Trabajando Juntos
Capítulo 5: Trabajando Juntos
Cuando llegamos a la fortaleza flotante, Ariel estaba fuera en el jardín tomando el té. Sylvaril lo estaba sirviendo, pero Perugius no estaba por ningún lado. En cambio, era Nanahoshi quien estaba sentada en frente de Su Alteza.
Ella no debe sentirse muy preocupada acerca de su situación si puede tomar el té tan tranquilamente, pensé, pero tan pronto como lo hice, me di cuenta de que estaba equivocado. Ariel tenía un rostro exhausto como el de un asalariado estresado.
Hah, encaja perfectamente con el cansancio que vi en el rostro de Luke.
Ariel se estaba esforzando por colocar una sonrisa elegante en su rostro, pero no podía ocultar los círculos bajo sus ojos. Ella debe estar sintiéndose arrinconada. La forma en que ella miraba hacia Nanahoshi gritaba, “Vamos, pregúntame qué es lo que me pasa. ¡Pregúntame!”
Nanahoshi la ignoraba completamente. De hecho, ella parecía sentirse incómoda del solo hecho de estar sentada ahí. Ella no rechazaría tajantemente una invitación para tomar el té, pero al mismo tiempo, estaba claro que no quería ser arrastrada dentro de la molesta situación entre Ariel y Perugius.
Si alguna vez necesitábamos a una niña símbolo para interpretar a una protagonista del tipo floja, esa sería Nanahoshi.
La única razón por la que ella no había huido de la escena era porque Ariel le había ofrecido su ayuda cuando ella estaba a las puertas de la muerte. Incluso si Ariel solo nos había prestado su implemento mágico, eso todavía calificaba como ayuda.
“Ah, Rudeus.” La expresión de Nanahoshi se relajó en el momento que me vio. “¿Te importa venir aquí y sentarte con nosotros?”
Me senté entre las dos chicas. Sylvaril aprovechó la oportunidad para servirme una taza de té. La taza cayó pesadamente sobre la mesa ante mí, lo cual fue inusualmente violento para alguien tan refinada como ella. Miré arriba hacia ella, y pude sentir la frialdad emanando desde detrás de su máscara. Tal vez ella estaba enojada a causa de mi error que terminó en la invocación de Arumanfi.
Lamento eso…
“Bueno, Rudy, adelante,” murmuró Sylphie mientras ella se posicionaba detrás de Ariel. Ariel se veía un poco más relajada gracias a su presencia.
Miré alrededor y me di cuenta de que Luke estaba a cierta distancia. Yo había hablado con él previo a nuestra llegada. Le había dicho que yo cooperaría con la princesa y él estuvo absolutamente feliz, llenando de cumplidos a Sylphie por lograr convencerme.
“Bueno, Rudeus-san,” dijo Ariel. “Ha pasado algo de tiempo. Me gustaría felicitarte por convertirte en el subordinado del Dios Dragón Orsted, pero debo preguntar… ¿estás seguro de que es la decisión correcta?” Sus palabras carecían de su vigor usual. Ella estaba siendo indirecta. Tal vez Sylphie ya le había hablado mal de Orsted.
“Se lo agradezco. Estar al servicio de alguien tan poderoso proporciona cierta paz mental. Eso va para todos, no solo para mí,” respondí.
“Tú ya eres bastante poderoso. Supongo que las personas con tal poder se atraen entre sí. Alguien así ni siquiera se fijaría en mí.”
Oh, cielos. Ella estaba realmente deprimida. Tal parece que las cosas se dirigen hacia el final malo.
“Oye,” susurró Nanahoshi, golpeándome en mi costado. “Orsted vino a verme ayer.”
“¿Sí? ¿Y qué pasó?”
“Yo me disculpé, y él me perdonó. Me dijo que esperaba continuar nuestra relación.”
“Me alegra escucharlo,” dije.
Fue una conversación breve, pero Nanahoshi se veía como si se hubiese sacado un peso de los hombros. Las personas con frecuencia destacaban que, si decir lo siento fuera lo único necesario para resolver los problemas, la policía no necesitaría existir, pero yo argumentaría que las cosas podían ser resueltas con una disculpa sincera. Personalmente, yo no estaría dispuesto a perdonar a alguien que me había engañado, guiado hacia una trampa, y casi me hubiese asesinado… Pero eso solo demostraba lo generoso que era Orsted.
“Yo también vi de casualidad a Orsted-sama,” dijo Ariel, con una voz tan agradable como música. Había algo extrañamente carismático en su voz que hacía que quisieras ponerle atención a cada una de sus palabras. Ella además era igual de hermosa. Su cabello dorado era más radiante que cualquier otro que yo haya visto alguna vez. Ariel era la personificación de la belleza. Yo estaba rodeado de muchos hombres y mujeres atractivas, pero si tuviera que calificarlos objetivamente, Ariel estaría en la cima. Ella no era una belleza normal; ella era una pieza de arte fino. Como si hubiese salido de una pintura. Sin embargo, ahora mismo carecía de su energía usual, pero eso solo le daba el brillo efímero de una viuda cansada.
