Señales de una Familia Cayéndose a Pedazos
Capítulo 5: Señales de una Familia Cayéndose a Pedazos
Pasaron diez días.
Yo pasé ese tiempo viviendo en la oficina de nuestra compañía mientras entrenaba desde el amanecer hasta el ocaso. Cuando Orsted estaba presente, yo trabajaba en mejorar mi resistencia en la mañana, realizaba simulaciones de batalla en la tarde, y tomaba lecciones dentro de la cabaña en la noche. Me aseguraba de limpiar mi habitación antes de ir a dormir y organizar documentos. El ciclo continuaría una y otra vez de esta forma.
Durante los días que Orsted no estaba presente, yo pasaba todo el día entrenando. Usaría mi Armadura Mágica y trabajaría en las diferentes formas que Orsted me había enseñado hasta que estuviera demasiado cansado para continuar. Luego contemplaría diferentes patrones de ataque coordinado. Sylphie en ocasiones me traería el almuerzo, y mientras estaba ahí, yo haría equipo con ella para ver cómo se desempeñaban mis ataques coordinados en la realidad. Aunque ella no estaba aquí el día de hoy.
Las formas que Orsted me enseñó eran las que el Dios Dragón Urupen había desarrollado y dejado atrás hace cuatrocientos años. Él era conocido más coloquialmente como uno de los Tres Asesinos de Dioses, lo cual también lo convertía en uno de los compañeros de Perugius.
Dentro de todos los Dioses Dragón de la historia, Urupen tuvo la reserva de poder mágico más pequeña, al menos de acuerdo a Orsted. Él era el más débil de los candidatos para el título de Dios Dragón en ese entonces, y nadie creía que lograría ganárselo. Pero fue Urupen quien desarrolló el nuevo y completamente único Estilo del Dios Dragón. Así, él no solo logró reclamar el título, sino que desempeñó un papel fundamental en la derrota de Laplace. Urupen todavía era venerado en los tiempos modernos como el genio más prominente de la historia.
El Estilo del Dios Dragón de Urupen involucraba usar tan poco poder mágico y poder como fuera posible para arrinconar a un oponente. Orsted logró ubicar el libro de secretos que él dejó atrás y logró usarlo exitosamente para aprender el estilo de batalla de Urupen y la técnica definitiva: el Aura de Dios Dragón.
La parte sobre no usar poder mágico no era muy útil para mí, pero la idea de arrinconar a tu oponente con un mínimo esfuerzo era algo que podía aprovechar. Además, su estilo de mezclar artes marciales con magia en combate cercano encajaba bien conmigo y mi Armadura Mágica.
El plan de hoy incluía simular mentalmente ataques coordinados una vez más. Primero que nada, estaba mi Cañón de Piedra. Con un golpe directo, era capaz de dañar incluso a Orsted. Su potencia era impresionante—estaba al mismo nivel que la Espada de Luz. Eso lo convertía en la piedra angular natural de mis ataques coordinados.
A continuación, estaba Pantano. Yo lo había usado tantas veces que era el hechizo de mi repertorio que más rápido podía conjurar. Lo mejor era posicionarlo a los pies de un oponente cuando estuviera arremetiendo a máxima velocidad, y ese momento servía como un buen punto de partida para pasar a la ofensiva.
Electricidad tomaba un poco más de tiempo para conjurar que Pantano, pero era altamente efectivo, ya que podía atravesar el Aura de Batalla de una persona y paralizarla. Había muchas ocasiones en donde Electricidad funcionaría contra oponentes que no eran afectados por Pantano. Lo mejor era usarlos juntos: usar Electricidad primero, luego seguir con Pantano. Una vez que tenía a mi oponente paralizado en su lugar, yo podía usar Niebla Profunda o Nova Gélida para sacarlo de balance.
Cañón de Piedra generalmente era más que suficiente para la ofensiva. El resto de mis hechizos eran para detener a mis oponentes en el acto o tratar de limitar sus movimientos. Sin importar lo que tuviera que hacer, yo tenía que provocar que bajaran sus defensas para que así no pudieran esquivar ni desviar mis ataques. Luego podía darles el golpe de gracia con un Cañón de Piedra. Si podía guiar la batalla de esa forma, yo tenía prácticamente asegurada la victoria contra cualquier oponente… o al menos me lo aseguró Orsted.
Lo más importante era hacer de esta secuencia de ataques mi segunda naturaleza. Si podía lograrlo, entonces no importaba si mi oponente sacaba movimientos que yo nunca antes había visto. Yo aún sería capaz de responder sin demora.
Para recapitular, este era el enfoque general:
Pantano → El enemigo hace un movimiento → Yo uso magia para responder → El enemigo hace otro movimiento → Yo respondo a eso con mi magia una vez más, lo arrincono, y lo golpeo con un Cañón de Piedra.
