Decisión Tomada
Capítulo 4: Decisión Tomada
Utilicé el anillo que Orsted me dio para contactarlo. Cerca de una hora después, yo recibí una carta diciéndome que lo encontrara justo afuera de mi cabaña, a un costado. Aparentemente, todavía había estado cerca cuando lo contacté. Él pudo simplemente haber ido a verme en vez de enviar una carta…
En cualquier caso, yo hice lo que se me ordenó y fui a reunirme con él en la ubicación acordada. Llegué para encontrarlo con sus brazos cruzados, viéndose como si hubiese estado descansando. Él evidentemente había estado esperándome. Yo me sentía culpable por no haber llegado antes.
“Lamento haberlo hecho esperar por tanto tiempo,” dije.
“No. Acabo de llegar.”
Sonábamos como una pareja que había comenzado a salir hace poco. En fin. Yo le informé de los eventos que habían ocurrido desde la última vez que nos vimos, comenzando por Leo, nuestra nueva Bestia Guardiana. Él no veía problemas con eso. De hecho, estuvo sorprendido de que un animal tan importante hubiera respondido a mi llamado. Él me garantizó que la seguridad de mi familia estaba asegurada con la Bestia Sagrada protegiéndolos. Aparentemente, Leo era más importante de lo que yo había pensado.
Lo que realmente llamó mi atención fue lo que Orsted murmuró para sí mismo, “Tal vez el hijo de Roxy sí es especial.” Sonreí al escucharlo.
También sugerí que Cliff tratara de remover su maldición. Orsted parecía estar dispuesto a darle una oportunidad. Bajo este acuerdo, Cliff vendría a la cabaña cada un par de días para trabajar en un implemento mágico que pudiera combatir su maldición. Ya que no teníamos idea de cuándo veríamos los frutos de su labor, le dije a Orsted que yo mientras tanto mantendría la fachada de que él estaba manteniendo a mi familia de rehén. Él mantuvo su cara de póker a través de mi explicación, y luego simplemente asintió. “Está bien.”
Cuando admití que todavía no me había puesto en contacto con Ariel, él me regañó. Pude haberle dicho que estaba preocupado por Eris y Leo o que estaba esperando una buena oportunidad para presentar a Ghislaine con Ariel, ya que sería perfecto para acercarme a ella, pero esas solamente serían excusas. Había dado por sentado el mes que teníamos a nuestra disposición. Podía admitir que había sido negligente.
Orsted había ido a visitar a Perugius mientras yo me estaba tomando todo el tiempo del mundo. Él le solicitó a Perugius apoyar la causa de Ariel por el trono, pero él se había rehusado. Perugius insistió testarudamente en que no cambiaría su decisión hasta que estuviera seguro de que ella era apta para la posición.
Sí que tienes agallas, Perugius. Parecías estar bastante aterrado de Orsted, pero aun así lo rechazaste en duros términos. Te admiro por eso.
Dejando eso de lado, le conté a Orsted acerca de la visita de Luke. También mencioné que su suplica por ayuda podría ser en beneficio del Dios Humano y destaqué lo preocupado que yo estaba acerca de ayudar a Ariel. Finalmente, le pregunté si él tenía alguna intención de cambiar su plan original.
Impávido, Orsted dijo, “No. Convertiremos a Ariel en reina.”
Él desechó la posibilidad de que el Dios Humano quisiera este resultado. Que Ariel estuviera en el trono era de suma importancia para él. Cuando pregunté cómo debíamos lidiar con Luke, Orsted no tuvo una respuesta inmediata.
Después de varios minutos de contemplación, él finalmente murmuró, “Tal vez debamos matarlo…”
Yo jadeé. Esas eran palabras muy aterradoras como para ser dichas de forma tan casual.
“¿Va a matarlo?”
Orsted permaneció en silencio, pero la mirada en su rostro era aterradora.
Esperen, no. Así se ve siempre.
Él bajó su mirada hacia la mesa y miró hacia un lugar en específico.
Sip, cambié de opinión. Él definitivamente está poniendo una cara aterradora.
“No hay forma de saber lo que pueda hacer un apóstol del Dios Humano. Matarlo sería la mejor forma de erradicar cualquier incerteza,” dijo Orsted.
“S-supongo que sí…”
¿Matar a Luke? Yo ya me había preparado para hacer lo que fuera necesario, pero no pude evitar que mi estómago doliera de la ansiedad. Luke estaba trabajando tan duro para ayudar a Ariel, ¿y nosotros íbamos a matarlo? A pesar de todo lo que yo había logrado y hecho, nunca había matado a alguien antes. Seguro, un grupo de bandidos fue atrapado por mi hechizo cuando estábamos en Begaritt y algunos de ellos probablemente murieron, pero no los había mirado a los ojos mientras lo hacía.
