Rey Pax
Capítulo 4: Rey Pax
A la mañana siguiente, nosotros caminamos directamente hacia la puerta principal del castillo.
Al principio, los guardias de turno estudiaron el rostro de Zanoba con sospecha. Ellos no esperaban su regreso, y él no había avisado de antemano. Aún más extraño: él había venido a pie en vez de en carruaje, y su único guardaespaldas, Ginger, no estaba por ningún lado. Era difícil culparlos por tener sus dudas.
Sin embargo, después de hacer algunas preguntas, los guardias parecieron comprender que Zanoba no era un impostor. Ellos dieron un paso al costado para permitirnos el paso, enderezando sus espaldas respetuosamente.
La formalidad rígida de sus movimientos de verdad dejaba en claro la posición de la cual disfrutaba la familia real en Shirone. Zanoba era el único hermano del rey, pero no lo sabrías a partir de las miradas en sus rostros.
Por otro lado… tal vez ellos estaban un poco nerviosos. Después de todo, la demás realeza fue purgada recientemente en una masacre.
En cualquier caso, pedimos una audiencia con el Rey Pax, y fuimos guiados hacia una habitación de espera. Después de cerca de una hora, nuestra solicitud fue concedida. Los dos rápidamente fuimos escoltados hacia la sala del trono.
Cinco personas esperaban por nosotros dentro de esa cámara.
Inmediatamente reconocí al hombre sentado en el trono de Shirone. Él no había cambiado mucho en cuanto a su apariencia… o su altura. Y a juzgar por la forma en que estaba reclinado arrogantemente en su asiento, su personalidad también parecía ser la misma.
Era el mismo Pax Shirone que recordaba.
Mirando más de cerca, él se veía un poco más maduro, y había una sutil pizca de fuerza en sus ojos. Pero esa era la única diferencia real que veía.
Sentada junto a él había una hermosa chica que se veía lo suficientemente joven como para ser una estudiante de secundaria. Ella tenía un cabello azul ligeramente rizado y usaba un vestido blanco liso. Casi podría haberla confundido por una Migurd, pero el tono de su cabello era notablemente diferente al de Roxy. Ella debe haber sido de una raza diferente.
Los ojos de la chica estaban vacíos y desenfocados. Pero a juzgar por la corona sobre su cabeza, asumí que era la reina de Pax. Pax tenía un brazo envuelto casualmente por detrás de ella. A primera vista, casi se veía una exhibición inocente de afecto, pero yo sabía la verdad. El hombre claramente estaba sobando su trasero ahora mismo. ¿Acaso creía que estaba siendo sutil?
Bueno, como sea. Yo ahora mismo no tenía el tiempo para estar criticando su trato a una de sus concubinas. Mi atención pasó a la persona de pie al lado de la mujer—y ahí se quedó. No podía apartar mis ojos de ese lugar.
Era un hombre que parecía estar a mitad de sus cuarentas. Él tenía una contextura sólida y cargaba una espada en su cintura, pero solo usaba el más ligero del equipo defensivo. Nada sobre él se veía ni remotamente imponente, y su actitud parecía lo suficientemente afable. Yo habría caminado justo a su lado en la calle sin prestarle mucha atención.
Bueno, a menos que le diera un buen vistazo a su rostro.
Llamarlo demacrado habría sido un eufemismo. Sus pómulos muy probablemente romperían su delgada piel en cualquier momento. Un parche de ojo cubría su ojo derecho; el izquierdo, hundido profundamente en su cuenca ocular, se veía tan falso como una canica. Sentía que estaba mirando hacia un zombi. O tal vez un capitán pirata demonio de una película antigua.
En otras palabras: este era un hombre con un rostro esquelético.
No tenía duda de que yo estaba frente a frente con el Dios de la Muerte: Randolph Marianne.
Un par de caballeros en armadura flanqueaban a este grupo central de tres. Asumí que ellos estaban dentro de aquellos que habían sido desplegados aquí desde el Reino del Rey Dragón junto con Randolph.
“Su Majestad. Soy yo, Zanoba Shirone. He regresado desde la Ciudad Mágica de Sharia en respuesta a su llamado.”
Mientras él hablaba, Zanoba dio un paso al frente y puso una rodilla al suelo. Al parecer, él no tenía ningún problema bajando su cabeza ante su hermano menor. Yo también me arrodillé para asegurarme de mantener mi cañón Gatling oculto debajo de mi túnica, apuntando hacia Randolph.
Pax estudió a Zanoba desde arriba por un momento, para luego sacar su mano del trasero de su concubina y lamerla. “Ciertamente has llegado rápido.”
“El asunto claramente solicitaba prisa, así que me apresuré lo más posible.”
“Ah, ¿no me digas? Y yo aquí pensando que debías estar merodeando dentro de algún lugar de Shirone. Verás, nunca fui notificado de que hubieses cruzado nuestras fronteras…”
Nosotros habíamos llegado a Shirone solo un mes después de recibir la carta de Pax. Normalmente, el viaje desde Sharia tomaría un año entero. No podías culparlo por tener sus sospechas.
