Fracaso, Caos, y Resolución
Capítulo 13: Fracaso, Caos, y Resolución
Habiendo asesinado a la Cobra de Espalda Roja, nuestro grupo regresó al Gremio de Aventureros. Como siempre, nos encontramos con Jalil afuera del propio edificio, para intercambiar nuestras tarjetas de tarea. También le entregamos los colmillos y la piel de la serpiente, y repasamos nuestras historias para asegurarnos de que fueran consistentes.
Esta vez había muchas cosas que cargar, así que por primera vez todos entramos al gremio, incluso Vizquel. En el momento que pusimos un pie adentro, Nokopara se acercó para acosarnos. De verdad sentía que el tipo nunca dejaba este lugar… o que nunca iba a dejarnos en paz.
“¡Hola! Parece que han estado cazando una presa realmente interesante. ¿Las que veo son escamas de Cobra de Espalda Roja? ¿Y bien?”
Miré hacia Jalil, alentándolo a contar la historia que habíamos repasado de antemano.
“S-sí, así es. Tuvimos suerte y nos cruzamos con esta cosa cuando ya estaba bastante débil.”
“Mmm. Así que ustedes dos derrotaron a una Espalda Roja…”
Nokopara miró con atención hacia Jalil, con algo que se veía como una sonrisa condescendiente en su cara de caballo.
¿Qué sucede aquí? Él se ve algo diferente el día de hoy…
“D-de hecho, encontramos los cuerpos de los Súper Blazers antes de cruzarnos con ella. Ellos deben haberla debilitado antes de morir…”
“¿Qué? Espera, ¿estás diciendo que Blaze está muerto?”
“Sí.”
“Maldición. Aunque supongo que eso pasa cuando te encuentras con una Espalda Roja…” dijo Nokopara con un resoplido de desinterés. “Aun así… incluso si estaba debilitada, es difícil imaginarte a ti y a Vizquel derrotando a uno de esos monstruos…”
“Bueno, en realidad, no estaba solo debilitada. Estaba casi muerta. Quiero decir, casi podrías decir que estaba muerta. Sí, estaba respirando, pero básicamente estaba en las últimas, ¿sabes?” Jalil, ahora hablando un poco rápido, escogió este momento para alejarse apresuradamente.
Aunque Nokopara aún no parecía estar satisfecho, ya que concentró su atención en nosotros. “¡Y bien! ¿Ustedes encontraron otra mascota perdida o qué?”
“Sí. El maestro Jalil nos enseñó algunas técnicas excelentes. Hoy logramos ganarnos un poco más de dinero fácil.”
“Mmm…”
Algo se sentía un poco fuera de lugar en esta conversación. Traté de terminarla y alejarme rápidamente como lo había hecho Jalil, pero justo cuando comencé a moverme, Nokopara pasó su brazo a través de mis hombros en una forma extrañamente íntima, y se acercó para susurrar en mi oído. “Así que dime, ¿cómo exactamente ustedes estaban buscando mascotas afuera de la ciudad?”
Me congelé por solo un momento. Pero creo que logré mantener mi cara de póker. Esta era una situación que había anticipado. Él solo nos había visto salir de Rikarisu. Podía salir de esta sin problemas.
“Esta vez de casualidad estaba vagando afuera de la ciudad.”
“¿En seeeerio? Y entonces qué…” Esta vez, Nokopara agarró a Jalil firmemente por los hombros. “¿Esa Cobra de Espalda Roja de casualidad también estaba adentro de la ciudad?”
Bien. Así que él también había visto a Jalil y Vizquel caminar dentro de la ciudad. En otras palabras, nuestra historia se cayó.
“Mmm. Es muuuy extraño. Muchas cosas extrañas pasan estos días.”
Había pensado un poco sobre este escenario. Teníamos algunas opciones para lidiar con esto. Por ejemplo, podía echarle la culpa de todo a Jalil. Si yo insistía en que él nos estaba forzando a realizar trabajos peligrosos de rango alto en contra de nuestra voluntad, podía zafarme de esta crisis inmediata.
Aunque no iba a caminar por esa ruta. Si lo hacía, Ruijerd podría cortar lazos conmigo de forma irremediable. Después de todo, era una conducta impropia de un guerrero.
“Vamos, chicos. Solo hablen de una vez, ¿quieren?”
“¿De qué exactamente?” pregunté. “¿Hemos hecho algo malo?”
“¿Ah?”
“Ayudamos con el trabajo de Cazadores de Mascotas, y Cazadores de Mascotas ayudó con el nuestro. ¿Eso es un problema?” En vez de mantener las mentiras e historias de coartada, intenté darle una oportunidad al enfoque de “¿Y qué?” Había revisado las regulaciones del gremio una segunda vez hace un tiempo, y definitivamente no había ninguna regla clara en contra de lo que estábamos haciendo.
Por supuesto, eso no quería decir que las personas estarían bien con eso. No puedes hacer todo lo que quieras solo porque no es técnicamente ilegal. Pero tampoco estaba seguro de si habíamos cruzado la línea hacia un comportamiento inaceptable. Bien podría intentar insistir en que no habíamos hecho nada malo.
“Niño, ¿estás hablando en serio? ¿Alguna vez pensaste en qué pasa cuando un montón de idiotas comienzan a salir con esas tonterías?”
“En realidad no. ¿Qué pasaría?”
“Los trabajos comenzarían a ser vendidos al mejor postor. ¡Desaparecería toda la maldita razón de la existencia del gremio!”
Hmm. Podía insistir en que no nos estábamos pagando por nuestras tareas… pero eso probablemente no serviría, ¿o sí? Es cierto… supongo que técnicamente podías clasificar esto como una forma de “comprar o vender tareas de gremio”. Este sujeto es más listo de lo que parece.
