Regreso al Continente Demoniaco
Capítulo 5: Regreso al Continente Demoniaco
Nuestro plan era simple. Primero, Perugius nos llevaría al Continente Demoniaco. Entonces comenzaríamos a buscar a Kishirika y le preguntaríamos si sabía cómo curar el Síndrome de la Escasez. Si eso no resultaba, si ella sabía de alguien que pudiera.
En realidad, era bastante simple.
O al menos lo sería si ella estuviera encerrada en algún castillo tal como Perugius. Tristemente, Kishirika tendía a vagar a través del continente, así que dependía de la suerte poder encontrarla. No tenía idea de cuánto tiempo nos tomaría.
Al menos, la situación no era tan mala. Perugius dijo que él fabricaría un círculo de teletransportación que nos llevaría a uno de los centros urbanos del Continente Demoniaco. Simplificándolo, podíamos teletransportarnos instantáneamente hacia la mayoría de las ciudades en el Continente Demoniaco desde este castillo. Yo había estado muy ansioso acerca del tiempo de viaje, así que al menos esa preocupación estaba fuera de la ecuación. Con algo de suerte, podríamos ser capaces de encontrar a Kishirika dentro de una semana.
Aunque los círculos de teletransportación eran aterradores. Su poder nos permitía viajar instantáneamente desde este castillo en el cielo hacia cualquier ciudad en el mundo. Eso quería decir que, como una herramienta de guerra, ellos podían permitir que los ejércitos traspasen cualquier terreno o defensa. Tampoco era como si alguien fuera a tratar de invadir esta fortaleza. Aun así, podía entender por qué era considerada magia prohibida y por qué Orsted y Perugius solo la usaban en secreto.
No, estoy seguro de que ellos no son los únicos usándola. Sin duda existían otros hechizos y herramientas que las personas usaban en secreto a pesar de estar prohibidas. Así funcionaba el mundo.
Yo no me sentía culpable de hacer trampa si con eso podía acelerar mi búsqueda de Kishirika. Estaríamos usando la estrategia de Roxy cuando ella fue al Continente Demoniaco en mi búsqueda: visitaríamos cada ciudad y buscaríamos exhaustivamente dentro de ella antes de avanzar. No estaba seguro de cuánto tiempo nos tomaría eso, pero suponía que terminaríamos en tal vez un año. Después de todo, viajar solo tomaba un día.
El único problema potencial que enfrentábamos era no encontrarnos mientras nosotros avanzábamos a la siguiente ciudad y Kishirika entraba a la que acabábamos de abandonar. Para evitar eso, yo usaría uno de los trucos de Roxy y colocaría una solicitud en cada Gremio de Aventureros que pasáramos para reducir las probabilidades de que eso ocurriera. Sería algo así como una búsqueda del tesoro, donde el tesoro era Kishirika. Pagaríamos una cuantiosa recompensa a cualquiera que lograra encontrar y capturar a la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco. Por supuesto, con la condición de que no sea lastimada.
Reuní a los demás—Ariel, Luke, Cliff, Elinalise, Zanoba, y Sylphie—y les expliqué mi plan.
Sylphie había recuperado la consciencia mientras yo estaba hablando con Perugius. Sin embargo, era evidente que estos tratamientos habían sido una carga pesada para ella. Sylphie ya era delgada desde un principio, pero ahora se veía casi esquelética. Supuse que ella necesitaba al menos cinco días para recobrar su fuerza.
“Para salvar a Nanahoshi, me gustaría que todos ustedes ayuden,” dije.
Ariel asintió inmediatamente. “Si eso es lo que deseas, felizmente te prestaré mis implementos mágicos.” Ella me ofreció uno de los anillos que usaba. Era uno de un par, y canalizar poder mágico en él hacía que la joya en el otro comenzara a brillar. Era un tesoro secreto del Reino de Asura, usado para alertar de peligro a la persona usando el otro. No estaba seguro de cómo lo usaría, pero de seguro sería útil en algún momento. Casi como un localizador.
“Zanoba, Elinalise, me gustaría que vayan conmigo.”