“En efecto,” respondió Zanoba. “Fui atacado repetidamente durante mi viaje, así que lo más sabio parecía ser venir aquí en secreto.”
“¿Incluso después de entrar en Shirone?”
“Fue en ese momento que decidí tener más cuidado.”
“Ah. Entiendo.”
Pax resopló tranquilamente, pero parecía contento por haber dejado atrás el tema. Al parecer él no iba a presionar mucho para obtener una respuesta por el rápido arribo de Zanoba. Después de echarse atrás en su trono, el rey apuntó hacia mí con un movimiento de su pulgar. “¿Y qué hay de tu compañero?”
“Su nombre es Rudeus Greyrat, Su Majestad—estoy seguro de que lo recuerda.”
“No te estaba preguntando su nombre.”
“En ese caso, ¿qué estaba preguntando?”
“Obviamente, me gustaría saber qué es lo que está haciendo él aquí.”
“Lo recluté para nuestra causa en la ciudad de Sharia. Él es un mago poderoso, así que pensé que podría ser de utilidad en la inminente guerra.”
Esta era otra explicación que habíamos ideado de antemano. En este mundo, los magos eran armas de guerras realmente valiosas. Incluso los magos de rango Intermedio o Avanzado eran efectivos creando fortificaciones, y los hechizos de ataques a gran escala podían acabar con legiones enteras de tropas. En un simple duelo uno a uno, los espadachines tenían la ventaja sobre los magos de habilidad similar. Pero mientras la escala de la batalla se hacía más grande, también lo hacía la importancia de la magia. En tiempos de guerra, incluso los reyes más arrogantes bajarían sus cabezas para halagar si eso significaba ganarse los servicios de un mago de rango Santo o Real.
Aun así, Pax respondió con un resoplido. Él me estudió por un momento con una expresión de desprecio en su rostro, para luego posar su atención de vuelta en su hermano.
“¿De verdad? Para ser franco, Zanoba, asumí que lo trajiste para matarme.”
Tan pronto como esas palabras salieron de la boca de Pax, pude sentir una repentina ola de hostilidad proveniente de los dos caballeros en armadura que flanqueaban el trono. Parecía ser que los caballeros que el Reino del Rey Dragón le había prestado a Pax eran relativamente leales a él. Supuestamente tenía diez a su disposición; había tres en esta habitación. Terminé preguntándome dónde estaban los otros siete.
Pero, para ser totalmente honesto, quizás eso no era tan importante. Este par no se veía muy peligroso.
“Ciertamente no, Su Majestad,” dijo secamente Zanoba. “No tengo ni la más mínima intención de oponerme a usted.”
“Mmm. ¿Entonces no te molesta que yo haya tomado el trono a la fuerza?”
“No puedo decir que sí. Yo le juré mi lealtad a Shirone, no a su antiguo rey.”
“Pero estoy seguro de que tampoco intentas jurar tu lealtad a mí.”
Zanoba no dijo nada en respuesta a eso.
Pax dejó salir otro resoplido, viéndose más aburrido que cualquier otra cosa. Otro hombre podría haber interpretado el silencio de Zanoba como evidencia de deslealtad, pero eso no parecía estar molestándole mucho.
“Suficiente de esto. Para ser honesto, hermano, no me importan mucho cuáles sean tus intenciones reales.” Pax hizo una pausa para gesticular con su mentón hacia los hombres en armadura de pie a cada lado detrás de su trono. “Den un buen vistazo a estos hombres. Estos son los caballeros de élite que traje de regreso conmigo desde el Reino del Rey Dragón.”
Los dos caballeros en armadura bajaron sus cabezas profundamente ante las palabras de Pax, a pesar de que el Dios de la Muerte dejó salir un bostezo y nada más.
“Este hombre de aquí es particularmente temible. Su nombre es Randolph Marianne, también conocido como el Dios de la Muerte. Es el quinto dentro de los Siete Grandes Poderes.”
Instado por el gesto de Pax hacia él, el Dios de la Muerte aparentemente decidió presentarse. Él dio un solo paso al frente con una expresión seria en su rostro, aclaró su garanta, y comenzó a hablar.
“Es un placer conocerlos, señores. Tal como acaban de escuchar, yo soy Randolph Marianne. Nací en el Reino del Rey Dragón, pero fui criado en el Continente Demoniaco. Soy de raza mixta—parte Humano, parte Elfo, y parte Demonio Inmortal, dentro de otras cosas. Me gano la vida como caballero, sirviendo a los Caballeros del Wyrm Negro del Reino del Rey Dragón, bajo las órdenes del General Superior Shagall Gargantis. Mi área de experiencia es el asesinato. Puedo matar literalmente a cualquiera. A pesar de que no sigo un estilo en específico, he sido educado tanto en las tradiciones del Dios del Norte como del Dios del Agua. Comúnmente se refieren a mí como el Dios de la Muerte, lo cual lleva a que me consideren alguna clase de demente asesino serial, pero les aseguro que eso no puede estar más alejado de la verdad. Soy un alma gentil con una pasión por la cocina. Espero de todo corazón que podamos ser amigos.”
