Esfuerzos Totalmente Desperdiciados
Capítulo 10: Esfuerzos Totalmente Desperdiciados
Nos encontrábamos en una batalla contra el Dios de la Muerte. Yo no estaba planeando luchar contra él sin la Mark I, pero ya era demasiado tarde para una retirada. No podía permitirme dudar.
“¡Raaaaaah!”
Zanoba hizo el primer movimiento, corriendo hacia el frente a través del pasillo.
Estábamos enfrentando a uno de los siete luchadores más poderosos del mundo, pero a él no parecía importarle. Con toda la sofisticación táctica de un jabalí arremetiendo, él corrió directamente hacia Randolph y balanceó ese enorme garrote hacia él, gritando mientras lo hacía.
“Cielos,” comentó el Dios de la Muerte mientras él esquivaba el ataque dando un paso al costado. Exactamente como esperaba que lo hiciera. No podías subestimar los ataques de Zanoba; cuando encajaba uno, siempre iba a ser un golpe crítico rompe huesos. El problema era que él no tenía muchas probabilidades de golpear a Randolph.
Era mi trabajo cambiar eso. Yo ya había conjurado un Pantano en el lugar exacto donde Randolph había pisado.
“Oh, vaya…”
Mientras su pie se hundía en el lodo, el cuerpo del Dios de la Muerte se tambaleó.
“¡Golpe de Hielo!”
En ese mismo instante, Roxy disparó un hechizo ofensivo en el momento justo. El Dios de la Muerte lo desvió con un movimiento de su espada, pero eso lo dejó incluso más fuera de balance que antes.
El ataque de continuación de Zanoba ya estaba en marcha. Él balanceó su garrote con una fuerza abrumadora, la misma que le había permitido contener a la Reina Demonio Inmortal.
A pesar de su postura extraña, el Dios de la Muerte logró esquivar hábilmente este segundo ataque, pero estaba bastante claro que él no estaba en condiciones para contratacar. Él había caído de espaldas—con la suela de su zapato en el aire, su espada apuntando en la dirección equivocada, y su peso sobre su codo izquierdo.
La mirada en su rostro era una de asombro puro.
“¿Qué significa esto? No puede ser…”
Teníamos la oportunidad de terminar con esto. Lancé una mirada hacia Roxy, para luego dar un paso al frente.
Zanoba, por su parte, ya estaba arremetiendo para dar el golpe de gracia. Yo estiré ambas manos hacia el Dios de la Muerte y canalicé poder mágico en ellas. Si Zanoba encajaba su ataque, nosotros ganaríamos. Si no, yo usaría mi Ojo de la Premonición para conjurar Electricidad en cualquier dirección que Randolph se moviera. Una vez que lo tuviera paralizado, yo usaría el arma mágica en mi brazo izquierdo para golpearlo con una letal ráfaga de Cañones de Piedra. Incluso si él de alguna forma lograba esquivar todo eso, Roxy y yo podíamos continuar la presión de forma constate hasta que volviera a perder el balance. Eventualmente, él no tendría tanta suerte.
Nosotros no habíamos planeado esta estrategia de antemano, pero terminamos coordinándonos perfectamente. Habíamos arrinconado a Randolph.
“¡Hrrngh!”
Zanoba una vez más balanceó su garrote violentamente hacia el Dios de la Muerte.
Pero esta vez, algo increíble ocurrió.
El Dios de la Muerte bloqueó su ataque. Él había bloqueado el garrote de Zanoba, el cual fue balanceado con la fuerza inhumana de un Niño Bendito. Y lo hizo con su mano desnuda.
Era una increíble hazaña de fuerza. El hombre claramente se había ganado su lugar dentro de los Siete Grandes Poderes.
Pero, al final, eso no iba a salvarlo. Su brazo se rompió bajo la presión. Esto era todo—jaque mate.
“¡Apártate, Zanoba!” grité.
Zanoba saltó por reflejo hacia un costado, y un rayo púrpura de electricidad salió disparado desde mi mano derecha. Con un crujido que permanecía en el aire detrás de él, el rayo de electricidad golpeó al Dios de la Muerte y recorrió su cuerpo.
Había logrado un golpe directo.
El cuerpo de Randolph se puso rígido y se desplomó como un árbol cayendo. Él miró hacia mí, con su pálido rostro retorcido del asombro. Su Aura de Batalla puede haber prevenido que mi hechizo lo haya freído vivo, pero no podía prevenir la parálisis que causaba.
Ahora todo lo que tenía que hacer era darle el golpe final. Canalicé poder mágico hacia el arma montada en mi brazo izquierdo, y disparé mi ataque de continuación.
“¡Ráfaga de Piedra!”
Una ráfaga de hechizos Cañón de Piedra, cada uno con un poder de ataque de un nivel Real o Imperial, volaron hacia el Dios de la Muerte. Este Cañón de Piedra era mi golpe definitivo, mi especialidad. El propio Orsted había alabado su poder; cuando golpeaba directamente al objetivo, incluso era capaz de dañarlo a él. Mi sincronización fue perfecta, y la oportunidad demasiado hermosa como para dejarla pasar. El Dios de la Muerte no tenía forma de esquivar esto. Este no era un ataque del que pudieras defenderte.
Hemos ganado.
“… ¿Eh?”
Y entonces, medio segundo después de que me había convencido de que todo había terminado—todos mis Cañones de Piedra desaparecieron. Reducidos a nubes de polvo en medio del aire, todos se estrellaron sin hacerle daño a mi objetivo.
Esto no tenía ningún sentido.
“¡Oh! ¡Dios de la Muerte-sama!” gritó Randolph, con su mirada enfocándose en algo detrás de mí. “¿¡Acaso ha venido a salvarme!?”
¿¡Qué!? ¿¡El Dios de la Muerte!? ¿¡No estamos luchando contra él ahora mismo!? ¿¡Acaso nos había engañado desde el comienzo!?
