La Joven Ama Cumple Diez Años
Capítulo 5: La Joven Ama Cumple Diez Años
Transcurrió otro año.
La educación de Eris estaba progresando sin problemas. Su dominio de la espada era tan impresionante que avanzó al rango Intermedio antes de su décimo cumpleaños. Eso quería decir que ella podía competir con un espadachín promedio.
Ghislaine dijo que, aunque solo tenía nueve años, ella podría subir al rango Avanzado en algunos años más. Nuestra Joven Ama era un genio.
¿Y yo? Si alguien me lo llega a preguntar directamente, evitaría su mirada. Parecía ser que yo no era un genio en la esgrima.
La habilidad de Eris para leer y escribir era, bueno, al menos funcional. Ghislaine, quien había sido engañada numerosas veces e incluso vendida como una esclava porque no sabía leer, trató desesperadamente de memorizarlo todo.
Desafortunadamente, Eris flaqueaba cuando se trataba de la aritmética. Era su punto débil. Aunque no había razón para entrar en pánico. No tenía idea de qué haría cuando creciera, pero las matemáticas altamente avanzadas no eran necesarias en este mundo. Ella solo tenía que dominar las cuatro operaciones básicas en cinco años. Eso era suficiente.
Las lecciones de magia habían estado avanzando a buen ritmo, pero se sentía como si hubiéramos llegado a un pequeño punto muerto. A través de los encantamientos, las dos podían realizar la mayoría de los hechizos básicos. Eris había dominado casi todas las escuelas de magia aparte de la tierra, pero Ghislaine solo podía lanzar hechizos de fuego. Me pregunto cuál es la diferencia entre sus habilidades, incluso aunque estaban tomando la misma clase. ¿Ghislaine solo era inadecuada para los hechizos de agua, viento, y tierra? Lo que observé parecía indicarlo, pero no estaba seguro.
Al menos, estaba claro que solo recitar hechizos del texto de magia no era suficiente para que ellas superaran este problema. Recitar diferentes escuelas de magia se había convertido en algo normal para mí, así que no sabía cómo ayudarlas. Recientemente las había hecho practicar la conjuración silenciosa, pero los resultados fueron menos que satisfactorios. Sylphie fue capaz de hacerlo fácilmente, así que me preguntaba si era un problema de edad. O tal vez Sylphie solo era especialmente hábil.
Tal vez solo era un esfuerzo en vano. Podría ser mejor simplemente avanzar a los hechizos intermedios. Pero tanto Eris como Ghislaine eran espadachinas, así que lo mejor sería hacer que dominen los hechizos básicos porque eran más versátiles. Al final, decidí mantener mis lecciones tal como estaban. Quería creer que algún día serían capaces de lanzar hechizos sin recitarlos.
El décimo cumpleaños de Eris se estaba acercando. El décimo cumpleaños de una persona era uno especial. Era habitual en la nobleza celebrar grandes fiestas para un niño en su quinto, décimo, y decimoquinto cumpleaños.
En el cumpleaños de Eris, la gran sala de recepción y el patio adyacente estaban abiertos para la fiesta. Los regalos llegaban de todas las direcciones, y todos los nobles de Roa fueron invitados. Ya que Sauros era del tipo militar tosco, el plan inicial fue un buffet de autoservicio, hasta que Phillip intervino y lo convirtió en una fiesta de baile para facilitar la asistencia de los nobles locales menos adinerados.
La mansión estaba llena de movimientos frenéticos. Las sirvientas con orejas de perro corrían por los pasillos. En general las sirvientas no se suponía que corrieran, pero aparentemente esta casa les permitía hacerlo cuando las cosas eran ajetreadas. Algunas incluso estaban corriendo a toda velocidad, lo suficientemente rápido como para chocar con estudiantes de intercambio mientras giraban por la esquina y enviarlos a volar hacia la luna.
Yo me mantuve en el borde del pasillo, donde no me metería en su camino. No tenía un destino real en mente, solo iba a caminar. Así es, a caminar.
No tenía nada que hacer dentro de este ajetreo frenético. Ahora mismo, Eris se estaba preparando para su papel principal en la fiesta recibiendo lecciones especiales de modales, así que nuestras clases habían sido canceladas. Phillip había solicitado que Eris al menos actuara como una niña de diez años sin causar nada que la pueda avergonzar. Aparentemente ella no alcanzaba ese estándar, porque Edna, con una mirada de cansancio, solicitó un incremento drástico en el número de lecciones con Eris.
Honré la solicitud de Edna, y por lo tanto los días siguientes Edna mantuvo a Eris con ella desde la mañana hasta la noche para sus lecciones especiales. Eso me dejó completamente desocupado.
Por supuesto, yo iba a asistir a la fiesta como un invitado de la casa, ya que en realidad era la celebración de Eris. No había nada que pudiera hacer excepto pararme en una esquina y comer. No se requería nada especial de mí.
Pensé que tal vez debería practicar modales en mi reciente tiempo libre, pero si pasaba cada día entrenando, simplemente me desgastaría. Además, quería recorrer la mansión mientras todos estaban ocupados con los preparativos. Este sería el primer gran evento al que asistiría. De seguro había alguien en los alrededores a quien le serviría mi ayuda. A pesar de que la única cosa que realmente podía hacer era probar la comida.
“Ahora que lo pienso, ¿en los cumpleaños de aquí hay pastales?” En la Aldea Buena no los tenían, pero los pasteles aparentemente existían. Nunca había visto uno, pero a veces una persona quería comer algo dulce.
