Ahora, hacia Millishion
Capítulo 6: Ahora, hacia Millishion
Sylphie estaba embarazada de nuevo. Este sería su segundo hijo. Y ocurrió justo antes de que yo me fuera de viaje. En el pasado, esto me habría hecho tomarme la cabeza y agonizar sobre qué hacer. ¿Ahora? Esta era mi cuarta vez escuchando que había un bebé en camino justo antes de emprender un viaje. No era nada, pero Sylphie y el bebé no ocupaban toda mi mente.
De hecho, yo estaba eufórico. ¿Qué nombre debíamos ponerle? ¿Esta vez sería un niño, o una niña? ¡Lucie, vas a tener un nuevo hermanito o hermanita! ¿Estás lista para volver a ser la hermana mayor? O esas fueron las conversaciones que ensayé en mi cabeza mientras daba saltos de la euforia a través del patio, hasta que…
“Sylphie-sama está… ¿¡Q-qué hacemos ahora!?”
Lilia estaba desconcertada, con su normalmente plácido rostro ahora mostrando su incerteza.
“Yo soy la única que puede atender a Zenith-sama… Pero Sylphie-sama es la única que puede atender la casa, y ahora ella tendrá un bebé… Si ocurre lo impensado, entonces…”
Habíamos quedado en que Lilia iría a Millis y se encargaría de Zenith mientras Sylphie se concentraba en mantener a flote la casa. Pero ahora: un embarazo. No era el fin del mundo. Roxy era capaz de hacer cualquier quehacer que fuese necesario, y siempre podíamos contratar ayuda externa para lidiar con algún problema. Estaba tentado con dejar las cosas ahí, pero incluso yo estaba preocupado sobre dejar a una mujer embarazada sola por varios meses.
Lilia no podía decidirse. ¿Ella debería viajar junto a Zenith, o quedarse en casa para cuidar de Sylphie? Era difícil no estar preocupado por la escena de la propia Lilia realmente preocupada por algo. Tal vez lo mejor sería bajar la intensidad de mi estúpida conversación.
Cuando decidí servir a Orsted, yo estaba completamente preparado para la posibilidad de tener que dejar a una esposa embarazada atrás por el bien de mi trabajo. Pero ahora me di cuenta de que yo me había comprometido a ese sacrificio asumiendo que Lilia y Aisha estarían ahí para mis esposas cuando yo no pudiera.
Esto podría ser malo. Oh, no…
“Umm, estaré bien, saben. Es mi segunda vez, y tengo a Roxy y Eris. Incluso tengo a la Abuela,” dijo Sylphie para tranquilizar a Lilia.
Eso era cierto. Este era el segundo bebé de Sylphie. Ella sabía bien lo que venía y además tenía más personas en las cuales apoyarse. Roxy pasaba mucho tiempo fuera de la casa, pero si Elinalise pudiera hacerle visitas regulares, eso sería genial. Incluso Eris haría algo si hubiera una emergencia.
Sí, así es. Durante su primer embarazo, nosotros solo teníamos a Norn y Aisha en la casa. Y si bien Aisha ya era una sirvienta experimentada, ella no había tenido nada de experiencia en ese entonces. Desde esa perspectiva, ahora estábamos en una mejor posición de lo que habíamos estado en ese entonces. Tampoco era como si yo fuera a estar de viaje por un año entero. Todo iba a estar bien.
Eris y Roxy tranquilizaron a Sylphie.
“¡Sí, haremos que funcione! ¡Me tienes a mí para protegerte!”
“Yo siempre estoy fuera durante las tardes, así que todavía estoy un poco preocupada, ¡pero siempre tienes a personas a tu alrededor, así que creo que no estarás en mucho peligro!”
Aun así, mi mente seguía inventando nuevas preocupaciones.
Lilia miró abajo hacia la pequeña Lara, quien estaba agarrada del borde de la túnica de Roxy.
“Pero ahora tenemos niños en la casa, lo cual significa que hay más trabajo que hacer. Y nunca se sabe lo que podría pasar…”
Buen punto. Nunca sabes lo que puede ocurrir con niños cerca. Tanto Lucie como Lara eran pequeñas revoltosas. Ellas nunca atacarían a Sylphie con malicia. Pero, digamos que Lucie accidentalmente dispara un hechizo durante su práctica que de casualidad golpea a Sylphie. O tal vez Lara comienza a montar a Leo y está a punto de salir de la casa, y Sylphie entra en tanto pánico tratando de detenerla que se cae por las escaleras.
