El Comienzo de Nuestro Viaje
Capítulo 14: El Comienzo de Nuestro Viaje
Para mí, parte de la generación de Dragon Quest, las palabras Continente Demoniaco naturalmente me traían a la mente el concepto de Reino Demoniaco. Ya saben… una tierra oscura gobernada por un Rey Demonio todopoderoso, con pequeñas aldeas pobladas de monstruos, templos antiguos perdidos, y criaturas peligrosas rondando por todo el lugar.
Aunque en este mundo en realidad no era así. Primero, ese Rey Demonio todopoderoso no estaba por ninguna parte.
Con lo cual no digo que los Reyes Demonio no existan. De hecho, había casi treinta de ellos en este momento, y todos al menos tenían una parte de territorio para gobernar. Pero en realidad no eran gobernantes. Ellos solo se hacían llamar reyes y actuaban como si el lugar les perteneciera.
Cada Rey Demonio tenía algo así como un escuadrón de guardias o un grupo de caballeros, normalmente con nombres muy llamativos. Los soldados en Rikarisu técnicamente pertenecían a uno de estos. Ellos complementaban las actividades de los aventureros exterminando monstruos peligrosos en el área, capturando criminales en la ciudad, o de lo contrario tomando acciones independientes para proteger sus hogares. En realidad, eran más como unos vigilantes de la ciudad o una milicia local más que un ejército.
No estaba seguro de la relación exacta entre el Rey Demonio local y esos sujetos. ¿De verdad les daba órdenes, o simplemente se estaban haciendo llamar sus soldados? Probablemente serían su ejército si alguna vez iban a la guerra, así que supongo que había alguna clase de contrato establecido.
En este momento, nadie estaba peleando una guerra, y las cosas eran relativamente pacíficas. Pero eso solo aplicaba cuando estabas en las cercanías de un Rey Demonio en específico. La mayoría del Continente Demoniaco era un territorio sin ley.
Las cosas pueden estar en calma alrededor del Paso Sur y el Mausoleo del Emperador Sagrado, pero básicamente todo entremedio estaba lleno de especies de pandillas de motociclistas con peinados mohicanos.
En cualquier caso, el Rey Demonio que controlaba el área alrededor de Rikarisu se llamaba Badigadi. Se decía que era un sujeto musculoso y masculino con seis brazos y una piel negra. En este momento, sin embargo, él se había ido en un viaje sin rumbo, y nadie tenía idea de dónde estaba. Parecía ser alguna clase de espíritu libre.
En todo caso, el Continente Demoniaco estaba lleno de criaturas poderosas. Había una razón por la cual el Gremio de Aventureros clasificaba todos los trabajos de exterminio de monstruos como C o superior; básicamente cada monstruo que podías encontrar aquí era al menos así de fuerte. Los Treant de Piedra quizás eran apenas de rango D.
Dicho eso, las personas demonio generalmente eran más fuertes que los humanos. También eran muy buenos en el combate en grupo, ya que las varias habilidades de las diferentes razas secundarias los ayudaban a desempeñar roles específicos. Aun así, alcanzar el rango B era un desafío para la mayoría de las personas, pero los aventureros que llegaban a eso eran más fuertes que los aventureros de rango B que podías encontrar en cualquier otro lugar. Aquellos que no podían llegar tan lejos terminaban como Nokopara o Jalil.
Mientras más pensaba en ello, más increíble se veía Ruijerd. El hombre dijo que podía derrotar monstruos de rango A por sí solo, y yo le creía. Solo, él era más fuerte que un grupo de seis o siete aventureros experimentados de rango B.
Tenías que estar muy feliz de ganarte la confianza de alguien así, ¿cierto?
Pasaron tres días desde que dejamos la ciudad de Rikarisu. No estoy seguro de si tenía algo que ver con el hecho de que me estaba sintiendo un poco más relajado luego de ganarme la confianza de Ruijerd, pero mi apetito se estaba incrementando de una manera feroz.
El problema era que no teníamos nada bueno para cocinar. Estábamos viviendo principalmente de carne de Tortuga Gigante, y la carne de Tortuga Gigante no era mi idea de una buena comida. Decidí tratar de mejorar ligeramente nuestra situación culinaria. Esa cosa era asquerosa cuando la asabas, así que bien podríamos probar un método diferente.
Improvisé una gran olla de arcilla usando magia, un horno de cocina básico pero poderoso, y algo de deliciosa agua artesanal de la familia Greyrat. Era todo lo que necesitábamos para preparar un estofado simple. El agua era un recurso preciado por aquí, pero yo podía producirla en cantidades ilimitadas.
Inicialmente quería usar una olla a presión para hacer que la carne quedara realmente buena y tierna… pero la primera que traté de fabricar casi explota, así que decidí no seguir con esa idea. Cocinar la carne de esta forma tomaba significativamente más tiempo, pero no teníamos que preocuparnos de las cuentas del agua o del gas. Estaba dispuesto a vigilar cariñosamente esa olla hirviendo por horas de ser necesario. Era particularmente conveniente que yo pudiera crear todos los utensilios de cocina que necesitábamos usando magia de tierra, haciéndolos desechables.
Uno de estos días, también quería intentar ahumar la carne… pero las ramas de Treant de Piedra probablemente no le imbuirían un sabor muy placentero.
Hacer estofado de carne de Tortuga Gigante la hacía un poco más comestible. En vez de masticar carne asquerosamente dura, ahora teníamos una carne asquerosa y tierna.
Sí, seguía siendo asquerosa. No podías quitarle ese olor acre, y el sabor era lo que era.
