La Plaga
Capítulo 6: La Plaga
Ruijerd me había dicho que, si Vita moría, la plaga volvería a estar activa. Es solo que no había imaginado que sería tan inmediato.
Tal vez Vita no había ralentizado la enfermedad. Él simplemente pudo haberlos hecho resistentes a ella. Luego había tomado posesión de mí y muerto, así que las ramificaciones también habían muerto. Todos los síntomas habían regresado al mismo tiempo… o algo así.
Oigan, yo no había matado a Vita. Fue un suicidio. Por mucho que sintiera alivio de saber que había zoquetes de un nivel Rudeus del lado del Dios Humano, no podía estar tranquilo sabiendo que él estaba muerto. Ruijerd estaba sufriendo y no había nada que yo pudiera hacer por él. Ni una sola cosa.
Salí corriendo de la casa justo cuando Sandor corría hacia la casa.
“¡Rudeus-sama!” me recibió él.
“¡Sandor!”
“Me alegra verlo despierto. Todos los aldeanos comenzaron a colapsar sin previo aviso. No sé lo que ocurrió…”
“El Rey Abismal Vita murió, y ahora la plaga está activa de nuevo.”
“¿¡Qué!? ¿Cuándo? ¿¡Cómo lo mató!?”
“Él solo… ¡murió, ¿bien?!”
Matar, morir, da igual.
“¡Me gustaría una explicación completa!”
“Um…”
Una explicación. Él quería saber lo que Ruijerd me había dicho la noche anterior. Cómo Vita bajó a través de mi garganta después de un contacto boca a boca y me hizo alucinar, y cómo el anillo del Dios de la Muerte lo mató.
“… Ya veo. Así que el Rey Abismal lo retó y terminó derrotado… ¿Entonces Ruijerd-sama estaba siendo controlado?”
“… No lo sabremos hasta que despierte, pero no creo que me hubiese cargado de vuelta a la aldea si hubiese tenido malas intenciones,” dije.
“Entiendo.”
“¿Qué están haciendo ustedes ahora mismo?”
“Los Superd que todavía pueden moverse me enviaron a traer de vuelta a los otros que estaban de cacería. Voy a pedirles que protejan la entrada a la aldea.”
Por supuesto que Sandor iba a estar a la altura, incluso aunque la enfermedad había comenzado a esparcirse hace solo momentos. Hablando de un jugador estrella.
“¿Qué hay de Dohga?”
“Dohga está reuniendo a los enfermos en un solo lugar,” dijo Sandor. Seguí su mirada y vi a Dohga cargando a una mujer en sus brazos. Un niño Superd los estaba siguiendo ansiosamente.
Ellos se estaban dirigiendo hacia… la casa del jefe. Tenía mucho sentido, ya que era el edificio más grande de la aldea.
De acuerdo a Sandor, nadie había fallecido aún. Pero más de la mitad de los aldeanos tenían síntomas tan graves que estaban incapacitados, tal como Ruijerd.
“Rudeus-sama, ¿cuál es su plan?”
“Mi… ¿plan?” Las palabras se me escaparon. ¿Qué se supone que haga en un momento como este? La aldea estaba en las garras de la plaga. Necesitábamos curarla. Eso llevaba a la magia de desintoxicación. Pero antes, yo había probado la magia de desintoxicación en Ruijerd, sin resultados.
No había sido capaz de probar cada tipo de magia de sanación, pero parecía probable que la magia de desintoxicación no fuera efectiva aquí. Existían bastantes enfermedades así. Si la magia de desintoxicación no funcionaba, lo mejor era dejarlo en manos de un experto en enfermedades. ¿Qué expertos conocía? ¿Ariel me enviaría un doctor si se lo pedía?
Nadie en el mundo sabía más de enfermedades que Orsted. Excepto que cuando se trataba de los Superd, él… No. Olviden eso. Vería lo que podía hacer.
La comunicación era lo primero. Eran tres días de viaje hasta el círculo de teletransportación que había configurado… ¡Esperen! Yo ya había configurado un círculo de teletransportación de reserva en el sótano de la oficina en caso de que ocurriera algo así. Podía colocar un círculo de teletransportación y una tableta de contacto en esta aldea. Regresaría a la oficina y le explicaría la situación a Orsted. Luego, desde la oficina principal, yo les contaría a todos nuestros aliados sobre la actual crisis. Puedo hacerlo.
“Configuraremos un círculo de teletransportación en la parte trasera de la aldea, regresaremos a la oficina, y contactaremos a todos en busca de alguien que pueda diagnosticar esto.”
