Darle la Vuelta al Tablero y Capturar al Rey
Capítulo 3: Darle la Vuelta al Tablero y Capturar al Rey
¡Hola, hola! Aquí Rudeus Greyrat. Pueden estar preguntándose cómo ocurrió esto. Aquí estaba yo, rodeado de ocho respetables caballeros usando armaduras de un azul brillante.
Pero antes de llegar a eso, vamos a conocer a nuestros contendientes.
Primero, la que estaba justo frente a mí era Therese. Therese Latria. Así es, mi tía, y parte de la Casa Latria. Ella es un caso un poco excepcional dentro de los Caballeros de la Iglesia expulsionistas. Ella me aceptó, incluso con todos mis amigos demonios, pero fue más allá de eso. A Therese no parecía importarle mucho la raza o el linaje.
Ella era inusualmente relajada en mi presencia, pero ¿esta vez? Bueno, ella estaba usando un casco, así que. ¿quién sabe?
Vamos en dirección de las agujas del reloj. El siguiente era el caballero a su derecha.
Él usaba un casco con forma de cráneo, y había un corte en su armadura cerca de su corazón. Recordaba esa marca. No conocía su nombre real, pero este tenía que ser el caballero conocido como Cráneo de Ceniza. Dado el casco con forma de cráneo, claramente ese era su nombre.
El sujeto a su lado usaba un casco con la forma de los botes de basura que había sobre las esquinas de las calles de Millis. Él era el único de los ocho usando una capa roja. A la Niña Bendita realmente le gustaba esa capa. Ella siempre estaba pasando sus sucias manos sobre ella. Él tenía el verdaderamente desafortunado nombre de Bote de Basura.
A continuación, un casco con visor plano, grabado por todos lados con la frase puedes descansar en paz. Este sujeto tenía cerca de dos metros de altura. Él levantaba a la Niña Bendita sobre sus hombros para que ella pudiera tomar los frutos de los árboles. Ella lo llamaba Cuidador de Tumbas.
El cuarto hombre con casco se veía como si tuviera un palo de escoba sobre su cabeza. Su armadura no tenía ninguna marca identificadora particular. Su nombre era… escobas… limpieza…
¡Ah! Barre Basura.
Había tres más, pero para ser honesto, no podía diferenciarlos. Todos tenían nombres que tienen que ver con la muerte, las tumbas, o lo que sea, y se les inflaba el pecho del orgullo cada vez que la Niña Bendita los llamaba, pero en cuanto a sus identidades, sus nombres…
Todos eran nombres clave al borde de dar vergüenza. Al menos recordaba eso.
Ah, es cierto. Ataúd Negro, Sudario, y Procesión Fúnebre. Estaba bastante seguro de que eran esos. Ahora bien, ¿cómo se llamaba todo el grupo? Esperen, lo tengo en la punta de la lengua… Um…
“¡Que comience la inquisición! ¡Yo soy Therese Latria, capitana de los Guardianes de Anastasia, y asumiré el papel de inquisidora!”
Los otros siete caballeros a mi alrededor gritaron su aprobación, golpeando sus espadas contra el suelo una vez más.
Cierto, los Guardianes de Anastasia, ese era. Therese ya me lo había dicho antes.
“¡Ahora comenzaré la interrogación del acusado! ¿Alguna objeción?”
“¡Sin objeción!”
“¡Objeción! ¡Exijo que él sea ejecutado en el acto!”
“¡Sin objeción!”
“¡Sin objeción!”
“¡Sin objeción!”
“¡Sin objeción!”
“¡Sin objeción!”
“¡Todas las objeciones son desestimadas!”
Aw, pobre Bote de Basura, se ve todo decepcionado. Pero, bueno, si todos los demás están en tu contra, solo deberías probar suerte… Nah, mejor que no, solo terminarás siendo castigado… Pero recordaré esto, amigo. Es mejor que te cuides.
“Rudeus Greyrat es el acusado.”
Esperen, esperen. Estoy un poco confundido. ¿Alguien puede ponerme al día sobre lo ocurrido hasta ahora?
¡Entendido! ¡Es hoooora del resumen!
Nuestro héroe Rudeus, tratando de rescatar a su madre, Zenith, fue y se acercó a la Niña Bendita y la capitana de su guardia, Therese. Entonces, un día, él fue hacia el cuartel general de la iglesia para ver a Therese, solo para terminar dentro de una barrera de nivel Real. Sus captores le dijeron que estaba acusado de herejía por planear secuestrar a la Niña Bendita.
Y ahora estoy al día. No me siento mejor.
Bueno, sí. Admito que yo, una vez, había pensado hacer un pequeño secuestro. ¡Pero descarté ese plan! En cambio, puse a Therese de mi lado y le pedí negociar el regreso de Zenith en mi lugar. Tenía que haber alguna clase de error. Era eso o alguien estaba esparciendo información falsa. Yo había mantenido el plan de secuestro muy en secreto. Aisha, Geese, Cliff… ah, y el papa. El papa era el más sospechoso en esa lista, aunque también era posible que Geese hubiese sido capturado y que se lo hubiesen sacado con tortura… ah. Espero que Aisha esté bien.
