Un Comienzo sin Complicaciones
Capítulo 11: Un Comienzo sin Complicaciones
Cuando nos abrimos paso hacia la puerta principal del Gremio de Aventureros a la mañana siguiente, un hombre lagarto inmediatamente se me acercó.
“Ah, hola. Ya me encargué de subir nuestro rango.”
Por un momento, no tuve idea de quién se suponía que era este sujeto, pero luego vi a la mujer con ojos de insecto junto a él y recordé que ellos eran los secuestradores de mascotas de ayer. Sus nombres eran… eh, ¿Jalil? Y Vizquel, ¿creo?
En mi defensa, era difícil diferenciar una cara de otra en este lugar. Había montones de personas lagarto en esta ciudad, y no ayudaba que estos dos estuvieran usando una armadura de cuero en vez de la ropa de civil que habían tenido puestas el día anterior. Se veían como personas totalmente diferentes cuando se vestían como aventureros comunes en vez de ciudadanos comunes.
“Buenos días, Jalil. Muchas gracias por encargarte de eso.”
“¿Q-qué pasa con ese tono educado? Me estás asustando…”
“Solo estoy hablando de forma respetuosa. ¿Eso es un problema?”
“N-no, no…”
Cuando miré hacia él, Jalil rápidamente apartó su mirada. “Es bueno verte también, Vizquel. Estoy esperando con ansias trabajar junto a ti.”
“Eh… claro.” Vizquel estaba mirando temerosamente hacia Ruijerd. Para ser honesto, Ruijerd estaba mirándolos de forma amenazante. Como sea.
“Muy bien, ¿entramos?”
“S-sí. Claro,” dijo Jalil, asintiendo con un poco de nerviosismo.
En el momento que pusimos un pie dentro del gremio, un cierto hombre caballo nos vio y se acercó. “¡Hola!”
“… Hola.”
¿Este sujeto de nuevo estaba por aquí…? En serio, ¿cómo se ganaba la vida?
“Oh-ho, ¿qué es esto? Así que hoy están con los Cazadores de Mascotas.”
“H-hola, Nokopara. Ha pasado un tiempo.”
Aparentemente, el Cara de caballo y nuestro nuevo amigo hombre lagarto eran conocidos. “Sí, mucho tiempo sin verte, Jalil. ¡Escuché que subieron al rango C! ¿Seguro de que es una buena idea? No serás capaz de realizar esos trabajos de búsqueda de mascotas, ¿sabes?”
Después de hacer una pausa, Nokopara miró desde Jalil hacia mí y de nuevo hacia Jalil, y luego asintió con un relincho muy característico de un caballo.
“Ahooora lo entiendo. ¡No es de sorprender que pudieras hacer esa cosa de la mascota perdida, niño! Debes haber convencido a los Cazadores de Mascotas de que los ayudaran, ¿cierto?”
Cazadores de Mascotas probablemente era el nombre del grupo de Jalil. Ese parecía ser el caso. “¡Sip, exactamente!” dije. “¡Nos encontramos con ellos mientras estábamos buscando a esa mascota de ayer, y ellos nos ofrecieron mostrarnos cómo se hace!”
“Oh-ho. ¿Así que el pequeño y tímido Jalil ahora tiene unos aprendices? ¡Y uno de ellos incluso es un falso Superd! Gajaja…”
El Cara de Caballo estaba tan feliz como para comprarse mi mentira improvisada. Él había malinterpretado completamente la situación en una forma bastante conveniente para nosotros. Después de reírse por un rato, él se acercó para mirar alrededor de Jalil. “Oye, hoy no veo a Roman con ustedes. ¿Dónde está?”
“S-sí… Roman, eh… murió.”
“Ah, entiendo. Qué mal.”
Probablemente Roman era el nombre de ese hombre que Ruijerd asesinó. Nokopara no se veía especialmente sorprendido por la noticia. Quizá la muerte de alguien ni siquiera era tan importante en esta clase de trabajo. ¿Yo era el único que lo había tomado seriamente? Jalil y Vizquel también se veían relativamente indiferentes acerca de todo el asunto.
