El Primer Trabajo y el Valor de una Vida
Capítulo 9: El Primer Trabajo y el Valor de una Vida
La casa Kirib, ubicada en el Bloque Dos de Rikarisu, era un edificio grande de un solo piso y con cuatro entradas.
Aquellos que vivían ahí estaban lejos de ser adinerados, pero no eran tan desesperadamente pobres como aquellos que vagaban por los suburbios de la ciudad. En los estándares del Continente Demoniaco, ellos eran la típica clase trabajadora.
Tres figuras sospechosas —dos pequeñas, una grande— actualmente se estaban aproximando a este lugar.
Ellos se abrieron paso hacia una de las múltiples entradas del edificio mientras caminaban confiadamente por la calle, indiferentes de las miradas de aquellos a su alrededor.
“¡Hola, señorita! ¡Hemos venido de parte del Gremio de Aventureros!” El joven del grupo golpeó la puerta, gritando con una voz aguda para llamar la atención de los residentes en su interior.
Había algo extraño al respecto. Ninguno de los aventureros en esta ciudad se dirigía a las personas de forma tan educada. Ellos eran un grupo tosco y grosero por naturaleza.
Aun así, la caballerosidad de la voz del niño aparentemente engañó a los residentes de este lugar. La puerta chirrió al abrirse, y una chica de tal vez diez años salió desde su interior. Su cola larga como la que tendría un lagarto y lengua bífida característica la denotaban como parte de la raza Houga.
Los ojos de la chica se abrieron de par en par al ver a sus tres inusuales visitantes, pero el niño sonrió animadamente hacia ella. “¡Buenos días! Es un placer conocerla. Esta es la residencia de Meicel-san, ¿cierto?”
“¿Eh? E-eh…”
“Ah, mis disculpas. Señorita, mi nombre es Rudeus. Rudeus de Fin del Camino.”
“¿F-Fin del Camino…?”
La chica, Meicel, por supuesto que estaba familiarizada con el nombre. Todos conocían la historia del monstruoso guerrero Superd que había luchado tan encarnizadamente durante la Guerra de Laplace hace 400 años, asesinando amigos y enemigos por igual. Y todos sabían que Fin del Camino era el más fuerte y malvado de todos. Se decía que nadie que se lo encontrara vivía para contar la historia. Incluso aquellos que solo lo habían visto desde la distancia decían que apenas habían logrado escapar con vida. Su nombre infundía terror en los corazones de todos los residentes del Continente Demoniaco; incluso los aventureros fornidos que se jactaban de poder asesinar a cualquier monstruo con las manos desnudas se acobardarían solo de escucharlo siendo mencionado.
Pero Meicel también sabía cómo se describía la apariencia de Fin del Camino, y este joven bajo no encajaba con esa descripción en lo más mínimo.
“Señorita, esta mañana nosotros aceptamos su solicitud en el Gremio. Estamos aquí para encontrar a su mascota perdida. Si tiene algo de tiempo, estábamos esperando recibir los detalles.”
El nombre Fin del Camino era aterrador por sí solo, y las otras dos personas de pie detrás del niño eran un poco intimidantes. Pero él le habló de forma tan educada que era difícil estar asustado. Y, al parecer, ellos eran aventureros que realmente habían aceptado el trabajo que ella había solicitado.
“Por favor… Por favor, encuentren a Mii.”
“Ah, ¿entonces el nombre de su mascota es Mii? Debo decir que ese es un nombre muy lindo.”
“Yo misma lo pensé.”
“¿De verdad? Bueno, claramente tiene un don para poner nombres, señorita.”
El niño se ganó una sonrisa alegre con este cumplido.
“Ahora bien… ¿puede decirnos algo sobre Mii?”
Meicel describió la apariencia de su mascota, explicó que había desaparecido hace tres días, agregó que no había regresado a casa, clarificó que usualmente regresaba a casa cuando la llamaba, y mencionó que probablemente estaba hambrienta, ya que ella no le había dado de comer. Fue un monólogo incoherente e infantil. Un adulto común habría girado sus ojos ante el balbuceo de la chica y se hubiese marchado a la mitad; pero el joven aventurero la escuchó con una sonrisa, asintiendo decididamente de todo corazón luego de cada oración.
“Entendido, señorita. Iremos a buscar a Mii enseguida. ¡No se preocupe, usted está en buenas manos con Fin del Camino!”
El niño formó un puño con su mano y levantó su pulgar; por alguna razón, los otros dos detrás de él hicieron lo mismo. Meicel no lo entendía bien, pero ella de todas formas los imitó.
Después de asentir complacido, el niño se dio la vuelta y comenzó a alejarse. La chica con capucha que había estado de pie detrás suyo lo siguió; pero el hombre más alto del grupo se agachó en frente de Meicel y acarició gentilmente su cabeza.