¿Entonces mi primer asesinato sería Luke? ¿Esta iba a ser mi primera vez? La idea me congelaba la sangre. Al mismo tiempo, parte de mí sentía que no tenía otra opción. Si él iba a ser un enemigo y representaba una amenaza para mi familia y yo, lo mejor era deshacerse de él. No podía permitir que mis emociones se interpusieran en el camino. Más adelante podría regresar para dañarme.
Pero ¿realmente podía justificar tomar la vida de alguien solo porque no tenía más opción?
No estaba tratando de involucrar la moralidad en esto, pero la idea no me parecía correcta. Yo estaba más en contra de la idea de matar de lo que esperaba, considerando lo mucho que le daba vueltas al tema.
“Todavía no estamos seguros de si él es un apóstol del Dios Humano, ¿cierto?” dije, con mi voz tensa de la desesperanza que estaba sintiendo.
Orsted sacudió su cabeza. “No. Dado el momento de las acciones de Luke, no hay duda de que lo es.”
“¿A qué se refiere con eso?”
“Sus intentos de negociar con Perugius todavía no se han desmoronado completamente, y la noticia de la enfermedad del rey todavía no llega a ellos. Aun así, Luke escogió este momento en particular para buscar tu ayuda. Claramente es obra del Dios Humano.” Orsted escupió esas últimas palabras con disgusto.
Él realmente odia al Dios Humano con cada fibra de su ser.
“En ese caso, ¿por qué me pediría ayudar a la Princesa Ariel?” pregunté. “¿No debería estar haciendo lo opuesto? Si no quiere que Ariel sea reina, entonces él debería tratar de mantenerme alejado de ella.”
“Él probablemente busca controlar a alguien del Reino de Asura para llevarnos a una trampa. Ahora mismo, el Dios Humano no puede verte directamente, y esa es la razón de que esté usando a Luke. Es su forma de mantenerte vigilado. Piensa en ello como alguien colocando su oreja contra una pared para escuchar lo que está ocurriendo del otro lado.”
“¿Entonces Luke me está monitoreando?”
“Es posible que eso no sea todo lo que está haciendo,” dijo Orsted. “Hay una probabilidad de que intente algo en algún punto. Lo más seguro es deshacernos de Luke.”
Era posible que yo pudiera delatar la intención de Orsted a través de mis acciones o palabras. Entonces no hay razón para preguntarse por qué el Dios Humano decidió tener a alguien vigilándome. Sería imposible tener a Luke completamente fuera del mapa mientras yo ayudaba a Ariel a cumplir su objetivo.
“Asumamos por un momento que matamos a Luke,” dije. “¿Está seguro de que esto no impactará negativamente en Su Alteza o alguien más?”
Orsted entrecerró sus ojos. “¿A qué te refieres?”
Comencé a analizar las posibles repercusiones de asesinar a Luke basándome en lo que Orsted me había contado.
“Usted mencionó que este sujeto—creo que se llamaba Derrick Redbat—originalmente iba a convertirse en primer ministro, pero él ya no está con nosotros. Con su ausencia, es altamente probable que Ariel dependa completamente del apoyo moral de Luke.”
Ariel ciertamente dependía de él. A pesar de que ella tenía a otros sirvientes como Sylphie, Luke desempañaba el papel más importante dentro de sus seguidores cercanos. No era afecto ni romance, sino algo similar al lazo que yo compartía con Cliff y Zanoba. Sin importar lo que ocurriera, yo estaba confiado de que ellos nunca me traicionarían. Ariel probablemente se sentía igual acerca de Luke.
“El Dios Humano puede haber considerado que nosotros descubriríamos su conexión con Luke. Tal vez su objetivo sea que nosotros lo matemos,” dije.
No había forma de saber lo que podría pasarle a Ariel si Luke moría. Los humanos eran débiles. Sin importar lo duros que pudieran verse en el exterior, eran lo suficientemente frágiles como para desmoronarse bajo las condiciones correctas. Yo tenía algo de experiencia personal con esto. Había perdido completamente mi camino—mi esencia—cuando Paul murió.
Por supuesto, si todo lo que nosotros queríamos era una marioneta, tal vez estaríamos mejor sin Luke.
Yo estudié la expresión de Orsted mientras realizaba mi debate interno. El hombre finalmente asintió de acuerdo, con su rostro no menos aterrador que antes. “Eso es perfectamente posible. La Ariel que yo conocí valoraba mucho a Luke. Sin él, ella podría no ser capaz de convertirse en reina.”