“Aun así, si perdieron a Roman, ¿por qué quieren subir de rango ahora? Ese sujeto era el mejor luchador de su grupo, ¿no?”
“B-bueno, yo…” Jalil me miró de reojo del nerviosismo. Viendo esto, Nokopara dejó salir otro relinche de entendimiento.
“Ah, sí, ya lo entiendo. No tienes que responder eso. ¡Por supuesto que se querrían ver imponentes en frente de sus nuevos aprendices!”
Era casi impresionante cuán convenientemente había decidido las cosas por sí mismo. Después de dar unos pequeños golpecitos amigables en la espalda de Jalil, Nokopara finalmente se dio la vuelta y regresó hacia las mesas. Pude escuchar al hombre lagarto dejar salir un pequeño suspiro de alivio.
Pero en serio, ¿cuál era el problema de ese sujeto? Él estaba acosándonos constantemente. ¿Acaso estaba enamorado de mí? Nah… él parecía pasar más tiempo mirando hacia Ruijerd. ¿Quizás a él le gustaban los hombres fuertes y con cicatrices en el rostro?
De alguna forma, lo dudo.
“Muy bien. Chicos, ¿por qué no le damos un vistazo al tablón de anuncios?”
Mientras nos adentrábamos más en el gremio, algunas personas nos lanzaron miradas peculiares. Por ahora, estábamos mejor pretendiendo no darnos cuenta. Ya que ahora nosotros tres aparentemente éramos aprendices, tomé nota de hacerles algunas preguntas a Jalil y Vizquel mientras mirábamos hacia los trabajos en el rango del D al B.
“Chicos, ¿hay alguna diferencia entre las tareas de cosecha y recolección?”
“¿Ah? E-eh, claro. Lo llaman cosecha cuando reúnes plantas. Las de recolección son principalmente para cosas de monstruos, eso creo…”
La respuesta de nuestro nuevo mentor fue un poco vaga, pero parecía ser ligeramente acertada. Los trabajos de cosecha parecían involucrar encontrar hierbas medicinales y esas cosas… mientras los de recolección reunían al resto de cosas del tipo misiones de recolección de objetos.
“Ah, es cierto. ¿Ruijerd?”
“¿Qué sucede?”
“Lo siento, pero creo que necesitamos concentrarnos en ganar dinero y mejorar nuestro rango por un tiempo.”
“… ¿Por qué te estás disculpando conmigo?”
“Porque estamos dejando de lado ese otro asunto.”
Les había dicho a Jalil y Vizquel que esparcieran la palabra sobre Fin del Camino. Aunque no estaba esperando mucho de eso. Había considerado brevemente microgestionarlos para asegurarme de que estaban ayudando a las personas con una sonrisa, pero, esencialmente, parecía más astuto mantener las manos fuera de eso. Siempre y cuando mantuviéramos nuestra distancia de estos dos, podríamos cortar las pérdidas si se volvía necesario. Incluso si sus actividades comerciales eran expuestas, e incluso si intentaban echarle la culpa a Fin del Camino, solo se reirían de ellos —después de todo, ellos tenían un rango mucho más alto que nosotros, y todos ya sabían que Ruijerd era un farsante.
“Todo está bien, Rudeus. Lo entiendo.”
Ya que Ruijerd no estaba objetando, procedí a tomar algunos trabajos después de consultarlo con Jalil.
Luego de intercambiar algunas palabras de saludo con los guardias de la entrada, los tres nos dirigimos hacia las afueras de la ciudad.
En la vecindad de Rikarisu, parecía que los Coyotes Pax, los Lobos Ácidos, las Tortugas Gigantes, y las Tortugas Gigantes de Piedra eran nuestra mejor apuesta cuando se trataba de cazar monstruos. En general, a los Coyotes Pax los matabas por sus pieles; a los Lobos Ácidos por sus colmillos y colas; las Tortugas Gigantes eran pilas andantes de carne; y podías encontrar cristales mágicos dentro de las Tortugas Gigantes de Piedra. Esta vez habíamos decidido ignorar a las Tortugas Gigantes, principalmente porque su carne era absurdamente pesada.
