Pantano contra el Dios Dragón
Capítulo 8: Pantano contra el Dios Dragón
Dos días hacia el noreste de la ciudad de Sharia, había una aldea abandonada que había sido tragada por el bosque.
Hace unos cuarenta años, una catástrofe mágica había causado que los árboles locales se expandieran rápidamente. La aldea muy pronto había sido consumida, forzando a sus habitantes a reubicarse. En las décadas posteriores, los únicos visitantes que tenía este lugar habían sido los monstruos que deambulaban por el bosque, y el ocasional aventurero que venía a cazarlos.
Sin embargo, el día de hoy un hombre se estaba abriendo paso hacia esta aldea—un hombre con el cabello plateado y ojos dorados, quien usaba un abrigo de cuero blanco. El hombre monitoreaba alertamente sus alrededores mientras se acercaba a su destino. Él no estaba a caballo o dentro de un carruaje; él simplemente estaba caminando, avanzando tranquilamente a través del bosque. De vez en cuando, sus intensos y afilados ojos mirarían abajo hacia un objeto con forma de brújula en su mano izquierda.
Ningún monstruo se atrevía a atacarlo. Muchos ojos brillantes miraban hacia él desde las profundidades del bosque, pero cuando se acercaba, incluso las criaturas más feroces huían como ardillas aterradas.
“… ¿Es aquí?”
Mientras él llegaba a las afueras de la aldea abandonada a la que su brújula estaba apuntando, el hombre se detuvo y la estudió en silencio por un momento.
“¿Por qué me llamaría a un lugar como este…?”
Lenta y cuidadosamente, él puso un pie dentro de la aldea en ruinas. Sus calles alguna vez bien cuidadas ahora estaban cubiertas de hierbas, y sus campos ahora estaban llenos de matorrales. Grandes árboles se elevaban a través de los techos de las casas vacías; otras estaban tan cubiertas de enredaderas que se parecían a grandes colinas verdes de vegetación.
Pronto, el hombre se detuvo una vez más. Él había llegado al centro de la ciudad, donde presumiblemente un pozo alguna vez se había ubicado. Una estructura sospechosa yacía ahí; un edificio con la forma de un gran cilindro amarillo, y era la única cosa en toda la aldea que no tenía rastros de vegetación en ella. A partir de la condición de sus paredes de piedra y su puerta frontal, claramente había sido construida hace poco tiempo.
El hombre miró abajo hacia su brújula en su mano izquierda y confirmó que su aguja estaba apuntando directamente hacia esta torre. Él estiró su brazo hacia el pomo de forma alerta.
“… Nanahoshi, ¿estás ahí?”
El interior de la torre era extremadamente simple. No había ventanas ni pasillos. El piso estaba extrañamente resbaladizo, como si estuviera cubierto de alguna clase de aceite. Alguien había dejado un buen número de sacos de yute llenos y algo así como incienso quemándose contra la pared. El extraño aroma en el aire parecía indicar que el quemador estaba en uso.
“… ¿Qué es este lugar?”
Mirando alrededor de la habitación, el hombre vio otra puerta en la pared directamente en frente suyo. Cautelosamente, pero sin vacilación, él caminó hacia ella y se estiró hacia el pomo. Mientras lo hacía, sintió una pequeña pizca de dolor. Sin embargo, cuando examinó su palma, no había ni una sola gota de sangre.
“¿Mm…? ¿Estoy imaginando cosas?”
Él atravesó la puerta y terminó en una habitación con una distribución idéntica a la primera. Dado que estaba sobre una colina, parecía que una parte de este edificio en realidad estaba bajo tierra.
El hombre estaba comenzando a tener más sospechas, pero de todas formas siguió avanzando. Letreros con mensajes como “Por favor, sáquense sus zapatos aquí” y “A todos los invitados, por favor, pónganse este sombrero” estaban pegados sobre las paredes; naturalmente, él ignoró sus instrucciones, y siguió avanzando más cautelosamente que antes.
Algunas de las puertas estaban cubiertas de trampas tan pequeñas que podrían haber sido para ratones. Evitando cuidadosamente estas, él siguió avanzando, pasando de una habitación a otra.