Sip. Hablar sobre eso era muy fácil. El problema principal era que algunos espadachines también podían cortar a través del poder mágico y la magia, y no había garantía de que yo lograra poner en práctica mi estrategia cada vez. Era altamente probable que cualquier magia de apoyo que yo intentara fuera inefectiva. Eso lo hacía difícil.
Por cierto, Orsted me había enseñado algunos hechizos por sobre el nivel Real de diferentes escuelas elementales. Aunque yo no había logrado mucho con ese conocimiento. La mayor parte de los hechizos por sobre el nivel Real aparentemente eran una combinación de hechizos de nivel Santo o inferior.
Vamos a usar como ejemplo Cero Absoluto, un hechizo de agua de nivel Imperial. Todo lo que tenías que hacer era incrementar la velocidad y potencia de Nova Gélida, la cual era una combinación de Cascada de Agua y Campo de Hielo. Cero Absoluto te permitía saltarte el hecho de empapar a tu enemigo con Salpicadura de Agua.
Yo ya podía usar Cero Absoluto. No era la gran cosa; yo ya había aprendido hechizos hasta el nivel Imperial. Fue por eso que Badigadi dijo que podía hacerme llamar un mago de tierra de nivel Imperial cuando vio mi Cañón de Piedra. Normalmente, no había forma de incrementar la potencia de Cañón de Piedra, pero, en teoría, podía ser fortalecido usando el mismo proceso de combinar hechizos, tal como en el caso de Cero Absoluto.
Ya que yo ya había aprendido hechizos de magia hasta el nivel Santo en cada una de las cuatro escuelas ofensivas, uno podría decir que yo ya había dominado todo lo que había que dominar. En cuanto a los hechizos de nivel Divino, yo de todas formas probablemente no sería capaz de usarlos. Aparentemente necesitabas una enorme cantidad de poder mágico y un control extremadamente fino sobre dicho poder mágico, además de usar un encantamiento descabelladamente largo y un círculo mágico para ayudar a controlar el hechizo. Como Orsted dijo, la potencia de estos hechizos era tal que podían cambiar el entorno. Algunas de las extrañas características geográficas en este mundo en realidad eran resultado de tal magia.
Francamente, yo todavía era bastante patético a la hora de dibujar círculos mágicos, y no veía razón para usar magia de tal escala. Las tres cosas que yo necesitaba eran cimientos sólidos, experiencia práctica, y magia combinada. Lo mejor era comenzar desde abajo, tal como con todo lo demás.
“Rudeus.”
Orsted regresó mientras yo estaba inmerso en mi entrenamiento de magia. Yo inmediatamente me di la vuelta para realizar una reverencia hacia él. “¡Bienvenido, señor!”
“Gracias.”
Era un deber del empleado saludar apropiadamente al presidente cuando este llegaba a la oficina. Tener a un solo empleado probablemente lo hacía sentir un poco solitario, pero teníamos que aguantar hasta que Cliff concluyera su investigación. Cuando eventualmente pudiéramos contratar más empleados, yo quería hacer que todos bajaran sus cabezas al unísono hacia el Presidente. Pero ¿qué tal si ellos consideraban turbia a nuestra compañía? Hmm…
“Tenemos trabajo que hacer,” dijo Orsted.
Cuando yo bajé mi cabeza y actué todo educado la primera vez, él me ordenó actuar normal, pero para este punto Orsted ya se había acostumbrado a mis excentricidades.
“Partirás en tres días. Ahora mismo te explicaré los detalles,” dijo Orsted.
“¡Será un placer llevar a cabo esta misión para usted, señor!”
Recibí mis órdenes directamente del propio Orsted. Parecía ser que él ya había determinado mi próxima tarea.
“Como siempre, no es un trabajo particularmente difícil, pero deberías despedirte de tu familia antes de partir.”
“¡Sí, señor!”
Por lo tanto, regresé a casa por un tiempo.
“¡Bienvenido a casa, miau! ¡Jefe! Eh, no… no Jefe… ¡Amo!”
En el momento que regresé a casa, encontré a nuestra gata sirvienta sentada en la entrada principal, con sus piernas perfectamente dobladas bajo ella. ¿Qué había hecho ahora esta idiota? ¿Acaso metió la pata otra vez?
“Sí, es bueno estar de regreso, Linia. Pero ¿qué diablos estás haciendo aquí?”
“Miaujaja… Bueno, cometí un pequeñísimo error, así que estoy aquí para reflexionar sobre eso.” Sus orejas bajaron, viéndose tan deprimida como sonaba.