Las Tortugas Gigantes de Piedra eran nuestro objetivo principal. Los cristales mágicos que obtenías de ellas eran pequeños pero valiosos, lo cual permitía unas cacerías bastante eficientes. El único problema era que estos eran monstruos bastante raros en este lugar, y no podías encontrar ninguno demasiado cerca de los lugares poblados por las personas.
En el gremio había terminado tomando un trabajo de recolección de pieles de Coyote Pax. Considerándolo todo, ellos parecían ser nuestra mejor opción, ya que aparecían en grupos de tamaño decente, lo cual te permitía tener una buena ganancia con una sola batalla.
Por supuesto, eso solo hacía las cosas un poco más eficientes, dado que teníamos que rastrearlos y despellejarlos… así que, si nos tropezábamos con cualquier Lobo Ácido ahí afuera, estaba planeando cazarlos también. No habíamos tomado ningún trabajo para reunir materiales de ellos, pero con las misiones de recolección, podías reunir las cosas antes de siquiera aceptar el trabajo. Una vez que tenías suficientes materiales en bruto, podías tomar la tarea y llevarlos directamente hacia el mostrador de compras del gremio.
En cualquier caso… por ahora, los Coyotes Pax eran nuestro objetivo principal. A lo mucho te encontrarías con diez por grupo. Dado el tiempo que tomaría rastrearlos y despellejarlos después de eso, inicialmente había asumido que no seríamos capaces de matar a tantos en un solo día.
Aunque, después de que cazamos y despellejamos a nuestro primer grupo, Ruijerd comenzó a reunir sus cuerpos en una pila. Al principio no entendí lo que él estaba haciendo.
“Rudeus, ¿puedes esparcir el olor usando magia de viento?”
Ah. Ahora todo tiene sentido. Íbamos a usar el olor de su sangre para atraer a otros monstruos a este lugar. Procedí a esparcir el aire en varias direcciones, promocionando nuestra pila de carne fresca hacia toda el área circundante.
“Las Tortugas Gigantes de Piedra no pueden ser atraídas de esta forma, pero al menos deberíamos atraer a cada Coyote Pax en las proximidades.”
Salió tal como Ruijerd dijo que lo haría. Para el final de ese día, habíamos matado a más de cien Coyotes Pax —lo suficiente como para preguntarme si los habíamos erradicado completamente de esta zona.
Había sido una tarea muy ajetreada. Ruijerd y Eris mataron ola tras ola de monstruos por horas y horas. Y yo me quedé detrás de ellos, trabajando fervientemente en despellejar a las malditas cosas.
Era una labor repetitiva y agotadora. Luego de despellejar al número treinta, mis brazos se cansaron, mis hombros comenzaron a doler, y el olor de la sangre se volvió nauseabundo. Entreteniéndome con fantasías de monstruos que instantáneamente se transformaban en oro una vez que su VIT llegaba a cero, logré continuar a duras penas por algo más de tiempo, pero tuve que dejarlo luego de apenas setenta pieles.
En este punto, cambié de lugar con Eris.
Matar Coyotes Pax con magia probó ser menos problemático que despellejarlos. Me encargué de ellos uno a uno por un tiempo, ajustando lentamente el poder de mis hechizos para evitar volarlos en pedazos o hacerles demasiado daño a sus pieles. Este definitivamente era mi tipo de trabajo. En primer lugar, sí involucraba algo de pensamiento consciente.
Pero justo cuando estaba comenzando a disfrutarlo, Eris lanzó la toalla —habiendo logrado tal vez treinta pieles. Evidentemente, ella era incluso menos adecuada para el trabajo pesado que yo.
Asumí que Ruijerd se encargaría del despellejado ahora, pero para este punto casi teníamos demasiadas pieles —la pila se estaba volviendo inmanejable. Decidimos comenzar a llevar las cosas de vuelta a la ciudad, un trabajo que requeriría varios viajes.
