Las Invocaciones
Capítulo 12: Las Invocaciones
Querido Rudeus Greyrat,
Espero que esta carta llegue a ti estando recuperado, y tu reserva de poder mágico regenerada.
Quiero discutir nuestros siguientes pasos. Estaré esperando por ti en tu cabaña a las afueras de Sharia.
Debido a ciertas circunstancias, es preferible que vayas solo.
Orsted
Después de leer esta breve carta, le pedí a Aisha que me preparase el desayuno de inmediato.
Comí algo rico y contundente, y luego regresé a mi habitación para prepararme. Traté de escoger mi mejor ropa, y le pregunté varias veces a Aisha si me veía bien.
Y entonces, con Aqua Heartia en una mano y mi diario del futuro en la otra, di un paso fuera de casa.
Zenith de casualidad estaba jugando en el patio con nuestro Treant mascota Treb, así que le dije, “Volveré pronto, Madre,” mientras me iba. Ella agitó su mano vagamente en respuesta, casi como realizando un gesto de te veo después. A su lado, Treb también agitó sus ramas y hojas.
No les había contado a Sylphie y las demás. Sabía que ellas querrían acompañarme. Pero la carta me dijo que fuera solo, así que eso era exactamente lo que iba a hacer. Tampoco era como si esta vez fuera hacia la batalla.
No podía decir con certeza que confiaba en Orsted. Bueno, no todavía. Pero su carta había mostrado algo de preocupación por mi salud, y su tono no fue hostil. Además, Nanahoshi parecía creer que era alguien bueno, ya que ella se había opuesto a mi plan de luchar contra él a un nivel emocional. Al menos, él parecía ser más confiable que el Hombre-Dios. Eso definitivamente era lo que yo quería creer.
“Aunque de todas formas estoy un poco nervioso,” murmuré para mí mismo mientras caminaba a través de una tranquila calle de Sharia. Cada vez que pasaba junto a una posa de agua en el camino, no podía evitar detenerme para examinar mi reflejo y asegurarme de que me veía bien. Yo había decidido trabajar para Orsted—en otras palabras, él era mi nuevo jefe. Y cuando el jefe te llamaba para una reunión, querías verte lo mejor posible.
“Me pregunto si debí haber usado algo de perfume…”
Había tomado un baño esta mañana, pero después de la noche que había pasado con Eris, era muy posible que todavía hubiera algunos olores desafortunados en mi cuerpo. ¿Qué iba a pensar exactamente el jefe si yo llegaba a su oficina apestando a sexo? No podía imaginar que me despidiera en el acto, pero podría dejar una mala impresión. Eso era lo último que quería ahora mismo.
Orsted… era la única persona que tenía una oportunidad de encontrar y derrotar al Hombre-Dios. Y supuestamente, él lo iba a lograr algún día, con la ayuda de mis descendientes. Apesta ser el Hombre-Dios. Pero él fue quien traicionó primero mi confianza, así que no me importa. No iba a simpatizar con un sujeto que había matado a Roxy y Sylphie para protegerse.
Yo ahora era el perro guardián de Orsted. Agitaría mi cola por él y mostraría mis colmillos hacia sus enemigos. Esa era la única forma en que podía proteger a mi familia.
“Bien…”
Habiendo reconfirmado mi resolución, me dirigí hacia las afueras de la ciudad con pasos más rápidos y confiados—mientras evitaba cuidadosamente las aguas lodosas que salpicaban los carruajes que transitaban.
Llegué a la cabaña a las afueras de los muros de la ciudad para descubrir que de alguna forma estaba diferente. Era difícil explicarlo con palabras, pero había… algo extraño en el aire a su alrededor. Si esto fuera un manga, la cabaña definitivamente tendría un aura siniestra rondando a su alrededor. Era evidente de un vistazo que Orsted ya estaba esperando por mí en el interior.
Respiré profundamente un par de veces, y luego llamé a la puerta.
“¡Soy Rudeus Greyrat, señor! ¡Estoy aquí tal como lo pidió!”