Con estas ideas en mente, me dirigí hacia la cocina. Podría haber preguntado acerca de la existencia de los pasteles, pero realmente quería ir a caminar. Si mi suerte era buena, también podría encontrar algunas muestras de comida para la fiesta.
Sí. Además, estaba hambriento. ¿Todavía no era la hora del almuerzo?
“¡Ya basta!” Justo entonces, la puerta frente a mí se abrió de golpe, y Eris salió volando. Sus hombros estaban encorvados mientras corría por el pasillo a una velocidad impresionante y desaparecía en la esquina.
Edna salió persiguiéndola. “¡Joven Ama!” Ella miró hacia ambos lados y suspiró cuando no vio rastros de Eris. Edna comenzó a bostezar, solo notando mi presencia luego de eso.
Ella me ofreció una sonrisa débil. “Buenos días, Rudeus-sama.” Era una sonrisa que prácticamente me estaba rogando que la escuchara. Tal expresión era rara en Edna.
“Edna-san, debe estar agotada.”
“Siento que tuviera que ver eso.”
Levanté una mano mientras me acercaba a ella, y Edna hizo una reverencia con un movimiento elegante. Puse mi mano en mi pecho y regresé la reverencia. “¿Cuál es el problema?” pregunté.
“Bueno, esto es un poco vergonzoso, pero la Joven Ama huyó.”
Bueno, sí, eso lo sabía ya que lo vi pasar. Fue bastante increíble. Ella desapareció en pocos segundos. Yo mismo era muy bueno en escapar, pero no era nada comparado con Eris.
Edna se veía preocupada mientras colocaba una mano en su mejilla. “Verá, últimamente le he estado enseñando a bailar, pero ella no logra hacerlo bien. Ahora, cada vez que intento enseñarle, ella huye.”
“Ya veo, eso es un problema. Entiendo cómo se siente.” Principalmente porque ella también solía huir de mí. Eris era del tipo que se rehusaba a hacer algo que no le gustaba. Edna lo tenía difícil. Atrapar a Eris no era una tarea sencilla.
“Queda menos de un mes para su cumpleaños. Si las cosas continúan así, ella se avergonzará a sí misma en frente de sus invitados.”
Edna lo dijo como si fuera algo terrible. Pero ¿no era un poco tarde para eso? Eris ya tenía una buena reputación por ser violenta. Ser incapaz de bailar en una fiesta de baile parecía estar muy abajo en la lista de situaciones vergonzosas potenciales.
“Este es su décimo cumpleaños. Es especial. Convertirse en un hazmerreír en ese día es demasiado cruel, ¿no cree, Rudeus-sama?” Ella mantuvo la vista sobre mí.
Si ella quería algo de mí, desearía que lo dijera sin rodeos. “¿Qué quiere que haga?”
“Podría, es decir, si no le molesta, Rudeus-sama, ¿podría persuadirla por mí? Que vuelva a sus lecciones de baile.”
Y ahí estaba.
¿Por qué accedí a su petición? Porque no tenía nada más que hacer, supongo, y porque Edna dijo: “Convertirse en un hazmerreir en ese día es demasiado cruel.”
En este mundo tenían la tradición de llevar a cabo grandes celebraciones en tu quinto, décimo, y decimoquinto cumpleaños; solo en esas tres ocasiones. Era trágico imaginar que un día de tanta alegría produjera nada más que recuerdos dolorosos. Con un poco de esfuerzo de mi parte, el día podría ser realmente agradable; sin ese esfuerzo no habría más que tristeza.
Si solo hubiera estudiado un poco más en mi vida anterior, pude haber entrado en una secundaria diferente, entonces esas cosas horribles podrían no haber sucedido jamás. No me habría aislado del mundo. No creía que Eris fuera a hacer algo así, pero podría terminar con recuerdos horribles que seguirían lastimándola durante mucho tiempo.
Con eso en mente, comencé a buscarla.
Por suerte, no tardé mucho en encontrarla. Ella estaba detrás de los establos, recostada sobre una pila de heno.
“Hmph.” Eris exhaló con una mirada de molestia en su rostro cuando me vio.
Subí y me senté a su lado. “Oí que no puedes bailar muy bien… ¡Aaaaaah!”
Ella me botó de la pila de heno con una patada. Logré aterrizar a salvo y me di la vuelta para protegerme. Eris era del tipo que siempre lanzaba un ataque de seguimiento. Si no estaba preparado, recibiría una patada en la parte de atrás de mi cabeza desprotegida.
O eso pensé, pero el ataque de seguimiento nunca llegó. Ella solo permaneció recostada sobre el heno, mirando hacia el cielo.
“…”
Volví a subir y me senté a su lado. Esta vez me sostuve del heno para no ser mandado a volar. Ese era mi plan, hasta que sentí un impacto en la cima de mi cabeza. “¡Auch!”
Su suela se posó sobre la parte superior de mi cabeza. No tenía suficiente poder en ella como para ser una patada descendente, así que solo parecía que la estaba dejando descansar ahí. Ella estaba de mal humor, pero no parecía tener mucha energía.

“¿No volverás… a practicar?”
“No necesito aprender a bailar.”
Miré hacia ella. Eris todavía estaba mirando hacia el cielo. “Pero…”
“Tampoco bailaré en mi cumpleaños,” declaró honestamente ella.
Pero no había forma de que la estrella de una fiesta de baile pudiera saltarse el baile. Yo nunca había participado en una, pero sabía que ella de alguna forma sería arrastrada a bailar en frente de todos cuando llegara el día.
