La Aldea Superd
Capítulo 4: La Aldea Superd
La aldea se parecía mucho a la aldea Migurd. Filas de toscas casas de madera yacían dentro de una cerca que se elevaba hasta casi los dos metros de alto alrededor de la aldea. Cerca de las casas de madera había un terreno de cultivo de un tamaño modesto. A diferencia de la aldea Migurd, una amplia variedad de vegetales crecía ahí. Probablemente tenían un buen suelo.
Las pieles de los recientemente descuartizados animales yacían detrás de una de las casas. Era una bestia de cuatro patas con pelaje pálido. Esta era la verdadera forma de los monstruos invisibles. Aparentemente, una vez que ya habían estado muertos por un tiempo, ellos dejaban de ser invisibles. El cuerpo del que nos había atacado terminó con un pelaje colorido después de morir.
Eran llamados Lobos Invisibles. Justo como esperarías. En el centro de la aldea yacía una fuente, y cerca un grupo de personas estaba reunido alrededor de una gran olla preparando la comida. Su cultura de verdad era similar a los Migurd. Pero todos los pertenecientes a la Tribu Migurd se veían como estudiantes de secundaria con cabello azul. Aquí, todos tenían una piedra preciosa en sus frentes y cabello de un tono verde esmeralda.
Ellos eran Superd.
Aquí, hice un nuevo y sorprendente descubrimiento. Los Superd no solo tenían piedras preciosas rojas en sus frentes y cabello verde esmeralda… sino que además todos eran hermosos. En este mundo, las personas consideraban atractivos los rasgos más definidos y fuertes. Aun así, los Superd eran hermosos. Ellos no eran los típicos galanes y bellezas delgadas, pero todos eran bien parecidos.
Por ahí había una chica de pelo corto que era súper linda. Ella era delgada, a pesar de no ser tan alta. Sus hombros eran musculosos, con unos ojos llenos de determinación. Además, tenía pechos decentemente grandes. Era como si alguien hubiese combinado los mejores rasgos de Eris y Sylphie…
¡Esperen, no piensen mal! No estoy pensando en ser infiel. Solo estoy observando objetivamente.
Una aldea de bellezas. Esto era diabólico. ¡Ajá! ¡Al final las Personas del Bosque sí eran diablos! ¡He aquí la prueba!
“Este lugar es aterrador,” dije en voz baja.
“… Ajá.” Dohga gruñó de acuerdo.
Dohga se estaba agazapando detrás de mí como para tratar de esconderse. Él parecía asustado de los Superd. Dohga era de Asura, así que probablemente había crecido escuchando que los Superd eran un montón de diablos. Yo quería tranquilizarlo, pero si bien los Superd no eran malos como personas, eso no quería decir que esta aldea nos fuera a dar la bienvenida. Aún no podía decirle a nadie que podía relajarse.
“¿Me pregunto hacia dónde nos están llevando?” Sandor no estaba particularmente asustado. Al ser de la Zona de Conflicto, él probablemente no conocía los mitos sobre los Superd. Al estar rodeado por todos ellos ahora, él se veía más bien emocionado.
“Con Ruijerd, ¿dónde más?”
“Él podría no llevarnos directamente a nuestro destino final.”
Reflexioné sobre eso. “Entonces lo normal sería hacia el jefe de la aldea, ¿no?”
“Si hablamos sobre historias, una celda es otra opción… pero no se siente como si estuviésemos en peligro.”
El guerrero Superd se había dado la vuelta para decir secamente, “Síganme,” antes de volver a caminar.
Nosotros lo habíamos seguido tal como nos pidió, y así fue como habíamos llegado a esta aldea. En el intertanto no hubo nada que pudieses llamar una conversación.
“Los aldeanos parecen cabizbajos, ¿no?” destacó Sandor. Ahora que él lo menciona, los Superd se veían deprimidos. Cada persona que vi tenía un tono enfermizo en su piel, y algunos estaban tosiendo mientras preparaban la comida. Por otro lado, los niños se veían saludables. Estaban jugando a perseguirse, riendo y gritando, con sus colas colgando detrás suyo.
Hah. Así que los niños Superd tenían colas.
“Había esperado un poco más de personas en una aldea de este tamaño.”
“Probablemente están fuera cazando, ¿no?”
“Probablemente no, debido a que ya están despellejando a su presa.”
“Ah, ese es un buen punto.”
Ellos ahora mismo estaban despedazando a la bestia, así que eso significaba que ellos deben haber vuelto a casa de su cacería. Podría haber varios grupos pequeños en vez de un solo grupo de cacería grande, y la bestia de ahí podría haber estado preservada, pero…
“Supongo que al final están enfermos.”
No era algo aparente a primera vista, pero sí parecía que un extraño resfriado se estaba esparciendo a través de la aldea. Saber que uno de ellos había ido a comprar medicina podría ser lo que me llevó a pensar de esa forma. Sí parecían enfermos.
Tal vez deberíamos estar usando mascarillas, incluso si es solo para un poco de paz mental.
