Fuerte Karon
Capítulo 5: Fuerte Karon
La mañana siguiente después de nuestra audiencia con el rey, yo me dirigí de regreso a nuestra posada para buscar a Roxy, mientras Zanoba permaneció en el palacio para realizar los preparativos para nuestro viaje.
Encontré a Roxy esperando en su habitación, totalmente equipada y lista para la acción. Al parecer, ella debe haber estado despierta toda la noche, pero cuando yo entré por la puerta, ella saltó para ponerse de pie y corrió hacia mí.
“¿Está todo bien? Estaba un poco preocupada por no saber de ti…”
“Sí, todo salió bien.”
Roxy no había tomado desayuno, así que bajamos al primer piso de la posada por una comida rápida. Describí nuestra audiencia con el Rey Pax mientras comíamos. Yo saqué tres conclusiones principales: era improbable que Pax fuera un apóstol, los planes del Dios Humano todavía no eran claros, y el rey del Reino del Rey Dragón era un enemigo potencial. No obstante, me aseguré de describir cada detalle que llamó mi atención.
Roxy bebía de su sopa mientras yo hablaba, escuchando en silencio. Cuando pedí su opinión, ella frunció el ceño pensativamente. “Mmm. Para ser honesta, Rudy, en este momento estoy cansada por no haber dormido…”
“Ah. Es cierto, lo siento.”
Había ojeras bajo los ojos de Roxy, y ella se movía perezosamente. Una sola noche sin dormir usualmente no la dejaría así de exhausta, pero ella había estado preparada para la batalla todo ese tiempo y durante el camino todo el día anterior. Una combinación como esa era suficiente para dejar exhausto incluso a un aventurero experimentado.
“Bueno, veamos. No hubo una batalla, el Príncipe Pax parecía racional, y el nombre del Dios Humano nunca fue mencionado… Mmm. Eso no es mucho con lo cual trabajar, ¿no? Yo tampoco estoy segura de si podemos sacar alguna conclusión firme.”
Eso no me sorprendía. Por inteligente que fuera Roxy, nosotros ahora mismo no teníamos toda la información que necesitábamos.
“Es una lástima que estuviéramos tan preocupados por una emboscada,” murmuró pensativamente ella. “Yo también debí haber ido.”
“Um, ¿por qué?” ¿Acaso mi resumen fue demasiado vago o algo así?
“Pude haber sacado algo a partir del tono de voz del Príncipe Pax, o tal vez de su lenguaje corporal.”
Ella tenía razón en eso. Yo había pasado la mayor parte de nuestra audiencia con el rey sintiéndome preocupado por el Dios de la Muerte y la posibilidad de que todos estuviéramos en peligro mortal. La conversación siguió avanzando en direcciones que yo no había esperado, dejándome totalmente desorientado. Tal vez habíamos necesitado otro par de ojos en esa habitación. Alguien con su propia perspectiva única. Alguien como Roxy.
Por supuesto, ya no podíamos hacer nada al respecto.
“… Desearía que tuviéramos alguna idea de dónde está planeando colocar su trampa el Dios Humano.”
“Mmm,” murmuró Roxy. “¿Tal vez Orsted está analizando demasiado las cosas? Es posible que el Dios Humano ni siquiera esté detrás de algo de esto, ¿sabes?”
“Tal vez, pero vamos a planificar para lo peor. La seguridad de nuestra familia podría estar en juego.”
El recuerdo de Lara gritando me perturbaba, incluso ahora. El Dios Humano podría no estar involucrado, pero algún otro peligro podría estar esperando por nosotros aquí.
“Tienes razón. Me disculpo. Ese comentario no fue de mucha ayuda.” Roxy bajó su cabeza ligeramente, para luego hacer una pausa con una expresión pensativa en su rostro. “De cualquier forma, atacarte en el momento que apareciste en Shirone difícilmente calificaría como una trampa. Asumiendo que hay una, probablemente será una un poco menos evidente.”
“Bien… pero ¿tienes alguna idea de qué podría ser?”
“Dada la información que Ginger compartió conmigo temprano esta mañana, una posibilidad se me viene a la mente.”
“¿Oh?”
Ahora mismo Ginger no estaba por ninguna parte, pero ella aparentemente había estado trabajando mucho detrás de escena.
“Actualmente, parece que solo quinientos soldados están desplegados en el Fuerte Karon.”
“Mmm…”
Por sí solo, ese número no significaba mucho para mí. ¿Acaso era una guarnición grande, o una pequeña? Probablemente estaba más del lado pequeño, dado que ella había dicho que solo había esa cantidad.
“Al parecer,” continuó Roxy, “ellos estarán enfrentando a un ejército de cinco mil.”
Vaya. ¿Qué? ¿Nos superaban diez a uno? Esas no parecían probabilidades razonables.
“¿Acaso el Príncipe Pax mencionó algo de esto ayer?” preguntó Roxy.
“… Nop.”
De todas formas, yo no le había escuchado ni pío. Todo lo que recordaba eran sus órdenes de desplegarnos.
“Ahora bien, solo estoy repitiendo lo que Ginger me dijo… pero parece ser que el Príncipe Pax ha desplegado esta fuerza pequeña hacia el Fuerte Karon para retrasar el avance enemigo. Esto solo le dará tiempo para reunir un ejército de mercenarios detrás de las líneas frontales en el Fuerte Rikon, el cual él luego puede llevar al campo de batalla. ¿Acaso mencionó esta estrategia en su audiencia?”
