Hacia el Lado de Pax
Capítulo 9: Hacia el Lado de Pax
Usamos la Armadura Mágica como nuestro medio de transporte hacia la capital.
Desarmarla para transportarla en carruaje habría sido tedioso y lento, y yo la quería para las batallas que nos esperaban en la capital. Usarla por el camino parecía ser la solución más fácil. Significaría desperdiciar una buena cantidad de poder mágico, pero era algo que podía justificar.
Consideramos hacer que Roxy y Zanoba montasen sobre mis hombros, pero la experiencia sería horriblemente accidentada y desagradable. Este tampoco era un viaje de un solo día. Ellos necesitaban alguna clase de vehículo en el que pudieran sentarse.
Terminamos empleando la base de un carruaje para ese propósito, básicamente un carro. Después de agregar estabilizadores con mi magia de tierra para reducir el riesgo de volcarse, lo enganché firmemente a la Armadura Mágica, permitiéndome jalarlo detrás de mí.
Desafortunadamente, mis esfuerzos para mejorar el viaje no salieron muy bien. Para el momento que llegamos a la capital, Zanoba estaba vomitando sus entrañas; Roxy tenía sus manos presionadas sobre su boca. Claramente no era la clase de transporte que queríamos estar usando regularmente—pero habíamos logrado llegar a la capital en solo cinco días.
No estaba seguro de cuánto poder mágico me quedaba. Mi cuerpo se sentía un poco débil, así que definitivamente no estaba trabajando a su máxima capacidad. Al menos no había necesitado usarla en combate, lo cual con algo de suerte significaba que no había utilizado demasiado poder mágico.
Nuestra misión principal aquí era rescatar a Pax. En teoría, el Dios de la Muerte estaría de nuestro lado esta vez, pero no había forma de garantizar cómo se desarrollarían las cosas en la realidad. En cualquier caso, yo estaba malditamente seguro de que no iba a bajar mi guardia.
Llegamos a Latakia, solo para encontrarla estrictamente sellada.
Las puertas hacia la ciudad estaban cerradas y enrejadas. Soldados del ejército rebelde vigilaban sus murallas. El área alrededor estaba llena de personas con expresiones de ansiedad y sorpresa que habían sido dejadas fuera. Vi a comerciantes, aventureros, mercenarios… e incluso soldados usando su uniforme, quienes acampaban a una distancia segura de las murallas. Tal vez habían marchado aquí desde las ciudades cercanas, o estaban patrullando cuando la insurrección tomó lugar.
“Hrm. Supongo que no quieren que nadie interfiera hasta que las cosas estén decididas,” comentó Zanoba.
“Bueno,” dije, “supongo que eso al menos significa que Pax sigue con vida.”
Habían pasado apenas diez días desde que la insurrección se tomó esta ciudad. Al parecer, el palacio real estaba aguantando contra su asedio. No estaba claro exactamente cuán superado numéricamente estaba Pax, pero él estaba soportando ahí dentro. Probablemente era gracias a tener a uno de los Siete Grandes Poderes de su lado.
Por otro lado, aún existía la posibilidad de que él ya estuviera muerto, y que los rebeldes estuvieran sellando la ciudad por alguna otra razón.
Nos acercamos a Latakia de forma precavida y mediante una ruta indirecta, teniendo cuidado de que nadie nos diera un buen vistazo. Habría una conmoción si Zanoba era reconocido como un príncipe, y eso probablemente llamaría la atención de los soldados de Jade. Jade ya nos había identificado como aliados del Rey Pax, así que lo más seguro para nosotros era permanecer sin ser detectados.
Habíamos considerado lanzar un ataque frontal, pero al final decidimos no hacerlo.
“Por aquí, Maestro. La entrada al pasaje secreto yace debajo de la orilla del río que está más adelante.”
Siguiendo a Zanoba, nosotros caminamos junto a un tranquilo trecho a la orilla del río, no muy lejos de las murallas de la ciudad. Aquí se sentía extrañamente pacífico. El río fluía gentilmente, con los peces brillando al sol mientras eran bañados por él, y aves con forma de pato flotaban sobre su superficie. Nunca pensarías que había una batalla tomando lugar tan cerca. En cualquier caso, ¿qué tan nítido era el límite entre la paz y la guerra?
“Está justo aquí.”
Mientras rodeábamos una pequeña curva del río, un molino de agua entró a la vista. Aparentemente habíamos llegado a nuestro destino, así que desactivé la Armadura Mágica y me salí de ella.