“Ya casi llegamos. Sigan caminando.” Finalmente llegamos a una casa, después de seguir todo este tiempo a nuestro guía Superd. Parecía ser la más antigua del lugar, pero también era la más grande de la aldea. El clásico hogar del jefe de la aldea.
“Jefe, soy yo. he traído visitantes para Ruijerd,” dijo el hombre Superd. Él abrió la puerta para revelar un vestíbulo. Se veía más como un auditorio o una sala de conferencias que la casa del jefe.
En su interior había cinco Superd. Ellos eran más débiles que aquel que nos había traído hasta aquí, lo cual me hacía pensar que eran ancianos. Era difícil suponer su edad cuando todos ellos tenían el mismo cabello verde, piel pálida, y rasgos hermosos.
Uno de los cinco se puso de pie mientras yo entraba a la habitación. Ese traje tradicional familiar. La cicatriz en su rostro. La lanza blanca. La bandana que yo conocía tan bien. Su cabello había crecido, así que ya no era calvo. Esta vez no había duda.
“¡Ruijerd!” grité, sonriendo de oreja a oreja. Estaba tan feliz de verlo después de todo este tiempo que quería correr hacia él, pero me contuve y detuve después de solo unos pasos.
Pero Ruijerd miraba hacia mí con sospecha en sus ojos. “¿Rudeus…?”
¿Acaso me había olvidado? Eso sería desgarrador.
“… ¿No me recuerdas?” pregunté.
“No, es solo que no te ves como te recuerdo.”
“¡Ah! Es cierto, sí, estoy usando un disfraz.” Me quité el anillo para mostrarle mi verdadero rostro. Un murmullo se escuchó, proveniente del jefe y los demás.
Era increíble que él me hubiese reconocido con ese rostro. O lo habría sido, de no ser por el tercer ojo Superd.
“Ha pasado mucho tiempo.”
“Es verdad.”
Aah, era tal como en los viejos tiempos. Había tantas cosas que quería decir, tanto que quería contarle. Sobre Eris, sobre Paul… Había mucho que yo quería preguntarle —por ejemplo, sobre esta aldea, y lo que había estado haciendo. De hecho, no necesitaba preguntar sobre la aldea. Ruijerd había encontrado lo que había estado buscando todo este tiempo. Finalmente lo había encontrado.
“Ruijerd…” Yo estaba llorando. Mis recuerdos de nuestro tiempo juntos estaban regresando a mí. Cuando nos conocimos, él había estado solo. No lo había parecido, ya que primero estuvo con los Migurd y después viajando con nosotros, pero incluso rodeado de gente, había estado solo.
Pero ya no más.
“Felicidades. Encontraste a los Superd.”
“Así es,” estuvo de acuerdo Ruijerd, con su sonrisa llegando a sus ojos. Aquí, él estaba rodeado de personas como él. Bueno, no exactamente como él —los otros cuatro estaban un poco cabizbajos— pero Ruijerd se veía feliz dentro de ellos.

“Pero Rudeus,” continuó él, “¿por qué estás aquí?”
Ups, es cierto. No había venido aquí para una reunión conmovedora. No podía quedarme recordando los viejos tiempos.
Me senté frente a Ruijerd y coloqué una expresión seria en mi rostro. “Es una larga historia, y hay mucho que quiero preguntarte. ¿Tienes tiempo?”
Ruijerd hizo una pausa, para luego decir, “¿Jefe?”
Al fondo de la sala estaba sentado un hombre vestido de forma más lujosa que los otros cuatro. Sin duda era el jefe. Él se veía preocupado por la pregunta de Ruijerd.
“¿Este humano es confiable?” preguntó él.
“Lo es,” respondió Ruijerd.
“Entonces no hace falta decirlo.”
El jefe dio su permiso, y Ruijerd y yo comenzamos a compartir lo que sabíamos.
Antes de comenzar mi historia, Ruijerd me contó sobre cómo había llegado a esta aldea. Ocurrió justo después de que me entregó a Norn y Aisha, cuando emprendió un viaje para encontrar a los Superd sobrevivientes. Él planeaba ir de país en país y buscar en el norte del Continente Central. Sin embargo, tan pronto como salió de la ciudad, Badigadi fue hacia él.
“Él dijo que sabía dónde encontrar a los Superd que seguían con vida,” explicó Ruijerd.
Aunque Ruijerd tenía sus sospechas, él no tenía ninguna otra pista. Decidió seguir a Badigadi. Ellos viajaron juntos por años, hasta llegar al Reino de Biheiril. Entonces, Badigadi lo llevó hacia los Superd que vivían en el Bosque del No Retorno, más allá de la Quebrada del Wyrm de Tierra. La Tribu Superd le dio una cálida bienvenida. Después de la guerra, ellos tenían mucho que discutir y por lo que disculparse, pero incluso así, le dieron la bienvenida. Ruijerd comenzó su vida en la aldea y encontró un poco de paz ahí.
“Pero ahora estamos siendo afectados por una plaga,” dijo él.
