La Decisión de Zanoba



Capítulo 1: La Decisión de Zanoba
El día de hoy había más gente de la usual dentro del laboratorio de Zanoba, el cual estaba ubicado en el edificio de investigación de la Universidad de Ranoa. Había seis de nosotros reunidos alrededor de la mesa central. Cliff, Zanoba, y yo estábamos sentados, mientras Elinalise, Ginger, y Julie estaban de pie a nuestro alrededor.
De hecho, tal vez había siete de nosotros. Elinalise estaba sosteniendo a su bebé.
El ambiente dentro de la habitación era… opresivo. Por decir lo menos.
La expresión de Zanoba era seria. Cliff estaba frunciendo el ceño de la irritación. Los ojos de Julie estaban teñidos de rojo, Ginger se veía horriblemente ansiosa, e incluso Elinalise estaba sin palabras.
“Bien, todos vamos a tranquilizarnos,” dije. “Zanoba, por favor, ¿podrías volver a explicarlo? ¿Desde el comienzo?”
“… Muy bien.”
Zanoba asintió, con su rostro tan inexpresivo y serio como siempre. Para ser honesto, era un poco aterrador. Yo estaba acostumbrado a verlo sonreír de oreja a oreja cada vez que lo visitaba. Se sentía como si se hubiese convertido en una persona totalmente diferente.
“Hace unos días, yo recibí una carta proveniente del Reino de Shirone.”
Él me la había entregado hace un rato. Yo aún la tenía en mis manos. El sobre contenía el emblema real de Shirone y la firma de Pax, el hermano de Zanoba. En su interior, yo había encontrado tres hojas de papel.
La primera contenía una descripción del golpe de estado que había tomado lugar en Shirone hace aproximadamente seis meses. Pax, el Séptimo Príncipe, había regresado abruptamente de sus estudios en el Reino del Rey Dragón—con el apoyo irrestricto de esa nación. Él inmediatamente comenzó un golpe de estado y asesinó a su padre, el rey. Después de asesinar al resto de la familia real, Pax se quedó con el trono de Shirone.
Al menos, esa era la esencia del asunto. La versión en la carta era mucho más larga y exagerada, y lograba que todo el asunto sonara casi heroico.
La segunda hoja describía los eventos posteriores. La mayoría de los ministros y generales de Shirone fueron despedidos después del golpe de estado, y muchas personas habían huido del país a causa del miedo. Esto había dejado su fuerza militar peligrosamente débil. Una nación rival hacia el norte se estaba preparando para sacar ventaja de la situación, y Shirone carecía del poder militar para defender sus fronteras.
Dadas las complicadas circunstancias, alguien aparentemente sugirió llamar de regreso a Zanoba para luchar en las líneas frontales. Después de todo, él era un Niño Bendito, y ellos necesitaban toda la ayuda posible.
El autor siguió argumentando extensamente que nada de esto era culpa de Pax, ya que las purgas habían sido un paso necesario para realizar reformas. Alguien claramente se estaba sintiendo un poco a la defensiva.
La tercera hoja de la carta era una orden formal invalidando las órdenes que el antiguo rey le dio a Zanoba y llamándolo de regreso a Shirone. Llevaba el sello de rey, lo cual probablemente significaba que era una orden real.
Básicamente, teníamos la heroica historia de Pax en la primera página, un montón de excusas patéticas en la segunda página, y una notificación de reclutamiento en la tercera página.
“Tomé el trono a la fuerza, pero entonces nuestro ejército se cayó a pedazos. Ahora el enemigo está invadiendo. Necesito que regreses aquí y te encargues de ellos.”
Se me venía a la mente la palabra desvergonzado. Aun así, podía entenderlos. Yo no estaba seguro de cuánto podría contribuir a su guerra Zanoba, pero él era una figura famosa en Shirone. La noticia de su regreso mejoraría la moral de las demás tropas.
Personalmente, yo sentía que el Reino del Rey Dragón debería defender a Shirone, ya que ellos fueron los que habían colocado a Pax en el trono… pero tal vez existía alguna razón por la que no podían involucrarse directamente. Cada país tiene sus propias políticas internas de las que preocuparse, ¿cierto?
En fin. Podía entender por qué Pax podría necesitar la ayuda de Zanoba ahora mismo.
Dicho eso—hace ocho años, Zanoba básicamente había arruinado la vida de Pax al rescatarme de sus garras. Como un resultado directo de las acciones de Zanoba, ambos habían sido exiliados poco después. Pax fue enviado a estudiar en el Reino del Rey Dragón, mientras Zanoba fue enviado hacia Ranoa. Si Pax todavía guardaba resentimiento por todo eso, regresar a Shirone sería increíblemente peligroso. Esta carta bien podría ser una trampa para guiar a Zanoba hacia su muerte.