“¿Por qué tengo que hacer algo en lo que no soy buena?” se quejó ella, haciendo un puchero con sus labios.
Yo entendía cómo se sentía. Pero huir simplemente empeoraba las cosas en el futuro.
“Sí, cuando lo pones de esa forma, es un poco difícil responder.”
¿Qué tenía que decir para que ella lo entendiera? Sabía que ella no escucharía si solo le decía que lo iba a lamentar. Esa era la lógica de un adulto con arrepentimientos. Tenías que experimentar la emoción por ti mismo para entenderla.
“Tú no lo entiendes. Tú puedes hacer lo que sea,” dijo ella.
“No, ciertamente hay cosas que yo no puedo hacer.”
“¿Las hay?”
“Por supuesto.”
“Mmm.” Eris no me preguntó cuáles eran. En cambio, ella solo me miró con una expresión que decía que no me creía en lo absoluto.
“Pero creo que, si te esfuerzas al máximo en algo que no eres bueno, te sentirás mucho más satisfecho cuando finalmente tengas éxito.”
“¿Lo crees?” Ella siguió mirando hacia el cielo, sin verse para nada convencida.
“Yo también ayudaré. ¿Por qué no le das otra oportunidad a la práctica de baile?”
“No lo haré.”
Eso mató la conversación justo ahí. No pude encontrar ninguna otra palabra para decir. Parecía ser que después de todo era imposible.
Tal vez era mejor pedirle ayuda a Ghislaine. Por supuesto, ella tampoco vería la necesidad de aprender a bailar; incluso yo no la veía. Las únicas personas que sí lo hacían eran probablemente Edna y Phillip. ¿Tal vez debería pedírselo a Phillip?
Mientras pensaba eso, Eris movió su pie de mi cabeza. Luego pateó fuerte con su pierna, usando el retroceso para impulsarse todo el camino hasta el suelo.
“Rudeus.”
“¿Sí?”
“Voy a volver a mis lecciones de baile. Ven conmigo.”
¿Funcionó lo que dije? ¿O simplemente estaba siendo caprichosa como siempre? Sea como sea, ella parecía haber encontrado algo de motivación, por lo que estaba feliz.
“Muy bien, Joven Ama.”
La seguí de regreso al salón de baile.
Ayudar con sus lecciones significaba que yo también aprendería a bailar. Para cosas como estas, mejorabas más rápido teniendo una pareja.
Con eso dicho, yo nunca antes había bailado, en ninguna de mis vidas. Mi experiencia, a lo mucho, estaba limitada a jugar juegos de baile en la sala de juegos durante la secundaria, así que estaba un poco preocupado.
“Maravilloso. Usted es muy hábil en esto.”
Contrario a las expectativas, yo ya había dominado algunos de los pasos de principiantes. El baile trataba de recordar la rutina y sincronizar tus movimientos con el ritmo. Mi yo anterior podría haber tenido problemas por la completa falta de ejercicio, pero mi yo actual estaba bastante en forma. Los pasos más simples no requerían mucha práctica.
“Hmph.” Eris se molestó cuando Edna me hizo un cumplido.
Ella había pasado meses trabajando en esto solo para fallar, así que por supuesto que se sentiría mal de verme dominarlo tan fácilmente. Sin embargo, no estaba solo aprendiendo a bailar. Estaba observando a Eris para poder descubrir por qué estaba teniendo problemas.
Había dos razones para esto. La primera era que Edna era una profesora terrible. Bueno, no exactamente una profesora terrible; probablemente estaba en la media. Era su método al decir, “Hágalo de esta forma,” “Hágalo de esa forma,” y “Solo memorice lo que le digo” el problema. Ella nunca explicaba por qué esas cosas eran necesarias.
La segunda razón eran los fallos de Eris. Sus pasos eran demasiado rápidos y demasiado al límite. Su personalidad y movimientos eran muy adecuados para el Estilo del Dios de la Espada, pero eran un impedimento cuando se trataba de bailar. Donde ella debería haber estado moviendo ligeramente su pie al ritmo de la música, ella en cambio maniobraría rígidamente su cuerpo a máxima velocidad, fallando en la sincronización con su pareja. Eris tenía su propio ritmo y le desagradaba instintivamente ser interrumpida. Ella se aseguraba de mantenerlo bajo cualquier circunstancia, así que nadie podía interrumpir su ritmo. Era una habilidad increíble en el campo de batalla, pero solo la ralentizaba en el baile. El baile se trataba de sincronizarte con tu pareja.
De acuerdo a Edna, esta era la primera vez que había encontrado a un estudiante con absolutamente ninguna habilidad para bailar. Aunque ese no era el caso. Moverse tan rápido significaba que había precisión en sus movimientos. En una rutina de baile que requería eso, ella podría bailar de maravilla.
Era por eso que su estilo de enseñanza no estaba funcionando. Aunque culpar a Edna no arreglaría los movimientos de Eris. Aun así, había algo que se podía hacer.
Mientras observaba a Eris moverse torpemente durante sus pasos de baile, decidí probar algo. “Eris, por favor, cierra tus ojos y trata de balancear tu cuerpo a tu propio ritmo.”
Ella miró con sospecha hacia mí. “¿¡Qué estás planeando hacer mientras tengo mis ojos cerrados!?”
“¿Rudeus-sama…?” La sonrisa gentil de Edna fue sacudida.
Eh, no, esto no es lo que piensan. No estoy tratando de besarla, pensé defensivamente. ¡Qué grosero de su parte acusar a un caballero como yo!
“Voy a usar magia para ayudarte a bailar.”
