Pelea Familiar
Capítulo 3: Pelea Familiar
Paul se estaba alojando en un lugar llamado La Posada de las Puertas del Amanecer, pero me guio hacia el bar contiguo. Había alrededor de diez mesas de madera redondas dentro, y en este momento, yo estaba sentado en una frente a mi padre.
Aún era de día, pero nosotros no éramos los únicos dentro del bar. De hecho, todos los asientos estaban ocupados. Los sujetos que yo había noqueado antes en el almacén estaban sentados alrededor, con sus heridas siendo sanadas por los sanadores del grupo. No hacía falta decir que las miradas que me lanzaban no eran muy amistosas.
Aparentemente todos los presentes eran miembros de la pandilla de Paul. Y la que más destacaba de todos definitivamente era la guerrera sentada diagonalmente detrás de Paul.
Ella tenía un cabello corto color avellana que se encrespaba hacia afuera en las puntas, una boca sensual, y un rostro bastante encantador. Pero eran su figura y su atuendo lo que realmente la hacían destacar. Su pecho era enorme, sus caderas eran delgadas, y su trasero era voluptuoso. Por alguna razón, ella todavía estaba usando esa armadura bikini. Supongo que estaba cerca de los veinte años.
Era la misma chica que me había causado tantos problemas antes. Paul la había llamado Vierra. Ella definitivamente tenía la clase de cuerpo por el que imaginaría babeando a mi viejo. Yo mismo encontraba difícil apartar la vista cuando miraba en su dirección… y esa absurdamente escasa ropa ciertamente no ayudaba.
Las armaduras bikini en sí mismas no eran tan raras en este mundo. Después de todo, la mayoría de las heridas podían ser sanadas instantáneamente con magia, por lo que había algunas espadachinas que optaban por equipo defensivo más ligero, aceptando el hecho de que terminarían siendo cortadas a veces. Había conocido algunas personas así en el Continente Demoniaco, y tenía que asumir que pasaba lo mismo con ella. Pero nunca antes había visto alguien usando un atuendo así de ligero. Normalmente, las armaduras así eran usadas sobre algo de ropa ligera, no sobre la piel desnuda. Y usarías protectores para cubrir al menos algunas de tus articulaciones. Supongo que ahora solo estábamos sentados en un bar, así que tendría sentido no estar usando esos. Desde la misma perspectiva, normalmente usarías un abrigo sobre esa clase de armadura cuando no estabas luchando. Al menos, eso era lo que las mujeres hacían en el Continente Demoniaco. A pesar de que a algunas de las espadachinas mayores a veces no les importaba…
Esperen. ¿Ella no se había puesto un abrigo en el almacén después de que yo lancé ese hechizo? ¿Por qué diablos se lo sacaría?
Bueno, como sea. Bien podría disfrutar el dulce para los ojos mientras podía. Mmm, sí… Maravilloso, maravilloso… Ups.
Accidentalmente había hecho contacto visual mientras la estaba devorando con los ojos. Ella me guiñó el ojo, así que yo le devolví el gesto.
“Oye, Rudy… ¿Rudy?”
En este punto, me di cuenta de que Paul me estaba hablando, y con pesar aparté mis ojos de la guerrera. “Hola, Padre. Ha pasado un tiempo.”
“Sí. Eh… es bueno ver que sigues con vida, niño.”
La voz de Paul estaba llena de cansancio. El hombre había cambiado mucho. Y no para mejor, eso estaba claro. Nunca antes lo había visto tan demacrado o desaliñado.
“Bueno… gracias…”
Para ser honesto, estaba teniendo problemas para darle sentido a esta situación. ¿Qué demonios estaba haciendo Paul aquí? Este era el País Sagrado de Millis. Estaba tan lejos del Reino de Asura como Mongolia lo estaba de África. ¿Había venido aquí buscándome? No, no era eso. Él ni siquiera sabía que yo había sido teletransportado hacia el Continente Demoniaco. Tenía que haber otra razón. ¿Qué pasó con su trabajo de proteger la Aldea Buena?
“Entonces… Padre, ¿qué estás haciendo aquí?”
Esa pregunta me parecía un punto de partida razonable, pero Paul reaccionó con una sorpresa evidente. “¿Qué? Viste mi mensaje, ¿no?”
“¿Tu mensaje…?” ¿De qué estaba hablando? No recordaba haber recibido ningún mensaje de él.
Por alguna razón, Paul frunció el ceño malhumoradamente debido a la confusión. ¿Lo había hecho enojar de alguna forma? “Rudy, ¿te importaría contarme qué has estado haciendo hasta ahora?”
