Intermedio: Eris, La Asesina de Goblins
Intermedio: Eris, La Asesina de Goblins
Me disculpo por el cambio tan abrupto, pero vamos a hablar sobre un joven llamado Cliff Grimoire.
Cliff en la actualidad tenía doce años de edad —justo entre las edades de Eris y Rudeus. De niño, él había residido en un orfanato de Millishion. Esta instalación era operada por la Iglesia de Millis, y servía como un símbolo de su poder y prestigio. Naturalmente, no carecía de fondos o apoyo; sus niños eran bien cuidados en todos los aspectos, y muchos eventualmente eran adoptados.
Después de varios años en esta lujosa institución, Cliff fue adoptado a la edad de cinco años por su actual padre adoptivo. Este era Harry Grimoire, un hombre mayor de alto rango dentro de la Iglesia de Millis.
Una vez que Cliff se unió a la familia de Harry, él pasó por un riguroso programa educacional, diseñado para nutrir sus talentos naturales. En solo unos pocos años, él logró llegar al rango Avanzado en la magia de sanación, desintoxicación, y ataques sagrados. Él también aprendió a lanzar hechizos de nivel Intermedio en todas las disciplinas de magia ofensiva, e incluso Avanzado en cuanto a hechizos de fuego.
En pocas palabras, Cliff era un prodigio.
Todos a su alrededor lo bañaban en halagos; todos le decían que él algún día dejaría su huella en el mundo.
En este aspecto, sus primeros años fueron similares a los de Rudeus. Pero a diferencia de Rudeus, quien tenía los recuerdos de su vida anterior para mantenerlo humilde, Cliff se volvió arrogante. El niño estaba lleno de ego, francamente demasiado. Y demasiado se queda corto.
En cierto sentido, era difícil culparlo por eso. Incluso dentro de sus instructores, no había nadie que pudiera utilizar una variedad tan amplia de magia de forma tan competente como él. Algunos podían lanzar hechizos de sanación de nivel Santo, eso era verdad; mientras otros habían dominado los hechizos de desintoxicación de nivel Santo. Sin embargo, solo Cliff estaba en el rango Avanzado en cuatro disciplinas distintas. La sola amplitud de sus habilidades era tal que algunos decían que él era un sabio en proceso. El ego del niño se hacía más grande con el paso de los días. Gradualmente, él dejó de hacerle caso a sus instructores.
Algún día en el futuro, se esperaba que Cliff sucediera a su padre adoptivo y se uniera a la Iglesia de Millis. Por supuesto, Cliff estaba al tanto de esto. Pero en la actualidad, él deseaba ser un aventurero.
Se estarán preguntando, ¿por qué un aventurero?
La causa yace en sus primeros años en el orfanato. Muchos de aquellos criados en esta instalación salían para convertirse en aventureros. Aquellos niños que no eran adoptados para su décimo cumpleaños eran enviados a una escuela administrada por la Iglesia de Millis, donde pasaban por cinco años de entrenamiento en las artes prácticas de combate de la esgrima y la magia. Después de graduarse, ellos tomaban trabajos adecuados para sus talentos particulares. Aquellos que obtenían resultados excelentes en lo académico, la esgrima, y la magia a veces se convertían en caballeros, pero la mayoría de estos graduados terminaban como aventureros.
Estos hombres y mujeres jóvenes con frecuencia visitarían su antiguo hogar. Ellos aprovechaban la oportunidad para reencontrarse con sus viejos profesores —y para contarles historias emocionantes de sus aventuras a los niños que vivían ahí. Muchos de los huérfanos, cautivados por estas historias, soñaban con seguir sus pasos, y Cliff no era la excepción.
Por supuesto, él no creía que su sueño se volvería realidad. A pesar de lo que deseaba su corazón, él entendía claramente sus circunstancias actuales. Un niño adoptado de un orfanato no podía esperar elegir su propio destino.
Él pudo aceptar eso… al menos al principio. Pero la rutina repetitiva de su vida diaria abrumó a Cliff, y los constantes halagos que recibió se le subieron a la cabeza. Y así, un día, él tuvo la idea de huir de casa para registrarse como un aventurero.
Él en realidad solo quería poner a prueba sus habilidades. Incluso algunos de sus instructores de magia se habían forjado un nombre como jóvenes aventureros. De seguro él tenía el derecho de ganar alguna experiencia similar mientras seguía siendo joven… al menos, eso fue lo que se dijo a sí mismo. Con la vara que su padre adoptivo le había regalado para su décimo cumpleaños en sus manos, Cliff se dirigió desde el Distrito Divino hacia el Distrito de los Aventureros, donde se compró una túnica azul de mago.
Ahora que estaba vestido para interpretar su papel, él se dirigió hacia el Gremio. Preocupado de que la iglesia lo descubriera de inmediato si se registraba como un sanador, él en cambio decidió registrar su profesión como mago. Por alguna razón, pensó que esto haría una diferencia.
Muy pronto, el registro de Cliff estuvo completo. Él ahora era oficialmente un aventurero. Un mundo totalmente nuevo de peligro, emoción, y gloria se abrió ante él.
Cliff miró alrededor de la habitación mientras su corazón latía de júbilo. Casi todos los que vio eran hombres musculosos. Estaba claro que la mayoría de ellos eran espadachines o guerreros de profesión.
Cliff había aprendido de los aventureros que visitaban el orfanato que los hechiceros talentosos estaban en gran demanda. Él asumió que, al solo presentarse como un mago, rápidamente encontraría lugar en el grupo de alguien. Él no le había prestado nada de atención a la explicación de la recepcionista acerca del sistema de rangos del Gremio, así que pensaba que simplemente podría unirse a cualquier grupo, sin importar su rango.
“Eso no va a poder ser, niño.”
Inevitablemente, él fue rechazado. Todos a los que se acercó lo corrieron directamente. Cuando esto pasó por cuarta vez consecutiva, la paciencia del niño se acabó. “¿¡Por qué!? ¿¡Por qué no me dejas unirme a tu grupo!?”
“Ya te lo dije. Nuestros rangos son diferentes.”