“¡Qué! ¿¡De verdad existe un hechizo para eso!?”
“No, dije magia. No hay hechizo. Es más bien un fenómeno milagroso.”
Ella inclinó su cabeza, pero hizo lo que le pedí.
Su baile seguía el mismo ritmo que yo había visto muchas veces durante nuestras lecciones de esgrima; rápido, detallado, preciso, pero siempre irregular. Sus movimientos eran impredecibles e interrumpía naturalmente el ritmo de su oponente. El ritmo de una verdadera ególatra.
“Ahora voy a aplaudir con mis manos. Intenta igualar ese ritmo con tus pasos, como si estuvieras esquivando un ataque enemigo.” Mientras decía eso, comencé a aplaudir con mis manos a un ritmo regular.
Eris igualó el ritmo con movimientos precisos y rápidos. Repetí eso por un rato, hablándole cada cierto tiempo. “¡Sí! ¡Sí!” Era siempre antes de aplaudir. Eris esperaría por el momento para luego reaccionar tan pronto como escuchaba el sonido de mis manos.
“¡E-esto es!” Edna alzó su voz del asombro.
Eris había bailado los pasos correctamente. Ella todavía era un poco demasiado rápida, pero al menos igualaba el ritmo.
Edna formó unos puños con sus manos y con una sonrisa inusualmente emocionada, gritó, “¡Lo hizo! ¡Joven Ama, lo hizo!”
Eris abrió sus ojos, completamente sonriente y feliz, y dijo, “¿¡De verdad!?”
Continué mis instrucciones, esencialmente ignorando su celebración. “Bien, bien, mantén tus ojos cerrados. Necesitas recordar lo que acabas de hacer ahora.”
“¿Recordarlo? ¡Solo estoy en guardia por las fintas del oponente y esquivándolas!”
Así es. Esto era lo mismo que hicimos durante nuestras lecciones de esgrima cuando esquivábamos los ataques de Ghislaine. Cada vez que ella hacía una finta gritaría “sí” para que así nosotros pudiéramos aprender a esquivar solo los ataques reales.
Incluso las fintas de Ghislaine estaban llenas de sed de sangre. En comparación, era fácil notar por mi voz cuándo estaba haciendo una finta o cuándo no. Al mismo tiempo, yo tenía mejores resultados durante esa lección que Eris. Eris era demasiado crédula, así que caía fácilmente en las fintas.
“Eris. Puedes usar cosas que aprendiste en una lección en otras. Cuando tengas problemas con algo, intenta pensar en si has hecho algo similar en alguna de tus otras lecciones.”
“B-bien.” En contraste a su comportamiento usual, Eris no dijo nada más y solo asintió, con sus ojos todavía bien abiertos.
Parece que el problema estaba resuelto.
“Esto no debería sorprenderme. Después de todo, usted le ha dado lecciones de aritmética a la Joven Ama por más de un año,” dijo Edna. Ella se veía completamente impresionada, con sus ojos llenos de emoción mientras miraba hacia mí.
No debería sorprenderme, ¿eh? Así que ese era el nivel de desesperanza asociado a enseñarle aritmética a Eris. Bueno, yo tuve algunos problemas. Le debía la mitad del crédito a Ghislaine. No podía dejar que se me fuera a la cabeza.
“Esta fue una experiencia muy educativa para mí. Parece ser que después de todo la esgrima y el baile tienen algo en común.” Edna se veía como si hubiera presenciado algo increíble. Como, Oh, Padre Celestial, he presenciado un milagro, o algo así. Totalmente fuera de la realidad.
“Bueno, después de todo hay bailes que usan la esgrima. La danza y la esgrima están fuertemente relacionadas,” dije.
“¿Un baile que usa espadas? ¿Algo así realmente existe?” se preguntó ella en voz alta.
La danza de espadas era algo de conocimiento general para mi nerd interior de secundaria, pero tal vez no existía en este mundo. “Eh, sí, pero solo he leído al respecto en libros,” dije.
“Muy bien, en la literatura que usted lee… ¿de dónde decía que era esa danza?”
“E-eh, bueno, parecía ser que era de un país del desierto.”
“Del desierto… ¿Entonces era del Continente Begaritt?”
“No lo sé. Aunque parezca extraño, podría ser que las razas demoniacas en el Continente Demoniaco danzan de esa forma. Escuché que ellos tienen muchos clanes pequeños, así que quizás alguien de ahí baila usando espadas,” respondí con inseguridad.
“Ya veo. Así que, Rudeus-sama, es un conjunto de conocimientos de varias cosas lo que le da tal sabiduría,” dijo ella, sonriendo amablemente mientras me hacía un cumplido. Parece que ella se había convencido de ese hecho.
“¡Así es, Rudeus es asombroso!” intervino orgullosamente Eris, por alguna extraña razón.
Así es, alábenme un poco más, pensé. Soy del tipo que se alimenta de las alabanzas. ¡Muajajaja!
Llegó el día de la fiesta de baile.
Eris estaba muy arreglada y sentada como una princesa cuando Sauros rugió para que las festividades comenzaran. Yo me acomodé en una esquina y observé desde ahí.
Durante la ceremonia de apertura de la fiesta, Phillip y su esposa se encargaron con destreza de los nobles más pobres que se reunieron alrededor de la familia. Ellos actuaron de una forma tan impresionante que nadie pudo encontrar una abertura para pasar a través de ellos.
Si alguien llegaba a pasar, se encontrarían con el propio Sauros. Ellos rápidamente buscarían una forma de salir de ahí una vez que se encontraban en el lado receptor de su voz estruendosa y su forma de hablar irracional y unilateral.
