Rey Abismal Vita
Capítulo 5: Rey Abismal Vita
“¡Aaaagh…!” Me puse de pie de un salto, jadeando y mirando a mi alrededor. Vi una fogata y un bosque desconocido iluminado por la luz del fuego. La luna y las estrellas brillaban en el cielo; los insectos cantaban a la distancia. Mi corazón latía con fuerza. Mis brazos se sentían pesados y entumecidos, como si hubiese estado apretando mis puños o mi circulación hubiese sido cortada mientras dormía. Mi boca estaba tan seca que mi lengua estaba pegada al interior de mi boca. Se sentía horrible.
“¿Pasa algo?” dijo una voz. Giré mi cuello y vi a una mujer. Ella estaba sobre una rodilla a mi lado, aparentemente con una expresión de preocupación en su rostro. Ella tenía el cabello rubio liso y ojos llenos de confianza —no era un bombón, pero aun así era delgada y linda.
“… Sara.”
“De pronto diste un salto. ¿Una pesadilla?”
“¿Una pesadilla…? Ah, sí. Tal vez.”
Sí sentía que había tenido un mal sueño. Pero no podía recordar el contenido de la pesadilla. Me sentía seguro de que debe haber sido una pesadilla… pero hasta ahí llegaba. Así son los sueños.
“Tienes que descansar, ¿bien? Mañana entraremos al laberinto. Nadie estará feliz si cometes un error por no dormir bien.”
“Lo sé.”
“Tampoco puedo imaginarte metiendo tanto la pata como para que un miembro de grupo termine asesinado,” dijo Sara, riendo. Ella se sentó junto a mí, pegando su hombro al mío. Yo envolví un brazo a su alrededor, y luego ella apoyó su cabeza sobre mi hombro. Ella olía muy bien.
“Estaremos retirándonos cuando esto termine, ¿eh?”
“Sí.” Sara y yo no solo éramos aventureros en un mismo grupo. Éramos pareja y estábamos comprometidos.
Esta exploración de laberinto iba a ser la última para nosotros —estábamos planeando retirarnos como aventureros y casarnos. Ocurrió cuando yo tenía trece años… Mucho había pasado. Yo prácticamente había renunciado a mi vida, y apenas pude seguir adelante. Mi espíritu estaba destrozado. Era un cascarón de mí mismo mientras buscaba a Zenith.
En ese entonces fue cuando me uní al grupo Flecha Afilada. Al principio, creí que ya había tenido suficiente de estar en un grupo y era cortante con Sara y los demás. Pero todos me trataron con amabilidad, especialmente Timothy, su líder, y su segunda al mando, Suzanne. Terminamos trabajando juntos en la misma ciudad por un tiempo. Sara fue la única distante conmigo, hasta que un incidente provocó un cierto cambio.
En resumen, yo salvé su vida y ella se enamoró de mí. Sara era una mujer asertiva, muy reservada en la superficie, pero no trató de ocultar su afecto. Cuando pasé una noche con Sara, yo aún creía que no me gustaba tanto. Me había dado cuenta de las cosas, pero mantuve mi distancia de ella. Creo que fue porque había sido un virgen en mi vida anterior. Tal vez fue por eso que nos enamoramos tan naturalmente. La fricción natural de ella insistiendo y yo alejándome…
Cruzamos esa primera línea muy pronto, pero luego de eso, mientras la conocía mejor y mejor, mis sentimientos por ella crecieron incontrolablemente.
Fue por eso que demoró tanto. Ambos seguimos siendo aventureros bajo las garras de este nuevo amor. Elinalise fue la razón por la que las cosas cambiaron. Ella me dio la noticia de que Zenith estaba con vida, y que Paul, Talhand, y Geese estaban trabajando en rescatarla.
Yo inmediatamente decidí ir a ayudar a Paul. Sara y yo dejamos Flecha Afilada y nos dirigimos hacia el Continente Begaritt. La misión de rescate fue un rotundo éxito, y luego fuimos a casa.
Entonces Zenith me dijo, “Quiero que vivas tu propia vida,” y así Sara y yo seguimos siendo aventureros. Ya habíamos completado cinco laberintos peligrosos como un grupo de rango S. Todo el mundo nos conocía.
“Oye, ¿Rudeus?” me llamó Sara.
“¿Mm?”
Ella sonrió, “Nada,” terminó diciendo.
Yo amaba su sonrisa, por lo que impulsivamente estiré mi mano hacia su trasero. Sara aceptó mi travesura sin oponer resistencia. En el pasado, ella me habría mirado fríamente, pero ahora solo era parte de nuestro afecto físico normal. Nos miramos fijamente a los ojos, con nuestras manos tocando el cuerpo del otro. Algo repentinamente afloró en su rostro. Sara se veía inquieta.
“Una vez que dejemos de ser aventureros, ¿crees que estaremos bien?” preguntó ella.
“¿Quieres hablar de eso ahora? ¿Tienes miedo?”
“Vamos a casarnos y asentarnos —eso significa que también me convertiré en madre, ¿cierto? Cocinar, limpiar, y lavar la ropa… y criar a un hijo… No sé si puedo con todo eso.”
“Eso está bien. Yo estaré ahí para ayudarte. Tú puedes seguir haciendo las cosas para las que eres buena.”
“¿Tú crees que podré?”
“Estoy seguro.”
Sara todavía estaba nerviosa sobre comenzar una familia. Ella siempre había sido una aventurera; no conocía otra forma de vivir. Sus preocupaciones sobre cómo lidiaría con convertirse en una esposa y madre y ser capaz de hacer los quehaceres aparecían una y otra vez. No era como si no entendiera cómo se sentía, pero yo había reencarnado —tenía recuerdos de mi vida anterior. Cuando había muerto, las expectativas culturales de Japón habían comenzado a cambiar hacia esperar que tanto el hombre como la mujer tengan un papel activo en la crianza de los hijos. Yo no sentía que fuera lo correcto dejar que Sara se encargue de todo. Incluso podíamos decidir que ella trabajaría y yo me quedaría en casa como un buen esposo. Incluso cuando le dije eso a Sara, ella no se vio convencida.
“No tiene caso preocuparse por el futuro. Simplemente tenemos que darlo todo en cada momento.”
“Dices eso, pero todo lo que te interesa es la noche después de la boda.”
“Oye, eso no es cierto.”
“Mentiroso. Por cierto, mis ojos están aquí arriba,” dijo Sara, para luego sonreír. Ella estaba jugando, pero su tono era suave.
Bueno, para ser honesto, sí tenía ciertas expectativas para la vida de casado, solo nosotros dos, enamorados, dentro de una casa donde nadie podría molestarnos… Una vez que fuésemos marido y mujer, no importaría si ella se embarazaba. Todas las restricciones estaban fuera de la mesa. Nos esforzaríamos para darme un hijo a mí y un nieto a Paul.
Mientras yo trataba de buscar una buena respuesta, Sara se acercó para susurrar en mi oído. “Pero yo quiero tres hijos.” Luego se puso completamente roja y apartó su mirada. Creo que ella había terminado avergonzándose un poco. Para ella, esa fue una invitación audaz. “¡Um, como sea! Me voy a la cama. ¡Tú vigila!”
“Entendido. Buenas noches.”
“¡Buenas noches!” Ella me golpeó suavemente sobre el hombro, para luego regresar a su propio saco de dormir. Consciente de que estaba sonriendo, yo lancé otro tronco sobre la crepitante fogata… entonces, sobresaltado, me di cuenta de que otro miembro de grupo que debería haber estado durmiendo estaba observándome desde su lugar.
