La Empresa
Capítulo 7: La Empresa
“Haah… haah…”
El joven caballero Lienhard, quien apenas había cumplido quince años, se encontraba en la cima de la Torre Pantano. Sus manos estaban apretando con fuerza la empuñadura de su espada mientras jadeaba en busca de aire.
“Jejeje. ¿Qué pasa, héroe? ¿Eso es todo lo que tienes?”
De pie frente a él había una figura siniestra usando una túnica gris y una máscara blanca sospechosa.
“¿Realmente crees que serás capaz de derrotar al mago malvado y todopoderoso Rud—err, ejem—Rupan Tano con esos patéticos ataques?”
“¡M-maldita sea!” Él ajustó el agarre de su espada. Mientras arremetía hacia el frente, sus piernas se sentían como plomo, pero él de todas formas logró dar un corte con su arma.
La facilidad con la que Rupan Tano esquivó el ataque hizo parecer que solo estaba burlándose de Lienhard, y repentinamente estiró su mano derecha hacia el joven caballero. En un instante, una onda de choque invisible atravesó el aire, mandando a volar a Lienhard.
“¿¡Gaah!?”
“¡Ah! ¡Lienhard!” gritó una hermosa chica encadenada en un rincón de la habitación. Ella usaba un ligero vestido color durazno, y sobre su cabeza descansaba una pequeña corona dorada. Esta chica era la princesa de Toile, un pequeño reino de los Territorios del Norte.
“¡No tema, princesa! ¡Derrotaré rápidamente a este demonio pervertido, y entonces ambos regresaremos a casa!” Mientras él daba este discurso tranquilizador, Lienhard forzó a su tembloroso cuerpo a ponerse de pie, mostrando la mejor sonrisa que pudo hacia Gertrude.
“¡O-oye!” intervino Rupan Tano, nervioso. “¿¡A quién estás llamando pervertido, hah!?”
“¡Por supuesto que a ti! ¡Robaste la ropa interior de la princesa, y como si eso no fuera lo suficientemente malo, te la pusiste sobre la cabeza! ¿¡Acaso no sientes vergüenza!?”
“¡Te equivocas! Para que lo sepas, yo me traje estas de casa. ¡Sí que eres grosero!”
No importaba a quién le pertenecía la ropa interior. Lienhard era el único caballero que quedaba; si él perdía, la Princesa Gertrude caería en las sucias manos de Rupan Tano. Solo era cuestión de tiempo para que él realmente se pusiera las bragas de la princesa sobre su cabeza.
“¡Graaaah!”
“¿Eso es todo lo que tienes?”
Lienhard arremetió hacia el mago, pero Rupan Tano lo esquivó con una velocidad impresionante, casi como un insecto, y envió a volar a Lienhard con otra onda de choque. Él había estado haciendo lo mismo durante toda la batalla.
“Guh…” gruñó Lienhard. “Maldita sea… No puedo… permitir que te salgas con la tuya… con nuestra princesa.”
El cuerpo de Lienhard estaba cubiertos de cortes y moretones, pero el espíritu de batalla nunca lo había dejado. Él arremetió hacia Rupan Tano una vez más, impulsado por un fuerte sentido del deber.
“¡Jejeje! De seguro eres un perro leal, ¿no? Pero piénsalo. Incluso aunque la hija del rey fue secuestrada, él solo envió a un patético puñado de personas en su rescate. ¿De verdad un hombre como ese merece tal lealtad?”
“Esto no tiene nada que ver con él o con el país. Yo lo estoy haciendo porque… porque yo… ¡amo a la princesa!” gritó Lienhard con todas sus fuerzas, por lo que su voz hizo eco a través de la torre.
Abrumada por la emoción, Gertrude se llevó ambas manos hacia su boca, con una lágrima bajando por su mejilla.
“¡Raaah!” rugió una vez más Lienhard.
“¡Jejeje! Qué demostración de amor tan conmovedora. ¡Por desgracia para ti, el amor no es suficiente para superar la brecha entre nuestros poderes!”
“¡Gaaaah!” Lienhard fue enviado a volar una vez más. “M-maldita sea… Ni siquiera puedo acercarme a él. ¿¡Qué se supone que haga!?”
“¡Jejeje!” rio Rupan Tano. “No hay forma de que puedas derrotarme. Tal vez si tuvieras en tus manos mi gran debilidad—la estatuilla de un Superd y el libro ilustrado que va con ella, describiendo los muchos logros del hombre… ¡Pero sin eso, es imposible! ¡Muajajajaja!”
“¡Ah!” Lienhard contuvo su aliento mientras se daba cuenta de algo. La mención de una estatuilla de un Superd le dio una pista. De hecho, mientras él estaba de camino aquí, un sospechoso adivino hizo una predicción exagerada sin siquiera pedir su permiso y luego lo forzó a aceptar la estatuilla del demonio. ¡El adivino juró que la estatuilla eventualmente sería de utilidad, pero él nunca habría imaginado que era la clave para esta batalla!
Lienhard saltó hacia su bolsa, la cual él había arrojado a un lado de la puerta. Lienhard sacó la estatuilla de ella—describía a un guerrero con un cabello verde esmeralda y una lanza blanca en su mano. Junto con ella, él sacó el mismísimo libro ilustrado que Rupan Tano había mencionado.
“¡No! ¿¡Acaso eso es!?” jadeó Rupan Tano.
“Así es. ¡Son los objetos Superd a los que tanto temes!”
“¡Sí! El mismísimo hombre que fue tachado como un villano por todo el mundo, pero que en realidad es increíblemente amable y ama profundamente a los niños… Un héroe legendario que jugó un papel fundamental en la derrota de Laplace… ¡La estatuilla de Ruijerd Superdia!”
