Preparativos
Capítulo 6: Preparativos
Había transcurrido un mes desde mi conversación con el Dios Humano. Yo había pasado cada día trabajando en mis preparativos para la inevitable batalla contra Orsted.
Matarlo no sería nada fácil. Él era la persona más poderosa del mundo. Por supuesto, eso quería decir que era mucho más poderoso que figuras formidables como Atofe, Perugius, y Ruijerd. Y yo no podía derrotar a ninguno de esos tres. Tenía menos de cero por ciento de probabilidades contra Orsted en una pelea justa.
Con eso en mente, había trazado tres prioridades generales.
Uno: Necesitaba crear la Armadura Mágica.
Dos: Quería buscar algunos aliados.
Tres: Tenía que idear una estrategia que pueda funcionar.
Pero lo primero y más importante era el proyecto de la Armadura Mágica.
Basándome en lo que había leído en ese diario, una vez que la tuviera, podría blandir un poder físico comparable al de aquellos en los Siete Grandes Poderes. Mi yo del futuro se había hecho dramáticamente más fuerte después de crearla. Parecía ser algo esencial.
La primera cosa que había hecho fue comprar una pequeña cabaña a las afueras de la ciudad de Sharia. Yo inicialmente había esperado construir esta cosa en la fortaleza flotante de Perugius, pero él me había negado el permiso. (Más tarde explicaré por qué.)
Había acudido a Cliff y Zanoba por ayuda para el proyecto. Los dos inmediatamente accedieron a ayudarme sin presionarme por una explicación detallada. Quería que Cliff creara un sistema de control basado en el de la Prótesis Zaliff, y Zanoba diseñara la coraza y sus mecanismos de propulsión. Cuando expliqué el concepto general de la Armadura Mágica, sus ojos se iluminaron de la emoción. No tomó mucho tiempo para que entendieran lo que yo tenía en mente. Las armaduras de poder no eran algo común aquí, pero supongo que los chicos eran chicos en cualquier lugar.
Una vez que Cliff y Zanoba estuvieron dentro, también pedí la ayuda de Sylphie y Roxy. Roxy actuaría como la supervisora general del proyecto. Posiblemente pude haber tomado ese papel yo mismo, pero yo era la única persona capaz de crear y modificar las placas de roca ultra duras que servirían como la verdadera armadura de esa cosa. Era un trabajo que requería mucho tiempo y poder mágico. No tenía el tiempo para preocuparme por algo más.
Sylphie era capaz de conjurar silenciosamente magia de tierra. Además, su investigación del Incidente de Desplazamiento le había concedido un conocimiento inusual acerca de círculos mágicos. De hecho, la chica era malditamente inteligente y talentosa en general. Ya que ella podía manejar casi cualquier tarea, yo la quería como una asistente general para Roxy, corriendo para ayudar hacia donde más fuera necesaria.
Cuando le había pedido su ayuda, ella dijo “¡Por supuesto! ¡Cuenta conmigo!” con una gran sonrisa en su rostro. De hecho, sentí que esa fue la primera vez en mucho tiempo que la vi tan feliz. Ella probablemente se había estado guardando algunos pensamientos no muy felices recientemente. Eso me hizo sentir más que un poco culpable.
Una vez que el proyecto de la Armadura Mágica estuvo en marcha, yo comencé a ocupar algo de tiempo en el segundo objetivo: encontrar aliados.
Mi plan inicial había sido enfrentar a Orsted yo solo, pero sabía lo débil que era en comparación a él. Yo no tenía los largos años de experiencia de combate de mi yo del futuro, ni tampoco su conocimiento de la magia.
Desafortunadamente, no pude encontrar a nadie que pareciera capaz de dar vuelta el tablero. Badigadi no estaba por ningún lado, ni tampoco Ruijerd. Como esperaba, Perugius me dijo que no. Sus razones para hacerlo tampoco fueron exactamente reconfortantes—
“Existen tres personas en este mundo contra las que nunca deberías luchar: El Dios de la Técnica, el Dios de la Lucha, y el Dios Dragón. Incluso dentro de estos tres, Orsted es particularmente poderoso e implacable. Tu determinación para proteger a tu familia es admirable, y estaría encantado de hacerle algunas preguntas acerca del Dios Humano… pero debo quedarme fuera de esto. Verás, preferiría no morir antes del regreso de Laplace.”
Había ido a pedirle ayuda confiando en mis probabilidades de convencerlo, pero no terminó siendo de esa manera. Al menos él no estaba tratando de detenerme. Tendría que tomar eso como una victoria.
Aparte de Perugius, simplemente no pude ubicar a nadie capaz de hacerle frente a Orsted. Zanoba era increíblemente fuerte y altamente resistente al daño físico, así que consideré brevemente llevarlo conmigo… pero Atofe había sido capaz de dañarlo con sus ataques, a pesar de su bendición. Tenía que asumir que sería igual en el caso de Orsted. Lo último que quería era que mataran a Zanoba. Él era mi mejor amigo.