Yo los quería a ambos como mis guardaespaldas. Después de todo, Zanoba era un Niño Bendito. Si de casualidad volvíamos a enfrentar una hidra, él de seguro podría manejarlo. Yo no podía cubrirme con un Aura de Batalla, así que mis defensas físicas eran bastante débiles. Era solo gracias a mi Distorsión Mágica y la Piedra de Absorción de Poder Mágico que yo tenía defensas mágicas altas. Con Zanoba en nuestra vanguardia, tendríamos una buena probabilidad de victoria si enfrentábamos otra hidra. Por supuesto, yo estaría devastado si mi confianza excesiva llevaba a su muerte, y esa fue la razón de agregar a Elinalise como apoyo.
“¿Qué hay de mí?” preguntó Cliff.
“Me gustaría que fabriques un implemento mágico.”
Honestamente hablando, no había garantías de que Kishirika supiera algo acerca de esta enfermedad o que encontraríamos una cura. Era posible que solo estuviéramos perdiendo el tiempo. Por lo tanto, pensé que deberíamos afrontar la situación desde múltiples ángulos. La enfermedad de Nanahoshi era similar a una maldición. Si Cliff aplicaba su investigación en curso, él podría ser capaz de crear un objeto capaz de extender su vida.
“No,” dijo él. “¡Yo voy con ustedes!”
A Cliff no le gustaba para nada mi idea.
“¡Por favor, llévenme con ustedes! ¡Yo también quiero hacer algo por Nanahoshi!”
Su investigación constituiría hacer algo por ella, pero él quería ser más proactivo. Eso era comprensible. Hacer la misma investigación de siempre no le daría la misma sensación de logro.
Cliff continuó, “Te lo ruego, Rudeus. Yo entiendo la sensación de querer regresar a casa.”
Ahora que lo pienso, Cliff había estado lejos de casa por bastante tiempo. Él era bastante bajo para su edad, así que solo se veía de quince, pero en realidad ya tenía diecinueve. Creo que dijo haber dejado el País Sagrado de Millis hace seis o siete años.
El deseo de Cliff de ir a casa no era exactamente como el de Nanahoshi, dado que ella era de un mundo completamente diferente, pero él podía empatizar con ella hasta cierto punto.
“Muy bien,” dije finalmente.
“¿¡De verdad!?”
Yo ya estaba llevando a Elinalise conmigo, y con Nanahoshi congelada en el tiempo, había un límite para cuánto podía avanzar Cliff con su investigación aquí. Yo no tenía que forzarlo a permanecer aquí y trabajar mientras nosotros estábamos fuera buscando. Él podría retomar su investigación si volvíamos con las manos vacías o ni siquiera encontrábamos a Kishirika, y en ese caso lo ayudaríamos en todo lo posible. “Sí, Cliff, estaría feliz de que nos acompañes.”
En ese caso necesitábamos acortar nuestro tiempo de búsqueda para pasar a investigar una cura lo más rápido posible, asumiendo que nuestra ruta de búsqueda fracasara. De seis meses a un año debería ser suficiente.
“Y… ¿qué hay de mí? ¿Qué… debería hacer yo?” preguntó al final Sylphie, con su rostro pálido. Ella aún no recuperaba toda su fuerza, así que no había forma de que pudiera acompañarnos. Además…
“Sylphie, quiero que por el momento descanses.”
“Claro, pero luego de eso, ¿entonces qué?”
“Cuando termines de recuperarte…” vacilé. Finalmente, dije, “Me gustaría que regreses a casa y cuides de Lucie.”
“¿Qué?” Su rostro se nubló.
Lo expliqué rápidamente, “Yo podría no ser capaz de regresar a casa durante el futuro cercano. No creo que sea una buena idea que una bebé esté lejos de sus dos padres por tanto tiempo.”
No estaba diciendo que un bebé necesitaba absolutamente de sus padres para un desarrollo apropiado, pero Paul y Zenith eran la razón por la que yo crecí de la forma que lo hice. Era mejor para un niño tener a sus padres cuidándolos. Estaba bien que su mamá o papá se fueran por una o dos semanas, pero no dejar a un niño sin sus padres por meses o quizá cuánto tiempo.