“Entendido. Entonces yo trabajaré en defender la aldea y cuidar a los enfermos.”
“Gracias.” Terminamos rápidamente la reunión, y luego yo corrí hacia el límite de la aldea. En medio de este denso bosque, nosotros teníamos a favor una alta concentración de poder mágico. Probablemente podía colocar aquí un círculo de teletransportación sin siquiera usar cristales mágicos. Traería las tabletas de reserva de la oficina como precaución, luego terminaría el círculo.
Me abrí paso hacia el límite de la aldea mientras estaba perdido en mis pensamientos. Fui más allá de la cerca, para luego cortar algunos árboles con magia para despejar un espacio. Luego fabriqué una cabaña usando magia de tierra. Una cabaña sin una puerta. Cavé un túnel dentro de su piso y lo conecté a la aldea. De esta forma, no entraría ningún monstruo. Saqué mi libreta y busqué el círculo que correspondía al círculo de teletransportación de reserva. Si lo dibujaba en el piso de la cabaña tal como estaba, probablemente desaparecería, así que decidí fabricar una tableta de piedra con magia y dibujar el círculo mágico sobre ella.
No podía apresurarme. El mínimo error impediría que el círculo mágico estuviera completo. Necesitaría tiempo adicional si tenía que eliminar algún bicho, así que quería hacerlo funcionar en mi primer intento de ser posible. Nunca es más importante permanecer en calma que cuando estás apurado…
“Ah, mierda…” Cometí un pequeño error justo mientras pensaba eso. “Fiu…” Respiré profundamente, me tranquilicé, y luego me forcé a dibujar el círculo mágico de forma más lenta de la usual. Era un círculo mágico plano, de dos metros de diámetro. Iba a cometer errores si trataba de apresurarlo.
Dibujé cuidadosamente. Ya había dibujado círculos de teletransportación montones de veces en el pasado; confiaba en mi precisión. Terminé perfectamente el círculo mágico, gracias a haberme estado diciendo cosas como esas para calmar mis nervios.
“Vamos a probarlo,” dije, canalizando poder mágico hacia él. Se llenó de poder mágico, y produjo una tenue luz.
“Fantástico.” Salté inmediatamente dentro del círculo.
Después de un momento de inconsciencia, yo aparecí debajo de las oficinas. Confirmé rápidamente que el círculo mágico estaba operando con normalidad, para luego correr fuera de la habitación.
Ni siquiera le puse atención al letrero que decía Por Aquí si tiene Preguntas para Orsted y Rudeus. Simplemente me dirigí hacia la superficie. Salí del sótano lleno de círculos mágicos, subí las escaleras, y ya estaba en el vestíbulo.
“Ah, Presidente, bienvenido de vuel—”
“¿¡Dónde está el Director Ejecutivo!?” demandé. Cuando ella vio mi expresión feroz, las orejas de la chica recepcionista se retorcieron, para luego bajar del temor.
“É-él está aquí,” dijo ella. No esperé que terminara. Yo ya estaba abriendo la puerta hacia el pasillo que daba hacia la oficina del Director Ejecutivo.
Cubrí la distancia del corto pasillo y abrí la puerta. No la derribé, pero sí olvidé golpear. Tal vez fue por eso que Orsted no se había colocado su casco.
“Orsted-sama,” dije. Él no respondió. Tal vez era mi imaginación, pero se veía incómodo, como si supiera algo. Aunque no apartó la mirada. Miró directamente hacia mí. Después de algunos segundos de eso, algo en su rostro parecía preguntar, ¿Hay algún problema? Sentí la ira brotar desde mi interior. Sabía que eso no ayudaría en este momento, pero cuando hablé, pude escuchar la frustración en mi voz.
“Usted sabía sobre la enfermedad de los Superd, ¿cierto?” demandé.
“Así es.”
“¿Y la cura?”
“No existe,” dijo él. Lo dijo sin dudas. No fue un No lo sé, sino un No existe.
“Si me lo hubiese dicho antes,” dije, “pude al menos haber buscado una forma de tratarla. ¿Por qué no me dijo?”
Orsted sacudió su cabeza. “Los Superd supuestamente debían haber muerto antes de que te convirtieras en mi subordinado.”
“Supuestamente… ¿Quiere decir que siempre fue así en los bucles?”
“Correcto. Y Ruijerd Superdia nunca se encuentra con los Superd sobrevivientes.”
Orsted no había dicho nada porque supuestamente ya debían estar muertos. En los otros bucles, eso no había afectado a Ruijerd. Él se había aferrado a esa vana esperanza.
“Pero usted fue a verlos hace algunos años, ¿cierto?”
