Volviendo a la Aldea Doldia
Capítulo 8: Volviendo a la Aldea Doldia
Traje a Linia y la Bestia Sagrada Leo conmigo en mi viaje hacia el Gran Bosque. Eris trató desesperadamente de acompañarme, pero yo le pedí permanecer en casa, dado su avanzado embarazo. Su estrés probablemente se estaba acumulando, ya que ella recientemente había perdido a su juguete (Linia). Llevarla a una aldea llena de gente bestia en ese estado solo la instaría a tratar de secuestrar a alguien más para llevárnoslo a casa.
Mientras tanto, Linia se quejó, “No quiero regresar. Si lo hago, seré forzada a ser la subordinada de Pursena.” Por desgracia, yo no creía poder ganarme su confianza si iba solo. La necesitaba para persuadirlos.
Yo había cometido un error—debí haberles escrito una carta justo después de que invoqué a Leo aquí. De seguro me equivoqué al no hacerlo.
En fin, incluso aunque la gente bestia tendía a ser testaruda, yo ahora era una persona más madura. Las cosas ciertamente no terminarían tan mal como la última vez. Me aseguraría de explicar todo apropiadamente, y llevaría a la Bestia Sagrada y Linia para que así fuera.
Dejé a Aisha a cargo de nuestro grupo de mercenarios. Ella no tendría problemas, ya que desde un principio se encargaba de la mayor parte del trabajo administrativo. Los miembros en su mayoría trataban con Linia en un comienzo, pero también habían llegado a respetar a Aisha. De seguro no habría problema con que Linia se fuera por un tiempo para realizar un viaje de negocios.
Para ser honesto, este pequeño viaje significaba que me estaba atrasando con mi trabajo para Orsted. Aunque era mejor lidiar con los problemas antes de que empeoren, así que primero quería encargarme de esto. Si no lo hacía, me arriesgaba a quedarme aún más atrasado con mi trabajo. Sería una verdadera molestia si una turba de gente bestia irrumpía dentro de Sharia en un año más tratando de recuperar a la Bestia Sagrada.
Cuando le expliqué la situación a Orsted y traté de hacerle entender la urgencia de la situación, él no se vio particularmente molesto por mi solicitud. De hecho, él me ofreció cuidar la casa mientras yo estaba de viaje. Gracias a mis contribuciones, él ya había realizado muchos más preparativos contra el Dios Humano durante este bucle que en cualquier otro, así que a Orsted no le molestaba que yo me tomase un tiempo. De hecho, ahora teníamos algo de tiempo libre.
Si bien quería ir directamente al sótano de la oficina y saltar dentro del círculo de teletransportación para ir directo hacia la Aldea Doldia, nuestro círculo en el Gran Bosque de hecho estaba ubicado a una gran distancia de ellos. En cambio, decidí hacerle una visita a Perugius. Conociéndolo, supuse que él podría estar al tanto de algunas ruinas de teletransportación abandonadas más cerca de la parte norte del Gran Bosque.
Cuando lo visité, Perugius estaba recostado sobre su silla como siempre, rodeado de sus diez familiares y Sylvaril. El onceavo familiar faltante había sido desplegado en el palacio de Asura para actuar como su representante.
“¿El Gran Bosque?”
Yo ladeé mi cabeza. “¿Hay algún problema con eso?”
“No. ¿Planeas partir inmediatamente?”
“Supongo que mientras más pronto, mejor.”
Su rostro se nubló por medio segundo cuando le informé que quería ir al Gran Bosque, como si estuviera vacilando. Aunque él accedió casi de manera inmediata, y estuvo de acuerdo en actuar como mi taxi.
Este hombre es realmente magnánimo, pensé.
“Dicho eso… La Bestia Sagrada, ¿eh? Eso me trae algunos recuerdos desagradables,” dijo Perugius. Él miró hacia Leo con el ceño fruncido.
Me pregunté lo que había detrás de esa reacción, pero él probablemente conoció a la anterior Bestia Sagrada, gracias a la larga vida que había tenido. Yo no tenía idea de cómo fue su relación, pero ¿por qué él todavía estaba poniendo esa cara, sabiendo que la actual reencarnación ante él era la mascota de nuestra casa?
A Leo no le molestaba la manera en que Perugius lo estaba mirando. Él estaba sentado viéndose sereno. Era Linia la que parecía petrificada. Aparentemente ella ya había visto a Perugius antes cuando vino aquí con Aisha, pero aún no se había acostumbrado a su presencia.
“Siento mucho las molestias que mi hermana menor le causó el otro día,” le dije a Perugius.
“No fue nada.” Él agitó su mano con desdén. “Me agradan las personas listas como ella.”
Viendo que Perugius no estaba particularmente molesto por su intrusión, imagino que Aisha debe haber manejado bien su encuentro con él.
“Por cierto,” dijo Perugius, “oí que tuviste una hija.”
“Sí. ¿Aisha se lo dijo?”
“Mm. Qué afortunado fuiste de no haber tenido un hijo de cabello verde.” Él habló como si estuviera tratando de evaluarme.
“… Sí. Es un gran alivio que mi hija no fuera Laplace reencarnado.”
Perugius mostró una sonrisa. “¿Oh? A juzgar por tu respuesta, supongo que Orsted debe haberte contado acerca de la habilidad de reencarnar de nuestra gente.”
“Así es. Lo hizo.”
“En ese caso, asegúrate de no olvidar esto: cuando llegue el día de la reencarnación de Laplace, yo lo mataré, sin importar si de casualidad es tu hijo.” Él mostró sus dientes a través de su amplia sonrisa.
Eso es aterrador.
“Bueno, personalmente, espero que eso nunca ocurra.”
