En Busca de Kishirika
Capítulo 6: En Busca de Kishirika
Rikarisu era una ciudad que yo había visitado la última vez que estuve en el Continente Demoniaco, junto con Ruijerd y Eris. Al final fuimos echados de este lugar, y eso dejó un sabor amargo en mi boca. Sin embargo, mis experiencias aquí no habían sido completamente malas. Rikarisu me enseñó a no preocuparme o pensar demasiado las cosas.
Bajamos de la colina y recorrimos el perímetro del cráter, dirigiéndonos hacia la entrada de la ciudad. Dos guardias la custodiaban tal como la última vez que vine aquí. En ese entonces, había hecho que Ruijerd usara algo sobre su cabeza.
“Oigan, esperen.” Cliff se detuvo de golpe y miró hacia mí. “Hay guardias aquí. ¿Realmente vamos a estar bien?”
“Estaremos bien. Las ciudades en el Continente Demoniaco en realidad nunca rechazan a alguien.”
“Bien, pero estos tipos se sienten bastante intimidantes.”
Él tenía razón acerca de eso último. Estos guardias estaban cubiertos de una armadura negra con cascos que ocultaban por completo sus rostros. La armadura se veía bastante siniestra, con púas en algunos lugares. Los soldados aquí no habían usado tal equipamiento durante mi última visita. Tal vez habían tenido un cambio de medidas de seguridad desde entonces.
“Alto,” dijeron los guardias cuando tratamos de caminar a través de ellos.
“¿Si? ¿Qué sucede?” respondí en lengua Demonio.
“Es acerca de la mujer junto a ustedes…” Ellos miraron hacia Elinalise.
Cliff dio un paso al frente como tratando de protegerla, pero Elinalise estaba tranquila. “¿Qué están diciendo?”
“¿Y bien?” preguntó uno de los guardias, discutiendo con su compañero. Ellos sacaron una hoja de papel y miraron entre ella y Elinalise. Yo di un pequeño vistazo; describía a una mujer tan espeluznantemente hermosa como una súcubo. Ella era alta con voluptuosos pechos y cabello trenzado. Estaba en blanco y negro, pero tenía que admitir que se parecía un poco a Elinalise. Aun así, su tamaño de pecho es totalmente diferente.
“No es ella.”
“Sí, no encaja.”
Los guardias guardaron la hoja de papel. “Lamentamos haberlos detenido. Pueden continuar.”
“¿Hay algún problema?” pregunté.
“No es asunto tuyo.”
Su rechazo fue tan directo que nosotros solo seguimos nuestro camino.
“Parece que están buscando a alguien,” dijo Elinalise.
“Eso parece.”
¿Acaso algún criminal se había refugiado en la ciudad? Bueno, de seguro no tenía nada que ver con nosotros, pero igual teníamos que tener cuidado, ya que podríamos cruzarnos con un asesino en serie en un callejón mientras estuviéramos buscando a Kishirika.
“Bueno,” continuó Elinalise, cambiando de tema, “¿qué debemos hacer primero?”
“Vamos a conseguir algo de dinero. Primero nos dirigiremos hacia el Gremio de Aventureros.”
“Muy bien.”
Y eso hicimos.
“Vaya, este lugar es increíble.”
El mercado al aire libre cerca de la entrada fue suficiente para quitarle el aliento a Cliff. No era menos bullicioso y transitado de lo que recordaba. Aquí había aventureros de todas las razas, muchos de ellos montando bestias lagarto. Pero a pesar de estas diferencias, ellos actuaban de la misma forma que las personas en Sharia. Los comerciantes discutían con los aventureros, los ciudadanos estaban paseando y ojeando las tiendas con gran interés, y había pordioseros rogando a los dueños de las tiendas dar algo para caridad, siendo pateados por su descaro. Era una vista que podías observar en cualquier lugar. Cliff debería haber estado acostumbrado, pero las diferentes razas de demonios habían cautivado su atención.
Hubo una cosa que llamó mi atención: había soldados usando armaduras negras posicionados alrededor de la ciudad. Cada vez que daban un vistazo hacia Elinalise, ellos sacaban esa hoja de papel para revisar. Debe haber sido fácil ver que ella no era a quien estaban buscando, incluso desde la distancia, ya que ellos nunca se nos acercaban.
“Cliff, parece que tu esposa es igual de popular por aquí,” jugué con él.
“Eh, sí. ¿Acaso esto va a ser un problema?”
“Asumiendo que Elinalise no hizo nada para meterse en problemas la última vez que estuvo aquí, estoy seguro de que estaremos bien.”
Di un vistazo hacia ella. Elinalise se encogió de hombros. “No he hecho nada malo.” Ella se rehusó a devolver mi mirada. Tal vez no había hecho nada malo, pero sí algo sucio.
El Gremio de Aventureros seguía tal como lo recordaba. El clima no había sido muy amable con el lugar, pero desde un principio se había visto dilapidado. Cuando entramos, inmediatamente atrajimos la atención de todos.
Ah, qué nostálgico. La última vez que estuve aquí, montamos un pequeño espectáculo y todos terminaron riéndose a carcajadas. Las personas aceptaron a Ruijerd bastante rápido luego de eso.
Aunque al final todo fue para nada.
Los otros residentes rápidamente perdieron el interés en nosotros y apartaron su mirada. Seguro, un grupo con una elfa y un montón de humanos era raro, pero no era suficiente para atraer la atención de las personas por mucho tiempo.
Nos dirigimos hacia la recepción y cambiamos cierto número de monedas de oro de Ranoa por la moneda del Continente Demoniaco. Recibimos cerca de cien monedas de mineral verde a cambio y las guardamos en nuestras bolsas de dinero sin molestarnos en comprobar la cantidad. En el pasado, contar cada moneda había sido una tarea diaria. De seguro las cosas habían cambiado.
Nah, todo lo que ha cambiado es que ahora tengo más dinero.
Después de eso, colocamos una solicitud en el gremio que pedía buscar a Kishirika. “Ella se ve como una niña pequeña con cabello púrpura y ropa de cuero. También tiene una risa maniaca inconfundible y va por ahí haciéndose llamar la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco.”
Dada la naturaleza de la solicitud, era una misión de rango bajo, pero agregué una atractiva recompensa de todos modos. Mientras observaba a la secretaria llevarla al tablón de anuncios, otra hoja de papel en la esquina llamó mi atención—la búsqueda y rescate de sobrevivientes de la Región de Fittoa.