“Él es un hombre aterrador,” continuó Ariel. “Solo lo vi desde lejos, pero eso fue suficiente para erizar todo mi cabello, gritando que él era peligroso.”
Ah, entonces ella ya lo ha visto.
Entonces probablemente no era buena idea decirle que yo estaba operando bajo sus órdenes, pero tal vez no importaba. Ella ya sabía que yo era su subordinado.
Ariel continuó. “Eso fue ayer. Él se fue a casa después de disfrutar algo de té con Nanahoshi-san. Parecía haber estado de mal humor todo el tiempo, pero cuando Sylvaril-san derramó algo de té sobre él, no se enojó en lo más mínimo con ella.
¿Sylvaril derramó té sobre Orsted? Ella no pudo haberlo hecho a propósito, ¿cierto? No, ella debe haber estado tan aterrada que su mano resbaló.
“La atmosfera parecía ser increíblemente tensa, aun así, Nanahoshi-san tenía una sonrisa muy cálida en su rostro, una que yo nunca antes le había visto. A pesar de la apariencia y del comportamiento de Orsted-sama, él debe ser una persona bastante magnánima y de mente abierta.”
… Esperen, ¿de verdad? Estoy sorprendido de escucharla decir eso. Tal vez la maldición no es tan efectiva sobre ella como sobre todos los demás. Eso al menos funciona a nuestro favor. ¿O esto podría ser obra del Dios Humano?
En efecto, él sería quien más se beneficiaría al controlar sus acciones. En vez de usar a Luke para guiarla, ¿por qué no controlarla directamente ya que ella estaba a cargo de todo el asunto? Aunque Orsted nunca había mencionado tal posibilidad. Tal vez él tenía una buena razón para creer que el Dios Humano no la tocaría.
“Aparentemente él solo es tan odiado por todos debido a una maldición que carga,” le dije.
“¿Oh? ¿De verdad? En ese caso, tal vez deba saludarlo. Él fue lo suficientemente intimidante desde lejos como para hacer que mis piernas tiemblen. Si escucho su voz de cerca, puede que me orine encima.” Ella sonrió.
Eh, ¿orinarse encima…?
“Aunque sí se siente muy bien dejarlo salir en frente de otras personas…”
“¿Disculpe?”
“¡Ariel-sama!” la regañó Sylphie.
Estoy bastante seguro de que ella acaba de hablar acerca de disfrutar ciertos deportes acuáticos, pero pretenderé no haber escuchado eso. La clase alta parecía estar llena de pervertidos. Había algo increíblemente inmoral en escuchar a una chica tan hermosa hablar acerca de lluvias doradas.
“¡Rudy! ¡Saca esa sonrisa depravada de tu rostro! Estás en frente de la princesa,” gritó Sylphie.
“Sí, señora.” Procedí a colocar una mano sobre mi boca. ¿Acaso mi rostro traicionaba tan fácilmente mis pensamientos? Seguro, yo era un pervertido, pero solo estaba interesado en ver haciendo cosas eróticas a las chicas que me gustaban. Como a Sylphie, por ejemplo. Tampoco era como si le fuera a pedir orinar en frente de mí. No quería que ella me odiara por siempre.
“Ugh.” Nanahoshi retorció su nariz, claramente disgustada, pero yo decidí ignorarla.
“Ejem.” Ariel aclaró su garganta. “En cualquier caso, Rudeus-san, para mí tuvo mucho sentido escuchar que estabas trabajando para Orsted-sama.”
“¿Oh? ¿Y eso por qué?”
“Porque creo que se necesitaría a alguien tan poderoso como él para ser capaz de controlar a alguien como tú.”
¿En serio? Yo no creo que se requiera tanto para controlarme. Todo lo que Sylphie tenía que hacer cuando estábamos en la cama de noche era decir, “Oye, Rudy, quiero pedirte un favor,” y yo agitaría mi cola como un perro, listo para hacer lo que sea. Para ser claro, yo no estaba esperando esa clase de cosas de Ariel. Todo lo que yo necesitaba de ella era su frío y duro dinero. Después de todo, yo era del tipo de hombre que trabajaba por dos cosas: dinero y mujeres.
En fin, ya era la hora de dejar de irme por las ramas. Yo estaba aquí para hablar de cooperación, no de Orsted.
“Cuando dice alguien poderoso, ¿no se está refiriendo también a alguien como usted, Princesa Ariel?” pregunté, haciéndome el tonto.
Ariel colocó una mano sobre su boca y entrecerró sus ojos. “¿Oh? No me había dado cuenta de que tú halagabas a las personas de esa forma.”