“¿¡Y eso qué importa!? ¡Yo soy tan poderoso como cualquier mago de rango A! ¡Deberías estar agradecido de que yo siquiera esté dispuesto a trabajar junto a alguien como tú!”
“¿Qué diablos? ¡Ya he tenido suficiente de tu mierda, mocoso estúpido! ¿¡De verdad quieres tener una pelea cuerpo a cuerpo conmigo!?”
“Todo lo que saben los idiotas como tú es balancear una espada. ¡No me confiaría tanto si fuera tú!”
“Pequeño pedazo de mierda…”
El aventurero fornido frente a Cliff dio un paso al frente y lo agarró por el frente de su camisa. Esta no era la forma en la que él esperaba que sucedieran las cosas, pero si lograba derrotar a este hombre, serviría para demostrar su fuerza.
“Detente. Estás siendo infantil.”
Sin embargo, antes de que tuviera la oportunidad de intentarlo, una chica de cabello rojo de su edad intervino.
Regresemos un poco en el tiempo.
Esa misma mañana, Eris Boreas Greyrat se había separado de Rudeus y Ruijerd para visitar el Gremio de Aventureros de Millishion. Mientras ella atravesaba la calle principal en dirección del edificio, la sonrisa en su rostro era tan grande que cualquiera que la viera probablemente también habría sonreído. Ella estaba usando su usual traje de aventuras: una polera ajustada, un protector de cuero para el pecho, shorts de cuero, y unas botas de suela delgada pero resistente. Con su arma en su cadera, era obvio a primera vista que ella era una espadachina de profesión.
Hoy, Eris había decidido no usar su capucha usual. Durante el último año, ella había aprendido que usarla dentro de un Gremio era una buena forma de hacer que la confundan con una maga… lo cual tendía a provocar que hombres extraños se le acercaran.
No mucho después, Eris había llegado a su destino. El Gremio de Aventureros de Millishion yacía al final de una calle principal. Era el cuartel general de toda la organización, y el edificio más grande del Distrito de los Aventureros.
Su imponente puerta frontal no era suficiente para intimidar a Eris. Ella entró sin un segundo de demora. Sin embargo, el gran tamaño de la recepción del edificio casi la hace detenerse y cruzarse de brazos. No solo la habitación era más grande que todas las demás que había visto en los otros Gremios, sino que era más grande que el salón de recepción de la mansión de su familia en Roa. Cualquier hombre o mujer joven colocando un pie dentro para registrarse en el Gremio probablemente habría dudado ante la vista tan impresionante.
Pero, por supuesto, Eris no era una novata tímida. Ella era una aventurera de rango A —una veterana. Solo le tomó un segundo ir directo hacia el tablón de anuncios.
El tablón de aquí era mucho más grande que cualquier otro que ella había visto, pero estaba igual de inundado de hojas de papel. Eris empezó a revisarlas después de cruzarse de brazos.
Hoy, en vez de elegir una tarea de rango B muy fácil para Fin del Camino, ella estaba estudiando la sección de rango E del tablón, buscando tareas clasificadas como Misiones Libres. Estas eran misiones especiales, publicadas periódicamente por el país en el cual el Gremio estaba ubicado. Sus recompensas eran bajas, pero como eran de alta prioridad, cualquier aventurero podía aceptarlas, sin importar su rango.
Por supuesto, no había habido ninguna de estas en el Continente Demoniaco. Ahí no había países.
Dentro de un montón de Misiones Libres, los ojos de Eris se posaron en una en particular.
LIBRE
TAREA: Exterminar Goblins.
RECOMPENSA: 10 monedas de cobre de Millis por oreja.
DETALLES: Ayudar a reducir la población local de Goblins.
UBICACIÓN: Este de Millishion.
DURACIÓN: Ninguna. Sin fecha límite.
CLIENTE: Los Caballeros Sagrados de Millis.
OBSERVACIONES: Los aventureros principiantes deberían tener cuidado con los Hobgoblins, los cuales se encuentran a veces dentro de los grupos de Goblins. No remover esta solicitud del tablón; simplemente traigan de regreso las orejas que recolecten directamente al mostrador principal.
Los Goblins eran una especie de monstruo que en su mayor parte vivían en los límites entre los bosques y las planicies abiertas. Tenían forma humanoide y usaban armas toscas, pero no podían comprender el lenguaje humano. En pequeños números, eran casi inofensivos, pero si se dejaban solos por un tiempo, ellos rápidamente se reproducirían y comenzarían a atacar las aldeas cercanas. Eran considerados una plaga peligrosa. Sin embargo, si bien residían A las afueras de las zonas boscosas, también actuaban como alguna clase de control natural de los monstruos más peligrosos que aparecían dentro de los bosques.
Ellos eran criaturas débiles y podían ser asesinadas sin mucha dificultad por cualquier hombre o mujer joven que supiera cómo usar una espada. Los Gremios de Aventureros sacaban ventaja de este hecho, ofreciendo tareas regulares de exterminación de Goblins, con recompensas medianamente generosas como una suerte de introducción a las misiones de combate.
Es más —a pesar de que Eris no estaba al tanto de esto— estas criaturas a veces también eran usadas como una herramienta de tortura contra los espías extranjeros. Por todas estas razones, el País Sagrado de Millis no se preocupaba por exterminar a los Goblins dentro de sus fronteras, prefiriendo mantener su población en un nivel estable.
Eris era una aventurera de rango A cuyas habilidades habían sido reconocidas por Ruijerd Superdia, y era perfectamente capaz de derrotar a un guerrero de rango C promedio con sus manos desnudas. Podrán estar preguntándose por qué ella elegiría un trabajo tan simple en este punto.
Había dos razones.
La primera: esto era algo que ella había soñado hacer por mucho tiempo.
Durante el breve periodo de su vida que asistió a la escuela, Eris con frecuencia había escuchado a un grupo de chicos de su clase. Ellos constantemente estaban hablando acerca de lo que harían una vez que se convirtieran en aventureros. Su plan era comenzar cazando Goblins. Después de ahorrar algo de dinero y hacerse más fuertes, ellos eventualmente se abrirían paso a través de las regiones del sur del Continente Central, donde podrían tomar trabajos de alto rango y explorar laberintos.
