Explicaciones
Capítulo 13: Explicaciones
Necesitaba retroceder un poco y repasar todo esto.
Primero que nada, Orsted era parte de la raza de la antigua gente dragón, traído a esta era desde el pasado distante mediante una técnica de magia de reencarnación.
Había otras dos cosas inusuales acerca de él: Orsted posee tanto una maldición como un arte secreto. La maldición hacía que todos en el mundo lo odiaran. El arte secreto causaba que su poder mágico se regenerase muy lentamente, pero lo ocultaba de los ojos del Hombre-Dios, y además le permitía ver limitadamente las líneas generales del futuro.
¿Por qué había venido aquí desde el pasado, con una maldición así?
Comenzó cuando el Hombre-Dios asesinó al primer Dios Dragón. Todos los muchos Dioses Dragón siguientes vivieron solo para buscar venganza; destruir al Hombre-Dios era un objetivo compartido por toda la raza dragón. Así, Orsted, el hijo del primer Dios Dragón, busca destruir al Hombre-Dios.
“¿Eso lo resume?”
“Sí. Ciertamente lo entendiste todo rápidamente.”
“Por cierto, ¿hace cuánto tiempo fue reencarnado?”
“Ah… creo que fue hace unos dos mil años.”
¿Dos mil años? ¿Ha estado vivo en este cuerpo por tanto tiempo? Vaya.
En fin… su historia era lo suficientemente coherente, pero algo se sentía un poco extraño. ¿De dónde venía exactamente esa sensación? ¿Tal vez de la parte acerca de que su poder mágico no se regeneraba? Orsted debería ser capaz de usar una magia de invocación similar a la que usa Perugius, aquella que absorbe poder mágico. Si la usara, ¿no solucionaría su problema de poder mágico…?
No, si pudiera, ya lo habría hecho. No hay garantía de que el poder mágico absorbido a través de esa magia pueda almacenarse directamente en su propio cuerpo…
Bueno, ¿qué hay del intenso odio de Orsted hacia el Hombre-Dios? El hecho de que el Hombre-Dios matara a su padre era una explicación sólida en la superficie, pero de alguna forma su hostilidad se sentía demasiado intensa como para que esa fuera la única causa. Tampoco parece que Orsted estuviera particularmente apegado a su padre.
“Orsted-sama, tengo la sensación de que usted tiene un fuerte odio personal hacia el Hombre-Dios. ¿Hay alguna razón para que todavía no lo haya mencionado?”
“¿Quién no odiaría a ese repugnante bastardo?”
“… Buen punto.”
Durante el transcurso de dos mil años, el Hombre-Dios probablemente le había hecho toda clase de cosas horribles a Orsted. Incluso si él no podía hablar directamente con Orsted, él aún podía enviar mensajes a través de otros. Hmm… ¿tal vez la situación actual de Orsted también tenía algo que ver con el conflicto entre el primer Dios Dragón y el Hombre-Dios?
¡Como sea! Había algunas cosas que aún no entendía completamente, pero yo probablemente en este punto sabía lo que necesitaba saber acerca del pasado de Orsted. Sea lo que sea, él definitivamente tenía algo que lo motivaba a luchar contra el Hombre-Dios. Eso lo convertía en el enemigo de mi enemigo.
También había muchas otras preguntas que quería hacer. Por ejemplo…
“Durante nuestra batalla, usted mencionó que yo poseía algo llamado Rasgo de Laplace. ¿Podría explicar lo que es?”
“¿Cuánto sabes acerca de Laplace?”
“Inició una guerra hace 400 años y casi erradicó a la humanidad. Además, tenía una cantidad absurda de poder mágico, pero no podía usar aura de batalla. Era increíblemente fuerte, pero finalmente fue sellado por Perugius-sama y otros dos… Ah, y también incriminó a la tribu Superd”
Yo había escuchado un montón de otros rumores también, pero esos parecían ser los más importantes.
“¿Eso es todo?”
“Ah, cierto. También escuché que él supuestamente va a resucitar pronto.”
“¿Sabías que esta resurrección será lograda a través de la técnica de reencarnación de la gente dragón?”