“Hola,” dijo él, sentándose lentamente. Su cabello largo y castaño claro estaba atado a la altura de su cuello. Él me saludó lánguidamente. Era Paul.
¿Cómo? ¿Qué está haciendo aquí Paul? Él debería estar muerto…
No, no estaba muerto. No podía darlo por muerto tan fácilmente. Después de rescatar a Zenith del laberinto de la teletransportación, él se había mudado al Reino de Asura junto a ella, y estaban esforzándose para reconstruir Fittoa. Ellos me habían despedido alegremente cuando decidí convertirme en un aventurero. Sin embargo, cuando esta exploración de laberinto fue mencionada, Paul intervino, diciendo, “¿Unos niños como ustedes solos? No podría dormir de la preocupación.”
Sí, así había sido. Definitivamente.
“Papá, es desagradable espiar a las personas.”
“¿Espiar? ¿De qué está hablando ese adormecido cerebro tuyo?”
“Ah, vamos…”
“En fin, ustedes dos sí que tienen algo bueno. ¿Vas a casarte con ella?”
“Ese es el plan. Papá, tú estuviste ahí cuando la presenté, ¿no?”
“Nop, no estaba ahí.” Él definitivamente había estado ahí. Qué extraño. Tal vez yo todavía estaba medio dormido.
“Más importante,” continuó él, “¿no estás olvidando algo?”
“¿Qué cosa?”
“¿Por qué habías renunciado a tu vida antes de conocer a Sara?”
“¿Por qué? Bueno, porque…” Esperen, ¿por qué había sido?
Es cierto, Ruijerd me había escoltado hasta Fittoa, y más adelante yo había despertado y no había nadie ahí… ¿Eh? Pero Ruijerd—
Paul se burló. “¿Ni siquiera puedes recordar algo tan simple como eso? Y dices que vas a casarte.”
Las burlas de Paul estaban comenzando a sacarme de quicio, así que me puse de pie y caminé hacia él. “¿Cuál es tu problema ahora? ¿Viniste con nosotros solo para decir eso?”
“Oye, no lo estoy diciendo porque disfrute esto.”
“¿Entonces qué—?” comencé a decir, agarrando a Paul de la parte frontal de su manto. Pero entonces lo vi.

“¿No es evidente?” preguntó él.
A Paul le faltaba la parte inferior.
“¡Aaagh…!” Me levanté de un salto. Mientras mis ojos se abrían, ellos fueron recibidos por la vista de una habitación desconocida. Vi una manta suave cubriendo mis propias piernas, luego la puerta hacia la habitación y una ventana entreabierta que permitía el paso de una brisa gentil. Detrás de mí, había una almohada de semillas de Treant y una figura tallada sobre el velador a un costado de la cama.
Esta era una cama familiar. Yo estaba en mi casa en la Ciudad Mágica de Sharia. Estaba jadeando. Tenía la sensación de que había tenido un sueño extraño.
“¿Qué fue…?” No podía recordar sobre qué había sido el sueño. Solo que debe haber sido una pesadilla, o yo no habría despertado de un salto. Los sueños son así.
“Mmm… ¡mm!” Salí de la cama y me estiré. Era otro día hermoso. Pronto terminaría el verano, y este daría paso al otoño. Lo esperaba con ansias.
Mientras bajaba las escaleras, dos niños pasaron corriendo a mi lado. Ellos tenían cabello castaño y orejas de bestia.
“Tengan cuidado o se caerán,” les dije.
“Bieeen.” Ellos corrieron dentro de su habitación y yo seguí bajando hacia el primer piso. Atravesé el pasillo hacia la cocina. Ahí había una mujer, preparando el desayuno. Sus curvas voluptuosas estaban apretadas dentro de su ropa simple, pero no podían contenerla. Su trasero era visible desde el fondo de su falda, junto con una cola. Mientras entraba en la habitación, sus orejas puntiagudas se retorcieron y ella se dio la vuelta.
“Buenos días, Linia,” dije.
“Buenos días,” dijo Linia. Ella sonaba un poco cortante. Sentí una punzada de esa vaga inquietud que aparece después de un sueño desagradable. Continué y envolví mis brazos a su alrededor.
“Ah, Linia,” dije.
“¿¡Miau!?”
Linia era mi esposa. ¿Cómo habíamos terminado casados? Es cierto, ahora que lo pienso, fue cuando éramos estudiantes. Yo estaba preocupado sobre mi DE y probando de todo para curar a mi pequeño. En ese entonces fue cuando conocí a Linia y Pursena. Ellas eran jóvenes y estaban llenas de una energía salvaje. Peleamos y luego yo las amarré y quité sus ropas, pero incluso entonces, mi DE persistió.
Pasó un año, luego otro, y con cada encuentro en clases y en la cafetería, fuimos acercándonos cada vez más. Eventualmente, ellas se volvieron claramente atractivas. Mi pequeño comenzó, lenta pero decididamente, a responder.
Era el otoño de su séptimo año en la universidad cuando yo me recuperé completamente. Ellas dos estaban en celo, y habían irrumpido en mi habitación, incapaces de seguir conteniéndose. Eso me tomó por sorpresa. Vaya noche.
Linia y Pursena lucharon en el día de su graduación, finalizando con la victoria de Pursena. Pursena regresó al Gran Bosque, y Linia vino a vivir conmigo. Desde entonces, habíamos estado haciendo un bebé cada otoño.
“¡Hiiiii!”
“¡Au!” Después de envolver mis brazos alrededor de Linia, yo había comenzado a apretar sus pechos, pero ella agarró mi mano.
“¡Solo cuando estoy en celo! ¡Esa es la regla, no lo olvides, miau!”
“Vamos, es solo un abrazo…”
“No se detendrá solo con un abrazo, no contigo. ¡Una esposa no es la esclava sexual de su esposo, miau!”
“No estoy tratando de convertirte en una…” suspiré y me senté a la mesa. Linia siempre actuaba así. De acuerdo a una regla de la gente bestia, yo solo tenía permitido hacerlo con ella cuando Linia estaba en celo. Cuando eso ocurría, ella venía directamente hacia mí. Cuando Linia estaba en celo, su urgencia de sexo era más que suficiente como para satisfacer mi deseo sexual. ¿Y esos bebés? No podían ser más lindos.
Ese no era el problema. Un poco más de caricias de seguro no harían daño. Así se demostraba un poco de amor, ¿no?
“¡El desayuno está listo, miau!” gritó Linia, golpeando una olla vacía.
“¡Bieeen!” Los niños bajaron corriendo las escaleras. No solo los dos de antes —había doce de ellos. Las mujeres bestia tenían dos o tres hijos con cada embarazo, así que estábamos llenos de ellos hasta el techo. Ahora casi cada habitación de la casa tenía a un niño en ella.
“¡Come y ve a trabajar, miau! ¡Tus alumnos están esperando, miau!” me fastidió Linia.
“Entiendo, entiendo.” Empecé a comer mi desayuno. Ella era una gran cocinera. Cuando nos casamos, todo lo que Linia podía hacer era asar carne, cocinar pescado, y hervir vegetales, pero durante el último par de años ella había aprendido toda clase de platillos de Sharia. El sabor era un poco insípido, pero ella era de una raza diferente con gustos diferentes. No podía evitarse.
“Gracias,” dije cuando terminé.
