Malos Augurios
Capítulo 2: Malos Augurios
Mientras regresaba a casa, decidí contarle a mi familia que me iría hacia Shirone. Yo recientemente había estado ocultando los detalles de mis viajes de negocios, pero este podría convertirse en un trabajo prolongado. Al menos quería hacerles saber dónde estaba.
El primer problema era que nuestra oficina no tenía ningún círculo de teletransportación hacia el propio Shirone. Si no comenzábamos nuestro viaje ahí, tendríamos que comprar un carruaje dentro del Reino del Rey Dragón y viajar hacia Shirone a pie. La última vez que hice ese viaje, me tomó cuatro meses completos. Por supuesto, nosotros habíamos pasado algo de tiempo husmeando dentro de las ciudades que visitábamos. Un viaje más apresurado podría llevarnos ahí en dos meses. Eso quería decir cuatro meses en total, solo de ida y vuelta. Eris daría a luz en tres meses… Si tomábamos esta ruta, yo definitivamente me iba a perder el nacimiento de mi hijo.
Siempre estaba la opción de pedirle a Perugius que nos lleve directamente hacia Shirone. Eso sin duda sería más rápido. Y ambos estábamos en términos muy amigables estos días, así que él probablemente no se rehusaría si se lo pedía amablemente.
Aun así, incluso si reducía nuestro tiempo de viaje a menos de un mes, no había garantía de regresar pronto. Era imposible saber cuánto tiempo tendría que pasar en Shirone antes de poder convencer a Zanoba de regresar. Ni siquiera estaba seguro de qué estaría haciendo exactamente ahí. Si supiera quién era mi objetivo, sería muy fácil estimar cuánto tiempo me tomaría rastrearlo. Pero nuestro enemigo muy probablemente era Pax, y yo no tenía permitido lastimarlo. Existía una gran probabilidad de que esta se convirtiera en una misión complicada y desgastante.
“… En otras palabras, no estoy seguro de cuándo regresaré exactamente.”
Después de la cena expliqué todo esto lo mejor que pude. Norn no estaba aquí el día de hoy, pero había reunido a todos los demás con excepción de Zenith. También describí la situación en detalle. El punto que escogí no mencionar fue la posibilidad de que estuviera caminando directamente hacia una trampa del Dios Humano. Solo era una posibilidad en este punto, y no quería que Eris decidiese que ella iría conmigo sin importar mi opinión. Es cierto, esta era una decisión un poco cobarde de mi parte. Pero funcionó. Nadie objetó el plan.
Después de un momento de silencio, Sylphie habló de forma vacilante. “Bueno, yo estaré bien, pero…”
Todos los ojos se posaron al unísono sobre Eris.
Ella cruzó sus brazos sobre su abultada barriga tal como en el caso de su pose patentada y asintió. “Entiendo. Supongo que así son las cosas.”
La mujer sonaba bastante casual sobre todo el asunto. Sylphie de hecho se estremeció de la sorpresa. “¡Vamos, Eris! ¿No deberías estar un poco más molesta?”
“¿Por qué? No necesito a Rudeus cerca para dar a luz al bebé.”
“Dar a luz no es precisamente fácil, ¿sabes?”
“Sí, entiendo eso. Pero ¿qué va a hacer él para ayudar, aparte de tomar mi mano?”
“Bueno, que te sostengan la mano significa mucho cuando estás en labor de parto…”
Sylphie dejó de hablar y se quedó en silencio. Al otro lado de la mesa, Roxy estaba apretando sus propias manos, mostrando una sonrisa débil. Aparentemente, aquellas que habían pasado por esta experiencia sentían que mi mano jugó un papel importante en el proceso de dar a luz.
“No necesito a Rudeus cerca,” respondió firmemente Eris, haciendo una especie de puchero.

Me puso un poco triste escuchar que ella no creía que mi presencia fuera necesaria, pero al final del día, ella tenía a Lilia y Aisha para cuidarla. Llegado el momento, yo no era estrictamente necesario.
“Cuando regrese a casa, Rudeus puede agradecerme por darle un grande, apuesto, y saludable hijo. Eso es todo lo que necesito de él.”
Tenía que admitir que Eris estaba siendo bastante estoica sobre todo esto. Ella probablemente estaba tratando de hacérmelo un poco más fácil. Era sorprendentemente considerado de su parte. Me sentía agradecido, pero también un poco triste. ¿Tal vez así era como se sentían las mujeres cuando sus esposos decían Puedes encargarte de dar a luz sin mi ayuda y se iban a un viaje de negocios? Bueno… no es como si yo fuese la mujer embarazada en este escenario…
“Eso me recuerda, Eris. Ya escogiste un nombre, ¿no?”
“Sip. Y es uno realmente bueno. ¡Espéralo con ansias!”
Aunque ella solo había escogido un nombre, y era uno de niño. ¿Qué tal si ella daba a luz a una niña mientras yo estaba en Shirone? ¿Acaso de todas formas usaría ese nombre, y trataría de criarla como un niño?
“Oye… si resulta ser una niña, ¿por qué no le ponemos Hilda? Ya sabes, ¿en honor a tu madre?”
“¡No! ¡No les daré a mis hijos el nombre de una anciana!”
Auch. Pobre Hilda-sama, debe estar revolcándose en su tumba…
“Escuchen todos,” intervino Aisha, “¿por qué no lo dejamos así? Eris parece estar bien con esto. Y como Sylphie siempre dice, ella está aquí para apoyar a Rudeus detrás de escena. Creo que estaremos bien.”
Eso parecía resumir todo muy bien, así que todos asentimos.