“¡La inquisición comenzará ahora! Responde con la verdad, Rudeus.”
“… Entendido.”
No entendía para nada lo que estaba ocurriendo. Cuando eso pasaba, lo más importante era permanecer en calma. Si perdía la calma ahora, todo por lo que había trabajado sería para nada.
“Rudeus Greyrat. ¿Admites que entregaste libros negando que los demonios son malvados para guiar por el mal camino el corazón de los fieles?” preguntó Therese.
Así que habían hecho su investigación. Pero el papa sabía de eso, así que probablemente estaba en su base de datos.
“No lo hice,” dije.
“Por favor, responde con la verdad. Tenemos evidencia.”
“Yo no entregué nada. Me aseguré de que todos me pagasen.”
“¿Acaso ese precio que pediste no fue extraordinariamente bajo para un libro?”
Por supuesto que lo era. Yo quería que ese libro estuviera en las manos de tantas personas como fuese posible.
“Como bien sabes, Therese, yo—”
“El acusado no debe hablar excepto para responder las preguntas de la inquisidora.”
No seas así. Pregúntame la razón por la que estoy tratando de ayudar a Ruijerd, pensé. Pero Therese estaba haciendo preguntas que ya tenían respuesta. Yo ya le había contado al respecto.
“Rudeus Greyrat, tú veneras a los demonios y los consideras dioses, ¿no?”
Me quedé en silencio por un momento.
Bueno, esta pregunta era una que definitivamente podía negar.
“No, no creo en dioses.”
“¡Mentiroso!” Todos los demás caballeros rugieron hacia mí.
“¡El acusado está mintiendo!”
“¡Mentiras!”
“¡Todo es mentira!”
“¡Mentiroso!”
“¡Declaro que el acusado está mintiendo!”
“¡Sí, mentiras!”
Cuando terminaron, Therese anunció, “La mayoría ha decidido que estás mintiendo.” Y así fue decidido.
La regla de la mayoría, ¿eh? Qué democrático de su parte. Muy bien. Supongo que así funcionan las inquisiciones.
“Esta es la pregunta final. ¿Admites que planeaste secuestrar a la Niña Bendita, el símbolo de la Sagrada Iglesia de Millis?”
“No. En una ocasión hice una mala broma al respecto, pero nunca planeé nada.”
No era como si hubiese sido una broma cuando lo dije por primera vez… pero nunca actué para ello. Al final, bien pudo haber sido una broma.
“¡Mentiroso!”
“¡El acusado está mintiendo!”
“¡Mentiras!”
“¡Todo es mentira!”
“¡Mentiroso!”
“¡Declaro que el acusado está mintiendo!”
“¡Sí, mentiras!”
Oh, cielos. Estaba comenzando a encontrar todo esto un poco divertido. Ahora quería hacer una inquisición donde nadie tuviera permitido reír. Respondías a preguntas simples con mentiras obvias, y quien sea que se ría primero era mojado con un balde de agua.
Así que esa realmente fue la última pregunta, ¿eh…?
“La mayoría ha decidido que estás mintiendo,” entonó solemnemente Therese. Los otros siete caballeros volvieron a golpear sus espadas contra el suelo. Era bastante intimidante. Si no hubiese pasado el último mes viendo lo que había debajo de esos cascos, pude haber comenzado a temblar de miedo.
“¡La inquisición encuentra culpable de herejía a Rudeus Greyrat!”
“¡Sin objeción!”
“¡Sin objeción!”
“¡Sin objeción!”
“¡Objeción! ¡No puedo quedarme aquí perdiendo el tiempo con ustedes cuando hay arroz que cosechar! ¡El arroz es vida!”
“… ¡Sin objeción!”
“¡Sin objeción!”
“¡Sin objeción!”
“¡Sin objeción!”
El caballero de en medio me miró intensamente.
Lo siento, era tu turno, ¿no?
“Esto concluye la inquisición. ¡Sentencio al acusado a ser desarmado completamente!”
“¿Qué fue eso? ¿Esa fue alguna clase de sentencia de muerte?” pregunté. No esperaba una respuesta, pero supuse que bien podría intentar obtener una.
“No, no te mataremos,” dijo Therese. “Tus brazos serán cortados. Luego, para asegurarnos de que nunca más vuelvas a usar magia, estos serán envueltos en tela tejida a mano a través de magia de barrera, para luego ser sellados con magia de tierra.”
Hah, así que ella me respondió. Pero no estoy seguro de cómo vas a hacer eso, cuando ninguno de nosotros puede acercarse al otro ahora mismo…
Ellos me habían sellado aquí. Probablemente tenían toda clase de cosas preparadas para cuando la barrera fuese desactivada y la lucha comenzara.