“Entonces es por eso.” Si ella estaba ocupada reflexionando acerca de lo que había hecho, lo mejor era dejarla sola. Pasé a su lado y entré a la casa.
“¡Estoy en casa!” declaré.
Lucie dio un vistazo desde las sombras de la puerta que daba a la sala de estar. Ah, ella va a correr por su vida una vez más, ¿no?
Pero, para mi sorpresa, ella en cambio salió de las sombras y voló hacia mí, con sus pequeños pasos resonando mientras se aferraba a mi pierna.
“¡Papi! ¡Bienvenido a casa!”
¿Qué está sucediendo? ¿Por qué se ve tan feliz de tenerme de regreso el día de hoy?
“¡Así es, Lucie, estoy en casa!” Me agaché para tomarla en mis brazos, pero ella corrió detrás de mí, aferrándose con fuerza a mi túnica. Por alguna razón, ella estaba increíblemente afectuosa el día de hoy. ¡Papi no podría estar más feliz!
“¡Mami! ¡Papi regresó a casa!” gritó ella.
“¡Sí, ya escuché!” gritó en respuesta Sylphie, con su voz haciendo eco desde el baño. “¡Espera un momento!”
“¡Mamiiiiiiiii!”
Sylphie debe haber estado en medio de lavar la ropa o limpiar el baño. De todas formas, Lucie llamó a su madre una y otra vez. Ella eventualmente se cansó de esperar y liberó su agarre de mi túnica para salir corriendo hacia el baño.
¿Qué fue todo eso? Bueno, sea cual sea su motivación, no tiene caso pensarlo demasiado. Los niños son niños. Yo siempre era el que la estaba persiguiendo en busca de atención, así que tal vez ella decidió ser considerada conmigo para variar.
Caminé sin rumbo fijo por la casa. Lara y Leo estaban juntos en la sala de estar, con la primera durmiendo plácidamente. Ella parecía estar muy bien el día de hoy. Desde ahí, caminé hacia la cocina, donde encontré a Lilia preparando nuestra próxima comida. Su rostro se veía bastante cansado. ¿Qué pudo haberla fatigado tanto?
“Lilia-san, ya regresé,” dije.
“Bienvenido a casa, Rudeus-sama.”
“¿Te sientes cansada?”
“No.”
A pesar de su negativa, su rostro se veía un poco más pálido de lo normal. “Creo que tal vez deberías descansar.”
Lilia sacudió su cabeza. “No es para preocuparse.”
“¿Estás segura?”
“Sí.”
Si ella insistía, entonces yo no iba a presionarla, pero todavía me preocupaba que pudiera estar esforzándose demasiado. “Si no te sientes físicamente bien, por favor, no dudes en tomar un descanso,” le dije.
“Aprecio su preocupación, pero de verdad estoy bien.”
Yo iba a creer en su palabra, pero si no era cansancio físico, tal vez era algo mental. En otras palabras, ansiedad. “¿Ocurrió algo?” pregunté en cambio, cambiando de enfoque.
Después de una breve pausa, ella respondió, “Hace poco, Eris-sama salió hacia la universidad.”
“¿Eris? ¿Por qué?”
“Ella dijo que supuestamente el día de hoy tenía que enseñarle esgrima a Norn-sama.”
Esgrima, ¿eh? Ah, mi embarazada esposa nunca se tomaba un descanso, ¿o sí? Tal vez Eris estaba aspirando a ser una instructora. Por supuesto, yo no me opondría a eso, pero sí deseaba que se contuviera un poco mientras estaba embarazada. Ella me estaba preocupando.
“Me disculpo,” dijo Lilia. “Todos tratamos de detenerla, pero antes de darnos cuenta, ella ya se había ido…”
“Ah, no te preocupes. Gracias por intentarlo.”
De todas formas, Eris no era del tipo que aceptaba órdenes. Ahora entiendo el motivo del cansancio de Lilia. Tal vez yo necesitaba tener una conversación seria con ella… aunque no había forma de saber si ella me haría caso a mí. Hm. Sylphie muy probablemente tampoco la haría entrar en razón, pero Aisha era mejor que nadie a la hora de presentar un argumento persuasivo, así que tal ve ella podría convencer a Eris.
“Eso me recuerda, ¿dónde está Aisha?” pregunté.
Lilia dejó salir una sonrisa forzada. “Ella está en el patio trasero.”
Tal como dijo Lilia, ella efectivamente estaba en el patio trasero. Estaba sentada en una esquina, con sus hombros temblando notablemente. Por fuerte que parezca, ella parecía estar extrañamente vulnerable ahora mismo. ¿Acaso estaba llorando?
“¿Aisha?”