“Así es,” admitió Orsted.
“Usted encontró a los Superd y descubrió que Ruijerd había entrado en contacto con ellos y contrajo la plaga, pero no dijo nada.”
“Eso es correcto.”
“Si usted no decía nada, los Superd morirían y Ruijerd con ellos, y al final yo nunca habría sabido y me habría dado por vencido. ¿¡Eso fue lo que pensó!?” Me di cuenta de que estaba gritando. Sentía que Orsted me había traicionado.
“No. Creí que era una pérdida de tiempo.”
“Una pérdida… ¿de tiempo?”
“Sí. Yo también traté de salvar a los Superd. Probé cada hechizo de desintoxicación, cada medicina con una oportunidad de curarlos. Nada funcionó. Esta plaga no puede ser curada.”
¿Entonces Orsted probó todo lo que se le vino a la mente?
“Por lo que sé, la extinción de los Superd era algo grabado en piedra. Pero tú habrías tratado de salvarlos, y luchado hasta el final, ¿no?”
“Eso es…” dije con impotencia. “Por supuesto que lo habría hecho.”
Excepto que esto fue hace dos años… o incluso antes de eso. Orsted me habría dicho después del incidente en el Reino de Shirone, cuando no sabíamos dónde resucitaría Laplace y habíamos decidido reunir aliados. ¿Qué habría pasado si él me hubiese contado sobre los Superd en ese entonces, y yo hubiese ido corriendo por todos lados buscando una cura?
De hecho, yo no podría haber logrado ninguna de las cosas que había hecho durante el último año. No podría haber contactado a Atofe o Randolph y los demás reyes demonio. Incluso podría no haber ido hacia Millis. Incluso podría no estar al tanto de que Geese era un apóstol del Dios Humano.
“Pero tal vez,” dijo vacilantemente Orsted, “la decisión de si era o no una pérdida de tiempo… no debía… tomarla yo…”
Entendía su razonamiento, pero mi corazón no podía. Ninguna excusa llegaría a mí. Orsted no había olvidado decirme. Él había decidido ocultármelo. Había planeado deliberadamente impedir que yo fuera en ayuda de los Superd. Entendía su razonamiento, pero nunca, nunca podría perdonarlo. Yo le debía mi vida a Ruijerd, y Orsted lo había dejado morir. Usualmente, en este punto, yo me habría dicho a mí mismo que Orsted era de esta u otra forma, y que no podía esperar mucho más de él. Pero esta vez, no podía perdonarlo.
Mierda. A este paso, Orsted iba a comenzar a sentirse como mi enemigo. Justo cuando todos nuestros planes iban sin problemas, y el enemigo y todos los demás estaban en el Reino de Biheiril…
La pregunta que vino a mí fue, “¿Ruijerd se interpondrá en sus planes?” Fue una consecuencia de nuestra conversación. ¿Qué iba a hacer si él decía que sí?
“Él no se interpondrá en el camino,” dijo Orsted. “Su hija será una pieza crucial en la batalla contra Laplace.”
“¿Su hija? ¿Cómo será crucial?”
“Laplace será inmortal cuando se convierta en Dios Demonio, pero él tiene una debilidad. Solo un Superd, con ese tercer ojo suyo, será capaz de detectarla y darle el golpe final.”
“Ah.” Así que solo un Superd podría atacar el punto débil del Dios Demonio. Todo encajó dentro de mí. La razón por la que Laplace trató de transferir su maldición hacia los Superd y matarlos a todos. La razón por la que, incluso aunque Ruijerd era más débil que los demás, había sido capaz de darle un golpe tal que incluso Perugius había estado agradecido más tarde. La razón por la que los Superd habían contraído la plaga. La razón por la que la plaga solo había echado raíces después de que Ruijerd llegó a la aldea, más tarde de lo usual.
… La razón por la que yo había viajado hacia el Continente Central junto a Ruijerd.
La fuerza abandonó mi cuerpo, y no pude evitar tambalearme. Mis piernas se toparon con una silla y caí pesadamente, pero al colocar mi peso sobre el apoyabrazos, fui capaz de evitar seguir cayendo.
“En el curso normal de la historia, ¿Ruijerd sobrevive?” pregunté.
“Sí.”
“No solo no muere, ¿sino que además termina teniendo una hija?”
“Sí.”
“Usted planeaba usar a esa hija para derrotar a Laplace, ¿no, Orsted-sama?”
“Al principio, sí. Pero no desde que descubrí que Laplace no es inmortal en el momento que nace.”
“Ya veo.”
Eso quería decir que esto tenía que ser otro de los preparativos del Dios Humano.