Pero cortarme los brazos, ¿en serio? Ellos iban a cercenar mis brazos, sellarlos dentro de una barrera, y luego enterrarlos también en concreto para que nunca más pudieran volver a ser usados. No más magia, no más espadas, no más brazos… Y de ahí venía el nombre. Tampoco iba a poder volver a sobar pechos. Tendría que regresar a usar una prótesis. La Prótesis Zaliff tenía entradas sensoriales decentes, pero no eran para nada ideales para la otra persona. Como pueden imaginar, las manos no sirven a menos que sean suaves y cálidas.
“Therese, ¿me arrebatarás mi razón para vivir?”
“¿Asesinar es tu razón para vivir?”
Ugh… ¿Es eso lo que ella piensa de mí…? ¿Que si tuviera ambas manos libres, yo iría a matar personas? En realidad, era lo opuesto: a mí me gustaba fabricar personas.
“¿Qué? No. Quise decir: sin mis manos, ¿cómo se supone que voy a agarrar a mi esposa?”
“¿Disculpa?”
“Yo, um… quiero, um, volver a agarrar a mi esposa,” dije. Después de ser forzado a repetir mi alegato, todo lo que obtuve fue un impaciente chasquido de lengua de Therese. Qué grosera…
Bueno, como sea. No tenía ganas de una escena erótica de “¿Agarrar a tu esposa? ¿A qué te refieres?” “Permíteme mostrarte~”
“Sin importar lo que suceda, ustedes no planean dejarme ir, ¿o sí?”
“Eso es correcto.”
“Así que no solo se estaban divirtiendo con ese estúpido juicio, ¿sino que fue uno real?”
“Eso es correcto.”
“Si la llaman, la Niña Bendita sería capaz de confirmar mi inocencia,” dije. “¿No acaso la Niña Bendita usualmente asiste a las inquisiciones?”
“Con al menos nosotros siete presentes, los Caballeros de la Iglesia tienen la autoridad de juzgar a alguien como hereje cuando se trata de inquisiciones simples.”
“Así que no vas a llamar a la Niña Bendita por mí.”
“Eso… es correcto,” dijo Therese. No podía ver su rostro detrás de su casco, pero su voz se estremeció suavemente. Así que ella no estaba haciendo esto porque quería—ella fue obligada a participar.
“¿Entonces todo lo amable que hiciste por mí hasta ahora solo fue un acto para traerme aquí?” pregunté.
“Por supuesto que no. A la Niña Bendita y a mí nos agradabas mucho. Tú fuiste quien nos traicionó, Rudeus.”
“Yo no traicioné a nadie. Vine contigo porque confiaba en ti, Therese,” dije, luego miré alrededor para dirigirme a todos los caballeros presentes. “Vine aquí solo deseando volverme amigo de su amada Niña Bendita.”
Nadie respondió. Supongo que ellos no estaban interesados en lo que yo tenía que decir.
Cielos… Esto de verdad, de verdad apesta.
Yo realmente había tratado de poner todo al descubierto esta vez. Había controlado mi impaciencia, mantenido todos mis deseos a raya, y optado por la ruta lenta pero segura para recuperar a Zenith. Pero aquí estaba yo.
“Therese, ¿qué a va pasar con Zenith?”
“Yo… me aseguraré de persuadir a Madre. El asunto entre manos no tiene relación con nada de eso.”
Hmm. Esa respuesta… después de ese ligero temblor en su voz… Therese definitivamente no tiene todo el control aquí. ¿Acaso el papa es quien está detrás de esto? ¿O el cardenal?
Así que esa es la desventaja de ser un sirviente de la iglesia, ¿eh?
“Sé que no soy de la fe de Millis, y que tengo lazos con el papa…” comencé a decir, “pero todos ustedes sabían eso desde el comienzo, ¿no? ¿Por qué ahora—?”
“¿Ya terminaste con las preguntas?” me interrumpió Therese con un aire de firmeza.
Su voz era fría. Ella no iba a responderme. Supongo que esto no se suponía que fuera una conversación.
“Una última pregunta: la información no fue de un dios que apareció en tus sueños con un mensaje, ¿o sí?” pregunté.
“No. Me la entregó una fuente confiable. Los Caballeros de la Iglesia nunca les darían credibilidad a las palabras de una entidad desconocida como esa.”
“¿Incluso si el dios en tu sueño asegura ser San Millis?” dije.
Tan pronto como terminé de hablar, los caballeros a mi alrededor estallaron en protesta.
“¡San Millis nunca enviaría tales mensajes!”
“Dios nunca haría tal cosa.”
“¡En cualquier caso, sus palabras no son para oídos indignos!”
“¡Exacto! ¡San Millis nunca aparecería para alguien excepto la Niña Bendita!”
“¡Millis es el único dios verdadero!”