Era una plaga de origen desconocido. Los primeros síntomas se parecían a los de un resfriado, pero con el paso del tiempo el afectado se debilitaba, sufría de temblores inexplicables, y la visión de su tercer ojo se nublaba. Llevaba a la muerte. La magia de sanación no tenía efecto.
Ruijerd, al ver que un aldeano tras otro caía en las garras de la plaga, fue en busca de una cura. El propio Ruijerd había contraído la enfermedad, pero por el bien de la aldea, él arrastró su tembloroso cuerpo hacia la Segunda Ciudad de Irelil.
La suerte estaba con él, ya que encontró a un comerciante ambulante que le vendió medicina. Ahora, la aldea estaba sobre el camino hacia la recuperación.
“Pero hay un rumor circulando fuera del bosque,” intervine. “Dicen que el grupo enviado a investigar a los diablos en el bosque fue asesinado.”
“Supongo que los monstruos salieron del bosque mientras nosotros sufríamos de la plaga.”
¿Por qué los Superd habían construido su aldea en un lugar como este? Por más o menos la misma razón que en la historia que la anciana nos contó en la Aldea de la Quebrada del Wyrm de Tierra.
Esto fue hace cientos de años. Después de ser desterrados del Continente Demoniaco, los Superd vagaron de un lado a otro a través del mundo, solo para ser discriminados en cada lugar al que llegaban. Los Superd refugiados evitaron lugares abiertos, viajando en cambio a través de bosques y laderas de montañas, en busca de su tierra prometida.
Ellos siguieron viajando por mucho tiempo, buscando una tierra donde los humanos temieran aventurarse, donde pudieran vivir sus vidas en paz. Al final, ellos encontraron este lugar: el Bosque del No Retorno, más allá de la Quebrada del Wyrm de Tierra.
Gracias a los Dragones de Tierra, los monstruos grandes no se acercaban. Todo lo que vivía dentro del bosque eran los monstruos invisibles. Por supuesto, los Lobos Invisibles fácilmente eran tan fuertes como cualquier otro monstruo. Su invisibilidad era una ventaja increíble; tres de ellos fácilmente podían acabar con un grupo de aventureros.
Pero los Superd, con su tercer ojo, no tenían problemas para ver a monstruos invisibles. Si bien los Lobos Invisibles eran fuertes, ellos no eran rivales para los Superd, quienes habían vivido en el Continente Demoniaco. Comparados a los monstruos de ahí, estos lobos eran prácticamente cachorros. Y así, los Superd se asentaron en el Bosque del No Retorno.
Como era de esperarse, ellos se encontraron con problemas. Había humanos cerca, y solo porque los humanos usualmente no entraban al bosque, eso no quería decir que nunca entraban. No mucho después de que los Superd comenzaron a vivir dentro del bosque, una aldea humana apareció cerca. Los aldeanos comenzaron a frecuentar el bosque y ocasionalmente se acercaban peligrosamente cerca al hogar Superd. El jefe Superd llegó a un acuerdo, en el cual ellos reducirían el número de monstruos en el bosque y los mantendrían lejos de la aldea, y que protegerían a cualquier aldeano que se perdiera en el bosque.
En la historia de los aldeanos, ellos habían estado aquí primero, pero esa era una imprecisión menor. Esto fue hace doscientos o trescientos años, así que la versión de los aldeanos tenía que estar mal. El Superd que había llegado a ese acuerdo todavía estaba con vida. Los Superd mantuvieron una distancia segura de la aldea, y se llevaban bien… hasta que la agitación causada por la plaga rompió el balance.
“El reino va a destruir esta aldea,” le dije a Ruijerd. Le conté los rumores circulando dentro del Reino de Biheiril y lo que el rey iba a hacer.
“Así que ese es su plan, ¿eh…?” El jefe y los demás reaccionaron con desesperación ante mi noticia. No había resolución de enfrentar a los invasores que venían a destruirlos, solo una miserable resignación. Todos agacharon sus cabezas. Se veían derrotados.
“Entonces no seremos capaces de seguir viviendo aquí por más tiempo…”
“¿Acaso no existe lugar para nosotros?”
“Si no fuese por esa terrible guerra…”
Ruijerd miró hacia sus rostros afligidos con remordimiento en sus ojos, como si creyera que les había fallado.
“Lo siento,” dijo él, pero los demás rápidamente sacudieron sus cabezas.
“No te estamos culpando, Ruijerd. Nosotros también apoyamos a Laplace.”
“He sido implacable en ocasiones, pero en esos días, todos nosotros estábamos muy orgullosos de ustedes —los guerreros que enviamos hacia el campo de batalla. Somos igual de culpables.”
“Pero ¿por qué nosotros somos los únicos que debemos sufrir tanto?”
“¿Por qué Laplace le hizo tal cosa a los Superd?”
Podía escuchar la angustia en la voz del jefe, pero ni una sola pizca de culpa o arrepentimiento. Simplemente era la voz de un hombre que veía con desesperanza su destino. Su voz y lenguaje corporal me decían que él no veía otra forma más que huir. La guerra había terminado hace cuatrocientos años. Para los humanos, ya era historia antigua. Pero tal como el Incidente de Desplazamiento me había perseguido todos estos años, la Guerra de Laplace aún continuaba para los Superd —una pesadilla que se rehusaba a terminar.
