Lo que se Debe
Capítulo 7: Lo que se Debe
Dejamos el acuerdo por escrito. Detallaba todo lo que había ocurrido, todo este asunto sórdido, y decía que solo la buena voluntad de Rudeus había evitado que la Niña Bendita fuese lastimada. Colocaba la culpa sobre los hombros de la Iglesia de Millis, y estipulaba que, aceptando la responsabilidad, la Iglesia de Millis indemnizaría apoyando incondicionalmente las actividades del Dios Dragón Orsted y Rudeus Greyrat. El contrato terminaba con algo así como: las “actividades” descritas podrían involucrar demonios, pero no deben extenderse a ningún acto que viole las leyes de Millis.
Los dos culpables principales, el papa y el cardenal, lo firmaron como si no fuese la gran cosa. Para ser honesto, el sudor nervioso que bajaba a través del rostro del cardenal era un poco adorable.
El contrato estaba firmado, mi rehén devuelta, y la reunión concluida.
Aparentemente, la decisión alcanzada por nuestro tribunal provisorio sería revisada más adelante por un consejo evaluador que asignaría responsabilidad a todas las partes involucradas. Sea lo que sea que involucre eso, estaba seguro de que el cardenal encontraría una forma de zafarse de ello. Perseguir al culpable no era mi trabajo. Si no eran apóstoles del Dios Humano, ellos no eran mis enemigos, solo molestias. Además, encargarse del cardenal no era lo mismo que acabar con los Expulsionistas de Demonios. Había obtenido lo que vine a buscar y lidié con el ataque en el jardín. Vamos a llamar a eso una victoria.
Zenith, Cliff, y yo fuimos de vuelta a su casa.
Durante el camino, Cliff de pronto dijo, “Lo siento.”
“Espera, ¿de qué estás hablando?” respondí, un poco perdido.
“Ahora que lo pienso, me doy cuenta de que es mi culpa que Zenith permaneciera cautiva por tanto tiempo,” dijo él. “No fui lo suficientemente cuidadoso. Todo salió bien al final, pero siento que solo lo empeoré pensando que podría solucionar las cosas.”
¿Acaso eso no es lo normal en ti? Usas un montón de suposiciones incorrectas para dar esos largos y lógicos discursos, pero al final, todos terminan felices. Esta es la persona que eres, Cliff.
“No te estoy culpando de nada. Vamos a tratar de aprender de esto, para que la próxima vez lo hagamos mejor.”
“Sí. Por supuesto,” respondió él. Cliff se estaba sintiendo deprimido… pero personalmente, yo estaba más preocupado sobre cómo esto iba a repercutir en su carrera.
Wendy estaba esperando por nosotros cuando llegamos a casa. Solo Wendy, sola.
“¡Ah, bienvenidos a casa!” dijo ella. Fui golpeado por una sensación de ansiedad repentina. ¿Aisha y Geese estaban bien?
Cuando estaba siendo escrito el contrato, yo había tratado de preguntar casualmente por ellos, pero el cardenal y los Caballeros de la Iglesia básicamente habían dicho, “No lo sé, y no me importa.”
“¡Aisha-san y Geese-sama están sanos y salvos!” continuó Wendy, y mi paranoia se evaporó. Ambos subieron las escaleras desde el sótano.
“¡Onii-sama, volviste! Y… ¡con Mamá Zenith!”
Ambos me contaron lo que había ocurrido. Ellos se enteraron de que Claire y Carlisle habían dejado la mansión temprano esa mañana hacia el cuartel general de la iglesia, así que ellos mismos fueron hacia el cuartel general para tratar de informármelo. Pero para el momento que llegaron ahí, ya era demasiado tarde. Los Caballeros de la Iglesia estaban en caos; Claire ya estaba en la iglesia. Yo también estaba ahí, tratando de acercarme a Therese. Ellos sumaron dos más dos y asumieron que nos habíamos encontrado y chocado. En ese punto, recordaron las órdenes que les había dado y regresaron a la casa de Cliff. Empacaron nuestras cosas para un escape rápido, y luego se ocultaron en lo profundo de la casa. Ellos planeaban salir de la ciudad al anochecer.
“¡Esos Caballeros de la Iglesia vinieron algunas veces, pero yo esta vez no los dejé pasar!” dijo Wendy. Ella ahora estaba realizando su trabajo apropiadamente—como siempre debió haber sido.
Pero el cardenal había tratado de llevarse a Aisha y Geese. Qué desgraciado.
“En fin, recuperaste a Mamá Zenith. ¿Eso quiere decir que…?”
“Sí. Todo ha terminado,” dije. Les conté a Aisha y Geese todo lo que había ocurrido.
Cuando terminé, Aisha dejó salir un suspiro de la admiración. “Onii-sama, terminaste siendo el héroe de la historia,” dijo ella, con sus ojos brillando. “Todos están tomando decisiones equivocadas, y entonces, un día, bam, guiado por su instinto aventurero, un extraño llega a la ciudad, resuelve todo y luego regresa misteriosamente por donde llegó.”
No seas estúpida, pensé. Yo no soy lo suficientemente apuesto como para ser el héroe.
Acordamos llevar a Zenith de vuelta al día siguiente para ver a la Niña Bendita. Carlisle y Claire vinieron a la casa de Cliff en carruaje para recogernos, y nosotros cinco, Cliff incluido, partimos juntos.