Por supuesto, yo tampoco quería ver morir a Cliff o Elinalise. Mientras más lo pensaba, menos quería arrastrar a alguien más hacia esta lucha. Consideré momentáneamente a Eris. Era difícil predecir con exactitud cuándo llegaría aquí. Pero basándome en el diario, ella probablemente era incluso más poderosa de lo que yo sería con la Armadura Mágica completa. ¿Había alguna posibilidad de que ella se uniera a mí en la batalla contra Orsted?
A decir verdad, eso no era muy justo para ella. Antes de comenzar a arrastrarla a mis batallas, ambos necesitábamos zanjar nuestro pasado y ver cómo estaban las cosas entre nosotros. Yo no tenía el derecho de pedir su ayuda hasta después de eso.
Con mi búsqueda de aliados estancada, redirigí mi atención al tercer objetivo en mi lista—elaborar mi estrategia para la batalla. Necesitaba planearla cuidadosamente.
Yo estaría peleando solo. Y tenía que matar sí o sí a mi oponente. Dadas esas dos premisas, en realidad tenía un gran número de opciones a mi disposición.
Si no había aliados cerca, y mantenía mi distancia del enemigo, yo fácilmente podía hacer uso de poderosos hechizos de área. Mientras más grande el hechizo, más difícil para él sería esquivarlo. Uno como Rayo, el cual concentraba todo su poder en un área más pequeña, podría ser más efectivo provocando daño, pero tenía la sensación de que Orsted simplemente lo esquivaría.
Considerando todo eso, abrumarlo con ataques de área desde una gran distancia parecía ser el enfoque más eficiente. El daño se acumularía eventualmente. Y si me quedaba lo suficientemente lejos como para que no pudiera percibirme, él no sería capaz de interrumpirme con su Distorsión Mágica.
También estaba la posibilidad de que yo lo sorprendiera desprevenido y pudiera atravesar sus defensas gracias a eso. Colocar una trampa podría no ser una mala idea. Podía guiarlo a un área desierta, donde él descubriría algo que llamaría su atención… algo que explotaría en el momento que él lo recogiera. Podía usar eso como mi señal para dispararle magia desde la distancia.
Mientras más lo pensaba, más parecía ser el mejor enfoque. La pregunta era: ¿cómo iba a guiarlo a esta ubicación? Tal vez podría tomar a Nanahoshi como rehén, o enviarle un mensaje de parte del Dios Humano. Ambas opciones podrían funcionar.
Dicho eso, yo no estaba lo suficientemente optimista como para pensar que mis ataques iniciales de larga distancia serían suficiente para derrotarlo. Había una probabilidad de que funcione, pero necesitaba asumir lo contrario. Una vez que él me descubriera, todo decantaría en una batalla a corto alcance con mi Armadura Mágica. No estaba muy seguro de lo bien que mi mente podría seguir una batalla a una velocidad extremadamente alta… pero no tenía caso preocuparse por eso hasta probar la Armadura Mágica.
Mientras reflexionaba sobre todo esto, me descubrí recordando mi infancia en este mundo. Por un tiempo, pasé bastante tiempo trabajando en un plan para derrotar a Paul en una batalla. Había estado esperando superarlo mientras él estaba en su plenitud. Pero, al final, nunca lo derroté ni siquiera una vez.
Aun así, las tácticas que había ideado en ese entonces probablemente estaban arraigadas en mi mente. Yo sabía cómo usar mi magia en coordinación con los movimientos de mi cuerpo. Sabía cómo moverme en tres dimensiones. Sin importar lo abrumador que pueda ser mi oponente, mi enfoque básico no iba a cambiar. Necesitaba mantenerlo lejos, haciendo llover ataques sobre él mientras trataba de atraparme. Necesitaba seguir presionando, y forzarlo a tomar decisiones desventajosas.
Así era como luchaba cuando estaba en mi mejor momento.
Por supuesto, Orsted tenía su Distorsión Mágica y sus Puertas del Wyrm. Sin duda también tenía otros trucos bajo su manga. Era seguro asumir que esta batalla no iría de acuerdo a lo planeado. La trampa y la emboscada eran un buen comienzo. ¿Qué más necesitaba para derrotarlo? Era crucial para mí pensar esto cuidadosamente. Tenía que considerar cada posibilidad, y luego enfocarme en las ideas más prometedoras.
Para ser honesto, sabía que mi mente no estaba funcionando muy bien ahora mismo. Estaba impaciente, y asustado, e increíblemente obsesionado con mi tarea. Probablemente lo mejor habría sido tomar las cosas con calma, y probar algunas de mis ideas con un criterio experimental.
El mejor plan probablemente habría involucrado arrinconar a Orsted lenta y metódicamente, a lo largo de un periodo de diez o más años. Pero si me tomaba esto de forma descuidada, el Dios Humano podría cambiar de opinión, y yo podría regresar a casa para descubrir que había perdido a un ser amado. Más que nada, yo estaba aterrado de esa posibilidad.
Y una noche, mientras mis preparativos estaban avanzando, él me visitó una vez más.
Me encontraba en un espacio blanco. Presumiblemente era el centro del mundo desolado.
“¡Hola! Tal parece que las cosas avanzan bien, ¿eh?”
Sí. Lucharé contra Orsted, tal como me lo pediste.