Con mi corazón latiendo furiosamente, me di la vuelta en busca de este arribo repentino. Y en el pasillo detrás de nosotros, vi—
A nadie.
Lo único que había ahí era una escalera vacía, iluminada por la luna.
“¡Rudy!”
Para el momento que oí a Roxy gritar mi nombre, yo ya estaba cayendo. Mientras me inclinaba hacia atrás, pude vislumbrar cabello azul a la altura de mi cintura. Ella se había lanzado hacia mí. Sin tiempo para preguntarme el porqué, yo me di la vuelta en medio del aire para envolver protectoramente mis brazos a su alrededor.
Golpeé las escaleras con mi espalda un instante después. Mi Armadura Mágica crujió ante el impacto, pero terminé lastimado.
“¿Qué—?”
Miré arriba hacia el pasillo y vi a un muy desconcertado Zanoba… y al Dios de la Muerte, quien claramente acababa de balancear su espada.
El hombre se estaba moviendo sin problemas. ¿Acaso no lo había paralizado con Electricidad? ¿No se había desplomado? No tenía sentido. ¿Qué demonios estaba sucediendo?
“Un consejo, Rudeus-sama—un Dios de la Muerte siempre está de pie detrás de su presa.”
Su rostro estaba perfectamente compuesto, con un tono completamente indiferente.
Y finalmente, finalmente, lo entendí. Había sido un acto. Él me había permitido golpearlo con mi hechizo. Randolph se había tambaleado deliberadamente, y caído deliberadamente. Y todo eso, solo para persuadirme de darme la vuelta.
¡Maldita sea! ¡Orsted me había advertido sobre la forma de luchar de Randolph! ¡Debí haber visto venir eso desde el principio!
Aun así, ¿cómo había logrado ese truco de antes? ¿Por qué mis Cañones de Piedra solo desaparecieron en el aire? ¿Acaso había usado su ojo demoniaco?
… No. Pensándolo bien, ya había visto esto antes. Fue igual que cuando yo había usado magia contra esa Hidra Manatite. Lo cual quería decir—
“Estás usando una Piedra de Absorción, ¿eh?”
“Vaya, vaya,” dijo él. “Vio a través de eso bastante rápido… Parece que su reputación es genuina.”
El Dios de la Muerte estiró su mano, con sus dedos completamente extendidos. Una Piedra de Absorción estaba incrustada en la palma de su guantelete de cuero. No me había dado cuenta antes, pero él debe haberla usado para absorber el poder mágico de mis hechizos. Orsted nunca mencionó que él tuviera una…
¿Acaso podría ser una de las piedras que nosotros habíamos traído de ese laberinto en Begaritt? No sería una sorpresa que un caballero de élite del Reino del Rey Dragón recolecte objetos de esa clase… y esa era la clase de cosa que ni siquiera Orsted podría saber.
Bueno, como sea. Me confié un poco al principio, pero nunca esperé derrotar tan fácilmente a uno de los Siete Grandes Poderes. Sería difícil derrotar a alguien capaz de cancelar totalmente mi magia, pero sabía exactamente cómo funcionaban esas piedras de absorción. Tenías que extender tu mano en la dirección del hechizo enemigo y alimentar la piedra con un poco de poder mágico. Yo simplemente tenía que hacer que eso le fuera imposible.
Colocarse detrás suyo parecía ser el camino a seguir. Este lugar no nos daba mucho espacio para maniobrar, pero si los tres trabajábamos juntos, tenía que haber alguna forma de lograrlo. Al parecer, él solo tenía una de esas piedras. Tal vez si Roxy y yo conjurábamos hechizos hacia él simultáneamente desde el frente y atrás, mientras Zanoba arremetía con su ataque…
Bueno, sabía que no iba a ser así de simple. Pero si no funcionaba, podríamos probar otra cosa. El enfoque de prueba y error era nuestra única opción real ahora mismo. Él tendría que caer eventualmente, ¿cierto?
“Roxy, necesito que te quedes detrás de Zanoba, por favor.”
Silencio. No hubo respuesta. Ahora que lo pienso, Roxy no había movido un músculo desde que caímos aquí abajo, ¿o sí?
Esperen un momento. ¿Mis manos estaban mojadas? Sentía que su hombro estaba un poco húmedo o algo así…
“… ¿Mm?”
¿Qué demonios? Está todo rojo…
“¿Roxy? ¿Qué—? Oh, no. ¿Qué es esto?”
Había un gran corte en la túnica de Roxy, y sangre brotaba desde debajo de ella.
Podía escuchar el latido de mi corazón en mi oído. Recuerdos del pasado pasaron vívidamente ante mí—imágenes de un hombre que murió empujándome a un lado para salvarme. Imágenes de su cuerpo sin vida tendido sobre el suelo.
Paul había muerto para salvarme. Y ahora la historia se estaba repitiendo…
¡Roxy! ¡No! ¿¡Qué!? ¡No, esto tiene que ser un sueño!
“¡No, no! ¡Esto no puede estar pasando! ¡Roxy!”
“… Me temo que sí está pasando,” se quejó ella. “¿Podrías, por favor, dejar de tocar mi herida? Duele.”
Aparté mi mirada de sus heridas y descubrí que Roxy estaba mirando hacia mí con los ojos entrecerrados de una mujer realmente irritada.
“Um, cierto. Lo siento.”
Había exagerado un poco. Cuando liberé a Roxy de mi abrazo, ella murmuró un hechizo de sanación que detuvo el sangrado inmediatamente.
Gracias a dios. Casi me mata del susto…
“¿Qué está ocurriendo?” murmuró Randolph desde arriba, acariciando su mentón pensativamente. “Estaba bastante seguro de que había encajado un golpe fatal…”
Admito que me estremecí un poco ante esas palabras, pero mi esposa obviamente estaba bien. Parecía un poco extraño que un sujeto que se hacía llamar Dios de la Muerte no pudiera darse cuenta de si había matado a alguien o no, pero vamos, incluso los monos se caían de los árboles a veces. En vez de tomar la vida de Roxy, él me había quitado algunos años de la mía.