“Ehhh… no, creo que eso es nuevo para mí… Ah, espere. De hecho, el Hombre-Dios pudo haberlo mencionado.”
Mi memoria estaba un poco borrosa acerca de eso. En fin, la palabra reencarnación de seguro estaba apareciendo mucho en esta conversación…
“Hmph. Más adelante quiero escuchar todo lo que el Hombre-Dios discutió contigo… o trató de hacerte creer.”
“Claro.”
“Sin embargo, por ahora vamos a hablar de Laplace.”
En el momento en que Orsted mencionó a Laplace, la presencia de Eris se volvió tensa y afilada. Tanto Eris como yo somos amigos de Ruijerd. Laplace es el enemigo de Ruijerd. Y su enemigo también es nuestro enemigo.
Aun así, necesitaba mantener la calma, sin importar lo que Orsted dijera a continuación. Enojarse era el trabajo de Eris, y tranquilizarla era el mío.
“La verdadera identidad del Dios Demonio Laplace… Es el cascarón lamentable de lo que quedó del Rey Dragón Demonio Laplace” continuó Orsted con total naturalidad.
“¿El… Rey Dragón Demonio?”
“En efecto. Él en el pasado fue parte de la antigua gente dragón.”
Esperen, ¿qué? ¿Acaso no era el Dios Demonio? Eso significa que él tiene que ser un demonio, ¿cierto?
“El Rey Dragón Demonio Laplace fue el único sobreviviente de la primera generación de los Cinco Generales Dragón.”
Bueno, ya había escuchado antes acerca de esos sujetos. Ellos en el pasado habían estado bajo las órdenes del Dios Dragón, pero terminaron traicionándolo… y supuestamente, su batalla terminó sin ningún sobreviviente.
“Laplace escapó de la destrucción del mundo dragón, y llegó a este persiguiendo una misión en particular. En ese entonces, él era conocido como el segundo Dios Dragón.”
Un Rey Dragón, un Dios Dragón y un Dios Demonio. Espera, esto se está volviendo confuso. Mi cerebro está a punto de sobrecalentarse.
“Perfeccionó técnicas y habilidades para derrotar al Hombre-Dios. Haciéndose llamar a sí mismo Dios Dragón, él reunió a seguidores talentosos, enseñándoles todas las técnicas que conocía; y durante el transcurso de muchos años, él desarrolló sus técnicas aún más. Todo para que yo, el más fuerte de la gente dragón, pudiera heredar su legado cuando renaciera en el futuro distante.”
¡Vaya! ¿El más fuerte de todos? ¡Escuchen esa modestia!
“Pero durante la Segunda Gran Guerra entre Humanos y Demonios, Laplace enfrentó al Dios de la Lucha, un apóstol del Hombre-Dios. Y en esa batalla, su alma fue dividida en dos.”
Esta era otra historia que yo había escuchado en el pasado. Al final de esa guerra, el Caballero Dorado Aldebarán supuestamente se había enfrentado a la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco. Kishirika más adelante me dijo que en realidad fue una batalla entre el Dios Dragón y el Dios de la Lucha… así que, si Laplace era el Dios Dragón en ese entonces, ese tipo Aldebarán debe haber sido el Dios de la Lucha.
“Después de ser dividido, Laplace perdió sus recuerdos. Una mitad suya se convirtió en el Dios Demonio, quien desarrolló un intenso odio hacia los humanos. Y la otra se convirtió en el Dios de la Técnica, quien buscaba el poder para destruir a los dioses.”
Ah, por fin estaba haciendo su aparición el Dios Demonio. Junto con, eh, el Dios de la Técnica. Creía recordar que él era el miembro de más alto rango de los Siete Grandes Poderes…
“¿Eh? Espere, ¿entonces el Dios de la Técnica también es Laplace?”
Así es.”
Siento que acabo de escuchar algo increíble. ¿Se supone que debería saber esto? Hay tanta información que mi cabeza da vueltas. El primer Dios Dragón fue el original. Orsted es su hijo. Laplace fue el segundo Dios Dragón… Ah.