“Um, bien,” cedió Sylphie. “Supongo que tienes razón. Si no estás aquí, es mi obligación cuidarla.”
“Lo siento.”
“No te preocupes.”
Yo ya le había dicho que la condición de Nanahoshi no era su culpa, pero estaba claro que Sylphie todavía quería ayudar. “Sylphie, ya has hecho más que suficiente. Yo me encargaré del resto. Confía en mí.”
“Lo sé…” asintió ella, incluso aunque aún se veía decepcionada.
No era como si ella no amara a Lucie, pero Sylphie estaba cuidándose sola desde que tenía 10, gracias al Incidente de Desplazamiento. Sus padres habían muerto antes de que tuvieran la oportunidad de reunirse. Sylphie había sobrevivido gracias a la suerte y las personas que ella conoció a lo largo del camino, pero todavía se esforzaba en su trabajo y mucho más en nuestro matrimonio. Tal vez ella creía que un niño estaría bien sin sus padres. O quizá en este mundo estaba arraigada la idea de que un niño no siempre necesitaba a una madre o un padre observándolo.
De cualquier forma, Sylphie solo tenía 18 años. La forma de pensar de las personas no cambiaba repentinamente en el momento que tenían hijos. En cambio, maduraban a través de los años que criaban a tales hijos. La idea de tener hijos nunca se me ocurrió cuando yo tenía dieciocho en mi antigua vida. En comparación, Sylphie lo estaba haciendo fantástico.
“Creo que Roxy querrá hablar contigo si es que te vas al Continente Demoniaco,” me advirtió Sylphie. “No hay nadie más familiarizado con ese lugar que ella.”
“Tienes razón en eso. Si enfrento problemas mientras esté ahí, me aseguraré de consultarle a Roxy cuando regrese.”
Roxy no estaba aquí. Estaría encantando de tener su opinión, pero Perugius no tenía la intención de dejar abordar a un demonio. Él se negó cuando traté de pedírselo directamente.
Al mismo tiempo, Roxy tenía que pensar en su carrera como profesora. Después de pasar por todos esos problemas para ganarse su posición, sería una lástima para ella ser despedida después de un año. Yo quería salvar a Nanahoshi, pero no al precio de todo lo que habíamos construido como familia. Nuestras vidas también eran importantes. Era por eso que necesitaba a Sylphie y Roxy cuidando a todos los demás y manteniendo las cosas en marcha.
Bien, probablemente parte de eso era mi ego hablando. Mis palabras no eran exactamente sabiduría para las futuras generaciones, pero al mismo tiempo, no quería que Sylphie y Roxy se pusieran en peligro. Nunca más quería ver morir a alguien a quien amo. No después de Paul. Ningún lugar en este mundo era completamente seguro, pero el Continente Demoniaco era mucho más peligroso que la Ciudad Mágica de Sharia.
“Por favor, esta vez no pierdas un brazo ni nada parecido, ¿bien?” las cejas de Sylphie estaban fruncidas de la preocupación.
“Tendré cuidado.”
Era precisamente por eso que iba a llevar a Zanoba y Elinalise conmigo. A pesar de que, si cualquiera de ellos estuviera en peligro de muerte, yo inmediatamente sacrificaría mi brazo derecho para salvarlos. Aunque preferiblemente no mi propia vida—no si podía evitarlo.
Bueno, como sea. Estaba seguro de que las cosas saldrían mucho mejor esta vez.
Regresé a casa una vez más para explicar la situación a Roxy y al resto de mi familia. Cuando les dije que no regresaría a casa por un tiempo, Aisha en particular se veía ansiosa. Afortunadamente, ir y venir sería mucho más fácil esta vez. Planeaba regresar y verlas cada un par de días. Era más bien un viaje de negocios que una ausencia extendida. Les dije que solo no volvería a casa en caso de que algo inesperado ocurriera. Había una posibilidad de que nuestro círculo de teletransportación fuera desactivado, y por lo tanto nos tomaría más tiempo regresar a casa.