El grupo principal en Millis se había disuelto, pero la misión todavía estaba activa. La información de contacto también era la misma, dejando como referencia a Paul del País Sagrado de Millis. Si alguien aparecía y hacía todo el viaje hasta Millis, estaría devastado de encontrar que no había nadie para recibirlo. Hice que la secretaria cambiara la información de contacto, indicando que las personas se dirigieran hacia Alphonse en el campamento de refugiados. Asumí que él todavía estaba recibiendo sobrevivientes. Pude haber escrito mi dirección, pero no teníamos los medios ni la energía para cuidar a cualquier extraño que apareciera.
“Muy bien, terminamos aquí.”
“¿Ahora qué?” preguntó Cliff.
Yo me preguntaba lo mismo. De seguro podríamos comenzar a buscar un poco por nuestra cuenta. Podíamos quedarnos aquí por una semana y reunir información. También podíamos contratar algunas personas para ayudar a explorar el área exhaustivamente. Nuestra solicitud al gremio era un seguro en caso de que no pudiéramos encontrarla por nuestra cuenta.
“Comencemos a reunir información,” dije.
Mientras miraba a mi alrededor, un hombre comenzó a abrirse paso hacia mí. Él tenía la cabeza de un caballo.
Ah, eres tú. No podría olvidarte incluso si pierdo la memoria.
Este era el hombre que nos había llevado a una trampa. Fue su culpa que fuéramos echados de Rikarisu. Bueno… lo admito, sería una exageración decir eso. Nosotros también rompimos muchas reglas.
“¡Hooola!” dijo Nokopara tan animadamente como recordaba en nuestro primer encuentro. Este tipo tenía un negocio de extorsionar a los novatos, ¿no? En ese momento me di cuenta de que él se estaba dirigiendo a Elinalise.
“Ha pasado un tiempo, ¿eh? ¿Tú y Roxy se separaron?”
Elinalise lo miró sospechosamente por un momento hasta que los recuerdos llegaron a ella. Elinalise golpeó su palma con su puño. “Ah, tú eres el sujeto que solía estar en un grupo con Roxy hace mucho tiempo.”
“… ¿Qué?”
¿Él fue un miembro del grupo de aventuras de Roxy? ¿Qué diablos?
Elinalise se dio la vuelta hacia mí. “Rudeus, por favor, traduce para mí. Este tipo es mi… bueno, de hecho, él es un conocido de Roxy.”
Ante su solicitud, yo me acerqué al hombre que había tratado de aprovecharse de nosotros hace ocho años. Así que él solía estar en el grupo de Roxy hace mucho tiempo… ¿Acaso eso significa que él trató de hacerle lo mismo? Aunque ella nunca me habló de eso.
“Hoola, mi nombre es Nokopara. ¿Puedes entender lo que estoy diciendo?”
Aparentemente, él no me recordaba. No podía culparlo; mi apariencia había cambiado drásticamente durante los ocho años que transcurrieron desde nuestro último encuentro. Nokopara también había… bueno, no había envejecido mucho a partir de lo que podía ver. A decir verdad, yo no tenía idea de cómo envejecía un caballo. De hecho, tal vez él tenía problemas diferenciando a los humanos debido a nuestra raza, y era por eso que no me reconocía.
“Sí, Nokopara-san, puedo hablar la lengua Demonio,” dije.
“Rudeus, este tipo sabe mucho de esta ciudad,” intervino Elinalise. “¿Puedes hacer que nos ayude?”
Sí, yo sabía bien lo buenas que eran sus habilidades para reunir información—como también lo persistente que era. Él mantenía vigiladas a las personas. Su habilidad para recolectar información era invaluable. Así fue como él casi nos atrapó la última vez. Pero puede que guarde rencor acerca de cómo terminaron las cosas en ese entonces. En vez de desenterrar el pasado y convertirlo en nuestro enemigo, probablemente lo mejor era ocultar mi verdadera identidad y usarlo.
“Soy Pantano,” dije. “Es un placer conocerlo.”
“¡Sí! Pantano, ¿eh?” se detuvo él. “Esperen, ¿acaso te he visto antes en algún lugar?”
“No, eso es absurdo.”
Si Eris estuviera conmigo, dudo que ella hubiera sido capaz de perdonarle lo que pasó. Pero el tiempo era un lujo que no tenía, y no iba a desperdiciarlo desenterrando viejos conflictos. Después de todo, Nokopara en ese entonces no había sabido que Ruijerd era un Superd, y nosotros fuimos quienes bajamos la guardia. Ya era agua bajo el puente. Nokopara incluso se había cagado en público la última vez, así que habíamos obtenido algo de justicia.
“Estamos buscando a alguien. ¿Tal vez usted pueda ayudarnos?”
Él miró hacia mí por un momento antes de preguntar, “¿Cuánto pueden pagar?”
Eso me sorprendió profundamente. ¿Lo primero que mencionaba era el dinero?
No, esperen. Es natural que alguien pida un pago cuando tratas de hacer que trabaje para ti.
“Dos monedas de mineral verde. Y si termina encontrándola, le daremos dos más.”
“¿¡Cuatro monedas!?” gritó él. “¿¡H-hablas en serio!?”
Ah, tal vez le ofrecí demasiado. Ha pasado un tiempo, así que olvidé completamente lo valioso que era el dinero aquí. Bueno, como sea.
“Así de apurados estamos. Pero le advertiré que no trate de engañarnos solo porque sabe que tenemos dinero.”
“Oye, vamos, yo nunca estafaría a un amigo de Roxy. De hecho, estaría feliz de tomar la mitad de lo que me ofreciste,” sonrió él, pasando su mano sobre su nariz.
Después de darle a Nokopara toda la información que necesitaba para encontrar a Kishirika, él nos dijo que nos volvería a contactar en medio día, desapareciendo dentro de una multitud de las calles de la ciudad.
“Hiciste un buen trabajo conteniéndote,” comentó Elinalise luego de verlo partir.
“¿Contener qué?”
“Bueno, acabo de recordarlo—él es el hombre que te tendió una trampa en el pasado, ¿no?”
Mis ojos se abrieron de la sorpresa. “Me sorprende que sepas de eso.”
“Ah, ya sabes, un pajarito me lo dijo la última vez que estuve aquí. Dijo que Nokopara casi hace que lo maten por meterse con Fin del Camino. Aunque no creo que Roxy sepa de eso.”
No podía creer que Elinalise supiera eso. Tal vez sería más sorprendente de no ser así. Que un Superd fuera echado de la ciudad era una noticia muy importante.
“En su mayor parte fue un accidente desafortunado,” dije. En parte fue mi culpa por tratar de hacer las cosas de la forma fácil. Es cierto, las personas como Nokopara que usaban a los demás para su propio beneficio me desagradaban, pero yo tampoco era un santo. No tenía el derecho de juzgar a los demás. Si Nokopara no me reconocía, no había problema. “No planeo buscar venganza ni nada parecido. A pesar de que no seré tan misericordioso si vuelve a causarnos problemas.”