“Ah. Eso fue rápido.”
Incluso aunque yo había sabido que él estaba dentro, temblé un poco ante el sonido de su voz. Definitivamente había una parte de mí que todavía le tenía miedo. “¿Tengo su permiso para entrar?”
“¿Por qué me estás pidiendo permiso? ¿Acaso no eres el dueño de esta cabaña?”
“¡Sí, señor! ¡Entraré de inmediato, señor!”
Cuando abrí la puerta y di un paso dentro de la cabaña, encontré a Orsted sentado en una de las sillas en su interior, mirando intensamente hacia mí.
Bueno… tal vez él no estaba mirando intensamente. Su rostro solo era aterrador por defecto.
Cerré la puerta detrás de mí y me acerqué tan tranquilamente como pude. Me detuve directamente a un lado de la silla en frente de Orsted, y me quedé esperando órdenes. Él miró arriba hacia mí con una expresión de ligera sospecha en su rostro.
“Mmm. De alguna forma esperaba que vinieras aquí con todos tus amigos… pero veo que solo hay dos de ustedes.”
“¡Sí, señor! Yo vine so—esperen, ¿dos?”
Quedé un poco confundido ante eso. A menos que los ojos de Orsted le estuvieran jugando una mala pasada y me estuviera viendo doble, ese comentario no parecía tener mucho sentido.
“¡Eris Greyrat!” gritó Orsted. “¡Tú también puedes entrar!”
Un instante después, la puerta de la cabaña se abrió de golpe. Eris estaba de pie justo afuera. Su espada ya estaba colgando de su mano, y había sed de sangre en sus ojos.
“¡Orsted!” gritó ella, balanceando su hoja para apuntarla hacia él. “¡Si le pones un dedo encima a Rudeus, te cortaré en el acto!”
La fuerza y furia de su voz habría hecho que un hombre cobarde se orine en sus pantalones, pero Orsted estaba completamente inmutable. “No tengo ninguna intención de hacerle daño.”
“¡Bueno, yo no confío en ti!”
“Supongo que no.”
Sin más palabras, Eris caminó hacia una esquina de la cabaña y cruzó sus brazos de forma amenazante.
Yo estaba mirando entre Orsted y Eris una y otra vez, todavía un poco perplejo por esta dramática entrada. ¿Acaso debería estar disculpándome ahora mismo? ¿Explicar que yo no la había traído conmigo? ¿Insistir en que yo no lo veía como un enemigo? El problema era que no podía dar excusas por la espada que ella estaba sosteniendo. ¿Qué se supone que haga aquí?
Orsted habló mientras yo vacilaba. “¿Qué sucede, Rudeus Greyrat? Toma asiento. Necesitamos hablar.”
“Eh, cierto. Con su permiso.” Por supuesto, yo me senté. Pero mi mente todavía estaba concentrada en Eris y su espada desenfundada. “Um, acerca de Eris…”
“Tu reacción lo deja claro. Imagino que ella te siguió aquí sin que te dieras cuenta.”
“Bueno, sí. Supongo que lo hizo… ¿Le importaría, eh, si hablo con ella antes de comenzar?”
“Adelante.”
Al menos él no parecía estar demasiado molesto. Dándome la vuelta en mi silla, rápidamente le indiqué a Eris que se acercara.
“¿Qué pasa, Rudeus?”
“Eris… ¿por qué me seguiste?”
“Te vi bien vestido. Solo quería saber dónde ibas.”
¿Bien vestido? Bueno, hmm. Sí había escogido mi mejor ropa y me había peinado por un rato. Tal vez ella había pensado que yo iba a una cita secreta o algo así…
“Entiendes que ahora estoy trabajando para Orsted, ¿cierto?”
“… Sí. Pero se trata de Orsted, Rudeus. Él obviamente está planeando algo, ¿cierto? Estoy preocupada de que esté tratando de engañarte.”
