El Rey Dragón Acorazado y la Segunda Princesa
Capítulo 8: El Rey Dragón Acorazado y la Segunda Princesa
Doce espíritus estaban reunidos en la cámara de audiencias de Martillo del Caos: Sylvaril del Vacío, Arumanfi la Luz, Yuzuru de la Expiación, Karowante de la Visión, Scarecoat del Tiempo, Clearnight del Trueno Ensordecedor, Dotbath de la Destrucción, Trophymus la Ola, Harkenmail de la Vida, Gall del Gran Terremoto, Furiasfile de la Furia, y Paltempt de la Oscuridad.
El Rey Dragón Acorazado Perugius Dola, el dueño de esta fortaleza flotante y amo de los espíritus, estaba sentado al otro extremo de esta habitación. De pie ante él estaba la segunda princesa del Reino de Asura, Ariel Anemoi Asura. Incluso rodeada por estos intimidantes espíritus, ella no se acobardó.
Tan pronto como dejamos el laberinto y regresamos, Ariel contactó a Sylvaril, solicitó una audiencia con Perugius. Una hora después, él invocó a Ariel para una reunión, y ella había pasado el tiempo hasta ese momento arreglando su atuendo. Sylphie y Luke hicieron lo mismo, cambiándose su equipo de aventura. Los trajes que eligieron fueron tan impresionantes como esperarías para una princesa y sus dos guardaespaldas.
En cuanto a mí, yo estaba usando la túnica que Orsted me había dado. No era llamativa ni ostentosa, pero el Dios Dragón me la había regalado, convirtiéndola en alguna clase de uniforme de trabajo. De seguro a Perugius no le molestaría.
Ariel avanzó en silencio a través del camino con espíritus alineados a cada lado, con una sonrisa audaz en su rostro. Inmutable ante las miradas sobre ella, Ariel se detuvo en frente de Perugius e hizo una reverencia. Sylphie y Luke colocaron una rodilla al suelo. Por supuesto, yo esta vez seguí su ejemplo.
“Estoy muy agradecida de que se haya tomado el tiempo para concederme una audiencia,” dijo Ariel.
“Suficiente con las formalidades. ¿Qué es lo que quieres? Basándome en sus atuendos, asumo que esta no es una simple invitación a tomar el té,” dijo Perugius, como pretendiendo no tener idea. De seguro Sylvaril ya se lo había informado. No había forma de que él no supiera de qué se trataba esto. Su recepción fue frívola y fría, pero sí accedió a una audiencia, así que tal vez este ida y vuelta no era más que una formalidad.
“Perugius-sama, he venido aquí buscando su apoyo en mi intento de convertirme en reina del Reino de Asura.” Ariel fue directo al grano, sin distraerse por su pequeño acto.
“¿Oh? Entonces permíteme preguntarte una vez más.” Perugius colocó su codo en el apoyabrazos de su trono, apoyando su mejilla contra su puño mientras ladeaba su cabeza y decía, “¿Cuál es la cualidad más importante que debe poseer un rey?”
Ariel levantó su mentón. “La cualidad más importante que un rey debe poseer es…”
Yo aún no había escuchado su respuesta. Ariel dijo que la sabía, pero no había garantía de que fuera la respuesta correcta. Por supuesto, incluso si ella me hubiese dicho cuál era, yo tampoco habría sabido si era la correcta. Aun así, desearía que lo hubiese discutido conmigo de antemano, solo para estar seguros.
No, no. Vamos a tener un poco de fe en ella. Ariel tiene mucha confianza ahora mismo, así que su respuesta de seguro no puede estar muy lejos de ser la correcta.
“… determinación,” dijo Ariel. “La determinación para cargar con la voluntad de aquellos que les precedieron.”
Sus palabras hicieron eco dentro de la silenciosa cámara. Estaba tan silenciosa aparte de su voz que era difícil creer que había diecisiete personas presentes.
“¿Oh?” exhaló Perugius. Su expresión todavía era imposible de leer, sin dar pistas de si ella había acertado o no.

La determinación para cargar con la voluntad de aquellos que les precedieron…
Esa era la respuesta a la que ella había llegado, y podía entender por qué. Su camino hacia la corona había comenzado con muerte. Derrick fue el primero en caer. Trece de sus sirvientes se unieron a él, empujándola hacia donde estaba ahora. Yo sabía la clase de personas que fueron y qué futuro esperaban gracias a que ella me lo había contado. A través de sus palabras, Derrick había transmitido su voluntad de que ella siguiera adelante. Incluso después de su muerte, Ariel trató de vivir a la altura de lo que él veía en ella. De seguro había muchos otros que habían puesto sus esperanzas en ella. Esos eran los cimientos sobre los cuales ella se convertiría en reina.