“Tienes mi palabra, Meicel. Encontraremos a tu mascota. Solo espera un poco más.”
Él tenía una gran cicatriz atravesando su rostro; había una joya en su frente; y su cabello era de un azul extraño y llamativo. Era un poco aterrador mirarlo a la cara… pero su mano era cálida y gentil.
Meicel asintió. “B-bien. Estaré esperando.”
“No te preocupes. Volveremos muy pronto.”
Meicel le habló al hombre más alto mientras este se ponía de pie para marcharse.
“Mmm… Señor, ¿cuál es su nombre?”
“Ruijerd,” respondió el hombre, y luego se dio la vuelta para marcharse con los demás.
Meicel murmuró ese nombre para sí misma mientras se sonrojaba ligeramente.
Rudeus
En general, nuestro primer encuentro con el cliente había salido muy bien. Solo había estado imitando a un vendedor de puerta a puerta que pasaba por mi casa con frecuencia en mi vida anterior, pero parecía funcionar mejor de lo esperado. Estaba bien que los otros aventureros se rieran de nosotros, pero necesitábamos que nuestros clientes pensaran que nosotros éramos por sobre todo y más importante buenas personas. Eso significaba que necesitábamos tratarlos de forma amable y educada.
“Veo que eres capaz de desempeñar más de un papel,” dijo Ruijerd mientras nos alejábamos de forma victoriosa. “Rudeus, eso fue muy impresionante.”
“Lo mismo va para ti, Ruijerd. Lo que hiciste al final fue perfecto.”
“¿Lo que hice al final? ¿De qué estás hablando?”
“Obviamente la parte donde acariciaste su cabeza mientras le hablabas.” Eso había sido una completa improvisación. Por un segundo estuve sudando como loco, pero los resultados habían sido muy impresionantes.
“Ah, ya veo. ¿Qué fue tan bueno al respecto?”
¿Quizá la parte donde ella te estaba mirando con una gran sonrisa en su rostro? Vamos. ¡Yo habría estado seriamente tentado de secuestrarla de haber estado en tus zapatos!
Aunque no era una buena idea decirle eso a alguien que amaba a los niños tanto como Ruijerd. Él probablemente habría pasado la próxima media hora regañándome seriamente. Así que, en cambio, usé una voz con un tono de broma y lo golpeé juguetonamente en el muslo con mi codo. “Jejeje. Vamos, Jefe. ¡Tiene a esa nena entre sus dedos! Jejeje…”
Ruijerd sonrió dubitativamente y lo negó, con su voz un poco indecisa.
“¡Jejeje! ¡No sea modesto, Jefe! ¡Si insistía un poco más, esa chica habría estado en sus manos como masi —¡Auch!”
Fui interrumpido groseramente por un golpe en mi cabeza. Me di la vuelta para ver a Eris haciendo pucheros hacia mí. “¡Deja de reírte así! ¿¡No se supone que ese estúpido asunto del Jefe era solo un acto!?”
Aparentemente, ella no era una gran admiradora de mi imitación lasciva de una escoria. Desde el secuestro, Eris había odiado a las personas vulgares. En Roa, ella había hecho una mueca cada vez que pasábamos a un lado de una persona vestida como matón en la calle. Yo solo estaba jugando con Ruijerd, pero supongo que ella no lo encontraba muy divertido. “Siento eso.”
“¡En serio! Eres un miembro de la familia Greyrat, ¿no? ¡No seas tan grosero!”
Requirió un gran esfuerzo no largarme a reír por eso. ¿Escucharon? ¡Eris me acaba de regañar por ser “grosero”! ¡Sí, esa Eris! ¡La señorita que solía sentir la necesidad de abrir cualquier puerta que encontraba de una patada! Ella ciertamente se ha hecho más refinada este último tiempo, ¿no creen?
Aun así… si ella quería decirme esa clase de cosas, ¿primero no debería dejar de meterse en pleitos con extraños?
Hmm. A decir verdad, es complicado. Basado en lo que había visto de Sauros, ¿tal vez enloquecer y golpear a las personas en la cara caía dentro de los límites de un comportamiento aceptable…? No, no. De seguro que no…
Después de pensarlo por un momento, comprendí que no tenía ni la más mínima idea de dónde terminaba lo grosero y comenzaban los buenos modales para los nobles de Asura. Por lo tanto, cambié de tema. “En cualquier caso, Ruijerd… ¿crees que podamos encontrar a esta mascota?”
Basándome en lo que habíamos escuchado de Meicel, Mii parecía ser una gata. Era negra, y había sido la compañera de Meicel desde que ella era muy joven. Probablemente también era un tanto grande. Meicel había estirado sus brazos ampliamente para describir su tamaño; asumiendo que no era una exageración, Mii tenía que ser tan grande como un Perro Shiba adulto, lo cual era bastante increíble para un gato de casa.