“Esperen,” intervino Ruijerd. “Antes de eso, debemos quemar los cadáveres.”
“¿Quieres quemarlos? ¿No asarlos o algo así?”
“La carne de Coyote Pax es verdaderamente repugnante. Solo vamos a tirarlos al fuego y enterrarlos.”
Cuando dejabas una pila de cadáveres en un lugar, servirían como fuente de alimento para otros monstruos, permitiéndoles multiplicarse. Solo prenderles fuego no era suficiente para disuadir a los monstruos de comérselos; y si solo los enterrábamos, aparentemente regresarían como Coyotes Zombi. Por lo tanto, tenías que quemarlos y enterrarlos después.
Un pequeño plan instantáneamente se me vino a la mente:
1. Matar Coyotes Pax. Tomar las pieles.
2. Solo quemar los cuerpos, produciendo montones de Coyotes Zombi.
3. Esperar a que los trabajos de matar Coyotes Zombi sean publicados en el gremio.
4. ¡Ganancia!
Por desgracia, Ruijerd desechó la sugerencia. Parecía ser que permitir que los monstruos se multipliquen deliberadamente era un gran tabú por estos lados.
Desearía que escribieran estas pequeñas reglas locales en algún lugar, viejo… “Pero no hicimos estas cosas para los monstruos que matamos en nuestro camino hacia acá, ¿cierto?”
“No es necesario cuando solo matas algunos.”
Parecía ser una regla horriblemente vaga. Aun así, una pila purulenta de cadáveres así de enorme parecía que también iba a ser un problema desde una perspectiva de salud pública. Ya que no pude encontrar ningún argumento sólido para una objeción, procedí a quemar los cuerpos hasta las cenizas.
Para el momento que terminamos de transportar nuestro botín de pieles de regreso a la ciudad, el sol ya se estaba ocultando. Nuestra primera cacería había terminado. Había sido una muy fructífera. Estaba listo para ir directamente hacia la posada y dormir un poco.
Pero ¿realmente iba a estar ahí afuera mañana despellejando a docenas de esas cosas una vez más? De alguna forma sentía que nos habíamos ganado un día libre…
“Hoy de verdad ganamos mucho dinero, ¿no? ¡Hagámoslo mucho mejor mañana!”
Pero ante el entusiasmo de Eris, no pude levantar una objeción.
Apenas tres días después, Fin del Camino ascendió formalmente al rango E.
“Buen trabajo.” Después de dar algunas palabras de agradecimiento, le entregué a Jalil una décima parte del dinero que habíamos ganado en la cacería de ese día.
“G-gracias, viejo.”
El diez por ciento era lo que habíamos acordado, pero… no parecía ser tanto dinero. Cuando le pregunté a Jalil si realmente estaban bien con esto, él explicó que no era un aventurero de profesión —él también manejaba un negocio en la ciudad.
“¿Qué tipo de negocio?”
“Eh, una tienda de mascotas.”
Oh, vaya. Así que primero las vendes, ¿y luego las robas? Es algo bajo, viejo.
“No hagas nada muy malvado, ¿bien?”
“Sí, lo sé.”
De todas formas, el negocio de la tienda de mascotas aparentemente era uno legal. Ellos atrapaban animales extraviados alrededor de la ciudad, los entrenaban un poco, y luego los vendían como mascotas. Jalil era un miembro de la raza Rugonian, personas renombradas por su experiencia entrenando bestias. Con la ayuda de técnicas pasadas a través de generaciones, él supuestamente podía domesticar cualquier cosa, desde un perro callejero hasta una orgullosa mujer guerrera de la gente bestia.
Santo cielo, qué tribu tan maravillosa.
Era bueno que Eris y Ruijerd estuvieran aquí conmigo, o podría haber terminado postrándome a sus pies para pedirle consejos.
Dejando todo eso de lado, esta tienda de mascotas sonaba como una operación rentable —con una ventaja para la ciudad como un todo, ya que él estaba sacando de las calles animales potencialmente peligrosos.
“Entonces, eh. ¿Por qué comenzaste a secuestrar mascotas si ya tenías un trabajo legítimo?”
