Carne de Dragón al Estilo Nanahoshi
Capítulo Extra: Carne de Dragón al Estilo Nanahoshi
Llegamos a la ciudad de Puerto del Este en el Reino del Rey Dragón —la ciudad portuaria más grande de todo el mundo.
Las personas de aquí hablaban el mismo lenguaje que en el País Sagrado de Millis, pero los nombres y las apariencias de las tiendas eran sutilmente diferentes. Aun así, esta era la cuarta ciudad portuaria que yo había visto, así que el lugar no se sentía como nada nuevo. Una vez que nos bajamos del barco, comenzamos de inmediato con la tarea rutinaria de encontrar una posada.
Sin embargo, mientras estábamos caminando por la calle, Eris se detuvo y murmuró, “Algo huele bien.”
Hmm. ¿Como el aroma de tu cuello justo después de una sesión de entrenamiento? Personalmente, yo soy un gran fan de eso. Pero después de olfatear el aire, entendí a qué se refería Eris. Ciertamente había un aroma tentador flotando por la zona.
Miré hacia el sol en lo alto del cielo. Ahora que lo pienso, mi estómago se estaba sintiendo vacío. “Creo que ya es la hora de comer.”
“Sí…” estuvo de acuerdo Eris, asintiendo suavemente.
Ambos teníamos nuestros ojos pegados a un restaurante que parecía ser la fuente de este interesante aroma. Su exterior era muy poco prometedor. Las paredes de ladrillo estaban en un estado terrible, con agujeros visibles en varios lugares, y el letrero de madera arriba estaba tan sucio y estropeado que era imposible de leer. Incluso la puerta frontal estaba a punto de caerse a pedazos. Se veía más como una casa abandonada que como un buen establecimiento para comer.
No obstante, el aroma saliendo desde su interior era una historia totalmente diferente. No era la clase de fragancia espectacular que haría babear inmediatamente a un hombre, pero había algo nostálgico al respecto. Sentía el rugir de mi estómago.
“¿Quieren entrar ahí?”
La pregunta de Ruijerd me devolvió a la realidad. Había estado acercándome al restaurante sin siquiera haberlo notado. “… Sí. ¿Hay algún problema?”
“¿No dices siempre que deberíamos comer en restaurantes más visualmente atractivos?”
Sí, recuerdo haber dicho algo así. Pero eso fue en el Continente Demoniaco, donde prácticamente podías apostar que un lugar de apariencia lamentable tenía una comida realmente horrible. A veces encontrarías una excepción a la regla donde todo era mucho mejor de lo esperado, pero… de una u otra forma, yo normalmente no habría puesto un pie dentro de un lugar que se veía así.
Aunque, por alguna razón, de verdad me sentía atraído a este. “Una vez de vez en cuando no hace mal, ¿no crees?”
“Bueno, si tú lo dices…”
Con Eris y Ruijerd junto a mí, abrí por completo la puerta frontal. Protestó sonoramente ante este trato tan cruel e inusual.
Como era de esperarse, el interior del restaurante también estaba del lado sucio. Bueno… quizá sucio no era la palabra correcta. Al menos se veía lo suficientemente limpio como para ser utilizado como un lugar para comer. Más que nada, probablemente solo era sombrío. A la mitad de las sillas les faltaban patas, la mayoría de las mesas estaban agrietadas, y había agujeros poco profundos por todo el suelo.
Como uno podría esperar, adentro no había otros clientes. “Tenemos todo el lugar para nosotros,” murmuró felizmente Eris. Supongo que ella no encontraba sospechoso que un restaurante estuviera totalmente vacío a la hora del almuerzo. Por supuesto, era suficiente para ponerme ansioso. Pero, por alguna razón, mi sensación de emoción todavía era fuerte.
“Bienvenidos, amigos…” Mientras los tres tomábamos asiento, un hombre delgado como un esqueleto se acercó a nosotros con un menú. ¿Tal vez él era quien dirigía este lugar? Tenía que admitirlo, su rostro en serio era sombrío. Quiero decir, era evidente a primera vista que el lugar no estaba en su mejor momento, pero no hacía daño al menos poner una sonrisa a la hora de hablar con tus clientes…
“Rudeus, ¿estás seguro de que no deberíamos reconsiderar esto?”