Mejor suerte la próxima vez, bastardo. Pero no te la dejaré fácil.
“¿Mm?”
Justo en ese momento, hubo una serie de crujidos sonoros desde el cuello de Roxy. Vi que el collar que le había dado antes de irnos se rompió y cayó al piso en fragmentos. Un instante después, el anillo que ella usaba en su dedo también se rompió.
Por lo que recuerdo… ese anillo supuestamente desplegaba una barrera en respuesta a los ataques físicos. Y el collar estaba diseñado para absorber un solo golpe fatal.
“Ah, entonces fue por eso,” dijo a la ligera Randolph. “Ahora entiendo.”
Me estremecí involuntariamente. Se sintió como si una ventisca estuviera impactando mi cuerpo, drenando todo el calor y la confianza de mí mientras golpeaba. Y pude haber jurado que esa frígida muralla de viento estaba descendiendo desde donde el Dios de la Muerte estaba de pie.
Conocía esta sensación—yo había perdido la calma. Pero reconocer el problema no quería decir que pudieras hacer algo al respecto. Envolví un brazo alrededor de Roxy por reflejo y la empujé con fuerza hacia mí.
“¿R-Rudy…?”
Esto era todo. Teníamos que detenernos. Yo no había planeado más allá de este punto. Había fabricado ese collar como una póliza de seguro contra este escenario. En otras palabras, no fue la suerte la que mantuvo viva a Roxy—fue mi previsión. Pero ya no habría más redes de seguridad desde ahora en adelante. El hombre contra el que estábamos luchando podía matarnos instantáneamente con un solo ataque.
¿Prueba y error? ¿Cuántas pruebas podíamos esperar realmente, contra un monstruo como este? Ya no teníamos vidas extras. Si continuábamos esta batalla, uno de nosotros iba a morir.
En cualquier caso, ¿en qué demonios estaba pensando cuando decidí comenzar una pelea contra uno de los Siete Grandes Poderes a corto alcance sin ningún plan o preparativo? Orsted me había advertido mantener mi distancia a menos que tuviera la Armadura Mágica puesta. Todo este asunto había sido un gran error desde el comienzo.
“¡Zanoba, retrocede! ¡Ahora! ¡Tenemos que salir de aquí!”
“¿¡Maestro!?”
“¡No podemos derrotarlo así como estamos, ¿bien?! ¡Tenemos que buscar la Mark I si queremos tener una oportunidad!”
Zanoba no bajó su garrote, pero retrocedió dos pasos y frunció el ceño hacia mí mientras miraba abajo sobre su hombro.
“Ah, yo creo que están dando una pelea respetable,” murmuró el Dios de la Muerte. “En particular, ese último ataque fue muy peligroso. No estoy seguro de que pueda volver a defenderme de eso, ahora que he revelado mi carta del triunfo…”
No voy a mentir, pero creí que lo teníamos en ese momento. Pero yo ahora no iba a creerme su mierda. Randolph me estaba mintiendo. Orsted lo había explicado detalladamente. El Dios de la Muerte te incita a atacar o defender. Estas palabras eran otra parte de su técnica, eso es todo.
Por otro lado… ¿cómo podía estar seguro de eso? Tal vez él había apagado su modo Hoja Cautivadora y había dicho lo que pensaba de verdad. Después de todo, ese comentario no fue exactamente sutil. ¿Qué tal si él estaba tratando de hacerme pensar que—?
¡Arrrrgh! ¡A la mierda con esto!
En resumen, nada de lo que decía este hombre era confiable. Y había al menos una cosa de la que estaba seguro: yo no podía derrotar al Dios de la Muerte. No de esta forma. Eso había sido taladrado dentro de mi cabeza en un solo aterrador instante.
Sin embargo, Zanoba parecía sentirse de una forma diferente.
“Si usted no luchará, Maestro, solo quédese ahí y observe. ¡Yo enfrentaré solo a este hombre, me abriré paso a la fuerza, y veré cara a cara a mi hermano!”
Él arremetió hacia el Dios de la Muerte una vez más.
Para mí, los siguientes segundos se desarrollaron en cámara lenta. Zanoba dio un paso, luego otro, avanzando de forma descabelladamente lenta; todo el color fue extraído del mundo, y el sonido se convirtió en silencio.
A través de mi Ojo de la Premonición, el Dios de la Muerte ya se estaba moviendo—mucho más rápido que el hombre tambaleante con el que habíamos luchado hace poco. Él era una mancha, demasiado rápido para que incluso mis sentidos fortalecidos lo siguiesen.
El tiempo regresó a la normalidad.
El destello de una hoja dejó una imagen residual en el aire.
“¡Zanoba!”
La espada de Randolph le había dado a Zanoba en la parte baja de su costado y cortado diagonalmente hacia su hombro. El conjunto de armadura de Zanoba se rompió, y su cuerpo fue mandado a volar hacia arriba; él golpeó el techo con fuerza, y se desplomó en el suelo justo frente a mí.
El mundo todavía estaba extrañamente tranquilo. Sentía que estaba dentro de una pesadilla irreal.
“Uff… Uff…”
Mi corazón estaba latiendo con tanta fuerza que dolía.
¿Él seguía con vida? Ese golpe había pulverizado su armadura. Su dura placa del pecho y hombreras se habían roto como si estuvieran hechas de vidrio. ¿Cómo siquiera era posible romper el metal de esa forma con un solo balanceo de su espada? No tenía ni la más mínima idea.
“Pensar que mi Corte Rompe-Armaduras podría ser soportado…”
Con aquellas palabras del Dios de la Muerte, mi oído finalmente regresó a la normalidad.
Era cierto. Al realizar una inspección más detallada, no había ni un solo rasguño en Zanoba. La túnica bajo su armadura estaba cortada limpiamente, pero no había más que un moretón sobre la piel debajo.