Para ser honesto, era extraño. Podría haber jurado que esta cosa sabía mucho mejor en esa aldea Migurd. ¿Estábamos pasando algo por alto?
Después de pensarlo por un momento, finalmente me di cuenta.
Deben haber sido esas plantas que estaban cultivando dentro de la aldea. Creí que eran cultivos vegetales medio muertos, pero ese no era el caso. Esas plantas probablemente eran alguna clase de hierba o especia… algo que usaban para ocultar el olor de su carne y mejorar su sabor. Había sido totalmente engañado por la descripción de Roxy de ellas como amargas y desagradables. Eran usadas para sazonar; no se suponía que las comieras así nada más.
Buen trabajo. Mi maestra a veces podía ser una gran cabeza hueca.
Hice una nota mental de intentar comprar algunas especias de ese tipo si hubiera alguna a la venta en la siguiente ciudad que visitáramos. También quería comprar algunos ingredientes más, solo para variar un poco, pero tal vez sería un desperdicio de dinero. Los vegetales eran particularmente costosos, ya que la región era inhospitable para la vida vegetal. Podías comprar cinco kilogramos de carne por el precio de algo que se parecía a una raíz de ginseng de aspecto salvaje.
La carne de Tortuga Gigante era barata. Era más o menos el alimento de primera necesidad de los alrededores. Esas cosas eran más grandes que un camión de cinco toneladas, así que matar una te daría suficiente carne para mantener satisfecha a una familia por bastante tiempo.
Por supuesto, no podías alimentar a una ciudad entera de esa forma. Algunas veces las personas comían Coyotes Pax, o incluso las larvas de insectos que vivían dentro de los Treant. Con lo valiente que era, Eris no había estado muy interesada en probar esto último.
No es que me sintiera muy diferente. La cultura culinaria de este continente no era exactamente de mi gusto. Dependiendo de cómo la cocinaras, la carne de Tortuga Gigante al menos era comestible. De acuerdo a los estándares en cuanto a comida del Continente Demoniaco, probablemente estaba más del lado sabroso. Apenas podía entender a Ruijerd cuando decía que era deliciosa.
Aun así, yo de verdad necesitaba poner mis manos sobre algunas especias.
Aunque Eris y Ruijerd parecían felices de comer su carne sencilla. En otras palabras, yo sólo había tomado la decisión de comprar especias.
Eso no era bueno. Después de todo, éramos un equipo.
Probablemente necesitábamos adquirir el hábito de discutir nuestras decisiones como un grupo.
“¡Que todos se reúnan aquí!” grité.
Era alrededor de nuestra hora de dormir habitual. Eris estaba buscando un buen lugar para poner el montón enrollado de ropa que ella usaba como una almohada, y Ruijerd estaba comenzando a revisar el área en busca de enemigos con sus ojos cerrados. Pero esta noche, primero teníamos que encargarnos de algo. “Me gustaría llamar a una reunión de grupo.”
“¿Una reunión de grupo?” dijo Eris, ladeando su cabeza de la curiosidad.
“Sí. Espero que nos encontremos con una gran variedad de problemas durante nuestro viaje. Al conversar las cosas y tomar algunas decisiones importantes de antemano, podemos evitar tener discusiones cuando llegue la hora.”
“Espera…” Había una expresión de duda en el rostro de Eris. ¿Quizás ella no estaba interesada en lidiar con los detalles? Ruijerd y yo probablemente podríamos tomar todas las decisiones por nuestra cuenta, pero dejarla de lado parecía ser una mala idea. Eris no era una pieza de equipaje, ella era parte del grupo. Necesitaba hacerla participar.
“¿Esto no es esa cosa que solías hacer cada mes cuando estábamos en casa?”
¿Cada mes…? Ah, ella está hablando sobre esas conferencias que llevaba a cabo con sus otros tutores, durante el tiempo que la estaba educando en Fittoa. Para ser honesto, había olvidado todo eso.
“Así es. Aunque esta es la versión de grupo de aventureros.”
Después de cerrar su boca rápidamente, Eris se sentó frente a mí de forma pesada. Ella claramente estaba tratando de verse muy seria, pero había una sonrisa incontrolable en su rostro. Eso se veía un poco extraño. No era como si aquí estuviéramos haciendo algo divertido, pero al menos ella no se estaba quejando.
“¿Yo también tengo que participar en esto?” preguntó Ruijerd.
No tendría mucho sentido si no lo hicieras, viejo… “Por supuesto. ¿No tuviste una discusión de grupo como esta cuando estabas en tu grupo de guerreros?”
“No. Yo tomaba todas las decisiones solo.”
Supongo que esa era la forma en que usualmente funcionaban las cosas en este mundo: el líder tomaba las decisiones, y todos los demás simplemente seguían las órdenes. Pero yo por suerte había crecido en una democracia. “El día de hoy, quiero que hablemos las cosas entre nosotros y tomemos decisiones como grupo.”
“Muy bien.” Ruijerd también se sentó después de asentir. Nosotros tres ahora formábamos un círculo a un lado de nuestra fogata.
“Muy bien. Por la presente doy inicio a la primera Reunión Estratégica de Fin del Camino. ¡Aplausos, por favor!”
Aplauso, aplauso, aplauso. Aplauso, aplauso, aplauso.
“Rudeus, ¿por qué estás aplaudiendo?”
“Así son estas cosas.”
“Aunque no hiciste esto en aquellas reuniones con Ghislaine.”
¿Cómo es que ella sabe eso? Bueno, como sea. “Esta es nuestra primera reunión, lo cual la convierte en una ocasión que vale la pena conmemorar, ¿bien? Es por eso que estamos aplaudiendo.”