Claramente, él tampoco quería a una muñeca sin vida en el trono.
“Así que creo que deberíamos dejar a Luke vigilado por el momento,” dije.
Sí, bueno, eso era en parte porque yo no quería matarlo. Pero Luke también era uno de los mejores amigos de Sylphie, como también mi primo. Ambos no éramos muy cercanos, pero teníamos la suficiente cercanía como para no querer matarlo. Para colmo, yo también sentía un rechazo a matar a alguien.
Tal vez habiendo sentido eso, Orsted respondió tranquilamente, “Muy bien. Entonces haremos lo que aconsejas.”
“Se lo agradezco.”
Había esquivado una bala con eso, pero aun así podríamos tener que matar a Luke al final. Si llegábamos a eso, Sylphie podría odiarme por ello. Incluso podría llevar a un divorcio. Esa idea me revolvía el estómago. Aun así, yo tenía que prepararme, en caso de que tuviera que cruzar ese puente eventualmente.
En fin, con eso se termina el asunto de Luke.
Mientras estaba en el tema, había algunas otras preguntas que tenía en mente. “Antes usted mencionó que el Dios Humano no puede controlar a muchas personas a la vez, ¿cierto?” pregunté. “¿Entonces cuántas personas puede controlar al mismo tiempo?”
Orsted había mencionado brevemente que el Dios Humano no podía controlar a una multitud al mismo tiempo, pero eso quería decir que él podía controlar a más de uno, ¿cierto?
“No te puedo dar un número exacto, pero muy probablemente cerca de tres personas.”
Solo tres, ¿eh? Menos de los que esperaba.
“¿Y cuáles son las probabilidades de que pueda controlar más que eso?” pregunté.
“No inexistentes, pero cuando trató de matarme, él solo envió a tres personas para hacerlo. Ninguna más vino directamente hacia mí. Probablemente es seguro asumir que solo son tres.”
“¿Y cuáles fueron esas tres?”
“El Dios de la Espada, el Dios del Norte, y un Rey Demonio.”
Y aparentemente, Orsted los había derrotado a los tres.
Un Rey Demonio además de dos de los Siete Grandes Poderes, ¿eh? Si incluso esa clase de poder de fuego no era suficiente para deshacerse de Orsted, no hay duda de por qué el Dios Humano abandonó esa ruta.
Si él enviaba a esa clase de personas tras de mí, yo probablemente no tendría oportunidad. Aunque si pudiera hacerlo, probablemente ya lo habría hecho. Yo sospechaba que él en cambio alteraba lentamente el destino de las personas a lo largo del tiempo, tal como lo hizo conmigo.
Él probablemente sería un gran fanático de los vídeos de la máquina de Rube Goldberg.
“Me pregunto por qué él solo puede controlar a tres…” murmuré.
“Debido a que ese es el límite de sus habilidades para ver el futuro.”
“¿Dice que él solo puede mirar dentro de los futuros de tres personas a la vez, y que más que eso es imposible?”
“Correcto.”
Me pregunto si eso significa que él podría ser capaz de controlar a cuatro personas, asumiendo que no mirase dentro de sus futuros.
Nah, alguien que puede hacer trampa y mirar dentro del futuro nunca apostaría dejando de lado ese poder en específico. Era razonable asumir que él solo controlaría a tres personas y no más.
“Entonces, si Luke es uno de esos tres, eso quiere decir que tiene a otros dos bajo su control,” resumí.
“No hay ninguna evidencia de que esté controlando a tres personas ahora mismo.”
Yo me encogí de hombros. “Puede que tenga razón, pero creo que hay una buena posibilidad de que tenga al menos a una persona bajo su pulgar en el Reino de Asura.”
“¿Por qué crees eso?” preguntó Orsted.
“Si el Dios Humano realmente no quiere que Ariel tome el trono, entonces tiene sentido que controle a alguien que se oponga a ella y alguien que trabaje junto a ella. Perfecto para recolectar y diseminar información, ¿no cree?”
“El Dios Humano no necesita llegar a eso… No, supongo que hay algo de valor en reportar tus movimientos a la oposición.” A pesar de su negativa inicial, Orsted logró razonar para llegar a estar de acuerdo conmigo.
Pero ahora que lo pienso, el Dios Humano podía ver dentro de los corazones de las personas. Tal vez él no necesitaba reunir información. A pesar de que las perspectivas de futuro de Ariel estaban ocultas de su vista gracias a mi presencia, tener a alguien que podía vigilarnos era más que suficiente para él.