“O-Onii-sama… bienvenido a casa.” Aisha miró sobre su hombro hacia mí, usando un tono perfectamente normal. Yo inspeccioné su rostro, pero no pude encontrar señales de que estuviera llorando. “Haah…” Pero ella inmediatamente suspiró.
Noté que Aisha tenía una pala en su mano y que estaba cavando un agujero en la esquina del jardín. Cuando miré dentro de dicho agujero, encontré un gran número de trozos de porcelana. Reconocí los patrones en ellos. También había una manija de taza ahí adentro, la cual también recordaba de alguna parte. La había visto en la lujosa taza de té que Aisha había comprado hace mucho tiempo con su propia mesada. Por lo que sabía, a ella le gustaba mucho esa taza. La usaba cada vez que tomaba té.
Aisha solo me había permitido usar la taza una vez. Ella había tenido una sonrisa feliz en su rostro mientras declaraba, “Eres la única otra persona a quien permitiré usar esta taza.” Ella también dijo algo como, “¿Ves? Beber té de una buena taza hace que tenga un mucho mejor sabor.”
Para ser honesto, yo no encontré ninguna diferencia. La única cosa que permaneció en mi mente fue lo feliz que ella se había visto y que el té había sido muy sabroso.
Y ahora, su querida taza estaba rota.
“Oye, Onii-sama…” Su voz era baja y amenazante, como nunca antes la había escuchado.
“… ¿Q-qué sucede?”
Ella estaba realmente furiosa. Mierda. ¿Acaso le había hecho algo? Yo no tenía reparos en disculparme si la situación lo ameritaba, pero decir lo siento cuando ni siquiera sabía lo que había hecho mal sería echar bencina al fuego de su ira.
¿Entonces qué hago? ¿Qué pudo haber causado esto?
Mientras yo estaba ahí confundido, Aisha enfocó su mirada en mí y dijo, “¿Podemos deshacernos de esa gata?”
“¿Disculpa?”
¿Esa gata? ¿Qué gata? Ah, esperen. Ella probablemente se estaba refiriendo a la felina sentada en la entrada principal con sus piernas dobladas perfectamente bajo ella.
Aisha sacudió su cabeza. “Ah, supongo que estaría mal deshacerse de ella. Podríamos venderla a esos comerciantes de esclavos… o a la familia de Eris-san. A juzgar por la forma en la que hablaron, su familia pagaría una gran suma por ella, ¿no? Tal vez no nos darán mil quinientas monedas de oro de Asura, pero al menos podrían darnos la mitad, ¿cierto?”
“E-espera un segundo. Tranquilízate. Vamos a tomar asiento, ¿bien?” Conjuré una silla con mi magia de tierra y le indiqué que se sentara.
Aisha sacó un pedazo roto de porcelana del agujero, el cual arrojó a mis pies antes de sentarse en la silla. “¿Ves eso? No es particularmente costoso, sabes, pero no es algo que puedas volver a conseguir. La persona que lo fabricó ha muerto, y la tienda que lo vendía desapareció.”
“Bueno, todas las cosas como esa van a romperse eventualmente, ¿sabes?” dije, conjurando una silla para mí mismo y tomando asiento frente a ella. Yo quería tratar de tranquilizarla un poco primero.
“Eso lo sé. Difícilmente me enojaría tanto por una sola taza rota.”
“Entiendo.”
En primer lugar, parecía que Linia había sido quien rompió la taza, lo cual hizo enojar a Aisha. Ella aseguraba no estar enojada, pero claramente estaba furiosa.
“Es solo que… no creo que esa gata tenga lo necesario para ser una sirvienta de nuestra casa. Cuando trata de lavar los platos, ella los rompe. Cuando trata de limpiar la casa, ella rompe los espejos. Cuando trata de lavar la ropa, ella deja las sábanas llenas de pelo.”
“Todos fallan cuando están comenzando,” le recordé. “Linia puede parecer un poco bruta, pero ella en realidad viene de una familia importante y ha sido un poco malcriada.”
“¡Bueno, yo…!” Aisha levantó su voz y comenzó a decir algo, solo para tragarse sus palabras. Tal vez quiso argumentar que ella nunca cometió tales errores cuando comenzó. “Cuando estaba limpiando la sala de estar, ella casi derrama agua sobre la pobre Lara, ¿sabes?”
“¿Hizo qué? ¿C-cómo ocurrió eso?”
“Ella estaba limpiando un lugar alto y cargando un balde de agua en una mano y un trapo en la otra. Entonces ella de alguna forma perdió el equilibrio y empezó a caer.” Aisha hizo una pausa y dijo, “Bueno, supongo que eso no terminó mal.”
¿Acaso esa gata estúpida ni siquiera sabía cómo limpiar? Ahora que lo pienso, yo había entrado una vez a su habitación del dormitorio. Por lo que recuerdo, había estado bastante sucia.