Para ser honesto, Lienhard no sabía nada sobre lo que este mago estaba diciendo. Él no había leído el libro ilustrado, pero al menos los objetos parecían ser efectivos.
“¡Nooo, mi poder… está disminuyendo!” gritó Rupan Tano, tambaleándose.
“¡Lienhard!” gritó hacia su héroe la Princesa Gertrude. “¡Ahora, hazlo!”
“¡Raaaaah!” Lienhard levantó en lo alto su espada una vez más y se lanzó a sí mismo hacia el malvado mago. Rupan Tano levantó su mano derecha sin fuerzas para tratar de detener el ataque, pero ya era demasiado tarde. La hoja se incrustó muy profundamente en su pech—esperen, no, no lo hizo. Hubo un sonoro sonido metálico mientras rebotaba en algo debajo de su túnica.
¡Urgh! ¿Esto todavía no es suficiente? Lienhard estaba al borde de darse por vencido, pero entonces…
“¡Gwaaaaaaah!” Rupan Tano dejó salir un grito ensordecedor mientras una cierta luz emanaba de su cuerpo, guiándolo directamente hacia el balcón. Él se estrelló con la baranda, dejó salir un gruñido patético, y se cayó por el borde.
Esta torre tenía más de tres pisos de alto, pero eso no era suficiente para matar a un mago como él. Convencido de eso, Lienhard se apresuró al balcón y miró por sobre el borde. En ese instante, una enorme explosión ocurrió abajo. El viento del estallido acarició las mejillas de Lienhard, despeinando su cabello.
“¡Vaya!” jadeó él.
Cuando el humo se despejó, Lienhard fue recibido por el cráter del impacto cerca del área donde Rupan Tano muy probablemente había caído. Todos los árboles a su alrededor habían sido abatidos por el estallido.
En ese momento fue cuando Lienhard entendió lo que debe haber pasado. A pesar de que Rupan Tano tenía una armadura bajo su túnica, también debe haber habido un núcleo central ahí que Lienhard había dañado durante su ataque. Eso había causado que el poder mágico del mago se saliera de control, haciéndolo estallar como alguien haría con un globo.
Lo que importaba era que él había ganado. Lienhard era el ganador.
“¡Lienhard!” gritó la princesa.
“¡Princesa! ¿Se encuentra bien?” Él corrió hacia ella, acunándola en sus brazos.
“¡Lienhard, oh, Lienhard! ¡Sabía que vendrías a salvarme!”
“Su Alteza… estoy completamente al tanto de lo indigno que es que yo tenga sentimientos románticos por alguien tan noble como usted, pero yo… yo solo…”
Ella sacudió su cabeza. “No, estás equivocado en eso. Ya que, verás, Lienhard, yo… yo también te amo.”
“Princesa… ¡No soy digno de tales palabras! ¡Pero vamos, es hora de regresar al castillo!”
“¡Sí!”
Y así, el mago malvado y todopoderoso Rupan Tano encontró su amargo final. Lienhard fue recibido por su país natal y tratado como un héroe, ganándose un título de nobleza de alto rango. El rey incluso permitió su relación con la princesa. Ambos eventualmente se casarían y vivirían felices por siempre.
Fin.
Rudeus
“Cielos, eso sí que fue agotador.”
Esta vez mi misión fue asegurarme de que el joven caballero Lienhard terminara junto a Gertrude, la princesa de un pequeño país. Uno de sus nietos aparentemente sería de utilidad para Orsted. Normalmente, su relación no sería permitida debido a la diferencia de sus posiciones, esto a pesar de que su amor era mutuo. El rey sabía de este amor recíproco y trató de darles un empujón, pero la posición social le impidió oficializar una unión entre ellos. En cambio, el rey esperó a que Lienhard pudiera destacarse en batalla, para así poder usar su valor como una excusa para sellar el trato. El problema era que Lienhard en el fondo era un cobarde, así que él normalmente huía de cada oportunidad que se le presentaba.
Sin ninguna otra opción, y desesperado de que el chico se forjara un nombre, el rey decidió desplegarlo a las líneas frontales durante una guerra con un país vecino. Lienhard moriría (como era de esperar) en el campo de batalla. La Princesa Gertrude más tarde sería forzada a un matrimonio político como nada más que un peón para mantener la paz.
Años más tarde, estos eventos serían transformados en una canción la cual describía a un furioso rey que envió al descarado joven caballero enamorado de la princesa a las líneas frontales de la guerra, donde él inevitablemente perdió su vida. Como dicen, ningún niño sabe lo importante que realmente es para sus padres.
En fin, mi trabajo era torcer el destino que les esperaba y lograr que Lienhard y Gertrude realmente terminaran juntos. Comencé contactando al rey del país. Propuse el plan de secuestrar a la princesa y mantenerla como una rehén en una torre rodeada de un bosque a las afueras del reino. Entonces, el rey solo tenía que enviar a Lienhard a salvarla. El rey estuvo escéptico al inicio, pero logré convencerlo sacando a flote el nombre de Ariel. Y así, disfrazado como el mago malvado y todopoderoso Rupan Tano, yo secuestré a la princesa.
Por cierto, la torre en la que mantuve a la princesa fue fabricada a mano por este humilde servidor. Era algo que yo había creado que ciertamente colapsaría si ocurría un terremoto, pero era suficiente para cumplir su propósito.
Antes de que Lienhard partiera hacia la torre, yo me disfracé como un adivino y le di una pista acerca de cómo derrotar a Rupan Tano. Esto fue como matar dos pájaros de una sola pedrada, ya que yo aproveché la oportunidad para entregarle una figura de Ruijerd y un libro ilustrado mientras estaba en ello. Luego de eso corrí rápidamente hacia la torre para llegar antes que él. Todo lo que quedaba era esperar su entrada heroica y enfrentarnos en batalla. Después de una larga, y dura batalla, yo lo dejaría derrotarme.