Eventualmente, él llegó a una habitación muy extraña. Era alta, y circular, y no tenía techo. Cuando miró hacia arriba, él pudo ver un pedazo del cielo arriba suyo. Se sentía como si estuviera de pie en el fondo de una chimenea.
“… ¿Qué está pasando aquí?”
El hombre frunció su frente de forma dubitativa, pero la aguja de su brújula estaba apuntando hacia el centro de la habitación. Una pequeña caja yacía ahí, con una solitaria hoja de papel debajo. Él se acercó cautelosamente y miró hacia el papel. Había dos palabras escritas en ella:
Dios Humano
Él rápidamente tomó la pequeña caja y la abrió.
“¿¡Hrm!?”

Grandes nubes de humo inmediatamente salieron de ella.
Mientras él la dejaba caer y adoptaba una postura defensiva, el hombre escuchó un suave tintineo metálico. Un anillo de plata había caído hacia el suelo junto a la pequeña caja, la cual de alguna forma todavía dejaba salir humo con una intensidad sorprendente.
El anillo probablemente había caído de la caja cuando golpeó el suelo. Por alguna razón, brillaba con una luz suavemente roja—y la aguja de su brújula apuntaba directamente hacia él.
“… ¿Nanahoshi?”
El hombre se agachó para recoger el anillo.
Medio segundo después, hubo un gran destello en el cielo.
“¡Gah!”
El hombre instantáneamente tomó impulso, tratando de saltar hacia un costado. Pero el piso resbaloso cubierto de aceite se rehusó a cooperar. Las suelas de sus botas perdieron completamente su agarre.
Un gran rayo cayó directamente sobre el Dios Dragón Orsted.
Rudeus
Desde mi campamento arriba de la aldea abandonada, yo estaba mirando intensamente hacia el lugar al cual había atraído a Orsted. En el mismísimo instante que vi el humo elevándose hacia el aire, disparé un Rayo hacia la ubicación objetivo con todo el poder que pude reunir.
Estaba confiado de que había golpeado a mi objetivo. Yo había practicado muchas veces en preparación para este día, y había cubierto el suelo de aceite vegetal para que él no pudiera esquivar mi hechizo en el último momento.
Pero, por supuesto, un golpe no iba a ser suficiente para derrotarlo. Nadie tan frágil podría haberse ganado una reputación como el más fuerte en el mundo—no con monstruos como Atofe con vida.
Apunté mi vara hacia el suelo, canalicé poder mágico hacia ella, y visualicé una enorme nube de tormenta—una oscura y turbulenta supercelda. Este era el hechizo de nivel Santo Cumulonimbo. En un instante, el cielo estuvo cubierto de una gran nube negra. Feroces capas de lluvia comenzaron a caer, acompañadas de los rayos.
Canalicé más poder hacia mi vara. Podía sentirla absorbiendo poder mágico de mí desde un lugar en lo profundo de mi cuerpo, y le permití hacerlo libremente.
Esta vez, visualicé hielo. Visualicé detener el movimiento de cada molécula en el centro de esa aldea, bajando rápidamente la temperatura.
Nova Gélida.
Era un hechizo que yo había usado ya muchas veces, pero nunca con todo este poder, o sobre una zona tan amplia. Una tras otra, las gotas de lluvia cayendo sobre la aldea comenzaron a congelarse. Rápidamente capas sobre capas de hielo se formaron, consolidándose en un solo objeto gigante. Finalmente, cuando alcanzó el tamaño de un iceberg, yo detuve mi hechizo.
Aún no había terminado. Canalicé más poder mágico hacia mi vara y creé una roca en el cielo sobre la aldea. Ignorando el costo de poder mágico, rápidamente expandí su tamaño hasta que era demasiado grande como para evadir—luego la disparé directamente hacia abajo, con toda la velocidad que pude darle.
La roca impactó en una fracción de segundo. El suelo temblaba bajo mis pies. Un instante después, un estallido ensordecedor llegó a mis oídos, seguido de vientos feroces y una onda de choque.
Protegí mis ojos con mi brazo y miré abajo hacia mi obra. El iceberg se había roto, y dos tercios de la gran roca estaban incrustados en la tierra. Parecía imposible que algo pudiera sobrevivir a tal impacto.
“… ¿Lo conseguí?”