“Ya, ya, yo no te pedí luchar contra él. ¡Solo te pedí matarlo!”
De seguro pareces estar de buen humor el día de hoy. ¿Acaso estás así de feliz por tenerme bailando en la palma de tu mano?
“¡Vamos, esto es emocionante! ¡Ni siquiera yo sé lo que va a ocurrir a continuación!”
Me alegra que lo estés disfrutando. Aunque no estaba esperando volver a verte tan pronto. ¿Acaso esto significa que inventaste todo ese asunto de estar en la misma longitud de onda o como sea?
“Ah, sí. Eso fue una mentira.”
Al menos podrías pretender estar un poco arrepentido… Entonces la parte de “yo solo puedo aparecer ante ciertas personas” también fue una mentira, ¿no?
“Sip, pura ficción. Pero vamos, debe haberse sentido genial escuchar que eras el elegido, ¿no?”
Tch… Bueno, como sea. Dentro de unos días, voy a decirles a Sylphie y Roxy que planeo luchar contra Orsted. Si eso termina matándome, mis hijos crecerán sabiendo que él es el hombre que mató a su padre. Eso debería ser suficiente razón para que ellos lo odien, así que—
“Lo siento. Eso no va a ser suficiente para afectar al destino. Tienes que matarlo, o eliminaré a tus descendientes—sin importar el tiempo que me tome.”
Ugh. ¿Tenías que decirlo de esa forma? Bueno, como sea. En cualquier caso, me va a tomar un tiempo completar la Armadura Mágica. Estamos adentrándonos en algo completamente nuevo, y Cliff está teniendo problemas con parte de la teoría involucrada. Estoy tratando de apresurar las cosas tanto como puedo, pero creo que serán cerca de otros seis meses…
“Cliff ya debería ser capaz de diseñar círculos mágicos para fortalecer las rocas. Tú solo deberías concentrarte en fabricar las uniones y la coraza exterior, ya que eso necesita ser tan resistente como sea posible. Además, cuando estén diseñando los círculos mágicos para el torso, asegúrate de usar el Método Alistair en vez del Sistema Wind. Eso debería ayudarles a lidiar con las partes complicadas.”
Eh… ¿no me digas?
“Además, dile a Zanoba que quieres que la armadura sea un poco más robusta. De esa forma usarás más poder mágico, pero permitirá colocar más círculos mágicos debajo de los principales. Diseñen los círculos en la capa más baja para reparar los más importantes si son dañados. Eso debería permitirte seguir moviéndote, incluso si la armadura termina medio destruida.”
¿Eh? Espera un momento. No sabía que eras un experto en esta clase de cosas.
“Bueno, yo soy el Dios Humano, sabes. Estoy lo suficientemente familiarizado con la armadura del Dios de la Lucha como para darte algunos consejos.”
Sabes, eso me recuerda… ¿Acaso las personas de este mundo no te llaman el Dios de los Hombres? ¿Eso tiene alguna relevancia?
“El Dios de los Hombres es algo así como un apodo mío. ¡Supongo que simplemente terminó siendo así por alguna razón! Mi nombre real es Dios Humano.”
¿Por qué siento que me estás mintiendo de nuevo? Tampoco es como si me importara tanto tu nombre… Más importante, ¿crees que pueda ganar? Digamos que construyo la Armadura Mágica, coloco una trampa, y disparo un ataque sorpresa. ¿Tengo alguna posibilidad?
“Ooh, buena pregunta… Es decir, tú tienes a tu disposición tanto poder mágico como Laplace, ¿cierto? Si vas con todo, apuesto a que darás una buena pelea.”
Eso no es muy tranquilizador. ¿Te importaría ser un poco más directo? No me molestaría recibir algunos consejos más acerca de la estrategia…
“Entiendo. Compra algunos implementos mágicos—de la clase que dispara un hechizo ofensivo cuando lo alimentas con poder mágico. No debería ser muy difícil encontrarlos en Sharia, ¿cierto? Están diseñados para consumir solo un poco de poder mágico, así que las personas comunes y corrientes pueden usarlos, pero es muy fácil modificarlos para que usen más poder mágico… tal como esa Prótesis Zaliff tuya. Asegúrate de conseguir algunos realmente poderosos, de la clase que solo tú puedas usar. Conseguirás algunos ataques nuevos para tu arsenal, y una forma de lidiar con la Distorsión Mágica.”
Oh. Vaya. Debo decir que esta vez me estás dando un consejo realmente detallado.
“Bueno, estás trabajando en esto de una forma más entusiasta de lo que esperaba. ¿Por qué no ayudaría? Y de verdad quiero a Orsted muerto, ¿sabes?”
… No puedo sacudirme la sensación de que hay algo más en esto. Por lo que sé, si diseño la Armadura Mágica de acuerdo a tus instrucciones, explotará en el momento que trate de activarla.
“… ¿La vida de quién te gustaría apostar por esa interesante teoría? Adelante, escoge: ¿Aisha, Norn, Lilia, o Zenith?”
Tch…
“Como te he dicho, yo no puedo ver el futuro de Orsted. Eso quiere decir que tampoco puedo ver el resultado de tu batalla. No sé lo que va a pasarte.”