Era mucho más fácil decirlo que hacerlo. En la realidad, fue un trabajo ingrato y agotador para una sola persona—desde las negociaciones y preparativos hasta la realización del plan en sí mismo. En retrospectiva, quizá no tuvo que ser tan grandioso, ¡pero bueno! Al final las cosas salieron bien.
“Estoy realmente exhausto.”
Dejando el cansancio de lado, mi misión fue exitosa. Comencé a arrastrar mis pies de vuelta a casa, donde los halagos y gratitud de Orsted de seguro me esperaban. Regresar a Sharia tomaría cerca de un mes.
Tal vez lo mejor sería hacer que Sylphie me ayude a aliviar mi fatiga. Ver a una pareja tan joven y enamorada me dio unas ganas desesperadas de ver la expresión de vergüenza de Sylphie una vez más. Quería disfrutar una noche apasionada, ¿saben? Liberar la bestia carnal dentro de mí y…
Bueno, la verdad era que Sylphie se había acostumbrado a mis excentricidades, así que ella ya no actuaba tan avergonzada. La última vez que la espié cuando se estaba cambiando, ella solo dijo, “Oye, Rudy, ¿podrías pasarme esas bragas de ahí?” Aparentemente, yo necesitaba mejorar mi juego para hacerla sonrojar. Pero incluso si le hacía una petición pervertida, ella solo respondería casualmente, “Cielos, Rudy, eres un pervertido.”
Al margen de eso, logré regresar a casa, donde las cosas se veían tal como las recordaba. Treb me abrió la puerta, y Lucie huyó de mí. Me detuve para acariciar la barriga de Eris, sobar el trasero de Sylphie, y acariciar la cabeza de Lara, y de paso lamí la oreja de Sylphie. Luego Leo lamió mi mano, y Lucie volvió a huir de mí…
Me trajo un gran alivio estar rodeado de la familia que recordaba. Cuando yo vivía en Japón, mi padre regresaría de sus viajes de negocios viéndose exhausto, pero de algún modo en paz. Tal vez él se había sentido de esta forma.
Ya que Norn supuestamente regresaría a casa el día de hoy, supuse que me recostaría en el sillón de la sala de estar y me relajaría mientras esperaba por ella y Roxy. Mientras me hundía en la suavidad del sillón, me di cuenta de algo.
“¿Eh? No veo a Aisha por ninguna parte. ¿Acaso está fuera haciendo compras?”
En el momento que pregunté, la expresión de Lilia cambió, y ahora ella estaba entrecerrando los ojos y mordiendo sus labios. Sylphie también puso mala cara, viéndose preocupada. Sin embargo, Eris se veía igual que siempre. Había una sensación de incomodidad en el aire. Mierda, ¿qué pudo haber causado esto? me pregunté.
“Verá,” comenzó a decir Lilia, viéndose apenada, “últimamente Aisha ha estado mucho fuera de casa…”
Fuera de casa… Ah, es cierto. Casi lo olvido. Le pedí hacer algo por mí, ¿no?
“Te refieres a que está realizando el trabajo que le confié, ¿cierto?” pregunté.
“No estoy tan segura de eso. Ella se ha asociado cada vez más con algunas personas desagradables y de pasado dudoso. No veo que algo así pueda estar relacionado a algún trabajo.”
Personas de pasado dudoso, ¿eh? La primera imagen que apareció en mi mente fue un montón de hombres con cortes mohicanos y hombreras. El tipo que manejaría motocicletas de consumo de combustible extremadamente ineficiente a pesar de los efectos medioambientales, todo esto mientras reía, “¡Gyajaja!” Sean quienes sean en realidad, solo podía suponer que eran las personas que Linia había reclutado.
“Um, verás, Rudy,” dijo Sylphie, “últimamente han estado apareciendo algunas personas de una apariencia realmente extraña en la ciudad. Todas están vestidas de negro, y parece que Aisha ha estado mucho tiempo con ellas.”
Solo había pasado un mes desde que les confié ese trabajo a Linia y Aisha. Me era difícil creer que ellas habían logrado reunir a suficientes personas como para que pudieras verlas regularmente en las calles.
Todas vestidas de negro, ¿eh? Hm… Aisha ya tenía catorce años. Ella estaba atravesando la pubertad, lo cual quería decir que estaba en esa fase rebelde y audaz. Los adolescentes de su edad con frecuencia se revelaban contra sus familias y actuaban de una forma demasiado engreída. Tal vez fue debido a que yo la forcé a interactuar más con el mundo exterior que ella terminó junto a malas influencias como esas.
“Me disculpo sinceramente, Rudeus-sama,” dijo Lilia. “Nunca imaginé que Aisha haría algo como esto. Ella estará en casa esta noche, y me aseguraré de regañarla por ello.”
Ah. ¿Entonces ella no iba a regresar al amanecer? Eso al menos era un alivio.
Mientras yo pensaba eso, Sylphie dijo algo extraño. “Sabes, Aisha dijo que tenía tu permiso para hacer todo esto.”
Yo la quedé mirando. ¿Aisha dijo que tenía mi permiso? Repentinamente, el peor escenario posible apareció en mi mente. Imaginé a los reclutas de Linia reunidos en un almacén, con sonrisas vulgares en sus rostros mientras lamían sus labios. ¿En quiénes tenían fijas sus vulgares miradas? Nada menos que en las hermosas Aisha y Linia. Apretados dentro de un pequeño almacén, los delincuentes no dudarían en rodear a las chicas y… bueno, solo podía imaginar el resultado.