“Es perfectamente posible que él esté involucrado en algo completamente diferente,” reconocí. “Tal vez está esperando atacar a mi familia cuando yo deje la casa o algo así.”
“Con la Bestia Sagrada sirviendo como el guardián de tu familia, el Dios Humano no puede ir libremente tras ellos. Esa criatura tiene suficiente poder como para que no tengas que preocuparte por eso.”
Yo miré hacia él. “¿Más que Arumanfi?”
Orsted resopló. “Los espíritus de Perugius ni siquiera le llegan a los talones.”
Era difícil creer lo que él estaba diciendo cuando Leo todavía no demostraba nada, pero era el Dios Dragón quien lo decía. De seguro yo podía confiar en sus palabras. Para ser honesto, tampoco es como si yo tuviera alguna forma de saberlo.
“Me estoy desviando del tema,” dijo Orsted. “Probablemente tienes razón acerca de que el Dios Humano tiene una marioneta en el reino.”
Yo asentí. “¿Entonces asumo que la llave para la victoria será deshacerse de esta persona?”
“En efecto. No sé nada acerca de este tercer apóstol, asumiendo que de verdad hay uno. Podría ser que esta persona esté operando de forma separada y no esté relacionada al trono de Asura. Mantén tu guardia.”
Para lograr la victoria contra el Dios Humano, nosotros teníamos que identificar a sus tres marionetas, derrotarlas, y lograr nuestros propios objetivos en el proceso. Probablemente tendríamos que repetir este proceso una y otra vez. Nuestro objetivo actual era colocar a Ariel en el trono. Aunque no estaba confirmado, Luke muy probablemente era uno de sus lacayos. Las identidades de los otros dos seguían siendo un misterio.
“¿Hay alguien que usted sepa con certeza que no está de su lado?”
Yo pregunté esto sabiendo que estaba preguntando lo imposible. No importaba quiénes fueran las marionetas del Dios Humano; nuestros objetivos no cambiarían. Aun así, si él tomaba el control de Zanoba o Cliff y Orsted me ordenaba matarlos, yo no sabría qué hacer. Estaría devastado.
“Tu familia no será afectada por su influencia. Además del brazalete que usas, también están bajo la protección de la Bestia Guardiana.”
“¿Y qué hay de Zanoba y Cliff?”
Luego de una pausa, él dijo, “Ellos podrían ser posibles objetivos. Ten cuidado a su alrededor.”
¿En serio? Esa no era la respuesta que quería escuchar.
“¿Hay algo que podamos hacer para asegurarnos de que ellos no caigan en sus garras?” pregunté.
Orsted sacudió su cabeza. “No. Si lo encuentras necesario, podrías advertirles que no crean en las palabras de alguien que se hace llamar Dios Humano. Aunque dudo que eso sirva de algo.”
No tiene caso, ¿eh? Bueno, eso me pone en un aprieto.
Era un problema de oportunidad. El Dios Humano no se apegaba a nadie. Todo lo que yo podía hacer era rezar—a un dios diferente—que Zanoba y Cliff no se convirtieran en uno de sus objetivos.
“Por el momento,” dije, cambiando el tema, “yo debería trabajar en conseguir el apoyo de Perugius para ayudar a Ariel a convertirse en reina, ¿cierto? ¿Ese plan no ha cambiado?”
“Correcto. Aunque deberías permanecer alerta de los apóstoles del Dios Humano. Si él comienza a proponer algo, infórmamelo de inmediato.”
“Entendido.”
Al menos nuestro plan de ataque permanecía igual.
“En cualquier caso, parece que Ariel terminó arrinconándose.” Acaricié mi mentón. “Por lo que puedo ver, ella no tiene nada con lo que cambiar la opinión de Perugius.”
“Mm.” Orsted simplemente gruñó.
“La última vez que estuve con ellos, creo que él le preguntó cuál era el elemento necesario para ser rey, y ella no fue capaz de responder adecuadamente.”
“Ah, sí. Es muy propio de Perugius preguntar algo así.”
“¿De casualidad… usted conoce la respuesta?” pregunté.
Orsted miró hacia mí.
¡Hii! No hace falta que trates de matarme con la mirada. Este es un obstáculo que ella necesita superar si quiera convertirse en reina, ¿cierto?
“No tengo idea,” dijo él. “Sin embargo, la única persona a la que Perugius alguna vez apoyó para el trono fue Gaunis Freean Asura. Si lo investigas, deberías ser capaz de encontrar una pista que te lleve en la dirección correcta.”
Esperen, ¿entonces tú tampoco sabes? Bueno, supongo que al menos me diste una pista.