Bien. Y eso significa que no estás seguro de si voy a perder. ¿Correcto?
“Exactamente.”
Por cierto… si no puedes ver el futuro de Orsted, ¿cómo sabes que él va a unir fuerzas con mis descendientes en el futuro?
“No puedo ver el futuro de ese hombre, pero ciertamente puedo ver mi propio futuro. Involucra a tus descendientes, un hombre que no reconozco, y a Orsted rodeándome.”
Así que puedes ver cualquier cosa que vas a experimentar personalmente, ¿eh? ¿Entonces qué pasa después de que aparecen? ¿Te hacen puré?
“Sip. Ellos me matan de una forma bastante brutal. Yo ni siquiera puedo dar una buena pelea.”
Hmm… ¿Por qué tienes a Orsted tras de ti? ¿Estás seguro de que no le hiciste nada inimaginablemente cruel?
“Ah, ¿quién sabe? Al menos no recuerdo hacerle nada a él.”
Ya sea no quieres decirme, o genuinamente no sabes. Supongo que no importa cuál sea. No es como si pudiera confiar en lo que me digas. Tú mientes constantemente.
“Eso sí que fue un poco duro. La única mentira maliciosa que te he dicho fue ese pequeño consejo acerca del sótano, ¿sabes?”
Todos tus consejos hasta entonces fueron solo para ablandar el terreno para ese momento, ¿cierto?
“¡Sí, eso es cierto! Pero sabes, si tú no hubieses embarazado a Roxy, yo no habría tenido que hacerlo.”
¿¡Entonces por qué demonios no me dijiste que no tuviera un hijo con ella!? ¿¡Por qué tuviste que complicar tanto las cosas!?
“No habría funcionado. Sin importar lo que dijera, tú la habrías embarazado. Supongo que así debían ser las cosas. Sin importar las veces que retoqué y empujé ligeramente las cosas, el futuro simplemente no quiso cambiar…”
Tal vez sea así, pero al menos podrías haber—Agh. No importa. Lamento haberte gritado. Al final, sí me casé con Roxy, y sí la embaracé. Ahora que lo pienso, algunas de las cosas que hice para terminar aquí se sintieron un poco extrañas para mí. Incluso fuera de lugar. Supongo que así es como funciona esta cosa del destino. Y entiendo por qué quieres cambiarlo.
Haré lo que quieres, Dios Humano. Seguiré tus órdenes. Mataré a Orsted. Pero antes de eso, hay algo que necesito decirte.
“¿Qué cosa?”
Una vez que Orsted esté muerto, quiero que me dejes en paz el resto de mi vida. Tampoco te metas con mi familia. Quiero que me lo prometas.
“¿Era eso? Hmm. Y yo aquí pensando que ya no confiabas en mis promesas.”
Tienes razón. Por supuesto que no confío en ellas… pero tengo que creer que no me estás mintiendo en esto. Si vas a meterte en mi camino sin importar cuál sea el resultado, tal vez solo uniré fuerzas con Orsted y comenzaré a trabajar en tu contra.
“Oh, adelante. Seguro, no puedo matarte, y tampoco puedo matarlo a él. Pero no quieres ver lo que sí puedo hacer. Descubrirás con lujo de detalles lo que significa ser mi enemigo.”
Podrías estar blofeando ahora mismo. Tal vez amenazarme es lo mejor que puedes hacer. Es decir, tuviste que manipularme por años antes de hacerme cometer un pequeño error… Por lo que sé, podrías estar haciéndote el fuerte porque te aterra tenerme como enemigo.
“Por favor. Tú tienes un destino bastante fuerte, así que trataba de remecer las cosas de raíz tan sutilmente como fuera posible… Ah, olvídalo. No es como si fueras a creer en lo que digo, ¿cierto? Adelante, subestímame todo lo que quieras. ¡Adiós! Podrías terminar lamentando esto toda tu vida.”
Eh… no. Lo siento. Retiro eso. Dame un minuto. Escucha, todo lo que quiero es algo de tranquilidad. Dices que vas a matar a mi familia si pierdo con Orsted. Pero incluso si gano, se siente muy probable que cambies de parecer y los mates de todas formas. Eso no es bueno para la motivación, ¿sabes? Necesito saber que hacer todo esto tiene sentido.
“… Cielos. Supongo que tienes razón. Entonces aquí va: En el nombre del Dios Humano, juro honrar mi promesa. Una vez que derrotes a Orsted, yo no tendré nada de qué preocuparme. Eso significa que no tendré que volver a molestarte. No volveré a hablar, acosar, o intentar lastimarte a ti, tus esposas, tu madre, tus hermanas, tus descendientes, o tus mascotas.”
Lo dices en serio, ¿cierto? Voy a creer en tu palabra.
“Claro. Si quieres, incluso estoy dispuesto a ofrecerte un pequeño consejo de ayuda si tu familia alguna vez termina en una crisis.”
… Ya he tenido suficientes de tus consejos en esta vida, gracias.
“¿De verdad? Muy bien, buena suerte con Orsted.”