Seguro, Linia era una luchadora bastante decente, pero solo contra oponentes promedio. Ella podía ser abrumada en un escenario en el que era superada en números. En cuanto a Aisha, siempre había pensado en ella como una niña, pero su cuerpo últimamente había comenzado a desarrollarse a una velocidad aterradora. Además, incluso como su hermano, yo tenía que admitir que ella era linda. Su rostro era tan encantador como el de Paul, enfatizado por los caninos que mostraba cuando sonreía.
Mierda. De verdad metí la pata. Tanto Linia como Aisha eran hermosas, y yo fui lo suficientemente estúpido como para pedirles reunir a un grupo de personas de dudosa procedencia. ¡Yo básicamente lancé carne fresca a un océano lleno de tiburones! ¡A pesar de que—solo para dejarlo claro—yo no les pedí específicamente reunir a un montón de delincuentes!
“Eris… Eris, ¿por qué no la detuviste?” pregunté, sintiendo un nudo en mi garganta.
“… ¿Eh? ¿Por qué?” Eris ladeó su cabeza.
Ah, es cierto. Tal vez Eris no tiene ningún interés en Aisha.
“De todas formas, esos son solo debiluchos.”
O sí. Estábamos hablando de Eris. Para ella, no había una gran diferencia entre un gatito y un león. Incluso si estos tipos eran lo suficientemente sospechosos como para preocupar a Lilia y Sylphie, ellos no eran más que meros delincuentes para los estándares de Eris.
No, no debería estar apoyándome en Eris. Ella ahora mismo estaba embarazada. Además, yo fui el que empezó todo esto. Necesitaba ser quien lo resolviera.
“Muy bien,” dije después de pensarlo un poco. “Iré a encargarme de ello.”
Yo no tenía la intención de dictar con quién Aisha se podía reunir o no. En ocasiones, las personas a las que la sociedad tachaba de indeseables no eran tan malas una vez que hablabas con ellas. Aunque aun así había límites. Aisha todavía no era una adulta. Si estos tipos estaban tratando de hacer uso de ella sin pensar en las consecuencias, entonces yo, como su hermano mayor, sin duda debía intervenir para salvarla. Paul de seguro habría hecho lo mismo.
De hecho, Paul probablemente habría clasificado como una persona turbia.
“¿Saben dónde está su guarida?” pregunté.
“Te puedo llevar ahí,” dijo Eris, sin perder un segundo. Pero ella estaba embarazada. ¿De verdad debía permitirle ir conmigo? Ella probablemente trataría de intervenir y luchar si las cosas tomaban un giro violento. No podía arriesgarme a eso.
“Yo también voy,” dijo Sylphie.
Si bien apreciaba sus intenciones, yo sacudí mi cabeza. “No. Iré solo.”
Yo me había estado imaginando el peor escenario posible, pero ¿quién sabe si en realidad estaba ocurriendo algo turbio? Con eso como mi justificación, salí de la casa hacia esta guarida que Aisha había estado frecuentando. Yo apenas había tenido tiempo para descansar desde que llegué a casa desde mi última misión, pero no tenía caso quejarme por eso.
Sylphie me informó acerca de su ubicación: el tercer bloque del distrito de los aventureros. Era un edificio de dos pisos, construido con ladrillos resistentes a la magia, y estaba bastante alejado de la calle principal. Una construcción impresionante que de alguna forma se parecía al Gremio de Aventureros o un bar. La puerta se veía demasiado nueva como para ser la original y estaba pintada de un negro azabache con el emblema de un tigre feroz en medio.
Mientras yo caminaba hacia la puerta, un grupo de hombres vestidos completamente de negro salió. Ellos usaban abrigos idénticos con ese emblema de tigre bordado sobre el negro. Por razones que yo solo podía suponer, todos estaban cargando azadones y hoces.
“¡Bien, chicos, aquí vamos! ¡Wuju!”
“¡Sí!”
Ellos se dieron ánimos mientras caminaban a mi lado, dirigiéndose hacia la calle principal.
Eso fue perturbador. Ellos eran como un montón de fanáticos del deporte dementes dirigiéndose a animar a su equipo de béisbol. Sin duda ellos habían sido convencidos de que los tigres eran más poderosos que cualquier león y se estaban dirigiendo hacia una batalla contra algunos leones como práctica. Eso es simplemente aterrador. ¿Seré capaz de regresar a casa?
Gracias al entrenamiento de Orsted, yo me había vuelto todavía más fuerte. Incluso había pasado por la oficina para equiparme mi armadura mágica para esta ocasión, solo por si acaso. De seguro todo saldría bien. No había forma de que yo perdiera contra un par de delincuentes debiluchos. Y de todas formas no podía acobardarme solo porque se veían aterradores. Mi adorable hermanita Aisha estaba en medio de estos rufianes. Sin importar lo lista que era, ella estaría indefensa en una pelea. Al menos ellos la dejaban ir a casa de noche, pero no había forma de saber qué le habían estado haciendo durante el día. Yo tenía que salvarla, sin importar cuántos enemigos arremetieran hacia mí.
Todo esto saldría bien. Yo ya sabía qué tácticas debía usar cuando me enfrentaba a números abrumadores. Da tres puñetazos, luego gira por un segundo y lanza una patada voladora, y regresa para lanzar tres puñetazos más. Tal como en Final Fight—interrumpiendo un combo solo para poder empezarlo desde el inicio y noquear a tu oponente. Eso sería suficiente para derrotarlos.
“D-disculpen la molestia…” Abrí tímidamente la puerta y di un paso en el interior.
Algo parecido a un vestíbulo se extendía ante mí: un amplio espacio dotado de barriles colocados a ciertos intervalos. ¿Por qué barriles? Debido a que estaban sirviendo como mesas improvisadas. Había varias personas sentadas alrededor de ellos con botellas de licor en sus manos, bebiendo felizmente. Tal como en un bar. Sin embargo, una cosa lo diferenciaba: cada persona tenía el mismo abrigo negro con el tigre bordado en la espalda.