Además, somos aventureros, no tutores. Bien podríamos mantener las cosas animadas, ¿cierto?
“Ejem. ¡Ahora bien! Como todos sabemos, yo recientemente arruiné las cosas en grande.”
“No, eso no fue tu—”
“¡Silencio, por favor!” grité, haciendo mi mejor esfuerzo para dar la impresión de una señorita temperamental de lentes rectangulares. “Ruijerd, si quieres hablar, levanta tu mano luego de que termine de hablar la persona de turno.”
“Entendido.”
“Muy bien.” Ahora que habíamos obligado a Ruijerd a permanecer en silencio, continué. “Ya he identificado un buen número de factores que contribuyeron a mi error.”
Fui descuidado a la hora de reunir información, estuve demasiado concentrado en ganar dinero rápidamente, demasiado preocupado de matar dos pájaros de una sola pedrada… etc, etc. Iba a hacer un esfuerzo personal para ser más cuidadoso sobre todo eso, pero también tenía una solución más sistemática en mente.
“Como una medida de precaución, quiero que todos nosotros nos aseguremos de reportar cuando algo pase, comunicar nuestros pensamientos, y consultar con los demás nuestras opciones. Reportar, comunicar, consultar. Para abreviar es ReCoCo. ¡Por favor, recuerden eso! ¡Es importante!”
“Eh… ReCoCo… era así, ¿cierto?”
Si me permiten decirlo, una excelente palabra clave. ¡Casi suena como francés!
“Así es, ReCoCo. ¡Primero que nada, quiero que nosotros tres hablemos constantemente el uno con el otro!”
“Hrm. Específicamente, ¿qué involucraría esto?”
“Cuando algo te esté molestando, o hay algo que quieras hacer, compártelo con el grupo en vez de quedarte en silencio.”
Para ser honesto, yo mismo no tenía mucha experiencia práctica con esa clase de discusiones… pero no teníamos que complicar esto demasiado. Lo importante era hacer el esfuerzo.
“También estoy planeando pedirles sus opiniones a ustedes dos. Cuando alguien les consulte algo, escuchen cuidadosamente y piensen muy bien en ello. Pregúntense si es o no una buena idea, y por qué. En ocasiones, podrían terminar ideando un plan incluso mejor o algo así.”
En retrospectiva, yo había tomado la mayoría de mis decisiones sin pedirle para nada su opinión a Ruijerd. Siempre le decía que confiaba en él, pero tal vez en lo profundo no era verdad.
“¡Segundo, comunicar! Cuando entiendan o se den cuenta de algo, hagan el esfuerzo de hablar y decirle a los demás al respecto.”
Eris estaba asintiendo, pero la mirada en su rostro sugería que ella se estaba esforzando por entenderlo. Era difícil saber si ella realmente me estaba siguiendo la idea.
“¡Último, pero no menos importante, reportar! Los detalles con frecuencia pueden ser importantes, pero pueden simplificarlos si quieren. Solo asegúrense de informarme si algo sale mal… o si algo salga bien.”
Después de todo, yo técnicamente seguía siendo el líder de este grupo. Necesitaba actuar como tal.
“¿Alguna pregunta hasta ahora?”
“Ninguna. Por favor, continúa.”
Ruijerd sacudió su cabeza, pero Eris levantó su mano. “¡Yo tengo una!”
“¿Sí, Eris?”
“Entonces nosotros tres vamos a consultarnos cosas, pero tú eres quien toma la decisión final, ¿cierto?”
“Bueno, al final del día, supongo que lo haré.”
“¿Entonces por qué simplemente no tomas todas las decisiones de inmediato?”
“Hay un límite en cuanto a lo que puedo manejar por mi cuenta.”
“¡Pero Rudeus, yo nunca voy a tener alguna idea que tú no pudiste pensar!”
Era amable de su parte decirlo, pero para ser perfectamente honesto, yo también estaba buscando algo de confianza. Quería la oportunidad de decirles mis planes y escuchar algo como, “Eso debería funcionar”, o, “Lo lograrás, no hay problema.”
“Incluso si eso es cierto, podrías decir algo que me haga pensar de forma diferente, y que me guíe hacia una idea mejor.”
“¿Tú crees…?”
Eris parecía no entender muy bien el punto de esto. Pero por ahora eso probablemente era de esperarse. Lo importante era que nosotros tres estuviéramos usando la cabeza.
“Muy bien… continuemos. Por el momento, me gustaría discutir nuestro futuro curso de acción.”
Nuestro viaje a través del Continente Demoniaco había comenzado de forma abrupta, sin tiempo para planear de antemano o prepararnos. Íbamos a tener que improvisar las cosas a medida que aparecieran, de la mejor forma posible.
“Primero que nada, discutamos nuestro destino. Nuestro objetivo principal es llegar al Reino de Asura, en el lado oeste del Continente Central. Asumo que no hay objeciones en eso.”
Los dos asintieron.
Por supuesto, alcanzar el Continente Central era más fácil decirlo que hacerlo. No podías cruzar directamente hacia allá desde el Continente Demoniaco; no había una ruta por mar que los conectara. La gente del océano gobernaba los mares de este mundo, y todos los demás solo podían viajar a través de ellos sobre un número predeterminado de rutas.
“Ruijerd, ¿cómo podemos llegar al Continente de Millis?”
“Los barcos viajan hacia allá desde el Puerto del Viento, la ciudad en el extremo sur del Continente Demoniaco.”
Lo cual significa… que necesitábamos recorrer todo el camino hasta el extremo sur del Continente Demoniaco, cruzar hacia Millis, atravesarlo hacia la costa occidental, y tomar un barco desde allí hacia la costa oriental del Continente Central.