“Por supuesto. Después de todo, le di mi palabra a la niña.” Ruijerd avanzó hacia el frente para dirigir el camino después de hacer esta declaración decidida y esperanzadora.
Él se estaba moviendo con confianza, pero yo todavía me estaba sintiendo un poco nervioso. Sabía que él tenía un poderoso radar integrado para buscar seres vivos, pero no podía ser fácil rastrear a un animal en específico en una ciudad que estaba llena de ellos. “¿Tienes alguna clase de plan?”
“Rudeus, los animales se mueven de formas bastante previsibles. Mira esto.”
Miré hacia el suelo donde Ruijerd apuntó, y apenas podía ver el contorno de una pequeña huella de pata. Hablando de algo impresionante. Yo nunca habría visto eso ni en un millón de años.
“Entonces, si seguimos este rastro, ¿crees que la encontraremos?”
“No. Estas probablemente son de un animal diferente. Las huellas de su gata no serían tan pequeñas.”
Es verdad, esta se veía más como la huella de un gato común o incluso más pequeño… aunque de alguna forma sospechaba que la chica pudo haber estado exagerando el tamaño de Mii.
“Mm. Entonces…”
“Parece que un gato diferente ha estado entrando al territorio de nuestro gato objetivo.”
“¿Qué? ¿De verdad?”
“Ciertamente se ve de esa forma. El aroma de su gata se está desvaneciendo, así que otro se ha mudado.”
Esperen. Eh… ¿él realmente podía diferenciar los olores con los que ellos marcaban sus territorios?
“Por aquí.”
Aparentemente Ruijerd había alcanzado alguna clase de conclusión que no sentía la necesidad de compartir con nosotros. Él entró a una calle secundaria y yo lo seguí tranquilamente. Sentía que estábamos progresando, a pesar de que no estaba muy seguro de cómo. Quizás así era como se sentía ser el pobre ignorante Doctor Watson.
¡No se preocupen, amigos! ¡En el caso tenemos al mejor detective del continente! ¡Él encontrará a los criminales con sus técnicas de investigación inigualables, los derrotará con el estilo Demoniaco Baritsu, y les sacará una confesión con algunas preguntas precisas! ¡Abran paso al Gran Detective Ruijerd!
“Lo encontré. Probablemente es este,” dijo Ruijerd, apuntando hacia una sección como cualquier otra. No podría haberles dicho qué había encontrado o por qué él sintió la necesidad de agregar ese probablemente. Aquí no había ninguna huella que pudiera ver.
“Síganme.” Ruijerd avanzó una vez más, moviéndose decididamente.
Sin dudarlo, él nos guio a través de una serie de calles secundarias que parecían hacerse cada vez más estrechas a medida que avanzábamos. Al menos, estos se veían como el tipo de callejones en los que esperarías encontrar vagando a un gato. Aún no tenía idea de qué clase de rastro estaba siguiendo Ruijerd, pero… hasta ahora parecía estar avanzando sin problemas.
“Miren esto. Aquí hay señales de una lucha.”
Nos habíamos detenido en un callejón sin salida. Cualquier indicio que Ruijerd había encontrado aquí era demasiado sutil para mí; no podía ver ninguna mancha de sangre o rasguño en el suelo.
“Por aquí.” Ruijerd dirigió el camino una vez más después de darse la vuelta. De alguna forma se sentía como si Eris y yo solo estuviésemos acompañándolo a dar un paseo. Hablando de un trabajo sin estrés.
Atravesamos algunas calles secundarias, acortamos camino por una avenida, y nos dirigimos hacia otra calle secundaria. Desde ahí, nos metimos en un callejón, y luego salimos hacia otra calle secundaria. Repetimos esto una y otra vez.
Después de avanzar rápidamente a través de las calles de la ciudad con forma de laberinto por algo de tiempo, tomamos un rumbo distinto, hacia una parte diferente de la ciudad. Todo aquí estaba en ruinas y desolado. Los edificios eran toscos, sin pintar, y estaban derrumbándose por falta de mantenimiento. Algunos de los hombres que nos encontrábamos nos lanzaban miradas siniestras; había personas tiradas a un lado de la calle, y muchos de los niños estaban vestidos con harapos.
Ahora estábamos en un suburbio. El cambio tampoco había sido uno gradual. Era más como si nos hubiéramos tropezado justo en el corazón del lugar. Me tomó pocos segundos pasar a estar en alerta máxima. “Eris, prepárate para sacar tu espada en cualquier momento.”
“… ¿Por qué?”
“Solo como precaución. Además, mantén vigiladas a las personas que pasamos en la calle, y trata de cuidar tu espalda.”
“Eh… ¡bien!”
Sentía que era una buena idea hacer que Eris también se pusiera en guardia. Probablemente no estábamos en un peligro real con Ruijerd de nuestro lado, pero no quería que nos descuidáramos debido a un exceso de confianza. Nosotros dos realmente debíamos estar en guardia.