Dentro del carruaje, yo tuve la oportunidad de hablar con Carlisle. Él parecía estar avergonzado por todo y siguió disculpándose. Yo no estaba interesado en buscar culpables. Él tal vez pudo haber manejado las cosas un poco mejor, pero oigan… las personas cometen errores. Lo importante es lo que aprendes de ellos, para poder hacerlo mejor en el futuro, ¿no? Además, yo no podía asegurar que estaba muy bien en ese frente. ¿Quién era yo para comenzar a regañar a otras personas sobre sus errores? ¿Cómo se supone que alguien siga adelante si sigues restregándoselo? Tampoco era mi trabajo asegurarme de que ellos sigan adelante.
Carlisle habló mucho, pero Claire no dijo nada. Ella permaneció en silencio todo el tiempo que nosotros cinco estuvimos dentro del carruaje.
¿Qué está pensando? ¿Debería preguntarle? me pregunté. Yo todavía estaba dándole vueltas al asunto mientras llegábamos a los terrenos de la iglesia.
Se nos fue concedida la entrada al santuario para la audiencia, esto después de pasar por algunos procedimientos oficiales. Fuimos escoltados hacia una habitación que parecía ser el cuartel general de la Niña Bendita.
Una barrera transparente estaba configurada en medio de la habitación, tal como cuando yo había visitado al papa. Además, había dos sillas y una ventana. Seis guardias se mantenían firmes bajo las tenues luces.
Therese no estaba entre ellos. Tal vez ella había sido transferida. Sin embargo, parecía ser que la revisión ocurriría con el club de fans de la Niña Bendita presente. Ellos no parecían hostiles. Solo un poco tensos y reacios a encontrarse con mi mirada.
No estoy buscando una disculpa, chicos. Entiendo que es su trabajo, pensé.
Además, yo los había dejado a todos inconscientes. Ellos lo habían comenzado, y yo lo había terminado. Estábamos a mano. Además, ellos probablemente iban a enfrentar algunas consecuencias profesionales, así que estaba feliz de dejarlo en el pasado. De hecho, esperaba poder irme de aquí en términos amigables. No me gustaba la idea de que estos sujetos guardasen rencor contra mí.
“¿Comenzamos?”
La Niña Bendita y Zenith se sentaron frente a frente. Bote estaba sosteniendo gentilmente la cabeza de Zenith, posicionándola para que estuviese quieta, con sus ojos abiertos. Luego, la Niña Bendita se inclinó hacia el frente y miró hacia lo profundo de los ojos de Zenith. Me recordó a un examen de un oculista.
“… Vaya.”
Los ojos de la Niña Bendita brillaron mientras observaba hacia Zenith. Literalmente brillaron. No puedo pensar en una mejor forma de describirlo. Tenues hebras de luz conectaban sus ojos.
Todos los otakus estaban asombrados por la escena.
“Como era de esperarse de nuestra Niña Bendita…”
“Ella realmente está bendita…”

Esa luz no apareció antes. ¿Acaso nos estaba dando un espectáculo? ¿O esto requería tal esfuerzo?
Tal vez era como la magia de fuego. Mientras tu magia se vuelve más fuerte, el fuego se vuelve más caliente y brillante. Tal vez este fenómeno solo ocurría cuando ella estaba empujando su poder al límite. La Niña Bendita había pasado de un cable básico a uno de fibra óptica.
Claire apretó su puño sobre su corazón, como si estuviese rezando. Yo traté de concentrarme en la tarea entre manos. Ahora mismo, todo el pasado de Zenith estaba siendo extraído. La Niña Bendita incluso podría ser capaz de ver los recuerdos que habían sido devorados por su encierro en el cristal mágico de las profundidades de ese laberinto. Si los recuerdos de Zenith revelaban la causa, tal vez podríamos vislumbrar una solución.
Solo una pista. Una pequeña pista podría ser suficiente para que uno de mis amigos genio pensara en algo. Orsted, o tal vez Kishirika.
“Ah,” dijo suavemente la Niña Bendita, y luego se estremeció. Bote soltó la cabeza de Zenith, para luego tocar gentilmente el hombro de la Niña Bendita.
¿Eso quiere decir que la descarga está completa?
La Niña Bendita se puso de pie, con sus ojos todavía completamente abiertos. Ella estaba mirando directamente hacia mí.
“Rudeus Greyrat.”
“¿Sí?” respondí. El uso de mi nombre completo me hizo enderezarme.
“He visto los recuerdos de Zenith Greyrat.”
“¿Qué vio?”
“Hasta el Incidente de Desplazamiento, ella vivió en la Aldea buena en Fittoa, donde prestaba sus servicios al sanador local mientras criaba a Norn y Aisha.”
¿Vamos a regresar a ese punto? Bueno, no, eso era lo mejor. Ella tiene que pasar por todo en orden o sonará como si estuviera diciendo mentiras.
“Después de que usted se fue, no pasó ni un solo día en que ella no se preocupase por su bienestar. Ella se preocupaba de que no estuviera comiendo apropiadamente, de que no estuviera lavando su ropa, de que estuviera persiguiendo a muchas chicas diferentes…”
Oh, vaya. Lo siento, Mamá. ¡Al menos no engañé a nadie! Esperen, al final sí lo hice…
El Continente Rudeus era una tierra pacífica… al menos hasta que fue conquistada por las urgencias bajo su cintura. Incluso logró repeler la invasión inocente de la Tierra de Sylphie por un tiempo. Por difícil que eso sea de imaginar para alguien que conoce los, eh, movimientos de tropas de Rudeus durante los últimos años.