Si ellos eran atrapados por él, estarían donde menos deseaban estar, en frente de la mismísima estrella de la fiesta: Eris. Eris, quien no tenía ninguna autoridad y que no entendía nada de política. Ella se convertía en un robot que recitaba las palabras, “Por favor, dígaselo a mi padre,” cada vez que se decía algo.
Algunos traían a sus hijos para presentárselos; hombres jóvenes y de mediana edad con buenos rasgos. Algunos eran de nuestra edad, pero casi la mayoría de ellos eran ruidosos y desagradables. Ellos probablemente habían pasado su vida entera en casa, sin importarles el mundo. Era como ver a mi yo del pasado.
Justo cuando comenzaba a sentir algo de afinidad con ellos, fue la hora de bailar.
Como planeamos desde el comienzo, tomé mi papel como el primer compañero de baile de Eris. Era el baile más simple e infantil, pero debido a que Eris era la estrella, nos dirigimos hacia el centro de la habitación. Solo necesitábamos repetir lo que habíamos practicado.
“¡Q-q-qué estás haciendo!”
Mientras la música comenzaba a sonar, Eris se puso rígida del nerviosismo. No había forma de que pudiéramos bailar apropiadamente así. Olviden eso, ella incluso podría darme una paliza y salir corriendo.
Hmm.
Usé mi mirada y mis pasos para agregar algunas fintas a nuestra rutina. Cuando lo hice, ella inmediatamente formó un puchero con sus labios.
“¿Y eso para qué?” murmuró ella de nuevo, pero esta vez sonaba menos nerviosa y más como su yo habitual. Luego de eso, ella se paró sobre mi pie un par de veces, pero logramos terminar el baile sin problemas.
“Lo hizo bien, Rudeus-sama,” dijo Edna mientras terminaba. Aparentemente, ella pudo notar que yo había calmado los nervios de la Joven Ama, incluso desde lejos.
Cuando me preguntó cómo lo hice, simplemente respondí que hice lo mismo que cuando practicamos. Edna tenía una mirada de asombro, pero cuando le dije que era lo mismo que la esgrima, a ella se le escapó una risa.
Mis deberes estaban hechos, así que era la hora de saltar sobre la comida. Hoy había una selección inusualmente amplia, incluyendo alguna clase de dulce extraño y tarta de frutos secos, un platillo de carne que usaba la cabeza completa de una vaca, y un pastel hermosamente decorado.
Mientras estaba hundiendo mi cara en la comida, vi de reojo a Ghislaine, quien estaba haciendo guardia. Sus ojos no estaban exactamente rogando por comida, pero tenía algo de saliva goteando de su mentón.
Afortunadamente, yo era un hombre que podía leer el ambiente. Envolví algo de comida en una servilleta y le ordené a una sirvienta que la llevara a mi habitación. Oí que los guardias y los sirvientes tendrían un festín lujoso luego de esto, pero nada como la comida que estaba siendo ofrecida aquí.
Mientras casi había terminado de hacer que se llevaran la comida, mis ojos se posaron sobre una niña linda frente a mí.
“Es un placer conocerlo,” dijo ella, antes de decirme su nombre. Ella era la hija de uno de los nobles menores. Su nombre era tan largo que no pude recordarlo por completo.
“¿No le gustaría bailar conmigo?” preguntó ella.
Le expliqué que solo sabía lo básico antes de dirigirnos hacia la pista de baile. Yo creía que en realidad bailaba muy bien. Cuando terminó, se me acercó otra chica, y una vez más se me pidió bailar.
¿Otra vez? Tal parece que soy bastante popular, ¿eh? Ellas venían hacia mí una tras otra, dentro de las cuales había una mujer de más de treinta y una niña menor que yo. Las rechazaba si nuestra diferencia de estatura iba a ser un problema, pero en general le dije que sí a cualquiera que lo solicitó.
No era como si yo fuera un japonés que no podía decir que no. Era solo que, luego de decirle que sí a la primera chica, era difícil rehusarse al resto. Quizás yo tenía un motivo oculto, pero había tantas de ellas que no podía recordar sus nombres o sus rostros, así que simplemente terminé agotado.
Una vez que mi popularidad se calmó lo suficiente, Phillip se me acercó y explicó, “Eso fue obra de mi padre.” Aparentemente, cuando las personas le preguntaron a Sauros quién era el chico que bailó junto a Eris al principio, él jactanciosamente les dijo que yo era un miembro de la familia Greyrat. En otras palabras, todo fue culpa del abuelo Sauros.
No es como si pudiera culparlo. Le habían preguntado por mí: “Ese chico que bailó con la Joven Ama al principio, hizo un trabajo excelente calmando sus nervios. Sauros-sama, ¿podría ser él uno de sus hijos ilegítimos?” Eso aparentemente fue suficiente para ponerlo de buen humor. Habíamos planeado mantener en secreto mi apellido, pero quizás era inevitable, ya que el alcohol estaba en la mezcla. Pero ahora que conocían mi apellido, ellos podrían asumir que yo era un miembro de la familia secundaria o el hijo de una amante. En cualquier caso, iba a ser alguien notorio, así que los nobles enviaron a sus hijas y nietas hacia mí.
Le pregunté, “¿No habría tenido más sentido acercarse a mí justo después del primer baile?” Él dijo que me vio envolviendo dulces en servilletas y que lo encontró tan encantador que decidió esperar hasta que hubiera terminado. A las personas atentas no se les pasaba ningún detalle.