“Entiendo. Entonces iré a concretarlo.” Era la carta del triunfo que usaría para ponerme en contacto con Ariel.
Antes de irme, Orsted me prestó uno de sus objetos mágicos. Digo prestar porque lo llamó un regalo, pero yo pensaba en ello como una herramienta de trabajo. Era una túnica, y convenientemente gris, incluso aunque yo no había tenido nada que ver con su creación. Era un poco más oscura que la que yo había estado usando.
“Esa túnica fue usada por la gran sabia Titiana hace un milenio,” dijo Orsted. “Está fabricada a partir de piel de Rata Serpiente de la Muerte, y tejida con hilo imbuido mágicamente. Tiene una alta resistencia a la magia y es a prueba de puñaladas. Se convirtió en un objeto mágico después de ser dejada dentro de un laberinto por un largo periodo de tiempo, donde desarrolló la habilidad para reducir el peso del usuario a la mitad, lo cual significa que uno puede moverse como el viento de ser necesario. Ya que tú no puedes usar un Aura de Batalla, debería ser de utilidad.”
Si sus palabras eran ciertas, entonces este era un objeto realmente increíble.
“Así que…” Lamí mis labios. “¿Qué precio alcanzaría algo así?”
“La tomé del Depósito de la Gente Dragón durante los días posteriores a la última vez que nos vimos. Alcanzaría una suma decente al ser vendida, pero te la estoy dando para que puedas protegerte. Úsala.”
Uff. Él me leyó como un libro abierto.
Me pregunto qué era este Depósito de la Gente Dragón. ¿Acaso tenían un montón de objetos almacenados ahí? Probablemente sí. Yo solo podía imaginarlo—botas que podían abrir cualquier cofre con solo patearlo, una trompeta que podía descubrir habitaciones secretas…
En cualquier caso, esta túnica incrementaría mi capacidad de combate. Ciertamente era un gran retroceso en comparación a mi Armadura Mágica, pero yo podía reducir esa brecha con mi propio conocimiento y coraje.
Esperen un momento. Yo no tengo ninguna de esas cosas. Como sea, supongo que solo tendré que esforzarme al máximo.
Esa noche, llamé a Sylphie a mi habitación. Si yo iba a ayudar a Ariel, primero necesitaba hablar con mi esposa. Sylphie debe haber sentido que era un asunto importante, ya que cuando apareció, ella estaba usando su ropa normal en vez de su pijama. Eso estaba bien por mí, considerando el tema que estaba a punto de abordar.
“Bueno, Rudy, ¿de qué querías hablar?” preguntó Sylphie, con una expresión seria.
Yo difícilmente podía culparla por estar en alerta. Las últimas veces que la había llamado formalmente aquí, había sido para transmitir lo que ella debe haber pensado que era una locura.
“Sylphie, voy a ser directo,” dije.
“Entiendo.”
“Me han ordenado ayudar a la Princesa Ariel en su camino para convertirse en reina.”
Ella frunció el ceño de la sospecha, luego su rostro se iluminó, pero casi tan rápidamente regresó a fruncir el ceño. “¿Ordenado?” repitió ella.
“Así es.”
“¿Eso significa que no lo estás haciendo por voluntad propia?”
“Orsted es quien toma las decisiones.”
Su comportamiento cambió completamente. Yo había dudado una y otra vez si debía o no decirle la verdad acerca de la participación de Orsted, pero sentía demasiada culpa por las cosas que le había hecho en el pasado. Esta vez, al menos, yo quería confiar en ella y decirle la verdad. Íbamos a hablar de uno de sus amigos cercanos.
Sylphie abrió la boca por un momento antes de cerrar con fuerza su mandíbula y entrecerrar sus ojos. “¿Y cuál es su motivo para convertir en reina a la Princesa Ariel? ¿Acaso él se beneficia de eso de alguna forma?”
“Le dará conexiones con el Reino de Asura a través de mí. No parece ser que quiera algo ahora mismo, pero podría pedir un favor en el futuro.”
“Pero él es el Dios Dragón. El mismo que te derrotó completamente incluso cuando usaste tu Armadura Mágica. Entiendo que el Reino de Asura es considerado el país más importante del mundo, pero todavía no puedo ver por qué alguien como él querría forjar tal relación con ellos.”
“Hay algunos asuntos que solo pueden ser resueltos a través de influencia política y no solo la fuerza,” razoné. “Es natural que Orsted quiera eso a su disposición, para así poder hacer uso de ello cuando lo necesite.”