Sylphie aparentemente tenía el hábito de decirles a todos que ella estaba tratando de apoyarme a su propia manera. Tenía que admitir que era genial tener a una mujer tan confiable como la primera esposa de mi casa. Yo todavía estaba un poco preocupado sobre dejar a Eris aquí sola, pero había muchas personas determinadas y amables para cuidarla en mi lugar. Todo iba a estar bien. Yo solo tenía que confiar en ellas, de la misma forma en que ellas confiaban en mí.
“¡Pero desearía haber podido ir! ¡Nunca se sabe en los problemas que podría meterse Rudeus!”
Hm. Aparentemente Eris estaba preocupada por mí. Se sentía como si los papeles estuviesen invertidos…
Por otro lado, este era un trabajo inusualmente arriesgado. Especialmente ya que yo estaría saltando justo dentro de la trampa del Dios Humano. Tal vez ella tenía razón en estar preocupada.
Genial, ahora estoy comenzando a sentirme un poco nervioso. ¿Acaso siquiera regresaré con vida esta vez…?
Bueno, no tenía sentido pensar en lo que podría salir mal. Yo tenía que hacer lo necesario. Si mis enemigos venían por mí, yo los golpearía con todo mi poder. Tenía que improvisar. No me quedaba de otra.
“Te ves un poco ansioso, Rudy,” dijo tranquilamente Roxy, interrumpiendo mis pensamientos.
Miré hacia ella. Lara estaba acunada en su lugar habitual contra el pecho de su madre, y sus ojos estaban tan somnolientos como siempre—pero estaban completamente fijos en mí.
“Bueno, sí. Esta vez existe la posibilidad de que termine involucrado en una guerra, así que…”
Mi vago intento de desviar su comentario al parecer me salió por la culata, ya que su expresión solo se volvió más seria. “Para ser honesta, puede que yo tenga un poco de culpa por esta situación.”
“¿Qué? Pero ¿por qué?”
“Debido a que yo eduqué personalmente al Príncipe Pax en su juventud.”
Cierto, por supuesto. Ella había pasado años como tutora real en Shirone, ¿no?
“Aunque estoy seguro de que él tuvo un montón de otros profesores. No es como si solo tú lo hubieses convertido en el hombre que es hoy…”
“Eso es cierto. Pero fue durante mi tiempo ahí que su personalidad empezó a cambiar para peor.”
Bueno, eso obviamente no era culpa de Roxy. Ella era una educadora estupenda, y sus lecciones de ninguna forma podrían tener un efecto negativo en la personalidad de alguien. Yo lo decía con confianza como uno de sus exalumnos.
Por otro lado… yo no sabía mucho sobre Pax, ¿o sí? A partir de lo que Orsted me dijo, él tenía el potencial para convertirse en un monarca importante. Tal vez los métodos de Roxy no sirvieron con él, y Pax terminó siendo un poco más idiota de lo que debería haber sido normalmente…
Nah, no puede ser así.
Algunos meses de las lecciones de Roxy transformaban a un pedazo de basura patético en un ser humano medio decente. No era posible que Pax hubiera terminado así a causa de ella. Tenía que haber alguna otra explicación.
“Eso definitivamente no es tu culpa, Roxy-san.”
“… Sabes, Rudy, desearía que no me mires de una forma tan lasciva cada vez que agregas un honorífico.”
¿Mm? ¿Acaso la miraba de forma lasciva? ¡Claro que no! Yo solo agregaba un honorífico como muestra de mi eterno respeto hacia ella como una educadora. Claro, nosotros habíamos realizado algunos juegos de roles de estudiante-profesora muy satisfactorios en la cama hace no mucho tiempo, pero eso solamente fue para agregar algo de sazón al acto. No era como si yo tuviera un fetiche con eso. No, señor.
“Para ser honesta, tengo algunos arrepentimientos sobre lo que ocurrió con Pax… pero supongo que podría ser contraproducente que yo los acompañe…”
Mientras ella hablaba, Roxy miró abajo hacia Lara. La chica estaba mirando somnolientamente hacia mí. Casi parecía que ella quería decir algo.
Podía darme cuenta de que Roxy tenía sentimientos encontrados. Si no fuera por nuestra hija y su trabajo en la Universidad, ella probablemente se habría ofrecido a ir conmigo.
“A decir verdad, Roxy, no creo que nada de lo que hiciste haya contribuido a esto.”
Yo me sentía totalmente convencido de eso. Era difícil asegurar si Roxy había educado a Pax en las líneas temporales en las que yo no existía. Incluso si su educación había diferido un poco a causa de la presencia de Roxy, era difícil imaginar que fuera un factor importante en el resultado de las cosas. Había demasiadas otras variables involucradas.
En otras palabras, la situación actual definitivamente no era su culpa. De ninguna forma.
“Parece que Pax probablemente está siendo manipulado por el Dios Humano.”
“Tal vez, pero… No importa. Supongo que tienes razón.”
Roxy dejó el tema, pero no parecía estar totalmente convencida. Yo no podía culparla por tener sentimientos encontrados por la situación. Tenía que ser duro saber que uno de tus antiguos estudiantes no estaba tramando nada bueno.
Miré en la dirección de Sylphie. Ella nunca fue exactamente mi estudiante, pero yo fui quien le había enseñado los fundamentos de la magia, junto con un buen número de otras cosas. ¿Qué tal si ella hubiese terminado sola después del Incidente de Desplazamiento, y comenzado a usar los hechizos que yo le enseñé para robar y matar a las personas? Tal vez me habría sentido culpable al descubrirlo. Quizá habría querido detenerla, o regañarla por los errores que había cometido.
“Um, ¿pasa algo, Rudy?”
“Ah, no es nada. Solo estaba recordando cómo solías hacer cualquier cosa que te decía cuando éramos niños.”