“Muy bien, te dejo a ti las cosas en casa.”
“Bien. Ten cuidado ahí afuera, Rudy,” dijo Roxy.
Supuse que ella insistiría en acompañarme, pero estuvo de acuerdo en quedarse atrás después de escuchar todos los detalles. De hecho, fue un poco anticlimático.
En fin, yo estaría viajando desde y hacia la fortaleza flotante, pero era importante prepararse para lo inesperado; nunca sabías lo que podía pasar. Perugius nos dijo que incluso si nosotros éramos incapaces de usar el círculo de teletransportación para regresar a la fortaleza, podíamos usar un cierto implemento mágico en frente de uno de los monumentos de los Siete Grandes Poderes y él enviaría a alguien a recogernos. No era como si no confiara en él, pero nunca sabías lo que podía pasar. Tal vez Laplace reviviría en el segundo que nos fuéramos. Si eso ocurría, Perugius estaría demasiado preocupado de eso como para ayudarnos.
Con todas esas posibilidades en mente, decidí cargar una gran suma de dinero y objetos que podríamos vender, como también un mapa de las ruinas de teletransportación. Seríamos capaces de regresar aquí desde el Continente Demoniaco en seis meses siempre y cuando realizáramos todos estos preparativos. También empaqué toda clase de objetos útiles en mi mochila, incluyendo algunos pergaminos de Espíritu de Luz. Todos mis preparativos estaban completos.
El círculo de teletransportación en la fortaleza de Perugius estaba ubicado debajo del nivel principal.
“Por aquí,” dijo Sylvaril mientras nos guiaba hacia una habitación del tercer piso del sótano. La puerta había estado cerrada cuando vinimos a explorar. El interior estaba oscuro, pero la pálida luz del círculo evitó que la oscuridad nos tragara.
“Perugius-sama acaba de dibujar este círculo. Está unido a un círculo en el Continente Demoniaco que ha estado sin uso por mucho tiempo.”
“¿A qué se refiere con sin uso por mucho tiempo?”
“Existen muchos círculos de teletransportación en el mundo cuyos círculos conectores, por cualquier razón, han sido destruidos, dejándolos inactivos.”
Los círculos de teletransportación solo funcionaban siempre y cuando ambos lados estuvieran conectados. Al unir su círculo a uno que había sido desconectado, él podía restaurar su funcionalidad. El círculo en cuestión probablemente era uno de los muchos que habían tenido tal destino.
“¿Y Perugius-sama conoce todos los círculos de teletransportación ahí afuera?”
“Él es todopoderoso,” respondió orgullosamente Sylvaril.
Para ser honesto, sería útil unir un montón de nuevos círculos de teletransportación a esos antiguos. Es cierto, tal magia estaba prohibida, pero estaba seguro de que él no me la enseñaría. Además, jugar con tales cosas por razones egoístas solo me daría más enemigos, y esa era una idea aterradora. No hay razón para ser codiciosos.
Además, no podía olvidar que cualquiera podía usar aquellos círculos—no solo yo. Siempre era posible que un monstruo aterrador pudiera encontrarse de casualidad con uno de esos círculos. Si yo creaba muchos sin pensar en las consecuencias, podría conducir a la destrucción de toda una aldea. No sería capaz de dormir de noche si eso ocurría.
“Perugius-sama dijo que este círculo los llevará a un lugar que está cerca de la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco,” dijo Sylvaril.
“Esperen, ¿él sabe dónde está?”
“Por supuesto.”
Ah, bueno. Eso es una sorpresa. Supuse que él solo nos enviaría a una gran ciudad y nosotros tendríamos que hacerlo todo por nuestra cuenta.
“Dicho eso, hay una probabilidad de que sus cálculos sean incorrectos.”
“Sí, no me sorprende,” murmuré. Después de todo, la Emperatriz Demoniaca que yo conocía era impredecible. Justo cuando creías que la encontrarías en un lugar, ella se iría hacia otro. Su prometido era igual en ese aspecto.