“En medio de todas estas preocupaciones por usted, sus recuerdos se fueron a blanco.”
El Incidente de Desplazamiento. Recordaba ese momento. Aunque la mayoría de las personas fueron teletransportadas antes de darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, o la razón. Eso fue lo que le ocurrió a Paul, y escuché que fue igual para Lilia.
“Por algún tiempo después de aquello, solo hubo oscuridad.”
“Eh… ¿Algún tiempo?”
“Sí. Fue como si ella hubiese permanecido en un profundo sueño mientras transcurría una gran cantidad de tiempo a su alrededor.”
Entonces ella no tenía recuerdos de ese periodo. En cuyo caso, Zenith debe haber sido enviada directamente dentro del laberinto por el Incidente de Desplazamiento. Las probabilidades de eso tenían que ser escazas… pero no era imposible. Una teletransportación aleatoria hacia cualquier lugar en el mundo tenía una pequeña probabilidad de incrustarte dentro de una pared. Si lo hacías a propósito, configurar un círculo de entrada y salida de antemano eliminaría esa clase de riesgo…
El Incidente de Desplazamiento de verdad había hecho pedazos nuestras vidas. Aparentemente fue un efecto secundario de la llegada de Nanahoshi a este mundo, pero eso no importaba. Nada podía cambiar lo ocurrido.
Si la humanidad no hubiese prohibido los círculos de teletransportación y logrado usarlos con responsabilidad, si hubiesen logrado eso, entonces habrían resistido esta crisis sin entrar en pánico.
Lo hablaré con Ariel la próxima vez que la vea. A ella se le ocurrirá algo si le escribo un reporte sobre la teletransportación.
… Esperen.
¿Entonces cómo fue que Geese encontró a Zenith? Él me dijo que preguntó por el lugar y escuchó que ella estaba en las profundidades del laberinto de teletransportación… esperen un momento…
“Entonces, ella tuvo un sueño,” dijo la Niña Bendita. Volví a poner atención.
Él ni siquiera está aquí ahora mismo. Puedes interrogar a Geese más tarde.
“¿Un sueño?” pregunté.
“Un sueño. Ella comenzó a sentir que había sido convertida en una muñeca de trapo.”
“¿Una muñeca de trapo…?”
“Aun así, era un sueño placentero,” dijo la Niña Bendita, y entonces cerró sus ojos. Su voz fluyó, como si estuviese observando una película dentro de sus párpados.
“Ella soñó vivir una vida pacífica en una casa desconocida. Ella y Lilia se sentaban al sol y cuidaban del jardín.”
La voz de la Niña Bendita había cambiado sutilmente. Ella sonaba como Zenith.
“Paul está muerto, pero Rudy y Sylphie se casaron, y después tuvieron un bebé. Pero entonces, bueno, ¡de tal padre tal hijo! Rudy se acostó con Roxy, y luego fue Eris—¡siguen apareciendo! Pero al menos todas ellas se ven felices. Incluso Sylphie.”
“Norn se queja mucho, pero todavía va a la escuela y me da un beso de despedida cada mañana. ¡Aisha y yo nos estamos volviendo muy buenas amigas! ¿Sabían que le gustan las flores? Una vez le dije que a mí me gustan las manzanas y los narcisos y ella se dio la vuelta hacia mí y dijo, “¿Zenith-sama?” También le dije que podía llamarme Mamá, pero Lilia se veía un poco infeliz por eso. Supongo que ella quiere que Aisha también la vea a ella como Mamá.”
“Roxy está enseñando en la escuela local. Norn dice que todos los niños la aman. Ella debe ser bastante vieja, dado que es un demonio… Pero, bueno. Rudy la adora, así que supongo que no debería preocuparme tanto por la edad.”
“Pude conocer a Eris después de mucho tiempo. Estaba claro como el día lo mucho que ama a Rudy. Ella vino a verme cuando no había nadie más cerca, con su rostro completamente rojo, y entonces dijo algo como, ‘Todavía… todavía soy inexperta, pero… me esforzaré al máximo.’”
“En serio, estuve a punto de largarme a reír. Le dije que debía decirle eso personalmente a Rudy. Que no había razón para ser tan formal conmigo. Luego Eris volvió a ponerse roja y bajó su cabeza. Fue lo más adorable que he visto. Ella siempre es tan audaz, ¿saben?”
Esos eran los recuerdos de Zenith de los últimos años. No coincidían mucho con los míos. Norn apenas hablaba con Zenith. Y si bien Aisha hablaba con ella con frecuencia en el jardín, Zenith nunca respondía.
Pero eso quiere decir que a los ojos de Zenith… ¿Ella sentía que les estaba hablando a todos, y que ellos estaban respondiendo?
“Rudy tiene varios hijos. Lucie es la cosita más adorable. Ella todavía es muy pequeña, pero se está esforzando mucho como hermana mayor. Lucie escucha muy cuidadosamente todo lo que Sylphie dice, y practica su magia cada día para mostrársela a Rudy. Pero, conmigo, ella no actúa de forma tan dura. Lucie dice que no es tan fuerte como su mamá. Ella es dura consigo misma. Le dije que no tiene nada de qué preocuparse. Un día será capaz de hacerlo todo, e incluso si no es así, ella encontrará su propio talento. Después de eso, Lucie dijo que se esforzaría. ¡Ah, ella es tan dulce!”