“¿De dónde salió eso? Yo todavía hago lo que me dices. ¿Recuerdas la otra noche? Te dije que estaba demasiado avergonzada, pero tú insististe, así que yo—”
“No hablemos de eso en frente de las niñas, cariño.”
“Ah. Es cierto.”
Lucie, quien estaba sentada a un lado de su madre, miraba desde el rostro de Sylphie hacia el mío con una expresión de curiosidad. Qué linda. Definitivamente era demasiado pronto para que ella supiera de nuestros combates de lucha libre nocturnos.
En cualquier caso, ahora que todos habíamos dicho lo que pensábamos, parecía ser un buen momento para terminar esta pequeña conferencia familiar. “Bueno. Creo que eso lo resume, así que vamos a—”
“¡Waaah! ¡Waaaaaah!”
Para mi sorpresa, fui interrumpido a media oración por un furioso llanto de protesta. Mirando en su dirección, encontré a Lara llorando con fuerza en los brazos de Roxy. La niña casi nunca lloraba, pero ahora mismo ella estaba llorando… y estirando sus rellenitos brazos hacia mí.
“¡Bwaaah! ¡Aaaaaah!”
“¿Qué pasa, Lara? Ya, ya…”
Roxy se esforzó por consolar a su hija, pero la niña se rehusaba a detenerse. Esta era la primera vez que la había visto llorar con tanta fuerza. ¿Quizá había sido influenciada por la tensión en el aire o algo así? Aunque ella parecía estarme mirando a mí en específico. Y estirándose hacia mí.
“Rudy…”
“Claro.”
Recibí a mi hija de Roxy y la tomé gentilmente en brazos. En ese instante, ella dejó de llorar. Lara se aferró a mi hombro con sus pequeñas manos, como una cigarra aferrándose a un árbol.
¿Acaso se había dado cuenta de que yo me iba? ¿Fue eso lo que la alteró tanto? La idea casi llevó una lágrima a mi ojo, pero yo ya me había ido a viajes de negocios como este, y nunca la había visto reaccionar así. Quizás ella sentía que había algo diferente en este.
“No te preocupes, Lara. Papi regresará pronto, ¿bien? Sé una buena niña mientras no estoy.”
En cualquier caso, al menos ella se había tranquilizado por ahora. Después de darle pequeños golpecitos en la espalda, yo se la entregué con cuidado a Roxy… o al menos traté de hacerlo.
Lara no quería separarse de mí. Ella se aferró testarudamente a mi túnica con toda la fuerza que sus pequeñas manos podían reunir. ¿Esta era una niña o un escarabajo rinoceronte?
“¡Naaaaah! ¡Aaaah!”
Traté de separarme gentilmente de Lara, pero gritó con fuerza en protesta. Ella parecía estar realmente determinada a quedarse con Papi. Qué niña tan dulce. Tendría que tomar un largo y agradable baño con ella una vez que regrese a casa…
“Bueno, Roxy. ¿Puedes encargarte de esto?”
“¿Mm? Eh, claro…”
A pesar de toda su determinación, Lara solo tenía la fuerza de una bebé normal. Fue muy fácil separarla de mí y entregársela a Roxy.
“¡Aaaah! ¡Gyaaaaah!”
Pero en el instante en que ella regresó con su madre, Lara comenzó a llorar lágrimas de sangre. En este punto la niña estaba gritando tan fuerte como Eris, y esta no se parecía a ninguna de las otras veces que ella había llorado. Estaba comenzado a sentirme bastante ansioso. Sentía que de alguna forma estaba torturando a mi propia hija.
“Um, así que… mientras no estoy, supongo que…”
“¡Naaaaaah! ¡Daaaaaa! ¡Waaaaa!”
Casi sonaba como si estuviera gritando ¡No, Papi! ¡Espera! O algo así. Cielos, esto no me estaba facilitando mi partida.
Miré fijamente hacia Lara. Lágrimas bajaban a través de su arrugada carita, y ella se estaba estirando hacia mí con la que parecía ser una desesperación genuina.
Yo nunca antes la había visto así. Todas las demás la estaban mirando, igualmente sorprendidas.
“Ya, ya, todo está bien,” murmuró Roxy. “No entiendo qué fue lo que la alteró tanto. Esto nunca antes había ocurrido… Lilia, ¿tienes alguna idea de lo que ocurre?”
“No. Yo tampoco había visto algo así…”
Roxy estaba haciendo su mejor esfuerzo para tranquilizar a la bebé, pero no estaba funcionando.
En este punto estaba comenzando preocuparme mucho. Esto no era…normal, ¿cierto? ¿De verdad debería salir por esa puerta después de esto? Lara supuestamente era alguna clase de mesías, escogida por la Bestia Sagrada Leo. No había forma de saber lo que eso significaba exactamente, pero tal vez ella había nacido con alguna clase de poder especial.
Como… el don de la profecía. O la habilidad de sentir una muerte cercana.
Um, esperen un momento. ¿Acaso yo iba a morir en Shirone?
“¡Aaaaah! ¡Byaaaaa!”
Los llantos miserables y amargos de Lara hicieron eco a través de la habitación una vez más. Profeta o no, ella estaba comenzando a asustarme un poco.
“Muy bien, Lara, entiendo.”
Pero mientras el resto de nosotros observábamos la escena, congelados, una mujer entró en acción. Levantando a Lara hasta un nivel donde sus ojos estaban a la par, Roxy le habló directamente.
“Yo iré con Papi y lo mantendré a salvo.”
Solo fueron unas simples palabras. Pero mientras las decía, mi diosa se vio tan radiante como el sol.
Lara dejó de llorar inmediatamente.
Roxy iba a ir conmigo.
Por supuesto, yo traté de detenerla. Le dije claramente que ella no iría y di mis argumentos. Ella no fue convencida por ninguno.