“¡Solo un demonio usaría falsamente el nombre de Dios!”
Therese dejó terminar a los demás. Luego, de pie firmemente, ella dijo con orgullo, “Bien dicho, chicos. Nuestra fe es absoluta, Rudeus.”
“… Bueno, eso es un alivio,” respondí.
No encontraría a ningún apóstol del Dios Humano dentro de este alegre grupo de fanáticos. Todos eran devotos seguidores de Millis. Eso era todo lo que necesitaba saber para estar tranquilo.
Extendí mis brazos, dejando que mi túnica cayera al suelo. Si me permiten decirlo, hizo un sonido bastante imponente. En mi mano izquierda yo tenía el equipo que usaba para momentos como este.
“Brazo, absorbe,” dije. La piedra de absorción se activó, y la barrera a mis pies desapareció. Los ojos de los Caballeros de la Iglesia se abrieron completamente de la sorpresa.
“Muy bien. Veamos de qué son capaces,” dije.
“¡Caballeros, dispérsense!” gritó Therese. Los demás Caballeros de la Iglesia corrieron para poner distancia entre nosotros. En respuesta, yo di un paso al costado, creando Cañones de Piedra en ambas manos mientras lo hacía. Estos eran bastante rápidos, y golpeaban con la fuerza suficiente como para que un golpe directo en el lugar correcto fuese fatal. Disparé. ¿Quién sería mi primer objetivo?
¡Bote de Basura, yo te elijo!
“¡Apoyo!” gritó él.
“¡Ngh!”
Los dos caballeros de pie a un lado de Bote saltaron hacia el frente para desviar mis dos Cañones de Piedra. Ambos sostenían escudos que se veían como membranas semitransparentes—Escudos Mágicos de nivel Principiante.
Esperen, ¿nivel Principiante? ¿Mi Cañón de Piedra de verdad fue detenido por magia básica?
“¡Bote, Cuidador, y Cráneo, flanqueen desde la derecha! ¡Barre, Ataúd, Sudario, izquierda! ¡Procesión, ataca a la orden junto a mí!” ordenó Therese, y tres ataques mágicos coordinados volaron hacia mí desde ambos lados. Fuego. Agua. Tierra. Tres escuelas de magia diferentes al mismo tiempo… Pero eso no les ayudaría.
“¡Brazo, Absorbe!” dije.
La piedra de absorción desintegró su magia, mientras yo disparaba otro Cañón de Piedra hacia ellos. Volvió a ser desviado, esta vez por el Escudo Mágico del idiota que no se había unido al ataque.
“¡Permite que esta ardiente llama queme con fuerza con tu bendición! ¡Lanzallamas!”
“¡Majestuosa hoja de hielo, yo te invoco para cortar a mi enemigo! ¡Hoja de Hielo!”
Hechizos me atacaron desde ambos costados al mismo tiempo. Fuego y agua. ¡Esperen! Ese tenía sus manos sobre el suelo. Había tres tipos. ¡Era una Lanza de Tierra!
“¡Brazo, Absorbe!” El fuego y el agua se desintegraron, mientras que la Lanza de Tierra fue sobrescrita por un Pantano en su punto de origen, dejándola inservible.
Mierda, fui demasiado lento como para contratacar.
Pero podía moverme. Rápidamente retrocedí para esquivar la trayectoria de los ataques mágicos.
Un tipo de magia. Fuego. A partir del tamaño, ¿tal vez Bola de Fuego?
¿Por qué fue solo uno? Había tres sujetos por ahí. ¿Por qué no lanzar tres ataques? No había mucho tiempo para pensar en eso. Apunté un brazo hacia el grupo de la izquierda y el otro hacia la derecha y grité, “¡Cañón de Piedra!”
Retroceder significaba que tenía una buena visión de la situación. Los Caballeros de la Iglesia se habían separado en dos grupos, con tres a la derecha y tres a la izquierda. Dos miembros de cada grupo sostenían un escudo semitransparente—ellos saltaron en frente de mis Cañones de Piedra. Y los bloquearon. Yo había hecho los Cañones más duros y rápidos esta vez, pero aun así rebotaron de los escudos como si fueran nada. Ya había visto esto antes: El Estilo del Dios del Agua. Era impresionante que funcionara incluso con Escudos Mágicos.
“¡Dios desconocido, responde a mi llamado y levanta la tierra hacia los cielos! ¡Lanza de Tierra!”
“¡Oh, espíritus de las magníficas aguas, yo le imploro al Príncipe del Trueno! ¡Concede la muerte a mi enemigo con tu majestuosa hoja de hielo! ¡Ráfaga de Hielo!”
Dos caballeros sin escudos dispararon magia hacia mí, uno ligeramente más lento que el otro. Obviamente podía contrarrestar ambos, pero eso no me llevaría a ninguna parte.
Bueno, ¿cuál es el plan?