“Debería haber un pasaje que da hacia el subsuelo en alguna parte dentro de este edificio,” destacó Zanoba. Su tono era lo suficientemente alegre, pero su rostro estaba mortalmente pálido. Yo había aliviado temporalmente los síntomas de su mareo con mi magia, pero todas esas náuseas lo habían dejado físicamente exhausto.
“¿Qué tal si primero tomamos un descanso?” pregunté.
“No lo creo,” respondió Zanoba. “La situación podría ser críticamente urgente. Infiltrémonos en el palacio de inmediato.”
Aun así, no teníamos forma de saber lo que nos esperaba. Este pequeño molino podría ser el lugar más seguro para tomar un descanso. Y este pasaje secreto probablemente sería demasiado pequeño como para acomodar mi enorme Armadura Mágica, así que queríamos que entrásemos preparados para todo. Tomar un descanso me permitiría regenerar al menos una fracción de mi poder mágico, pero más importante, Roxy y Zanoba podían usarlo para recuperarse de su miserable viaje en carro.
“Cálmate y piensa bien en esto, Zanoba. De verdad deberíamos recuperar el aliento antes de entrar ahí. Tanto tú como Roxy se ven terrible ahora mismo, y yo podría recuperar un poco de mi poder mágico.”
“Hrm…”
“Como dice el dicho, la prisa mata.”
Después de un momento, Zanoba asintió de mala gana. “No estoy familiarizado con ese dicho, pero… lo entiendo.”
Dejé salir un suspiro de alivio. Lo último que necesitábamos era caminar hacia el peligro con nuestros párpados cerrándose del cansancio.
“Antes de eso, creo que debemos asegurarnos de que realmente hay un pasaje ahí,” dijo Roxy.
“Ah, sí. Buena idea.”
Entramos al pequeño edificio y comenzamos a revisarlo. Estaba lleno de cajas de madera y barriles, como alguna clase de almacén, y Zanoba y yo tuvimos que sacarlas del camino para poder tocar el suelo y las paredes.
Eventualmente encontramos algo al fondo del molino, directamente debajo de una pesada caja de madera. Era una placa de metal de alguna clase. Podía ser clasificada como algún tipo de puerta, pero carecía completamente de manijas.
“¡Ah, este debe ser!” gritó Zanoba.
“Bueno, no saltemos a las conclusiones,” dije, a pesar de que honestamente me sentía de la misma forma. “Debe ser alguna clase de almacén.”
Revisar cuidadosamente la placa no reveló ranuras para llaves ni manijas cuidadosamente ocultas. Parecía no ser más que una sólida lámina de metal. ¿Cómo se supone que abramos esto?
Después de un momento, me di cuenta de que este pasaje fue construido como una ruta de escape. Tal vez ellos deliberadamente habían hecho imposible abrirlo desde aquí, y por lo tanto tenías que empujar la puerta desde el otro lado.
“Muy bien, Zanoba. ¿Puedes levantar esto?”
“¡Hrrmph!”
En pocos segundos, Zanoba había arrancado la placa con su fuerza bruta, revelando una escalera que daba abajo hacia la oscuridad. Con un poco de magia de fuego, iluminé el fondo del pozo de tres o cuatro metros debajo de nosotros. Un agujero en una pared apuntaba en la dirección general de la capital.
Aun así, eso no descartaba una bodega de almacenamiento. Solo para estar seguro, bajé por la escalera e iluminé directamente dentro del agujero. No había cajas. Solo era un vacío y estrecho túnel que desaparecía en la distancia.
“¿Qué opinas?” resonó la voz de Roxy.
“¡Todo está bien!” grité en respuesta.
“Excelente. Ahora vuelve aquí y descansemos un poco.”
“¡Suena bien!”
Después de una siesta de tres horas, yo salí del lugar y saqué la Armadura Mágica Mark II de nuestro carro. Desafortunadamente, no había forma de pasar la Mark I a través de ese pasaje.
La Mark II era altamente efectiva, a menos que de casualidad tuviera que luchar contra alguien al nivel de uno de los Siete Grandes Poderes. Sin embargo, dado que el Dios de la Muerte Randolph de seguro estaba esperando al otro lado de este pasaje, no podía evitar sentirme un poco ansioso.