… Los niños eran accidentes esperando ocurrir sin importar lo que hiciera. Si yo comenzaba a imaginar desastres hipotéticos, nunca terminaría.
Pero había problemas reales en el horizonte. El primero importante: cuando Sylphie me dijo que probablemente había llegado a su límite dada la biología de su raza, yo me tomé eso como un desafío personal. Ni siquiera pensé en la planificación familiar. ¡Por supuesto que yo nunca haría bebés solo por diversión! ¿Cómo se atreven a pensar eso? Yo siempre había querido un segundo hijo. Pero tal vez la brecha de cinco años desde el nacimiento de Lucie sin la aparición de otro bebé me hizo considerar que Sylphie realmente había llegado a su límite, y tal vez sí me descuidé en cuanto a usar protección…
En fin, eso ya estaba hecho. Supongo que yo tenía al menos la mitad de culpa—había escogido un mal momento para embarazar a mi esposa, y ahora la estaba dejando sola. Estaba repitiendo la historia. ¿Por qué siempre parecía tener hijos justo antes de irme a viajes largos? Tal vez era la maldición del Dios Humano.
Siempre estaba la opción de retrasar mi partida hacia el País Sagrado de Millis. Podía dejarlo de lado por un año, estar presente en el embarazo de Sylphie hasta el parto, y luego repensar mi estrategia una vez que todo terminara. ¡Pero entonces, bam, sería Roxy! ¡Bum, Eris! Era posible que eso no tuviera fin… Pero dado lo largo que era normalmente un viaje hacia Millis, los Latria probablemente no se quejarían si postergábamos el viaje por un año o dos. Cliff había pasado por lo mismo.
Ugh, es cierto. ¡Cliff! Elinalise me pidió al menos vigilarlo hasta que se hubiese asentado. Incluso si nosotros no íbamos, Cliff aun así lo haría. Yo estaba seguro de que él estaría bien, pero existía la remota posibilidad de que las cosas ya no fueran así dentro de ese año y que se queden igual.
Ya sea Sylphie o Cliff, mis pensamientos iban directo al peor escenario posible. Si cualquiera tenía una emergencia, la elección sería tomada por mí, así que sería responsable. Tenía que escoger: ¿Cliff o Sylphie? ¿Trabajo o amor? El pragmatismo duro decía establecer el Grupo de Mercenarios en Millis de inmediato y luego colocar a Cliff en la lucha por el papado. Eso me facilitaría las cosas. Pero ¿sería correcto? ¿Cuál era el punto de todos estos planes si dejaba a Sylphie y nuestro hijo de lado? Tenía que reconsiderar el motivo por el cual uní fuerzas con Orsted en un comienzo. No podía perderlo de vista.
“…”
Justo mientras pensaba eso, Zenith se movió.
“¿Mm? ¿Señora?”
Con los movimientos rígidos y bruscos de una sonámbula, Zenith agarró la mano de Lilia. Zenith se tambaleó hacia el frente, con su fuerte agarre jalando a Lilia. Lilia se tambaleó mientras la seguía. Zenith la estaba guiando hacia Sylphie.
“Umm… ¿Zenith-san…?” preguntó Sylphie, desconcertada.
Zenith tomó la mano de Lilia, y lenta y suavemente la colocó sobre el hombro de Sylphie. Lo hizo como diciendo, Lilia, cuida de ella. Yo estaré bien.
“S-Señora…”
Esta era una muestra de esa voluntad de acero que Zenith ocultaba tan bien. Toda la familia se había dado cuenta que su lado más confiable salía cuando sucedía algo relacionado a sus hijos o nietos. Por supuesto que Zenith querría que Lilia cuidase al bebé en la barriga de Sylphie por sobre ella. Todos entendieron la decisión que ella había tomado.
“Entendido,” dijo Lilia. Ella se limpió sus lágrimas, miró a Zenith a los ojos, y asintió. Ahora su propia resolución fue reafirmada.
“¡Aisha!”
“¡S-sí, señora!” gritó Aisha mientras la orden de Lilia la sacaba de su trance.
“Te encargarás de las necesidades de Zenith-sama en mi lugar y la protegerás en su viaje a la residencia Latria. ¡Sin peros!”