Vaya. No era usual que Ruijerd dudara de algo por segunda vez en un día. Aun así, no podías ir juzgando a las personas por su apariencia, ¿cierto?
“Ya, ya. La comida podría ser deliciosa, ¿sabes?”
Después de sonreír incómodamente ante mis palabras, el hombre con apariencia de esqueleto abrió su menú para nosotros. Solo había dos platillos enlistados en él:
Carne de Dragón al Estilo Nanahoshi.
Estofado de Pescado del Alba.
En Millishion, los restaurantes usualmente te daban más de diez opciones para elegir. Incluso los bares que en su mayoría se enfocaban en sus tragos ofrecían un poco más de variedad que esto. Por el lado positivo, los precios aquí eran bajos. Quizás eso lo equilibraba.
“¿Qué es lo que van a ordenar, amigos?”
Así que las opciones eran carne o pescado, ¿eh?
El Pez del Alba era una especie nativa de los mares del sur. Era una parte fundamental de la dieta de las personas de esta parte del mundo; ya lo había probado en el Puerto del Oeste. El menú decía que era un estofado, pero en este caso eso probablemente significaba una clase de sopa de pescado y vegetales. Supuestamente era un platillo muy común en el Reino del Rey Dragón.
Aunque, por otro lado, teníamos la Carne de Dragón al Estilo Nanahoshi. Nunca antes había escuchado de ella. Sabía que los Reyes Dragón residían en un borde montañoso cercano que recibía su nombre de ellos. Se decía que eran capaces de manipular la propia gravedad. ¿Realmente esta era la carne de aquellos monstruos? ¿O quizás algo que se veía y tenía un sabor muy similar…?
Además, ¿qué significaba Nanahoshi? El término era totalmente nuevo para mí, aunque sonaba casi… japonés. Por supuesto, yo no estaba muy familiarizado con la variada gastronomía de este mundo. Quizás era un método de cocina popular en el Reino del Rey Dragón.
De una u otra forma, definitivamente llamó mi atención. “Comeré la carne.”
“Yo también.”
“Entonces tres platillos de carne.”
Una vez que sus clientes carnívoros habían decidido qué comer, el hombre con apariencia de esqueleto desapareció en la cocina sin mostrar expresión alguna.
No había agua de cortesía, aunque no era como si hubiera estado esperando algo diferente. Como regla general, no conseguías nada gratis en este mundo. Esto requería algo de autoservicio. Creé vasos con magia de tierra, los llené de agua, y se los pasé a Eris y Ruijerd. Con un par de cubitos de hielo, no podías pedir un mejor tónico para un cuerpo sediento.
Eris se tragó el contenido de su vaso en segundos, se comió el hielo, y estiró su vaso de nuevo hacia mí. “Rudeus, rellénalo.”
Lo rellené para ella después de sacudir mi cabeza con pesar. Normalmente podría haberle dicho que ella misma usara el hechizo, pero estábamos adentro de un restaurante. No había razón para arriesgarnos a que meta la pata e inunde el lugar.
Como siempre, Ruijerd solo estaba sorbiendo su agua. El hombre era alguien que comía rápido, pero que siempre se tomaba su tiempo con sus bebidas.
“En fin, no parece que haya mucha información que reunir en esta ciudad, ¿no creen?”
“Supongo que no. Quería revisar un poco más las espadas, pero quizá solo deberíamos continuar hacia la siguiente ciudad.”
Aquí había una enorme variedad de armas afiladas en venta. Incluso el puesto ambulante promedio tenía un gran rango de espadas en exhibición. Eris anteriormente había estado mirando algunas con brillo en sus ojos, pero ella pronto comprendió que todas eran pedazos toscos de basura para atraer a los principiantes que no podían diferenciarlas. Sus habilidades como guerrera habían mejorado mucho, pero eso no significaba que ella ya pudiera diferenciar una buena espada de una mala de un solo vistazo. En realidad, no era una gran sorpresa.
“¡Hola! ¡Voy a entrar!”
Nuestra conversación fue abruptamente interrumpida por un sonido fuerte. Alguien había abierto la puerta de golpe. Un hombre con apariencia de matón se abrió paso dentro del restaurante, sin siquiera quitarse los zapatos. Aunque no era como si alguien lo hiciera. Esa no era una costumbre.