“Al parecer le agrado mucho a Lara. ¿¡Sabían que ella pudo hablar desde el momento que nació!? Ella me llama para cada pequeña cosa. Abuela, Abuela… dice ella, entonces lo siguiente que sé es que Leo se acerca diciendo ‘¡Zenith-sama, ayuda! ¡Lara-sama se orinó!’ Últimamente, ella se sube a mis rodillas y nos sentamos en el sol junto a Leo y hablamos. Sobre la ciudad alrededor de la casa, o sobre la aldea natal de su papi. Esa clase de cosas.”
“Ars ama los pechos. Tal como Rudy cuando era pequeño. Cada vez que lo tomo en brazos, él agarra los míos y se ve realmente complacido. ¡Supongo que incluso le gustan los pechos de una anciana como yo! Él es un poquito malo, tal como Paul y Rudy. Le dije que, si va a hacer llorar a muchas chicas como Rudy, entonces él tiene que asegurarse de que al final todas ellas sean felices.”
Me di cuenta de que mis ojos estaban calientes. Había lágrimas bajando a través de mis mejillas. Lucie apenas se acercaba a Zenith, y Lara no podía hablar. Más de la mitad de las escenas que la Niña Bendita describió eran solo delirios de Zenith. Alucinaciones reproduciéndose detrás de sus ojos vacíos. Pero el mundo que ella veía era muy amable.
“¡Ah, casi lo olvido! Rudy comenzó a trabajar para este sujeto realmente increíble. Se llama Dios Dragón Orsted. Es uno de los Siete Grandes Poderes y un aprendiz distante del Dios Dragón Urupen. Él supuestamente es muuuuuy fuerte y muuuuuy aterrador. Todos parecen estar aterrados de él, pero a mí no me parece tan malo. Creo que en lo profundo solo quiere hacer amigos. Él se ha acercado en particular a Rudy. Orsted sigue viniendo a nuestra casa para ver cómo estamos. Yo a veces le hablo, pero él no parece estar muy acostumbrado a hablar con personas. Se queda congelado cuando quiere hacerlo. Pero es una buena persona. Él le enseña a Lucie trucos con su magia cuando ella está teniendo problemas, aunque son un poco complicados—no creo que ella los entienda muy bien.”
“Una vez le pregunté si quería cargar a Lara. ¡Él estuvo muy nervioso cuando lo hice! Pero fue muy cuidadoso cuando la tomó. Aunque creo que a él no le agradan mucho Leo y Ars. El otro día hizo llorar a Ars, y entonces se fue sin saludar a Eris. Me pregunto qué clase de trabajo está haciendo Rudy para este hombre que es así de fuerte, pero a la vez tan amable. Sea cual sea, estoy orgullosa de él. Estoy segura de que Paul también lo estaría.”
¿Cuánto de esto era cierto? Orsted casi nunca viene a la casa… ¿Acaso viene sin decirme?
“Rudy ha crecido para convertirse en un hombre adulto maravilloso. Norn y Aisha también son adultas, y Sylphie está esperando a su segundo hijo. ¡Lilia estuvo muy preocupada, diciendo que ella ahora tenía que encargarse de eso además de cuidar de mí! Qué boba. Obviamente los niños son primero. Yo voy a visitar a mi madre, así que dejaré a Sylphie en tus manos, ¿bien, Lilia? No te preocupes por mí. Yo estaré bien. ¡Solía ser una aventurera, sabes! Iré junto a Rudy y Aisha, y este amigo cercano de Rudy, Cliff. ¡Jaja, me emociona el solo pensar que iré de viaje junto a Rudy!”
Los recuerdos de Zenith se estaban acercando al presente.
“Mamá ha envejecido mucho. ¡No se parece en nada a como la recuerdo! ¡Creí que de seguro me regañaría, pero en cambio ella vino hacia mí diciendo, ‘Zenith, oh, Zenith,’ y viéndose toda triste! Ella estaba preocupada de que yo estuviese herida o enferma, así que trajo a un doctor para examinarme. ¡Bueno, como puedes ver, estoy en perfecto estado de salud! Ella siempre fue muy dura con nosotros, pero ahora parece que podría ponerse a llorar en cualquier momento. Ella no me regañó en lo absoluto.”
“Mi madre me visita con tanta frecuencia porque está preocupada. Ah, Papá también vino. Él se ha dejado crecer la barba, ¿pueden creerlo? Papá nunca solía usarla así. Cuando le pregunté al respecto, él dijo que se la dejó crecer porque fue ascendido. Se ve tan mal en él que terminé riendo a carcajadas.”
Di un vistazo hacia Claire y Carlisle. Claire tenía su rostro enterrado en su pecho mientras Carlisle acariciaba su cabello. Sus ojos estaban rebosantes de lágrimas.
“El único problema es que Mamá no se lleva nada bien con Rudy. Rudy odia que las personas lo desprecien y le digan qué hacer. Él y Mamá tuvieron una pelea. Desearía que pudieran encontrar una forma de hacer las paces… ¡Entonces Rudy fue y arrinconó a Mamá! Paul siempre hacía lo mismo cuando nosotros discutíamos en la Aldea Buena. Rudy no se guardó nada… ¡Bueno, simplemente tendré que lograr que hagan las paces!”
La Niña Bendita abrió sus ojos.
¿Entonces eso es todo?