“No.”
Esta era la primera vez que escuchaba de esto. ¿Entonces ellos estaban planeando dejar caer el Fuerte Karon? A pesar de toda esa conversación dándole la bienvenida a Zanoba, Pax básicamente lo estaba enviando hacia su muerte. Zanoba contribuiría a los esfuerzos de guerra manteniendo al enemigo ocupado por un tiempo, hasta que ellos inevitablemente lo mataran. Mientras tanto, Pax estaría reuniendo su propia fuerza para un gran contrataque. Asumiendo que él veía a Zanoba como una amenaza, Pax estaría matando a dos pájaros de una sola pedrada.
“Esta también podría ser la trampa para ti,” continuó Roxy.
“¿A qué te refieres?”
“Yo nunca he ido a la guerra, pero he leído un registro histórico describiendo que un solo mago de rango Santo puede contener a mil hombres en batalla.”
Tendría que investigar eso alguna vez. La idea de alguien luchando contra mil soldados sonaba absurda al principio, pero dados los extensos efectos de la magia de nivel Santo, eso no era imposible…
“Yo soy una maga de rango Real, y tú estás en el rango Imperial,” dijo Roxy. “Con nosotros dos defendiendo el Fuerte Karon, deberíamos ser capaces de resistir al enemigo por bastante tiempo.”
Hmm. Bueno, yo no podía imaginarnos derrotando a un ejército de cinco mil de una vez. Es decir, si todos ellos arremetían hacia nosotros desde el otro lado de un campo vacío en masa, unos cuantos hechizos bien colocados podrían funcionar. Pero este ejército reuniría mucha información de inteligencia antes de realizar un movimiento, y yo tenía la sensación de que la noticia de nuestra llegada al fuerte se diseminaría rápidamente. En otras palabras, el enemigo no sería lo suficientemente estúpido como para atacar nuestro fuerte de frente.
Por otro lado—con una fuerza de ese tamaño, ellos probablemente tendrían un número decente de magos propios. Si combinaban todos sus esfuerzos, era posible que pudieran defenderse de un hechizo de nivel Santo o dos. Aunque yo siempre podía recitar otro inmediatamente, así que ese enfoque podría no funcionar demasiado bien para ellos.
“Desafortunadamente, nuestro suministro de poder mágico no es infinito, y ambos nos fatigaremos en algún momento.”
Yo no podía imaginarme quedándome sin poder mágico en este escenario, pero sí—terminaría agotado si tenía que luchar por varios días seguidos. Ellos también podrían tratar de lanzar incursiones de noche, así que tendríamos que estar en alerta a toda hora. Mi poder mágico no me ayudaría mucho si yo estaba demasiado exhausto para usarlo.
“Una vez que ambos estemos agotados, Pax podría enviar al Dios de la Muerte para acabarnos,” continuó Roxy. “No creo que tengamos oportunidad en esa condición. ¿Qué opinas? Suena como una trampa más apropiada, ¿no?”
“Ooh. Sí, tienes razón.”
“Además…”
Haciendo una pausa para dar un efecto dramático, Roxy apuntó su cuchara como un dedo. En algún punto, ella había cambiado a su modo Profesora Roxy. “El Dios Humano puede poseer a tres apóstoles en un momento determinado, ¿correcto?”
“Así es.”
“Ahora bien, el rey del Reino del Rey Dragón básicamente forzó a Pax a tomar el trono, así que es seguro asumir que él es uno de ellos. Pero considera esto—¿cómo podría estar seguro el Dios Humano de que un reino rival invadiría inmediatamente Shirone? Si estuvieras en sus zapatos, ¿dónde colocarías a tu segundo apóstol?”
Ah… por supuesto. ¡El reino rival!
Shirone básicamente era un estado vasallo del Reino del Rey Dragón. Eso quería decir que invadirlo conllevaba graves riesgos, así que habría habido una gran oposición al plan. El apóstol estaría ahí para aplastar la oposición, asegurándose de que la invasión siguiera en marcha. Existían probabilidades altas de que fuera un miembro de la familia real, o quizás un general con influencia.
“Así que ellos marchan hacia el Fuerte Karon por órdenes del Dios Humano, nos debilitan por un tiempo, para luego esperar a que Randolph llegue para terminar el trabajo… Sí, supongo que eso tendría sentido.”
Escuchar las especulaciones de Roxy de alguna forma me ayudó a ordenar mis ideas. Nosotros habíamos identificado a dos probables apóstoles del Dios Humano: el rey del Reino del Rey Dragón, y un poderoso general del país que estaba invadiendo Shirone. Eso solo dejaba al tercero.
Durante los eventos en Asura, el Dios Humano escogió a Luke por su proximidad conmigo. Basándome en eso, Zanoba parecía ser el candidato más probable al tercero. Pero a juzgar por nuestra conversación de ayer, era difícil imaginar que él tuviera al Dios Humano susurrando en su oído.
¿Entonces tal vez era Ginger? ¿O el Dios de la Muerte? Eso sería más consistente con su elección de Reida en Asura. Incluso podía ser esa silenciosa princesa sentada a un lado de Pax.