“Eh, principalmente tratando de sobrevivir. Es una historia bastante larga…”
A decir verdad, estaba esperando que Paul explicara primero la situación, pero ya que él había preguntado, decidí contarle la historia de mi viaje hasta Millishion. Comencé con mi teletransportación hacia el Continente Demoniaco junto a Eris, describiendo cómo habíamos sido rescatados por un demonio, convertido en aventureros, y pasado un año entero viajando hasta el Puerto del Viento.
En retrospectiva, había sido un viaje bastante divertido. Tuvimos un comienzo difícil, es verdad, pero desde el sexto mes, más o menos, nos habíamos acostumbrado a la vida de un aventurero. Gradualmente comencé a disfrutar contar mi propia historia. Mis descripciones de los eventos se hicieron más elocuentes, y comencé a describir varios episodios de formas exageradamente dramáticas. Todo era real, pero encontré varias formas de convertir todo en una gran y espectacular historia.
Para facilitarlo, dividí nuestra aventura en el Continente Demoniaco en tres partes claras:
Capítulo 1: Conocí a mi querido amigo Ruijerd, y nos hicimos de un nombre en la ciudad de Rikarisu.
Capítulo 2: Prometiendo ayudar a Ruijerd en su misión y aclarar varios malentendidos, el gran mago Rudeus emprendió un largo viaje.
Capítulo 3: Caí en una cobarde trampa de la gente bestia, y terminé encarcelado y humillado dentro de su aldea.
Debe haber habido algunas pequeñas exageraciones aquí y allá, pero mantuve la historia avanzando de forma constante. Después de un tiempo, terminé disfrutándolo tanto que comencé a agitar mis manos para agregar efectos de sonido dramáticos a las escenas de acción.
Además, opté por dejar de lado todo el asunto del Dios Humano.
“Y entonces, cuando finalmente llegamos al Puerto del Viento, lo primero que llamó nuestra atención…” Justo cuando estaba finalizando el Capítulo Dos de mis Crónicas de un Viaje Complicado a Través del Continente Demoniaco, me quedé en silencio abruptamente. Por alguna razón, el ánimo de Paul había empeorado. Había algo muy parecido a un ceño fruncido en su rostro, y él estaba golpeando la mesa con sus dedos, claramente irritado.
¿Fue algo que dije? No entendía muy bien por qué estaba molesto, así que decidí tratar de continuar. “Eh, en fin… Después de eso, nos dirigimos hacia el Gran Bosque—”
“Es suficiente,” dijo Paul, hablando en un tono claramente irritado. “Ya tengo una idea, ¿bien? Pasaste el último año y medio jugando.”
La forma en la que él lo dijo me hizo enojar. “¿Disculpa? En realidad, tuve muchos problemas ahí.”
“¿En serio? ¿Cuándo?”
“¿Eh?”
Él me había atrapado con la guardia baja con esa pregunta. Mi voz salió de una forma un poco extraña.
“Por la forma en la que lo describiste, todo el asunto sonó como a un paseo por el parque.”
Bueno, sí. Fue porque yo deliberadamente conté la historia de esa forma. En retrospectiva, tal vez me había dejado llevar un poco.
“Escucha, Rudy… déjame preguntarte una cosa.”
“¿Qué?”
“¿Por qué no te molestaste en tratar de descubrir si alguien más había sido teletransportado hacia el Continente Demoniaco?”
Me quedé en silencio. Fue la única cosa que pude hacer. Después de todo, no tenía una buena respuesta a esa pregunta. Solo había una posible respuesta. Una simple razón.
Lo había pasado por alto.
Al principio, tenía mis manos completamente llenas con los problemas de nuestro grupo. Pero incluso después de que comenzamos a acostumbrarnos a las cosas, nunca se me pasó por la mente que alguien aparte de nosotros también pudo haber sido enviado hacia el Continente Demoniaco.
“Supongo… que no lo pensé. Eh… tenía las manos llenas con…”
“¿En serio no lo pensaste? ¿Encontraste el tiempo para ayudar a un demonio que acababas de conocer, pero no pudiste apartar tiempo para pensar en las personas que probablemente también habían sido enviadas ahí?”
Me quedé en silencio una vez más.
Tal vez había ordenado mal mis prioridades. Lo admito. Pero no entendía la razón de restregármelo en la cara ahora.
La idea simplemente no se me había ocurrido en ese entonces. ¿Qué se suponía que dijera?
“¡Ja! ¿Y bien? No buscaste a nadie. Ni siquiera te molestaste en escribir una carta. ¡Simplemente estuviste disfrutando la vida de un aventurero junto una joven linda y a un guardaespaldas invencible! Y después, una vez que llegaste a Millishion… ¡ja! ¿La primera cosa que haces es encontrarte con un secuestro, ponerte unas bragas en la cabeza, y pretender que eres alguna clase de héroe?”