Cuando le pregunté qué debería hacer sobre las mujeres que se me acercaron, él me dijo que me relacionara con ellas libremente. Parecía ser que, sin importar cómo se desarrollaran las cosas en el futuro, él no tenía la intención de involucrarme en la política. O tal vez él pensaba que sería un beneficio político si terminaba con una de esas chicas. Yo no tenía ni el más mínimo interés en ganar poder político, así que, para mí, el pequeño contacto con la fama de hoy fue como un sueño pasajero.
Pero esperen, tal vez, si me vuelvo más poderoso, podré tener a todas las chicas lindas que quiera, pensé por un momento.
“Aunque te pido que te abstengas de seguir el ejemplo de Paul acostándote con cada mujer que conozcas, para que no manches el noble nombre de nuestra casa.” Bueno. Phillip cortó eso justo de raíz.
Eris fue la última chica que se me acercó. Su estilo vívido y enérgico de siempre fue reemplazado por un vestido azul. Su cabello estaba peinado hacia atrás con un ornamento floral fijado en él. Se veía encantadora.
Parecía ser que incluso ella estaba agotada luego de asistir a su primera fiesta de baile y recibir la atención de adultos desconocidos, uno tras otro. Pero aun así se veía emocionada, tal vez porque era la estrella de la fiesta que estaba saliendo tan bien.
“¿Bailarías conmigo?”
La voz ruidosa de siempre, la postura de piernas abiertas, y la expresión indomable de la Eris maleducada que conocía habían desaparecido. Ella realizó una pose tan agraciada como cualquiera de las otras chicas que se me acercaron.
“Será un placer.”
Sostuve su mano y nos dirigimos hacia la sala. Mientras nos movíamos hacia el centro de la pista de baile, Eris miró a su alrededor y sonrió suavemente, todo esto de manera correcta y formal.
De pronto, una canción con un ritmo rápido e irregular comenzó a sonar, una que nunca antes habíamos practicado. Tal vez el músico estaba tratando de complacer a los invitados.
“Eh, qué…” Ese puñetazo metafórico fue suficiente para confundir a Eris. Todo porque estaba realizando este acto extraño.
Ella miró de forma suplicante hacia mí, y yo comencé a insertar fintas al ritmo de la música. Tenía un compás irregular, pero eso encajaba mejor con el estilo de Eris, a pesar de que sus pasos estaban bastante desorganizados. Si lo viera Edna, ella probablemente se enojaría o exasperaría.
Sostuve su mano y me moví hacia dentro y hacia afuera, tal como hacíamos en nuestras prácticas de esgrima. Sincronizamos nuestros movimientos con la música, pero aun así eran erráticos. Probablemente nos veíamos bastante peculiares para los espectadores.
Eris lo estaba disfrutando. Ella finalmente estaba riendo como debería hacerlo una chica de su edad, en vez de estar malhumorada y hacer pucheros como usualmente hacía. El solo hecho de verla así era suficiente para hacerme sentir que había valido la pena asistir a esta fiesta.

Los aplausos estallaron cuando el baile terminó. Sauros se acercó corriendo, nos subió a ambos sobre sus hombros, y corrió alrededor del patio riendo todo el camino.
Fue una fiesta divertida.
Cuando la fiesta terminó, invité a Ghislaine y Eris a mi habitación. La verdad solo invité a Ghislaine, pero Eris estaba con ella, así que también amplié la oferta a Eris.
El estómago de Eris rugió cuando vio la mesa llena de comida. Ella debe haber estado demasiado emocionada y nerviosa durante la fiesta como para comer algo.
Dejé salir una sonrisa incómoda antes de sacar algo de vino barato que había comprado en la ciudad y escondido en lo profundo de mi armario. Era para Ghislaine, pero Eris también quería beber, así que serví tres copas. Hicimos un brindis y bebimos. La edad legal para beber en este país era de quince, pero por hoy lo estábamos ignorando. Estaba bien hacer algo alocado a veces.
Recordé algo justo cuando estaba bebiendo lo último de mi copa. Me puse de pie. “Este momento es perfecto para mi regalo,” anuncié, sacando dos varas desde un estante al lado de mi cama.
“¿Qué? ¿Qué es eso?”
“Supongo que podrías llamarlo un regalo de cumpleaños.”
“¿De verdad? Preferiría tener una de aquellas.” Eris apuntó hacia las varias réplicas en miniatura que recientemente había fabricado mientras practicaba mi magia de tierra. Había un dragón, un barco, e incluso una figura de Sylphie, todas alineadas.
No es por alardear, pero en mi vida anterior había estado realmente metido en el tema de las figuras y los modelos de plástico durante mis veintes. Incluso hice un cubículo a mano hecho de cartón para poder pintarlo en algún momento. Desafortunadamente, los materiales costaban demasiado en este mundo, y no existía tal cosa como la pintura en espray, así que no estaban pintadas. Aun así, era divertido, y amaba fabricar las partes y unirlas, así que eran bastante detalladas, incluso siendo las creaciones de un aficionado.
Había vendido mi figura a escala de 1/8 de Roxy a un comerciante ambulante por una moneda de oro. Él ahora probablemente estaba viajando por el mundo. Bueno, dejemos eso de lado.
“De acuerdo a mi maestra, un profesor de magia debería regalarle una vara a su aprendiz. No sabía cómo fabricar una, ni tenía el dinero para comprar los materiales, así que es un poco tarde, pero espero que la acepten.”