Después estaba Gaunis Freean Asura, el amigo cercano de Perugius y un hombre que saltó a la fama durante tiempos de guerra. Nuestra ardua investigación había revelado que él en el pasado había sido un pedazo de basura. Uno que era sociable, con un buen número de amigos cercanos. Gaunis se aventuraba hacia la ciudad casi todos los días para emborracharse y pelearse con aventureros y mercenarios. Sin embargo, como cualquier otro ser humano, él de seguro tuvo días donde estaba de buen ánimo. Días donde solo bebería la cantidad justa y que bajaría sus inhibiciones lo suficiente como para hablar mal de la realeza y los nobles con cualquier aventurero o mercenario que fuera a escuchar. Ellos sin duda le seguirían la corriente mientras sonreían incómodamente y en ocasiones le echarían una mano cuando él necesitaba ayuda. De igual forma, él también escucharía sus peticiones.
En tiempos de guerra, aventureros, mercenarios, y soldados de bajo rango eran considerados peones desechables. Gaunis los conoció siendo uno de ellos y escuchó sus deseos finales—al menos, eso fue lo que yo había entendido. Y luego se convirtió en rey, no porque quisiera serlo, sino porque no tenía otra opción.
Debe haber habido nobles y caballeros que no estaban felices de verlo ascender al trono, pero no dentro de los aventureros y mercenarios. Ellos lo apoyaban. Fue por eso que Perugius y los demás emprendieron su viaje para derrotar a Laplace, y al final tuvieron éxito. Ellos accedieron a ayudar a alguien que honraba los últimos deseos de los soldados sin nombre que lucharon y murieron en campos de batalla violentos.
Mientras Perugius y su grupo estaban fuera, Gaunis tuvo éxito en repeler a los invasores. Por supuesto, esto no fue solo gracias a la ayuda de los aventureros y mercenarios. Sus esfuerzos habrían fracasado a menos que todos se unieran para detener el incesante avance de Laplace. En algún punto sobre la marcha, los nobles y caballeros deben haber cedido y decidido apoyarlo. Probablemente no porque él había heredado la voluntad de los fallecidos, sino porque él estaba cargando la voluntad de sus fallecidos padre y hermanos—para proteger Asura.
Con esta conexión con Gaunis, esta de seguro parecía ser la respuesta correcta… pero ¿de verdad lo era? Personalmente, yo creía que esta era la opción más probable…
Después de una larga pausa, Perugius refunfuñó. “Hmph. Cargar con la voluntad de los fallecidos, ¿dices?” Él la miró intensamente y sonrió. “En otras palabras, tu deseo de convertirte en reina se debe completamente a la voluntad de otras personas. ¿Realmente crees que alguien así puede ser reina?” Su tono fue condescendiente y despectivo, lo cual probablemente quería decir que le habíamos dado una respuesta incorrecta.
Sin embargo, Ariel no perdió la calma. “Sí, usted está completamente en lo correcto, Perugius-sama. Mi deseo se debe completamente a la voluntad de otros. Estoy segura de que dista mucho de lo que el resto del mundo consideraría una verdadera reina. Pero…” Ella respiró profundamente y, con su rostro lleno de determinación, dijo, “Si puedo ser la reina que esperaban que fuera aquellos que me confiaron su voluntad, entonces no me importa ser una verdadera reina.”
“¿Oh?” Perugius frunció el ceño, viéndose no muy complacido con su respuesta. “¿Y me pides que ayude a una reina tan estúpida como tú?”
“Sí. Si soy tan estúpida, esa es mucha más razón para pedir su apoyo.”
“¡Hah!”
Oh, cielos, no me gusta la dirección que está tomando esto.
Ariel le había dado una respuesta meditada. En vez de obsesionarse con qué hacía a un verdadero rey, ella se concentraría en cumplir los deseos de aquellos que habían muerto por ella. Esa era la clase de líder que sería Ariel—una reina de las personas, cuyas políticas reflejaban sus deseos. Sea cual sea la respuesta correcta, ese era un objetivo admirable. Por desgracia, parecía estar muy alejada de lo que Perugius había esperado.
“¿Realmente crees que tu respuesta es suficiente para convencerme de apoyarte?” preguntó Perugius.