Ante el sonido de la voz de este intruso, el hombre con apariencia de esqueleto salió de la cocina. “Shagall…”
“¡Hola, Randolph! ¿Finalmente estás de humor para tomar la decisión correcta el día de hoy?”
“Mi respuesta no va a cambiar, sin importar cuántas veces lo preguntes. ¿Podrías, por favor, solo marcharte?”
“¡Ja! Viejo, ¿por cuánto tiempo vas a mantener a flote este fracaso de lugar?”
“Hasta que me muera, por supuesto. Ha estado en mi familia por generaciones…”
A partir de su intercambio, pude hacer una suposición razonable sobre la situación. En resumen, este negocio estaba teniendo problemas para sobrevivir. El propietario probablemente había pedido toda clase de préstamos solo para mantener las puertas abiertas. Este matón probablemente era alguna clase de personaje sospechoso que quería comprar la tierra por un bajo precio o algo así.
“Al menos espera aquí por un rato. En este momento tengo clientes que atender.”
“¿Clientes? Oh, vaya, realmente los tienes. ¡Esta sí que es una vista inusual!”
“No me rendiré en cuanto a este lugar, no mientras siga teniendo al menos un cliente.”
“¡Ja!” Después de resoplar de la risa, el hombre con apariencia de matón se dejó caer sobre una silla cercana. Después de mirar de reojo en su dirección, el hombre con apariencia de esqueleto se arrastró de vuelta hacia la cocina.
Definitivamente sonaba a que estaba pasando por tiempos difíciles. Por supuesto, yo no conocía todos los detalles, pero si la comida era buena, tal vez podríamos tratar de esparcir rumores positivos acerca de este lugar.
“Ese hombre nos está mirando…”
Tenía la sensación de que Eris podría reaccionar exageradamente ante cualquier contacto visual de ese hombre, así que me adelanté y cubrí sus ojos con mis manos. Un problema como este necesitaba ser resuelto a través del poder de la comida, no por sus puños iracundos.
“¡Oye! ¡Rudeus! ¡No puedo ver!”
Argh. Espera. ¡No golpees mi muñeca! ¡Ah, mis huesos! Mis pobres y delicados huesos…
“Lamento la espera, amigos.”
Mientras estaba jugando con Eris, nuestra comida salió de la cocina… y mis ojos se abrieron por completo ante su aspecto. “¡No puede ser…!”
La Carne de Dragón al Estilo Nanahoshi aparentemente era una comida con tres partes diferentes.
Primero que nada, había una sopa de vegetales transparente de alguna clase. Podía notar de un vistazo que tendría un sabor simple y refrescante.
Esto estaba bien. Lo normal. Pero las otras dos partes eran una historia diferente.
Primero, hacia la izquierda, teníamos un alimento de primera necesidad que no había visto desde mi llegada a este mundo. ¡Era arroz blanco! ¡El emperador de todos los granos!
No… esperen. Mirándolo bien, el color no era igual. También parecía haber otros tipos de granos mezclados ahí. Bueno, entonces era arroz multigrano. Había pasado tanto tiempo desde que vi algo así que lo había confundido un poco.
En cualquier caso, eso ciertamente explicaba por qué el olor saliendo de este lugar se sentía tan nostálgico. Él debe haber estado cocinando arroz en ese momento. No hay duda de por qué había sido atraído como un imán.
Finalmente, la tercera parte de nuestra comida. Esta consistía de pedazos dorados y bien fritos de carne. En otras palabras…
Era, sin lugar a duda, karaage.[2]
Lo cual significaba… que a pesar de que la sopa no era exactamente miso, y el arroz no era exactamente blanco… este era el clásico platillo de karaage.
“¡No puedo creerlo!”
“Rudeus, ¿qué pasa…?” Eris me estaba mirando de forma sospechosa. Entendible, ya que yo estaba temblando y agarrando la mesa con ambas manos.
“Eh, lo siento… No es nada.”
Nunca había soñado que la comida frita al estilo japonés pudiera existir en este mundo. ¡Los cielos realmente me habían sonreído el día de hoy! Quizás ese Dios Humano finalmente estaba comenzando a entender lo que yo quería en la vida.