Con esa idea en mente, estiré mi brazo hacia el bolsillo interior de mi pecho y apreté con fuerza mi bolsa de dinero. No tenía mucho dinero que perder, pero aun así sería un desastre si alguien lo robaba.
“… Tch.”
A veces, uno de los sujetos con aspecto más brusco que pasábamos miraría de forma amenazante hacia Ruijerd, pero cuando él los miraba de vuelta, ellos tendían a chasquear sus lenguas y mirar para otro lado. En esta clase de vecindario, las personas que podían dar una buena pelea probablemente inspiraban más respeto que los aventureros.
“Ruijerd, ¿la gata realmente pasó por aquí?”
“Ya lo veremos.”
Esa respuesta no era particularmente alentadora. No estábamos solo vagando sin rumbo, ¿cierto?
No, no. Ruijerd solo está siendo tan reservado como siempre. Estoy seguro de que nos está llevando por el camino correcto. Solo sigamos diciéndonos eso.
Terminamos caminando a través de los suburbios por algún tiempo, pero eventualmente Ruijerd se detuvo en frente de un cierto edificio. “Aquí es.”
Un tramo de escaleras toscas frente a nosotros daba hacia una puerta común y corriente abajo. Se veía como la entrada de un bar subterráneo habitado por rockeros y punks con peinados extraños. Pero no se escuchaba ninguna música proveniente de abajo, o tipos malos con anteojos de pie en la puerta para negar el paso a la clientela.
Por otro lado, había un denso olor a animal proveniente de ahí —la clase de olor que te encontrarías mientras pasabas a un lado de una gran tienda de mascotas.
En un sentido menos literal, probablemente podías oler el crimen en el aire.
“Ruijerd, ¿cuántas personas hay ahí dentro?”
“Ninguna. Sin embargo, hay un gran número de animales.”
“Muy bien. ¿Entramos?” Si ahora mismo no había nadie ahí, no había razón para dudar.
Obviamente la puerta en el fondo de las escalaras estaba cerrada, pero la abrí con facilidad usando un poco de magia de tierra.
Entré después de dar un vistazo rápido por el área para asegurarme de que nadie estaba viendo, esperé que Ruijerd y Eris me siguieran, y luego cerré y aseguré la puerta desde adentro. Se sentía como si fuéramos alguna clase de ladrones.
A simple vista, todo lo que pude ver fue un pasillo largo y oscuro extendiéndose frente a nosotros.
“Eris, ¿puedes vigilar detrás de nosotros?”
“No hay problema.”
Probablemente Ruijerd sabría si alguien venía tras nosotros, pero no hacía daño ser un poco más cuidadosos.
Los tres nos adentramos más en el edificio, con Ruijerd adelante una vez más. Una solitaria puerta al final del pasillo principal daba hacia una habitación pequeña, con otra puerta en su extremo más lejano. Mientras atravesábamos esta segunda puerta, un coro ensordecedor de gritos de animales instantáneamente llenó el aire.
Habíamos llegado a la habitación en la parte más profunda del edificio. Estaba totalmente llena de jaulas.
Había innumerables animales encerrados aquí —gatos, perros, y una amplia variedad de criaturas que nunca antes había visto, todos hacinados en un espacio de alrededor del tamaño de una sala de clases de preparatoria.
“¿Qué es esto?” dijo Eris, con una voz temblorosa.
Mis primeros pensamientos también fueron parecidos a ese… pero además se me ocurrió que, dado el número de animales aquí, había una gran probabilidad de que el que estábamos buscando estuviera entre ellos.
“Ruijerd, ¿la gata está aquí?”
“Sí,” respondió inmediatamente él. “Es esa.”
Él estaba apuntando hacia algo que se veía muy parecido a una pantera negra.
Era enorme. Absolutamente enorme. Tenía que ser dos veces más grande de lo que Meicel había indicado con sus brazos.
“E-eh, ¿de verdad esa es la que estamos buscando?”
“Por supuesto que lo es. Mira su collar.”
La bestia en efecto tenía un collar. Y, de hecho, el nombre Mii estaba en él.
“Vaya. Supongo… que de verdad es Mii…”
Técnicamente, ahora habíamos completado nuestra tarea. Una vez que sacáramos a esta pantera de su jaula y la lleváramos de vuelta con la niña, eso sería todo.
Dicho esto, eh… ¿qué hay de todos los demás?
Había bastantes de ellos con collares alrededor de sus cuellos o brazaletes en sus piernas, y algunos tenían nombres escritos en ellos. En otras palabras, un montón de estos animales obviamente eran mascotas. También había notado una enorme pila de cuerdas y cosas que se veían como bozales en una esquina de la habitación. Las cuerdas, en particular, parecían sugerir que aquí habían estado ocurriendo algunas capturas.