Eso no había tenido la intención de ser un halago. Incluso aunque yo últimamente me había desentendido de tales títulos, Ariel todavía era la princesa del Reino de Asura. En términos de mi antigua vida, ella era similar al príncipe del Reino Unido en cuanto a posición social. Uno podría verla un tiempo durante las ceremonias oficiales, pero hablar directamente con ella estaba fuera de la mesa, sin mencionar ser capaz de sentarte con ella en una mesa de esta forma. Así de importante era.
Dejando de lado su posición, Ariel se había esforzado mucho incrementando su influencia. Casi cada persona en una posición clave dentro de Sharia tenía alguna conexión con ella. Estaban el director y subdirector de la Universidad, el jefe del Gremio de Magos, el líder de la tienda de implementos mágicos, el administrador principal de una compañía, y el líder del Gremio de Aventureros local. Esas eran las conexiones que yo conocía. Uno podía mencionar su nombre y esperar un trato favorable en donde quiera que fuera. No era una exageración decir que su influencia podía sentirse en los niveles más altos de las industrias clave de Sharia.
En resumen, a ella no le faltaban conexiones. Ella tenía bastante poder.
“Sí contemplé la idea de tenerte como mi subordinado,” dijo Ariel.
“No me sorprende.”
“Pero deseché la idea rápidamente. Fue por un buen número de razones, pero principalmente porque tu poder es demasiado como para que alguien como yo pueda manejarlo.” Ella miró hacia un costado. Más allá del hermoso jardín estaban las extensas nubes blancas y el cielo azul, extendiéndose hasta lo que el ojo podía ver. Ella miró en esa dirección mientras murmuraba para sí misma, “Si adquieres poder más allá de ti, ese poder será tu fin.”
Por un momento creí que ella me estaba hablando a mí, pero estaba equivocado.
Ariel volvió a concentrar su atención en mí y explicó, “Cuando yo era más joven, vi una obra en el palacio. Esa fue una frase de la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco Kishirika Kishirisu.”
Yo estaba muy seguro de que ella nunca había dicho eso. Probablemente era una línea que alguien más había inventado. La niña que yo había conocido nunca sería capaz de decir una línea tan sabia.
“Cuando al Caballero Dorado Aldebarán la derrotó, Kishirika lo maldijo con aquellas palabras mientras esperaba su muerte,” dijo Ariel.
“Hah.”
“Aldebarán se convirtió en rey de los humanos luego de eso, pero todos le temían. Al final, sus subordinados lo traicionaron y asesinaron.”
Esta obra que ella había visto ciertamente mostraba el lado más oscuro de la naturaleza humana, pero era muy diferente a la historia que yo conocía.
“Esa obra siempre es realizada cuando un miembro de la familia real celebra un hito importante en su vida.”
Esos hitos eran el quinto, décimo, y quinceavo cumpleaños. En el Reino de Asura, estas ocasiones siempre eran celebradas con grandes fiestas. La familia real aparentemente también realizaba una obra.
“Se desvía de la historia,” reconoció Ariel, “pero sé que destaca el tipo de mentalidad que alguien de la realeza debe tener.”
Como sospechaba, esa obra no era históricamente acertada. Eso no era de sorprender. Era una historia completamente diferente de la que yo conocía. El Caballero Dorado Aldebarán y Kishirika Kishirisu se habían derrotado mutuamente en batalla. Esperen, no, tal vez estaba pensando en el enfrentamiento entre el Rey Dragón Demoniaco Laplace y el Dios de la Lucha.
Ah, como sea, eso no es tan importante.
“¿Qué clase de mentalidad es esa?” pregunté.
“Los principios clave que hacen a un rey: luchar, ganar, y gobernar sobre sus ciudadanos.”
Yo fruncí mi frente.
“Sin embargo, si eso verdaderamente fuera todo, ¿por qué las personas traicionaron a Aldebarán y lo asesinaron? ¿Acaso fue el rey quien hizo escribir esta obra para tratar de maldecir a la generación que vino tras él? Cuando yo era más joven, no podía evitar tener estas dudas. Solo fue cuando cumplí quince que repentinamente lo entendí. Si adquieres poder más allá de ti, ese poder será tu fin. Estas palabras resumen perfectamente el mensaje central.”
Ella hizo una pausa, y miró hacia la distancia una vez más mientras continuaba, “Demasiado poder te llevará por el camino de la destrucción. Por lo tanto, uno solo debería blandir tal poder si es capaz de controlarlo. Si uno quiere convertirse en rey, debe ser capaz de dominar todo lo que tenga a su disposición. Incluso ahora, yo todavía creo que eso es cierto.”