Veamos si puedo entender esto…
Primero que nada, el Dios Dragón original envió a Orsted al futuro para matar al Hombre-Dios.
El primer Dios Dragón envió a Orsted al futuro para derrotar al Hombre-Dios. Laplace originalmente era uno de los Cinco Generales Dragón, pero o bien no se opuso al primer Dios Dragón o comprendió los planes del Hombre-Dios y regresó al lado del Dios Dragón. Después de la muerte del primer Dios Dragón, Laplace sobrevivió y llegó a este mundo.
Una vez que estuvo aquí, Laplace comenzó a recorrer el mundo por siglos, enseñándole sus técnicas a generaciones de Dioses Dragón y puliendo sus propias técnicas con el fin de legarlas a Orsted cuando este llegara al futuro. El Hombre-Dios intentó interferir usando al Dios de la Lucha en su contra. Pero Laplace tuvo suerte… o tal vez usó alguna técnica de último momento para salvarse a sí mismo. A pesar de haber sido dividido en dos y perder sus recuerdos, él logró seguir viviendo como dos seres independientes…
Esa era la idea general, ¿cierto? ¿Probablemente? No tenía mucha confianza de haber entendido bien todos los detalles.
“¡Hmph!”
Miré hacia Eris, quien tenía el ceño muy fruncido de la irritación. La reconocía como su expresión estándar de ¡No entendí ni una sola palabra de eso! Era un alivio saber que yo no era la persona más confundida de la habitación.
Aunque Orsted no había terminado de hablar.
“El Dios Demonio Laplace debilitado, perdió su poder como Dragón y solo conservó su vasto conocimiento en magia y un vago propósito: el deseo de exterminar a la humanidad. Por ello, unió a los demonios para erradicar a los humanos.”
“El Dios de la Técnica Laplace, perdió su poder mágico, solo conservó su vasto conocimiento de técnicas y una vaga sensación de que debía transmitir ese conocimiento a alguien. Así, el Dios de la Técnica creó los Siete Grandes Poderes y se concentró en refinar sus propias técnicas.”
Los Siete Grandes Poderes fueron fundados por el Dios de la Técnica. He escuchado eso antes. Después de todo, él ocupa el puesto número uno. Pero espera, la Segunda Gran Guerra entre Humanos y Demonios fue hace unos cinco mil años.
“… Orsted-sama, ¿cómo sabe usted todo esto? Para el momento que usted reencarnó hace dos mil años, la Segunda Gran Guerra entre Humanos y Demonios ya había terminado hace mucho tiempo. Laplace ya había perdido sus recuerdos, ¿cierto? ¿Quién le contó su historia?”
“Descubrí el diario personal de Laplace dentro de las ruinas de la antigua gente dragón.”
“Ah. Entiendo…”
Así que antes de perder sus recuerdos, Laplace escribió todo. Irónicamente, él nunca encontró esos registros después de perder la memoria.
“Ahora bien, ¿regresamos al asunto de tu abundante reserva de poder mágico?”
“Por favor.”
“El primer Dios Dragón creó algo conocido como el Arte de la Reencarnación. Permite que el alma de una persona sea enviada al futuro, tome el control de otro ser vivo y resucite.”
“…”
La forma en que expresó eso se sintió… un poco perturbadora.
“Sin embargo, el cuerpo y el alma normalmente son indivisibles. Un alma externa sería rechazada instantáneamente por el cuerpo, causando que el Arte fracase. Fue por esta razón que el primer Dios Dragón inyectó elementos de sí mismo dentro de un gran número de individuos. Los hijos de esas personas heredaron estos rasgos suyos, y fueron alterados por ellos ligeramente. Su plan era producir un recipiente ideal para su alma, incluso si tomaba cientos o miles de años de lentos y constantes cambios.”
“…”
“La propia reencarnación ocurre cuando un cuerpo perfectamente adecuado para tu alma es concebido. Tú entonces tomas el lugar del alma que de otra forma hubiese nacido, y emerges como un bebé. Un gran número de gente dragón ha llegado a esta era por medio de esta misma técnica. Perugius está entre ellos, sin embargo, como reencarnó siendo un niño cuando sus recuerdos estaban borrosos, no recuerda su vida pasada.”