¿Tal vez alguien estaba atrapando mascotas únicas en las calles y vendiéndolas a otras personas? Parecía una posibilidad perfectamente plausible.
No tenía idea de si existía alguna ley específica sobre algo así en este mundo, pero tenía que ser alguna clase de crimen… Quiero decir, al menos era una clase de robo.
“Mm…” De pronto, Ruijerd giró su cabeza hacia la entrada.
Eris reaccionó casi exactamente al mismo tiempo. “Alguien viene por nosotros.”
Los animales estaban haciendo tal alboroto que yo personalmente no había escuchado nada. Dejando de lado a Ruijerd, estaba genuinamente impresionado de que Eris se hubiera dado cuenta.
Dicho esto, ¿qué íbamos a hacer? No les tomaría mucho tiempo llegar hasta aquí desde la entrada. ¿Escapar era una opción? No, en realidad no —la única forma de salir era a través de ese pasillo.
“Bien. Vamos a capturarlos, supongo.”
A decir verdad, no consideré la opción de solucionar las cosas hablando. Después de todo, habíamos irrumpido en este lugar como un grupo de ladrones. Parecía ser una escena del crimen, pero existía la posibilidad de que fuera por un propósito legítimo, lo cual nos convertiría a nosotros en los criminales.
Ahora mismo, necesitábamos poner a estas personas en custodia. Si eran sujetos buenos, podríamos convencerlos de mantener esto en secreto, y si eran sujetos malos, podríamos golpearlos hasta que prometieran no hablar.
Después de algunos minutos, yo estaba de pie sobre tres personas —dos hombres, una mujer —quienes estaban inconscientes sobre el suelo en una esquina de la habitación.
Después de esposarlos con esposas que había fabricado usando magia de tierra, lancé algo de agua en sus caras para despertarlos. Uno de los hombres inmediatamente comenzó a gritar y aullar, así que rápidamente le puse como mordaza un trapo que estaba botado cerca.
Los otros dos guardaron silencio, pero también terminé amordazándolos. Lo mejor era ser justo e imparcial con estas cosas.
“… Mm.”
Con todo esto hecho, terminé meditando una cierta pregunta: ¿Exactamente cómo llegamos a esto?
Es decir, habíamos tomado un simple trabajo de rango E que consistía en encontrar un gato perdido. Nada demasiado dramático. Ruijerd dijo que podía encargarse, así que dejé que se hiciera cargo, y terminé siguiéndolo dentro de alguna clase de suburbio. En dicho suburbio, irrumpimos en un edificio con una gran cantidad de animales en su interior. En tal punto nos encontramos tomando de prisioneras a varias personas… lo cual por ningún motivo era lo que vinimos a hacer.
Esto tenía que ser culpa del Dios Humano, ¿cierto? Él obviamente sabía que esto pasaría.
Qué molestia. Debí haber tomado algún otro trabajo.
… Como sea, vamos a darle un buen vistazo a nuestros prisioneros.
Hombre A:
Piel naranja. Múltiples ojos como una mosca, sin nada de blanco. Él era algo asqueroso a la vista. Este era el que había comenzado a chillar como una cigarra cuando lo desperté. Él se veía algo así como un cliente grosero… la clase de sujeto que sería bueno en una pelea de bar.
Estaba bastante seguro de que había visto una imagen de su raza en el diccionario de Roxy, pero no podía recordar bien cómo se llamaba. Su saliva aparentemente era venenosa; recuerdo haberme preguntado si ellos podían besarse.
Hombre B:
Este tenía una cabeza de lagarto, ligeramente diferente en forma y coloración del Cara de Serpiente que nos habíamos encontrado en la entrada principal de la ciudad. Dadas sus características de reptil, era difícil leer su expresión. Pero podía ver inteligencia en sus ojos, y eso me hacía sospechar de él.
Mujer A:
Otro del tipo ojos de insecto. Su cabeza se veía como la de una abeja, pero aún podía darme cuenta de que ella estaba bastante asustada en este momento. Supongo que su cara también estaba en la categoría de asquerosa, pero tenía una buena figura, lo cual básicamente anulaba eso.
Ahora bien. No vamos a lograr ningún progreso si solo nos quedamos mirándonos. Es hora de una pequeña charla… No, no, seamos honestos. Esto va a ser un interrogatorio.
Pero ¿con quién empezar? ¿Quién iba a estar más dispuesto a soltar información? ¿La mujer o uno de los hombres? La mujer definitivamente estaba asustada. Si la amenazaba un poco, existía la posibilidad de que me dijera todo de inmediato.
Por otro lado, las mujeres eran conocidas por mentir. Algunas de ellas eran perfectamente capaces de decirte tonterías ridículas y sin sentido para salirse de los problemas. Bueno, admito que no todas las mujeres eran así, pero mi hermana mayor de seguro lo era. Solía enojarme tanto que tendría problemas para descubrir cuál era la verdad.