No había movimiento en la aldea. Parecía posible que esto realmente hubiera acabado. Ciertamente esperaba que así fuera.
Pero un instante después, la gran roca se rompió en pedazos.
“¡Hiii!”
De alguna forma, podía sentir la ira asesina del hombre, incluso a esta distancia.
Un escalofrío bajó por mi espalda. Mis piernas comenzaron a temblar, y lágrimas se formaron en mis ojos.
Tan pronto como pude moverme, salté dentro de la Armadura Mágica, la cual estaba de pie lista a mi lado. Tal como había practicado cientos de veces, canalicé poder hacia cada uno de sus componentes individuales, tomé control de sus extremidades, y estiré un brazo para recoger mi vara. No tomó nada de tiempo, pero de alguna forma la ira ya se estaba acercando.
Con la rutina de encendido completa, puse mi concentración en mi siguiente ataque.
El poder mágico salió de mí, atravesó mi armadura, y llegó hacia la vara en mi mano derecha. Seguí alimentando el torrente, con toda la intención de dejarme seco.
Yo estaba visualizando una explosión nuclear.
Apuntando mi vara en la dirección de mi enemigo, disparé el hechizo con toda la ferocidad que pude reunir.
Hubo un destello brillante en el centro de la aldea, y una ola de calor y luz barrió a través del suelo. Por la esquina de mi ojo, vi los árboles siendo incinerados en un instante, reducidos a sombras carbonizadas de sí mismos. Una poderosa onda de choque llegó un momento después.
La Armadura Mágica que yo estaba usando pesaba varias toneladas. Resistió el calor y la onda de choque casi sin sacudirse.
Una vez que la ola de devastación me había superado completamente, miré abajo hacia la aldea. Un enorme hongo atómico se estaba elevando hacia el cielo. No podía ver claramente el suelo bajo todo el humo y el polvo, pero había canalizado suficiente poder mágico en ese hechizo como para eliminar de la existencia cualquier cosa en su radio. Probablemente fue el hechizo más poderoso que había usado en mi vida.
“…”
Aun así, yo no podía dejar de temblar del miedo.
Aún podía sentir esa ira, y ahora estaba mucho, mucho más cerca. Él se estaba acercando a mí a una velocidad tremenda. Al principio habíamos estado muy alejados, pero ahora él casi estaba delante de mí.
Cerré con fuerza mi mandíbula para evitar que mis dientes tiritaran, apreté mis temblorosas manos, y deposité mi vara en un soporte ubicado en la espalda. Luego monté mi cañón Gatling en mi brazo derecho, y levanté mi escudo con mi izquierda.
“Hoo… Haa… Aah…”
Cuando hice una pausa para respirar profundamente un par de veces, me di cuenta de que incluso mi garganta estaba temblando.
Suprimiendo a la fuerza el miedo y ansiedad creciendo dentro de mí, apunté mi cañón Gatling hacia la nube de polvo que se estaba acercando rápidamente a mi posición.
“¡Hoo! ¡Haa!”
Necesitaba mantener la iniciativa. Si lo dejaba marcar el ritmo, yo estaría acabado.
¿Acaso le había hecho algún daño? ¿Acaso los venenos en la puerta, el incienso de afrodisiaco, o cualquiera de las trampas habían tenido algún efecto? Yo había puesto todo el poder que pude en esos cuatro hechizos que acababa de dispararle. Si no le habían hecho ningún daño, era difícil imaginar que esta especie de cañón Gatling fuera a ser capaz de incluso rasguñarlo. Pero, hablando de eso, ¿acaso mis hechizos siquiera habían impactado? De seguro él no pudo haber sido capaz de esquivarlos. Su área de efecto había sido enorme; los había hecho tan grandes y letales como pude. Y los había disparado desde tan lejos que él de ninguna forma pudo haberlos visto venir, incluso con un Ojo de la Premonición. Sin importar qué clase de ojo demoniaco pueda poseer, a esa distancia—
Una silueta humana se aproxima.
“¡Fuegooooo!”
Activé el cañón Gatling en mi mano derecha al gritar la palabra de encendido. Mientras el poder mágico fluía hacia él, el cañón inmediatamente comenzó a disparar Cañones de Piedra a una velocidad aterradora. Tantas balas estaban atravesando el aire que el sonido de sus silbidos terminaba pareciéndose al sonido de un grito.