Ahora lo entendía. Eliminarlos había sido parte del plan, y él había planeado eliminarme a mí de paso. Dos pájaros de una sola pedrada. Típico del Dios Humano.
“Orsted-sama, creo que el Dios Humano nos ha estado manipulando de nuevo,” dije. Orsted no respondió. “La extinción de la Tribu Superd y la plaga —estos no son fenómenos naturales, son obra del Dios Humano. Aparentemente, el Dios Humano prefiere que el Dios Demonio Laplace viva.”
No había desventajas para el Dios Humano en tener al Rey Dragón Demoniaco Laplace vivo —el Dios Demonio Laplace sería aún mejor. Después de todo, él probablemente había olvidado todo sobre el Dios Humano. No solo eso, sino que él además tendría la intención de acabar con cada alma sobre la faz del planeta.
Tal vez, contra todas las expectativas, el Dios Humano había estado manipulando a Laplace desde la Guerra de Laplace. Yo estaba seguro de que él no podía controlar directamente a nadie de la Tribu Dragón, así que sería a través de un apóstol.
Dejé salir un gran suspiro. Claramente me encontraba en una posición inesperada. Orsted no me había dicho sobre los Superd y, sí, a mí aún me quedaba algo de ira por ventilar, pero desquitarme con él no resolvería nada. Al final, solo le daría la victoria al Dios Humano. Todo de acuerdo al plan, diría burlonamente él.
Tal vez porque había aclarado mi mente fue que llegó a mí. La excusa que no se me había ocurrido antes. Orsted había dejado a los Superd a su suerte porque, sin conocer una forma de curarlos, él pensó que estaban condenados. Al principio, dentro de su mente, la extinción de los Superd y la vida de Ruijerd no estaban conectadas. Él probablemente pensó que Ruijerd estaba viviendo su vida en algún otro lugar.
Pero, por si acaso, él había ido a ver a los Superd y encontró a Ruijerd ahí. No solo eso, sino que lo encontró infectado. Orsted no supo cómo decirme. Tal vez pensó que era mejor no decir nada. ¿O siquiera fue eso? ¿Acaso era tan amable? Ugh. Pensar así no me iba a llevar a ninguna parte.
“Orsted-sama, ¿cómo está planeando derrotar a Laplace sin los Superd?”
“No es imposible si usamos la Hoja de Dios. Será una batalla reñida; no hay forma de evitar eso. Pero tú estás reuniendo aliados. Podemos lograrlo.”
“Pero la Hoja de Dios usa bastante poder mágico, ¿cierto?”
“No tenemos alternativa.”
Orsted estaba planeando dar él mismo el golpe final.
“Quería disculparme contigo,” dijo él. “Pero no podía decirlo, y ahora las cosas llegaron a esto. Lo siento.” Él bajó su cabeza.
“Lo entiendo,” respondí. Orsted no era perfecto. Estas cosas pasaban. Yo había abierto mi corazón para encontrar el perdón. “Solo esta vez,” dije. “Lo perdonaré solo esta vez, Orsted-sama.”
“Gracias.”
Ahora eso estaba fuera del camino. Era hora de tragarme mis sentimientos oscuros y mirar hacia el futuro. Tenía que dejar esto atrás.
“Solo para confirmarlo, usted también va a necesitar poder mágico para derrotar al Dios Humano, ¿cierto?”
“Sí.”
En el Reino de Shirone, el Dios Humano había impedido que determináramos la ubicación de la resurrección de Laplace. Ahora, él había reunido a Ruijerd, la llave para derrotar a Laplace, con los Superd, en un intento de erradicar a cada uno de ellos. Con la raza Superd erradicada, él podía enfrentar a Orsted directamente contra Laplace en una batalla donde Orsted gastaría una enorme cantidad de poder mágico para ganar. Este era el camino pavimentado por el Dios Humano para su victoria, y yo iba a destruirlo. Usar la Hoja de Dios era una mala idea. Si podía evitar todas las batallas abiertas que pudiera, le ahorraría a Orsted desperdiciar demasiado poder mágico. Yo reuniría mis fuerzas para derrotar a Laplace, y luego haría que Orsted libere su poder mágico en una batalla contra el Dios Humano.
Para que eso se concrete, yo necesitaba asegurarme de que los Superd —los archienemigos de Laplace— permanecieran con vida.
“Lo preguntaré una vez más. No hay forma de curar la plaga, ¿cierto?”
“No que yo sepa,” dijo Orsted después de una larga pausa.
“Hay muchas cosas que usted no sabe, Orsted-sama.”