“De nada.”
Me puse mi túnica y me fui a trabajar. Yo me había unido al Gremio de Magos justo después de mi graduación y ahora era un profesor en la Universidad de Magia. Daba clases sobre magia sin encantamientos. Era un estilo extremadamente práctico, así que mi curso era muy popular. Si demostraba que mis enseñanzas del método de conjuración silenciosa funcionaban y mis estudiantes lo hacían bien, yo bien podía esperar obtener el cargo de subdirector o director en el futuro.
“Me voy,” dije.
“Ten un buen día en el trabajo, miau.” Y así, me dirigí hacia la puerta principal. ¡Otro día trabajando duro para mi esposa y mis hijos!
“¿Eh?” La puerta hacia la sala de estar estaba entreabierta. Sentí alguien en su interior. Alguien que conocía tan bien que dolía. Abrí la puerta como si alguien me hubiese llamado y vi a un hombre. Él estaba sentado en el sillón, dándome la espalda y con un brazo alrededor de la parte posterior del sillón. Su cabello castaño claro estaba atado a la altura de su cuello.
“¿Eh?”
Él se dio la vuelta. “Hola.” Era Paul. ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿No estaba muerto? Entonces lo recordé: él no estaba muerto. Él se había rendido con llegar al fondo del Laberinto de la Teletransportación y había regresado a casa. Más tarde habíamos venido a la Ciudad Mágica de Sharia, donde él tenía una casa cerca.
Sí, así había sido. Ahora Lilia y Norn también estaban viviendo en la casa de Paul. Él me había culpado por no ir a ayudarlo, pero ahora nos llevábamos bien.
Esa era la historia. Definitivamente.
“Tienes una esposa encantadora.”
“¿Una esposa encantadora?” repetí. “No es como si esta fuera la primera vez que la ves.”
“Nop, es la primera,” dijo Paul, sonriendo ampliamente y sacudiendo su cabeza. “¿Eres feliz así?”
“¿Qué? ¿Qué estás tratando de decir?”
“Nada en particular. Solo pregunto si no sientes que falta algo.”
“No me falta nada.” Linia era una buena esposa. Seguro, el hecho de que solo me permitiera tocarla dentro de un periodo de tiempo fijo cada año no era ideal… pero no era lo suficientemente malo como para quejarme. Ella estaría en celo en cualquier momento, y entonces nos ahogaríamos en el momento. Linia me daría más amor de lo que mi cuerpo podía soportar. Después ella quedaría embarazada de otros dos o tres hijos. Mis instintos masculinos estaban más que satisfechos. Hubo ocasiones en las que quise más, pero cuando considerabas que lo estábamos dejando para una sola gran ocasión, eso no importaba mucho. Además, mi trabajo iba muy bien. Yo era un profesor popular en la universidad. Mis clases eran consideradas de las mejores de la escuela. Mis estudiantes me amaban y yo era un profesor respetado. Era realmente exitoso y el futuro se veía brillante.
“¿Sí? No falta nada, ¿eh? Bueno, eso es un alivio.”
“Así es.”
“Pero ¿no estás olvidando algo?” preguntó Paul. Su voz era gentil, como si estuviese regañando a un niño estúpido, pero sonaba más como una acusación. “Por ejemplo, ¿qué hay de ese trabajo tuyo? ¿A quién imitaste para hacer que todos esos estudiantes y profesores te quieran tanto?”
“Bueno…” ¿A quién fue?
Creí haber visto algo azul pasar frente a mí y sacudí mi cabeza para apartarlo. Pero la discordia dentro de mi mente solo se intensificó.
“Alguien te enseñó, ¿cierto?” me presionó él. “A ser exitoso en el mundo.”
“¿¡Cuál es tu problema!? ¡Solo di lo que quieras decir!” Me dirigí hacia el sillón, dejando que mi ira se me subiera a la cabeza. Le di la vuelta para quedar de frente a Paul, agarrando el frente de su ropa. Entonces… me congelé.
“Muy bien, lo diré,” dijo Paul
“Yo ya estoy muerto.”
A Paul le faltaba la parte inferior.
“¡Aaagh…!” Salí de la cama de un salto, jadeando. Mi garganta estaba seca, y mi espalda empapada en sudor. Fue un sueño horrible. Había tenido un sueño increíble. Eso fue… ¿Qué fue eso…?
“Esa sí que fue una pesadilla horrible…” murmuré.
“¿Hay algún problema?”
“Solo tuve un sueño extraño. Cuando estábamos en la Universidad de Magia… Linia, la mujer bestia, estaba ahí, ¿cierto? En mi sueño, nosotros estábamos casados e incluso teníamos hijos. Yo era un profesor que enseñaba a niños la conjuración silenciosa.”
“¿Eso fue una pesadilla?”
¿Fue una pesadilla? Ahora que ella lo dice, tal vez no había sido una pesadilla. Linia y yo pasábamos un corto periodo de tiempo inmersos haciendo bebés apasionadamente, para luego el resto del tiempo cuidar a los niños, mientras yo enseñaba magia a mis alumnos. Era una vida modesta, pero una buena.
Aun así—
“Sí, tienes razón,” dije, observando a mi esposa bajarse de nuestra cama con dosel con ojos somnolientos.
Ella era una diosa de la belleza. Tenía la estatura perfecta, no demasiado alta ni demasiado baja. Sus pechos eran del tamaño perfecto, ni demasiado grandes ni demasiado pequeños. Su trasero era más bien pequeño, pero encajaba perfectamente con su altura y sus pechos. Ella era en general delgada, ni flaca ni gorda. El resultado no era promedio, sino extraordinario. Su cuerpo era la definición de bien proporcionado. Lo único fuera de lugar por el momento era su cabeza. Su cabello rubio, usualmente peinado y hermoso, era un desastre. No hacía nada para reducir sus encantos. Su cabello rebelde le daba el encanto de una mujer adulta. En pocas palabras, ella era sensual. Saber que su cabello estaba así debido a lo que habíamos hecho anoche lo hacía treinta por ciento más sensual.
“Me he casado con una mujer maravillosa y estoy en una posición en donde puedo tener todo lo que pueda querer. No podría soportar ser un profesor en una ciudad en medio de la nada.”
“Jeje. ¿De casualidad me estás halagando? Buen trabajo,” dijo mi esposa, Ariel Anemoi Asura.
“Tal vez anhelas esa clase de vida,” continuó ella. “Últimamente ha habido muchos asuntos urgentes del gobierno, ¿no? La vida de la familia real ciertamente no es una fácil. En nuestros trabajos, incluso las cosas más pequeñas traen grandes responsabilidades —pero no hay garantías de que nuestra felicidad será suficiente para hacer que esa responsabilidad valga la pena. Una persona solo puede experimentar una cierta cantidad de felicidad.”
“¿Tú crees?”
“Imagino que, en tu pueblo, trabajando como un profesor, rodeado de tus hijos, el balance entre la felicidad y la responsabilidad era muy diferente al de una vida como realeza… Tal vez, en vez de una mujer como yo, una chica como Linia es más de tu gusto.”
Eso era ridículo. Ariel era la mujer definitiva. Perfecta. Ella corregía sutilmente mis fallos e incluso me daba crédito en público. Ella no mencionó lo que hice con otras mujeres y me permitió mantener concubinas. Además de eso, era buena en su trabajo. Todos confiaban en ella. Ariel era la líder ideal, un ídolo de su gente.
