Antes de Viajar hacia el Reino de Asura
Capítulo 9: Antes de Viajar hacia el Reino de Asura
Yo me encontré con Orsted por tercera vez en la cabaña a las afueras de Sharia.
“… y así fue cómo Ariel terminó convenciendo a Perugius-sama de ayudarla, y cómo descubrimos que no seríamos capaces de acceder a los círculos mágicos ubicados dentro de la frontera de Asura.”
“Mm.” Orsted sonrió.
Se ve demasiado siniestro cada vez que lo hace. Pero supongo que simplemente es su sonrisa normal.
“Ya veo. Entonces lo hiciste bien.” Si la arruga en su frente era algún indicativo, él estaba planeando algo incluso mientras me felicitaba.
Nah, su cara siempre se ve así.
“Pero te aconsejaría nunca regresar a la Biblioteca Laberinto. Ese Rey Demonio guarda rencor.”
“Urk… Entiendo.”
Desafortunadamente, no me salvé de una reprimenda por mi fracaso ahí. Orsted incluso frunció el ceño hacia mí mientras lo dijo. No, de hecho—creo que él solo estaba exasperado conmigo. Su expresión parecía decir, “¿Cómo diablos terminaste causando tantos problemas en una biblioteca?” Pero no fue mi culpa, ¿o sí? No tenía idea de que Luke iba a llorar como un bebé por un libro.
“¿Y supongo que no hay forma de que vaya a aceptar una disculpa?” pregunté.
“Eso sería inútil. Los Reyes Demonio no operan bajo el sentido común.”
A partir de mi escasa interacción con este Rey Demonio, parecía ser que él de hecho estaría dispuesto a escucharme, pero Orsted no parecía pensar lo mismo. Es cierto, nosotros habíamos causado un gran alboroto. Destruimos un gran número de estanterías mientras escapábamos, incluso aunque no tuvimos otra opción. Yo al menos quería expresar lo arrepentido que estaba, pero iba a darme por vencido en cuanto a regresar, tal como Orsted aconsejó. Tal vez no volver a mostrar mi cara por ahí era la mejor disculpa que podía dar.
Nah, en el caso de ese Rey Demonio, lo mejor que puedo hacer probablemente es escribir en mi diario. Actualizaciones diarias serían imposibles, pero haría el intento.
En fin, dejando eso de lado…
“¿Qué opina acerca de este asunto de los círculos de teletransportación?” pregunté.
Por un momento todo el grupo había sospechado de mi participación. Ellos volvieron a sus sentidos inmediatamente después, pero todavía fue suficiente como para sembrar una semilla de duda en sus cabezas—haciéndoles pensar que yo estaba ocultando algo.
“Estoy seguro de que es obra del Dios Humano. Tal parece que su primer intento de sabotearnos fracasó.” Orsted asintió para sí mismo, confiado de su explicación.
Él estaba inusualmente animado. Seguía murmurando algo como, “Solo una persona más…” Yo no tenía idea de qué significaba, pero estaría feliz de ser iluminado.
“Si no le importa, ¿podría explicarme a qué se refiere con el fracaso del Dios Humano?”
“Hmph. Está bien.” Orsted ajustó su postura y miró hacia mí, con intensidad en sus ojos. Si él fruncía el ceño un poco más, ellos podrían comenzar a disparar rayos láser hacia mí ¡Piu, piu! “Perugius confirmó que estos círculos de teletransportación están inutilizables, ¿cierto?”
“Correcto, señor, sí señor.”
“¿Señor, sí señor…?” Orsted hizo una pausa antes de continuar, “No existen muchos círculos mágicos dentro de las fronteras de Asura. La mayoría fueron colocados para que la realeza y los nobles pudieran escapar si alguna vez terminaban arrinconados. Dentro de ellos, varios ya no son funcionales, y esos son los que Perugius ha estado usando.”
Hah, interesante. Así que son como una ruta de escape secreta para la familia real.
“Con eso tienes tu respuesta,” dijo él.
Ya veo. Entonces mi respuesta es…. ¡Como si lo supiera! ¡Esa no fue una respuesta!
“¿A qué se refiere con eso?” demandé, poniéndome de rodillas y agachando mi cabeza. “¡Por favor, explíquelo! ¡Necesito algo más concreto con lo cual trabajar!”
Orsted frunció el ceño de forma intimidante.
Bueno, no intimidante. Simplemente su cara se ve así siempre.
“En resumen, estos círculos de teletransportación están en lugares donde un ciudadano promedio no puede encontrarse con ellos. Muchos están protegidos por soldados. Cualquiera que pueda ir y destruir uno debe ser alguien con una autoridad respetable, ya sea un noble o un aristócrata de alto rango.”
“Bien, entiendo a dónde quiere llegar con esto. ¿Y?”
“… Usa un poco tu cabeza.”
“Sí, señor.”
Bien, vamos a pensar en esto. El culpable, ya sea de la realeza o un aristócrata de alto rango con la autoridad para entrar a una zona restringida, repentinamente había cortado su seguro de vida al destruir todos los círculos que actuaban como rutas de escape para él. Sin mencionar que estos ya eran círculos en desuso que Perugius podría usar para viajar. La posibilidad de que el Dios Humano orquestara todo esto parecía ser astronómicamente alta. Un ciudadano normal no tenía razones para destruir un círculo mágico. Eso quería decir que uno de sus apóstoles era ya sea parte de la realeza o alguien en una posición para manipular a la familia real. Los candidatos más probables para ese papel eran…
“El Primer Príncipe Grabel o el Primer Ministro Darius. ¿Uno de ellos es un apóstol del Dios Humano?”
“Así es. La extensión de esos círculos alrededor del reino implica la participación del Primer Ministro Darius, ya que sus soldados privados están repartidos a través de la nación.”
¡Ooh, ahora estoy comenzando a ver el panorama completo! ¡No tenía idea de que él tenía un ejército privado repartido por todo Asura, pero tiene sentido!
“¿Entonces podemos estar razonablemente seguros de que el Primer Ministro Darius es un apóstol del Dios Humano?”
“Sí. Hay una gran probabilidad de que pueda ser el primer príncipe, pero eso no cambia nada. De todos modos, tendremos que matarlos a ambos.”
Bueno, el primer príncipe es un enemigo de Ariel, así que tiene sentido… Pero ¿acaso eso justifica asesinar a un príncipe? Supongo que no importa. Si Orsted dice que necesita ser hecho, tendré que hacerlo.
“Eso significa que solo queda un apóstol sin identificar,” dijo Orsted.
“¿Solo uno? ¿Eso significa que usted está seguro de que Luke es un apóstol?”
“No hay duda.”
“¿Qué hay de Ariel?” pregunté. “¿Ella es una posibilidad?”
“No.”
Vamos, suficiente de las respuestas vagas. Exasperado, yo dije, “¿Y en qué basa eso?”
“Existen ciertas personas que el Dios Humano no puede manipular.”
“Bien, así que, eh… ¿cómo sabe que ella es una de estas personas?”
“… Intuición. Basándome en muchos años de experiencia,” dijo Orsted.
Intuición, eh…
Él había hecho una breve pausa antes de responder, lo cual quería decir que estaba seguro de que Ariel no era un apóstol, pero no podía decirme su razonamiento real. Decidí no indagar mucho más. Había preguntas más importantes en mi mente.
“¿Qué sucede si su intuición resulta ser equivocada y ella es un apóstol?”
“Si eso ocurre, tomaré la responsabilidad y me desharé de ella con mis propias manos.”
Deshacerse… ¿se refería a matar? Eso era severo, especialmente considerando lo cercano que me había hecho a ella durante las últimas semanas, incluyendo el incidente donde yo había entrado a su habitación mientras ella se estaba cambiando. Pero si Orsted estaba dispuesto a apostar tanto en que ella no era un apóstol del Dios Humano, yo probablemente debía confiar en él.
Hm. En ese caso, ¿tal vez debería compartir información de él con Ariel? Su maldición parecía no tener mucho efecto en ella, y si Ariel no era uno de los apóstoles del Dios Humano, podría ser mejor decirle toda la verdad. De esa forma, ella podría trabajar con nosotros para mantener vigilado a Luke.
Nah, era mejor no hacerlo. Como Sylphie, ella confiaba en él implícitamente. Ella nunca creería que él trabajaría para su destrucción. Y Luke solo estaba haciendo lo que creía mejor para ella. Traer a la mesa al Dios Humano sería patear el nido de las abejas. Luke no era el enemigo de Ariel. Ser manipulado por el Dios Humano no cambiaba su lealtad. Él solo estaba haciendo las cosas que le parecían una buena idea, a pesar del hecho de que en realidad no lo eran.
Ahora mismo, Orsted lo consideraba un simple espía que observaba mis acciones y se las reportaba al Dios Humano. Él no haría nada para dañar directamente a Ariel. Sin embargo, él podría terminar siguiendo el consejo del Dios Humano de hacer algo que parecería ayudar a Ariel en la superficie, pero que al final la llevaría a su perdición. Eso era lo que lo hacía verdaderamente peligroso. Podía entender el deseo instintivo de Orsted por matarlo.
“Orsted-sama,” dije repentinamente.
“¿Qué?”
“Hay algo que me gustaría dejar claro con usted, solo para estar seguro. Se trata de cómo debería yo abordar nuestra batalla contra el Dios Humano. ¿Le importaría decirme lo que piensa?”
Él frunció su frente. “¿Mm? Entiendo.”
Comencé a describir su guerra contra el Dios Humano.
Primero que nada, nosotros sabíamos que el Dios Humano podía ver el futuro. Su visión era tanto extensa como precisa. Él también tenía la habilidad de manipular personas para cambiar el curso de ese futuro. Sin embargo, él no podía ver los eventos relacionados a Orsted. Las artes secretas del Dios Dragón eran más fuertes que la visión clarividente del Dios Humano. Cada vez que Orsted se involucraba en algo, el Dios Humano vería un reflejo falso del futuro. Por lo tanto, él sabía que Orsted estaba involucrado cada vez que sentía que algo extraño estaba ocurriendo o cuando el futuro experimentaba un giro dramático, pero no podía ver con precisión cómo había provocado Orsted esos cambios. Todo lo que podía hacer era suponer. Si él no podía descubrir cuáles eran los objetivos de Orsted o lo que tenía planeado, el Dios Humano no podía responder acorde e influenciar el futuro en una forma que lo beneficiase.
La maldición de Orsted implicaba que ninguno de los apóstoles del Dios Humano había sido capaz de acercarse lo suficiente como para espiar sus actividades, así que sus movimientos no habían sido detectados. Al mismo tiempo, esa maldición limitaba el alcance de lo que él podía lograr. Era solo ahora, después de que yo me había aliado con él, que Orsted tenía más opciones a su disposición.
Hasta donde sabe el Dios Humano, yo actualmente era un peón invisible en el tablero de ajedrez. Pero si tomaba una acción concreta, él podría percatarse de lo que Orsted estaba planeando. Era por eso que yo me estaba moviendo discretamente, para poder evitar mostrar mi mano a Luke, quien estaba actuando como los ojos y oídos del Dios Humano. Yo también le ocultaba información a Sylphie y Ariel, ya que sabía lo mucho que confiaban en él y que ellas responderían cualquier pregunta que él tuviera.
Dicen que no puedes sellar las bocas de las personas, así que he tratado de no dar información de más, siempre que fuera posible.
Yo planeaba mantener en secreto los objetivos y acciones de Orsted tanto como fuese posible. Eso podría hacerme ver sospechoso a los ojos de los demás, tal como esta vez, pero esto de seguro nos llevaría hacia la victoria. Mantendríamos nuestras intenciones ocultas mientras derrotábamos a los apóstoles del Dios Humano y trabajábamos para alcanzar nuestros objetivos. Yo serviría a Orsted el resto de mi vida, y en cien años más, él saldría victorioso.
“… y esa es mi interpretación de la situación. ¿Es correcta?”
“Sí. Lo es.” Orsted asintió.
En ese caso, todo lo que yo había hecho hasta ahora era técnicamente correcto. Perugius me había llamado débil, pero nosotros estábamos en el camino correcto hacia nuestro objetivo. Por ahora, sabíamos que Luke y Darius eran los candidatos más probables para ser apóstoles del Dios Humano. Solo quedaba uno.
“Me pregunto quién es la última persona,” dije.
“No lo sé. Pero a juzgar por los patrones del Dios Humano, es altamente probable que sea alguien extremadamente hábil ya sea en las artes marciales o la magia.”
“Alguien hábil en las artes marciales o la magia…”
Eh, él dijo que no sería nadie de mi familia, ¿cierto? Lo cual afortunadamente significa que Eris y Sylphie estaban fuera de discusión.
Ahora que lo pienso, mi yo del futuro mencionó a un Emperador del Norte y la Reina del Agua en el Reino de Asura. Ariel también mencionó que el primer príncipe había contratado a un Emperador del Norte.
“¿Podría ser el Emperador del Norte o la Diosa del Agua?” pregunté.
“Auber y Reida, ¿eh? Sí, hay una buena probabilidad. Mantente alerta cuando vayas al Reino de Asura.”
“¿Usted no nos acompañará?”
“Estaré siguiéndote de cerca, pero no estaremos operando juntos.”
La forma en que dijo siguiéndote de cerca sonó siniestra, como si fuera a estar en las sombras como un titiritero. Bueno, eso significa que puedo pedir su consejo si algo inesperado ocurre. No es tan malo.
“Entiendo,” dije. “En ese caso, Luke, Darius, Auber, y Reida son de quienes me debería cuidar.”
“Así es. Puedes matar a Darius, Auber, o Reida si es que lo ves necesario. En cuanto a Luke… mantén vigilada la situación y usa tu juicio. De ser necesario, deshazte de él.”
“¿Quiere que decida si debo matar a alguno de ellos?” dije, asombrado.
“Sí. Lo dejo a tu discreción.”
¿Acaso él realmente creía que yo era alguien capaz de tomar esa clase de decisiones? Lo siento, fue una pregunta tonta. Por supuesto que era así. Después de todo, yo no había mostrado duda alguna cuando lo ataqué a él y traté de tomar su vida.
“Bueno,” dije, “¿qué debemos hacer hasta nuestra partida?”
Orsted se encogió de hombros. “Haz los preparativos.”
Preparativos, cierto… Pero ¿qué significa eso? “Exactamente, ¿qué debo preparar?”
“Primero, prepara tu equipo. Muy probablemente estarás enfrentando a los apóstoles del Dios Humano en batalla mientras estés en Asura. Con tu fuerza, estoy seguro de que no tendrás problemas, pero sería aconsejable llevar alguna forma de protección.” Él se dio la vuelta y miró fuera de la cabaña, donde yacía en piezas mi Armadura Mágica. Zanoba actualmente la estaba reparando, pero no había ningún lugar donde pudiéramos guardarla en la ciudad, así que la dejamos aquí. “Esa cosa no se compara a la armadura del Dios de la Lucha, pero aun así es una pieza de equipo espectacular. Estoy seguro que deben haberse esforzado mucho creándola.”
“Bueno, sí… aunque recibimos un gran consejo del Dios Humano para su construcción.”
“¿Oh? Entonces él cavó su propia tumba. ¿Cómo la llamas?”
Parpadeé hacia él. “¿Llamar qué?”
“A la armadura.”
“Ah. Armadura Mágica.”
“Ya veo… Es un nombre bastante aburrido. ¿Quieres que le dé uno nuevo? Veamos…”
“No,” dije, interrumpiéndolo, “pero gracias.”