Ariel sacudió su cabeza. “No, no lo creo, Su Majestad. Sin embargo, estos son mis verdaderos sentimientos. Sin mentiras, sin confusión—esta es la reina que yo, Ariel Anemoi Asura, deseo ser.” Ella fijó su intensa mirada en Perugius. “Si usted no comparte lo que yo representaré, entonces no necesito su poder.”
Sus palabras fueron despectivas. Incluso Perugius fue tomado por sorpresa, ya que sus ojos se ensancharon. Una ola de desconcierto atravesó a los doce espíritus reunidos. Sylphie y Luke fueron tomados por sorpresa, tal como yo. Yo sabía que necesitábamos la ayuda de Perugius para obtener la victoria, así que estaríamos en problemas si él le daba la espalda.
Perugius entrecerró sus ojos. “¿Crees poder obtener el trono sin mi apoyo?”
“Si mis ideales difieren tanto de los suyos, entonces creo que su apoyo estorbaría en vez de ayudar.”
Perugius bajó su mano de su mejilla y se puso de pie lentamente. Sus rasgos estaban ligeramente teñidos de furia, con su boca cerrándose firmemente y sus ojos ensanchándose. Él no había empuñado sus manos, pero sus hombros estaban rectos.
Repentinamente, él levantó una mano. Por un momento imaginé a todos los doce espíritus atacando a Ariel. Pero eso no fue lo que ocurrió.
“¡Bien dicho, Ariel Anemoi Asura!” resonó la voz de Perugius. “Has dejado clara tu convicción.”
Yo había apretado el agarre de mi vara, concentrando poder mágico en la punta, con la intención de proteger a Ariel de ser necesario. Las palabras de Perugius me detuvieron.
“¡Yo, el Rey Dragón Acorazado Perugius Dola, juro por el nombre de mi difunto amigo Gaunis Freean Asura, que te ayudaré en tu cruzada!” Su voz se hizo incluso más fuerte. “¡Prepararé un círculo de teletransportación para ti! ¡Regresa al palacio tan pronto como puedas, prepara todo, y llámame cuando estés lista!”
“Se lo agradezco mucho,” dijo Ariel.
Sylphie y Luke bajaron todavía más sus cabezas. Yo me congelé, con mi mano apretando firmemente mi vara. Estaba totalmente confundido. La forma en que él habló dejó claro que ella había dado una respuesta incorrecta. Sus palabras evidentemente le habían desagradado—o al menos esa fue la impresión que tuve—pero aun así él había decidido ayudarla. ¿Acaso vio una chispa de potencial durante su conversación o algo así? ¿Qué estaba pensando? No podía entenderlo.
“Con su permiso.” Ariel guio a su grupo hacia la salida. Ella tenía una cara de póker perfecta mientras Luke y Sylphie sonreían de forma triunfante. ¿Y cómo podrían no estar felices? Perugius ahora estaba apoyando oficialmente el intento de Ariel por conseguir el trono. Él ahora estaba de su lado. Y eso quería decir que yo había completado satisfactoriamente mi primera misión como subordinado de Orsted.
Me puse de pie y comencé a seguir al grupo, pero entonces me detuve y miré atrás hacia el trono. Perugius estaba rodeado por sus doce seguidores, sentado arrogantemente sobre su silla, y mirando abajo hacia el resto de nosotros. Él había estado viéndonos partir, lo cual naturalmente quería decir que nuestros ojos se encontraron cuando me di la vuelta.
“¿Qué sucede, Rudeus Greyrat?” preguntó Perugius.
“No es nada…” Yo estuve a punto de darme la vuelta y seguir a Ariel, pero no pude sacudirme mi curiosidad. Tenía que preguntar. “Entonces, al final, ¿esa era la respuesta correcta? ¿De verdad eso es lo que hace a un verdadero rey?”
Perugius suspiró y dijo, “Esa no era la respuesta que yo deseaba, no.”
“¿Entonces por qué accedió a ayudarla?”
Él sonrió. “Hubo un momento en el pasado donde todos nosotros creímos que Gaunis era la definición de un verdadero rey. Él era flexible, pero cauteloso, generoso, pero sensible. Él abrazó sus deficiencias, aceptando que todos los humanos las tenían, y era eso mismo lo que lo hacía adecuado. Además de eso, él veía a las personas como personas, capitalizaba sus fortalezas, y las ayudaba a crecer. Él, más que cualquier otro que conocí, fue el más calificado para guiar a la humanidad y su mundo asolado por la guerra.”