“Al principio, solo estábamos acogiendo a los que se perdían, pero… supongo que algo se apoderó de nosotros.”
Claro. Debe haber sido muy tentador una vez que tuvieron la idea en sus cabezas. Y una vez que cedieron a esa tentación, todo fue colina abajo desde ahí.
“Como sea, ¿no es difícil administrar una tienda mientras también trabajan como aventureros?”
“Nah, en realidad no. Estamos abastecidos con suficientes mascotas para durar un buen tiempo.”
Aparentemente, ellos solo mantenían la tienda abierta hasta temprano en la tarde, y luego cambiaban a trabajar en las tareas del gremio por el resto del día. “Bueno, supongo que de cualquier forma me da igual. Siempre y cuando sigan terminando los trabajos.”
“No te preocupes por eso, Jefe —somos aventureros hechos y derechos. Y también nos estamos asegurando de esparcir la palabra sobre Fin del Camino.”
Hmm. Si tú lo dices…
En este punto habíamos conseguido algo de dinero para gastar, así que parecía ser la hora de comprar ropa nueva y armaduras de combate.
Primero que nada, compramos ropa de un vendedor callejero.
Eris no se demoró nada en decidirse. Ella solo quería algo resistente pero ligero y que no dificultara correr, y ese criterio la llevó a un par de pantalones muy poco refinados.
Parecía ser una decisión acertada, especialmente dadas nuestras circunstancias actuales, pero yo sentía que no lastimaría tener también al menos una opción femenina. Aunque cuando le señalé a Eris un vestido de una pieza rosa y con volantes que había visto en una esquina de la tienda, ella hizo una mueca de disgusto.
“… ¿De verdad quieres que use algo así?”
“No hace daño tener al menos un vestido femenino, ¿no crees?”
“¿En serio? Rudeus, ¿entonces qué tal si tú compras algo masculino?”
Ella empujó un chaleco de piel hacia mí. Se veía como algo que usaría un bandido de montaña.
Hmm. Así que, si me pongo esto, ¿Eris usaría un vestido con volantes?
Por un segundo no parecía ser un mal trato, pero entonces nos imaginé a ambos de pie lado a lado en nuestros nuevos atuendos e inmediatamente desestimé la idea.
Una vez que terminamos de comprar ropa, nos dirigimos hacia la tienda de armaduras local.
Eris aún no había sufrido ninguna herida seria en combate, y yo podía usar magia de sanación para sanar cualquier herida menor, así que había estado bajo la impresión de que ella en realidad no necesitaba una armadura. Pero como me dijo Ruijerd: “Tus hechizos no pueden sanar heridas fatales o restaurar una extremidad perdida, y Eris todavía no está acostumbrada a luchar. El exceso de confianza y la falta de cuidado pueden costarles la vida a los guerreros jóvenes.” No era una buena idea para ella luchar sin equipo defensivo.
La tienda de armaduras era un establecimiento enorme e impresionante, a pesar de que aun así algo más tosca que las tiendas que había visto en Asura. Los bienes en exhibición en su interior generalmente eran más costosos que las cosas que podías comprar de los vendedores callejeros de la ciudad. Los puestos y carros eran nuestra mejor apuesta para objetos más baratos, y algunas veces descubrirías una gema oculta dentro de pilas de basura, pero las tiendas como esta ofrecían calidad confiable y una selección superior. También tenían un amplio rango de tamaños… lo cual era de mucha ayuda, dado que nosotros dos éramos niños.
“Proteger tu corazón es realmente importante, así que creo que debemos comprar lo mejor que podamos…”
En este momento, estábamos escogiendo un peto para Eris. Había una gran variedad de estos, en especial para guerreras, diseñados para encajar con los distintos tamaños de busto de las personas.
“Este se ve bien para mí,” dijo Eris, colocándose un modelo de cuero de animal que le quedaba perfectamente. “Rudeus, ¿qué te parece?”