Tres enemigos a mi derecha, tres a mi izquierda. Dos de cada grupo estaban usando magia de barrera para bloquear mis ataques. Yo solo podía realizar dos ataques mágicos a la vez, así que ellos solo necesitaban dos escudos. Cuando un ataque mágico era disparado en su dirección, el tercer miembro respondía con su propia magia. Tan pronto como el otro equipo se daba cuenta de que no estaba siendo el objetivo, ellos bajaban sus escudos. Entonces, con mis defensas abiertas, los tres me atacaban al mismo tiempo. Ellos probablemente usaban tres escuelas de magia porque sabían que yo podía usar solo dos. Qué mal que su información no abarcara el hecho de que yo podía neutralizar todos sus ataques simultáneamente. Apuesto a que la razón de que solo hubiesen atacado desde un lado al principio fue por una cuestión de distancia. Si yo hubiese estado más cerca, ellos podrían haberme enfrentado en combate cercano, para luego atacar cada vez que yo comenzaba un encantamiento. Cada grupo tenía un miembro sin un escudo. Asumí que ellos estaban a cargo del combate cercano.
Sin embargo, siempre y cuando yo estuviera en esta zona segura, ellos no se moverían.
… Ellos realmente han pensado bien esto. Bueno, ¿qué les parece esto?
“¡Bola de Fuego!” grité, asegurándome de que todos me escucharan mientras invocaba mi magia. Creé dos orbes ardientes, cada uno de dos metros de diámetro. Su tamaño y temperatura eran de nivel Avanzado, pero eran más lentos que los Cañones de Piedra. Tan lento que se veían como un lanzamiento de bola lenta. Con un gran arco, y a muy baja velocidad. Disparé una hacia cada grupo.
“¡Apoyo!” gritó alguien, y los caballeros con escudos se movieron hacia el frente. Pero los Escudos Mágicos tenían un punto débil.
“¡Distorsión Mágica!” grité. El hechizo se encargó de los escudos de ambos caballeros a la izquierda.
Casi toda la magia de barrera consume poder mágico siempre que permanezca activa. Incluso magia de barrera de nivel Principiante. Lo que eso significaba en este caso era que Distorsión Mágica todavía funcionaba, incluso aunque el encantamiento estuviera terminado. El grupo a la derecha la bloquearía, pero oigan. Como dicen, divide y vencerás.
Ese fue mi pensamiento hasta el instante anterior a que algo viniera volando hacia mí por detrás. Agité mi mano derecha levantada para bloquearlo. Hubo un sonido seco, y algo explotó para convertirse en polvo frente a mí. Una roca café, reducida a fragmentos que ahora volaban a un lado de mi rostro. Aún podía sentir la fuerza del impacto en mi codo. Ese fue un Cañón de Piedra. Creo que era la primera que vez usaban uno contra mí.
“¡Rudeus puede disparar un hechizo diferente con cada mano!” gritó Therese. “¡Siempre y cuando dos de ustedes lo contrarresten y uno ataque, estaremos bien! ¡Que cada uno de ustedes mantenga su posición!”
Ella se había escabullido detrás de mí, junto con otro caballero—el que había recitado ese hechizo.
Yo estaba totalmente rodeado. ¿Acaso retroceder había sido un error? No, tenía que asumir que ellos también tenían un plan para el corto alcance.
Las armaduras de los caballeros que yo había golpeado con Bola de Fuego estaban humeando un poco, pero aparte de eso estaban sin daños.
“Rudeus, nosotros ocho somos los más fuertes de todos los Caballeros de la Iglesia,” dijo Therese. “No puedes ganar.”
“Estás convencida de eso, ¿no?” respondí.
“Así es. Durante los últimos diez días, nos tomamos la libertad de estudiar cómo luchas. Eres tan famoso que no tomó mucho tiempo crear una contraestrategia.”
¿Oh? En ese caso, ¿por qué no han sacado sus espadas? Yo soy más débil a corto alcance.
Ahora mismo ellos estaban evitando toda mi magia. Por supuesto, yo tenía bastantes trucos bajo mi manga. Era posible que ellos no hubiesen afrontado el combate cercano porque estaban preocupados de lo que yo haría. Dada la forma en que me habían arrinconado, sí parecía que su estrategia les estaba funcionando. Si ellos hubiesen tenido que recurrir a una guerra de desgaste, bueno, no hablaría muy bien de sus habilidades de investigación. Pero se habían escabullido detrás de mí.
Ellos deben tener un plan, lo cual quería decir que yo debía actuar rápido.
“Por favor, Rudeus,” me habló Therese una vez más, “¡ríndete! ¡Antes de que sigas con esto, nosotros sabemos que prefieres usar magia, y tenemos un plan para contrarrestarte! ¡No estaba esperando ese dispositivo en tu mano izquierda, pero ahora sé cómo funciona!”
“¿Oh?”
“¡La entrada al jardín está sellada con magia de barrera! ¡Nadie va a venir a ayudarte!”