Sin pensarlo, yo dije, “Si gustan, yo podría negociar con el Reino de Biheiril.”
“¿Qué?”
“Soy un humano, y tengo bastante influencia política,” expliqué. “Todo este tiempo, los Superd han cazado a los monstruos peligrosos dentro del bosque para proteger una aldea humana. El Reino de Biheiril se ha beneficiado de eso. Si lo explico todo claramente, creo que puedo al menos convencerlos de dejarles una esquina del bosque para que vivan.”
Yo no sabía cuál era la acción correcta a tomar. Mi misión era derrotar a Geese. Seguro, convertir a Ruijerd en mi aliado era parte del plan, pero después de pasar por todos estos problemas para evitar llamar la atención de Geese, ¿podía justificar un curso de acción innecesario que podría meterme en problemas? Pero si no lo hacía, bien podría dejar que la Tribu Superd sea asesinada. ¿Entonces para qué había vendido todas esas figuras de Ruijerd y los libros ilustrados? Hice todo eso porque quería ayudar a restaurar el honor de los Superd —salvar a Ruijerd.
Por supuesto, era posible que estuviera confundiendo mis prioridades. Tal vez el momento era el equivocado. Pero ¿quién iba a salvar a los Superd de su difícil situación si no era yo?
“Los humanos nos odian. Ellos nunca lo aceptarán.”
“El odio que los humanos tienen por los Superd se está debilitando. En el Reino de Biheiril, incluso han aceptado ogros que ni siquiera se parecen a los humanos. No creo que el reino se resista mucho a la idea. La Iglesia de Millis no tiene mucha influencia por aquí. Si hago que mis aliados esparzan historias positivas sobre los Superd a través del territorio mientras trabajo con ustedes, creo que las personas los aceptarán.” Dije todo esto muy rápidamente.
Al menos, el Reino de Biheiril no tenía razón para borrar del mapa a los Superd. Sin ellos, los Lobos Invisibles saldrían del bosque y destruirían la aldea humana. No sabía hasta dónde vagaban los Lobos Invisibles, pero los ataques incluso podrían amenazar la Segunda Ciudad de Irelil. De ser necesario, ellos podían clamar ignorancia sobre los Superd. Eso sería más beneficioso que matarlos a todos.
“Y si las cosas no funcionan con el Reino de Biheiril, ustedes siempre pueden mudarse al país de mi amiga.”
El Reino de Asura sería complicado. Al final del día, la Iglesia de Millis era demasiado grande ahí. Pero existía un vasto bosque en la frontera norte de Asura, el cual no pertenecía a ninguna nación.
Si ellos no estaban técnicamente dentro de las fronteras y no hacían ningún daño, la sucursal de Asura de la Iglesia de Millis no podría quejarse. Además, Ariel tenían conexiones con un grupo fuera de la ley en el bosque del norte. Tal vez ellos podrían llegar a un acuerdo amigable de arrendamiento. A pesar de que Ariel podría tratar de usarlos para sus propios planes…
“¿Estás seguro de todo esto?”
“¿Siquiera podemos confiar en este humano?”
“Cualquier amigo de Ruijerd…”
“Pero lo que está diciendo es difícil de creer.”
Los demás sentados alrededor del jefe estaban hablando entre ellos. Eran tan parlanchines que era difícil creer que eran de la misma raza que Ruijerd. Todos los Superd se veían jóvenes, así que se sentía como ver una reunión de junta de vecinos de un barrio de recién graduados de la universidad. Si tan solo pudiese grabar un vídeo de esta escena y diseminarlo a través de la sociedad humana, entonces ellos al menos verían que los Superd no eran diablos…
“No podemos tomar una decisión de inmediato,” dijo el jefe cuando la discusión terminó. Era comprensible. Si un hombre extraño apareciera de la nada y dijera lo que yo dije, podía entender que estuviesen demasiado confundidos como para responder.
“Entiendo,” dije. “Los humanos atacarán en dieciséis, tal vez diecisiete días desde ahora. Ahora mismo, todavía hay tiempo para razonar con ellos. Por favor, no demoren demasiado.”
Si las negociaciones fracasaban, yo simplemente defendería la aldea Superd con mis propias manos.
“Muy bien. Te tendremos una respuesta en un par de días,” dijo el jefe. Él y los demás se pusieron de pie para irse, con expresiones sombrías en sus rostros.
“¿Eh? Esperen, todavía no he llegado a la parte del porqué estoy aquí,” dije apresuradamente.
“Ya nos has dado muchos asuntos problemáticos a considerar. Además, ya casi ha anochecido. Deberíamos terminar la reunión ahora. Deseo poner en orden mis pensamientos.”
Salir del trabajo a tiempo. Sus reglas laborales eran ejemplares.
“Encárgate de que tus invitados tengan comida y un lugar donde dormir,” le dijo el jefe a Ruijerd.
“Lo haré.”