“Urgh… Gah…”
Mientras gruñía, Zanoba se esforzó para sentarse y miró ferozmente arriba hacia las escaleras donde estaba Randolph.
“Eres un espécimen bastante impresionante, oh, Bendecido. Parece que cortarte en pedazos puede no ser práctico.”
El Dios de la Muerte regresó su mirada desde arriba, con esa aterradora sonrisa extendiéndose firmemente a través de su rostro. Luego él lentamente regresó su espada a su vaina.
“Dicho eso, yo no soy un seguidor del Estilo del Dios de la Espada… no siento la abrumadora necesidad de usar exclusivamente mi hoja. Si recuerdo bien, eres bastante vulnerable a la magia de fuego, ¿no? Pax mencionó algo por el estilo.”
Ah, mierda. ¿Él también puede usar magia? Pero al menos la armadura de Zanoba debería anular cualquier fuego… esperen. Maldición. No hay forma de que esa habilidad vaya a funcionar cuando la armadura está tan destruida.
Zanoba estaba de pie una vez más. El hombre todavía no se daba por vencido. Él levantó su garrote del suelo y colocó un pie sobre las escaleras, dando a entender que volvería a arremeter.
Roxy también se puso de pie. Ella dio un paso al frente con su vara levantada, lista para apoyar a Zanoba—y colocándose protectoramente frente a mí.
Finalmente, yo me puse de pie. Zanoba era un hombre muy testarudo. Él podría seguir luchando hasta que Randolph literalmente lo mate. Yo no podía quedarme sentado y dejar que ocurriera. Además, no podía permitir que Roxy fuera lastimada. Si ella moría aquí, yo también moriría—al menos en espíritu.
“¿Entonces no se han dado por vencidos?” dijo Randolph, estudiándonos sin ninguna emoción en particular en sus ojos. Él no había adoptado ninguna postura, ni estaba recitando algún hechizo; solo estaba de pie ahí, confiado y relajado. Parecía no tener la intención de lanzar un ataque antes de que nosotros lo hiciéramos.
Él había asegurado que nosotros estábamos dando una pelea respetable. Vaya broma. Se sentía como si nos lo estuviera dejando fácil. El hombre había anulado toda mi ráfaga de Cañones de Piedra; él pudo haber cancelado toda mi magia desde el comienzo. Pero en vez de eso, nos había dejado lanzar magia y me engañó para bajar la guardia. Bien podría tener otros trucos bajo su manga tan bajos como el primero.
¿Qué me había dicho Orsted? Cuando quieras defender, es mejor que ataques… cuando quieras atacar, ¿defiende? ¿Acaso eso quería decir que mi actual vacilación era exactamente lo que quería el Dios de la Muerte?
Era incapaz de saberlo. No tenía ni la más mínima idea de cómo proceder. Él me tenía dándole vueltas a cada uno de mis pensamientos. El collar de Roxy estaba destruido. También la armadura de Zanoba. No teníamos idea de qué clase de trucos era capaz nuestro enemigo, e incluso la Mark II podría no protegerme de siquiera un ataque.
Esto no iba a terminar bien. Eso era un hecho. Necesitábamos retirarnos, al menos por ahora.
Pero ¿qué hay de Zanoba?
Tenía que convencerlo. Si eso no funcionaba, tendría que atacarlo por la espalda y dejarlo inconsciente. Luego podríamos retirarnos hacia la ubicación de la Mark I y reagruparnos para otro intento.
“Zanoba, ¿ahora lo entiendes? No tenemos esperanza. Si sigues arremetiendo hacia él, vas a morir.”
“¡Pero Maestro, Pax podría estar—!”
“El Dios de la Muerte está esperando algo,” lo interrumpí. “¡Tenemos algo de tiempo a nuestro favor! Vamos a reagruparnos y volver con un plan.”
Vi a Zanoba vacilar. En cierto nivel, él tenía que saber que ahora mismo no teníamos oportunidad.
“Ah, ¿ya se van?” dijo Randolph. “Qué lástima… Creo que Su Majestad terminará muy pronto.”
Ignóralo. Es otra trampa…
“Sí. Pero regresaremos pronto,” dije, observando cautelosamente al Dios de la Muerte. La única interrogante ahora era si él nos dejaría ir. “Lamento haberlo atacado de forma tan repentina, ¿bien? Supongo que nos dejamos llevar un poco. ¿Cree que podría encontrar la amabilidad en su corazón como para dejarnos ir por ahora?”
Por supuesto, yo no estaba esperando que este patético ruego funcionase. Incluso mientras hablaba, yo estaba calmando mi respiración y buscando alguna señal de cómo podría reaccionar él. Muy probablemente tendríamos que luchar para regresar con la Armadura Mágica a través de la ruta por la que habíamos llegado aquí; una vez que llegáramos a ella, finalmente podríamos darnos la vuelta y hacerle frente a la batalla. Si él escogía no seguirnos todo el camino, mucho mejor.
“Bueno, si eso es lo que quieren… adelante.”
¿Eh? Esperen, ¿él solo va a dejarnos ir?
Eso fue un poco anticlimático. Las acciones de Randolph no parecía ser especialmente… coherentes. ¿Cuál era su objetivo?
“Eh, Randolph-sama,” dije, “¿qué instrucciones le dio el Dios Humano?”
“¿Mm? Ninguna. Nunca lo he visto en mi vida.”
¿¡Qué!? “Pero… ¡usted dijo que conocía su nombre!”
“Un familiar mío estaba en contacto con él hace mucho tiempo, y aprendí su nombre de él,” explicó Randolph. “Eso es todo lo que sé, de verdad. Nunca he visto a este Dios Humano ni me he comunicado con él de alguna forma.”
Ah, mierda. Entonces eso significa que… “¿Usted no es uno de sus apóstoles?”
“No estoy muy seguro de lo que implica el término, pero supongo que no.”