Técnicamente no era nuestra única opción. También había algo así como una ruta oculta. Podías viajar hacia el noreste del Continente Demoniaco, y luego cruzar hacia el Continente Divino. Esto te permitía alcanzar el Continente Central sin recorrer todo el camino hacia Millis. Teóricamente, podría acortar en varios meses el tiempo de viaje necesario.
Sin embargo, esta ruta no era tan simple como sonaba. El Continente Divino estaba totalmente rodeado por empinados muros de roca. A menos que tuvieras alas, era prácticamente imposible subirlos. Eso significaba que tendríamos que abrirnos paso alrededor de lo profundo de las colinas. Ahí abajo no había caminos, y tampoco lugares estables para pisar. También había muchos, pero muchos monstruos. Supuestamente, solo uno en veinte que se arriesgaban a realizar ese viaje vivían para contar la historia.
Para colmo de todo, incluso si lograbas sobrevivir al Continente Divino, la próxima ruta marítima te llevaba hacia el norte del Continente Central —por mucho su región más inhospitable. Solo los criminales desesperados con recompensas por sus cabezas elegían esta opción.
El potencial tiempo ahorrado solo era teórico. Probablemente tomaría significativamente más tiempo si de verdad lo intentábamos. No había una buena razón para ponernos en un peligro mortal a cambio de una diferencia mínima en el tiempo de nuestro viaje.
Lo cual significaba… nuestra única opción real era dirigirnos hacia el sur.
“¿Sabes cuánto va a ser la tarifa?”
“Ni idea.”
“¿Cuánto tiempo nos tomará llegar hasta ahí?”
“Yo esperaría que bastante. Si avanzamos a paso constante… ¿tal vez seis meses?”
¿Seis meses incluso a un paso constante? Esto va a ser una verdadera excursión… “¿Hay alguna forma de que podamos llegar ahí más rápido? ¿Como un círculo de teletransportación o algo así?”
“El uso de los círculos de teletransportación fue prohibido como resultado de la Segunda Gran Guerra entre Humanos y Demonios. Alguno debería permanecer intacto, pero usarlos sería difícil.”
Aah. No estaba hablando muy en serio, pero supongo que sí hay portales de teletransportación ahí afuera. “¿Entonces básicamente estamos obligados a viajar por tierra?”
“Así es.”
Aparentemente no había opciones de transporte rápidas disponibles. Viajar por seis meses sin descanso sonaba… bastante desalentador.
Aunque tal vez yo solo estaba pensando en esto de la forma equivocada. En realidad, no íbamos a quedarnos en el camino durante meses; íbamos a avanzar poco a poco, viajando de una ciudad hacia otra. De forma lenta pero constante. Un viaje de mil kilómetros comienza con un solo paso y todo eso.
“Bien. Bueno, pensemos las cosas a corto plazo. Si comenzamos a viajar ahora hacia el Puerto del Viento, ¿cuánto tiempo nos tomará llegar a la próxima ciudad?”
“Deberíamos llegar hasta una ciudad de buen tamaño en alrededor de dos semanas.”
Así que dos semanas. Supongo que es lo que esperarías por aquí. “¿Sabes si tiene un Gremio de Aventureros?”
“Muy probablemente.”
De acuerdo a Ruijerd, en la antigüedad, todas las razas secundarias de demonios crearon sus propias aldeas, y las ciudades se desarrollaron como ubicaciones céntricas para el comercio de objetos, las reuniones, y el intercambio de información. Como resultado, las ciudades de un tamaño modesto en realidad no existían en este continente, y podías esperar que cada ciudad tuviera un gremio que empleaba guerreros desde dentro de las personas locales.
Originalmente, antes de la existencia del gremio, las ciudades eran protegidas por guerreros escogidos para representar a las distintas razas viviendo en el área. A veces, las personas más acostumbradas a la guerra enviarían luchadores adicionales en ayuda de la raza que apenas luchaba; los Superd y los Migurd aparentemente tuvieron una relación como esa en algún punto. Los matrimonios entre diferentes razas también eran comunes desde un comienzo, como medio para fortalecer tales lazos entre aldeas. No hay duda de por qué hay una variedad tan amplia de demonios… Probablemente el continente estaba lleno de mestizos.
Ups. Me salí un poco del tema.
“Muy bien. En general, creo que deberíamos avanzar hacia el sur viajando entre ciudades con gremios en ellas.”
Después de llegar a cada nueva ciudad, nos quedaríamos por una o dos semanas. A menos que perdiéramos nuestra posición como aventureros, podríamos tomar tareas de gremio y esparcir la palabra sobre Fin del Camino. Una vez que juntáramos suficiente dinero para comprar suministros para nuestro viaje hacia la próxima ciudad, volveríamos enseguida al camino.
“… Al menos ese es el patrón general que tengo en mente. ¿Alguno de ustedes dos tiene alguna pregunta u opinión sobre algo de esto?”
Ruijerd levantó su mano. “No necesitas molestarte en decirle a nadie acerca de mí. Esa es parte de la razón por la que me corté el cabello. Ahora mismo, ni siquiera soy un Superd.”
“Bueno, no vamos a exagerar con eso. Solo vamos a hacer lo que podamos mientras completamos nuestras tareas.”
Después de ver lo que Jalil y Vizquel habían logrado, comprendí que no necesitábamos hacer nada muy llamativo. Simplemente haríamos nuestro trabajo educadamente y nos presentaríamos como Ruijerd de Fin del Camino con el cliente si todo salía bien. Y si algo salía mal, Rudeus daría un paso al frente para aceptar la culpa. Un plan simple y genial. De ahora en adelante, yo sería el asociado con los errores y fechorías de Fin del Camino.