Dicho eso… el problema real era que a él no parecía importarle esa posibilidad.
“Así que, después de leer esto,” dije, “¿tú decidiste…?”
“Regresar a Shirone e ir a las líneas frontales, tal como me ordenaron.”
Sí, entiendo. No, a quién engaño, en realidad no lo entiendo.
Tanto Cliff como Ginger ya habían vociferado su oposición al plan de Zanoba. Yo no me había decidido, pero me estaba sintiendo realmente confundido. Podría haber entendido que Zanoba quisiera matar a Pax y vengar la muerte de su padre. También podría haber entendido si él quería quedarse lejos de Shirone por el resto de su vida. Pero Zanoba se estaba tomando estas órdenes muy en serio. Él sabía que esto podría ser una trampa, y de todas formas iba a ir directo a ella.
¿Por qué estaba tan dispuesto a obedecer a Pax? El hombre había asesinado a su propio padre.
“Yo no veo ninguna razón para que debas ir,” dijo seriamente Cliff. “Esto es una trampa, Zanoba. Apuesto lo que sea a que él te quiere muerto.”
“Hrm.”
“Cuando alguien toma el poder mediante un golpe de estado, con frecuencia se deshace de toda la familia del antiguo rey. Para ser honesto, es lo más racional.”
Cliff estaba hablando a partir de la experiencia; él había venido a Ranoa a causa de la lucha por el poder en el País Sagrado de Millis. Si su abuelo era derrotado por sus rivales dentro de la iglesia, Cliff estaría en serio peligro de muerte. Cuando perdías una lucha por el trono, tus herederos morían contigo. Eso era evidente, al menos para él.
“E incluso si Shirone es invadido,” continuó él, “¿qué diferencia haría tenerte ahí? Eres solo un hombre.”
“Estoy seguro de que seré de alguna ayuda,” respondió Zanoba. “Después de todo, soy un Niño Bendito.”
“¡Bien, tal vez salves el día! Pero Zanoba, ¿qué pasará después?” gritó Cliff, golpeando la mesa de la irritación. “¿¡Qué crees que hará Pax una vez que el enemigo se retire!?”
Cliff conocía las razones detrás del exilio de Zanoba. Nosotros le habíamos contado la historia sobre cómo nos conocimos, así que él también conocía los crímenes anteriores de Pax. Cliff definitivamente estaba asumiendo lo peor en cuanto a los motivos de Pax… pero, para ser honesto, era difícil culparlo.
“¡Una vez que desempeñes tu papel, él puede deshacerse de ti en el momento que estime conveniente!”
A pesar de mis esfuerzos, yo no podía encontrar algún error en el argumento de Cliff. Era posible que realmente hubiese una invasión en marcha, y que Pax realmente quisiera la ayuda de Zanoba. Era posible que Zanoba de alguna forma pudiera dar vuelta el tablero.
Pero una vez que las cosas estuvieran resueltas, ¿cómo iba a recompensarlo Pax?
Zanoba era el Tercer Príncipe, un candidato potencial al trono. Y ganar una guerra haría maravillas por su popularidad, especialmente con el ejército. El hombre se convertiría en un héroe nacional de la noche a la mañana. ¿Acaso eso no parecería peligroso para Pax? ¿Acaso Zanoba no se vería como una amenaza?
Probablemente. Y no era difícil imaginar cómo reaccionaría él a eso.
“Zanoba, creo que Cliff tiene razón,” dije.
“… Es muy probable que la tenga,” respondió Zanoba, asintiendo severamente.
Aparentemente… él sabía que Pax tenía buenas razones para odiarlo, y entendía que regresar a Shirone podría ser un suicidio. Eso hacía que las siguientes palabras que salieron de su boca fueran incluso más incomprensibles.
“No obstante, tengo la obligación de ir.”
“… Pero ¿por qué?”
La respuesta de Zanoba fue rápida y firme: “He recibido la orden real de regresar.”
En cierto sentido, la orden era legítima. Tenía el sello del rey y todo. Para el Reino de Shirone, Zanoba ahora tenía la responsabilidad legal de regresar…
“Pero esa orden vino de Pax, ¿recuerdas? ¿Realmente tienes que obedecerlo?”
“Maestro, con todo el debido respeto… si dejamos de reconocer la autoridad del rey cada vez que uno nuevo toma el trono, nuestro reino no duraría mucho.”