Dicen que, si tocas el rostro de Buda tres veces, él perderá la paciencia. Desafortunadamente para Nokopara, yo no soy Buda. Engáñame una vez, la culpa es tuya. Engáñame dos veces, y no habrá próxima vez.
“Por cierto, ¿qué fue todo eso de que él es un antiguo miembro del grupo de Roxy?”
“Ah, eso…”
Escuchar acerca de su conexión me dejó con sentimientos encontrados. Yo no tenía la mejor opinión de Nokopara, pero saber que él había pasado tiempo con Roxy antes de yo conocerla me puso un poco celoso.
Como sea, quién sabe, tal vez él era un tipo decente de niño. De todos modos, sin importar lo bueno que haya sido alguien de niño, no había garantías de que crecería para convertirse en un buen adulto.
Todavía nos quedaba mucho por hacer mientras esperábamos a Nokopara. Primero teníamos que encontrar un lugar para pasar la noche. Un gran número de posadas aquí estaban enfocadas a los aventureros, desde los principiantes hasta los de un rango especialmente alto. Escogimos una de estas últimas para quedarnos. Las posadas más lujosas eran más seguras. Además, la tasa de cambio hacía que incluso las posadas más lujosas fueran una ganga para mí.
“Esto de seguro me trae recuerdos.”
Mientras estábamos buscando un lugar para quedarnos, pasamos por el frente de la Posada Garra de Lobo, donde yo me había quedado la última vez. Tres jóvenes y probablemente aventureros de rango bajo salieron mientras pasábamos, hablando entre ellos. Era un poco tarde para estar tomando nuevas misiones del gremio, así que tal vez iban de compras.
Pensé en otro grupo de novatos que se quedó en la misma posada que nosotros en ese entonces. Me pregunto cómo estaban Kurt y su amigo. Un error de mi parte había provocado la muerte de uno de los suyos, pero esperaba que los otros dos estuvieran bien.
Nah, han pasado ocho años. Quién sabe si todavía siguen con vida. Aunque si lo estaban y de casualidad me los encontraba, sería genial reunirnos a revivir los viejos tiempos.
Oigan, tengo una idea. Tal vez debería ver si también puedo conseguir algo de ayuda de los Cazadores de Mascotas.
Si la memoria no me fallaba, sus nombres eran Jalil y Vizquel. Eran estafadores novatos. Esta vez no les pediría ubicar a una mascota, pero, por otro lado, Kishirika casi era un animal. Quién sabe, tal vez podrían encontrarla.
“Creo que me gustaría pasar por cierta tienda. Conozco bastante bien a las personas que dirigen el lugar.”
“No esperaría menos de usted, Maestro. Ciertamente tiene buenas conexiones.”
“Yo no diría eso. Estas son las únicas personas que conozco aquí.”
Guie al grupo hacia la tienda de mascotas de los Cazadores de Mascotas. Sentía que recordaba dónde estaba, aunque los recuerdos se habían vuelto un poco borrosos. Afortunadamente, yo había caminado a través de estas mismas calles muchas veces cuando era joven, y aún había señales a lo largo del camino que todavía reconocía. Pero cuando llegamos a nuestro destino, la tienda se veía completamente diferente. La tienda de mascotas ahora era una carnicería.
Alguien cubierto en lo que parecía ser pelo de rata estaba atendiendo el lugar, así que me acerqué a él.
“¡Bienvenidos!”
“Disculpe, pero creí que aquí solía haber una tienda de mascotas. ¿Acaso sabe qué le sucedió?”
“Ah, ¿hablas de Jalil? Él cometió un error tratando de domar a una bestia hace dos años y murió.”
¿En serio? ¿Murió?
“¿Qué hay de Vizquel?”
“¿Ella? Vizquel dejó este lugar hace un año. Dijo que no había trabajo para ella aquí sin Jalil.”
Así que ella tampoco está aquí.
No podía creer que Jalil estuviera muerto. Sabía que el Continente Demoniaco era un lugar duro, pero en realidad estaba un poco triste de escuchar de su muerte. Aunque él también traicionó a Ruijerd al final, habíamos trabajado juntos y estuvimos en buenos términos por bastante tiempo.
“Vizquel me pasó esta tienda cuando se fue,” explicó el carnicero. “¿Eres amigo suyo?”
“Sí, supongo que podría decirlo así.”
“Bien, en ese caso, les haré un descuento.”
Pregunté acerca de Kishirika y compré algo de carne de Tortuga Gigante como agradecimiento. Como era de esperarse, tenía un sabor absolutamente horrible.
Pasamos el resto del día tratando de reunir información, el cual fue un proceso muy lento. Yo era el único en el grupo que podía hablar la lengua Demonio, así que tenía que manejar todas las conversaciones. Tal vez realmente debí haber insistido en el asunto de traer a Roxy con nosotros.
No. En la realidad, un interlocutor adicional no habría acelerado tanto las cosas. Todo lo que podíamos hacer ahora era contar con Nokopara. Al menos él era un experto en este campo. Yo ya me había dado por vencido en encontrar alguna pista por mi cuenta.
Pero entonces…
“Ella se ve como una niña con cabello púrpura y usa ropa de cuero. También tiene una risa maniaca que no puedes ignorar y va por ahí haciéndose llamar la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco. ¿Has visto alguien así?”
“Ah, esa chica. Sí, la he visto. Pero no recientemente. Creo que fue hace un año.”
Me había acostumbrado tanto a las respuestas negativas que esta respuesta fue inesperada. De hecho, realmente inesperada. Tal vez nuestra primera expedición hacia el Continente Demoniaco sería un éxito.
“¡Ya dimos con ella!” declaró emocionado Cliff, como si ya la hubiésemos encontrado.
Elinalise sacudió su cabeza. “Sí, pero dijo que no la había visto recientemente.”
Desafortunadamente, ella tenía razón. Esta persona mencionó verla, pero ya había sido hace un año. Y para empeorar las cosas, nadie la había visto en los últimos seis meses. Tal vez ella ni siquiera seguía en esta ciudad. Rikarisu estaba ubicada en la punta noreste del Continente Demoniaco. Si ella iba hacia otra ciudad, tendría que haber ido probablemente hacia el sur o el oeste. Había montañas hacia el suroeste, así que no creía que fuera en esa dirección.
Sí, pero estamos hablando de Kishirika. No la conocía muy bien, pero ella no parecía del tipo que usaba caminos normales. Si tenía razón acerca de eso, no había forma de saber en qué dirección había ido.