Mierda. Ahora estoy temblando como un venado recién nacido.
“¿Tienes algún asunto aquí?” Uno de ellos—un hombre bestia con el rostro de un león—se dio cuenta de mi presencia y se acercó a mí. Él era más alto que yo, y más corpulento. Su abrigo apenas cubría lo que claramente era una impresionante musculatura. Desafortunadamente para él, la musculatura no era proporcional a la fuerza de combate. Ni Orsted ni Ruijerd se veían como del tipo macho musculoso, pero ellos aun así eran ridículamente poderosos.
“Um, bueno, verá…” murmuré. “Mi hermana. Vine a verla. ¿Podría, por favor, decirme si ella está aquí?”
Era importante ser educado. Incluso si mi poder dejaba en vergüenza el de este sujeto, aún había protocolos a seguir. Parte del secreto de mi éxito a la hora de enfrentar este mundo era ser educado con cualquiera que conocía por primera vez. Ciertamente no era porque yo estaba intimidado. No, señor.
“Tu hermana, ¿eh?” Con sospecha en sus ojos, el hombre me analizó de pies a cabeza por un momento antes de dar un vistazo alrededor del vestíbulo.
Ahora que yo me había tranquilizado un poco y podía mirar a mi alrededor, me di cuenta de que había un gran número de mujeres, incluso dentro de aquellos vestidos completamente de negro. Ellas no necesariamente se veían turbias, pero todas se veían como guerreras con un pasado. De hecho, ellas habían vivido vidas mucho más difíciles que las estudiantes asistiendo a la Universidad de Magia. Supongo que eso las hacía algo turbias. Aun así, Aisha no estaba entre ellas.
“Con permiso,” dijo el hombre mientras se inclinaba hacia mí.
¿Qué? Quieres un pedazo de mí, ¿eh? ¿Quién crees que eres? ¡S-solo para que lo sepas, yo soy un muy buen amigo de Orsted! Me puse rígido, listo para que las cosas se pusieran feas, pero el tipo solo olfateó el aire a mi alrededor. Aparentemente él estaba comprobando mi olor. Eso es un poco vergonzoso. Yo ladeé mi cabeza, confundido.
Su frente de frunció a medio camino. Él se congeló y estudió mi rostro por un momento, para luego retroceder un par de pasos.
Mierda. ¿De verdad apesto tanto? Ya que apenas había llegado a casa, aún no había tenido la oportunidad de darme un baño.
“Lo siento, pero eh, ¿acaso usted… es el hermano de Aisha-sama?” preguntó él. Aparentemente él fue capaz de descubrir eso a partir del hedor a sudor de mi cuerpo sucio.
“Um, sí, eso es correcto. Mi nombre es Rudeus Greyrat. Está mi… es decir, ¿Aisha está aquí?”
Por supuesto. Era importante presentarse. El primer paso de una comunicación apropiada era dar tu nombre y permitir que la otra persona sepa con quién estabas afiliado. Yo era bastante famoso en la ciudad, así que presentarme era una buena forma de desalentar a las personas de hacer algo estúpido.
Murmullos estallaron a mi alrededor. En el momento que dije mi nombre, el ambiente en la habitación cambió. Cada persona en las cercanías que había escuchado mi voz repentinamente enfocó su mirada en mí.
“Él dijo Greyrat.”
“Entonces ese sujeto de ahí es…”
“Sabía que eventualmente lo vería con mis propios ojos, pero pensar que hoy sería ese día…”
Yo me sentí muy, pero muy fuera de lugar. Esto no puede ser bueno. Había algo familiar sobre esto. Por lo que recuerdo, Eris una vez en el pasado perdió el control, y yo tuve que disculparme con un grupo al que ella le dio una paliza—un grupo como este. El ambiente ahora mismo se sentía igual.
¿Tal vez Eris ya había puesto en su lugar a estos tipos? Esperen, eso sería extraño. En ese caso, ¿por qué Aisha no había regresado? ¿Quizás Aisha había convencido a Eris? Puede ser, pero esperen un momento. Entonces eso significaría que ella está aquí por su propia voluntad, ¿cierto? Eso es imposible. Estos tipos tenían que tenerla bajo amenaza.
Ugh. Tal vez no debí haberles dado mi nombre real. Podría haber sido mejor darles mi seudónimo, Rupan Tano. Aunque ya era demasiado tarde para lamentarse.
“… ¡eso significa que eres el presidente!”
“¡Él es nuestro presidente!”
“¡Presidente Rudeus!”
Por alguna razón, todas las personas en la habitación comenzaron a bajar sus cabezas. Y no de una forma normal; todos ellos se pararon firmes e hicieron una reverencia de cuarenta y cinco grados, como dictan los modales apropiados japoneses. Lo que lo hizo más extraño fue que todos ellos lo hicieron al unísono.
“¿Eh?” Yo parpadeé lentamente. ¿Qué diablos está sucediendo aquí?
El hombre frente a mí se había inclinado tanto como para que yo pudiera ver la cima de su cabeza. “Mis más sinceras disculpas por no haberlo reconocido inmediatamente, presidente,” dijo él.
“¿Disculpa?” logré decir.
“La consejera está por aquí. Yo lo guiaré hasta ella.”
“¿Consejera? Eh, entiendo.” Estaba teniendo problemas para seguir el curso de esta conversación.
El hombre enderezó sus hombros, con su cola completamente erguida mientras me llevaba más profundo dentro del edificio. Puede que yo no haya entendido lo que él había dicho, pero si estaba dispuesto a mostrarme el camino, lo menos que yo podía hacer era seguirlo físicamente. Subimos al siguiente piso, donde él me guio hasta una de las habitaciones más al fondo y dijo, “Por aquí.”