“Guh… ¡Entendido!”
Aisha se congeló por un momento. Ella de verdad no quería pisar la propiedad Latria. Pero Aisha no iba a arruinar una escena conmovedora diciendo no.
“Rudeus-sama, creo que todo está decidido. Que tengan un buen viaje.”
“Sí… Gracias. Por todo.”
Si Lilia iba a cuidar a Sylphie, entonces sabía que una tragedia sería imposible. No con Lilia aquí. Podía realizar mi trabajo en el País Sagrado de Millis sin ninguna preocupación.
“Sylphie.”
“¿Qué sucede, Rudy?”
Tenía una última cosa que necesitaba decir antes de irme. Algo importante.
“Te amo.”
“Yo también te amo.”
Sylphie se puso de pie y envolvió gentilmente sus brazos alrededor de mi torso. Yo enterré mi rostro en su cabello y le regresé el abrazo, siendo cuidadoso de no apretarla demasiado fuerte.
“Pensaré en un nombre durante el viaje.”
“Bien. Dímelo cuando regreses.”
Sylphie dejó salir una sonrisa. En cualquier otro escenario, ella todavía estaría ansiosa. Pero ahora, ella tenía a Lilia a su lado. Una segunda madre en la cual apoyarse.
Les di sus respectivos abrazos a Roxy y Eris y partimos.
Comenzamos nuestro viaje. Éramos Aisha, Zenith, Cliff y yo. Solo nosotros cuatro.
Yo había empacado cuidadosamente, pero todavía era mucho que cargar. Las tabletas de contacto de piedra y el pergamino de invocación de la Armadura Mágica Mark I probaron ser bastante pesados. El peso en sí no era un problema, ya que yo estaba usando la Mark II. Pero si bien yo era lo suficientemente fuerte como para echarme todo eso al hombro sin problemas, solo tenía dos manos y una sola espalda. Además, cargar algo más grande que tú baja tu destreza, y esta armadura no me hacía más alto. Era tan incómodo como cargar una caja de cartón que no podías tomar correctamente.
Con este enorme equipaje en mano, nosotros nos encontramos con Cliff a las afueras de la ciudad. Él estuvo sorprendido por la explicación de que a nuestro grupo le faltara un integrante. Dicho eso, las noticias del bebé lo hicieron sonreír. Él me ofreció sus mejores deseos.
“Me temo que no puedo felicitarte completamente por tu noticia dada mi posición… pero San Millis una vez dijo, El nacimiento de una nueva vida, sea cual sea esa vida, siempre es una ocasión de felicidad.”
“Bueno, eres muy comprensivo.”
“No te preocupes, rezaré a San Millis para que tu futuro hijo se lleve bien con el mío.”
Sin importar lo terrible que pensara la fe de Millis de mí, los pecados de los padres no caían sobre los hijos. Siempre existía la posibilidad de que cualquier hijo con mi sangre pudiera terminar siguiendo los mismos patrones que yo… pero estaba seguro de que Cliff encaminaría a esos niños si lo hacían.
Esperen, no, ese era mi trabajo. Hah.
“Por cierto, Cliff, ¿estás familiarizado con la Casa Latria?”
“¿Acabas de decir Latria…?”
Durante el último mes, yo había estado tratando de preguntarles a mis hermanas y Lilia sobre la clase de persona que era esta Claire Latria. A partir de sus descripciones y las miradas particularmente descontentas en sus rostros, yo fui capaz de entender una cosa: ella tenía una personalidad de mierda.
Norn apartó sus ojos y dijo que solo recordaba ser regañada y llamada una floja. Aisha suspiró y dijo que Claire se enojaría y demandaría que ella dejara de avergonzar a Norn actuando de tal forma. Lilia respondió que ella valoraba profundamente el linaje y la religión.
Básicamente, parecía que las tres fueron acosadas incesantemente sobre su estructura familiar e historia matrimonial mientras estuvieron atrapadas en esa casa en Millishion. Pero Claire no iba a tratarme de la misma forma. Seguro, todo lo que había escuchado hasta ahora me provocaba miedo de conocerla… pero yo conocía a alguien más que podía ser llamado testarudo y estricto.