“Por ahora, esperemos para escuchar el reporte de Nokopara.”
“Pero de alguna forma dudo que él haya conseguido algo que valga la pena en solo medio día.”
En cualquier caso, regresamos al Gremio de Aventureros. Planeábamos ocupar una mesa y comer algo, pero Nokopara se acercó a nosotros antes de que pudiéramos llenar nuestros estómagos.
“Hoola. Lamento la espera.” Él tenía esa misma expresión alegre en su rostro. “Como pueden haber esperado, no fui capaz de encontrar a la chica, pero sí conseguí algo de información.”
En su mayoría, lo que nos dijo encajaba con lo que habíamos descubierto nosotros. Después de todo, era limitado lo que podía conseguir en solo medio día. Pero él había logrado elaborar un informe de dónde ella fue vista con más frecuencia y cuándo fue vista por última vez. Eso era muy impresionante tomando en cuenta el poco tiempo que tuvo. Él probablemente reunía información regularmente, o tal vez simplemente tenía muy buenas conexiones. De cualquier forma, eso quería decir que él solo tenía que indagar un poco más antes de poder vender su conocimiento. Geese también parecía tener mucho talento para esa clase de cosas.
“Además, acerca de tu emperatriz demoniaca… parece que un rey demonio también la está buscando.”
“¿Un rey demonio?” levanté una ceja.
“Sí, hace alrededor de un año, un rey demonio de una región vecina vino hasta aquí por alguna razón.”
Dicho rey demonio era el residente actual del Antiguo Castillo Kishirisu en medio de Rikarisu. Esos guardias con armaduras negras repartidos por la ciudad supuestamente eran los soldados personales, caballeros, o guardaespaldas de élite—como sea que quieran llamarlos—de este rey demonio.
“¿De causalidad su nombre es Badigadi?” pregunté.
“Nah, no es Badi-sama. Se trata de su hermana mayor, Atofe-sama, una aterradora reina demonio.”
Hah, ¿así que Badi tiene una hermana? Me pregunto si ella también tiene seis brazos, era súper musculosa, y se veía como una amazona negra. “¿Aterradora?”
Él asintió. “Sí. Ella sobrevivió a la Guerra de Laplace a fuerza de ser una reina demonio que resolvía cada problema con el uso de la fuerza. Si haces algo que a ella no le agrade, inmediatamente arrancará tu cabeza de tus hombros.”
Era difícil imaginarse eso, considerando lo amable que era Badigadi. Pero si lo que él aseguraba era cierto, probablemente lo mejor era no acercarse a ella. Aunque si ella era familiar de Badigadi, también tenía que ser inmortal. En otras palabras, tal vez ella había estado con vida hace 7000 años y podría conocer una cura para el Síndrome de la Escasez. Pedir una audiencia para preguntarle al respecto podría no ser una mala idea, aunque no tenía idea de si accedería a reunirse con nosotros o no.
“Mientras estamos en el tema, ¿Badigadi todavía no ha regresado?” pregunté.
“Él no… Pero oye, él todavía es un rey demonio. Deberías usar un honorífico apropiado para referirte a él.”
“Ah, me disculpo.”
Así que Badigadi todavía no regresaba. ¿A dónde se fue? Por otro lado, él tampoco estaba aquí hace ocho años. Tal vez ir de un lado a otro era alguna clase de pasatiempo para él.
Después de hablar con Nokopara, actualicé al resto acerca de lo que había aprendido. Zanoba puso una mano contra su mentón y dijo, “Aun así, incluso si Atofe-sama está buscando a Kishirika, la imagen que ellos habían sacado no se parecía a su descripción.”
Él tenía razón en eso. La Kishirika que yo recordaba no se parecía en lo absoluto a la mujer que ellos estaban buscando. La que yo conocía se parecía a una niña. De hecho, nunca se me pasó por la mente que la imagen que esos guardias tenían supuestamente era Kishirika. Aunque había un cierto parecido. Tal vez así se veía la Kishirika adulta. ¿Tal vez ella había madurado durante estos años?
Nah, no puede ser eso. Las personas de la ciudad también la describieron como una niña. En ese caso, tal vez esta reina demonio no tenía idea de que Kishirika ahora mismo se veía como una niña. Podría valer la pena preguntárselo a Nokopara.
“Oiga, ese dibujo que los guardias tenían no se parece a Kishirika. ¿Sabe por qué?”
“Los reyes demonio son bastante descuidados cuando se trata de los detalles. Atofe-sama probablemente no se molestó en tomar en cuenta la edad actual de la emperatriz demoniaca.”
“Ah, entiendo.” Badigadi también era muy descuidado en ese aspecto. No sería una sorpresa que Atofe fuera igual. “Supongo que tendremos que hacerle una visita a Atofe-sama para conversar.”
Me puse de pie y Nokopara entró en pánico. “E-espera un minuto. Te lo advierto, Atofe-sama es de temer. Es mejor que se alejen de ella.”
“No, me temo que esto es necesario. Siempre y cuando no la ofendamos, de seguro no tendremos problemas.”
No los tendríamos, ¿cierto? Ciertamente esperaba que no. Si ocurría lo peor, yo podía disparar magia desde detrás de la seguridad de mi escudo Zanoba. Todo lo que tenía que hacer era golpearla con mi mejor disparo, tal como hice con Badigadi, y luego correr por mi vida. Una vez que huyéramos, podríamos tratar de ubicar a Badigadi y pedirle intervenir mientras rogábamos por perdón.
¡Sip, eso suena como un plan!
“Si busca tener una audiencia, creo que mi título podría ser de utilidad.” Zanoba se puso de pie y sonrió.
Yo no compartía su confianza. Tal vez él era de la realeza y estaba acostumbrado a usar su posición de esa forma, pero Ariel parecía ser una mejor apuesta si íbamos a tomar esa ruta.
Esperen un momento, después de ver cómo habían resultado las cosas con Perugius, tal vez Zanoba es la mejor opción de los dos. Ariel estaba desesperada por crear conexiones. Sus motivos ulteriores bastante transparentes podrían poner de mal humor a la reina demonio.
“¿Atofe-sama aprecia las bellas artes?” le pregunté a Nokopara.
“¿Eh? ¿Bellas artes? No tengo idea. Es decir, ella es una reina demonio, y casi todos ellos tienen algún pasatiempo relacionado con eso. En cuanto a Atofe-sama… no estoy muy seguro de que las bellas artes sean de su agrado o no.”
¿Qué hay de Badigadi? ¿Cuál era su pasatiempo? Tenía la impresión de que él no tenía ninguno. A menos que cuentes el alcohol. A él sí le gustaba beber del costoso. Nokopara mencionó que Atofe era aterradora, pero Badigadi también podía ser intimidante. Si ella no era mucho peor que él, estaríamos bien.