Escuchando sus emocionadas conversaciones, Eris comenzó a sumergirse en estas fantasías.
Un día, ella se acercó al pequeño grupo y demandó que la dejaran unirse a su conversación, lo cual de alguna forma provocó una pelea en la cual golpeó brutalmente a los tres. Ella fue expulsada de su escuela, pero pronto conoció a Ghislaine, cuyas historias solo intensificaron sus deseos de una vida de aventuras.
Después de conocer a Rudeus, ella constantemente soñaba despierta con convertirse en una aventurera junto a él. En su imaginación, ellos formaban un grupo de dos: Eris la espadachina y Rudeus el mago. Juntos, ellos exploraban laberintos desconocidos en busca de tesoros.
Sin embargo, cuando ella terminó perdida en el Continente Demoniaco junto a él, las cosas terminaron siendo muy diferentes de sus fantasías. En particular, Rudeus resultó ser demasiado cauteloso sobre todo el asunto. Él mantenía al grupo muy alejado de los laberintos y sus peligros desconocidos. Si Eris hubiese propuesto que fueran a matar algunos Goblins, él probablemente habría levantado una ceja y dicho: “¿Para qué molestarnos con eso?”
Estaba claro que Eris ya no era una novata. Ella había atravesado luchando los peligros del Continente Demoniaco, y sabía que no tenía sentido tomar este trabajo ahora. Pero incluso si no tenía sentido, matar Goblins siempre había sido la primera de las cosas en su lista de Cosas que quiero hacer una vez que me convierta en aventurera. Ella más que nada quería tener esa experiencia.
Esa era su primera razón. La segunda… era un secreto.
“Me pregunto si podré regresar antes de que se oculte el sol…”
Estudiando la tarea que ella había visto en el tablón, Eris trató de calcular cuánto tiempo le tomaría el viaje. Ella iba a estar viajando a pie para esto. Todavía era de mañana, pero era mejor tener un margen de error holgado.
“… ¿Mmm?”
Pero mientras ella lo estaba calculando, de casualidad vio una nota pegada al borde del tablón, más allá de las tareas de rango F.
Ciudadanos desplazados de la Región de Fittoa: Por favor, contáctense a la siguiente dirección:
Eris apartó la mirada después de leer la primera línea. Ella también había visto esta misma nota en el Gremio de Aventureros del Puerto de Zant.
Rudeus nunca hablaba sobre la Región de Fittoa. Eris asumió que esto solo era porque él no quería ponerla ansiosa. Ella sospechaba que la razón de este día libre era para poder tomar acciones en cuanto a este asunto.
Eris trataba de no pensar mucho en problemas complicados. Ella se había convencido a sí misma de que no era lo suficientemente inteligente para entenderlos, y tenía a Rudeus para pensar en su lugar. Una vez que llegara la hora, ella estaba segura de que él le explicaría su plan de una forma que ella pudiera entenderlo. Ella nunca habría soñado que Rudeus ni siquiera estaba al tanto de la existencia de estas notas.
“¡Muy bien!”
Habiendo terminado lo que había venido a hacer, Eris se apartó del tablón de buen ánimo y se dirigió hacia la salida. Ahora el asunto solo era dirigirse hacia el este para asesinar algunos Goblins. Dado cuán emocionada se estaba sintiendo en este momento, ella seguramente masacraría un nido completo o dos antes de estar satisfecha. No había nada ni nadie que pudiera detenerla. Un momento de silencio por nuestros pequeños amigos verdes, por favor…
“¿¡Por qué!?”
Parece que nos hemos adelantado un poco. Justo cuando ella estaba a punto de salir del edificio, Eris se detuvo de golpe ante el sonido de un grito.
Después de darse la vuelta hacia el sonido, ella vio a un niño rodeado de un grupo de hombres de casi dos veces su tamaño. “¿¡Por qué no me dejas unirme a tu grupo!?”
El niño que había gritado parecía ser un mago, eso considerando su túnica azul. Él era un poco más bajo que Rudeus; su cabello castaño oscuro estaba largo al frente, ocultando sus ojos. La vara que él cargaba no era tan impresionante como Aqua Heartia de Rudeus, pero era evidente a partir del tamaño de su cristal mágico que estaba fabricada de materiales de calidad. Su familia probablemente era adinerada, pero no tanto como la de Eris.
“¡Yo soy tan poderoso como cualquier mago de rango A! ¡Deberías estar agradecido de que yo siquiera esté dispuesto a trabajar junto a alguien como tú!”
Su actitud arrogante no se estaba ganando la simpatía de los hombres a su alrededor. No era de sorprender. Eris lo habría golpeado en la cara sin palabra alguna si él le hubiera dicho algo así a ella.
“¿Qué diablos? ¡Ya he tenido suficiente de tu mierda, mocoso estúpido! ¿¡De verdad quieres tener una pelea cuerpo a cuerpo conmigo!?”
“Todo lo que saben los idiotas como tú es balancear una espada. ¡No me confiaría tanto si fuera tú!”
“Pequeño pedazo de mierda…”
Después de llegar hasta el pequeño grupo, ella dio un paso al frente para intervenir. “Detente. Estás siendo infantil.” Si Rudeus hubiese estado ahí, su mandíbula ya habría caído al suelo para este punto. Esta no era la clase de línea que esperarías escuchar de Eris.
A decir verdad, Eris encontraba todo esto un poco emocionante. Como una aventurera de rango A, ella estaba por sobre todas estas personas. ¡Ella era la veterana madura, interviniendo para proteger al novato de un montón de brabucones! Muy genial, si pudiera decirlo ella misma.
Por supuesto, Ruijerd con frecuencia tenía que intervenir de esta forma para evitar que ella golpeara a un idiota sin remedio en la cara, pero este hecho inconveniente había desaparecido completamente de su mente.
“… Tch. Sí, supongo que tienes razón. No estaba actuando de forma muy madura.”