Dicho eso—llevar la Mark I probablemente requería abrirme paso a la fuerza a través de las paredes del castillo. No me daba vergüenza causar un poco de daño a la propiedad de vez en cuando, pero Zanoba no aprobó la idea.
El pasaje secreto era tan estrecho que dos personas encontrarían desafiante caminar lado a lado. Además, no había ninguna clase de luz, así que usé mis pergaminos de Espíritu de Luz para iluminar nuestro camino. Era un oscuro túnel vacío, nada más. El más básico pasaje secreto que podías esperar. Los tres lo atravesamos en una sola fila, con Zanoba a la cabeza, yo detrás, y Roxy cuidando la retaguardia.
“Es un lugar bastante estrecho,” murmuró Roxy desde detrás de mí. “Me trae algunos recuerdos desagradables.”
Traté de pensar en algo reconfortante o considerado para decir en respuesta, pero me quedé totalmente en blanco. “Ah. Es cierto.”
Esas fueron las últimas palabras que alguien dijo por un buen rato.
Seguimos abriéndonos paso de manera silenciosa y constante a través de la oscuridad. Después de cerca de una hora de caminata, finalmente pudimos ver una puerta. Era una simple lámina de metal, muy parecida a la que estaba en el molino. Una vez más, no había manija. No estaba fabricada para ser abierta desde este lado.
“¡Hrnngh!”
Zanoba la arrancó violentamente, de alguna forma colocando las puntas de sus dedos dentro de la pequeña brecha entre la placa de metal y la pared a su alrededor. Habíamos tomado la decisión correcta haciendo que él fuera a la cabeza, eso es seguro.
“¿Oh? Cielos…”
Mientras él trataba de dar un paso al frente a través de la puerta, Zanoba dejó salir un extraño gruñido y se detuvo en seco. Inclinándome hacia el frente para poder ver delante suyo, vi que el pasaje delante estaba lleno de algo así como tierra o arena.
Habíamos llegado a un callejón sin salida. No había habido ni una sola bifurcación a lo largo del camino. Lo cual quería decir, eh…
“Ya sea el pasaje colapsó a causa de un terremoto,” dijo Roxy, “o el General Jade sabía de él, y lo selló bien de antemano.”
Sí, esas parecían ser las posibilidades más plausibles. Existía la posibilidad de que el propio Pax hubiese hecho esto durante su golpe de estado, pero, en cualquier caso, esta probablemente era la razón principal por la que no había podido escapar.
“Maestro, ¿cree que usted pueda de alguna forma deshacerse de toda esta tierra?”
“Bueno… lo intentaré.”
Pasando a un lado de Zanoba, yo tomé su lugar en frente de la abertura que había dejado la puerta. Afortunadamente, ya era un experto trabajando con la tierra y arena para este momento. Después de todo, yo era el sujeto que había cavado un pequeño sótano debajo de la oficina de Orsted. Mi enfoque básico era comprimir la tierra bajo una intensa presión, mientras simultáneamente endurecía las secciones de las paredes y el techo. Era algo así como construir un gran tubo de roca, un segmento a la vez. El resultado esta vez fue algo apresurado, pero era lo suficientemente sólido para que no colapsara sobre nosotros. Yo ahora tenía una intuición a base de experiencia para esta clase de cosas.
Después de una hora de cavar de forma lenta pero constante, la pared de tierra delante se desmoronó sonoramente por su cuenta. Yo había llegado al otro lado después de avanzar unos cinco metros. Supongo que pudo haber sido peor. Y habría tomado una cantidad absurda de tiempo cavar a través de todo esto sin el uso de magia.
Después de otra hora caminando, llevábamos un total de cuatro horas dentro de este túnel. Zanoba, quien no pasaba mucho tiempo de pie, estaba comenzando a verse un poco cansando para ese momento. Afortunadamente, esta vez llegamos a la salida.
Al principio, terminamos en lo que parecía ser un sótano. Habíamos salido a través de una puerta que estaba oculta en la pared más lejana de esta habitación. Era una cámara con paredes y un techo de piedra bien construidos, tal vez de diez metros cuadrados. Las paredes eran bastante simples, excepto por algunos candelabros; había una escalera en espiral en la esquina que daba hacia arriba.
No me tomó mucho darme cuenta de que estábamos dentro del palacio real de Shirone. Después de todo, reconocía esta cámara. De casualidad era un departamento que yo había rentado antes.
“Eh, Zanoba, este no es…”
“En efecto. Esta es la habitación donde nos conocimos.”