“Fiu,” dijo ella, restregándose sus ojos y exhalando, antes de colapsar hacia atrás en su silla. Los otakus corrieron a su lado, uno con lo que parecían ser toallas calientes, otro con un vaso de agua. Uno empezó a masajear sus hombros. Era como si ella fuese una emperatriz del pasado o algo así.
“Me disculpo. Eso fue todo lo que vi. ¿Escuchó lo que quería?” preguntó la Niña Bendita. Ella sonaba agotada. Usar ese poder la agota completamente, ¿eh? pensé.
Supongo que era normal. Ella había revisado todos los recuerdos de Zenith, los había descargado en su propio cerebro, y luego su cerebro los había convertido en pequeños monólogos simulados de Zenith para nosotros. Que toda esa información entre en tu cerebro tenía que ser agotador.
De hecho, pensé que tal vez debía unirme a los otakus. Ella merecía ese masaje de hombros.
“Sí, muchas gracias,” respondí. Aún no sabía cómo curar a Zenith. Pero ahora sabía cómo se había sentido ella después de terminar así. El solo saberlo hizo que venir a Millis valiera la pena.
“Puede no significar mucho, pero ella ahora es feliz,” dijo la Niña Bendita. “Ella sabe que Paul está muerto, y entiende lo que está ocurriendo a su alrededor.”
Seguro que sí, pensé. Ella entiende mucho más de lo que imaginé. Todavía se sentía un poco como de ensueño, y la voz de la Niña Bendita le había dado un toque como de cuento de hadas, pero—bueno, ella sabía cuántos hijos tenía yo, y su descripción de sus personalidades había sido bastante sólida. Tal vez excepto por Lara. Aunque a Lara sí le agradaba Zenith. Quizá desde el punto de vista de Zenith parecía que ella estaba tratando de comunicarse.
“Hubo algo más que descubrí,” dijo la Niña Bendita. Miré hacia ella inquisitivamente. “Zenith… no sé cuánto ve, pero ella puede leer mentes.”
¿Leer mentes?
“Debido a su actual condición, ella no siempre interpreta correctamente lo que lee, y creo que puede estar llenando las partes que no puede leer con sus propias historias…” La voz de la Niña Bendita se apagó.
Ella hizo un gesto hacia mí, indicando que llevara mi oído a su boca. Todos los otakus inmediatamente se cubrieron los oídos y se dieron la vuelta.
Me incliné hacia ella. Ella susurró, “Zenith es una Niña Bendita.”
Asentí lentamente. Yo había sabido desde el comienzo que era probable que estuviese maldita. Y sabía muy bien que un Niño Maldito y un Niño Bendito eran, en esencia, lo mismo.
“Si esto se sabe, las cosas volverán a salirse de control. Recomiendo que lo mantenga en secreto,” dijo ella.
“Eso es cierto,” estuve de acuerdo. “Yo soy un subordinado de Orsted. La protegeré, sin importar lo que tenga que hacer.”
“Tal compromiso… Así es usted, ¿no?”
Probablemente no necesitaba decirle que yo iba con todo, dado que había tratado de secuestrarla. Pero sí. Estaba tratando de vivir mi vida bajo esta premisa.
Ahora sabía dos cosas. La primera era que Zenith tenía un poder. Ella podía leer mentes. No estaba claro cómo podía leerlas, pero probablemente no la estaba matando. Era más como que ella no sabía cómo comunicar lo que veía. No suponía un peligro inmediato. Podía relajarme un poco sabiendo eso.
La segunda era que ocurría algo con Geese. Algunas cosas de las que me había dicho no encajaban, y, para ser honesto, su comportamiento a través de todo este incidente había sido un poco extraño. Ir a la mansión Latria incluso aunque él sabía que ellos favorecían a la expulsión de los demonios, entonces seguir ciegamente las órdenes de Claire para llevar a Zenith a dar un paseo. Necesitaba hablar con él pronto—hoy mismo, de ser posible.
“Niña Bendita, estoy realmente feliz de habernos conocido,” dije. “Me gustaría agradecerle de alguna forma.”
Ella no sabía cómo traer de vuelta los recuerdos de Zenith—o, más bien, cómo regresarla a su antiguo yo—pero había descubierto que las cosas no eran tan malas como había temido. Ella estaba consciente, solo que soñando. Eso quería decir que, un día, ella podría despertar. E incluso si no lo hacía, siempre y cuando fuera feliz así, tal vez eso estaba bien.
“Usted es muy amable. En ese caso, tengo dos peticiones. ¿Puedo realizarlas?”
“Adelante.”
“¿Me daría ese brazalete?”
“¿Brazalete?” Miré abajo y vi el brazalete de Orsted brillando sobre mi brazo.
“Sí,” dijo la Niña Bendita.
“Um… verá… La cosa es que no puedo quitármelo. ¿No puede ser algo más?”
“Cualquier cosa servirá, siempre y cuando identifique al portador como un subordinado de Orsted de un solo vistazo.”
Siempre y cuando identifique al portador como un subordinado de Orsted de un solo vistazo… ¿Eso significa lo que creo que significa…?
“¿Quiere unirse a las fuerzas de Orsted?”
“Así es. Me gustaría vivir más allá de los treinta.”
“Entiendo.”