Primero, yo traté de enfatizar el peligro, destacándole que existía una gran probabilidad de que el Dios Humano hubiese colocado una trampa para nosotros; en una batalla, razoné, Roxy solo me estorbaría.
Ella respondió, “Ah, ¿entonces es una trampa? Eso explicaría el motivo por el cual Lara estaba tan alterada. ¿Te importaría explicarme por qué no mencionaste ese pequeño detalle antes? Y si bien yo podría no ser de mucha ayuda en una batalla, creo que seré de ayuda en muchas otras formas.”
Ya que eso estalló en mi cara, yo pasé a mi siguiente punto—que Perugius tenía prohibida la entrada de demonios a su fortaleza flotante.
“Si Perugius me prohíbe la entrada, puedo ir sola hacia Shirone por otra ruta.”
Bueno, más importante, razoné, ella podría perder su trabajo soñado como profesora de la universidad.
“Sí,” dijo ella, “Yo siempre quise ser una profesora. Pero no cambiaría la vida de mi esposo por una carrera satisfactoria.”
Sin nada más en mi arsenal, yo tuve que recurrir a argumentar que esta no era la clase de decisión que simplemente tomabas porque tu bebé te lloraba.
“¿Acaso no es mi deber como madre consolar a mi hija?”
Dentro de pocos minutos, todos mis argumentos fueron destrozados, y no me quedó nada que decir. No ayudaba que el resto de mi familia básicamente estuviera del lado de Roxy. No era como si estuvieran ansiosas de poner a Roxy en peligro ni nada parecido. Pero cuando mencioné la posibilidad de una trampa, la reacción general fue más una de “¡Ajá!” que una de “Oh, no.”
Después de que me regañaron por ocultar la verdad, Eris insistió en que me acompañaría. Sylphie logró hacerla entrar en razón, pero entonces ella dijo que también quería ir conmigo. Creo que todos habíamos terminado un poco nerviosos por el extraño y desesperado comportamiento de Lara.
“¿De verdad deberíamos permitirle a Rudy ir solo? ¿Podrá lograrlo solo? Esto se siente como un mal augurio. ¿Qué tal si le ocurre algo ahí afuera?”
Al final, fue Roxy quien logró tranquilizarlas a todas y hacerlas llegar a un acuerdo. Ella hizo esto al asegurar firmemente que me acompañaría como una representante de las demás. Y sus garantías convencieron a Sylphie y Eris de darse por vencidas en acompañarnos.
La mujer realmente sabía dar un argumento. Pero, por supuesto, eso no estaba trabajando totalmente en mi beneficio. Yo tenía una cantidad considerable de sentimientos encontrados acerca de esta idea. Prefería tener todo y a todos los que amaba tan seguros como fuera posible en todo momento. Roxy era mi tesoro, y parte de mí quería mantenerla encerrada en una agradable y segura caja.
Pero, por supuesto, Roxy era una mujer determinada con voluntad propia. De hecho, ella podía ser realmente testaruda en ocasiones. Si yo trataba de dejarla de lado, tenía la sensación de que ella partiría a Shirone por su cuenta. En ese caso, lo mejor sería llevarla conmigo. Tenerla cerca me facilitaría el hecho de protegerla.
Y además de eso… yo estaba un poco nervioso sobre esta misión. Orsted no iba a estar cerca para salvarme de cualquier emboscada esperando por mí. No tenía una idea clara de cómo convencería a Zanoba de regresar a casa conmigo. Yo estaba adentrándome en un pantano brumoso lleno de peligros potenciales.
Pero ahora iba a tener a Roxy ahí para ayudarme a manejar la situación: la mujer que yo respetaba más que a cualquier otra en el mundo entero. Eso era realmente tranquilizador.
Al día siguiente, nosotros comenzamos nuestros preparativos para el viaje hacia Shirone. Por supuesto, esto involucraba reunir nuestro equipo de viaje usual y las provisiones, pero me saltaré la mayoría de los detalles.
La primera cosa que quería abordar era el equipo de Zanoba. Yo quería mantenerme vivo por sobre todo lo demás, pero tampoco iba a dejarlo morir. Así que me tomé algo de tiempo para hurgar dentro de la pequeña armería de las oficinas de Orsted, buscando armas y una armadura que pudiera usar Zanoba.
Primero que nada, yo escogí un conjunto de armadura pesada que había calificado como demasiado pesado para mi propio uso. Era un objeto mágico que concedía completa inmunidad a la magia de fuego. Era perfecta para Zanoba, debido a que él era naturalmente débil a ese elemento.
… Supongo que podría sonar un poco extraño describirlo de esa forma. La mayoría de las personas no la pasan bien siendo quemadas. Esta solo era un área donde él no era una excepción a la regla.
A continuación, yo necesitaba encontrarle un arma.
A partir de lo que Orsted me dijo, simplemente no existía ninguna capaz de soportar la fuerza física pura de un Niño Bendito como Zanoba. En sus manos, incluso la más resistente de las espadas fortalecidas mágicamente era el equivalente de una ramita; se doblaría o rompería después de a lo mucho un par de batallas.
Con eso en mente, yo decidí fabricarle a Zanoba un garrote personalizado. Básicamente era un enorme bate de madera en términos de diseño, pero lo había reforzado repetidamente con mi magia para fortalecer su fuerza y durabilidad.
A primera vista, la cosa se veía demasiado grande para que un hombre promedio la levantara del suelo, pero Zanoba podía tomarla fácilmente con sus dedos y balancearla como si fuera un juguete. En general, cualquier cosa que él golpeara con ella iba a morir o ser destruido instantáneamente. Yo había transformado a mi amigo en el clásico ogro con garrote.