“Muy bien. Por el momento, simplemente tendremos que ir a comprobarlo.”
Y así, Elinalise y Cliff se pusieron de pie y se unieron a nosotros.
Todo este lamentable asunto nos tomó cerca de una hora, y nos dejó de pie a cierta distancia del castillo. En resumidas cuentas, fue un desastre. Zanoba le mostró a los guardias el emblema de la familia real de Shirone, y yo interpreté para él, solicitando una audiencia. Desafortunadamente…
“Nunca he escuchado de ese país. ¡Además, Atofe-sama está ocupada! ¡Ella no tiene tiempo para desperdiciarlo en reuniones!”
En otras palabras, fuimos rechazados en la puerta. En realidad, no podía culparlos. Shirone era un país más bien pequeño. Era como alguien de un pequeño país de África presentándose a sí misma ante una persona japonesa. Además, nosotros no teníamos una cita. Era normal que ellos nos echaran.
“Lo siento terriblemente, Maestro. Parece que mi país carece de la autoridad necesaria.” Zanoba no estaba molesto a pesar de lo grosero que fue su rechazo. En cambio, él se disculpó conmigo.
“No, yo no lo pensé demasiado. Fue mi culpa.”
“Bueno, yo incluso me sorprendí de que nunca hubieran escuchado de mi país.” Él frunció el ceño. Zanoba no era del tipo patriota, pero de seguro encontraba insultante que su tierra natal fuera menospreciada de esta forma.
Cliff suspiró. “Oigan, ¿por qué no descansamos un poco?” Él estaba apoyado contra una pared cercana.
Yo aún tenía mucha energía para seguir, pero Zanoba tenía sudor bajando por su frente. “Sí, estoy un poco exhausto.”
Dada su monstruosa fuerza, era fácil asumir que tenía mucha resistencia, pero él era del tipo de interiores. Tal vez un día completo de ejercicio le estaba pasando la cuenta. Habíamos estado esforzándonos sin descanso. Incluso mi mente estaba comenzando a cansarse. Tal vez sí debíamos descansar.
“Todos tienen razón,” dije. “¿Qué tal si nos tomamos un tiempo para comer?”
No habíamos tenido tiempo para almorzar. La carne seca que habíamos comido mientras tanto no había sido suficiente para llenar nuestros estómagos. Yo no estaba muy feliz de comer ya que la comida aquí era bastante desagradable, pero no teníamos opción.
“Maestro, parece haber un puesto de comida por ahí, ¿por qué no vamos? Cliff, ¿eso estaría bien para ti?”
Ahora que Zanoba lo mencionaba, podía olfatear la carne asada. Mi atención fue atraída por un puesto de brochetas. Las especias llenaban el aire, indicando que esta era un poco de la carne picante del Continente Demoniaco. Había algunos clientes esperando.
“No me molesta, pero ¿vamos a quedarnos de pie y comer? ¿No son malos modales?”
“Es un poco tarde para preocuparse por eso.”
Elinalise intervino desde la parte de atrás. “Yo ordenaré para nosotros,” dijo ella. “Mientras tanto, Rudeus, por favor, consíguenos algunas sillas.”
Yo vacilé. “¿Estás segura de que estarás bien incluso sin saber hablar el lenguaje?”
“Puedo usar mis dedos para indicar cuántas queremos. Estaré bien.”
En otras palabras, el lenguaje corporal era lo suficientemente universal como para no tener la necesidad de hablar el lenguaje. Mientras tanto, yo conjuré algunas sillas a un costado del camino. Quedarse de pie y comer estaba bien y todo, pero debíamos sentarnos si íbamos a descansar. A mí no me importaba ensuciar mi trasero con tierra, pero Zanoba y Cliff claramente se sentían diferente.
Cliff se fue para ir con Elinalise. “Iré a hacerle compañía.”
“Fiu.” Zanoba y yo tomamos asiento mientras yo terminaba de crear las sillas. El cansancio me inundó. Sentí que todo el esfuerzo que habíamos hecho fue para nada. No teníamos idea de si encontraríamos o no a Kishirika. Incluso si la encontrábamos, ella podría no tener la información que buscábamos. De hecho, había una gran probabilidad de que no la tuviera. Como Badigadi, ella había tenido una vida increíblemente larga, pero probablemente no se preocupaba mucho por las enfermedades. Además, ¿cuántos detalles recordaría después de tantos milenios?
“No piense demasiado las cosas,” me advirtió Zanoba.
“¿Eh?”
“Maestro, usted parece sentir mucha más responsabilidad de lo que debería cuando se trata de la enfermedad de Nanahoshi-san.”
“Sí, tienes razón.” Lógicamente, sabía que su enfermedad no tenía nada que ver conmigo, pero mis emociones tenían mente propia.
Zanoba continuó, “Pero sí entiendo un poco cómo se siente ella, queriendo regresar al hogar donde vivió la mayor parte de su vida. Es por eso que estoy aquí, tratando de ayudar.”
“¿De verdad? Creí que estabas bastante apegado a la vida que tienes ahora.”
“Por supuesto que sí, pero recientemente he comenzado a sentir nostalgia por mi hogar.”
Aparentemente él tenía buenos recuerdos de Shirone. Creí que estaría bien donde sea siempre y cuando tuviera sus figuras y muñecas, pero Zanoba no era tan diferente de las personas normales. “Considerando lo desesperada que está Nanahoshi-san de regresar, puedo imaginar que ella dejó atrás algo increíblemente preciado cuando vino aquí.”
“Sí, por lo que me contó, se trata del hombre que ama y su familia.”
Era una respuesta increíblemente cliché, pero eso no hacía que las personas preciadas para ella fueran menos valiosas. Yo sabía lo importante que era la familia y aquellos que amabas, y lo mucho que dolía perderlos.
“Me temo que no puedo identificarme con ninguna de esas cosas,” dijo Zanoba.
“Piénsalo de esta manera: la forma en que ella se siente por ellos es igual a lo que tú sientes acerca de las muñecas.”
Mientras hablábamos, yo mantuve mi vista sobre Elinalise y Cliff. Los dos habían cambiado mucho desde que los conocí. Como siempre, Cliff era pésimo leyendo el ambiente, pero sí intentaba empatizar con los demás a su propia manera. Elinalise era la misma de siempre. Yo todavía recordaba cuando ella pasaba todo su tiempo persiguiendo hombres. Pero si se separaban ahora, yo sabía que ellos harían todo lo posible por volver a reunirse.
