El Regreso a Shirone
Capítulo 3: El Regreso a Shirone
Tuvimos un visitante inesperado la noche antes del día de nuestra partida.
Yo acababa de salir al pasillo para usar el baño después de una noche de pasión marital con Sylphie. Repentinamente, Leo comenzó a ladrar como loco, y pocos segundos después Eris salió de golpe de su habitación con sed de sangre en sus ojos.
No tenía idea de qué estaba ocurriendo.
“¡Estamos bajo ataque!” gritó Eris.
“¿¡Qué!?”
¿Acaso alguien había irrumpido a través de la puerta principal o algo así?
Con el corazón en la mano, yo volví a entrar a mi habitación, agarré mi vara y una antorcha… y me detuve para mirar por la ventana en busca de alguna señal de peligro. Era una noche oscura, pero pude ver una silueta familiar de pie en frente de nuestra puerta.
“Todo está bien, Eris. No es un enemigo.”
“… Cierto. Supongo que no.”
Eris miró por la ventana desde su posición a mi lado, frunciendo el ceño ante la oscura figura.
Dejé mi vara colgada en su lugar en la pared y volví a salir hacia el pasillo. Después de tranquilizar a mi somnolienta y confundida familia y hacerla regresar a sus habitaciones, yo me abrí paso hacia la puerta.
Abrí la puerta frontal para encontrar a Orsted esperando pacientemente afuera. Treb, actualmente plantado cerca de nuestra puerta frontal, había envuelto sus enredaderas a su alrededor y estaba apretando agresivamente. Me recordaba a cierta… pintura con muchos tentáculos.
“Me disculpo por la visita tan tarde.”
“Ah, no hay problema… ¡Deja eso, Treb! ¡Suéltalo!”
“Estoy aquí porque he descubierto algo que debes saber. Sígueme. Esto no debería tomar mucho tiempo.”
“Um, entiendo.”
Orsted arrancó suavemente las enredaderas de Treb que envolvían su cuerpo antes de caminar hacia la oscura calle. Yo rápidamente lancé un hechizo de sanación sobre nuestro leal Treant. Eris se quedó de pie en la puerta con sus brazos cruzados. Yo me apresuré hacia ella, le dije que volvería pronto, y fui tras Orsted.
Por desgracia, no había restaurantes o bares abiertos las veinticuatro horas en nuestro vecindario. Tuvimos que ir hacia el terreno vacío más cercano. Era una noche sin luna, así que yo había traído mi antorcha. Su luz parpadeante iluminaba nuestros alrededores inmediatos, revelando nada más que un pedazo vacío de pasto y tierra.
Ahora que lo pienso, Orsted y yo tendíamos a tener muchas de nuestras conversaciones en la oscuridad. Me hacía sentir que estaba haciendo algo malvado, ¿saben? Debería tratar de conseguir más lámparas para su oficina…
“Entonces… ¿qué es lo que quiere discutir?”
“Es sobre el nuevo peón que ha escogido el Dios Humano.”
Yo hace un par de días le había entregado toda la información que Ginger reunió. Aunque él no estaba en su oficina cuando fui, así que tuve que dejarle una carta resumiendo su reporte.
“He desarrollado una teoría basada en la información que Ginger York proporcionó. Te la explicaré, y luego te daré una estrategia aproximada a seguir.”
Desearía que tuviéramos más que una teoría en este punto. Tal vez lo más inteligente era encerrar a Zanoba en una jaula hasta que pudiéramos reunir más información…
Nah, él no confiaría en nada de lo que dijéramos si comenzábamos a tratarlo de esa manera. Las cosas nunca eran tan fáciles.
“Primero que nada, sobre el tema de estos diez caballeros: espero que nueve de ellos no sean particularmente notables o peligrosos.”
“Entiendo…”
“En cuanto al décimo, el hombre con el rostro de un cadáver—creo que estoy familiarizado con él.”
Ah, es cierto. Este era el sujeto que se quedaba al lado de Pax sin importar dónde fuera.
“Verás, solo hay un caballero del Reino del Rey Dragón con una habilidad significativa y un rostro esquelético.”
“¿Entonces de quién se trata?”
Orsted fijó su mirada en mí. Esta noche parecía ser incluso más intensa de lo usual. “Randolph Marianne, el Dios de la Muerte. Quinto dentro de los Siete Grandes Poderes.”
El Dios de la Muerte. Quinto dentro de los Siete Grandes Poderes.
Las palabras rebotaron dentro de mi cabeza por un tiempo mientras me esforzaba por digerir su significado. ¿Entonces esos rumores eran ciertos?
“Él es el arma secreta del Reino del Rey Dragón.”
“… ¿Por qué prestarían su arma secreta para apoyar un golpe de estado en un país cualquiera?”
“No lo sé, pero parece bastante probable que el Dios Humano lo haya arreglado de alguna forma.”
Sí, de seguro esa era la posibilidad más evidente. Fue una pregunta un poco estúpida de mi parte…
“Es difícil imaginar que el Reino del Rey Dragón permitiría que el Dios de la Muerte se separe de su lado, y consideré la posibilidad de que fuera alguien más. Pero no conozco a ningún otro peón sobre el tablero capaz de matarte a ti o a mí. Parece que lo más seguro es asumir lo peor. Ahora te contaré lo que sé sobre él.”