Habiendo recitado este pequeño discurso sin un momento de vacilación, Randolph nos ofreció su mejor intento de una sonrisa antes de retroceder hasta su antiguo lugar. Yo tenía la sensación de que él realmente quería estar en otro lugar.
“Es todo un personaje, ¿no creen? Pero les sugiero no subestimarlo. Él fue el que acabó con los mejores guardias de mi hermano en un parpadeo y me entregó el trono.”
Parecía ser que Randolph básicamente había manejado toda la situación por su cuenta. No era una sorpresa, dado su lugar dentro de la lista de Grandes Poderes. Orsted parecía pensar que él había perdido algo de su habilidad a lo largo de los años, pero eso claramente no quería decir que era alguien que pudiéramos tomar a la ligera.
“¿Qué te parece, Zanoba? ¿Deberíamos enfrentarlo contra ese mago tuyo para ver quién es más fuerte?”
… Ah. ¿Entonces esta es su jugada?
Ellos tenían la oportunidad perfecta de hacer que el Dios de la Muerte me mate aquí y ahora. Me parecía una trampa absurdamente simplista, pero eso no importaba. El Dios Humano nunca había ideado estrategias muy elaboradas.
“De seguro usted solo bromea, Su Majestad. No sería aconsejable privarnos de un arma tan valiosa con una guerra en el horizonte…”
Miré hacia Zanoba y me di cuenta de que había gotas de sudor formándose en su frente. ¿Acaso él… estaba tratando de protegerme? Parecía ser así.
Pax miró fijamente hacia su hermano con una expresión de diversión sincera. Él claramente disfrutaba mucho de poner en situaciones difíciles a las personas. Me traía recuerdos del tiempo que yo había pasado como su prisionero durante mi primera visita a Shirone. Este era la clase de sujeto que amaba recordarte el hecho de que él tenía la mano ganadora. Una vez que veía el pánico extenderse por tu rostro, él usualmente se retractaría e insistiría en que solo estaba bromeando.
Pero si el Dios Humano lo estaba manipulando, nada de eso aplicaba aquí. Encontrar alguna forma de enfrentarme contra Randolph sería la mayor de sus prioridades.
Por supuesto, yo ya me había preparado para la posibilidad. Sabía que las cosas podrían llegar a esto. Aun así, si tuviera que luchar contra el Dios de la Muerte, quería hacerlo dentro de mi Armadura Mágica Mark I… y ella actualmente estaba almacenada en las afueras de la ciudad. Tendría que empezar con una pantalla de humo, no con un hechizo ofensivo. Luego tomaría a Zanoba, huiría del castillo, y regresaría usando mi Armadura Mágica. Eso me daba las mejores probabilidades de sobrevivir.
Sin embargo, justo cuando llegué a esta conclusión, Pax se recostó perezosamente en su asiento.
“Hmph. Obviamente solo estaba bromeando.”
Oh. Eh, ¿supongo que al final eso no iba a ocurrir?
Estando un poco sorprendido, yo miré hacia Randolph para descubrirlo dejando salir otro bostezo. Al parecer, él ni siquiera le estaba prestando atención a nuestra conversación. Estaba comenzando a preguntarme si ese hombre sufría de problemas de sueño o algo así. Él bostezaba con tanta frecuencia como un universitario que quería que todos supieran que había pasado otra noche de fiesta. Yo nunca antes había visto a alguien tan profundamente aburrido.
“Yo ya había oído rumores acerca de tu Rudeus Greyrat,” dijo Pax mientras se encogía de hombros de forma indiferente. “A pesar de que fue ayudado por el Rey Dragón Acorazado, él supuestamente derrotó tanto a la Diosa del Agua Reida como a las tres hojas del Dios del Norte en el Reino de Asura. Y Randolph es un activo importante que me fue prestado por el Reino del Rey Dragón. Estoy seguro de que él no perdería la batalla, pero si termina gravemente herido, yo estaría demasiado avergonzado de darle la cara a Su Majestad.”
Aparentemente eso era todo lo que Pax tenía que decir sobre mí.
Él se reposicionó en su trono y fijó una mirada seria en su hermano, cambiando abruptamente de tema. “En una nota aparte… si no me equivoco, hermano, pareces estar bastante alerta de mí.”
“En mi defensa, Su Majestad,” respondió Zanoba, “nuestra separación no se dio en los mejores términos.”
“Ah, sí. Supongo que tienes razón. Pero puedes estar tranquilo: yo no estoy interesado en buscar venganza después de todos estos años.”
Pax cruzó sus piernas y descansó su codo contra su rodilla, para luego apoyar su mejilla contra su puño. ¿Acaso estaba tratando de verse tan arrogante como era humanamente posible, o lo estaba haciendo sin darse cuenta?