Paul se estiró para alcanzar una botella de alcohol de la mesa del lado mientras resoplaba en señal de burla. Él se bebió la mitad de una sola vez, y después golpeó con fuerza el suelo.
Su actitud de verdad estaba comenzando a molestarme. No iba a decirle que no bebiera, pero estábamos en medio de una discusión importante aquí.
“Escucha, hice todo lo que pude, ¿bien? Estaba perdido en un lugar totalmente desconocido, sin dinero, y sentí que debía concentrarme en mantener a Eris a salvo. ¿De verdad puedes culparme por pasar por alto algunas cosas?”
“No te estoy culpando de nada, niño.” El tono de Paul fue más burlesco que nunca.
Esta vez no pude evitar alzar mi voz. “¿¡Entonces por qué sigues hablándome de esta forma!?” Mi paciencia tenía sus límites. No entendía por qué el hombre estaba actuando de esta forma.
“¿Por qué?” Una vez más, Paul pisó con fuerza el suelo debido al enojo. “Eso es lo que yo quiero saber. ¿Por qué?”
“¿Disculpa?” Esta conversación se estaba volviendo más confusa a cada segundo. ¿Qué era lo que me estaba tratando de decir?
“Esta niña Eris es la hija de Phillip, ¿cierto?”
“¿Eh? Eh, sí, eso es correcto.”
“Nunca la he visto con mis propios ojos, pero estoy seguro de que es una jovencita linda. ¿Fue por eso que no enviaste ninguna carta? Supongo que podría haber sido difícil hacer un movimiento sobre ella si aparecían más guardaespaldas.”
“¡Ah, vamos! ¡Ya te lo dije! ¡Simplemente lo olvidé!”
Nada como eso había pasado por mi mente.
Es verdad, Eris era la hija de una familia poderosa. Los Greyrat tenían mucha influencia. Si hubiera hablado con el alcalde local en el Puerto de Zant, pudieron habernos proporcionado a uno o dos guardaespaldas. Por supuesto, yo había terminado en una celda de prisión en una aldea de la gente bestia antes de tener la oportunidad de intentar algo así. ¿No le había explicado esto ya?
Ah, esperen. No. De hecho, nunca llegué a esa parte…
Aun así, de verdad sentía que había hecho todo lo que pude bajo esas circunstancias. No estaba diciendo que había tomado la mejor decisión posible en cada ocasión, pero no creí que Paul tuviera el derecho de criticarme por ese hecho.
Cuando nos quedamos en silencio por un momento, la mujer en armadura bikini puso una mano sobre el hombro de Paul desde atrás. “Capitán, ¿por qué no lo deja así? Él todavía es un niño, sabe. No hay razón para ser tan duro con él.”
No pude evitar resoplar. En serio, era típico de Paul. Hablaba con la moral de su parte, pero ni siquiera era capaz de controlarse cerca de las mujeres. ¿Por qué un sujeto como ese tenía el derecho de regañarme de esa forma?
Solo para que conste, yo no puse ni siquiera un dedo sobre Eris. Es verdad, tuve mis momentos de tentación. A veces mis impulsos pecaminosos casi sacan lo mejor de mí. Pero al final del día, nunca la había tocado. “No estoy tan seguro de que tú tengas el derecho de regañarme sobre mujeres, Padre.”
“… ¿Qué?”
Los ojos de Paul se entrecerraron siniestramente en este momento. Pero en ese entonces, no me di cuenta.
“¿Quién es esa chica detrás de ti?”
“¿Vierra? ¿Qué pasa con ella?”
“Dime algo, ¿acaso Madre y Lilia saben que estás trabajando codo a codo con una mujer tan hermosa?”
“No, ellas no lo saben. ¿Cómo diablos lo sabrían?” La voz de Paul se estremeció, pero yo ni siquiera le puse atención a eso. Estaba demasiado ocupado disfrutando del hecho de que finalmente tenía la mano ganadora.
“¿Entonces las engañas hasta que tu corazón está feliz? Por cierto, la estás haciendo usar un atuendo bastante llamativo. Supongo que tendré un nuevo hermano o hermana pronto.”
De pronto, me descubrí tendido sobre el suelo con mi rostro palpitando dolorosamente. Paul me estaba mirando desde arriba, con odio en sus ojos.
“Ya tuve suficiente de esta mierda, Rudy.”
Él me golpeó. ¿Por qué? ¿Qué demonios?
“Escucha. Si llegaste hasta aquí, pasaste por el Puerto de Zant en algún momento, ¿cierto?”
“Sí. ¿Y qué hay con eso?”
“¡Entonces ya lo sabes, ¿no?!”