Aunque planeaba mantener en secreto esa última parte, al menos de Ruijerd.
¿Qué fue lo que dijiste? ¿No acabas de decidir que deberíamos hablar todo como un grupo?
No seas tan meticuloso, amigo.
“¿Alguna pregunta en específico acerca de lo que vamos a hacer mientras estemos en las ciudades?”
“¡Sí!”
“Adelante, Eris.” Me ponía un poco nostálgico verla levantar su mano de esta forma. Casi se sentía como si estuviéramos de vuelta en la sala de clases.
“¿Vamos a recorrer el lugar viendo las cosas que tienen las tiendas como solíamos hacerlo?”

“Ah, ¿hablas de la investigación de mercado…?” Hmm. Ahora que lo pienso, había dejado eso de lado en Rikarisu. Había tenido tanta prisa por ganar dinero que terminé siendo descuidado. Si me hubiera molestado en estudiar el mercado local de antemano, pude haber logrado conseguir un lagarto de tierra por un mejor precio.
“Sí, hagámoslo. Después de todo, conocer los precios locales es el primer paso hacia gastar dinero de forma eficiente. ¿Se les ocurre algo más?”
Ruijerd y Eris se miraron en silencio. Parecía ser que la respuesta era no.
Bueno, esto probablemente fue lo suficientemente bueno para nuestra primera reunión. No había dudas de que nos encontraríamos con problemas a medida que avancemos. Lo importante era conversarlos tranquilamente en vez de pelearnos entre nosotros.
“Muy bien. ¡Espero con ansias trabajar con ustedes!” Y así, bajé mi cabeza y puse fin al asunto.
En ese momento, nuestro viaje realmente comenzó.
Llegamos a la siguiente ciudad sin que nadie descubriera que Ruijerd era un Superd.
Para ser justo, él se había afeitado todo su cabello, incluyendo sus cejas —y en el Continente Demoniaco, las personas usualmente no le hacían nada tan dramático a sus cortes de cabello. Tenía la sensación de que la mayoría de ellos se enorgullecían de sus apariencias características naturales.
Los guardias de la entrada nos recibieron amablemente.
Para ser honesto, Ruijerd en este momento no se veía para nada como un matón de la mafia o un skinhead, pero… ¿tal vez había muchos sujetos con rostros aterradores en este lugar? El hecho de que esta vez estuviéramos vestidos como aventureros probablemente también hizo una diferencia. Ellos se veían genuinamente encantados de recibirnos. Mientras poníamos un pie dentro de la ciudad, Ruijerd mencionó que él nunca había recibido una bienvenida tan cálida, esto con una pequeña sonrisa en su rostro.
Si bien nuestras apariencias aparentemente ya no eran un problema, cuando nos anunciamos como Fin del Camino en el gremio, varios espectadores gritaron preguntas como, “¿Están seguros de que es una buena idea?”
Cuando respondimos que no era un problema ya que teníamos al mismísimo Fin del Camino con nosotros, la mayoría de ellos estallaron de la risa. Era agradable ver que el truco todavía funcionaba. Estaba casi agradecido de cuán infame era el nombre Fin del Camino. Terminaba siendo un rompehielos excelente.
Después de dejar nuestro equipaje en una posada local, pronto tuvimos otra reunión estratégica. Eris comenzó las cosas esta vez, anunciando, “Rudeus estaba oliendo mi ropa interior mientras la lavaba, y quiero que se detenga,” con una expresión perfectamente seria en su rostro.
Se me prohibió inmediatamente tocar de nuevo las bragas de Eris. Aunque eso era un poco problemático, ya que significaba que ahora solo Ruijerd era capaz de lavar nuestra ropa. No estaba dispuesto a entregar mis preciadas bragas de Eris a un viejo pervertido que no puede evitar acariciar en la cabeza a cada niño que ve. Por lo tanto, le enseñamos a Eris a lavar la ropa, y de ahora en adelante se convirtió en una de sus responsabilidades.
Sin embargo, no mucho después, de casualidad la sorprendí oliendo en secreto mi ropa interior. Por supuesto, yo no me quejé. Un hombre tiene que ser de mente abierta sobre estas cosas, ¿saben?
Reunir información no probó ser muy difícil. Pude encontrar casi todo lo que necesitaba saber en el Gremio de Aventureros. Todo lo que tuve que hacer fue actuar como un niño y preguntar de forma inocente a los demás aventureros. Salió tan bien que casi me hizo desear permanecer por siempre como un niño.
Eventualmente, me dejé llevar un poco y le pregunté a una aventurera con un buen cuerpo cuáles eran sus estadísticas vitales, en cuyo punto Eris me derribó y se sentó sobre mí al estilo Jiu-jitsu.
Desafortunadamente, el concepto de dejar fluir las cosas era desconocido en este mundo.
Avanzamos de ciudad en ciudad, siguiendo este mismo patrón general, y nos abrimos paso rápidamente hacia el sur. Un mes pasó, luego dos…
Un día, Eris decidió que quería comenzar a aprender la lengua del Dios Demonio.
Sin el diccionario de Roxy, yo no podía armar un plan de estudios detallado ni nada parecido. Aun así, ella tenía tanto a Ruijerd como a mí de quienes aprender, y pareció entender rápidamente lo básico. Anteriormente, en el Reino de Asura, ella básicamente se había rehusado a aprender a leer y escribir en su propio lenguaje, pero supongo que las circunstancias pueden cambiar a una persona. Debe haber sido bastante estresante ser la única que no tenía idea de lo que los demás estaban diciendo la mayoría del tiempo.