Así que la reencarnación… básicamente involucraba robar el cuerpo de un bebé. Sobrescribiendo su alma.
Miré abajo hacia mis manos. Yo había sido reencarnado. ¿Acaso eso quería decir que yo había robado esta vida del Rudeus Greyrat real?
“¿Me sigues escuchando?”
“¿Eh? Ah. Sí. Por supuesto.”
Mientras levantaba la vista, descubrí que Orsted estaba estudiando cuidadosamente mi rostro.
“Regresemos a la historia de Laplace. El Dios Demonio Laplace había perdido su cordura en el momento de su derrota, pero parecía recordar los detalles del Arte de la Reencarnación, o tal vez encontró algún registro al respecto de esa técnica. Después de que Perugius lo derrotó, pero antes de que su cuerpo fuera sellado, él liberó muchos Rasgos de sí mismo hacia el mundo—y envió su alma hacia el futuro.”
“…”
“En la actualidad, individuos que poseen estos Rasgos y comparten ciertas características con él están apareciendo en números cada vez mayores. Algunos poseen grandes cantidades de poder mágico y un gran potencial para la magia; otros nacen con cabello verde, o incluso con ojos demoniacos.”
Yo conocía a alguien que caía dentro de esa categoría. Cabello verde, mucho poder mágico, y un talento para la magia… tenía todo eso menos un ojo demoniaco. “¿Eso quiere decir que Sylphie tiene un Rasgo?”
“Sí, Sylphiette es una de aquellas personas a las que me refiero. A pesar de que por alguna razón su cabello ahora es blanco…”
“Pero ella en realidad no es la reencarnación de Laplace, ¿cierto?”
“Por supuesto que no. Él no podría renacer como una mujer.”
Era un alivio escucharlo decir eso. Pero ahora que lo pienso… había un candidato más probable que Sylphie a considerar.
“Usted cree que yo también tengo un Rasgo, ¿cierto?”
“Eso es casi seguro. Un cuerpo capaz de contener esa reserva de poder mágico de otra forma nunca hubiese llegado a existir.”
“… Sabe, yo siempre creí que había incrementado mi reserva de poder mágico entrenando muy duro de niño.”
“Por supuesto, eso también es cierto. Tu cuerpo solo tenía el potencial para almacenar bastas cantidades de poder mágico. Si no hubieses practicado magia desde una edad tan temprana, probablemente habrías terminado con solo un poco más de poder mágico que una persona normal, tal como Sylphiette. Tu enorme reserva de poder mágico es el resultado de tu arduo trabajo, y tienes todo el derecho de sentirte orgulloso.”
¿Acaso eso era un cumplido? Tal vez debería sacar un poco de pecho…
“Um, solo para dejarlo claro. Yo no soy la reencarnación de Laplace, ¿o sí?”
“No. Espero que pasen décadas antes de su renacimiento.”
Eso al menos era bueno saberlo. Y estaba aliviado de finalmente tener una respuesta clara acerca de por qué yo poseía tanto poder mágico a mi disposición.
Me sentía un poco culpable del hecho de que yo básicamente estaba tomando prestados los poderes de Laplace, considerando mi amistad con Ruijerd… pero vamos, al final se trata de cómo los use, ¿cierto?
Para ser honesto, había algo que me estaba molestando más.
“…”
Orsted me observó en silencio por un tiempo, y luego dejó salir un suspiro. “No hay necesidad de sentirse culpable. Sé que tú eres un renacido, pero no existe ningún Rudeus Greyrat dentro de mis recuerdos.”
“… ¿Podría explicar eso un poco mejor?”
“Aquellos que heredan un Rasgo de Laplace con frecuencia poseen un gran potencial de poder mágico, incluso de niños. Y tu cuerpo es capaz de almacenar una cantidad particularmente grande de poder mágico. No sería una sorpresa que una frágil alma de recién nacido fallara a la hora de tolerar tal cuerpo.”
“Lo siento, pero ¿qué significa eso exactamente?”