¿¡De qué estaba hablando!? Esto en serio ya no tenía ningún maldito sentido. Todo lo que podía notar era que Paul me estaba ocultando algo… y que estaba enojado de que yo no supiera qué era ese algo. Qué mierda. Yo no era omnisciente, maldita sea. El mundo estaba lleno de cosas que yo no sabía.
“¡No tengo idea de lo que estás hablando!” Me puse rápidamente de pie y lancé un golpe hacia Paul.
Mientras él estaba esquivando mi puñetazo, yo estaba activando mi Ojo de la Premonición.
Él atrapa mi pierna y me hace caer.
Pisé con fuerza sobre el pie de Paul, y pivoteé para lanzar otro puñetazo hacia su mentón.
Él esquiva mi puñetazo y me golpea con uno propio.
El hombre se movía bien para alguien obviamente ebrio. Canalicé poder mágico en mi mano derecha. Si yo no era rival para Paul en un combate a corto alcance, simplemente tendría que usar mis hechizos.
La ráfaga que invoqué golpeó de lleno a mi padre. Después de soltar un grito mudo de sorpresa, él giró hacia atrás a través del aire, volando todo el camino hasta la barra del bar. El sonido de botellas rompiéndose llenó la habitación mientras él golpeaba el suelo.
“¡Maldita sea! ¡Esa fue la gota que rebalsó el vaso!” Paul se puso de pie al instante, pero se tambaleó inestablemente cuando trató de moverse.
Has estado bebiendo demasiado, idiota. Él había sido mucho más fuerte antes. El viejo Paul habría lidiado de alguna forma con mi ráfaga, incluso desde esa posición incómoda.
“Rudy, pequeño moco—”
“¡Capitán!”
Mientras Paul vacilaba, otra mujer corrió a su lado. Esta vez, fue la maga en túnica. El hombre estaba rodeado de mujeres, ¿no? Muy impresionante que tuviera las agallas de regañarme.
“¡Apártate!” Después de empujar a un lado a la maga, Paul caminó hacia mí, cruzando la habitación.
“Paul, ¿con cuántas mujeres te acostaste mientras yo no estaba?”
“¡Cierra la maldita boca!”
Él lanza un puñetazo con su mano derecha.
Hablando de un puñetazo predecible. ¿Realmente este era el Paul que yo conocía? Incluso sin el Ojo de la Premonición, yo probablemente podría haber esquivado eso.
“¡Hah!” Agarré su brazo estirado y lo jalé hacia el frente, realizando algo así como un lanzamiento de hombro con un brazo. Por supuesto, yo en realidad no conocía ninguna llave real de judo. Usé una ráfaga de magia de viento para propulsarlo, y después solo lo estrellé contra el suelo tan fuerte como pude.
“¡Gah…!”
Paul ni siquiera logró aterrizar de forma apropiada. Mientras él yacía recostado incómodamente sobre el suelo, yo bajé y lo monté, fijando sus brazos bajo mis rodillas de la misma forma que Eris lo hacía. “Hice… todo… lo… que… pude… ¿¡bien!?”
Lo golpeé.
Y lo golpeé.
Y lo golpeé un poco más.
Paul me miraba con sus ojos llenos de una furia implacable mientras apretaba sus dientes.
¿¡Cuál era su problema, maldita sea!? ¿¡Qué había hecho yo para merecer esa mirada!? “¿¡Qué es lo que quieres de mí!? ¡Estuve varado en un lugar totalmente desconocido! ¡No tenía a nadie en quien apoyarme! ¡Y aun así logré regresar! ¿¡Eso no es lo suficientemente bueno!?”
“¡Pudiste haberlo hecho mejor, y lo sabes!”
“¡Eso no es verdad!”
Lo golpeé otra vez. Y otra vez.
Aparentemente ambos nos quedamos sin cosas que decir. Paul solo me miraba hacia arriba, con la sangre saliendo de la esquina de su boca.
Él se veía demasiado irritado. Como si estuviera lidiando con alguien totalmente irracional. ¿Por qué? Nunca antes había visto una expresión como esa en su rostro. Esto no era típico de él. Maldito seas—
“¡Detenteeeeee!” De la nada, algo se estrelló contra mí desde el costado. Me tambaleé un poco debido al impacto, y en el instante siguiente, Paul me apartó de él y se sentó.
Rápidamente me preparé, asumiendo que otro ataque venía en camino. Pero Paul no se movió hacia mí… porque ahora había una niña pequeña de pie entre nosotros.
“¡Basta! ¡Ya basta!”