Es cierto, su destino es débil. Ella está destinada a morir a menos que algo cambie. Ella no estaba en la mejor forma física, pero tampoco parecía especialmente enfermiza. Eso dejaba el asesinato como la mayor preocupación. Considerando su poder y el gran número de maquinaciones ocurriendo dentro de la Iglesia de Millis, esa era la causa más probable. Pero si ella estuviese bajo la protección de Orsted, el cardenal (quien tenía una consciencia culpable sobre todo esto) y el papa (quien creía que yo ahora estaba de su lado) encontrarían mucho más difícil hacer algún movimiento contra ella. Aun así, esto no era una garantía.
Heh… Muy bien, entonces haremos que sea una garantía.
“Bien, le traeré algo en los próximos días,” dije.
“¡Oh, muchas gracias! ¡Con eso, incluso podría ser capaz de llegar a los cincuenta!” respondió ella.
Ella me había ayudado mucho durante todo este asunto. No le traería un simple emblema del Dios Dragón. Invocaría una bestia guardiana para ella.
“¿Cuál es la segunda?” pregunté.
“Quiero que usted le consiga una sentencia menor a Therese. A menos que hagamos algo, ella va a ser degradada y enviada lejos.”
“Bueno, ¿acaso ella no lo veía venir?” destaqué. Ella no solo estaba ‘siguiendo órdenes,’ sino que ni siquiera pudo llevarlas a cabo.
“Eso no es injusto. Pero debe entender, Rudeus-sama, que su derrota contra usted fue una bastante humillante para el cardenal. Si ella es enviada lejos, seguramente será asesinada. Y yo la quiero a ella en mi guardia.”
Podía imaginar al cardenal matándola de la rabia ahora que ella ya no era útil. Pero Therese se apegó a su papel como su secuaz, y esto es lo que les pasa a los secuaces que fallan…
Aun así, no podía negar que ella había hecho absolutamente todo lo que pudo por Zenith. La muerte era un precio elevado a pagar por seguir órdenes y ser manipulada.
“Entiendo,” dije.
“Muchas gracias. ¿Puede firmar aquí?” Uno de los otakus me acercó un documento. Estos tipos sí que eran diligentes.
“Espero con ansias trabajar con usted en el futuro, Rudeus-sama,” dijo ella.
Y esa es la historia de cómo la Niña Bendita se convirtió en subordinada de Orsted.
“Rudeus.”
Estábamos esperando por el carruaje en una habitación lateral cuando Claire me dirigió la palabra. Su rostro estaba tan serio como siempre. Simplemente así era ella. ¿A menos que sea ansiedad lo que estaba leyendo en su rostro?
“Este está lejos de ser el lugar apropiado para discutir lo que tengo que decir,” continuó ella, “y había esperado hablar contigo cuando las cosas se calmasen un poco, pero de seguro estarás más ocupado con el paso del tiempo. ¿Podemos hablar ahora?”
Yo asentí.
¿Acaso ella está enojada de que yo tenga tres esposas? ¡Dos ya era lo suficientemente malo, pero tres! ¡La Iglesia de Millis nunca aceptará tal cosa!
“Tiene relación con los problemas que he causado.”
“Entiendo.”
Hah, entonces no es sobre el asunto de las esposas. Ella quiere hablar de sí misma. Entiendo. Ella no iba a empezar a regañarme por mis elecciones de vida después de lo que hizo. Eso sería ridículo. Dah.
Su expresión permaneció firme mientras continuaba. “Sé que lo que traté de hacer es imperdonable.”
“Sip,” dije.
Puede haber sido por el bien de Zenith o lo que sea, pero su plan de tratamiento era muy descabellado. Si ella lo hubiese concretado, bueno… solo digamos que nosotros no estaríamos conversando de una forma tan amistosa como esta.
“Quiero que me des un castigo,” dijo Claire.
“¿U-un castigo…?”
“Así es. Te arrebaté a Zenith, y traté de hacerle algo realmente inhumano. Yo debería ser castigada por ello.”
“¿No puedes solo disculparte?”
“¿Qué resolvería eso? Debo ser castigada,” insistió ella.
Entendía lo que estaba tratando de decirme. Si lo siento pudiera solucionarlo todo, no habría necesidad de tener policías. Prácticamente todos los que habían contribuido a ese desastre habían recibido alguna clase de castigo. Pero no Claire. Y la propia Claire no estaba satisfecha con eso.
“Entiendo, entonces… ¿Qué clase de castigo crees que mereces?”
“Podrías castigarme con latigazos, o una vara, o cortar mis brazos. Incluso podrías matarme. No me importa.”
Um… Eso es pasarse un poco. No quería ser conocido como un asesino de abuelas. Además, Zenith estaría muy enojada conmigo.
“Escuchaste lo que Zenith dijo ahí dentro. Sabes lo autoexigente que soy, y lo poco que pienso en los demás. Sabes que ella confía en mí como una bebé, y yo aun así iba a arrojarla dentro de un infierno. Los idiotas como yo no merecen que sientan lástima por ellos, solo que sean aplastados por el martillo de la justicia.”
Sus manos estaban apretadas formando puños y temblando.
Así que eso fue lo que ella escuchó ahí. A mí me pareció un poco diferente.
Zenith perdonó a Claire. Yo no creía que ella supiera lo que Claire planeaba, pero sabía que Claire estaba sufriendo por alguna decisión, y sabía que estaba relacionada con ella. Es por eso que, cuando ella vio a Claire tratando de tomar toda la culpa durante ese juicio sin que nadie la defendiera, Zenith la había perdonado. Luego, ella nos abofeteó a Carlisle y a mí, pero no a Claire.