Los pedazos de roca de alta velocidad se estrellaron en su objetivo, dispersando la nube de polvo que lo rodeaba—y revelando a un hombre de cabello plateado usando un abrigo maltratado, y con un rostro cubierto de hollín.
¿Estaba herido? ¿Acaso mis hechizos sí le había hecho daño?
Sí. Podía ver sangre bajando por su mentón, y algo así como una quemadura en la base de su cuello. El daño era menor, pero yo podía lastimarlo.
“¡Guh!”
Nuestros ojos se encontraron. Su mirada afilada como la de un águila ahora estaba fija en mí. Él tenía la mirada de un cazador que finalmente había encontrado a su presa.
Él da un paso al costado en un intento de escapar de la ráfaga de piedras.
Manteniendo mi Ojo de la Premonición activado, me concentré en anticipar los movimientos de Orsted. El hombre era increíblemente rápido, así que yo estaba viendo un gran número de posibilidades borrosas y superpuestas. Aun así, traté de ajustar mi puntería para bloquear sus intentos de retirada.
El tiempo de recorrido de cada proyectil para llegar a su objetivo era virtualmente inexistente. Pero, de alguna forma, Orsted los esquivó como si los viera venir, acercándose gradualmente hacia mí en el proceso.
Un paso por aquí. Dos pasos por allá.
Él estaba cerrando la distancia entre nosotros de una forma lenta pero continua, mirando hacia mí tan ferozmente como un ave de rapiña. De vez en cuando, un Cañón de Piedra lo rozaría, y él haría una pequeña mueca, pero eso era todo. Él parecía convencido de que incluso un golpe directo no sería fatal; Orsted parecía estar completamente tranquilo.
Por lo que se ve, mis ataques no eran nada especial para él. Además, él parecía luchar con oponentes como yo de forma regular.
Yo me sentía de una forma muy diferente. Su calma y concentración como las de un zombi eran aterradoras de contemplar. Cada vez crecía mi sensación de que ninguno de mis ataques funcionaría en él, y era una lucha constante no caer en la desesperación.
Aun así, por ahora tenía la ventaja.
Haciendo mi mejor esfuerzo para convencerme de eso, comencé a moverme en respuesta a Orsted. Cuando él daba un paso al frente y hacia la derecha, yo retrocedía hacia la izquierda. Cuando el zigzagueaba hacia la izquierda, yo retrocedía hacia la derecha. Sin importar hacia qué dirección se moviera, yo lo recibía con una ráfaga de piedras. Siempre y cuando pudiera mantener esto, él nunca iba a acercarse. Yo tenía la mejor mano. Estaba desarrollándose tal como yo lo había visualizado.
En un intento por aumentar la presión, usé mi mano izquierda para disparar un hechizo. Mi objetivo era el suelo debajo de nuestros pies, y la magia que yo tenía en mente era Pantano.
Levanté mi mano para activarlo, dándole forma rápidamente a mi familiar hechizo—pero en ese mismo instante, Orsted también levantó su mano izquierda hacia mí.
“¡Distorsión Mágica!”
Mi magia completamente formada fue reducida a un enredo caótico por la repentina oleada de poder externo. El hechizo comenzó a transformarse en una nube de poder mágico sin sentido.
“¡Kuh!”
Pero yo la reformé a la fuerza, volviendo a unir los hilos hasta su lugar apropiado.
Yo ahora era capaz de esto. Finalmente había aprendido cómo hacerlo. Mientras le estaba enseñando a Sylphie cómo usar la Distorsión Mágica, yo también había estado entrenando para contrarrestarla: a completar un hechizo, incluso después de que quedara inservible. Todas esas horas de práctica habían sido para este preciso momento.
Los ojos de Orsted se abrieron completamente de la sorpresa. ¿Acaso esta era la primera vez que él había visto su Distorsión Mágica fallar en—?
Vaya.
En el instante que mi Pantano convirtió el suelo debajo de sus pies en lodo, Orsted usó un hechizo propio para sobrescribirlo. Él cubrió mi pantano completamente con una placa de tierra.