Tan pronto como Ghislaine escuchó esto, ella se puso de pie y se arrodilló respetuosamente frente a mí. Ah, sabía qué era esto. Esta era la pose usada por un discípulo del Estilo del Dios de la Espada para mostrar sus respetos a su maestro.
“Sí, Maestro Rudeus. Aceptaré esto felizmente.”
“Aquí tienes.” Ella se mostró tan humilde que tuve que entregársela tan respetuosamente como pude.
Ghislaine miraba hacia la vara felizmente. “Ahora puedo llamarme a mí misma una maga, ¿cierto?”
Ah, ¿así que de eso se trataba? ¿Ella iba a llamarse una maga? Roxy y yo nunca habíamos discutido eso, pero… No. Este era solo un objeto para demostrar que habías comenzado las lecciones y nada más. ¿Realmente podías hacerte llamar un mago si solo habías comenzado a practicar magia? Hmm. Parecía ser que mi maestra no me lo había explicado lo suficiente.
“Um, entonces, Eris, ¿esta es la que quieres?” Traté de aligerar el ambiente regalándole la figura de Sylphie, pero ella sacudió su cabeza.
“¡No! ¡Eso! ¡Yo quiero esa vara!”
“Muy bien, aquí tienes.”
Ella me la arrebató de las manos. Luego, como si hubiera recordado la postura humilde que había realizado Ghislaine, ella se corrigió y la tomó respetuosamente con ambas manos. “G-gracias, Maestro Rudeus.”
“De nada. Asegúrate de cuidarla.”
Eris miró de manera significativa hacia Ghislaine.
¿De qué se trata? me pregunté.
Ghislaine se congeló por un momento antes de apartar la mirada. “Lo siento, pero no hay tal tradición en mi raza. No tengo nada.” Así que de eso se trataba, Eris estaba esperando un regalo de cumpleaños.
Eris regresó al sillón, viéndose decepcionada. Quizá no había tradiciones en cuanto a empleados ofreciendo regalos a sus empleadores, pero aun así me sentía mal de que Eris no recibiera nada. Ella amaba a Ghislaine y la veía casi como una hermana mayor. Lo menos que podía hacer era ayudar.
“Ghislaine. No necesitas darle algo especial. Solo algo que usualmente usas, algo que ella pueda considerar un amuleto. Algo así.”
“Mm.” Ella lo pensó por un momento, y luego se sacó uno de los anillos en su dedo. Era un anillo de madera, bastante gastado y con rasguños por todos lados. Reflejaba una luz ligeramente verde. No estaba seguro de si era debido a alguna magia sobre él, o simplemente por el material del que estaba hecho.
“Este anillo es un talismán pasado dentro de mi clan. Dicen que protege al portador de ser atacado de noche por lobos malvados.”
“¿D-de verdad puedo tenerlo?”
“Sí. Es solo una superstición.”
Eris lo recibió nerviosamente. Después de colocarlo en su dedo medio de su mano derecha, ella juntó ambas manos sobre su pecho. “L-lo cuidaré bien.” Eris se veía incluso más feliz que cuando le di esa vara.
Ahora sentía que había perdido con Ghislaine. No importa. Eris era una chica, ¿cierto? Entonces tenía sentido que apreciara más el anillo.
Algo me molestaba, así que lo dije en voz alta. “¿Superstición? ¿Entonces eso significa que has sido atacada por lobos?”
Ghislaine puso una expresión complicada. “Sí. Esa noche estaba tan caluroso que no podía dormir. Así que Paul me invitó a tomar una ducha y—”
“Cambié de opinión, eso es suficiente. Ya sé lo que viene después.”
No más. Si continuábamos esa conversación, solo empeoraría mi reputación. Maldito sea ese Paul. Siempre se estaba metiendo en mi camino.
“Muy bien. Bueno, no quiero incomodar preguntando detalles sobre ti y tu padre.”
“Aprecio eso. Muy bien, a comer. La comida está fría, pero de todas formas vamos a comerla. Y por ahora olvidémonos de todo ese asunto de la relación profesor-aprendiz.”
Y así fue como el décimo cumpleaños de Eris llegó a su fin satisfactoriamente.
Cuando desperté al día siguiente, Eris estaba justo a mi lado. Ella tenía una personalidad demasiado feroz, pero su rostro dormido era muy tranquilo y adorable.
“Vaya.”
¡No es posible! ¿¡Acabo de perder mi membresía del club de los v!?[4]
¡Por supuesto que no! Aún podía recordar claramente lo que pasó. A Eris le dio sueño en medio de nuestra pequeña celebración de anoche, así que se quedó dormida en mi cama. En ese momento fue cuando Ghislaine dijo que se iba y dejó ahí a Eris, regresando a su propia habitación.
Bueno, dicen que solo un hombre idiota no se come la comida servida en frente suyo. Jejeje, vamos a jugarle una broma, pensé, lamiendo mis labios mientras me acercaba a ella.
Pero Eris estaba durmiendo plácidamente, abrazando la vara que le había dado contra su pecho y con el anillo de Ghislaine en su dedo.
El lobo malvado, con su rostro lleno de lujuria, se arrepintió.
“Parece que tu talismán al final sí es efectivo,” susurré. Me senté a un costado de la cama sin interrumpir su descanso.
Todavía era temprano en la mañana. Si mirabas hacia afuera verías el cielo comenzando a iluminarse, pero todo todavía estaba oscuro. Pude haberme quedado para ver a Eris mientras dormía, pero ella probablemente me golpearía al despertar. En vez de eso, decidí salir a caminar. Así que salí de mi cama y me abrí paso de puntillas fuera de la habitación.