Él puede haber fallecido, pero… me recordaba a Sauros Boreas Greyrat. El abuelo de Eris. Las ideas que él valoraba pueden ser diferentes de las de Claire, pero Sauros era igual de apegado a ellas. Incluso encontramos puntos en común después de que le mostré modales adecuados. Además, ella era humana. Si valoraba el linaje, entonces yo técnicamente tenía sangre tanto de la casa Latria como de la Greyrat. Si ella valoraba la religión—bueno, eh, esa parte me asustaba un poco, así que tal vez ocultar mis matrimonios polígamos sería lo mejor.
Recordé cómo yo había resistido ese infierno de gritos y violencia que Eris llamaba hogar. Si imaginaba a Claire como una versión femenina de Sauros, entonces yo podía manejarlo. Además, era bastante posible que el tiempo hubiese distorsionado los recuerdos de mis hermanitas sobre Claire, y que Claire solo fuera estricta debido al amor por su familia. Tal como Ruijerd. No había forma de que yo fuera a impedir la reunión de una madre y su hija, pero supuse que reunir un poco de información de antemano no haría daño.
“Son una casa de renombre, particularmente como figuras líderes de los Expulsionistas de Demonios, y han producido muchos de los más poderosos Caballeros de la Iglesia.”
“Ya veo.”
Los Caballeros de la Iglesia. Ahora que lo pienso, la Tía Therese era una Caballera de la Iglesia. Me pregunto cómo le estaba yendo.
“Yo era joven la última vez que estuve en Millis, así que no conozco los detalles, pero he escuchado de Norn que son bastante estrictos,” agregó Cliff.
Norn confiaba mucho en Cliff; él escuchaba sus quejas sobre sus problemas cuando todavía estaba en la escuela. Parecía ser que algunas de estas pláticas fueron sobre cómo fue tachada de una buena para nada durante su tiempo en la casa de los Latria. Sobre la frecuencia con que era comparada con Aisha, y sobre cómo fue llamada un fracaso que perdió contra una hija bastarda.
Cliff siempre respondía a eso diciendo, “No debes compararte con otros. En cambio, trata de superar a la persona que eres hoy.”
Norn siguió ese consejo hasta que se convirtió en la presidenta del consejo estudiantil. Ella nunca lo dijo, pero Norn evidentemente sentía un gran respeto por Cliff. No alcanzaba el punto de sentimientos románticos. Pero tal vez, si Elinalise no estuviera aquí, Norn y Cliff podrían haberse convertido en algo más.
Vaya, si eso ocurría, entonces ese sería un matrimonio entre los Expulsionistas de Demonios Latria y los Integracionistas de Demonios Grimoire… Ah, esperen, Norn era diferente. Ella era hija de Paul, una Greyrat—no una Latria. Ella no tenía nada que ver con las rencillas políticas de la Iglesia de Millis.
“Personalmente, yo solo puedo rezar para que no te unas a la Casa Latria y te conviertas en mi enemigo.”
“Vamos, Cliff, no hay forma de que yo alguna vez luche contra ti.”
“Por supuesto, confío en ti. Pero hay ocasiones donde la elección ya fue tomada por nosotros…” dejó de hablar Cliff, y entonces sonrió para sí mismo.
Eso era cierto.
Pensar en las dinámicas de estas relaciones ya me estaba provocando dolor de cabeza. Los Latria eran Caballeros de la Iglesia y Expulsionistas de Demonios, lo cual los convertía en los enemigos de Cliff. Tal vez yo debía pensar cuidadosamente antes de forjar relaciones con esa familia. Nosotros los Greyrat y Latria podemos estar relacionados por sangre, pero primero y más importante yo era un Greyrat de la Ciudad Mágica de Sharia. No necesitaba ser ningún otro más que Rudeus Greyrat, la Mano Derecha del Dios Dragón, un subordinado de Orsted, y un amigo de Cliff.
“Escucha, Cliff, solo porque no intervendré para ayudar no significa que voy a convertirme en tu enemigo. Te lo juro. Envolveré a una de mis hijas en papel de regalo y se la entregaré a Clive si estoy mintiendo.”
“Ah, esa podría ser una buena idea. Un matrimonio entre tu hija y mi hijo… Sí, no suena nada mal.”
“Espera, ¿qué? No vayamos tan rápido, ¿quieres? No está bien que los padres decidan con quién se casan sus hijos…”
“Sí, sí, entiendo. Solo fue una broma, ahora vámonos.”