Tal vez lo mejor era empezar con uno de los hombres.
¿Qué tal el Hombre A? Él era el más robusto del grupo y tenía una cicatriz en su rostro… Se veía como su mejor luchador. Él también estaba agitado en este momento. Probablemente no era la herramienta más afilada del cobertizo, eso a juzgar por la forma en que estaba gritando, “¿Quién demonios son ustedes?” y, “¡Quítenme estas malditas esposas!” antes de amordazarlo.
¿O el Hombre B? Era difícil leer su rostro, pero él parecía estar observándonos cuidadosamente. Eso significaba que no era estúpido. Y si no era estúpido, él probablemente tenía un par de buenas mentiras preparadas de antemano en caso de que algo como esto sucediera.
Así que decidí interrogar al Hombre A.
Era más fácil manipular a alguien que había perdido la calma. Con un poco de insistencia y provocación, él probablemente metería la pata y me diría todo lo que quería saber. Y vamos, si no funcionaba, siempre podíamos intentarlo con los otros dos.
“Tengo algunas preguntas que quiero que tú respondas.”
Cuando removí la mordaza del Hombre A, él miró furiosamente hacia mí… pero no dijo nada.
“Si nos dices lo que queremos saber, no tendremos la necesidad de ponernos violentos con uste —¿¡Ugh!?”
A la mitad de mi oración, el tipo me pateó. Me había agachado para hablarle, así que el golpe me sacó totalmente de balance. Fui mandado a volar hacia atrás y rodé por el suelo, solo para detenerme cuando la parte posterior de mi cabeza golpeó la pared. Estrellas comenzaron a llenar mi campo de visión.
¡Auch! ¡Maldita sea!
Pero, hablando en serio, ¿qué tan idiota era este sujeto? ¿Por qué patearías a alguien que ya te había capturado? Él ni siquiera debe haber considerado lo que podría pasar si nos hacía enojar.
“¿Eh? O-oye, qué… ¡Detente!”
Esa era la voz de Eris. Salté para ponerme de pie debido al pánico. ¿El Hombre A se había quitado las esposas mientras yo estaba pensando las cosas y de alguna forma había tomado a Eris de rehén antes de que Ruijerd pudiera reaccionar?
“Qué—”
Nop, Eris estaba bien. Aunque no podía decir lo mismo del Hombre A. Ruijerd había atravesado su garganta con su lanza. Eris solo estaba mirando, con sus ojos completamente abiertos de la conmoción.
Ruijerd giró su tridente de lado mientras lo retiraba; la sangre hizo un arco a través del aire y salpicó la pared. La fuerza hizo girar al Hombre A brevemente antes de que cayera boca abajo hacia el suelo. La sangre brotaba de su garganta. Una mancha oscura se abría paso lentamente a través de su espalda, y un charco rojo se extendió debajo de él. El olor a metal era desagradable.
El hombre dejó de moverse después de tener un espasmo final.
Él estaba muerto. Había muerto sin decir una sola palabra. Ruijerd lo había asesinado a sangre fría.
“P-por… ¿Por qué lo mataste?” pregunté, consciente del hecho de que mi voz estaba temblando.
Esta no era la primera vez que había visto morir a una persona. Ghislaine había matado para salvarme a mí y a Eris. Pero esto de alguna forma era diferente. Por alguna razón, estaba temblando. Por alguna razón, estaba profundamente asustado.
¿Por qué? ¿Qué me asustó tanto?
¿El hecho de que un hombre había muerto? Ridículo. Las personas morían todo el tiempo en este mundo, y por las razones más triviales. Estaba muy consciente de eso.
¿Tal vez fue solo porque nunca antes lo había visto pasar tan de cerca y de forma personal? Pero en ese caso, ¿por qué no reaccioné de esta forma cuando Ghislaine mató a esos hombres durante ese incidente del secuestro?
“Porque él pateó a un niño,” dijo Ruijerd, con una voz tranquila e indiferente.
Él había hablado como un hombre respondiendo la pregunta más obvia del mundo.
Ah, es cierto. Ahora lo entiendo. No estoy asustado porque acabo de ver morir a alguien. Estoy asustado… porque Ruijerd mató a ese hombre… sin pensarlo dos veces… solo porque me había pateado.
Estoy asustado de Ruijerd.
Roxy me lo había advertido, ¿no? “… hay muchas diferencias en lo que es comúnmente aceptado en la cultura humana en comparación a la cultura demoniaca, así que podrías no saber qué palabras gatillarán un estallido.” ¿Entonces qué iba a hacer si Ruijerd alguna vez enfocaba su ira en mí? El hombre era fuerte; tan fuerte como Ghislaine, o incluso más fuerte. ¿Era posible para mí derrotarlo con mi magia? Probablemente al menos podría dar pelea. Había trabajado en múltiples estrategias para luchas uno a uno contra especialistas en el combate cercano.