Para su sorpresa, el hombre se calmó inmediatamente. Ella había estado esperando que esto se convirtiera en una pelea, así que se sentía algo extraño.
“Vamos, chicos. En marcha.” Los hombres se fueron, dejando al niño mago atrás. Eris esperaba que él le agradeciera con una sonrisa en su rostro. En su imaginación, las cosas serían así:
Niño: Muchas gracias por ayudarme, señorita. ¿Quién es usted?
Eris: Oh, nadie en especial.
Niño: ¡Por favor! ¡Al menos dígame su nombre!
Eris: Mmm. Está bien… entonces puedes llamarme Ruijerd de Fin del Camino.
A Rudeus le gustaba usar esa última línea a veces. Ella había estado tratando de usarla alguna vez.
“¿¡Quién pidió tu ayuda!?”
La expresión orgullosa de Eris se congeló cuando el niño le gritó.
“¡Pude haber derrotado sin problemas a esos matones usando mi magia! ¡No metas tu fea nariz donde no te llaman!”
En cierto sentido, el niño fue afortunado. Después de todo, él fue noqueado por el primer golpe, y aquellos hombres de antes todavía estaban en los alrededores. Si no hubieran corrido de vuelta para separar a Eris de él, muy probablemente habría despertado sin una parte bastante delicada de su anatomía.
De un ánimo un poco fatal, Eris se dirigió hacia la entrada principal de Millishion. Ella usualmente superaba las cosas desagradables bastante rápido, pero esta vez, ella seguía sintiéndose irritada. Por supuesto, había una razón para esto.
“¡Espera! ¡Por favor, espera!”
Era debido a que el niño del Gremio, después de haber recuperado el conocimiento, había comenzado a seguirla.
“Siento lo que dije antes. Fue solo el calor del momento…”
Una vez que la alcanzó, él inmediatamente se disculpó e hizo una reverencia con su cabeza de forma educada. Debido a esto, el ánimo de Eris se quedó solo en el rango de irritado. Por el momento, el niño había escapado de un horrible destino —pero solo apenas.
Por supuesto, si él hubiera permanecido consciente después de ese primer golpe para ser testigo de su ira, no habría sido lo suficientemente idiota para seguirla de esta forma.
“Mi nombre es Cliff. ¡Cliff Grimoire!”
“… Me llamo Eris.” Eris momentáneamente consideró usar el nombre Fin del Camino, pero decidió lo contrario. Ella no le iba a mencionar el nombre de Ruijerd a alguien a quien había golpeado.
“¡Eris! ¡Qué nombre tan maravilloso! Por tu atuendo, asumo que eres una espadachina, ¿verdad? ¿Te gustaría formar un grupo conmigo?” Cliff se había detenido en medio del camino para hablarle. Eris estaba muy tentada a golpearlo en la cara una vez más, pero logró controlarse.
“No gracias.” Ella apartó su rostro de forma despectiva y comenzó a caminar una vez más.
Para ser honestos, ella no estaba especialmente acostumbrada a lidiar con esta clase de cosas. Rudeus básicamente era la única otra persona que había regresado por más después de su primera paliza.
“Ah. Entiendo. ¡En ese caso, al menos permíteme apoyarte desde la retaguardia! Todos dicen que soy un sabio en ciernes, sabes. ¡Definitivamente seré útil!”
Si Rudeus hubiese estado ahí para presenciar su desesperada súplica, él muy probablemente habría hecho como mínimo un comentario como “¡Más bien un pervertido en ciernes, mocoso virgen!” para sí mismo.
Eris no quería decir nada así de grosero. Sin embargo, ella se preguntó internamente cuán útil probaría ser el niño si ella lo convertía en abono.
“Estoy seguro de que nunca has visto a un hechicero tan increíble como yo antes, Eris,” dijo Cliff con una sonrisa confiada. “¡De casualidad soy aún mejor que un mago de rango A promedio!”
Este comentario sacó un poco de lugar a Eris. Por lo que ella sabía, el mago más increíble del mundo claramente era Rudeus Greyrat. Incluso Ruijerd reconocía sus habilidades. Si bien él era un aventurero de rango A, no había nada promedio acerca de él.
“¡Estarás impresionada al ver lo que puedo hacer!”
Muy bien, se descubrió pensando Eris. Veamos si puedes respaldar tus palabras. “Bien, como quieras. Sígueme.”
“¡Por supuesto!”
Y así, Eris y el joven mago Cliff partieron a matar algunos monstruos.
En un instante, una gran ola de llamas consumió a siete Goblins al unísono.
“¿Qué te pareció eso? Muy impresionante, ¿verdad?” dijo Cliff, observando los cadáveres de los monstruos con una mirada de gran satisfacción en su rostro. “¡Un mago promedio nunca podría hacer eso!”
Eris también miró hacia los restos. Todas las criaturas habían sido quemadas hasta las cenizas, lo cual significaba que no quedaban orejas para recolectar.
“¿Tú crees? No puedo decir que estoy impresionada.” Esa era su opinión honesta. De hecho, ella no podría haber estado menos impresionada. Cliff había usado un hechizo de fuego de nivel Avanzado llamado Éxodo de Llamas. Eris había visto lanzar uno de esos a Rudeus. Pero a diferencia de Cliff, él no había necesitado un interminable encantamiento, y sus llamas además habían sido más poderosas. Por supuesto, en primer lugar, Rudeus no habría usado un hechizo como ese en un grupo de Goblins. Él los habría matado sin dañar sus orejas.
Y más importante, Eris había mantenido a los monstruos ocupados mientras Cliff terminaba su encantamiento, dándole la oportunidad de mostrar lo que podía hacer; pero como él no le había advertido cuando terminó, ella casi había quedado atrapada en el rango de su hechizo. Rudeus nunca habría cometido un error tan peligroso como ese.
“Ah, Eris, parece que no sabes mucho acerca de la magia. Verás, existen muchos tipos diferentes de hechizos, y…”
Cliff procedió a darle una lección interminable sobre los varios niveles de hechizos, explicando que la magia que él acababa de usar era un hechizo de nivel Avanzado, tan complejo que incluso los adultos eran incapaces de lanzarlo.