¡Maldita sea, salté a las conclusiones! ¿¡Cuál es mi problema últimamente!?
Seguí con mis preguntas para dejar clara la situación. “¿Eso quiere decir que usted tampoco es un enemigo del Rey Pax?”
“Soy un leal aliado tanto del Rey Pax como de su Reina Benedikte, se lo aseguro. Verá, ellos fueron los únicos que alabaron mi comida…”
Exasperado, yo seguí presionándolo. “¿Entonces no hay ningún ritual raro ocurriendo ahí dentro? ¿Y usted no solo está ganando tiempo hasta que termine?”
“Bueno… supongo que podrías llamarlo un ritual. Pero preferiría no decir más con una niña presente.”
Los ojos del Dios de la Muerte se posaron sobre Roxy mientras hablaba, y ella frunció el ceño ante el comentario condescendiente. Para ser justos con Randolph, ella en realidad no se veía como una mujer con un esposo y una hija.
En fin. Si bien estaba teniendo muchos problemas tratando de procesar todo esto, parecía ser que esta batalla había sido totalmente innecesaria. Y en ese caso… yo probablemente le debía una disculpa al Dios de la Muerte, ¿no?
Sí. Ese parecía ser el caso.
“Um… Entiendo. Lamento haber saltado a las conclusiones. Parece que estamos del mismo lado… Permítame disculparme una vez más por atacarlo de esa forma.”
“No. También fue mi culpa,” respondió Randolph, bajando su cabeza hacia nosotros. “Debí haberme expresado con más claridad.”
Vaya, qué buen sujeto. Me alegra que todo esté aclarado…
Ugh. Esperen un segundo. ¿Qué tal si esto es solo otra parte de su acto? ¿Qué tal si él solo está ganando tiempo mientras carga su movimiento fulminante o algo así? Bueno, ese fue un ejemplo estúpido. ¡Pero nunca se sabe!
Maldita sea, ya ni siquiera puedo pensar con claridad. Si este realmente es el siguiente número en su acto de marionetas, entonces él me tiene bailando tango en la palma de su mano…
“¿Oh?”
Justo cuando me estaba poniendo nervioso una vez más, Randolph miró hacia atrás y se relajó visiblemente. Por supuesto, yo no me permití bajar mi guardia. No iba a descuidarme ahora.
“Parece que ha terminado…” murmuró Randolph.
¿Ha terminado? ¿Qué ha terminado, Randolph? ¿¡Nuestras vidas!?
“Vamos, no hay necesidad de que esté tan alerta,” dijo él, mirando en mi dirección. “No tengo la intención de asesinarlos a ustedes tres.”
“… Hah, eso es muy creíble. ¿Acaso no acaba de decir algo sobre un golpe fatal? ¿Tal vez escuché cosas?”
“Jaja, supongo que tiene razón en eso… Debo decir que usted es todo un personaje, Rudeus-sama.”
Ah, genial. Le había caído bien al Señor Cara de Cráneo. Tampoco lo había hecho a propósito.
“En cualquier caso, el Rey Pax me ordenó no permitir que nadie entre hasta que eso hubiese terminado. Y ahora que terminó, ya he cumplido mi tarea.” Regresando su espada a su vaina en su cintura, Randolph volvió a sentarse en su silla mientras dejaba salir un pequeño suspiro. “Por favor, siéntanse libres de entrar.”
¿Podría ser esta otra trampa? Tal vez él estaba planeando cortarnos a todos a la mitad en el momento que pasemos a su lado. A mí me parecido plausible.
Randolph nos estudió antes de preguntar, “¿Acaso la idea de darme la espalda les molesta? Supongo que podría retirarme del lugar por un momento…”
“Eso no será necesario,” dijo Zanoba, regresando su garrote a su cintura. “Creeremos en tu palabra.”
Y así, inspirado por el ejemplo de mi valiente amigo, yo finalmente decidí creer que esta batalla realmente había terminado. Nuestra batalla contra el Dios de la Muerte había terminado de una forma tan incómoda como comenzó.
Los aposentos del rey ocupaban todo el piso superior del palacio real. Era la habitación más fina que podías imaginar, un testamento extravagante de la riqueza del Reino de Shirone. Las paredes estaban llenas de pinturas. Hermosas estatuillas yacían sobre los escritorios finamente elaborados. Y cerca de la parte trasera de la habitación, había una enorme cama con dosel—esa cosa debía tener casi cinco metros de ancho.
Las sábanas estaban desordenadas. En medio de la cama, una chica de cabello azul estaba envuelta en ellas, durmiendo tranquilamente. Era la Reina Benedikte, y a juzgar por la ropa esparcida descuidadamente sobre el suelo cercano, ella estaba acostada ahí desnuda.
Un aroma familiar permanecía en el aire. Dos personas se habían estado amando mucho hace muy poco… en una forma que no podías describir cerca de un niño. Así que Pax y su reina habían estado ocupados hasta hace solo momentos. El hombre estaba consciente de que su reino se estaba cayendo a pedazos, ¿cierto? Hablando de alguien indiferente.
El propio Pax estaba fuera en el balcón en este momento, apoyándose contra la baranda y mirando abajo hacia la capital. Sus robustas extremidades y gran cabeza casi lo hacían verse como un niño, y sus rasgos eran más desagradables que atractivos. Él solo estaba usando su ropa interior, mostrando una espalda que era moderadamente musculosa. También estaba cubierta de cicatrices y moretones a medio sanar.
La historia de su vida estaba escrita sobre su cuerpo.
“Ya me estaba preguntando el motivo de tanta conmoción. Así que se trataba de tu regreso, hermano.”
En el instante en que Pax se dio la vuelta hacia nosotros, me di cuenta de lo equivocado que yo había estado sobre su estado mental. Su rostro era el de un hombre exhausto. Un hombre al borde de darse completamente por vencido. Pero al mismo tiempo se veía extrañamente tranquilo. Randolph había dicho algo sobre aceptar su situación. Aparentemente también había habido algo de… dejar salir todo lo malo involucrado en el proceso.