Hah. Felicidades, chicos. Este plan es perfecto. Ellos habían ideado una estrategia a prueba de tontos para arrinconarme. Ningún plan creado en el calor del momento iba a superar eso. Era sólido.
Me pregunto si debería probar algunos enfoques diferentes para ver si puedo salir de esto. Pero si me capturaban, sería absolutamente humillante. Ya no podía permitirme contenerme.
“Pantano,” dije. Era hora de ponerse serio.
Therese
Rudeus murmuró algo y el suelo debajo de mis pies se convirtió en barro. Mi información me había dicho sobre este hechizo. Esta era la razón por la que lo llamaban Rudeus Pantano Greyrat.
El pantano que creaba el hechizo debería haber sido de cerca del tamaño de un plato de comida. Sin embargo, como era de esperarse del Pantano, este era mucho más grande. Cada centímetro visible del jardín fue transformado en un pantano intransitable. Había un desagradable sonido de chapoteo mientras los queridos Árboles Sarakh, los árboles Balta, y los Árboles Peeris de la Niña Bendita se inclinaban hacia los lados. El pantano no iba a vencernos; Barre ya estaba recitando un hechizo para responder.
“Niebla Profunda,” murmuró Rudeus. Un momento después, todo fue tragado por una niebla blanca.
Mierda.
“¡Todos en guardia! ¡Él quiere dejarnos atascados en el barro y perderse dentro de la niebla para poder derrotarnos uno a uno!” grité. En el instante siguiente, el suelo se volvió morado, seguido de un agudo crujido como el de algo rompiéndose. Mis oídos zumbaron.
“¡No entren en pánico! ¡El encantamiento en sus armaduras los hace inmunes a Electricidad!” grité. “¡Este sujeto es escurridizo—no le den la oportunidad de escapar!”
Escuché a alguien decir, “¡Entendido, capitana!” desde la niebla.
Todo estaba avanzando bien. Mi informante me dijo que Rudeus no era bueno en el combate cercano. Sin embargo, él sí tenía hechizos como Electricidad y Cañón de Piedra y un buen número de otros de los cuales teníamos que cuidarnos. Para colmo, toda su magia era poderosa. No quería recibir un golpe directo.
Sin embargo, desafortunadamente para Rudeus, todos los caballeros de los Guardianes de Anastasia eran guerreros sacerdotes de alto calibre. Como mínimo, ellos estaban en el rango Avanzado con una hoja. También estaban entrenados en magia de barrera, además de otras cuatro escuelas de nivel Avanzado. Cualquiera de ellos era un oponente formidable por sí solo, pero también habían sido entrenados exhaustivamente para subyugar enemigos solitarios como un equipo. Mi Estilo del Dios del Agua solo estaba en el rango Intermedio, pero Procesión Fúnebre, en espera a mi lado, era un Santo del Agua. Rudeus podrá ser un mago de rango Imperial, pero no le sería fácil salir del anillo en el que lo habíamos rodeado. Mi estrategia era sólida.
“¡Vamos a contrarrestar el Pantano, capitana!” dijo Procesión. Un momento después oí a Barre decir, “¡Ola de Arena!” El barro bajo nosotros se convirtió en arena, y yo saqué mis pies para evitar ser enterrada en ella.
Lo siento Rudeus, pero Ola de Arena puede sobrescribir Pantano. Apuesto que no te enseñaron eso en la universidad. Después de todo, contrarrestar magia combinada todavía es un tema en investigación… Esta es la primera vez que tu Pantano es completamente contrarrestado, ¿cierto? Sea lo que sea que tengas planeado, se acabó. Esto es jaque mate.
Por supuesto, ninguno de nosotros cree en realidad que ibas a tratar de secuestrar a la Niña Bendita. Tú realmente la hiciste sonreír. Y sé que solo viniste a mí porque estabas genuinamente asustado por Zenith. Por desgracia, mis manos están atadas. Esta fue una orden del cardenal, así que la verdad queda de lado—yo simplemente obedezco.
Bueno, Bote sí se ofendió un poco, diciendo que él sabía que tú estabas enamorado de la Niña Bendita…
Argumenté que al menos se te perdonase la vida. Y funcionó. El cardenal generosamente decretó que, como un enemigo de Millis, perder tus brazos sería castigo suficiente. Es por eso que no sacamos nuestras hojas ni usamos veneno.
Todo va a estar bien, Rudeus. ¡Eres demasiado joven, y aun así tienes una hermosa esposa! Incluso sin tus brazos, serás capaz de vivir tu vida con la ayuda de Eris-sama. Escuché que además sirves al Dios Dragón. Cuando yo era una niña, escuché que la raza dragón tiene poderes misteriosos, así que tal vez pueden romper nuestro sello y reconectar tus brazos. Siempre y cuando no sepamos de ello, te prometo que no te molestaremos.
En cuanto a Zenith… me aseguraré de que todo salga bien. Como dije, esto no tiene relación con eso.