Entiendo. Aún existía la posibilidad de que este sujeto con cara de calavera no fuera el Dios de la Muerte, pero él era la persona más peligrosa que podría ir tras mi vida. Sí, bien podría prepararme para ese escenario.
“Randolph el Dios de la Muerte no está adscrito a ninguna escuela de esgrima establecida. Su estilo es único y lo aprendió por su cuenta.”
“Eso quiere decir que… ¿él inventó todas sus técnicas?”
“Correcto. No puedes esperar que siga algún patrón familiar. Él usa cada truco y herramienta que puede en la búsqueda de la victoria.”
Hmm. De hecho, sonaba parecida a la filosofía de Ruijerd. Nunca era divertido luchar contra personas que eran así de impredecibles…
“No obstante, él posee una técnica exclusiva. Es conocida como la Hoja Cautivadora.”
Vaya, entiendo. Apuesto a que sé cómo funciona. ¿Acaso él mueve su espada alrededor para crear un gran círculo dramático sin razón aparente, y luego te apuñala mientras estás admirando sus movimientos?
“Hay dos variaciones claras de esta técnica: la Hoja Incitante y la Hoja de Detención.”
“Bien. ¿Y en qué se diferencian?”
“La Hoja Incitante convence a sus enemigos de atacar cuando no es sabio hacerlo, y contrarresta sus ataques. La Hoja de Detención convence a sus enemigos de contenerse cuando deberían atacar.”
Eso… parecía un poco vago. Estaba teniendo problemas imaginándome esas técnicas.
“El hombre es un maestro manipulando los pensamientos de sus oponentes en batalla. Cuando creas que debes atacar, no ataques. Cuando creas que debes defender, no defiendas. No podrás hacer mucho contra él si confías en tus instintos. Lo garantizo.”
“Um, suena a que no tengo permitido hacer absolutamente nada…”
“Te equivocas. Cuando quieras defender, simplemente en cambio ataca. Cuando quieras atacar, defiende. Pero no te ciegues a los momentos cuando un ataque es verdaderamente racional, o la precaución es realmente necesaria…”
¿Disculpa? Eso no tiene ningún sentido. ¿Acaso esta es alguna clase de koan Zen? Me duele la cabeza…
“En resumen, no caigas frente a sus actos. Mantente concentrado y abrúmalo.”
La idea “Si este tipo es tan bueno, ¿entonces por qué no lidias tú con él en vez de mí?” pasó a través de mi cabeza, pero la saqué de mi mente. Orsted pronto se estaría dirigiendo hacia el Reino de Rey Dragón.
“¿Usted cree que yo pueda derrotarlo?” pregunté.
“El hombre es uno de los Grandes Poderes. Como podrías esperar, es un maestro de la técnica, con numerosas formas de contrarrestar magia ofensiva. Ciertamente no será fácil. Sin embargo, él acaba de regresar al campo de batalla después de una ausencia de varios años; dudo que incluso pueda compararse a los Dioses de los tres Grandes Estilos de la actualidad. Ahora que conoces la teoría detrás de su Hoja Cautivadora, tienes todas las posibilidades de ganar—siempre y cuando puedas resistir sus fintas y trucos.”
Era bueno escucharlo, a pesar de que no me sentía totalmente convencido. Francamente, la sola idea de luchar contra alguien con Dios en su título era realmente aterrador para mí. Era difícil imaginarme ganando.
Aun así, yo le había dado una buena pelea a Auber, y él era un Emperador del Norte. Tal vez yo estaba listo para un oponente como este.
“Sabe, a partir de lo que acaba de decirme, el estilo de este Dios de la Muerte suena muy similar al enfoque del Dios del Norte.”
“Como debería. Él originalmente fue considerado un candidato potencial para asumir el rango de Dios del Norte.”
Ah. Interesante. Un candidato, ¿eh? En otras palabras, no logró ese puesto. ¿Acaso él no estaba sobre el actual Dios del Norte dentro de los Siete Grandes Poderes? Creía recordar que el Dios del Norte estaba séptimo en esa lista… Qué extraño.
“¿Entonces cómo alguien así terminó obteniendo el título de Dios de la Muerte?”
Mi curiosidad me impulsó a preguntar por la historia de vida del hombre, y Orsted fue lo suficientemente amable como para responder. Randolph Marianne era el nieto del segundo Dios del Norte que tuvo ese título. Los primeros años de su niñez los pasó entrenando bajo la tutela de su abuelo, junto con el hombre que se convertiría en el tercer Dios del Norte.
Sin embargo, Randolph tuvo un altercado dramático con su abuelo poco después de alcanzar la adultez. Dejando atrás todo lo que había conocido, él se aventuró hacia el mundo solo y comenzó a desarrollar sus propias técnicas de forma independiente. Con el tiempo, él se hizo lo suficientemente poderoso como para derrotar a uno de los Siete Grandes Poderes en una batalla que ocurrió en el Continente Demoniaco. Quedándose con el título de su oponente, Randolph empezó a llamarse a sí mismo el Dios de la Muerte.