Y con esas palabras finales haciendo eco dentro de mis oídos, sentí que volvía a hundirme en la inconsciencia.
Otro mes pasó volando.
La construcción de la Armadura Mágica estaba avanzando sin problemas. Siguiendo la recomendación del Dios Humano, la hicimos más grande que mi intención original. La armadura ya tenía más de tres metros de alto… ahora que lo pienso, eso es casi la mitad del tamaño de un Aura Battler. La Armadura Mágica descrita por el diario de mi yo del futuro había sido más bien un conjunto de armadura de tamaño normal. Esta versión sería significativamente más grande. Incrementar su tamaño nos había llevado a varios descubrimientos: no solo era más fácil diseñarla de esta forma, sino que también incrementaba su durabilidad.
En otras palabras, el consejo del Dios Humano había sido completamente legítimo.
Cuando le di sus otras sugerencias a Cliff, sus ojos se encendieron con entendimiento, y él inmediatamente regresó al trabajo con más ganas. En muy poco tiempo, él resolvió los problemas más complicados con los que había estado teniendo problemas. Yo había esperado que el proyecto nos tomara al menos medio año, pero nuestro progreso fue acelerado significativamente.
A este paso, estaríamos listos en más o menos un mes más. Todo el trabajo estaría completo en menos de tres meses desde que comenzamos. Bajo cualquier otra circunstancia, yo podría haber estado lleno de gratitud hacia el Dios Humano.
En cierta forma, esto era irónico. Mi yo del futuro creó la Armadura Mágica para matarlo, pero ahora él nos había ayudado a crearla… Cuando lo pensaba de esa forma, no podía evitar preguntarme si él realmente estaba tramando algo malicioso con esto. Pero Cliff y Zanoba fueron quienes realmente la fabricaron. Yo confiaba en ellos con mi vida.
Yo también había ido a comprar los implementos mágicos que el Dios Humano mencionó. Roxy me había ayudado con esto.
Habíamos encontrado muy rápido lo que fuimos a buscar. Los implementos en cuestión eran pequeñas varas, activadas por la palabra Fuego, las cuales disparaban hechizos de nivel Principiante hacia tu objetivo. Eran un producto bastante popular y asequible, y no eran particularmente poderosos. En ocasiones encontrarías a ladrones que carecían de otros ataques a distancia usándolos.
En resumen, el Dios Humano dijo que, si los modificábamos para que pudieran soportar mi canalización de poder mágico, sería posible hacerlos disparar la clase de Cañón de Piedra que yo con frecuencia usaba en batalla.
Mientras consideraba esto, una idea interesante apareció en mi cabeza. Mientras estábamos modificando su poder, ¿qué tal si hacíamos posible que pudieran disparar una ráfaga continua de hechizos, siempre y cuando siguieran recibiendo poder mágico? Terminaría con algo así como un cañón Gatling, capaz de disparar una ráfaga de proyectiles mortíferos.
Cuando le mencioné la idea a Roxy, ella asintió con una expresión neutral en su rostro. “Tus hechizos son muy potentes, pero solo puedes disparar uno a la vez. Esta podría ser una forma de evadir esta limitación. Afortunadamente, yo de casualidad recientemente conocí a una excelente creadora de implementos mágicos. Veamos si puede con este trabajo.”
Ese mismo día, Roxy agendó una reunión con su conocida. Estuve un poco sorprendido cuando ella resultó ser una mujer elfo. No había muchos de su raza en Sharia. Como regla general, los elfos tienen rostros bastante lindos, pero el suyo estaba cubierto de hollín, y las puntas de sus dedos estaban negras con mugre. Ella claramente era devota a su trabajo.
Cuando le expliqué mi idea, sus ojos se abrieron completamente de la sorpresa. “Eh, ¿estás seguro de eso? Si fabrico esta cosa como me la describes, cada disparo va a requerir demasiado poder mágico. Podría dejarte seco y matarte si no tienes cuidado.”
Yo ni siquiera había considerado la idea. ¿Acaso eso fue lo que tenía en mente el Dios Humano cuando sugirió esto? Cañón de Piedra no consumía mucho poder mágico, pero esta cosa sería capaz de disparar decenas de miles de ellos en un solo día…
Pero no podía permitirme preocuparme mucho por eso. Si me quedaba sin poder mágico sin matar a Orsted, de cualquier forma estaría muerto. Y necesitaba presionarme hasta el límite si quería tener una oportunidad contra él.
“Eso no será un problema. Fabrícalo tal como lo describí.”
La elfa se encogió de hombros, pero aceptó el trabajo. Con eso tendría mi arma de corto alcance. Ahora solo tenía que rezar para que fuera capaz de herir a Orsted.
“Rudy…”
En nuestro camino de vuelta del taller, Roxy comenzó una conversación.
Ella dijo: “No sé contra quién o qué estás planeando luchar, pero ¿realmente necesitarás un arma como esa para derrotarlo?”
“No, no. Estoy seguro de que estaré bien de cualquier forma.”
Por supuesto, yo solo estaba tratando de tranquilizarla. Pero no funcionó. Roxy entrecerró sus ojos e hizo un puchero de la molestia. “Solías ser un niño tan honesto y dulce, Rudy. Pero últimamente todo lo que haces es mentir y ocultarme cosas.”