Por otro lado, el Dios Humano no había desplegado a sus tres apóstoles al mismo tiempo desde nuestro choque en Asura. Tal vez su peón final estaba en un lugar completamente diferente, preparando un plan totalmente diferente.
Existían muchas posibilidades razonables, así que aún no podía sacar conclusiones firmes sobre la identidad del apóstol número tres. Pero al menos habíamos más o menos identificado a los otros dos. Eso era más de lo que podría haber logrado yo solo. Me alegraba tener a una esposa tan inteligente a mi lado.
“Bueno, Roxy, digamos que tienes razón—que el Fuerte Karon es donde ellos quieren matarnos. ¿Qué haremos al respecto?”
“Buena pregunta,” dijo lentamente Roxy. “Supongo que querríamos evitar hacer lo que ellos esperan.”
“Cierto. Supongo que la mejor opción sería no ir ahí…”
Por desgracia, Zanoba tenía toda la intención de marchar para cumplir su deber, y no había forma de que pudiéramos convencerlo de no hacerlo. Él iría solo de ser necesario. Aun así, el hecho de que Pax hubiese enviado a Zanoba para liderar una guarnición sin esperanza debería ser de utilidad en mis intentos de tratar de convencerlo. Tal vez Pax no odiaba lo suficiente a Zanoba como para tratar de matarlo, pero claramente no le importaría si Zanoba moría. Él estaba tratando de usar a su propio hermano como un peón desechable.
Aun así, yo sabía que eso no sería suficiente para convencer a Zanoba. Él sentía que tenía alguna clase de obligación sagrada de proteger a su reino. Con los enemigos de Shirone reuniéndose en la frontera, darse la vuelta y huir era lo último en su mente.
Hmm… Esperen un minuto. ¿Eso quiere decir que él podría reconsiderarlo si logramos derrotar a ese ejército de cinco mil?
Pax estaría reuniendo a su gran fuerza de combate mientras nosotros conteníamos al enemigo en el Fuerte Karon. En otras palabras, si lográbamos repeler completamente el ataque enemigo, Shirone ya no estaría en peligro real. En cierta forma, el deber de Zanoba habría sido cumplido.
“… Roxy, creo que debemos ir al Fuerte Karon. Es nuestra única oportunidad de salvar a Zanoba.”
“Entiendo.”
“Es una lástima que probablemente estemos yendo directamente hacia una trampa.”
Roxy asintió con una mueca. No estaba claro lo que podíamos hacer sobre esa posibilidad. Yo al menos tendría que llevar la Armadura Mágica Mark I con nosotros. Tal vez podríamos encontrar una forma de atravesar a la fuerza nuestros problemas; eso ciertamente sería lo más fácil.
“Bueno, tenemos algo de tiempo para pensar las cosas antes de llegar ahí. Vamos a considerar nuestras opciones cuidadosamente.”
“¡Sí, Roxy-san!”
Mientras nosotros terminábamos nuestra discusión, un carruaje se estacionó junto a la posada, y Zanoba salió desde su interior.
Zanoba ni siquiera se inmutó cuando le dije lo pequeña que sería su guarnición. De hecho, él asintió mientras sonreía y dijo, “Ah, sí. Eso suena bien.”
Su actitud indiferente me pareció extraña. ¿Acaso siquiera entendía el concepto de ser superado enormemente en cuanto a números? ¿Necesitaba explicarlo?
“Bueno, Zanoba. Escucha cuidadosamente, debido a que tengo algunas palabras sabias que compartir. Si superas a tu oponente diez a uno, rodéalo; cinco a uno, ataca; dos a uno, divide. Si están igualados, puedes ofrecer batalla; si eres superado ligeramente, puedes evitar al enemigo; y si eres enormemente superado, debes huir. Por lo tanto, la obstinación en una fuerza más pequeña garantiza tu captura. ¿Entiendes todo eso? Básicamente, significa que la guerra se trata de números. El tipo con el ejército más grande siempre tiene la ventaja.”
Sí, nuestras fuerzas serían rodeadas en un fuerte. Pero incluso así, defendernos de un ejército diez veces más grande que el nuestro sería muy difícil.
Cuando terminé mi ligeramente redundante explicación de estos hechos, Zanoba miró hacia mí con una expresión de confusión en su rostro. “Maestro, estoy consciente de que un gran ejército generalmente derrotará al más pequeño.”
“Genial. ¿Entonces por qué te ves tan malditamente feliz? Vamos a ser superados diez a uno en ese fuerte.”
“¿Qué? ¡No sea absurdo! No será tan malo como lo que describe.”
… ¿Acaso este tipo tenía algún problema con la matemática básica o algo así? Estaba comenzando a tener serias dudas sobre el sistema educacional del Reino de Shirone.
“Zanoba, ¿no me estabas escuchando? Tenemos quinientos soldados en el Fuerte Karon, y el enemigo va a enviar cinco mil. Quinientos por diez es cinco mil. ¿Me sigues?”
“Hrm. Maestro, ¿está tratando de ponerme a prueba?” dijo Zanoba con una sonrisa condescendiente.
Grrr. ¡No sonrías hacia mí de esa forma! ¡Yo no soy quien necesita aprender las tablas de multiplicar!