“Mi n-nombre es… Eris Boreas Greyrat.”
“Muy bien. Lo hace bien, señorita.”
“¿¡De verdad!?”
Bueno, ella todavía no estaba ni cerca de estar lista para tener una conversación real, pero…
Vamos a repasar las palabras de Yamamoto Isoroku: “Enséñales, ordénales, haz que lo hagan, y luego felicítalos; de otra forma, las personas no harán nada. Háblales, escúchalos, reconócelos, y dales una responsabilidad; de otra forma, nunca crecerán. Observarlos trabajar con gratitud, y demuéstrales tu fe en ellos; de otra forma, ellos nunca florecerán realmente.”
Eso tenía montones de instrucciones, pero por el momento, me concentré en la parte de felicitarlos. “¡Verdaderamente espléndido, señorita! ¡Un trabajo soberbio! ¡Está haciendo que me estremezca!”
“… ¿Te estás burlando de mí?”
“¡No, no! ¡Dios me libre!”
Sí, bueno, pude haber exagerado un poco con eso… Supongo que tienes que saber “cómo” felicitarlos, ¿no?
“Mmm. Oye, pronto vamos a estar dejando el Continente Demoniaco, ¿cierto?”
“Ese es el plan. Ahora nos dirigiremos hacia Millis.” La palabra pronto se sentía un poco optimista. Aún teníamos un largo camino por recorrer.
“Entonces quizá no hay razón para aprender la lengua del Dios Demonio después de todo…”
“Bueno, algún día podrías terminar volviendo aquí, ¿no?”
A pesar de que en este caso ella estaba siendo conducida por la necesidad, parecía claro que la chica todavía no disfrutaba mucho estudiar.
Mientras yo estaba enseñándole a Eris la lengua del Dios Demonio, Ruijerd también le estaba enseñando a luchar. Al principio, me uní a sus sesiones de entrenamiento, pero honestamente no podía seguir el ritmo. El método de enseñanza de Ruijerd era muy simple; él intercambiaba golpes contigo durante un rato. No mucho después, terminarías tendido en el suelo o con la punta de su lanza contra tu cuello. En ese punto, él simplemente diría, “¿Entiendes?”
Desafortunadamente, yo no entendía. Para nada. Sin importar cuántas veces lo intentaba. Sin embargo, Eris era una historia diferente. De vez en cuando, ella diría, “¡Sí, ahora lo entiendo!” con una expresión emocionada en su rostro.
Yo en teoría podía entender lo que ella estaba obteniendo de estas lecciones. Muy probablemente Ruijerd estaba destacando nuestros errores y debilidades. El combate es fluido y dinámico. Es difícil describir el paso a paso perfecto o siquiera expresarlo en palabras, así que, en cambio, él lo demostraba dando un ejemplo. Dicho esto, yo nunca saqué nada de ello, excepto algunos moretones. Si fuera capaz de mejorar solo siendo golpeado, habría hecho algún progreso hace años.
Eris, por otro lado, probablemente era un prodigio. Cuando se trataba de luchar, ella estaba en un nivel totalmente diferente. Yo encontraba incomprensible el estilo de combate de Ruijerd. Pero de alguna forma, tenía sentido para ella. Eris no solo estaba pretendiendo entender; realmente estaba aprendiendo de él. Podía verla hacerse más y más fuerte cada día. No diría que ella estaba cerca del nivel de Ghislaine, pero en este punto, sospechaba que ella podría ser un poco mejor que Paul.
¿En este punto ella podría vencerme incluso si yo uso magia? Se sentía plausible. Tenía que pensar muy bien en cómo podía mejorar. La idea de sentarme de brazos cruzados a hacer nada mientras Eris se hacía más poderosa de forma constante era simplemente humillante.
En busca de una forma de volverme más fuerte, eventualmente terminé retando a Ruijerd a una pelea sin contenerse mientras Eris estaba haciendo un mandado. Fui hacia él con todo lo que tenía, usando las tácticas que había desarrollado para vencer a luchadores de combate cercano como Paul, pero…
En resumen, perdí. Muy feo. Ninguno de mis trucos, trampas, o estrategias fueron ni remotamente efectivas contra él.
“No está nada mal. Ya eres un mago poderoso bien balanceado.” Aunque, por alguna razón, él me felicitó luego del hecho. Creía recordar escuchar algo similar de Ghislaine hace mucho tiempo. “Sin embargo, tu enfoque estratégico es pobre. No hay necesidad de que intentes vencerme en el combate cercano.”
Él explicó que yo debería haber iniciado la lucha desde una distancia mucho más alejada. Era normal tener problemas cuando te posicionabas justo donde el enemigo te quería.
Eso definitivamente tenía sentido, pero… no siempre tenías la oportunidad de comenzar una batalla desde quinientos metros de distancia, ¿cierto? “¿Entonces qué debería hacer cuando alguien llega frente a mí?”
“Es difícil para mí decirlo. La recitación de hechizos está fuera de mi campo de experiencia… Se dice que las personas de la tribu dragón son expertas usando magia en combates cercanos, pero mi única experiencia de primera mano de eso fue breve al observar a Perugius en batalla. No podría decirte mucho.”
“¿Perugius? ¿Ese no es el sujeto de la fortaleza flotante? ¿Cómo luchaba?”
“Sí. Él invocó a su Wyrm de la Puerta Frontal y a su Wyrm de la Puerta de la Retaguardia, y atacó usando garras mágicas.”