Excepto que tal vez ella sí tenía algunas falencias. Ariel era argumentativa, y valoraba la lógica muy por sobre sus emociones. Además, sus manías eran un poco únicas. Anoche… No, no ahondemos en eso. Eso no podía ser llamado una falencia —al menos no por mí.
“Lo siento. ¿Acaso hablé de más?” preguntó ella.
“No, solo estaba pensando en que en realidad podrías tener razón.”
“Por favor, dime si necesitas un descanso. El reino está más estable estos días, así que puedo darte un poco de tiempo. Podrías hacer un viaje… Incluso llevar a una de tus concubinas.”
“Si tuviese algo de tiempo libre, querría pasar todo el día contigo en mis brazos.”
“Ah, pero qué dices…” dijo ella. “Siempre bromeando.”
“Lo digo en serio.”
¿Cuánto tiempo había pasado desde que Ariel y yo nos acostamos por primera vez? Al principio, yo había tomado un montón de concubinas y abrazado el libertinaje, pero estos días, eso estaba perdiendo brillo. Ella era la única que necesitaba. Si me preguntaban qué era lo que me hacía más feliz en la vida, tendría que ser que podía hacer lo que quisiera en la cama con Ariel Anemoi Asura.
“Muy bien, dejemos apartado un día para eso en un futuro cercano,” dijo Ariel, riendo cálidamente mientras su sirvienta personal la vestía. Yo también me puse de pie y estiré mis brazos. Una segunda sirvienta personal inmediatamente corrió a mi lado. Observando a las dos dividiendo eficientemente la tarea de vestirnos, de verdad me sentía importante.
Sentía una punzada de nostalgia por mi tiempo en la Universidad de Magia. Había entrado en la universidad, para luego conocer a Ariel. A pesar de perder en una lucha por el poder y ser desterrada de su reino, ella seguía decidida y reuniendo aliados. Ella trató de reclutarme, al único mago en la Universidad de Magia que podía usar magia sin encantamientos. Incluso entonces, Ariel era preciosa y carismática. Yo era frío con ella, en parte porque eso fue justo cuando estaba sufriendo DE. Cuando ella me curó fue que las cosas cambiaron. Su método fue un poco brusco. Ariel usó un afrodisiaco para forzarme a excitarme e ir tras ella. En ese entonces, yo no me había dado cuenta de que todo fue su plan. Pensando que había hecho algo horrible, yo me convertí en su aliado a causa de la culpa y como una forma de expiación.
Yo era como un guardaespaldas especialmente fuerte. No se me daba ningún privilegio especial; yo solo estaba ahí para proteger a Ariel. Por supuesto, lo que empezó a cambiar eso fue el tiempo que pasé cerca de ella. Ariel siempre se esforzaba por desempeñar su papel como parte de la realeza. Pero, en ocasiones, ella me permitía verla como la joven vulnerable que era. Yo me enamoré de ella poco a poco. No negaré que tuve pensamientos impuros desde el principio, pero no era solamente por su cuerpo —también me enamoré de su alma.
Mi compañero guardaespaldas Luke y yo discutíamos repetidamente. Creo que él tenía sus propios sentimientos por Ariel.
Luke murió en la guerra en el Reino de Asura, mientras Ariel y yo sobrevivimos. Yo al fin confesé mis sentimientos por Ariel… y obtuve todo lo que quería. Tenía a la mejor mujer del mundo y al país más grande del mundo. Me convertí en rey del Reino de Asura. Rudeus Anemoi Asura, Rey de Asura. Ese era yo.
En la realidad, yo solo era una extensión de Ariel —su marioneta. Ella dijo que solo lo hizo de esta forma porque las cosas eran mucho más fáciles de lo que serían si ella tomaba el poder como reina. Yo era originario de un linaje de muy alto rango en el Reino de Asura, así que nadie lo objetó. Ahí afuera, las personas me llamaban Rudeus, el Rey Mago. ¿Tal vez pueda obtener un incremento de poder de la nada y ganar algunos calificativos más? ¿Convertirme en Rudeus, el Súper Mega Rey Mago?
Lo admito, no estaba totalmente seguro de si Ariel me amaba o no. No podía sacudirme la sensación de que ella solo me estaba usando por mi poder y posición. Después de todo, ella solo se había casado conmigo para facilitar el gobierno de la nación. Mi preocupación sobre eso era parte de la razón por la que yo había tomado un número tan grande de concubinas.
Recientemente, yo había comenzado a pensar que no importaba cuáles eran los verdaderos sentimientos de Ariel. Desde que nos casamos, Ariel había insistido decididamente que me amaba. Ella hacía un muy buen trabajo. Se esforzaba mucho. Era posible que fuera amor falso, pero era suficiente para satisfacerme. ¡Tal vez estaba siendo engañado, pero qué engaño tan placentero!
Por otro lado, si yo me convertía más bien en una molestia en vez de un activo, Ariel probablemente me daría la espalda. Si eso ocurría o no, dependía de cuánto me esforzara. Sabía que lo mejor era esforzarme.
“Muy bien, ¿nos vamos?” dijo Ariel. “El día de hoy tenemos que completar una montaña de asuntos gubernamentales.”
“Sí.” Ariel y yo salimos juntos de la habitación. Los dos caballeros protegiendo la puerta bajaron sus cabezas hacia nosotros. De hecho, no fueron solo los guardias. Todos quienes nos encontrábamos a través del pasillo se detuvieron y bajaron sus cabezas.
Esto era poder. Si le decía a alguno de ellos que no me gustaba cómo había bajado su cabeza, ellos inmediatamente se postrarían, tan blancos como un papel. Si les ordenaba que lamieran mis zapatos, ellos podrían hacerlo. Por supuesto, yo no haría nada parecido, pero se sentía genial estar en una posición donde podía.
El primer trabajo del día era un problema que había surgido durante la noche. Nadie había ido a despertarnos, así que probablemente no era urgente. Nos tomaríamos tranquilamente dos horas para resolverlo, para luego encontrarnos con el capitán de la orden de caballeros antes del almuerzo. Después de comer, teníamos audiencias con nobles que tenían citas. En la tarde, tal vez revisaría algunas peticiones. Sería genial si también pudiera planear unas vacaciones. Quería tener un bebé con Ariel pronto, y disfrutaba mi papel como semental.
“¡Su Majestad!” Justo en ese momento, el capitán de los caballeros vino corriendo hacia nosotros. Él se arrodilló ante mí, para luego declarar, “¡El caballero que fue a asesinar monstruos en el Bosque Oriental regresó al borde de la muerte! ¡Antes de morir, él desea hablar directamente con usted, Su Majestad!”
“¿¡Qué!?” Monstruos en el Bosque Oriental… ¿Eso había ocurrido?
“No recibimos ese reporte,” destacó Ariel.
Cierto, ella tiene razón.
“¡Este caballero está muriendo por el bien de Su Majestad! ¡Se lo ruego, permanezca junto a él en sus horas finales!”
“No necesitas ir, cariño,” dijo Ariel, indiferente. Aunque no era como si yo tuviese cosas más importantes que hacer.
“No, iré a verlo.” El último deseo de un caballero que había luchado por su país. Lo menos que podía hacer era escucharlo. Recordar su nombre.
Con eso en mente, yo me apresuré hacia la cámara de audiencias. Ariel se veía molesta, pero lo dejó atrás rápidamente y me siguió.