“… Si no hubieses tomado su cuerpo, el niño probablemente habría nacido muerto.”
Ah.
Entiendo… Qué bueno que yo no había asesinado a Rudeus Greyrat. No quería pensar que me había robado una vida con toda esta felicidad en ella, ¿saben? Pero si la alternativa a mi llegada era el lamento de Paul y Zenith por su primer hijo, entonces todo fue para mejor. Era la hora de dejar atrás esta línea de pensamiento deprimente. Yo era el hijo de Paul y Zenith—el único Rudeus Greyrat.
Con ese asunto concluido, decidí pasar a mi siguiente pregunta importante.
“Um, he escuchado que el Incidente de Desplazamiento ocurrió como resultado de Nanahoshi siendo invocada. ¿Cree poder explicarlo con más detalle?”
“… Hay una gran parte de estos eventos que todavía no entiendo. Nunca antes había ocurrido algo así.”
“Bueno, yo soy un renacido, y estuve cerca del epicentro del desastre cuando tomó lugar. Siento que existe una posibilidad de que de alguna forma yo lo haya causado…”
“¿Qué…?”
Repentinamente, Eris estiró su brazo bajo la mesa y agarró mi muslo. Cuando miré en su dirección, descubrí que ella me estaba mirando fijamente y sacudiendo suavemente su cabeza. En un intento de tranquilizarla, yo estiré mi brazo detrás suyo… y comencé a acariciar su trasero. Su retaguardia, tanto suave como musculosa, ofrecía una sensación exquisi—¡au au au! ¡Mierda! ¡Mi muslo! ¡Eso duele! ¡Eso dueeele!
“Admito que no puedo negar la posibilidad. Tú, Nanahoshi, y el Incidente de Desplazamiento son… nuevos eventos agregados a la historia.”
Cielos, creí que ella iba a arrancar un pedazo de músculo de mi pierna…
Miré hacia el rostro de Eris. Ella me estaba mirando con una expresión que decía “¿¡Esta es una conversación seria, recuerdas!?” con letras mayúsculas y en negrita. Era genial ver que ella había aprendido a leer un poco el ambiente.
En cualquier caso, parecía ser que Orsted tampoco sabía mucho acerca del Incidente de Desplazamiento. Nanahoshi había salido con algunas teorías descabelladas propias, pero… no había razón para repasar eso ahora mismo. De hecho, sentí que había preguntado demasiadas cosas por un día. Mi cabeza estaba a punto de estallar de toda la nueva información que estaba almacenando. Si mantenía en marcha esta conversación por demasiado tiempo, no estaba seguro de ser capaz de entender lo que Orsted me dijera. Lo mejor era continuar las cosas donde las dejamos en alguna otra ocasión.
“… No sé lo útil que será, pero tengo algo de información del futuro que me gustaría enseñarle.”
“¿Del futuro?”
“Um… sí, eso creo. Dé un vistazo a esto.”
Le entregué a Orsted el diario del futuro. Él lo abrió y rápidamente ojeó a través de las primeras páginas; pero después de unos momentos, él subió su vista y frunció el ceño. “Me tomará algún tiempo leer todo esto. La letra es bastante ilegible.”
“Entiendo. No hay problema con eso…”
¿De verdad mi letra era tan ilegible? Nanahoshi había dicho exactamente lo mismo. En fin, no era justo esperar una buena letra de ese diario. Pero tendría que tomarme mi tiempo la próxima vez que le escribiera una carta a alguien.
“Ah, cierto. Antes de llegar a eso, ¿puedo pedir algo más?”
“¿De qué se trata?”
Hice una breve pausa. ¿Siquiera era una buena idea poner esto sobre la mesa? Orsted hasta ahora me había tratado mucho mejor de lo que había esperado… pero sentía que necesitaba probar mi suerte.
“Verá, señor…”
“No hay necesidad de esas formalidades.”
“Bueno, Orsted… sama… voy a ser su subordinado de ahora en adelante. ¿Correcto?”
“… Sí. Siempre y cuando aceptes ese papel.”