Para ser justos, si nuestros métodos se hacían más comunes, probablemente comenzarías a ver algunas personas vendiendo sus trabajos para una ganancia fácil. Por ejemplo, alguien podría aceptar al mismo tiempo todos los trabajos de rango D disponibles, y luego venderlos gradualmente a los otros aventureros de rango D. El vendedor obtendría un flujo de dinero constante, y eventualmente subiría de rango —todo sin siquiera mover un dedo.
Por supuesto, con ese enfoque, terminarías fallando cualquier trabajo que no lograras vender.
“Nokopara, ¿por qué te importa? No te estamos causando ningún problema, ¿o sí?”
“Niño, ¿estás seguro de que quieres usar ese tono conmigo? Ahora mismo están en una encrucijada, veamos… ¡Tú también escucha, Jalil!”
En este punto, Nokopara me tomó por el frente de mi túnica y me levantó del suelo.
Mirando detrás de mí, sacudí mi cabeza hacia Eris y Ruijerd, cuyos ojos estaban brillando de la ira. Ahora mismo, necesitaba que estuvieran tranquilos; esta conversación aún no había terminado.
“Jejeje…” Era difícil interpretar la expresión de Nokopara, debido a todo el asunto de su cabeza de caballo. Pero tenía la impresión definida de que él estaba mirándome de reojo. “Si te importa tu posición como un aventurero, es mejor que comiences a darme dos monedas de hierro al mes.”
Oh, vaya. De hecho, esto era casi refrescante. Sentí como si esta fuera la primera vez que me había encontrado a uno de este tipo desde que había reencarnado en este mundo. Todos con los que me había encontrado últimamente eran personajes algo grises, ¿saben? De alguna forma era genial encontrarme por una vez con un tipo completamente malo. Al menos no tendría que pensar demasiado las cosas.
En cualquier caso, ahora sabía por qué Nokopara permanecía todo el día alrededor del gremio. Él obviamente mantenía vigilados a los aventureros que no andaban en nada bueno —para poder sacarles dinero. Parecía una forma rápida y fácil de ganar dinero.
¿No podía simplemente reportarlo por chantaje o algo así? No… eso también significaría exponer mis propias acciones…
“Ustedes están haciendo buen dinero, ¿cierto? Jeje. Debe ser genial.”
“¿Te importa si… hago algunas preguntas?” dije, haciendo mi mejor esfuerzo para sonar bastante nervioso.
“¿Como cuál?”
“Mmm… Supongo que lo que hicimos… probablemente sería clasificado como vender un trabajo, ¿cierto?”
“Sí, por supuesto. Ellos te impondrían una gran multa y te quitarían tu tarjeta si se enteran. No te gustaría eso, ¿o sí?”
“¡No! No. Nosotros… no queremos eso.”
Mantén la calma. No vale la pena perder la calma por esto. Sabía que algo así podría pasar. Estamos bien. Todavía estamos bien.
“E-eh, bien, ahora mismo no tenemos esa cantidad de dinero a la mano, así que… ¿podemos Jalil y yo ir a cobrar nuestros trabajos?”
“Claro, como sea. Solo no escapen sin pagar, ¿bien?”
“¡Ni siquiera lo intentaría, jefe!”
Aparentemente este sujeto no era tan inteligente después de todo. Nosotros dos nos liberamos y dirigimos hacia el mostrador.
“O-oye… ¿qué hacemos? ¿¡Qué vamos a hacer, viejo!?”
“Tranquilízate, Jalil. Necesitas actuar como si todo estuviera bien.”
Después de haberle ofrecido a Jalil esas instrucciones vagas, le hice una señal a Vizquel para que se acercara a nosotros. Entregamos nuestras tarjetas de tarea completada y recibimos nuestras recompensas. Pero antes de dejar el mostrador, también hice que disolvieran el grupo Cazadores de Mascotas y se unieran a Fin del Camino.
Este paso podría ser importante. O no. No estaba seguro de lo detallados que eran los registros del Gremio.
Miré hacia atrás a través de la habitación y vi a Ruijerd mirando hacia Nokopara con sed de sangre en sus ojos. Si bien pudimos haber quebrantado las reglas del gremio, parecía que el intento arrogante de chantajearnos del Cara de Caballo era mucho más grave que una violación de los códigos de un guerrero.
Le señalé a Ruijerd que se contuviera con un pequeño gesto.
Eris no parecía entender lo que estaba pasando. Si ella hablara la lengua del Dios Demonio, probablemente habría sido la primera en atacar a ese caballo repugnante… y probablemente habría usado su espada, no sus puños.
Mientras Jalil y yo nos reuníamos con el grupo, Nokopara pasó sus brazos a través de nuestros hombros como si fuéramos alguna clase de viejos amigos. “¡Muy bien! Es hora de que entreguen el pago de este mes, niños.”
Con una sonrisa forzada en su rostro, Jalil comenzó a entregar las dos monedas de hierro que él acababa de recibir, pero yo agarré su mano para detenerlo.
“Solo una cosa antes de hacer eso.”
“¿Qué? Dilo rápido, niño. Tengo una mecha realmente corta.”
Me detuve un momento para tranquilizar mis nervios e hice una pequeña plegaria silenciosa.
“Tienes alguna clase de prueba de que rompimos las reglas, ¿cierto?”
El “¡Tch!” irritado de Nokopara hizo eco a través del vestíbulo.
Nokopara comenzó sacando una lista de tareas que Fin del Camino había completado desde los libros de registro del Gremio. La secretaria no le preguntó por qué quería esta información; esta probablemente no era la primera vez que él la pedía. Aparentemente, estaríamos usando esta información para visitar a nuestros antiguos clientes.
“Ah, y no tengan ideas raras acerca de atacarme en algún callejón,” dijo Nokopara, con sus ojos pasando de Ruijerd hacia Jalil.
Sentía que la ira en el rostro de Ruijerd era bastante obvia, pero el Cara de Caballo no se veía muy intimidado. Quizás él estaba acostumbrado a ser observado por hombres que lo querían muerto. “Si muero, mis amigos irán directo al gremio a reportarlos. Ah, y a diferencia de aventureros de rango C como ustedes, yo soy superior. Puedo alcanzar el rango B cuando quiera.”