Perugius ciertamente parecía recordar con cariño a Gaunis. El hombre que él describía sonaba diferente al hombre del que yo había leído, pero él había visto a Gaunis con sus propios ojos. De seguro su palabra era más creíble que cualquier libro polvoriento, aunque él podría estar viendo el pasado con añoranza.
“Ariel Anemoi Asura no tiene ni el más mínimo parecido a Gaunis. Sin embargo, observando cómo se comportaba, repentinamente recordé algo. ¿Acaso este no era el rey ideal del que hablaba Gaunis?”
“¿Gaunis habló de un rey ideal?” pregunté.
“Sí. Él creía estar muy lejos de ser alguien ideal. Gaunis siempre hablaba acerca de lo que él consideraba un rey ideal, desde sus días de juventud en las tabernas, hasta su tiempo en los campamentos en el campo de batalla, e incluso después de convertirse en rey.” Perugius hizo una pausa, fijando su mirada en mí. “Él dijo, Un rey ideal es uno por el que las demás personas están dispuestas a sacrificar sus vidas.”
Ah, ahora lo entiendo. Entonces esa fue la razón.
Ariel le había dicho que un gran rey tenía la determinación para cargar con la voluntad de otros. Una decena o más de sus sirvientes ya habían perdido sus vidas por ella. Murieron protegiéndola. Lo hicieron a pesar del hecho de no saber si ella realmente obtendría el trono o no. De hecho, ellos sabían que las probabilidades eran escasas—sabían que su sacrificio podría no ser recompensado jamás. Todo fue porque ellos creían que valía la pena dar sus vidas por ella. Así que, si bien ella no era el rey ideal que había esperado Perugius, ella era lo que Gaunis había considerado un rey ideal. Ahí afuera había tantos ideales como personas.
“Ya veo,” dije. “Ahora lo entiendo. Su habilidad para evaluar a las personas es verdaderamente impresionante.” Hice una reverencia una vez más antes de marcharme.
“Rudeus Greyrat,” me llamó Perugius.
Miré hacia atrás. Él se había levantado de su silla y había comenzado a caminar hacia una salida diferente antes de llamarme.
“Yo tengo una pregunta para ti,” dijo él.
“¿Si? ¿Y cuál es?”
“¿Por qué no mencionaste a Orsted en todo esto? Odio a ese hombre, pero su presencia es una que no puedo ignorar. ¿No consideraste que las cosas podrían ser más fáciles si lo mencionabas?”
Orsted ya me había dicho que Perugius se había negado a su petición. Sabiendo eso, no podía ver cómo introducir a Orsted en todo esto hubiera mejorado el resultado. ¿Acaso me estaba poniendo a prueba?
¿Quiere alguna clase de respuesta astuta?
“Ni Orsted ni yo somos quienes buscan ser reyes,” dije.
“Pero Orsted sí desea ver que Ariel se convierta en reina, ¿no? Y si no me equivoco, tú te has aliado con él. En cuyo caso, ¿no crees que debiste haber capitalizado su influencia para alcanzar tus objetivos?”
“Incluso si eso acelera las cosas, la Princesa Ariel aún sería quien tome el trono, y ella necesita su ayuda para lograrlo. Sin importar cuánta ayuda proporcionemos, nosotros todavía somos personas ajenas a todo eso. Usar el nombre de Orsted de forma innecesaria para obtener lo que queremos solo creará enemistad.”
Jeje, si me permiten decirlo, esa fue una respuesta bastante genial.
Sip, en cuanto a mí, aquellos que se involucraban en esto necesitaban hacerlo por voluntad propia. Si bien yo no podía hablar por Orsted, ya que no conocía sus planes, no tenía ninguna demanda que hacerle a Ariel después del término de esto. Ya que yo no tenía nada que ganar de esto, no debía involucrarme mucho.
“Esa es una forma de pensar bastante patética,” escupió Perugius, antes de dejar la habitación. Sus doce sirvientes permanecieron atrás, y lo único que pude hacer fue respirar bajo la intensa mirada de todos ellos. Me apresuré hacia la puerta, incapaz de soportarlo.
Mierda. Eso fue vergonzoso. Supongo que las respuestas a medias no eran de su gusto.
Después de salir de la cámara de audiencias, me dirigí directamente hacia la habitación de Ariel. No golpeé la puerta, sino que en cambio la abrí mientras decía, “Lamento haberme quedado atrá—”
La primera cosa que vi fueron un par de hombros de un blanco porcelana. Sylphie ya le había quitado su lujosa ropa a Ariel y estaba en medio de aflojarle su corsé.