No era el fin del mundo. Lo que había venido a decir podía esperar hasta mañana, y bueno, no podía luchar contra Geese y el Dios Humano a menos que solucionara este problema con la aldea. Un paso a la vez. Mañana, cuando llegáramos a la razón detrás de mi propuesta, yo regresaría y lo explicaría.
Y así, mi reunión con el jefe había terminado.
Se nos dio una casa vacía para que pudiésemos pasar la noche. Dohga se encerró dentro de ella mientras Sandor, fascinado, salió para observar la aldea en el ocaso.
Yo fui hacia la casa de Ruijerd. Él servía como una especie de consejero en la aldea, y vivía en una casa justo en la parte trasera.
Una casa. La casa de Ruijerd. Con solo mirarla, yo sentí algo cálido acumulándose dentro de mi pecho. Él había sufrido persecución y siguió adelante sin un final a la vista, pero esos días ya habían terminado. Él tenía un hogar aquí. Incluso si se iba por un tiempo, él podía regresar aquí a una cama cálida y una familia sonriente.
Tener un hogar es algo maravilloso… Mierda, creo que voy a llorar de nuevo.
“Siéntate ahí,” me dijo Ruijerd una vez que estábamos adentro.
“¡Bien!”
Su casa era simple. La distribución me recordaba a las casas de los Migurd. Había una especie de brasero de suelo en el centro de la habitación, pieles de animal esparcidas a través del suelo, y ropa y otros objetos colgados sobre las paredes. Estaba dividida en tres partes. Ruijerd entró en la que parecía ser una bodega y pude escuchar líquido agitándose. Él probablemente mantenía reservas de comida y agua ahí dentro.
¿Qué podrá ser la última? me pregunté. ¿Una habitación?
Era realmente escueta. Podría haber pieles de animal apiladas en el suelo, pero las paredes eran de simple madera. Él al menos pudo haber colocado un Lobo Invisible sobre la pared como un trofeo…
No pude evitar notar lo grande que era el lugar.
“Um, ¿Ruijerd?” pregunté.
“¿Sí?”
“¿Vives aquí solo?”
“Así es.”
Él estaba solo en esta enorme casa. Traté de imaginarme viviendo solo en mi propia casa. Dormiría en la misma habitación que dormía ahora. Almacenaría cosas que no necesitaba en el sótano, tal como lo hacía ahora. Usaría la cocina, el comedor, y el baño —pero probablemente no usaría la sala de estar. Dudo que fuera a usar las demás habitaciones. Ahora mismo, cada habitación en nuestra casa tenía a una persona que la decoró a su gusto. Todas esas habitaciones estarían vacías. Hubo un tiempo en donde a mí no me habría importado. Ahora la idea era insoportable.
“¿No quieres casarte o algo así?”
“¿Crees que podría casarme?”
Ah, mierda. Es cierto, después de lo que Ruijerd les hizo a su esposa e hijo… Probablemente no.
“Lo siento,” dije.
“No te disculpes. Ya no estoy siendo encadenado por el pasado distante. No tengo pareja, eso es todo.” Ruijerd sonrió. Él se sentó frente a mí, tan relajado como si estuviese recibiendo a su familia. “¿Qué es lo que has estado haciendo tú?”
Si hubiese sabido que terminaría aquí, habría traído a Eris… No, eso podía esperar hasta después de que todo esto termine. Si sobrevivíamos, podríamos venir a ver a Ruijerd en cualquier momento. Y ahora mismo todos estaban trabajando para asegurarse de que todos sobrevivamos.
“Es una larga historia. ¿No hay problema?” pregunté. Yo iba a esperar hasta mañana, pero no hacía daño poner al día a Ruijerd primero. Me moría de las ganas de contarle todo.
“Cuéntame,” dijo él.
“Bueno.” Le conté todo lo que había ocurrido desde que nos vimos por última vez. Sobre la muerte de Paul, mi matrimonio con Roxy, y cómo me reuní con Eris y también me casé con ella. Ruijerd escuchó felizmente. Su rostro se oscureció un poco con la muerte de Paul, pero, tal vez porque yo no me veía particularmente afectado, él no preguntó al respecto. En cambio, preguntó por Eris.
“¿Al final Eris siguió el camino de una guerrera?”
“… Um, sí, algo así.”
“Aunque tres esposas. No esperaba menos de ti. ¿Ya tienes hijos?”
“Sí, cuatro.”
“¿De verdad?” Él no dijo que quería conocerlos. Aun así, yo los traería la próxima vez. Especialmente a Ars. Quería que Ruijerd conociera al hijo que yo había tenido con Eris. Por supuesto, después de que me encargue de Geese.
“Ruijerd,” dije, sentándome derecho. Había intercambiado el orden, pero ya era hora de hablar de la razón por la que vine aquí.