La niña tenía la nariz de Paul y el cabello dorado de Zenith. La reconocí inmediatamente. Era Norn. Norn Greyrat —mi hermana menor. Ella había crecido mucho desde la última vez que la vi. Debería tener cinco años ahora, ¿cierto? Quizás incluso seis. ¿Por qué estaba de pie en frente de mí con sus brazos extendidos?
“¡Deja de molestar a Papi!”

Parpadeé de la confusión. “¿Eh?” ¿Molestar a Papi? ¿Qué? No. Vamos…
Norn me estaba mirando, como si fuera a estallar en llanto en cualquier momento. Cuando miré alrededor de la habitación… por alguna razón, todos me estaban mirando como si yo fuera el malo.
“¿Es en serio…?”
Sentí cómo se me helaba la sangre. Los recuerdos de décadas atrás atravesaron mi mente. Recuerdos de todas las veces que yo había sido acosado en mi vida anterior. Cada vez que había intentado defenderme en ese entonces, todos en la clase solían mirarme de esta misma forma.
Cierto, cierto, seguro. Supongo que yo estaba equivocado de nuevo, ¿eh?
Como sea. Me rindo.
Suficiente de esto. Ya era la hora de irme. No había visto nada que valga la pena aquí, y tampoco había hecho nada. Bien podría solo regresar a la posada a esperar a Eris y Ruijerd. Podríamos dejar la ciudad enseguida… quizás incluso mañana o pasado mañana. No era el fin del mundo. La capital muy seguramente no era el único lugar para poder ganar algo de dinero. Es decir, el Puerto del Oeste debía tener una sucursal del Gremio, ¿no?
“Escucha, Rudy. Ustedes no fueron los únicos teletransportados por el desastre. Todos en la Aldea Buena también lo fueron.”
Paul estaba diciendo algo, a pesar de que no lo registré bien.
¿Mm? ¿Qué?
¿Qué acaba de decir?
“Dejé un mensaje para ti en los Gremios del Puerto de Zant y el Puerto del Oeste. ¿No te convertiste en un aventurero? ¿Por qué diablos no lo leíste?”
¿Eh? No había visto nada así en el Puerto de Zant…
No, esperen. Es cierto. Nunca tuvimos la oportunidad de visitar el Gremio de Aventureros de ahí, ¿verdad? Fui directo a recoger a Ruijerd después de que llegamos, y esa excursión terminó conmigo siendo encerrado en una celda de prisión en la aldea Doldia.
“Mientras tú estuviste disfrutando tus vacaciones, un montón de personas murieron.”
Yo había visto el Incidente de Desplazamiento con mis propios ojos. Había visto la escala de ese desastre mágico. ¿Por qué no me había dado cuenta de nada de esto? Incluso el Dios Humano se refirió a eso como un enorme desastre. No tenía razones para asumir que nunca alcanzó la Aldea Buena.
Entonces… todos en casa habían desaparecido…
“Eso significa que… ¿Sylphie también está desaparecida?”
“Rudy, ¿estás más preocupado por esa niña que por tu propia madre?” dijo Paul, frunciendo el ceño de la irritación.
El aire se quedó atrapado en mi garganta. “¿¡Qué!? ¿¡N-ni siquiera has encontrado a Madre!?”
“Así es. ¡No he podido encontrarla por ninguna parte! ¡Y tampoco a Lilia!”
Las palabras me golpearon como un puñetazo en el estómago. Mis piernas temblaron y cedieron; me tambaleé hacia atrás, apenas logrando sostenerme de una silla antes de caer.
“Aunque las hemos estado buscando. Hemos estado buscando a todos los que desaparecieron. Esa es la única razón de ser del Escuadrón de Búsqueda y Rescate.”
¿El Escuadrón de Búsqueda y Rescate? ¿Entonces todos los presentes eran parte de un grupo organizado de búsqueda? “P-pero… ¿por qué un grupo de búsqueda y rescate secuestra personas?”
“Porque algunos de los desplazados fueron vendidos como esclavos.”
De acuerdo a mi padre, era un escenario común: Eres teletransportado hacia un lugar totalmente desconocido. Ni siquiera tienes idea de dónde estás. Y entonces alguien saca ventaja de eso para engañarte y esclavizarte.
Paul y los demás miembros del escuadrón habían comparado innumerables registros contra sus listas de personas desaparecidas, habían ido a ver a cada ciudadano de Fittoa esclavizado que ubicaron, y después trataron de convencer a sus dueños de que los liberasen. Pero aparentemente, muchas de estas personas se rehusaron firmemente a dejar ir su propiedad. Bajo las leyes de esclavos de Millis, no importaba cómo terminabas siendo un esclavo —una vez que eras uno, no eras más que la posesión privada de tu dueño. Así que Paul había recurrido a liberar a los esclavos por medio de la fuerza.