Ah, es cierto. Me olvidé de Badigadi.
No lo había visto en mucho tiempo. Tal vez ya había regresado a su propio territorio. Parecía ser que él también había vivido mucho tiempo, así que preguntarle acerca del síndrome tampoco era una mala idea.
“Muy bien,” dije. “De todas formas iremos a comprobarlo.”
“No hemos comprobado su destino. Hay una probabilidad de que el círculo al otro extremo esté ubicado en un lugar sin salida. Por favor, tengan cuidado.”
“¿Piensa que puede estar sellado?”
“Posiblemente. Para ocultar su ubicación, alguien debe haber sellado la entrada.”
Bueno, ella tenía un buen punto. Si no había entrada al lugar, nadie lo descubriría jamás. Había personas ahí afuera que buscaban puertas ocultas, pero pocos que comenzaban a derribar las paredes. Las únicas personas que escarbaban persistentemente cuando encontraban ruinas antiguas eran los egiptólogos.
Quién sabe, tal vez hay asalta tumbas y arqueólogos aquí que van saqueando ruinas de teletransportación y simplemente no lo había escuchado.
Me encogí de hombros. “Bueno, sí parece que no podemos salir de ahí, simplemente regresaremos.”
“Les deseo buena suerte.”
Sylvaril permaneció en la puerta mientras nuestro grupo saltaba dentro del círculo mágico y era teletransportado.
¿Cuántas veces hasta ahora había sido teletransportado de esta forma? Una vez durante el Incidente de Desplazamiento, dos veces hacia y desde Begaritt, y después una usando implementos mágicos para visitar el castillo de Perugius. Esta excursión era la quinta. Finalmente me estaba acostumbrando a la sensación, la cual era como despertar de un sueño.
“Fiu.”
El lugar al que nos teletransportamos fue una habitación oscura. El hedor a moho y polvo estaban pesadamente presentes en el aire. Sea lo que sea este lugar, había sido abandonado hace mucho tiempo. No había luz ni velas que pudiéramos usar. Realmente era como una antigua ruina.
Ahora que lo pienso, olvidé preguntar exactamente dónde nos iba a llevar el círculo mágico.
“¡Achú!” Cliff estornudó detrás de mí.
Miré atrás mientras los otros tres salían del círculo. Elinalise estaba completamente tranquila. Zanoba también exudaba confianza. Cliff era el único que parecía intrigado por el proceso de teletransportación.
“El aire aquí de seguro está estancado. Salgamos de este lugar rápidamente.” Zanoba inició nuestra búsqueda de una salida.
“Mm.” Yo examiné las paredes. No había puertas, escaleras, ni agujeros en el techo por los cuales pudiéramos salir. Para mi desazón, examinar el suelo también terminó en nada. Estábamos en una habitación cerrada.
Así que a esto se refería con sellada. Sylvaril había estado en lo correcto.
“Oigan. Así que, eh, ¿cómo creen que deberíamos salir de aquí?” pregunté.
“Mm.”
Nuestro grupo se separó y comenzó a buscar una salida. Miramos hacia arriba, abajo, a la izquierda, derecha, desde B hacia A… Básicamente buscamos en todas partes.
“Aquí,” anunció Elinalise después de algunos minutos de búsqueda. Ella había encontrado una pared adyacente a otra habitación. Elinalise la golpeó y escuchó un eco, lo cual quería decir que daba hacia otro lugar. Las paredes eran tan gruesas que no podía escuchar nada. Supongo que no es de sorprender que los elfos tengan un oído superior.
“¡Bien! ¡Es hora de romper cosas, Zanoba!”
“¡Hmph!” Él usó su puño para golpear la pared. A pesar de tener 50 centímetros de grosor, todavía cedió, dejando una pequeña abertura. Zanoba siguió ampliándola, atravesando la pared con su puño tal como haría un niño destruyendo un castillo de arena. Una vez que fue lo suficientemente grande para que alguien lo atravesase, Elinalise lo usó. “Yo iré al frente.”