Estaba claro que esa última parte era solo un farol. Incluso Nokopara de seguro no creía poder derrotarnos a nosotros cinco. Él nos estaba arrinconando, sí, pero eso no significaba que quisiera morir.
Aun así, esto parecía un poco descuidado de su parte. Yo al menos habría traído a un guardaespaldas si estuviera en su lugar.
“Muuuy bien, aquí es.” El primer lugar al que llegamos fue una casa ordinaria pero desconocida.
Cuando Nokopara llamó a la puerta del frente, una anciana de aspecto malhumorado apareció. Ella tenía un pico como de águila en su rostro y usaba una túnica negra.
Un olor dulce como el azúcar salía desde el interior de la casa. No hay duda de que la habíamos interrumpido en medio de su degustación de caramelos…
La anciana al principio nos miró con sospecha en sus ojos, pero su rostro se iluminó una vez que vio a Vizquel.
“¡Vaya! ¡Pero si es Vizquel! Cariño, ¿de qué se trata todo esto? Hoy me has traído a un grupo bastante grande. Oh, ¿estos son los otros miembros de Ruijerd de Fin del Camino?”
Nokopara miró detenidamente nuestros rostros sorprendidos, y luego miró de vuelta hacia la anciana, quien claramente solo reconocía a Vizquel. Él dejó salir un gruñido de diversión, y una sonrisa desagradable se extendió a través de su rostro. “Lo siento, señora, pero ellos no son Fin del Camino. Usted fue estafada.”
“¿Qué?” Después de mirar hacia Nokopara, la anciana respondió con desdén. “¿Cómo exactamente fui estafada?”
“Bueno, ellos—”
“Vizquel se deshizo muy bien de esos insectos. No se puede superar a una Zumeba para esta clase de cosas, ¿o sí? Desde entonces no he visto ni uno solo.”
Por cómo sonaban las cosas, Vizquel había lidiado con alguna clase de plaga de insectos aquí. Ahora que lo pienso… esta anciana encajaba con lo que sabíamos de uno de los clientes para los que Ruijerd la había observado trabajar.
“¡Siempre y cuando se haga el trabajo rápidamente y de forma apropiada, no podría importarme menos si ustedes son el Fin del Camino real!”
Nokopara no era el único sorprendido por ese comentario. Los ojos de Ruijerd también se abrieron de la sorpresa.
“E-escuche, señora…”
“Maldición, soy una anciana. De todas formas, no me queda mucho tiempo. Si al final tuviera la oportunidad de conocer a un Superd real, la tomaría sin pensarlo.”
Los ojos de Nokopara giraron de forma indecisa por un momento, pero luego se dio la vuelta enérgicamente hacia Vizquel con el ceño fruncido. “¡Vizquel! ¡Muéstranos tu tarjeta de aventurero!”
Vizquel tembló de la sorpresa, pero después una pequeña sonrisa se extendió a través de su rostro. Ella sacó su tarjeta y se la mostró a todos. La línea final, por supuesto, ahora decía Grupo: Fin del Camino.
“Qué dem… ¡Maldita sea! ¿¡Me están jodiendo!?”
En este momento, Cazadores de Mascotas ya no existía. Una revisión de los registros del gremio probablemente revelaría la razón. Y con un poco más de trabajo, la evidencia de nuestro rompimiento de las reglas también podría haber surgido. Pero, al menos por ahora, esto no parecía estar en la mente de Nokopara.
“¡Al demonio con esto! ¡Vamos a ir a la siguiente!”
Lo seguí mientras él caminaba pesadamente hacia la siguiente dirección de su lista, con una pequeña sonrisa en mi rostro.
Para la hora que habíamos visitado varias docenas de antiguos clientes, la cara de Nokopara de alguna forma había ido de rojo a azul.
“¡Mierda! ¿¡Qué está pasando aquí!?”
Todos con los que hablamos tenían la impresión de que Jalil y Vizquel eran miembros de Fin del Camino desde el principio. Sus tarjetas de aventurero incluso respaldaban esa historia.
Incluso hubo un momento reconfortante cerca del final cuando llegamos con la niña que había sido nuestra primera clienta; ella había gritado de la alegría y abrazado la pierna de Ruijerd.
“Lo siento, Nokopara, pero no creo que podamos pagarte si no puedes producir ninguna prueba.”
“Maldita sea…”
Olviden el pago, quizá lo reportaría con el gremio. Siempre podía acusarlo de obstruirnos de terminar nuestros trabajos o algo así.
“Jejeje…” Mientras me reía maliciosamente para mí mismo, el destino final de la lista de Nokopara apareció ante nuestros ojos.
Era… aparentemente la Posada Garra de Lobo. Parecía que Jalil había realizado un trabajo extraño en el lugar en el que nos estábamos hospedando. Salir mintiendo de esta podría ser más difícil si teníamos que lidiar con alguien que en realidad nos conocía, pero sentía que apenas habíamos hablado con el encargado de la posada. Probablemente podríamos lograrlo de alguna forma.
“Aquí. Ellos son los últimos.”
Dos personas salieron de la puerta principal de la Posada Garra de Lobo. Me congelé al verlos.
Esto no era bueno. Había alrededor de quince diferentes alarmas sonando en mi cabeza: Emergencia. Emergencia. Alerta roja. ¡Ataque aéreo inminente! ¡Eventualidad imprevista! Demasiado tarde, entendí cuán inconsciente y estúpido realmente había sido.
“Ah, Rudeus. Ya regresaste. Es bueno verte, viejo… Eh, ¿qué pasa con todas estas personas?”
Estábamos cara a cara con los miembros sobrevivientes de los Duros de la Aldea Tokurabu. Había un gran cansancio en el rostro de Kurt, pero él aun así nos saludó con un tono de voz amigable.
“Hola, niño. ¿Recuerdas quién te salvó en el Bosque Petrificado? Fue Fin del Camino, ¿cierto?”