Nuestros súbditos estaban reunidos en la cámara de audiencias. El Duque Notos, el Duque Boreas, el Duque Euros, el Duque Zepeuro, y varios más —las personas más importantes dentro de la nobleza de Asura.
Todos estaban de pie alrededor de un hombre esperando sobre una alfombra de terciopelo roja. Él yacía sobre una camilla, cubierto de una manta. Conocía su rostro.
“¿Eh…?” Era Paul. ¿Qué estaba haciendo aquí Paul?
Ah, es cierto. Cuando Paul escuchó que yo me había convertido en rey, él vino directamente aquí para ponerse a mi servicio. A pesar de no llevarse bien con la familia Notos, él incluso se arrodilló ante ellos. Como un caballero, él había jurado protegerme.
“Hola, Rudy,” dijo Paul. Él levantó casualmente una mano, como si ni siquiera estuviese herido.
“Papá…” dije. “Escuché del capitán que expulsaste a los monstruos…”
“¿Monstruos? ¿De qué hablas?”
“¿Eh?”
Viendo mi confusión, Paul suspiró pacientemente. “No estoy aquí por eso,” dijo él.
“¡Te estoy diciendo que me digas—!” Terminé jadeando cuando Paul quitó la manta cubriéndolo. No tenía piernas.
Él habló tranquilamente a pesar de la herida sangrienta y fatal. “Vamos a continuar donde lo dejamos,” dijo él.
“¡Aaah!” Abrí mis ojos. Había tenido un mal sueño. Una pesadilla. Sentía que no había tenido más que pesadillas estos últimos días.
“¿Amor? ¿Qué sucede?” dijo la mujer a mi lado, limpiando el sudor de mi frente con su mano. Ella tenía curvas voluptuosas y una sonrisa preciosa. Era mi esposa, Aisha.
Ella y yo habíamos… um, ¿cómo terminamos casados?
¡Ah, es cierto! Bueno, estábamos en el baño, y yo no pude contenerme. Ella siempre me estaba coqueteando, y cada año su cuerpo se volvía más… Pero esperen, ¿qué?
“Oye, ¿hay algún problema?” preguntó ella. “Ah, ahora que estamos casados, ¿debería seguir llamándote hermano? Supongo que ya es demasiado tarde para detenerse ahora. Eres un verdadero pervertido, Onii-sama.”
No respondí. Paul estaba ahí detrás de Aisha. Él estaba sentado sobre una silla, y no tenía piernas. Nos observaba con una sonrisa petulante.
“No tiene caso. Ya estoy un paso por delante,” susurró él. “Ya lo descubriste, ¿cierto?”
¿Lo había descubierto? Ah. Bueno, sí. Había comenzado a descubrirlo. La razón detrás de esta seguidilla de pesadillas. Esta sensación de que algo estaba mal. Había despertado una y otra vez, y cada vez había sido un sueño.
Esto también era un sueño.
“¿Al fin te diste cuenta? Todo es a causa del Rey Abismal Vita. Esta farsa se acabó.”
¿Rey Abismal? Es cierto. El Rey Abismal Vita. Ahora lo recuerdo.
Repentinamente, yo estaba de vuelta en mi habitación —mi estudio dentro de una gran casa en la Ciudad Mágica de Sharia. Mi escritorio estaba repleto de diarios y documentos sobre magia, y sobre el estante había una tableta de piedra grabada con un círculo mágico y una figura a medio terminar.
Yo estaba de pie en medio de la habitación, mientras Paul estaba sentado en la silla del estudio. No podía verlo debido a que estaba sentado, pero probablemente no tenía piernas.
Después de todo, Paul estaba muerto. La Hidra Manatite se había llevado sus piernas en las profundidades del Laberinto de la Teletransportación en el Continente Begaritt, y él había muerto. Debido a mi error.
“… ¿Tú eres el Rey Abismal Vita?” pregunté.
Paul puso los ojos en blanco ante mi pregunta. “Por supuesto que no,” dijo él. “Si fuera el Rey Abismal Vita, ¿crees que te habría despertado de tu sueño?”
“Ah, sí…” Él tenía razón en eso.
“El Rey Abismal Vita está arrinconado,” me dijo él.
“Bueno, entiendo, pero ¿qué eres tú?”
“Oye. ¿Acaso olvidaste el rostro de tu viejo?”
“Bueno, ha pasado mucho tiempo desde tu muerte.”
“Cielos, eso sí que es frío. Es mejor que no lo hayas olvidado,” dijo Paul, para luego sonreír. Esa sonrisa era exactamente como la que mostraría el Paul que recordaba. El solo verlo me provocaba un nudo en mi garganta. Aw, mierda, creo que voy a llorar.
La expresión de Paul inmediatamente se volvió seria, y miró hacia la puerta detrás de mí. “He seguido al Rey Abismal Vita hasta aquí. Hay algo que se siente fuera de lugar en esta casa. Encuéntralo y destrúyelo. Ese es el núcleo de Vita.”
“¡Entendido!”
No sabía quién era este Paul, pero no era mi enemigo. Al menos eso creía, a pesar de no tener ninguna base ni evidencia. Este podría ser el plan del Rey Abismal Vita, pero si no fuera por Paul, yo habría estado atrapado dentro de sueños felices por siempre. Salí del estudio hacia un pasillo familiar, totalmente decidido. Esta era mi casa en la Ciudad Mágica de Sharia. La había comprado cuando me casé con Sylphie. La mansión donde había encontrado una muñeca extraña mientras la exploraba junto a Zanoba y Cliff.
Más adelante traje a mis hermanas menores a vivir conmigo, me casé con Roxy, y me casé con Eris. La casa de mis sueños, donde vivía con mis tres esposas. Sabía que era real. Mi mente todavía estaba confusa, pero podía aferrarme a esos hechos.
Caminé a través del pasillo y entré en la sala de estar, donde Lilia estaba limpiando.
“Rudeus-sama,” dijo ella, limpiando con un trapo una mesa al lado de la chimenea. “¿Hay algún problema?”
“… No. Lo siento, siempre te estoy dejando la limpieza y todas esas cosas.”
Lilia por un momento miró hacia mí con sorpresa, pero luego sonrió maliciosamente. “Ahora que lo menciona, Rudeus-sama, usted al menos podría limpiar su estudio. No sé si está bien que yo toque todas las cosas dentro de esa habitación.”
“Jaja, me encargaré de eso.” Nada se sentía fuera de lugar aquí. Lilia sonaba como ella misma. Ella no hablaba en serio sobre querer que yo limpiara. Bromear era su forma de mostrar afecto. Incluso si Lilia no supiera lo que tenía permitido tocar, Aisha sí.
“Por cierto, ¿dónde están todos?”
“Norn-sama está en la escuela, y Aisha está trabajando en el Grupo de Mercenarios.”
No había nada extraño en eso. Ella no mencionó a mis tres esposas porque, en este mundo, Sylphie, Roxy y Eris no existían. Por alguna razón, me sentía seguro de que era esa clase de mundo. Así que nada se sentía extraño. Tal vez era una contradicción, pero no se sentía extraño. No era a Lilia a quien estaba buscando.
“Bueno, gracias,” dije, para luego salir de la sala de estar. Fui hacia la puerta principal, pero tampoco sentí algo fuera de lugar ahí. Solo faltaba el abrigo de Roxy y la espada de entrenamiento de Eris, pero Roxy y Eris no existían. Eso era normal.
Hmm. Saber qué es lo extraño es complicado.