Por supuesto, Eris ya sabía todo esto. Ella lo había aprendido durante sus lecciones con Rudeus. Y comparadas a las explicaciones incoherentes de Cliff, las clases de Rudeus habían sido diez veces más fáciles de entender.
“¿Y bien? ¿Ahora entiendes lo increíble que soy?”
Eris en realidad quería golpear en la cara a este mocoso engreído. Él en serio estaba arruinando su tan esperado día de cacería de Goblins. Con sus brazos todavía cruzados, ella fríamente dio su veredicto. “Bien, he visto suficiente. No vas a ser de mucha ayuda, así que puedes irte.”
Si Rudeus hubiese estado en los zapatos de Cliff en este momento, él probablemente habría decidido realizar una retirada táctica. Pero Cliff no estaba al tanto de la hostilidad en los ojos de Eris. “¿¡Hablas en serio!? ¡No te puedo dejar aquí sola! ¡Tuviste problemas para matar a un puñado de Goblins!”
Eris lo golpeó tan pronto como estas palabras salieron de su boca. Con fuerza.
Cliff se tambaleó hacia atrás y se llevó una mano hacia su cara. Había sangre saliendo de su nariz. Él rápidamente recitó un hechizo de sanación sobre sí mismo para detener el sangrado. “¡Oye, ¿y eso por qué fue?!”
Eris chaqueó su lengua de la irritación. Ella había sido suave con él esta vez, ya que dejarlo inconsciente en medio de un prado abierto no era una opción. Aparentemente, él necesitaba un poco más de castigo para aprender la lección.
Sin embargo, justo cuando ella apretó su puño para un ataque de continuación, Cliff finalmente comprendió la situación. “¡Espera, no! ¡Entiendo! Tú evidentemente eres muy fuerte, Eris. ¿Entonces qué tal si nos dirigimos hacia el bosque por un rato? Después de todo, no puedo demostrar mi valía real como un mago en contra de un montón de Goblins.”
No había motivos ulteriores detrás de esta propuesta. Cliff solo quería presumir su fuerza frente a Eris. No era como si él se hubiera enamorado de ella, o que quisiera impresionarla; él simplemente estaba ansioso de descubrir su propio poder.
“Los bosques son peligrosos,” dijo abruptamente Eris. Esto era algo que Rudeus siempre estaba diciendo, y Ruijerd estaba de acuerdo con él. Ella confiaba plenamente en su juicio.
“Eris, ¿no será que estás asustada?”
“¡Por supuesto que no!”
Pero, por supuesto, Eris era una chica simple. Cuando te metías con su orgullo, ella mordería la carnada cada vez. Después de todo, ningún miembro respetable de la familia Boreas permitiría que un aventurero novato lo insultara de esa forma. “El bosque, ¿verdad? ¡Bien! ¡Vamos!”
Y así, ambos tomaron un desvío hacia el sombrío y oscuro bosque cercano.
“Supongo que los bosques de Millis no son la gran cosa.”
Eris cortó a una criatura con forma de mono llamada Utan mientras hablaba. Este era un monstruo de rango D, considerablemente más peligroso que un Goblin, pero no representaba ninguna amenaza para ella.
“Supongo que no. ¡Estas cosas no son rivales para mí!”
Cliff, por su parte, estaba matando Utans con hechizos de viento de nivel Intermedio mientras se adentraba más y más en el bosque.
“Ah…” De pronto, Eris se detuvo en seco.
“Eris, ¿cuál es el problema?” dijo Cliff, dándose la vuelta y acercándose a ella con una gran sonrisa en su rostro.
Después de hacer una mueca, Eris se cruzó de brazos, separó sus piernas a la altura de los hombros, y levantó su mentón hacia el aire. “Dime algo. ¿Estabas prestándole atención al camino que tomamos para llegar aquí?”
“No, en realidad no.” Cliff ni siquiera había pensado en prestarle algo de atención a eso. Todo este viaje había sido un deseo impulsivo y del momento, así que él no había realizado ningún plan o preparación de antemano.
“Ya veo. Entonces eso significa que estamos perdidos,” dijo inexpresivamente Eris.
Cliff se quedó en silencio. Después de un momento, su rostro se puso pálido. “Eh… ¿qué hacemos ahora?”
Ya que Eris se veía imperturbable, Cliff asumió que ella debía tener alguna clase de plan. No obstante, ese no era el caso.
Esto era muy malo. ¿Qué dirían Rudeus y Ruijerd si descubrían que ella se había perdido en el bosque? ¿Cómo podría explicar que había terminado ahí, cuando se suponía que iría a cazar Goblins?
Por supuesto, Eris no dejó a su ansiedad expresarse. Como una mujer de la familia Greyrat, se esperaba que ella mantuviera la calma en todo momento. “Cliff, sube al cielo y ve hacia qué dirección está la ciudad.”
“¿Estás bromeando? Eso es absurdo.”
“Rudeus puede hacerlo sin problemas.”
“¿Rudeus? ¿Quién diablos es Rudeus?”
“Él es mi tutor.”
“¿¡Qué!?”
Eris dejó salir un pequeño suspiro. No tenía caso discutir ahora mismo. ¿Qué debería hacer ella en una situación como esta? ¿No Ghislaine le había enseñado qué hacer si se perdía?
Sí. Supuestamente debías reunir muchas ramas y encender una fogata, ¿cierto? El humo sería visible desde muy lejos. Pero ¿quién vería la señal? Hoy tanto Ruijerd como Rudeus tenían otros asuntos de los cuales encargarse. Ellos no le estaban prestando atención.
Eris se cruzó de brazos y comenzó a fruncir el ceño. Ella cerró sus ojos y trató de pensarlo detenidamente. Ghislaine siempre decía que era fundamental mantener la calma, especialmente cuando te sentías ansioso, y por lo tanto Eris nunca se permitía entrar en pánico.
“E-Eris, ¿qué hacemos?”