Estaba bastante oscuro en el interior, y el retrato de un hombre misterioso pero apuesto colgado en la pared le daba al lugar una vibra espeluznante. Fue dentro de esta habitación que las encontré—a las personas más turbias de toda la ciudad. Ellas usaban los mismos abrigos negros que el grupo que yo había visto en el primer piso, y a pesar de ser casi verano, ellas estaban usando lo que parecían ser bufandas blancas alrededor de sus cuellos. Incluso aunque la habitación estaba completamente cerrada y apenas iluminada, ellas estaban usando lentes de sol. El par estaba sentado la una frente a la otra, sonriendo maliciosamente mientras contaban juntas las monedas de oro.
“¡Miaujajaja! Al final fue una buena decisión comprar estos lentes de sol. ¡El brillo de estas monedas de oro de otra forma me habría cegado, miau!”
Una de las dos reía, mostrando una sonrisa desagradable en su rostro. Tal vez era la falta de iluminación en la habitación, pero sus dientes también parecían brillar como oro. Los lentes de sol hacían imposible ver bien su rostro, pero yo no tenía que verlo para saber que el dinero se le había ido a la cabeza. Probablemente sus ojos ahora mismo eran signos de pesos. Para mí, ella ya estaba cegada.
“Ah, casi lo olvido. Aquí está el pago de este mes, miau.”
“Muy bien,” asintió la joven a su lado, también usando lentes de sol. Ella estaba sentada solemnemente en su silla, apoyándose en ella de forma arrogante como si fuera la jefa de una gran empresa internacional. Ella mantuvo su mentón en lo alto mientras la otra mujer le entregaba una pila de monedas de oro. Tenía que haber al menos diez de ellas.
Por lo que podía ver, las monedas no eran monedas de oro de Asura, sino del tipo que usábamos aquí en el Reino de Ranoa.
La joven contó mecánicamente las monedas que ella había recibido y las arrojó dentro de una bolsa de monedas vacía cercana. Ella rápidamente escribió la cantidad recibida y firmó con su nombre antes de pasarle el recibo a la mujer con orejas de gato.
“Listo, pago recibido,” dijo ella.
“¡Sip, miau!”
“¿Y?” La joven levantó su mentón hacia la mujer con orejas de gato, instándola a seguir.
“¡Miaujajaja! Y este es el pago de la consultoría, miau.” La mujer con orejas de gato entregó una de las muchas mini torres de monedas de oro. Probablemente tenía que haber cerca de cinco o seis monedas por torre. “Con esto, espero que puedas seguir trabajando junto a mí, miau.”

“Por supuesto. Tengo la intención de seguir trabajando contigo por muuuuuucho tiempo más.”
“¡Miaujajaja!” se largó a reír la mujer con orejas de gato. “Tienes el corazón podrido, ¿no?”
Los labios de la joven adquirieron una sonrisa malvada mientras respondía, “Jejeje, no tan podrido como el tuyo, Linia.” Ella metió el dinero dentro de una bolsa de monedas diferente antes de guardarla en la parte frontal de su vestido, justo en el valle entre sus pechos. “¡Ah!”
Ellas finalmente se dieron cuenta de mi presencia y la del joven hombre bestia de pie en la entrada.
“El Presidente Rudeus está aquí para verlas, Jefa Linia y Consejera Aisha.”
Así es. Las dos figuras ante mí usando lentes de sol eran ni más ni menos que Linia y Aisha.
Las chicas me dieron la bienvenida y me invitaron a sentarme, así que me recosté sobre el sillón mientras ellas tomaban asiento frente a mí.
“¿Y bien? ¿Qué está pasando aquí?”
Yo decidí indagar la situación antes de hablar sobre cualquier otra cosa. Después de todo, yo sí les ordené a estas dos reunir a un grupo de personas. Sin embargo, no les ordené rentar este edificio o decirles que todos debían vestirse de negro. Además, había muchas más personas de las que imaginé.
“Bueno, verás, Onii-sama… Hicimos lo que nos pediste. Reunimos personas e hicimos negocios con ellas,” dijo Aisha.
Yo asentí. “Hah. Denme los detalles.”
Aisha comenzó a repasar la situación. Después de que yo había partido a mi misión, Linia y Aisha inmediatamente comenzaron a reclutar personas. Ellas se concentraron principalmente en los estudiantes todavía asistiendo a la universidad, en los graduados, y las personas del Gremio de Aventureros. Antes de darse cuenta, ellas ya tenían treinta miembros. Así es, treinta, así como así. Con tantas personas, el pequeño almacén que yo compré para ser nuestra oficina quedó demasiado estrecho. Aisha rápidamente lo vendió, para luego usar sus propias conexiones para solicitar patrocinadores y en cambio rentar este edificio. En cuanto al retrato del hombre apuesto en la habitación, ese en realidad era yo; Zanoba lo había pintado a mi imagen. Aunque él había glorificado tanto mi apariencia que no se parecía a mí ni en lo más mínimo.
“Como puedes imaginar, no había unidad entre nuestros miembros, ya que reunimos al grupo de una forma demasiado apresurada… sin mencionar que ni siquiera teníamos una idea concreta sobre cómo íbamos a operar,” dijo Aisha.
Ya que no les tomó nada de tiempo atraer a estas personas, ellas tenían que esperar un largo tiempo hasta mi regreso de mi misión. Perderían personas si no decidían una dirección a la cual llevar la empresa. Por esa misma razón, Aisha visitó la Fortaleza Flotante para pedir la opinión de Nanahoshi. Ella sacó la flauta de mi habitación—la que Perugius me había dado en caso de que alguna vez necesitase su ayuda—e invocó a Arumanfi para llevarla ahí. Ella luego mostró su respeto a Perugius antes de ver a Nanahoshi y recibir algunos consejos.