Orsted entrecerró sus ojos y rio entre dientes. Su sonrisa era tan siniestra como siempre. Dejando de lado nuestro gusto en nombres (o falta de ello), yo me preguntaba cómo lo tomarían Zanoba y Cliff si supieran que alguien tan supremamente poderoso como el Dios Dragón Orsted había halagado su creación.
“Si planeas seguir usando esa cosa en el futuro, deberías considerar mejorarla. Actualmente drena todo tu poder mágico en una sola batalla.”
Fruncí el ceño. “Pero incluso si fabrico una versión más pequeña y eficiente, no estaría terminada en solo dos semanas.”
“Entonces tendremos que dejar esa idea para otro momento,” dijo Orsted, acariciando su mentón.
Me pregunto si él estaría dispuesto a ayudar. En cuyo caso, supongo que el logo de la Compañía del Dios Dragón terminará estando grabado en ella.
“No ser capaz de usar un Aura de Batalla de seguro es una molestia,” murmuró Orsted. “Por ahora, veré si puedo preparar algunos objetos mágicos para tu uso.”
“Oh, eso sería genial. Se lo agradezco.”
Así que Orsted iba a proporcionarme no solo el mejor ambiente de trabajo y sueldo, ¿sino también el mejor equipo? Diablos. Aunque tiene sentido. Él también me había entregado esta túnica. La diferencia entre él y el Dios Humano era inescrutable, un enfoque tan diferente como el día y la noche.
“Hablando de eso… últimamente he estado escuchando mucho acerca de la armadura del Dios de la Lucha. ¿Qué es exactamente?” pregunté.
“La obra maestra del Rey Dragón Demoniaco Laplace, y además su más grande fracaso.”
¿La obra maestra de Laplace? Así que él fue quien la construyó, ¿eh?
“La propia armadura brilla de un color dorado a causa del poder mágico y concede una fuerza inconmensurable a su portador. Sin embargo, el poder mágico que contiene es tan grande que le ha dado mente propia a la armadura. Asume el control del portador, forzándolo a luchar hasta que muere. Es una armadura maldita.”
Una armadura maldita, ¿eh? Supongo que la gente dragón tiene una fijación por crear ese tipo de cosas. Laplace había fabricado toda clase de objetos malditos, desde las lanzas de los Superd hasta esta armadura dorada… Nada de lo que él había creado era bueno.
“Habiendo dicho eso,” continuó él, “la armadura actualmente está descansando en lo profundo del Mar de Ringus.”
Orsted parecía saberlo todo. Lo convertía en una fuente verdaderamente conveniente. No obstante, no podía depender de él para todo; tenía que encontrar algunas cosas que pudiera hacer de forma independiente. Por desgracia, solo quedaban cerca de dos semanas hasta nuestra partida. No había mucho que yo pudiera hacer.
No podía volverme complaciente solo porque yo era el subordinado de Orsted. Él era un poco demasiado distante acerca de todo. O, más precisamente, parecía pensar que siempre podía intentarlo de nuevo si el primer intento fracasaba. Tal vez él tenía como objetivo desarrollar magia que pudiera permitirle regresar al pasado después de leer el diario de mi yo del futuro. O quizá ya había experimentado un salto en el tiempo como ese en carne propia.
Ahora que lo pienso, Orsted había dicho en una ocasión algo así como intentarlo la próxima vez, y tan pronto como esas palabras salieron de su boca, él puso una expresión incómoda, como si se hubiese dado cuenta de que había metido la pata.
Tal vez él había atravesado estos saltos temporales no solo una, o dos veces, sino ya un gran número de ellas. No tenía idea de por qué él mantendría eso en secreto, pero ya que no lo había mencionado, probablemente no me respondería incluso si lo preguntaba.
Pero incluso si Orsted pudiera hacer las cosas una y otra vez, no había una próxima vez para mí. Solo tenías una vida para vivir… o eso me gustaría decir, pero eso probablemente no era lo más convincente viniendo de mí, dada mi experiencia con la reencarnación. Aun así, después de hablar con mi yo del futuro, observar sus últimos momentos, y leer su diario, pude sentir lo lleno de arrepentimientos que estaba. No podía simplemente borrar mi pizarra y volver a comenzar si lo arruinaba. Más bien, yo sentía que estaría traicionando a la persona que había sido hasta ahora si mantenía esa mentalidad.
Esa es la razón por la que necesito poner todo de mí en esto.
Pero específicamente, ¿cómo?
Por supuesto, yo podía pulir mis habilidades mágicas y de batalla, pero no creía que más práctica repentinamente me haría mucho más fuerte. Si fuera posible, yo felizmente planificaría un estricto régimen para mejorar mis habilidades, pero no era así. Para colmo, cualquier cosa nueva que yo lograse en solo dos semanas de preparación sería poco confiable y a medias. Era mejor seguir construyendo sobre las habilidades que ya tenía.
Aparte de eso, decidí dejar algo de tiempo para realizar algunas batallas de prueba. Ya por un tiempo había sentido que faltaba algo. La práctica y el entrenamiento eran importantes, pero nada podía reemplazar probar en batalla las técnicas que había aprendido. Sería como el sparring, si esto se tratase de boxeo. O combates de exhibición, si prefieren la terminología de un juego de luchas.
Mi compañero de sparring sería Eris. Ella ahora era una Reina de la Espada y mucho mejor que yo en combate cuerpo a cuerpo, así que pondría una buena batalla. De hecho, yo estaba más preocupado de que ella no me viera como un desafío. Al menos podía usar mis hechizos Pantano y Niebla Profunda para darle algo de experiencia de batalla nueva. Por mucho que hubiera incrementado su poder de batalla, Eris todavía era vulnerable a las trampas que explotaban sus debilidades.
Además, yo les pediría a Zanoba y Cliff tratar de reparar y mejorar mi Armadura Mágica. Necesitaba ser más pequeña y más eficiente en cuanto a consumo de energía, incluso si eso significaba reducir sus capacidades. Ellos probablemente no la terminarían en dos semanas, pero me serviría a largo plazo, así que quería que comenzaran con el proyecto ahora. Con la ayuda de Orsted, de seguro podríamos terminar el proyecto dentro del siguiente par de años. También parecía ser que él nos proporcionaría el equipo que necesitáramos, así que al menos teníamos eso.
Así era como planeaba mejorar mi entrenamiento y equipo. Ahora solo necesitaba pensar acerca de qué más hacer. Con tan poco tiempo restante, necesitaba planearlo cuidadosamente. Así que decidí planificar mis próximas dos semanas.
Primero, yo anunciaría mi larga ausencia por venir a mi familia. No era un tema que quisiera abordar, en parte porque muy probablemente no estaría ahí cuando Roxy entrara en labor de parto, pero no podía evitar decirles por siempre.
A continuación, necesitaba ponerme en contacto con Cliff. Además de las mejoras que quería que le hiciera a la Armadura Mágica, le tenía una petición más. Más concretamente, quería que realizara experimentos con relación a la maldición de Orsted.
Ahora que lo pienso, me pregunto si Orsted sabe lo que ocurre con Zenith.
“Por cierto, Orsted-sama…” comencé a decir.
“¿Qué ocurre?”
Le expliqué la condición de Zenith y mencioné el libro que descubrí en la Biblioteca Laberinto que se refería a un Niño Bendito que podía remover maldiciones.
“Ese Niño Bendito ya no parece estar dentro de los vivos,” dije, “pero ¿usted conoce alguna otra forma en la que pueda sanarla?”
Orsted se quedó en silencio mientras lo meditaba. Después de un momento, él finalmente habló, con su voz más gentil de lo usual. “Es cierto que podrías ser capaz de regresarla a la normalidad si usas las habilidades de este Niño Bendito sin Poder. No obstante, sus habilidades no son un substituto de una cura real. Si tratas de forzar que su mente vuelva a lo que era antes, podría terminar perjudicándote y las cosas terminarían en la dirección opuesta.”
Entonces había buenas probabilidades de que eso solo la empeore, ¿eh?
Por otro lado, después de todo lo que ella había pasado, era un milagro que incluso siguiera con vida. Si tratar de meterse con su estado mental tenía una probabilidad de hacerla empeorar, probablemente lo mejor era en cambio solo mantenerla vigilada. Su condición no atentaba a su salud por el momento.
Supongo que solo debo ser paciente y observar su evolución.
“Entiendo. Bueno, con eso fuera del camino, yo comenzaré los preparativos para partir hacia el Reino de Asura,” dije.
¡Aclaré todas las preguntas que tenía, así que todo lo que queda por hacer es esforzarme al máximo en el tiempo que tengo!
Al día siguiente, tuvimos nuestra reunión familiar tal como yo había planeado.
De hecho, siento que últimamente hemos estado teniendo muchas de estas reuniones familiares.
Esta vez era para anunciar mi partida hacia el Reino de Asura. Les dije que iba a estar fuera por cerca de tres meses para ayudar a Ariel.
La reacción a eso fue indiferencia.
“Entiendo. Buena suerte con eso. Ah, pero antes de que te vayas, apreciaría si pudieras crear algo más de esa tierra para el jardín,” dijo Aisha. Ella estaba más preocupada por su tierra que por mi bienestar.
“Entonces la Princesa Ariel va a dejar la Universidad…” murmuró Norn. Como Aisha, ella tampoco estaba preocupada por mí. “Me pregunto si tendrán una fiesta de despedida…”
Esto es… extraño. La última vez que hicimos todo esto, ellas parecían estar un poco—no lo sé—¿más emocionales? Yo quería una despedida conmovedora una vez más. Quiero ser capaz de abrazar a mis sollozantes hermanas y consolarlas haciendo mi mejor imitación de Terminator y decir, “¡Regresaré!”
“Oye, Aisha,” dije. “Sabes, eh, yo podría no regresar a casa esta vez…”
“¿Eh? Cada vez que hacemos esto, tú siempre actúas como si no fueras a regresar, pero después apareces en nuestra puerta como si no hubiese sido nada especial.”
Yo apenas había escapado de las garras de la muerte cada vez, pero tal vez mis hermanitas no lo veían de esa forma. O tal vez ellas estaban tratando de ser consideradas y no hacerme preocupar antes de irme. Sea cual sea el caso, yo me esforzaría al máximo ahí afuera. Estaría satisfecho si ambas podían vivir sus vidas pacíficamente mientras tanto.
“Además, esto significa que habrá otra mujer que se unirá a la familia,” dijo Norn.
“Exactamente,” estuvo de acuerdo Aisha, “lo cual nos hace sentir estúpidas por siquiera preocuparnos. Y esta vez, tendrás a tu lado a Sylphie y Eris. Eso nos tranquiliza.”
Como si hubiese sido a propósito, Eris regresó a su habitación para comenzar a empacar para el viaje. Más temprano, cuando yo había dicho dónde iríamos, ella dijo, “¿Oh? Entonces yo también voy.” Ella ni siquiera lo dudó.
“Hablando de eso,” dijo Aisha, dándose la vuelta hacia Norn, “¿a quién crees que traerá esta vez?”
“Es difícil decirlo con seguridad. ¿Tal vez a una de las chicas que sirven a la Princesa Ariel? ¿Tal vez Ellemoi-san o Cleane-san?”
Mis dos hermanas estaban diciendo cosas increíblemente groseras, pero para que conste, yo no tenía la intención de traer a otra esposa. Además, apenas había hablado con Ellemoi o Cleane. Pensé en decirlo, pero, por otro lado, yo no confiaba mucho en la cabeza entre mis piernas.
Pero yo realmente dudaba que algo así fuera a ocurrir esta vez. Después de todo, tendré a Sylphie y Eris a mi lado.
Exactamente. Yo había estado solo durante el último par de viaje, los cuales me habían dejado emocionalmente devastado. Me casé con las actuales porque no tenía nadie a quien aferrarme. Necesitaba un dique para detener la inundación. Sylphie y Eris serían diques perfectos. Todo lo que tenía que hacer era pedir su ayuda y la inundación pararía.
“Rezaré por su seguridad,” dijo Lilia. Ella y mi madre no actuaban diferente a lo normal.
“Lilia-san, um, acerca de Lucie… por favor, cuida bien de ella.” La expresión de Sylphie estaba cargada de culpa.
“Sí, señora. Me encargaré de todo mientras usted esté fuera.” Lilia bajó su cabeza.
“Sé que no es bueno dejarla atrás de esta forma, pero yo solo…”
Lilia sacudió su cabeza. “No necesita preocuparse. Esta es la razón misma por la que tienen a una sirvienta como yo aquí.”
Lucie había comenzado a decir palabras simples, tales como los nombres de los miembros de la familia o mascotas, como: Mamá, Asha, Lala, Oxy, Teb, Dilo. Mi corazón temblaba de la emoción, observando lo mucho que se estaba esforzando por decir las palabras. Ella aún tenía que llamarme Papi. Ella diría Rudy en ocasiones, pero no Papi. Yo últimamente no había pasado mucho tiempo con ella, así que mi nombre probablemente sería el último que aprendiera. Y ahora, Sylphie y yo íbamos a dejarla atrás para ir en un viaje.
Tenía la sensación de que ambos todavía no habíamos comprendido lo que realmente significaba ser padres. Especialmente yo. No tenía idea de cuándo llegaría ese día. Sí creía que Lucie era el ángel más adorable, pero pensar eso no era lo mismo que realmente ser un padre, ¿cierto?
“¿Entonces no te volveré a ver por cuatro meses? Me sentiré sola,” dijo Roxy, cabizbaja.
Yo no solo estaba dejando atrás a mi hija, sino también a una esposa embarazada. Me sentía terrible por eso.
“Bueno, no estoy tan seguro. De ser posible, me gustaría regresar antes de que des a luz,” dije.
“No te preocupes. Tómate tu tiempo. Siempre y cuando tenga a Lilia-san y Aisha a mi lado cuando sea la hora, no te necesito aquí. A cambio, me gustaría que me traigas un recuerdo. Amaría comer algunos de los dulces y caramelos ácidos del Reino de Asura—esos frutos secos bañados en azúcar. Son deliciosos.”
Roxy había vuelto a colocar su cara de póker. Ella probablemente estaba ansiosa, ya que este sería su primer parto, pero no permitió que su preocupación interior se dejase ver.
“Tienes una mirada bastante lamentable en tu rostro, Rudy,” continuó ella. “No tengo idea lo que te preocupa, pero en la Tribu Migurd, es natural que los hombres vayan a cazar mientras las mujeres se quedan en casa a proteger el hogar y a los niños.”
Ella sacó pecho mientras hablaba, personificando a la siempre confiable esposa. Yo sabía que todo probablemente saldría bien si lo dejaba en sus manos, pero ¿realmente podía justificar dejarla de esta forma?
“Aunque es una lástima, ya que finalmente obtuve estas largas vacaciones,” suspiró Roxy. “Pensé que sería capaz de pasarlas tranquilamente a tu lado.”
“Sí, desearía haber podido hacer eso.”
Roxy se había tomado tiempo libre hasta el nacimiento del bebé. En Ranoa, era normal que una esposa dejara su trabajo cuando se embarazaba, para así poder concentrarse en la crianza de su hijo, pero Roxy quería seguir siendo una profesora, así que persuadió a Jenius de darle un permiso por maternidad. No supe hasta mucho después que ella había usado mi nombre para salirse con la suya, pero si obtuvo lo que quería, entonces fue para mejor.
Todavía quedaba algo de tiempo hasta nuestra partida. Decidí pasar las horas y minutos disponibles con Roxy.
Esa noche, escuché las acaloradas voces de Sylphie y Eris desde la habitación de esta última. Sylphie diría algo y Eris reaccionaría. Desde el otro lado de la puerta, oí a Eris gritar palabras como “¿¡Por qué!?” y “¡No es justo!” Cada vez, Sylphie respondería tranquilamente, y el tono de Eris gradualmente se hizo más tranquilo hasta que, al final, ella finalmente murmuró, “Bien, entiendo.”