“Eso es posible, pero es demasiado pronto para asegurarlo. Por ahora, ¿crees poder mantener la calma y solo dejarnos hablar?”
“…”
“Podemos luchar juntos contra él si me está engañando. Cuento contigo, Eris.”
“Oh. ¡Sí! ¡Entiendo!”
Aparentemente satisfecha con esto, Eris enfundó su espada y tomó asiento junto a mí. Era bueno que su mente funcionara de una forma tan simple.
“Lamento eso.”
“No importa.”
“Parece que a Eris le cuesta mucho confiar en usted, Orsted-sama… Pero supongo que es a causa de su maldición.”
Los ojos de Orsted brillaron ante eso. “¿Quién te dijo acerca de mi maldición?”
“El Hombre-Dios. De hecho, él aseguraba que usted sufre varias maldiciones.”
Yo respondí honestamente y sin dudarlo. Me había preparado para contarle todo a Orsted con respecto a mis conversaciones con su enemigo.
“Ya veo…”
Orsted levantó una mano hacia su mentón y enfocó su mirada en el techo por un momento. El techo de la cabaña no tenía nada especial, así que parecía ser que él solo estaba reflexionando.
“Primero lo primero. Permíteme cumplir mi promesa contigo.”
“¿Eh?”
“¿Por qué te ves tan sorprendido? No soy como tu anterior jefe. Yo cumplo mis promesas.”
No, no era eso… es solo que no recordaba haber hecho ninguna promesa.
“Hablo del método para proteger a tu familia del Hombre-Dios.”
Ah. ¡Ahhhh! Por supuesto. ¿Cómo pude olvidarme de eso?
Supongo que no había pensado en ese acuerdo exactamente como una promesa. Se sentía más como un contrato. Ya saben, la clase que usas para vender tu alma al diablo. Por otro lado, las estipulaciones de un contrato básicamente son un montón de promesas, ¿cierto? Sí.
“¿Está seguro? Yo todavía no he hecho nada en su beneficio.”
“Sí, pero imagino que no estarás concentrado en tus tareas si estás constantemente preocupado por la seguridad de tu familia.”
“Bueno, sí. Eso es cierto.”
Hah. Él estaba tratando de ser considerado, ¿no? Para ser honesto, no había estado esperando un trato tan amable desde el comienzo. Estaba esperando que me ordenase cosas de inmediato. El hombre tenía un rostro aterrador, pero parecía ser un jefe sorpresivamente bueno. No podía entender por qué Eris todavía lo trataba con tanta hostilidad.
“En cualquier caso, ¿qué método en específico tiene en mente para protegerlos?”
“No es nada demasiado complejo. Solo necesitas invocar a una bestia guardiana con un fuerte destino y ordenarle mantenerlos a salvo.”
“Ya veo. Desafortunadamente, todavía no sé cómo usar la magia de invocación.”
“Entiendo. Yo dibujaré el círculo mágico. Tú solo canaliza poder mágico a través de él.”
“Ah. Eso funcionará. Lamento las molestias.”
Hmm. Una bestia guardiana con un destino fuerte, ¿eh? En otras palabras, tendríamos un perro guardián protegido por las leyes de la causalidad…
“Pero ¿eso realmente será suficiente para mantenerlos a salvo?”
“El Hombre-Dios no tiene influencia sobre algo que no sea humano. Además, él no puede manipular a muchos individuos al mismo tiempo; siempre y cuando tomemos acciones, él debería tener sus manos llenas tratando de detenernos. Dada su personalidad, esto debería ser más que suficiente para proteger a tus seres queridos.”
Bien, ahora estábamos psicoanalizando al tipo.
Pero eso acerca de que el Hombre-Dios no podía influenciar a muchas personas al mismo tiempo era interesante. Implicaba que él podía controlar al menos a un par de personas simultáneamente. ¿Acaso había estado manipulando a alguien más mientras me manipulaba a mí?
“Pero no bajes la guardia. No sabemos qué intentará el Hombre-Dios. No dejes todo en manos de la bestia guardiana—mantén un ojo sobre ellos regularmente.”