Esta nueva abertura daba hacia otro espacio abierto, también completamente oscuro. Eso era esperable, dado que esta estructura estaba completamente hecha de piedra, pero no sabíamos mucho más acerca del lugar. No teníamos idea de si estábamos bajo el suelo o sobre él.
“Rudeus, ilumina un poco el lugar,” dijo Elinalise.
Seguí su orden y usé uno de los pergaminos de Espíritu de Luz. Iluminó nuestros alrededores, revelando una habitación cuadrada de alrededor de diez metros de lado a lado.
“Ugh…” gruñó Cliff mientras miraba alrededor. Sombras danzaban a través de un gran número de huesos blancos tiñendo el suelo. Ya que estábamos en el Continente Demoniaco, tal vez no era de sorprender que los esqueletos tuvieran distintos tamaños y formas, haciéndolos verse casi falsos.
“Parece que este lugar fue una prisión,” dijo Elinalise después de examinar los restos. En efecto, había esposas de metal oxidadas sobre las manos de los esqueletos.
La expresión de Cliff se volvió triste mientras juntaba sus manos. “Khh… Que Millis-sama les conceda la salvación después de la muerte.”
Seguí su ejemplo, colocando juntas mis propias manos. Salve el Buda Amitabha, salve el Buda Amitabha. Descansen en paz. Me temo que los molestaremos por un tiempo, pero nos iremos tan pronto como podamos.
“Muy bien, salgamos de aquí.”
Este lugar estaba cubierto de huesos. ¿Cuántas personas habían sido encarceladas aquí? Apuesto a que ninguna de ellas se dio cuenta de que justo al otro lado de la pared había un círculo de teletransportación. Esperen, pero Perugius mencionó que el círculo ya no estaba conectado a nada. Tal vez estas personas fueron teletransportadas aquí y selladas con magia. Si ese era el caso, sea quien sea que hizo esto fue horriblemente cruel.
“Encontré unas escaleras,” dijo Elinalise. “Podemos subir por ellas.”
Los escalones estaban en la esquina de la habitación. Por lo que parece, estos prisioneros ni siquiera eran mantenidos en celdas. O eso creí, hasta que me acerqué a las escaleras y vi unas bisagras podridas en el suelo. Tal vez alguna vez había habido barras de madera para contener a estas personas, pero se habían podrido a lo largo de los milenios.
En la cima de las escaleras había una compuerta de metal que se abría hacia afuera. Elinalise la revisó cuidadosamente en busca de trampas y trató de abrirla, pero sin suerte. Había algo pesado sobre ella, asegurándola en su lugar.
“¡Muy bien, Robot Zanoba, es hora de abrirla de un golpe!” declaré.
“Maestro, ¿qué es este Robot del que habla?”
“Ah, eh, en una de las regiones en las que he estado, así llaman a los hombres con cuerpos de acero que poseen una fuerza monstruosa.”
“Jajaja, así que de eso se trata. ¡Hmph!”
Zanoba presionó sus manos contra la escotilla y comenzó a empujar. Crujió mientras empezaba a abrirse. Arena comenzó a caer sobre nosotros. “¡Gah!”
“No se preocupen,” dije. “Me encargaré de la arena.”
“S-sí, por favor, Maestro.”
Usé mi magia para bloquear la arena cayendo mientras Zanoba seguía empujando la escotilla con todas sus fuerzas. Pronto, rayos de luz atravesaron las grietas. Aparentemente, esta era la salida. Una vez que Zanoba levantó la escotilla lo suficiente para que alguien pudiera atravesarla, Elinalise la atravesó primero.
“Es seguro.”
Con esta afirmación, nosotros salimos tras ella.
Afuera, nos encontramos en una pendiente pronunciada. La pendiente abrupta estaba cubierta de tierra café rojiza, con rocas extendiéndose tan lejos como se podía ver. En la distancia yacía un bosque que se parecía a los huesos de un pez, una vista única que solo podía encontrarse en el Continente Demoniaco. También vi lo que parecía ser una Tortuga Gigante lejos en el horizonte.