“Te concedo perdón por tus transgresiones.”
“Se lo agradezco profundamente, Su Majestad,” dijo Zanoba, bajando su cabeza. “Es mucho más de lo que merezco.”
“No fue nada.”
Engreída probablemente era la mejor palabra para describir la sonrisa en el rostro de Pax en este momento. Era la sonrisa de un hombre que sentía una confianza absoluta en su superioridad. No había duda en su mente de que él podía aplastar a Zanoba de así quererlo, pero no lo haría debido a la generosidad dentro de su corazón.
“De hecho, Zanoba,” continuó Pax, “tal vez debo estar agradecido contigo.”
“¿Mm?”
“Verás, fue ese desafortunado incidente el cual me proporcionó la oportunidad de cambiar.”
Yo a decir verdad no estaba muy seguro de a qué tipo de cambio se estaba refiriendo Pax. En apariencia, él todavía era el mismo hombre regordete de siempre. Al menos a primera vista.
Aun así, mientras lo estudiaba cuidadosamente, me di cuenta de que él en realidad había perdido una cantidad considerable de peso. Era difícil notarlo desde la distancia, especialmente mientras estaba reclinado en ese trono, pero su cadera y mentón eran un poco menos gordos que antes. Su cuello era grueso, pero se veía más musculoso que otra cosa. Parecía ser que se había estado poniendo en forma.
… Por supuesto, me di cuenta de que él estaba hablando de algo un poco más profundo.
“No lo negaré—cuando fui enviado al Reino del Rey Dragón como un rehén, estuve lleno de ira debido a la injusticia de aquello. Por muchos días, yo maldije amargamente tu nombre, y el de Rudeus Greyrat.”
Zanoba tragó saliva sonoramente.
“Pero entonces, yo fui cambiado.”
Pax miró hacia la chica sentada a su lado. Ella se dio la vuelta para responder a su mirada. Había algo dentro de sus ojos que casi se veía como confianza.
“Espero que no les importe que recuerde esa época en voz alta.”
Hubo silencio. Sin esperar que respondiéramos, Pax se lanzó inmediatamente a contar su historia.
“La historia comienza algún tiempo después de mi llegada al Reino del Rey Dragón. Al ser ignorado miserablemente por mis anfitriones, yo me volví una persona triste y retraída. Pero entonces, conocí a cierta chica.”
A mí no me molestaba. Siempre existía la posibilidad de que él comenzara a hablar sobre su nuevo mejor amigo el Dios Humano.
“Esta chica parecía pasar todo su tiempo sola en los jardines, sin hacer nada en particular, y con una expresión melancólica en su rostro. Nadie hablaba con ella, y ella no hablaba con nadie. Cuando le pregunté lo que estaba haciendo, su respuesta siempre era Nada especial.”
Con el tiempo, Pax desarrolló un interés por esta extraña y silenciosa chica. Él terminó hablando con ella en los jardines todos los días. La chica no era muy habladora, pero siempre respondía cuando Pax le hablaba. Ella no sabía casi nada sobre el mundo, y parecía disfrutar mucho escucharlo describirlo. Su felicidad probó ser infecciosa, y Pax comenzó a buscar conscientemente temas de conversación que pudieran interesarles.
“Pero entonces, un día, yo de casualidad oí un rumor dentro del palacio. Un rumor que decía que la vergüenza de Shirone se había hecho amigo de la chica estúpida.”
Se pensaba en ellos como la pareja perfecta. Pero se había expresado mucha preocupación por la horrorosa posibilidad de que ellos pudieran reproducirse, y llenar el palacio de hijos que fueran tan inútiles como lo eran ellos. Era un rumor que tenía por objetivo burlarse de ellos.
“En ese momento, yo solo podía pensar en cortar las cabezas de aquellos esparciendo esos horribles rumores.”
En Shirone, habría sido algo muy fácil de concretar. Cualquiera que insultase a un miembro de la familia real, sin importar lo ebrio que estuviera, sufriría las penas del infierno por su error. Aquí, sin embargo, Pax no podía hacer nada.
“Dentro del Reino del Rey Dragón, yo no tenía autoridad alguna. Ni poder.”
Fue un momento de frustración amargo y doloroso. Él anhelaba desesperadamente alguna forma de tomar venganza. Pero la única cosa que podía hacer era llorar lágrimas de frustración sobre su almohada. Cuando las lágrimas se detenían, él trataba de tachar sus palabras como las opiniones de unos idiotas—de olvidarlas completamente.
Pero no funcionó.
Desde ese día en adelante, Pax enfrentó su vida con una renovada diligencia y determinación. Él había dejado atrás para siempre su forma de actuar indulgente.
“Ni siquiera entiendo bien la razón por la que cambié de forma tan repentina, pero supongo que desde un comienzo yo no era un niño tan estúpido. Y quería probar que no había nada inútil en mí.”
Arrojado dentro de un ambiente desconocido, Pax conoció personas nuevas, experimentó sentimientos desconocidos… y comenzó a actuar de formas desconocidas. Y así, él tomó un nuevo camino.