Oh, hechizos de invocación… Aunque yo no conozco ninguno de esos… “¿Qué clase de invocaciones son estas cosas Wyrm de la Puerta?”
“No conozco los detalles específicos, pero creo que la puerta frontal drena constantemente el poder mágico de sus enemigos, y la puerta de la retaguardia le otorga ese poder.”
Como resultado, Perugius podía obtener una ventaja cada vez mayor mientras más larga fuera la batalla. Aparentemente no había sido tan efectivo contra Laplace, quien tenía una reserva enorme de poder mágico puro… pero un guerrero ordinario sería dejado seco y perdería el conocimiento en menos de cinco minutos.
“Vaya. Esa sí que es una forma deshonesta de ganar una batalla.”
“… ¿Lo es?”
Había esperado que Ruijerd estuviera de acuerdo conmigo en eso, pero él no parecía estar de acuerdo. Quizás él pensaba en Perugius como alguna clase de camarada, ya que Perugius lo ayudó a luchar contra su enemigo más odiado.
“En cualquier caso, no debes apresurarte. Todavía eres muy joven. Te harás más fuerte a su debido tiempo.”
Al final, Ruijerd me acarició la cabeza y me ofreció algunas palabras de consuelo. En este punto él parecía verme como un guerrero, pero no había dejado de acariciar mi cabeza. Para ser honesto, creo que era algo que él disfrutaba.
Como sea. Si bien apreciaba el sentimiento, no estaba muy claro cómo se suponía que me hiciera más fuerte.
Mientras lidiaba con estas preocupaciones, nuestro grupo se movía de forma lenta pero constante hacia el sur. Cuando alcanzábamos una ciudad, tomábamos tareas del gremio ahí, nos forjábamos un nombre, ahorrábamos algo de dinero, y luego partíamos hacia nuestro próximo destino.
Repetimos esos mismos pasos básicos una y otra vez, nunca quedándonos demasiado en un lugar.
Antes de darnos cuenta, ya habían pasado cinco meses… luego seis.
Un día, durante el camino conocimos a alguien que inmediatamente retó a Ruijerd a una batalla.
“¡Mi nombre es Rodríguez! ¡Soy el tercer estudiante de Auber la Hoja del Pavo Real, y aprendiz de las enseñanzas del gran Dios del Norte Kalman!”
Al principio, asumí que él era alguna clase de caza recompensas, y que alguien le había puesto precio a la cabeza de Ruijerd sin darnos cuenta.
“¡Su porte sugiere que usted es un hombre de respeto! ¡Deseo desafiarlo a un duelo!”
Sin embargo, ese no parecía ser el caso. El hombre explicó que él era un espadachín humano que había venido al Continente Demoniaco a entrenarse.
“Ruijerd, ¿qué hacemos?”
“Mm. Ha pasado mucho tiempo desde que tuve un desafío como este…”
De acuerdo a Ruijerd, el Continente Demoniaco en realidad recibía muchos visitantes como este. Los monstruos en este continente eran fuertes, como también los aventureros que los cazaban. Esto lo convertía en un lugar ideal para que los guerreros pulieran sus habilidades.
Viajar sin un objetivo excepto volverse más fuerte a mí me parecía un sin sentido, pero como sea.
“No me importaría aceptar, pero ¿qué opinas tú?”
“Creo que tienes todo el derecho de rehusarte. Pero ¿qué quieres hacer tú?”
“Yo soy un guerrero. Cuando alguien me pide un combate, preferiría complacerlo.”
Podrías haber dicho eso desde un comienzo, viejo…
Al menos, decidí poner algunas reglas básicas:
1. Este es un combate amistoso de entrenamiento, no un duelo a muerte. Matar no está permitido.
2. Nuestro guerrero solo dirá su nombre luego de que finalice la lucha.
3. Ambos lados acceden a no guardar rencillas, cualquiera sea el resultado.
El espadachín consintió animadamente, así que el duelo se llevó a cabo de inmediato.
Ruijerd ganó de manera justa, habiendo desviado limpiamente los ataques más feroces de su oponente. Él no se lo puso fácil ni nada parecido; solo tomó un enfoque calmado y sin riesgos, rechazando todo lo que el espadachín intentaba hasta que había arrinconado al hombre.
“Usted me ha derrotado completamente, señor. Nunca esperé cruzarme con un luchador tan incomparable aquí… ¡Este mundo de seguro está lleno de maravillas! Si me permite preguntar, ¿cuál es su nombre?”
“Ruijerd Superdia. Las personas también me llaman Fin del Camino.”
“¿Qué? ¿¡Usted es el mismísimo Fin del Camino!? ¿¡El temible guerrero Superd!? ¡He escuchado historias de usted muchas veces en este continente!”
El espadachín parecía estar totalmente atónito por esto. Parecía ser que gran parte de la humanidad sabía sorpresivamente poco sobre los Superd. Muchos no estaban al tanto de que ellos luchaban con una lanza de tres puntas o que tenían una joya en sus frentes; su cabello verde esmeralda era la única característica que era de conocimiento público. En otras palabras… cuatro siglos después de la guerra, ellos discriminaban profundamente a todo un grupo de personas solo basados en nada más que su color de cabello. ¿Cómo alguien podría pensar que esa era una razón suficiente para oprimir a alguien?
“Sin embargo… Me doy cuenta de que usted no tiene cabello, señor.”
“Sí. Recientemente sentí la necesidad de cortarlo.”
“Y-ya veo. Bueno, yo no quiero entrometerme…”
Ahora, el hombre sabía que estaba frente a frente con la más temida y peligrosa de las terribles personas Superd, y había experimentado en carne propia la fuerza de ellos. Había esperado que se retorciera del terror. Pero ambos eran guerreros, y eso aparentemente era suficiente para forjar un lazo de respeto mutuo. Para aquellos que vivían en busca de fuerza, Ruijerd era alguien a ser admirado más que temido.