Más tarde, Eris vino a mi habitación, justo cuando yo me había metido a la cama y estaba a punto de quedarme dormido. Ella se metió bajo la manta, cabizbaja, y envolvió sus brazos a mi alrededor, acercándome a ella como uno lo haría con una almohada gigante. Sus suaves y grandes pechos se presionaron contra mí.
Oho, no es muy caballeroso de tu parte entrar aquí en medio de la noche y tentarme con ellos.
Aunque no me molestaba; yo era un caballero de noche. Bueno, en cuanto al sexo. Pero antes de llegar a eso, había una cosa que necesitaba preguntarle.
“¿Tuviste una pelea con Sylphie?”
“No,” resopló ella.
“Entiendo.”
Yo no había escuchado ningún intercambio de golpes. Era posible que, si me saliera de la cama y fuera a la habitación de Eris, pudiera encontrar a Sylphie desmayada sobre el suelo, pero decidí creer en su palabra.
“Comenzando mañana, estaré acompañando a Sylphie,” dijo Eris. “Vamos a encontrarnos con Ghislaine y ayudar a preparar las cosas.”
Ariel ya había comenzado sus preparativos. Ella iba a salirse de la Universidad para regresar a casa, y el poco tiempo significaba que empacar sería una pesadilla. Ella además tenía que contactar a muchas personas de la región, lo cual probablemente era la razón de que se le hubiese pedido a Eris ayudar como guardaespaldas.
“Así que, mientras tanto,” continuó Eris, “ella quiere que pases tanto tiempo como te sea posible con Roxy.”
“¿Ella? ¿Te refieres a Sylphie?” pregunté, sorprendido.
“Sip.”
Entonces era por eso que las dos estaban discutiendo. Sylphie estaba tratando de ser considerada con Roxy, y si yo en algún momento tuviera menos cosas que hacer, entonces podría pasar más tiempo con ella. Sylphie había pensado detenidamente en esto. Aun así, estaba sorprendido de que hubiese logrado persuadir a Eris sin la necesidad de llegar a los golpes. Eris de seguro había madurado. Ella ya no era la misma chica que golpeaba a las personas de forma indiscriminada. Si le dabas un argumento racional, ella realmente te escucharía.
“Y es por eso que ella dijo que yo podía tenerte esta noche,” dijo Eris.
Tal vez hablé demasiado pronto—aparentemente, Eris había fijado sus propias condiciones. Aun así, todavía era impresionante que ella hubiera accedido a la propuesta de Sylphie. Eris se había suavizado. Había sido demasiado egoísta en el pasado. Ahora, eso era historia. Su pasión iracunda se había tranquilizado, y sus puños ya no encontrarían su camino hacia los rostros de otras personas. La princesa iracunda estaba muerta, el mono salvaje silenciado, y la perra iracunda había encontrado su eterno descanso. La Eris que mostraba sus dientes hacia todos se había ido para siempre…
Nah, esta probablemente solo fue una excepción.
Era muy de Sylphie saltarse su turno conmigo como parte de su acuerdo, dejando de lado sus propios deseos. Tendría que esforzarme al máximo por bañarla de afecto durante nuestro viaje.
Mientras estaba preocupado por estos pensamientos, envolví mis brazos alrededor de Eris. Casi inmediatamente después, ella comenzó a quitarme la ropa.
“Sabes,” dije, “sería muy inoportuno descubrir que estás embarazada durante el viaje, así que tal vez deberíamos calmarnos el día de hoy y—”
“¡Cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él!”
Y ella abusó de mí esa noche, tal como siempre lo hacía. Planificación familiar claramente eran palabras que no existían en su diccionario…
Al día siguiente, Cliff de casualidad vino a visitarnos.
“Hola, Rudeus, si estás libre esta noche, ¿te gustaría ir a cenar?”
Era una invitación a cenar, y las únicas personas que iban éramos Cliff, Zanoba, y yo. Yo nunca había tenido una noche de solo chicos; normalmente, cuando salíamos, Sylphie, Elinalise o algunas otras nos acompañarían. Quizá esta vez, ellos planeaban ir a un lugar demasiado obsceno para las chicas. O tal vez ellos quería discutir algo demasiado incómodo como para decirlo con mujeres presentes.
“Claro,” dije.
Sea cual sea el caso, acepté inmediatamente. No tenía razón para rechazarlo, y más importante, yo de todas formas quería pedirle un favor. Así que este era el momento perfecto.
El sol estaba comenzando a ocultarse cuando me encontré con Cliff y Zanoba en el lugar acordado. El restaurante al que me llevaron era más elegante que los lugares que frecuentábamos usualmente. Mientras entrábamos, me detuve para ver el letrero en frente, el cual decía El Águila del Mar Rojo.
Esto era normal en las Tres Naciones Mágicas; lugares con águila en el nombre eran comúnmente restaurantes, mientras halcón era para los bares y tabernas, murciélago para burdeles, y caballo para posadas. Es cierto, no todos los establecimientos seguían esta nomenclatura. Algunos lugares comenzarían sirviendo excelente alcohol, pero más adelante el propietario mejoraría sus habilidades de cocina y la comida se volvería su pilar. De hecho, era sorpresivamente común. Así que el tema del nombre era más una guía general.
El Águila del Mar Rojo era exactamente la clase de lugar que Cliff elegiría, sofisticado y lujoso. Los clientes en su mayoría eran de la nobleza menor o comerciantes adinerados. Alguien del personal nos guio hacia una habitación bien decorada. De acuerdo a ella, esta era la tercera mejor habitación que tenían para ofrecer.
“Si hubiésemos sabido que Rudeus-sama nos visitaría, habríamos preparado una de las habitaciones mejores que esta,” dijo ella. Pero no había necesidad de que se disculpasen conmigo por eso.
Entonces así se ve un restaurante lujoso, ¿eh? Cuando Cliff dijo que iríamos a cenar, supuse que iríamos a un lugar casual, pero este lugar realmente tenía menús para cena.
Los tres tomamos asiento en una mesa cuadrada.
“Ahora bien, Rudeus, ¿sabes por qué vinimos aquí—por qué reservamos una habitación especialmente para hablar contigo?” preguntó Cliff, con su frente fruncida.
Él parecía estar un poco molesto, y yo creía saber por qué. “¿Acaso hoy… es tu cumpleaños?” pregunté.
“Mi cumpleaños ya pasó,” respondió secamente Cliff, algo exasperado por mi broma.
Esperen un momento, ¿él ahora tiene veinte? ¿O veintiuno? Cliff tenía una cara de bebé, así que se veía cinco años más joven de lo que realmente era, pero a partir de los estándares de este mundo, él ya hace tiempo que había alcanzado la adultez. Algunas personas ya tenían dos o tres hijos para su edad.
“Estamos aquí por algo más,” dijo Cliff.
“Entiendo.” Me senté derecho. Aparentemente, estábamos a punto de tener una conversación seria.
“Verás…”
Conociendo a Cliff, probablemente se trataba de Orsted. Había jurado que le daría los detalles acerca de lo que ocurrió con Orsted cuando regresé a casa después de haber recibido una paliza, pero nunca cumplí esa promesa. Supuse que él me llamaría para regañarme.
“Con respecto al hijo que Elinalise y yo vamos a tener… He estado pensando llamarlo Clive si es un niño y Elleclarisse si es una niña. ¿Qué opinan?”
Esperen. ¿Un nombre? ¿Es por eso que estamos aquí? ¿Así que estaba completamente equivocado?
“Básicamente, vamos a elegir un nombre al estilo de Millis si es un niño, y un nombre al estilo elfo si es una niña. Rudeus, ¿qué piensas?” Cliff se dio la vuelta hacia mí.
“Eh… Bueno, Clive parece el nombre de un hombre inteligente con buenas probabilidades de convertirse en un político, pero también parece el nombre de alguien con una personalidad difícil. Elleclarisse es un nombre bonito y suena muy bien. Aunque no puedo evitar sentir que ella podría tener un mal encuentro con un ladrón en el futuro, uno que le robará algo importante. Como su corazón.”
“Supuse que dirías eso,” respondió Cliff mientras se reclinaba en su silla, mirando hacia el cielo. Después de un momento, él volvió a mirar hacia mí, con una expresión seria. “De hecho, eso fue una broma. Ya hemos decidido los nombres. Si bien aprecio tu opinión, no fue por eso que te traje aquí.”
Ah, así que él solo estaba jugando conmigo. ¿Acaso tenía que usar un rostro tan serio para hacerlo? Si vas a bromear, al menos sonríe un poco. Tanto tú como Zanoba se ven rígidos como estatuas, ¿sabes?
“De seguro ya sabes de lo que se trata, Rudeus. Está relacionado con tus acciones del último tiempo.” Cliff apuntó un dedo en mi dirección.
Zanoba asintió de acuerdo. Él también se veía un poco molesto. “Maestro, sin importar lo que usted decida hacer, yo tengo toda la intención de seguirlo hasta el amargo final. Dicho eso, ¿no cree que nos ha guardado demasiados secretos últimamente?”
“Eh, ¿tú crees?” me encogí de hombros.
“De la nada, usted nos pidió comenzar a construir esta armadura inconmensurablemente poderosa. A medio camino, usted comenzó a darnos consejos extremadamente específicos. Ni siquiera compartió con nosotros contra quién lucharía, y después descubrimos que era uno de los Siete Grandes—”
Zanoba fue interrumpido a media oración por la puerta abriéndose. Una camarera entró, trayendo nuestras bebidas. Zanoba se retorció y cerró con fuerza su boca, esperando tranquilamente que terminase de distribuir nuestros bebestibles. Una vez que se fue, él retomó la conversación. Si bien yo sospechaba que ellos habían reservado esta habitación para mantener privada nuestra conversación, sus actitudes dejaban claro que era en parte por miedo a Orsted.
“Descubrimos que su oponente era uno de los Siete Grandes Poderes, el Dios Dragón Orsted,” terminó Zanoba. “¡Y no solo eso, ya que usted fue con todo en la batalla, diezmó completamente un bosque entero!”
“Nah, sigue ahí. Bueno, la mitad de él, al menos,” dije.
Zanoba ignoró mi defensa y continuó, “Y luego de todo eso, usted se rindió.”
“No tuve otra opción.”
“Para que él lo pusiera de rodillas sin matarlo, incluso después de usar esa armadura y atacarlo con todo lo que tenía… ese hombre debe ser un monstruo. Es la única explicación.”
Bueno, en cierta forma, Orsted era un tipo de monstruo. Ya era lo suficientemente malo que él pudiera anular hechizos a distancia, pero al final ni siquiera tuve oportunidad en el combate cercano. Tampoco era como si yo fuera particularmente hábil, pero todavía creía que había dado una buena pelea.
“Ya que usted no se ve muy preocupado por ello, asumí que el Dios Dragón debe ser un hombre decente, pero él…” Zanoba hizo una pausa, temblando mientras bajaba su mirada. Después de un momento, su cabeza volvió a subir y él declaró en voz alta, “Ese hombre… ¡es el diablo encarnado! ¡Hace solo unos días lo vi con mis propios ojos, y en un instante supe que él era nuestro enemigo!”
Ambos tuvieron un pequeño altercado la semana pasada donde Orsted noqueó completamente a Zanoba. Ese breve encuentro fue suficiente para ser golpeado por la maldición de Orsted.
Hm, pero esperen un minuto. Hasta ese punto, él no había pensado tan mal de Orsted. Lo cual significa que su maldición no se activa hasta que alguien lo conoce de frente. Ahora que lo pienso, Aisha y Norn no se ven tan asqueadas por él como todos los demás. Supongo que la maldición no las afectará siempre y cuando solo lo conozcan indirectamente.
“Debo asumir que usted ha perdido la cabeza para servir a un hombre como ese.” Zanoba sacudió su cabeza, incapaz de creerlo. La maldición tenía que ser extremadamente potente como para que tenga una reacción tan fuerte después de haberlo visto una sola vez.
“Personalmente, yo todavía no conozco a este Orsted, así que no sé exactamente lo que Zanoba quiere decir,” intervino Cliff. “Pero tanto Zanoba como Sylphie y Roxy parecen considerarlo muy peligroso. Si todos piensan lo mismo de él, entonces debe ser un hombre malvado.”
Esta era una declaración impactante viniendo de un hombre que nunca escuchaba lo que otras personas decían. Sin embargo, al parecer, Cliff todavía no estaba siendo tan afectado por la maldición.
“Acceder a trabajar para un hombre como ese no parece algo que haría el Rudeus que conozco,” dijo Cliff.
Sí, bueno, yo no soy particularmente sabio.
Aun así, esto planteaba un problema. Sería difícil continuar cuando tantas de las personas más cercanas a mí desaprobaban a Orsted.
“Pero… cuando nos pediste reparar la Armadura Mágica, finalmente me di cuenta de algo.” Cliff sonrió confiadamente. “Planeas volver a luchar contra él, ¿no? Me refiero al Dios Dragón Orsted.”
“… ¿Eh?” Mi mandíbula cayó al suelo.
“Tú solo estás pretendiendo trabajar para él para poder esperar por una abertura y atacar. Esa es tu estrategia, ¿cierto?”
“Eh, no, Orsted y yo no—”
Cliff levantó una mano para detenerme. “No tienes que contarme nada. Toda la razón por la que nos pediste mejorar la eficiencia de poder mágico de la armadura… es porque quieres hacerla accesible para Zanoba y yo, ¿cierto? En otras palabras, planeas hacernos luchar a tu lado eventualmente…” Él sonrió de forma triunfante. “¿Y bien? ¿Estoy equivocado?”
Sí, estás completamente equivocado.
Casi se sentía estúpido argumentar el asunto en este punto. Era mejor seguirles la corriente y decir que ellos eventualmente lucharían junto a mí y que esto era solo un preparativo para la inminente batalla. De esa forma, ellos eventualmente verían con sus propios ojos (aunque de forma gradual) que Orsted no era alguien tan malo.
Así que comencé a decir: “Cliff…”
Pero me detuve. Dado lo cercanos que éramos, no creía que estuviera bien endulzar las cosas y mentir para adecuarme a mis propios intereses. Ellos podrían no creer la verdad, pero al menos tenía que intentar decirla.
“¿Qué ocurre?”
“De hecho,” expliqué, “Orsted tiene una maldición que hace que todos a su alrededor lo odien. ¿Me creerías si te dijera eso?”
“¿Qué? ¿De verdad?”
“Un dios malvado me engañó, y esa es la razón por la que terminé luchando contra Orsted. ¿Creerías eso también?”
“¿Un dios malvado? Eh, ¿hablas del que adoras con las bragas y el pedazo de tela manchado de sangre?”
Miré intensamente hacia él. “Te mataré en el acto si te atreves a repetir eso.”
“Eh… ¿Eh? Um, lo siento. Supongo que entonces no es ese dios. Bueno, entiendo lo que dices. Continúa.”
Ups, dejé salir accidentalmente mi ira por un segundo. Aun así, no estaba bien ridiculizar la religión de otra persona. Roxy era una diosa justa.
En fin, eso no viene al caso…
“Así fue como terminé conociendo a Orsted. Por alguna razón, su maldición no funciona en mí, así que ambos fuimos capaces de hablar y resolver las cosas. A cambio de su perdón, y accedí a trabajar junto a él para combatir a este dios malvado. ¿Creerías eso también?”