Y ahora, su mano derecha estaba apuntando directamente hacia mí. Yo rápidamente respondí con mi propia Distorsión Mágica—
Una luz brillante oculta el mundo.
Un escalofrío de miedo me recorrió. Deteniendo la ráfaga de mi cañón Gatling por un momento, decidí saltar hacia un costado con toda mi fuerza.
Puedo ver el mundo una vez más.
Ahora había un cráter profundo y de gran tamaño en el lugar donde Orsted había estado apuntando. Yo ni siquiera había sido capaz de ver el ataque. ¿Acaso fue alguna clase de hechizo de fuego? ¿O tal vez algo más extraño como la magia de gravedad?
Esa luz que acababa de ver… ¿había sido la muerte?
No había tiempo para pensar. Orsted estaba corriendo hacia mí con una mano extendida. Distorsión Mágica no iba a funcionar; él podía contrarrestarla, tal como yo.
Apunté mis dos manos hacia él, canalizando poder mágico a través de ellas simultáneamente. Mi intención era detener el avance de Orsted con el cañón Gatling, mientras también cancelar su magia con la Piedra de Absorción. Pero tan pronto como puse mi plan en acción, me di cuenta de mi error.
El hechizo de Orsted sí se disipó. Pero al mismo tiempo, mis proyectiles de piedra también se disolvían en nubes de arena mientras salían de mi cañón.
Aprovechando esta breve ventana de oportunidad, Orsted cerró la brecha rápidamente. Con su mano derecha todavía estirada hacia mí, él llevó su brazo izquierdo hacia su cintura, y luego lo balanceó brutalmente hacia mi corazón.
“¡Ngh…!”
Por puro instinto, yo comencé a tomar acciones evasivas. Usando mis dos piernas al mismo tiempo, me disparé a mí mismo hacia atrás con toda la fuerza y velocidad que pude reunir.
“¡Guh!”
No fui lo suficientemente rápido.
El puño de Orsted se estrelló contra la placa de mi pecho. Un sonido metálico llenó el aire, y yo lo observé reducirse en la distancia a una velocidad aterradora. Pronto el sonido metálico dio paso a sonidos de choque y rompimiento detrás de mí, y el mundo estaba lleno de árboles danzantes.
Ah. Entonces así se siente ser enviado a volar hacia la próxima semana.
Justo mientras ese pensamiento atravesaba mi mente, me estrellé contra un enorme árbol, deteniendo mi vuelo. La repentina desaceleración me golpeó como un martillo; sentí que todos mis órganos internos habían sido aplastados.
Mi visión comenzó a volverse borrosa, pero me recuperé rápidamente. Los círculos mágicos que Cliff había tallado dentro de mi armadura habían sanado mis heridas automáticamente.
Sin embargo, cuando miré abajo hacia mi pecho, descubrí que mi placa del pecho estaba gravemente dañada, y casi se había partido a la mitad. La grieta se estaba reparando gradualmente, pero el proceso era dolorosamente lento.
Aun así, al menos me había protegido de un golpe. Era bueno que me hubiese tomado el tiempo de fabricar esta pieza de la armadura particularmente gruesa y resistente.
Esa ira asesina familiar ya estaba sobre mí una vez más. Orsted estaba corriendo directamente hacia mí, buscando darme el golpe final. Activando rápidamente mi cañón Gatling, yo disparé una ráfaga de mortíferas piedras en su dirección. Él las esquivó hábilmente y una vez más extendió su mano derecha hacia mí.
A este paso, las cosas iban a terminar tal como la última vez. Ese era un gran problema. Mi armadura había sido severamente dañada por un solo golpe—si él lograba encajar más golpes, Orsted eventualmente atravesaría mi armadura.
¿Cuáles eran mis opciones? Luchar contra él con mi magia no iba a funcionar. Yo podía cancelar su Distorsión Mágica, pero el hombre claramente tenía algunos medios para resistir el daño mágico, tal como Moore. Y yo ni siquiera sabía qué clase de hechizos estaba disparando él hacia mí.
Entonces yo estaba en desventaja en una lucha a distancia. Eso quería decir que tendría que probar mi suerte en el combate cercano. Era la única opción que me quedaba.