Desde ese día en adelante, él fue víctima de numerosos ataques de aquellos que soñaban con tomar su lugar dentro de los Siete Grandes Poderes. Los duelos y emboscadas eran una ocurrencia diaria. Randolph terminó atrapado dentro de una lucha sin fin ni sentido contra un mar de hombres y mujeres, para los cuales la batalla era lo más importante en sus vidas.
Después de diez años de esto, él terminó asqueado por esta rutina sangrienta. Decidiendo cambiar su vida completamente, Randolph regresó a su tierra natal—el Reino del Rey Dragón—y estudió para convertirse en un cocinero. Una vez que estuvo listo, él heredó un restaurante casi en banca rota de un familiar. Un nuevo capítulo había comenzado en la leyenda del Dios de la Muerte.
Por desgracia, resultó ser uno breve. Al restaurante le fue tan mal que se quedó completamente sin clientes. Randolph era un prodigio como un espadachín, pero un chef mediocre. Impulsado por los enormes préstamos que tenía sin medios para pagarlos, él terminó reclutado como un general de Reino del Rey Dragón, y asumió su actual posición como un caballero real.
Y esa era toda la historia de vida de Randolph, desde el nacimiento hasta… la mediana edad, supongo. Era una historia sobrecogedora.
“Siempre y cuando enfrentes la batalla correctamente, tendrás una batalla bastante igualada contra el Dios de la Muerte. Pero si él realmente va por ti, no lo enfrentes en combate cercano. Usa la movilidad de tu Armadura Mágica para mantener tu distancia, tal como lo hiciste contra mí.”
“Entiendo. Se lo agradezco mucho, señor.”
Yo guardé cuidadosamente la información del Dios de la Muerte en mi mente y bajé mi cabeza hacia Orsted.
“Eso es todo por ahora, Rudeus. No mueras ahí afuera.”
“Bueno, me esforzaré al máximo para que no ocurra.”
Al menos tenía algo de información sobre la mayor amenaza que podría enfrentar en Shirone. Eso era mejor que nada. Mañana comenzaríamos nuestro viaje. Tenía que estar listo para enfrentar cualquier cosa que el Dios Humano pudiera lanzar hacia mí.
A la mañana siguiente, toda la familia me vio partir desde nuestra puerta principal.
Había muchas personas: Sylphie, sosteniendo a Lara en sus brazos; Eris; Aisha; Norn; Lilia; Zenith; Lucie; Leo; y Julie, quien se estaba quedando con nosotros.
“Ten cuidado ahí afuera, Rudy. Sé que puedes encargarte de lo que sea, pero no seas imprudente, ¿bien? Quiero que regreses sano y salvo.”
“Entendido. Cuida de la familia por mí, Sylphie.”
“Por supuesto.”
Le di un gran abrazo a Sylphie, y acaricié un poco su trasero mientras tenía la oportunidad. Era una verdadera lástima que no pudiera volver a ver su hermoso trasero por un tiempo.
“Eris, trata de evitar cualquier ejercicio extenuante hasta que el bebé nazca, ¿bien?”
“Lo sé, lo sé.”
“Y si termina siendo una niña, trata de darle un nombre que no odie en el futuro.”
Nosotros ya habíamos discutido esto, pero con Eris, nunca hacía daño repetirlo. No era difícil imaginarla insistiendo en que su hija recién nacida en realidad era un niño, y criándola de acuerdo a eso—le guste o no. Seguro, era un guion clásico para una historia dramática, pero yo no iba a permitir que mi propia hija sufriera esa clase de trato.
“Buena suerte en tu viaje, Onii-sama. Incluso más miembros del Grupo de Mercenarios Rupan estarán esperándote cuando regreses.”
“Eh, entiendo. Pero, pero favor, no los uses para nada demasiado turbio.”
“Sí, sí.”
Era genial que el grupo de mercenarios de Aisha estuviera creciendo sin problemas, pero yo no quería que ella olvidase que sus empleados en su mayoría eran personas toscas y violentas. A menos que ella mantuviera su mano firme sobre el timón, el grupo podría terminar siendo un grupo de bandidos sin ley. Se sentía que lo más seguro era mantener sus actividades totalmente legítimas.
“Rudeus, el Príncipe Zanoba fue muy amable conmigo durante su tiempo aquí. Espero que encuentres una forma de traerlo de regreso de esta crisis a salvo.”
“Esa es la idea. No te preocupes, ya pensaré en algo.”
“También asegúrate de cuidar de ti mismo.”
“Gracias, Norn. Tú sigue con tu buen trabajo en el Consejo Estudiantil, ¿bueno?”
Norn había sacado algo de tiempo de su ajetreado calendario para venir a verme partir, pero ella se veía un poco rígida; supuse que ahora mismo estaba pasando por mucho estrés. Ella todavía se estaba esforzando al máximo para ser una buena presidenta del consejo estudiantil.
“Que le vaya bien, Rudeus-sama. Rezaré para que tenga fortuna en el campo de batalla.”
“Gracias, Lilia-san. Prometo que regresaré a salvo.”