“Supongo… que eso es cierto,” admitió él con una mirada incluso más aterradora en su rostro de lo usual. Últimamente, yo había descifrado esta mirada aterradora. Él la usaba cuando se sentía avergonzado de sí mismo.
“Así que es posible que exista una cura. Sigamos luchando un poco más.”
Había muchas cosas que Orsted no podía hacer debido a la maldición. De seguro había cosas que podíamos probar que él no había probado antes. Si las había, yo las encontraría.
“Muy bien,” dijo Orsted. “Iré contigo hacia la aldea.”
Después de eso, yo continué con mi reporte sobre el Rey Abismal Vita. Cuando le dije a Orsted que Vita se había suicidado con el anillo del Dios de la Muerte, él puso una cara aterradora que ocultó su sorpresa. Basándome en su reacción, él no había sabido que Vita estaba poseyendo a Ruijerd. El anillo de verdad solo había sido un seguro.
A continuación, envíe mensajes a todos a través de las tabletas de contacto, informándoles de la enfermedad de Ruijerd y solicitando un doctor. Había tantas tabletas de contacto que me llevó una eternidad contactarlos a todos. ¡Daría cualquier cosa por tener la función CC!
Dibujé más círculos de teletransportación de reserva mientras esperaba las respuestas a mis mensajes. Existía un proceso necesario por el cual pasar cuando configurabas uno. Empecé dibujando dos círculos, luego, después de comprobar que era funcional, anoté el diseño del círculo para uno de ellos y lo borré. No había apuro para reponerlos, pero si íbamos a usarlos, yo tendría que ser el que los dibuje.
Hicimos que la chica recepcionista se quedara en la oficina del Director Ejecutivo para responder a los mensajes y encargarse de cualquiera que apareciera a través de un círculo de teletransportación en ausencia de Orsted. Últimamente los círculos se habían vuelto tan numerosos que era difícil recordar hacia dónde estaban conectados. Ya era lo suficientemente difícil para Orsted y yo navegar a través de ellos; un visitante nuevo necesitaría un mapa. Ese mapa probablemente debería decir dónde estabas en la aldea a la que te teletransportabas.
Ah, sí, parecía ser que Sylphie ya había partido hacia el Santuario de la Espada junto a Ghislaine e Isolde. Ariel había aparecido en ese momento para hablar con Sylphie. Ni Orsted ni la chica recepcionista habían escuchado el contenido de su conversación, pero dado que no se pasó ningún mensaje, asumí que Ariel solo debe haber venido a saludar.
Después de ese sueño, estar cara a cara con Ariel podría haberme puesto un poco nervioso. De verdad no quería que Sylphie estuviera ahí para verme completamente rojo cuando viera a Ariel.
A continuación, comprobé que todas las demás personas esparcidas a través del Reino de Biheiril habían configurado satisfactoriamente sus círculos de teletransportación y tabletas de contacto. Todo estaba avanzando sin problemas.
Llegaron algunos mensajes. Aisha y el Grupo de Mercenarios estaban todos bien. De Zanoba llegó un reporte diciendo que el grupo de cacería se estaba reuniendo en la capital. Roxy escribió que ella iba a tratar de descubrir la ubicación del Dios Ogro.
Yo envié mensajes sobre la actual situación en respuesta a todos ellos. Al final, agregué la línea, Encontraré una forma de resolverlo, así que concéntrense en su misión. De otra forma, Eris probablemente habría venido corriendo.
Pero desde el País Sagrado de Millis, la única respuesta fue el mensaje sobre refuerzos que había enviado la última vez. Aparentemente, enviar a las Órdenes de Caballeros a través de un círculo de teletransportación era imposible. Bastante desfavorable.
Millis de verdad se estaba tomando su tiempo para responder. Lo saqué de mi mente y regresé a la aldea junto a Orsted.
Orsted ahora estaba examinando a cada uno de los Superd que habían colapsado. Él probablemente tenía más conocimiento médico que sus doctores, pero no lo había entendido antes, así que no había forma de que lo fuera a entender ahora.
En primer lugar, él no era un doctor. Tal vez había tratado de curar la enfermedad de alguien en bucles anteriores, pero eso no era lo mismo que practicar la medicina. Era más como realizar una misión secundaria en un RPG. Algo como:
El día XX del mes XX del año XX, Rudeus se enferma. Rudeus morirá en el día XX del mes XX del año XX, así que tienes que curarlo antes de esa fecha. No conoces la cura, pero después de algunos intentos, descubres que Sylphiette tiene la misma enfermedad. Entonces Roxy usa un objeto para curarla. Orsted puede usar el objeto de Roxy en Rudeus la próxima vez.