¡Muy bien! ¡Vamos! ¡Vamos a comer! ¡Ahora mismo!
Juntando mis manos, ofrecí una rápida plegaria de agradecimiento a todos los espíritus de los cielos y la tierra.
“¡A comer!”
Naturalmente, no había palillos, así que metí una gran cantidad de arroz en mi boca con mi tenedor. “Aaaaah…” Una solitaria lágrima bajó a través de mi mejilla.
En mi vida anterior, mi pasión por el arroz no tenía límites. Básicamente era mi razón para vivir, en especial a finales de mis veintes; debo haberme devorado un galón de esa cosa cada día. Y comparado con el arroz que comí en ese entonces, esta cosa era asquerosa. Bajo el sistema de clasificación de sabor de Japón, ni siquiera llegaría a una C.
Y, aun así, era arroz. Arroz real y como dios manda.
Por primera vez en mi vida, llegué a entender que todo el arroz era creado igual.
“¿R-Rudeus? ¿Pasa algo?”
“Ah, no es nada… ¡no es nada!” Lloré silenciosamente mientras comía, haciendo mi mejor imitación de un soldado japonés que acababa de regresar a casa después de años en un campo de reclusión siberiano. Cada porción llenaba mi boca con el reconfortante y familiar sabor del arroz.
Ah, esperen. No hay tanto, ¿cierto? Debería comerlo junto a los demás platillos…
Ya era la hora de probar el karaage. Con una rápida estocada de mi tenedor, atravesé una pieza frita de carne y me la llevé a la boca.
“¡Blurgh!”
Mi felicidad instantáneamente se transformó en desagrado.
Estaba claro que esta era carne frita. Pero definitivamente no era karaage. El recubrimiento era húmedo y aceitoso; la carne adentro esta seca y dura. Y mientras más la masticaba, se hacía más fuerte su hedor rancio.
La ira comenzó a reunirse en mi interior. Esperan que… ¿¡Esperan que me coma el arroz con ESTO!?
Por supuesto, yo podía comerme el arroz solo. Podía comer cantidades sin fin, siempre y cuando tuviera un poco de sal. Sí, el arroz blanco salteado era todo lo que necesitaba mi alma de samurái.
Pero… No pude lograr suprimir mi furia. Este karaage no era más que un acto de blasfemia contra el propio arroz.
“¡Quiero ver al cocinero! ¡Ahora mismo!”
Cuando el dueño del restaurante salió de la cocina con aspecto ansioso, comencé la conversación con algunos cumplidos.
Primero que nada, la casi sopa de miso era bastante pasable. Era una sopa de vegetales simple y salada, pero complementaba muy bien el característico sabor del arroz multigrano. En combinación, estos dos platillos casi se sentían como una comida completa por sí solos. Solo un cocinero hábil pudo haber hecho eso.
La forma en la que él había cocinado el arroz también era impresionante. Parecía ser que había usado la cantidad justa de agua y la temperatura adecuada. En esto, también, podías sentir el toque de un profesional veterano. Cada grano que saboreaba llevaba lágrimas a mis ojos. Si él se hubiese esforzado un poco más y prestado más atención a la calidad del agua que usaba, se habría ganado una calificación perfecta. Y yo estaba completamente dispuesto a regalarle algunas toneladas de deliciosa agua marca Rudeus. Esa cosa que yo conjuraba de la nada era más sabrosa que cualquier agua sacada del pozo de tu patio.
Con todo eso dicho, pasé al asunto del karaage… o más bien, la Carne de Dragón al Estilo Nanahoshi.
La destrocé. La destrocé por completo y de forma brutal.
Esa cosa ni siquiera era apta para el consumo humano. ¿Cómo se atrevía a servirla a un cliente que pagaba por su comida? ¿Acaso tenía alguna idea de quién era yo? ¡Yo era Rudeus Greyrat del grupo Fin del Camino, maldita sea! ¡Él pagaría caro este insulto!
En resumen, me descargué con el sujeto como cierto famoso cocinero malhumorado. En retrospectiva, ni siquiera estoy seguro de por qué me enojé tanto. Tal vez el hecho de que todavía estaba hambriento tuvo algo que ver.