A decir verdad, yo estaba dividido sobre el asunto de Laplace. De acuerdo a Orsted, él era el último de los guerreros dedicados que han seguido su lucha contra el Dios Humano durante un largo periodo de tiempo. Eso lo convertiría en un aliado bajo circunstancias normales, pero él fue derrotado por el Dios Humano. La división resultante de su personalidad llevó a que una mitad engañase a Ruijerd y se convirtiera en el enemigo jurado de Perugius. Eso lo convertía en mi enemigo. Si tal hombre renaciera como mi hijo, yo no sabría qué hacer.
Por supuesto, yo no estaba demasiado preocupado. Orsted insinuó que él ya sabía exactamente cuándo, dónde, y bajo qué identidad reencarnaría Laplace. Mi aparición puede haber alterado el futuro, pero ya que Laplace parecía tener su propio destino fuerte, yo quería creer que mi presencia no influenciaría eso en gran medida.
“Dicho eso, yo no tengo deseos de cruzar espadas contigo,” dijo Perugius. “Si alguien parecido a Laplace nace dentro de tu familia, deberías consultarme primero.” Él habló como si estuviera tratando de aconsejarme mientras se paraba de su trono.
Yo no tenía idea de lo que involucraría consultarle, pero a juzgar por su tono, no parecía que él fuera a dejar escapar a Laplace. Tal vez no matarlo de inmediato y sin aviso era la forma de Perugius de mostrar misericordia.
“Ahora bien,” dijo Perugius, “comenzaré los preparativos para tu círculo de teletransportación. Espera en tu habitación por un tiempo.”
Decidí visitar a Nanahoshi mientras el círculo de teletransportación era preparado, pero ella no estaba en su habitación de siempre. Vagué a través de los pasillos preguntándome dónde pudo haber ido cuando me encontré a Yuzuru de la Expiación, y le pregunté dónde estaba Nanahoshi. Resultó que este era el momento del día en que ella estaba ocupada aprendiendo sobre la aplicación práctica de los círculos de teletransportación. Había mucha información que digerir y recordar, lo cual debía ser difícil. Yo tenía toda la intención de ayudarla si ella lo necesitaba, pero, por el momento, le entregaría las papas fritas y bolas de arroz saladas que le traje más tarde. Algo de comida nostálgica sería un alivio para el alma.
Luego de eso, me dirigí hacia mi habitación asignada y esperé pacientemente. Los ojos de Linia se iluminaron cuando vio lo lujosas que eran las habitaciones aquí. Ella no perdió tiempo para lanzarse sobre el cómodo sillón.
“Haah,” suspiró ella. “Entiendo que a ti no te afecte, pero que Aisha no le tenga miedo es otra historia, Jefe. No puedo creer que ella pueda hablar de igual a igual con alguien así de aterrador, miau…” Linia estiró su cuerpo mientras se quejaba.
Yo no tenía idea acerca de qué había discutido Aisha con Perugius, pero conociéndola, todo debe haber salido bien. Perugius también se veía muy animado debido a su encuentro. Mi única preocupación era la tendencia ocasional de Aisha por decir lo que estaba pensando incluso si era insensible u ofensivo.
Tal vez lo mejor es tomar algunas medidas preventivas para asegurarme de que ella no ofenda a Perugius.
“Linia, ninguno de nosotros está a su nivel,” dije. “Todos nosotros estamos bajo él. La única razón por la que Aisha fue perdonada por ser tan audaz es porque Perugius-sama es un hombre magnánimo.”
“¿Tú crees, miau? ¿Seguro de que él no solo está aterrado de ese malvado jefe Dios Dragón tuyo? Yo todavía no lo conozco, pero él es bastante aterrador, ¿cierto? Cliff no paraba de temblar, miau.”
“¡Oye, no digas eso! ¡Eso no es cierto!” grité.
Tú eres la que no le teme a nada. O tal vez imprudente lo explique mejor.
Perugius podía escuchar cada palabra de nuestra conversación. Esto era el equivalente de verter agua de un trapo de cocina dentro del té de alguien antes de servirlo. ¡Por favor! No podía creer su descaro.
No mucho después de nuestra conversación, una malhumorada Sylvaril apareció. Tal como sospechaba, ella nos había escuchado. “Perugius-sama es un hombre magnánimo, y te considera un amigo cercano,” dijo ella con mayor énfasis, como si me estuviera poniendo en mi lugar.
No había necesidad de eso; yo no estaba menospreciándolo. Y preferiría que ella no se tome tan en serio lo que esta estúpida gata dijo. Además, era un gran honor ser considerado un amigo por alguien tan importante como Perugius-sama. Le dije justamente eso a Sylvaril, tratando de calmar las cosas, pero mi intento aparentemente fue un poco exagerado, ya que no hizo nada para aplacar su mal humor. “Los preparativos están completos, así que acompáñenme,” dijo ella irritablemente mientras nos corría de la habitación.
Sylvaril nos guio al sótano de la fortaleza: era el mismo laberinto húmedo y oscuro por el cual habíamos descendido en nuestro viaje hacia el Continente Demoniaco. Dentro de una de las habitaciones tenuemente iluminadas encontramos a Perugius y Nanahoshi de pie lado a lado. Ante ellos había, como era de esperarse, un círculo de teletransportación. No estaba emitiendo ninguna luz; ellos probablemente aún no lo activaban.
Mientras yo esperaba, preguntándome cuál era el problema, Nanahoshi respiró profundamente, sosteniendo un cristal mágico en sus manos.
“Solo estás poniendo en práctica lo que ya sabes. No necesitas sentirte nerviosa,” dijo Perugius.
“Cierto…” Nanahoshi se acercó al círculo. “Rudeus, puedes entrar en él. Me disculpo de antemano si algo sale mal.” Su rostro estaba tenso de la ansiedad mientras nos indicaba que podíamos usar el círculo.
Al parecer, esta vez ella era quien iba a activar el círculo. Así que íbamos a ser sus conejillos de Indias, ¿eh? Pero no podía quejarme: yo fui quien vino a pedir un favor de la nada.