Ariel se tomó su cabeza, con sus largas hebras de cabello proyectando sombras sobre sus mejillas. “Estoy perfectamente consciente de que tú y Perugius-sama son más de lo que yo puedo manejar.” Ella estaba mostrando su sonrisa amable usual, pero parecía estar al borde de las lágrimas. “Voy a pedir el apoyo de Perugius-sama una vez más, pero si se rehúsa, creo que me daré por vencida en tratar de convencerlo.”
“¿Va a darse por vencida?” pregunté.
“Sí. No hace falta decir que no tengo la intención de renunciar al sueño de convertirme en reina, pero detendré mis esfuerzos para ganar su apoyo. Si bien su poder puede estar más allá de mí, no es así en cuanto al trono de Asura.”
Yo no dije nada, pero casi sentí ganas de suspirar. Ella estaba demasiado atrapada en todo ese asunto de si alguien estaba más allá de ella o no.
“Princesa Ariel,” dije.
“¿Si? ¿Qué sucede, Rudeus-san?”
“¿Qué parte de mí cree usted que es tan poderosa?”
Ariel había dicho que yo era poderoso y especial. Yo siempre había soñado con estar en tan alta estima, pero en la actualidad, definitivamente no pensaba en mí como alguien extraordinario. En mi opinión, esa ni siquiera era una visión parcial. Yo todavía no alcanzaba un nivel que pudiera ser llamado impresionante.
“Ah, si tuviera que enumerar todas tus increíbles cualidades, la lista seguiría por siempre. Supongo que la más grande de todas sería tu impresionante reserva de poder mágico.”
“Mi reserva de poder mágico, ¿eh?”
Bueno, era cierto que mi reserva de poder mágico era más grande que la de la mayoría de las personas. Tener el Rasgo de Laplace me había bendecido con una impresionante. Tal vez tanto que una persona normal nunca llegaría a convertirse en mi igual solo con esfuerzo. Yo podía admitir que en el pasado había probado ser beneficioso más de una vez. Aun así, una gran reserva de poder mágico no era la solución para todo. Todos los problemas que yo enfrentaba requerían otras soluciones.
“Tal vez si mi reserva de poder mágico pudiera resolver cada problema que enfrento, yo estaría de acuerdo con que soy una persona poderosa,” dije.
“¿Cuáles problemas son esos?”
“Es difícil dar un ejemplo concreto, ya que estos problemas son ocurrencias del día a día. Ahora mismo, paso cada día preguntándome cómo voy a explicarle a mi familia lo que está sucediendo.”
Yo estaba aterrado del Dios Humano y también asustado de Orsted. Yo pasaría por alto los detalles y le mentiría a mi familia, sin tener una mejor idea de cómo explicarles las cosas. ¿Y Ariel estaba diciendo que yo era poderoso? No me hagan reír.
“No puedo hablar por Perugius-sama,” dije, “pero al menos yo no soy poderoso. Simplemente soy el esposo de su amiga cercana que de casualidad tiene una reserva de poder mágico más grande que la mayoría de las personas, y un montón de conocidos extraños. Pero en realidad soy un mago promedio. Uno que está preocupándose constantemente.” Esos eran mis sentimientos honestos, sin importar lo embarazosamente clichés que puedan sonar.
Estiré mi mano a través de la mesa y tomé la mano de Ariel. Su piel era muy suave, y sus dedos tan delicados que casi temí que pudieran romperse bajo mi agarre. Sylphie hizo un puchero en su lugar, pero ella tendría que aguantarse por el momento.
“Princesa Ariel, el día de hoy no vine aquí simplemente para charlar.”
“¿Viniste a hablar conmigo?” Ariel mantuvo una sonrisa gentil en su rostro, para nada nerviosa de que yo hubiese tomado su mano repentinamente. Yo sentía algo del cansancio detrás, pero aparte de eso era una cara de póker infalible.
“Si eso fuera todo lo necesario para sacudir su corazón, podría ser un tanto encantador… Pero, de hecho, Luke y Sylphie fueron quienes me pidieron venir aquí.”
Mostrando una sorpresa inusual, la cabeza de Ariel giró para mirar hacia ellos dos. Sylphie permaneció firme en su lugar, mientras Luke rápidamente bajó su cabeza.
“Ellos me rogaron ayudarla.”
Sus delicados dedos apretaron los míos con un agarre poderoso, exhibiendo mucha más fuerza de la que creí posible, suficiente para colocar una mueca de dolor en mi rostro.
“¿Ellos dos dijeron eso…?” murmuró ella.
“Yo no vine aquí para ser condescendiente con usted, presumiendo que necesita mi ayuda. De hecho, es justo lo contrario.” Me pregunto cómo habría reaccionado ella si yo hubiese tomado su mano repentinamente y dicho todo esto a su yo normal y confiado. “¿Me permitiría trabajar a su lado?”
Una lágrima cayó de los ojos de Ariel. Era hermosa. Extrañamente, yo encontraba sorprendente que ella fuera a llorar.
Me pregunto por qué.