Al final, era algo muy subjetivo —no encontrarías la sensación de que algo estaba mal ahí encima de una mesa. Yo estaba buscando cuidadosamente, pero no era muy bueno en estos juegos de buscar las diferencias. No pude encontrar una respuesta cuando Sylphie fue a la peluquería, y luego regresó a casa diciendo, “Rudy, ¿no ves algo diferente en mí el día de hoy?” Por cierto, Sylphie no decía esa clase de cosas muy a menudo.
En fin, parecía ser que tendría que concentrarme y tomar notas para descubrir las intenciones de mis adversarios y lo que se sentía fuera de lugar aquí.
Fui hacia el comedor. Y no pude evitar jadear.
Lo había encontrado. Lo que se sentía fuera de lugar.
“No es justo…”
Ahora que lo pienso, todos los sueños habían sido una manifestación de lo que supongo llamarías fantasías mías, deseos que habían atravesado mi mente.
El mundo donde nunca tuve DE y las cosas salieron bien con Sara. El mundo donde Linia curó mi DE y nos casamos. El mundo donde la angelical belleza Ariel y yo nos enamoramos, para luego convertirme en rey. El mundo donde pasaron cosas entre Aisha y yo.
Nunca había fantaseado explícitamente sobre el último, pero no podía negar que podría tener cierto atractivo subconsciente. Aisha era mi hermana menor, así que no me excitaba con ella, pero eso no quería decir que no era objetivamente atractiva. En otras circunstancias, yo podría haber estado interesado.
El punto era que todos habían sido mundos hechos para mí. Nada se había sentido extraño. En cada mundo, yo ni siquiera había sentido algo extraño hasta que había terminado frente a una contradicción evidente.
Esta casa era diferente. Paul estuvo aquí desde el comienzo, y yo tenía mis recuerdos. Así fue como lo supe en el momento que la vi.
“Ah, Rudy, estás en casa. Hoy regresaste temprano,” dijo Zenith mientras preparaba la comida. Sobre la mesa había manteles individuales para toda la familia, con platos y vasos en igual número. No respondí. “¿Qué sucede? Te ves preocupado… ¡Ah! Es cierto. Llegaste a casa temprano, así que es el momento perfecto. Lo que sucede es… ¡Ta-ran!”
Ella se veía bien. Era un poco mayor que la Zenith que recordaba, pero aparte de eso, era la misma madre alegre de cuando vivíamos en Fittoa.

“¡Ya eres todo un adulto, Rudy, pero no he escuchado nada sobre romance! ¡Así que salí y te encontré pareja!” declaró Zenith, mostrándome una pintura de una mujer —la clásica foto para los emparejamientos. Yo conocía a la mujer de la pintura. Estaba bastante seguro de que ella trabajaba en el Gremio de Magos, y que era la cuarta hija de una familia noble de Ranoa. Ella tenía más talento para la magia que sus hermanas, así que se había matriculado en la Universidad de Magia, pero mientras estaba ahí, su familia cayó en la ruina. Incapaz de regresar a casa, ella se había unido al Gremio de Magos.
“Ella está en el mismo gremio que tú. Cuando dije que te estaba buscando una esposa, Rudy, ella se veía emocionada. No me parece que vayas a estar feliz con un matrimonio arreglado. Bueno, creí que eso era un asunto de gustos, así que le hablé, y ella no parecía oponerse completamente…”
Ella sonaba realmente feliz.
Si Zenith no hubiese terminado así en el Laberinto de la Teletransportación, si yo no me hubiese casado con Sylphie o Roxy, si yo no hubiese tenido ningún otro romance —apuesto a que Zenith habría comenzado a meterse en mi vida amorosa. Si aceptaba, ella estaría tan feliz como una niña haciendo que sus muñecas se besen y arreglando todo rápidamente. Si Sylphie hubiese vivido cerca, ella podría haber hecho todo lo posible para que Sylphie y yo termináramos juntos.
“¿Qué opinas, Rudy? ¿No es linda? ¿Te encontrarás con ella?”
“Bueno,” dije.
“Genial. ¡Muy bien, entonces arreglaré todo!” Ella suspiró. “Me preocupas, ¿sabes? ¡Y Aisha va por el mismo camino! Ninguno de ustedes tiene intuición para esta clase de cosa. Norn es la única con algo de suerte en estas cosas.”
“Sí, eso es cierto.”
“Creí que, como hijo de Paul, tú serías insaciable… ¡Es porque eres demasiado cauteloso cerca de las chicas!” dijo Zenith, para luego regresar a arreglar la mesa.
“También soy tu hijo, Mamá…”
Yo estaba ahí de pie, con mi poder mágico concentrado en mi dedo mientras lo apuntaba hacia Zenith. Mi mano estaba temblando y las lágrimas amenazaban con derramarse sobre mis mejillas. No podía hacerlo. Zenith se fue hacia la cocina.
Pasaron algunos días. Paul estuvo dentro del estudio todo el tiempo, sin sus piernas. Él me dijo, “¿Has encontrado lo que está mal? Entonces apresúrate y destrúyelo,” en un tono tal como el que había usado cuando estaba con vida. Cuando le dije que Zenith era la fuente de lo incorrecto, él no dijo nada más.
En este mundo, yo era un mago que pertenecía al Gremio de Magos. Igual que cuando estaba con Linia. La única diferencia era que Zenith había sido rescatada sana y salva. Paul estaba muerto.
Habíamos comprado la casa cuando Norn y las demás llegaron a la Ciudad Mágica de Sharia. Supuestamente iba a ser un hogar para todos cuando Paul regresara. Yo iba a trabajar al Gremio de Magos, para luego regresar a casa en la noche a cenar con mi madre y hermanas.
Si, en mi vida anterior, yo hubiese logrado escapar de mi aislamiento y encontrado un trabajo, mi vida podría haber terminado de una forma similar. Así es como me hacía sentir el tiempo que pasaba aquí.
Mi futura prometida también era prometedora. Nuestro encuentro había salido sin problemas. Tal vez fue porque habíamos trabajado juntos y sabíamos bastante del otro, ya que los preparativos avanzaron rápidamente. Ella me había conocido desde sus días en la Universidad de Magia y me había tenido cariño desde entonces.
Yo no recordaba esto, pero aparentemente ella había estado rodeada de sujetos deshonestos una vez. Yo había ido en su rescate.
Ella resultó ser tranquila y sencilla, pero era inteligente, sensible, y observadora. Tal vez carecía un poco del atractivo necesario para una potencial pareja romántica, pero era perfectamente adecuada para una esposa potencial. Después de que fuimos presentados, salimos en dos citas. Yo le propuse matrimonio en la tercera. Ella dijo que sí. Zenith estuvo tan feliz cuando le dije que bien pudo haber organizado un festival. Después de eso, nuestros preparativos para la boda fueron completados en un abrir y cerrar de ojos. Éramos lo suficientemente afortunados como para tener una casa con suficientes habitaciones disponibles; no era un problema traer a mi prometida a la casa, así que ella se mudó de inmediato.
Más que nada, esto era lo que Zenith quería. Ella le dijo a Lilia cosas como, “Cuando llegue la esposa de Rudy, haremos esto y aquello juntos…”
La noche antes de la boda, Zenith y Lilia estaban celebrando, emocionadas. Norn y Aisha se unieron a ellas por un tiempo, pero eventualmente se aburrieron y se fueron a dormir. Yo me quedé con ambas hasta que Lilia se quedó dormida. Ella había bebido demasiado. Sin nadie más con quien beber, Zenith comenzó a vaciar los tragos, mientras me contaba cómo había sido yo de niño y cosas así.