El adiós de Lilia se sintió un poco melodramático, pero apreciaba el sentimiento. Ella realmente había adoptado su papel como la leal matriarca de nuestra casa este último tiempo. En ocasiones yo quería recordarle que ella todavía era una mujer relativamente joven, pero esta probablemente no era la ocasión. Yo respondí a su reverencia con una sonrisa.
Zenith aprovechó la oportunidad para acariciar mi cabeza. Ahora que lo pienso, su condición probablemente era la razón principal que mantenía a Lilia anclada exactamente donde estaba. Una parte de mí sentía que mi familia le había robado a Lilia la mayor parte de su vida, pero este era el camino que ella había escogido por voluntad propia.
“Vamos, Lucie. Dile adiós a Papi.”
“… Adiós, Papi.”
“Adiós, Lucie. Regresaré a casa pronto, lo prometo.”
Mi hija se movió incómodamente por un momento, con su manito aferrándose a la falda de Sylphie. Parecía ser que ella quería decir algo más, así que la esperé pacientemente.
Después de un momento, ella dio un paso al frente y miró arriba hacia mí. “Dame abrazo, Papi.”
“¡Por supuesto, niña! Ven aquí. ¡Sé una buena niña mientras no estoy en casa, ¿bueno?!”
“Mm.”
No todos los días Lucie me pedía algo de afecto, así que aproveché la oportunidad de tomarla en brazos y frotar sus pequeñas mejillas contra las mías.
Esta vez ella no se quejó por ello. Quizá fue debido a que yo me había afeitado esta mañana. Disfruté de ello por un tiempo antes de soltarla a regañadientes de mi agarre.
Finalmente, me di la vuelta hacia Julie, quien estaba de pie tranquilamente a un lado de mi familia.
“Oye, Julie…”
“¿Sí, Gran Maestro?”
“Recuerda que eres mi aprendiz. Tú pareces pensar en ti misma como una esclava, pero, eh… trata de sentirte como en casa, ¿bien? Tú eres nuestra invitada, así que no tienes que sentirte incómoda.”
“Por supuesto, Gran Maestro. Trataré de no causarle ningún problema a su familia.”
Para ser honesto, en este punto yo no estaba seguro sobre cómo Julie veía sus propias circunstancias, pero de todas formas hice mi mejor esfuerzo por tranquilizarla. Los eventos recientes sugerían que ella al menos no estaba exactamente infeliz…
“… Gracias por acompañar a mi Maestro. Por favor, manténgalo a salvo.”
“Por supuesto, Julie. No dejaré que le hagan daño.”
Pero de una u otra forma, Zanoba claramente era importante para ella, y Julie parecía atesorar su papel como su pupila. Aunque yo no estaba seguro del porqué ella estaba obligada a pedirme cuidar de él. Yo me preocupaba por Zanoba tanto como ella.
“Bueno, Leo, vuelvo a dejar a mi familia bajo tu cuidado. Sigue vigilando toda la casa, ¿entiendes? No solo a Lara.”
“¡Guau, guau!”
Con unas palabras finales de aliento a nuestro enorme perro guardián, yo posé mi mirada sobre toda mi familia una última vez.
“Muy bien,” dije. “Es hora de partir.”
“Hasta pronto,” dijo tranquilamente Roxy.
Tomé nuestro equipaje y salí a través de la puerta principal. Roxy me siguió de cerca.
Algunos minutos después, nos encontramos con Zanoba y Ginger a las puertas de la ciudad. Nosotros ya habíamos enviado la mayor parte de nuestro equipaje hacia Shirone antes de tiempo, así que no estábamos cargando mucho el día de hoy. Nuestras maletas principalmente llevaban ropa de cambio. Yo estaba cargando el equipaje de Roxy. Esta maleta de apariencia normal contenía tal vez siete recipientes que algún día podrían convertirse en reliquias sagradas. Yo había logrado llevarla a través de las calles de la ciudad con el mayor de los cuidados.
Cliff y Elinalise también estaban esperando junto a las puertas de la ciudad. Ellos habían venido a vernos partir.
“Lo siento, Rudeus. Desearía poder ir con ustedes, pero…”
Cliff había querido acompañarnos de todo corazón, pero él ahora tenía una familia en la cual pensar, y un lugar en la sociedad que necesitaba mantener. Difícilmente podías esperar que Cliff se fuera a viajes de meses alrededor del mundo como yo lo hacía. Él muy probablemente sería expulsado de la universidad.
“No te preocupes, Cliff. ¿Puedes cuidar de mi familia en mi lugar mientras no estoy? ¿Ayudarlas si terminan en problemas?”
“Por supuesto, Rudeus. Tú cuida muy bien de Zanoba en nuestro lugar.”
“Claro. Ya lo tengo todo cubierto.”
Asintiendo, Cliff se dio la vuelta hacia Zanoba. “Zanoba, quiero decirte algo antes de que te vayas—creo que tu patriotismo es realmente admirable. En serio.”
“Ya veo. Para ser completamente honesto, no sé si puedo llamarme a mí mismo un patriota.”