Ah, mierda.
No sé si Nokopara se había dado cuenta de mi pánico, o si él había planeado hacer esa pregunta desde el principio. Pero, de cualquier forma, él nos tenía en sus manos.
El rango de grupo actual de Fin del Camino era D. La tarea que Cazadores de Mascotas había aceptado era de rango B. En otras palabras, nosotros no podríamos haber tomado ese trabajo. Nuestra historia estaba a punto de caerse a pedazos.
“¿Qué…?”
Kurt miró hacia mí y Nokopara. Yo sacudí mi cabeza frenéticamente, tratando de decirle que mantuviera la boca cerrada.
¡Vamos! ¡Eres un niño orgulloso! ¡Nadie te ayudó! Ustedes superaron ese problema por su cuenta, ¿cierto?
Si el niño al menos insistiera en que no tenía idea de lo que estaba hablando Nokopara, todavía tendríamos una oportunidad. Simplemente tenía que rezar para que su orgullo testarudo emergiera para nosotros.
Después de encontrarse con mi mirada desesperada, Kurt asintió decididamente. “¡Por supuesto que sí! ¡Nunca antes había visto a alguien tan fuerte como ellos!”
Vaya. ¡Qué niño tan honesto!
Él procedió a explicar lo fuertes que éramos en realidad, describiendo nuestras victorias sobre el Ejecutor y las Anacondas Almendra de forma enérgica y con un montón de efectos de sonido.
“¡En serio, Rudeus es realmente asombroso! ¡Esos Ejecutores son malditamente aterradores, no hay duda, pero nunca debió meterse con Fin del Camino! Esta fue una lucha de uno a uno, ¿bien? ¡Ejecutor contra Rudeus! ¿Cómo crees que terminó? ¡Bum! ¡Aplastar! ¡Se terminó de un disparo, viejo! ¡Un disparo! ¡Ah, y Ruijerd también es increíblemente fuerte! ¡Él hizo como, fuuush! ¡Y luego kabam, y adiós anacondas! ¡Él estaba haciendo todas estas cosas ridículas sin siquiera pestañear! ¡En serio, se me puso la piel de gallina!”
Nokopara escuchó la historia completa con una gran sonrisa en su rostro, agregando ocasionalmente, “Vaya, eso es impresionante”, o, “No me digas”. Cuando Kurt finalmente se detuvo, él se dio la vuelta hacia nosotros.
“Bueno, eso es realmente extraño. ¿No ustedes tomaron un trabajo en la ciudad? ¿Por qué estaban en el bosque salvando a estos niños de los monstruos?”
“Eh, bueno… solo hicimos equipo con Jalil en esa ocasión…”
“Lo siento, pero Jalil y Vizquel estuvieron en la ciudad tooodo ese tiempo.”
Se había terminado. Ya no había razón para mentir. Nokopara obviamente había descubierto cómo usar esto para arrinconarnos.
¡Cálmate! ¡Todavía tienes una oportunidad!
Concéntrate, viejo. Por ahora, necesitamos algunas opciones para escoger. Digamos que tres. Eh, muy bien. Aquí van…
1. Matar a Nokopara
Si él realmente tenía un montón de ayudantes en sus conspiraciones, como decía, este plan terminaría muy mal. Pero también existía la posibilidad de que saliera sin problemas.
En otras palabras, era como tirar los dados. Mala idea.
2. Culpar de todo a Jalil
Nosotros éramos novatos, y Jalil era un veterano. Si comenzaba a gritar que él nos había engañado para hacer esto y se había aprovechado de nosotros, podríamos salir airadamente.
Sin embargo, hacer esto me costaría la amistad de Ruijerd. Después de todo, traicionar a nuestros camaradas estaría muy mal. Otra mala idea.
3. Entregar el dinero ahora, y encontrar una manera de zafarnos después
Esta era otra tirada de dados. Podría encontrar alguna forma de resolver las cosas rápidamente, pero ahora que Nokopara sabía que nosotros éramos peligrosos, él probablemente idearía un plan de varias etapas para mantenernos atrapados en la ciudad y a salvo dentro de las garras de su pandilla. Otra mala idea.
Bueno, ahora tenía tres planes terribles de los cuales escoger. ¡Ese claramente fue tiempo bien gastado!
¿Qué demonios iba a hacer ahora?
La forma más simple de salir de esta era el plan dos, pero probablemente era la peor opción por mucho. Cualquiera fueran sus beneficios inmediatos, a largo plazo estaríamos perjudicándonos a nosotros mismos.
Traicionar a Jalil y Vizquel significaría perder la confianza de Ruijerd para siempre. Él probablemente nunca más escucharía una palabra de lo que yo dijera.
El plan dos estaba fuera de discusión. Absolutamente fuera de discusión.
El plan uno tampoco era bueno. Simplemente… no tenía sentido. Me descarrilaría por completo del camino que había seguido hasta el día de hoy. No importaba la forma tan casual con que las personas del Continente Demoniaco veían la muerte; ese ni siquiera era el problema. Si mataba a Nokopara ahora solo para salir del problema, comenzaría a resolver todos mis problemas de la misma forma. No estaba listo para comprometerme a asesinar a diestra y siniestra.
Aunque el plan tres no era mucho mejor. Al entregar el dinero a estas personas, estaríamos admitiendo nuestra culpa. Esa era la última cosa que quería hacer.
También había una posibilidad real de que termináramos rompiendo otras reglas, o incluso leyes, mientras nos estrujaban nuestro dinero. Eso le daría a Nokopara más control sobre nosotros; sus demandas probablemente aumentarían. Él incluso podría tratar de poner sus manos sobre Eris… Yo sabía que lo haría si fuera él. Si las cosas llegaban a eso, al final seríamos forzados a matarlo.
Pero incluso así… básicamente tenía que ser el plan tres, ¿cierto?