“Ahora bien.” Comencé a debatir hacia dónde ir mientras atravesaba los fríos pasillos. Las puertas de la mansión no se abrían hasta tarde en la mañana, así que no podía salir. No había muchas opciones.
Había memorizado la distribución general de la mansión durante el año que había estado aquí, pero aún había muchos lugares que nunca había visto. Por ejemplo, la solitaria torre peligrosa a la cual me dijeron que nunca debía acercarme; eso despertaba mi interés. Tal vez podría poner mis manos sobre algo bueno ahí, como la ropa interior de alguien secándose en la cortina.
Con eso en mente, tomé las escaleras hacia el piso más alto de la mansión. Desde ahí, caminé sin rumbo hasta finalmente llegar a una interesante escalera en espiral. Esta tenía que ser la entrada a esa torre. Me dijeron que no me acercara, pero ayer fue el cumpleaños de Eris. Decidí que eso significaba que podría saltarme las reglas por hoy y comencé a subir.
La altura externa de la torre igualaba el número de escalones serpenteantes dentro de ella. Giraba una y otra vez mientras iba ascendiendo por más de ellos de los que podía contar. En ese momento fue cuando escuché una voz desde arriba.
“Miau, miau.” Oí una voz seductora que casi sonaba como la de una gata en celo. Traté de silenciar mis pasos al subir de puntillas el resto de las escaleras.
En la cima, encontré a Sauros. Él estaba dentro de una habitación tan pequeña que apenas entraba una persona, en lo suyo con una de las sirvientas con orejas de gato.
Ajá, así que era por esto que ellos me dijeron que no viniera aquí.
“¿Mm?” Sauros se dio cuenta de mi presencia luego de que ya los había visto bien.
La sirvienta me había visto antes que él. Incluso parecía excitarla. Una vez que el acto estuvo terminado, la chica con orejas de gato pasó corriendo a mi lado de camino a las escaleras.
“Conque Rudeus.” La voz de Sauros era tranquila. Diferente de su actitud usual.
El modo de anciano sabio.
“Sí, Sauros-sama. Buenos días.”
Él me detuvo con un gesto cuando moví mi mano hacia mi pecho y traté de hacer una reverencia. “Eso es suficiente. ¿Para qué viniste aquí?”
“Había escaleras, así que las subí.”
“¿Te gustan los lugares altos?” preguntó él.
“Sí.” A pesar de que, si veía a través de una de estas ventanas, mis piernas probablemente se congelarían. Que te gusten los lugares altos y estar bien con ellos eran dos cosas muy diferentes. Incluso si conquistaba el mundo entero y construía la torre más grande jamás vista, aún tendría mi habitación en el primer piso.
“Y bien, ¿qué estaban haciendo aquí?” pregunté.
“Le estaba rezando a esa gema de ahí.”
Hah.
Esta casa tenía una forma horriblemente degenerada de rezar, pero no iba a decir eso. Incluso aunque Sauros normalmente se veía demasiado estricto, él seguía siendo parte de la familia Greyrat. Seguía siendo una manzana del mismo árbol.
“¿Cuál gema?” Miré a través del ventanal y vi una solitaria gema roja colgando en el cielo. Tal vez era la luz, pero se veía como que algo se estaba moviendo en su interior. Era increíble. ¿Estaba flotando ahí gracias a la magia? “¿Qué es eso?”
“No lo sé.” Él sacudió su cabeza. “La encontré hace tres años. Pero no es nada malo.”
“¿Cómo lo sabe?”
“Es mejor pensar que es de esa forma.”
Entendí su razonamiento; él tenía razón. La gema estaba fuera de alcance. Convencerte a ti mismo de que era algo malo solo tendría un impacto negativo en tu salud mental. Mejor pensar que era algo bueno y rezarle.
Yo también recé.
“Rudeus, voy a realizar un largo viaje. ¿Te gustaría venir?”
“Sería un honor.”
El anciano acababa de disparar su pistola, por así decirlo, pero él aún tenía energía. Sauros aparentemente estaba dispuesto a pasar tiempo conmigo hoy ya que no tenía otros planes. “¡Sí!” probablemente era lo que debí haber dicho, pero todo el asunto simplemente sonaba agotador.
“Por cierto,” comencé a preguntar.
“¿Qué?”
“¿Usted no tiene esposa?”
Oí un crujido. Un escalofrío recorrió mi espalda cuando me di cuenta de que era Sauros apretando sus dientes.
“Ella está muerta.”
“Ah, ya veo. Lamento mucho escucharlo.” Él lo había pasado tan bien con la chica con orejas de gato y yo lo hice recordar algo desagradable.
En ese caso, era mejor no preguntar sobre si Eris tenía o no algún hermano o hermana.
“Muy bien, entonces en marcha.”
“Muy bien.”
Hoy era uno de nuestros días libres. Mañana, Eris tendría que volver a esforzarse.
NOMBRE: Eris B. Greyrat.
OFICIO: Nieta del señor feudal de Fittoa.
PERSONALIDAD: Un poco violenta.
LO QUE HACE: Escucha apropiadamente.
LECTURA/ESCRITURA: Una lectura casi perfecta.
ARITMÉTICA: Domina los números hasta el 99.
MAGIA: Puede recitar casi todos los hechizos básicos.
ESGRIMA: Estilo del Dios de la Espada – Rango Intermedio.
MODALES: Lo suficientemente hábil como para no pasar vergüenza en una fiesta.
PERSONAS QUE A ELLA LE AGRADAN: Su abuelo, Ghislaine, Rudeus.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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