Por alguna razón, muchas de las personas en mi vida caían en esa categoría… incluyendo a Paul, Ghislaine, y Eris. Y Ruijerd probablemente era el más fuerte de ellos. Era difícil para mí decir con confianza que podía derrotarlo. Pero si estuviera luchando para matar desde un comienzo, había muchas cosas que podía intentar.
Pero ¿qué tal si él iba tras Eris? ¿Había forma de que también pudiera protegerla?
No. Para nada.
“¡N-no puedes matar a alguien solo por eso!”
“¿Por qué no? El hombre era malvado.” Ruijerd estaba sorprendido por mi efusiva objeción. Él parecía estar genuina y completamente desconcertado.
“Bueno…” ¿Cómo podía explicar esto? ¿Qué quería de Ruijerd ahora?
En primer lugar, ¿por qué era un problema que él hubiera matado a ese hombre?
A decir verdad, yo no tenía un sentido de la moralidad común. Cuando era un perdedor aislado, había resoplado con desprecio las frases de predicador como “Es malo matar.” Maldición, apenas había sentido algo cuando mis padres murieron. Sabía que las cosas iban a empeorar para mí, pero al mismo tiempo, mi actitud general era la de un Niño de Cristal: “¡Al demonio con esa mierda, imbéciles! ¡Yo me largo!”
No hacía falta decir que, si intentaba darle a Ruijerd un argumento ético arrogante, iba a salir débil y poco convincente.
“Escucha, hay… una muy buena razón… por la que no deberías ir matando personas.”
Bien, estoy bastante conmocionado. Vamos a reconocer eso. Estoy algo aterrado.
Estoy algo aterrado, pero aun así voy a pensar bien esto.
Primero que nada, ¿por qué estaba temblando? Porque estaba asustado. Porque había visto a Ruijerd, quien siempre se veía como un sujeto amable, matar a un hombre sin siquiera pestañear.
Había creído que los Superd eran unas personas pacíficas que simplemente habían sido malinterpretadas. Ese claramente no era el caso. No sabía de su tribu como un todo, pero al menos, Ruijerd era un asesino. Él había estado matando a sus enemigos desde la era de la Guerra de Laplace; este asesinato era solo otro nombre en una lista muy, muy larga. No podía decir con seguridad que él nunca apuntaría su lanza hacia Eris o hacia mí. Yo no era la clase de persona honesta y de buen corazón que podía ganarse el respeto de Ruijerd. Algún día, y de algún modo, probablemente terminaría provocando su lado malo.
Una cosa era si él se enojaba conmigo. Ya que teníamos formas de pensar diferentes, algunas veces nuestras opiniones divergirían —eso era inevitable. Probablemente tendríamos discusiones cada cierto tiempo.
Dicho esto, no estaba planeando pelear a muerte con él. Sin importar cuál fuera la situación, nuestros desacuerdos no podían escalar en violencia. Tenía que hacer que Ruijerd entendiera eso… aquí y ahora, antes de que fuera demasiado tarde.
“Por favor… Ruijerd, escucha con atención.”
El problema era que aún no podía encontrar las palabras adecuadas.
Maldita sea, ¿qué se supone que iba a decir? ¿Cómo podía hacerlo entender? ¿Debería rogarle que al menos no nos matara a nosotros dos?
Ahora solo estás siendo estúpido.
Apenas el otro día había convencido a Ruijerd de que yo era un guerrero, luchando junto a él como un igual. No estaba bajo su protección; yo era su compañero. No podía empezar a rogarle ahora. Un simple ya basta tampoco iba a funcionar. Necesitaba idear algo que realmente lo convenciera, o esto iba a ser completamente inútil.
Piensa. En primer lugar, ¿por qué Ruijerd está contigo? Él quiere que todos sepan que los Superd en realidad no son demonios sedientos de sangre. Y si él va por ahí matando personas, solo iba a hacer que su reputación empeorase.
Eso… sonaba bien. Era la misma razón por la cual le había dicho que evitara peleas con otros aventureros. El público ya tenía una impresión horrible de su gente; sin importar cuántas cosas buenas hiciera para cambiar eso, todo su progreso se iría por el drenaje si las personas veían a Ruijerd cometer un asesinato. Todos regresarían a sus suposiciones originales sobre su raza.
Bueno, era por esto que él no podía matar personas. No queríamos que todos tuvieran la impresión de que los Superd eran una tribu de animales irracionales, ¿cierto?
“Si sigues matando personas, vas a hacer que la reputación de los Superd empeore todavía más.”
“… ¿Incluso si las personas que mato son malvadas?”
“No importa quién. Si matas a cualquiera, eso es un problema.” Ahora estaba hablando de forma deliberada, y escogiendo mis palabras con cuidado.
“Rudeus, no lo entiendo.”