“Mmm…”
“Yo ciertamente no,” dijo Zanoba, con sus anteojos reflejando la luz. “Yo soy escéptico de que un hombre como ese alguna vez se ofrezca como voluntario para luchar junto a alguien.”
“Hah, es sorprendente escuchar a alguien como Zanoba tomar esa clase de postura,” dijo Cliff. Él cruzó sus brazos mientras lo contemplaba.
“Piénsalo de esta forma,” dije, “Zanoba solo está interesado en las muñecas y figuras, aun así, él es extrañamente insistente acerca de su desagrado por Orsted. ¿No te parece extraño? Tiene que ser por efecto de la maldición.”
“Bueno, ahora que lo mencionas…” Cliff hizo una pausa. “No, cuando lo piensas bien, a Zanoba sí le importan mucho los asuntos relacionados a ti. Si Orsted de verdad es tan poco confiable, tiene sentido que él esté preocupado.”
Tal vez eso era cierto. Quizá Zanoba realmente estaba preocupado por mi bienestar. Yo estaba agradecido de que él se preocupara tanto… pero al mismo tiempo, esta era una instancia donde desearía que no lo hiciera. Sí, Orsted me estaba ocultando algunas cosas, y yo aún no sabía si podía confiar completamente en él. Aun así, no era lo suficientemente tonto como para rebotar entre Orsted y el Dios Humano y arriesgar hacerme enemigo de ambos.
Bueno, supongo que no tengo otra opción. Simplemente tendré que mentir.
“Muy bien, lo entiendo. En ese caso, es tal como lo explicó Cliff.”
“¿Mi explicación? ¿A qué te refieres?”
Aclaré mi garganta. “Ejem, es tal como dijiste, Cliff. Eventualmente planeo derrotar a Orsted. Pero ahora mismo es demasiado pronto para hacer un movimiento. Tendré que tomarme mi tiempo y hacer lo que me pida.”
“¿Qué? ¿Estás seguro de eso? ¿Entonces qué hay de la conversación que acabamos de tener?”
Me encogí de hombros. “Solo expresaba mis deseos en voz alta. Sería genial si fuera cierto.” Una vez que Cliff viera a Orsted en persona, él estaría de acuerdo con Zanoba. Era mejor seguir su pequeña teoría. “Con eso en mente,” continué, “apreciaría que siguieran cooperando conmigo en el futuro.”
“Yo cuidaré su espalda, Maestro. Como preparativo para la siguiente batalla con Orsted, fabricaré una armadura que incluso Julie pueda usar.”
“Genial. Lo esperaré con ansias.” Por supuesto, yo no tenía la intención de hacer luchar a Julie, pero saber que él estaba tan motivado era suficiente.
“Con eso fuera del camino, hay algo más que me gustaría pedirte,” dije, dándome la vuelta hacia Cliff.
“¿Sí?”
Yo originalmente había planeado pedirle ayuda para combatir la maldición de Orsted, pero ahora tendría que explicarlo de una forma que encajase mejor con su teoría.
“Verás, Orsted en realidad está siendo protegido por alguna clase de barrera,” dije.
“¿Una barrera? ¿Del tipo mágico?”
“No, más bien una maldición.”
Cliff frunció su frente.
“La maldición hace que cuando ves a Orsted, automáticamente retrocedes, demasiado intimidado como para luchar con toda tu fuerza,” expliqué.
“¿De verdad? ¿Él tiene una maldición como esa?”
“Sí. Esa es la razón principal por la que perdí contra él. Asumo que debe haber sido lo mismo para ti, Zanoba,” dije, dándome la vuelta hacia él.
“Sí pareció como si yo hubiese sido derrotado de la nada. No pude entender lo que había ocurrido. Ahora que usted lo menciona, tuve la sensación de que mi cuerpo no se estaba moviendo como normalmente lo hace.”
Sí, esa es solo tu imaginación… pero mantendré eso para mí.
Cliff asintió. “Ya veo, bueno, una maldición como esa ciertamente sería problemática…”
“Sí, extremadamente problemática,” estuve de acuerdo. “Y por esa misma razón, me gustaría que vieras si puedes hacer algo acerca de esta maldición suya.”
“Pero toda mi investigación se ha estado centrando específicamente en Elinalise. No tengo idea si funcionaría con Orsted…”
“Bueno, si no funciona, entonces simplemente tendré que contrarrestarla de alguna otra forma. Pero no puedes trabajar en tu investigación sobre la maldición de Elinalise mientras ella está embarazada, ¿cierto? Así que mientras tanto me gustaría que pruebes cuánto puedes debilitar los efectos de otras maldiciones.”
Cliff estaba tratando de convertirse en un especialista en maldiciones. Si bien él no había logrado suprimir completamente la maldición de Elinalise, Cliff había logrado reducir su potencia significativamente. Yo esperaba que él pudiera investigar a continuación la maldición de Orsted, para que así no infundiera el miedo en todos los que lo miraban (o al menos no tanto como ahora).
“Pero ¿estás seguro de que Orsted accedería a participar en tal investigación? ¿Cómo vas a engañarlo para que acceda?” preguntó escépticamente Cliff.
“Orsted es como un lobo hambriento; anhela la batalla. En realidad, él también detesta los efectos de su maldición.”
Los ojos de Cliff se abrieron de la sorpresa. “¿De verdad? Pero gracias a esa maldición él tiene una ventaja sobre sus oponentes, ¿cierto?”
“Él mismo lo dijo. Que alguna vez le gustaría enfrentar a un oponente y luchar con todo su poder sin que este se acobarde frente a él.”
Esa era una mentira descarada. Tendría que pedirle a Orsted seguirme el juego y mantener esta farsa frente a Cliff.
Es hora de posicionar mis fichas de dominó y dejar que todo caiga en su lugar.
“¿Hablas en serio…?” Cliff me miró con desconcierto.
“Sip. Es por eso que necesito que lo investigues exhaustivamente, sin contenerte en lo absoluto.”
“Mm… Entiendo. No me gusta engañar a las personas, pero si estás seguro de esto, lo intentaré.”
¡Yuju! ¡Eres lo máximo, Cliff! ¡Elinalise, debes asegurarte de darle algo del amor que tú bien sabes dar!
Con eso fuera del camino, yo podía comenzar a convencer lentamente a Sylphie y los demás de ver las cosas desde mi punto de vista. La victoria sería mía si encontraba una forma de lidiar con la maldición de Orsted.
Por otro lado, fiu… La culpa que sentía no era poca. ¿Por qué tenía que mentirles a todos a mi alrededor? No era la moralidad detrás de ello lo que me molestaba—en ocasiones las mentiras eran necesarias. Aun así, Cliff, Zanoba, Sylphie, Roxy, y Eris estaban profundamente preocupados por mí. Mentirles me hacía sentir que los estaba traicionando. Esperaba que todos pudiéramos reírnos de ello más adelante, una vez que lográramos eliminar la maldición de Orsted.
“Bueno, eso es todo. Espero con ansias su ayuda en el futuro, Zanoba, Cliff.”
“Sí. Estoy aliviado de que usted al final tuviera algo bajo la manga, Maestro.”
“No es una tarea fácil la que me has dado, pero me encargaré de ello.”
Y así, todos asentimos.
No mucho después, nuestra comida finalmente llegó. Platillos exquisitos fueron alineados sobre la mesa, y todos teníamos alcohol en nuestras copas, lo cual quería decir que el banquete estaba listo para comenzar. Yo levanté mi rebosante copa y dije, “Muy bien, ahora que hemos terminado con las conversaciones serias, ¿por qué no hacemos un brindis y empezamos a comer?”
“Sí, esa es una buena idea.” Zanoba imitó mis acciones. “¿Cuál sería la razón del brindis?”
Cliff levantó su propia copa y dijo, “Bueno, el día de hoy no hay chicas con nosotros, así que supongo que puede ser un brindis por la amistad masculina… ¿Qué opinan?”
Eso es un poco demasiado sentimental, ¿no?
Sentimental o no, yo sabía que ni Zanoba ni Cliff se atreverían a traicionarme. Eso estaba claro a partir del diario de mi yo de futuro. Cliff me había ayudado incluso corriendo el riesgo de que todo su país le diera la espalda. Zanoba se había quedado a mi lado incluso después de que me convertí en un verdadero pedazo de mierda. Ellos eran amigos verdaderos e irremplazables.
Lo admito, les había mentido hoy, pero pase lo que pase, hasta que la muerte nos separe, yo quería estar ahí para ellos. Esa sola idea me puso los ojos vidriosos. ¿Qué importa si estábamos siendo demasiado sentimentales? Entre mi vida en Japón y mi tiempo aquí, yo había vivido el tiempo suficiente como para ser un viejo sentimental. Esto se adecuaba a mí perfectamente.
“¡En ese caso, por nuestra amistad!”
“¡Sí, por la amistad!”
“¡Salud!”
Chocamos nuestras copas, derramando alcohol por todas partes.

“Pero hablando de la amistad masculina… ¿qué clase de cosas hablan los hombres en ocasiones como esta?” preguntó Cliff, confundido.
“¿De cosas sensuales y obscenas?” sugerí.
“¿Cosas sensuales? Ah, ahora que lo pienso, escuché que tienes una nueva esposa.”
Yo sonreí. “Sip, su nombre es Eris. Ella en realidad era una amiga de infancia.”
“¿Eris-sama? Ah, eso me trae recuerdos,” dijo Zanoba, entrecerrando sus ojos mientras recordaba nuestro primer encuentro. “Me pregunto cómo es ahora la mujer a la que llamaban Perra Iracunda. Me aseguraré de ir a mostrarle mis respetos pronto.”
Zanoba y Eris no habían hablado mucho en el Reino de Shirone, pero supongo que él de todas formas todavía la recordaba. Ella era bastante intensa, así que sería difícil olvidarla.
Hah. Hice una pausa. “Esperen un minuto. Ahora que lo pienso, Cliff, tú también ya conocías a Eris, ¿no? ¿No dijiste algo acerca de conocerla hace mucho tiempo?”
“T-tuvimos una breve interacción hace mucho tiempo,” murmuró él. “Ahora no siento nada por ella.”
Ah, así que él había tenido un pequeño encuentro con ella hace años… Lo más probable era que ella se hubiese olvidado completamente de su existencia. Eso no sería extraño, conociendo a Eris.
“El asunto más importante aquí eres tú, Rudeus. Ya te dije esto antes, pero las mujeres no son coleccionables.” Cliff comenzó a dar su largo y agotador sermón. “No puedes solo traer a un montón de ellas para que te sirvan a cada momento…”
Una vez que los tres estábamos lo suficientemente ebrios, Zanoba fue el que comenzó la charla obscena. La conversación empezó con la esposa con la que él estuvo casado hace años, pero se convirtió en una historia de horror a medio camino antes de finalmente pasar a una serie de quejas acerca de cómo ella no podía entender su pasión por las muñecas. Cliff y yo nos unimos con anécdotas acerca de Eris y Elinalise. Ambas eran monstruos en la cama, así que podíamos simpatizar con la situación del otro.
Por desgracia, Zanoba se aburrió muy pronto de esta conversación, así que en cambio pasamos a discutir sobre mi Armadura Mágica. Cuando comencé a rememorar los detalles de cómo la usé en mi lucha contra Orsted, ellos dos comenzaron a escuchar con atención, con sus ojos llenos de fascinación. Aparentemente, un robot gigante contra un súper monstruo era un tema universalmente entretenido.
Durante el transcurso de eso, mencioné cómo Orsted había restaurado mi brazo perdido. Sin la prótesis, yo podía sentir los pechos de mis esposas hasta quedar con el corazón contento, pero, por otro lado, mi fuerza había recibido un duro golpe. Ya no podía hacer los mismos trabajos monstruosos que podía cuando usaba la mano prostética.
“¡Podemos fabricar otra ahora mismo!” declaró Cliff, estirándose para tomar los brazos de Zanoba y mío.
“¿Mm? ¿Ahora mismo?” se quejó Zanoba.
“Así es. Este restaurante debería cerrar pronto. ¡Podemos beber algunos tragos más en mi habitación mientras trabajamos en crear una nueva mano prostética!”
“¡Suena bien! ¡Vamos!” accedí alegremente, saltando de mi silla.
Zanoba comenzó a reír. “¡Jajaja, supongo que no tengo más opción que acompañarlos!”
Los tres dejamos el restaurante mientras ellos cerraban por la noche. En nuestro camino de regreso a la habitación de Cliff, nos detuvimos a comprar algo más de alcohol. Elinalise, quien debería haber estado esperando en casa, no estaba por ningún lugar cuando llegamos. Encontramos una nota diciendo que ella había ido a visitar mi casa, así que al menos no había razón para preocuparse.
Llevamos nuestros brebajes al estudio de Cliff y comenzamos a construir una mano prostética completamente nueva mientras nos bebíamos nuestros tragos y balbuceábamos entre nosotros.
“¡Se los digo, si la hacen tan ligera, no tendrá nada de resistencia! ¡Ah, ven! ¡Ven! ¡Se rompió! Es por eso que se los decía. ¡Tiene que ser más gruesa!” se quejó Cliff.
Zanoba resopló. “Tonterías. ¡Con la magia de tierra del Maestro, podemos lograrlo! ¡Te lo juro!”
“¡Bien, entonces entréguenmela!” Estiré mi mano. “¡Les mostraré lo que realmente puede hacer mi magia! ¡Oooooh, qué les parece esto!”
“¡Tonto, es igual que hace solo un segundo!” rugió hacia mí Cliff.
“Hah, tus ojos no son capaces de ver la verdad. Pero te lo juro, es dos veces más resistente que antes. Pruébala tú mismo.”
“… se rompió inmediatamente.”
“Eh, ¿ups?”
“En ese caso, vamos a revisar nuestro diseño,” dijo Zanoba. “Siempre y cuando uno pueda insertar sus dedos en ella, con eso basta, así que si alteramos donde la palma supuestamente debe estar…”
“Oye, Zanoba, espera un momento,” lo interrumpí.
“Vamos, Maestro, todos fallan a veces.”
Yo sacudí mi cabeza. “Déjame intentarlo de nuevo. ¡Solo dame una oportunidad más!”
“¡Jaja, muy bien, pero esta es la última!”
Fabricar una mano prostética estaba probando ser extremadamente difícil. Probablemente porque todos estábamos ebrios. Nadie tenía la suficiente razón como para tomar las decisiones correctas, así que todos estábamos siendo demasiado imprudentes. Aun así, de alguna forma, nuestro trabajo fue sorpresivamente preciso… o, al menos, yo creía que lo fue.
De cualquier manera, beber con los chicos y bromear mientras tratábamos de crear algo resultó ser descabelladamente divertido. Yo estaba muy animado.
Si se presenta otra oportunidad, me gustaría volver a hacer esto, pensé para mí mismo mientras seguíamos bebiendo esa noche.
Mientras los chicos estaban ocupados emborrachándose y gritando, “¡No me da miedo ninguna mujer esta noche!” tres chicas usando pijama estaban sentadas sobre una enorme cama en el segundo piso de la casa de Rudeus.
“El día de hoy se realizará la sesión número veintiséis de nuestras reuniones programadas de la Casa Greyrat. Aplausos, por favor,” pidió la chica de cabello blanco.
La chica de cabello azul rápidamente comenzó a aplaudir. La chica de cabello rojo estaba sentada con sus piernas dobladas bajo ella, con una expresión seria en su rostro mientras obedecía la orden. Una dentro de ellas era lo suficientemente mayor como para ya no ser llamada una chica, pero si alguien lo decía en voz alta, el dueño de la casa rugiría de la ira como un demonio poseído, así que todas tuvieron cuidado de mantener sus bocas cerradas. Como el dueño de casa diría, ella se veía lo suficientemente joven como para ser una chica de secundaria, ¿entonces cuál era el problema con llamarla una chica? A pesar de que una persona del antiguo mundo del dueño de casa estaría perfectamente justificada en destacar que ese era precisamente el problema.