“Tampoco estoy enojada por eso,” destacó Aisha. “Yo no la echaría de su trabajo aquí por algo tan trivial. Norn es incluso peor que ella y para colmo aprende lento.”
“Oye. No hay necesidad de aprovechar la situación para darle golpes bajos a Norn.”
“¿Golpes bajos?” Aisha frunció su frente. “Ah, bueno, no es como si estuviera tratando de insultarla. Mi punto es que esa gata no es tan mala aprendiendo cosas. Una vez que comete un error, ella tiende a no repetirlo. Pero…” Aisha dejó salir un suspiro. “Esa bola de pelos nunca se disculpa.”
“¿Oh?” ¿Ella no se disculpa? Entiendo. Eso ciertamente no es bueno.
“Cada vez que comete un error, ella no actúa ni un poco apenada y solo dice, ¡Miaujajaja! Perdón, perdón. ¡Seré más cuidadosa la próxima vez, miau!”
Al parecer, esa probablemente era la forma de disculparse de Linia. Pero una disculpa no tenía mucho valor a menos que la persona recibiéndola se sienta satisfecha con ella. Si solo haces enojar a la persona, entonces tu disculpa no tiene sentido.
“Eso no está bien,” dije.
“Opinas lo mismo, ¿cierto?”
De haber estado en su lugar, yo probablemente habría perdonado a Linia, pero Aisha era su jefa. Ella necesitaba entender muy bien eso.
“Así que, vamos, Onii-sama. Vamos a despedirla, ¿por favor? Te lo suplico. Ya no puedo trabajar con ella.”
Era raro que Aisha hablara tan despectivamente de alguien. Su paciencia realmente debe estar en su límite. Aun así, nada tan catastrófico había ocurrido. Esa taza rota simplemente era lo que había colmado su paciencia después de un buen número de pequeñas y triviales ofensas. Por su cuenta, no eran más que situaciones para reírse y perdonar, pero se acumularon suficientes como para colmar la paciencia de Aisha.
Sí, pero…
“Entiendo a lo que te refieres. Linia tiene el hábito de dejarse llevar, y también tiene falencias. Aun así, esta debe ser una situación difícil para ella. Linia probablemente solo está actuando alegremente porque se está esforzando para adaptarse a su nuevo ambiente. Tal vez es por eso que se ve como si no sintiera culpa por todos sus errores. Pero tú dijiste que ella no ha repetido los mismos errores, ¿cierto?”
Supuse que Linia debía estar esforzándose. Las personas tenían el hábito de cometer los mismos errores, pero era posible reducir las probabilidades de ellos. Ese era el punto de reflexionar acerca de tus acciones. Si Linia no había repetido los mismos fallos, entonces era evidente que estaba tratando de mejorar. Cuando la vi sentada frente a la entrada, ella parecía estar reflexionando genuinamente sobre lo que había hecho. Yo tenía la impresión de que ella también se sentía mal al respecto.
“Tonterías. Esa bola de pelos probablemente no siente ni un poco de remordimiento. Quiero decir, su actitud es realmente rara. Ella actúa de forma súper obediente con Roxy-san, Eris-san, y Leo, pero es algo grosera cuando se trata de Sylphie-san.” Los labios de Aisha sobresalieron mientras ella hacía un puchero, insistiendo en que Linia tenía la culpa. Ella de seguro era testaruda.
“¿Crees que le está faltando el respeto a Sylphie?”
“Bueno, Linia es mucho más casual con ella que con Eris-san. Y en ocasiones también la llama Fitz.”
Fue hace mucho tiempo y no duró tanto, pero las dos habían estado enfrentadas mientras asistían a la Universidad de Magia. En cierta forma, ellas probablemente eran menos formales entre sí. Yo me encogí de hombros. “Eso probablemente es porque ellas ya se han conocido por mucho tiempo.”
“Espero que eso realmente sea todo, pero desde la llegada de Linia, toda la casa se ha sentido extraña.”
Extraña, ¿eh? Ahora que ella lo menciona, nosotros nunca habíamos tenido esta clase de problema cuando Roxy o Eris vinieron a vivir aquí. “En fin, me aseguraré de que ella se disculpe apropiadamente si vuelve a cometer un error,” dije. “En cuanto a las cosas que ha destruido, podemos agregarlo a su deuda. También la regañaré acerca de mejorar su actitud y actuar como una sirvienta adecuada. Después de que haga todo eso, ¿estarías dispuesta a darle un poco más de tiempo para ver cómo avanzan las cosas? ¿Por mí?”