Naturalmente, yo no iba a dejar pasar una oportunidad legítima de mirar el pecho de una chica. Hmm… Parece que las cosas están progresando bien. “Probablemente deberías elegir uno de un tamaño más grande.”
“¿Por qué?”
Vamos, piénsalo. “Todavía somos niños en crecimiento. Cualquier cosa que te quede perfectamente ahora mismo será demasiado pequeña en poco tiempo.” Tomé un peto similar de un tamaño ligeramente más grande y se lo entregué a Eris.
“Me queda demasiado suelto…”
“Nah, te queda bien. No te preocupes tanto.”
Mientras se quejaba, Eris procedió a elegir otras partes de armadura para varias partes de su cuerpo. Todas las batallas que habíamos estado teniendo últimamente le habían dado un conocimiento de dónde ella era más vulnerable a las heridas. No fue difícil encontrar equipo para proteger sus articulaciones y órganos vitales.
Aunque su cabeza planteaba un dilema. Un casco demasiado pesado solo la ralentizaría. Aun así, no queríamos dejar una parte tan importante de su cuerpo totalmente expuesta.
“¿Qué tal algo así?” dije, mostrándole un casco de cabeza completa que me recordaba a uno de los malvados hermanos Hokuto.
“Por ningún motivo,” dijo ella mientras hacía una mueca.
Los niños de estos días. No aprecian los clásicos.
Seguimos probando toda clase de cascos, pero Eris rechazó cada uno de ellos debido a lo pesados, feos, apestosos, o demasiado difíciles de usar. Al final, ella eligió una especie de banda para la cabeza; tenía placas de hierro cocidas a ella para ofrecer algo de protección.
Por supuesto, la capucha que habíamos comprado antes era solamente para ocultar su cabello rojo llamativo. Era insignificante desde una perspectiva defensiva.
“Supongo que eso es todo. Rudeus, ¿qué te parece? ¿¡Me veo como una aventurera!?”
Eris dio una vuelta para mostrar su nuevo conjunto de armadura, con la espada con forma de sable que Rowin nos había regalado colgando de su cintura. Para ser perfectamente honesto, se veía un poco como cosplay… especialmente ya que ese peto no encajaba muy bien.
“Se ve esplendida, señorita. Simplemente esplendida. Es la viva imagen de una guerrera experimentada.”
“¿Tú crees? Jejeje…”
Eris puso sus manos en sus caderas y miró hacia sí misma con una sonrisa satisfecha. Mientras ella saboreaba el momento, yo regateé el precio de su equipo hasta una moneda de hierro. No era para nada una compra menor, pero estábamos comprando un conjunto completo de armadura.
“¡Bien, Rudeus! ¡Es tu turno!”
“No creo necesitar nada, ¿o sí?”
“¡Por supuesto que sí! ¡Tú eres un mago, así que deberías comprar una túnica!”
Tenía la impresión de que Eris era aficionada a las historias donde los jóvenes guerreros heroicos salían de aventura con un amigo de la infancia usuario de magia a su lado. Había noches donde la chica apenas dormía, pero ella ciertamente era animada durante el día.
Como sea. Supongo que le seguiré el juego.
“Oiga, señor. ¿Tiene algunas túnicas de mi tamaño?”
El dueño anciano de la tienda de armaduras se acercó silenciosamente y abrió uno de sus roperos.
“Aquí. Estas están hechas para personas pequeñas.”
En su interior había una amplia variedad de túnicas coloridas, todas ellas con diseños ligeramente diferentes. Parecían ser de cinco colores; rojo, amarillo, azul, verde, y gris. Ninguno era particularmente vivo.
“¿El color hace alguna clase de diferencia?”
“Las de colores tienen pelo de monstruo entretejido en la tela. Te da un poco de protección contra un elemento en específico.”
“Bien, así que el rojo sería fuego, y el amarillo debe ser tierra… Eh, ¿para qué son las grises?”
“Son solo de tela.”
Ah. Ahora no hay duda de por qué están a mitad de precio. Los precios de los otros colores también variaban un poco. Probablemente tenía algo que ver con los materiales que se usaron para fabricarlas.