Quiero decir, yo he pasado por lo mismo. En ocasiones solo necesitas dejarlo salir…
“Sí, Su Majestad. Estoy aquí para rescatarlo. Abandonemos el palacio y partamos juntos hacia el Fuerte Karon.”
Zanoba caminó hacia el balcón, y extendió su mano hacia su hermano. Pax se vio un poco dubitativo por un momento, para luego resoplar. “¿Quieres rescatarme? De seguro no hablas en serio.”
“Su Majestad, lo más sabio sería abandonar esta ubicación por ahora y reunir nuestra fuerza en otro lugar. Puede recuperar el palacio en cualquier momento después de que hayamos reunido a un ejército lo suficientemente grande.”
“… ¿Y luego qué? ¿Repito el ciclo una vez más?”
Pax enfrentó la mirada de Zanoba con ojos tan fríos que casi daban escalofríos. Si me hubieran dicho que él era el Dios de la Muerte real, casi habría parecía plausible en ese momento.
“¿Repetir… qué ciclo, Su Majestad?”
La respuesta a la pregunta de Zanoba fue otro resoplido con desdén. Murmurando “como si tú pudieras entenderlo” en voz baja, la mirada de Pax se posó sobre el balcón una vez más.
“Por cómico que suene ahora, me esforcé por gobernar bien este reino. Me deshice de los ministros corruptos que mi padre dejó atrás, y les di sus puestos a otros que lo merecían más. Reuní mercenarios para protegernos de las garras de la guerra. No negaré que la seguridad pública sufrió como resultado… pero estaba tratando de darle un futuro a Shirone.”
Pax se apoyó contra la baranda del balcón, para luego apuntar hacia Zanoba.
“Esa fue la razón por la que permití tu regreso, hermano, y te di una tarea irracional. Parecía ser la opción más sabia disponible. Para ser completamente honesto, yo todavía te odio—pero respeto tu utilidad como Niño Bendito.”
“Estoy muy consciente de eso, Su Majestad. Y entiendo lo difícil que fueron para usted estas decisiones.”
La respuesta de Zanoba sonó tranquila y razonable para mí. Pero, por alguna razón, pareció enfurecer a su hermano. Apretando ambas manos para formar puños, Pax miró hacia él con una furia amarga en sus ojos.
“¡No entiendes nada! Nadie me entiende, y nadie trata de hacerlo. Solo mira, idiota. ¡La prueba está justo ante tus ojos!”
Con un amplio movimiento de su brazo, el rey gesticuló hacia el mundo más allá de su balcón. La ciudad debajo de nosotros estaba sumida en el silencio de la noche, a pesar de los anillos de fogatas rebeldes ardiendo alrededor de todo el palacio. Apenas podías ver a la enorme multitud congregada alrededor de las murallas de la ciudad; sus fogatas y tiendas eran visibles incluso desde aquí. A esta distancia, realmente se veía como si Latakia estuviese rodeada por un enorme ejército.
“¡Es una horda de soldados, mis propias tropas, y aun así no avanzan para aplastar a estos rebeldes!”
“Está equivocado, Su Majestad. La gran mayoría de esa multitud solo son ciudadanos comunes y corrientes, no soldados. Muchos de ellos simplemente son comerciantes o aventureros de un origen desconocido.”
“¿¡Y cuál es la diferencia!?” gritó amargamente Pax, golpeando su puño contra la baranda. “¡Todavía es prueba de que todos en este reino me han rechazado!”
Estaba comenzando a sentirme un poco asustado, pero me forcé a seguir mirando en silencio. Este no era mi momento para hablar. Zanoba era la única persona aquí que podría ser capaz de calmar a su hermano.
“Eso simplemente no es cierto. No todos sus súbditos le han dado la—”
“¡No seas condescendiente conmigo! Tú mismo pudiste haber liderado un ejército hacia esta ciudad, pero en cambio solo vinieron ustedes tres. ¡Y los otros dos están aquí para mantenerte a salvo a ti, no a mí! ¿¡O me equivoco!?”
“Bueno, er…”
Pax no se equivocaba sobre eso. Yo desde el principio me había opuesto a ayudarlo. Para ser totalmente honesto, no me importaba lo que le ocurriese a él, o incluso a Shirone—yo estaba aquí porque no quería que Zanoba muriese. Punto.
“¡Eso pensé! Siempre ha sido así. Sin importar lo mucho que me esfuerzo, a nadie le importa una mierda. Cada vez que me convenzo de que he tenido éxito, todo se derrumba pocos momentos después. ¡Mis esfuerzos siempre terminan mal! ¡Siempre!”
Pax detuvo su diatriba por un momento. Solo lo suficiente como para apuntar un dedo acusatorio hacia Roxy.
“¡Roxy!”
Sorprendida por esta repentina atención, Roxy se congeló en su lugar y no respondió.
“Sabes a lo que me refiero, ¿no? ¿O ya lo has olvidado completamente?”
“¿Q-qué—?”
“¡Recuerda el momento que dominé mi primer hechizo de nivel Intermedio!”
Los ojos de Roxy vagaron por el lugar de la inseguridad. ¿Acaso ella siquiera sabía de lo que Pax estaba hablando?
“¡Estudié hasta quedarme dormido! ¡Practiqué, y practiqué! ¡Y cuando finalmente lo logré, ¿cuál fue tu reacción?!”
“Um… bueno…”
A partir de lo que podía ver a través de la esquiva de mi visión, Roxy parecía estar completamente nerviosa enfrentando esta pregunta. No sabía si era porque ella lo había olvidado completamente, o debido a que lo recordaba demasiado bien.
“¡Solo suspiraste, maldita sea!” gritó Pax.
“Qué…”
“¡Mientras yo celebraba mi logro, tú solo suspiraste en mi cara!”