“¡Ah! ¡Rudy, cómo pudiste!” rugió hacia mí Sylphie.
“No necesitas hacer tanto escándalo,” dijo Ariel. “Rudeus-san ha sido de gran ayuda en nuestra causa. No hay necesidad de que pida permiso para entrar en mis dependencias. Si él considera que un vistazo de mi cuerpo es una recompensa suficiente por sus servicios, entonces ese es un pequeño precio a pagar.”
“¿Qué?” jadeó Sylphie. “Pero, Princesa Ariel…”
“Ah, veo que no estaba siendo lo suficientemente considerada.” Ariel hizo una pausa. “Rudeus-san, me disculpo, pero apreciaría si esperas fuera de la habitación.”
Yo ya estaba fuera de la puerta para el momento que dijo eso y solo entendí lo que estaba diciendo después de que la cerré. No tenía idea de dónde había sacado ella esas falsas impresiones, pero yo no había entrado a su habitación para verla desnuda como un desvergonzado.
A pesar de que ella sí tenía un buen cuerpo.
Lo mismo podía decirse de Eris, pero el suyo era el producto de un entrenamiento intenso, mientras que el de Ariel era uno con el que ella había nacido y no tuvo problemas para lograr. Ella tenía que agradecerles a sus genes. Aunque si hablábamos de balance entre la parte superior e inferior, Sylphie no era menos impresionante. Su pecho y trasero eran tanto pequeños como planos. Era una simetría perfecta. Yo amaba eso de ella. Mientras tanto, Roxy era una diosa, así que no podía ser comparada con alguien más.
“La próxima vez recordaré tocar a la puerta,” murmuré para mí mismo.
Además, en el pasado, no tocar la puerta me había hecho encontrarme a un pervertido abrazando a su estatua. Eso debería haber sido una buena lección para mí.
Tal vez soy un poco lento para aprender.
Esperen. Esperen un segundo. Pero Luke estaba en la habitación junto a ellas, ¿cierto? ¿Entonces él tenía permitido mirar? Bueno, no era de sorprender. Ariel probablemente se sentía más cómoda con él que con cualquier otro.
“Muy bien, Rudy, ya puedes entrar,” dijo Sylphie, sacando la cabeza por la puerta.
Cuando traté de dar un paso dentro, ella hizo un puchero. “¿Acaso viste…? Ya sabes…”
“Noté que ella usa ropa interior blanca.”
Las mejillas de Sylphie se llenaron de aire mientras ella fruncía el ceño. Yo sabía que ella también estaba usando ropa interior blanca, ya que la había visto cambiarse anoche. Pinché sus mejillas y procedí a entrar. Luego de unos pasos, sentí que Sylphie pinchó mi trasero.
“Cielos, Sylphie-san…”
“¿Qué sucede, Rudeus-san?”
“Vamos a guardar nuestras muestras de amor para cuando lleguemos a casa, ¿quieres?”
“… ¡Hmph!” Esta vez Sylphie golpeó mi trasero antes de caminar hacia la esquina de la habitación, donde ella se sentó pesadamente sobre una silla. Sus mejillas brillaban de rojo, lo cual la hacía mucho más adorable.
En fin…
Ariel estaba sentada en una silla, ya habiendo terminado de cambiarse. Ella se veía como una princesa incluso usando su ropa casual. ¿Acaso era porque su ropa era costosa, o por el hecho de que una princesa de verdad la estaba usando? A decir verdad, no importaba de cualquier forma.
“Me disculpo por entrar hace un momento mientras usted se estaba cambiando,” dije.
“No hay problema… Así que, dime, ¿qué opinas?”
“¿Acerca de qué?” pregunté.
“Mi cuerpo.”
¿De verdad me estaba preguntando eso? Ahora de seguro Sylphie estará enojada conmigo más tarde.
No, esto probablemente era una prueba. Genial, todos quieren ponerme a prueba el día de hoy. Es mejor que no responda de forma equivocada esta vez.
“Era increíble… o eso me gustaría decir, pero personalmente, prefiero el de Sylphie.”
“¿De verdad es así como te sientes? Entonces debo disculparme por mostrarte algo tan desagradable,” se burló Ariel.
El rostro de Sylphie se sonrojó todavía más mientras murmuraba, “No puedo creer que hayas dicho eso…”
Luke simplemente se encogió de hombros. Ya que habíamos convencido exitosamente a Perugius de ayudarnos, todos estaban de buen ánimo.