Cuando lo ponías de esa forma, casi sonaba romántico… pero, en otras palabras, este era el lugar donde Pax me había mantenido prisionero dentro de una barrera mágica. La habitación había estado extrañamente vacía en ese entonces, pero aparentemente tenía un propósito. Era la salida de emergencia del castillo. Eso explicaba muy bien el porqué estaba configurada para alimentar trampas mágicas para tontos… a pesar de que el círculo para la barrera parecía haber desaparecido.
“Ah, qué recuerdo tan agradable. Ese día, cuando conocí al artesano que había creado a esa maravillosa figura, estaba seguro de que mi vida había alcanzado su punto más alto. ¿Quién podría haber imaginado que días incluso más felices yacían—?”
“Por favor, ¿podríamos guardarnos el momento nostálgico para más tarde?”
Interrumpiendo el aparente intento de Zanoba de narrar algún tipo de extraño documental, me dirigí hacia la escalera en la esquina. Daba hacia un pasillo. Avanzamos cautelosamente.
El castillo estaba tranquilo, y la oscuridad reinaba fuera de sus ventanas. El sol aparentemente se había ocultado mientras estábamos arrastrándonos por ese pasaje secreto. Ni una sola luz iluminaba el pasillo. Tal vez todas las sirvientas también se habían ido. Podrían haber escuchado una aguja caer en este lugar, ¿saben? ¿Dónde estaban los soldados de Pax? ¿Acaso los había desplegado afuera o algo así?
“¿Alguna idea de dónde puede estar Pax?”
“Esperaría encontrarlo en la habitación de nuestro padre.”
Lo cual quería decir… ¿que estaría probablemente en los aposentos reales o algo así?
Después de dar un rápido vistazo alrededor, Zanoba tomó la delantera y caminó a través del pasillo. Él claramente conocía este lugar como la palma de su mano, pero no parecía sentimental al respecto; sus ojos estaban completamente fijos en el camino delante. Nosotros lo seguimos en silencio.
“… Ah.”
Roxy se detuvo abruptamente. Ella se había detenido justo en frente de una habitación en específico.
“Roxy, ¿ocurre algo?”
“No, nada. Solo recordé que yo solía alojarme en esta habitación.”
La puerta hacia la habitación estaba medio abierta. No había nadie en su interior, y tenía pocos muebles, excepto por una cama y escritorio comunes y corrientes. Parecía ser que su ocupante se había ido apurado hace no mucho tiempo; la cama estaba desordenada, y un montón de objetos personales estaban esparcidos a través del escritorio y el suelo. Alguien más aparentemente había comenzado a vivir en algún momento después de que Roxy dejó Shirone—se veía más como un departamento que una habitación de hotel. Pero incluso aunque claramente alguien más la ocupaba ahora, la idea de que Roxy también había vivido alguna vez aquí me hacía sentir extrañamente… sentimental, supongo.
Así que esta era la habitación donde Roxy se estaba quedando mientras yo estaba educando a Eris…
“¿Maestro? ¿Roxy-sama?” preguntó Zanoba. “¿Hay algún problema?”
Yo sacudí mi cabeza. “Nah, ninguno. Roxy solo vio su antigua habitación y se puso un poco nostálgica, eso es todo…”
“¿Qué pasó con eso de guardarnos eso para más tarde? Cielos…” Zanoba caminó de regreso para unirse a nosotros, viéndose un poco exasperado. Él miró hacia la habitación, murmuró, y se dio la vuelta hacia Roxy. “De hecho, la habitación en la que usted se quedó está al lado.”
“¿¡Eh!?”
Visiblemente nerviosa, Roxy corrió hacia la siguiente habitación y abrió su puerta. Después de compararla con la primera, ella miró una y otra vez hacia el pasillo por unos segundos… y se sonrojó ferozmente de la vergüenza.
“S-supongo que me confundí porque estaba demasiado oscuro.”
Maldito seas, Zanoba. Pagarás por esto… Nadie avergüenza a mi preciosa y perfecta Roxy de esa forma. Si ella dice que un círculo es un cuadrado, nadie tiene el derecho de decir lo contrario.
“Maestro,” murmuró Zanoba, “¿por qué me está pisando el pie?”
“¡Ah, lo siento! Esta alfombra es un poco resbalosa.”
“Estoy muy consciente de su amor y admiración por Roxy-sama, pero ¿de verdad está bien dejarla recordar el pasado a partir de la habitación incorrecta?”