“Probablemente hay algunos aventureros más en este bosque, ¿cierto?”
“¡Ah, por supuesto! Simplemente podemos pedir ayuda… ¡Tratemos de encontrar alguno!”
Cliff comenzó a correr inmediatamente, pero Eris no se movió. Ruijerd le había dicho que lo mejor era no moverse en una situación como esta. Él le había enseñado a permanecer quieta para agudizar sus sentidos. Eris no tenía su conveniente tercer ojo, pero tenía sus oídos y su nariz. Y podía sentir el flujo de poder mágico en el área. Ella todavía era inexperta en muchas formas, pero había entrenado cada día.
“Eh, ¿Eris…?”
“¡Silencio!”
Después de cerrar sus ojos, Eris respiró profundamente y vació su mente. Ella escuchó el bosque. Podía escuchar las ramas sacudiéndose, los monstruos en movimiento, el zumbido de los insectos… y en algún lugar, a la distancia, los suaves sonidos de un combate.
“Muy bien. Sígueme.” Sin vacilar ni un momento, Eris comenzó a caminar una vez más.
“¿¡Qué está sucediendo!?” dijo Cliff, apresurándose para alcanzarla. “¿¡Percibiste algo!?”
“Hay otras personas aquí. Están cerca.”
“¿¡Cómo sabes eso!?”
“Agudicé mis sentidos por un momento.”
“¿¡Tu maestro también te enseñó eso!?”
Eris tuvo que pensar eso último por un segundo. ¿Ruijerd era su maestro? Probablemente. Él le había enseñado muchas cosas, e incluso más que Ghislaine. Ella incluso podría llamarlo su maestro actual. “Sí, así es.”
“Este Rudeus debe ser realmente impresionante…”
“¿Mm…? Sí, Rudeus es increíble.”
A pesar de estar un poco confundida de que el tema hubiese cambiado de forma tan repentina, Eris siguió avanzando a la cabeza.
Justo cuando ambos llegaron al límite del bosque, ellos vieron un carruaje de costado en medio de los surcos que sus ruedas habían creado.
“¡Al suelo!”
“¡Ack!”
Eris agarró a Cliff por la cabeza y lo empujó hacia el suelo, y después se agachó junto a él para observar la situación.
En este momento seis personas seguían de pie. Una era un caballero usando armadura completa y casco, de pie con su espalda contra un árbol y su espada desenfundada. Los otros cinco eran hombres vestidos completamente de negro, posicionados en un semicírculo alrededor de este guerrero solitario.
Tres cadáveres yacían sobre el pasto cercano. Todos ellos vestían la misma armadura que el caballero acorralado. Los hombres de negro se estaban acercando a su presa de forma lenta, pero sin descanso.
Esta batalla ya estaba perdida. Pero, por alguna razón, el caballero no intentaba huir. Mirando con más atención, Eris se dio cuenta de que había una niña temblando en la base del árbol detrás del caballero usando armadura —una chica cuyo rostro estaba lleno de terror e inundado de lágrimas.
“Esa armadura… ¡Eris, ese es un Caballero de la Iglesia!” susurró Cliff.
Ahora el corazón de Eris estaba latiendo con fuerza. Ella sabía sobre los Caballeros de la Iglesia. Ellos eran una de las tres órdenes militares sagradas. Los Caballeros de la Catedral de élite tenían el manejo de los asuntos de defensa nacional. Los Caballeros Misioneros eran enviados al exterior como alguna clase de mercenarios, para que así pudieran esparcir las enseñanzas de la Iglesia de Millis y demostrar su poder. Y los temidos Caballeros de la Iglesia, con sus infames Inquisidores, a los que se les encomendaba acabar con la herejía.
Los Caballeros de la Catedral usaban tenidas blancas, los Caballeros Misioneros plateadas, y los Caballeros de la Iglesia azul cielo. Incluso desde la distancia, la armadura del caballero acorralado era de un azul muy claro. No había duda. Los que habían sido emboscados aquí eran un grupo de Caballeros de la Iglesia.
“¡Insolentes! ¿¡Acaso no saben quién es esta joven!?”
Solo cuando el caballero acorralado gritó estas palabras fue que Cliff y Eris se dieron cuenta de que era una mujer.
Los hombres vestidos de negro se miraron entre sí y resoplaron de la risa. “Por supuesto que lo sabemos.”
“¿¡Entonces por qué quieren hacerle daño!?”
“¿No debería ser obvio?”
“¿¡Entonces son lacayos del papa!? ¡Bestias detestables!”
Eris no le encontraba mucho sentido a esta conversación. Pero una cosa estaba muy clara para ella: esos amenazantes hombres de negro iban a matar a esa niña aterrada. Ella estiró su mano hacia la espada en su cadera.
“¿Qué crees que estás haciendo?” susurró Cliff. “¡No podemos involucrarnos en esto! Esa chica es una Niña Bendita que supuestamente es una futura papa potencial, ¿sabes? ¡Eso significa que esos hombres de negro son los asesinos personales del actual papa! Están bien entrenados y son inmisericordes. ¡Ni siquiera yo tendría alguna oportunidad contra ellos!”
Eris ni siquiera se detuvo a pensar por qué Cliff sabía tanto sobre todo esto. Ahora mismo había una sola cosa en su mente: a menos que ella interviniera, esa chica iba a morir frente a sus ojos.
Eris era un miembro de Fin del Camino en toda su ley. Si solo se quedaba observando a la niña ser asesinada, ella nunca sería capaz de volver a mirar a Ruijerd a los ojos. Y más de una vez, ella había visto a Rudeus ponerse a sí mismo en peligro por razones muy similares.
“Vamos. Solo permanezcamos aquí tranquilos y esperemos que no nos vean…”
“Lo siento, pero eso no será posible. Ellos ya saben que estamos aquí.” Uno de los hombres de negro había notado su presencia en el momento que ella empujó a Cliff hacia el suelo. Eris no había pasado por alto su ligera reacción.
Ella no sabía con exactitud lo que ellos harían una vez que su misión estuviera concluida, pero eso difícilmente importaba. Ella tenía la intención de tomar la iniciativa aquí y ahora. “¡Tú solo escóndete aquí, Cliff!”