“Por favor, toma asiento,” dijo Ariel.
Tan pronto como me senté en frente suyo, su rostro pasó a ser uno solemne.
Supongo que yo también debía ponerme serio.
“Gracias a tus esfuerzos, Rudeus-san, ahora podemos pasar a la siguiente fase de nuestro plan.”
Yo sacudí mi cabeza. “No, no he hecho nada.”
“No necesitas ser humilde. Solo logré encontrar la respuesta gracias a que nos llevaste a esa biblioteca.”
Pero ella había encontrado esa respuesta por sí misma, y también fue quien convenció a Perugius con ella. Es cierto, tal vez yo podía tomar un poco de crédito por el resultado, ya que Derrick no estaba aquí para convencer a Perugius en su nombre, y en la línea temporal de mi yo del futuro, ella nunca lograría ganarse la confianza de Perugius por sí sola.
Supongo que no hacía daño darme una pequeña palmadita en la espalda por esto. Aun así, Orsted era responsable por más de la mitad del plan.
“Ahora bien, hablemos de lo que viene a continuación. Perugius-sama nos aconsejó regresar al palacio tan pronto como sea posible y prepararlo todo. Planeo seguir sus palabras y hacer exactamente eso.”
“¿A qué se refiere con prepararlo todo?”
“Exactamente lo que implican esas palabras.”
Bueno, verá, el problema es que yo no sé lo que implican. Hice una pausa. Esperen un momento, probablemente debería tratar de pensar por mi cuenta antes de pedir una explicación.
En resumen, Perugius no iba a emprender el viaje junto a nosotros y transitar todo el camino hacia el Reino de Asura. Por lo tanto, él quería enviar a Ariel antes para que pudiéramos preparar el escenario para su entrada. Este escenario podría ser, por ejemplo, una fiesta en la que participen docenas de nobles. Una vez que tuviéramos eso en marcha, nosotros podíamos anunciar su entrada con sus doce espíritus al tocar unos llamativos gongs. Todos los nobles jadearían de la sorpresa, diciendo, “¡Urk! ¡Es Perugius!” antes de rápidamente postrarse. O algo así.
“Entonces… no existe una razón real para apresurarse, ¿o sí? ¿No deberíamos pasar algo más de tiempo preparándonos?” pregunté.
“No podemos permitírnoslo. He recibido noticias de que mi padre ha caído enfermo de gravedad.” A pesar de entregar las que deben haber sido noticias impactantes, la expresión de Ariel no revelaba emoción alguna.
Ah, entonces era eso. Ariel ya se había enterado. Me pregunto si ella había conseguido esa información a través de medios convencionales o si el Dios Humano le había entregado la noticia a Luke, quien luego se la traspasó a ella. Sospechaba que era esto último.
Pero esperen un minuto. ¿No era posible que Ariel recibiera esa información directamente del Dios Humano? Lo cual significaría que ella podría ser uno de sus apóstoles. De ser así, eso echaría por la ventana nuestros planes.
Era aterrador pensar en esa posibilidad. Tendría que consultar con Orsted acerca de la posibilidad de que ella sea un apóstol.
“A juzgar por la mirada en tu rostro, asumo que tú ya lo sabías,” supuso Ariel.
“¿Eh?”
“Ya que eres un sirviente del Dios Dragón, supongo que no debería estar sorprendida de que ni siquiera hubieses pestañeado.”
Aclaré mi garganta. “Ah… Bueno, la solicitud de Luke-senpai fue muy repentina, y usted parecía muy decidida a acelerar sus planes. Sospeché que algo estaba ocurriendo.”
Ella asintió, satisfecha con mi respuesta.
Fiu.
“Estoy segura de que tienes tus propios asuntos que atender… En cuyo caso, catorce o quince días deberían ser suficientes para que resuelvas los detalles y te prepares para nuestro viaje, ¿no?”
Ella planea partir en dos semanas, ¿eh?
Habían pasado cerca de veintidós o veintitrés días desde que recibí las órdenes de Orsted. Eso quería decir que había pasado casi un mes desde que todo esto comenzó. Su estimación de la fecha en la que las noticias acerca de la salud del rey llegarían había probado ser acertada.
“Afortunadamente, si podemos solicitar que Perugius-sama prepare algunos círculos de teletransportación para nosotros, nuestro viaje no tomará mucho tiempo. Deberíamos tener algo de tiempo con el cual trabajar. Aun así, sabiendo que mi padre está enfermo, me gustaría regresar tan pronto como sea posible, antes de que sea demasiado tarde. Me gustaría llegar antes de que mis hermanos tengan la oportunidad de quedarse con el trono.”