PEscuchar a Orsted decir algo como “mantén un ojo sobre ellos regularmente” se sentía… extraño. No parecía del tipo que dijera cosas así. Aunque, sabía que no debía juzgar a alguien por una primera impresión.
En fin, ya que él estaba dispuesto a preparar esta invocación para mí, yo la aceptaría felizmente.
Ahora, al tema principal. Por supuesto, había todo tipo de cosas que quería preguntarle a Orsted, pero también necesitaba mantener mi parte de este intercambio. No podía hacer daño preguntar por iniciativa propia cuáles eran mis órdenes.
“Muy bien. ¿Qué es lo que quiere que yo haga de ahora en adelante?”
“… ¿No tienes ninguna pregunta para mí?”
Hm. No había esperado una respuesta como esa… “Claro que sí. Muchas.”
“En ese caso, ¿por qué no las estás haciendo?”
“Bueno, supongo que no quería molestarlo demasiado.”
Orsted dejó salir un suspiro y sacudió su cabeza. “Tú ahora eres mi aliado. En otras palabras—”
“Soy su subordinado, Orsted-sama. Creo que deberíamos mantener la cadena de mando sin dejar dudas.”
El hombre me había humillado completamente. Y ahora estaba pensando en formas de proteger a mi familia. Incluso yo no era tan sinvergüenza como para pretender que éramos iguales en esta sociedad.
“Entiendo, si eso es lo que quieres… Pero, dejando eso de lado, estaremos trabajando juntos para derrotar al Hombre-Dios. Es importante que aprendas todo lo que necesitas saber.”
“Bien, pero ¿qué tal si resulto ser un espía del Hombre-Dios o algo así? Yo bien podría comenzar a entregarle información cada noche.”
“Confío en ti, Rudeus Greyrat,” dijo Orsted, mirándome fijamente a los ojos. “Arriesgaste tu vida por el bien de tu familia, y con eso te ganaste mi respeto.”
¡Vaya, vas a hacer que me sonroje!
Es decir… supongo que yo había estado bastante desesperado en ese entonces. Y si eso fue lo suficientemente bueno como para ganarme su confianza, yo ciertamente no iba a quejarme. Bien podría aceptar su oferta.
¿Qué era lo que quería preguntarle? Algunas cosas inmediatamente se me vinieron a la mente.
El conflicto entre el Hombre-Dios y Orsted.
El llamado Rasgo de Laplace.
El Incidente de Desplazamiento.
El concepto del destino.
Esas eran las grandes preguntas que tenía por el momento.
“Muy bien. Supongo que repasaré la lista una a una.”
Primero, quería entender el conflicto entre Orsted y el Hombre-Dios, o mejor dicho, su relación. No, antes de eso, probablemente lo mejor era saber más sobre el propio Orsted.
“Orsted-sama, ¿podría contarme más acerca de usted?”
“¿Quieres escuchar mi historia?”
“Sí. Si es que no es un problema.”
“¿Qué te ha dicho de mí el Hombre-Dios? Parece que al menos mencionó mis maldiciones.”
“Ehhhh…”
Habían pasado cinco años desde ese encuentro en particular, así que era un desafío recordar exactamente lo que había dicho. Me concentré intensamente, tratando de sacar las palabras de mi memoria.
“Él dijo que en específico usted tiene cuatro maldiciones diferentes.”
“… Continúa.”
“La primera, una maldición que hace que todos los seres vivos en este mundo lo odien o le teman. La segunda, una maldición que lo hace invisible para el Hombre-Dios. La tercera, una maldición que le impide usar todo su poder. En cuanto a la cuarta… no estaba seguro.”
“Ya veo,” dijo Orsted mientras asentía suavemente.
“Primero, con respecto a la primera maldición—sí, desde que nací, todas los seres vivos en este mundo me han odiado.”
“… Aunque yo no siento odio hacia usted.”
“Existen algunas excepciones. Como tú y Nanahoshi.”