Dejando de lado las divagaciones, la chica de cabello rojo, Eris, miraba en blanco hacia las otras dos que la acompañaban. Ella había estado entrenando en el patio cuando Sylphie la arrastró dentro de esta habitación sin explicación alguna. Ella se sentía un poco perdida.
La chica de cabello blanco, Sylphie, aclaró su garganta. Ella estaba usando su suave conjunto de pijama de dos piezas usual—del tipo que le gustaba a Rudeus. “Ejem, ya que Eris se unió a la familia recientemente, permítanme explicar—”
“Yo me encargaré de la explicación,” la interrumpió la chica de cabello azul, Roxy. Ella estaba usando un camisón de noche con un adorable diseño. Cualquiera que no supiera mucho al respecto pensaría que estaba hecho para una niña. “Estas reuniones son algo que Sylphie ideó como una forma de estrechar lazos entre nosotras. Cada una de nosotras tenemos nuestras propias expectativas y sentimientos de celos y de posesividad, pero si sucumbimos a eso y competimos entre nosotras, solo lastimaremos a Rudy. Como integrantes de esta casa, nuestro deber es hacer todo lo posible para hacer de este un ambiente seguro para él.”
Eris miró abajo hacia su propio atuendo. Era simple y casual. Ella juró en su interior que mañana iría a comprar para encontrar un pijama adecuado.
“Eris, ¿estás escuchando?” preguntó Roxy.
“¡S-sí!” Eris levantó su cabeza. Pero ella honestamente todavía estaba un poco confundida, ya que nunca había imaginado que tenían reuniones como esta.
“En cualquier caso,” dijo Roxy, “si hay algo que quieras decirnos, por favor, hazlo aquí. Tratemos de no hablar de estos asuntos en frente de Rudy. Especialmente ya que él últimamente ha estado tan ocupado. Nos gustaría no darle más problemas tanto como nos sea posible.”
“Entiendo,” asintió solemnemente Eris.
Nada de peleas dentro de la casa. Nada de causar problemas para Rudeus.
Eris nació en el Reino de Asura, y a pesar de que su padre, Phillip, tomó una sola esposa, muchas casas en el reino tenían múltiples esposas. Era especialmente común dentro de las casas de nobles de alto rango, quienes estaban ansiosos de producir tantos herederos como sea posible, ya que de otra forma su linaje corría el peligro de desaparecer. Incluso el amado abuelo de Eris había tenido varias parejas.
Eris recordó algo que su abuelo le dijo hace mucho tiempo: “Puedes notar el calibre de un noble por lo bien que se llevan entre ellas sus esposas.”
Mientras mejor se llevasen ellas tres, mejor serían las cosas para Rudeus.
“Con eso fuera del camino… el tema de hoy tiene que ver con nosotras. Verán, nosotras dos no te conocemos muy bien, Eris, y tú tampoco nos conoces muy bien a nosotras. Es por eso que nos gustaría aprovechar esta oportunidad para profundizar nuestra amistad.”
Mientras Sylphie hablaba, ella se estiró bajo la cama y sacó una botella de un licor fuerte, uno que se podía encontrar en cualquier lugar. Roxy sacó algunas copas y una bandeja con bocadillos variados, y la colocó en medio de la cama.
Casi como un espadachín ensartando su espada en el suelo, Sylphie colocó la botella en medio de su círculo y declaró, “El día de hoy, vamos a beber hasta vomitar, sin contenernos. Cada una recordará cómo conoció a Rudeus y lo que nos trajo hasta donde estamos ahora. En el proceso, demostraremos lo profundos que son nuestros sentimientos por Rudy.”
“¡Adelante!” Eris sacó pecho. Ella estaba confiada de que su amor por Rudeus era incomparable.
“En ese caso, comenzaré yo,” dijo Sylphie. “Rudeus y yo nos conocimos cuando él todavía estaba viviendo en la Aldea Buena. Nosotros teníamos unos cinco años en ese entonces…”
Y así comenzó la reunión exclusivamente de chicas en la casa de Rudeus, una reunión que continuó hasta altas horas de la noche. Ya que Roxy estaba embarazada, ella no bebió alcohol. Eris se emborrachó solo un poco, tal vez debido a su fuerte resistencia natural. Esto quería decir que Sylphie fue la única que terminó completamente borracha.
“Saben, Rudy fue el primer amigo que tuve. Lo he amado desde entoooooooonces. Ah, eso me trae muchos recuerdos. Él también me abrazó con fuerza en ese entonces. No dijo nada, solo me envolvió con sus brazos de esta forma y me apretó… jejeje.” El aliento de alcohol de Sylphie se incrementó mientras ella se aferraba a Eris.
A pesar de que Eris estaba un poco molesta por lo pegajosa que era Sylphie, no sentía rechazo a causa de ello. Ella solo frunció sus labios, formando un puchero. “¿Y qué? Rudeus también me abrazó cuando éramos más jóvenes.”
“Sí, ya nos lo dijiste,” se quejó Sylphie. “Estoy muy celosa. Tú estuviste con Rudy durante el mejor periodo de su vida. Incluso obtuviste su primera vez. Por cierto, ¿cómo estuvo? Nuestra primera vez fue increíble.”
“N-no fue la gran cosa,” resopló Eris. “¿Supongo que bastante normal? Además, t-tú tuviste su primer hijo y te casaste con él primero… Yo estoy más celosa de eso.”
La conversación estaba tomando un rumbo agrio, y fue por eso que Roxy aprovechó la oportunidad para intervenir. “Ya, ya, no hay nada de malo con no ser la primera. Yo no he sido su primera para nada, pero aun así soy perfectamente feliz.”
“¡Buu!” abucheó Sylphie. “¡No eres quién para hablar, Roxy! Tú eres su número uno. Eres a quien él respeta más.”
“¿Respeta…? Para ser honesta, yo no entiendo por qué él parece venerarme tanto.”
“Rudy me dijo que es porque le enseñaste la cosa más importante del mundo. ¡Algo realmente especial! ¡Apuesto a que es algo pervertido—algo que a él le calienta mucho!”
Roxy sacudió su cabeza. “Rudy era bastante pervertido para el momento que llegué yo. No tenía nada que enseñarle respecto a eso. Cuando él era más joven, incluso me espiaba cuando yo me duchaba. Todo lo que le enseñé fueron cosas normales… Mmm.” Ella se quedó pensando.
Para ser honestos, ¿qué veía Rudeus en ella? Por lo que Roxy podía recordar, él había estado muy apegado a ella desde el comienzo. Pero ¿qué pudo haberle enseñado en ese entonces que era tan especial? Nada se le venía a la mente.
“Bueno, dejando de lado tus circunstancias especiales, incluso Eris tiene sus propios encantos únicos. Yo realmente estoy perdiendo confianza…” Sylphie se agarró su cabeza.
“¿Encantos únicos? ¿A qué te refieres con eso?” demandó Eris.
“Bueno, ya sabes. Eres fuerte, ¿no? Estoy celosa de que puedas luchar lado a lado con Rudy. Yo me esforcé mucho para llegar a donde estoy y he crecido mucho, pero nunca me compararé con él. Lo viste en la Biblioteca Laberinto. Rudy siempre está tratando de protegerme. Aprecio eso, pero…” Sylphie empezó a jugar con sus dedos en su asiento, habiéndose emborrachado mucho más de lo que debería.
A pesar de lo ansiosa que estaba la otra mujer, Eris no dejó que aquellas palabras inflaran su ego. Ella fue hacia el Santuario de la Espada precisamente para entrenarse a sí misma para ser su igual. Su objetivo era rivalizar con él en fuerza, y ella lo había logrado; Eris estaba confiada de que podía vencerlo incluso si él usaba su magia en batalla. Eso le daba mucha satisfacción, pero aun así no podía evitar sentir un poco de envidia de la relación entre Sylphie y Rudeus. Especialmente ya que ella era lo suficientemente fuerte como para defenderse sola y nunca podría ser una mujer que Rudeus tuviera que cuidar.
Mientras Sylphie agonizaba sobre el asunto, Roxy ladeó su cabeza, y Eris cruzó sus brazos. De la nada, la puerta de la habitación se abrió.
“Disculpen, señoras.”
“Ah, eres tú, Lilia-san,” dijo Roxy.
Entró una mujer de mediana edad usando un traje de sirvienta. Vapor se elevaba desde un pocillo con papas cocidas y otros vegetales varios.
“Les traje algunos bocadillos adicionales para la noche,” dijo Lilia.
Roxy sonrió. “Me disculpo por molestarte de esta forma.”
“Para nada, Roxy-sama. Servirle a usted y a las demás señoras de la casa es parte de mis deberes como una sirvienta.”
Roxy bajó su cabeza del agradecimiento, y Lilia hizo una reverencia en respuesta.
“Eh, um… bueno, yo estoy profundamente… eh, agradecida…” tartamudeó Eris, al no estar acostumbrada a usar frases tan educadas.
“Para nada, Eris-sama. No necesita agradecerme. Ahora que usted es una de las esposas de Rudeus, eso significa que yo también la considero mi señora.”
Eris todavía estaba teniendo problemas para interactuar con Lilia. La casa de su familia en la Región de Fittoa había contratado a un gran número de sirvientas, pero Eris tenía la sensación de que no debía tratar a Lilia de la misma forma. Después de todo, ella era la madre de la hermana menor de Rudeus. De cierta forma, ella era como una niñera o segunda madre para él. Lo último que Eris quería era hacer que la madre de Rudeus la odie.
“Además, no necesita usar un lenguaje tan educado conmigo. Escuché mucho de usted cuando vivía en la Aldea Buena.”
“Eh, ¿q-qué escuchaste…?”
“Bueno…” vaciló Lilia. Eris ya sabía que no era nada bueno si era algo que Lilia había escuchado cuando ella todavía era una niña. “Escuché que usted era tan violenta que nadie podía controlarla y que sería difícil para usted vivir alguna vez adecuadamente como parte de la nobleza…”
Eris frunció el ceño, mordiendo su labio inferior. A pesar del avance en sus habilidades con la espada, ella ahora no era muy diferente. Hubo un periodo en el que ella se había esforzado al máximo para cumplir el papel que se le dio, pero lo había dejado todo de lado.
“Pero debería verse ahora. Se ha convertido en una joven deslumbrante. El alcalde de Roa—e incluso el señor feudal de la Región de Fittoa—estarían orgullosos de ver la mujer que es ahora.”
“Supongo…” Eris bajó su mirada. “Pero mi papá y abuelo ya están…”
“Ah, me disculpo.” Los ojos de Lilia se llenaron de tristeza, y ella bajó su cabeza.
“Está bien. Ese desastre nos afectó a todos. No soy la única que perdió a alguien. La mamá y papá de Rudeus también están…”
Todas se quedaron en silencio. Durante ese breve intercambio, la atmosfera en la habitación se había vuelto sofocante. Vapor seguía saliendo de la comida caliente que Lilia había traído.
Incómoda por el cambio del estado de ánimo, Sylphie reaccionó. “A-ahora que lo pienso, Lilia-san, tú has estado con Rudy desde su nacimiento, ¿no?”
Después de una pausa, la sirvienta respondió, “Sí. Después de todo, fui contratada para ser su niñera.”
“Eso significa que lo conociste antes que Roxy y yo lo hiciéramos. ¿Cómo era él en ese entonces?”
“¿De bebé?” Lilia se quedó en silencio por un momento mientras trataba de recordar. “Mm, debo confesar que al principio lo encontraba bastante desagradable.”
“¿Eh? ¿Por qué?”
“Es difícil expresarlo con palabras… Rudeus-sama era tan escurridizo como un fantasma. Desaparecía repentinamente y justo cuando lo encontrabas, él sonreía de forma espeluznante. Tal vez esa es la razón.”
Ella sonreía mientras recordaba el pasado. ¿Por qué había evitado tanto a Rudeus en ese entonces, incluso aunque él era un niño tan adorable? Lilia recordaba sentir asco de él, pero con el tiempo había olvidado esas emociones, y todo lo que quedaba eran los recuerdos felices.
“Pero, para ser honesta, eso no es muy diferente de cómo es ahora, ¿no?”
“Sí, eso es cierto,” admitió Lilia. “En ese entonces, cada vez que lo levantaba en brazos, él tendría esta lasciva sonrisa en su rostro mientras sobaba mi pecho…”
“Creo que eso tampoco ha cambiado, ¿o sí?” preguntó Sylphie.
“Ahora que lo menciona, no, no ha cambiado.”
Aparentemente, Rudeus había sido un pervertido desde el momento que nació.
Las historias de Lilia dejaron una sensación de incomodidad en la habitación. Aun así, hubo una chica entre ellas que resopló triunfantemente.
“Si le gustaba tanto el pecho de Lilia, entonces él debería ser muy feliz ahora mismo con el mío,” declaró Eris. Ella ciertamente tenía un busto impresionante. “De hecho, estaba un poco preocupada. Sylphie y Roxy son muy pequeñas, así que pensé que tal vez mi cuerpo no era de su tipo.”
“R-Rudy no es del tipo de hombre que juzga a una mujer por sus curvas,” dijo Sylphie, con temblor en su voz.
“Ahora que lo pienso, mientras estábamos viajando juntos, él sí miraba los pechos de las chicas todo el tiempo,” murmuró para sí misma Eris.
“¿Qué? ¿Incluso mientras estaban viajando?” Sylphie acarició su mentón. “Aunque, ahora que lo pienso, él sí encontraba cada excusa que podía para tocar mis pechos justo después de que nos casamos. En mis días libres, él pasaría todo el día haciéndolo.”
“Él no ha tocado mucho los míos… me pregunto si en realidad no está interesado en ellos…” Los hombros de Roxy se desplomaron mientras apretaba sus pechos. Por desgracia, no había mucho que agarrar.
“Bueno, en cualquier caso, si me disculpan…” dijo Lilia.
Sylphie le habló, “Lilia-san, deberías beber con nosotras. No hace daño hacerlo ocasionalmente.”
Roxy asintió. “Sí, ahora que lo mencionas, tampoco recuerdo haberte visto beber mucho mientras estábamos en la Aldea Buena. Como bien sabes, yo no puedo beber ahora mismo, pero ya que ya estás aquí, ¿por qué no te unes a nosotras?”
“Yo… pero tengo que cuidar a Zenith-sama…”
“Entonces tráela también,” dijo Sylphie.
Eris asintió. “Sí. Todas aquí somos mujeres adultas. ¡Podemos beber juntas!”
Una cosa que no le faltaba a un borracho era entusiasmo, y todas estas chicas tenían eso de sobra ahora mismo. No le tomó nada de tiempo a Sylphie convencer a Lilia de traer a Zenith a su fiesta de borrachas.
Elinalise se sentía sola esa noche sin Cliff. Él había salido hace un rato, insistiendo en que había algo que debía hablar con Rudeus—de hombre a hombre. Al no querer aguar su orgullo, Elinalise lo despidió mientras se halagaba a sí misma por ser una esposa tan virtuosa y comprensiva.
Sin embargo, ella rápidamente terminó aburrida por no tener nada que hacer. Ella y Cliff habían estado teniendo sexo regularmente a pesar de su barriga abultada, pero sin él, no había forma de que ella pudiera satisfacer sus necesidades carnales. De hecho, ya que estaba embarazada, no eran peores de lo normal. Ella supuso que estaría bien saltándose un día, y por lo tanto dejó su morada para visitar la Residencia Greyrat para ver a Sylphie y Roxy.