“No es como si él hubiese heredado formalmente el trono. El hombre básicamente es un usurpador, ¿cierto?”
“Independientemente de los medios que usó para tomar el poder, Pax es ahora el rey de Shirone. Ese es un hecho simple e innegable.”
Para mí no se sentía tan simple. Yo sabía que no era inusual que un rey tomase el trono de forma violenta. También era lo suficientemente común en mi antiguo mundo. Pero ¿acaso todos los subordinados y ministros supuestamente solo debían encogerse de hombros y pretender que nada había ocurrido? Si tenías la opción, ¿de verdad querrías servir a un asesino como ese?
“Zanoba, ¿tú quieres trabajar para Pax?”
“No sería por elección propia,” respondió Zanoba, sacudiendo lentamente su cabeza.
“¿Entonces por qué lo estás haciendo?” pregunté, más seriamente de lo que había planeado. Nada de lo que yo decía parecía estar llegando a él. En este punto, estaba comenzando a sacarme de quicio. “Sabes que él va a matarte. Tú no quieres obedecerlo. ¿Entonces por qué tienes que ir? ¿Por qué te sientes tan obligado?”
¿Acaso él estaba preocupado sobre cómo podrían responder? Existía la posibilidad de que Shirone pudiera tomar acciones si Zanoba optaba por ignorar sus órdenes. Aun así, Ranoa estaba muy alejado de Shirone. Sin importar lo rápido que viajes, el trayecto tomaría al menos seis meses completos. Ese era tiempo suficiente para idear un plan. Incluso podíamos ir con Ariel y pedirle que Asura proteja a Zanoba. Yo no estaba seguro de si huir de un golpe de estado lo calificaría como alguien apto para recibir asilo político, pero valía la pena intentarlo.
“Bueno, trataré de explicarlo.”
Zanoba hizo una breve pausa y mostró un intento rígido y poco natural de una sonrisa. Era una escena chocante. Su rostro usualmente se iluminaba de la alegría cada vez que sonreía.
“Como usted bien sabe, Maestro, yo siempre fui… algo así como un estorbo para el Reino de Shirone.”
“Eso no es cierto. Quiero decir, tú eres un Niño Bendito…”
“Un Niño Bendito tan incapaz de controlar su fuerza que asesinó a un miembro de la familia real.”
Era fácil olvidarlo estos días, pero en Shirone, Zanoba tenía un apodo: el Príncipe Degollador. Él había arrancado accidentalmente la cabeza de su propio medio hermano, el bebé de la reina coronada. Evidentemente, matar a un miembro de tu propia familia sin una buena razón era considerado un pecado terrible en Shirone—la clase de crimen por el cual incluso un príncipe real sería severamente castigado. Pero de acuerdo a Zanoba, él esencialmente había salido de eso sin recibir castigo. Fue su madre la que terminó exiliada inmediatamente.
“Solo fui perdonado gracias a mi posición como Niño Bendito. Ellos simplemente creyeron que yo probaría ser de utilidad algún día.”
“Esperen un momento,” dijo Cliff, mirando en mi dirección con una expresión descompuesta. “Rudeus, ¿esta historia es cierta?”
“Lo es,” intervino Zanoba. “Y ese no fue el único de mis malos actos. Más tarde arranqué la cabeza de mi propia esposa, lo cual causó una rebelión.”
Por mucho que yo quisiera negar todo esto, era cierto. Zanoba había sido casado por razones políticas hace muchos años. Y su asesinato impulsivo de su esposa en su noche de bodas había iniciado una insurrección a larga escala.
“La mujer me dijo algunas cosas realmente horribles, y sentí que mis acciones estaban justificadas. Aun así, yo fui el responsable del caos que eso originó. Bajo circunstancias normales, yo habría pagado por eso con mi vida.” Zanoba me miró directamente a los ojos. “Aun así, fui perdonado.”
Después de otro momento de silencio, él suspiró y siguió hablando con una evidente crudeza en su voz. “Dígame, Maestro—¿por qué cree usted que yo no fui ejecutado en el acto?”
Yo no quería tratar de responder esa pregunta. Realmente no quería.
“Tiempo después lo conocí a usted y causé otro incidente escandaloso, finalmente recibiendo el castigo del exilio. Me había ganado mi muerte muchas veces, pero al final solo fui exiliado. A pesar de todos mis crímenes, se me proporcionaron generosos fondos para iniciar una nueva vida aquí en Sharia. ¿Por qué cree usted que hicieron eso?”