Naturalmente, robar un esclavo era un crimen, pero había ciertos vacíos legales en la ley. El escuadrón había sacado ventaja de ellos para liberar a muchas personas.
Por supuesto, ellos estaban dispuestos a respetar los deseos de cualquiera que escogiera permanecer en su situación actual. Pero virtualmente cada esclavo que encontraron rogó con lágrimas en los ojos ser regresado a su tierra natal. El niño que ellos habían salvado hoy había sido uno de esos casos. Con razón el niño se había visto tan familiar. Era Somal, uno de los niños que solía acosar a Sylphie en el pasado. Durante el último año, él había sido forzado a trabajar como una especie de prostituto en este lugar.
Paul y sus compañeros habían escuchado los llantos amargos de innumerables ciudadanos de Fittoa esclavizados, algunos de los cuales ellos aún no habían logrado rescatar. Ellos se habían ganado muchos enemigos dentro de la nobleza local, y los miembros del escuadrón habían comenzado a salirse como resultado del incremento de sus métodos violentos. Paul estaba bajo una montaña de presión desde todas las direcciones. Cada día era un calvario estresante. Pero sin importar nada, él perseveró. Lo único que importaba era encontrar y rescatar a las víctimas del desastre, y todo lo que él hacía, lo hacía por ellos.
“Pensé que habrías descubierto la situación hace mucho tiempo, Rudy. Asumí que ya estabas haciendo tu parte.”
Todo lo que podía hacer en este punto era dejar colgar mi cabeza. Él no estaba siendo justo. ¿Cómo se suponía que yo supiera todo esto?
Por otro lado… cuando lo pensaba cuidadosamente…
Era muy posible que hubiera podido encontrar ciudadanos de Fittoa desplazados en algunas de las ciudades que habíamos visitado a través del Continente Demoniaco. Si hubiera hablado con ellos, probablemente habría tenido una idea de la gran escala que en realidad había tenido el desastre. No había puesto demasiado esfuerzo en entender la situación. Había priorizado ayudar a Ruijerd por sobre aprender más acerca del desastre.
Me había equivocado. Tan simple como eso.
“Y ahora me entero que estuviste jugando a ser un aventurero…”
Jugando, ¿eh?
Sí. No podía discutirle eso.
Todo el tiempo que estuve tratando de robar las bragas de Eris, mirando lascivamente hacia las mujeres en el Gremio de Aventureros, lamiendo a la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco, y comiendo con los ojos a una chica con orejas de gato, Paul estuvo desesperadamente buscando a nuestra familia desaparecida.
Con razón él se había enojado tanto conmigo.
Aun así, no sentía la necesidad de disculparme. Al final de día, yo había hecho mi mejor esfuerzo. Había pensado las cosas con calma, y tomado las decisiones que sentí más razonables.
¿Qué se suponía que hiciera acerca de todo eso ahora?
Paul no dijo nada más. Norn también estaba en silencio. Pero podía ver la hostilidad en sus ojos, y me lastimaba profundamente. Se sentía como si estuvieran tomando un gran pedazo de mi corazón.
Miré alrededor de la habitación para descubrir que los compañeros de Paul me estaban mirando con ojos de reproche.
Más recuerdos dolorosos regresaron. Recordé el día después de que un montón de delincuentes me dejaron desnudo y me ataron afuera para que todos me vieran. Recordé la forma en la que todos me miraban cuando yo entré a clases esa mañana.
Mi mente se quedó en blanco.
Había regresado a nuestra habitación en la posada en algún momento.
Me desplomé sobre la cama. No estaba seguro de lo que me había pasado, o por qué. Ya no estaba seguro de nada. Mi cerebro no estaba funcionando bien en este momento.
“¿Eh…?”
Algo dentro de mi ropa crujió sonoramente. Buscando entre ella, encontré el papel de carta que había comprado esa tarde. Lo aplasté en mis manos y lo lancé lejos.
“Hah…” Después de suspirar pesadamente, me volví a recostar sobre la cama y abracé mis rodillas contra mi pecho.
No quería hacer absolutamente nada.
Nunca antes había sido tratado de esta forma tan fría por un padre, ni siquiera en mi vida anterior. Cuando todo eso pasó, Mamá y Papá siempre habían sido bastante permisivos conmigo.
Pero ahora, Paul me había rechazado completamente. Él me había mirado de la misma forma en la que mi hermano de mi vida anterior lo había hecho el día que me sacó a patadas de la casa.
¿En qué me había equivocado?