Esto era solo preparar los cimientos. Era difícil de explicar, pero convertir a Ariel en reina ahora le permitiría cosechar los beneficios en otros cien años. Orsted conocía el panorama general de cómo supuestamente se desarrollaría el futuro. Yo no tenía idea de cómo él eventualmente haría uso de Ariel o si siquiera la utilizaría. Basándome en lo que había leído en el diario de mi yo del futuro, lo que sí sabía era que Ariel tomando el trono era un inconveniente para el Dios Humano. Por lo tanto, nosotros la colocaríamos en el trono. Seguro, parte de esto era para molestar al Dios Humano, pero también era un principio de la guerra básico no dejar que tu oponente se salga con la suya.
Todo el plan significaba más para Orsted que para mí. De hecho, para mí no significaba nada. En cuanto a mí, las desventajas eran mayores a las ventajas. Si ayudaba a Ariel a tomar el trono, todos me considerarían como uno de sus aliados, y eso significaba ser arrastrado dentro de ese alboroto corrupto y contagioso que era la política de los aristócratas. Personalmente, poner un pie en la puerta del reino no valía la pena si terminaba envuelto en todo eso.
No, mi deseo de ayudar a Ariel era puramente personal. Ella había estado ahí para mí, y era la hora de pagarle por eso. Tal vez era mejor no pensar en las ventajas y desventajas, sino en cambio verlo en términos más simples. Ariel estaría feliz de convertirse en reina. Sylphie estaría feliz de que su amiga cercana lograse su objetivo. Y si nosotros lográbamos evitar que el Dios Humano se saliera con la suya, Orsted estaría satisfecho. Yo también me beneficiaba; el amor de Sylphie por mí se incrementaría, y Orsted estaría convencido de mi utilidad.
Sí, esa es la mejor forma de pensar en ello.
“Bueno, dejando de lado las demandas futuras de Orsted, en este punto, creo que la Princesa Ariel solo se beneficia,” dije.
“Mmm…” Sylphie colocó una mano en su mentón. “Bueno, sí, supongo que tienes razón. Hay muchas personas desagradables en el Reino de Asura, y si pensamos en ellos como enfrentar villanos contra villanos, no es un mal movimiento.”
Cielos. Sylphie no se estaba guardando nada. Me pregunto qué pensaba en realidad de Orsted. Yo podía admitir que él se veía como alguien malvado, pero ¿acaso se veía más amenazante y poco confiable de lo que yo pensaba? ¿Acaso se veía del tipo de persona que podría matar a alguien la primera vez que se ven?
Bueno, no puedo discutir mucho eso último.
“La Princesa Ariel debería ser quien decida si debemos aceptar su ayuda o no,” dijo ella, entrecerrando sus ojos. “Personalmente, yo quiero una garantía de que él no nos traicionará.”
“¿Una garantía?”
“Sí. ¿Por qué te ves tan seguro de que él no nos apuñalará por la espalda?”
Yo en realidad no lo estaba. De hecho, él sí parecía estar ocultándome algunas cosas. Pero al menos parecía ser más confiable que el Dios Humano. Cuando yo lo llamaba, él acudía inmediatamente.
“No es que crea que no lo hará,” dije, “pero sí creo que es sincero cuando se trata de mí. Siempre y cuando yo no conspire en su contra y siga probando ser de utilidad, no creo que él se convierta en nuestro enemigo.”
“Si tú lo dices…” Ella apretó sus labios, dejando claro que no estaba convencida. “Muy bien, dejaré de lado el asunto de si se puede o no confiar en Orsted, al menos por ahora.”
“¿Estás segura?”
“Seguir nuestro debate no nos ayudará en nada, ¿o sí? Y parece que tú confías en él.”
Yo me encogí de hombros. “Sí, es cierto.”
“Simplemente tendríamos una guerra de argumentos sin fin si seguimos con eso.” Sylphie respiró profundamente, enderezó su espalda, y volvió a fijar su mirada en mí. “Más importante, ¿cómo pretende Orsted convertirla en reina?”
Sylphie estaba comportándose de una forma inusualmente seria. Ahora mismo ella no era mi esposa, sino el guardaespaldas de Ariel. Era un lado suyo que yo raramente veía. Su expresión, en conjunto con su naturaleza de chico lindo, la hacían verse como un noble distinguido.
“Por ahora, tenemos la intención de persuadir a Perugius-sama para que le dé su apoyo.”
“Pero si se trata de algo entre un Rey Dragón y un Dios Dragón, ¿acaso no sería este último—hablo de Orsted—quien tiene mayor rango? ¿Aun así él todavía quiere convencer a Perugius-sama de ayudarnos?”