“Muy bien. Permítame explicarlo mejor.” Zanoba tomó una bocanada de aire, para luego comenzar una gran diatriba.
“Sus cálculos fallan a la hora de tomar en cuenta la presencia de Roxy-san y la suya. Un mago de rango Santo puede equivaler a mil soldados en el campo de batalla, si es que es utilizado apropiadamente. A partir de eso, tenemos la fuerza de dos mil quinientos hombres como mínimo. Pero dado que ambos son magos de rango Real o superior, sería más acertado decir que tenemos el equivalente de tres mil hombres—o más. La regla general usual es que la fuerza asediando debería superar a los defensores de un fuerte por tres a uno, pero el Fuerte Karon utiliza una posición defensiva particularmente fuerte, así que requerirán de un número incluso mayor para tener ventaja. Finalmente, está el asunto de su enorme reserva de poder mágico, y mi posición como un Niño Bendito. En general, uno podría argumentar que nosotros poseemos la fuerza más fuerte.”
Terminé sin palabras. No había esperado algo como eso. No de él. “E-eso es muy impresionante, Zanoba. ¿Dónde aprendiste todo eso?”
“De niño recibí una intensa educación sobre asuntos militares. Verá, ellos planeaban convertirme en un general de Shirone.”
Zanoba fue mantenido con vida para el único propósito de defender este reino, pero eso no quería decir que ellos planeaban arrojarlo descuidadamente hacia el campo de batalla. Lo cual tenía sentido. Incluso si su papel principal era simplemente ir por ahí causando caos, querrías que él tuviera cierto grado de conocimiento táctico y situacional. Supongo que yo había subestimado los estándares educacionales de la familia real de Shirone.
“Entiendo que esta será su primera guerra real, Maestro, pero no tema. Yo tengo bastante experiencia de batalla de mis días de juventud. Con usted y Roxy-san a mi disposición, yo debería ser capaz de defender este fuerte indefinidamente.”
Él de seguro sonaba confiado. Pero ¿de verdad iba a ser tan fácil? De alguna forma, yo lo dudaba. Nuestra mejor opción todavía era evitar este fuerte completamente.
Hmm. Bien podría tratar de persuadirlo, ¿no?
“Entiendo, Zanoba… pero Pax te asignó al Fuerte Karon sin siquiera saber de Roxy, ¿cierto?”
“Sí, supongo que eso es cierto.”
“Y tampoco creo que él sepa que yo tengo una reserva de poder mágico particularmente grande.”
“Maestro, ¿a qué quiere llegar?”
Yo estaba tratando de construir mi caso, pero aparentemente él no tenía la paciencia para eso. Entonces era hora de ir al grano. “A mí me parece que Pax te está enviando ahí para morir.”
Zanoba miró hacia mí con la expresión de un hombre que había sido pellizcado. Tampoco era como si un pellizco normal le fuera a hacer mucho. Ya saben a lo que me refiero.
“Tal vez Pax ya no quiere vengarse de ti. Pero tampoco creo que a él le importe si terminas muerto.”
“… Sí, supongo que puede tener razón.” Zanoba esperó que yo continuase mientras se rascaba una mejilla con su dedo.
“¿De verdad necesitas obedecer las órdenes de un rey así?”
Zanoba sonrió de la diversión ante mi pregunta. Las palabras “Ah, ¿eso es todo?” prácticamente estaban escritas en su rostro. “En la guerra, los sacrificios con frecuencia son necesarios. Son los soldados comunes los que son desplegados al comienzo, pero en ocasiones, incluso las vidas de los príncipes deben ser usadas como un recurso táctico.”
“Escucha, Pax creó este desastre, y ahora quiere que tú mueras para que él pueda salir de eso,” dije. “Zanoba, él asesinó al resto de tu familia—yo no veo que tengas la obligación de luchar por él.”
“Maestro, como usted siempre me está diciendo: no importa quién causó el problema. Lo único que importa es quién puede resolverlo.”
La mirada de Zanoba se posó sobre la ventana mientras hablaba. Afuera en la calle, ciudadanos comunes y corrientes iban y venían, mezclándose con los mercenarios. Ellos por ahora estaban viviendo sus vidas normales, pero había una pizca visible de tensión y miedo en la forma en que se movían.
Cuando dejamos Sharia, Zanoba dejó claro que veía el hecho de luchar contra los enemigos de este reino como su propósito de vida. Para él, simplemente no importaba que Pax fuera el rey de Shirone, mucho menos lo que Pax pensara de él. Nada de lo que yo pudiera decir podría hacerlo cambiar de opinión ahora mismo.
“Entiendo, tú ganas. Lamento haberte estado molestando tanto con eso.”
“No necesita disculparse,” dijo Zanoba. “Entiendo que solo está diciendo eso debido a que se preocupa por mi seguridad.”
“Ya que es tan importante para ti, vamos a defender el Fuerte Karon juntos. Yo soy un completo aficionado en cuanto a la guerra, así que ahí afuera haré lo que sea que me digas. Ordéname lo que creas necesario.”
Lo último que yo quería era que Zanoba fuera solo hacia las líneas frontales. Traté de dejar claro que yo estaba listo para cooperar, a pesar de mis dudas.
