh? Él debe haber sabido cómo reaccionaría el Duque Bakshiel a una carta como esa, pero de todas formas la escribió.”
Galgard Nash Vennik era, de hecho, el hombre a cargo de los Caballeros Misioneros de Millis. Esta orden era esencialmente una fuerza mercenaria que enviaba caballeros jóvenes hacia regiones turbulentas del mundo, donde podían ganar experiencia real de combate mientras a la vez esparcían las enseñanzas de la Iglesia de Millis. En la actualidad, ellos estaban en un periodo entre viajes, y habían regresado a Millis para fortalecer sus relaciones con los nuevos reclutas.
El amigo de Ruijerd, Gash, alias Galgard, había sido su líder desde hace algún tiempo. Él había sobrevivido a una desastrosa expedición hacia el Continente Demoniaco como un joven caballero, y durante las décadas posteriores, había convertido a su orden en la fuerza más grande que jamás había existido. Él era un hombre brusco y silencioso que raramente sonreía, pero también era conocido por su justicia e imparcialidad, incluso hacia los peores de los villanos.
En Millis, nadie era considerado un caballero hecho y derecho hasta que había experimentado al menos una expedición con los Caballeros Misioneros. Estas campañas con frecuencia eran extremadamente peligrosas. Pero con Gash a cargo, más del noventa por ciento de los jóvenes caballeros desplegados ahora regresaban con vida. Esta era la razón de que muchos lo consideraran el más grande de los comandantes de la orden que jamás existió. Cada caballero dentro de las tres órdenes militares sagradas respetaba profundamente a Gash. Muchos incluso le debían sus vidas.
“Por supuesto, él también es famoso por escribir poco y decir menos.”
En el campo de batalla, él daría órdenes de forma rápida y precisa, pero la mayoría de las veces era demasiado indiferente, incluso para regresar el saludo de un oficial. Él casi nunca escribía cartas de cualquier tipo, y simplemente estampaba con su sello los reportes que otros escribían. Así que pocas personas habían visto alguna vez su letra, por lo que los documentos falsos circulando con su nombre eran comunes.
Ruijerd lo había descrito como un hombre hablador y apasionado. Pero, por supuesto, el propio Ruijerd era bastante callado. Tal vez sus estándares para hablador diferían de los nuestros… o quizá Gash solo actuaba de forma diferente a su alrededor.
“Bueno, escucha,” interrumpió Eris. “¿Acaso vas a soltarlo en algún momento?”
Podía ver que en este momento la chica estaba a cinco segundos de perder la cabeza, así que finalmente me solté del agarre de Therese.
“Aww… mi lindo y cálido Rudeus…” Mi tía se veía un poco desconsolada, pero yo no era su almohada de cuerpo completo. Y no era como si realmente hubiese estado disfrutando la experiencia.
“¡Ven aquí, Rudeus!”
Me senté junto a Eris, tal como se me ordenó. Ella rápidamente agarró mi mano.
“Eh…”
En pocos segundos, la chica estaba ruborizada hasta la punta de sus orejas. Mirando hacia el costado de su rostro mientras ella miraba al frente, no pude evitar sonreír.
Therese, por otro lado, estaba ocupada golpeando una almohada sobre la cama. Comprensible, pero ¿por qué no golpear la pared? En mi experiencia, eso era mucho más satisfactorio.
“Hah… disfruta de tu juventud mientras la tienes, niño.” Therese sacudió su cabeza mientras suspiraba, y después miró hacia nosotros con una expresión mucho más seria. “Es cierto. Rudeus, hay una cosa más de la que quiero advertirte. Podría no ser de mucha importancia, ya que estás a punto de dejar Millis, pero creo que necesitas estar al tanto de ello.”
Ella se detuvo por un momento luego de este largo prólogo, y después continuó firmemente: “Sería más inteligente no mencionar la palabra Superd dentro de los límites del país.”
“¿Y eso por qué?”
“Una de las enseñanzas más antiguas de la Iglesia de Millis sostiene que la raza demoniaca debería ser totalmente expulsada.”
Específicamente, esto significaba que todos los demonios deberían ser expulsados del Continente de Millis. Actualmente era algo así como una doctrina muerta que pocos tomaban en serio, pero los Caballeros de la Iglesia todavía estaban tratando de ponerla en práctica. Y, por supuesto, los Superd eran particularmente infames, incluso dentro de las razas demoniacas. Si se llegaba a saber que uno andaba dentro de Millis, los caballeros vendrían por él con todo lo que tenían —incluso si él realmente no era lo que clamaba ser.
“Dado todo lo que él ha hecho por ti y por Eris-sama, tengo que hacer una excepción en su caso. Pero normalmente, no habría dejado pasar por alto algo así.”