De la nada, ella dijo, “Siento que me quité un peso de los hombros.”
“¿Fui una carga para ti?”
“No, no me refería a eso. Tú siempre nos cuidaste luego de que Paul murió en la Laberinto de la Teletransportación, Rudy. Yo soy tu madre. Pensé que no debería estar siendo cuidada. Yo debería estar cuidándote a ti… Deseaba poder hacerlo.”
“Ya veo.”
“Rudy, una vez que te cases, si tu esposa alguna vez está de mal humor o hay chicas alrededor que no entiendas, ven a mí y yo te ayudaré,” dijo Zenith. Ella acarició el cabello de Lilia, quien estaba dormida a su lado, viéndose un poco avergonzada mientras lo hacía. “Estoy segura de que Paul habría sido capaz de decirlo de una mejor forma, pero yo soy tu madre, así que sé que puedo aconsejarte bien.”
Me quedé en silencio.
“Rudy, oye, ¿hay algún problema?” Me di cuenta de que había lágrimas brotando de mis ojos. Todos los sueños que Vita me había mostrado habían sido felices. Este no era la excepción. Si no hubiese tenido mis recuerdos, yo podría haber vivido una vida feliz aquí.
En un mundo sin Eris ni Sylphie, yo aún sería virgen, así que me casaría con mi primera novia. Mis hermanas estarían asqueadas y Zenith me regañaría. Pasaría por muchos altibajos… y, poco a poco, maduraría. Era totalmente posible que metiera la pata espectacularmente y provocara un divorcio, pero aun así…
En este mundo, mi familia habría tenido una vida feliz, sin necesitar nada más. Sabía eso. Sabía en mi alma que habría sido así. Este tenía que ser el último intento de resistencia de Vita. Él estaba haciendo esto apostando que, incluso aunque yo sabía que era un sueño, no lo destruiría. Y él estaba seguro de que, siempre y cuando tuviera la forma de Zenith, yo no lo destruiría.
Yo había estado esperando y observando todo este tiempo. Vi a Zenith sonreír como solía hacerlo. Creí que tal vez seguir de esta forma estaría bien. Era cierto. No podía matar a Zenith.
Pero sí a Vita.
Ya lo había recordado. Había recordado a las personas que no estaban aquí —Sylphie, Roxy, y Eris. A los espectaculares hijos que habíamos tenido juntos. La familia feliz e irremplazable por la que lo había dado todo. Lo más preciado que yo tenía. Zenith no era como Paul. Ella estaba en una especie de estado vegetativo, pero no estaba muerta.
Ya sabía todo eso.
Obtener una respuesta directa podría ser difícil, pero a través de la Niña Bendita, incluso podría pedirle su consejo cuando Sylphie estuviera de mal humor, o cuando Roxy estuviera triste, o cuando Eris estuviera enojada conmigo. Zenith ya no podía sonreír, pero yo sabía que ella estaría feliz de aconsejarme. Así que esto tenía que terminar. Este sueño en el que habría querido permanecer por siempre. Este sueño de una alegre y amable Zenith. Me coloqué de frente a Zenith, estiré mi mano, y toqué su rostro.
“Gracias por todo, Mamá.”
Luego disparé un Cañón de Piedra a máxima potencia hacia ella.
Sentía que había tenido un sueño devastador. ¿Qué mierda me mostró ese desgraciado de Vita? pensé. No me sentía enojado. Probablemente porque ese último sueño había sido tan feliz. En cambio, me sentía en paz. Extrañamente en paz.
Miré a mi alrededor y vi que estaba dentro de una habitación desconocida sin una puerta. Había tres sillas acomodadas en su interior. No había otros muebles aquí, pero de alguna forma se sentía desordenada. Las vibras me recordaban a mi propia habitación. Como si hubiesen tomado parte de mi habitación de cuando estaba en mi anterior mundo y mi actual estudio. Yo estaba sentado en una de las sillas. Frente a mí había dos personas. ¿O eran animales?
La primera era un esqueleto. Usaba una corona y estaba cubierto de mugre negra. La otra era un slime. Probablemente. Era una masa azul con forma de gelatina, sentada sobre una silla. Al menos, parecía que estaba sentada.
“Es un placer conocerte. Yo soy el Rey Abismal Vita,” dijo el slime. Este slime translucido y azul era su verdadera forma.
“¿Tú eres Vita?” pregunté. Muy bien, ¿entonces quién era el esqueleto? De seguro no era Paul, ¿o sí? No recuerdo el estado de los huesos de Paul, pero esa corona no encajaba con él.
“Supongo que perdí nuestra batalla,” dijo el slime con un tono solemne —no sabía dónde estaba su rostro. Tenía que guiarme por su tono de voz. Perdí, había dicho él. Eso quería decir que habíamos estado luchando, incluso aunque no se había sentido así. Supongo que lo que yo había hecho para escapar de ese sueño fue una especie de batalla.
“¿Así que usaste, um, alguna clase de magia de ilusión para provocarme visiones?” Él me había hecho soñar. Sueños increíblemente felices. Si no me hubiese dado cuenta, habrían continuado por siempre.
“Sí. Predije futuros posibles basándome en tus recuerdos y los mezclé con tus deseos. Fue una alucinación de la más alta calidad.”
Magia de ilusión. Supongo que eso tenía que ser posible.
Futuros posibles… Ahora que lo pienso, había habido muchos huecos en esas ilusiones. Mundos sin Sylphie o Roxy o Eris, donde Paul, quien estaba muerto, seguía apareciendo.
“Tienes una libido muy fuerte, así que eso lo facilitó.”
“En este momento estoy en celibato,” admití. Uff, eso fue vergonzoso. Había estado con Sara y Linia y Ariel y Aisha. Admitiré que podría estar mintiendo si decía que no sentía nada por ninguna de ellas —¡excepto por Aisha! ¡No hay nada ahí! ¡Lo juro!
“Mi amor por mis esposas y mis recuerdos de Paul rompieron la ilusión. ¿Fue así?”
Yo había visto esta clase de magia de ilusión en mi vida anterior. Más bien, la había visto en mangas. El punto es que conocía las formas típicas de romperla. Tal vez mi subconsciente había usado ese conocimiento.
Hubo una pausa, y luego Vita dijo, “Por favor, no digas tonterías. Fuiste totalmente derrotado por la ilusión. Es cierto, el poder de la ilusión fue más débil debido a la naturaleza única de tu cuerpo… pero una vez que has sido llevado tan lejos, escapar no es posible.”
Estaba desconcertado. “¿Entonces por qué se rompió la ilusión?” pregunté.
“Debido,” dijo Vita, “a eso.” Él apuntó hacia el esqueleto. Estaba sentado derecho en su silla.
“¿Qué es?”
“Por favor, no te hagas el tonto… Predijiste que lucharíamos, y es por eso que estabas preparado desde el comienzo, ¿no? Usando el anillo óseo de Raxos, mi némesis. Ahora que lo pienso, es por eso que te quitaste de forma tan ostentosa tu anillo de disfraz en frente de Ruijerd —para hacer que el anillo en tu mano izquierda pasara desapercibido…”
¿Anillo óseo de Raxos? No recordaba haber traído nada parecido… Esperen, ¿el Dios de la Muerte Raxos? ¡El anillo del Dios de la Muerte! ¡El anillo que Randolph me dio! ¡Es cierto, lo había estado usando!