“Yo… eh…”
“Bien pudiste haberlo dicho de frente: Ya era hora. Te tomó mucho tiempo. ¿¡Tienes alguna idea de lo destrozado que me sentí!?”
Los ojos de Roxy se abrieron completamente, y ella mordió su labio inferior. ¿Acaso esta historia era cierta? Era increíblemente difícil de creer. Ella siempre había estado muy feliz por mí cuando yo progresaba, aunque fuera solo un poco…
“¡Aun así, a pesar de todo, yo te adoraba! Tú me tratabas menos despectivamente que casi todos los que conocía. Incluso después de ese desagradable momento, yo traté de despertar tu interés desesperadamente. ¡Pero fue en vano! ¡Tu mente estaba en otro lugar, y tus ojos solo me atravesaban! ¡Estabas demasiado ocupada escribiendo cartas—para algún hombre del que yo nunca antes había escuchado—como para siquiera mirar en mi dirección! ¿Por qué, comencé a preguntarme, incluso me estaba molestando con esto? ¿¡Por qué esforzarse tanto, cuando todos mis esfuerzos claramente eran en vano!? Mi motivación disminuyó y desapareció. ¡Entonces tú te diste completamente por vencida conmigo! ¡Me mirabas como un pedazo putrefacto de basura, y tus lecciones se hacían cada vez menos entusiastas! ¡Al final, tú simplemente te aburriste y dejaste Shirone para siempre!”
Pax arrancó su cabello con ambas manos mientras se desahogaba. Los recuerdos deben haber pasado vívidamente a través de su mente. Sus ojos estaban al borde de las lágrimas, y se enrojecían más a cada segundo.
“Yo… lo siento mucho, Pax. En ese entonces, yo estaba—”
“¡Cállate! ¡No quiero escuchar tus excusas!”
Roxy se quedó en silencio. La expresión en su rostro era una de gran arrepentimiento.
Supongo que algunas personas podrían haber intervenido aquí para decir “Ningún esfuerzo es en vano” o algo así de trillado, pero yo no tenía el derecho de regañar a alguien sobre eso. Desde mi llegada a este mundo, al menos, yo había recibido bastante validación externa por mis esfuerzos. Cuando me esforzaba, usualmente obtenía resultados. Por supuesto, no iba a decir que nunca fallaba—pero cuando tenía éxito, había personas ahí para felicitarme.
¿Cómo habría sabido que el esfuerzo era su propia recompensa? Yo nunca había estado en el lugar de este sujeto.
“Ah, no importa. Claramente no es como si estuvieras equivocada sobre mí.”
Pax se desinfló abruptamente ante nuestros ojos. Sus hombros se desplomaron y su voz se hizo más suave.
“Su Majestad me entregó el Reino de Shirone en bandeja de plata, y miren en lo que lo he convertido. Nadie me acepta como rey. Nadie se reúne a mi alrededor. En cambio, ellos corren para unirse al ejército rebelde en nombre de un niño cualquiera que podría ni siquiera ser un príncipe. Y durante su insurrección, he perdido a todos los caballeros que el Reino del Rey Dragón me confió. Solo puedo imaginar la decepción de Su Majestad.”
Pax sonrió amargamente. Lágrimas bajaban libremente a través de su rostro.
“Al final, supongo que Benedikte fue la única que se preocupó verdaderamente por mí. Ella me amaba como era, y por lo que soy. Las palabras no eran su fuerte, pero ella sonreía para mí, y eso significaba mucho.”
Parecía ser que los anteriores gritos de Pax habían sido escuchados desde el suelo. Estaba comenzando a oír murmullos de conversaciones distantes desde las fogatas alrededor del palacio. Tal vez algunos de los soldados habían visto a Pax ahí en el balcón.
Pax miró abajo hacia ellos con una mirada de desinterés frío. “Dime, hermano… ¿qué debí haber hecho?”
“No me atrevería a decirlo. Sin embargo, imagino que matar a todos nuestros hermanos fue ir un poco demasiado lejos.”
“Sí. Sí, supongo que eso es cierto. Pero si les perdonaba la vida, creo que ellos habrían comenzado otra rebelión, tal como esta.”
“Puede… que tenga razón.” Zanoba hizo una breve pausa, para luego sacudir su cabeza como si quisiera apartar el pensamiento. “En cualquier caso, todos cometen errores. ¡Y una vez que has reflexionado sobre ellos, puedes aplicar las lecciones que has aprendido para tus siguientes proyectos!”
Las palabras hicieron eco a través de los aposentos del rey, llenando todo el piso con la voz alegre de Zanoba. Tenías que admitirlo—el hombre tenía una habilidad increíble para ignorar incluso el más cargado de los ambientes.
“Parece que soy incapaz de eso. Todo lo que yo hago es repetir los mismos errores, una y otra vez.”
La forma lenta y constante en que Pax sacudió su cabeza en ese momento se vio exactamente como lo hacía Zanoba a veces. Los dos eran completamente diferentes en cuanto a sus apariencias, pero al menos tenían mucho en común en cuanto a sus gestos.
Levantando su cabeza, Pax miró hacia algo detrás de mí. “¿Randolph?”
“¿Sí, Su Majestad?”
Me estremecí. Solo un poco. El hombre estaba de pie justo detrás de mí, y yo ni siquiera me había dado cuenta de su presencia. Es un poco aterrador, ¿saben? ¿Acaso a esto se refería con eso de siempre estar de pie detrás de su presa?
“Por favor, procede como lo solicité antes.”
“Sus deseos son órdenes, Su Majestad.”
“Bien, muchas gracias…”
¿Cuáles eran estas órdenes que él había dado antes? ¿Acaso íbamos a terminar de vuelta dentro de una batalla contra el Dios de la Muerte? De ser así, nuestra posición actual era terrible. Él se había acercado demasiado. Sin la Mark I de todas formas sería una batalla difícil, pero si empezaba a quemarropa, nosotros no teníamos oportunidad alguna.