Eris y Ruijerd deben haber pensado que yo había perdido la cabeza. Para el final de ese horrible episodio, ellos tuvieron que sacarme del lugar mientras yo daba gritos y patadas.
Para ser honesto, fui demasiado lejos. Mi amor por el arroz había sacado lo mejor de mí, sí… pero eso no justificaba algunas de las cosas que había dicho. Especialmente ya que yo mismo era un principiante.
Este mundo no tenía la clase de ingredientes que estaban a la mano en Japón. Incluso el aceite necesario para freír carne probablemente era de una calidad mucho menor aquí. Al final del día, había aprendido que algunas personas de este mundo comían arroz con platillos secundarios, y esas frituras eran una especialidad del lugar. Esas eran noticias fantásticas. ¿Entonces por qué demonios me había enojado tanto?
Para el momento que dejamos el restaurante, el dueño del lugar se había encogido completamente, y pude ver lágrimas brillando en sus ojos. Yo definitivamente me había comportado como un bastardo infantil.
Intentemos no hacer lo mismo la próxima vez, Rudeus.
El Dueño
El negocio iba terrible.
Durante el último par de años, apenas había tenido algunos visitantes. Incluso cuando alguien entraba de casualidad, nunca se convertía en un cliente regular. Me estaba hundiendo cada vez más en las deudas, sin nada para salir de ellas.
Para colmo, hoy un cliente me golpeó con una ráfaga de críticas sin fin. Aparentemente, no estaba calentando mi aceite lo suficiente, o hidratando lo suficiente la carne. Ah, y debí haber agregado el condimento agridulce antes de poner la capa exterior. Para el final de su regaño, el niño incluso me dijo que en primer lugar había escogido la clase equivocada de carne.
Pero la carne de dragón había sido la piedra angular del menú de este restaurante por cientos de años. ¿Qué se suponía que hiciera si el problema era así de fundamental?
“Viejo, eso en serio me sorprendió…”
Un hombre que tenía un gran parecido con un bandido rompió el incómodo silencio. Su nombre era Shagall Gargantis, y ya me había estado molestando sin descanso por años. “Aun así, creo que esto debería dejar las cosas tan claras como el cristal, ¿no crees? Tu comida es lo suficientemente mala para que incluso un mocoso pueda despedazarla, viejo.”
Shagall tenía sonrisa horrible plasmada en su rostro, como siempre. Cuando su expresión era seria, el hombre era razonablemente apuesto, y tampoco era estúpido. Si él entrara en la habitación correcta, docenas de subordinados bajarían sus cabezas hacia él. Pero, por alguna razón, a él le gustaba vestirse como un matón y acosarme.
Quizá lo usaba como alguna clase de disfraz.
“Tienes razón… pero…”
“Escucha, entiendo que quieras proteger algo que ha estado en tu familia por generaciones. Pero, la cosa es que no tienes el don de los negocios. O el poder para mantener a flote este lugar.”
Aquellas palabras me golpearon como un puñetazo en el estómago. Él estaba absolutamente en lo correcto. Yo era un hombre de negocios sin esperanza. Y tampoco tenía talento para ser un cocinero. Mi comida claramente era horrible si ni siquiera podía satisfacer a un niño como ese.
“Dicho eso, tú tienes grandes habilidades en un campo diferente. Todos tienen algo en lo que son mejores que para otras cosas, ¿no crees?”
“Supongo…”
No pude evitar estar de acuerdo. Toda mi determinación finalmente se había derrumbado, dejando solo la resignación después de su partida. “Muy bien, tú ganas. Cerraré mi restaurante.”
Este lugar había sido fundado hace 250 años; había pasado de generación en generación dentro de mi familia. Pero yo había fallado a la hora de preservar ese legado.
Simplemente tendría que cargar con esta desgracia conmigo por el resto de mi vida.
Ese día, el General Supremo Shagall Gargantis del Reino del Rey Dragón tuvo éxito reclutando a un cierto individuo… concretamente, a Randolph Marianne, el Dios de la Muerte, clasificado cuarto dentro de los Siete Grandes Poderes.
¿Por qué Randolph de pronto aceptó la oferta de Shagall, después de tantos años de rápidas negativas?
Muy pocos conocen la respuesta a esta pregunta.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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