Sus palabras fueron como una puñalada. Pero, para ser completamente honesto, yo había mentido y engañado mucho incluso cuando era un niño.
“Lo siento, Roxy…”
“Ah, todo está bien. Después de todo, yo también te estoy ocultando algo. Pero sabes, Rudy… yo al menos estoy discutiendo ese asunto con personas en las que confío. No estoy diciendo que debo ser yo, pero espero que lo estés hablando con alguien. No estás tratando de enfrentar todo esto solo, ¿o sí?”
“Nah. No te preocupes. Estaré bien.”
Yo tenía una muy buena idea de cuál era el secreto de Roxy. Últimamente, ella no me había estado dejando hacer nada demasiado… brusco en la cama. En parte era porque yo no lo estaba pidiendo, pero me di cuenta de que ella se estaba esforzando por evitar que yo hiciera la sugerencia. Dado lo que leí en el diario, ella probablemente estaba comenzando a sospechar que estaba embarazada. Por lo que sabía, Roxy todavía no estaba teniendo náuseas, pero me di cuenta de que su sentido del gusto parecía estar cambiando.
¿Cuándo planeaba dar la noticia? Tal vez ella estaba esperando por el segundo trimestre… o quizá estaba planeando mantenerlo en secreto hasta que yo lidiara con mi actual misión.
De cualquier forma, no podía evitar esperar que ella lo dijera antes de mi batalla contra Orsted. De esa forma, podríamos tener una gran fiesta de celebración.
Podría ser mi última oportunidad de asistir a una.
Le hice una visita a Nanahoshi al día siguiente.
Yo de alguna forma esperaba que se me negara la entrada a la fortaleza flotante, pero ellos me permitieron entrar sin problemas. Dado lo aterrado que estaba de Orsted, Perugius estaba siendo bastante indulgente conmigo.
Terminé preguntándole a Sylvaril al respecto, y recibí una rápida respuesta.
“Creí que no me dejarían entrar después de la última vez, ¿sabes?”
“Perugius-sama siempre muestra gran compasión con aquellos que van hacia sus muertes. Él no tiene problemas con que vayas a despedirte de Nanahoshi-sama.”
Aparentemente, ellos ya estaban convencidos de que yo iba a perder. Y además morir. Se me estaba permitiendo entrar en el castillo como un acto de caridad.
Pero no iba a quejarme. Era mejor que ser corrido en la puerta.
Encontré a Nanahoshi viéndose mucho más viva que antes. Alguien había traído hasta aquí arriba un buen número de sus posesiones desde la Universidad, así que su habitación estaba un poco menos desolada. La figura de Ruijerd descansando sobre el mueble junto a su ventana probablemente era un regalo de Zanoba, y la pequeña cruz decorativa a su lado debe haber venido de Cliff. Eso era considerado de su parte. Nunca hacía daño tener algo a lo que rezar cuando tenías problemas. Yo nunca tuve mucho interés en los dioses o reliquias en mi vida anterior, pero mi opinión sobre el tema había… evolucionado un poco.
“Así que, en resumen, mis preparativos están avanzando muy bien. Creo que es hora de hablar acerca de cómo voy a atraerlo hacia mí.”
“… Entiendo. Pero primero—estoy segura de que eres muy consciente de esto, pero Orsted es extremadamente poderoso.”
“Lo sé.”
“Él además es implacable. No estoy segura de cómo selecciona sus objetivos, pero cuando tiene la intención de matar a alguien, él no vacila.”
“…”
“Pasé varios años viajando junto a él, y nunca lo vi esforzarse en batalla. Él mata dragones gigantes de un solo—”
“Nanahoshi, ¿podrías dejar de tratar de asustarme?”
“Lo siento. Pero, para ser honesta, sí quiero que reconsideres esto. Es una locura, por donde se le mire…”
“Escucha—”
“Lo sé, lo sé. Lo lamento.”
Bueno, ella me había dejado sintiéndome más ansioso que antes. ¿De verdad tenía una oportunidad de ganar?
“Lo que estoy tratando de decir es: no recomiendo que luches de frente contra él.”
“Claro. Sí. No puedo verme derrotándolo en una batalla justa, sin importar lo mucho que fortalezca mi fuerza y velocidad.”
“Si yo fuera tú, lo atraería a un lugar en específico, y después lo atacaría con mi magia desde la distancia… permaneciendo oculta, por supuesto.”
“Mmm. ¿Se te ocurre algo más?”
“Veamos… Ah.”
“¿Qué? ¿Pensaste en algo?”
“Preferiría no decirlo… pero supongo que sí decidí ayudarte.”
“Bien…”
Nanahoshi tragó saliva sonoramente antes de continuar. “Envenenarlo también podría funcionar.”
Veneno, ¿eh…?
La magia de desintoxicación podía lidiar con un amplio rango de toxinas, pero existían ciertas enfermedades y venenos que ningún hechizo conocido podía contrarrestar. Por supuesto, era difícil decir cuán efectivos serían la mayoría de ellos contra un monstruo como Orsted… pero tenía que haber algo ahí afuera que pudiera lastimarlo. Tal vez Ariel podría aconsejarme algo adecuado. Tenía la sensación de que todos en la familia real de Asura estaban bien versados en esta clase de cosas.