“¡Rudeus, asumo que quieres la azul!” dijo Eris.
“Mmm, no lo sé…” En combate cercano, había sido conocido por usar ondas explosivas para mandarme a volar a través del aire. ¿Tal vez la roja o la verde sería mejor? Hmm… ¿sí o no?
“Niño, ¿qué clase de hechizos conoces?”
“Puedo usar todas las disciplinas de la magia de ataque.”
“Mmm. Bueno, eso es impresionante. Y yo aquí pensando que eras solo un niño… Bien. Esta podría costarte un poco más, pero…”
Luego de buscar a través de las túnicas por un momento, el anciano sacó una que era de un color gris notablemente más oscuro. “Esta tiene piel de Rata Mackey genuina.”
“R-ratón… ¿Mickey?”
“Dije rata, niño. No ratón.”
La imagen de un tipo amistoso usando shorts rojos brillantes pasó brevemente a través de mi mente; sacudí mi cabeza violentamente hasta que desapareció. La túnica se veía más como ropa que como la piel de un animal, pero esa probablemente solo era la naturaleza del material.
“¿Entonces qué beneficios ofrece esta?”
“No ofrece ninguna protección especial contra la magia, pero es malditamente dura.”
Me la puse, solo para saber cómo se sentía.
“Me queda un poco suelta. ¿No hay ninguna más pequeña?”
“Esa es la más pequeña que he tenido.”
“Deberían fabricar algunas para niños, ¿no?”
“¿Por qué lo harían?”
Ahora sabía cómo debe haberse sentido ese pequeño sujeto del judo cuando trató de colocarse un Traje Normal por primera vez. En fin. Yo todavía era un niño en crecimiento, así que quizás esta estaba bien. Al menos esta cosa parecía estar fabricada con materiales de calidad… A juzgar por la sensación, probablemente proveería algo de protección contra las armas afiladas.
Además, me gustaba que estuviera fabricada de un roedor de piel gris. Encajaba perfectamente con mi apellido.
“Mmm, bien. Me quedaré con esta.”
“Así que te gusta esa. Son ocho monedas de chatarra.”
“Bueno, veamos…”
Después de regatear con el anciano utilizando lo mejor de mis habilidades, terminé comprando la túnica por seis monedas de chatarra.
Mientras estábamos en eso, también compré otras dos bandanas como la de Eris, pero de diferentes colores. Estas eran para Ruijerd y para mí. Podíamos usar una para ocultar ese ojo en su frente si alguna vez sentíamos la necesidad.
Se estarán preguntando, ¿por qué yo necesitaba una?
Bueno… no es divertido ser el único excluido, ¿saben?
Por cierto, le había pedido a Ruijerd que espiara a Vizquel mientras Eris y yo estábamos de compras. No estaba esperando mucho de ella y de Jalil, pero dependiendo de cómo se comportasen, existía la posibilidad de que nuestra reputación pudiera terminar seriamente dañada. Parecía prudente al menos vigilarlos un poco.
Sin embargo, cuando le estaba explicando esto a Ruijerd, él había respondido que en primer lugar yo nunca debí haber unido fuerzas con ellos si estaba tan preocupado sobre su comportamiento. Definitivamente era un buen punto. Pero, por otro lado, nuestro acuerdo con ellos había producido algunos beneficios financieros importantes. Por un momento, un poco de paranoia se sentía como un pequeño precio a pagar.
En resumen —nuestros amigos secuestradores de mascotas estaban realizando sus deberes de forma admirable. Ellos incluso tomaban trabajos de rango F con actitud positiva y una diligencia sorprendente.
Hoy, Vizquel había realizado un trabajo de exterminación de insectos. Su objetivo era erradicar una plaga de bichos repugnantes que habían tomado la cocina de alguien. Vizquel por casualidad era parte de la raza Zumeba, cuya saliva era venenosa, pero también altamente atractiva para toda clase de insectos. Cualquier insecto que la ingería ya sea moriría o sería dejado totalmente inmóvil, suministrándole a Vizquel un bocadillo sabroso.