“Sin embargo, me gustaría que tengas una cosa en mente. Como San Millis alguna vez dijo—”
Ignorando magistralmente los intentos de protestar de Zanoba, Cliff dio un discurso que sonaba más como un sermón. La palabra regaño también se me venía a la mente. Yo los había recibido tantas veces que perdí la cuenta. Esta vez, el tema trataba de que era la obligación del hombre valorar su vida como un regalo preciado. Zanoba escuchó educadamente, pero la sonrisa en su rostro obviamente era una incómoda. Prácticamente podías ver las palabras entrando por un oído y saliendo por el otro.
Yo miré a mi alrededor para distraerme de la incómoda escena, y me di cuenta de que Elinalise y Roxy se habían alejado un poco para tener una conversación más o menos privada.
“Roxy, trata de vigilar bien a Rudeus esta vez. Ese chico puede ser sorpresivamente frágil cuando las cosas salen mal…”
“Estoy muy consciente de eso, créeme.”
¿Eh? ¿De verdad yo era de quien debían preocuparse?
Pensándolo bien, tenía algo de sentido, dado que yo estaba saltando voluntariamente dentro de una trampa y todo eso. Esa clase de decisiones peligrosas tendían a inspirar algo de preocupación.
“Si él comienza a deprimirse, tú ya sabes qué hacer, ¿cierto? Empújalo hacia la cama y haz que olvide todos sus problemas. Tal como la última vez.”
“Eh, bueno… no creo que eso vaya a ser necesario. En primer lugar, Rudy usualmente no comete el mismo error dos veces…”
“Ah, eso me recuerda. ¿Por qué no aprovechas de tratar de tener a tu segundo hijo mientras están de viaje? Estás amamantando ahora mismo, ¿no? Esa clase de cosa puede agregar un poco de excitación en la cama, sabes…”
“Estoy seguro de que Rudy lo encontraría excitante, pero yo preferiría no hacerlo.”
Era genial escuchar que Roxy tenía una opinión tan alta de mí, pero era un hecho que yo repetía regularmente incluso mis más estúpidos errores. Aun así, esta vez tendría que tratar de prepararme para lo peor. Yo no quería ver morir a Zanoba… pero si las cosas terminaban así, yo sería inútil si tenía otro colapso nervioso.
No hace falta repasar el resto de esa conversación. Elinalise estaba tratando de ayudar a relajarse a Roxy. La mujer claramente no había cambiado, a pesar de su nueva posición como esposa y madre. Cada palabra que salía de su boca y no trataba de eso tenía relación con sexo. Ella iba a ser una influencia terrible para su hijo.
“Muy bien. Creo que lo mejor es partir de una vez.”
“Cierto. Traten de no morir, ¿entienden?”
Con esas alegres palabras de despedida de parte de Cliff, los cuatro procedimos a dejar atrás la ciudad de Sharia.
Nos tomó medio día de caminata llegar a las ruinas más cercanas, desde las cuales entramos a la fortaleza flotante de Perugius.
Como prometieron, ellos permitieron que Roxy nos acompañase esta vez. Pero Arumanfi frunció el ceño visiblemente mientras le entregaba el objeto mágico necesario, y el círculo de teletransportación al otro lado estaba protegido tanto por Sylvaril como por otros dos sirvientes trabajando para Perugius. Ellos claramente estaban en guardia contra Roxy, por absurdo que eso pueda sonar.
“Rudeus, espero que aprecies lo magnánimo que fue Perugius-sama al conceder esta solicitud. Ningún demonio es tolerado dentro de la fortaleza bajo circunstancias normales.”
“Sí, lo sé. Estamos realmente agradecidos por su amabilidad.”
Traté de expresar nuestra gratitud, mientras Roxy bajaba su cabeza silenciosamente. Como una condición para permitir su acceso a la fortaleza flotante, ella no tenía permitido decir ni una sola palabra dentro de sus límites. Ella además debía estar bajo vigilancia estricta en todo momento, tenía prohibido tocar cualquier objeto dentro del castillo, y se le había negado una audiencia con Perugius… y eso ni siquiera era todo.
Afortunadamente, atravesaríamos el lugar rápidamente, así que ninguna de estas reglas era un problema. Roxy había accedido a todas ellas de antemano.
Dicho eso, ella claramente estaba cautivada por la majestuosidad y esplendor de este lugar. Ella miró arriba hacia la torre central del castillo como una campesina, aferrándose a mi manga de la emoción. Era una verdadera lástima que yo no tuviera permitido darle un recorrido, o ni siquiera decirle nada específico sobre la fortaleza. En vez de decir algo, yo coloqué una mano sobre su hombro y lo acaricié afectuosamente.
Roxy se dio la vuelta para mirar hacia mí desde debajo de su amplio sombrero, sonrojándose suavemente. Creo que ella estaba un poco avergonzada por la forma en que había estado boquiabierta.
Fue entonces que Sylvaril aclaró su garganta sonoramente, interrumpiendo el momento.
Vamos, ni siquiera estábamos hablando…
Si ellos seguían tratando a Roxy de esta manera, podría esparcirse el rumor de que el Buen Rey Perugius tenía un montón de idiotas patéticos y racistas como sirvientes. Ah, y de seguro los rumores no vendrían de mí, sino de mi gata y perra mascota que siempre esparcían información en mi beneficio. Esas dos eran aterradoramente buenas en esa clase de cosas.