“Yo ahora soy un subordinado del Dios Dragón Orsted,” dije. Expliqué la situación actual. Le conté que, desde hace mucho tiempo, el Dios Dragón Orsted y el Dios Humano habían sido enemigos; le conté que al principio me había puesto del lado del Dios Humano, pero que él me había estado engañando todo ese tiempo. El Dios Humano había catalogado como molestias a mis hijos, por lo que trató de asesinar a mi familia, pero una versión mía del futuro apareció y me advirtió antes de que fuese demasiado tarde. El Dios Humano, enojado, me propuso en cambio luchar contra Orsted. Accedí. Orsted me derrotó, pero él resultó ser un buen sujeto, y yo logré escapar de las garras del Dios Humano. Desde entonces, he estado luchando contra el Dios Humano como subordinado de Orsted.
Ahora mismo, estábamos en medio de reunir aliados para derrotar al Dios Demonio Laplace, cuando él resucite en cerca de ochenta años. Los preparativos para la batalla iban bien, pero entonces Geese resultó estar del lado del Dios Humano. Luego llegó la carta de Geese y la fuente que nos informó que él estaba aquí en el Reino de Biheiril. Habíamos enviado aliados confiables a través de todo el reino para detenerlo.
“Ruijerd, te he estado buscando desde que supe que tendría que luchar contra Laplace en el futuro.” Bajé mi cabeza, para luego realizar mi solicitud. “Espero que puedas ayudar… No, quiero que luches a mi lado.”
Ruijerd también tenía asuntos inconclusos con Laplace. Por lo tanto, cuando yo había imaginado esta escena, él había accedido inmediatamente.
“…”
Pero no respondió, y el silencio se prolongó cada vez más. Él apartó la mirada de mí, viéndose afligido.
“¿Eh?” dije. Ni siquiera había considerado que él pudiese decir que no. Pensé que, si mencionaba el nombre de Laplace, Ruijerd me miraría, tan inexpresivamente como siempre, y diría “Estaré ahí,” como si hubiese sabido que este día llegaría.
Pero eso no fue lo que ocurrió. Ruijerd había apartado la mirada de mí. Era un gesto de rechazo. Su lenguaje corporal me estaba diciendo NO en letras mayúsculas.
Una voz en mi interior estaba exclamando ¿Es en serio? pero al mismo tiempo, otra decía Sí, no puedo culparte.
Piénsenlo. Él había encontrado a los Superd. Su gente. Aún tendría rencillas con Laplace. Aún estaría enojado. Pero su batalla había terminado. Había terminado cuando luchó en el enfrentamiento decisivo y final de la Guerra de Laplace y obtuvo su venganza.
Además de eso, la aldea Superd estaba en apuros. Él no podía hacer ninguna promesa apresurada, no hasta que eso estuviera resuelto.
“¿Es por la aldea Superd? En ese caso, puedes dejarlo en mis manos. Durante los años desde la última vez que te vi, he hecho un montón de conexiones. Ahora puedo hacer que las personas vean las cosas a mi manera.”
“No es eso.”
Aparentemente estaba equivocado. Pero no podía permitirme darme por vencido. Quería una respuesta ahora, así que busqué algo que pudiera persuadirlo. ¿Cómo había sido su vida después de la derrota de Laplace? ¿Qué quería, y qué estaba tratando de lograr? ¿Era proteger a los Superd? ¿Mantener a salvo a su gente después de haber pasado tanto tiempo buscándolos? Eso creía yo. Pero había una cosa importante más.
“Entonces… ¿es sobre restaurar el honor de los Superd? El Reino de Asura y la Niña Bendita de Millis van a luchar contra Laplace. Si luchas a su lado, ese hecho serviría mucho para restaurar su—”
“No es eso.” Yo había estado convencido de que tenía razón, pero Ruijerd me interrumpió.
“¿Entonces qué?” Ruijerd se puso de pie sin decir palabra alguna. Había algo parecido a hostilidad en sus ojos, pero estaba mezclado con indecisión y confusión.
Tal vez había alguna otra razón de la que yo no sabía.
“Rudeus, ven conmigo,” dijo él, para luego tomar la lanza apoyada contra la pared y dirigirse hacia la puerta frontal. Me puse de pie rápidamente y me apresuré tras él. Habíamos estado hablando por tanto tiempo que ya era de noche afuera. La luna era apenas visible a través de las brechas entre los árboles, pero yo no podía ver ni mis propios pies.
Ruijerd salió de la aldea. Yo saqué un pergamino de Espíritu de Luz para iluminar mis alrededores. Ruijerd caminó adelante en la oscuridad como diciendo que no necesitaba luz. Llegamos a un claro en el bosque, y él se detuvo.
“Rudeus.”
“¿Sí?” Él estaba a punto de decirme algo que yo no quería escuchar. Mi mente se llenó de posibilidades desagradables.
“Durante la reunión, yo dije una mentira,” dijo él. No dije nada. “Los Sabios creen que esa mentira es la verdad.”
Una mentira.
“La plaga no fue curada. La medicina no funcionó. No estamos en camino hacia la recuperación.” Recordé a la mujer que había visto tosiendo en la aldea, y lo que Sandor había dicho sobre las pocas personas que había. “Ahora mismo,” continuó Ruijerd, “todo lo que estamos haciendo es retrasar su progreso.”