Yo me quedé viendo a Aisha por un momento, sin poder decir palabra alguna. “¿Eh? ¿Conociste a Perugius-sama?”
“Sí. Él es un hombre muy genial.”
Esa de seguro fue una movida audaz, y sin duda peligrosa, más aún sin antes haber pedido mi opinión. Perugius podría haber acabado con su vida en segundos si ella lo hubiese hecho enojar. Pero… no. Después de todo, él era bastante magnánimo, y demasiado ecuánime como para perder la cabeza lidiando con alguien tan joven como Aisha. Además, si ella comentaba inocentemente lo genial que era Perugius, Sylvaril probablemente la trataría muy bien.
“Y además…” continuó Aisha.
Las sugerencias de Nanahoshi fueron los uniformes, y modales apropiados. Ordenarles usar la misma ropa fortalecía su sensación de unidad, y así no abandonarían la causa tan fácilmente, incluso si no tenían una dirección clara. Además, enseñarles costumbres militares y a ser corteses incrementaría la confianza de los clientes.
Aisha llevó a cabo el consejo de Nanahoshi y compró ropa barata sobrante de uno de sus conocidos de las tiendas de ropa. Eso fue lo que llevó a los abrigos negros sombríos. Incluso Aisha se había dado cuenta de que trajes completamente negros se verían mal, así que compró algo de tela amarilla de la misma tienda usando su propio dinero, y luego bordó emblemas en cada abrigo.
Sí, emblemas de rata. Ella se inspiró en nuestro apellido Greyrat. Ya que era amarillo sobre negro, yo estaba seguro de que eran tigres.
Fiu, eso estuvo cerca. Fue bueno no haberle dicho lo geniales que se veían los emblemas de tigre.
Una vez que todos empezaron a usar el mismo uniforme, Aisha comenzó a enseñarles modales, como por ejemplo a realizar una reverencia apropiada. La reverencia perfecta de cuarenta y cinco grados es lo que los japoneses llamamos ojigi. Era fácil de aprender, y las personas entenderían de un vistazo que la persona estaba tratando de ser respetuosa.
En fin, así fue como empezó esto—una organización de personas vestidas de negro y que bajaban sus cabezas con respeto.
Con eso fuera del camino, Aisha comenzó a considerar qué podían hacer sus nuevos empleados. La mayoría de ellos eran gente bestia que Linia había reclutado. Ellos no tenían algún otro talento más que luchar. Aquí estábamos hablando de personas del tipo deportista adictas al entrenamiento, quienes ni siquiera podían contar, y ni hablar de leer. Había algunas mentes brillantes entre ellos, pero por cada persona inteligente había al menos cinco más que eran cerebros de músculo.
La única idea que apareció en el horizonte para un grupo como este era el trabajo de mercenario, así que eso fue lo que las chicas decidieron hacer. También les ayudó escoger un nombre, el cual ellas sacaron del mismísimo seudónimo que yo con frecuencia usaba: Grupo de Mercenarios de Rupan.
No obstante, había un problema. Sharia estaba en medio de las Tres Naciones Mágicas, las cuales eran lugares relativamente pacíficos. No había guerras en curso, y tomaría demasiado tiempo desplegar personas hacia lugares que estaban envueltos en conflicto. Así que Aisha llegó a la idea de empezar un negocio de guardaespaldas. Por un precio fijo, una persona podía contratar varios de nuestros mercenarios por un cierto periodo de tiempo. Una persona sería designada como el líder del grupo, y tomaría las decisiones durante un trabajo. Si alguien moría o terminaba herido en el trabajo, la empresa inmediatamente enviaría un reemplazo.
En otras palabras, ellas estaban arrendando mercenarios. Definitivamente no era un grupo criminal. Definitivamente no.
“Y una vez que empezamos el negocio, inmediatamente saltamos a la fama.”
Con la princesa de la tribu Doldia actuando como la líder de la empresa, esta logró ganarse una cantidad peculiar de confianza de las personas. Además de eso, la publicidad de Aisha y las conexiones personales de ciertos miembros rápidamente le dieron popularidad al grupo. Dentro de los primeros catorce o quince días de la fundación del grupo, ellos ya estaban recibiendo solicitudes de personas importantes de la Orden de los Caballeros del Reino de Ranoa, el Gremio de Magos, y el Taller de Implementos Mágicos. Sus socios se incrementaron en el proceso, y esa fue la razón de que actualmente tuvieran a más menos cincuenta personas alrededor de la ciudad.
Sharia tenía toda clase de personas: caballeros, estudiantes, herreros, artesanos, y muchas más. Naturalmente se formaban facciones con esta diversidad, lo cual llevaba a un buen número de peleas y discusiones menores. Eso creó la necesidad de una empresa especializada—un grupo neutral que pudiera proteger a aquellos involucrados.
Si no teníamos cuidado, el grupo de mercenarios podría convertirse en otra facción, pero fue por eso que Aisha creyó que lo mejor era aceptar solicitudes de cualquiera sin discriminación, esto para mantener esa neutralidad.
“Hemos estado apartando algo de lo que ganamos como gastos de la empresa, pero incluso así todavía ganamos mucho más de lo que alguna vez imaginé,” dijo Aisha.
“Eso es cierto, miau. Todos nos pagan comisiones mucho más grandes de lo que habíamos pensado. Ellos son gente honesta, la mayoría de ellos, miau.”