Ariel rápidamente limpió sus lágrimas con su mano libre. Ella forzó una sonrisa y dijo, “Esta es la primera vez que escucho una frase de seducción que haya logrado sacudir mi alma.” Estaba claro que ella no estaba bromeando; la expresión de Ariel se endureció, sus mejillas no estaban rojas, y ya no estaba llorando. Ella se veía como una princesa que exudaba elegancia.
“Admito que estaría agradecida por la ayuda,” dijo Ariel, asintiendo. “No obstante…” Ella bajó su mentón y me estudió cuidadosamente, tratando de leer mis intenciones. “Tú ahora eres subordinado de Orsted-sama, ¿cierto? ¿Realmente te permitirá hacer tal cosa?”
“Ya he hablado del asunto con él,” le aseguré.
“¿Entonces eso significa que estás actuando bajo sus órdenes?”
Su maldición no parecía ser completamente efectiva en ella, así que tal vez no haría daño responder honestamente. Pero decidí apegarme al plan y mantener en secreto su objetivo.
“No, para nada,” sacudí mi cabeza. “Yo fui quien dijo que quería ayudarla, y él me dijo que era libre de hacerlo.”
Después de una breve pausa, Ariel dijo, “Entiendo. Entonces asegúrate de expresarle mi gratitud.”
Sylphie mordió sus labios, infeliz de cómo yo había manejado las cosas, pero así tenía que ser.
“En ese caso, espero con ansias recibir tu ayuda,” dijo Ariel.
“Y yo espero con ansias trabajar junto a usted.” Nosotros reajustamos el agarre sobre la mano del otro y nos dimos un apretón.
Ahora que hemos decidido eso, es hora de pasar a los detalles.
“Si vamos a convertirla en reina, podríamos solicitar la ayuda de Orsted-sama… pero, para ser franco, él no tiene mucha influencia en el Reino de Asura. No creo que vaya a ser de mucha ayuda para usted,” dije, para dar paso a mi idea principal. “Por lo tanto, creo que la ayuda de Perugius-sama será crucial.”
“Estoy de acuerdo,” dijo solemnemente Ariel, acomodándose derecha en su silla.
Tal vez yo solo lo estaba imaginando, pero Sylphie y Luke ahora se veían mucho más serios que hace solo unos minutos.
Orsted también había mencionado que convencer a Perugius de apoyar a Ariel era primordial, lo cual solo reforzaba todavía más cuánta autoridad tenía Perugius en Asura. El problema era cómo llegar a persuadirlo.
Perugius nos planteó una pregunta, la cual era…
“¿Cuál es la cualidad más importante que debe tener un rey? Si puedes darme esa respuesta, entonces te daré mi apoyo,” dije, repitiendo lo que recordaba de nuestra conversación previa con Perugius.
Los ojos de Ariel temblaron. Ella se había estrujado el cerebro una y otra vez buscando una respuesta a esa pregunta.
“Me pregunto qué clase de respuesta quiere realmente,” dije.
Anteriormente, Ariel había respondido, “Ellos son sabios, escuchan a sus ministros, y no olvidan su posición en la sociedad,” pero Perugius la tachó como incorrecta. Él luego me hizo la pregunta a mí, a la cual yo respondí, “Creo que preferiría a un gobernante que pueda ponerse en el lugar de sus ciudadanos, en vez de alguien que dependa de sus propias habilidades.” Perugius había descrito esta respuesta como preferible, pero eso sugería que tampoco era la respuesta correcta.
Si Orsted tenía razón, Derrick Redbat debe haber encontrado la respuesta correcta a este desafío cuando se lo plantearon a él. Orsted también había sugerido que la respuesta muy probablemente tenía algo que ver con Gaunis Freean Asura. Por supuesto, ya que la historia había sido cambiada, no había garantía de que Derrick hubiese respondido la misma pregunta que nosotros estábamos enfrentando, pero valía la pena investigarlo.
“Si la memoria no me falla, el Rey Gaunis era un amigo cercano de Perugius-sama, ¿cierto?” pregunté.
Ariel asintió. “Sí, la historia de su amistad es famosa. Perugius-sama además se vio muy nostálgico cuando fue mencionado en la conversación.”
“En ese caso, sea cual sea la cualidad, el rey Gaunis debe haberla poseído. ¿Cierto?”
“Tal vez.”
“Usted puede investigarlo, ¿no? Debe haber algún registro de él.”
Creí que mi sugerencia era infalible, pero por alguna razón, Ariel y sus dos guardaespaldas no se veían tan entusiastas.
“Odio tener que decirte esto…” dijo Ariel.
“¿Qué? ¿Acaso dije algo extraño?”
“No, pero ya hemos investigado acerca del Rey Gaunis. No encontramos nada destacable dentro de los archivos en esta fortaleza flotante, ni tampoco en la biblioteca de Ranoa.”