“Cuando un Superd mata a alguien, no es visto de la misma forma que cuando alguien más lo hace. Es el equivalente de ser asesinado por un monstruo.”
Ruijerd frunció un poco el ceño por eso. Supongo que sonaba como si yo estuviera hablando mal de su gente. “… Todavía no lo entiendo. ¿Por qué ese sería el caso?”
“Todos piensan en ti como parte de una tribu de demonios peligrosos. Ellos piensan que ustedes son locos que matan al instante, sin siquiera recibir la más mínima provocación.”
Bueno, esto sonaba duro… pero, por otro lado, realmente era el consenso general. Nuestro objetivo era cambiar eso.
“Es fácil ir diciéndole a las personas que los Superd en realidad no son monstruos. Pero si pruebas que los rumores no son ciertos a través de tus acciones, podrías empezar a cambiar un montón de opiniones.”
“…”
“Por otro lado, lo arruinarás todo si empiezas a matar personas. Todos asumirán que estaban bien acerca de tu raza desde el principio.”
“Esa no es la verdad.”
“Ruijerd, ¿esto de verdad no te dice nada? ¿Alguna vez has ayudado a algunas personas y comenzado a ser amigable con ellas, solo para que de pronto te den la espalda?”
“… Sí me ha pasado.”
En este punto, podía sentir que mi argumento finalmente se estaba formando. “Bueno, este es el asunto. Si no matas a nadie de ahora en adelante…”
“¿Sí?”
“Todos comprenderán que los Superd son personas normales y racionales.”
¿Eso de verdad era cierto? ¿Simplemente contenerse de matar sería suficiente para convencer a las personas de este mundo de que su tribu era razonable?
Este no era el momento de pensar en eso. De cualquier forma, yo no estaba equivocado. Ruijerd obviamente había matado a demasiadas personas. La población general pensaba que los Superd eran asesinos por naturaleza. Pero si él dejaba de matar, teníamos la posibilidad de cambiar sus opiniones.
Era lo suficientemente lógico, ¿no?
“Si te preocupa tu tribu… Ruijerd, no mates a más personas. Ni siquiera a una.”
Normalmente tenías que tomar decisiones sobre estas cosas. Matar comúnmente podía estar mal, pero en ciertas circunstancias, podía ser justificado o incluso necesario. Pero no conocía los estándares por los cuales los residentes de este mundo tomaban esas decisiones, y el criterio personal de Ruijerd probablemente era… extremo. El hombre no te dejaba ningún espacio para el error, y era difícil saber dónde dibujaba él la línea. En ese caso, era más simple y seguro solo prohibirle asesinar por completo.
“¿Qué tal si nadie está observando? Entonces estaría bien, ¿no?”
Tuve que luchar contra una poderosa urgencia de cubrir mi cara con mi mano. ¿Qué era él, un niño de primaria? ¿Este sujeto de verdad había estado vivo por 500 años?
“Puedes pensar que nadie está observando, pero las personas de todas formas ven esas cosas.”
“No hay nadie más en el edificio, te lo aseguro.”
Ah, mierda. Él tiene ese estúpido ojo en su frente. “Ruijerd, había alguien observando.”
“¿Desde dónde?”
Aquí mismo, viejo. “Eris y yo lo vimos todo, ¿no?”
“Mmm…”
“Por favor, no mates a nadie de ahora en adelante. Nosotros tampoco queremos estar asustados de ti.”
“… Muy bien.”
Al final, básicamente había recurrido al enfoque de plegaria con lágrimas en los ojos. Mis palabras no sonaron completamente convincentes, incluso para mí mismo. Aun así, Ruijerd asintió, y eso era todo lo que importaba.
“Gracias, Ruijerd.”
Hice una reverencia hacia él en gratitud, y me di cuenta de que mis manos estaban temblando.
Cálmate. Esta clase de cosa pasa todo el tiempo. Respira profuuundo.
“Huu… haa… huu… haa…” Me estaba costando calmarme. Mi corazón no quería dejar de latir al máximo. Le di un vistazo a Eris, preguntándome cómo estaba manejando todo esto ella; para mi sorpresa, no se veía asustada en lo más mínimo. La mirada en su rostro básicamente decía, “Me sorprendiste un poco con eso, pero supongo que un pedazo de basura como ese merecía morir.”
Bien, quizás ella en realidad no estaba pensando nada así de cruel. Pero ella estaba de pie con su pose típica; brazos cruzados, pies separados, y mentón levantado. Si la chica estaba temblando, estaba haciendo su mejor esfuerzo para no hacerlo notorio.
Y aquí estaba yo, perdiendo la calma a la vista de todos. Hablando de algo patético.
Mis manos finalmente dejaron de temblar. “Muy bien. Regresemos al interrogatorio, ¿quieren?”
Forcé una sonrisa en mi rostro mientras trataba de ignorar el olor a sangre todavía en el aire.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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