“El anillo óseo de Raxos fue fabricado por el Dios de la Muerte Raxos con el propósito de matarme. Toma la forma de la persona fallecida más preciada del portador para romper la ilusión, para luego arrinconar al ilusionista, arrebatándole sus escondites. Aunque solo se activa para usuarios que tienen a tal persona preciada…”
Persona preciada… En otras palabras, la aparición repentina de Paul en el sueño fue obra del anillo óseo. Era cierto, la sorpresa de la aparición de Paul me había forzado a enfrentar el hecho de que nada de eso era real. Después de darme cuenta que estaba soñando, él me había dado las pistas que necesitaba para arrinconar a Vita. No fue un error en la magia de ilusión por parte de Vita.
“Parece que fui un poco descuidado en mi valoración de ti. Al final estaba esperando que terminara mucho mejor. Como sea. Nadie me dijo que eras la clase de hombre sin corazón que levantaría una mano contra su propia madre.”
No había esperado un ataque como este. Tampoco había tenido la intención de ocultar el anillo. De hecho, yo había estado lleno de indecisión. Había querido pasar más tiempo con Zenith mientras ella estaba saludable. Incluso había aceptado un matrimonio arreglado para verla feliz. Después de lo que me dijo al final, no tuve más opción que terminarlo todo. La Zenith real me habría dicho que hiciera lo mismo. Estoy seguro de que lo haría.
“Cometí un error…” dijo Vita. “De haberlo sabido, habría hecho que Ruijerd te amenazara.”
“¿Por qué no lo hiciste?”
“Ruijerd estaba considerando luchar a tu lado incluso si eso significaba dejar morir su aldea. Entré en pánico.”
Ruijerd…
“Estabas con la guardia baja, así que creí que todo saldría bien. Nunca imaginé que tenías un plan para contrarrestarme… o que tenderías una trampa para cazarme…”
Eso había sido completamente involuntario. Casi sentía que debía disculparme. Tal vez Orsted o el Dios de la Muerte Randolph habían predicho algo así. Sería genial que Orsted al menos me hubiese dicho cómo lidiar con esto de antemano. Para ser justo, él sí me dijo que usara el anillo. Así que tal vez no le pareció necesario decir el resto. Podía imaginarlo pensando, Él solo tiene que usar el anillo para que se active. Así que el Rey Abismal Vita no es una amenaza.
¡Pudo haberlo explicado! ¿Qué tal si alguien más hubiese terminado poseído?
Para ser justo, esta no era la primera vez que Orsted había fallado en entregar más que el mínimo de información, ni la primera vez en que yo había fallado a la hora de preguntar más.
“Supongo que el orgullo procede a la caída.”
“Así es,” dijo con pesar Vita. Él se encogió ante mis ojos, como si su fuerza lo estuviera abandonando rápidamente. A su lado, el esqueleto se desmoronó lentamente.
La persona fallecida más confiable para mí… ¿Eso era para mí Paul?
“Después de reinar por siglos como el rey más poderoso en la historia, nunca imaginé que las cosas terminarían así. Bien hecho, Rudeus el Pantano.”
¿Cómo se supone que responda a eso? No había visto venir nada de esto. ¿Debería decirle que solo fue suerte? Bueno, tal vez no suerte. Yo había ido a ver a Randolph por voluntad propia.
Consideré decirle, No puedes hacerte llamar el rey más poderoso de la historia, pero deseché la idea. Había algo que necesitaba preguntarle.
“Tengo una pregunta. ¿Eres un apóstol del Dios Humano?”
“Sí, lo soy. Estoy en deuda con él. El Dios Humano me ayudó a escapar de las garras del Dios de la Muerte Raxos y me mostró el camino hacia Infierno en el Continente Divino. Solo he sobrevivido todo este tiempo gracias a él… Pero entonces me fui de ahí, y mira cómo terminé. Supongo que era el destino.”
Vita se encogió cada vez más. Cuando llegamos a esta habitación, él había sido del tamaño de una persona, pero ahora era solo tan grande como un puño.
“Permíteme decirte una última cosa, Rudeus,” dijo él. Yo esperé. “El Dios Humano es horrible, pero hay muchos como yo que pondrán su fe en él simplemente porque los salvó.” Vita ahora era del tamaño de la punta de un dedo. Mientras tanto, el esqueleto se desmoronó hasta convertirse en polvo y ser llevado por el viento.
“¡Espera! ¡Los otros apóstoles…!” grité, pero mi consciencia se desvaneció.
Abrí mis ojos. Me sentía completamente despierto. Lo recordaba todo —los sueños y la conversación dentro de esa habitación al final.
“Ugh.” Fui atacado por un fuerte dolor en mi estómago y sentí la urgencia de vomitar. “Bleargh…” gemí, posicionándome en cuatro mientras vomitaba un fluido pegajoso. Era azul. El fluido azul se desparramó por el suelo, mezclado con jugos estomacales y la cena de anoche.
¿Acaso este… era el cadáver del Rey Abismal Vita?
Justo en ese momento sentí algo extraño en mi mano izquierda. Me quité el guantelete y el anillo del Dios de la Muerte cayó al suelo en pedazos. Se perdió dentro de mi vómito con un sonido de chapoteo.
El anillo se había roto. Supongo que eso confirmaba la historia de Vita. Al entrar en mi cuerpo por voluntad propia, Vita había cometido suicidio a través del anillo del Dios de la Muerte. Pobre.
¿De verdad esta fue una mala decisión de parte de Vita? Si él hubiese tomado control de mí, el Dios Humano bien podría haber ganado. No habría habido nada que yo pudiera hacer para detenerlo…
Fue una coincidencia —o tal vez debería llamarlo destino— lo que lo detuvo. El anillo óseo de Raxos al final no solo había sido para hacer hablar a Kishirika. El propio Randolph podría no haber conocido el verdadero poder del anillo.
“Ah, es cierto,” dije, mirando a mi alrededor. “¿Qué hay de Ruijerd?” Yo estaba dentro de una casa. Este piso, estas paredes, esta distribución… Conocía este lugar. Era la casa de Ruijerd.
Considerando lo que había sucedido, ¿tal vez Ruijerd me había cargado de vuelta aquí luego de que Vita pasó de él hacia mí? Había luz afuera. ¿Cuántas horas habían pasado? Decidí que limpiar el vómito podía esperar hasta después de encontrarlo.
“¿Ruijerd?” lo llamé, pero el dueño de casa no respondió. Tal vez estaba fuera. O quizá había otra razón. Por el momento, necesitaba comprobar mis alrededores. Necesitaba ver lo que estaba pasando.
Me senté. Encontré a Ruijerd inmediatamente. Él estaba recostado sobre el suelo, al otro lado del brasero.
“Rui—” comencé a decir, pero me detuve, sin palabras. El rostro de Ruijerd era gris y él estaba respirando con dificultad, temblando violentamente mientras se acurrucaba sobre sí mismo.
Ah, esto es malo.
Me recordó algo que él había dicho. Si el Rey Abismal Vita muere, sus ramificaciones también mueren. La aldea volverá a ser consumida por la enfermedad.
Así que Ruijerd estaba en este estado porque…
“La… la plaga…”
El Rey Abismal Vita no había muerto tranquilamente. Sí, lo que él había hecho había sido más que un suicidio inadvertido… Fue una bomba suicida.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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