Tenía que confiar en el poder de mi Armadura Mágica. Tenía que golpearlo con mi fuerza bruta.
Disparé otra ráfaga de mi cañón Gatling para mantener a Orsted en su lugar, y arremetí hacia el frente, soltando un grito de batalla sin sentido.
“¡Raaaaaaah!”
“¡Ngh!”
Orsted llevó atrás su mano derecha para prepararse para mi ataque. Empujando hacia el frente el escudo en mi brazo izquierdo, me impulsé con fuerza hacia el frente con mis dos piernas. Mi intención era golpearlo como un ariete.
Orsted adopta una postura del Estilo del Dios del Agua.
En el instante que vi esto con mi Ojo de la Premonición, balanceé mi escudo hacia el frente, apuñalando en su dirección con la hoja colocada en su punta. Esta era una espada que causaba más daño a enemigos con defensas poderosas. Tal vez funcionaría.
Mi cuerpo chocando con el de Orsted dejó salir un potente sonido metálico. Sentí que me había estrellado directamente contra una pared. Pero el impacto lo mandó a volar hacia atrás; y había sangre brotando de su brazo. Sus ojos, todavía fijos en mí, estaban ardiendo de odio e ira.
Esta era mi oportunidad. Posicionando mi cañón Gatling para disparar, yo rápidamente liberé una ráfaga de piedras. Estas lo golpearon en medio del aire, desgarrando lo que quedaba de su ropa—y revelando debajo un cuerpo golpeado y magullado. Había quemaduras, cortes, y raspones por todo su cuerpo. Mis balas de piedra golpearon repetidamente su piel expuesta, salpicando hacia el aire nuevos chorros de sangre.
Finalmente, Orsted se estrelló con fuerza en el suelo.
Yo podía lograrlo. Podía matarlo. Siempre y cuando pudiera acertar con mis golpes, mis hechizos podían hacer bastante daño. Sí, las piedras habían rebotado en él, pero habían cortado su piel y lo habían dejado sangrando. Eventualmente, eso sería suficiente para matarlo. Si solo pudiera lastimarlo de una forma lo suficientemente grave ahora mismo, antes de que él—
“Tal parece que no tengo más opción.”
De alguna forma, yo lo escuché pronunciar esas palabras. Incluso a esta distancia. Incluso mientras mis balas de piedra rugían a través del aire.
En ese instante, el aire se volvió frío. Mi cuerpo comenzó a temblar incontrolablemente, como si repentinamente hubiera entrado en una tundra gélida. Y entonces, mi Ojo de la Premonición dejó de ver a Orsted, aunque él era claramente visible para mi otro ojo.
Antes de poder darle sentido a lo que estaba ocurriendo, él desapareció completamente.
“¡Hii!”
Golpeado por un repentino e intenso dolor, torcí mi cuerpo para dar un salto hacia la derecha.
En ese momento, se escuchó un agudo sonido metálico a mi izquierda.
Cuando miré en esa dirección, vi a Orsted de pie junto a mí con una espada con forma de katana en sus manos. Al parecer, él acababa de terminar de balancearla.
También vi la mano izquierda de mi armadura, cortada limpiamente de su brazo, caer pesadamente hacia el suelo.
“¡Graaaaaaaaahhh!”
Antes de incluso poder reaccionar, Orsted dejó salir un aterrador y ensordecedor rugido. La fuerza de su grito dejó mi cuerpo paralizado y entumecido. Esta era magia vocal, la especialidad de la gente bestia.
Estuve al borde de la inconsciencia por un instante. Pero en el último momento, logré recuperarme y saltar hacia el costado.
Orsted saltó en mi persecución, pateando el suelo con tanta fuerza que dejó un cráter a su paso.
Apunté mi cañón Gatling hacia él. Pero justo cuando lo estaba activando, él balanceó su espada una segunda vez, cortándolo a la mitad. Las piezas rotas de los implementos mágicos cayeron inútilmente hacia el suelo.
Al menos, yo aún tenía mi brazo derecho. Había una larga y profunda grieta en la superficie de su coraza, pero él no había estado lo suficientemente cerca como para atravesarla por completo.