Ese era un punto razonable. Decidí dejar de presionar su pie.
En cualquier caso, era agradable poder ver un poco del pasado de Roxy. Si no fuera por el Incidente de Desplazamiento, tal vez este lugar habría terminado siendo su hogar.
“Solo vamos a… seguir avanzando, por favor,” dijo Roxy. Los tres volvimos a caminar a través del pasillo.
Al final, no nos encontramos con nadie mientras atravesábamos el castillo. Aquí no había absolutamente nadie, y no estaba claro el motivo.
“Ahora bien, el recibidor formal de este palacio de hecho está ubicado en el segundo piso, lo cual quiere decir que cualquier invitado desde el interior entra en ese piso. El tercer piso está dedicado a funciones más prácticas, tales como—”
Por alguna razón, Zanoba fue muy hablador todo el camino. Quizás estaba tratando de llenar el silencio.
El primer piso en su mayoría eran dormitorios y espacios habitables para los soldados y sirvientes que mantenían funcional este lugar. El segundo piso estaba compuesto por el recibidor, la sala del trono, y varias otras habitaciones de espera y cámaras donde los invitados podían ser recibidos. El tercer piso tenía oficinas y habitaciones de conferencia donde se administraban asuntos de toda clase, como también pasillos que daban hacia las murallas del castillo y la torre defensiva principal. El cuarto piso era donde residían los príncipes y princesas del reino. Sus guardias personales también tenían sus habitaciones aquí. Y finalmente, el quinto piso era donde encontraríamos los aposentos del rey.
No había habido nadie en el primer piso. O el segundo. O el tercero.
Mientras entrábamos al cuarto piso, miré hacia fuera a través de las ventanas una vez más. Había fogatas encendidas alrededor de todo el palacio; estaba claro que el ejército rebelde lo tenía estrictamente rodeado. Pero no veía ninguna señal de las fuerzas de Pax. De seguro no se veía que estuviera ocurriendo alguna batalla. No podía ver ni una sola silueta sobre las murallas, y no creía que la oscuridad tuviera la culpa de eso. Este castillo estaba desierto.
Zanoba también parecía haberse dado cuenta de las señales siniestras. Después de llegar al cuarto piso, sus comentarios se detuvieron abruptamente, y su rostro se puso rígido de la tensión. Algo extraño estaba ocurriendo dentro de este palacio. Para el momento que llegamos al último tramo de escaleras, casi podías sentirlo en el aire.
Finalmente llegamos al quinto piso—el equivalente de la torre de este castillo. Ahí era donde se encontraban los aposentos del rey, la habitación más valiosa en todo Shirone tanto en términos monetarios como simbólicos.
Un solitario hombre esperaba por nosotros en frente de su puerta.
Era el Dios de la Muerte, Randolph Marianne. Por alguna razón, él estaba sentado en una silla, inclinándose hacia el frente casualmente como un hombre tomando un descanso. Con sus codos sobre sus rodillas, las manos juntas, y su cabeza inclinada hacia un costado. El único ojo descubierto de su rostro cadavérico estaba mirando fijamente en nuestra dirección.
“No lo entiendo. Para nada. ¿Por qué un rey construiría sus aposentos aquí arriba?”
En el momento que nos vio, Randolph comenzó a hablar.
“Me parece ridículo. A decir verdad, solo dificulta su propia vida. ¿No es una molestia bajar todas esas escaleras cada vez que tiene que realizar sus deberes? ¿No la comida siempre está un poco fría para el momento que le llega desde las cocinas en el primer piso? ¿Acaso no será una verdadera lucha el solo hecho de llegar aquí, una vez que comience a envejecer? ¿No será una muerte segura para él si este edificio alguna vez se incendia?”
Randolph levantó su chupada cabeza mientras murmuraba todas estas cosas, mirando fijamente en nuestra dirección. Su lenguaje corporal era el de un oficinista de mediana edad cansado. Aun así, un escalofrío recorrió mi espalda.
“Si yo fuera el rey, habría construido mis aposentos en el primer piso. Asistir a mis deberes sería más fácil, mi comida llegaría caliente, y podría salir cada vez que quisiera… Pero supongo que esa es la lógica de un plebeyo, ¿no?”
Randolph rio estridentemente para sí mismo mientras hablaba. De alguna forma, el rostro del hombre se veía incluso más cadavérico cuando estaba sonriendo. Roxy tragó saliva sonoramente al ver esto.