“Sylvaril,” dijo Perugius. “¿Les entregaste el mapa?”
“Ah, me disculpo. Casi lo olvido.” Sylvaril sacó un mapa de su bolsillo y me lo entregó.
Yo lo abrí y lo estudié. La Aldea Doldia estaba cerca del borde del papel, así que solo podía asumir que seríamos teletransportados a las ruinas en medio. Parecía ser que la aldea estaba a medio día de viaje. Tal vez era debido a que todo el lugar estaba cubierto de bosque, pero las dos ubicaciones se veían relativamente cerca. Decidí mostrárselo a Linia y ver lo que ella tenía que decir.
“Ah, sé dónde queda esto, miau. No te preocupes, es bastante cerca, miau.”
Entonces de seguro todo estaría bien. Había pasado cerca de una década desde que Linia había estado por última vez en casa, pero ya que era su hogar, probablemente lo mejor era dejarle la navegación a ella.
En cuanto a ti, Sylvaril, apuesto a que no tenías ninguna intención de entregarnos ese mapa a menos que Perugius dijera algo primero. Un comportamiento tan perverso es muy inapropiado, sabes. ¡Se lo diré todo a Perugius!
“Ahora bien, comencemos,” dijo Perugius.
“Entendido.” Nanahoshi se arrodilló y acercó el cristal mágico al círculo. Con un pincel en mano, ella comenzó a dibujar algo en el suelo.
“Solo para estar seguros, solo vamos a activar el círculo por un momento. Una vez que estén ahí, deberán arreglárselas solos,” dijo Perugius. “¿Entendido?”
Yo parpadeé hacia él, confundido. “Sí… Entendido.”
Ya que ellos todavía estaban ocupados preparando todo, mi mente no registró las palabras mientras daba una respuesta mecánica. Solo empecé a contemplar el significado de lo que dijo luego de eso. ¿Acaso habría muchas bestias esperándonos? No, esperen. Considerando la época del año, tal vez…
“Oiga, acerca de lo que acaba de decir—” comentó Linia, habiéndose dado cuenta de la implicación en el mismo instante que yo.
Por desgracia, Nanahoshi ya había terminado sus preparativos. Una vez que había dibujado el círculo con su pincel, ella colocó el cristal mágico sobre él. El círculo comenzó a brillar tenuemente a continuación, y nosotros terminamos siendo absorbidos.
“¡Urk!”
Lo siguiente que supe fue que estaba rodeado de agua que me llegaba hasta el estómago. Debajo de ella, divisé el círculo mágico que nos había traído aquí. La luz que había emitido pronto desapareció.
“¡Miaaaaau! ¡Lo sabía, es la temporada de lluvias!” gritó Linia, levantando a Leo en sus brazos. A pesar de ser esencialmente un perro, él estaba con su cabeza en alto como si creyera que era natural que ella lo cargase, incluso aunque él ya estaba completamente mojado. Para empeorar las cosas, nuestro equipaje también estaba lleno de agua.
Oh, genial. Eso quiere decir que mi presente de disculpa probablemente está completamente mojado.
El agua estaba muy fría. Si no salíamos rápido de aquí y encontrábamos un lugar para secarnos, corríamos el riesgo de terminar con un resfriado.
Aunque no era como si un resfriado fuera de mucha preocupación. Un simple hechizo de magia de desintoxicación podía curarlo de inmediato.
Esos eran los pensamientos que recorrían mi mente mientras yo empezaba a buscar unas escaleras, pero no vi nada que pudiera ayudarnos a salir de aquí. Eso me dejaba con una sola opción. Invoqué un espíritu de luz para iluminar el lugar, y finalmente ubiqué una escalera… que daba hacia abajo. Este aparentemente era el piso más alto de este edificio.
“¡Jefe, tienes que hacer algo, miau!”
“Tranquilízate,” respondí.
Ahora mismo, lo que necesitábamos era subir. Si el nivel del agua estaba tan alto, no debería haber agua sobre nosotros. Con eso en mente, usé mi magia de tierra para crear un peldaño junto a la pared. Me aferré a él y lo usé para tocar el techo.
“¡Hmph!” gruñí, usando mi magia para abrir un agujero sobre mí.
Lo atravesé solo para descubrir una intensa lluvia y enormes árboles alineados hasta el horizonte. Las ramas de los árboles sobre nosotros ocultaban completamente mi visión del cielo. Mientras tanto, el suelo debajo estaba siendo arrastrado por las fuertes aguas. No podrían culparme por pensar que se trataba de un río en vez de un bosque, pero esa era la prueba que necesitábamos para saber que habíamos llegado a nuestro destino. No había duda. Este definitivamente era el Gran Bosque.
Tal como esperaba, el lugar donde yo estaba de pie era la cima de las ruinas a las que nos habíamos teletransportado, y todo el lugar estaba inundado.
“Esto es muy malo, miau. ¿Qué vamos a hacer? No es así como imaginé esto, miau.”
Linia y Leo también habían subido sobre el techo conmigo.
“Puedo ya sea congelar el agua para que podamos caminar a través de ella, o fabricar un bote y usar magia para propulsarnos.”
Los ojos del Linia se iluminaron. “¡Ooh, Jefe! ¡Sabía que podía confiar en ti, miau!”
“Pero con una lluvia como esta, ni siquiera tengo idea de qué dirección debemos tomar,” confesé.
Linia asintió. “Sí, con este clima tan malo, yo estoy tan perdida como tú, miau.”
Eso creí. Esta no era una lluvia normal; el agua había subido hasta el último piso de estas ruinas. Probablemente tenía cinco metros de alto. Cualquier cosa que normalmente fuera un punto de referencia no sería visible ahora mismo.
“¿E-entonces qué hacemos, miau?” preguntó Linia.