Sin embargo, a pesar de su asombrosa fuerza física, Zanoba era un poco… torpe. Y lento. Así que también le busqué un objeto adicional para ayudar a abordar esas debilidades. Específicamente, se trataba de un objeto mágico llamado Red del Pescador Voraz. No sabía cómo funcionaba, pero cuando arrojabas esa cosa hacia alguien, se aferraría al objetivo y lo envolvería hasta que estuviera completamente indefenso. En ese punto, era muy fácil para Zanoba arrojarlo al suelo y golpearlo.
Estos tres objetos parecían ser un conjunto de herramientas decente para fortalecer las habilidades de combate de Zanoba. Él no se veía muy feliz con cómo se veía dentro de este enorme y tosco conjunto de armadura, pero aparte de eso, sonaba bastante satisfecho con mis sugerencias.
También me tomé un poco de tiempo para mejorar el equipo de Roxy. Obviamente, yo tampoco iba a dejarla morir a ella. Quería algo resistente para su equipo defensivo. Una parte de mí quería sellarla dentro de un gran conjunto de armadura como Zanoba, pero esa no era una opción práctica en su caso. En primer lugar, ella era una aventurera experimentada con su propio estilo de combate; entregarle equipo con el que no estaba totalmente familiarizada muy probablemente la perjudicaría.
Dadas esas restricciones, escogí dos objetos mágicos ligeros: un anillo que automáticamente desplegaría una barrera defensiva en respuesta a ataques físicos, y un collar que absorbería un solo ataque fatal por su usuario antes de romperse. Lo mejor parecía ser dejar su túnica y vara tal como estaban.
Por supuesto, todavía estaba preocupado por ella. Tendría que asegurarme de estar atento a todo si terminábamos en batalla. No había forma de saber qué clase de trampa estaríamos enfrentando, pero yo me había entrenado a mí mismo rigurosamente para lidiar con cualquier cosa que el Dios Humano pudiera usar contra mí.
También le informamos de nuestros planes a la universidad. Zanoba estaría renunciando como un estudiante, mientras que Roxy se estaría tomando una licencia indefinida. Yo no quería que la despidieran por esto, así que le pedí a Zanoba escribirles una carta explicando que él la estaría llevando consigo a Shirone como una maga de la corte de forma permanente.
La universidad rechazó este plan, y Zanoba y Roxy tuvieron una larga discusión con el propio Director sobre el tema. Ellos deben haber estado realmente en contra de dejar ir de sus manos a una profesora tan talentosa. Estoy seguro de que yo habría hecho lo mismo de haber estado en los zapatos del director.
Zanoba comenzó la conversación con un tono autoritario, usando su posición en toda su extensión: “Roxy-sama fue contratada como maga de la corte de Shirone hace muchos años. Ella renunció a su cargo debido a ciertos desarrollos políticos, pero su valía como una maga nunca estuvo en duda. Nosotros estamos muy determinados a llevarla de regreso al lugar que le corresponde.”
En contraste, Roxy protestó de una forma cuidadosa e indirecta que ella en realidad no quería convertirse en una maga de la corte. El Director aprovechó esto inmediatamente, insistiendo en que ella era una integrante oficial de la facultad de la universidad, y que por lo tanto estaba bajo su protección.
Después de una hora de un debate cuidadosamente orquestado, Zanoba finalmente se retractó de sus demandas iniciales. Él llevaría a Roxy consigo para ayudar a lidiar con la situación, dada su familiaridad con el nuevo rey; pero una vez que las cosas se resolvieran, él gentilmente le permitiría regresar a la universidad.
En realidad, fue una táctica muy simple. Habíamos comenzado con una demanda absurda y negociado con él para que nos diera exactamente lo que queríamos.
Al menos Roxy no estaría sacrificando su carrera por esto. Eso era un alivio.
Naturalmente, yo además me tomé un poco de tiempo para revisar mi propio equipo. Comparado a Roxy o Zanoba, yo no tenía una necesidad real de cambiar cosas. Como siempre, llevaría la Armadura Mágica Mark I, la Armadura Mágica Mark II, y mi cañón Gatling.
Ahora que lo pienso, había pasado mucho tiempo desde la última vez que usé a mi vieja amiga Aqua Heartia. Me sentía mal por dejar que acumule polvo un regalo de Eris, pero ella misma no tenía problemas con que yo usara el mejor equipo posible. Esa chica no era exactamente sentimental, ¿saben? En ocasiones me ponía triste. A mí todavía se me ponían los ojos vidriosos cuando recordaba esa noche… cómo se sintió tocar sus pechos…
Ejem. En cualquier caso, mi vieja vara actualmente estaba descansando en un lugar de honor sobre la pared de mi habitación.
Yo había considerado tal vez entregársela formalmente a Sylphie. A diferencia de Eris, quien siempre estaba lista para reemplazar sus espadas, ella había estado usando la misma vara de principiante que yo le había regalado hace muchos años.
Aunque no estaba seguro de cómo reaccionaría ella si le daba a Aqua Heartia como un regalo. ¿Estaría feliz? ¿O molesta? Después de todo, había sido un regalo de otra mujer… por otro lado, fue Roxy quien me había dado originalmente esa vara de principiante.
En cualquier caso, yo planeaba luchar la mayor parte del tiempo con mi Armadura Mágica Mark II, la cual era más móvil y práctica para el uso diario. Si nos encontrábamos con un enemigo particularmente peligroso, yo sacaría la Mark I y lo atacaría con toda mi fuerza. Era la misma estrategia que siempre usaba.
Todo estaba avanzando bien. Yo había entrenado para enfrentar cara a cara incluso a los oponentes más fuertes. Podía encargarme de esto.