Tal vez la forma de lidiar con esto era comparar los casos pasados con los casos presentes, y así encontrar una cura. Yo tampoco era un doctor, así que no podía garantizarlo.
El asunto sobre Orsted era que él no manejaba bien las contingencias inesperadas.
“Tal como pensé, esto sigue siendo un misterio para mí,” dijo él cuando terminó de examinarlos a todos ellos, sacudiendo su cabeza de la derrota.
“A pesar de que la presentación parece ser un poco diferente de las otras plagas que conozco…” continuó él.
“¿Diferente en qué sentido?”
“Nunca antes he visto algo que se vuelva tan grave así de rápido.”
“Entonces probablemente Vita estaba enmascarando los síntomas, y ahora han reaparecido.”
“Si el Dios Humano está detrás de esto, entonces es posible.”
Se parecía al estilo del Dios Humano. Él pretendería evitar el progreso de la enfermedad mientras en realidad no hacía nada.
“¿Qué hay de ti? ¿Has descubierto algo?”
“No,” dije. Mientras Orsted estaba investigando la enfermedad, yo había preguntado a las personas proporcionando atención médica cómo estaban tratando a los enfermos. Ellos dijeron que estaban cocinando hierbas medicinales populares en el Continente Central, junto a vegetales nutritivos para crear un espeso estofado que les daban a los pacientes. Yo no era un experto en hierbas medicinales o el valor nutricional de los vegetales, pero dudaba que fueran a hacer daño. Aunque este curso de tratamiento no estaba haciendo ningún bien. Necesitábamos enfrentarlo desde un ángulo diferente.
Por ejemplo… Bueno, bajo circunstancias normales, la plaga se habría esparcido antes a través de la aldea. Eso quería decir que el Dios Humano podía controlar la plaga. Así que tal vez era veneno, o un virus que el Dios Humano había traído desde algún lugar. Por otro lado, tal vez el Incidente de Desplazamiento había afectado el momento en que los Superd contraerían la enfermedad. El Dios Humano estaba tratando de usar eso… ¿Saben qué? A la mierda el porqué. ¿Qué importaba?
Lo importante en este momento no era lo que estaba tramando el Dios Humano. Era encontrar una cura para la enfermedad.
Mientras más lo pensaba, mi mente más daba vuelta en círculos. Sentía que tal vez de verdad no había nada que pudiéramos hacer. No disfrutaba esta sensación de impotencia.
Aun así, aún no terminaba. No íbamos a encontrar una cura solo con Orsted, Sandor, Dohga, y yo a cargo. Los doctores estaban en camino. Ahora mismo, nosotros teníamos que concentrarnos en asegurarnos que los pacientes estuvieran limpios y lo suficientemente nutridos.
Impulsado por ese pensamiento, yo pasé el día completo cuidado pacientes junto a Sandor y Dohga.
Al día siguiente, el equipo médico del Reino de Asura llegó. Era dos doctores, cuatro enfermeras, y un cargamento de comida y suministros médicos. Ariel debe haber escogido a un equipo que no le temía a los Superd. Ellos le dieron un vistazo a uno de los pacientes y fueron directo a examinarlo. Solo podía confiar en que el carisma de Ariel les mantendría la boca cerrada sobre los círculos de teletransportación.
“Se nos dijo qué esperar, pero nunca antes he visto síntomas así.”
A pesar del riesgo que habíamos corrido trayéndolos aquí, el equipo médico no fue de ninguna ayuda.
“Hemos tratado demonios en casa… Pero si es una enfermedad que los demonios solo contraen bajo un conjunto específico de circunstancias, ellos están más allá de nuestras manos.”
La opinión profesional de todo el equipo era que ellos no tenían absolutamente ninguna idea de lo que había causado la enfermedad. No encajaba con ningún caso previo. Esa era más o menos la respuesta que había esperado. Debido al uso común de la magia de sanación y desintoxicación, la medicina de diagnóstico en este mundo no era exactamente avanzada. Si esta enfermedad fuera lo suficientemente simple como para que un doctor de este mundo pudiera identificarla con solo examinar a un paciente, Orsted ya se habría encargado de ella.
“Seguiremos observando a los pacientes solo por si acaso, pero no tendría tantas esperanzas,” dijo el doctor. Ellos continuarían el tratamiento por el momento. A pesar de lo poco que había esperado de esto, era desgarrador que alguien me lo dijera a la cara.