“¡Eris! ¡No!”
Eris arremetió hacia los asesinos después de desenfundar su espada.
Los hombres de negro inmediatamente reaccionaron, pero… “¡Demasiado lentos!”
Eris se movía mucho más rápido de lo que ellos habían anticipado. Su ataque preventivo fue la técnica de rango Avanzado del Estilo del Dios de la Espada llamada Espada Silenciosa —una movida mucho menos compleja que la Espada de Luz, pero igual de mortal. Su espada atravesó el aire sin hacer ruido alguno.
Durante el transcurso de su entrenamiento con Ghislaine y Ruijerd, sus habilidades con la espada habían sido pulidas hasta un nivel destacable. Su hoja golpeó a uno de los hombres en el hombro, cortó diagonalmente a través de su caja torácica, y lo partió en dos.
A pesar de que esta era la primera vez que Eris había asesinado a alguien, no vaciló ni siquiera por un instante. Ella ya estaba concentrada en su siguiente objetivo. Los hombres vestidos de negro se estaban moviendo rápidamente para rodearla, pero Eris estaba un paso por delante de cualquiera de ellos. Ruijerd le había enseñado la forma correcta de moverse cuando eres rodeado por varios enemigos. Muchos monstruos cazaban en grupos; tu objetivo era derrotarlos rápidamente antes de que pudieran rodearte.
“¡Haaaah!” En un parpadeo, Eris cortó a otro de los asesinos.
Los tres hombres restantes estaban visiblemente desconcertados. Los movimientos de la chica eran erráticos, y sus ataques venían de ángulos inesperados, sin previo aviso. Era prácticamente imposible evitarlos mientras también tratabas de hacer otra cosa.
Aun así, estos eran asesinos profesionales. En el tiempo que a Eris le tomó matar a su camarada, ellos la habían rodeado satisfactoriamente. Dos de los asesinos saltaron hacia Eris casi de forma simultánea, combinando deliberadamente sus ataques.
Eran rápidos, pero no tanto como Ruijerd. Ellos tampoco estaban perfectamente coordinados como los Coyotes Pax del Continente Demoniaco.
Estos hombres no eran tan fuertes.
“¡Sus dagas están envenenadas! ¡Ten cuidado!” Después de gritar palabras de advertencia, la caballera que había estado protegiendo a la niña arremetió hacia el frente y balanceó su espada hacia uno de los asesinos desde atrás.
Eris anticipó precisamente cómo los hombres de negro reaccionarían a esto, por lo que logró aprovechar su oportunidad para liberarse de su cerco. En el preciso instante en que ella comprendió que iba a ganar esta batalla, su espada cortó a través de un tercer asesino.
“¡Maldición! ¡Retirada!”
Los dos hombres restantes se dieron la vuelta velozmente y comenzaron a correr. Pero Eris nunca fue de las que dejaban un trabajo a medio terminar. En un parpadeo, ella alcanzó a uno y cortó salvajemente hacia él desde atrás, destripándolo. Sus entrañas se esparcieron por el suelo mientras caía.

El último asesino no miró hacia atrás. Para el momento que Eris se dio la vuelta hacia él, ya había desaparecido en la distancia.
Después de resoplar suavemente del desdén, ella agitó con vigor su espada para sacar la sangre y carne de su hoja. A partir de cómo se veía, ella estaba tan tranquila como siempre. Pero su corazón estaba latiendo con fuerza dentro de su pecho. Ella acababa de experimentar su primera batalla de vida o muerte contra otro ser humano. Pero, por primera vez, ella había matado a alguien.
Es más, sus oponentes habían usado dagas envenenadas —incluso un solo rasguño podría haber sido fatal. Y ni Rudeus ni Ruijerd habían estado ahí para cuidar su espalda. Eris había saltado a la acción sin pensarlo mucho, pero si no fuera por esa caballera, ella pudo haber muerto.
Naturalmente, Eris mantuvo estos pensamientos completamente para sí misma. Ella se dio la vuelta hacia la Caballera de la Iglesia en armadura después de enfundar su espada. “Lo siento. Uno de ellos logró escapar.”
Estas palabras dejaron un poco desconcertada a la caballera. La chica de pie ante ella ni siquiera era una adulta, pero aun así había derrotado a un grupo de asesinos experimentados. Y para colmo se veía completamente tranquila.
Sin siquiera quitarse el casco, la mujer presionó su puño contra su estómago e hizo una reverencia al estilo de los Caballeros Sagrados de Millis. “Mi más sincero agradecimiento por su ayuda.”
Eris terminó recordando cómo Ruijerd respondía a palabras como estas, y decidió seguir su ejemplo. Sin hacer una reverencia, ella dijo “Estoy feliz de que la niña esté bien” y nada más.
“Mi nombre es Therese Latria, de los Caballeros de la Iglesia. Señorita, asumo que usted es una aventurera, ¿no? ¿Podría decirme su nombre?”
“Yo soy Er—”
Eris comenzó a dar su nombre real, pero entonces se detuvo a media oración. Eso no estaba bien. ¿Qué hacía siempre Rudeus en estas situaciones?
“Yo soy Ruijerd de Fin del Camino. Lo creas o no, en realidad soy una Superd.”
Debajo de su casco, el rostro de Therese se puso tenso. A pesar de que Eris no estaba al tanto de esto, los Caballeros de la Iglesia como un conjunto abogaban por la expulsión de todos los demonios del Continente de Millis.
Por supuesto, Eris carecía de todos los rasgos característicos de un Superd. Solo le tomó un momento a Therese volver a recuperar la calma. Esta chica claramente le había dado un nombre falso y asumió la identidad de un demonio que los Caballeros de la Iglesia verían con hostilidad. Esto parecía ser un mensaje diciendo que ella no tenía interés de involucrarse más con ella o sus asuntos.