La Armadura Mágica Mark I era una pieza de equipo pesada, y a diferencia de la Mark II, yo no podía usarla todo el día. La estaríamos transportando en partes hasta nuestro destino, para entonces volver a ensamblarla una vez que llegáramos. Facilitaría mucho empacarla, y, además, el Dios Humano sabía de la existencia de la armadura; no podía hacer daño ser un poco menos evidente sobre el hecho de que yo la iba a llevar.
Ya habíamos decidido el equipo que usaría nuestro grupo. Ahora teníamos que pensar en cómo íbamos a llegar a Shirone.
Por lo tanto, Zanoba y yo fuimos a postrarnos a los pies de Perugius.
Al llegar a la fortaleza flotante, ambos fuimos llevados hacia una habitación designada lujosamente decorada. De hecho, era una en la que yo nunca antes había estado—al parecer, era una especie de galería de arte. Las paredes estaban llenas de pinturas, y las estanterías estaban ocupadas por una colección de esculturas del tamaño de la palma de una mano.
De alguna forma, las obras de arte aquí se sentían diferentes de las demás que había visto dentro del castillo. Las pinturas en los pasillos de Perugius y las habitaciones de recepción tendían a verse más valiosas, mientras el trabajo aquí dentro estaba más del lado llamativo o interesante. Podrían alcanzar menos en una subasta, pero eso no las hacía piezas de arte inferiores.
“Esta es una habitación genial, ¿no?” murmuré hacia Zanoba.
“¿Oh? Maestro, ¿acaso esta es su primera vez aquí?” respondió él, sonando un poco sorprendido.
“Sí. Supongo que nosotros usualmente hablamos en las habitaciones de recepción, o los jardines…”
“Perugius-sama solo invita a esta habitación particular a las personas en las que más confía,” dijo Sylvaril desde su lugar a un lado de la puerta.
A menos que yo estuviera muy equivocado, ella estaba insinuando que hasta ahora Perugius nunca había confiado completamente en mí. En ocasiones tenía la sensación de que yo no le agradaba mucho a esta mujer. Pero, para ser justo, probablemente era mi jefe el que no le agradaba mucho.
“Por favor, Sylvaril-sama,” dijo Zanoba con un tono reprobatorio. “Es bastante grosero que usted esté insinuando que mi Maestro Rudeus es inferior a mí de alguna forma.”
Solo para que conste, Zanoba… También es un poco grosero hablarle a alguien sin siquiera mirar en su dirección…
“Simplemente es un hecho que Perugius-sama siempre me ha ordenado traerlo a usted a esta habitación, Zanoba-sama, y no a su compañero. A pesar de que, por alguna razón, él parece haber hecho una excepción el día de hoy…”
El tono de Sylvaril era tranquilo, pero sus palabras parecían molestar a Zanoba. “Supongo que mi Maestro Rudeus había dejado de fabricar figuras para el momento que conoció a Perugius-sama, así que no puedo culparla por subestimar su valía. Pero le aseguro que sus habilidades como artesano dejan en vergüenza a mis conocimientos de arte. Yo nunca podré llegar a hacerme llamar su igual.”
“Sin embargo, Perugius-sama parece pensar—”
“Rudeus Greyrat es mi maestro. Le concederé que él carece de los vastos conocimientos artísticos que Perugius-sama y yo poseemos. Pero si no fuera por su guía, yo nunca me habría convertido en un hombre digno de la amistad del gran Perugius.”
Sylvaril se quedó en silencio por un momento. Yo tenía la sensación de que ella estaba frunciendo el ceño, a pesar de que era difícil saberlo debido a su máscara.
Para este momento yo estaba acostumbrado a que Zanoba me bañase de halagos, pero, por alguna razón, estos últimos me dejaron sintiéndome conmovido. Por supuesto, mi talento como un artesano se debía principalmente al hecho de que yo había traído algo de conocimiento sobre figuras conmigo desde mi vida anterior, así que no dejaría que se me fuera a la cabeza.
“Entiendo. Mis más sinceras disculpas, Zanoba-sama.”
Mientras Sylvaril bajaba su cabeza en nuestra dirección, Zanoba aceptó su disculpa con un digno “No se preocupe.”
A mí no me importaba si ella me trataba con respeto o no, pero este probablemente no era el momento de mencionarlo.
“Ah, Zanoba. ¡Qué bueno que hayas venido!”
Solo instantes después, la puerta del fondo de la habitación se abrió completamente, y Perugius la atravesó. Sin embargo, él se detuvo después de unos pocos pasos para en cambio estudiar a Zanoba y Sylvaril. Quizás él había sentido un poco de la incomodidad que había habido en el aire.
“… ¿Cuál es el problema? ¿Acaso Sylvaril te ofendió de alguna forma?”
“Para nada,” respondió Zanoba con una sonrisa. “Nosotros simplemente estábamos discutiendo el hecho de que mi Maestro Rudeus nunca antes había entrado a esta habitación hasta el día de hoy.”
Era genial de su parte no delatar a Sylvaril con su jefe. Zanoba tenía un corazón realmente amable.
“Ah, sí… supongo que nunca encontré el momento oportuno. ¿Y bien, Rudeus? ¿Qué opinas de mi pequeña colección?”
“De hecho, justo la estaba admirando. En comparación con las obras que usted tiene colgadas en sus pasillos, todo aquí tiene un estilo… realmente particular.”
“¿Oh?”
No podía explicar exactamente lo que encontraba atractivo sobre el arte aquí, así que mi elogio terminó siendo algo vago. Pero Perugius parecía estar bastante complacido, así que decidí elaborar un poco.
“El arte que usted tiene en exhibición en otros lugares claramente es de alta calidad, de una forma que atrae a casi cualquier persona. Pero creo que usted tiene estas piezas de arte aquí debido a que encajan con sus gustos personales.”
“Tienes toda la razón.”