“Ngh…” gruñó Aisha, con sus labios todavía formando un puchero. Ella cerró con fuerza sus ojos y dio vuelta su cabeza. Al verla actuar de esta forma, yo sospechaba que ella en realidad solo quería ventilar sus frustraciones y que toda su ira había desaparecido.
“Oye, vamos, Aisha. Sé que es un caso perdido, pero es mi amiga.”
Después de una muy, pero muy larga pausa, Aisha finalmente dijo, “Bueno, supongo que puedo perdonarla una vez por ti.” Ella se puso de pie y me miró fijamente. “Pero, Onii-sama, incluso ignorando cómo me siento yo al respecto, las cosas no van a terminar bien si siguen así.” Luego ella regresó dentro de la casa.
Después de eso me aseguré de tener una buena conversación con Linia. Ella me respondió con un “Sí, señor, miau,” pero me pareció demasiado casual y a la ligera para mi gusto. Esperaba que ella tomara en serio mis palabras.
Más tarde, cuando Eris regresó a casa junto a Roxy, yo le advertí que no debía hacer ejercicios intensos por un tiempo. Ella se cruzó de brazos y frunció el ceño hacia mí, resoplando, “¡Eso ya lo sé!”
Podía notar que esta era una de esas ocasiones donde ella decía que lo entendía pero que en realidad no era así. Al menos Eris no estaba arremetiendo hacia el exterior y blandiendo su espada por doquier. Una vez que su barriga y muslos se hicieran un poco más grandes, ella probablemente empezaría a tomárselo con calma. Aunque eso no me relajaba. Yo esperaba que el bebé pudiera soportarlo. Tienes a Eris como mamá y a mí como papá, así que estoy seguro de que puedes hacerlo. ¡Tú puedes, bebé! ¡Ánimo!
Gracias al mal humor de Aisha, la cena esa noche fue inusualmente sombría. Cuando terminamos nuestra comida, Sylphie me susurró, “Linia todavía no se acostumbra a vivir aquí.” Ella tenía una expresión de culpa en su rostro, como si se estuviera sintiendo responsable. No había razón para aquello, pero tal vez porque yo estaba dejando la casa en sus manos, ella sentía que era su deber.
Tal como Aisha me advirtió, tal vez las cosas realmente estaban encaminándose en una dirección desafortunada. ¿Acaso lo mejor era intervenir y lidiar con ella antes de irme a mi próxima misión? ¿O era más sabio quedarme al margen un poco más y ver cómo se desarrollaban las cosas? Hmm…
Esa noche decidí dormir solo, ya que tanto Sylphie como Roxy habían recibido su visita mensual. Para ser franco, después de pasar diez días entrenando y sin hacerlo, era un poco triste no recibir un poco de amor. Aunque me quedaba un pequeño recurso; estos días eran inevitables.
“Rudeus.”
Como sintiendo las necesidades de mi libido, o tal vez en respuesta a la suya, Eris apareció justo afuera de mi habitación. Ella como siempre tenía sus brazos cruzados, y sus piernas separadas para formar su clásica postura. Eris últimamente había estado usando pijamas más abrigados, pero el día de hoy claramente era una ocasión especial, ya que ella estaba usando un camisón que normalmente solo le veía cuando íbamos a tener sexo. La delgada tela apenas cubría su abultada barriga.
Eso no está bien, Eris. Tu barriga se enfriará usando eso.
“Lo haremos,” declaró ella.
“No, por supuesto que no.”
Nuestro bebé era demasiado importante. Aquí era una regla no tener sexo cuando una de las chicas estaba embarazada.
“Pero tú quieres, ¿cierto? Ya escuché que Sylphie y Roxy no pueden hacerlo.”
“Está bien,” le aseguré. “Me lo saltaré el día de hoy.”
“Tú eres mi esposo. No hay necesidad de que te contengas.” Eris rápidamente agarró mi mano y me jaló. Ella era tan poderosa que no tuve más opción que ser arrastrado dentro de la habitación.
Mierda. No me gusta hacia dónde va esto. Si lo hacemos una vez, no seremos capaces de pisar el freno y detenernos ahí. Y ese era el problema. Olviden cuánto ejercicio ella ya estaba haciendo durante su embarazo—no podíamos agregar esto a su actividad física.
“Espera, Eris. Vamos a detenernos. No es bueno hacerlo cuando estás embarazada. Ambos lo lamentaremos si tienes un aborto o algo así. No podría soportar eso. Lo digo en serio.”
“Eso ya lo sé. Es por eso que esta vez solo estaré observando.”
¿Observando? Ir a la escuela y pasear al perro—¿ella llamaba a eso observar? Bueno, seguro, probablemente era bueno hacer algo de ejercicio en vez de permanecer sedentaria todo el tiempo, pero, eh, igual. Tal vez solo era un asunto de que nosotros teníamos ideas diferentes de lo que era apropiado. Quizá yo solo estaba siendo pesimista.