“¿Quizás esperar que termine la temporada de lluvias?”
“Cuando eso pase, será la temporada de apareamiento, miau. Si eso ocurre, yo terminaré siendo el juguete sexual de alguien, miau.”
Ah, es cierto. La temporada de apareamiento. Una cosa era resistirme a ella cuando estábamos en casa, pero no estaba seguro de poder contenerme en un viaje como este. Entonces tal vez lo mejor sería partir. ¿O sería mejor regresar y ver si Orsted tenía alguna clase de objeto para ayudarnos?
“¡Guau!” ladró Leo, sacando pecho mientras miraba arriba hacia mí.
¿Qué le pasa?
“¿¡Lo dice en serio, miau!?” intervino Linia, respondiendo en mi lugar.
“¡Guau!”
“¡Supongo que por algo usted es la Bestia Sagrada, miau!”
Yo era un genio por haber traído a Linia, considerando que ella podía entenderlo. Tenía que tener a un traductor para comunicarme con este perro. “Linia, ¿qué está diciendo?”
“Él conoce el camino, así que pidió que fabriques un bote, miau.”
“Entiendo. Un bote será.”
Linia tenía razón; el título de Leo no era por nada. Él era muy capaz.
Con eso decidido, yo usé mi magia de tierra para conjurar un bote. El problema con mis creaciones de tierra era que mientras más poder mágico concentrase en ello, más pesado sería lo que estuviera tratando de fabricar. Sin embargo, al disminuir la intensidad del poder mágico que usaba, yo también podía fabricar algo más liviano. Para construir un bote apropiado, yo necesitaría usar un patrón de panal y mantener la densidad del poder mágico mientras le daba forma, asegurándome de que el centro pudiera contener aire y darle flotabilidad.
Tomó poco más de una hora completar el proyecto. El producto final fue una balsa medio cuadrada.
Como sea. Esta cosa flota, y su propulsión está basada completamente en mi propia magia. Esto debería ser suficiente.
“¡Muy bien! ¿Partimos?”
Linia se veía nerviosa. “¿Estás seguro de que vamos a estar bien, miau? Jefe, ¿te quedaste sin poder mágico o algo así? Espero que no nos hundamos a medio camino, miau…”
“Si comienza a hundirse, nos detendremos a medio camino y escalaremos uno de los árboles para descansar sobre sus ramas un rato,” dije mientras me subía a la balsa. Carecía de estabilidad, pero yo simplemente podía equilibrarla durante el camino.
“Urgh, no estoy muy segura de esto, miau…” se quejó Linia.
“¡Guau!”
La cabeza de Linia se levantó de pronto. “Ah, Jefe, él dice que vayamos en esa dirección, miau.”
“Entendido. Muy bien, en marcha.”
Usé mi poder mágico para controlar el agua a nuestro alrededor, empujándonos en la dirección que Leo había indicado.
Llegamos a la Aldea Doldia dos días después. En cuanto a la distancia, no estaba tan lejos de las ruinas, pero fuimos atacados por monstruos a lo largo del camino y sacados de curso por las corrientes, así que nos perdimos un poco. Si no hubiésemos sido lo suficientemente afortunados como para encontrarnos con la Carretera de la Espada Sagrada, nos habría tomado otros diez días encontrar el camino correcto.
“¡Oigan, miren!”
“¡Es la Bestia Sagrada!”
“¡Que alguien le reporte esto a Gyes-sama!”
Toda la aldea entró en caos al vernos. Los guerreros corrieron hacia nosotros, casi como abejas saliendo de un panal, y ellos estaban completamente armados.
“Es un hombre humano.”
“¿No me digan que él es quien secuestró a la Bestia Sagrada…?”
“Ahora que lo pienso, hubo un incidente como este hace diez años.”
Mientas nuestra balsa se acercaba, la gente bestia se puso más en guardia. El ambiente era tan tenso que parecía probable que nos encarcelaran sin siquiera dejarnos hablar.
Mierda, ¿y ahora qué? Ellos podrían volver a capturarme, desnudarme, y arrojarme dentro de una celda.
Justo cuando estaba comenzando a preocuparme, Linia se puso de pie.
“¡Escuchen! ¡Yo, Linia Dedoldia, hija de Gyes Dedoldia, he regresado, miau!” declaró ella.
“¿Eh?”
Los guerreros se congelaron, inspeccionando su rostro antes de que todos ellos comenzaran a olfatear al unísono.
“Es cierto. Esa realmente es Linia.”
“De seguro ha crecido.”
“Sí, ya han pasado doce o trece años, ¿cierto?”
El aire se llenó de nostalgia. Me sentí aliviado por un momento, pero esa sensación pronto fue destruida.
“¡Ya lo escuchamos todo de Pursena, sabes!”
“¿¡Qué es todo eso de convertirte en una comerciante, hah!?”
“¡Tienes que cumplir con tus deberes aquí en la aldea!”
Ellos inmediatamente comenzaron a gritarnos.
“¡Argh, lo sabía!” gritó Linia. “¡Jefe, sácanos de aquí! ¡Te lo ruego, miau!”
Yo la ignoré y nos impulsé el resto del camino hacia un lugar seguro.
Nada en la aldea había cambiado desde la última vez que estuve aquí. Ellos eran tan aislacionistas—y hostiles hacia los extranjeros—como antes. Al menos, yo tenía a Linia junto a mí esta vez, y había varios que me recordaban.
Yo estuve aquí hace diez años. Aquellos que habían sido niños en ese entonces ahora eran guerreros, pero recordaron quién era yo después de olfatear mi aroma. Además, había algunos veteranos dentro de ellos que también recordaban quien era yo. Por ejemplo, uno de los guerreros bestia que arrojaron agua sobre mí hace tantos años. Él había tenido cinco hijos durante los últimos diez años y regresó a sus deberes. De seguro le gustaba su trabajo.