A juzgar por sus palabras, la enfermedad del rey era terminal. Eso significaría la coronación de un nuevo rey. Si nos demorábamos demasiado, Ariel perdería su oportunidad para incluso competir por el trono.
Había una sola cosa que me preocupaba. Orsted había mencionado un obstáculo con el que tendríamos que lidiar en el Reino de Asura: el Primer Ministro Darius Silva Ganius. De acuerdo a Orsted, necesitábamos encontrar a Tristina, ya que ella era su talón de Aquiles. Podíamos removerlo de su cargo siempre y cuando la tuviéramos de nuestro lado. Era tentador pensar que él ya no sería un factor ahora que habíamos conseguido el apoyo de Perugius. Pero Orsted no habría mencionado a Darius si él no fuera un obstáculo para nuestros planes.
Con Perugius apoyándola, Ariel equilibraba la balanza con el primer príncipe en cuanto a poder e influencia. Deshacernos de Darius la pondría en ventaja. Si nuestra victoria no estaba asegurada, yo tendría que entrar en acción una vez más.
“Princesa Ariel, hablando de círculos de teletransportación… ¿No sería mejor colocar uno cerca de la frontera hacia el Reino de Asura que dentro de la propia nación?” propuse.
“¿Oh? ¿Y eso por qué?”
“Si se esparce el rumor de que alguien tan prominente como una princesa fue capaz de entrar en el reino sin pasar a través de la frontera, podrían empezar a sospechar que está ocurriendo algo desagradable. Especialmente ya que lo círculos de teletransportación están prohibidos. Si se descubre que usted los ha usado, eso provocaría preguntas innecesarias. Creo que lo mejor sería ir desde la frontera hacia la capital. De esa forma, las personas también pueden verla mientras va hacia allá.”
“Mm, entiendo. Ese es un buen argumento.”
¡Genial! Ahora todo lo que tengo que hacer es inventar alguna excusa para que nos pongamos en contacto con la organización en la que está Triss. No había pensado mucho acerca de cómo iba a hacer eso, pero la mayoría de las organizaciones fuera de la ley como esa estaban dispuestas a negociar siempre y cuando el dinero estuviera involucrado.
“Me opongo a esa idea,” dijo Luke, interrumpiendo nuestra conversación. “Si Su Majestad de verdad está enfermo, el primer o segundo príncipe podrían tener lacayos a lo largo del camino para obstruir nuestro regreso. Puede que los círculos de teletransportación estén prohibidos, pero siempre y cuando los que usemos no sean descubiertos, podemos inventar alguna excusa acerca de cómo llegamos a la capital sin ser vistos.”
“Ese es un argumento razonable,” reconoció Ariel. “Continua.”
“Esta vez, nosotros tenemos a Rudeus acompañándonos. No deberíamos tener preocupaciones en cuanto a nuestra fuerza en batalla. Aun así, hay rumores que dicen que el primer príncipe ha enlistado los servicios de un Emperador del Norte. Si bien el palacio puede tener sus propios peligros, creo que estaríamos en muchos más problemas si fuéramos atrapados a campo abierto por un espadachín experto del Estilo del Dios del Norte.” El miedo se filtraba hacia su voz.
“Es cierto, no queremos ser el objetivo de esa clase de oponente,” estuvo de acuerdo Ariel. Tanto ella como Sylphie parecían preferir la propuesta de Luke sobre la mía. Los tres habían huido del reino y luchado con uñas y dientes para llegar hasta aquí, perdiendo a numerosos compañeros en el proceso. Era natural que ellos temieran ser atacados en el camino.
Aun así… ¿Ahora qué? ¿Debería inventar alguna excusa para ir antes de tiempo para poder ponerme en contacto con Triss?
No, frustraría el propósito si algo le ocurría a Ariel y los demás mientras tanto. Yo aún tenía que comprobar todas mis sospechas de que Luke era uno de los apóstoles del Dios Humano. Su sugerencia incluso podría ser en beneficio del Dios Humano.
Ariel frunció su frente. “Ambos tienen buenos argumentos… Sylphie, ¿qué opinas?”
“Mm, personalmente, yo creo que deberíamos teletransportarnos directamente dentro del reino. No tenemos una idea exacta de dónde nos llevará este círculo dentro de Asura. Además, no existe más grande ventaja que burlar al primer príncipe al no pasar a través de los puntos fronterizos.”