En otras palabras, Vizquel había nacido para hacer este tipo de trabajos.
El cliente fue una mujer anciana —aparentemente del tipo testarudo e irritable que nunca parecía dejar de quejarse. La impresión de Ruijerd fue que ella no dudaría en echar a cualquiera que le desagradara incluso en lo más mínimo.
Por supuesto, las cosas no llegaron a eso. Vizquel se puso a trabajar inmediatamente y aniquiló de forma eficiente a los insectos; Ruijerd confirmó después que no quedaba ningún insecto vivo en la casa de la anciana. Vizquel incluso tapó algunas aberturas con alguna clase de sustancia parecida al hilo, como una medida de precaución contra una invasión del exterior.
“Gracias, Vizquel. Esas cosas me estaban volviendo loca.”
“No hay problema. Si alguna vez se le ofrece algo más, solo recuerde el nombre Ruijerd de Fin del Camino, ¿bien?”
“¿Ruijerd de Fin del Camino? ¿Ese es el nombre de tu nuevo grupo?”
“Sí, más o menos.”
Después de promocionar diligentemente nuestra marca, Vizquel le entregó a la anciana algunas piezas extra de carnada hechas de su propia saliva, y luego se fue de manera educada. Con su trabajo terminado, ella rápidamente se encontró con nosotros en el gremio para hacerse cargo del intercambio de recompensas.
“Suena a que ella está haciendo un buen trabajo.”
“… Sí.”
Yo ciertamente no había esperado ese nivel de perfección. No solo Vizquel ya conocía a la clienta, sino que ella había llegado más allá en cuanto a servicio al cliente. Probablemente dejó una impresión mucho mejor que la de mi improvisado acto de vendedor de puerta a puerta. “Mmm. Supongo que ellos no están totalmente podridos, Ruijerd.”
“Tal vez no.”
Para ser justo, yo también había sospechado un poco de ellos, pero supongo que nosotros no estábamos pidiendo demasiado. Ellos básicamente solo estaban haciendo trabajos sencillos y mencionando Fin del Camino al final. Si los pillábamos pensando que cooperar con nosotros significaba dinero fácil para ellos, eso sería lo mejor. Eso haría menos probable una traición.
“Sin embargo, permanece el hecho de que ellos cometieron muchos actos malvados.”
“Sí, tienes razón. Pero ahora mismo, ellos están ahí afuera trabajando de forma honesta… igual que tú, Ruijerd.”
“Mm…”
Ser un criminal no significa que no tienes remedio; eso aplicaba a ellos tanto como se aplicaba a Ruijerd y a mí. Parecía una buena señal que ellos hubieran dejado de secuestrar mascotas, incluso aunque no se los habíamos prohibido.
Dicho esto, solo habían pasado tres días desde este trabajo en conjunto. Los recuerdos de su encuentro con la muerte todavía estaban frescos en sus mentes. “Por supuesto, por el momento ellos podrían estar fingiendo. Deberíamos vigilarlos de esta forma cada vez que haya un cambio.”
Ruijerd frunció su frente ante eso. “Tú uniste fuerzas con estas personas. Acaso… ¿no confías para nada en ellos?”
“Por supuesto que no. Las únicas personas en las que confío en toda esta ciudad son en Eris y en ti, Ruijerd.”
“… Ya veo.”
Él comenzó a estirar su brazo hacia mi cabeza, pero se detuvo en seco.
Yo confiaba en Ruijerd, pero se sentía que yo estaba comenzando a perder su confianza.
Aunque podía vivir con eso. Mi objetivo era regresar al Reino de Asura junto a Eris. Haría mi mejor esfuerzo para mejorar la reputación de la raza Superd mientras trabajaba en eso, pero ganarme el respeto de Ruijerd no estaba en mi lista de objetivos críticos.
“Ahora bien, ¿por qué no regresamos?”
Caminamos de vuelta hacia nuestra posada a través de las calles iluminadas solo por piedras proyectoras.
Considerándolo todo, nuestra carrera como aventureros había comenzado sin problemas.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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