Mientras a mí me estaban dando alguna especie de bienvenida, a Linia rápidamente comenzaron a regañarla.
“¡Cómo te atreves! ¡Tú eres la hija del jefe y tienes el descaro de abandonar tus deberes!”
“¡Eres una desgracia para nuestra tribu!”
Linia se encogió de hombros y se ocultó detrás de mí. Las lágrimas se estaban reuniendo en sus ojos mientras ella murmuraba en voz baja, “Esta es exactamente la razón por la que no quería regresar aquí, miau.”
Era culpa suya que las cosas hubieran terminado así.
Los aldeanos siguieron regañando a Linia por un tiempo, al menos hasta que la Bestia Sagrada se retorció para secarse y llamó su atención.
“¡Es cierto! ¡La Bestia Sagrada es mucho más importante que Linia!”
“¡Sí! ¡Él finalmente ha regresado!”
“¿Dónde ha estado todo este tiempo?”
Linia fue olvidada mientras se concentraban completamente en Leo. Ellos siguieron preguntando dónde había estado y cómo había sido secuestrado. En el proceso, aquellos presentes que no me conocían gradualmente comenzaron a sospechar, mirándome como si yo hubiese sido el responsable de su secuestro.
Esto de seguro me traía recuerdos. Si alguien comentaba, “Ah, sí, este es el pervertido que se enamoró de la Bestia Sagrada hace diez años, ¿no?” Yo de seguro sería arrojado dentro de una celda.
Mientras yo estaba preocupado pensando en esto, un grito resonó a través de la multitud.
“¡Todos, guarden silencio, miau!”
“¡Que todos se callen!”
Las dos que se acercaron era guerreras—Minitona y Tersena. Las reconocí. Yo incluso las había salvado en el pasado. Ellas actuaban como líderes, silenciando a la multitud mientras se acercaban a mí.
“¡No sirve de nada hacer un escándalo aquí, miau!” declaró Minitona.
“Pueden darnos los detalles en la casa del jefe,” dijo Tersena. “¡Abran paso!”
Pronto fuimos guiados hacia la residencia de Gyes.
Gyes ahora era el jefe de la tribu. El antiguo jefe, Gustav, había sufrido una horrible herida luchando contra un monstro durante la temporada de lluvias de hace unos años, lo cual llevó a su retiro anticipado. Él dejó a Gyes a cargo de la aldea y se fue a vivir el resto de sus días pacíficamente a otro asentamiento.
Tal vez era por eso que Gyes se veía más solemne ahora. Él parecía ser mucho más relajado. Al parecer, las probabilidades de que yo sea acusado de un crimen que no cometí eran mucho más bajas esta vez.
Aliviado, yo entregué el paquete de carne ahumada que había comprado en Sharia y traído como un presente. Después empecé a explicar la situación. Les conté que yo estaba enfrentando a un poderoso enemigo, y que no quería estar constantemente ansioso sobre la seguridad de mi familia mientras me oponía a él. Fue por eso que traté de invocar a alguien o algo para protegerla, lo cual terminó con la aparición de la Bestia Sagrada. Él por lo tanto se había convertido en nuestra Bestia Guardiana.
Una vez que terminé de hablar, la expresión de Gyes se volvió amarga. “Todo eso es un poco difícil de creer.”
Estaba de acuerdo con eso. Yo mismo estuve sorprendido cuando Leo apareció. A pesar de que había estado incluso más sorprendido debido a quién había aparecido antes que Leo, la primera vez que realicé la invocación.
“¡Guau, guau!” ladró Leo desde su lugar a mi lado, sentado de una manera solemne.
“¿Ves? Él está respaldando mi historia,” dije. Yo en realidad no tenía idea de lo que estaba diciendo, pero asumí que él estaba apoyando mi versión de los hechos.
“La única cosa que mencionó fue que la comida en su casa supuestamente es muy deliciosa,” me informó Gyes.
“¿Disculpa?” jadeé.
“Fue una broma. Él dijo, Estoy ahí para estar al lado de su hija, para hacer lo que debe ser hecho,” suspiró Gyes.
¿Eso fue una broma? Gyes, bastardo. Así que ahora eres capaz de hacer bromas, ¿eh?
En fin, así que Leo estaba interesado en mi hija, ¿eh? ¿Lucie? Nah, probablemente Lara. Después de todo, él estaba realmente apegado a ella. A partir de lo que yo había visto, él casi siempre estaba pegado a su cuna. Orsted incluso había estado de acuerdo en que Lara era particularmente prometedora.
“¡Guau!”
“¿Mm? ¿Es el destino?”
Gyes y Leo quedaron de frente, aparentemente teniendo una conversación. Por desgracia, yo no tenía idea sobre qué, ya que no hablaba la lengua Perruna.
“Linia, ¿puedes traducir para mí?” le pedí.
“¿Mm? Ah, claro, miau.”
Su traducción me permitió escuchar su conversación.
“Es cierto, existe una leyenda que dice que, después de cien años del nacimiento de la Bestia Sagrada, un mesías aparecerá para salvar al mundo, y la Bestia Sagrada supuestamente lo ayudará en su misión,” dijo pensativamente Gyes.
“¡Guau!” (La traducción de Linia: “¡Dime! ¿Cuál crees que es el deber de la Tribu Doldia, miau?”)
“Nuestro deber es proteger a la Bestia Sagrada hasta que el salvador aparezca.”
“¡Guau, guau!” (La traducción de Linia: “¡Y yo, la gran y majestuosa Bestia Sagrada, he encontrado a ese salvador, miau! ¡La hija de este hombre es nuestra salvadora!”