Vaya, ¿entonces Sylphie respalda la idea de Luke?
“Además,” siguió Sylphie, “logramos salir del país sin causar mucho alboroto. No veo razón para que no podamos volver a entrar en secreto. Nos tomaría más de un mes a pie viajar desde la frontera. Todo ese tiempo podría ser empleado en otras cosas mejores.”
Como siempre, el razonamiento de Sylphie era sólido y bien articulado. Era fácil entender su punto y difícil no estar de acuerdo con él.
“Muy bien… Entiendo tu punto de vista,” dijo Ariel. “En ese caso, procederemos como estaba planeado y nos teletransportaremos dentro del Reino de Asura.”
Ariel se decidió mientras yo estaba ocupado evaluando las habilidades persuasivas de Sylphie. Esto en parte era mi culpa por no compartir más información con Sylphie antes de tiempo.
Oh, cielos. ¿Y ahora qué hago?
Mis opciones eran ya sea trabajar separado del grupo principal y ponerme en contacto con Triss, o encontrar a alguien que lo haga en mi lugar. Ghislaine… no estaba hecha para esa clase de trabajo. Elinalise actualmente estaba embarazada, y por esa misma razón no podía involucrar a Cliff en esto. ¿En quién más confiaba que también tuviera talento para una negociación?
También parecía estar fuera de las capacidades de Zanoba, pero tal vez si lo enviaba junto a Ginger… No. Darle órdenes de esa forma al príncipe de otro país podría causarme problemas más adelante.
Mientras yo estaba perdido en mis pensamientos, alguien repentinamente tocó a la puerta.
“Adelante.”
Sylvaril entró. Ella miró alrededor de la habitación, agitando sus alas antes de decir, “Hace solo un momento, descubrimos que todos los círculos de teletransportación dentro del Reino de Asura han sido destruidos.”
“¿¡Qué!?”
Las noticias salieron de la nada, desconcertándonos.
“¿A qué se refiere?” preguntó Ariel.
“Permítanme explicarlo…”
Sylvaril nos informó los detalles. Después de nuestra audiencia, Perugius le ordenó a Sylvaril activar inmediatamente uno de sus círculos mágicos. Uno en su fortaleza flotante daba directamente hacia una ubicación específica dentro del Reino de Asura. Cuando trató de hacerlo, ella descubrió que no respondería. Sylvaril sintió que había algo extraño y envió a Arumanfi a investigar el círculo al otro lado, y de esa forma descubrieron que había sido destruido. Él comprobó los otros círculos dentro del Reino de Asura, pero cada uno de ellos había sido destruido.
“Por lo tanto, ya no somos capaces de teletransportarnos dentro del Reino de Asura.”
Ahora el círculo de teletransportación más cercano estaba cerca de la frontera de la nación. Tendríamos que ir a pie el resto del camino.
Alguien había saboteado deliberadamente los círculos. No había forma de que pudiera ser una coincidencia. La única pregunta era, ¿quién? ¿Fue el Dios Humano u Orsted? Se lo podía preguntar a este último mañana. Entonces lo sabría con seguridad.
Aun así, la situación provocó algo inesperado—sospechas hacia mí. Justo después de que sugerí no teletransportarnos dentro del reino, ellos fueron forzados por las circunstancias a hacer justamente eso, como si hubiera sido orquestado. Luke me miró con sospecha, como si estuviera seguro de que yo sabía algo al respecto y simplemente no lo estaba compartiendo. Incluso Sylphie miraba nerviosamente hacia mí. Estaba seguro de que ambos pensaban que era obra de Orsted.
Ariel fue la única que no fue sacudida por la noticia. “En ese caso,” dijo ella, “supongo que no tenemos otra opción. Seguiremos la sugerencia del Rudeus-san.”
“P-pero, Princesa Ariel,” comenzó a protestar Luke, jadeando de la sorpresa.
Ariel lo interrumpió y dijo, “Luke, informa a Ellemoi y Cleane de la situación, y, por favor, ayúdalas con los preparativos. Sylphie, tú ven conmigo. Necesitamos visitar a los nobles y personas importantes del Reino de Ranoa. Dejaré que realices tus propios preparativos, Rudeus-san. Pero asegúrate de despedirte de tu familia y amigos durante ese tiempo.”
“… Como usted ordene,” dijo tranquilamente Luke, asintiendo.
A pesar del nerviosismo flotando en el aire, todos tomamos caminos separados.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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