“Para ser justos, este lugar sí tiene sus ventajas. Es un lugar ideal para encerrarte si alguna vez te encuentras bajo un asedio como este. Después de todo, ellos usaron muchos ladrillos resistentes a la magia cuando construyeron este lugar—no hay necesidad de preocuparse por hechizos de largo alcance. Y cada piso tiene fuertes puntos de control defensivos, así que sería desafiante para cualquiera llegar hasta aquí. Este lugar ciertamente está construido para la guerra.”
¿Hacia dónde quería llegar Randolph? Él solo estaba… sentado ahí. ¿Tal vez podíamos pasar a su lado?
A decir verdad, yo no quería acercarme ni un solo paso.
“Randolph-sama.”
Mientras yo vacilaba, Zanoba avanzó en mi lugar. Randolph ni siquiera se enderezó, mucho menos se levantó de su asiento, pero él sí respondió a Zanoba con otra sonrisa siniestra.
Yo de verdad deseaba que dejara de hacer eso. Ese rostro era incluso más aterrador de noche.
“Buenas noches, Príncipe Zanoba,” dijo Randolph. “¿Qué lo trae aquí arriba?”
“Algo extraño parece estar ocurriendo dentro de este castillo. ¿Usted sabe algo sobre la situación?”
“¡Naturalmente! Debido a que todo esto es obra mía.”
Randolph estiró su brazo y levantó su parche. Debajo de él, su ojo brillaba con una siniestra luz roja, con un símbolo con forma de estrella claramente visible en su centro.
Era un ojo demoniaco, sin lugar a dudas.
“Por órdenes de Su Majestad, yo hice uso de mi Ojo de la Separación para producir un muro improvisado alrededor del palacio. Gracias a su poder, he mantenido a raya al ejército enemigo.”
¿Ojo de la Separación? Nunca antes había escuchado de él. Orsted nunca mencionó su existencia. Para ser honesto, el hombre siempre estaba dejando fuera los detalles más importantes…
Aun así, si Randolph tenía que usar un parche de ojo sobre esa cosa, probablemente quería decir que él no podía controlarlo muy bien, ¿cierto? ¿Tal vez no debería preocuparme?
“Ya veo,” dijo Zanoba. “¿Qué hay de los demás?”
“Lamentablemente, todos fueron asesinados o huyeron.”
“… ¿Y dónde está Su Majestad?”
“Dentro de sus aposentos.”
“Ah. Bien. Se lo agradezco, Randolph-sama. Ha hecho un buen trabajo manteniéndolo a salvo.” Zanoba comenzó a caminar, tratando de pasar a un lado de Randolph en dirección de la puerta.
Separando abruptamente sus manos, Randolph se estiró para bloquear el camino.
“¿Por qué bloqueas mi camino?” preguntó con aspereza Zanoba.
“Su Majestad me ordenó no permitir la entrada de nadie.”
“¡Pero yo tengo asuntos urgentes con él!”
“Por urgentes que puedan ser, me temo que Su Majestad está terriblemente ocupado en este momento.”
¿Ocupado? ¿Ocupado haciendo qué? No quedaba nadie en este castillo a quien él pudiera darle órdenes.
“Debo pedirte que te hagas a un lado, Randolph. Vine aquí a rescatar a Su Majestad, y eso es lo que voy a hacer.”
“Eso es muy considerado de su parte, pero él evidentemente no tiene ninguna intención de dejar este palacio.”
La irritación en el rostro de Zanoba se estaba intensificando a cada segundo. ¿Era solo yo, o Randolph estaba siendo sospechosamente vago ahora mismo?
“¡Escucharé eso de la propia boca de Su Majestad!”
Zanoba se movió para abrirse paso hacia la puerta… y Randolph se puso de pie. Fue un movimiento lento y sutil. Casi pareció que su rostro pálido y chupado había flotado en el aire, llevando el resto de su cuerpo junto con este.
“Ya, ya, vamos a tranquilizarnos un poco,” dijo suavemente el Dios de la Muerte. “Verán, el Rey Pax está bastante angustiado en este momento. Él necesita un poco de… espacio.”
“¿Angustiado? ¿Por qué?”
“Estas habitaciones ofrecen una excelente vista de la ciudad alrededor de este castillo. Él puede ver a los soldados hostiles dentro de sus propias murallas, mirando en su dirección con odio en sus ojos. Y a los soldados reuniéndose más allá—quienes simplemente observan y esperan, sin siquiera intentar salvarlo…” La vista de Randolph se posó detrás de nosotros por un momento.