“Pensar que tuve la oportunidad de entrenar con una figura legendaria como usted… ¡Tendré que presumir de esto con todos de vuelta en casa!”
El hombre, a diferencia de la mayoría de los demás con quienes nos habíamos cruzado, estaba claramente feliz de haber conocido a Ruijerd. Era casi como si se encontraran con una superestrella de Hollywood en la calle —y descubrieran que, a pesar de su reputación por ser grosero, él en realidad era un sujeto amable y amistoso.
“¡Hola! Mi nombre es—”
A partir de ese primer duelo, Ruijerd comenzó a recibir un flujo constante de retadores. Mientras más al sur íbamos, con más de ellos nos cruzábamos.
Un buen número de estos guerreros en entrenamiento estaban bien versados en la historia, y destacaron que Ruijerd tenía el mismo nombre que el líder del infame grupo Superd de los días de la Guerra de Laplace. Cuando él explicó que era ese mismo hombre, todos ellos reaccionaron de forma atónita. Él entonces procedería a gastar un día y noche enteros rememorando sus experiencias durante la guerra para ellos.
El viejo Ruijerd tendía a parlotear una vez que lo hacías recordar el pasado. Pero estas descripciones simples y honestas de lo que realmente había pasado al parecer fascinaba a los otros guerreros como él. En particular, ellos amaban la parte donde él atravesaba a la fuerza un anillo de mil soldados, se ocultaba, y eventualmente obtenía su venganza de Laplace. Más de algunas lágrimas de machos fueron derramadas.
Si convertíamos toda esa historia en un libro y de alguna forma lo publicábamos, quizá realmente podríamos reivindicar la imagen de los Superd hasta cierto grado. Guerra Sin Justicia —¡Combate a Muerte en el Continente Demoniaco! sonaba bastante genial ¿cierto? ¿O quizá La Historia Jamás Contada: ¡La Historia Real de los Superd!?
Oigan, probablemente podría imprimirlos yo mismo usando magia de tierra, ¿no creen? Y en este punto ya conocía los cuatro lenguajes principales de este mundo. Por supuesto, existía la posibilidad de terminar rompiendo alguna ley local en el proceso e ir preso en alguna parte, pero se sentía como una idea que al menos valía la pena considerar en un futuro.
“¡Entonces adiós! ¡Le agradezco de nuevo! Aprendí mucho.”
Los guerreros en entrenamiento siempre se despedían de forma animada. Creo que ni uno solo de ellos se fue enojado o molesto.
Y todo esto solo fue posible gracias a que Ruijerd se había cortado el cabello.
¿Tal vez deberíamos hacer que todos los Superd se queden calvos?
Seguimos avanzando hacia el sur durante todo ese tiempo, nunca perdiendo de vista nuestro objetivo. El octavo y noveno mes de nuestro viaje llegaron y se fueron.
Por supuesto, no todo fue un viaje tranquilo. Los problemas surgieron en numerosas ocasiones. Eris ahora podía entender lo que las personas a su alrededor estaban diciendo; como resultado, ella algunas veces se volvería loca y comenzaría luchas cuando las personas se burlaban de nosotros o nos insultaban. La identidad de Ruijerd fue expuesta en numerosas ocasiones, lo cual resultó en que fuéramos corridos de varias ciudades. Yo también intenté repetidamente espiar a Eris en el baño, solo para que Ruijerd me arrastrara fuera del lugar desde el cuello.
Los mismos problemas seguían apareciendo a un ritmo constante. Al principio, eso me ponía ansioso. Intenté pensar en formas de solucionarlos, o prevenir que pasaran desde un comienzo.
Pero ¿de verdad necesitaba pensar tanto en ellos? Eris se metía en peleas, sí, pero ella nunca sacaba su espada ante nadie. Y cuando Ruijerd era echado de una ciudad, nunca fue tan violento y caótico como su huida de Rikarisu. Una vez, un soldado que habíamos llegado a conocer de hecho dijo, “Lo siento. Algunas personas solo se asustan cuando se enteran de que hay un Superd cerca,” con un tono de voz de disculpa.
Además, yo de hecho nunca tuve éxito espiando a Eris en el baño.
En otras palabras, todos estos problemas eran bastante menores en escala. Nunca crecían hasta ser crisis mayores.
Así que comencé a preocuparme un poco menos. Eris era una persona violenta; Ruijerd era un Superd; y yo era un pervertido. Todos habíamos sido así desde el nacimiento, y no había muchas esperanzas de cambiarnos ahora. Nosotros tres lo estábamos haciendo lo mejor que podíamos. Eso era suficiente para mí. Una metida de pata de vez en cuando no era el fin del mundo.
No hay razón para estresarse por ello, ¿cierto?
En algún punto, realmente comencé a sentirme de esa forma. No me estaba tomando nuestros errores a la ligera, o subestimando lo que nos costaban. Simplemente aprendí a relajarme un poco y mantener las cosas en perspectiva. Eso puede sonar simple, y supongo que lo es. Pero me tomó meses y meses de viaje con Ruijerd y Eris finalmente aprender a hacerlo.
Cerca de un año había pasado desde que comenzamos nuestro viaje desde Rikarisu. Antes de darme cuenta, los tres nos habíamos convertido en aventureros de rango A…
Y por fin habíamos llegado a la ciudad de Puerto del Viento, situada en el extremo sur del Continente Demoniaco.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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