“No estoy dudando de que me está diciendo la verdad. Sin embargo, esto no tiene precedentes—que el padre de la salvadora invoque a la Bestia Sagrada directamente y que la tenga protegiéndola desde la infancia…”
A través de la traducción de Linia, Leo puso énfasis en su importancia mientras hablaba. Ese nivel de arrogancia me recordaba a cierta Emperatriz Demoniaca cabeza hueca que yo había conocido en el pasado.
En fin, así que mi hija era la salvadora, ¿eh? ¿Nuestra pequeña bebé Lara con esa mirada audaz en su rostro? Orsted había insinuado algo parecido, pero nada concreto. Hah. De alguna forma, esto se sentía bastante irreal.
Tal vez debería empezar a enseñarle kung fu desde una temprana edad. Ya saben, pasarle todo mi conocimiento paterno.
“Guau, guau. ¡Guau, guau, guau!” (La traducción de Linia: “¡La leyenda también habla de una posibilidad de que el salvador muera antes de tiempo! ¡Dime! ¿¡Sabes lo que eso implica!?”)
Después de una breve pausa, Gyes respondió, “De acuerdo a la leyenda, si el salvador muere, el Árbol Sagrado se marchitará. A causa de eso, la Bestia Sagrada se debilitará cada vez más hasta la muerte.”
“¡Grrrr!” (La traducción de Linia: “¡Alguien está tras la vida de mi amo! ¿¡Acaso es tu deseo que mi vida también corra peligro!?”)
Gyes sacudió su cabeza. “No, eso por ningún motivo es lo que queremos.”
“¡Arf!” (La traducción de Linia: “¡En ese caso, no debería haber ningún problema con esto!”)
Una vez más, la expresión de Gyes se volvió amarga. Él miró hacia Linia, quien había estado traduciendo animadamente la conversación para mí todo este tiempo. Linia se acobardó ante su mirada y se ocultó detrás de mí.
Es por esto que debes dejar de jugar. Sí, yo fui quien te pidió traducir, pero tú fuiste quien se tomó esas locas libertades creativas y lo hizo enojar. Tú metiste la pata, así que necesitas lidiar con las consecuencias.
“Linia,” dijo repentinamente Gyes. “¿Todo lo que está diciendo él es cierto?”
“S-sí, lo es, señor. Él está ahí para proteger a la hija del Jefe—eh, es decir—a la hija de Rudeus-sama, miau.”
Era raro que ella hablase de forma tan educada. Aparentemente incluso la delincuente arrogante de Sharia estaba aterrada de su padre.
“Una niña humana, ¿eh?” Gyes hizo una pausa. “Solo han pasado veinte años desde el nacimiento de la Bestia Sagrada, así que tenía la impresión de que pasarían otros ochenta años hasta que tuviera que cumplir con su deber.”
“Técnicamente, la chica es mitad humana y mitad demonio,” corrigió Linia. “Así que creo que ella tendrá una larga vida, miau.”
“Ah, ya veo. No tomé en cuenta la posibilidad de que ella pudiese ser un demonio…” Gyes cruzó sus brazos sobre su pecho, perdido en sus pensamientos.
Durante la década desde la última vez que lo vi, él se había vuelto mucho más introspectivo de lo que había sido. Él antes era más del tipo impulsivo, el cual se lanzaría de cabeza en vez de darse un tiempo para considerar sus opciones. Gyes parecía haber madurado mucho, casi hasta parecerse al jefe anterior, Gustav. Tal vez la gente bestia maduraba pasados los treinta años y eso les ayudaba a entrar en razón.
¿Acaso lo mismo sucedería en el caso de Linia? Nah, yo estaba seguro de que ella sería igual hasta el día de su muerte.
Las dos jóvenes de pie detrás de Gyes intervinieron, “¡No hay forma de que un demonio pueda ser nuestra salvadora, miau!”
“¡Sí! Y él dijo que llamó a la Bestia Sagrada usando magia de invocación. ¡Apuesto a que usó alguna extraña brujería para engañar a la Bestia Sagrada!”
Minitona y Tersena sonaban tal como Gyes en sus días de juventud. Qué extraño. Estaba bastante seguro de que en el pasado ellas estuvieron agradecidas conmigo por mi ayuda. Supongo que estar alrededor de otras personas gente bestia por tanto tiempo nubló su visión de las cosas, ¿eh?
Dejando de lado su cambio de actitud, ellas tenían algo de razón; yo usé un círculo mágico creado por Perugius para invocar a Leo. El círculo tenía ciertas condiciones establecidas para obligar a lo que sea que fuera invocado a obedecerme completamente. Tal vez eso tenía un impacto en Leo, y su creencia de que mi hija era la salvadora solo era un delirio.
“No, las posibilidades de eso son escasas,” dijo Gyes. “Si ese fuera el caso, Rudeus-sama no habría recorrido todo ese camino hasta nuestra aldea. Él vive al otro lado del mundo. Habría sido difícil para nosotros rastrearlo y hacer algo al respecto. Así que, si él hubiese estado planeando algo deshonesto, simplemente habría ignorado la situación.”
“S-supongo que sí…”
Eh, sí, sobre eso… creo que debo disculparme. De hecho, sí traté de ignorarla. Lamento eso.
“Bueno, esto debería dejar zanjado el asunto de la Bestia Sagrada,” dijo Gyes.
“¿Está seguro de que eso es sabio?”
“Él ha hablado. Ahora nuestro trabajo es simplemente obedecer.”
“¡Guau!” ladró Leo, como estando de acuerdo, y luego rápidamente colocó su cabeza sobre mi regazo.
Yo acaricié su cabeza instintivamente, y su expresión pasó a ser una de felicidad. Minitona y Tersena se veían completamente disgustadas, como si encontraran insolentes mis acciones, pero yo las ignoré. En casa hacíamos esto todo el tiempo.
Aun así, estaba sorprendido de que ellos hubiesen aceptado tan tranquilamente lo que Leo había dicho. Supongo que Linia al final tenía razón. De hecho, yo creía recordar que Ghislaine había dicho algo similar.