“Bien. Así que, um… esto a decir verdad es muy incómodo, pero…” Miré hacia Eris y luego seguí. “¿Podríamos discutir los términos de mi contrato?”
“Tu… ¿contrato?”
“Así es. Tal como sabe, yo ahora tengo una familia… y de ser posible, bueno… me gustaría algo de tiempo libre. Para pasarlo con ellas. Al menos de vez en cuando.”
No me malentiendan. Yo estaba realmente dispuesto a trabajar sin descanso por este sujeto. Dicho eso… en ocasiones necesitabas un descanso para recordarte a ti mismo para qué estás trabajando, ¿cierto? Quería tiempo para cuidar a Lucie, darles clases a mis hermanitas, disfrutar de la comida de Lilia, nutrirme de luz solar con Zenith, revolcarme en la cama con Sylphie, revolcarme en la cama con Roxy, y revolcarme en la cama con Eris. ¿Acaso eso era mucho pedir?
“Eso dependerá de tu desempeño, Rudeus Greyrat.”
“Ah. Cierto. Claro.”
Mierda. Eso era cierto.
¡Lo siento, Lucie! ¡Papi va a trabajar lejos de casa! Regresaré cuando hayamos salvado al mundo del Hombre-Dios, ¿bien? ¡Nos vemos! ¡Asegúrate de comer todos tus vegetales!
“Sin embargo, yo no soy Atofe. Nunca fue mi intención apartarte de la familia por la que arriesgaste todo para proteger. Y no tengo planes de tenerte trabajando por años seguidos… al menos por ahora.”
“Espere, ¿en serio? Es un alivio escucharlo.”
Fiu. Al parecer, yo al final sí iba a tener algunos días libres. Estar separado de todos mis seres queridos habría sido… desafiante, por decir lo menos. Mantenerlos a salvo era mi máxima prioridad, pero también quería estar cerca de ellos.
“¿Hay algo más que quieras de mí?”
Los ojos de Orsted estaban fijos en mí como si estuviera tratando de presionarme. ¿Realmente podía responder sí a esa pregunta? ¿Qué tal si se enojaba conmigo?
No, no. Necesitaba tener valor. Esta era mi única oportunidad. Nosotros no teníamos un contrato ni nada parecido, así que era crucial zanjar estas cosas desde el comienzo.
“… Um, ¿está bien que pida más?”
“Me esforzaré por cumplir tus necesidades.”
Ooh, eso sonaba prometedor. Hmm. ¿Pedir un sueldo será ir demasiado lejos?
Es decir, no era tan irracional. Si querías que alguien realizara un trabajo de forma responsable, le pagabas por ello. Al tomar tu dinero, ellos aceptarían la responsabilidad de su trabajo. Cualquiera que trabajara gratis lo haría de forma irresponsable… o así había leído en un manga una vez.
Naturalmente, yo quería ser un subordinado responsable para Orsted. Y de seguro recibir algo de dinero de él sería la forma perfecta de demostrar esto.
“Um… ya que voy a estar fuera de casa mucho tiempo, mi familia va a perder a uno de sus sustentos. Yo desde un comienzo no estaba aportando mucho a casa, y… bueno, en realidad tuve muchos gastos, eh, preparándome para nuestra batalla del otro día. Todavía tenemos algunos ahorros, pero puedo ver que se acabarán uno de estos días. Si no trabajo, probablemente tendremos que ahorrar en nuestra comida. Y tenemos un montón de niños en crecimiento que—”
“¿Entonces quieres dinero?”
“¡Bueno, si quiere decirlo directamente, sí! Jejeje.”
Mientras yo reía siniestramente de la vergüenza, Orsted metió su mano dentro de su abrigo y sacó algo, lo cual luego depositó casualmente sobre la mesa frente a mí. Era una daga… no, una espada corta… con una vaina hermosamente ornamentada.
“Esta es una de las 48 espadas mágicas fabricadas a partir de los huesos del Rey de los Dragones Reyes Kajakut, por el famoso herrero demonio Julián Jalisco. Su nombre es Eminencia, y debería venderse por cerca de 100,000 monedas de oro de Asura. Eso debería serte suficiente por un tiempo.”