Bueno, tal vez estoy retorciendo mucho esa lógica. Después de todo, las cosas no sucedieron exactamente así.
Quizás era correcto que Claire recibiese alguna clase de castigo. De todas maneras, la propia Claire parecía querer un castigo en vez de perdón, y ella no iba a ir a ninguna parte hasta recibirlo. Bueno, que así sea.
“Bueno, entonces… Si tú insistes…” dije. Claire miró hacia mí nerviosamente.
Lo siento, pero si todo te da igual, voy a usar esto en mi beneficio.
“Quiero que te conviertas,” dije.
“¿Hablas de tu religión? ¿Quieres que venere a los demonios?”
Mierda, esa no fue la palabra correcta. No convertir. Yo de verdad no quiero que te unas al culto de Roxy. ¿Cómo diablos explico esto? Ah, como sea. Puedo explicarlo para ella.
“No, lo siento. Eso no fue lo que quise decir. No tienes que dejar la Iglesia de Millis. Me refiero a que quiero que dejes a los Expulsionistas de Demonios.”
“¿Toda la familia Latria?”
“Solo tú sería suficiente. Una de mis esposas es un demonio, así que preferiría que no la llames sucia. Además, me gustaría que reconozcas mi religión y te guardes para ti tus opiniones sobre mi familia.”
Claire no respondió.
“Y una cosa más. Si alguna vez vuelves a terminar enfrentando una decisión como esa, háblalo conmigo, ¿bien? Tengo el poder para resolver la mayoría de las cosas… Al menos me gusta creer que es así,” terminé. Claire miró hacia mí, sorprendida. Pero ella sintió.
“Muy bien,” dijo ella.
Ella no se veía convencida. Claire probablemente no estaba segura de si realmente estaba siendo castigada. Tampoco yo. Básicamente enumeré todo lo que yo quería de ella y ella lo interpretó como un castigo.
Aun así, ella asintió. Supongo que decidió que, si este era mi veredicto, ella lo acataría.
“Desde hoy en adelante, yo, Claire Latria, seré una integracionista de demonios y haré todo lo que esté en mi poder para apoyar esa causa. Confiaré en ti, Rudeus, y no haré comentarios sobre tu religión o métodos educacionales, y no permitiré tales palabras de cualquier otro.”
“Gracias…” respondí. “Solo no te excedas, ¿bien? Empujar tu forma de pensar sobre otros nunca sale bien.”
“Lo entiendo.”
Si podía lograr que la abuela fuese un poco más flexible, entonces podía estar mucho más tranquilo. De esa forma, yo podía estar seguro de que ella no iba a comenzar ninguna pelea con mis esposas o hijas. Ella ahora iba a ser obediente, pero ¿qué dice el dicho? Las promesas en tiempos tormentosos son olvidadas en tiempos de calma… Cuando nos volvamos a encontrar… o, más bien, si nos volvemos a encontrar, yo realmente no quería tener otra discusión como la de hace poco.
“Eso es todo lo que quería decir,” dije.
“Agradezco tu amabilidad,” respondió secamente ella, y entonces asintió.
¿Acaso podía ser peor disculpándose? pensé. En serio…
Habíamos regresado a la casa de Cliff. Probablemente tendría que ir a la mansión Latria más tarde, pero primero lidiaría con Geese. Tenía muchas preguntas—sobre este viaje y la última vez que nos encontramos con él. Pensándolo bien, me di cuenta de que el tipo aparecía justo en el momento correcto. Era fascinante. Él iba a explicarme ese truco.
“Saldré a buscar a Geese,” le dije a Aisha y Zenith mientras comenzaba a salir.
“¡Onii-sama, espera!” gritó Aisha, corriendo para detenerme con su mano estirada. “¡Mira esto!”
En su mano había una carta. Estaba sellada con cera, y en el reverso tenía escrito Rudeus. “¡Wendy dijo que, tan pronto como te fuiste, Geese vino y dejó esto!” explicó Aisha. La tomé en silencio. Una carta, justo en este momento.
Ah, tenía un mal presentimiento.
Rompí el sello y comencé a leerla.
Rudeus,
Hola, Jefe. Si regresaste a la casa después de hablar con la Niña Bendita y estás leyendo esta carta, bueno, probablemente ya lo descubriste todo.
Lo descubriste, ¿no? No hay forma de que no lo hayas hecho. ¿Cierto? Si no lo has hecho, entonces yo realmente metí la pata al escribir esto. Pero qué diablos.
Asumo que tienes algunas preguntas, ¿cierto, Jefe? ¿Cómo supe dónde estaba Zenith cuando no había forma de que eso fuera posible? ¿Por qué llevé a Zenith afuera en el momento justo?
Esto nos lleva a un poco atrás en el tiempo, pero la vez que nos conocimos las cosas también fueron así. Qué coincidencia, encontrarme contigo en la aldea Doldia de esa forma…
¿Y bien? ¿Cómo lo hice? ¡Hay algunas cosas que incluso el todopoderoso aventurero de rango S Geese no debería ser capaz de hacer!
¿Qué tal si te lo digo?
Todo fue gracias a las instrucciones del Dios Humano. Todo lo que hice fue seguir sus consejos.
Básicamente soy lo que llamarías un ‘Apóstol del Dios Humano.’ Yo te estaba engañando, Jefe.