Por supuesto, yo sabía hacia dónde trataba de llegar con eso. Entendía el motivo detrás de que le hubiesen permitido vivir.
“Es muy simple: para que yo pudiera luchar por mi país cuando este realmente me necesitase.”
El tono de Zanoba fue tan firme que ni siquiera pude responder. Incluso Cliff se había congelado en su asiento, con sus ojos completamente abiertos. En realidad, Ginger era la única que no se veía impactada. La expresión en su rostro era una de tristeza y resignación.
“Es mi deber proteger Shirone de sus enemigos. Esa es la razón por la que estoy con vida, y me fue permitido relajarme durante todos estos años. No tengo más opción que regresar inmediatamente, ¿entiende? Si espero noticias de la propia invasión, sería demasiado tarde para actuar. Por lo que sé, la lucha ya podría haber comenzado.”
Tenía que admitir que Zanoba estaba argumentando su caso de forma coherente. Él le debía mucho a su país, y no había nada extraño en querer pagar tus deudas. En lo profundo, quizá Zanoba había tenido ganas de regresar a Shirone desde el momento que escuchó del golpe de estado de Pax.
Pero ahora no había forma de deshacer esos eventos. Si él lanzaba su propia rebelión contra el nuevo rey, eso dejaría al país fatalmente debilitado y como una presa fácil para sus enemigos. Por lo tanto, él tenía que obedecer a Pax. Era la única forma de salvar el reino.
Yo lo entendía. En serio. Pero aun así se sentía extraño escucharlo de Zanoba. Por todo el tiempo que lo había conocido, el tipo había vivido en su propio pequeño mundo, indiferente a todo lo que ocurría en el exterior. Esperarías que su respuesta ante esto fuera algo así como… “¿Una guerra en casa? Bueno, eso no es asunto mío. ¡Venga aquí y dé un vistazo a mi más reciente figura! ¿¡No cree que su cintura está hermosamente esculpida!?”
… Por supuesto, yo no podía decirle nada de esto. No ahora. No sería correcto.
Para ser honesto, yo quería que Zanoba se sacudiera el asunto y olvidase esa carta. Pero eso no era lo que él necesitaba.
Después de un largo y doloroso silencio, yo logré sacar algunas palabras. “Sabes que van a matarte, ¿cierto?”
“Si mi país me ordena morir, entonces supongo que tendré que hacerlo,” respondió tranquilamente Zanoba.
Fue una respuesta firme y estoica digna de un samurái medieval o un soldado imperial. Terminé sin palabras ante ella.
Tenía que detener a Zanoba de alguna forma. Yo no quería que muriera.
Aun así, no podía vociferar que él estaba cometiendo un error. Tal vez era debido a la determinación serena en sus ojos. Quizás era debido a que yo había cambiado mi propia forma de pensar a lo largo de los años. Pero simplemente no podía decirle que todo este asunto era ridículo.
No sabía qué decir.
“¡Vamos! ¡Maestro, Cliff! No hay necesidad de que se vean tan tristes.”
Zanoba nos mostró una sobrecogedora sonrisa animada. Esta vez era su sonrisa usual.
“Debo admitir que no pasé mucho tiempo pensando sobre mi deber cuando todavía estaba en Shirone. Pero cuando lo conocí a usted, Maestro, y a ti, Cliff, y a Nanahoshi-san… y mientras me acostumbraba a mi vida aquí, comencé a reconsiderar mis acciones. Me tomé el tiempo para pensar en que debía hacer.”
¿Y ahora él había decidido proteger su hogar como el propósito de su vida? Yo ahora estaba completamente confundido. No era como si el resto de nosotros fuéramos un montón de patriotas.
“Supongo que estoy siendo bastante pretensioso acerca de esto, ¿no?” continuó Zanoba, mostrando otra sonrisa. “¡Para ser honesto, ni siquiera sé la razón por la que llegué a esas conclusiones! ¡Jajaja!”
Yo no podía reír. A mí no me parecía divertido.
Yo no tenía el derecho de decirle a Zanoba cómo debía vivir su vida. En este punto, era imposible asegurar si él estaba cometiendo un error. La decisión era suya.
Pero sí había una cosa que podía asegurar: si Zanoba moría debido a la decisión que yo tomé hoy, eso me iba a afectar mucho.
Zanoba era uno de mis mejores amigos. Él me había ayudado en más formas de las que podía contar. Por supuesto, Zanoba me ayudó mucho esa vez en Shirone… pero además le debía los amigos que yo había hecho en esta ciudad. A través de sus figuras yo pude conocer a Linia y Pursena, y no estoy seguro de que Cliff me hubiese aceptado sin su ayuda. Además, durante nuestra expedición al Continente Demoniaco, él había contenido a Atofe con sus manos desnudas. Y sin su ayuda, yo nunca habría completado el proyecto de la Armadura Mágica.