“¡Se lo agradezco mucho, Maestro! Su sola presencia valdrá cien hombres.”
“Creí que habías dicho que era más de mil…”
Muy bien…
Al menos nuestro primer objetivo estaba claro. Defenderíamos el Fuerte Karon de los intentos enemigos de asediarlo. Pax estaría reuniendo su propio ejército mientras nosotros los repelíamos, así que existía una posibilidad de que la invasión colapsara completamente si nosotros teníamos éxito.
Con el tiempo, el Reino de Shirone se haría más fuerte y estable. Una vez que él viera que el peligro había pasado, Zanoba podría estar más dispuesto a considerar regresar a Sharia. Yo podía convencerlo de que Pax y sus aliados en el Reino del Rey Dragón tenían las cosas bajo control aquí.
Decidimos que solo Zanoba, Roxy, y yo iríamos hacia el fuerte. Ginger se quedaría atrás en la capital real. Ella pareció tener sentimientos encontrados cuando descubrió que Zanoba iba a partir hacia las líneas frontales, pero al final decidió que sería de más utilidad siguiendo con sus investigaciones en Latakia. Parecía ser que había algunas cosas que ella quería seguir investigando aquí.
Antes de partir, ella me dijo claramente que era mi trabajo mantener sano y salvo al príncipe.
Nuestra partida no fue exactamente ceremoniosa. A pesar de la posición en la realeza de Zanoba, solo estábamos nosotros tres dentro del carruaje; no teníamos guardias, no fuimos despedidos en las puertas de la ciudad, y no había tropas marchando detrás de nosotros. El conductor sentado en frente aparentemente era un soldado, pero él no parecía demasiado amigable.
Yo tenía la sensación de que había estado en lo correcto—Pax estaba enviando a Zanoba hacia su muerte. No podía evitar sentirme enojado. Zanoba había arriesgado todo para volver rápidamente aquí y defender su hogar. Él se había arrodillado obedientemente a los pies de Pax y jurado luchar con toda su fuerza. Zanoba no merecía esa clase de trato.
Pero no tenía sentido pensar demasiado en eso.
Organizamos el transporte de la Armadura Mágica Mark I hacia el Fuerte Karon en partes, bajo el pretexto de que eran partes de la colección de figuras de Zanoba. Muy probablemente llegaría pocos días después de nuestra llegada. Tristemente, los servicios de envío en este mundo tendían a ser menos consistentes y confiables que los de Japón.
Tenía que admitir que estaba preocupado. Bien podría ocurrir algo entre nuestra llegada y la entrega de la Armadura Mágica. La idea me preocupaba tanto que yo había considerado brevemente colocármela y llevarla yo mismo al fuerte, pero entonces recordé mi batalla contra Orsted. Esa cosa drenó tanto poder mágico de mí en esa sola batalla que casi morí. Quería preservar tanto de mi poder mágico como fuese posible, para así poder usar la Armadura Mágica cuando realmente la necesitase.
Ningún camino principal daba hacia el Fuerte Karon. La mayor parte de nuestro viaje la pasamos dando tumbos sobre caminos de tierra rodeados de grandes extensiones de campos de cultivos. Pasamos algunas pequeñas aldeas por el camino, pero nada que realmente pudiera describirse como una ciudad. Algunas noches incluso tuvimos que dormir al aire libre.
Yo pasé la mayor parte de mi tiempo del primer tramo de nuestro viaje especulando acerca de los planes del Dios Humano. Pero en algún punto, repentinamente se detuvieron en que íbamos a la guerra. La idea instantáneamente me puso ansioso.
Guerra. Incluso el solo hecho de repetir la palabra en mi mente tensaba todos mis músculos. Yo me había acostumbrado un poco a la muerte durante los años desde mi llegada a este mundo, pero el concepto de la guerra me aterraba de una forma que encontraba difícil de describir. No era la idea de matar a nuestros enemigos, o que ellos nos mataran, lo que me aterraba tanto—era la guerra como un todo, como un fenómeno. Supongo que yo siempre me había sentido de esta forma, pero el miedo se sentía cien veces más real ahora que íbamos hacia la batalla.
¿Siquiera podríamos ganar esta batalla? Los argumentos de Zanoba me habían convencido de que no seríamos completamente abrumados, pero permanecía el hecho de que esta sería mi primera vez en el campo de batalla.
“¡Mire por allá, Maestro! Si no me equivoco, es un grupo de aventureros. ¿Me pregunto qué están haciendo aquí en medio de la nada con todo ese equipo?”
En contraste a mi creciente ansiedad, Zanoba parecía estar disfrutándolo mucho. Cada vez que veía algo junto al camino, él me lo destacaría en voz alta con una gran sonrisa en su rostro. El hombre estaba tan malditamente alegre que pensarías que estábamos de camino a un parque de diversiones o algo así.
“Se ven como un grupo que va de camino a explorar un laberinto. Había bastantes en esta región, pero no todos ellos están ubicados cerca de una ciudad. Los grupos con un serio interés en alcanzar los pisos inferiores con frecuencia se dirigirán hacia las opciones más remotas y menos pobladas.”
Roxy también parecía estar perfectamente tranquila. Ella no estaba tan alegre como Zanoba, pero su actitud era la misma de siempre. Esta también sería su primera experiencia con la guerra, pero eso no parecía molestarle en lo absoluto.