Por supuesto, yo entendía muy bien de lo que estaba hablando. Se parecía mucho a mis primeros años en este mundo.
En cualquier caso, Pax comenzó a esforzarse mucho en mejorar. Él se lanzó hacia el estudio de la magia, junto con otras materias académicas. Aparentemente, su contextura limitaba lo que podía hacer con la espada o en los campos prácticos, pero él claramente tampoco había vivido un estilo de vida sedentario.
Más adelante, hace un año y medio del presente, Pax había participado en alguna clase de gran torneo académico (el cual sonaba muy parecido a un examen de práctica) y logró resultados que lo posicionaron dentro de los eruditos más prometedores dentro del Reino del Rey Dragón.
Este logro llamó la atención del propio rey. Él había declarado, “Ese chico fue enviado a este reino como prácticamente un rehén, y aun así se esforzó para crearse un mejor futuro. Es verdaderamente admirable. Tales esfuerzos merecen ser recompensados.”
En otras palabras, él inmediatamente le tomó cariño a Pax. Llamado a la sala del trono, a Pax se le fue ofrecida una recompensa.
“Te lo has ganado, hijo mío. ¿Qué será? ¿Oro? ¿Un nombramiento? Si lo deseas, incluso permitiré que desertes de Shirone y te conviertas en uno de mis súbditos.”
Las sugerencias del rey fueron muy generosas. Pero sin perder un momento, Pax respondió, “Me gustaría pedir la mano de su Decimoctava Princesa.”
El nombre de su amada era Benedikte Kingdragón, y ella era una de las muchas hijas del rey. Su madre era un demonio de origen desconocido. El rey la había contratado por capricho y la embarazó a causa de otro.
La propia Benedikte ni siquiera estaba dentro de la línea de sucesión al trono. Aunque se le había concedido oficialmente el título de Decimoctava Princesa, nadie la trataba realmente como parte de la realeza. Ella era tranquila e inexpresiva por naturaleza, por lo que adquirió una reputación como una estúpida. Aun así, Pax pidió su mano en matrimonio.
El rey vaciló brevemente antes de aceptar su solicitud. “Pude haberte negado a una de mis otras hijas, pero Benedikte no es una gran pérdida. Sin embargo, ella es una princesa real—al menos en nombre. Primero tendrás que asegurar tu propia posición.”
Él propuso que el Reino del Rey Dragón debía enviar a Pax de regreso a su hogar, Shirone. Una vez que hubiera obtenido un puesto relativamente prestigioso ahí, la Princesa Benedikte sería enviada para unirse a él como su esposa. Shirone podía ofrecer a otro príncipe para tomar su lugar como rehén. De esta forma, el matrimonio podía ser efectuado sin ninguna irregularidad aparente.
Sin embargo, el Reino de Shirone rechazó educadamente la propuesta del rey. Pax había causado un sinfín de problemas en casa durante su juventud. Ellos probablemente querían que permaneciese en el Reino del Rey Dragón por el resto de su vida, y ciertamente no querían entregar a otro de sus príncipes a cambio de él.
El rey estuvo furioso por esta respuesta. El Reino de Shirone era algo así como un estado vasallo del Reino del Rey Dragón, y su negativa a obedecerlo sería castigada. Él le prestó a Pax el arma más poderosa de su reino, el Dios de la Muerte Randolph Marianne, junto con otros nueve caballeros que parecían estar de acuerdo en servir a Pax—y los envió para lanzar un golpe de estado.
Al hacer los arreglos para matar a la familia real de Shirone, él pudo sentar a Pax sobre el trono manchado de sangre del reino.
“… Y así, todo simplemente cayó sobre mi regazo. Tengo mi posición, mi prestigio, a la mujer que amo, y a los mejores súbditos que cualquier rey podría pedir.”
Mientras él decía estas palabras, Pax envolvió un brazo alrededor de la chica a su lado, y miró significativamente hacia el Dios de la Muerte. El rostro inexpresivo de la chica se tiñó ligeramente de rojo; Randolph solo se encogió de hombros. Aparentemente la chica era esta Princesa Benedikte de la que Pax había hablado en su historia.
¿Mmm? Esperen un segundo. Él recitó la historia de toda su vida para nosotros, y no escuché ni una sola mención del Dios Humano.
Inicialmente, yo había asumido que Pax fue guiado al trono por algunas profecías convenientes. Tal vez había saltado a las conclusiones sobre eso. Quiero decir, su repentina transformación en un joven diligente sonaba un poco sospechosa, pero… el personaje más sospechoso dentro de esa historia definitivamente era el rey del Reino del Rey Dragón. Él había salido de la nada para ofrecerle a Pax una enorme recompensa, y luego había atacado a un reino aliado a causa de algo que parecía increíblemente menor. Tendría sentido que él estuviera actuando bajo los consejos del Dios Humano.
Por otro lado, no era como si solo tuvieran que ser él o Pax. Ambos podrían ser apóstoles.