Mientras más lo pensaba, más me daba cuenta de lo mucho que le debía.
Dejando todo eso de lado, para ser honesto, yo había disfrutado el tiempo que pasé fabricando figuras para él. Era divertido tenerlo cerca. Para empezar, él me bañaba en halagos en cada oportunidad, y siempre hablaba efusivamente de mi trabajo. Eso no era malo para mi autoestima. Supongo que algunas personas podrían reaccionar de una forma diferente a esa clase de cosas, pero yo definitivamente lo encontraba agradable.
Además, de acuerdo a mi diario del futuro, él se quedaría a mi lado hasta el amargo final, siendo leal a mí hasta el momento de su muerte. Simplemente no podía encogerme de hombros cuando un amigo como ese decidía ir hacia su muerte. No sería correcto. Me estaría traicionando a mí mismo, como también a él.
… ¿Hmm?
Esperen un momento. El diario…
Sentí que una pieza de rompecabezas encajaba abruptamente dentro de mi mente.
“Zanoba.”
“¿Sí, Maestro?”
“Yo también voy.”
Para mi sorpresa, esas palabras salieron de mi boca con mucha facilidad. Yo nunca olvidaría la extraña mezcla de felicidad y ansiedad que apareció a través de todo el rostro de Zanoba en ese momento.
Después de dar por terminada nuestra conferencia, yo me dirigí directamente a informarle la situación a Orsted. Durante mi camino ahí, reflexioné sobre esta extraña serie de eventos desde un ángulo diferente.
En la historia de mi diario del futuro, Zanoba nunca regresó a su hogar. No estaba seguro de si él se había quedado en Sharia toda su vida, pero al menos, Zanoba había pasado la mayor parte de su tiempo a mi lado. En esa línea temporal, parecía probable que él nunca recibiera una orden de regresar a casa. Tal vez el golpe de estado de Pax había fracasado. Quizá nunca ocurrió.
De cualquier forma, los eventos estaban divergiendo de aquellos registrados en el diario. Y eso quería decir que existía la posibilidad de que el Dios Humano estuviese tramando algo.
Ahora que lo pienso, nosotros nunca nos habíamos encontrado a los tres apóstoles del Dios Humano en acción, esto durante el último año o año y medio. ¿Tal vez Pax era el tercero, y él había pasado ese tiempo preparando el terreno tranquilamente para estos eventos? Parecía ser una posibilidad real.
Sí, Orsted me había advertido ser paciente. Pero quizá finalmente había llegado el momento de entrar en acción.
Sí, tiene que ser eso. Este es el momento que he estado esperando todo este tiempo. ¡Voy a salvar a Zanoba, maldita sea!
“¡Orsted-sama!”
Cuando entré de golpe por la puerta, encontré a mi jefe en su lugar usual detrás de su escritorio, aparentemente lidiando con algo de papeleo.
“Ah, Rudeus. ¿Hay algún problema?”
El rostro de Orsted era tan intimidante como siempre, pero yo estaba demasiado agitado como para vacilar. Le expliqué toda la situación tan clara y concisamente como pude, concentrándome en la discrepancia entre estos eventos y los de mi diario del futuro.
“Esto tiene que ser obra del Dios Humano, ¿cierto?”
“…”
Yo entregué confiadamente mi conclusión, pero la respuesta inmediata de Orsted fue mirar furiosamente hacia mí en silencio. Para que conste, yo no creía que él realmente estuviera haciendo eso. Simplemente así era su rostro.
Eh, esto es extraño. ¿Acaso hay alguna falla en mi lógica?
“En la historia que conozco, el Reino de Shirone colapsa seguido de un golpe de estado organizado por Pax Shirone, en aproximadamente treinta años en el futuro.”
Yo parpadeé de la sorpresa. “¿Acaba de decir treinta años en el futuro?”
“Así es.”
Orsted comenzó a describir algunos detalles del flujo normal de los eventos que él conocía. En esta versión de la historia, el Incidente de Desplazamiento nunca ocurrió, y yo no existía como para haber causado caos dentro de las políticas internas de Shirone. Bajo esas circunstancias, Pax aprovecharía su tiempo, acumulando enormes riquezas a través de su control de los mercados de esclavos del reino. A lo largo de las décadas, él atraería a un grupo de cómplices e incapacitaría a sus enemigos a través de toma de rehenes estratégicas, antes de finalmente lanzar un golpe de estado contra el rey reinante. Su golpe de estado tendría éxito, concediéndole el trono. Pero una vez que fue suyo, libre para hacer exactamente lo que quería, Pax comenzaría a cuestionarse el valor de la propia monarquía.