No, no. Comparado a avanzar por ese camino, bien podríamos elegir el plan uno desde el comienzo. Simplemente tendríamos que matar a Nokopara. Y también a todos sus amigos.
Acaso esa era… ¿mi única opción? ¿Realmente iba a hacer esto? ¿Debía hacerlo?
Para ser honesto, no sabía si podía reunir el valor para matar a alguien. ¿Y cómo íbamos a lidiar con el resto de su pandilla, dondequiera que estuvieran? Quizá Ruijerd podría rastrearlos de alguna forma. Pero ¿cómo? Si él ni siquiera sabía a quién estaba buscando, ese tercer ojo suyo probablemente no sería de mucha ayuda.
Siempre estaba la opción de simplemente rendirnos con el asunto de ser aventureros. Podíamos encontrar otras formas de sobrevivir, incluso sin el gremio. Para este momento ya tenía una buena idea de cómo podríamos ganar dinero en este continente.
Aun así… digamos que decido hacer eso, con lo doloroso que pueda ser. ¿Qué pasaría con Jalil y Vizquel? Ellos no solo habían participado en nuestra mentira, sino que el gremio podría encontrar evidencias de su negocio de secuestro de mascotas. Nuestro grupo tenía algo de dinero ahorrado y ningún apego en particular con esta ciudad, pero el caso de ellos dos era diferente.
Este era su hogar, y podrían terminar siendo echados de él. Esos dos no tenían las habilidades para sobrevivir en la naturaleza. ¿Abandonarlos no sería otra clase de traición? ¿Podríamos acogerlos luego de que fueran expulsados?
No. Para nada. Sería lo suficientemente difícil lidiar con nuestros propios problemas; no había forma de que también pudiéramos hacernos cargo de ellos.
… Bueno, al demonio con esto. Necesito armarme de valor. Me convertiré en un asesino si es que debo.
Recuerda el objetivo. Tengo que regresar a Eris a salvo a su hogar, sin importar qué. Para hacer que eso pase, estoy dispuesto a traicionar tanto a Jalil como a Ruijerd. No me importa si Eris termina odiándome. ¡No me importa si nunca más puedo mirar a los ojos a Paul o a Roxy!
Inundaré toda esta maldita ciudad con un hechizo de nivel Santo. Eris y yo podemos escapar durante la confusión. Dejemos que ellos me quiten mi posición de aventurero si es lo que quieren. Voy a lograr mi objetivo, sin importar lo bajo que deba caer.
¡Solo observen!
Con mi mente al fin preparada, comencé a reunir poder mágico en mis manos… pero entonces noté la mirada en el rostro de Nokopara.
“Qué… ah…”
Él de pronto se había puesto tan blanco como un papel, y sus rodillas estaban temblando. Aunque él no estaba mirando hacia mí; estaba mirando hacia algo detrás de mí.
Me di la vuelta. Ruijerd estaba ahí de pie, con una apariencia muy… mojada. Una jarra de agua que había visto detrás de la posada yacía en el suelo junto a él.
“¿R-Ruijerd…?”
Su cabello brillaba de verde esmeralda ante la luz del sol. Estaba completamente mojado. Él había vertido el agua sobre su cabeza y quitado la pintura azul. También se había quitado su bandana para exponer la joya roja en su frente.
“Él e-es un… S-S-Superd…”
Nokopara se había caído de espalda, aterrizando sobre su trasero.
“Mi nombre es Ruijerd Superdia, también conocido como Fin del Camino. Parece que mi identidad ha sido expuesta. Supongo que ahora tendré que matarlos a todos.”
Ruijerd soltó esa frase con un tono poco natural y serio. El hombre de verdad no tenía madera para ser actor. Aun así, la ira en sus ojos era real.
“¡Aaaaaah!”
Alguien dejó salir un grito ensordecedor.
Y repentinamente, todos en la calle comenzaron a gritar —chicas, jóvenes y ancianos por igual. Ellos soltaron lo que sea que estuvieran sosteniendo y corrieron por sus vidas.
Mientras el caos se extendía, Jalil fue el primero en traicionarnos. Él gritó, “¡Ellos me amenazaron! ¡No sabía nada! ¡No estoy de su lado!” Jalil se dio la vuelta y corrió, llevándose a Vizquel consigo.
Las piernas de Kurt habían perdido su fuerza. Quizás él estaba recordando lo valientemente que le había hablado a Ruijerd apenas el otro día… Su rostro estaba increíblemente pálido, y parecía que se estaba orinando.
¿Por qué todos ellos de pronto estaban tan aterrados? Seguía siendo Ruijerd. Su color de cabello había cambiado, eso era todo. Ni siquiera podía entenderlo.
Ustedes estaban actuando de forma normal hasta ahora, ¿cierto? Vamos, Kurt. Hace nada estabas hablando de Ruijerd como si fuera alguna clase de superhéroe. Dijiste que algún día querías ser como él, ¿recuerdas? ¡Lo estabas mirando con respeto en tus ojos! ¿Entonces por qué? ¿Por qué estás tan asustado de él ahora que su cabello es verde? Mira a Eris, viejo. Ella no tiene ni idea de lo que está pasando, pero está tranquila, ¿cierto? Ella está ahí de pie con sus brazos cruzados, sus piernas separadas, y levantando su mentón. Viendo todo esto tranquilamente con sus ojos muy abiertos.
¿Entonces por qué todos los demás enloquecieron?
Muchas de las personas a nuestro alrededor estaban huyendo despavoridas. Otras se estaban sentando en la calle. Unas cuantas desenfundaron sus armas, a pesar de que sus piernas estaban cediendo. Había muchos tipos diferentes de personas en el área, pero ahora todos estaban temblando.
¿Todo esto por un hombre con cabello verde?
Sabía que las personas de aquí le temían a Fin del Camino. Pero no sabía que le temían tanto. No sabía cuán visceral era su terror.
Hah.