En otras palabras, ella no esperaba una recompensa, a pesar de haber salvado la vida de una persona importante. Therese encontraba esto sorprendentemente fascinante. “Ya veo. Muy bien, entonces…”
Por un momento, ella se detuvo a estudiar a Eris mientras la chica la miraba con sus brazos cruzados. Una vez que había memorizado su rostro, ella silbó con fuerza.
No mucho después, un caballo se acercó corriendo desde el bosque.
Este era el animal que había estado tirando de su carruaje anteriormente. Huyó cuando el carruaje fue volcado, pero ahora regresó ante el llamado de Therese, tal como se le había entrenado para hacer. Después de subir su joven carga sobre la espalda del caballo, Therese saltó para posicionarse detrás de ella.
“¡Si alguna vez necesita ayuda, pregunte por Therese de los Caballeros de la Iglesia!”
La caballera se marchó galopando después de aquellas palabras finales. Eris la observó irse sin decir palabra alguna.
En las sombras, un cierto joven —todavía incapaz de siquiera ponerse de pie— también estaba observando. Y a sus ojos, la caballera en la distancia y la temeraria espadachina de cabello rojo que la veía partir se veían como nada más que personajes salidos de un cuento de hadas.
Hace algún tiempo, un obispo de la Iglesia de Millis se enamoró de una mujer de la raza mediana. La mujer le dio un hijo, y tiempo después, ese niño creció y consiguió una esposa. Cliff fue el primer y único hijo de la pareja.
En el momento del nacimiento de Cliff, varias facciones dentro de la iglesia estaban enfrascadas en una violenta lucha por el poder. La violencia tomó las vidas de sus padres. Para mantener a Cliff a una distancia segura del conflicto, su abuelo —el obispo— lo dejó temporalmente en el orfanato de Millishion. Él procedió a vencer a sus enemigos, apoderarse de la posición de papa, y traer a Cliff de vuelta a su familia.
En otras palabras, Cliff Grimoire era el nieto legítimo del actual papa de Millis… a pesar de que pocos, incluso dentro de la Iglesia, estaban al tanto de ese hecho.
Debido a esto, Cliff sabía perfectamente bien por qué ese carruaje había sido atacado. Esa Niña Bendita, que se decía poseía poderes milagrosos, era la herramienta más poderosa en el arsenal de un cierto arzobispo. Y la facción de ese arzobispo actualmente estaba en conflicto con el abuelo de Cliff.
De hecho, Cliff ya había conocido a la niña. Él no tenía idea de qué había estado haciendo ella en ese bosque; pero Cliff conocía a los asesinos de negro que la habían atacado. Aquellos hombres estaban dentro de sus instructores. Él ya sabía por un tiempo que ellos llevaban a cabo esta clase de trabajos para su abuelo. También sabía lo poderosos que eran. Él había practicado contra ellos muchas veces, pero nunca estuvo siquiera cerca de ganar. Pero, aun así, ellos no habían tenido ninguna oportunidad contra Eris.
En realidad, la batalla había sido muy pareja. Pero a partir de la forma en que la vio Cliff, esta chica había abrumado totalmente a un grupo de hombres que él nunca pudo haber vencido, ni en un millón de años. Mientras ellos caminaban de regreso hacia la ciudad, él terminó mirando su rostro cansado con profunda y genuina admiración.
Esta chica iba a ser importante en no mucho tiempo.
Con ese pensamiento firmemente incrustado en su mente, Cliff hizo una oferta impulsiva. “¡Eris, ¿te gustaría casarte conmigo?!”
“¿¡Qué!? ¡Ni en sueños!” Ella lo rechazó instantáneamente. Ni más ni menos que con una mueca horrible en su rostro.
A Cliff le parecía raro que cualquier chica rechazara una proposición de alguien tan talentoso como él, así que comenzó a buscar una explicación. Él repasó todas sus conversaciones. Después de un momento, él la recordó mencionar a un cierto tutor varias veces. ¿Cómo se llamaba? Ru… Ru…
“Rudeus.”
Eris se dio la vuelta ante el sonido de ese nombre.
“Ese es el nombre de tu tutor, ¿cierto? ¿Cómo es él?”
En pocos minutos, Cliff llegaría a lamentar haber hecho esa pregunta. Él había tenido la impresión de que Eris no era muy habladora, pero claramente ese no había sido el caso. Una vez que la hacías hablar de este hombre llamado Rudeus, ella balbucearía orgullosamente sin detenerse. Eris siguió hablando durante todo el camino, desde las planicies a las afueras de Millishion hasta el Gremio de Aventureros. Todo lo que ella dijo fueron cumplidos efusivos, y la expresión en su rostro dejó muy claro la intensidad de sus sentimientos. Fue más que suficiente para que Cliff sintiera una envidia profunda.
“Es hora de irme a casa,” la interrumpió finalmente él, al tanto de que ahora mismo probablemente había una expresión malhumorada en su rostro.
Eris había parecido lista para seguir hablando por una o dos horas más, pero ahora ella agitó su mano para realizar un gesto vago y desinteresado. “Ah, bueno. Adiós.” Era difícil creer que ella era la misma chica que había estado hablando de forma tan apasionada acerca de su tutor hace solo unos segundos.
Cliff la vio marcharse en silencio hasta que ella desapareció de la vista. ¿Quién era este Rudeus que había cautivado totalmente a esa poderosa, hermosa, y valiente chica?
Con las visiones de un misterioso rival flotando dentro de su mente, el joven mago regresó al cuartel general de la Iglesia de Millis, donde recibió un gran regaño de las personas que lo habían estado buscando.
Por cierto, la lucha por el poder dentro de la Iglesia rápidamente se intensificó como resultado del incidente con la Niña Bendita. El papa pronto decidió que era demasiado peligroso que su nieto permaneciera en Millishion, así que Cliff fue enviado a vivir en el extranjero. Pero, por supuesto, nada de esto tenía algo que ver con Eris.
En cuanto a la propia Eris, ella básicamente olvidó por completo el encuentro en el momento que regresó a la posada y vio a Rudeus sentado miserablemente sobre su cama. Pero eso, también, era una historia completamente diferente.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
Sé la primera persona en dejar una nota sobre el capítulo.