Yo seguí observándolos en silencio. El cliente en frente de ellos compró su carne, y una vagabunda con una capucha andrajosa se abrió paso esperando conseguir algunas sobras, solo para que dicho cliente la apartara de una patada. La nariz de Cliff se infló mientras observaba, pero Elinalise lo detuvo antes de que pudiera comenzar una pelea.
Conociendo la personalidad de Cliff, apuesto a que comprará un poco más para la pobre mendiga.
E hizo justamente eso. La vagabunda le agradeció exageradamente antes de devorar las brochetas. Después comenzó a pedirle más a Cliff. A pesar de estar exasperado, él cedió y le entregó algunas más. La vagabunda tomó su mano, con todo su cuerpo temblando de la gratitud.
Esperen un segundo. Creo que estoy teniendo un déjà vu.
¿Acaso no había experimentado esto mismo hace mucho tiempo? ¿Cuándo fue? ¿Y dónde? Estaba bastante seguro de que fue en el Continente Demoniaco. No, esperen. ¿Fue en el Continente de Millis? Recuerdo haber compartido algo de mi comida con un vagabundo… no, no era un vagabundo, ¿o sí?
No, no, más importante, ¿acaso esa vagabunda no acaba de agradecerle a Cliff en la lengua Humana?
Justo en ese momento, la vagabunda sonrió y comenzó a reírse de forma maniaca. “¡Fuajajaja!”
Su voz fue tan alta que hizo eco a través de la ciudad. Ella apartó su capa y declaró, “¡Mi nombre es Kishirika Kishirisu! ¡Las personas me llaman la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco! Ya que salvaste mi vida, te concederé un deseo. ¡Adelante, pide lo que desees!”
Mi cabeza comenzó a girar.
Kishirika se veía igual que siempre. Ella usaba botas a la altura de las rodillas, pantalones cortos de cuero, y un top ajustado. El conjunto revelador exponía la delgadez de su cuerpo, desde la pálida piel de su clavícula hasta su ombligo y finalmente sus muslos. Ella tenía el mismo cabello púrpura ondulado y voluminoso, y dos cuernos de cabra. Kishirika esta vez estaba más cubierta de mugre, pero no había forma de confundirla con alguien más. Esta era la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco, Kishirika Kishirisu.
“¡Fuajajajaja! ¡Fuajaja! ¡Fuajajaja!”

Cliff se quedó mirándola, perplejo. Elinalise estaba ahí mirando muda de la sorpresa, con su rostro tomando una expresión en blanco muy cómica que yo nunca antes le había visto. Aunque compartía su confusión. Incluso yo no tenía idea de qué estaba ocurriendo ahora mismo.
Zanoba era el único que se había mantenido tranquilo. Él puso una mano en su mentón y murmuró, “Ah, así que esta es la mujer que tanto ama Su Majestad Badi.”
Un dicho repentinamente se me vino a la mente: “El bien que haces por los demás también lo haces para ti.” Cliff era un muy buen ejemplo de eso. Era fácil decir que ayudarías a una persona necesitada si te la encontrabas, pero no muchos realmente lo hacían. Después de todo, los vagabundos usaban ropa andrajosa, tenían la piel cubierta de mugre, y dientes pudriéndose. Y con frecuencia olían muy mal. Eso alejaba a las personas de ellos debido al miedo de contagiarse de algo. ¿Podría ver yo a tal persona, sentir compasión por ella, y ofrecerle la comida que acababa de comprar? Tal vez no. La patearía de la misma forma que lo hizo ese otro cliente, pero yo tampoco era un filántropo.
Sin embargo, Cliff sí poseía un corazón caritativo. Cuando lo conocí, pensé que era cerrado de mente y mezquino, pero ahora, creía que él algún día sería un espléndido sacerdote. ¡Viva Cliff!
Bien, dejemos de halagar a Cliff y vayamos directo al grano: ¿por qué Kishirika está actuando como una vagabunda aquí, de todos los lugares?
“¡Vamos, no hay razón para que seas tímido! ¡Di lo que tu corazón desea! Y mientras estás en ello, dime tu nombre,” dijo Kishirika.
“¿Eh? Um, bien… M-me llamo Cliff Grimoire.” Cliff todavía estaba en shock a causa de su repentina declaración de que ella era el mismísimo individuo que estábamos buscando. Él miró hacia mí con una mirada de súplica.
Kishirika adquirió una pose arrogante mientras respondía, “Cliff, ¿eh? ¡Alimentarme fue un acto bastante noble! ¡Después de todo, no he comido un solo bocado en casi seis meses!”
Me acerqué y uní a la conversación. “En ese caso, ¿le gustaría más comida?”
“¡Ooh! ¿De verdad? Ustedes chicos son realmente generosos. ¡Sí, muy generosos! ¡Llegarán muy lejos en la vida, recuerden mis palabras!”
Kishirika se devoró más de las brochetas de Tortuga Gigante. La forma en que las hizo desaparecer me hizo preguntarme dónde exactamente las estaba almacenando en ese pequeño cuerpo. Y ella solo seguía comiendo, una tras otra.
“¡Fiu! Eso me llenó. Ahora no tendré problemas por otro año.” Habiendo terminado su comida, Kishirika golpeó su barriga con su mano de la satisfacción.
Habíamos comprado cada una de las brochetas que la tienda tenía en venta. Al menos el dueño estaba feliz de haber tenido tantas ventas.
Ahora bien, con eso listo…
“Ha pasado mucho tiempo, Kishirika-sama,” dije.
“¿Mm? ¿Y quién eres tú?” Mientras yo bajaba mi cabeza, ella resopló y me miró de arriba abajo. “¿Mm? ¿Oh?” Uno de sus ojos giró, cambiando de un ojo normal a uno de sus ojos demoniacos. Luego ella golpeó su palma con su puño. “¡Ajá! ¡Eres tú! Eres el humano con esa enorme reserva de poder mágico. ¡Por supuesto que te recuerdo! Te di uno de mis ojos. Creo que tu nombre era, eh… Ru… ¿Rumba? ¡Rumbaus! ¡Sí, ese era! Ha pasado tiempo.”
“Rudeus Greyrat,” la corregí. Te agradecería mucho no compararme con un maldito robot de limpieza.
“Sí, Rudeus, sí que ha pasado tiempo. De seguro has crecido. Bueno, ¿cómo te fue después de que nos separamos? ¿Has estado bien?” Ella me dio una palmadita en mi muslo, subiendo su mano tanto como pudo. Me recordaba a un líder de sección de oficina golpeando en el hombro a su subordinado.
“Sí, el ojo demoniaco que me dio en el pasado salvó mi vida muchas veces.”