“Zanoba, ¿ahora lo entiendes? En este punto, yo no tengo ninguna razón para guardarte rencor.”
“¡Claro que lo entiendo! Es una historia muy impresionante, Su Majestad. ¡Estoy abrumado por la admiración que siento!”
Zanoba volvió a bajar su cabeza, aparentemente abrumado por la emoción. Mientras él levantaba su cabeza del suelo, Zanoba planteó cautelosamente una sola pregunta.
“Pero debo preguntarme… dado que usted tiene a los mejores caballeros a su disposición, ¿por qué sintió la necesidad de llamarme de vuelta a Shirone?”
“¡Hah!” resopló con desdén Pax. “Creo que eso es evidente.”
¿Acaso este hombre tenía que ser tan pedante para todo? Estaba ralentizando seriamente la conversación. Tampoco ayudaba que Zanoba estuviese hablando de manera tan formal…
“Es una certeza que Randolph podría lidiar con esta invasión sin muchos problemas. Pero si bien es mi subordinado por ahora, él es un caballero del Reino del Rey Dragón, y debo regresarlo a su rey a su debido momento. ¿Qué pensaría Su Majestad al enterarse de que fui incapaz de defender mis propias fronteras sin depender de una hoja prestada?”
Por ridículo que suene, él tenía razón en eso. La única razón de que estuviera sentado sobre ese trono era que él había impresionado al rey del Reino del Rey Dragón. Si Pax realmente quería mantenerse ahí, necesitaba seguir haciendo eso.
“Un hombre debe probar su utilidad constantemente. De seguro entiendes eso, ¿no?”
Entendía lo que él estaba tratando de decir. Después de todo, yo estaba tratando constantemente de demostrar mi utilidad a Orsted.
“En cualquier caso, herm—Zanoba, creo que ya lo he explicado lo suficiente. Puedes sospechar que te llamé aquí para cobrar venganza, pero esa no es la realidad. La situación es exactamente como la describí en aquella carta—mi golpe de estado ha debilitado a nuestros ejércitos, y los nortinos desean sacar ventaja de aquello. Bajo tales circunstancias, yo necesito a guerreros como tú. Tenemos que dejar atrás el pasado; todo lo que te pido ahora es que me sirvas bien.”
Mientras él decía estas palabras, Pax bajó su mentón ligeramente. El movimiento difícilmente podía ser llamado una reverencia, pero parecía ser un gesto que apuntaba en esa dirección.
Pero yo no estaba seguro del porqué había decidido dejar de llamar hermano a Zanoba. ¿Acaso te hacía verte más como un rey pretender que no tenías relación con tu familia?
“Pero por supuesto, Su Majestad,” respondió Zanoba mientras asentía. “Fue por ese preciso propósito que me mantuve con vida todos estos años.”
Él no había vacilado. De hecho, su respuesta fue tan rápida que causó que Pax levantase una ceja de la duda.
“Hermano, ¿lo dices en serio?” preguntó él. “Yo soy un usurpador, quien tomó este trono a la fuerza. ¿Acaso eso no te molesta en lo absoluto?”
Él estaba poniendo a prueba descaradamente a Zanoba, pero yo entendía sus razones para hacerlo. Pax había masacrado a todos sus otros hermanos. Tal vez él ya no guardaba rencor hacia Zanoba, pero eso no quería decir que el sentimiento fuera mutuo. Habría sido perfectamente entendible que Zanoba viniera aquí en busca de venganza.
Zanoba miró arriba hacia Pax y vaciló por un momento, para luego bajar su cabeza una vez más en silencio.
Observando a su hermano tener problemas encontrando una respuesta a su pregunta, Pax movió su mentón hacia arriba hacia un ángulo más imponente. “Puedes hablar con libertad.”
Este era un momento importante. La respuesta de Zanoba probablemente determinaría si yo terminaría luchando por mi vida contra el Dios de la Muerte. Randolph se veía completamente desinteresado sobre todo lo que ocurría a su alrededor, pero él sin duda entraría en acción con una velocidad feroz ante una sola palabra de Pax. Yo necesitaría cegarlo, ralentizarlo, y hacer estallar las paredes del castillo para crear nuestra ruta de escape.
Mientras yo me preparaba para lo peor, Zanoba abrió su boca para finalmente hablar.
“Sin importar quién tenga el trono de Shirone, y sin importar cómo gobierne—permanece el hecho de que el propósito de mi vida es proteger a este reino de sus enemigos.”
Por un momento, hubo silencio en la sala del trono. Zanoba no había respondido directamente las preguntas de Pax. Pero su mensaje implícito fue lo suficientemente claro: él obedecería las órdenes del nuevo rey, y no se opondría a él.
Pax frunció el ceño ligeramente, tal vez sin saber cómo tomar esto. ¿Acaso Zanoba era un aliado o un posible enemigo?
Él al final pareció darse por vencido en tratar de decidirse. “Hmph,” murmuró él. “Bueno, al final es lo mismo.”