De alguna forma me daban ganas de reír. ¿Cuál fue el punto de todos mis planes y actuaciones? Ellos le dieron un solo vistazo al color real de su cabello, y esto fue lo que obtuvimos. ¿De verdad pensé que mi pequeño plan de Relaciones Públicas iba a cambiar algo? Qué ridículo. Quizás asumí que todos llegarían a entenderlo, de la misma forma que Eris y los Migurd lo habían hecho. Pero eso nunca iba a ser posible.
Esta no era una cuestión de contrarrestar unos pocos rumores feos. Para estas personas, los Superd eran el terror personificado. ¿Y yo quería cambiar eso? Qué buena broma. Fue imposible desde el comienzo.
Mientras todo ese infierno se desataba a su alrededor, Ruijerd lentamente caminó hacia Nokopara. “Tú. Tu nombre era Nokopara, ¿cierto?” Él levantó al hombre caballo del suelo agarrándolo por el cuello. El cuerpo de Nokopara se veía pesado, pero Ruijerd lo levantó sin esfuerzo.
“¡Ruijerd! ¡No lo mates!” Terminé gritando una advertencia, incluso ahora que las cosas habían llegado a esto. Si él mataba a Nokopara bajo estas circunstancias, con todos mirando, el nombre Fin del Camino quedaría manchado para siempre.
Pero, para ser honesto, ¿no estaba ya manchado? ¿Cuál era el punto de contenerse ahora?
Nop, en realidad no. Olvídenlo. ¡Ve por él, Berserker!
“¡L-lo siento! ¡N-no tenía idea de que eras el real! ¡P-por favor, no me mates! ¡Te lo suplico!” El rostro de Ruijerd estaba lleno de ira. Nokopara estaba sacudiéndose como una hoja.
“¡Oigan, ¿qué diablos está pasando?!” preguntó Eris, sonando un poco nerviosa.
“Estamos en medio del peor escenario posible,” respondí lentamente.
“¿¡Entonces por qué no estás haciendo nada al respecto!?”
“Porque no hay nada que yo pueda hacer. Lo siento.”
“¡Bueno, entonces supongo que realmente nos quedamos sin suerte!”
La chica se rindió bastante rápido. En su defensa, yo había hecho lo mismo hace un rato. No había forma de solucionar este desastre. Y todo era mi culpa. Había asumido que siempre podríamos pensar en algo, incluso si alguien nos atrapaba. Me había permitido creer que podríamos improvisar para salir de cualquier problema inesperado. Y este desastre era el resultado.
Ahora que los eventos habían llegado así de lejos, la única forma real de que pudiera intervenir sería llevar a cabo mi idea original y lavar la pizarra hasta dejarla limpia.
Como con un maremoto mágico. Fue buena, ¿cierto? Jajaja.
“¡P-por favor, ten misericordia! ¡T-tengo tres… no, siete hijos hambrientos en casa!” Nokopara rogó por su vida de una forma algo incoherente. Era evidente que esos niños no existían. Incluso yo pude haber logrado inventar algo más convincente.
“… Me voy de esta ciudad. Y tú vas a olvidar que alguna vez me viste.”
Aun así, Ruijerd lo perdonó de inmediato. Supongo que la referencia a los niños probablemente fue un factor.
“¡B-bien, bien! ¡S-se lo agradezco mucho!”
El alivio se extendió a través del rostro de Nokopara… al menos por un instante.
“Sin embargo, es mejor que reces para que nuestra posición de aventureros no haya sido revocada para la hora que lleguemos a la siguiente ciudad.”
Ruijerd apuntó su tridente hacia el frente y realizó un solo corte superficial a través de la mejilla de Nokopara. Una mancha húmeda se extendió a través del frente de los pantalones del hombre caballo, y algo se hinchó por detrás.
“No asumas que estás a salvo dentro de las murallas de esta ciudad…”
Nokopara asintió vigorosa y repetidamente.
Cuando Ruijerd lo soltó, él golpeó el suelo con un chapoteo desagradable.
Ruijerd fue expulsado de Rikarisu no mucho después. Él huyó hacia la naturaleza, echándose la culpa de todo sobre sus hombros.
Este fue un día horrible y frustrante. Ruijerd salió corriendo solo, dejándonos atrás. Muy pronto, los guardias se acercaron corriendo para preguntarles a todos lo que había pasado, y yo insistí en que Ruijerd no había hecho nada malo. Pero a sus ojos, por supuesto, yo solo era un niño. Ellos decidieron que él debe haberme intimidado para decir eso.
No mucho después, todos llegaron a la conclusión de que Ruijerd había estado planeando algo siniestro aquí, usándonos a nosotros como sus peones; los detalles de este plan no estaban claros, pero al menos él no había tenido la oportunidad de llevarlo a cabo. Todos a nuestro alrededor miraron hacia mí y Eris con lástima en sus ojos. Ellos estaban convencidos de que nosotros éramos niños ingenuos que habían sido manipulados por un demonio malvado.
Estaba tan furioso que pude haber golpeado a alguien. ¿Exactamente qué había hecho mal Ruijerd? Todo esto era mi culpa. Nada de ello habría pasado si no me hubiera puesto tan malditamente confiado.
Eris y yo regresamos a la Posada Garra de Lobo, reunimos nuestras pocas pertenencias, y la dejamos para siempre. Necesitábamos apresurarnos, o Ruijerd podría irse hacia algún lugar. De todas formas, no era como si pudiéramos quedarnos en esta ciudad por nuestra cuenta. Y permanecía el hecho de que habíamos roto las reglas del gremio. Una vez que las cosas se calmaran un poco, volveríamos a ser chantajeados —y sin Ruijerd de nuestro lado.
“Hola, Rudeus…”
Mientras estábamos saliendo de la posada, Kurt se nos acercó con una expresión incierta en su rostro. Para ser honesto, no sabía qué decirle.
“¿Por qué diablos están viajando junto a ese monstruo?”
“No lo llames monstruo. Recuerdas quién te salvó en ese bosque, ¿cierto? ¿Qué consigues mojando tus pantalones ante él?”