Con el tiempo, él aboliría su propia posición y convertiría a Shirone en una república. Como consecuencia de este evento, Shirone rápidamente incrementaría su poder, expandiendo su territorio hasta finalmente controlar la mitad del actual territorio en disputa en sus fronteras. Y este nuevo país, como el cuarto poder más grande del mundo, eventualmente produciría a un ciudadano que le causaría muchos dolores de cabeza al Dios Humano.
“Yo había asumido que el Dios Humano te guio a Shirone hace todos esos años debido a que quería sacar a Pax de sus fronteras, previniendo que estos eventos ocurran,” explicó Orsted.
Eso tenía sentido. El consejo del Dios Humano me llevó a Shirone, y yo había cambiado el curso de la historia ahí. Tanto Zanoba como Pax habían sido exiliados de su hogar, costándole a Pax su oportunidad por el trono. La República de Shirone nunca nacería.
“Verás, una vez que Pax toma el trono, la transición a una república se vuelve inevitable.”
Orsted hizo una breve pausa, frunciendo el ceño mientras pensaba. Básicamente, él creía que este golpe de estado era lo opuesto a lo que quería el Dios Humano.
“Bueno, la situación es un poco diferente,” dije indeciso. “El Reino del Rey Dragón está del lado de Pax, ¿cierto? Quizás él esta vez no convertirá a Shirone en una república.”
“Lo hará. Yo he interferido con los eventos de formas similares, pero a pesar de las circunstancias, él siempre termina aboliendo la monarquía.”
Ah. Es cierto. Ahora estábamos entrando a todo ese asunto del destino. Una vez que pasabas el punto donde Pax se convertía en rey, aparentemente los eventos encajarían en su lugar para que Shirone terminase como una república. De la misma forma en que el futuro de Asura fue determinado desde el momento que Ariel tomó el trono.
“Eh, espere un momento. ¿Entonces qué ocurrió en la línea temporal de mi diario?”
“Imagino que Pax nunca realizó su golpe de estado. Shirone permaneció como un poder menor, tal como el Dios Humano había deseado inicialmente.”
Bien, entiendo…
En la línea temporal normal, Pax realizó un golpe de estado y se convirtió en rey, para luego establecer una república.
En la línea temporal del diario, las maquinaciones del Dios Humano mantuvieron a Pax lejos del trono, y Shirone permaneció como un reino.
En esta línea temporal, Pax lanzó un golpe de estado exitoso, y nosotros estábamos bastante seguros de que él eventualmente terminaría estableciendo una república.
Eso era extraño. ¿Entonces el Dios Humano intervino una segunda vez solo para regresar los eventos a la normalidad?
“No lo entiendo. ¿Por qué haría eso?”
“Es una trampa,” dijo Orsted, con un tono severo. “Él te quiere muerto, Rudeus. Incluso si eso significa regresar la historia de Shirone a su curso natural.”
En otras palabras… él estaba sacrificando voluntariamente una de sus victorias tácticas por una oportunidad de atraerme hacia el peligro. Como un tipo que destruye una buena mano en el mahjong solo para jugar con su oponente.
“Si muerdes el anzuelo y apareces en Shirone para investigar, estoy seguro de que terminarás en medio de una trampa letal cuidadosamente colocada,” continuó Orsted.
“¿Y estamos seguros de que él en realidad no está tras usted?”
“Supongo que es posible, pero Zanoba Shirone es tu amigo, no el mío. Él es la carnada de esta trampa, lo cual significa que muy probablemente tú eres el objetivo.”
Pax le había ordenado a Zanoba regresar a casa. Y a pesar del evidente peligro, Zanoba estaba decidido hacerlo. El Dios Humano no estaba seguro de si yo lo acompañaría, pero ya que el riesgo para la vida de Zanoba era claro, él probablemente pensó que existía una gran probabilidad de que yo lo hiciera. Después de todo, él entendía bastante bien mi personalidad.
… Maldición. Ese bastardo podía ser muy listo a veces.
“Es más, Zanoba jugó un papel fundamental en la construcción de tu equipo. Incluso si no muerdes el anzuelo, él podría considerar que deshacerse de tu aliado ya es lo suficientemente bueno.”