“Por favor, por aquí…”
Seguimos a Sylvaril a través de los niveles inferiores de la fortaleza, flanqueados por los otros dos familiares. Para ser honesto, se sentía como si fuésemos prisioneros marchando hacia nuestras celdas. Pero me guardé ese pensamiento.
Nosotros le habíamos pedido a Perugius permitir la entrada de Roxy a su hogar, sabiendo muy bien que él odiaba intensamente a los demonios. Tenía que admitirlo—yo no entendía el motivo de que esto fuera tanto problema para él. Aun así, era evidente que Perugius solo había hecho esta excepción debido a Zanoba. Él no quería que Zanoba muriese, tanto como nosotros.
“Oye, Sylvaril…”
“¿Qué sucede, Rudeus-sama?”
“¿Puedes decirle a Perugius-sama que regresaré a agradecerle apropiadamente por esto, si es que llego a tener la oportunidad?”
“Así será,” dijo la familiar, con su tono de voz de alguna forma diciendo, “Eso es lo menos que puedes hacer.”
Nanahoshi estaba esperando por nosotros en la cámara de teletransportación. Ella estaba de pie a un lado de un círculo brillando, el cual ya estaba listo para ser activado hace algún tiempo. Tardíamente, me di cuenta de que yo no le había contado nada sobre nuestros planes de viajar. Ella debe haberlo escuchado en algún lugar y venido a vernos partir.
“Hola, Zanoba,” murmuró Nanahoshi. “Eh, escuché que regresarías a casa…”
Aparentemente, la chica no había pensado bien qué quería decir al respeto. Ella estaba moviendo nerviosamente sus manos, y se veía evidentemente incómoda.
Zanoba caminó hacia ella lentamente.
“Eso es correcto, Nanahoshi-san. Ha llegado el momento de que regrese a mi hogar.”
Una expresión extraña apareció en el rostro de Nanahoshi, de alguna forma mezclando tanto envidia como una tristeza real.
“No temas. Estoy seguro de que llegará el día en que tu propio regreso será posible.”
Cielos. Zanoba, ¿de verdad tenías que mencionarlo? Nanahoshi no podía regresar a casa ahora mismo, incluso aunque ella estaba tratando de hacerlo desesperadamente. Pensar en eso tenía que ser doloroso para ella.
“Bueno… espero que tengas razón,” murmuró Nanahoshi.
“Siempre y cuando no te rindas, serás capaz de regresar eventualmente. A menos que tu hogar desaparezca.” Dando un paso al frente, Zanoba envolvió sus brazos alrededor de Nanahoshi y acarició gentilmente su espalda. “Por mi parte, rezaré para que tengas éxito—incluso si debe ser desde lejos.”
Ese abrazo de oso podría haber sido calificado como acoso sexual en Japón. Pero Nanahoshi no se estremeció ni trató de alejarse. Después de un momento de vacilación, ella levantó sus brazos para envolverlos alrededor de Zanoba. Vi lágrimas formándose en sus ojos.
“Um… Gracias… por… toda su ayuda, Príncipe Zanoba…”
“¡No necesitas llamarme Príncipe! Ni tampoco agradecerme. Yo siempre recordaré cariñosamente los días que pasé junto a ti y Cliff, inmersos en nuestra investigación. Tal vez yo soy quien debe estar agradecido.”
Ahora que lo pienso… Zanoba y Cliff se habían hecho más cercanos gracias a su trabajo junto a Nanahoshi. Las largas horas que pasaron juntos como sus asistentes definitivamente habían jugado un papel importante en establecer su lazo.
Cielos. Esos sí que fueron buenos tiempos, ¿no…?
“Ah, por favor,” resopló Nanahoshi. “Tú hiciste mucho por mí… de no haber sido por tu ayuda, mi investigación nunca habría llegado así de lejos.”
“¡Puede ser! Pero de no habernos conocido, yo nunca me habría hecho amigo de Perugius-sama. En otras palabras, solo fue gracias a ti que puedo regresar a mi hogar de una forma tan fácil y rápida. Vamos a dejarlo en un empate, ¿bien? ¡Jajaja!”
Con una risa exagerada, Zanoba finalmente liberó a Nanahoshi de su abrazo.
“Ahora bien, Nanahoshi-san. Es probable que no nos volvamos a ver, pero cuídate.”
“Um, t-tú también…”
Nanahoshi me lanzó una mirada de sorpresa y ansiedad. No era difícil adivinar lo que estaba pensando: ¿Qué pasa con esta despedida? Quiero decir, él se va a teletransportar de vuelta aquí eventualmente, ¿cierto? ¿Al menos regresará para una visita?
Yo asentí firmemente para tranquilizarla. Esta no sería la última vez que se vieran—tampoco era como si pudiera decir algo. En cuanto a mí, Zanoba estaba regresando a casa para hacer una pequeña visita, y nada más.
“Muy bien, Maestro—es hora de partir.”
Ante la incitación de Zanoba, nuestro grupo dio un paso dentro del círculo de teletransportación.