No, no. Ese es un asunto completamente diferente.
“¡Y es por eso que la traje a ella!” Eris me arrastró hasta un costado de la cama y levantó la manta.
“M-miaau…” Linia miró arriba hacia mí con una mirada de resignación, como si se hubiese dado por vencida. La tela de su camisón era tan transparente que casi podía ver la cima de sus pechos. Ella tenía una cadera delgada, pero con buenos músculos sobre el resto de su cuerpo, lo cual hacía que sus piernas fueran gruesas y atractivas. Sus ojos de gato brillaban en la oscuridad.
En vez de sentirme excitado por esta escena, yo me sentí tan confundido que jadeé hacia Eris. “¿Qué está sucediendo aquí?”
“¡Ya te lo dije! ¡Linia!”
¿Mi Eris me estaba diciendo que tuviera sexo con Linia? A pesar de su comportamiento despreocupado, ella en realidad era bastante celosa y solía hacer un puchero cuando nos veía a Sylphie y a mí siendo cariñosos… pero ¿ahora esa misma chica me estaba pidiendo que tuviera sexo con alguien más?
“Um, Eris, esto no cuenta… ya sabes, ¿como ser infiel?”
“No es infidelidad si ella es una esclava. Eso es lo que mi abuelo y padre siempre decían. ¡Además, no es un secreto ya que yo estoy justo aquí, así que no es un problema!”
Sauros, Phillip, traigan sus traseros aquí y tomen asiento en el suelo. ¡Mantengan sus espaldas rectas! ¿Hilda-san? Hilda-san, ¿estás ahí? Por favor, regaña a esos dos hombres en mi lugar. ¡Tu esposo le ha enseñado a tu hija algunas cosas muy extrañas e inapropiadas!
“Ahh, Mami y Papi que están en el Gran Bosque… su pobre niña se ha convertido en una esclava y ahora va a convertirse en un juguete sexual a partir de hoy, miau…” murmuró Linia, soltando alguna clase de plegaria.
Así que ella al final no estaba dispuesta a hacerlo. Lo mejor era detener esto. No podía dejarme arrastrar por los caprichos egoístas de Eris.
“En cuanto a ti, Pursena… te dejaré mordiendo el polvo, perdedora. La victoria es mía esta vez, miau. Chúpate esa.”
Bien, supongo que ella al final sí estaba dispuesta. ¿Entonces tal vez estaba bien si ella estaba dando su consentimiento?
“Linia,” dije, estirando mi mano hacia ella.
Todo el cuerpo de Linia se estremeció. “¿¡Miau!?” Ella se puso rígida, pero no trató de huir.
Pasé mi mano a través de sus muslos y hacia su cola. Ella tenía la clase de músculos elásticos que esperarías de un carnívoro, pero al mismo tiempo era suave en todos los lugares que debía serlo una mujer. Mi mano viajó hacia su espalda, pasando finalmente a su cadera. Era delgada y tonificada, absolutamente tentadora.
“E-es mi primera vez. Sé gentil conmigo, miau.”
Yo no respondí a su petición.
“¡D-da miedo que no digas nada, miau! Miaujeje, tú sabes que quieres… ¡solo bromeo! ¿¡Miauuu!?”
Yo reuní mi fuerza y la levanté en mis brazos al estilo princesa. Me abrí paso hacia la puerta mientras la cargaba, usando mi pie para manipular la manija y así abrirla. La oscuridad se extendía ante mí en el frío pasillo. Y en ese lugar fue donde dejé caer pesadamente a Linia.
“¿¡Miaurgh!?”
Ella cayó como un saco de arroz. Yo cerré la puerta en su cara y le puse llave. Listo. Ahora puedo estar tranquilo. El mal ha sido exorcizado.
“¡Oye, Jefe! ¿¡No estás siendo un poco frío!?”
No puedo escucharte. Ya no hay un tentador monstruo gatuno en mi casa, no señor. Mi fidelidad permanece intacta.
“¡Oye, Rudeus! ¿¡Qué estás haciendo!?” Eris me había seguido, casi aferrándose a mi espalda, pero sus protestas no me iban a hacer dudar.
“Eris, por favor, no me malinterpretes. La persona que quiero en mi cama es a ti. No necesito a esa gata.”
“¿D-de verdad? Si estás seguro, entonces supongo que… pero no puedo hacerlo contigo hasta que el bebé nazca. ¿Entendido?”
“Por supuesto, lo entiendo.”
Y eso fue todo.