Yo seguí su mirada y vi que él tenía razón. Una enorme ventana en el rellano ofrecía una impresionante vista panorámica de Latakia y sus alrededores. Sí, el ejército enemigo estaba acampando alrededor del palacio. Pero también podías ver las multitudes y fogatas reunidas alrededor de las murallas selladas de la ciudad. Desde aquí arriba, sí se veía como un enorme ejército que estaba sentado ahí sin interés de atacar a los rebeldes. Pero yo sabía que la mayor parte de esas personas eran simples comerciantes, aventureros, o viajeros comunes y corrientes. Ellos nunca iban a pasar a través de las murallas.
“Hasta que Su Majestad acepte estos hechos, yo no me moveré de este lugar,” concluyó Randolph.
“¿Y cuánto tiempo tomará eso?” preguntó Zanoba a través de sus dientes apretados.
“Ah, me gustaría mucho tener la respuesta a esa pregunta. Espero que no tome mucho más tiempo…”
“¡Ya fue suficiente! ¡No tengo tiempo para tu terquedad!” Zanoba finalmente había llegado a su límite. Él se estiró hacia el hombro de Randolph y lo sacó físicamente del camino—
“¿¡Qué!?”
—e inmediatamente fue mandado a volar hacia el pasillo.
El impulso lo llevó todo el camino hasta las escaleras detrás de nosotros. La parte posterior de su cabeza se estrelló contra la pared más lejana, desprendiendo una cantidad considerable de escombros.
“Me disculpo sinceramente por la frase trillada, pero—no pasarán por aquí. A menos que sea sobre mi frío cadáver.”
Mientras hablaba, Randolph desenfundó la espada en su cintura a medio camino de su vaina. La hoja brillaba con un tono pálido de verde, disparando una luz espeluznante dentro de la oscuridad del pasillo.
Ah, mierda. Esto es muy, muy malo. No tengo la Mark I… así que no deberíamos estar luchando contra él.
“¡Tranquilízate, Zanoba! Buscar pelea no es una buena idea ahora mismo,” le advertí.
“¡Pero Maestro…!” protestó él.
Basándome en lo que Randolph dijo, él simplemente estaba protegiendo a Pax y siguiendo sus órdenes. Zanoba también había venido aquí para ayudar a Pax. No había razón para que fuéramos enemigos. Por supuesto, esa lógica no aplicaría si él era un apóstol del Dios Humano, pero las probabilidades de eso eran bajas. Esto era demasiado intrincado como para ser una trampa diseñada para matarme. Y si el objetivo era asesinar a Pax y prevenir la transformación de Shirone en una república, el Dios de la Muerte pudo haberlo logrado hace mucho tiempo. Como… cuando Pax se estaba alojando en el Reino del Rey Dragón.
Aunque no hacía daño preguntar. Solo para estar seguro.
“Randolph-sama, estamos dispuestos a esperar si usted cree que es realmente necesario,” dije. “Pero primero quiero hacerle una sola pregunta.”
“Por supuesto, adelante.”
“¿El nombre Dios Humano significa algo para usted?”
Randolph sonrió ante mi pregunta. Era una sonrisa espeluznante, digna del castillo oscuro y silencio en el que estábamos.
“Sí, estoy familiarizado con el nombre. ¿Qué hay con ello?”
Él lo admitió, soltando una risa ruidosa y áspera. Él lo admitió.
Ahora teníamos una razón para luchar.
Randolph era un apóstol del Dios Humano—actuaba bajo sus órdenes, favoreciendo sus planes malvados. Aún no sabía cuál era ese plan malvado, pero Randolph había causado esta situación, y su resultado de alguna forma trabajaría en beneficio del Dios Humano. Eso lo convertía en mi enemigo. Un enemigo que tenía que derrotar mientras tuviera la oportunidad.
Tenía que matarlo—y creo que él vio eso en mis ojos.
“¿Entonces al final las cosas llegaron a esto? Qué lástima.”
Randolph desenfundó su espada, iluminando el pasillo con su brillo verdoso. Zanoba sacó su garrote en respuesta; Roxy al mismo tiempo levantó su vara.

Y así, sin más demora, comenzó. Nuestra batalla contra uno de los Siete Grandes Poderes estaba en marcha.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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