¿Y bien? ¿Sorprendido? ¿Estás pensando ‘lo sabía’? ¿O estás furioso?
Sí, probablemente estás furioso. ¡Como sea, eso es lo justo!
Pero, solo para que lo sepas, he estado escuchando la voz de este dios desde que era un niño. Esa voz me sacó de momentos de mierda y para rematar de algunas situaciones donde seguramente habría muerto. Yo soy débil. No puedo valérmelas por mí mismo. Esa voz fue mi salvadora, ¿sabes?
¿No fue lo mismo para ti, Jefe?
El Dios Humano te ayudó cuando regresabas del Continente Demoniaco. Él te juntó con el viejo Ruijerd, y luego se aseguró de que obtuvieras ese ojo demoniaco. Él te sacó de esa celda y salvó la vida de tu hermanita. Además, fue el Dios Humano quien me dijo dónde encontrar a Zenith.
Él hizo todo eso por ti, Jefe.
Eres un traidor.
¿Qué, tuvieron un pequeño desacuerdo?
Sé que el Dios Humano no es benevolente. Todos los consejos que da son solo para poder usarnos para sus propios propósitos. Para ser honesto, somos como juguetes para él. Supongo que piensas que tú eres demasiado importante como para eso. De verdad te hizo enojar, ¿eh? Pero traicionándolo, destrozándolo todo—¿no crees que fuiste demasiado lejos? Bien, él te usó. Pero nosotros le debemos todo. Esa es la única forma en que todo esto tiene sentido.
Así es como lo vi después de que mi aldea fuera borrada del mapa.
El Dios Humano me manipuló, y luego borró del mapa mi hogar. ¡Y se rio por eso! Me contó detalladamente cómo había jugado conmigo. ¡Por supuesto que estaba enojado! Pensé: ¿¡Qué mierda, viejo!? ¿Cuál es tu problema? ¡Vete a la mierda! Le dije todo lo que pensaba, ¿sabes?
Pero esto fue lo que me dijo.
“Después de todo lo que he hecho por ti, esto no es nada.”
Reconozco que él tuvo la intención de hacerme enojar más, empujarme al límite, ¿sabes? Volverme loco, solo para poder seguir riéndose de mí.
Pero cuando dijo eso, como que todo encajó.
Él tiene razón, pensé.
Pensé sobre lo que le debía después de todas las veces que salvó mi trasero, y supuse que simplemente podía… dejarlo pasar. Bueno, todavía hay un poco de rencor por todo eso, pero es normal, ¿no?
En fin, reconozco que puede que tú no lo entiendas, Jefe. Leyendo esto, probablemente estás pensando ‘Novato, estás demente.’ Y tal vez se siente incorrecto para ti. Pero no para mí.
Por como yo lo veo, tú le estás dando la espalda a tus deudas. Mordiendo la mano que te dio de comer. Lo siento mucho, Jefe, pero creo que ahora estoy en el equipo del Dios Humano.
Esta vez solo estaba probando las aguas, viendo de lo que eres capaz. Te llevé justo hacia mi trampa, y luego empujé a los Caballeros de la Iglesia en tu contra. Parece que al final los derrotaste sin problemas, pero oigan, ahora sé lo que no funciona. Metiste la pata. Me mostraste todos los trucos que tienes. Ahora me voy para conseguir los aliados suficientes como para derrotarte, y entonces regresaré para luchar cara a cara contigo, en una pelea justa. Esto es la guerra, Jefe. Mejor planea tu funeral.
No te odio ni nada. La pasamos bien dentro de esa celda, y nunca olvidaré nuestro viaje sobre la Carretera de la Espada Sagrada. ¡Y también está la exploración del laberinto! ¡Ese fue el momento en el cual me sentí más vivo en décadas! No he olvidado nada de eso.
Pero de ahí no pasa. No te odio, pero no te debo nada. Puede que tenga mis pequeños problemas con el Dios Humano, pero yo estoy en deuda con él. Incluso si hay sentimientos encontrados, debes pagar lo que debes. No hacerlo trae mala suerte, Jefe.
Tuyo,
Geese Nukadia
Salí corriendo de la casa.
“¡Geese!” grité mientras corría.
Geese. Geese era mi enemigo. No sabía cómo, pero él había visto mi Armadura Mágica. Él dijo que se estaba preparando para enfrentarme.
¿Cómo?
La próxima vez, él me enfrentaría de forma justa. ¿Podía confiar en eso? No importaba. Si esa era su intención, yo no lo detendría.
Tenía que matarlo.
Seguí corriendo todo el camino hacia el Distrito Comercial, hasta entrar de golpe en la sucursal del grupo de mercenarios. Inmediatamente envié un mensaje a Orsted contando todo lo que había ocurrido en Millis, la identidad del apóstol del Dios Humano, y el contenido de la carta.
No iba a esperar por una respuesta. Iba a perseguir a Geese. Solo había un problema: no tenía forma de saber hacia dónde había ido. Trabajar solo sería estúpidamente ineficiente. Regresé a la iglesia y les pedí emitir una orden de arresto para Geese. Luego fui con los Caballeros de la Iglesia y demandé que enviaran grupos de búsqueda a través de Millishion y sus alrededores.
Pero Geese era un apóstol del Dios Humano.
Él podía ver el futuro.
Geese. El sujeto que llegó al rango S sin ninguna habilidad de combate.
No había forma de que pudiera atraparlo.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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