Al otro lado, salimos hacia el interior de un edificio en ruinas. Era la típica ruina de teletransportación, como las muchas que había repartidas a través del mundo. Esta estructura en particular estaba oculta por un bosque cerca de la frontera oriental de Shirone. Nos tomaría cerca de cinco días de viaje llegar a la capital desde aquí.
“Fiu…”
Finalmente libre de su voto de silencio, Roxy dejó salir un pequeño suspiro de alivio. Luego ella miró curiosamente abajo hacia el círculo mágico bajo sus pies.
“Estos círculos de teletransportación siempre son interesantes. Son un trabajo realmente fascinante…”
“Mmm. Supongo que yo ya estoy acostumbrado a ellos.”
“Sabes, si yo pudiera aprender un poco más sobre su diseño, creo que sería capaz de crear uno propio.”
“Espera, ¿de verdad? ¿Quieres intentarlo?”
Roxy sacudió su cabeza ante mi pregunta por reflejo. “No. Creo que la razón por la que Perugius no permite que los demonios entren a su castillo es para prevenir que nuestra raza aprenda los secretos de la magia de teletransportación. Supongo que nos convertiría en oponentes peligrosos cuando renazca Laplace. Él probablemente me mandaría a matar si hago algún progreso.”
Eso sonaba muy plausible. Personalmente, no creía que esa fuera la razón principal para esa regla, pero probablemente era un factor. Aunque imaginaba que el propio Laplace sabía todo sobre la teletransportación; no tenía sentido para mí.
“Suficiente charla,” comentó Zanoba. “En marcha. Primero que nada, necesitamos ir a buscar nuestras provisiones y equipo.”
Siguiendo sus pasos, nuestro grupo salió del edificio en ruinas. Nos abrimos paso hacia una pequeña cabaña a las afueras del bosque donde la mayoría de nuestro equipaje estaba esperando por nosotros.
Poco después de eso, nosotros ya estábamos de camino hacia la capital.
Después de varios días de camino, nosotros llegamos a la ciudad capital de Latakia apenas antes de la puesta de sol. Mientras atravesábamos su puerta principal, Zanoba se vio visiblemente conmovido por el paisaje familiar a su alrededor. Yo mismo sentí una pizca de nostalgia. Habían pasado muchos años desde mi última visita a esta ciudad, pero no había cambiado mucho. Para empezar, las calles estaban rebosantes de aventureros en busca de desafiar los laberintos locales.
A pesar de que, al realizar una inspección detallada, comencé a notar sutiles diferencias. Las personas parecían estar nerviosas, las calles no estaban muy limpias… y algunos de estos aventureros se veían más como matones.
“Mmm. Debo decir que hay más mercenarios de los que solía haber,” dijo alegremente Zanoba. “¡Pero supongo que no es de sorprender, con una guerrea en el horizonte!”
El hombre casi sonaba complacido por ello. Yo ni siquiera podía empezar a entender la razón. No tenía exactamente la sensación de que él estuviera mostrando una fachada valiente…
“Zanoba, parece que estás de buen humor.”
“Pero por supuesto, Maestro. A pesar de las circunstancias, la idea de la guerra siempre es emocionante.”
“¿Tú crees?”
“En efecto. Cualquier hombre de sangre caliente de seguro se sentiría igual.”
Yo no iba a discutir su argumento, pero no entendía en lo absoluto lo que me estaba diciendo. ¿Acaso esta era la misma clase de emoción que obtenías de mirar hacia un robot gigante, o qué?
En cualquier caso, nos dirigimos directamente hacia la posada donde Ginger nos había reservado una habitación. El plan era pasar una sola noche aquí, para luego ponernos ropa limpia y así poder visitar el castillo. En ese momento reportaríamos el regreso de Zanoba y solicitaríamos una audiencia con el rey.
Dado que nosotros nunca habíamos cruzado la frontera, esperábamos recibir algo de escrutinio de los guardias—pero ya habíamos pensado en una buena explicación en caso de que nos presionaran sobre el tema.
“Ahora bien, Príncipe Zanoba… con su permiso, creo que es prudente que me mezcle con la multitud por un tiempo y reúna cualquier información que pueda.”
Ginger estuvo lista para salir sola tan pronto como llegamos a la posada. Sin embargo, antes de que ella pudiera salir a la calle, Zanoba planteó una objeción.
“¿Mm? Ginger, tú eres una caballera de Shirone. ¿No primero deberías presentarte en el palacio conmigo y reportar tu regreso?”
“… Sí, yo soy una caballera, pero soy su guardia personal por sobre todo lo demás. Y mi instinto me dice que algo no está bien dentro de esta ciudad.”
“Entiendo. Muy bien, sal e investígalo.”
“¡Sí, señor!”
Mientras Ginger saludaba hacia Zanoba, ella me lanzó una mirada significativa. Supuse que significaba algo como, “Cuida del Príncipe Zanoba en mi lugar,” así que asentí suavemente en respuesta.
Habíamos llegado hasta aquí sin incidentes, pero ahora las cosas se iban a poner mucho más interesantes.
Zanoba y yo planeábamos visitar a Pax juntos. Con algo de suerte, esa audiencia nos daría algunas pistas sobre lo que el Dios Humano estaba tratando de lograr aquí.