“¡Ajá!” dijo Zanoba con una sonrisa. “Debí haber sabido que usted tendría la respuesta lista para nosotros, Roxy-sama.”
“Bueno, pasé mucho tiempo explorando los laberintos de la zona, ¿sabe?”
Así que yo era el único ansioso por nuestra situación. No entendía cómo los dos podían estar tan relajados. ¿Acaso no estaba viendo algo? ¿Existía alguna razón por la que no deberíamos estar preocupados?
Ah, esperen. Tal vez ellos suponían que yo podía encargarme de cualquier cosa que viniera por nosotros. En ese caso, no podía exactamente hacerles saber lo aterrado que estaba ahora mismo…
“Ahora que lo pienso, recuerdo que usted obtuvo su puesto como maga de la corte al completar varios laberintos sola.”
“Así es. Cielos, siento que pasó hace siglos…”
“Dicen que no es fácil enfrentar un laberinto sin ningún compañero. Tal vez tal valentía es esperable de la maestra de mi maestro, pero dígame—¿por qué arriesgar su vida de tal forma?”
“¿Eh? Um, bueno… se podría decir que estaba buscando algo, supongo. Para ser honesta, todo fue bastante infantil…”
“Ya veo. ¿Encontró lo que estaba buscando?”
“No en ese entonces. Más adelante, sí… pero diría que al final eso me encontró a mí.”
Mientras ella hablaba, Roxy daba vistazos furtivos y avergonzados en mi dirección desde debajo del borde de su sombrero.
Ah, es cierto. Ella dijo que estaba buscando pareja dentro de esos laberintos, ¿no?
“Ah, ahora lo entiendo,” dijo Zanoba mientras asentía. “Así que eran ciertos esos rumores de una maga maestra de cabello azul buscando un esposo dentro de nuestros laberintos.”
“¡Estaba siendo vaga por una razón, gracias!” gritó Roxy. “¿Acaso tiene alguna idea de lo vergonzoso que se siente recordar esto?”
“De seguro no hay razón para que se sonroje. Esto ya que al parecer mi maestro estaba pensando en usted desde lejos durante muchos años, incluso antes de matricularse en la Universidad de Magia.”
“¿De verdad? Creí que él solo tenía ojos para Sylphie en ese entonces.”
“Ah, para nada. Yo solo descubrí esto tiempo después, pero a través de sus años de viajes, parece que él cargó algo suyo con—”
Y ahora ambos por alguna razón estaban recordando los buenos tiempos. Bajo circunstancias normales yo aquí me habría sentido un poco celoso, pero ahora mismo ni siquiera podía reunir la energía para seguir escuchando.
“Cielos, ¿de verdad? Él llevó eso consigo por todos esos… Um, ¿Rudy? ¿Hay algún problema?”
Repentinamente, Roxy se inclinó hacia mí para estudiar mi rostro de cerca. Yo tuve el impulso de inclinarme hacia ella y besarla, pero decidí no hacerlo.
“En realidad no,” dije. “Solo estaba pensando en lo feliz que se ve Zanoba, considerando que vamos hacia la guerra.”
“¡Jajaja! Bueno, Maestro, yo soy un hombre joven común y corriente en varios aspectos. ¡La sola idea de campos de batallas y duelos mortales es suficiente para que mi corazón lata con fuerza!”
Mierda, como me duele el estómago.
Después de nueve días de viaje, finalmente llegamos al Fuerte Karon. Resultó ser una estructura más impresionante de lo que había imaginado.
Mi primera impresión no fue genial. Desde la distancia, se veía como el típico castillo pequeño de piedra con un diseño genérico. Pero, después de un momento, me di cuenta de que estaba considerablemente bien posicionado.
En primer lugar, estaba construido en la bifurcación de dos ríos, tal como ese famoso castillo que Toyotomi Hideyoshi construyó en una sola noche.
Además, la zona más allá de esos ríos estaba cubierta de un denso y oscuro bosque. Sería muy simple entrar al Reino de Shirone atravesando ese bosque, pero guiar a un ejército a través de un lugar como ese era muy peligroso. Después de todo, los bosques de este mundo estaban infestados de monstruos. Mientras tus fuerzas tenían problemas avanzando, cualquier enemigo cercano podía rodear el bosque para encontrarse contigo en el lado más lejano, encerrándote entre sus fuerzas y los monstruos. Este lugar era un punto estratégico por esa misma razón.
Mientras nos acercábamos al fuerte, parecía hacerse progresivamente más real e intimidante. Vi las torres de vigilancia y las catapultas posicionadas junto a sus murallas. Yo había esperado algo más pequeño después de escuchar que solo tenía a quinientos hombres en su interior, pero esta definitivamente era una fortaleza apropiada.
Por otro lado, todos los soldados en su interior tenían expresiones sombrías. Claramente la moral era un problema en este momento. Ellos deben haber descubierto que estaban siendo abrumadoramente superados en números.
“Maestro, Roxy-sama—por aquí, por favor.”
Nosotros permanecimos algunos pasos detrás de Zanoba y nos abrimos paso a través de la fortaleza hacia las oficinas de su comandante al mando. Lo encontramos dentro de lo que parecía ser una sala de operaciones, estudiando un gran mapa sobre una mesa junto a un buen número de sus capitanes.