“Dicho eso, Rudeus-sama… veamos… sí, en cerca de quince años más. Cuando su hija haya madurado, por favor, tráigala aquí. Me gustaría seguir nuestras costumbres y realizar la ceremonia del Árbol Sagrado. Estoy seguro de que eso será difícil, dado que toma cerca de un año viajar desde donde usted vive, pero aun así me gustaría pedírselo. Esto es parte de nuestro deber.”
“Entiendo. Así será.”
Una ceremonia, ¿eh? Yo no tenía idea de lo que eso implicaba exactamente, pero asumí que era alguna clase de formalidad. Así que íbamos a celebrar el paso de Lara a la adultez en quince años más aquí en la Aldea Doldia, ¿eh? Tendré que escribir eso en mi diario para no olvidarlo.
Al menos eso resolvía la situación con Leo, y con muchos menos problemas de lo que había imaginado. Dejé salir un suspiro. Yo no era el único aliviado; me di cuenta de que la tensión también dejó los hombros de Gyes. Toda la habitación parecía estar más relajada.
Gyes miró hacia Linia, quien inmediatamente se estremeció. “Ahora díganme, ¿por qué nuestra descarada gatita callejera, Linia, está junto a Rudeus-sama?”
“Ah,” dije. “Sobre eso. Verás, ella trató de entrar al mundo de los negocios, pero terminó contrayendo una enorme deu—”
“¡Me alegra que haya preguntado, miau!” interrumpió Linia, repentinamente colocándose frente a mí para poder explicarlo ella misma. “Verán, pensé en lanzarme y probar el rubro de comerciante después de separarme de Pursena, pero entonces, un día, recibí una revelación divina de los cielos, miau. Seguí su consejo y regresé a la Ciudad Mágica de Sharia. ¿Y creerían a quién encontré ahí? ¡Nada menos que a la propia Bestia Sagrada! En ese momento, pensé que este era el propósito por el que fui traída aquí—¡para cuidar a la Bestia Sagrada y encargarme de todas sus necesidades! Así que en realidad no me he olvidado de los deberes que han sido encomendados a nuestra tribu. ¡De hecho, la razón principal por la que no regresé fue porque, como una de nuestros guerreros, yo estaba tratando de cumplir mi papel, miau!”
Vaya. Era realmente impresionante cómo podía ella inventar tantas mentiras así de la nada. ¿O tal vez ya había estado pensando en qué excusas darle a su padre?
Gyes la miró de forma escéptica, pero Minitona y Tersena se veían completamente convencidas. Ellas la habían tratado con desdén hace momentos, pero ahora la miraban con algo que bordaba la admiración.
Sí que son cabeza hueca.
A pesar de que había leído en un manga que, una vez que las personas dejaban de despreciar a otros y comenzaban a respetar a las personas, eso facilita su propio crecimiento. Tenía sentido; encontrar algo bueno en una persona que de otra forma no tenía esperanza reflejaba la madurez de uno.
Aun así, mentir no estaba bien.
“Disculpa, Gyes-san,” intervine. “De hecho, ella trató de emprender un negocio como comerciante ambulante, pero terminó con una deuda enorme. Así fue como terminó convirtiéndose en una esclava, y yo intervine para salvarla. Bueno, en realidad, yo solo pagué su deuda por ella.”
“Interesante,” dijo él.
“¡Miauuu! ¡Jefe, no se supone que les digas la verdad!” me regañó Linia.
Minitona y Tersena volvieron a mirarla con desprecio.
“Ella actualmente está trabajando en mi casa para devolver el dinero que debe,” expliqué.
“Entonces lo que usted trata de decir, Rudeus-sama, es que ella actualmente es su esclava. ¿Correcto?”
Urk. Ahora que lo pienso, ella es la hija de Gyes. Solo puedo imaginar cómo se siente él como padre, escuchando que su hija ha sido convertida en una esclava. Si yo escuchara que Lucie era una esclava, mataría a quien sea que la haya comprado y la liberaría, sin hacer preguntas.
Sin embargo, no podía darme el lujo de mentir.
“Efectivamente, supongo que podrías decirlo de esa forma,” admití a regañadientes. “Pero para dejarlo claro, yo ciertamente no la estoy tratando como una esclava. Solo la estoy ayudando a volver a ponerse de pie, como un amigo.”
Gyes sacudió su cabeza. “No me importan cuáles son las circunstancias. Ella es quien abandonó sus deberes a causa de su ambición, solo para terminar con una deuda enorme y causó problemas a la familia del héroe de nuestra gente. Yo estaría avergonzado de que alguien incluso supiera que ella es de nuestra aldea. Así que, por favor, siéntase libre de hacer lo que quiera con ella.”
Oh, vaya. Gyes, viejo, de seguro te has convertido en un hombre de razón desde la última vez que te vi.
De hecho, no. A juzgar por su rostro, él en realidad estaba lamentándose por la clase de mujer en la que se había convertido su hija.
Linia frunció el ceño. “Oye, Papi, ¿eso no es un poco cruel, miau? Yo estuve en graves problemas, ¿sabes? Si las cosas no hubieran terminado como lo hicieron, yo habría sido convertida en un juguete sexual de unos nobles pervertidos.”
“Por lo que recuerdo, Rudeus-sama,” dijo él, prácticamente ignorándola, “su libido era incluso más fuerte cuando usted era un niño. La temporada de apareamiento debería comenzar pronto. Cuando eso ocurra, tiene permiso para usar a Linia como le plazca.”
“¡Miau! ¡Papi! ¿¡Acaso no te preocupa la castidad de tu hija!?” Linia levantó sus puños en el aire, iracunda.