“¿Cómo?” dije al fin. Ruijerd se estiró para tocar su bandana.
“Con esto.” Debajo de ella, yo vi una piedra preciosa roj —no, la piedra preciosa no era roja. La piedra preciosa en su frente que debería haber sido roja había cambiado a un azul brillante. Estaba rodeada de marcas negras. Del tipo que un niño de catorce años dibujaría sobre su mano izquierda.
“¿Qué… es eso?”
Noté la mirada en el rostro de Ruijerd y el aura desagradable saliendo de sus marcas, así que no pude permitirme bromear.
Tal vez es porque soy más fuerte de lo que solía ser —siento que soy más perceptivo sobre lo poderosas y peligrosas que son las demás personas…
“Estoy poseído por el Rey Abismal Vita,” dijo él.
El Rey Abismal Vita: un residente de Infierno, un laberinto del Continente Divino. Un potencial apóstol del Dios Humano.
“El Rey Abismal Vita dividió su cuerpo entre los infectados en la aldea. Sus ramificaciones están conteniendo el progreso de la plaga.”
“Si estás… poseído… ¿estás bien?”
“No he tenido anormalidades. El progreso de la enfermedad ha disminuido, y los síntomas han cesado. Eso es todo.”
“¿Él no te ha, por ejemplo, dicho algo?”
“Nada.”
Todo lo que había escuchado sobre Vita de Orsted era el nombre. No conocía su apariencia o sus convicciones. Resultó ser que poseía personas, lo cual quería decir que él era una forma de vida que podía dividirse. ¿Supongo que era alguna clase de bacteria?
“Pero el Rey Abismal Vita supuestamente está dentro del laberinto Infierno, en el Continente Divino… ¿Cómo es posible?”
“Cuando las cosas se veían oscuras para la aldea, un hombre apareció con una botella. Vita estaba dentro de la botella.”
“Ese hombre… No era… él, ¿o sí?”
“Era Geese.”
No…
“Geese dijo que en este país habría una gran batalla, y que quería que lo ayudara cuando ocurriera. Dije que lo haría. Estaba reacio a depender de una entidad oscura como el Rey Abismal Vita, pero me quedé sin opciones. Y el progreso de la enfermedad de verdad disminuyó. Todos fueron salvados.” Ruijerd sonrió con pesar. “Solo que… nunca imaginé que el enemigo de Geese en esa batalla serías tú…”
Mi corazón estaba latiendo como loco. Yo había considerado brevemente que Ruijerd podría darme la espalda. Ahora que estaba ocurriendo, mi corazón no dejaría de latir con fuerza.
“La plaga no fue curada por completo. Se me dijo que, si el Rey Abismal Vita muere, sus ramificaciones también morirán. Si eso ocurre, la aldea volverá a ser consumida por la enfermedad.”
No dije nada. “Tengo que luchar contra ti,” dijo Ruijerd, con la misma expresión sincera de siempre. “Por supuesto, no porque quiera. Sin ti, yo nunca habría llegado hasta aquí. Aún estaría vagando a través del Continente Demoniaco con la cabeza llena de ideas estúpidas.”
“Yo te debo mucho, Ruijerd. No quiero luchar contra ti.”
“Debemos. Es una historia que se ha repetido desde el comienzo de los tiempos.”
“Sí, apuesto que sí.” Dos personas en deuda con la otra se convierten en enemigos. Los atormenta, pero luchan hasta que uno muere, y el sobreviviente queda con un gran vacío en su corazón. Probablemente la historia se repite cada vez que hay una guerra.
Pero de seguro esta vez era diferente. De seguro esta vez había algo que yo podía hacer. Nosotros éramos la excepción —tenía que ser así. Había una forma de evitar luchar. Por ejemplo, si nuestra razón para luchar desaparecía. Solo tenía que eliminarla. Si solo supiera cómo hacerlo.
Orsted y el Dios Humano eran una razón, pero no podía traicionar a Orsted en este punto. Esto era sobre Ruijerd y yo. La razón por la que Ruijerd tenía que luchar contra mí: su gente, sus camaradas Superd. Si no hubiese más Superd —no, eso era monstruoso. Entonces se me ocurrió. Era la plaga. La plaga que estaba devorando a los Superd. Si yo descubría cómo curarla, entonces tendría a los Superd de mi lado.
“Si encuentro una forma de curar por completo la plaga, ¿los traicionarías y te unirías a mi causa?”
El rostro de Ruijerd se oscureció ligeramente ante la palabra traicionarías. Su mirada era intensa, pero no la apartó. Geese podrá haber llegado primero con Ruijerd, pero Ruijerd me había contado al respecto. Si él estuviera completamente del lado de Geese, podría haberme matado sin decir nada. Ruijerd estaba indeciso. Es por eso que me había traído aquí.
La boca de Ruijerd se retorció y su frente se frunció. Yo me consideraba su amigo, y estaba seguro de que él pensaba lo mismo de mí. Pero al mismo tiempo, él sentía una obligación hacia Geese —y por extensión. hacia el Dios Humano, quien le dio a Geese sus órdenes— por salvar a su gente. Después de todo, Ruijerd era un hombre con consciencia.