Perugius se sentó en una silla en la mesa central, mostrando una sonrisa de oreja a oreja mientras lo hacía.
Vaya, ¿de verdad adiviné? ¡Supongo que al final no soy un bárbaro sin una pizca de gusto! Sylvaril se veía muy sorprendida… creo. Era difícil asegurar algo en su caso, ¿saben? Debido a esa máscara.
Zanoba y yo nos unimos a Perugius en la mesa ante su invitación. Nos sentamos uno al lado del otro, al otro lado de la mesa para quedar de frente a nuestro anfitrión. Yo me sentía como si estuviera en una reunión entre un padre y el profesor jefe o algo así.
“Ahora bien,” dijo Perugius, con una voz amable. “¿Qué puedo hacer por ustedes el día de hoy? ¿Tal vez me han traído otra figura inusualmente intrigante?”
Zanoba sonrió felizmente, pero sacudió su cabeza. “Me temo que no, Perugius-sama. He venido a informarle que dentro de poco regresaré a mi tierra natal, y a despedirme de usted.”
“Hrm…”
Perugius frunció su frente de la incertidumbre y estudió el rostro de Zanoba. Y mientras su mirada permanecía sobre él, su expresión rápidamente comenzó a oscurecerse.
A pesar de la mirada silenciosa de Perugius, Zanoba rápidamente comenzó a describir la carta que él había recibido desde Shirone, y las circunstancias ahí desde su punto de vista. Perugius ni siquiera asintió durante toda esta explicación; él siguió mirando hacia el rostro de Zanoba y nada más.
“… Así que, como ya debe haber supuesto, yo regresaré a Shirone de inmediato.”
Por algunos segundos después de que Zanoba terminó de hablar, Perugius no dijo nada en lo absoluto. Él parecía estar pensando las cosas. Pero entonces miró a su amigo a los ojos y habló.
“Así que tienes la intención de morir.”
Zanoba miró de vuelta hacia Perugius con una expresión en blanco. “Si me permite preguntar, ¿qué le hace pensar eso?”
“Está escrito en tu rostro,” dijo ásperamente Perugius. “He visto esa mirada en demasiados rostros durante mi vida.”
Esa parecía ser una suposición muy aventurada, pero yo no iba a detener al hombre de tratar de convencer a Zanoba de no ir. El mejor escenario posible para todos los involucrados sería si él escogía mantenerse al margen. Yo no tenía ganas de saltar en una trampa solo por diversión, ¿saben?
“Digamos que usted tiene razón,” dijo Zanoba, con su rostro todavía en blanco e impenetrable. “¿Qué propone usted que yo haga al respecto?”
Perugius sonrió ante eso. “Si vas a luchar, yo te prestaría mi ayuda. Después de todo, valoro mucho nuestras conversaciones sobre arte. No dudaría en eliminar a cualquiera amenazando con interrumpirlas… tal vez como a un cierto rey impostor.”
“Me temo que debo rechazar esa oferta.”
“¡Hah! Sí, supuse que lo harías.”
En este punto, los ojos de Perugius cayeron sobre mí. Se sentía como una señal, pero yo no estaba exactamente seguro de lo que significaba. ¿Acaso quería que yo dijera algo?
Pero antes de que pudiera decidirme, él volvió a posar su mirada sobre Zanoba.
“Dime, Zanoba… ¿Acaso este hombre te dio su bendición para tu intento de suicidio?”
“No exactamente, pero él ofreció acompañarme…”
“¿Oh? ¿Y tú aceptaste esa oferta?”
“No creo haber tenido mucha opción. De haberlo querido, mi Maestro Rudeus pudo haberme detenido por la fuerza.”
Ah. ¿Fue por eso que él no trató de argumentar cuando le dije que yo también iría? ¿Él supuso que yo no tomaría un no por respuesta?
Él no estaba equivocado. El hombre me conocía muy bien.
“Ya veo. Bueno, si las cosas llegan a lo peor, estoy seguro de que Rudeus sacrificaría su propia vida para protegerte.”
“¡Jaja! No sea absurdo, Perugius-sama,” dijo Zanoba. Él se rio sonoramente, pero salió extrañamente falso. “Mi Maestro Rudeus es un hombre casado con hijas, y tiene una misión que debe cumplir. Estoy bastante seguro de que él priorizará su propia seguridad de ser necesario.”
“Zanoba, ¿acaso eres el discípulo de un hombre que abandonaría a su propio amigo en el campo de batalla?”
“¡Claro que no! Sin embargo, mi Maestro Rudeus es un hombre de talentos impresionantes. ¡De seguro él encontrará una forma de protegerme tanto a mí como a él mismo!”
Eh, Zanoba, yo no soy un súper humano…
A veces era difícil saber si mi amigo creía legítimamente que yo estaba hecho de acero. Pero dejando todo eso de lado por el momento… él estaba evadiendo la alusión de Perugius sobre su muerte de una forma extrañamente casual. Estaba bastante claro que la opción de no ir hacia Shirone nunca pasó por su cabeza.
Perugius también parecía haberse dado cuenta de esto. Aparentemente habiendo perdido el interés en la conversación, él colocó su rostro contra su puño y suspiró pesadamente. “Entiendo. Imagino que no vinieron aquí solo para decir adiós. ¿Hay algo que deseen pedirme?”
Zanoba asintió. “Nos gustaría solicitar acceso a un círculo de teletransportación hacia el Reino de Shirone, permiso para traer la Armadura Mágica dentro de su castillo… y el paso seguro a través de sus pasillos para Roxy Migurdia, quien es la esposa de mi Maestro Rudeus y parte de la raza demoniaca.”
“Prepararé el círculo para ustedes de inmediato. También pueden mover la Armadura Mágica a través de mis pasillos. Pero no puedo permitir que un demonio ponga un pie dentro de mi castillo.”