“Entiendo.”
Así que había excepciones. El hecho de que Nanahoshi y yo viniéramos de un mundo diferente probablemente era relevante aquí. ¿Debería aprovechar la oportunidad para revelar mi verdad? Con Eris a mi lado, eso era un poco difícil de hacer. Pero guardarle secretos a Orsted no me parecía una buena idea en este punto.
“No estaba tratando de esconderle esto ni nada parecido, pero… yo soy originario del mismo mundo que Nanahoshi. ¿Tal vez eso tenga algo que ver?”
“… ¿Entonces Rudeus Greyrat no es tu verdadero nombre?”
“Eso es… una historia larga. Pero a diferencia de Nanahoshi, yo no fui transportado aquí—nací en este mundo como Rudeus Greyrat. Yo, eh… bueno, ¿cómo debería describirlo?”
“Ah. Así que fuiste reencarnado.”
Parpadeé de la sorpresa. No había esperado que esa palabra saliera tan fácilmente de la boca de Orsted. Pero, ahora que lo pienso… creía haber visto algunas anotaciones en el diario acerca de que la gente dragón poseía una técnica para reencarnar. Algo acerca de cómo ellos podían regresar en un nuevo cuerpo algunas décadas después de su muerte. Tal vez era un concepto lo suficientemente normal para ellos.
“Muy probablemente la razón de que no me temas esté conectada a tu posición como reencarnado.”
“¿Existen otros que no le temen?”
“Aparte de un puñado de excepciones, solo aquellos que descienden de la antigua gente dragón.”
Así que Perugius es uno… a pesar de que él parecía estar aterrado de Orsted. Tal vez eso no tenía nada que ver con la maldición. En ocasiones tienes razones perfectamente razonables para odiar o temer a alguien.
“En cuanto a la segunda maldición—la que me hace invisible para el Hombre-Dios… en realidad, esto no es una maldición.”
“¿Entonces qué es?”
Orsted se detuvo por un momento para pensar, y luego me miró a los ojos una vez más. “Algo así como un arte secreto, creado por el primer Dios Dragón como una herramienta a usar contra el Hombre-Dios. Una técnica que permite ver el destino y, al mismo tiempo, elimina al usuario de las leyes del mundo.”
“Mmm…”
“El Hombre-Dios posee un gran conocimiento del futuro, y sus ojos ven muy lejos. Sin embargo, no puede ver a aquellos que existen fuera de las leyes del mundo.”
Interesante. No tenía idea de lo que significaba estar fuera de las leyes del mundo, pero ser totalmente invisible para el Hombre-Dios sonaba muy agradable.
“¿Podría explicar esa parte acerca del ver el flujo del destino?”
“Mm. Veamos…”
Orsted adoptó su pose contemplativa una vez más mientras se quedaba en silencio. No podía hacer más que esperar que no estuviera pensando una mentira en el acto.
“Cuando miro hacia alguien, puedo ver las líneas generales de su historia de vida.”
Bueno, eso fue un poco vago… “¿Eso quiere decir que usted también tiene el poder de la premonición?”
“No… No puedo ver el futuro. Veo historia que es ordenada por el destino.”
¿Hmm? Ahora se escuchaba como un filósofo. No entendía muy bien la diferencia entre este poder y la verdadera premonición. Por el momento, lo más fácil parecía ser pensar en ello como una versión inferior a la del Hombre-Dios.
“¿Podría usar este arte secreto en mí?”
“No, es mejor que no la recibas.”
“… ¿Por qué lo dice?”
Volverse invisible para el Hombre-Dios es una ventaja muy tentadora. Me gustaría saber por qué no puedo tenerla.
“El arte tiene el efecto secundario de disminuir dramáticamente tu velocidad de regeneración de poder mágico.”
“¿Cuán dramáticamente?”
“Tú regeneraste tu reserva de poder mágico por completo en diez días, ¿cierto? Bajo la influencia de tal arte, eso tomaría casi mil veces más.”