“Te conté que el Dios Humano me traicionó,” dije. “No hay garantía de que no hará lo mismo con los Superd. Incluso Geese fue traicionado. El Dios Humano mató a toda su gente. Geese lo siguió después de aquello. Es posible que, una vez que termine esta batalla, el Rey Abismal Vita simplemente decida irse, y los Superd mueran de todas formas.”
Incluso si te sentías en deuda con el Dios Humano, las probabilidades de que te traicione al final eran altas. El Dios Humano era ese tipo de basura. Viniendo de mí, solo era una especulación del enemigo, pero no podía dejar a Ruijerd en la oscuridad sobre lo que estaba a punto de hacer.
Él no dijo nada, solo miró hacia mí en silencio. Nos miramos fijamente por un tiempo, hasta que Ruijerd habló.
“Si tal cura realmente existe, entonces sí. Yo también quiero luchar a tu lado.”
“¡Ruijerd…!” lloré, mientras un suspiro de alivio escapaba de mí.
Gracias a dios. Esto no va a terminar con nosotros tratando de matarnos.
“Pero ¿existe tal cura?”
“Orsted sabe todo tipo de cosas sobre el mundo. Si le pregunto, él podría saber algo.”
Pero ¿Orsted me lo diría? Él no me había dicho sobre esto. Ni siquiera me había dicho que los Superd estaban aquí.
Le preguntaría acerca de todo apropiadamente. Podía preocuparme de si debía o no luchar contra Ruijerd después de eso.
“Escucha, estoy seguro de que hay una forma de contrarrestarlo. Por favor, dame algo de tiempo antes de que empieces a considerarme tu enemigo.”
Yo estaba posponiendo el problema. Esta no era una buena jugada. Si resultaba ser que no podía hacerse nada, entonces de todas formas terminaríamos siendo enemigos.
“Orsted vino aquí una vez, antes que Geese.”
“¿Qué?” Esta revelación repentina me dejó desconcertado. ¿Orsted estuvo aquí? ¿Cuándo?
“Hace casi dos años, cuando las personas comenzaron a enfermarse. Él no hizo nada. Por supuesto, nosotros no sabíamos nada de su conexión contigo, así que lo echamos… Si lo que has dicho es cierto, tú y él ya eran aliados en ese entonces.”
¿Qué mierda? ¿Qué mierda?
“¿Estás seguro de que puedes confiar en él?”
Orsted no me había dicho sobre los Superd. Hasta ahora, podría haber habido una minúscula posibilidad de que no lo hubiese sabido, pero esa posibilidad ya no existía. Confianza… Una cura… Imposible. No sabía qué hacer.
Aun así, yo respondí, “Lo estoy.”
Orsted siempre había sido bueno conmigo. Tal vez también había tenido una buena razón con respecto a esto. Por ejemplo, los Superd podrían interponerse en su camino en el futuro. Podíamos aclararlo todo simplemente hablando con él al respecto. Orsted había venido a la aldea, pero no los había matado a todos. Tal vez había venido aquí con la intención de hacerlo, pero no había seguido con ello. Yo tenía una teoría sobre eso.
“Estoy seguro de que puedo confiar en Orsted,” dije. Yo me había quedado al lado de Orsted hasta ahora. No tenía ni la más mínima duda. Era cierto que él a veces no me dijo cosas y que falló en ponerse en contacto tanto como debería, pero cuando se trataba de nuestro objetivo de derrotar al Dios Humano, estaba seguro de que podía confiar en él.
“No me agrada decirlo de esta forma, pero no tienes que confiar en Orsted. Confía en mí. Yo nunca haría nada para lastimar a los Superd.”
Ruijerd me dio la espalda. Él cruzó sus brazos, como reflexionando. Luego miró hacia el cielo, como si se le hubiese ocurrido algo. La luna sobre nosotros era enorme.
“… ¡Ngh!” Ruijerd repentinamente se apretó el pecho y se agachó.
“¿¡Ruijerd!?” Corrí hacia él, en pánico. Al instante siguiente, su cabeza se enderezó y él agarró mi hombro.
Algo estaba mal. Algo había cambiado en el rostro de Ruijerd. Sus ojos eran completamente azules. El blanco, los irises, y las pupilas se habían vuelto de un azul profundo. Su boca estaba entreabierta. Él se veía incoherente. La piedra preciosa en su frente había recobrado su coloración roja, pero las marcas a su alrededor emitían un brillo alarmante. Cuando vi eso, todo encajó.
“¿¡Estás siendo controlado!?”
Mierda. Él claramente me había dicho que estaba poseído. Solo porque dijo que nada había ocurrido hasta ahora, eso no quería decir que debí haber aceptado esta conversación.
Para el momento que me di cuenta de eso, ya era demasiado tarde. El rostro de Ruijerd se acercó al mío y me besó. Líquido fluyó dentro de mi boca y entonces, retorciéndose como un ser vivo, este bajó a través de mi garganta.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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