Orsted ahora estaba justo frente a mí, con su espada todavía abajo a causa de su ataque. Yo inmediatamente canalicé poder mágico hacia mi mano derecha. En el mismo momento que disparé mi versión más poderosa del hechizo Electricidad, yo balanceé el puño de mi armadura de una forma brutal hacia su rostro.
Pero en vez de aplastar su rostro, sentí que mi golpe se deslizaba y alejaba de su objetivo sin causar daño.
De alguna forma, la espada de Orsted estaba presionada contra mi brazo. Y detrás de él, había electricidad recorriendo el bosque, incinerando los matorrales y partiendo en dos grandes árboles.
Él había redirigido tanto mi hechizo como mi puñetazo.
En el instante que finalmente entendí esto, su espada se movió suavemente.
“¡Gaaaaagh!”
El brazo derecho de mi armadura cayó hacia el suelo, con mi brazo real todavía en su interior.
El dolor era abrumador, pero yo ni siquiera tuve el tiempo para fruncir el ceño. Incluso mientras él efectuaba su ataque, Orsted ya estaba presionando para atacar nuevamente.
Yo no pude responder. No pude hacer más que prepararme.
Su patada me dio de lleno en el estómago. Un horrible chillido metálico resonó en mis oídos. Yo fui levantado brevemente del suelo. Toda la fuerza de su ataque había pasado directamente a través de la armadura hacia mi cuerpo.
“¡Blurrgghh!”
El golpe a mi estómago hizo subir fluidos gástricos hacia mi garganta, vomitándolos. Mi visión estaba borrosa a causa de las lágrimas. Pero mientras caía pesadamente de espaldas, apunté el muñón de mi brazo derecho hacia Orsted y disparé una onda de choque hacia él.
Orsted balanceó su espada hacia el aire. Escuché un bum mientras él lo hacía, pero esa fue su única reacción a mi ataque. Para el momento que entendí que él había cortado en dos la onda de choque, su pie había aplastado mi rostro. Mi cuello crujió siniestramente, y una sensación de dolor intenso bajó desde mi cabeza hacia mis hombros.
“¿¡Nh…!?”
Sin siquiera darme cuenta, yo me había desplomado en el suelo. Después de levantarme apresuradamente hasta una posición sentado, logré volver a ponerme de pie—solo para ver a Orsted de pie justo frente a mí con su espada en lo alto.
Yo iba a morir.
“¡Expulsar!”
Logré gritar la palabra clave por puro reflejo. Los paneles traseros de la Armadura Mágica instantáneamente salieron volando, jalándome junto con ellos. Medio segundo después, Orsted cortó a la mitad el traje vacío.
Me estrellé con fuerza en el piso, y mi cuerpo rodó por algo de tiempo antes de finalmente detenerse.
No podía ver lo que Orsted estaba haciendo. Me había quedado sin opciones. Era el fin.
“Gack… caaagh…”
Todo mi cuerpo estaba gritando del dolor. El hombre solo me había pateado un par de veces a través de mi armadura, pero más bien se sentía como si hubiera recibido una paliza con un bate por horas. Mi pecho dolía. Mi estómago dolía. Mi brazo derecho dolía. Mi cuello dolía. Mi espalda dolía. El solo hecho de respirar era doloroso. Por alguna razón, apenas podía moverme. Esta era la mayor sensación de cansancio que había sentido en toda mi vida.
Ah. ¿Así que esto es… lo que se siente… cuando te quedas sin poder mágico?
“Aah… haah…”
Los ojos de Orsted estaban fijos en mí.
Me retorcí del miedo. Mi armadura estaba destruida. Tenía que huir, o él me mataría aquí y ahora…
Esperen. Mi mano derecha. ¿Dónde está mi mano derecha?
“¡Guhhh!”
La patada conectó incluso antes de que lo viera moverse. Me desplomé hacia atrás, con mi cuerpo gritando de la agonía.
Aterricé boca abajo en el lodo. Me di la vuelta hasta quedar de espaldas, teniendo dificultades para respirar mientras lo hacía—y un pie aplastó mi pecho.
“Nrrgh…”
Un gruñido de dolor salió de mi garganta por voluntad propia.
Mi cuerpo se sentía como si se estuviera quemando. Pero había algo frío presionándose contra mi garganta. Mirando en esa dirección, vi que era la espada de Orsted.
