Pesadilla

“Por favor, detente… Te lo ruego, por favor, detente…”
Una tragedia desagradable estaba sucediendo justo frente a mis ojos.
Sylphie estaba sentada en la base de un árbol, su pecho estaba rojo, empapado de sangre.
Siendo la maga de curación, fue la primera en ser atacada. Aunque todos intentaron reaccionar, los implacables ataques del enemigo llegaron como un hilo pasando por un agujero de aguja y la alcanzaron directamente.
La fuerza empujó su cuerpo contra un árbol. Sylphie cayó lentamente hasta quedar recostada en él. Se retorció un poco y luego dejó de moverse por completo.
Su rostro estaba más pálido de lo habitual, la sangre que fluía de su boca se había secado por completo, ya no había sangre fluyendo de su pecho. Estaba muerta.
Roxy yacía en una postura como si estuviera alcanzándola.
Una de sus icónicas trenzas cayó al suelo junto a ella.
La otra debía seguir unida a su cabeza, pero dónde estaba su cabeza… no estaba dentro de mi campo de visión.
Un cuerpo sin cabeza no volvería a moverse nunca.
Eris, a pesar de perder a las dos, aún estaba peleando.
Sin embargo, después de dos o tres movimientos, sus heridas comenzaron a acumularse. Finalmente, recibió un golpe fatal.
A pesar de estar al borde de la muerte, Eris intentó resistir, rugiendo como un león.
Sin embargo, con el siguiente golpe, su brazo fue cercenado, y el siguiente golpe abrió un agujero en su abdomen, haciéndola caer de rodillas.
Con ojos vacíos, se volvió hacia mí y dijo algo.
Pero su voz no llegó a mis oídos.
“Por favor, te lo suplico. Perdóname. Haré cualquier cosa, por favor, perdóname. Por favor… por favor…”
Mi súplica no fue escuchada.
De repente, la escena cambió, mostrando la vista de mi hogar.
Todos estaban tirados en el suelo.
Lilia, Aisha, Norn, Zenith.
Y allí estaba Orsted, con un rostro demoníaco, sosteniendo a Lucy de la cabeza.
“Ah, ah, ah…”
No salían palabras.
Aunque sabía que tenía que decir algo, ninguna palabra salió de mi boca, no sabia que decir. Él no escucharía mis súplicas. Aunque sé esto, lo único que sale de mi boca son las mismas palabras:
Al final, repetí las mismas palabras que antes.
“Te lo ruego. Por favor, no destruyas el mundo. No le robes a mis hijos su futuro. Te lo ruego. Esta es la primera vez, la primera vez que he sido tan feliz. Te lo ruego… Deja en paz al Dios-Hombre. Por favor…”
Y la respuesta fue la misma que antes.
“No puedo hacer eso”.
La cabeza de Lucy fue aplastada con un sonido repugnante.
“¡AAAAAAAAAHHHHHH!”
Me desperté de golpe.
“Hah, hah, hah, hah…”
Respirando con fuerza, miré a mi alrededor.
Estaba de pie en mi propia cama. Parece que me levanté demasiado rápido cuando desperté.
Estaba usando pijamas. No tenía ningún recuerdo de cuándo me las había puesto. Hasta hace unos momentos, debería haber estado usando mi túnica.
Mirando afuera, el sol brillaba intensamente. Parecía ser justo antes del mediodía, juzgando por la intensidad de la luz.
Aunque no era de mañana, podía escuchar el canto de los pájaros. Sonaban muy relajantes.
“…Fuuuu, haa…”
Tomé una respiración profunda lentamente y comencé a revisar mis dos manos.
Mi mano izquierda, que debería haberse perdido, definitivamente estaba allí. Era la mano que Orsted me había dado.
Y en esa mano, había un brazalete que no reconocía. Era un brazalete que me había dado Orsted.
“¿Un sueño… huh?”
Sí, eso es correcto.
Ayer, después de todo lo que sucedió, terminé bajo el mando de Orsted.
Sylphie, Roxy y Eris están a salvo. Sin mencionar que mi familia no ha sido atacada.
¿No lo están, verdad? Realmente no lo están, ¿verdad?
“¿Eh? Hermano, ¿estás despierto? ¿Estás bien? Estabas gritando muy fuerte”.
Aisha asomó la cabeza desde la puerta de la habitación.
Le hice un gesto con la mano para que se acercara.
“¿Mm? ¿Qué pasa?”
Mientras todavía estaba de pie en la cama, le acaricié la cabeza.
Aisha pareció disfrutarlo, lo que significaba que realmente era ella.
“Hehe, ¿qué tal? Se siente bien, ¿verdad?”
“Sí. Oh, tu cabello tiene las puntas abiertas”.
“¿¡Qué, en serio?!”
Aisha se alejó rápidamente y comenzó a revisar su cabello en un espejo cercano.
“Es broma”.
Cuando dije eso Aisha se volvió hacia mí, frunciendo el ceño y cruzando los brazos.
“Sabes, hermano, estoy feliz de que me estés prestando atención, pero deberías prestar atención a otra persona primero”.
Seguí la mirada de Aisha.
Justo a mis pies, al lado donde estaba mi almohada, una mujer estaba tendida boca abajo. Con el cabello blanco y orejas largas, era inconfundible a simple vista.
Era Sylphie.
“¡Ha estado cuidándote sin dormir desde ayer!”
Dijo Aisha y luego salió de la habitación.
Me senté de nuevo en la cama.
Ya veo, ayer, después de regresar de la batalla con Orsted, debí haber perdido el conocimiento al entrar a la casa.
Sylphie debe haber estado a mi lado desde entonces…
Con este abrumador sentimiento de afecto que brotaba dentro de mí, puse mi mano en la cabeza de Sylphie.
La acariciaba suavemente tratando de no despertarla.
Sylphie parecía dormir profundamente. Quería jalarla hacia mi y compartir mi alegría de estar vivo con ella, pero me contuve.
“Uh… wu…”
Y entonces Sylphie gimió. Cuando vi su cara ella fruncía el ceño.
¿Estaba teniendo una pesadilla? En el momento en que pensé eso,
“¡Waah!”
Sylphie de repente se sentó.
Sus ojos se fijaron en mí. Después de un rato, comenzó a tocarme la cara. Luego pasó a mi hombro, brazos, pecho, abdominales… Oh, por favor, señorita Sylphiette, el día todavía está empezando. ¿No es demasiado temprano para tocar ese lugar? Oh, ¿no estás tocando allí? Claro, por supuesto.
“Haaaaah…”
Sylphie suspiró aliviada. De alguna manera, pude adivinar qué tipo de sueño había tenido.
“Buenos días, Sylphie. Acaso soy más guapo en la realidad que en tus sueños, ¿no?”
“Buenos días, Rudy… Sí. A diferencia de mi sueño, todavía tienes cabeza”.
“Jaja”.
Encontrándo eso divertido, me reí. Sylphie, aún medio dormida, también se rió.
La risa tranquila resonó en la habitación.
Sintiéndome reconfortado por eso, sentí gratitud hacia Orsted, quien me había ayudado y salvado.