“Bueno, eh… eso es verdad, supongo. Me equivoqué…”
Bueno, no hay razón para reprochárselo a Kurt. Él estuvo tratando de ayudarnos. “Lo siento, Kurt. Eso no fue justo.”
“Nah, está bien. No es como si estuvieras equivocado.”
Él de verdad era un buen niño. A pesar de que Eris todavía lo estaba mirando con sus manos apretadas en puños a su lado.
“Voy a pedirte algo. Quiero que nos pagues por salvarte la vida.”
“Bien,” dijo Kurt, con su expresión volviéndose más seria. “¿Qué necesitas?”
“Ruijerd en realidad no es una mala persona. Las personas le temen debido a cosas que pasaron hace mucho tiempo, pero él es un buen sujeto. Quiero que digas eso por la ciudad, incluso después de que nos vayamos.”
“Eh… bien. Entiendo. Supongo que… después de todo le debo mi vida…” El niño no sonaba muy convencido.
No importa. Él se veía como del tipo honesto. Tal vez iba a mantener su promesa.
Pasé por el Gremio de Aventureros y removí a Jalil y Vizquel de Fin del Camino. También le pedí a la secretaria que les entregara un pequeño mensaje: “Siento que las cosas hayan llegado a esto, pero gracias por toda su ayuda. También tienen su gratitud.”
Esos dos nos traicionaron al final, pero no podías culparlos por eso. Era la única opción que tenían para salvarse. Dejando de lado cómo terminaron las cosas, ellos definitivamente nos habían ayudado mucho.
En nuestro camino hacia la puerta de salida de la ciudad, me detuve para comprar un reptil con forma de lagarto entrenado para llevar a personas y equipaje. Era una criatura enorme con seis patas y unos ojos encantadoramente saltones. En este continente, ellos básicamente eran usados en lugar de los carros tirados por caballos. Esta especie en particular podía acomodar fácilmente a dos jinetes adultos al mismo tiempo. Nos costó diez monedas de hierro —cerca de la mitad de todo nuestro dinero. Pero hace un tiempo había decidido que iba a comprar uno de estos cuando continuáramos nuestro viaje. Tener uno supuestamente hacía mucho, pero mucho más fácil avanzar a través del Continente Demoniaco.
Después de un breve tutorial de parte del comerciante sobre cómo controlarlo, lo cargué con nuestras cosas y salimos de Rikarisu. Había un gran número de soldados reunidos alrededor de la entrada. Quizás ellos se estaban preparando para ir tras Ruijerd o algo así. Sus rostros estaban pálidos, pero sus expresiones eran de emoción.
Cuando me detuve a saludar, ellos nos advirtieron de no salir, ya que Fin del Camino había huido de la ciudad no hace mucho.
Desde ese punto, ellos procedieron a enfatizar que Fin del Camino era un demonio sediento de sangre, y especularon acerca de qué cosas malvadas estaba planeando realizar dentro de la ciudad —no es como si ellos lo hubieran visto alguna vez.
Después de un tiempo, ya no pude simplemente morderme la lengua. “Ese hombre estuvo en la ciudad por casi dos meses, y no causó ningún problema.”
Los guardias me miraron como si me hubiera crecido una segunda cabeza. Yo miré hacia ellos, chasqueé mi lengua de la irritación, y finalmente me alejé de la ciudad. Estaba de un humor realmente malo.
Ahora mismo lo que necesitábamos era reunirnos con Ruijerd. ¿Todavía estaba por los alrededores? Tenía que asumir que así era. Si su orgullo como guerrero todavía estaba intacto, no había forma de que nos hubiera abandonado… o al menos a Eris.
“Supongo que esto debería ser lo suficientemente lejos.”
Una vez que la ciudad estaba completamente fuera de vista, lancé un fuego artificial hecho de magia hacia el cielo. Estalló ferozmente en medio del aire, produciendo un destello de luz y una onda de calor.
Esperamos por un tiempo, pero Ruijerd no apareció.
“Eris, ¿podrías llamarlo también?”
Eris gritó el nombre de Ruijerd con toda su fuerza. Lo cual de hecho fue bastante ruidoso.
Esta vez, algo apareció después de un tiempo. Pero fue un grupo de Coyotes Pax. Descargué mi irritación sobre ellos.
Muy pronto, el área rocosa en la que estábamos de pie fue transformada en una meseta perfectamente plana, y los monstruos fueron reducidos a charcos de sangre.
¿Aún podrían volver como zombis, incluso a partir de este estado?
Hmph. No es mi problema. Esa ciudad puede encargarse de ello.
“¡Mira, es Ruijerd!”
No mucho después del término de la batalla, nuestro rebelde Superd finalmente apareció. Había una mirada de culpa en su rostro; eso solo me hacía sentir aún peor.
“¿Por qué no apareciste cuando te llamamos? ¿Estabas planeando irte hacia algún lugar sin decirnos nada?”
Pero aun así las primeras palabras que salieron de mi boca fueron acusatorias. Esto no era para nada lo que quería decir.
“Lo siento.” Ruijerd se disculpó. Qué incómodo.
Todo ese alboroto obviamente fue mi culpa. Me confié y descuidé. Tomé la decisión de hacer equipo con Jalil y Vizquel porque quería una forma más rápida y fácil de avanzar. Cuando Nokopara nos amenazó, solo asumí que lograríamos abrirnos paso a través de ello. Pero entonces fuimos arrinconados contra la pared, y Ruijerd tuvo que limpiar mi desastre. Si él no se hubiera convertido en el chivo expiatorio, pudimos haber quedado atrapados en esa ciudad para siempre. Ni siquiera podía culpar a la mala suerte de cómo salieron las cosas. Nokopara era un maestro del chantaje. Él nos habría arrinconado de alguna manera, incluso si Kurt no nos hubiera delatado.
“¿Por qué? Yo soy quien te debe una disculpa.” Me sentía como basura.
“No. Rudeus, hiciste todo lo que pudiste.”