Matar dos pájaros de una sola pedrada, ¿eh? Si yo iba, él nos mataría a ambos. Si no, él al menos obtendría un premio de consolación.
“¿Ve usted alguna posibilidad de que Zanoba sea un apóstol?” le pregunté tranquilamente.
“En este caso en específico, eso parece improbable. Él no es un hombre de gran importancia para el futuro de Shirone.”
¡Oye! Eso fue grosero. No sé cómo se siente Shirone al respecto, pero él es importante para mí, ¿bien? Lo suficientemente importante como para ir directamente a una trampa por él… Ugh.
“Entiendo. ¿Cómo cree usted que debemos afrontar esto?”
“De la misma forma en que siempre lo hacemos. Aplastar las maquinaciones del Dios Humano con fuerza bruta.”
“… Suena bien.”
Con Orsted acompañándonos, esto no debería ser muy difícil de manejar. Derrotaríamos a cualquiera que fuera tras nosotros, tal como lo hicimos en Asura. ¿Qué importaba si esto era una trampa? Yo sacaría a nuestros enemigos a la luz, y si eran demasiado para mí, él podía intervenir para encargarse del resto. Orsted sería el pejesapo, y yo sería ese pequeño señuelo luminoso colgando sobre su cabeza.
Aparentemente, algunas personas recientemente habían comenzado a referirse a mí como un seguidor o agente del Dios Dragón, pero cuando lo pensabas bien, yo básicamente era su carnada.
“Sin embargo, existe una posibilidad de que él no esté involucrado en lo absoluto en estos eventos.”
“… ¿Podría explicarlo?”
“No es imposible que estos eventos estuvieran destinados a ocurrir.”
Hm. No lo había considerado desde ese ángulo.
“Las teorías que yo di hace poco son esencialmente especulaciones. Ese diario no contiene muchos detalles acerca de este periodo. Es posible que Zanoba Shirone fuera brevemente a su hogar, solo para regresar ileso.”
En otras palabras, el golpe de estado ocurrió por sí solo, sin la intervención del Dios Humano. Zanoba fue llamado a Shirone, completó sus deberes en su hogar, y regresó a Sharia inmediatamente después.
Ahora que él lo menciona, supongo que eso no era… ¿imposible?
“… Mmmm.”
“En esa línea temporal, Zanoba además era un hombre buscado con un precio por su cabeza. Eso también pudo haber cambiado las cosas. Tal vez Shirone no lo llamó por miedo a represalias de Millis, o él escogió ignorar el llamado, o Ginger le ocultó la carta…”
Sí. Ahora esto estaba comenzando a parecer un poco más plausible. Nuestra línea temporal ya era diferente de la del diario en muchas formas significativas. Incluso si Pax tomaba el trono, él podría haber dudado sobre pedir la ayuda de un criminal buscado como Zanoba. El País Sagrado de Millis tenía un grupo de caballeros que esencialmente servían como mercenarios; él podría haber temido que ellos se unieran a sus enemigos en el campo de batalla.
Por supuesto, no había forma de asegurarlo. Y nosotros podríamos desperdiciar todo el día pensando en las posibilidades.
“Pero el Dios Humano sí me usó para cambiar el curso de la historia de Shirone, ¿cierto? ¿Por qué se quedaría de brazos cruzados y dejaría que Pax termine en el trono sin ninguna buena razón?”
“Es posible que el destino de Shirone simplemente estuviera más allá de sus habilidades a la hora de cambiarlo. Tu destino es bastante fuerte, pero no puede sacarlo todo fuera de curso.”
Tiene razón. Obviamente existían algunas cosas que yo no podía cambiar, incluso si me esforzaba.
“Mm…”
En este punto, Orsted hizo una pausa para acariciar su mentón mientras reflexionaba. Claramente se le había ocurrido algo.
“Eh… ¿Qué sucede, Orsted-sama?” dije vacilantemente.
“Pax fue exiliado hacia el Reino del Rey Dragón, ¿correcto?”
“Así es.”
“En otras palabras, existe una buena posibilidad de que ellos sean el verdadero poder detrás de este golpe de estado.”
“Sí, es muy posible.”
Ah, ya veo hacia dónde va con esto.
Pax había pasado varios años en el Reino del Rey Dragón. Él pudo haber sido instado a entrar en acción por alguien de ahí. En otras palabras, existía la posibilidad de que él no fuera el apóstol que estábamos buscando. El verdadero villano podría estar ocultándose en un país completamente diferente.
“Muy bien,” dijo Orsted. “Yo iré hacia el Reino del Rey Dragón y veré si puedo encontrar alguna evidencia de un apóstol merodeando en su interior.”