“Vamos a contrarrestar Niebla Profunda, capitana,” dijo Procesión, devolviéndome a la realidad. Entonces, repentinamente, sentí algo muy extraño. Algo estaba mal. Pero ¿qué?
Rudeus… no estaba haciendo nada. Eso era. Después de recitar Niebla Profunda, Rudeus no se había movido ni un centímetro. Si él hubiese huido, o usado magia, yo habría escuchado algo. En lo profundo de la niebla, donde yo ni siquiera podía ver un metro más allá de mi cara, no escuchaba nada. Nada, ni siquiera desde ese primer hechizo Electricidad. ¿Acaso pudo haber escapado? El Pantano y Niebla Profunda, seguido por Electricidad, fueron los preparativos para evitar que nos moviéramos, luego él había usado alguna otra magia, y ya estaba—
“¡Estallido de Viento!” El hechizo de viento se activó, y la niebla fue dispersada instantáneamente.
“¿Eh?”
Todos nosotros nos quedamos mirando fijamente, incapaces de creer lo que veían nuestros ojos.
Cuando se dispersó la niebla, lo que vimos de pie en medio de nuestro anillo no fue a Rudeus. Esa cosa, sea lo que sea, estaba de pie sobre un pergamino despedazado. Era enorme y hecha de roca.
¿Una figura? ¿Un conjunto de armadura?
Repentinamente se me ocurrió una idea y murmuré, “¿Eso fue… magia de invocación?” En el instante siguiente, el conjunto de armadura gigante se movió. Con una velocidad aterradoramente increíble.
Rudeus
Primero ataqué al grupo de Barre. Cerré la brecha con ellos en el momento que se despejó la niebla. Ellos estuvieron demasiado sorprendidos como para reaccionar a tiempo. Usando mi Ojo de la Premonición, leí las posiciones de sus escudos y dónde se moverían mientras disparaba una, dos, tres veces.
Creo que ellos trataron de defenderse, pero todos mis disparos dieron en el blanco.
Me contuve, obviamente. Solo los noqueé. Ellos estaban vivos. Creo.
Sin esperar que ellos cayesen al suelo, yo activé mi modo cañón Gatling. Me giré hacia mi derecha, con mis brazos girando junto conmigo. Hubo un zumbido como de abejas enojadas mientras una hilera de cañones de piedra era disparada. Las piernas de los caballeros se torcieron como ramitas, protegidas con sus armaduras y todo. Aunque todavía estaban unidas a ellos, y no había golpeado ningún punto vital, así que oigan, probablemente no estaban muertos. Si se volvían a parar estaría en problemas, así que le disparé a cada uno un cañón de piedra en la cabeza para noquearlos. Dos para estar seguro.
Me di la vuelta, usando el trabajo de pies que Orsted me enseñó para permitirme cerrar la brecha con los posibles atacantes desde atrás mientras mantenía la capacidad de esquivar. No parecía que nadie me estuviese atacando en ese momento, pero era mejor prevenir que lamentar. Me detuve en frente de Therese. Ella miraba hacia mí conmocionada. Otro caballero trató de desenfundar su espada para defenderla. Demasiado lento, amigo. Demasiaaado lento. Eris podría haberlo cortado en pedazos diez veces durante ese tiempo.
Con la Mark I, yo podía lidiar fácilmente con eso. Mi puño se estrelló contra él antes de que tuviera tiempo de sacar la hoja de la vaina. Este último sujeto ni siquiera tuvo el tiempo para hablar antes de ser mandado a volar. Él se estrelló contra la pared de la iglesia y se desmayó.
Therese se quedó ahí de pie viéndose anonadada a través de esto. No podía ver su rostro a través del casco, pero reconocía ese lenguaje corporal. Las personas entraban en pánico y se congelaban cuando ya no podían procesar lo que estaba ocurriendo.
“Qué… ¿qué dem…?” jadeó ella.
La noqueé. Como una muestra de respeto por todo lo que ella había hecho por mí, yo lo hice con un Cañón de Piedra en vez de mi puño.
Todo terminó.
La Armadura Mágica Mark I era una fuerza imponente. Todos mis ataques habían atravesado totalmente sus defensas, y yo apenas había recibido un solo golpe. Luchar con ella se sentía como hacer trampa. Ninguno de ellos estaba muerto. Genial, a mí no me gustaba matar personas cuando podía evitarlo, a menos que fueran apóstoles del Dios Humano.
“Fiu… eso se sintió bien.”
Fue increíble lo bien que se sintió ventilar la frustración que había acumulado últimamente.
Tal vez era bueno para mí involucrarme en una pelea real de vez en cuando. Me pregunto si debería sacar una página del libro de Eris y… Olvídenlo. Eso sería usar demasiada violencia.
¿Ahora qué hago? me pregunté. Después de esto, los Caballeros de la Iglesia y yo definitivamente éramos enemigos.