Cliff sonrió y comenzó a caminar.
Eso, eh, fue una broma, ¿cierto? Por otro lado, Lucie y Lara de seguro eran lindas… Esas dos definitivamente crecerían para convertirse en bellezas tal como sus madres. Clive crecería viendo a esas hermosas hermanas cada día. Su primer amor probablemente sería Lucie. Y ya que él era el hijo de Elinalise, podría ser precoz y pedir su mano antes de lo esperado.
No amaba la idea de que un niño cualquiera de la calle pusiera el ojo sobre mis hijas, pero este era el hijo de Cliff. Si Clive rogaba postrado ante mí, su futuro suegro, entonces tal vez podría ser convencido de permitir su relación. Pero espera un momento, niño, sí que tienes agallas para llamarme suegro—
“¡Onii-sama, te vamos a dejar atrás!” gritó Aisha mientras sostenía la mano de Zenith. Eso me regresó a la realidad.
“¡Ah, lo siento!”
Bueno, todavía quedaba un largo camino por delante. Puse mi atención en el presente y corrí para alcanzarlos.
Entramos a la oficina y saludamos a Orsted. Después de eso, bajamos hacia el sótano, donde estaban ubicados los círculos de teletransportación. En un parpadeo, ya estábamos en el Continente de Millis.
La última vez que estuve aquí, yo había dibujado el círculo de teletransportación de Millis donde estábamos de pie ahora mismo. Estaba en el sótano de una mansión abandonada en lo profundo de un bosque, no muy lejos de la capital de Millis. Se estarán preguntando, ¿por qué había una mansión abandonada en medio del bosque? En este mundo, las aldeas construidas cerca de los bosques en ocasiones eran invadidas por el bosque—tragadas por completo repentinamente. Esa era la historia detrás de estas ruinas.
El tenue brillo del círculo mágico emitía una luz espeluznante sobre el moho y las enredaderas que subían a través de las paredes del sótano. Nosotros no le dábamos mantenimiento a la mansión, pero los árboles de los alrededores reforzaban las paredes. No se caería en un futuro cercano. Según oí, algunos aventureros de las ciudades cercanas venían de vez en cuando, pero la habitación con el círculo mágico solo era accesible a través de un pasaje secreto. Nosotros simplemente colocamos un cofre del tesoro en la habitación que conectaba con él. Todo lo que contenía eran un par de objetos mágicos cualquiera, pero deberían ser suficientes para convencer a una persona normal de que había encontrado todo.
Viajamos a pie desde la mansión. Nos tomó algo de tiempo debido al estado disociado de Zenith. No habría ningún monstruo poderoso en nuestro camino ya que estábamos cerca de Millis, pero aun así necesitábamos movernos con cautela.
¡Ah, sí! Hablando de monstruos, eso me recordó la vez en que vine a este bosque junto a Orsted para dibujar ese círculo mágico. Fue mi primera vez finalmente encontrando a una de las variedades de monstruos más famosas: el goblin. Esos amigos de piel verdosa que tenían la mitad de la altura de los humanos. Ellos eran agresivos, amorosos, y estaban dentro de las criaturas más débiles del planeta. Vivían en manadas, y en ocasiones capturarían a una mujer de otra especie para poder aparearse con ella y embarazarla. No se podía razonar con ellos y veían a las personas como enemigos, así que las atacarían al verlas. Los goblins me hacían preguntarme si en realidad no eran monstruos, sino demonios. Ellos tenían estilos de vida increíblemente primitivos dentro de cuevas en el bosque. Residían en agujeros al borde de una montaña y se ganaban la vida agrupándose para cazar. Sus habilidades ingenieriles no eran las mejores, pero usaban herramientas como garrotes y cuchillos de piedra. Además, si bien yo solo los vi esporádicamente, sí vi a un padre goblin mostrar lo que podría ser confundido por afecto hacia sus propios hijos.
En mi mente, no había mucha diferencia entre ellos y los humanos primitivos; eran tratados como monstruos simplemente debido a su baja inteligencia. Tal vez las cosas podrían ser de otra forma si pudiéramos entendernos. Por desgracia, este era el Continente de Millis, y el País Sagrado de Millis nunca reconocería que éramos más parecidos que diferentes. Tal vez el instinto de atacar a las personas al verlas de los goblins era simplemente un vestigio del pasado. Los goblins y el País Sagrado de Millis deben haber tenido una historia de guerra de la que yo no estaba al tanto.