Existía la posibilidad de que el Dios de la Muerte tratara de asesinarme en el acto. En ese escenario, yo huiría del castillo con Zanoba justo detrás. Roxy estaría esperando fuera para ayudarnos en nuestra retirada fuera de la ciudad; yo me equiparía la Armadura Mágica ahí, y entonces decidiría si debía luchar o seguir huyendo.
Yo estaba planeando seguir el consejo de Orsted al pie de la letra y mantener mi distancia del Dios de la Muerte si alguna vez tenía que enfrentarlo. Al parecer, esa elegante técnica llamada Hoja Cautivadora no sería de mucha utilidad si yo estaba disparándole con mi cañón Gatling desde un kilómetro de distancia.
Asumiendo que no termináramos luchando por nuestras vidas el día de mañana, Zanoba y yo probablemente seríamos desplegados directamente hacia el campo de batalla. No tenía idea de cómo sería una guerra contra este país en el norte. Aparte de salir de eso en una pieza, yo necesitaba encontrar una forma de convencer a Zanoba de regresar a casa.
No tenía idea de lo que podría cambiarlo de idea en este punto. Ni siquiera estaba seguro de si él reconsideraría las cosas si Pax trataba de asesinarlo descaradamente…
Como sea. Tendría tiempo para preocuparme de esto después de nuestra audiencia con el rey.
Para ser totalmente honesto, yo todavía estaba un poco reacio a ir directamente hacia una trampa tan evidente. Una parte de mí casi quería posicionarse a un kilómetro de distancia y hacer pedazos a Pax y su castillo. Pero sabía que esa no era una opción. Orsted me había ordenado perdonar la vida del rey, e incluso si él no lo hubiese hecho, Zanoba nunca me habría perdonado. El castillo difícilmente era un símbolo de Shirone o algo así, pero destruirlo definitivamente enviaría ondas de choque a través del reino. Ah, y esos tipos al norte atravesarían la frontera tan pronto como oyeran las noticias.
La opción más simple no era realista en este caso, y delante de nosotros no yacían más que incertezas. Solo pensar en ello me daban ganas de suspirar.
Por el momento, yo tenía que concentrarme en superar esta audiencia. De una u otra forma, al menos me daría algo con lo cual trabajar.
“Rudy.”
Un pequeño golpecito en mi hombro me sacó de mi ensimismamiento. Me di la vuelta para encontrar a Roxy de pie directamente detrás de mí.
“Estás todo tenso, ¿sabes?”
“Ah. ¿De verdad?”
“De verdad. Trata de relajar un poco tu cuerpo, ¿bueno? Sé que tienes que permanecer alerta ahora mismo, pero no serás de mucha ayuda en una emergencia si tus músculos están demasiado rígidos.”
Como para enfatizar su punto, Roxy comenzó a masajear mis hombros. Sus manos eran pequeñas, pero sorpresivamente fuertes. Yo me senté ahí y lo disfruté por un tiempo.
Por supuesto, ella tenía razón. Yo tenía que permanecer relajado y alerta al mismo tiempo. Siempre y cuando siguiera avanzando en la dirección correcta, yo podía seguir la corriente. Al final del día, era suficiente sacar a Zanoba y Roxy de esta con vida. Idealmente, Ginger y yo también saldríamos de esta en una pieza. Ese era mi objetivo mínimo. Nada tan complicado, ¿cierto?
Sí. Eso sonaba bastante factible.
“Te lo agradezco, Roxy. Realmente aliviaste los nudos que tenía ahí.”
Cuando me di la vuelta, encontré a Roxy mirando abajo hacia mí con afecto en sus ojos somnolientos. “Ah, yo no estoy tan segura de eso. Si realmente estuvieras relajado, ya habrías dicho algo verdaderamente ridículo.”
“¿Como qué?”
“Bueno, veamos… tal vez, Gracias, Roxy. ¿Te importaría masajearme a mi pequeño amigo de abajo ahora? También te estarías bajando los pantalones—no hace falta decir el resto…”
“¡O-oye! Solo digo esa clase de cosas en la privacidad de nuestra casa…”
“Ah, es cierto. Te comportas como un animal dentro de esa casa, ¿no?”
Roxy se inclinó hacia mí para pinchar mi mejilla con su dedo mientras sonreía.
De alguna forma sentía que mi persona estaba siendo difamada. ¿Acaso era un crimen ser caliente? Bajo circunstancias similares, de seguro todos dicen algo estúpido de noche en la habitación. ¡Yo no podía ser el único!
“Solo estoy bromeando, Rudy. Aunque parece que te has relajado un poco. Al fin.”
“Ah… Eh. Sí, supongo que sí.”
Mis hombros se sentían mucho menos tensos que hace solo unos minutos, a pesar de que una pizca de energía permanecía en mis músculos. Estaba relajado, pero alerta, listo para la acción.
Era una buena sensación.
“Muy bien, es mejor que vaya a la cama para estar en óptimas condiciones para la audiencia de mañana. Gracias de nuevo, Roxy.”
“Cuando quieras. Buenas noches, Rudy.”
Puedo hacerlo. Un paso a la vez.
Manteniendo estos pensamientos simples en mi mente, yo di por terminada la noche.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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