Ella llegó para encontrar a un grupo de cinco mujeres realizando su propia fiesta con alcohol. “Oh, cielos, parece que ustedes chicas están haciendo algo divertido.”
“¡Ah! ¡Abuela!” sonrió Sylphie. “Tu barriga se ha hecho grande. ¿Acaso mi pequeño tío está ahí? ¿O tendré una tía? Ah, esperen… Si Cliff es básicamente mi abuelo, entonces eso convierte a Rudy en… Eh, um…”
Cuando Elinalise entró, Sylphie estaba en medio de sobar los pechos de Eris desde atrás. Por su parte, Eris ignoraba a Sylphie, con sus ojos pegados a la comida que ella se estaba llevando en silencio hacia su boca mientras la bajaba con su bebida. Zenith estaba sentada cerca, actuando como la encargada personal de llenar el vaso de Eris. A su lado, Lilia estaba bebiendo de su propio vaso, con Roxy llenándolo cada vez que se vaciaba.
“Roxy-sama,” dijo Lilia, “¿Por qué…? ¿¡Por qué mi hija no puede ganarse también el amor de Rudeus-sama!?”
“Él sí la ama.” A pesar de estar decepcionada por no poder beber junto a todas debido a su embarazo, Roxy todavía estaba animando a Lilia con una respuesta honesta.
“Me pregunto si eso es realmente cierto…”
“Bueno, admito que él solo la ve como una hermana menor,” dijo Roxy.
“¿¡Pero acaso la verdadera felicidad de una mujer no viene de ser amada por un hombre!?”
“Bueno, yo definitivamente soy feliz, pero no creo que esa sea la única forma de felicidad que uno puede tener. Además, Aisha es una chica talentosa. Estoy segura de que ella eventualmente encontrará un compañero maravilloso.”
Lilia gritó de forma dramática. “¿¡Alguien incluso mejor que Rudeus-sama!?”
“Bueno, sería difícil encontrar a un hombre mejor que Rudy… Cuando lo dices de esa forma, yo realmente obtuve el premio gordo, ¿no? Como comprar un terreno por nada antes de que todos se den cuenta de su valor y que el valor se dispare a las nubes…”
Observándolas, Elinalise recordó a las chicas solteras del Gremio de Aventureros reuniéndose para realizar fiestas. Aquellas que lamentaban no poder obtener un buen hombre se reunirían regularmente para emborracharse y divertirse antes de que al final fueran echadas por el cantinero, terminando en las calles después de la hora de cierre, donde dormirían hasta el amanecer.
Elinalise se uniría felizmente a esas chicas del Gremio de Aventureros cuando podía. Ella no tenía nada que temer; a diferencia de ellas, a Elinalise no le faltaban compañeros sexuales. La única razón por la que participaba era porque podía disfrutar algo de alcohol con un grupo de personas.
“Rudeus lloraría si pudiera verlas así. El único momento en el que una chica supuestamente puede estar tan ebria es en la compañía de su pareja, cuando están los dos solos,” dijo ella.
“Aw, no digas cosas así, Abuela,” dijo Sylphie. “Ah, oye. Tú siempre le estás enseñando a Roxy cómo hacer cosas en la cama, ¿cierto? ¿Por qué no me enseñas nada a mí? ¿Hah? ¿Por qué?”
“Oh, Sylphie, cariño… estás completamente borracha. Pero en cuanto a por qué nunca te he enseñado nada, es porque Rudeus estará más excitado por ti si cree que eres una chica inocente que no sabe nada de sexo.”
“¡Más razón para que me enseñes todo ese tipo de cosas! Estoy cansada de dejar que Rudy haga lo que quiera conmigo en la cama. ¡Ya es hora de que yo lo haga gemir!”
Solo le tomó un par de segundos a Elinalise abandonar toda esperanza al ver a su nieta tan borracha como se podía estar. Ella era buena con las palabras, y fue precisamente por eso que decidió que lo mejor era unirse a las chicas bebiendo alcohol.
“En cualquier caso,” dijo Elinalise, “voy a buscar un vaso.” Ella apenas logró agarrar uno vacío antes de que la mano de Sylphie la detuviera.
“¡No puedes! ¡Las chicas con grandes barrigas no pueden beber alcohol!”
“Dile eso a Roxy.”
“¡No hace falta! ¡Roxy no está bebiendo, así que no hay problema! ¡Además, incluso si ella bebe, Roxy puede usar magia de desintoxicación, así que no debo preocuparme!” La Sylphie sobria nunca habría dicho algo así, pero ella ya estaba completamente borracha.
Elinalise suspiró, exasperada, y buscó una silla vacía en la cual sentarse. “Sabes, yo también aprendí a usar magia en la Universidad.”
“¡Bueno, yo puedo hacerlo sin un encantamiento!” presumió Sylphie.
“Sí, sí, es increíble. No esperaría menos de mi nieta.”
“¡Y es exactamente por eso que no puedes beber! ¡Es un no rotundo!”
“Sí, sí, lo entiendo.” Elinalise ignoró el alardeo triunfante de Sylphie y se dio por vencida de la idea de beber alcohol, optando en cambio por un bocadillo.
“No es porque soy tu nieta. Es gracias a que Rudy me enseñó,” dijo Sylphie. “Yo hago lo que sea que él me diga—ya sea si se trata de magia o de sexo.”
“Y es debido a que eres esa clase de mujer que lo excitas tanto,” destacó Elinalise.
“¡Sí! Él siempre está más motivado después de que dormimos juntos. ¡Jejeje!”
A Elinalise le tomó una hora sincronizarse con la hiperactividad de Sylphie.
Esa noche, cuatro de las mujeres se emborracharon más allá del límite, bebiéndose sus tragos mientras dejaban salir todos los sentimientos negativos que habían estado acumulando. Su ansiedad acerca de Rudeus haciendo tantas cosas en secreto últimamente. Sus sospechas acerca del Dios Humano y Orsted. Aun así, todas estaban optimistas de que de alguna forma todo saldría bien. Fue a causa de ese remolino de emociones que ellas vaciaron sus vasos y disfrutaron del momento hasta emborracharse.
Roxy y Elinalise, quienes permanecieron sobrias, fueron lo suficientemente amables como para animar a las demás y escuchar sus numerosas quejas hasta que eventualmente se quedaron dormidas. Fueron ellas las que recitaron magia de desintoxicación sobre las demás. Cuando todo terminó, Elinalise regresó a su casa mientras Roxy se fue a su habitación. Esta última hizo preparativos para la Universidad antes de irse a dormir.
Hubo solo una chica en la casa que no pudo participar en su pequeña fiesta y se quedó dormida de mal humor, pero Roxy ni siquiera se había dado cuenta de que la dejaron fuera hasta la mañana siguiente.
Cuando abrí mis ojos, descubrí que estaba abrazando a Zanoba. No debería hacer falta decir que yo no bateo para ese lado—solo lo hice porque me emborraché completamente anoche. Habíamos bebido un muy buen alcohol. Para ser honesto, yo nunca había llegado al punto de beber con un montón de otros hombres en mi vida anterior, pero resultó que salir con un montón de chicos que me agradaban hizo que el alcohol tuviera mucho mejor sabor.
“Ugh, pero mi cabeza me está matando…” Ya que mi cabeza estaba latiendo con fuerza, recité magia de sanación y desintoxicación sobre mí mismo. Las punzadas inmediatamente se detuvieron. Fue como tomar una aspirina súper potente que hizo efecto inmediatamente, deshaciéndose tanto del dolor como su fuente.
Hice lo mismo por Zanoba y Cliff, incluso aunque ellos todavía estaban durmiendo como un par de troncos. El primero tenía su pie descansando sobre el rostro de Cliff, lo cual probablemente era la razón de que Cliff pareciera estar durmiendo tan mal.
Lo siento, amigo, pero las magias de sanación y desintoxicación no pueden eliminar la fuente de ese hedor.
Si bien mi magia hacía un excelente trabajo aliviando el dolor de una resaca, no ayudaba con la deshidratación. Decidí tomar un vaso de agua antes de que mi resaca regresara, usando magia de tierra para fabricar uno y luego llenándolo con magia de agu—
“¿Mm?” Me detuve mientras me daba cuenta de que había algo en medio de la habitación. Sea lo que sea, tenía la forma de un brazo, pero numerosas placas de metal habían sido pegadas, haciéndolo ligeramente más largo y grueso que un brazo normal, y además difícil de manejar.
“Eh, ¿qué se suponía que era esta cosa?” Estrujé mi cerebro, tratando de recordar los eventos de la noche previa. “De hecho, ¿dónde diablos estoy?” Escaneé la habitación, pero no reconocía mis alrededores. Estaba bastante seguro de que yo ya había estado aquí antes, y al menos podía notar que era la habitación de Cliff, pero aparte de eso…
“Um, veamos, creo que bebimos mucho en el restaurante… Ah, sí, terminamos hablando de rehacer mi mano prostética. Cliff dijo que él tenía los materiales aquí para dibujar los círculos mágicos necesarios, así que fue por eso que vinimos a este lugar…”
Ahí era donde terminaban mis recuerdos. Todo luego de eso estaba borroso. A juzgar por la evidencia, habíamos bebido alcohol mientras trabajábamos en fabricar esta nueva versión de la prótesis.
“Hah.”
A pesar de lo borroso que estaba mi cerebro en cuanto a los detalles, sí recordaba algunos pedazos acerca de que nuestros intentos no salieron para nada a lo planeado. Me estiré y recogí la prótesis—más bien el guantelete—y lo inspeccioné. La cosa era pesada, probablemente de alrededor de diez kilogramos, lo cual quería decir que la había fabricado con mi magia de tierra. Yo incluso había dejado una ranura perfecta en la palma donde una piedra mágica podía ser ensamblada. Tenía problemas para encajar en mi mano mientras lo sostenía, así que lo bajé y metí mi mano dentro. Encajaba como un guante.
“Tierra, conviértete mi mano,” murmuré. Poder mágico comenzó a fluir hacia mi brazo, alimentando al guantelete, y de forma gradual, se hizo más y más ligero. Mi sentido del tacto era menos sensible mientras lo usaba, pero podía levantar fácilmente lo que quisiera, reviviendo el cariñoso recuerdo del tiempo que pasé con mi prótesis. No había forma de confundirse—esta era una Prótesis Zaliff. O, más bien, un Guantelete Zaliff, si fuéramos a usar un término más preciso.
“¡Realmente lo logramos!”
En efecto, habíamos tenido éxito creando el Guantelete Zaliff.
Luego de eso, los tres nos sentamos medio dormidos en la mesa y disfrutamos del desayuno que preparó Elinalise. Ella había regresado a casa en algún momento de la mañana.
“Lo hicimos.”
“Sí.”
“Asegurémonos de crear un plano detallado de él más tarde.”
Si bien celebramos la finalización del guantelete, carecíamos de la energía para mostrar tal entusiasmo. Ninguna cantidad de magia de sanación o desintoxicación podía restaurar las horas de sueño perdidas por salir de fiesta hasta las tantas de la noche.
“Bueno, nos vemos.”
“Si, volvamos a beber en otra ocasión.”
“¡En efecto! Fue un placer.”
Nos despedimos de una forma simple, prometiendo volver a hacerlo.
Caminé arrastrando mis pies mientras regresaba a casa. Ya casi era mediodía, y el sol me pegaba con fuerza. El calor del verano era ineludible. Esto también quería decir que la nieve ya había desaparecido hace tiempo, y muy pronto, la gente bestia entraría en su temporada de apareamiento. Personalmente, yo tenía ganas de aparearme todo el año, así que las temporadas no tenían un gran impacto en mí, pero viendo lo ansiosos que estaban todos los demás también me ponía agitado.
La barriga de Roxy había comenzado a hincharse. Estaba esperando con ansias decidir el nombre para nuestro bebé, pero en solo dos semanas tendría que partir hacia el Reino de Asura con Ariel. Podía regresar instantáneamente a casa con magia de teletransportación, pero no tenía idea de cuántos meses pasaríamos ahí.
Odiaba la idea de no estar ahí para el nacimiento. Después de todo, para el momento que Roxy entre en trabajo de parto, ella habría pasado nueve meses con síntomas incómodos de embarazo, todo para poder dar a luz a mi hijo. Había muy poco que yo podía hacer por ella a cambio, pero al menos necesitaba demostrar lo agradecido que estaba a través de mis acciones.
Me pregunto si será un niño o una niña…
Ya que Lucie era una niña, esta vez quería un niño, pero para ser honesto, no importaba de cualquier forma.
Ahora que lo pienso, Eris mencionó que quería tener un niño.
En Japón, había trucos y consejos para determinar el sexo de tu bebé, pero ¿cuáles eran? Como, si hacías A entonces sería más fácil tener un niño y si hacías B sería más fácil tener una niña, o algo así. También recordaba que el vinagre era usado en algún punto…
Me pregunto si puedes cambiar el sexo de un bebé a través de la magia en este mundo…
Bueno, eso no tenía importancia. Criaríamos amorosamente a nuestro bebé sin importar su sexo.
Eris probablemente también quedaría embarazada en un futuro cercano. Mi preocupación con ella era si podría tranquilizarse y comportarse mientras esté embarazada. Para colmo, parecía estar desesperada por tener un bebé. En medio de la intimidad, ella haría pausas muchas veces para preguntar, “¿Puedo embarazarme de esta forma?” y “¿Estás seguro de que así está bien?”
Parte de ello era porque ella tenía una libido naturalmente alta, pero tal vez también era porque se sentía un paso por detrás de las otras chicas, ya que Sylphie ya tenía a Lucie y Roxy actualmente estaba embarazada. En el Reino de Asura, había una fuerte creencia de que una mujer no podía declararse oficialmente como la esposa de un hombre hasta que diera a luz a su hijo. No tenía idea de lo que Eris pensaba al respecto, pero si ella quería tener un hijo pronto para poder sentirse más segura, entonces yo se lo concedería.
Finalmente vi mi casa a la distancia. Ya que no les había contado a las chicas que estaría pasando la noche fuera, supuse que ellas probablemente estarían molestas conmigo. Aunque no era como si nuestro hogar fuera estricto sobre esa clase de cosas.
Tal vez sería sabio crear una regla concreta con respecto a un toque de queda y pasar la noche afuera. Los secuestros eran un problema común en este mundo, y no había forma de saber lo que el Dios Humano podría hacer. Lucie estaba creciendo, así que crear la regla ahora serviría para protegerla a ella y a nuestros futuros hijos.
“¡Ya llegué!” declaré mientras entraba.
“¡Ah, Onii-sama, bienvenido a casa!” dijo Aisha. No se veía a ningún otro miembro de mi familia.
“¿Eh? ¿Dónde están todas? ¿Acaso todas salieron?”
“Ellas se quedaron despiertas hasta tarde,” explicó Aisha. “¡Siguen durmiendo!”
¿Qué? ¿Estuvieron de fiesta hasta tarde? ¿Sin mí? ¿Acaso eso significa que me dejaron fuera de la diversión?
En otras palabras, mientras yo estaba afuera bebiendo con los chicos, las chicas tuvieron su propia celebración. Solo podía rezar para que no hubieran pasado todo ese tiempo hablando mal de mí.
“¿Puedes creerlo? ¡Ellas fueron muy malas conmigo!” se quejó Aisha. “¡Mientras yo estaba durmiendo, ellas se reunieron para beber y charlar!”
“Ah, ¿así que no fuiste parte de la celebración?”