¿Mil veces más? Eso sería, eh… ¿más o menos treinta años?
“Como resultado de esto, yo no puedo usar magia libremente. Y esa es la razón por la que raramente lucho con todo mi poder.”
Ajá. Básicamente, su regeneración de poder mágico era tan lenta que él no podía usarlo con frecuencia. Yo no sabía lo grande que era su reserva de poder mágico, pero asumiendo que le tomaba años regenerarla, él tenía que ser muy cuidadoso conservando su poder.
“Si bien no puedo usar el arte mismo sobre ti, el brazalete que te di te proporciona un efecto similar.”
Miré abajo hacia el brazalete en mi muñeca izquierda. Aparentemente era alguna clase de dispositivo de interferencia contra el Hombre-Dios. “¿Entonces esto no tiene ningún efecto secundario? Tal vez si lo producimos en masa…”
“Si eso fuera posible, yo ya lo hubiera hecho. Y también habría removido mi maldición.”
Cierto. Fue una pregunta tonta.
“Usé una cantidad considerable de poder mágico en mi batalla contra ti,” continuó Orsted. “Por un tiempo seré incapaz de luchar con todo mi poder.”
“¿Eh? Espere, ¿de verdad? Pero usted me derrotó instantáneamente.”
“Fui forzado a resistir golpes directos de tu magia muchas veces, y al final a sacar la Hoja de Dios,” dijo Orsted, con un tono de voz evidentemente amargo. “Solo eso consumió una cantidad considerable de poder mágico.”
Hm. Desde mi perspectiva, él me había dejado tendido en el barro sin siquiera sudar… pero aparentemente yo había dado una mejor pelea de lo que pensé. Un excelente desempeño, si me permiten decirlo. Jojojo.
“En cualquier caso, mi reserva de poder mágico está bastante baja en este momento. Debido a eso, necesitaré que actúes en mi lugar.”
“… Entiendo. Haré lo que pueda.”
Así que, básicamente, yo estaba trabajando para pagar el daño que había provocado. Eso parecía justo.
“Orsted-sama, con respecto a otro asunto… ¿puedo preguntar por qué está usted luchando contra el Hombre-Dios?”
“Ah… sí, en cuanto a eso…”
Orsted desvió la mirada, luciendo un poco dudoso. Ahora que lo pienso, ha estado evitando preguntas y pausando para pensar con frecuencia. ¿Podría estar mintiéndome? No, eso es poco probable. Pero tal vez confía en mí, aunque no completamente. Por ahora, podría estar dándome una mentira conveniente mientras me observa… Es una posibilidad.
“El Hombre-Dios… causó la muerte de mi padre.”
“¿Oh?”
Así que era por venganza, ¿eh? Definitivamente era un motivo clásico. Era lo mismo que había motivado a mi yo del futuro a tratar de matar al Hombre-Dios. Sería fácil para mí burlarme de tales deseos en este momento, ya que ningún ser querido me había sido arrebatado hasta la fecha. Pero ese diario dejó muy claro que yo había terminado viviendo para vengarme en esa línea temporal.
“Además, su muerte era el mayor deseo de la antigua gente dragón. Todos los Dioses Dragón han existido únicamente para lograr ese objetivo.”
Bien, así que también había alguna clase de sentido cultural del deber… Esperen, ¿todos los Dioses Dragón?
“Um, ¿cuántos Dioses Dragón han existido?”
“Parece que yo soy el centésimo. Y todos los noventa y nueve que existieron antes de mí dedicaron sus vidas para matar al Hombre-Dios.”
“Vaya. Entiendo.”
“Sin embargo, solo un Dios Dragón de gran fuerza y sangre pura tiene una oportunidad real de tener éxito en esta tarea.” Los ojos hostiles y brillantes de Orsted miraron fijamente hacia los míos; después de un momento, él continuó con una voz tranquila y fluida. “Por eso, mi padre, el primer Dios Dragón, usó una técnica de reencarnación para enviarme al futuro."