Mientras más lo pensaba, más veía a los goblins como criaturas lamentables. Si solo hubiesen residido en el Continente Central, donde podrían haber sido reconocidos como demonios de bajo rango en vez de auténticos monstruos…
Eso era lo que estaba atravesando mi mente justo después de que maté a un goblin que nos había atacado durante nuestro camino.
“Onii-sama, ¿por qué estás tan triste por un goblin?”
“Sabes, solo pensaba que, si los goblins hubiesen vivido en alguna otra parte, ellos podrían haber sido llamados demonios en vez de monstruos.”
“Eh… ¿Estás seguro de que Roxy no se enfadaría contigo por eso?”
“Nah, no creo.”
La palabra demonio en realidad era un término general que incluía a muchas razas diferentes. Yo estaba lejos de conocerlas a todas, pero estaba seguro de que ahí afuera tenía que haber algunas razas demoniacas con intelectos tan poco desarrollados como los goblins. Incluso había alguien a quien las personas llamaban Reina Demonio y era bastante estúpida; no sería una sorpresa que una raza fuera todavía más estúpida que ella. De hecho, el nivel de estupidez de esa Reina Demonio era la más grande maravilla de la naturaleza.
“Y dime, ¿qué te hace pensar eso?”
“Bueno, a diferencia de otros monstruos, los goblins forman grupos, ¿cierto? Así que me estaba preguntando qué pasaría si fueran tratados mejor.”
“¿Eh? ¿Qué diferencia haría eso?”
Aisha adquirió una mirada de disgusto evidente. A cualquier lugar que fueras, cada nación que visitabas, especialmente si hablabas con mujeres y niños, nadie era un fanático de los goblins. En fin. Yo no era exactamente un activista de los derechos de los goblins.
Hablando de organización política. “Aisha, ¿cómo van las cosas con el Grupo de Mercenarios?”
“¿Mmm? ¿A qué te refieres? Creo que lo estoy manejando bien.”
“Bueno, no me refería a cómo lo estás manejando, sino a cómo te estás llevando con todos.”
Yo solo tenía la intención de empezar una conversación casual. Yo sabía, en general, que eso iba bien. Pero quería escuchar cosas del día a día. Como que ella tal vez fue a comer con todos, pero que les sirvieron algo muy picante, por lo que todos terminaron escupiendo fuego entre bromas y pláticas.
“Mmm… Buena pregunta…”
Eso quería decir que…
¿¡Ella estaba siendo acosada!? Si estuviéramos en casa, yo habría activado mis sirenas e irrumpido dentro del Grupo de Mercenarios, puesto a Linia y Pursena en custodia, arrojado dentro de la sala de interrogatorios, y hecho de policía malo hasta que confesaran sus crímenes. Pero yo vi la verdad el año pasado; Linia, Pursena, y todo el grupo de mercenarios le dieron a Aisha un enorme regalo de cumpleaños. Toda mi evidencia decía que Aisha era querida dentro del Grupo de Mercenarios.
“¿Algo te está molestando?” pregunté.
“Mmm… No lo sé, solo no lo entiendo, ¿sabes?”
“¿Oh?”
“Es algo que también veo que Norn hace. Comienzan algo y se mantienen con ello incluso si está destinado al fracaso.”
“Bueno, nadie puede saber que va a fallar hasta intentarlo.”
“No, no me refiero a eso. Me refiero a que fallan una vez, y luego repiten el mismo error y vuelven a fallar.”
“Ah, entiendo.”
Las personas repitiendo la historia, ¿eh? Norn definitivamente era del tipo que repite los mismos errores algunas veces sin poder evitarlo. Pero eso era porque… Esperen, estaba sacando conclusiones apresuradas. ¿Qué tal si la dejó terminar su idea?
“Bueno, en el Grupo de Mercenarios, yo soy una consejera, la jefa de todos, así que les advierto a las personas cuando se equivocan de la misma forma que la vez anterior. En ocasiones soy dura. Algo así como, Ya te expliqué cómo hacerlo, ¿entonces cuál es tu problema? y ese tipo de cosas.”
“Hah.”
“Pero todos parecen odiarlo.”
“Bueno, nadie ama que le griten.”