Así que ellas crearon una organización de guardaespaldas que es un poco diferente del Gremio de Aventureros. Ellas además habían obtenido una ganancia bastante decente en el proceso, logrando un comienzo muy auspicioso. Por supuesto, el número total de ingresos no era enorme; aún tomaría mucho, mucho tiempo antes de que Linia pudiera pagar todo lo que debía. Aun así, si expandíamos nuestro negocio y cambiábamos nuestros servicios después de llenar nuestras arcas, ella podría ser capaz de pagarlo rápidamente. De hecho, a mí no me molestaba condonar el resto de lo que debía una vez que al menos pudiera pagar la mitad de ello. De todas formas, yo no estaba tras el dinero.
Apreté mis labios.
Para ser honesto, esto era completamente diferente de lo que yo había imaginado dentro de mi cabeza. No, quizás eso no importaba. Si las cosas avanzaban bien, entonces eso era suficiente. Yo nunca soñé que las cosas saldrían así de bien. Sospechaba que el toque experto de Aisha era el responsable del éxito de esta empresa. Ella era un genio, y si no hubiese tomado esto en serio, habría tomado mucho más tiempo que el negocio despegara. Nunca pensé que ella sería tan dedicada.
“No me había dado cuenta de que amabas tanto el dinero, Aisha,” dije mientras dejaba salir un suspiro.
“Oye, no se trata de eso.” Los labios de Aisha se convirtieron en un puchero, como si estuviera ofendida por mi comentario. “La única cosa que amo tanto es a ti, Onii-sama. Dijiste que esto sería en mi beneficio, así que me esforcé al ciento diez por ciento.”
“Aisha…”
Sus ojos brillaban mientras ella miraba hacia mí. Cielos, ella era muy linda. Si solo no fuese mi hermana, entonces yo ya estaría en sus manos.
“Además, sería una verdadera molestia que esta gata regrese a la casa,” agregó Aisha.
Ah, probablemente esa es la razón real. Creí que se estaban llevando muy bien, pero supongo que estaba equivocado, ¿eh? Nah, esa es una cosa. Esta es otra.
“Bueno, sea cual sea el caso, hiciste un buen trabajo,” dije, acariciando su cabeza.
Aisha mostró una sonrisa de oreja a oreja. “¡Jejeje, gracias!”
Dejando de lado las circunstancias, al menos habíamos encontrado una forma para que Linia pueda empezar a pagar su deuda. Además, tenían que haber algunas promesas prometedoras en la empresa, considerando todas las personas que habían reunido. De seguro una de ellas tendría madera para el comercio. Tal vez podría encontrar a alguien para trabajar en la Sociedad del Dios Dragón, como también a alguien que pueda realizar el trabajo de vendedor de nuestras figuras de Ruijerd.
Supongo que no debería sorprenderme que ellas hubiesen llegado así de lejos en tan solo un mes, pero esto demostraba las habilidades de Aisha. Puede que yo haya subestimado lo capaz que era ella.
“Aun así, Lilia-san ha estado preocupada, así que vamos a sentarnos y tener una pequeña plática en casa,” sugerí.
“¿Queeé?” frunció el ceño Aisha. “Pero Madre es demasiado terca. Ella no lo entenderá incluso si se lo explico, y quiero seguir con esta clase de trabajo por un poco más de tiempo.”
“Todo estará bien. Le explicaré que yo te pedí hacer esto.”
Me sentiría mal de forzarla a continuar si ella no estaba dispuesta, pero, por extraño que parezca, Aisha estaba emocionada de seguir. Yo la dejaría si eso era lo que quería. Además, ver lo mucho que ella había logrado aquí me hacía sentir como si fuera un desperdicio simplemente mantenerla como una sirvienta en la casa.
“Muy bien,” dijo ella. “Confío en ti, Onii-sama. Sabes, ella es bastante blanda cuando se trata de ti. Así que asegúrate de explicarle todo apropiadamente, ¿bien?”
Y así, yo tenía mis propios subordinados bajo el nombre del Grupo de Mercenarios Rupan. Yo nunca antes había tenido a gente trabajando para mí de esta forma. En el futuro podía usarlas para toda clase de cosas en mi beneficio. Se abrían muchas oportunidades ante mí.
“¡Ah, es cierto! ¡Jefe!”
Todavía perdido en mis pensamientos, yo estuve a punto de llevarme a Aisha a casa cuando Linia me habló.
“¿Qué sucede?” pregunté.
“Recientemente llegó una carta del Gran Bosque, miau.”
Hah. ¿Del Gran Bosque? Asumí que debía ser de Pursena.
Linia me la entregó. Me di cuenta que estaba dirigida a ella, por lo que Linia ya la había abierto para leer su contenido. No había nombre indicando quién la enviaba, lo cual me hizo preguntarme cómo sabía ella que venía del Gran Bosque. ¿Tal vez el aroma? Sin perder más tiempo, yo saqué la carta metida dentro del sobre y le di un vistazo al contenido.
Se me hizo un nudo en la garganta.
El autor no desperdició tiempo con los saludos ni nada parecido. Su mensaje era simple y corto, escrito en la lengua del Dios Bestia: ¡Es una emergencia! ¡La Bestia Sagrada ha desaparecido! ¡Solicitamos apoyo para una misión de búsqueda y rescate de emergencia!
“Por su parte, la Bestia Sagrada dijo que no le diéramos importancia, así que probablemente no hay nada de qué preocuparse, miau.” Linia dobló sus dedos detrás de su cabeza y sonrió.
Mientras yo estaba ahí en silencio, decidí hacer una visita al Gran Bosque. Probablemente sería una buena idea llevar un presente conmigo, a modo de disculpas.
Grupo de Mercenarios Rupan
PRESIDENTE: Rudeus Greyrat.
JEFA ACTIVA: Linia Dedoldia.
CONSEJERA Y JEFA SUBRROGANTE: Aisha Greyrat.
NÚMERO DE EMPLEADOS: Aproximadamente cincuenta.
AFILIACIÓN: Parte de la Sociedad del Dios Dragón.
ASESORA: Silent Sevenstar.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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