“No seas ridícula,” dijo fríamente Eris. “Nunca derrotarían a Ruijerd ni en un millón de años, sin importar cuántas personas enviaran por él.”
“Supongo que usted podría estar en lo correcto sobre eso, Eris-sama,” dijo Therese, sonriendo de forma incómoda. “Pero me temo que los Caballeros de la Iglesia son un montón de fanáticos. Conmigo incluida. Nosotros lucharíamos esa batalla, incluso si supiéramos que no tenemos ninguna oportunidad.”
Aparentemente había bastantes personas como estas dentro de los Caballeros Sagrados de Millis. Y, por lo tanto, ella enfatizó que deberíamos ser bastante cuidadosos si alguna vez regresábamos a este continente.
Todo este incidente de verdad evidenciaba lo profundamente arraigados que estaban los prejuicios de la humanidad hacia la raza demoniaca. Sentía que sería difícil trabajar en mejorar la reputación de los Superd de aquí en adelante.
Además, si alguien alguna vez se enteraba de que yo veneraba a Roxy como un dios, podría terminar siendo torturado por un inquisidor pervertido o algo así. Probablemente era mejor mantener en secreto mi religión.
Esta vez nuestro viaje a través del mar salió sin problemas.
Mi tía se aseguró de que estuviéramos bien preparados para el viaje. No solo nos proporcionó todas las provisiones que necesitaríamos, sino que ella incluso nos consiguió una especie de medicina para el mareo. Tenía la impresión de que la medicina era un campo dejado de lado en este mundo, pero evidentemente, ellos no dependían de la magia de sanación para todo. Al menos, existían remedios para esta clase de enfermedades.
Dicho eso, tales medicinas no eran baratas. Por suerte tenía parientes en altos cargos.
Therese puso un esfuerzo particular para cubrir cada una de las necesidades de Eris. Siempre había algo de hostilidad cuando ella miraba hacia Ruijerd, pero no se podía evitar. Las personas no cambiaban completamente su perspectiva del mundo en una sola noche.
Gracias a la medicina que Therese nos había proporcionado, Eris pasó la mayor parte de nuestro viaje un poco incómoda en vez de completamente miserable. Lo cual significó que ella no me estuvo rogando para que usara magia de sanación sobre ella todo el tiempo.
Para ser perfectamente honesto, eso fue un poco decepcionante. Había estado esperando verla toda dócil una vez más. Pero por el lado positivo, mi medidor no subió, nunca liberé mi Ataque Especial, y Eris no tuvo la necesidad de golpearme con un Puño Boreas. Todo fue como siempre.
Aunque Eris parecía estar un poco ansiosa después de la última vez, ya que ella se pegó a mí como pegamento una vez que nos subimos al barco. Ella definitivamente no estaba dócil, pero al menos pude verla yendo de aquí para allá feliz mientras mirábamos hacia el océano. Eso fue lo suficientemente bueno para mí.
Aunque uno de los marineros aprovechó la oportunidad para molestarnos. “¡Oigan, tortolitos! ¿Ustedes dos van a casarse en el Reino del Rey Dragón o qué?”
“Por supuesto,” dije, colocando un brazo alrededor de los hombros de Eris mientras sonreía. “Va a ser una boda de ensueño.”
En este punto, Eris me golpeó en la cara. “¡E-es demasiado pronto para que nos casemos, idiota!”
A pesar de la violencia, ella no se veía demasiado infeliz por la propia idea, eso a juzgar por la forma en la que movió sus dedos luego de eso. La parte de hacerlo público probablemente era el problema principal.
Si yo quería sacar a flote el tema, debería ser en un lugar tranquilo y apartado, solo con nosotros dos presentes, y solo una vez que el ambiente hubiera sido establecido. Eris era una espadachina asombrosa en este momento, pero seguía siendo una doncella inocente cuando se trataba del romance.
Aun así… matrimonio, ¿eh?
Phillip y los demás ciertamente habían intentado juntarnos. Pero ahora, nadie siquiera sabía dónde estaban ellos. Paul dijo que no fuera demasiado optimista…
Por supuesto, no eran solo Phillip, Sauros, y compañía. Zenith, Lilia, y la pequeña Aisha también seguían desaparecidas. Tampoco había noticias de Sylphie. Demonios, ni siquiera sabíamos si Ghislaine seguía con vida. Había demasiadas razones para estar ansioso.
Aun así, no podía permitirme ser pesimista. Para el momento que regresáramos a Fittoa, quizá todos estarían esperando por nosotros, sanos y salvos.
Sabía que la idea era absurda. Sabía que no era ni remotamente posible. Pero al mismo tiempo, arrancarme el cabello de la preocupación no iba a solucionar nada. Al menos, eso fue lo que me dije.
Para bien o para mal, habíamos dejado atrás el Continente de Millis.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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