Suspiré, mirando alrededor del salón donde algunas docenas de Superd yacían postrados. Algunos gemían del dolor. Algunos estaban sin fuerzas e inmóviles, y no sabías si algunos estaban inconscientes o dormidos. Algunos estaban siendo alimentados. Verlos a todos ahí tendidos mientras otros los cuidaban era como ver el hospital de un campo de batalla. El conteo de muertes todavía era cero, pero demasiados pacientes sufrían de síntomas graves. Solo era cuestión de tiempo.
Ruijerd estaba dentro de los casos más graves. Él ahora estaba inconsciente, en coma. De vez en cuando sus ojos se abrirían y tosería violentamente. No le quedaba mucho.
Sentado al lado de su cama, yo pensaba, Haría cualquier cosa para curarlo. No me quedaba nada. No podía pensar en un plan que fuese a funcionar. Las horas pasaban mientras yo solo estaba sentado ahí.
Incluso si llegaban doctores de Millis o el Reino del Rey dragón, sus probabilidades de encontrar una cura eran abismales basándonos en cómo iba esto.
Si ellos no encontraban una cura, ¿entonces qué? ¿Quién lo haría? ¿Qué debía hacer? ¿Qué podía hacer?
“Rudeus-sama.” Me di cuenta de que Sandor estaba de pie frente a mí.
“¿Qué sucede?”
“Lamento informar esto, dadas las circunstancias, pero… ¿qué quiere hacer acerca del informante?”
¿El informante? ¿Quién era?
El recuerdo regresó. El tipo con el que nos habíamos reunido en la Segunda Ciudad de Irelil y le pedimos buscar información de Geese.
“¿Cuántos días quedan hasta el momento que acordamos reunirnos con él?” pregunté.
“Fue un día desde la ciudad hacia la aldea, después dos días para llegar aquí. Usted durmió por un día, también está el día de ayer, y el día de hoy casi termina. Supongo que nos quedan cuatro días. Aunque si nos atrasamos un día o dos, estoy seguro de que no habrá problemas.”
Afortunadamente, yo no había estado atrapado en mis sueños tanto tiempo como había temido, pero ya teníamos que irnos.
“El círculo de teletransportación nos da algunos días de libertad, pero…”
“Tienes razón. Iré cuando llegue el día,” dije. No quería irme, pero mi objetivo principal seguía siendo buscar a Geese. No tenía alternativa.
“Yo lo acompañaré.”
“¿Qué, y dejar solo a Orsted-sama y Dohga aquí?”
“Dejarlo solo a usted es más riesgoso, Rudeus-sama.”
Fui golpeado por una momentánea sospecha de que él tenía otro motivo, pero su punto era válido. Nada bueno saldría de que yo actuara solo.
“Aparte del informante, Rudeus-sama, ¿qué desea hacer sobre el grupo de cacería?”
“¿Qué grupo de cacería?”
“El que el Reino de Biheiril está reuniendo. Se nos dijo que se formaría en otro mes y que atacaría la aldea, ¿recuerda?”
“Ah…” Es cierto. También tenía que preocuparme de eso.
“En mi opinión, tenemos que hacer un movimiento contra ellos antes de que sea tarde. ¿Qué opina?”
Era cierto que la mejor forma de proteger a los Superd sería intervenir y negociar con el Reino. Eso tenía que basarse en el conocimiento de que la raza Superd no era una amenaza para los humanos, o nunca funcionaría. Los Superd no sentían ninguna hostilidad hacia los humanos. Yo aún podía probar eso, incluso ahora, pero ¿sería suficiente?
“No hay garantía de que ellos no decidan exterminarlos mientras están débiles después de ver la plaga. Al menos esperemos a ver si la plaga puede ser curada o no.”
“¿Entonces quiere dejarla?”
“Mm. Esa es una mala idea, ¿no? ¿Qué crees que deberíamos hacer?”
“Después de encontrarnos con el informante, creo que valdría la pena ir al palacio a explicar quiénes son en realidad los diablos y qué les ha sucedido. Si ellos deciden purgarlos para terminar la plaga, debemos luchar. Pero si deciden ayudar, eso concluirá las negociaciones. ¿Cierto?”
“Cierto…” estuve de acuerdo. “Tienes razón.”
Por el momento, lo intentaríamos para ver qué pasa. Eso era todo lo que podíamos hacer.
Yo entraría en movimiento luego de cuatro días. Tenía una montaña de cosas que hacer y ninguna idea de cómo lidiar con ellas. Mi impaciencia por nuestra falta de progreso se intensificaba. Era agotador…
Me quedé dormido por hoy, solo dentro de la casa de Ruijerd y abrumado por mis pensamientos.