Ah, así que ellos ya habían probado esa ruta. Tenía sentido. La relación de Perugius con Gaunis era bien conocida. Sería extraño que ellos no hubieran seguido esa pista.
“Si pudiéramos revisar la biblioteca nacional en Asura, podríamos encontrar algo que él publicó, y que pueda darnos una idea, pero…”
Es cierto, el mejor lugar para encontrar información de un rey de Asura sería en la biblioteca del reino. Pero, por obvias razones, tendríamos dificultades para visitarla ahora mismo.
“Bueno, eso es un problema,” dije. “En ese caso…”
Tal vez lo mejor sería preguntar acerca de Derrick. Pero ¿cómo iba a llegar a eso? Todos ellos encontrarían extraño que yo incluso supiera de su existencia.
“Um, antes de seguir la conversación…” Ariel miró brevemente hacia Sylvaril. “¿Estás seguro de que esto está bien? Perugius-sama puede escuchar todo lo que estamos diciendo.”
Yo ladeé mi cabeza. “¿Y? Creo que él debe encontrar entretenido todo esto.”
“Me preocupa que él pueda no permitirnos discutir este asunto como grupo,” explicó Ariel.
Ah, a eso se refiere. Ariel creía que él quería que ella pensara en una respuesta por su cuenta. Yo, por otro lado, no estaba tan seguro de que ese fuera su objetivo.
Yo miré hacia Sylvaril. Ella agitó sus alas gentilmente antes de decir, “A Perugius-sama no le importa cómo lleguen a la respuesta. Si es la correcta, él les concederá su apoyo.” Esto no fue dicho en palabras, pero su tono lo dijo todo: Eso debería ser evidente. Después de todo, él es una persona muy magnánima.
“¿Quieres decir que debí haber consultado con otros desde el comienzo?” preguntó Ariel.
Sylvaril asintió. “De hecho, Perugius-sama estaba profundamente confundido acerca de por qué estaba tratando de resolverlo por su cuenta.”
Ariel sonrió amargamente. “Ya veo, me arrinconé pensándolo demasiado.” Ella murmuró para sí misma, y entonces se puso de pie, con su espíritu renovado. Ella levantó sus brazos, pasando a llevar su cabello rubio en el camino. Este cayó sobre sus hombros mientras ella se estiraba, con sus manos en lo alto. Ariel luego hizo crujir su cuello y abofeteó sus mejillas.
Ese no es el tipo de comportamiento que esperarías de una princesa.
En ocasiones las personas podían limitarse a sí mismas al pensar demasiado las cosas. Ellas con frecuencia eran abrumadas por la creencia de que las cosas tenían que ser de una cierta manera y que no había alternativas. Esos conceptos preconcebidos y parciales con frecuencia desviaban a las personas del camino correcto. Era solo cuando una persona entendía que estaba equivocada, cuando entendía que había varias formas de lograr lo mismo, que su campo de visión se expandía y les permitía sentirse más libres de lo que alguna vez habían sido. Yo había experimentado algo similar cuando Roxy me sacó de la casa por primera vez.
“¡Muy bien!” declaró Ariel. “Sylphie, Luke, tomen asiento.”
“¡Como ordene!”
“Bueno.”
Los dos se sentaron a la mesa felizmente, lo cual solo hizo sentir más incómoda a Nanahoshi.
“Ahora bien, vamos a comenzar nuestra reunión,” dijo Ariel, exudando la misma confianza que le había visto la primera vez que la vi.
¿Debería comenzar a aplaudir? No, mejor no.
En vez de eso levanté mi mano y dije, “Antes de comenzar, me gustaría asegurarme de que todos estamos en la misma página. ¿Le importa?”
“¿La misma página?” repitió Ariel.
“Lo que quiero decir es que yo no sé mucho de usted, Su Alteza.”
“Supongo que no… Bueno, ¿qué es lo que deseas saber?” Sus mejillas se sonrojaron, y Sylphie empezó a mirarme de forma amenazante.
Ah, vamos. No le estoy preguntando sus tres medidas. Estoy tratando de tener una conversación seria.
“Primero que nada, si no le importa compartirlo, me gustaría escuchar por qué quiere convertirse en reina.”
Yo sabía que ella quería convertirse en reina, pero había escuchado muy poco acerca de sus motivos. Ariel mencionó algo acerca de las personas que habían muerto por ella. Asumí que Derrick probablemente era uno de ellos.
“Estoy bastante segura de que ya te dije cuáles son mis motivos,” dijo Ariel.
“¿Qué? ¿Lo hizo?”
“Sí, cuando tú y Sylphie se casaron.”
“Ya veo…” rasqué mi cabeza. “Bueno, entonces me gustaría que me lo recuerde.”
“Te dije que yo no sería capaz de darle la cara a las personas que creyeron en mí y murieron por mí si no me convertía en reina.”
