Intermedio: El Regreso a Casa de Roxy
Intermedio: El Regreso a Casa de Roxy
Casi al mismo tiempo que Rudeus y su grupo dejaban atrás Millis, Roxy Migurdia estaba regresando a casa por primera vez en muchos años.
La aldea Migurd no había cambiado en nada. Y todos los que ella conocía también se veían prácticamente iguales. Tal vez había más aldeanos que antes, pero seguía siendo un lugar incómodamente silencioso.
Roxy no había encontrado extraño este silencio cuando era una niña, pero ahora que había viajado alrededor de todo el mundo, ella podía decir con certeza que era bastante inusual. En esta aldea no escucharías a nadie hablando. Y, aun así, sus habitantes se comunicaban perfectamente.
Cuando los habitantes de la aldea vieron a Roxy, simplemente se quedaron quietos y la miraron. Roxy sabía que ellos estaban intentando comunicarse con ella a través de telepatía, la habilidad innata única que diferenciaba a la raza Migurd de los otros demonios. Pero ella no sabía lo que ellos estaban diciendo. Todo lo que podía entender era algo así como un zumbido. Roxy no podía responder a sus palabras.
Sus padres aparecieron después de un tiempo. Los años tampoco habían pasado para ellos. Ellos le dieron la bienvenida a su hija con palabras de alegría y le preguntaron si ella había recorrido todo el camino de regreso sola, con voces llenas de preocupación.
Elinalise y Talhand habían escogido esperar afuera de la aldea. Tal vez ellos habían pensado que ella preferiría algo de privacidad para esto.
Roxy les contó a sus padres acerca de sus viajes con una voz tranquila y sin pasión. Ellos expresaron su sorpresa ante su historia, y con alivio en sus rostros, le dijeron que se quedara tanto como quisiera.
Pero Roxy se sentía como una visitante en este lugar —incluso mientras le estaba hablando a sus propios padres. Todas sus palabras de preocupación y bienvenida fueron dichas en un lenguaje que era extraño para ellos. Las personas de su raza nunca decían nada verdaderamente importante con sus bocas, en especial no cuando querían expresar su afecto y amor.
Era muy posible que sus padres estuvieran sinceramente preocupados por ella desde el fondo de sus corazones, pero no tenían forma de convencer de eso a Roxy. Ella no podía usar la telepatía, así que sus mensajes no podían llegar a ella.
Eso la hacía sentirse horriblemente solitaria.
Quedarse aquí por más tiempo sería simplemente doloroso. Ella solo estaría de frente al hecho de que no era verdaderamente parte de la raza Migurd, por lo que decidió partir inmediatamente.
“¿De verdad ya te vas?” le preguntó su padre, con una expresión preocupada.
“Sí.”
“¿Puedes al menos quedarte por una noche?”
Roxy sacudió su cabeza inexpresivamente. “Lo siento, pero este viaje es uno realmente urgente. Solo pasé a saludar ya que estaba por el lugar.”
“Cariño, ¿cuándo podrás regresar?”
“No lo sé,” respondió honestamente Roxy. “Podría no regresar.”
Ahora fue el turno de su madre de verse preocupada. “Roxy… de seguro puedes hacer algo de tiempo para visitarnos cada veinte años, ¿no crees?”
“Supongo,” respondió ella, con un tono evasivo. “Entonces quizá volveré dentro de los próximos cincuenta años.”
“¿De verdad? ¿Lo prometes? Entonces te estaremos esperando.”
“Muy bien,” dijo Roxy, asintiendo de forma ambigua.
En este punto, ella se dio cuenta de que su madre había comenzado a llorar silenciosamente. “Eh… ¿Mamá…?”
“Ah, lo siento. Me dije a mí misma que no iba a llorar, pero… Lo siento, cariño…”
Ante la vista de esas lágrimas, algo cedió dentro de Roxy. Antes de darse cuenta, ella estaba abrazando con fuerza a su madre, y después su padre envolvió sus brazos alrededor de ambas.
En ese momento, Roxy finalmente comprendió que las palabras y el lenguaje estaban lejos de serlo todo. Al final, ella se quedó en la aldea Migurd por alrededor de tres días. Y por primera vez en muchos años, logró relajarse un poco.
El Domador de Perros de Fin del Camino era, en realidad, Rudeus Greyrat.
Le había tomado algo de tiempo a Roxy admitirlo.
Después de llegar al Continente Demoniaco, su grupo había viajado constantemente hacia el norte en busca de información acerca de Rudeus. Mientras más al norte iban, más personas reconocían su nombre.
Roxy se estaba acercando, pero al mismo tiempo, se sentía que había algo fuera de lugar en todo esto. Todos los que habían visto a Rudeus lo describieron de formas que se superponían con las historias sobre los imitadores de Fin del Camino. Varias veces en el transcurso de su viaje, Talhand destacó que este niño humano que podía lanzar hechizos de forma silenciosa sonaba exactamente como el Domador de Perros de ese grupo.
A decir verdad, Roxy había comprendido esto hace mucho tiempo. Ella simplemente no quería admitir que había pasado a un lado de su pupilo sin siquiera haberse dado cuenta.