Gyes miró hacia ella, con su garganta resonando baja y profundamente mientras decía, “Silencio. Si dices ser parte de la gente bestia, entonces deberías ofrecer tu cuerpo sin objeciones para pagar lo que debes.”
“Urgh…” Linia retrocedió. “B-bien, lo entiendo, miau. Yo fui quien se equivocó, miau.” Ella volvió a ocultarse detrás de mí.
Escucha, no me molesta si me usas como escudo, pero no presiones tus pechos contra mi espalda. No tengo intenciones de hacerte nada, ya sea durante la temporada de apareamiento o fuera de ella.
“En cualquier caso, es cierto que alguien necesita estar ahí para cuidar a la Bestia Sagrada, y de todas formas no tenemos los medios para pagar la deuda de Linia,” dijo Gyes. “Así que, por favor, llévesela cuando se vaya de aquí.”
Alguien que cuide a Leo, ¿eh? Yo en realidad no creía que él necesitase a alguien, pero la tribu Doldia tenía un deber que cumplir. Si ellos querían cuidarlo, yo no tenía razón para decirles que no. Además, sería un mayor problema para mí si Linia se quedaba aquí.
“Sin embargo,” continuó Gyes, “me siento nervioso de enviar a Linia sola.”
Yo asentí. “Lo entiendo perfectamente.”
“Jefe, realmente preferiría que no estés de acuerdo con él sobre eso, miau…” se quejó Linia miserablemente desde detrás de mí. Por desgracia para ella, yo entendía a lo que se refería su padre. No era debido a que ella fuera poco confiable ni nada parecido… solo que, últimamente, ella estaba en una mala racha.
“Entonces hay que enviar a una persona más.” Gyes acarició su mentón pensativamente. “Veamos… Ah, sí, ¿qué tal si lleva a Minitona o Tersena con usted para cuidar a la Bestia Sagrada?”
En el momento que sus nombres fueron mencionados, las dos chicas dieron un paso al frente, ambas completamente cubiertas de armaduras de cuero con gruesas espadas en sus espaldas. Las dos eran musculosas y tenían voluptuosos pechos. Ellas habían estado bien dotadas cuando eran niñas, pero realmente habían florecido desde entonces. La gente bestia era la tribu perfecta para cualquier amante de los pechos grandes.
“Yo iré, miau,” dijo Minitona.
Tersena sacudió su cabeza. “No, seré yo.”
“Yo soy mejor con la espada y también más inteligente, miau.”
“Ella miente. Ambas asistimos a la escuela en el Puerto de Zant, y yo fui quien obtuvo mejores notas.”
¿De verdad estaban tan desesperadas por servir a Leo? Quince años lejos de este lugar mataría cualquier posibilidad de convertirse en jefe de la aldea algún día, si eso era lo que querían. ¿O acaso en su tribu era un honor más grande cuidar a la Bestia Sagrada que convertirse en jefe?
“Puede que Tersena haya conseguido las mejores notas con respecto a la magia, pero yo fui mejor en todo lo demás, miau,” insistió Minitona.
“Eso no es cierto, Tona. ¡Eres una mentirosa!”
“¡Tú eres la mentirosa, Tersena!”
Ellas dos me recordaban a Linia y Pursena, cada una defendiendo su propia posición.
Ah, es cierto, ahora que lo pienso… “¿Acaso Pursena todavía no ha regresado a casa?” pregunté.
La expresión de Gyes inmediatamente se ensombreció.
“Por aquí.”
Fui guiado a un edificio al borde de la aldea. Al menos, era un lugar familiar para mí. Verdaderamente familiar. En el pasado yo incluso había vivido aquí por un tiempo. Era un lugar bastante cómodo, a pesar de que terminé compartiéndolo con alguien en algún punto—un hombre de mediana edad con cara de mono. Incluso así había sido un buen alojamiento. La seguridad era de primera y—bueno, sí. Es suficiente de bromas. Ellos básicamente me habían traído a su cárcel.
Linia se rehusó a entrar, aparentemente a causa de que ella también había tenido malas experiencias en este lugar.
Una vez dentro, yo me quedé mirando en silencio. Pursena estaba acostada perezosamente sobre una cama, viéndose realmente desaliñada. Ellos no la habían desnudado completamente como en mi caso, pero lo que ella estaba usando exponía bastante piel. Pursena estaba usando una polera gris lisa y poco sensual y pantalones cortos. Su espalda daba hacia nosotros, por lo que yo pude ver a través de las barras de metal cuando ella pasó su mano bajo sus pantalones cortos para rascarse su cola. La completa falta de feminidad era alarmante.
“¡Oye, Pursena, despierta!” gritó Gyes.
“Ngh, ya no puedo comer más…” murmuró dormida Pursena, con su cola meneándose de un lado a otro.
“Es hora de comer.”
Ese era el truco más viejo de todos, pero ella cayó en él inmediatamente.
“… ¡Ngah!” Pursena se estremeció y se sentó, haciendo una breve pausa para bostezar. “Fwaaah…”
Mientras ella se estiraba, la delgada tela de su polera se estiró en la zona de sus pechos, los cuales eran más grandes de lo que recordaba. Su ropa encajaba con ella como un guante, y eso era veneno para mis ojos. La clase de veneno que ninguna cantidad de magia de desintoxicación podía curar.
“¿Mm? No huelo ninguna comida.” La nariz de Pursena se retorció mientras miraba a su alrededor medio dormida. Sus ojos se posaron sobre nosotros.
“Pursena, tienes un visitante,” dijo Gyes.
Pursena al principio nos miró en blanco, pero en el momento que me vio, sus ojos se abrieron de la sorpresa y se arrastró hacia las barras, aferrándose a ellas. “¡Jefe! No es lo que crees. ¡Soy inocente, lo juro! ¡Tienes que ayudarme!”
Esta vez, yo era el sorprendido.
Gyes dejó salir un largo suspiro.

Notas de los lectores
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