“¡Así que este es el Continente Demoniaco!” jadeó Cliff, mirando cuidadosamente abajo hacia la pendiente.
No había una ciudad cerca, al menos no una que pudiera ver. Me pregunto cuán cerca estábamos realmente de Kishirika. ¿Acaso necesitábamos buscar la ciudad más cercana? ¿Y dónde demonios estábamos? Tal vez lo mejor para nosotros sería regresar a la fortaleza y preguntar.
No, antes de hacer eso, deberíamos revisar el área.
“Cliff, el Continente Demoniaco es enorme y peligroso. Peor aún, muchos de los monstruos aquí viven en manadas, así que, por favor, ten cuidado.”
“Sí, lo sé.” La expresión de Cliff fue una completamente seria mientras asentía.
Fue en serio cuando dije que este lugar era peligroso. Incluso un guerrero experimentado perdería su vida si iba por el lugar pensando que era tan seguro como el Continente Central o el Continente de Millis.
“No hay monstruos en las cercanías. Todo es seguro por el momento,” dijo Elinalise.
Ella no estaba bajando la guardia. Quería pensar que yo tampoco, pero la última vez que estuve aquí, Ruijerd estaba conmigo. Tal vez eso había suavizado mi sensación del peligro, pero al menos yo ya podía usar mi experiencia en Begaritt.
“Además, debo advertirte que aquí no hay muchos creyentes de Millis. Su forma de pensar es muy diferente a la suya, así que trata de no provocar peleas innecesarias,” dije.
“Ya lo sé…” dijo Cliff y aclaró su garganta antes de continuar. “No, tienes razón. Lo entiendo.”
Tal vez yo soné demasiado condescendiente, pero Cliff nunca había estado tan cerca de tantos demonios. En mi opinión, tener discusiones a causa de diferencias insignificantes solo causaría problemas. Esta vez no era como cuando estaba viajando con Eris. Quería evitar el conflicto tanto como sea posible.
“Cliff no habla la lengua Demonio,” dijo Elinalise. “Así que no tendrás que preocuparte.”
Es cierto, Elinalise tampoco sabía cómo hablarla. Ella y su grupo habían viajado a través de este continente por casi dos años, pero aparentemente, ellos dejaron que Roxy hablara la mayoría de las veces. Aunque Elinalise parecía conocer algunos términos sexuales. Si Cliff escuchara acerca de su rutina diaria aquí, él probablemente se desmayaría. Pero eso fue debido a su maldición.
“¡Maestro!”
Zanoba había subido la pendiente y estaba saludando abajo hacia mí. El concepto de ser cuidadoso probablemente no estaba en su diccionario. No es una sorpresa. Él podía caer de una colina y salir ileso.
“¿Ves algo?” Subí tras él.
“Vaya.” El borde de la colina desaparecía abruptamente para convertirse en un precipicio. Mis ojos se abrieron completamente ante el paisaje que yacía más adelante.
“Ooh, esto es increíble. Entonces así se ven las ciudades de aquí.” La voz de Cliff estaba llena de emoción.
La colina sobre la que estábamos de pie no era una ordinaria—era una enorme. Una ciudad entera se extendía bajo nosotros, situada dentro de un cráter. En medio estaban las ruinas de un castillo de hierro.
“Esperen, ¿entonces aquí es donde él cree que está?” murmuré tristemente para mí mismo.
Yo conocía esta ciudad. El cráter actuaba como una protección natural, previniendo la invasión de los monstruos. De noche, las piedras mágicas incrustadas en las paredes interiores se encenderían, iluminando la ciudad.
Yo también conocía el origen del castillo. Alguna vez fue el cuartel general de la Gran Emperatriz del Mundo Demoniaco, Kishirika Kishirisu. El lugar fue gravemente dañado en un conflicto durante la Guerra de Laplace. Ahora era conocido como el Antiguo Castillo Kishirisu.
Esta ciudad, Rikarisu, me había dejado sin más que malos recuerdos de la última vez que estuve aquí.
Notas de los lectores
✦ La conversación puede contener spoilers de este capítulo.
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