“Bien. Entonces pongo una trampa, lo enveneno, y después lo ataco desde la distancia… Ah, cierto. Nanahoshi, ¿puedo usarte como rehén?”
“¿Una rehén…? Supongo. Pero no estoy segura de lo preocupado que estará Orsted por mi bienestar.”
“Sí, ese es un buen punto… Tampoco queremos que él descubra que me estás ayudando. No hay razón para poner tu vida en riesgo…”
“S-sí. Cierto. No había pensado en eso.”
Hmm, sí. No hagamos eso de la rehén.
El Dios Humano en este momento estaba usando a mi familia como rehenes. Yo sabía que era una forma altamente efectiva de manipular a alguien. Pero además era una forma genial de tener a alguien furioso y altamente motivado. Eso podía jugarte gravemente en contra en el campo de batalla.
“¿Alguna otra idea, Nanahoshi?”
“Mmm, no lo sé… ¿Leíste muchos mangas en Japón? Había muchos enemigos poderosos en ellos, ¿cierto?”
“No creo que esas estrategias vayan a ser de mucha utilidad aquí…”
Ambos reflexionamos al respecto por un rato más, logrando dar con algunas ideas prometedoras. Sin excepción, todas fueron trucos sucios y desalmados. Era difícil imaginarlos siendo efectivos contra alguien tan formidable como Orsted.
Por otro lado, incluso las técnicas más mortíferas solo son una combinación de pequeñas maniobras arteras. Tenía que creer que yo obtendría algún resultado de todo esto.
“Muy bien, um… buena suerte, Rudeus.”
“Gracias.”
“Trata de regresar con vida, ¿quieres? No creo que sea capaz de regresar a casa sin tu ayuda.”
Para el momento que dejé la habitación de Nanahoshi, habíamos trazado nuestro plan para llevar a Orsted hacia mí.
A continuación, fui con Ariel en busca de ayuda.
Cuando le expliqué que quería venenos que ningún hechizo pudiera neutralizar, ella sonrió siniestramente. Pero, aun así, Ariel me consiguió una reunión con una organización del bajo mundo local con la cual ella estaba en buenos términos.
Este grupo era más grande y sofisticado que el típico grupo de bandidos; se había convertido en algo más parecido a una pandilla o una familia de la mafia. El tráfico de drogas era su negocio principal, pero también fabricaban y vendían una gran variedad de venenos.
Cuando me puse en contacto, ellos me dirigieron hacia una casa dilapidada en un rincón tranquilo de Sharia, donde yo fui escoltado hacia una habitación en el sótano. El aire estaba lleno de un humo con aroma dulce.
Mi contacto, un hombre con un solo ojo, ya estaba esperando por mí en el interior.
“Buenos días, Rudeus-sama. Es un placer conocerlo.”
Yo no me había presentado, pero el hombre claramente sabía quién era yo. Él fue directamente al grano mientras mostraba una gran sonrisa siniestra.
“Así que dígame, ¿qué puedo hacer por usted el día de hoy? ¿Quiere hacerlos sufrir lentamente, o que todo sea rápido? ¿Quizá algo que entumezca las piernas, o que inflame la lengua de un mago? También tengo un cierto veneno que puede volver salvaje a cualquier mujer. ¡Perfecto para cuando las cosas comienzan a volverse un poco aburridas!”
Basándome en ese discurso, su rango de inventario iba desde venenos hasta anestésicos y afrodisiacos. Eso era perfecto para mí.
“Llevaré todo lo que tienes.”
“Eh, ¿todo? Bueno, no me estoy quejando, pero eso va a ser un poco costoso…”
“Eso no es problema.”
“Vaya. ¡Entendido! Supongo que usted realmente quiere a alguien muerto… Ah, ¿qué hay de esa droga del amor? ¿También la quiere?”
“Bueno…”
Un pensamiento atravesó mi mente: ¿Qué tal si Orsted es inmune a los venenos?
Matarlo con un veneno que ningún hechizo podía curar era una idea bastante simple. Cualquiera pudo haber pensado en ella. Y Orsted tenía una maldición que producía odio de parte de todos los que se encontraba. Parecía probable que él tuviera algunas contramedidas contra esta clase de cosas. Tal vez era naturalmente resistente… o quizá él tenía alguna clase de poción milagrosa que podía eliminar cualquier toxina de su sistema.
“Sí, también la llevaré.”
“¡Jejeje! No hay problema. Así que quiere ver a esa genial y tranquila hermosura suya convertida en una gatita, ¿eh?”
“De hecho, mi esposa ya es tan dulce como una gatita en la cama.”
“¿De verdad? Estamos hablando de Fitz la Silenciosa, ¿cierto? ¡Para ser honesto, es algo difícil de creer!”
No tenía ningún fundamento para creer que un afrodisiaco funcionaría con Orsted si un veneno no lo haría, pero valía la pena intentarlo. Cualquier cosa que pudiera afectarlo o distraerlo sería de utilidad.