¿Eh? Jefe, ¿no vas a ir conmigo? “Eh, pero… podría haber una trampa esperando por mí en Shirone, ¿cierto?”
“… Si te asusta esa posibilidad, entonces deberías permanecer aquí.”
Eso significaría dejar a Zanoba a su suerte.
Orsted había prometido proteger a mi familia, pero no a mis amigos. Yo no podía esperar que él le diera prioridad a la seguridad de Zanoba por sobre todo lo demás. A menos que yo… ¿¡lo case con alguna de mis hermanas!?
Nah. Él probablemente las trataría bien, pero… nah. Vamos a permanecer concentrados, Rudeus…
“Yo le debo mucho a Zanoba. Y de acuerdo a ese diario, él fue leal a mí hasta el día de su muerte.”
“…”
“No puedo simplemente dejarlo morir.”
El único problema era si yo podría salvar su vida por mi cuenta. A pesar de que no había una razón de peso para que yo fuera solo. Tal vez podía llevar refuerzos. Eris parecía conocer a muchos Santos de la Espada… si le escribíamos una carta al Santuario de la Espada, podríamos ser capaces de reclutar a un guardaespaldas decente.
El problema principal con la idea era que yo no debería estarle contando a un montón de personas que apenas conocía sobre los círculos de teletransportación. Probablemente era prematuro hacer algo así ahora mismo, así que…
“En ese caso,” dijo tranquilamente Orsted, “Tú ve hacia Shirone, y yo iré hacia el Reino del Rey Dragón. Aplastaremos las maquinaciones del Dios Humano donde las encontremos. ¿Entendido?”
“Sí, señor.”
Considerándolo todo, ahora mismo había mucho que desconocíamos. Tendríamos que investigar la situación lo mejor posible durante el propio viaje.
“Ah, es cierto. Casi lo olvido. Hay una cosa que quiero que me prometas antes de que vayas hacia Shirone.”
“¿Qué cosa?”
¿Acaso me iba a hacerme jurar que no moriría? Aww, el solo hecho de pensarlo me hacía sonrojar.
“No mates a Pax Shirone, incluso si estás seguro de que es un apóstol.”
“… ¿Qué?”
“No mates a Pax Shirone.”
Bueno, él lo dijo dos veces seguidas, así que supongo que lo decía en serio. Aunque tiene sentido. Matar a Pax podría evitar que Shirone se convierta en una república, ¿no? ¡No hay problema, jefe! Lo dejaré en una pieza.
“Muy bien. Entiendo.”
Aun así, esto iba a dificultar un poco mi tarea. Pax podría tratar de matarnos, pero yo no podía hacer lo mismo. Lo más importante era cuidar mi propia vida, y también proteger a Zanoba hasta que pudiéramos traerlo de regreso a casa. Eso sería complicado.
Eh… hmm. Ahora que lo pienso, ¿cómo lo voy a convencer de regresar a Sharia?
Yo no estaba seguro de cuál era el objetivo de Zanoba con esto. ¿Acaso quería ayudar a su país a ganar la guerra? ¿Eso sería suficiente para dejarlo satisfecho?
Bueno, como sea. De cualquier forma, yo lo acompañaría y lo mantendría a salvo. Cuando fuera el momento correcto, lo convencería de regresar conmigo a Sharia. Mientras tanto, además buscaría pistas sobre la trampa del Dios Humano y su objetivo principal.
“Gracias por su ayuda, Orsted-sama.”
“No necesitas agradecerme.”
Después de realizar una reverencia de todo corazón hacia Orsted, yo me di la vuelta y salí de su oficina.
Hmm. Así que ahora voy a caminar directamente hacia una trampa del Dios Humano, ¿eh?
Zanoba no se había quejado mucho de que yo fuese con él. Pero si Zanoba supiera de mis sospechas, yo tenía la sensación de que eso podría cambiar.
Por otro lado… ¿tal vez podía usarlo como una forma de convencerlo? Si él supiera que el Dios Humano lo estaba usando para atraerme hacia mi muerte, ¿acaso él reconsideraría su decisión de regresar a casa…?
Lo pensé por un momento, pero luego abandoné la idea. Zanoba probablemente terminaría diciendo algo como, “Tal vez usted tiene razón. Entonces lo mejor es que vaya solo.” Sería más simple para ambos si yo por el momento mantenía ocultas mis sospechas.
Yo estaría ocultándole cosas una vez más. No podía culpar al hombre si terminaba odiándome.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
Sé la primera persona en dejar una nota sobre el capítulo.