“Nop. Leo y yo dormimos juntos toda la noche. Hablando de Leo… Cuando desperté esta mañana, me di cuenta de que la cama se sentía fría y húmeda. Leo aparentemente tuvo un accidente. Lo regañé, y se veía muy apenado. Él puede verse como un perro grande, pero todavía es solo un cachorro.”
Aisha de seguro parecía estar disfrutando su vida aquí.
“¿Y bien? ¿Qué hiciste? ¿Lavaste tu ropa de cama?” pregunté.
“Por supuesto que sí. Ah, y Eris-san me ayudó. Ella prometió que no le diría a nadie ya que ella también solía mojar la cama. Le dije que no fui yo, pero no me creyó, sin importar lo que dije. Por favor, dile la verdad. Lo juro, yo nunca he mojado la cama desde que nací.”
“No lo sé. ¿Estás segura de eso?” bromeé.
“¡Ugh, no tú también! ¡Ustedes sí que son crueles!”
Nos trasladamos hacia la sala de estar mientras conversábamos.
Me pregunto si Eris fue parte de esta fiesta con alcohol. Me dejó un poco ansioso, pero era bueno que ella pareciera estar llevándose bien con las otras chicas.
“Ah, Rudeus, bienvenido.”
Mientras estaba hundido en mis pensamientos, Eris apareció en las escaleras. Ella estaba usando ropa ligera y flexible y cargando una espada de madera, incluso aunque sus armas reales todavía descansaban en su cadera.
“Es bueno estar en casa,” dije. “¿Ahora vas a entrenar?”
“¡Sip! ¡Tengo que entrenar todavía más!”
No tenía idea de lo que habían discutido durante su fiesta, pero ella parecía estar de muy buen ánimo.
Lo cual me recuerda que tengo que pedirle un favor.
“Eris.”
“¿Qué?”
Tal vez fue gracias al sol en la caminata de regreso, pero mi cabeza estaba más clara que antes y mi cuerpo también se sentía más ligero. Todo lo que necesitaba era otro vaso de agua y estaría como nuevo. ¡Un vaso bien grande! Y mientras estaba así de animado, era el momento perfecto para pedirlo.
“Si vas a entrenar ahora, ¿qué tal una simulación de batalla contra mí? Ya sabes, como tú y Ruijerd solían hacerlo mientras estábamos viajando juntos. No he hecho algo así en bastante tiempo.”
Por un momento, Eris miró ausentemente hacia mí, pero ella pronto se recuperó y sonrió de oreja a oreja. “¡Suena bien! ¡Te dejaré en el suelo como solía hacerlo!”
“Urg… Bueno, me esforzaré para seguir el ritmo.”
Ya que esta iba a ser una simulación de batalla, esperaba que ella al menos se contuviera lo suficiente como para no matarme.
Esto iba a terminar bien, ¿cierto? ¿Cierto? Es decir, ella ahora es una Reina de la Espada, así que puede contenerse… ¿cierto?
“¡Bueno, entonces iré hacia el patio ahora mismo!” declaró Eris, antes de apresurarse hacia allá.
Con esa promesa hecha, yo fui a cambiarme de ropa. Eris se había vuelto realmente fuerte desde la última vez que la vi, y no podía permitirme verme demasiado patético en frente suyo.
¡Es hora de ponerme serio!
Ambos estábamos de pie a cierta distancia, de frente al otro.
“Ha pasado mucho tiempo desde que practiqué contigo de esta forma,” dijo Eris.
“De seguro es así.” ¿Cuántos años habían pasado desde que viajamos junto a Ruijerd? Si mi aproximación era correcta, cerca de cinco.
“¡Ya no perderé contigo!” rugió Eris.
“No te preocupes. No soy tan estúpido como para creer que soy capaz de ganar.”
Yo solía derrotarla después de que recibí mi Ojo de la Premonición, pero para el final de nuestro viaje, la ventaja que eso me daba era a lo mucho insignificante. Ambos habíamos ido a vivir vidas diferentes después de que nos separamos. Eris pasó todo su tiempo estudiando esgrima, haciendo nada más que luchar. Habiéndola visto enfrentando a Orsted, yo ya podía notar que no tenía ninguna oportunidad de derrotarla.
“Dicho eso, tú no tienes mucha experiencia luchando contra un mago, ¿o sí?”
“Nop.”
“Y yo nunca he enfrentado a alguien lo suficientemente hábil como para usar la Espada de Luz. Las simulaciones de batalla como esta nos ayudarán a prepararnos para enfrentar a oponentes de niveles de habilidad similares.”
Eris resopló, sonriendo de oreja a oreja.
¿Qué pasa con ella? Yo no le había hecho un gran cumplido. ¿Acaso dije algo gracioso?
“¡Ha pasado mucho tiempo desde que hicimos esto!” dijo ella.
“Sí, supongo que tienes razón.”
Eris no se estaba refiriendo a nuestra práctica—ella estaba recordando cuando yo la estaba educando y solía analizar lógicamente lo que íbamos a hacer mientras entrenábamos.
“¡Bueno, con eso fuera del camino, es hora de luchar! Tal como antes cuando estábamos viajando.”
“¡Sip, entendido!”
Ella levantó su espada de madera, sosteniéndola en lo alto sobre su cabeza; básicamente su posición favorita desde la infancia. Sin embargo, las cosas eran diferentes ahora. En el momento que ella adoptó esa pose, el aire a su alrededor cambió. El aura tensa y engreída a su alrededor desapareció en un instante. Yo entré en pánico mientras adoptaba una postura de batalla y agarraba con fuerza mi vara, al mismo tiempo que activaba mi Ojo de la Premonición.
“Cuando estés list—”
Antes de que pudiera terminar la palabra, la figura de Eris se volvió borrosa. Para el momento que terminé la oración, una gran fuerza golpeó mi hombro derecho. Solté mi vara antes de poder registrar lo que había ocurrido y caer al suelo. Lo próximo que supe era que estaba mirando hacia el cielo. Hubo una demora antes de la aparición del dolor, el cual se extendió por todo mi hombro.
“Argh… Ugh…”
No podía mover en lo más mínimo mi brazo derecho, lo cual me hacía sospechar que ella me había destrozado mi omóplato. Logré estirar mi mano izquierda hacia el lugar y comencé a recitar, “¡Permite que este poder divino sea un nutriente satisfactorio, dándole a quien ha perdido su fuerza la fuerza para levantarse de nuevo! ¡Sanación!” El dolor desapareció lentamente.
Eris apareció en mi campo de visión, todavía sosteniendo su espada sobre su cabeza con una mirada de confusión en su rostro, como diciendo, “¿Y ahora qué? ¿Puedo volver a golpearte?”
“Espera. ¡Detente! ¡Me rindo!” Estiré mi mano para detenerla, y ella finalmente bajó su arma.

Respiré profundamente y me levanté del suelo. “Eris, ¿eso de ahora fue la Espada de Luz?”
“Sip.”
Ajá, así que esa es la técnica secreta del Estilo del Dios de la Espada. Ya la había visto una vez antes, y Orsted incluso me había golpeado con la técnica, pero verla una vez más reforzó lo increíblemente rápida que era. No había tenido el tiempo ni para parpadear, sin mencionar para reaccionar. “Entonces fue eso…” murmuré. “Es increíble. No la vi venir.”
“¿¡Cierto!? ¡Puse todo lo que tenía en ella!” asintió Eris, satisfecha con mi cumplido.
“Supongo que tendré que trabajar en encontrar una forma de contrarrestarla.”
Eris resopló. “¡No será tan fácil!”
“Sí, no espero ser capaz de hacerlo el día de hoy…”
Aun así, no podía verme como un perdedor patético en frente suyo. Necesitaba asegurarme de que ella pudiera aprender algo de estas simulaciones de batalla.
Bueno, si tengo que resumir los resultados de nuestras batallas… diría que perdí miserablemente. Eris ganó nueve de diez de nuestros encuentros.
Fruncí el ceño. Yo ya sabía que Eris era fuerte. De hecho, ya había supuesto que no sería rival para ella incluso antes de comenzar. El punto de estas simulaciones de batalla no era que yo ganase, sino para volverme más fuerte. Experimentar lo mejor del Estilo del Dios de la Espada era en sí misma una lección valiosa.
Aun así, si bien apreciaba eso, no podía evitar sentirme profundamente derrotado después de haber recibido una paliza una y otra vez. Yo de verdad lo intenté todo: Pantano, Niebla Profunda, Fortaleza de Tierra, Onda de Vacío, y Estallido Sónico. Incluso traté de usar viento y arena para obstruir su visión. Pensé que ser arrinconada sería su debilidad—y ciertamente lo era—pero su Espada de Luz era tan rápida que podía pasar por encima de eso.
Incluso si lográbamos golpearnos el uno al otro al mismo tiempo, yo aun así perdería. Creí que Electricidad sería suficiente para impedirnos a ambos seguir con la pelea, pero Eris mantuvo un firme agarre sobre su espada incluso mientras la afectaba, y siguió arremetiendo hacia mí. A ella de seguro no le faltaban agallas. Mientras tanto, todo lo que se necesitaba era un golpe y era el fin del juego para mí. La ridícula brecha entre su resistencia y la mía me hacía preocuparme de si ella se sentía desilusionada después de todo esto.
“Soy un perdedor, ¿no?” suspiré.
“¿Por qué crees eso?”
“Es decir, mírate. Trabajaste duro y te volviste así de poderosa como resultado, mientras esto es todo lo que me han dado mis esfuerzos. Siento como si no te pudiera mirar a los ojos, especialmente con todas las horas de entrenamiento que tuviste comparadas a las mías.”
La única vez que logré conseguir una victoria fue cuando logré detener su espada con mi Guantelete Zaliff. Eris fue sacada de balance por la anormal resistencia que sintió a través de mi manga, lo cual la dejó jadeando de la sorpresa. No podía culparla—ella pensó que rompería mi brazo con su balanceo, solo para ser recibida por acero que repelió su ataque. El Guantelete Zaliff tenía un diseño más estilizado que su predecesor, aunque los dos pesaban casi lo mismo.
Eris había dicho sin pensar, “¿Qué? ¿También puedes endurecer tu brazo?” Las implicaciones sexuales hicieron que sus mejillas se pusieran completamente rojas. Desgraciadamente, había una sola parte de mi cuerpo que yo podía endurecer de esa forma, y generalmente permanecía flácida hasta la noche.
En cualquier caso, puede que haya ganado, pero no fue gracias a mi fuerza. La suerte me había favorecido, y la misma táctica no funcionaría dos veces. Si ella hubiera usado una espada real en vez de una de madera, había una buena probabilidad de que hubiera cercenado mi mano junto con el guantelete. En cuanto a mí, esa victoria no contaba. Entonces, mi porcentaje de victorias era de cero.
Sip, solo llámenme Rudeus el Perdedor.
“Eso no es cierto,” dijo Eris. “Estamos hablando de esgrima contra magia. En combate cercano, es natural que pierdas.”
Para ser honesto, esa no era la reacción que esperaba. En mi mente yo había imaginado solo dos escenarios. En uno, ella resoplaría, sacaría pecho, y diría, “¡Por supuesto! ¡Porque yo soy más fuerte!” Y luego ella perdería la calma y estallaría, “¡Rudeus, necesitas entrenar más duro!” En el otro, ella suspiraría del disgusto y diría, “Me aburres.” Su respuesta fue tan diferente que me dejó desconcertado.
En serio, ¿acabo de escuchar las palabras combate cercano salir de la boca de Eris?
“Comenzamos bajo mi rango de ataque preferido, así que estás en desventaja desde el comienzo. De hecho, yo soy quien debería estar avergonzada porque me ganaste una vez.” Eris dijo todo eso con una mirada completamente sincera en su rostro.
¿Acaso estoy escuchando cosas? ¿Esta realmente es mi Eris?
Me tuve que recordar que ella ahora era una Reina de la Espada. Por supuesto que ella tendría gran conocimiento acerca de los combates. Sería extraño que no lo tuviera. Ella también había abordado esto de forma analítica cuando le enseñó esgrima a Norn.
Yo sabía eso, pero no pude evitar preguntar, “Eris, tengo una pregunta…”
“¿Qué?”
“¿Quién, eh, te enseñó todo eso?”
¿Acaso fue el Dios de la Espada? ¿Un Emperador de la Espada? Sospechaba que fue uno de esos dos. No estaba preguntando porque quería saber específicamente quién le enseñó. Tal vez solo quería tranquilizarme a mí mismo al confirmar que ella no había aprendido todo eso por su cuenta.
Si ese era el caso, yo era un bastardo envidioso.
Pero no podía evitarlo. Por fuera, parecía que ella no había cambiado en lo absoluto, pero tanto de ella era diferente y me dejaba un poco… bueno, boquiabierto.
“¡Auber fue quien me enseñó todo acerca de los combates cercanos!” declaró Eris.
Ah, como supuse, alguien sí le enseñó. Pero el nombre Auber me hizo detenerme a pensar. Estaba bastante seguro de que ya lo había escuchado antes en algún lugar. “Espera… ¿Hablas del Emperador del Norte? ¿El Emperador del Norte Auber?”
“¡Ese mismo!”
“Por lo que sé, tú fuiste la aprendiz del Dios de la Espada, pero ¿estás diciendo que también aprendiste del Emperador del Norte?”
“¡Sí, y también un poco de la Diosa del Agua!”
De la Diosa del Agua Reida también, ¿eh?
Por supuesto, no era de sorprender que ella hubiera aprendido otros estilos de esgrima en el Santuario de la Espada. Eso estaba implícito en el nombre del lugar. O tal vez aquellos guerreros de casualidad lo habían visitado, y ella había recibido lecciones no oficiales de ellos gracias a eso.
No obstante, el Emperador del Norte Auber y la Diosa del Agua Reida eran nombres muy importantes. Orsted mencionó que había una gran probabilidad de que estaríamos luchando contra ellos dos en Asura, y sorprendentemente, ellos fueron quienes le enseñaron lo que sabían a Eris. Me pregunto si esto era una trampa. Yo quería creer que era una simple coincidencia, pero…
“Eris, a decir verdad, hay una buena probabilidad de que tengamos que enfrentar a esos dos cuando vayamos hacia Asura.”
“¿De verdad?”
“Sí. Están del lado del enemigo.”
Creía que incluso Eris encontraría difícil enfrentar a sus antiguos maestros. Yo había tratado de decirlo con tacto, pero ella simplemente cruzó sus brazos y sonrió como si estuviera lista para esa batalla.
“¿Sí? ¡Ahora es mucho más emocionante!”
Eris se veía como si fuera a lanzarse felizmente a la batalla aquí y ahora si ellos estuvieran aquí. Aparentemente, ella no había desarrollado con ellos la misma clase de relación que tuvo con Ghislaine. De hecho, yo me preguntaba si ella había hecho algún amigo en el Santuario de la Espada. Me preocupaba.
“Bueno, si estás tan ansiosa de ir, entonces yo tampoco me contendré cuando luchemos contra ellos.”
“¡Por supuesto! Es mejor no contenerse contra ellos,” dijo ella.
Miré hacia ella. “¿Debido a que sería una falta de respeto?”
“Porque te cortarán en dos en un instante.” Su expresión dejaba claro que no estaba bromeando. “¡Pero no te preocupes, me tienes a mí para protegerte!”
“C-cierto…”
Por tranquilizador que eso debería haber sido, que me digan que ellos me cortarían a la mitad era francamente aterrador. Yo definitivamente no quería enfrentarlos frente a frente. Tal vez podríamos atraerlos a una trampa o crear unas condiciones ventajosas para nosotros. Tendría que apostar a eso.
“Bueno, de todas formas, gracias por tener estas simulaciones de batalla conmigo.”