“V-vaya…”
¿¡Acaba de decir 100,000!? En la moneda de este mundo, una moneda de oro de Asura equivale a aproximadamente 100,000 yenes, así que… eh, eh… Espera, ¿¡eso son 10 mil millones de yenes!? ¡Un hombre podría vivir toda su vida con tanto dinero! ¡Diablos, incluso podrías construirte un castillo!
“¿Necesitas más?”
“¡N-no, por supuesto que no!”
Mierda. ¿Qué esperaba que hiciera a cambio de algo así de valioso? Ah, cierto… él quería que luchara contra el Hombre-Dios. Supongo que esto me convertía en un mercenario. Pero, por alguna razón, que me paguen tanto por el trabajo lo hace un poco aterrador.
Aunque había un problema práctico en esto. ¿Cómo iba a convertir esta espada en dinero? ¿Quién demonios iba a gastar tanto dinero en una sola espada? Parecía la clase de cosa que haría la familia real de Asura. ¿Tal vez debería sacarle algo de dinero a los hermanos de Ariel?
“Es solo que, b-bueno… creo que podría ser difícil encontrar por aquí a alguien dispuesto a pagar una suma justa por esta espada…”
“Mmm… ya veo. Tienes razón en eso. Entonces tal vez esto sea mejor.”
Diciendo eso, Orsted sacó una bolsa de cuero de su abrigo y la colocó sobre la mesa. El sonido que hizo al caer era áspero, como piedras chocando entre sí. Extendí la mano hacia la bolsa, la recogí y miré dentro—había numerosas piedras pequeñas, coloridas y transparentes.
Azules, rojas, verdes, amarillas, negras y blancas también.
“¿Son… gemas?”
“Piedras mágicas. Son pequeñas, pero elegí las de color. Si las vendes en el Gremio de Magos, deberían darte una buena cantidad.”
Piedras mágicas de colores. Tantas como estas…
A diferencia de la espada mágica, no me comprarían un castillo, pero probablemente podría vivir cómodamente por al menos diez años. ¿De verdad está bien que acepte tanto?
Mientras dudaba, miré la cara de Orsted.
“¿Necesitas más?” preguntó tranquilamente él.
¿¡Qué!? ¿¡Todavía no has terminado de darme dinero!?
No, no. Algo más sería… simplemente aterrador.
“No. Esto debería ser suficiente por ahora, gracias…”
Guardé cuidadosamente la espada corta y las piedras mágicas. Me sentía algo incómodo guardándolas dentro de mi ropa… casi como si estuviera cargando explosivos o algo así. Tal vez debería pedirle a Eris que tome la espada al menos…
“Muy bien,” dijo Orsted mientras asentía. “Voy a comenzar a leer este diario. ¿Qué planeas hacer mientras tanto?”
“Podría esperar a que usted lo termine.”
“Creo que me tomará un día entero leerlo por completo.”
“Mmm… cierto. Bueno, no lo sé. Todavía es muy temprano… ¿tal vez deberíamos continuar nuestra conversación?”
“Parece que tú consideras importante este diario, así que primero preferiría leerlo.”
Era difícil asegurar cuán importante era realmente en este punto. Pero sentía que valía la pena que él al menos lo leyera. Orsted tenía la habilidad de ver el futuro, pero solo de una forma vaga. Al comparar su conocimiento con los detalles en ese diario, había una probabilidad de que él pudiera sacar algo valioso.
“Entiendo. Supongo que regresaré a casa por ahora y vendré aquí mañana.”
“Muy bien.”
“… Por cierto, ¿está planeando pasar toda la noche aquí?”
“Así es.”
“Bueno, no hay problema con eso.”
Después de asentir respetuosamente hacia Orsted, salí de la cabaña y regresé a la ciudad de Sharia.
Bajo la calidez de la luz de la tarde, me abrí paso a través del camino de vuelta a casa, quedándome solo pasos por detrás de Eris. Gracias a todas las cosas complicadas que habíamos discutido el día de hoy, mi cabeza se estaba sintiendo más pesada de lo usual. La única cosa en lo que era capaz de concentrarse mi cerebro era el espléndido par de nalgas en frente de mí.