Ella era realmente fácil de manipular.
“¡Sin embargo, solo concederé mi recompensa a uno de ustedes! ¡Solo a uno!” Ella dio una vuelta y apuntó su dedo hacia Cliff. “Tú, Cliff Grimoire. Declara tu deseo, sea cual sea.”
Él tragó saliva y miró de vuelta hacia ella. En ese momento, la duda asaltó mi mente. Él no lo haría, ¿o sí?
Era de conocimiento general que Kishirika Kishirisu ofrecía ojos demoniacos como recompensa, y Cliff tenía sus propios objetivos. Un ojo demoniaco sería de gran ayuda para crear implementos mágicos. Incluso yo entendía eso. Y esa era la razón por la que esperaba estar equivocado…
“E-en ese caso, por favor, dígame cómo curar el Síndrome de la Escasez,” dijo finalmente Cliff.
“¿Oh?”
“Una amiga mía lo contrajo. Ha logrado sobrevivir hasta ahora, pero no hay señales de que vaya a recuperarse sola. Si usted conoce alguna forma de ayudarla, por favor, compártala conmigo.”
Mis hombros se relajaron del alivio. Mis preocupaciones fueron completamente infundadas, y honestamente un poco ofensivas para Cliff. Tendría que invitarlo a una buena comida cuando regresemos.
“Mm, el Síndrome de la Escasez, ¿eh? Ese nombre de seguro me trae recuerdos. Aunque admitiré que estoy un poco sorprendida de escuchar a alguien decirlo en esta época.”
Zanoba y yo intercambiamos miradas, asintiendo. Parecía que Kishirika estaba familiarizada con la enfermedad.
“¿Es curable?”
“Una pregunta tonta. ¡Por supuesto que lo es! Todo lo que tienes que hacer es conseguir algo de Hierba Sokas, preparar un té a partir de ella, y te librarás del problema junto con tus heces.”
Yo sonreí. Esto era perfecto. Existía una probabilidad de que la memoria de Kishirika estuviera borrosa y que esta hierba no funcionara, pero al menos ahora teníamos algo de información. Con preparar un té, ella probablemente sea refería a hervir las hojas con algo de agua y luego beberla.
“¿Hierba Sokas? Nunca antes he escuchado de ella. ¿Dónde podemos encontrarla?”
“En Maio, la Ciudad Fantasma.”
“¿¡Ciudad Fantasma!?”
Cielos. Cuando la palabra fantasma era usada en la misma oración que ciudad, usualmente quería decir que el lugar en cuestión era difícil de encontrar. Como si solo pudieras visitarla en tus sueños, o que tenías que atravesar un desierto para llegar a ella—algo así.
“Justo al norte de esa ciudad, en la cima de las Montañas del Wyrm Rojo, yace una cueva en las profundidades de una quebrada conocida como la Cola del Wyrm Rojo. Ubicada dentro de sus profundidades, la oscuridad cubre una cosecha abundante de Hierba Sokas.”
“¿Entonces tenemos que ir a una cueva ubicada en este lugar llamado Cola del Wyrm Rojo?”
Esto se sentía como un RPG. Después de llegar hasta aquí, ¿ella realmente nos estaba enviando a una misión de búsqueda de hierba? ¿Y teníamos que ir a una cueva ubicada en un lugar llamado Cola del Wyrm Rojo? Si el nombre era una señal, probablemente estaríamos luchando contra un dragón a lo largo del camino. Esa era una misión difícil.
No, para ser honesto, esto no es tan malo. El peor escenario posible era no encontrar a Kishirika y pasar los próximos años buscando.
Bien, pero esperen un momento. Yo conocía las Montañas del Wyrm Rojo, pero nunca había escuchado de un lugar llamado la Cola del Wyrm Rojo. “¿Entonces dónde exactamente está ubicada la Cola del Wyrm Rojo?”
“Buena pregunta. Verán, al final de la Segunda Gran Guerra entre Humanos y Demonios, la batalla entre el Dios Dragón y el Dios de la Lucha terminó creando un agujero en el continente, haciendo desaparecer del mapa el lugar que en el pasado era conocido como la Cola del Wyrm Rojo.”
“… ¿Qué?”
Eh, ¿entonces el lugar que necesitábamos ya no existía? Además, esta historia que ella nos estaba contando era completamente diferente a la que yo había escuchado. La historia decía que el gran agujero en el continente era el resultado de la batalla entre Kishirika y el Caballero Dorado. Dicho eso, Kishirika no parecía ser del tipo luchador… Bueno, como sea. Al final era una leyenda, y las personas con frecuencia torcían las historias en formas convenientes para ellas. Ahora mismo, mi prioridad era la Hierba Sokas.
“¿Eso quiere decir que la Hierba Sokas ya no existe?”
Kishirika sacudió su cabeza. “No, yo solo estaba explicando que la caverna en la Cola del Wyrm Rojo fue el lugar donde se descubrió inicialmente.”
Si ahí fue descubierta, ¿entonces eso quería decir que crecía en algún otro lugar?
“La Hierba Sokas crece en lo profundo de las cuevas, donde la luz del sol no puede llegar.”
Basándome en esa descripción, podríamos ser capaces de encontrar esta hierba dentro de los laberintos. Pero ¿acaso podía ser cualquier laberinto antiguo? De ser así, necesitábamos repensar la composición de nuestro grupo antes de aventurarnos ahí. Necesitaríamos cerca de veinte personas… No, podríamos ofrecer una recompensa, reclutar algunos aventureros, y enviar a cientos de personas.
“Y,” continuó Kishirika, “¡esa es la razón por la que le ordené a cada rey demonio cultivar esta hierba debajo de sus castillos!”
“…”
“Después de todo, la hierba es deliciosa. Aquellos que la beben tienen lapsos de vida excepcionalmente largos. Principalmente porque aquellos que la beben son reyes demonio inmortales. ¡Fuajaja!”
“…”
Así que, básicamente, ¿nos estaba diciendo que cada rey demonio la estaba cultivando bajo su castillo? Y dado que era considerado un té de lujo, ¿era posible encontrar a comerciantes vendiéndolo?
“¡Fuajajajaja! ¿Creyeron que tendrían que ir a conseguirla por su cuenta? Apuesto que sí. ¡Son tan lamentables! ¡Está creciendo justo ahí debajo de mi castillo! ¡Fuajajajaja!”
Nadie me culparía por ver cuán lejos podía patear a esta idiota, ¿cierto?
Cliff parecía estar teniendo la misma idea. Él arremetió hacia el frente con sus manos enrolladas en puños. “¡Pequeña mocosa…!”