Todos estos pensamientos atravesaron mi mente instantáneamente. Pero antes de que pudiera reaccionar de alguna forma—
Pax se subió a la baranda y se lanzó por el balcón.
“Qué—”
Esperen, este es el quinto piso. ¿Acaso él…? ¿Eh? ¿¡Él saltó del maldito balcón!?
“¡Nooooooooo!”
Zanoba corrió hacia el frente. No había ni la más mínima posibilidad de que llegara a tiempo, pero él de todas formas corrió, con su mano extendida desesperadamente. Él se aferró a la baranda con ambas manos, y se inclinó hacia el frente… y su impulso arrancó el metal del balcón, haciéndolo caer a través del aire.
“¡Zanoba!”
Con mi corazón latiendo con fuerza del pánico, yo me di la vuelta y corrí fuera de esa habitación tan rápido como pude.
Lo encontramos en los jardines del palacio.
Zanoba estaba arrodillado en el suelo, con su rostro inexpresivo del shock, acunando en sus brazos el cuerpo sin vida de su hermano.
“R-rápido, Maestro,” tartamudeó él mientras yo me acercaba. “Use su magia de sanación…”
Arrodillándome, yo saqué un pergamino desde mi túnica y lo coloqué sobre Zanoba. La caída desde el quinto piso lo había dejado visiblemente golpeado y herido.
“No, no… úselo en Pax…”
Yo sacudí mi cabeza en silencio.
Pax ya estaba muerto.
Parecía ser que él había caído de cabeza. Era una escena grotesca. Al menos, yo quería creer que él no había sentido ningún dolor.
“¿Él… está muerto?” preguntó suavemente Zanoba.
“Sí. Lo siento mucho, Zanoba.”

Yo ni siquiera había considerado que él podría saltar repentinamente hacia su muerte. Pero en retrospectiva, pudo haber sido su intención desde el principio. Pax había estado rodeado de sus enemigos, y sentía que no tenía aliados en los cuales apoyarse. Tal vez fue por eso que él nunca había intentado huir del palacio—Pax creía que no tenía ningún lugar al cual llegar.
Quizás él había pensado con angustia en la situación día tras día, finalmente decidiendo que era un total fracaso como rey. Tal vez ya estaba listo para morir desde el momento que entramos por esa puerta.
“Maestro…”
Todavía acunando el cuerpo de su hermano, Zanoba miró arriba hacia el cielo nocturno. El último piso del palacio era visible arriba; una hermosa luna llena yacía en el cielo detrás de él.
Ahora no había un rey dentro de ese majestuoso castillo. No era más que una coraza vacía.
“¿Cómo pude haber fallado de esta forma?” preguntó Zanoba.
Yo no sabía qué decir.
“¿Acaso todos mis esfuerzos fueron en vano?”
“No,” respondí. “Hiciste todo lo que estaba en tus manos, Zanoba. Lo digo en serio.”
Pax no había reconocido la intención detrás de los esfuerzos de su hermano. Él estaba desesperado por que otros reconocieran su propio esfuerzo, pero no pudo hacer lo mismo por Zanoba.
Es decir… para ser totalmente honesto, se sentía como si el hombre apenas hubiese visto a Zanoba como algo más que otra pieza sobre su tablero de ajedrez. Pero eso podría haber cambiado con el paso del tiempo. Pax eventualmente podría haber aprendido a confiar en Zanoba. Yo siempre había pensado en Pax como un pedazo de basura sin remedio, pero… sentía que Zanoba habría llegado a él eventualmente.
“¿Por qué…? ¿Por qué las cosas tuvieron que terminar así?”
“… Desearía saberlo, Zanoba.”
Por un rato después de eso, Zanoba meditó sin decir palabra alguna. Él eventualmente levantó su mirada hacia mí con la expresión de un hombre que acababa de recordar algo.
“¿Puede ser que… esto también sea obra del Dios Humano?”
Yo aún no tenía idea de qué hilos había estado jalando el Dios Humano. Ninguno de sus apóstoles había aparecido. Pero en la línea temporal normal, Pax estaba destinado a convertir este reino en una república, esto después de varias idas y vueltas. Ahora aquellos eventos nunca iban a ocurrir; si el Dios Humano estaba involucrado, esa probablemente era la razón. Tal vez su único objetivo esta vez había sido causar la muerte de Pax.
Ese bastardo pixelado podía ver el futuro. Él no tenía que enviar a alguien para asesinarte si podía configurar una serie de eventos que él sabía que te llevarían a la desesperación y el suicido, ¿cierto?
Bueno… quizá. Para ser honesto, esa sonaba como una forma muy baja e indirecta de hacer las cosas. Tal vez el Dios Humano no había sido parte en nada de lo que ocurrió aquí durante las últimas semanas.
Pero en retrospectiva, había una cosa de la que yo estaba seguro: él había organizado mi primera visita a este reino, hace muchos años. Eso llevó directamente al exilio de Pax hacia el Reino del Rey Dragón. Y de acuerdo a Orsted, la República de Shirone le causaría problemas al Dios Humano en el futuro. Él había actuado para prevenir su creación al menos una vez. Parecía seguro asumir que el Dios Humano siempre había estado buscando formas de lidiar con Pax, de una u otra forma.
Qué desastre. Debí haberme dado cuenta de todo esto desde el principio. Yo había saltado a todo tipo de conclusiones, algunas de ellas nada razonables, debido a que odiaba demasiado a Pax como para pensar claramente las cosas.
“Sí,” respondí finalmente. “Es posible.”
“Ya veo…”
Zanoba gentilmente dejó en el suelo el cuerpo de su hermano, para luego exhalar muy lentamente. Su expresión sugería que estaba llorando, pero ninguna lágrima estaba bajando a través de su rostro. Yo no creo que hubiese estado tan estoico en su lugar.
Después de un largo silencio, él se dio la vuelta hacia mí y murmuró, “Regresemos a casa.”
Yo asentí. No había mucho más que decir.
Notas de los lectores
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