El trasero de Eris era realmente increíble. Yo nunca antes había visto un balance tan perfecto entre músculo y grasa. De alguna forma, era tanto compacto como gordo. La chica tenía curvas, ¿bien? A esto probablemente se referían las personas cuando hablaban de atractivo sexual.
Por cierto, los pantalones de Eris eran bastante apretados alrededor de su trasero, lo cual enfatizaba su forma de una manera agradable. Dejaban muy en claro cuánto volumen tenía ella ahí. ¿Cuál era el nombre exacto de esas cosas? ¿Calzas? ¿Pantalones cortos? No era un estilo que veías mucho por aquí… Mmm. ¿De qué clase de cuero estaban fabricados? No, se veían demasiado flexibles para eso… ¿tal vez de tela?
Sentía que tocarlos sería la forma más rápida de comprobarlo. Sí, esa parecía ser una idea excelente. Podría perder el conocimiento por un rato, pero era un bajo precio a pagar por resolver un misterio tan profundo.
Muy bien, Eris… ¿¡Podrás contrarrestar mi nueva técnica, el Agarre de Luz!?
“Rudeus…”
Eris repentinamente se dio la vuelta hacia mí y yo rápidamente me apresuré a responder su mirada.
“Sigues siendo Rudeus, ¿cierto?”
Como siempre, ella tenía el ceño un poco fruncido. Pero, a partir de su tono, sabía que ella tenía que estar hablando de todo este asunto de la reencarnación que discutimos antes.
“Sí. Tal parece que tengo ese Rasgo de Laplace dentro de mí, pero todavía soy la misma persona que era ayer.”
“Entonces nada es realmente diferente ahora, ¿cierto?”
“Así es. Aprendí algunas cosas sobre mí mismo, eso es todo. No he cambiado en lo absoluto.”
Mantuve mis respuestas simples y directas, sin disculpas ni excusas. Para ser honesto, no estaba seguro de si Eris había mantenido el ritmo de mi conversación con Orsted. El hombre parecía sentir que la reencarnación era un fenómeno perfectamente normal y del día a día, y yo había leído suficiente ciencia ficción en mi vida anterior como para darle sentido a su explicación. Pero sin esa clase de conocimiento previo, podría haber sido casi incomprensible.
Por otro lado… Eris ya tenía casi veinte años. Ella ya había pasado la edad donde podía desenvolverse sin pensar por sí misma. Había una parte de mí que quería que permaneciera siendo despistada por siempre, pero ese solo era un sueño estúpido y egoísta.
“Mmm…” Eris asintió a mis palabras, a pesar de que era difícil saber si ella realmente las entendió. “¿Quieres que lo mantenga en secreto de Sylphie y Roxy?”
“Si no te molesta, sí. Preferiría contarles yo mismo, cuando sea el momento oportuno de hacerlo.”
En respuesta, Eris dio tres rápidos pasos hacia el frente, y luego se detuvo abruptamente.
La puesta de sol estaba detrás de ella ahora mismo, dejándola en frente del cielo nocturno; su cabello brillaba como rubíes mientras la luz lo atravesaba. Incluso en la sombra, sus atractivos rasgos faciales y su intensa mirada eran cautivadores.
Maldición. Ella era realmente hermosa.
“Entiendo,” dijo ella. “Entonces tienes que tomarme de la mano.”
Eris estiró su mano, y yo la tomé en silencio. Era tan hermosa como el resto de ella. También tenía callos, y estaba un poco del lado duro. Muy diferente de las manos de Sylphie o Roxy.
Esa mano se envolvió alrededor de la mía con firmeza y calidez. Yo la apreté de vuelta con fuerza, y comenzamos a caminar.
Esta era la primera vez en años que había caminado lado a lado con Eris. Por alguna razón, fue suficiente para hacerme muy feliz.
Y cuando mis pensamientos se concentraron en el nuevo capítulo de mi vida que comenzaría mañana, mi corazón empezó a latir suavemente—de la emoción.