Considerándolo todo, pensé que había hecho un buen trabajo. Incluso ahora, ninguna de mis decisiones más importantes destacaba como fatalmente errada. Lo más cercano que se me venía a la mente era la forma en la que yo me había apoyado en Ruijerd al principio. Había tomado el consejo del Dios Humano esa vez, incluso sabiendo que desconfiaba de él profundamente.
No había ayudado describir mis viajes tan animadamente como me fue posible. Eso en parte fue porque me dejé llevar, pero a la vez no había querido preocupar a Paul… y también tenía mi orgullo. Quería convencerlo de que podía cuidarme solo.
Aunque Paul no estaba de ánimo para escuchar una alegre historia de fantasía. Y tampoco los miembros de su grupo. Definitivamente me había equivocado en mi elección de palabras. Y más importante, nunca quise insinuar que Sylphie era más importante que mi madre. Pero tanto Paul como Norn estaban ahí… ¿no era normal asumir que Zenith también estaba a salvo?
No. Esa es solo una excusa. En ese momento, el recuerdo de Zenith ni siquiera había aparecido en mi mente.
Pero ¿qué había de todo el asunto con las mujeres? Paul fue quien lo trajo a la mesa, y yo nunca había puesto un solo dedo sobre Eris. De seguro un bastardo mujeriego como él no tenía ningún derecho de regañarme…
Ah. Esperen. Ahora tenía sentido. Quizás él tampoco había tocado a esas chicas. Sí… eso explicaría por qué me había golpeado.
Bueno. Ahora tenía todas las piezas en su lugar.
Simplemente tendría que regresar mañana y hablar con Paul una vez más. Después de todo, ambos nos habíamos puesto un poco emocionales el día de hoy. Ya había lidiado antes con esta clase de cosas. Una vez que lo conversáramos, él lo entendería.
Sí. Todo debería salir bien la próxima vez. Por supuesto, yo también estaba preocupado por nuestra familia. Si hubiera sabido antes que ellos estaban desaparecidos, también los habría buscado.
De verdad apestaba haber pasado más de un año en el Continente Demoniaco sin reunir nada de información. Pero al final del día, yo seguía con vida. Aún tenía la oportunidad de hacer las cosas bien. Todo lo que teníamos que hacer era planear una búsqueda lenta y detallada. Encontrar a un par de personas extraviadas en un mundo así de grande iba a tomar un tiempo, sin importar qué; Paul de seguro entendía eso. Una vez que pudiera calmarlo, ambos podríamos decidir nuestra próxima movida. Querríamos concentrarnos en los lugares en los que nadie había buscado todavía. Por supuesto, yo también ayudaría. Una vez que dejara a Eris en Asura, podía ya sea seguir viajando hacia el norte, o dirigirme hacia un lugar completamente diferente.
Sí. Muy bien. Primero que nada, iré a… ver a Paul una vez más. Regresaré… a ese bar, y…
“… ¡Urgh!”
De pronto fui abrumado por las náuseas, por lo que salí rápidamente de la cama y corrí hacia el baño. No mucho después, vomité el contenido de mi estómago.
Había resuelto las cosas en un nivel racional, pero yo aún no me sentía mejor. Había pasado mucho tiempo desde que enfrenté esta clase de hostilidad de un miembro de mi familia, y dolía demasiado como para soportarlo.
Era temprano en la tarde para la hora que Ruijerd regresó a la habitación. Él sacó un pequeño sobre y comenzó a enseñármelo, viéndose un poco más feliz de lo usual. Pero cuando lo miré a la cara desde mi lugar en la cama, él se detuvo y frunció el ceño. “Rudeus, ¿sucedió algo?”
“Me encontré con mi padre. Él está aquí en la ciudad.”
La expresión de Ruijerd se volvió incluso más severa. “¿Te dijo algo desagradable?”
“Sí.”
“Ustedes no se han visto en mucho tiempo, ¿cierto?”
“Bueno, sí.”
“Pero ¿tuvieron una pelea?”
“Sí.”
“Cuéntame los detalles.”
Describí todo el incidente desde el comienzo hasta el final, tan honestamente como pude. Una vez que terminé, Ruijerd dijo “Ya veo,” y después se quedó en silencio.
Ese fue el fin de nuestra conversación. Después de algún tiempo, él salió de la habitación tranquilamente.
Eris regresó en la noche.
A juzgar por lo emocionada que estaba ella, obviamente algo había sucedido. Había hojas atascadas en su ropa y manchas de polvo en su rostro… pero se veía feliz. Parecía ser que el trabajo de asesinato de Goblins había salido bien. Al menos, eso era bueno.
“Hola, Eris.”
“¡Hola, Rudeus! ¡Ya regresé! Nunca adivinarás lo que… ¿eh?”
Cuando le sonreí, los ojos de Eris se abrieron por completo del shock. Un instante después, ella corrió a través de la habitación hacia mí.