Maldita sea. De verdad voy a morir. Todo eso, y todavía no fue suficiente…
“Así que eres tú, Rudeus Greyrat. A partir de lo último que escuché, te habías asentado y comenzado una familia. ¿Por qué viniste por mi cabeza?”
Parecía ser que Orsted no tenía la intención de matarme inmediatamente. Tal vez era debido a que ya me había perdonado la vida una vez. O quizá solo porque él sabía que yo no era capaz de seguir luchando.
“El Dios Humano… dijo…”
“… Hmph. Así que al final sí eres uno de sus apóstoles. Entonces muere.”
Él sacó su pie de mi pecho y levantó su espada.
“Él dijo… que estás tratando de destruir el mundo, y que algún día mis descendientes te ayudarán a matarlo…”
Orsted se detuvo ante esto. “¿Qué?”
“El Dios Humano me dijo… que él está luchando contra ti porque quiere proteger el mundo.”
“…”
“Él dijo que, si yo te mataba, no lastimaría a mis hijos… o mi familia…”
Me di la vuelta para quedar de estómago y me arrastré hacia el pie de Orsted. Mientras me aferraba y frotaba contra su pie, yo comencé a suplicarle con una voz desesperada.
Esto era lo único que podía hacer ahora mismo.
“Por favor… no destruyas el mundo. Puedes matarme, no me importa. Solo no te lleves a mis hijos… ¡No les arrebates su futuro! Por favor, esta… Esta es la primera vez que he sido… verdaderamente feliz. Por favor, solo deja en paz al Dios Humano. ¡Te lo suplico!”
Había lágrimas bajando a través de mi rostro. Yo era un fracasado impotente, y ahora incluso había perdido mi dignidad.
Era patético. Simplemente patético. Maldita sea, ¿cómo había llegado a esto?
“… Me temo que no puedo hacer lo que pides.”
En el momento que escuché esas palabras, mordí el pie de Orsted con todas mis fuerzas.

“¡Fgaaaaaaah!”
Al mismo tiempo, levanté del suelo el muñón sangrando de mi brazo derecho, canalicé todo mi poder mágico restante en él, y le ordené explotar.
Si iba a morir, al menos me llevaría a este bastardo conmigo.
“¡Distorsión Mágica!”
Una feroz patada me mandó a volar. Con mi concentración rota, el poder mágico que había reunido se disipó en vano. Ahora era una lucha el solo hecho de permanecer despierto. Si usaba una pizca más de poder mágico en este momento, estaba seguro de que caería inconsciente instantáneamente.
“Puede que poseas un Rasgo de Laplace, y la enorme cantidad de poder mágico que viene con él. Pero lanzar hechizos tan poderosos en rápida sucesión aun así te dejará seco.”
Mientras él hablaba, Orsted se agachó y estiró su mano hacia mí.
Voy a morir. Él va a matarme. Pero si yo muero, él no morirá.
Y si él no muere… entonces Lucie lo hará. Y Roxy. Y Sylphie. No puedo permitir que eso ocurra. No puedo permitir que me derrote. ¡Tengo que ganar!
Pero mi cuerpo no se moverá. Me quedé sin poder mágico.
Había sangre saliendo continuamente de mi brazo cercenado. Mis pensamientos se estaban volviendo lentos y vagos. El mundo parecía estar volviéndose más oscuro.
La mano de Orsted se acercó hasta que fue lo único que pude ver.
Maldición. Maldición.
Maldita sea…
Al menos debí haber escogido un nombre.
“¿¡Hrm!?”
Repentinamente, Orsted saltó para alejarse de mí.
“¿Mm…?”
Levantando la mirada, descubrí que alguien más se había interpuesto entre nosotros. Era una mujer alta usando pantalones negros y una chaqueta elegante. En su mano, ella sostenía una espada de una mano con una hoja plateada. Pero su espalda estaba apuntando hacia mí, así que no podía ver su rostro.
Ah, esperen. Reconozco ese cabello…
Era rizado, y llegaba hasta su cintura—y era de un vibrante y feroz tono de carmesí.
“Siento llegar tarde, Rudeus.”
Eris Greyrat estaba de pie frente a mí.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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