“¿Y quién se supone que eres tú?”
“Yo soy Zanoba Shirone, el Tercer Príncipe de Shirone.”
Al principio los oficiales habían estado mirando con sospecha a Zanoba, pero al escuchar su título, todos ellos cayeron de rodillas.
“Su Alteza, yo soy Garrick Babriti de los Caballeros Reales de Shirone—Comandante de la Guarnición del Fuerte Karon.”
“Agradezco sus esfuerzos hasta este punto, Comandante Garrick. ¿Asumo que el rey avisó de mi llegada?”
“¡Sí, Su Alteza! Nos llegó un mensaje hace varios días.”
“Bien. Entonces no hay necesidad de dar más explicaciones. Desde mañana, yo asumiré el dominio formal de este fuerte. ¿Entendido?”
“… ¡Sí, Su Alteza!”
Yo podía sentir que Garrick no estaba muy complacido sobre este desarrollo. Perder el mando era una cosa, pero entregarlo a un príncipe arrogante era otra. Él probablemente se sentía muy orgulloso del hecho de que había defendido este fuerte hasta ahora.
Siento que deberíamos arrojarle un hueso al tipo, ¿saben? No queremos que nuestras propias tropas nos tengan resentimiento…
“Sin embargo, ha pasado algo de tiempo desde mi última vez en batalla. Preferiría desempeñar el papel de algo así como un consejero, dejando el mando real de nuestras fuerzas en sus manos. ¿Acepta?”
“¡Sí, Su Alteza!”
Ah, bueno. Supongo que Zanoba se me adelantó. Esa me parece una buena decisión. Bien podríamos dejarles el mando a los veteranos, ¿cierto?
“En ese caso, Comandante Garrick, pongámonos a trabajar de inmediato. Deseo levantar la moral de nuestras tropas. ¿Puede reunir a toda la guarnición para mí?”
“¡De inmediato, Su Alteza!”
La primera orden oficial de Zanoba puso al fuerte en un frenesí de actividad.
Alrededor de una hora más tarde, unos cuatrocientos cincuenta soldados equipados estaban alineados ante una plataforma montada fuera del fuerte. En cuanto a los cincuenta restantes, diez estaban posicionados sobre las torres de vigilancia, vigilando al enemigo. El resto de ellos estaban principalmente en deberes de exploración o asegurando provisiones.
Los soldados ante nosotros eran musculosos e imponentes, con rostros duros de guerreros experimentados. La audacia en sus ojos me tomó por sorpresa; este era un grupo más impresionante de lo que había esperado. Yo había pensado en quinientos soldados como un ejército diminuto, pero difícilmente se veía de esa forma cuando los tenías de pie frente a ti. Se sentía que teníamos a todas las tropas que necesitábamos.
Aunque las fuerzas enemigas eran diez veces más grandes, así que…
“Oye, míralo.”
“¿Quién demonios es ese?”
“Eh… se ve como alguna clase de príncipe, ¿tal vez?”
Mientras Zanoba daba un paso sobre la plataforma en frente de ellos, los soldados lo estudiaron con expresiones de sospecha evidentes. La moral estaba baja en general. Algunos de los soldados incluso estaban murmurando entre ellos, a pesar de estar de pie cara a cara con la realeza.
“Yo soy Zanoba Shirone, el Tercer Príncipe del Reino de Shirone.”
“¡Bienvenido, Príncipe Zanoba!” gritó el comandante, enderezando su espalda respetuosamente. “¡Estamos honrados de tener la oportunidad de luchar a su lado!”
Claramente eran palabras vacías. Podías notar que el hombre no estaba especialmente feliz sobre la presencia de Zanoba aquí. Las palabras “¿Quieres decirnos qué estás haciendo aquí?” estaban escritas en todos sus rostros.
“Se lo agradezco.” Asintiendo de forma arrogante, Zanoba escaneó las filas de soldados ante él. Él se veía relativamente imponente, gracias a su conjunto de armadura pesada y el enorme garrote que yo le había fabricado.
“¡Ahora bien! Comandante Babriti, ¿cuál es su reporte de nuestra situación actual?”
“¡Señor! En la actualidad, el contacto con el enemigo ha estado limitado a escaramuzas menores. Sin embargo, la interrogación de nuestros prisioneros ha confirmado que ellos pronto lanzarán una ofensiva mayor.”
“Ya veo,” dijo Zanoba, asintiendo nuevamente. “Entonces parece que no tenemos tiempo que perder.”
En este punto el comandante estaba comenzando a verse un poco preocupado; asumí que él no entendía lo bien que Zanoba comprendía la situación.
Y entonces, sin ninguna advertencia, Zanoba se enderezó completamente y levantó su voz hasta ser un rugido.
“¡Primero que nada, soldados—permítanme presentarles a nuestros refuerzos!”
Los rostros de los soldados se iluminaron un poco mientras estas palabras atravesaban el aire.
¡Es bueno ver que la moral de todos está subiendo! Eh… pero ¿qué refuerzos? Pax claramente no envió a ninguno.
Antes de que pudiera darle algo de sentido a su anuncio, Zanoba miró hacia atrás y nos hizo una señal a Roxy y a mí con sus ojos. Un poco sorprendidos, ambos subimos al escenario para posicionarnos detrás suyo.