Yo asentí. “Perugius-sama tiene una mayor influencia política dentro de Reino de Asura, y sus palabras poseen más peso con las personas de ahí. En contraste, Orsted no tiene absolutamente ninguna autoridad en Asura.” Yo solo estaba repitiendo lo que él mismo me había dicho.
“Pero Perugius-sama no parece ser del tipo de persona a la que se pueda convencer fácilmente. Sin importar lo que diga la Princesa Ariel, él no le prestará atención. Luke y yo hemos tratado de convencerlo en su lugar, pero sin resultados.”
“Sí, las cosas no parecen ir bien.”
Perugius incluso se había rehusado a honrar la solicitud de Orsted de ayudarla. Yo creí que él aceptaría cualquier orden, dado lo aterrado que parecía estar del Dios Dragón, pero él claramente tenía sus propias opiniones acerca de la situación.
“Pero,” continuó Sylphie, “Zanoba parece haberse ganado su confianza. Él incluso parece tenerte en alta estima a ti, Rudy. Me pregunto cuál es la diferencia.”
“Si tuviera que adivinar, diría que es porque nosotros dos no estamos tratando de convertirnos en reyes,” dije.
“¿Acaso tratar de tomar la corona de alguna forma lo ofende?”
Eso era un poco simple, pero no estaba muy lejos de la apreciación personal de Perugius en cuanto a los reyes.
Sylphie suspiró. “Me pregunto si alguna vez tuvo la intención de ayudarla.”
“No, si ese fuera el caso, él se habría rehusado de inmediato. Perugius-sama parece estar poniéndola a prueba.”
“¿De verdad? Mm…” Sylphie se cruzó de brazos y ladeó su cabeza.
“En cualquier caso, apreciaría si tú me permites hablar directamente con la Princesa Ariel en un par de días. ¿Hay algún problema con eso?”
“Ninguno. Agendaré una reunión para ti. También se lo haré saber a Luke. Ambos estaremos presentes en tu conversación. No hay problema con eso, ¿cierto?”
Yo asentí. “Está bien conmigo. Aunque a mí me gustaría mantener en secreto la participación de Orsted y en cambio decir que mi ayuda se debe a que tú y Luke me convencieron de hacerlo. ¿Puedes hacerlo?”
“¿Por qué ocultaríamos la verdad acerca de Orsted? Ya que tú ahora eres uno de sus subordinados, le podría dar tranquilidad a la Princesa Ariel saber que lo estás haciendo bajo sus órdenes.”
En otras palabras, ella se sentiría aliviada de escuchar que tenía el apoyo del Dios Dragón. Sin embargo, yo no quería que el apóstol del Dios Humano—en este caso Luke—tuviera más información que la absolutamente necesaria. Incluso aunque todavía teníamos que confirmar si él era o no una marioneta.
“Los ojos y oídos del Dios Humano podrían estar en cualquier lugar. Me gustaría mantener en secreto los objetivos y órdenes de Orsted.”
Sylphie hizo una pausa antes de preguntar, “Orsted está luchando contra esta persona llamada Dios Humano, ¿cierto? ¿De verdad es tan malvado?”
“Malvado o no, él trató de matar a Roxy, trató de ir tras de ti, y trató de matarme enfrentándome contra Orsted. Él es nuestro enemigo.”
“¿Qué? ¿Él trató de matarme?” Ella giró su cabeza de lado a lado, revisando nuestros alrededores. “¿Todavía está tras de mí?”
“No podría asegurarlo, pero dudo que se haya dado por vencido.”
“En ese caso, no bajaré mi guardia,” dijo Sylphie.
“Especialmente de noche.”
Sylphie comenzó a reír. “La única persona en esta ciudad que trataría de ir tras de mí en la noche eres tú, Rudy.”
Jajaja, bueno, ella tiene razón. Tal vez debería hacerlo esta misma noche.
En cualquier caso, al menos habíamos logrado idear un plan para que yo me reúna con Ariel.
“Así que, Rudy…”
Creí que la conversación había terminado, pero Sylphie continuó. “Si vas a ayudar a Su Alteza, eso significa que también irás al Reino de Asura, ¿cierto?”
“Sí, estoy seguro de que será así. No puedo simplemente convencer a Perugius-sama de ayudar y enviarla para después lavarme las manos del asunto.”
Además, yo necesitaría derrotar a cualquier apóstol que el Dios Humano tuviera en espera en el reino. También necesitaba localizar a esta Tristina. Lo cual quería decir que ni siquiera necesitaba consultar a Orsted acerca de si debía ir o no. Claramente tenía que hacerlo.
“Quiero que me lleves contigo,” dijo Sylphie.
“… ¿Qué?”