Sin embargo, para el momento que ellos llegaron a la ciudad de Rikarisu, ella no tuvo más opción que aceptarlo. En esa ciudad, ella aprendió del Incidente con Fin del Camino que sucedió hace dos años. Además, escuchó la historia de un hombre llamado Nokopara, con quien había estado en un grupo. Dado lo que sus padres le habían contado cuando ella estuvo en su aldea… todas las piezas encajaban. Roxy simplemente tuvo que admitir la verdad.
El Domador de Perros tenía que ser Rudeus.
En este momento, Roxy estaba en un bar de Rikarisu con su antiguo camarada Nokopara.
Cuando le había preguntado sobre Rudeus, él al principio había dudado de hablar. Parecía ser que Nokopara durante el último tiempo había estado siguiendo una línea de trabajo no muy respetable. Sin embargo, Roxy no iba a juzgarlo por eso. En el Continente Demoniaco, hacías lo que debías para sobrevivir.
“Ya veo… Entonces Blaze murió en un trabajo, ¿eh?”
“Sip. El pobre bastardo fue tragado por completo por una Cobra de Espalda Roja.”
Habían pasado varios años desde que Roxy dejó atrás el Continente Demoniaco; ambos tenían muchas cosas en las cuales ponerse al día. Y, aun así, habían terminado hablando en su mayoría acerca de los viejos tiempos.
Después de cerrar sus ojos, Roxy pensó en Blaze. El hombre tenía la cara de un cerdo y una boca sucia; él había insultado a Roxy cada vez que ella metió la pata. Aun así, en lo profundo, no era una mala persona, y no podías pedir un guerrero más confiable.
De acuerdo a Nokopara, Blaze era un líder veterano de un grupo de rango B en el momento de su muerte. En el Continente Demoniaco, eso no era algo fácil. Roxy estaba impresionada de lo lejos que había llegado su antiguo compañero de lengua afilada. Aunque, al mismo tiempo, su grupo aparentemente se llamaba Súper Blazers. ¿En serio? El hombre nunca había sido bueno para ponerle nombre a las cosas.
En cualquier caso, Nokopara dijo que el monstruo que había asesinado al grupo de veteranos de Blaze después fue derrotado por Rudeus y su grupo, quienes acababan de formar su propio grupo. En otras palabras, él había derrotado a un monstruo de rango A justo después de convertirse en un aventurero.
No había ninguna maldita posibilidad de que Roxy hubiera podido lograr eso en el pasado. Pero sí sonaba a Rudeus, eso era seguro. La idea puso una pequeña sonrisa en su rostro.
Bebiéndose su trago, un licor bastante fuerte del Continente Demoniaco, Nokopara murmuró, “Roxy, realmente has cambiado.”
Roxy miró hacia su reflejo en su bebida y se preguntó si eso era verdad. “¿He cambiado? Es un poco difícil para mí decirlo.”
“Sí. Te ves mucho más madura que antes.”
“¿Qué? ¿Te estás burlando de mí?” En el momento que ella comenzó a ser una aventurera junto a Nokopara y Blaze, Roxy ya se veía como una Migurd adulta. Su rostro y figura no habían cambiado mucho desde entonces. Ella estaba perfectamente al tanto de que se veía prácticamente igual.
“¡Nah, hablo en serio! Es como, el aura que emites, supongo. Solías parecer más una niña, ¿sabes?”
“Bueno, han pasado varios años desde entonces, ¿sabes? Incluso si no se ve de esa forma.” Roxy se encogió de hombros, se llevó un puñado de bocadillos asados a su boca, y los masticó. Estas cosas de hecho eran semillas de Treant de Piedra. Ella no las encontraba particularmente sabrosas, pero por alguna razón era difícil dejar de llevártelas a la boca una vez que comenzabas.
“Aunque es exactamente de esto de lo que estoy hablando. En el pasado, solías estar desesperada por lograr que todos pensaran que eras una adulta. Probablemente habrías estado lanzándome hechizos de inmediato si hubiera dicho algo así.”
“¿En serio…? Sí, supongo que fui así por un tiempo.”
Eso fue cuando ella no entendía adecuadamente sus propias habilidades y límites. En aquellos días, Roxy se había esforzado furiosamente para convencer a las personas de que ella era una adulta y alguien a quien debían tomar en serio. Ella había presumido de su talento como maga y sus capacidades en cada aspecto de la magia. Había insistido en que era capaz de hacer lo que sea.
Su opinión de sí mima se había revertido completamente desde entonces, pero la reputación que se había ganado seguía extendiéndose por sí sola. Estos días, se sentía que las personas estaban constantemente esperando que ella hiciera cosas que no podía hacer. Ella había estado recibiendo muchas reacciones de sorpresa de las personas del Continente Demoniaco cuando les dijo que fue la maestra de Rudeus. Por alguna razón, el niño le había estado diciendo a todos que le debía sus habilidades a las enseñanzas de su maestra. Naturalmente, ellos habían asumido que Roxy también debía ser capaz de conjurar en silencio, lo cual definitivamente no podía hacer.