“Pero si lo odian tanto, ¿entonces por qué vuelven a equivocarse? Incluso les estoy diciendo cómo hacerlo. Que solo lo hagan.”
“Solo porque les dices qué hacer no significa que puedan ponerlo en práctica de inmediato.”
La mirada de confusión de Aisha me dijo que ella no lo entendía. Bueno, así era Aisha; un genio. Ella aprendía rápido, y su memoria era formidable. Sus fracasos eran menores e infrecuentes, y sus éxitos bordeaban la perfección. Ella aplicaba incansablemente cualquier experiencia o conocimiento que obtenía para anticipar el siguiente desafío. Es por eso que las cosas que ella veía como los mismos errores podrían haberse visto como errores normales para un tipo normal como yo. Debe haber sido frustrante para ella ver personas que deberían haber aprendido sus lecciones de la última vez arruinarlo una y otra vez. Por otro lado, los empleados a los que Aisha les gritaba probablemente ni siquiera se daban cuenta de que estaban cometiendo los mismos errores. Eso podría explicar el motivo por el cual no apreciaban que Aisha les gritara todo el tiempo.
“En resumen, va bien, pero no estoy segura de si estoy haciendo algún amigo…”
“Ah, entiendo.”
Alguien tan excepcional como Aisha iba a dejar a las personas atrás. Ella pensaba en sí misma como alguien capaz de cualquier cosa, como alguien que tendría éxito donde alguien más podría fracasar. Es por eso que ella era tan dura con las personas. Era por eso que las alejaba.
“Pero ¿eso no vuelve el ambiente del trabajo un poco tenso?” pregunté.
“Umm, cuando me enojo, Linia interviene y se los lleva. Pero no sé lo que les dice. Y entonces, esas personas siempre regresan viéndose aliviadas.”
Ya veo. Así que Aisha regañaba a los mercenarios mientras Linia o Pursena los volvían a animar. Como dije, las personas venían en diferentes formas, lo cual las hacía adecuadas para diferentes trabajos.
“Bueno, espero que también puedas aprender esa parte del trabajo algún día.”
“Ugh…”
Aisha se veía visiblemente molesta. Como diciendo, Lo haré si tengo que hacerlo, pero no quiero.

Si eso era parte de la excelencia, entonces yo estaba seguro de que Aisha lo lograría. Ella podía aprender a consolar personas y darles algunas charlas motivacionales. Pero eso no significaba necesariamente que ella podría empatizar. Eso era algo que yo realmente quería que ella aprendiese algún día; la angustia de alguien que simplemente no podía hacerlo bien, la frustración de alguien que lo quiere desesperadamente y todavía falla, y la impotencia de alguien que sabe qué hacer, pero cuyo cuerpo no cooperará. Si Aisha pudiera entender esos sentimientos, entonces estaba seguro de que su tensión con los mercenarios se aliviaría considerablemente.
Si nunca lo lograba, bueno… algunas personas viven con falencias como esa durante todas sus vidas. Y lo hacen, ya saben, bien. Pero igual.
“Oye, no hay apuro.”
“Sí, no me estoy apresurando. Después de todo, las cosas van bien.”
Y eso fue lo que hablé con Aisha mientras avanzábamos hacia Millishion.
Eventualmente llegamos al borde del bosque. Nos quedaban siete días de viaje hasta llegar a Millishion. Nos detuvimos en una aldea por el camino y compramos un carruaje jalado por un caballo. No se emocionen tanto por el nombre lujoso; era un carro inseguro más adecuado para llevar carga, pero oigan, era mejor que caminar. Las tabletas de piedra no eran exactamente ligeras.
Montamos a carruaje a través de la carretera. Este país tenía más praderas que el Reino de Asura, y su agricultura dependía más del pastoreo que de los cultivos. Si el paisaje del Reino de Asura se parecía a los ondeantes campos de trigo de América, entonces estos eran como los pastizales para vacas de Mongolia. Asura era la tierra de oro y verde, mientras Millis una tierra de azul y verde. Ambas tenían rica vegetación en común; ambas eran tierras abundantes. Millis sí tenía más monstruos en sus caminos, pero eso era todo. Viajar a través de cualquiera de esos países era un paseo por el parque comparado a lo que encontrarías en el Continente Demoniaco.
Y así, finalmente llegamos a la capital del País Sagrado de Millis, Millishion.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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