“Pero…”
“Incluso los planes de batalla mejor preparados salen mal. Sé lo mucho que pensaste en cada detalle, cada paso que tomábamos, día y noche.”
De pronto, Ruijerd sonrió y puso su mano gentilmente sobre mi cabeza. “Por supuesto, yo no sabía lo que estabas pensando. Y admitiré que, hasta hoy, sospeché que tus objetivos eran inmorales. Por esa razón, hubo ocasiones en las que apenas pude seguir tus decisiones…”
Él se detuvo para mirar hacia Eris, y luego asintió para sí mismo. “Pero ahora entiendo que simplemente estabas desesperado por proteger algo, sin importar el precio. Hace poco vi eso en tus ojos, cuando estabas preparado para matar a ese hombre.”
¿Hace poco…? Ah, cuando estuve a punto de inundar la ciudad…
“Rudeus, tú peleas para proteger algo. Y eso te convierte en un guerrero.”
Cuando Ruijerd dijo esas palabras, yo tuve que contener las lágrimas. Yo no merecía esa clase de halago. Yo era una persona vacía y egoísta. En todo lo que pensaba era en ganar dinero y encontrar una forma de salirme con la mía. Incluso había estado listo para abandonar al propio Ruijerd. Casi dejo de lado al único aliado en el que podíamos confiar, incluso en el peor de los finales.
“Ruijerd, yo… yo…”
Quería ser honesto con él. Quería decirle algo —con mis propias palabras, de forma simple y directa, y sin esconderme detrás de una educación superficial. Incluso si no sabía exactamente qué era ese algo.
“No digas nada.” Pero él me detuvo antes de poder hacerlo. “Desde ahora en adelante, pon tus objetivos sobre los míos.”
“¿Eh…?”
“No te preocupes. Yo los protegeré a ambos, incluso si no mejoras mi reputación. Por favor… confía en mí.”
Yo confiaba en él. Por supuesto que confiaba en él.
Lo cual significaba que ya no teníamos que ayudarlo.
Tenía sentido. Esparcir rumores acerca de Ruijerd no era una tarea fácil, y tratar de perseguir dos objetivos al mismo tiempo dificultaba concentrarse en alguno. Puede que nos hayamos estado exigiendo demasiado. Al menos yo había estado bajo demasiado estrés. Había pasado de largo algunas cosas que realmente debí haber pensado, y fallé en tener en cuenta un gran número de detalles importantes. Una situación como esa fácilmente llevaba a desastres como el que acabábamos de experimentar.
Y debido a eso, ya no teníamos que ayudar a Ruijerd.
Pero yo no podía aceptarlo. No luego de ver lo que había visto. No luego de ver a todos básicamente perseguirlo y expulsarlo de la ciudad con antorchas. No podía reunir la fuerza para decir, “Muy bien. Solo espera afuera la próxima vez que lleguemos a una ciudad.”
“No puedo hacer eso, Ruijerd. Mejoraré tu reputación, sin importar lo que pase.”
Todo lo que hizo su oferta fue fortalecer mi determinación. Al menos le debía eso por todo lo que él había hecho por nosotros. Simplemente iba a tener que hacer un mejor trabajo de ahora en adelante. No iba a forzarme de nuevo más allá de mis límites, pero aun así haría todo lo que estuviera a mi alcance.
“Rudeus, ¿no has aprendido la lección? ¿Realmente soy tan poco confiable?”
“Sí confío en ti. Es por eso que quiero ayudarte a alcanzar tu objetivo.”
Yo también fui acosado en mi vida anterior. Las personas me etiquetaron, y esa etiqueta nunca me la pude sacar. Y sufrí por ello. Pasé décadas solo. Si Roxy no me hubiera arrastrado al exterior, puede que nunca hubiera escapado de ese aislamiento; puede que nunca hubiera conocido a Sylphie o Eris.
El caso de Ruijerd era más complicado, por supuesto, y la escala de su problema era incomparable a la mía. Pero esa no era razón para rendirme con él. Roxy me había ayudado sin siquiera saberlo, pero yo no era Roxy. Tendría que seguir intentándolo, seguir arruinándolo, y lentamente arrastrarme hacia el frente a través del lodo.
Desde la perspectiva de Ruijerd podría ser una locura total. Podría haber más desastres como este en el futuro, donde él tendría que limpiar mi desastre. Pero eso estaba bien para mí.
Preferiría fallar que ni siquiera intentarlo.
“… Definitivamente eres alguien testarudo.”
“No tienes derecho a decir eso, Ruijerd.”
“Hah… Muy bien. Hagamos lo que esté a nuestro alcance, supongo.”
Ruijerd asintió suavemente mientras sonreía de forma incómoda.
Por alguna razón… en ese momento, sentí que finalmente me había ganado su confianza.
Cuando desperté a la mañana siguiente, Ruijerd estaba tan calvo como una bola de billar.
Ver eso me dejó sin palabras. Y, para ser honesto, también un poco asustado. En combinación con esa cicatriz en su rostro, lo hacía verse como un yakuza.
“Lo que pasó ayer dejó claro que mi cabello asusta a las personas, así que me deshice de él.”
Eso… debe haber requerido una gran determinación. En Japón, afeitarte la cabeza era una forma de expresar una gran determinación, o mostrar arrepentimiento por un gran error. Pero aun así… viendo a Ruijerd de esta forma, de algún modo sentía que yo también debía seguir su ejemplo.
Después de todo, la mejor forma de compensar algo es a través de tus acciones.
¿De verdad quiero afeitarme la cabeza? Es decir, metí la pata esta vez, ¿cierto? Pero… hmm… Viejo, es una decisión difícil…
“E-eh, ¿Eris? ¿Crees deba hacer lo mismo?”
“No te atrevas. Me gusta tu cabello como está, Rudeus.”
Sí, lo admito. Terminé usando a Eris para librarme de eso.
Vamos, ríanse de mí. Lo merezco.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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