Perugius frunció el ceño visiblemente ante la mismísima idea. Para ser honesto, eso no me sorprendía. Su familiar Arumanfi ya había rechazado la entrada de Roxy una vez, y su odio por toda la raza demoniaca era claramente profundo.
“Perugius-sama, ¿de verdad impedirá su ingreso?” dijo lentamente Zanoba. “¿Incluso ante la solicitud personal de Zanoba Shirone?”
“Dime algo,” respondió Perugius, “¿Quién es Zanoba Shirone para mí, como para estar obligado a ceder ante sus caprichos?”
“Un compañero conocedor de las artes, con gustos muy parecidos a los suyos—y espero que su buen amigo.”
“¿Te haces llamar un amigo del Rey Dragón Acorzado? ¿Tú, un mero principito de un país desértico menor?”
“Con todo el respeto posible, Perugius-sama… en asuntos de amistad, ni el rango ni la raza son particularmente relevantes.”
Perugius miró ferozmente hacia Zanoba. Zanoba recibió su mirada sin inmutarse. Desde el otro lado de la habitación, Sylvaril también estaba mirando intensamente hacia Zanoba. En otras palabras, yo era el único dentro de la habitación cuyos ojos estaban vagando de un lado a otro de la incomodidad. El ambiente aquí dentro era sofocante. Si estuviera en los zapatos de Zanoba, yo ya me habría postrado y comenzado a disculparme.
Pero entonces, con un pequeño movimiento hacia arriba de su quijada, Perugius dejó salir una carcajada. “Muy bien. Permitiré que el demonio atraviese mis pasillos.”
“Agradezco sinceramente su amabilidad.”
“No obstante, debo insistir en ciertas condiciones.”
Perugius detalló tres reglas que nosotros tendríamos que seguir. Una vez que ella estuviera dentro del castillo, Roxy no tendría permitido hablar, no podía tocar nada, ni tampoco ver al propio Perugius—ninguna de ellas era un problema, ya que nosotros solo atravesaríamos el lugar. Zanoba y yo accedimos en el acto.
“Muy bien… Sylvaril, encárgate de los preparativos para el círculo de teletransportación.”
“¡Sí, Su Majestad!”
Mientras su familiar se apresuraba hacia el pasillo, Perugius se detuvo una última vez para estudiar a Zanoba desde el otro lado de la habitación, con el ceño un poco fruncido del descontento.
“Zanoba Shirone…”
“¿Sí?”
“Voy a extrañar nuestras conversaciones.”
Perugius y Zanoba se pusieron de pie simultáneamente. Y mientras Perugius se alejaba, Zanoba bajó su cabeza sin decir palabra alguna.
Perugius caminaba con un paso tan seguro como siempre, pero creí ver una pizca de tristeza en la forma en que posicionaba sus hombros.
Después de desarmar la Armadura Mágica Mark I en sus piezas que la componen, lo primero que hicimos fue hacer un pequeño viaje al Reino de Shirone para dejarla sana y salva en nuestro destino. Un amigo de Ginger que pertenecía a un gremio de leñadoras nos ayudó a disfrazar las piezas como bloques de piedra, y se encargó de hacer que las enviaran hacia un almacén cerca de la capital. Yo no tenía tiempo para acompañarla, pero Ginger se fue antes que nosotros. Yo le había pedido pasar algunos días reuniendo información sobre la situación en Shirone. Mi esperanza era que la supuesta invasión proveniente del norte resultara ser una farsa. Después de todo, era nuestra última oportunidad de convencer a Zanoba de quedarse en Sharia.
Pero por lo que Ginger pudo ver, el Reino de Bista realmente estaba reuniendo sus fuerzas cerca de la frontera. Todo Shirone estaba preparado y listo para la guerra; las calles estaban llenas de mercenarios y matones de apariencia tosca ansiosos de luchar.
Ella también había descubierto algo más de información: “Parece que al Rey Pax le fueron confiados diez de los caballeros más poderosos del Reino del Rey Dragón. Fueron ellos quienes acabaron con sus enemigos después del golpe de estado.”
Solo diez caballeros podrían no sonar como mucho apoyo, pero parecía ser que estos caballeros eran realmente formidables. Pax y aquellos diez no habían sido los únicos lanzando el golpe de estado, pero había tenido éxito gracias a sus esfuerzos. No podía descartar que el plan del Dios Humano los involucrase de alguna forma.
“Ginger-san, ¿de casualidad conoces los nombres de estos diez caballeros?”
“Desafortunadamente, no. Pero oí rumores de que un hombre con un rostro demacrado y esquelético acompaña al Rey Pax donde quiera que va. Algunos dicen que se trata del Dios de la Muerte, uno de los Siete Grande Poderes.”
“Ah. Ya veo.”
Fruncí el ceño ante la idea, a pesar de que dudaba que el rumor pudiera ser cierto. Era difícil imaginar al Reino del Rey Dragón desplegando a una de las siete personas más poderosas del mundo para el uso personal de Pax. Aun así, necesitaba contárselo a Orsted, solo por si acaso.
Pero ¿un hombre con un rostro esquelético? Ni siquiera sabía lo que significaba.
Cuando reporté los descubrimientos de Ginger a Zanoba, su único comentario fue, “Hrm. ¿Entonces ellos ya están listos para invadir? Supongo que tendremos que apresurarnos.”
Su tono fue tan tranquilo como siempre, pero vi un brillo de ansiedad en sus ojos. Yo me había quedado sin formas de tratar de convencerlo, así que accedimos a irnos dentro de pocos días. Esta vez seríamos un grupo de cuatro: yo, Zanoba, Ginger, y Roxy. Julie se quedaría con mi familia hasta que pasara el peligro.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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