Yo asentí. “Entiendo. Entonces lo está haciendo por las personas que sacrificaron sus vidas por usted… ¿Podría contarme más acerca de estos individuos?”
Ella sonrió y ladeó su cabeza. “¿Acaso eso es de alguna forma relevante para nuestro actual problema?”
Ah, reconozco una mirada de rechazo cuando la veo. Ella no quiere hablar de eso.
“No sé si tiene alguna relevancia o no,” confesé. “Pero desde mi perspectiva, parece que Perugius-sama la está poniendo a prueba. En ese caso, tal vez si repasamos su historia y motivaciones, podríamos encontrar algunas pistas que nos guíen hacia la respuesta que buscamos.”
“Creo que entiendo tu enfoque.”
Yo solo estaba diciendo eso como una excusa, pero en realidad tenía algo de sentido. Para ser honesto, yo no tenía idea de lo que hacía a un verdadero rey, o como sea que Perugius lo llamase. Yo sabía muy poco acerca de reyes, con excepción de lo que había leído en una novela hace mucho tiempo. Recordaba una línea que decía más o menos: “Un rey vive por sus ciudadanos. No, es más que eso—él existe para guiar a las personas.” Mi ignorancia del tema significaba que hacer trabajar a mi cerebro horas extras para encontrar una respuesta no sería muy productivo.
“Entiendo. Pero debo advertirte que hubo muchos que murieron. Perdimos a un número especialmente grande cuando huimos de Asura. Trece, para ser precisa. Los cuatro caballeros eran Alasdair, Callum, Dominic, y Cedric. Los tres magos eran Kevin, Johan, y Babette. Mis seis asistentes eran Marcellin, Bernadette, Edwina, Florence, y Corinne. Dudo que alguna vez llegue a olvidar sus nombres mientras siga con vida. Nuestro viaje fue brutal. Luchamos juntos y superamos muchos obstáculos. Cada uno de ellos deseaba desesperadamente que yo me convirtiese en reina y murieron tratando de hacerlo realidad.”
Esperen, ¿qué? Derrick ni siquiera está dentro de los nombres que ella mencionó. Eso es extraño…
Orsted había mencionado que Derrick murió, pero Ariel ni siquiera lo había nombrado. ¿Tal vez él no era tan importante para ella? De haber seguido con vida, quizá él habría encontrado una pista dentro de los trece que ella acababa de mencionar.
“Cuénteme más acerca de cada uno de ellos,” dije.
“Entiendo. Pero tomará algo de tiempo. ¿Estás bien con eso?”
Yo asentí. “No me molesta. Cada uno debe haber sido importante, así que odiaría saltarme a cualquier de ellos.”
Tan pronto como dije eso, la atmosfera se volvió menos tensa. Ariel sonrió mientras Luke jadeaba de la sorpresa. Por alguna razón, Sylphie parecía estar sonriendo orgullosamente. Nanahoshi era la única que parecía estar incómoda.
“Muy bien, en ese caso…”
Ariel comenzó a abrirse lentamente acerca de las trece personas que había perdido. Ella me contó dónde habían nacido, cómo fueron criadas, y cómo ella llegó a conocerlas a todas. Ella también repasó sus gustos, personalidades, y de lo que estaban más orgullosas, qué conversaciones tenían, qué las hacía reír, qué las hacía enojar, y qué las hacía llorar. Ella no se guardó ningún detalle. Incluso me contó quién se llevaba bien con quién, a quién le gustaba quién, y quién odiaba a quién. Finalmente, ella explicó cómo murió cada una de ellas. Cada persona pasó por su propio drama, pero todas ellas fueron personas reales que habían vivido y fallecido.
La conversación me dijo todo lo que necesitaba saber cerca de los trece. Sylphie y Luke también intervinieron de vez en cuando con sus propios recuerdos de los fallecidos. Los tres tenían una gran cantidad de información acerca del grupo que habían perdido. Sospechaba que las otras dos chicas que servían a Ariel, quienes no estaban presentes ahora mismo, podían hacer lo mismo.
Mi yo del futuro dijo que Sylphie se fue para unirse a Ariel porque ella se había enojado con él, pero yo personalmente me preguntaba si ella no se habría ido de todas formas. No podía descartar esa posibilidad. Yo francamente estaba un poco celoso. Ellos dieron sus vidas por Ariel, murieron protegiéndola. El peso de eso era algo que yo conocía muy bien. Y creía que era algo bueno que Sylphie también lo conociera.
“Eso es todo,” dijo Ariel una vez que terminó.
“Mm, interesante…”
Desafortunadamente, nada de lo que ella había dicho parecía estar relacionado con lo que se requería para ser un verdadero rey. En cierta forma, los lazos que ella tuvo con ellos parecían evidencia suficiente para mí de que ella era adecuada para ese papel. Después de todo, la mesa redonda del Rey Arturo también tenía trece asientos.