Y así, con una voz mucho más fuerte y confiada, él entregó sus órdenes.
“Zanoba Shirone, te ordeno organizar las defensas del Fuerte Karon. Tus tropas ya han sido desplegadas ahí. Toma tu lugar como su comandante, y repele a los invasores desde el norte.”
“¡Sí, Su Majestad!”
Después de ponerse completamente de pie, Zanoba realizó una reverencia profunda una última vez, y nuestra audiencia llegó a su fin. Yo seguí a mi amigo fuera de la sala del trono, sintiéndome como un hombre que acababa de esquivar una bala.
Después de nuestra conversación con el rey, ambos fuimos llevados a nuestra habitación para pasar la noche. El dormitorio de Zanoba ya no existía, así que nos estaríamos quedando en una habitación para invitados en el segundo piso del palacio. Un guardia, presumiblemente otro caballero del Reino del Rey Dragón, había sido posicionado fuera de la puerta. Supuestamente esto era para nuestra protección, pero él claramente quería mantenernos vigilados. Pax todavía tenía sospechas sobre Zanoba.
Zanoba y yo estaríamos partiendo hacia el Fuerte Karon en el norte a primera hora de la mañana. Yo quería explicarle la situación a Roxy, pero en este momento estábamos bajo una estricta vigilancia. Escabullirnos para verla podía ser arriesgado. Habría suficiente tiempo para informárselo una vez que nos reuniéramos durante el camino.
Seguí a Zanoba dentro de la habitación, decidiendo que me esforzaría por relajarme por ahora. A pesar de ser parte de la realeza, Zanoba estaría compartiendo una sola habitación conmigo esta noche. Supuse que Pax pensó que sería más fácil monitorear nuestros movimientos si nos mantenía en un solo lugar. Nos sentamos en los sillones que estaban cara a cara y nos tomamos un momento para recuperar el aliento.
“Bueno, eso fue una sorpresa. Pax parece ser un rey digno.”
Fue Zanoba quien eventualmente rompió el silencio. Su tono de voz era el mismo de siempre, y de hecho había una pizca de felicidad en su rostro.
“¿Tú crees?”
“Entendiendo que el Reino de Shirone debería ser protegido por su gente, él pidió mi ayuda a pesar de nuestras diferencias personales. Es una actitud admirable, ¿no está de acuerdo?”
Bueno, seguro, cuando lo ponías de esa forma. En mi opinión, él más bien había demandado ayuda en vez de pedirla amablemente, pero tal vez no valía la pena destacar eso.
“Sé que usted estaba bastante preocupado sobre sus intenciones, Maestro, pero las personas cambian. Y cometen errores.”
“Sí, supongo que tienes razón.”
“Los métodos de Pax pueden ser violentos, y sus tácticas a veces incorrectas. Pero creo que él está haciendo su mejor esfuerzo por el reino.”
No podía negar por completo la opinión de Zanoba. Pax realmente había cambiado para mejor, al menos hasta cierto grado. Él al menos estaba tratando de mover las cosas en la dirección correcta. Pero sus intenciones no eran lo único de lo que debía preocuparme. Ni siquiera lo más importante.
“Bueno, pero ¿qué tal si él está siendo manipulado por alguien?” dije, tratando de mantener un tono despreocupado. “Digamos, no lo sé… por un dios malvado.”
Zanoba respondió con una seriedad sorprendente. “Hrm. ¿Asumo que se refiere a su propio enemigo jurado?”
“¿Eh? ¿Acaso te conté al respecto?”
“Yo estaba en la mesa cuando usted lo discutió con Cliff.”
Ah, es cierto… Zanoba estaba presente en esa conversación, ¿no? Pero por lo que recordaba, él no creyó nada de lo que yo estaba diciendo…
“En ese entonces, yo creí que usted lo había inventado todo,” continuó Zanoba. “Sin embargo, una vez que presencié que la maldición de Orsted se debilitaba bajo los efectos del implemento mágico de Cliff, comprendí la verdad de sus palabras—que usted y él estaban aliados contra este malicioso enemigo.”
Bueno, esto era nuevo para mí. Pero si Zanoba había descubierto tanto, no podía lastimar contarle el resto. Después de todo, él ya estaba involucrado en todo esto.
“Entiendo. Entonces supongo que debería contarte toda la historia.”
“Se lo agradezco, Maestro.”
Procedí a darle a Zanoba un resumen más detallado de mi historia con el Dios Humano.
Después de cubrir todos nuestros encuentros pasados, yo expliqué mis preocupaciones sobre la situación actual. Dejé claro que existía una posibilidad de que Pax actualmente estuviera bajo el control directo del Dios Humano.
“Hrm… ya veo. Sin embargo, Pax nunca mencionó a este Dios Humano en su historia. ¿Tal vez no hay ninguna conexión?”
“Este dios me manipuló por años, Zanoba. Él es astuto. No hay forma de saber qué hilos puede estar jalando detrás de escena.”