Con eso en mente, compré todo lo que el hombre tenía para ofrecer.
En medio de todos mis otros preparativos, también me tomé el tiempo para explorar campos de batalla potenciales.
Yo tenía la intención de luchar contra él por mi cuenta, sin nadie más alrededor. Por supuesto, eso significaba ir fuera de la ciudad. Tenía que ser un lugar fuera de los muros de Sharia, donde muy probablemente nadie fuera, y que ofreciera oportunidades para colocar trampas. Investigué un poco los candidatos potenciales en el Gremio de Aventureros; y cuando encontré un lugar que parecía prometedor, me dirigí hacia él para estudiarlo en persona.
También hice que Elinalise me presentara a un aventurero conocido suyo, quien me dio lecciones detalladas acerca de crear y colocar trampas. El aventurero en cuestión aparentemente fue un asesino, con conocimiento de muchas técnicas diferentes para llevar a las personas a su muerte. Muchas de estas trampas explotaban las debilidades de la mente humana de formas astutamente siniestras. Yo tenía algo de experiencia con algunos ejemplos. Incluso aunque sabía qué esperar, yo todavía terminé cayendo en ellas. Personalmente, no estaba convencido de que Orsted fuera a caer en alguna de ellas, pero todavía me darían algo de ventaja.
En una nota aparte, Elinalise me dio algunas lecciones personales acerca de combate cuerpo a cuerpo. Ella era una experta luchando en las líneas frontales de un grupo, e incluso aunque yo no diría que ella era tan fuerte en un duelo uno a uno, Elinalise había estado viva por muchos años, y tenía una abundante experiencia de combate. En su época como aventurera, había enfrentado oponentes mucho más poderosos que ella misma en numerosas ocasiones. Y a pesar de sus habilidades físicas relativamente promedio, ella había salido con vida cada vez. Eso hacía invaluable su conocimiento.
En ese sentido, era una verdadera lástima no tener idea de dónde encontrar a Ruijerd, considerando todo lo que él había vivido… pero en realidad no tenía sentido lamentarse por eso. Perugius tampoco ayudaría. Yo simplemente tendría que hacerlo solo.
Durante el transcurso de estas sesiones de estrategia, me esforcé mucho visualizando cómo me movería y lucharía dentro de la Armadura Mágica.
Mi método de ataque básico sería una ráfaga constante de hechizos de Cañón de Piedra, disparados de los numerosos implementos mágicos montados en mi armadura. Yo probablemente estaría moviéndome hacia atrás la mayor parte del tiempo. Mientras mantenía la ráfaga de hechizos, también podía ralentizar a Orsted con hechizos como Pantano y Niebla Profunda. Y si él eventualmente cometía un error, yo estaría listo para sacar ventaja.
Eso parecía muy simple. Y lo simple era bueno.
Finalmente, rompí el sello de mi sótano y recé hacia mi altar pidiendo mi victoria en la próxima batalla.
Habían transcurrido dos meses desde que yo había matado a esa rata enferma. Si las palabras de mi yo del futuro eran confiables, el virus o germen que causaba el Síndrome de la Petrificación ya había desaparecido hace mucho tiempo. Aun así, le pedí a Roxy no entrar al sótano por un tiempo, y les solicité a todos los que entraban lavar sus manos y enjuagar sus bocas inmediatamente después. Más que nada era para mi tranquilidad mental.
Ya que yo ya estaba aquí abajo, decidí revisar el lugar y ver si podía encontrar algo que pudiera ser de utilidad contra Orsted.
Los objetos mágicos en el sótano en su mayoría eran piezas de basura. Además, habían sido congelados por mi Nova Gélida hace dos meses, pero esto aparentemente no los había dañado. Todos parecían funcionar tal como antes. Teníamos un sombrero que salpicaría agua sobre tu cabeza cuando tratabas de sacártelo; un casco con una gema fijada en el frente que emitía una luz cuando te lo colocabas; una pequeña caja que esparciría nubes de humo cuando era abierta; una espada corta con una hoja que se convertía en caucho cuando tratabas de apuñalar algo; un par de zapatos que emitirían un hedor putrefacto cada vez que dabas un paso con ellos… y muchas cosas más por el estilo.
Yo los había guardado por si acaso, pero no veía cómo alguno de ellos podría ser de utilidad, excepto para alguna clase de espectáculo callejero. Tal vez al menos esa pequeña caja proporcionaría una pantalla de humo. Teóricamente. Sería genial de alguna forma reemplazar todo el equipo de Orsted con estas estúpidas cosas, pero no podía ver una forma de lograrlo. Además, él probablemente solo se los quitaría.
De todas formas, tomé algunos de ellos al azar. Nunca sabías lo que podría ser de utilidad.
Antes de dejar el sótano, me di la vuelta hacia mi altar y realicé otra plegaria silenciosa pidiendo mi victoria en batalla.
Siempre lo mejor era pedir dos veces las cosas realmente importantes.
Todos mis preparativos estaban avanzando sin problemas. Y, aun así, esa persistente sensación de ansiedad en lo profundo de mi mente nunca desapareció. Ni por un momento.
Notas de los lectores
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