“¿¡Quién fue!?” gritó ella frenéticamente, sacudiéndome por los hombros. “¿¡Quién te hizo esto!?”
“Estoy bien. No es la gran cosa.”
“¡Ah, vamos! ¡No puedes decirlo en serio!”
Seguimos así por un tiempo, pero Eris fue realmente persistente. Terminé dándome por vencido y contándole sobre lo que había pasado con Paul. Con una voz apagada y sin emociones, relaté toda la historia una segunda vez —lo que yo dije, cómo reaccionó él, y cómo terminó todo.
La respuesta de Eris fue una explosión de furia. “¡No puedo creerlo! ¿¡Cómo pudo decir esas cosas!? ¡Hiciste lo imposible para traernos hasta aquí! ¿¡Y él llama a eso jugar!? ¡Él es un completo fracaso como padre! ¡Mataré a ese bastardo!”
Después de esa declaración algo alarmante, ella salió de golpe de la habitación con su espada en su mano. Yo ni siquiera tenía la energía para tratar de detenerla.
Algunos minutos después, Ruijerd volvió a entrar en la habitación, cargando a Eris por el pescuezo como a un gatito rebelde.
“¡Suéltame, Ruijerd!”
“No debes intervenir en una discusión familiar,” dijo Ruijerd, depositando a su prisionera sobre el suelo.
Eris inmediatamente se dio la vuelta y lo miró. “¡Hay algunas cosas que nunca deberías decirle a tu hijo! ¡Incluso si están peleando!”
“Eso es verdad. Pero puedo entender cómo se sintió el padre de Rudeus.”
“¿En serio? ¡Bueno, ¿entonces qué hay de cómo se siente Rudeus?! ¡Tú lo conoces! Él es la persona más alegre y confiada del planeta. ¡Puedes golpearlo o patearlo, y él simplemente sigue adelante! Pero míralo ahora… ¡Él está devastado!”
“Entonces tal vez deberías consolarlo. Estoy seguro de que una mujer joven como tú podría hacerlo.”
“¿¡Qué—!?”
Mientras Eris abría y cerraba su boca sin decir palabra alguna, Ruijerd se dio la vuelta y salió tranquilamente de la habitación.
Después de ser dejada a solas conmigo, Eris comenzó a ponerse nerviosa, y luego comenzó a caminar sin descanso alrededor de la habitación, haciendo nada en particular. Ella lanzaba miradas ocasionales en mi dirección. A veces ella se detendría, asumiría su postura de brazos cruzados usual, y abriría su boca para decir algo, solo para cerrarla de golpe y reanudar su caminata. La chica de seguro estaba nerviosa. Era como ver a un oso en un zoológico o algo así.
Al final, Eris se sentó silenciosamente junto a mí en la cama. Ella no dijo nada. Y dejó muy poca distancia entre nosotros.
¿Qué clase de expresión había en su rostro ahora mismo? No había estado mirando con mucha atención. No tenía la energía.
Pasó un poco más de tiempo en silencio.
Eventualmente, me di cuenta de que Eris ya no estaba sentada a mi lado. Justo mientras me estaba preguntando dónde había ido, ella envolvió sus brazos a mi alrededor desde atrás.
“Todo está bien. Estoy aquí para ti…” Eris abrazó mi cabeza con fuerza mientras ella decía aquellas palabras. Fui envuelto en la suavidad, la calidez, y el aroma ligeramente a sudor de su cuerpo.
Después del año y medio que habíamos pasado viajando juntos, ese olor era uno muy familiar. Y ahora mismo, era extrañamente reconfortante. El rechazo de mi familia me había llenado de ansiedad y miedo, pero ahora aquellos sentimientos parecían estar desvaneciéndose.
Quizás en este punto Eris también era mi familia. Si ella hubiera estado conmigo en mi vida anterior, pude haber escapado de mi miseria mucho, pero mucho antes. A juzgar por lo mucho que hizo ese abrazo por mí, de seguro parecía plausible.
“Gracias, Eris.”
“Lo siento, Rudeus. No soy muy buena para esta clase de cosas…”
Estiré mi mano para apretar una de las manos de Eris mientras ella me abrazaba. Era la mano de un espadachín —fuerte y callosa. Un testimonio de su trabajo duro. No era exactamente lo que esperarías de la jovencita de una casa noble.
“No te disculpes. Significa mucho para mí.”
“… Bueno.”
Algo dentro de mí estaba volviendo a tomar forma. Sentí que me estaba tranquilizando poco a poco.
Me permití recostarme sobre Eris después de dejar salir un pequeño suspiro de alivio. Necesitaba apoyarme un poco en ella… al menos por ahora.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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