Tal vez el propio maestro de Roxy, quien una vez la menospreció con palabras bastante duras, había experimentado sentimientos similares a estos. Si ese fuera el caso, Roxy se sentía mal por la forma en la que había respondido. Era difícil ser el mentor de alguien más talentoso que tú. Aparentemente, tenías que experimentar esto en carne propia antes de entenderlo de verdad.
En el caso de Roxy, era una fuente tanto de vergüenza como de orgullo. Ella ya no quería que Rudeus dejara de llamarla su maestra, pero por alguna razón, el hecho de que él había ignorado totalmente sus órdenes sobre eso la hacían algo feliz.
“En fin, tú no has cambiado nada, Nokopara.”
“¿Eso crees?”
“Sí. Por supuesto, sin contar la apariencia física.”
El hombre siempre había sido codicioso y tenía la tendencia de aprovecharse del débil, y ese obviamente todavía era el caso. En el pasado, Roxy con frecuencia había pensado que él era la última persona de la que quería hacerse enemiga.
“Oye, ¿qué se supone que significa eso? ¿Estás diciendo que ahora soy un viejo arrugado?”
“Así es, podrías decirlo de esa forma. Te has vuelto viejo, Nokopara. Y arrugado.”
“¡Ja! ¡Sí que tienes una gran boca ahora, niña!” Nokopara dejó salir un relincho de risa sarcástica, y después suspiró. “Cielos, esto realmente me trae recuerdos…”
“Entiendo a qué te refieres.”
En el pasado, habría habido otros dos en esta mesa: un chico que siempre estaba maldiciendo de forma furiosa hacia Nokopara, y otro chico que interrumpiría sus peleas con un suspiro. Esos dos ya no estaban con vida, dejando atrás solo a dos antiguos aventureros de mediana edad.
Es verdad, uno de ellos no había envejecido mucho debido a su raza, pero los viejos tiempos nunca iban a regresar. Eso era indudable.
Ambos terminaron recordando los viejos tiempos por horas en el bar, hasta que Nokopara finalmente cayó ebrio sobre la mesa.
Roxy había visto a sus padres, y ahora a su muy viejo compañero. Solo eso quería decir que su viaje hasta aquí no había sido una pérdida de tiempo. Ella estaba verdadera y profundamente feliz de haber venido.
¿Rudeus ya llegó a Millishion para este momento? se preguntó Roxy.
Asumiendo que hubieran pasado cerca en el Puerto del Viento, él muy probablemente había dejado este continente hace seis meses. La temporada de lluvias había estado a punto de comenzar, eso era cierto… pero la Carretera de la Espada Sagrada era un camino seguro y fácil de transitar. A menos que se hubiera detenido en un asentamiento Elfo o Enano, su grupo de seguro habría llegado a la ciudad para este momento.
En otras palabras, ella nunca tuvo que haberlo buscado. Tal como Paul había asumido en ese mensaje, el niño estaba bien por su cuenta. Él se había abierto paso a través de todo el Continente Demoniaco en tiempo record, junto a esa chica Eris con la que fue teletransportado. La mayoría de los viajeros habrían caído presas de sus peligros o habrían tenido problemas a lo largo del camino, pero él lo había hecho parecer fácil. Para colmo, de alguna forma había reclutado a un miembro de la raza Superd a la que Roxy le tenía tanto miedo.
“Tu pupilo es un niño impresionante, Roxy.”
“En efecto. Apenas puedo creer que sea el hijo de Paul.”
Elinalise y Talhand también estaban llenos de cumplidos.
Aunque, de la forma en que Roxy veía las cosas, en realidad no importaba de quién fuera pupilo o hijo Rudeus. El niño había sido un prodigio desde el comienzo. Él podría haber logrado esto incluso si ella nunca lo hubiera conocido.
Pero dejando todo eso de lado…
“¿Entonces qué deberíamos hacer ahora?”
Roxy se detuvo para considerar la pregunta de Elinalise. El objetivo inicial de este viaje había sido encontrar a Rudeus, pero él probablemente estaba a salvo en Millishion para este momento. Roxy de verdad quería verlo, pero al mismo tiempo, ella no quería abandonar su objetivo mayor.
“Vamos a buscar dentro de la región norte del Continente Demoniaco.”
Ellos habían encontrado a Rudeus, pero los otros tres miembros de su familia seguían desaparecidos. De camino aquí, ellos ya habían encontrado a un buen número de humanos desplazados de la Región de Fittoa; probablemente también había algunos en la región norte.
“¿Estás segura de que no quieres ir a ver a tu pupilo?” preguntó Talhand.
“Sí, estoy segura,” dijo Roxy mientras asentía suavemente. En primer lugar, ¿qué tal si Rudeus descubría que ella había pasado junto a él sin siquiera notarlo? Eso sería demasiado humillante. Su posición como su maestra ya se estaba tambaleando sin eso. “Todavía hay muchas ciudades en el Continente Demoniaco que no hemos revisado. Sigamos avanzando entre ellas una a una, tal como lo hemos estado haciendo.”
Talhand y Elinalise solo se miraron el uno al otro y rieron.
De una forma u otra, el viaje de Roxy Migurdia estaba lejos de terminar.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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