“¡Jefe, abre! ¡Si me dejas aquí, vas a hacer pedazos mi orgullo como mujer, miau!” Linia estaba golpeando la puerta, pero yo la ignoré. En cuanto a mí, ella ni siquiera existía. ¡Sip! Solo era el viento.
“¡Jefe!” dijo una vez más Linia, esta vez incrementando el volumen de su voz. “¡Te lo ruego, miau! ¡Estoy harta de que Aisha se meta conmigo todo el tiempo!”
Tal vez ella y Aisha realmente tenían personalidades opuestas para que Linia diga algo así. Era extraño. Aisha hace unos días había cosido ese traje de sirvienta solo para ella, y en ese entonces parecían estar en buenos términos.
“¡Quiero ser tu amante para al menos poder subir de rango aquí, miau! No me importa si solo me usas por mi cuerpo, miau. ¡Te lo ruego, Jefe! ¡Por favor! Definitivamente no estoy esperando quedar embarazada de tu bebé para así poder dar a luz y convertirme en tu cuarta esposa, lo cual como resultado pagaría toda la deuda que debo. ¡Lo prometo, miau!”
Ah. Entonces eso era lo que estabas planeando. Por otro lado, no podía culparla por ello. Ella nos debía una suma tan exorbitante de dinero que le tomaría varias vidas pagarnos todo. Aun así, yo no tenía la intención de usarla como una esclava sexual. Estaría mintiendo si dijera que no tenía interés en ensuciarme las manos, pero Linia era mi amiga. Quería que siguiéramos como amigos. Yo ya tenía dos hijas, y después de esa conversación que tuve con Aisha esta tarde, ella estaría furiosa si yo ahora dormía con Linia. Roxy y Sylphie probablemente tampoco estarían muy felices por ello. Si me rendía ante la lujuria momentánea y les era infiel de esta forma, eso podría causar el colapso de toda la familia. No podía permitir eso.
“¡Gwaaah! ¡Waaaah! ¡Aaaah!”
Un llanto se escuchó a través de la casa. Parecía ser que los gritos de Linia habían logrado despertar a Lara. Bueno, ¿ahora qué? ¿Tal vez debería abrir la puerta por ahora y al menos callar a Linia?
En el segundo que dudé sobre qué hacer, se oyó el crujido de una puerta abriéndose.
“¡Oye, Linia! ¿Tienes idea de qué hora es? ¡Despertaste a Lucie y Lara!”
“¡Miauch! ¡Fitz! L-lo siento mucho, miau. ¡No tenía la intención de eso, en serio, miau!”
“¡Mi nombre no es Fitz, es Sylphie! ¡En fin, es tarde, así que guarda silencio!”
“S-sí, señora.”
El regaño de Sylphie fue suficiente para callar a Linia. Podía escuchar el sonido de sus decepcionados pasos mientras ella arrastraba lentamente sus pies. Probablemente era seguro asumir que Linia había regresado a la habitación de Eris, donde ella dormía usualmente.
Lara siguió llorando por un rato después de eso, pero se tranquilizó muy pronto. Y así, el silencio una vez más reinó sobre la casa Greyrat.
No podía evitar sentirme mal por Linia. Si bien parte de esto era definitivamente su propia culpa, ella estaba siendo mantenida como una mascota sin una forma real de devolver el dinero que debía. Su rendimiento en el trabajo era abismal, y estaba teniendo problemas para trabajar en términos amigables con la jefa de las sirvientas, Aisha. Sin ninguna otra opción, ella pensó en vender su cuerpo a su amo con la esperanza de que se encariñe con ella, solo para ser rechazada. Por lo que sabía, ella estaba llorando en su almohada ahora mismo.
Un ambiente extraño se había posado sobre la casa. Aisha estaba triste, Lilia exhausta, había escuchado a Sylphie gritar por primera vez en mucho tiempo, y Lara estaba llorando a mares. Tal vez la ida de Eris a la universidad antes y sus intentos de dejarme tener sexo con Linia fueron su forma de lidiar con el ambiente de la casa. No me malentiendan, sus acciones dejaban claro que ella no entendía cómo lidiar con lo que estaba pasando, pero Eris lo estaba intentando a su propia manera.
Sin embargo, la tensión estaba aumentando. La peor parte era que Linia, la principal culpable, ni siquiera parecía darse cuenta de que su actitud era la causa de todo esto. Tal vez ella no estaba emocionalmente estable ahora mismo, dado que se había convertido en una esclava, tenía una enorme deuda y apenas había escapada de ser vendida por algunas personas que ni siquiera conocía. Si ese era el caso, era mi deber como la persona que consiguió el dinero para comprarla encontrar alguna forma de resolver esto.
A partir de mañana, supongo que buscaré un trabajo que ella pueda hacer, y que no involucre limpiar, lavar la ropa, o cocinar.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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