“Oye, esa no es…”
“Ya he visto antes ese rostro…”
“Pero creí que…”
Un murmullo se extendió a través de los soldados. Muchos de ellos parecían estar mirando específicamente en dirección de Roxy.
Bueno, en fuertes como este no había muchas mujeres. ¿Tal vez ellos se estaban lamiendo los labios con su presencia? Roxy era adorable, y hermosa, y la personificación de una diosa, así que yo ciertamente podía entender tal reacción. Pero a mí me parecía que algunas soldadas dentro de la multitud también estaban mirando hacia ella tan intensamente como los hombres. Y eran los individuos más viejos los que parecían estar más cautivados… las personas en sus treintas y cuarentas.
“¡Nuestros números son pocos, nuestros enemigos son una legión! ¡Su ofensiva ocurrirá pronto! Tal vez parece que todo está perdido, y que nuestra oposición es inútil. ¡Pero no teman—porque he traído refuerzos formidables desde la Ciudad Mágica de Sharia!”
Zanoba volvió a mirar atrás hacia nosotros y nos guiñó un ojo. Sí, entiendo. Aparentemente, nosotros éramos los refuerzos. Lo cual tenía sentido, si Roxy y yo supuestamente equivalíamos a mil soldados. Si alguna vez decidíamos tener una carrera dentro de la lucha libre, tendríamos que llamar a nuestro equipo Los Terribles Dos Mil.
“Hola a todos,” dijo Roxy, sacándose su sombrero.
El murmullo dentro de la audiencia inmediatamente se hizo más sonoro.
“¡Lo sabía! Ella solía ser una maga de la corte…”
“¿Acaso ella no alcanzó el rango Real?”
“Ella desarrolló toda la teoría detrás de nuestros ejercicios de entrenamiento, ¿verdad?”
Sonriendo de oreja a oreja, Zanoba comenzó a dar una introducción más detallada. “Esta mujer es Roxy Migurdia, una antigua maga de la corte de nuestro propio reino. Imagino que muchos de ustedes reconocen su nombre, ya que ella esencialmente creó nuestro actual programa de entrenamiento antimagia. Ella está acompañada por su discípulo estrella, Rudeus Greyrat. ¡Ambos han alcanzado el rango Real en sus campos!”
Sonidos de sorpresa y admiración se extendieron a través de la multitud.
Demoré un poco en darme cuenta de lo que estaba ocurriendo aquí. Hace algún tiempo Roxy había sido una figura prominente en Shirone, como una maga contratada directamente por la familia real. Algunos de los soldados de mayor edad deben haberla reconocido de ese entonces.
Dicho eso, yo no estaba muy feliz sobre la forma en que Zanoba le había dicho Roxy Migurdia. Ella estos días era Roxy M. Greyrat, gracias. Bueno, él probablemente solo había usado el nombre que ellos reconocerían, ¡pero igual!
“Soldados, estoy seguro de que han escuchado que se dice que un mago de rango Santo equivale a mil hombres en batalla. ¡Ahora consideren el valor de un Rey de la magia! ¡Tal vez algunos de ustedes nunca han escuchado la historia—pero durante los días de la Guerra de Laplace, un solo mago de rango Real una vez hizo retroceder a un ejército de diez mil!”
Zanoba hizo una pausa, saboreando el silencio provocado por la sorpresa de su audiencia.
Yo nunca había escuchado de esta historia, y francamente sonaba como un montón de mierda. La cifra de diez mil tenía que ser una exageración, ¿cierto? Pero varios soldados parecían habérselo creído—noté una pizca de asombro en la forma en que nos miraban.
“Además de estos dos poderosos magos, yo también les ofrezco mi fuerza. ¿Algunos de ustedes están familiarizados con el Niño Bendito conocido como el Príncipe Degollador? ¡Yo soy él y estaré guiándolos desde la vanguardia!”
Los ojos de los soldados se iluminaron ante las palabras Niño Bendito y la mención del apodo de Zanoba. Durante mi primera visita a Shirone, las personas habían dicho las palabras Príncipe Degollador con asco en sus voces. En el contexto de una guerra, ese mismo apodo casi sonaba tranquilizador.
“Les prometo esto, y solo esto: ¡Obtendrán la victoria!”
Zanoba cerró su mano extendida en un puño mientras su voz resonaba a través de la multitud. Y sus soldados respondieron de la misma forma. Ellos rugieron su aprobación al unísono, apretando sus propios puños en el aire.
Parecía seguro asumir que la moral había subido un poco. Tenía que admitir que el hombre tenía un talento para animar a las personas. Por extraño que suene, tal vez Zanoba tenía lo necesario para ser un líder.
Por otro lado—los soldados tenían un buen fuerte en el cual protegerse, y dos poderosos magos defendiéndolo. Arremeter para aplastar al enemigo podría no salir muy bien, pero defender su posición debería ser simple. Podías entender el motivo por el cual Zanoba parecía estar tan confiado, y la razón de que tantos soldados estuvieran mirando hacia Roxy mientras vitoreaban.
Mirando hacia todos esos puños levantados, sentí que mi propia ansiedad disminuía un poco.
Gracias, chicos. Haré lo que pueda, ¿bien?
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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