Bueno, si incluyes a los sobrevivientes, no son trece, pero igual.
“Oh, santo cielo, olvidé a alguien más que era muy importante,” dijo Ariel.
Esto es lo que yo estaba esperando. Tiene que ser…
“Derrick Redbat.”
¿Ven? ¡Lo sabía! Esto era lo que estaba esperando.
Me mantuve en silencio, esperando que continuase, pero Ariel simplemente junto sus cejas mientras su rostro se fruncía.
“¿Cuál es el problema?” pregunté.
“Ah, es solo que… A decir verdad, acabo de darme cuenta de que en realidad no lo conocí tan bien.”
Ugh, genial. Así que él estiró la pata antes de hacerse cercano a ella.
Eso era un problema. Ella podría haber tenido más que decir acerca de él si—como en la línea temporal original—ambos hubiesen luchado lado a lado y construido confianza mientras ponían sus vidas en juego. Pero, por desgracia, ella no lo había hecho. Si ellos dos no tenían recuerdos juntos, entonces ella no sabría qué clase de persona era él, y yo no sería capaz de usar esa información para descubrir cómo logró él persuadir a Perugius.
“¿No recuerda nada acerca de él?” pregunté. “No importa si parece insignificante. Usted dijo que él era alguien importante, así que tiene que haber algo, ¿cierto?”
Mi única opción era presionarla por respuestas.
“Veamos… Él era una persona muy seria y profesional.”
Ariel siguió agregando algunos detalles, pero él sonaba… bueno, bastante normal para mí. Un mago promedio y que puedes encontrar en cualquier lugar. Él era un cascarrabias aburrido, del tipo que siempre suspiraba de la exasperación ante las payasadas de sus amigos. Cuando Ariel iba y hacía cosas por su cuenta, él la miraba de forma crítica y le pedía detenerse. La imagen que ella creaba de él me recordaba a Cliff. O tal vez era más parecido al Subdirector Jenius. En cualquier caso, él era básicamente el equivalente a un abuelo entrometido que siempre estaba quejándose acerca del futuro de Ariel.
“En cualquier caso, mi comportamiento no era uno digno para alguien con aspiraciones al trono. Yo vivía un estilo de vida indolente. Ni siquiera soñaba con convertirme en reina… En ese entonces fue cuando ocurrió el Incidente de Desplazamiento. Apareció una bestia repentinamente, y Derrick murió protegiéndome. Su último deseo fue que yo me convirtiera en reina. Fue por eso que comencé a seguir este camino.”
“… Entiendo.”
Nada de lo que describió me dijo algo acerca de su forma de pensar o por lo que él se esforzaba, lo cual era desafortunado, ya que ella me había dicho más que suficiente acerca de los trece que murieron durante su viaje aquí. Esta conversación tampoco me había dado alguna pista.
Tiene que haber algo, pensé. Alguna forma de obtener la información que necesito…
Mientras estaba reflexionando para mí mismo, contemplando una solución, alguien habló repentinamente.
“Ahora que lo pienso, él nunca dudó de que la Princesa Ariel se convertiría en la próxima reina. Él aprovechaba cada oportunidad que tenía para sugerir que ella tomara el trono,” dijo Luke. Él hizo una pose seductora, colocando su mano en su mentón mientras rememoraba lo que sabía. “Tal vez él sabía la respuesta—sabía lo que hace a un verdadero rey. Eso explicaría por qué él estaba tan confiado de que ella se convertiría en reina, porque sabía que Su Alteza tenía esa cualidad.”
¡Buen trabajo, Luke!
Tenía sentido después de que lo pensabas bien: Luke, tal como Ariel, había sido cercano a Derrick.
Pero tenía que tener cuidado con lo que él decía. Es posible que solo esté compartiendo esto basándose en el consejo que recibió del Dios Humano.
Lo mejor era asumir que cualquier cosa que Luke sugiriese podría ser peligrosa, incluso si él mismo no tenía la intención de hacer daño.
“Interesante. Eso ciertamente es posible,” dijo Ariel. Ella asintió, como si las palabras que Derrick le había dicho finalmente tuvieran sentido con este contexto agregado.
“Desafortunadamente, él ya no está entre los vivos,” le recordó Luke.
Todos se quedaron en silencio. No teníamos forma de saber lo que Derrick estaba pensando. Mientras el silencio se prolongaba, la atmosfera se hizo más pesada. Tal vez habíamos pasado demasiado tiempo recordando a aquellos que habíamos perdido.
“B-bueno, en cualquier caso, sigamos pensando el asunto para ver si podemos encontrar alguna otra pista,” dije.
Mis palabras no hicieron nada para aliviar la atmosfera sombría que se había posado sobre la mesa. Al final, ese día no pensamos en ninguna opción constructiva.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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