“Sé que probablemente quieres que me quede aquí y cuide a Lucie. También sé que la Princesa Ariel y Luke quieren que yo siga viviendo aquí en Sharia. Pero, para ser honesta, yo quiero ayudar. He compartido mucho con ellos.” Ella se estiró para tocar mi mano, con sus suaves dedos enrollándose con fuerza alrededor de los míos. “Por favor, Rudy. Quiero que me lleves contigo.”
Yo apreté su mano. Francamente, yo quería que ella se quedase. Ese probablemente era el deseo de mi propio egoísmo, pero quería que ella estuviera en un lugar seguro, donde pudiera cuidar de Lucie. No me malinterpreten, yo no soy uno de esos hombres que creen que el trabajo de una mujer era quedarse obedientemente a espaldas de su hombre. Era solo que… no podía explicarlo, pero no quería que Sylphie estuviera en peligro.
Aun así, Sylphie había pasado años junto a Ariel y Luke. Ellos habían sido compañeros desde el Incidente de Desplazamiento. Ellos eran para ella lo que Ruijerd era para mí, y si Ruijerd alguna vez estuviera en problemas, yo dejaría todo de lado para ir en su ayuda. Le debía mucho después de lo que hizo por mí. Seguro, dudaría si tuviera que elegir entre ir a ayudarlo y proteger las vidas de mi familia, pero él todavía era una de mis máximas prioridades. Yo estaba seguro de que Sylphie se sentía de igual forma con respecto a Ariel y los demás. La familia todavía era importante para ella, y ella sabía que tenía que ayudar a criar a Lucie. Aun así, si sus amigos necesitaban ayuda, ella quería hacer todo lo posible por estar ahí para ellos. Eso era natural.
“Entiendo,” dije. “Entonces concédeme tu poder, Sylphie.”
“¡Claro!” El rostro de Sylphie se iluminó, con su boca adoptando una sonrisa de oreja a oreja.
Fue en ese momento que recordé lo que el Dios Humano me había dicho—que Sylphie estaba destinada a morir en el Reino de Asura. Odiaba considerar la posibilidad, pero ¿acaso esto terminaría acortando su vida? ¿Lo estaba pensando demasiado? El curso de la historia había sido alterado. Las cosas podrían no ocurrir de la forma en que lo hicieron en el diario de mi yo del futuro. Aun así, tenía que decirlo.
“Sylphie.”
“¿Si?”
“El Dios Humano no se involucrará directamente, pero sí usará a otras personas para meterse en nuestro camino.”
“¿Hablas de cómo te usó para luchar contra Orsted?” preguntó ella.
“Así es.”
Sylphie frunció el ceño. “Entonces deberíamos estar alertas de cualquiera que pueda estar bajo su control.”
“Cierto. Pero… bueno, podría ser alguien cercano a ti.”
“¿Alguien cercano a mí?” Ella parpadeó. “¿Como quién?”
“Como Luke.”
Su rostro se endureció. “Rudy, eso es una locura. Si Orsted está trabajando para convertir en reina a la Princesa Ariel, entonces el Dios Humano tratará de evitarlo, ¿cierto? Lo cual significa que él estará tratando de detenerla, así que no hay forma de que vaya tras Luke. Luke nunca, pero nunca traicionaría a la Princesa Ariel.”
“El Dios Humano podría encontrar una forma de convencerlo. Él tiene el don de corromper a las personas.”
Sylphie miró intensamente hacia mí. Sentía hostilidad asesina en su mirada. Esta probablemente era la primera vez que la había visto mirarme de esa forma.
“Si Luke pierde el camino y trata de lastimar a Su Alteza…” su voz se desvaneció. “Entonces yo lo mataré.”
Ella lo dijo con tal resolución que me provocó escalofríos. Esta era la primera vez que había pensado en ella como aterradora.
“Ni Luke ni yo tenemos la intención de traicionar a Su Alteza,” continuó Sylphie. “Estoy segura de que él preferiría morir que ser engañado por alguien para que la apuñale por la espalda. Yo también.”
Podía entender lo que ella sentía. Si yo alguna vez hacía algo para lastimar a Ruijerd, incluso Eris podría darme la espalda. Era lo mismo en este caso.
“Ya veo. Lamento haber sacado eso de la nada,” dije.
Sylphie sacudió su cabeza. “No, no necesitas disculparte. Aprecio la advertencia.” Ella sonrió tranquilamente.
Ver esa expresión en su rostro me ayudó a finalmente decidirme. Si llegaba el momento en que Luke debía morir, no podía permitir que fuera a manos de Sylphie. Yo sería el que se ensuciaría las manos.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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