“No necesitas agradecerme. ¡Soy tu esposa, así que es mi deber!”
Oh, cielos. Vas a hacer que me sonroje.
“Bueno, entonces como tu esposo, es mejor que me esfuerce más para poder estar lado a lado contigo,” dije.
“¡Estás bien tal como eres!”
“¿Estás segura?”
“Sí. ¡Todos tienen su propio papel a desempeñar! De hecho, si sé que proteges mi espalda en batalla, eso me tranquilizará.”
Hah. Hace cinco años, Eris nunca habría dicho algo así. Las habilidades que ella había adquirido durante el tiempo que pasó entrenando ciertamente eran lo más notable, pero ella también había madurado mentalmente.
Yo realmente iba a tener que esforzarme, para que ella no se sienta desilusionada conmigo.
Seguí entrenando con Eris mientras hacía los preparativos para nuestra partida. Eso incluía hacer mejoras a mi Armadura Mágica, trabajar en una forma de combatir la maldición de Orsted, como también empacar para el viaje. Hice todo esto mientras trataba de pasar más tiempo con Roxy.
Por supuesto, yo no estaba con ella todo el tiempo. Tuve varias reuniones con Orsted donde discutimos qué habilidades podrían usar el Emperador del Norte Auber y la Diosa del Agua Reida, como también de cómo contrarrestarlas. También trabajamos en cómo contactar al grupo de ladrones para el que trabajaba Triss. Solo para estar seguro, yo repasé mi conocimiento geográfico de Ars, la Capital de Asura, como también la distribución del Palacio Plateado donde residía la realeza. También presenté a Cliff con Orsted para que el primero pudiera comenzar a estudiar la maldición de Orsted.
Yo estaba tratando de no dejar nada al azar, mientras trataba de hacer tiempo para pasar junto a Roxy.
Para ser claro, yo no la estaba acosando. Sí, tal vez esperaba en frente de su puerta en ocasiones y aparecía en su visión periférica para llamar su atención, pero la mayor parte del tiempo yo era bastante directo para pedir algo de su tiempo.
Tal vez era debido a que estaba embarazada, pero ella estaba más dispuesta de lo usual a aceptar mi compañía. Por supuesto, no es como si la hubiese rechazado antes, pero ella se estaba esforzando más por acercarse a mí. Eso derretía mi corazón.
Roxy siempre había sido un poco distante conmigo. Si yo estaba sentado en el sillón, ella optaría por una de las sillas, o tomaría asiento directamente en frente de mí, en vez de sentarse a mi lado. Eso había cambiado últimamente. Ella ya sea se acurrucaría a mi lado o se sentaría sobre mi regazo. ¿Pueden creerlo? ¡Sobre mi regazo! Esta era la misma Roxy que odiaba ser tratada como una niña, pero ella estaba sentándose por voluntad propia sobre mis piernas. Si eso no era suficiente, sus mejillas se sonrojarían, como si estuviera avergonzada de hacerlo. No había duda de que esto requería más coraje que simplemente sentarse a mi lado.
Era por eso que yo me aseguraba de dar mis plegarias de gratitud a mi altar cada noche.
Mis Diosas, gracias por permitirme tener una vida tan feliz.
Una noche Roxy y yo estábamos sentados en el sillón de la sala de estar, lado a lado. Con frecuencia nos sentaríamos juntos y hablaríamos de esta forma al final del día. Nunca se nos acababan las cosas que hablar. Roxy hablaría de cómo iban las cosas en la Universidad o noticias acerca de los últimos implementos mágicos. En ocasiones hablaríamos acerca de nuestras aventuras después del Incidente de Desplazamiento. Ninguno de los temas era terriblemente importante, pero hablar con ella siempre me tranquilizaba. El solo hecho de escuchar su voz era suficiente para hacerme feliz. Las palabras de Roxy siempre cargaban una sutileza profunda, llenas de sabiduría e iluminación. Nunca me aburría junto a ella.
“Estás siendo demasiado inseguro,” dijo Roxy. “Si bien un mago debería mantener su distancia mientras ataca, si se aleja demasiado, eso significa una demora mayor antes de que su ataque dé en el blanco.”
“Pero cuando estoy luchando contra alguien usando una espada, ¿no debería poner algo de distancia entre nosotros?”
El tema de conversación de hoy era mi simulación de batalla con Eris. La mayoría de las personas me juzgarían, diciendo que estaba mal hablar de otra mujer cuando estaba pasando tiempo con Roxy, pero en realidad fue Roxy quien trajo el tema a la mesa. Ella había visto nuestro combate—me había observado mientras me pateaban el trasero.
Roxy estuvo de acuerdo. “Es cierto. Si eres un mago y enfrentas a un espadachín, mientras más distancia haya, más favorable será tu posición. El impacto de tu hechizo puede ser demorado, pero al menos los ataques de tu oponente tampoco te llegarán.”
“¿Ves? Tal como dije.”
“Sin embargo, todo eso cambia en el momento que entras al rango de ataque de tu enemigo.”
Mis hombros se desplomaron. “¿De verdad?”
“Una vez que estás a su alcance, ellos tienen toda la ventaja. Después de todo, son rápidos. Tratar de poner distancia entre ellos y tú en ese punto es inútil; no serás capaz de moverte lo suficientemente rápido como para salir de su rango. Van a ir directamente hacia ti si lo intentas, y sus ataques son como una onda con forma de cono que se mueve hacia el frente, lo cual significa que es más probable ser golpeado por ellos mientras más te alejes.”
“Sí, eso creí.”
Había experimentado eso muchas veces en mis simulaciones de batalla contra Eris. Ella usualmente arremetía hacia mí mientras atacaba, pero también con frecuencia me mantenía apenas dentro del rango. Desde esa posición ella podía contrarrestar cualquier hechizo que le lanzara, y si yo trataba de retroceder, ella me perseguiría. Había perdido casi treinta veces antes de darme cuenta de lo que ella estaba haciendo.
“Permíteme preguntarte. Cuando estás enfrentando a un oponente cuyo rango de ataque está en frente suyo, ¿dónde está la posición más ventajosa en el campo de batalla?”
“¿Detrás del enemigo?” supuse.
Roxy asintió. “Precisamente. Ellos van a arremeter hacia el frente con su ataque, así que su centro de balance va a estar inclinado hacia el frente. Incluso si intentan proteger su retaguardia con un ataque, su poder estará severamente reducido. Si puedes soportar eso, tendrás una oportunidad de contraatacar. ¡Por lo tanto, la clave es salir de su rango de ataque y flanquearlos!”
“Mm, tiene sentido.”
Entonces era mejor arremeter hacia el frente que retroceder. El movimiento más peligroso en realidad era el mejor camino hacia la supervivencia. La brillantez de Roxy no me sorprendía; no por nada era mi maestra. Como una aventurera, ella probablemente había visto muchas de estas situaciones. Roxy probablemente había derrotado a un gran número de poderosas bestias demoniacas a corto alcance. Llamarla diosa no era una exageración.
Mis ojos brillaban mientras miraba hacia mi esposa, y ella apartó incómodamente su mirada. “Ejem, bueno, estoy segura de que será difícil con Eris como tu enemiga. Yo ciertamente no podría lograrlo. Así que, por favor, no me pidas que te lo demuestre.”
“¡No, estoy seguro de que, si alguien puede, esa serías tú!” dije efusivamente.
“¡No, no podría! ¡Deja de mirar hacia mí como si creyeras que soy alguna clase de súper humana invencible!”
A pesar de todo, yo finalmente tenía mi respuesta. No debía tratar de escapar de mi oponente retrocediendo cada vez. Necesitaba arremeter hacia el frente al menos ocasionalmente, llevar la batalla a mi oponente, e interrumpir su ímpetu con un contraataque. Eso lo forzaría a reaccionar, haciéndolo dudar de su usual método de siempre ir al ataque y en cambio dándome algo de ventaja. Si podía hacerles pensar que era un riesgo acortar demasiado la distancia entre nosotros, eso de hecho provocaría que me permitieran retroceder y obtener la ventaja. Pero es cierto que no sería tan fácil con Eris. Simplemente tendría que seguir perdiendo con ella mientras probaba cautelosamente mis opciones.
“Ejem.” Roxy aclaró su garganta, interrumpiendo mis pensamientos. “Bueno, Rudy, ya que tu partida se está acercando, creo que es hora de que decidamos el nombre del bebé.”
“¿Acaso pensar en el nombre del bebé antes de partir hacia un viaje no era de mala suerte?” dije.
“Esa es una superstición nacida a partir de la historia de un héroe humano, ¿cierto? No tiene nada que ver con la Tribu Migurd.”
Uff, ella había desechado eso de inmediato. Pero la mala suerte todavía era mala suerte. Aun así, si mi diosa decía que no había nada de qué preocuparse, no había necesidad de creer en una superstición. Haría lo que mi diosa quería.
“En nuestra aldea, escoger un nombre es el trabajo del líder de la tribu,” dijo Roxy. “Y tú eres el líder de nuestro hogar, ¿cierto? Así que apresúrate y escoge uno.”
“¿Estás segura de que quieres que yo tome esa decisión por mi cuenta?”
“Por supuesto. Mientras no estés, yo estaré acariciando mi barriga cariñosamente, diciendo el nombre de nuestro bebé, sea cual sea el que le des. Eso me traerá algo de felicidad en tu ausencia.”
Mientras hablaba, ella acarició suavemente su estómago. Puse mi mano sobre la suya y seguí sus movimientos. Era extraño pensar cómo esta chica que yo había conocido por más de una década ahora tenía a mi bebé en su interior. Ya había experimentado antes esta curiosa sensación con Sylphie, y ahora de nuevo con Roxy. La felicidad llenaba mi pecho. Era una sensación increíblemente placentera, una que quería disfrutar una y otra vez.
“Jejeje,” reí.
“¿Qué sucede, Rudy? Esa risa suena tal como la de Sylphie.”
Tal como la de Sylphie, ¿eh?
“No es nada. Estaba pensando en lo mucho que me gusta tu barriga.”
“Yo no soy tan delgada como Sylphie, ni tampoco tan atlética como Eris… pero si todavía te gusta mi cuerpo, entonces eres bienvenido a tocarlo tanto como quieras.”
“¿De verdad?” pregunté, a pesar de que ya había estado haciendo justamente eso durante los últimos minutos.
“Después de todo, la mitad del bebe dentro de mí te pertenece.”
“¿Qué hay de ti? ¿Cuánto de ti me pertenece?”
Roxy hizo una pausa antes de decir, “Todo, al menos en el exterior.”
“Pero ¿no puedo reclamar al bebé dentro también?”
Ella sacudió su cabeza. “La mitad del bebé me pertenece. No cederé en eso.”
Mm, tiene sentido. Yo sabía que ella era sabia. Así es, un hijo le pertenece a ambos padres. Y Roxy me pertenece a mí.
“Veamos, ¿qué nombre deberíamos darle…?” murmuré.
“Mm, bueno, un nombre Migurd sería algo así como… ¿Lola?”
A los Migurd de seguro parecían gustarles nombres que empezaban con Ro o Lo, pero ya que nuestro hijo iba a ser mitad Migurd, no había razón para apegarse a esa tradición. “Creo que lo mejor sería tomar algo de nuestros nombres, Rudeus y Roxy, y combinarlos,” dije.
“Esa es una buena idea. Entonces… ¿Rodeus? O Ruxy… No creo que nuestros nombres combinen mucho.”
“Tonterías,” insistí, “somos la pareja perfecta.”
Aunque no podíamos simplemente combinar nuestros nombres de esa forma. Tal vez podíamos cambiar una vocal. Comenzar el nombre con, digamos… Re o Le en cambio.
Re… Rerere…
Ah, mierda. Eso sonó tal como el viejo Rerere de Tensai Bakabon. Podía imaginar a nuestro hijo silbando Rerere para sí mismo mientras barría el piso con su escoba de bambú. No había nada de malo con querer las cosas limpias, pero eso definitivamente no era lo que necesitábamos ahora mismo.
Me gustaba el sonido del nombre que Roxy recomendó hace solo un momento—Lola. Me hacía imaginarme a una joven mujer que estaba ansiosa por experimentar la ferviente pasión del amor. Pero eso tampoco serviría. Yo quería algo más… parecido a Roxy. Algo que sonara sabio y al mismo tiempo encantador. Yo amaba la forma en que ella se daba la vuelta cuando yo decía su nombre, y cómo ella miraba arriba hacia mí, poniendo una cara de póker perfecta mientras decía, “¿Si? ¿Necesitas algo?” Y esa era exactamente la clase de nombre que quería para nuestro hijo.
Hmm, hmm… Hmm.
La, Li, Lu, Le, Lo… ¿cuál de ellos encajaría mejor para su bebé?
¡Lo tengo!
“Si es un niño, lo llamaremos Loro, y si es una niña, la llamaremos Lara. ¿Qué te parece?” propuse.
“Una excelente idea. Loro y Lara. Me gusta el sonido de esos nombres.”
¡Por supuesto que iba a ser así! Después de todo, yo prácticamente había sacado esos nombres directamente de las Aventuras de Lolo. Con una pequeña modificación.
“¿No te hace feliz, Loro? ¿O Lara? Tu padre fue lo suficientemente amable como para darte un nombre.” A pesar de tener la apariencia de una chica de secundaria, la expresión que tenía Roxy mientras acariciaba su estómago era como la de una virgen.
¡Divino! ¡Ella es absolutamente divina! ¡Y eso significa que nuestro bebé será el hijo de una diosa!
“Rudy,” dijo Roxy, interrumpiendo mis pensamientos.
“¿Si?”
“Sé que hace algunos días actué como si no estuviera preocupada en lo absoluto, pero… espero que regreses a casa sano y salvo, ¿bien? Quiero que ambos seamos capaces de criar a este niño juntos.”
“¡Sí, señora!”
Ella no tenía que repetírmelo.
Los días tranquilos pasaron rápidamente, y muy pronto, ya teníamos que partir hacia el reino. Había ocho de nosotros en el grupo. El grupo de Ariel consistía de Luke, Sylphie, Ellemoi, y Cleane. Después estábamos Eris, Ghislaine, y yo. Teníamos un solo carruaje, lo cual requería que dos de nuestros cinco caballos tiraran de él. Los arreglos de Ariel fueron bastante modestos para la segunda princesa de un país tan grande como Asura.
Para el mundo exterior, se vería como si nos estuviéramos preparando para infiltrarnos dentro del país. En la realidad, planeábamos acceder a un círculo de teletransportación prohibido para movernos. A pesar de la naturaleza secreta de nuestra misión, había toda una multitud en la entrada de la ciudad esperando para vernos partir. Este grupo incluía al subdirector, miembros del consejo estudiantil, el administrador general del Gremio de Magos, el líder de la tienda de implementos mágicos, y un puñado de otros líderes de organizaciones, junto con representantes de la nobleza y la realeza de las Tres Naciones Mágicas. Todos pasaron a despedirse de Ariel.
Estos sujetos no entendían la definición de en cubierto, ¿o sí? Solo porque no montabas una fiesta de despedida no quería decir que estaba bien reunirse en masa.
Bueno, a pesar de eso, su presencia aquí era prueba de que los esfuerzos de Ariel por crear conexiones en Ranoa habían dado frutos. Tal vez llegaría el día en el que yo mismo necesitaría hacer uso de esas conexiones. Orsted era increíblemente poderoso, pero él no tenía muy buenas relaciones con los demás. Yo estaba solo en ese frente. Decidí mezclarme con los demás y despedirme de ellos.
Y así, partimos hacia el Reino de Asura.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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