Incluso si Pax no era un apóstol, alguien cercano a él podría serlo—como el Dios de la Muerte o Benedikte, para empezar. En este momento, yo sospechaba más del rey del Reino del Rey Dragón. Sin embargo, ya que el Dios Humano podía controlar hasta tres apóstoles al mismo tiempo, se sentía seguro asumir que él había posicionado al menos uno dentro del propio Shirone.
“Ah, sí. Él lo engañó para luchar contra Orsted, ¿correcto?”
“Así es.”
“Y ahora, usted está preocupado de que él pueda engañar a Pax para venir por su vida.” Zanoba colocó su mentón en una mano pensativamente, para luego continuar con un murmullo. “En ese caso, supongo que tendré que protegerlo.”
Um… ¿disculpa?
“Lo siento, ¿eso quiere decir que vas a luchar por él de ser necesario? ¿Contra mí?”
“¿Qué? No, no,” dijo Zanoba con una sonrisa. “Nunca podría levantar mi mano contra usted, Maestro. En cualquier caso, usted difícilmente es una amenaza para Pax—y a usted se le instruyó perdonar su vida, ¿no?”
“Sí, pero tú acabas de decir que…”
“Naturalmente, quise decir que lo protegería a él del Dios Humano.”
Fiu. Bueno, eso tiene más sentido. Él por un momento me hizo sudar frío. Lo último de lo que yo quería preocuparme era de que Zanoba cambiase de lado en el último momento. Eso realmente me dejaría sin opciones…
Dejando todo eso de lado, se sentía muy extraño escucharlo hablar de proteger a su hermano. “Sabes, Zanoba, no creí que de verdad te importase lo que ocurriera con Pax.”
Por un momento, Zanoba se quedó mirando hacia mí con sorpresa en su rostro. Después él volvió a colocar su mentón en su mano y reflexionó sobre mi comentario.
“Supongo que no me importaba, hasta el día de hoy. Después de todo, yo no había visto al hombre ya por varios años.” Zanoba frunció el ceño pensativamente. “¡Pero ahora que lo pienso, esta puede ser la primera vez que él ha acudido a mí por ayuda!”
Repentinamente, el ceño fruncido de Zanoba dio paso a una sonrisa alegre. Qué extraño. Él tenía que saber que Pax solo lo estaba usando, ¿cierto? Él nunca antes había sido la clase de sujeto que se enorgulleciera de su confiabilidad. Bueno, tal vez algo de su determinación de proteger Shirone se estaba traspasando a su rey. Después de todo, eran objetivos relativamente similares.
En cualquier caso… yo estaba teniendo muchos problemas suponiendo cuáles eran los planes del Dios Humano esta vez. No estaba claro quiénes eran sus apóstoles, y en este momento no había señales de alguien tratando de matarme. Sentía que estaba pasando algo por alto—que no estaba viendo una pieza crucial del rompecabezas.
Siempre era posible que esta trampa fuera un mero producto de la imaginación de Orsted. Pero no podía permitirme ser demasiado optimista sobre esa posibilidad. Muy probablemente había una trampa aquí, y yo simplemente aún no la había descubierto.
La lista de posibles peligros era prácticamente infinita, así que sabía que no sería productivo pasar mi tiempo considerándolos uno a uno. Sin embargo, no podía evitar sentirme nervioso.
Además, convencer a Zanoba de regresar a casa claramente iba a ser un desafío. Pax por el momento no lo estaba amenazando de ninguna forma, o, al menos, no había habido ningún intento repentino de asesinato. Si él le pedía a Zanoba permanecer aquí permanentemente en alguna clase de posición militar clave, era difícil imaginar que Zanoba le dijera que no.
Francamente, a menos que Pax tratara de matarlo, mis probabilidades de convencerlo de irse parecían escasas a lo mucho. Siempre y cuando su vida no estuviese en peligro, él esencialmente había regresado a casa para tomar un trabajo, ¿saben? Un jefe como Pax probablemente iba a demandar un montón de horas extras obligatorias… pero al final del día, Zanoba tenía el derecho de escoger a su propio empleador.
Aun así, existía una buena posibilidad de que Pax cambiara su actitud eventualmente y tratara de deshacerse de Zanoba. Por el momento yo no tenía evidencia de que él estuviese planeando algo, pero eso no descartaba la posibilidad. No sería de mucha ayuda confirmar mis sospechas después de que mi amigo fuese asesinado. Necesitaba encontrar alguna señal de las verdaderas intenciones de Pax.
Para colmo, incluso si Pax no tenía la intención de lastimar a Zanoba ahora mismo, él podía cambiar de opinión en cualquier momento. Y ahora mismo, yo de todas formas no tenía ninguna evidencia sólida. De alguna forma, tenía que buscar evidencia que podría ni siquiera existir.
Cielos, creo que podría quedarme calvo a causa del estrés…
Resignado al hecho de que no llegaría a ninguna conclusión de utilidad por mi cuenta, decidí pedirle su opinión a Roxy el día de mañana.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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