En primer lugar, ¿quién me había delatado? La lista de personas que sabían sobre la idea del secuestro me incluía a mí, Geese, y Aisha… y también Cliff y el papa. ¿Tal vez la chica de la casa de Cliff? Descarté a Aisha de inmediato. Si ella quisiera traicionarme, podría haberme traicionado de una forma más personal.
“¡Onii-sama, a caballito!” diría ella, viéndose toda linda, y mientras yo estuviera distraído por sus pechos presionados contra mi espalda, ella cortaría mi garganta. Aún más simple, ella podría envenenar mi vaso. “Onii-sama, hice esto especialmente para ti,” sería todo lo que ella tendría que decir, y yo estaría frito. Estaba bastante seguro de que Geese y Cliff tampoco lo habían hecho. Yo los categorizaba juntos. Ninguno de ellos necesitaba un plan tan complicado como para quitarme lo que es mío.
Eso dejaba al papa. Pero ¿por qué el papa escogería este momento para deshacerse de mí? ¿Qué ganaba con eso? No, estaba mirando esto desde la perspectiva equivocada. Tal vez él solo quería enfrentarme contra los Caballeros de la Iglesia. Mirando esto desde su perspectiva, yo había dicho que lo ayudaría, pero no lo había cumplido. Tal vez él planeó esto porque estaba enfermo de que yo apareciera en su iglesia todo el tiempo. Entonces, mientras sus guardias estaban aquí ocupados conmigo, los subordinados del papa se infiltrarían y secuestrarían ellos mismos a la Niña Bendita…
Esperen, esperen. ¿Acaso Therese no había dicho que su información venía de una fuente confiable? El papa era su enemigo—definitivamente no era una fuente confiable. La parte del secuestro puede haber sido una coincidencia, una mentira que alguien había inventado para luego tratar de acusarme.
No, esperen. No una coincidencia—esto podría ser parte del plan del Dios Humano. Sus apóstoles podrían estar merodeando en las sombras ahora mismo. Sí, esa era una explicación mejor que la traición, y era más probable. Ni siquiera sabía cuál era su enfoque, y, de todas formas, estaría basado en lo que sea que vio en el futuro. Ese bastardo tenía sus tentáculos sobre cada cosa desagradable que ocurría.
No podía identificar al culpable con la información que tenía. Solo estaba desperdiciando mi tiempo pensando demasiado las cosas. Yo tenía un problema más inmediato—ahora mismo estaba acumulando enemigos. No sabía si algo le había ocurrido a la Niña Bendita, pero les había dado una buena paliza a sus guardias. A la facción cardenalista no le iba a gustar. Primero, ellos me habían arrestado por el intento de secuestro de la Niña Bendita. Luego ellos seguirían las migajas de pan para llegar a Cliff, quien me había traído a Millishion, y después irían por el papa.
Esperen un momento. ¿Acaso eso no quería decir que el papa no había orquestado esto? ¿Entonces fue el cardenal?
Vamos, ya pasamos por esto. Deja de preocuparte sobre quién está detrás de esto y planea tu siguiente movimiento.
Pero ¿contra qué? ¿Quién? Parte de mí quería reunir a todos e irnos para siempre de esta ciudad. Pero tenía que considerar a Zenith. De ninguna manera la dejaría atrás. Podía ir hacia la mansión Latria ahora mismo y sacarla a la fuerza… pero ¿qué tal si ella no estaba ahí? ¿Qué tal si, mientras yo estaba ocupado trabajando junto a Therese, Claire había movido a Zenith a una nueva ubicación?
¿Iba a terminar quemando todo Millis hasta las cenizas mientras luchaba contra estos caballeros? El Dios Humano amaría eso.
Pero a la mierda. Tal vez debería hacerlo de todas formas. Pero lo primero era dejar a Aisha, Geese, y Cliff en un lugar seguro. Luego iría hacia la mansión Latria y recuperaría a Zenith. Si ella no estaba ahí, me dirigiría hacia el castillo, tomaría a un miembro de la familia real, y demandaría un intercambio de rehenes. Listo, rápido y fácil. Estaba demasiado cansado de pensar en esto.
“Ah,” se escuchó una voz. Miré en su dirección, más allá del caos en el que mi Pantano había transformado el jardín, hacia la puerta que daba al santuario interior. En frente de esa puerta, sosteniendo una llave especial que abría su cerrojo, yacía de pie una chica. Ella estaba sola.

Me di cuenta de que ella estaba mirando dentro de mis ojos. Yo inmediatamente traté de apartar mi mirada, pero era demasiado tarde. Una mirada de entendimiento perfecto inundó su rostro, y sonrió. Después ella extendió sus brazos hacia mí, como si estuviese dándome la bienvenida. Cuando vi eso, todo encajó. Tal vez solo fue un instinto, pero actué basándome en él.
Secuestré a la Niña Bendita.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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