Desperté debido a que alguien me estaba sacudiendo. Una chica hermosa se volvió nítida frente a mis ojos. Ella tenía el cabello rubio sedoso, con un flequillo cortado justo por sobre sus cejas. Sabía exactamente quién era.
“¡Rudeus, despierta! ¡Rudeus…!”
Era Norn. Ah, otro sueño. Otra ilusión. Esta vez Norn era mi esposa. Supongo que Vita seguía con vida. Esperaba que eso significara que la condición de los Superd también había sido solo un sueño.
“Vita necesita mejor material…” murmuré.
“¿Vita? ¿¡Todavía estás medio dormido!? ¡Necesito que te concentres!”
Norn estaba enfadada. Últimamente ella no se había puesto mucho así, pero en el pasado, se sentía como si nunca dejara de estar enojada conmigo. Verla enojada de verdad me traía recuerdos.
“¿¡Por qué no me dijiste que Ruijerd estaba en esta condición!?”
Ante eso, yo desperté completamente. Me senté dentro de una habitación cubierta de piel de animal. La casa de Ruijerd. Esto no era un sueño.
“¡Después de todo lo que Ruijerd hizo por mí…! No decirme que él estaba así… ¿Cómo pudiste?” Lágrimas comenzaron a fluir de los ojos de Norn. Ella no se molestó en limpiarlas mientras se aferraba con fuerza a las pieles sobre el suelo. Sin pensarlo, yo estiré mi mano para limpiar las lágrimas con mis dedos.
“Sí, lo siento…” dije, pero entonces una pregunta apareció en mi mente. ¿Por qué estaba aquí Norn? Ella supuestamente estaba ocupada ahora mismo.
“Norn, um, tal vez este no es un buen momento para preguntar, pero ¿no tenías un evento escolar…?”
“¡Eso terminó hace tiempo!”
¿¡Qué!? ¿Eso quería decir que la graduación también había terminado? No puede ser… ¿Qué hay de mí en la ceremonia de graduación, limpiando mis ojos con un pañuelo? No —olvídenlo. Eso no era importante ahora mismo.
“… ¿Cómo llegaste aquí?”
“¡Cliff! ¡Él me contó todo, y luego me trajo con él!” dijo Norn. Ella se dio la vuelta para mirar detrás suyo mientras sollozaba. Ahí, debajo del marco de la entrada, yacían de pie dos figuras, casi como sombras a causa de la luz del exterior. Una de ellas tenía una contextura más delgada. La luz se posaba sobre su cabello rubio, haciéndolo brillar. Su delgada contextura de elfo era cautivadora. La otra figura era un hombre. Él era más bajo que el promedio, y tampoco especialmente ancho. A pesar de eso, se veía maduro y confiable… Tal vez era por el parche cubriendo uno de sus ojos.

“Rudeus,” dijo Cliff Grimoire, “siento haber demorado tanto. Requirió mucho tiempo atravesar todos los procedimientos necesarios… La Iglesia de Millis no es un monolito. Tendrás que perdonarme.”
Él había venido. Cliff había leído el mensaje que le envié a través de la tableta de contacto e inmediatamente trató de llegar aquí por mí.
“Ahora que estoy aquí,” continuó él, “todo va a estar bien. Estudié magia de sanación para ocasiones como esta.”
“Pero Cliff…”
“Sí, lo sé. Ellos me informaron la situación. Pero yo tengo esto,” dijo él, golpeando el ojo debajo de su parche. Era el ojo demoniaco que recibió de Kishirika. El Ojo de Identificación.
“¿Esto puede ser resuelto con un ojo demoniaco?”
“Un ojo demoniaco podría no ser suficiente. Pero recuerda que quien lo usará soy yo,” dijo Cliff, “y soy un genio.”
Ta vez él lo había dicho para tranquilizar a Norn, quien estaba llorando a mares. Tal vez lo dijo para tranquilizarme a mí, al ver mi cansancio. Él podría haber estado nervioso, necesitando darse un poco de ánimo. Fuera lo que fuera, Cliff se veía más alto después de aquellas palabras. Que él pudiera hablar con tanta confianza en un momento como este —lo convertía en un gigante. ¿Acaso Cliff se había visto tan alto antes de esto? Él ya tenía que tener el doble de mi altura. ¡Cliff estaba aquí! ¡Cliff, quien incluso podía romper maldiciones!
“Nada es imposible para un genio,” dijo él. “Déjalo en mis manos.”
Cliff iba a encargarse de esto. Yo no dudé de él ni por un segundo, incluso aunque sabía que ninguno de nosotros tenía una razón para creer que podía ayudar.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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