“¡Por favor, espera, Cliff! No te apresures. Primero tenemos que hacerla escupir todo lo que sabe.”
“S-sí, tienes razón.”
Ups, tal vez no debí haber dicho eso último en voz alta.
Si de verdad había Hierba Sokas dentro del castillo… no teníamos nada por qué enojarnos. De hecho, era perfecto. Seguro, ella nos preocupó por nada y eso me irritó un poco, pero esta era una lección.
Bien, enfría tu cabeza. Simplemente puedes arrodillarte y suplicar que te la dé.
“Muy bien, Kishirika-sama, entonces le imploro que comparta algo de su Hierba Sokas con nosotros.”
“¡Por supuesto! Pero hay un pequeñísimo problema.”
“¿Cuál es ese problema?”
“Bueno, verán, hay un individuo detestable quedándose en mi castillo en este momento. Es bastante difícil lidiar con ella y no es muy inteligente, así que he pasado los últimos seis meses huyendo de… Ups.”
Sus palabras se cortaron mientras ella miraba hacia algo detrás de nosotros.
“¿Mm?” Yo seguí su mirada.
Varios soldados usando armaduras negras yacían ahí. Cinco, seis, siete… veinte en total. Peor aún, otro grupo se reunió en la calle opuesta a nosotros, y más salieron de un callejón cercano. Muy pronto, fuimos rodeados por treinta de ellos. Los soldados miraron hacia nosotros, como tratando de intimidarnos.
Elinalise dio un paso al frente, con su mano sobre su espada en su cintura. Sudor frío comenzó a reunirse en su frente. Con sus números, no había forma de que pudiéramos escapar.
¿Qué debemos hacer?
Yo podía agarrar a dos de ellos—Zanoba en mi brazo derecho y Cliff en mi izquierdo—y usar mi magia para dar un gran salto. Pero ¿qué hay de Kishirika y Elinalise?
El hombre aparentemente a cargo de los soldados avanzó hacia nosotros. Su voz fue ronca pero imponente mientras decía, “Somos los guardias personales de la Reina Demonio Inmortal Atoferatofe, quien gobierna sobre el Territorio Gaslow.” Él habló fluidamente en la lengua Humana. “Por órdenes reales, por favor, entreguen a Kishirika-sama y vengan con nosotros al castillo.”
Detrás suyo, los demás caballeros sacaron sus dibujos y los compararon con la Kishirika real. Sus rostros se llenaron de confusión. Como sospechaba Nokopara, la imagen no se parecía en nada a Kishirika porque Atofe no había sido clara con los detalles. Pero a pesar de que ella no se parecía a la mujer que tenían órdenes de capturar, gritar a todo pulmón que eras la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco era suficiente para atraer la atención de cualquiera.
“¿Y si nos negamos?” preguntó Elinalise.
Los guardias inmediatamente desenfundaron sus espadas. El distintivo sonido metálico de las hojas dejando sus vainas hizo eco a través del área.
“No les mostraremos piedad.”
No era como si yo tuviera la habilidad de calcular la fuerza de una persona de un vistazo, pero incluso yo podía ver que estas personas tenían experiencia en batalla. Había una marcada diferencia entre un novato y aquellos que ya habían pasado por numerosas batallas en el pasado, y estos soldados indudablemente eran parte de estos últimos. Sentía que ellos eran mucho más capaces que un grupo regular de caballeros.
“N-no deben hacerles caso. Si les permiten que los lleven hacia el castillo, no hay forma de saber lo que podría pasarles. Estamos hablando de la Reina Demonio Atoferatofe,” razonó Kishirika. “¡Ella no es más que una cabeza hueca!”
Fruncí mis cejas. Ella tenía razón. ¿Por qué deberíamos dejar que esta supuesta idiota nos capture? Nosotros no teníamos nada que tratar con Atofe. Teníamos que encontrar alguna forma de salir airosos de esta.
Ah, pero esperen un segundo, ¿acaso la hierba que necesitamos no está debajo de su castillo? Tal vez podamos infiltrarnos… No, seamos realistas, yo nunca antes he visto esta hierba, así que no sabría diferenciarla.
Mientras vacilaba, el líder de los caballeros se quitó su casco.
“Se los ruego.” Su cabello era de un rojo fuego, y su rostro evidenciaba su edad. Él nos sonrió suavemente y bajó su cabeza. “Si no vienen, me temo que mi señora nos castigará. Les juro que no los trataremos con crueldad, así que, por favor…”
La forma en que hizo una reverencia fue lo suficientemente sincera. Yo solía ser la clase de persona japonesa a la que no le importaba decirle que no a las personas, pero ya no más. Cuando alguien hablaba tan sinceramente, era difícil no sentirse obligado a complacerlo.
“¡No confíen en lo que dice! ¡Atofe no es la clase de persona con la que puedan tener una conversación razonable!” El rostro de Kishirika estaba sudando frío. Obviamente había más en esto de lo que ella nos estaba contando.
“Escuché de lo que estaban hablando,” dijo el viejo capitán de los caballeros. “Nosotros también cultivamos la Hierba Sokas en el Territorio Gaslow, así que sabemos cómo cultivarla. Si lo desean, podemos suministrarles una en una maceta para que la lleven a casa. Así que, por favor, vengan con nosotros.”
Él siguió hablando mientras tenía la cabeza abajo. No sentía más que honestidad de él. Él y sus subordinados podrían habernos capturado fácilmente a la fuerza, pero se estaba tomando su tiempo para hacer una solicitud. Yo no sabía absolutamente nada acerca de Atofe. El único rey demonio que yo conocía era Badigadi. Pero tener un superior como Atofe indudablemente era difícil.
“Ya que estamos en el tema,” dije, “¿qué tiene Atofe-sama en contra de Kishirika-sama? De ser posible, me gustaría conocer la razón de por qué ella ha estado persiguiendo a Kishirika-sama durante los últimos seis meses.”
“Hace un año, mi señora vino a esta ciudad por una botella especial de licor que fue producida en el Territorio Gekura, pero Kishirika-sama la robó y se tomó toda la botella.”
“Ajá.”
El viejo capitán suspiró. “Mi señora estaba esperando con ansias esa botella, así que este hecho la enfureció. Ella nos llamó de regreso desde nuestros puestos asignados y ordenó buscar al culpable. Desafortunadamente, no teníamos los detalles acerca de la apariencia actual de Kishirika-sama, y el dibujo que teníamos de ella no era los suficientemente preciso para ser de mucha ayuda, así que no habíamos estado teniendo suerte hasta ahora.”
“Muy bien. Entiendo su situación.”
Usando mi magia, fabriqué unas esposas y las coloqué sobre las muñecas de Kishirika.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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